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Qué Es El Racionalismo

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¿Qué es el racionalismo?

El racionalismo es una corriente filosófica que defiende la primacía de la razón


como fuente de conocimiento. Surgió a finales del siglo XVII, en Francia, y se
caracterizó por reconocer a la razón como única fuente válida de conocimiento y
de acceso a la verdad. Sus principales representantes fueron René Descartes,
Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz.
En directa oposición al pensamiento empirista inglés —que se basaba en la
experiencia percibida a través de los sentidos para poder comprender el mundo—
el racionalismo sostuvo que el conocimiento proviene de las ideas y del
entendimiento como facultad que las conoce.
Para los racionalistas, los sentidos no son una fuente válida de conocimiento ya
que son pasibles de ser engañados. Esta es una de las principales razones por las
que se dio la oposición entre racionalistas y empiristas.
Tanto los trabajos de Descartes como los de Leibniz y Spinoza, entre los
racionalistas más importantes, toman como modelo de conocimiento a imitar a
las matemáticas o a la geometría. Los tres vieron en esos sistemas de
pensamiento formas de garantizar el acceso a la verdad y a un conocimiento cierto
en el que no fuera posible dar con el error. Ejemplo de ello es el uso del método
deductivo por parte de Descartes, o el que Spinoza haya llamado a su obra más
importante Ética demostrada según el orden geométrico.
La palabra “racionalismo” proviene del latín ratio, que significa “razón” o “cálculo” y
se refiere a la capacidad humana de establecer relaciones entre diversos
conceptos con el fin de comprender el mundo.
Historia del racionalismo
El racionalismo filosófico surgió en contraposición al pensamiento teológico
medieval imperante en Francia en el siglo XVII. Este pensamiento, principalmente
cristiano y tomista, sostenía que solo se podía acceder a la verdad a través de las
escrituras sagradas y la revelación divina.
En ese contexto se definió al racionalismo como una corriente filosófica que
pretendía explicar la experiencia humana y los acontecimientos que ocurrían a su
alrededor a partir de la lógica, el intelecto y el uso de la razón.
Históricamente, esto fue posible gracias a las nuevas ideas del Renacimiento, que
permitieron poner en crisis el modelo teológico dominante. Al mismo tiempo, la
crisis religiosa experimentada por la Iglesia Católica tras la aparición de Lutero y el
protestantismo abrió el camino a una nueva búsqueda filosófica para dar con un
criterio de verdad que no estuviera regulado por las instituciones o alguna otra
forma de poder.
En términos generales, se considera a René Descartes (1596-1650) como padre
del racionalismo, así como el inaugurador de la modernidad. Su obra puso en
juego los criterios de verdad establecidos por la escolástica del momento y
determinó que era necesario hallar una nueva forma de construir y formar
conocimiento. Con la publicación de Discurso del método (1637) y
de Meditaciones metafísicas (1641), Descartes abrió un campo completamente
innovador no solo para la época, sino incluso para la filosofía de hoy.
La formulación del ego cogito cartesiano (el “yo pensante” que se autopercata
como existiendo mientras piensa) marcó un antes y un después en la historia de la
filosofía occidental. Su marca fue tan profunda que al día de hoy sigue siendo
motivo de discusión y foco de debates filosóficos.
Su aparición, por ejemplo, no solo dio paso al racionalismo como escuela
filosófica, sino que marcó el camino para muchos otros filósofos y pensadores,
quienes no podrían haber sostenido sus teorías de no ser por la formulación
del cogito. La Crítica de la razón pura, publicada por Immanuel Kant en 1781, se
sostiene y presenta a sí misma como la conciliación total entre el racionalismo y el
empirismo, hasta entonces enfrentados como posiciones filosóficas.
Postulados generales del racionalismo
El racionalismo es una corriente filosófica originada entre los siglos XVI y XVII. Si
bien tuvo distintos representantes y expositores, tales como Descartes, Leibniz o
Spinoza, existen entre ellos algunos rasgos generales que se pueden atribuir
como característicos de la corriente de pensamiento en sí. Entre ellos están:
Las ideas son innatas. El racionalismo considera innato a todo conocimiento no
adquirido por medio del aprendizaje o la experiencia. Se supone que las ideas
innatas están presentes en la mente humana ya desde su nacimiento, y fueron
puestas allí por Dios o alguna otra entidad creadora.
La razón es fuente de conocimiento. Todos los racionalistas, más allá de sus
diferencias, sostienen que la razón es la fuente de conocimiento por excelencia, ya
que por medio de ella se puede acceder a la verdad de las cosas.
Los sentidos dan un conocimiento oscuro. Si bien no todos los filósofos de esta
corriente condenaron a los sentidos como fuente de conocimiento, la mayoría
coincide en que cualquier aprendizaje dado por la sensibilidad no tiene el mismo
grado de certeza que el obtenido por medio de la razón. Los sentidos pueden ser
engañados, se equivocan y muchas veces fallan.
Todo conocimiento es de tipo deductivo. Tanto Descartes como Leibniz y Spinoza
consideraban que la matemática debía ser modelo a imitar por todas las ciencias,
ya que en ella la verdad está garantizada por el método deductivo que, cuando
está bien aplicado, no puede caer en el error.
Representantes del racionalismo

Entre los principales representantes del racionalismo se destacan:


René Descartes (1596-1650). Fue un filósofo, matemático y físico francés y el
primer racionalista moderno. Sentó las bases del racionalismo con su
obra Discurso del método y sus aportes fueron de gran influencia para la filosofía,
las matemáticas y la física. Una de sus frases más célebres es: “pienso, luego
existo”.
Baruch Spinoza (1652-1677). Fue un filósofo neerlandés que se destacó por
plantear la relación entre la razón y las pasiones. Spinoza consideraba a las
pasiones como un tipo de afecto, por lo que eran una idea de la razón. Su
concepto de la pasión se relaciona con la filosofía griega del estoicismo en la que
los sentimientos podían ser controlados por la fuerza de voluntad del individuo.
Blaise Pascal (1623-1662). Fue un matemático, físico y filósofo francés que se
destacó por sus aportes, como la máquina aritmética, sus nuevas teorías acerca
del vacío y el Tratado del equilibrio de los líquidos. Desde la filosofía sostuvo que
las religiones (o la necesidad de creer) no eran más que una forma de
manifestación de la ansiedad infinita del ser humano.
Gottfried Leibniz (1646-1716). Fue un polímata, filósofo y político alemán que se
destacó por su gran cantidad de aportes, como el cálculo diferencial matemático,
el lenguaje binario (que resultó a futuro la base del lenguaje de programación) o la
dinámica como parte de la física que estudia el movimiento. Afirmaba que ningún
hecho se producía sin una razón suficiente para que así sea.

Racionalismo y empirismo
Tanto el empirismo como el racionalismo surgieron entre los siglos XVI y
XVII. Ambas corrientes de pensamiento tenían una base escéptica y coincidían en
que había que encontrar una nueva forma de hacer filosofía y conocimiento en
general.
Sin embargo, el punto en el que no podían coincidir es en dónde debía colocarse
la fuente del conocimiento: la sensibilidad o la razón.
Mientras que el empirismo sostiene que todo conocimiento comienza en la
experiencia sensible, el racionalismo coloca a la razón como fuente de todo
conocimiento. Así, ambas escuelas o corrientes se oponen directamente en la
forma en que cada una piensa al origen del conocimiento.
Las discrepancias entre racionalismo y empirismo se sostienen al día de hoy.
Algunos pensadores, sin embargo, intentaron conciliar una postura con la otra.
Quien más éxito tuvo en este intento fue Immanuel Kant, que vio una conciliación
posible en el proceso en que se daba el conocimiento. Para Kant era cierto que
todo conocimiento comienza en la experiencia, pero para él hacía falta el trabajo
de la razón para dar orden y unidad a la multiplicidad percibida por medio de los
sentidos, de por sí caótica e inentendible.

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