Tema: La Muerte
Título: Bienaventurado los muertos
Texto: Apocalipsis 14:13
Propósito: Motivar a los oyentes a elegir el sufrimiento por unos pocos días, pero con
consecuencia eterna en los Cielos.
Introducción:
A. ¿Qué es la Muerte? La palabra muerte tiene varios usos en la Biblia, pero su definición
básica es “la separación”. La separación del alma del cuerpo físico. Así lo encontramos en
Gn. 35:18; 1Re. 17:20-22; Mt.10:28; 2Co.4:6.
B. Los pensamientos del hombre no son los pensamientos de Dios. (Isa.55:8-9). El ser
humano suele tener una vista muy corta para entender y comprender el valor de la vida. De
la misma manera, el hombre es incapaz de apreciar el verdadero significado de la muerte.
C. En la mente del hombre, la muerte es una escena terrorífica. Pero, esto es una
manera humana de considerar la muerte, una manera muy superficial y subjetiva que ignora
cualquier enseñanza divina respecto al mismo. La idea equívoca de algunos, de que la
muerte es el final de todo (problemas, preocupaciones, ataduras y otros), por eso la tasa de
suicidio en el ámbito mundial cada día va en aumento. Otros tantos tienden a dibujar, en su
imaginación, el cuadro de la muerte de una forma impactante, terrible y horrible. Es por eso
el pánico, el miedo a lo que conocemos como la muerte. Pero, todo esto son consecuencias
de una vida completamente alejada de la voluntad de Dios y de su conocimiento.
D. Hay quienes intentan no confrontar la realidad de la muerte, o bien, en sus
consecuencias mismas. En este sentido algunos ven la respuesta en el ateísmo y se
convierten a ella, como una manera de negar la existencia de un Dios Todopoderoso que
gobierna la regla universal de la ética, la moralidad y la espiritualidad. Pero, en sus
necios pensamientos de querer evadir esta verdad chocan de plano con la realidad. Se
encuentra cara a cara con lo inevitable. Esto es: “pueden procurar negar la existencia de
Dios, pero no pueden negar la sentencia de Dios”. A ese Dios a quien ellos intentan negar
dijo: “pues polvo eres, y al polvo volverás.” (Gn.3:19). ¡Niégalo si puedes! El hombre
siempre ha tratado huir de la muerte, hasta nuestros días. Sin embargo, la muerte es un
tema que nos lleva kilómetros de adelanto. Allí no espera, nos alcanza y nos atrapa. Le dijo
Marta a Jesús: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.”
(Jn.11:21). Por más que nos resistamos a la muerte, al final del ocaso, solo nos toca
resignarnos a la pérdida de un ser querido. El patriarca Job anotó lo siguiente: “El hombre
nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores, Sale como una flor y es
cortado, Y huye como la sombra y no permanece.” (Job 14:1-2).
E. Un cuadro apostólico respecto a la muerte nos hace ver que este tema lejos de
traernos tristezas, espantos y terror, debe llenarnos de felicidad, consolación y esperanza.
Así lo puntualiza el apóstol Pablo en 2Ti.4:6-8; Fil.1:20-21. Según el apóstol Pablo el rostro
de la muerte es ganancia, es victoria, es triunfo, es la esperanza, es estar más cerca de Dios,
es el consuelo más grande que puede tener cualquiera que exista en el este planeta
terrestre. Para el cristiano fiel el morir es ganancia, es la victoria verdadera. ¿Por qué le
tememos tanto a la muerte? ¿Qué? ¿Acaso no creemos en la Palabra de Dios? Sal.116:15.
1. LA BIENAVENTURANZA TIENE SU ORIGEN EN DIOS.
Tenemos un enemigo acérrimo. Él es el verdadero rostro del mal, el rostro que infunde
terror y miedo. Él representa la confusión, el pánico, personifica el terror en el corazón del ser
humano y la desobediencia a la voluntad del Creador y quien es sobre todo, para todo y en
todo, el Padre Celestial. Ese enemigo se llama satanás. El diablo desde un principio ha
procurado frustrar los planes de Dios para sus hijos poniendo en la mente y corazón del
hombre la desobediencia a Dios, ya que la desobediencia es su naturaleza propia. Cristo
dice que el diablo es “homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad”.
(Jn.8:44). Él siempre ha sido rebelde, siempre fue desobediente.
Ahora bien, quizás alguien se esté preguntando pero, ¿qué tiene esto que ver con que
la bienaventuranza tenga su origen en Dios? Pues, veamos romanos 5:6 “Porque Cristo,
cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.” V.8 “Mas Dios muestra
su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Cuando el enemigo creía haber cortado el propósito de Dios para la humanidad, en cuanto a
la felicidad, una vez pecado en el huerto del Edén…, cuando creíamos ya no tener
esperanza alguna por causa de la desobediencia, cuando creíamos haberlo perdido todo y
en todo, cuando la densa y temible oscuridad socavaba nuestra felicidad, cuando el diablo
creyó haber encontrado la solución final a los planes eterno…la biblia dice: “He aquí que el
León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido […]” (Apoc.5:5). ¡Qué lindo es Dios!
Con unos ojos llenos de misericordia, ternura, amor y Con una voz suave, delicado y
apacible nos devolvió la vida. Ef.2:1 “y él os dio vida a vosotros […]”. El destino del hombre
era una verdadera vergüenza, tristeza, desolación y muerte. Hay dos tipos de muerte:
primero, la muerte física que es la separación del cuerpo del alma; segundo, la muerte
espiritual que es la separación del hombre de Dios, de las bendiciones de su creador. Hnos.
hnas. Amigos y amigas: “No hay, sobre la tierra, fuerza capaz de desbaratar los planes y
propósitos de Dios”. ¡No!, no lo hay. A través de los años, muchos han tratado de hacerlo,
y todos han fracasado. Aunque se aplaste la verdad contra el suelo, ésta siempre volverá a
levantarse. Esto es una casualidad. Dios se preocupó por la felicidad del hombre desde el
principio. Su propósito que se viene desarrollando desde el Antiguo Testamento hasta
nuestros días, tiene como única finalidad la felicidad plena del ser humano.
2. LA BIENAVENTURANZA ES PARA LOS SANTOS DE DIOS. (Sal.116:15)
Contrario al pensamiento del hombre respecto a la muerte, el salmista nos dice que la
muerte de los santos es estimada a los ojos de Jehová. Lejos de ser una tristeza, la biblia
nos muestra que es una bendición la muerte, pero la muerte de los santos de Dios. Aquí hay
un gran consuelo para los santos de Dios.
2.1 ¿Quiénes serán los santos de Dios? ¿Serán algunas reliquias bañadas de oro y
plata? Algunos creen que sí. ¿Qué dice la Biblia? “No haréis para vosotros ídolos, ni
escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para
inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios.” (Lev.26:1). Entonces, las pinturas o
piedras talladas no son los santos de Dios. Entonces, ¿Quiénes son los santos de Dios?
Algunos piensan que los santos son solamente los seres celestiales como los ángeles. Pero,
resulta ser que los ángeles de Dios no mueren. ¿Serán aquellas personas de intachables
valores éticos y morales? ¿Algún religioso? (Mt.7:21) ¿Serán los de corazón noble y
generoso con sus prójimos? ¿Qué dice la Biblia? Hch.10:1-2, 22, 47-48. Seguimos con la
misma pregunta ¿Quiénes serán los santos de Dios? ¿Será algún buen padre de familia?
¿Una buena madre? ¿Será aquella buena esposa o esposo? ¿Será aquel buen hijo e hija?
¿Serán aquellas personas que han sido bendecidos con abundantes riquezas materiales? La
Biblia dice que Dios hace salir el sol y hace llover sobre justos e injustos. (Mt.5:45; Sal.73:3).
Entonces, ¿Quiénes serán los santos de Dios?
2.2 La Biblia nos da una pista. Fil.4:21 “Saludad a todos los santos en Cristo
Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.” Col.1:2 “a los santos y fieles
hermanos en Cristo que están en Colosas: […]” El apóstol Pedro señala: “Mas vosotros
sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, […]” (1Pe.2:9). Ef.4:12 “a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
[…]”. Algunos creen que los santos son los que están en el cielo, pero la Biblia nos enseña
que los santos también están en la tierra. La Biblia dice que los santos son los que hacen la
voluntad de Dios, los que han sido lavados en agua para perdón de sus pecados, los que
recibieron el nuevo nacimiento (1Co.6:11). Entonces, bíblicamente, los santos son aquellos
que nos hemos separados del mundo para andar conforme a la voluntad de Dios, para
consagrarnos, para vivir en piedad y justicia. Entonces, cuando la Biblia dice: “estimada es a
los ojos de Jehová la muerte de sus santos”, se refiere a sus hijos que nos hemos apartado
del mundo para seguirle. Entonces, la muerte de los santos es la muerte que Dios bendice,
es la muerte que Dios favorece, es la muerte de la felicidad. Entonces, cuando la Biblia habla
de que estimada es a los ojos de Jehová la muerte, no se refiere a todos y cuantos quiera
muertos haya, sino a los muertos de sus santos, a los que mueren en santidad, haciendo la
voluntad de Dios. Esto significa que los que andamos conforme a la nueva vida, hemos de
tener una perspectiva distinta de la muerte. Pablo dice “para mí el morir es ganancia”. ¡Claro
que sí!, Pues, es ganancia porque Dios mira con agrado dicha muerte. Porque Dios bendice
dicha muerte. Porque esa muerte, que es la separación del cuerpo del alma es la puerta a
las bendiciones celestiales. El apóstol Pablo entendió el verdadero significado de la muerte
física.
2.3 2Co. 5:1-4. La muerte de los santos es una bendición, es una felicidad:
primero, porque Dios nos traslada a la plenitud de la vida eterna. Segundo, porque Dios nos
reviste de la habitación celestial. Tercero, porque recibiremos un cuerpo glorificado. Cuarto,
porque recibiremos nuestra ciudadanía celestial (Fil.3:20). Porque vamos rumbo a la morada
celestial, solo en espera del juicio final (Jn.14:1-3).
3. LA BIENAVENTURANZA ES PARA LOS QUE MUEREN EN EL SEÑOR (Apoc.14:13).
Una vez más, no son felices ni estimados todos los que mueren, sino aquellos que
mueren en el Señor. Los que mueren en el Señor tienen la vida presente como algo temporal
y que tenemos que luchar por la patria celestial.
3.1 ¿Quiénes son los mueren en el Señor?
En la mayoría de los casos las personas no quiere morir, simplemente, porque tienen
pánico, horror a la muerte. ¿Quién está pensando morir hoy? ¿Quién ha planeado morir
mañana? Hay quienes no quieren morir sencillamente porque tienen dudas. Mas el hombre
morirá, y será cortado; Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? (Job 14:10). La muerte no
es la última palabra de la vida. «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el
polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí
mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí» (19:25-
27).
Los que mueren «en el Señor» son los que primero son bautizados en Él, y que
después «permanecen» en Cristo hasta la muerte (vea Apocalipsis 2.10). La muerte de ellos
es considerada una bienaventuranza; pues por medio de ella entran en el «reposo» que está
reservado «para el pueblo de Dios» (Hebreos 4.9).
Cuando obedecemos al evangelio, somos «bautizados en Cristo» (Romanos 6.3; vea
también Gálatas 3.27). Por estar «en Cristo» somos nuevas criaturas (2a Corintios 5.17),
somos hijos de Dios (Gálatas 3.26) y somos bendecidos con toda bendición espiritual
(Efesios 1.3). La frase «en Cristo» indica una relación especial, una relación tan estrecha,
que de nosotros se dice que estamos en Jesús y de Él se dice que está en nosotros
(Colosenses 1.27–28).
3.2 Son bienaventurados porque murieron o mueren en el Señor, es decir, en un
lazo íntimo y estrecho con Jesucristo. Murieron o mueren en una comunión estrecha con
Dios. Para morir en esta condición es necesario permanecer en el camino de Dios. (Jn.15:4-
6). Morir en el Señor es permanecer fiel hasta la muerte a pesar de las persecuciones,
pruebas, aflicciones y otros.
3.3 Son bienaventurados porque descansan…«La palabra que se traduce por
“descansarán” […] significa literalmente “serán refrescados”». Son refrescado del dolor, de
las aflicciones, de las persecuciones, de las ofensas y otros… ¿De qué descansan? de sus
labores. «La palabra griega que se traduce por “trabajos” se refiere a labores que se llevan a
cabo hasta el punto de la fatiga.
3.4 Son bienaventurados porque sus obras con ellos siguen. Aquí los cristianos
encontramos otro gran consuelo y motivo para seguir esta batalla espiritual. ¡Sí vale la pena
servir al Señor!¡Sí vale la pena aceptar el bautismo para perdón de los pecados! ¡Sí vale la
pena obedecer el evangelio de Cristo! Así que, hermanos míos amados, estad firmes y
constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el
Señor no es en vano. (1Co.15:58). Dice Cristo: “yo conozco tus obras”…, “el que tiene oído,
oigo lo que el espíritu dice”. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el
tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el
cuerpo, sea bueno o sea malo. (2Co.5:11).
Conclusiones: