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Resumen de Tecnicas

RESUMEN DE TECNICAS
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Tecnicas basadas fundamenltalmente en condicionamiento clásico

TÉCNICAS DE RELAJACIÓN
Técnicas de relajación: introducción La relajación es probablemente la técnica más utilizada en
las intervenciones psicológicas, siendo un elemento fundamental en algunos procedimientos
como el caso de la técnica de Desensibilización Sistemática que se acaba de exponer.
Probablemente es también uno de los procedimientos que tiene una aplicabilidad más diversa,
siendo muy pocos los problemas y trastornos que no se pueden beneficiar, de una forma u otra,
de sus efectos (Sultanoff y Zalaquett, 2000). La relajación tiene como objetivo reducir el estado
de activación fisiológica, facilitando la recuperación de la calma, el equilibrio mental y la
sensación de paz interior. Sus efectos, por tanto, no pertenecen sólo a una mera dimensión
fisiológica, sino que también afectan a procesos emocionales, cognitivos y conductuales.
El origen de las técnicas de relajación y respiración se sitúa en la cultura oriental vinculado a
prácticas religiosas del hinduismo que pretenden a través de la meditación conseguir la
contemplación, la sabiduría, la calma mental y la relajación corporal unidas al control
respiratorio. Dentro de la Terapia Cognitivo Conductual cobran una importancia determinante
cuando Wolpe encuentra la relajación como la respuesta idónea para utilizarla como estrategia
de contracondicionamiento en su técnica de Desensibilización Sistemática (Wolpe, 1958). Dentro
del ámbito de la TCC, son dos los procedimientos estructurados que han cobrado mayor
relevancia y tienen mayor aplicación: el Entrenamiento en Relajación Progresiva (Jacobson, 1939)
y el Entrenamiento en Relajación Autógena (Schultz, 1931).
EL ENTRENAMIENTO AUTÓGENO DE SCHULTZ ¿Qué es? La denominación de entrenamiento
autógeno se fundamenta etimológicamente del griego "autos" (sí mismo), "gen" (devenir), y
podría traducirse como: "una ejercitación o entrenamiento, desarrollado a partir del propio "sí
mismo" del sujeto y que configura a dicho "sí mismo"." Según el propio Schultz: "El principio
sobre el que se fundamenta el método consiste en producir una transformación general del
sujeto de experimentación mediante determinados ejercicios fisiológicos y racionales y que, en
analogía con las más antiguas prácticas hipnóticas exógenas, permite obtener resultados
idénticos a los que se logran con los estados sugestivos auténticos."

Según Carranque (2004) algunos de los logros al autoaplicarse este entrenamiento en relajación
son:
• Autotranquilización conseguida por relajación interna.
• Restablecimiento corporal y psicohigiene.
• Autorregulación de funciones orgánicas (cardiocirculatorias, respiratorias, digestivas, etc.)
• Aumento de rendimiento (memoria, etc.)
• Supresión del dolor.
• Autodeterminación mediante la formulación de propósitos concretos, consiguiendo afrontar
mejor muchas situaciones vitales estresantes.
• Capacidad de autocrítica y autodominio, al mejorar nuestra visión interior de nosotros
mismos.
• Formulación de propósitos (posibilita la obtención de metas humanas dentro de la ética

DESENSIBILIZACIÓN SISTEMÁTICA 241


Las técnicas de exposición utilizadas más recientemente para el abordaje de los trastornos de
ansiedad, proceden en gran medida del procedimiento desarrollado por Joseph Wolpe (1958 y
1969) denominado Desensibilización Sistemática (DS), y que constituyó la primera técnica de
exposición en Terapia de Conducta. La DS es uno de los desarrollos tecnológicos que se dieron
durante el surgimiento de la Terapia de Conducta, es decir, durante la primera generación de la
Terapia de Conducta y de los que cuentan con mayor tradición en este ámbito, pudiendo
considerarse una técnica emblemática en la Terapia Cognitivo Conductual, que sigue teniendo
total cabida en el panorama actual. Los estudios de Wolpe (1958) con neurosis experimentales
inducidas en gatos, tomando en consideración los resultados de Watson y Rayner (1920)
aplicando los principios del condicionamiento clásico a la eliminación de fobias, llevaron a Wolpe
a diseñar un procedimiento de tratamiento de las fobias adaptado a los seres humanos: la
Desensibilización Sistemática. La técnica estaba dirigida a reducir la ansiedad y las conductas de
evitación suscitadas ante determinados estímulos, y consistía esencialmente en inducir en el
sujeto una respuesta de relajación mientras se le exponía en imaginación a una jerarquía de
estímulos que incrementaban gradualmente su intensidad. Al mantener al individuo el estado de
relajación se impedía la producción de respuestas de ansiedad.
La idea básica de la Desensibilización Sistemática es que la respuesta de ansiedad o miedo puede
ser reducida o inhibida mediante la generación de una respuesta incompatible con la ansiedad
(inhibición recíproca) tradicionalmente la respuesta de relajación. La relajación debe mantenerse
a medida que se van presentando gradualmente en imaginación estímulos de intensidad
ansiógena creciente, y de esta forma se va produciendo el debilitamiento de la conexión entre el
estímulo y la respuesta de ansiedad que provoca (contra-condicionamiento).
La DS es más eficaz problemas fóbicos que en problemas de ansiedad generalizada, fobia social,
agorafobia o trastorno obsesivo compulsivo. En estos casos, la excesiva cantidad de miedos o
preocupaciones, la falta de predictibilidad de la situación, la ausencia de recursos o habilidades
personales, o la variabilidad del estímulo temido, hacen que este procedimiento no sea una
opción adecuada.
Los resultados de la Desensibilización Sistemática serán más exitosos cuando el problema al que
se apliquen no se deba a un déficit de habilidades que esté siendo la causa del problema de
ansiedad. Por ejemplo, no tendría mucho sentido poner en marcha una Desensibilización
Sistemática para abordar la ansiedad ante los exámenes en el caso de un alumno que no ha
estudiado lo suficiente.
De forma inversa, si el alumno conoce bien la materia pero el nivel de ansiedad experimentado
es tan intenso que le lleva a una mala ejecución o a la evitación de la situación de examen, sí
tendría indicación la puesta en marcha de una Desensibilización Sistemática que desensibilizara
al alumno a la situación de evaluación.

TERAPIA IMPLOSIVA (INUNDACIÓN)


La inundación o terapia implosiva es una terapia utilizada para el tratamiento de las respuestas
de ansiedad y las fobias. Se basa en el enfrentamiento directo del sujeto con el estímulo o la
situación que le provocan esa respuesta de ansiedad, evitando que la persona escape. Para que
esta terapia no resulte traumática primero se suele entrenar al sujeto en técnicas de relajación,
para que sea capaz de controlar las respuestas de ansiedad que pueden aparecer al enfrentarse
con el estímulo temido.
Esta terapia se basa en el hecho de que la ansiedad no puede mantenerse indefinidamente en el
tiempo, sino que se comporta como una onda. Es decir, al enfrentarnos al estímulo temido,
nuestra ansiedad subirá pero, si no escapamos sino que nos quedamos a enfrentarnos con
nuestro miedo, al de unos minutos esa ansiedad irá descendiendo por sí sola. Así, una vez la
ansiedad haya descendido, nuestro cuerpo aprenderá que no hay nada que temer de esa
situación y podrá recuperar el control. Si, además, podemos ayudar a que esa ansiedad se
reduzca mediante el uso de técnicas de relajación, el ejercicio no será tan traumático y la
ansiedad se reducirá en menos tiempo.
Esta técnica tiene la ventaja de conseguir resultados mucho más rápidos y espectaculares que la
desensibilización sistemática. Por el contrario, presenta algunas desventajas, como son:
Si el sujeto no está preparado, la situación puede resultarle extremadamente angustiosa y
desagradable.
Hay veces en las que el uso de esta terapia no será posible, ya sea por razones físicas (no puedes
someter a una persona a una tormenta con relámpagos a tu voluntad), éticas (no puedes
introducir a una persona aracnofóbica en una habitación llena de arañas) o médicas (no puedes
hacer que alguien con fobia a las enfermedades se ponga a recoger jeringuillas usadas).
Si la persona está intentando superar la fobia por sí sola, le resultará muy difícil no huir de la
situación cuando su ansiedad llegue a niveles altos. Si escapa de la situación antes de que la
ansiedad se haya reducido, estará reforzando de nuevo su fobia.
Por estas razones, se recomienda que esta técnica se practique contando con la supervisión de
un profesional que valore en qué momento la persona está preparada para someterse a cada
situación, le acompañe y refuerce sus esfuerzos.
Esta técnica puede usarse también en combinación con la desensibilización sistemática,
practicando con estímulos reales las situaciones que ya hemos superado en nuestra imaginación.

INTENCIÓN PARADÓJICA
¿Cómo es la técnica de la intención paradójica?
La técnica de la intención paradójica es una estrategia terapéutica que consiste,
fundamentalmente, en indicarle al paciente que siga haciendo o piense en aquello que le
genera malestar, en vez de luchar contra ello o evitarlo. Los orígenes de esta técnica están
vinculados a la psicoterapia de corriente humanista, concretamente a la logoterapia de Viktor
Frankl, teniendo relación también con las técnicas de Terapia Breve del psiquiatra Milton H.
Erickson, aunque la técnica ha prosperado dentro del enfoque cognitivo.
El nombre de la intención paradójica no es casual. Consiste en hacer que el paciente haga justo
aquello que quiere solucionar, y por lo que viene a consulta. El paciente, quien ha intentado por
su propia cuenta deshacerse de su problema, ahora tiene que potenciarlo, exagerarlo y tenerlo
bien presente en el aquí y el ahora. Se le anima a hacer o desear que ocurra aquello que
precisamente teme o evita. Queda claro que esta idea confronta el sentido común del paciente.
Esta técnica ha resultado ser uno de los métodos más rápidos y poderosos para cambiar la
conducta de los pacientes, a la vez que también incomprendidos. Mediante una serie de
instrucciones “paradójicas” se consiguen éxitos significativos en todo tipo de trastornos y
problemas psicológicos. Entre las aplicaciones de la intención paradójica tenemos pacientes con
problemas de insomnio, onicofagia (comerse las uñas), disfemia (tartamudear) y enuresis entre
otros.
Por ejemplo, si el paciente viene a consulta porque tiene problemas para dormir, al aplicársele la
intención paradójica se le pedirá que haga precisamente aquello que le causa malestar. En este
caso, en vez de tratarlo para que concilie el sueño, lo que se hará será pedirle que se esfuerce en
no dormir. Irónicamente, el paciente estará invirtiendo muchos esfuerzos en evitar dormirse, lo
cual agota y puede tener como efecto justamente ese, dormir.

Técnicas basadas principalmente en condicionamiento operante

MÉTODOS OPERANTES
Técnicas operantes para el incremento y mantenimiento de conductas
El reforzamiento es sin duda el procedimiento por excelencia que se utiliza para incrementar y
mantener conductas. Antes de describir los distintos tipos de reforzamiento, es importante señalar
las diferencias entre tres conceptos: refuerzo, reforzamiento y reforzador. Vila y Fernández-
Castelar (2004), señalan de forma clara y concisa
estas diferencias.
 El refuerzo es el proceso de aprendizaje que tiene que ver con el aumento de la
probabilidad de la conducta por su asociación con un cambio estimular tras su emisión. Se
considera un proceso único porque en todos los casos aumenta la probabilidad de la
conducta.
 El reforzamiento es el procedimiento mediante el cual las consecuencias producen el
aprendizaje (aumento de probabilidad de ocurrencia de la conducta). El procedimiento se
lleva a cabo de dos formas: bien introduciendo un estímulo placentero (reforzamiento
positivo) o bien retirando un estímulo aversivo (reforzamiento negativo).
 El reforzador es el estímulo concreto (tangible, simbólico, etc.) que se utiliza para que se
produzca el reforzamiento positivo o negativo.

3.1. Reforzamiento positivo


Hablamos de reforzamiento positivo cuando una conducta se incrementa ante la presentación de
un estímulo agradable o gratificante como consecuencia de la realización de la misma.

Tipos de reforzadores positivos


Los reforzadores pueden ser de diferentes tipos y han sido agrupados en distintas categorías en
función de su origen, naturaleza, tangibles e intangibles, contexto de aplicación, valencia
apetitiva o aversiva, etc. No obstante, describiremos los tipos de reforzadores más importantes
independientemente de su asignación a una o varias posibles categorías.

- Reforzadores primarios o incondicionados. Su valor reforzante suele estar asociado a


necesidades básicas del ser humano como la comida o la bebida. Los reforzadores
primarios no siempre mantienen su valor reforzante, varía según las necesidades del
individuo. Si se tiene hambre, la comida opera como un forzador potente, sin embargo, si
se está saciado, la comida en general no actuará como tal.
- Reforzadores secundarios o condicionados. Son los más extendidos en los seres
humanos. Se habla de reforzadores secundarios porque no están asociados a necesidades
básicas primarias. Son condicionados porque su valor reforzante no se ha adquirido de
forma automática, sino mediante un proceso de aprendizaje. Suelen ser estímulos
inicialmente neutros que adquieren su valor reforzante al asociarse repetidamente con
estímulos primarios (e.g. comida/elogio) u otros estímulos que ya son reforzantes (e.g.
juguete/elogio). A los reforzadores condicionados que están asociados con varios
reforzadores se les denomina
- Reforzadores condicionados generalizados. Como señala Skinner (1953), el dinero y el
elogio, la aprobación y el afecto son ejemplos de reforzadores condicionados porque se
han adquirido mediante el aprendizaje, y son generalizados porque están asociados a
muchos otros reforzadores (e.g. comida, sonrisa, entrega de distintos objetos o
actividades reforzantes, etc.).
- Reforzadores tangibles. Objetos materiales que pueden ser tanto reforzadores primarios
como secundarios, como por ejemplo comida, juguetes, ropa, aparatos electrónicos,
cromos, etc.

Programas de reforzamiento
Los programas de reforzamiento son las reglas que describen cómo fomentar, incrementar y
mantener una conducta en función de la aplicación de los reforzadores una vez emitida la
conducta. Existen dos tipos de programas de reforzamiento:
Reforzamiento continuo y reforzamiento intermitente, con efectos diferentes sobre la conducta.

Reforzamiento continuo implica presentar un reforzador siempre que se realice la conducta


objetivo. Este tipo de reforzamiento conviene utilizarlo para aumentar la frecuencia de
respuestas débiles o muy inestables o cuando pretendemos instaurar una nueva conducta en el
repertorio del individuo. Por ejemplo, si queremos instaurar la conducta de lavarse los dientes, al
principio convendrá reforzar cada
día que el niño lo haga.
Reforzamiento intermitente supone administrar el reforzador de manera contingente a la
realización de una conducta, pero no en todas las ocasiones que ésta se lleve a cabo. Siguiendo
con el ejemplo anterior, una vez instaurado el hábito de lavarse los dientes, podemos reforzarlo
sólo de vez en cuando.

PROGRAMAS DE ECONOMÍA DE FICHAS

La economía de fichas es un programa de contingencias que combina distintos procedimientos


de reforzamiento y de castigo. El procedimiento básico consiste en entregar un reforzador
generalizado estriba en la posibilidad de canjearlo por numerosos reforzadores previamente
seleccionados.

En los programas de economía de fichas se trara de que las conductas deseables reciban siempre
una consecuencia positiva sin necesidad de tener que estar continuamente dispensando de
forma contingente los distintos reforzadores pactados para cada conducta.
Los componentes concretos del programa de economía de fichas son:
1. Lista de las conductas específicas que se pretenden modificar (e.g. permanecer sentados,
mirar hacia delante, prestar atención al profesor, etc.).
2.Indicación explícita del número de fichas que se pueden ganar por cada comportamiento.
3. Reforzadores concretos por los que se pueden intercambiar las fichas o puntos obtenidos (e.g.
minutos de recreo extra, cromos, tebeos, etc.), procurando que exista variedad.
4. Indicación clara y detallada de las reglas que regirán el programa, incluyendo la especificación
de cuándo se van a entregar las fichas y cuándo se cambiarán por los reforzadores.
En los programas de Economía de fichas las fichas pueden entregarse cada vez que se realiza la
conducta deseada (refuerzo positivo) con el fin de incrementarla, o entregar el total de las fichas
al inicio del programa y se van retirando contingentemente a la realización de la conducta
problema para reducirla (coste de respuestas).
Se suelen utilizar programas basados en el coste de respuesta cuando el número de conductas
perturbadoras y la probabilidad de que se hagan es alto.

CONDICIONAMIENTO ENCUBIERTO
Técnicas de condicionamiento encubierto

El condicionamiento encubierto es un modelo teórico que se refiere a un conjunto de técnicas


que utilizan la imaginación, y que pretenden alterar la frecuencia de la respuesta a través de la
manipulación de las consecuencias. Cautela presentó por primera vez, en 1966, una de las
técnicas de condicionamiento encubierto: la sensibilización encubierta. Posteriormente
describió: reforzamiento positivo encubierto, reforzamiento negativo encubierto, extinción
encubierta, modelamiento encubierto, coste de respuesta encubierto, parada de pensamiento y
triada del autocontrol.

Técnicas basadas en el condicionamiento encubierto


BASES TEÓRICAS
Upper y Cautela, clasifican los procesos conductuales en 3 categorías: Conducta observable o
motora. Respuestas psicológicas encubiertas que incluyan: Pensar, imaginar y sentir. Respuestas
fisiológicas encubiertas (se es o no consciente de ellas, pero no son observables para los demás).
Algunas de éstas respuestas son potencialmente más controlables que otras, pero las
psicológicas encubiertas sólo pueden ser conocidas a través del lenguaje. Algunos autores
admiten un continuo entre las conductas observables y encubiertas: Wolpe, Cautela, Stampfl,
Homme. Wolpe se inclina por el aprendizaje respondiente. Homme y Cautela por el aprendizaje
operante.

Las técnicas encubiertas son esencialmente iguales a los métodos no encubiertos con la
diferencia de que utilizan la imaginación del sujeto para la representación de estímulos,
respuestas y consecuencias.
Las técnicas de condicionamiento encubierto diseñadas y/o recogidas por Cautela son:
 Para la disminución de la frecuencia de una conducta
o Sensibilización encubierta
o Extinción encubierta
o Coste de respuesta encubierta
 Para el aumento de la frecuencia de una conducta
o Sensibilización encubierta
o Extinción encubierta
o Coste de respuesta encubierta
 Basada en el modelo del aprendizaje social
o Modelado encubierto
PROCEDIMIENTO BÁSICO
Según Cautela, el condicionamiento encubierto forma parte de los mismos procedimientos
operantes. Bandura, lo sitúa en el marco del aprendizaje social. Posteriormente, Cautela, incluyó
la tríada del autocontrol y la detención del pensamiento, que son procedimientos derivados de la
teoría del autocontrol. En todo proceso de CE, es necesario seguir las siguientes pautas:
1. Justificación razonada del uso de la técnica: Es necesario plantear un razonamiento base
al cliente antes de comenzar la intervención, que consiste en la explicación de las bases
de éstas técnicas. Upper y Cautela, insisten demostrar al cliente como el ambiente influye
en el control de la conducta (el castigo, la recompensa, la indiferencia y los modelos
sociales, tienden a producir una aumento, disminución o desaparición de las conductas):
"Modificando el ambiente que el afecta a usted, podremos modificar su conducta".
2. Evaluación de la capacidad imaginativa y/o entrenamiento en imaginación: En muchas
ocasiones es suficiente una descripción detallada por parte del terapeuta, para que el
sujeto sea capaz de reproducir mentalmente n escenario, pero, en otras, se hace
necesario un entrenamiento en imaginación.
3. Establecimiento de pautas de comunicación entre cliente y terapeuta durante la sesión:
Pueden introducirse palabras ("Cambio"), o utilizar un código de gestos.
4. Alternancia de imágenes de conductas a cambiar y consecuencias o estímulos
relacionados: La base de estas técnicas consiste en condicionar una imágenes a otras,
para lo que se irán alternando en el orden previsto.
5. Entrenamiento del cliente en realizar la secuencia sin ayuda: El cliente debe aprender a
imaginar por sí solo y practicar con una frecuencia mucho mayor.
6. Programación de tareas entre sesiones: Se realizan tareas de entrenamiento en
imaginación de la secuencia de la forma preestablecida, y de contraposición de las
consecuencias imaginativas ante los estímulos elicitadores reales.

ENTRENAMIENTO EN HABILIDADES SOCIALES


3. Entrenamiento en habilidades sociales 293
3.1. Fundamentos teóricos
El Entrenamiento en Habilidades Sociales (EHS) es un tratamiento cognitivo conductual en el que
se aplican un conjunto de técnicas cuyo objetivo es mejorar la calidad de las relaciones
interpersonales, de comunicación y relacionales (Segrin, 2009).
El déficit en hhss está asociado a numerosos problemas emocionales y de desadaptación. Hay
numerosos estudios que demuestra la asociación entre déficit de hhss y problemas de
ailsamiento social, fracaso escolar y delincuencia en la infancia y adolescencia. Del mismo modo,
en adultos, también está
asociado a problemas de aislamiento, depresión, ansiedad social o problemas de pareja o de
dificultad de establecer relaciones íntimas. Actualmente se ha convertido en un procedimiento
de intervención ampliamente utilizado puesto que, por un lado, incide directamente en todos los
ámbitos en los que se desarrolla la vida de las personas (laboral, educativo, sanitario, familiar,
social etc.) y, por otro, la falta de competencia social puede ser un déficit central o estar a la base
de muchos trastornos psicológicos.

Sugiere que las personas con problemas de relaciones sociales pueden tener un predominio de
procesos inhibitorios, lo que explicaría el déficit de expresión emocional que presentan. Para
contrarrestarlos, propone llevar a cabo un tratamiento psicológico mediante técnicas de role-
playing que potencie los efectos excitatorios promoviendo la expresión emocional, la expresión
facial, hablar de uno mismo, defender opiniones, incluso contrarias a las de los demás, etc.

Kelly (1988) señala cómo desde la perspectiva desde la teoría del aprendizaje social, las
habilidades sociales son conductas aprendidas y hay distintos mecanismos que podrán explicar
su adquisición y mantenimiento. Destaca los siguientes: Reforzamiento directo de las
habilidades, experiencias de aprendizaje vicario u observacional, retroalimentación interpersonal
recibida y desarrollo de expectativas
cognitivas respecto a las situaciones interpersonales.

ENTRENAMIENTO A PADRES
ENTRENAMIENTO A PADRES: psicoeducación

LA TERAPIA RACIONAL-EMOTIVA DE ELLIS

Técnicas
La terapia racional-emotiva se basa en el esquema ABC, el cual constituye la teoría de Ellis acerca
de cómo las personas tienen trastornos. A es cualquier evento activante que, de acuerdo con las
creencias (B) racionales o irracionales que se tengan sobre A producirá consecuencias (C)
conductuales y emocionales. Las creencias, racionales o irracionales, están en la base de las
consecuencias que va a percibir la persona. La terapia se va a centrar, mediante la disputa (D), en
cambiar dichas creencias irracionales.
Subyacente a lo anterior, se halla una de las ideas centrales de Ellis: muchos, por no decir todos,
de los problemas emocionales que las personas tienen se deben a su modo erróneo e irracional
de pensar.

Ellis fue uno de los primeros en apuntar que el pensamiento, la emoción y la conducta están
íntimamente
interrelacionados entre sí y que el cambio en uno de ellos influye en los otros, subrayando la
importancia
del cambio cognitivo, de las creencias y pensamientos irracionales, como necesarios para
modificar los componentes emocionales y conductuales.

Las ideas irracionales más comunes que las personas tienen son las siguientes: 1) La idea de que
uno
debe ser amado y aceptado por cualquier persona significativa y relevante de su vida. 2) La idea
de que uno tiene que ser muy competente y eficaz para poderse considerar útil y válido. 3) La
idea de que hay un cierto tipo de gente indeseable y despreciable que debería ser severamente
castigada. 4) La idea de que es terrible y catastrófico que las cosas no sucedan como a uno le
gustaría. 5) La idea de que la desgracia humana se origina por causas externas y que la gente no
tiene alguna posibilidad de controlarlas. 6) La idea de que si algo puede llegar a ser peligroso o
terrible uno debe estar muy preocupado y deberá estar pensando de manera constante en la
posibilidad de que esto ocurra. 7) La idea de que es más fácil evitar que afrontar ciertas
responsabilidades y dificultades en la vida. 8) La idea de que se debe depender de los demás y de
que se necesita a alguien más fuerte en quien confiar. 9) La idea de que uno deberá sentirse muy
preocupado por los problemas y las perturbaciones de los demás; y, 10) La idea de que existe, en
forma invariable, una solución precisa y correcta para los problemas y que es terrible si uno no
halla esa solución maravillosa.

Las técnicas que Ellis emplea son básicamente cognitivas en sus inicios, aunque en los últimos
años ha incluido componentes conductuales (cfr. Carrasco, 1993; Dryden, 1995; Ellis y Dryden,
1987; Lega, 1991)
Entre las técnicas cognitivas destaca su debate filosófico, la detección de las creencias
irracionales y
las técnicas de persuasión verbal y diálogo socrático, como análisis y evaluación lógica, reducción
al absurdo, análisis y evaluación empírica, reacción incrédula del terapeuta, analogías, fantasía
racional-emotiva, entre otras. Junto a ellas, se complementa con técnicas conductuales, técnicas
emocionales (por ejemplo, el ataque a la vergüenza) y las tareas para casa. Debemos indicar que
Ellis otorga una gran relevancia al contacto terapéutico, a la empatía con los pacientes y a
mostrarse activo-directivo con ellos con un buen uso de la dialéctica y del sentido del humor. Lo
que se pretende, en concreto, es que el paciente adquiera una nueva filosofía de la vida, donde
transforme sus creencias o pensamientos irracionales, que le generan el problema, por creencias
y pensamientos racionales, lo que lleva, en muchos casos, de modo inevitable, a una nueva
filosofía de la vida fruto del cambio emocional y conductual correlativo.
LA TERAPIA COGNITIVA DE BECK
Introducción
Beck es hoy conocido por su aportación esencial al tratamiento de la depresión (Beck, 1967,
1976; Beck,
Rush, Shaw y Emery, 1979). Es uno de los autores más relevantes de la psicología clínica de las
últimas décadas, al proponer su terapia cognitiva, de gran efectividad en el tratamiento de la
depresión, que se basa en su modelo de la depresión (Beck et al., 1979), dentro del cual
considera la tríada cognitiva, los esquemas y los errores cognitivos.
La tríada cognitiva atañe a tres patrones cognitivos inadecuados presentes en el paciente
depresivo: visión negativa del paciente acerca de sí mismo, tendencia del depresivo a interpretar
sus experiencias de una manera negativa y visión negativa acerca de su futuro. Los esquemas,
definidos como las actitudes, supuestos o creencias que el sujeto posee, son los que le permiten
transformar los datos que percibe en cogniciones. Dependiendo de los esquemas, el sujeto
desarrollará cogniciones o pensamientos adecuados o inadecuados (pensamientos automáticos
negativos, en el caso de la depresión).
El tercer componente de su modelo cognitivo de la depresión son los errores cognitivos o errores
en el
procesamiento de la información. Éstos son los que mantienen su creencia en la validez de los
conceptos
negativos y su cambio constituye un elemento fundamental en la terapia; son seis: a) Inferencia
arbitraria:
sacar una determinada conclusión en ausencia de evidencia que la apoye o cuando la evidencia
es contraria a la conclusión; b) Abstracción selectiva: centrarse en un detalle extraído fuera de su
contexto, ignorando otras características más relevantes de la situación, conceptualizando toda
la experiencia con base en ese fragmento de la realidad; c) Generalización excesiva: elaborar una
regla general o una conclusión a partir de uno o varios hechos aislados y de aplicar el concepto
tanto a situaciones relacionadas como inconexas; d) Maximización y minimización: incrementar o
disminuir el grado de
significación de un suceso o de una conducta hasta el punto de distorsionarlo; e) Personalización:
tendencia y facilidad del paciente para atribuirse a sí mismo fenómenos externos cuando no
existe una base firme para hacer tal conexión; y, f) Pensamiento absolutista y dicotómico:
tendencia a clasificar todas las experiencias según una o dos categorías opuestas sin tener en
cuenta los aspectos intermedios.

Por tanto, el tratamiento se centrará en detectar las cogniciones erróneas y cambiar las mismas
para procesar de modo más adecuado la realidad, lo que facilitará y permitirá cambiar la tríada
cognitiva de visión negativa de sí mismo, de sus experiencias y de su futuro.
Como terapeuta cognitivo, y como una de las aportaciones relevantes de la terapia cognitiva en
general,
al ser aplicada a la depresión, Beck concede un papel destacado a la emoción y, junto con ésta,
un papel relevante a la relación terapéutica.

Técnicas
Aunque la terapia cognitiva de Beck se conoce con este nombre, en realidad sus técnicas
incluyen técnicas cognitivas y técnicas conductuales. La diferencia que subyace es de enfoque
para denominarla terapia cognitiva; esto es, lo que se pretende es modificar las cogniciones del
sujeto, que son elemento causal de la conducta, a diferencia de las técnicas conductuales
tradicionales que sostienen que cambiando la conducta se transforman otros procesos del sujeto
como creencias, cogniciones, etc. Por ello, cualquier técnica que se usa, bien sea cognitiva o
conductual, se orienta a cambiar en principio los pensamientos distorsionados (cogniciones) para
luego modificar el núcleo más profundo y arraigado —los esquemas del sujeto— que son los que
le permiten transformar los datos de la realidad en elementos
para él interpretables.
Las técnicas cognitivas que se incluyen en la terapia cognitiva de la depresión son (Dobson y
Franche,
1991): el registro diario de pensamientos disfuncionales, la comprobación de la realidad, las
técnicas de
reatribución, las técnicas de solución de problemas, el diseño de experimentos, la refutación con
respuestas racionales y la modificación de las suposiciones disfuncionales.
Para conseguir esto o para reducir al principio la grave sintomatología depresiva, se utiliza otro
amplio conjunto de técnicas conductuales como las siguientes: programación de actividades,
evaluación de la destreza y del placer, ensayo cognitivo, entrenamiento asertivo y representación
de papeles. Igualmente, se pueden incluir otras técnicas que sean necesarias para el sujeto,
sobre todo si tiene otros problemas asociados, aunque, como ya hemos señalado, el modelo
cognitivo de la depresión supone que son las cogniciones las que causan y mantienen el
problema depresivo. Por ello, la combinación de unas y otras técnicas consigue el resultado
apropiado.

TERAPIA DE SOLUCIÓN DE PROBLEMAS


Introducción
la terapia de solución de problemas de D’Zurilla y Goldfried (1971), que en los últimos años ha
sido redenominada como terapia de solución de problemas sociales (D’Zurilla y Nezu, 1982),
dado que los conflictos con los que se enfrenta una persona pueden ser tanto personales como
interpersonales.

Técnicas: las fases de la solución de problemas sociales


D’Zurilla y Goldfried (1971) parten de que los seres humanos se caracterizan por ser
solucionadores de problemas y de que de unas a otras personas existen diferencias en esta
habilidad. El entrenamiento en SP se orienta a que la persona adquiera habilidades adecuadas de
SP.
La formulación inicial de la SP de D’Zurilla y Goldfried (1971) constaba de cinco etapas: a)
orientación
general; b) definición y formulación del problema; c) generación de alternativas; d) toma de
decisiones;
y e) verificación. Estas fases han sido revisadas por D’Zurilla y Nezu (1982) y por D’Zurilla (1986,
1988),

Cada componente, o fase, del proceso posee un determinado propósito o función.


Conjuntamente, se espera que cuando se apliquen los cinco componentes de una forma eficaz a
un problema incrementen la probabilidad de descubrir y llevar a cabo la solución más eficaz. El
orden de las cinco etapas representa una secuencia lógica y prác tica para el entrenamiento, y
para una aplicación sistemática y adecuada.
Este orden no significa que la SP se desarrolle siempre en una secuencia unidireccional
comenzando
en la primera fase y terminando en la última, sino que una buena SP conlleva que el sujeto pase
de una fase a otra y pueda retroceder a etapas previas antes de que complete el proceso.

Existe una serie de términos que se han diferenciado para que no se confundan entre sí
(D’Zurilla, 1986,
1988; D’Zurilla y Goldfried, 1971; D’Zurilla y Nezu,1982; Nezu y Nezu, 1991):

En este contexto, la ejecución de la SP efectiva es sólo uno de los componentes de la


competencia social, aunque uno muy significativo.
En la primera fase del entrenamiento en SP, orientación general hacia el problema, se prentende
que el
sujeto (D’Zurilla y Goldfried, 1971) acepte el hecho de que las situaciones problemáticas forman
parte de la vida diaria y de que es posible hacerles frente de forma eficaz, reconozca las
situaciones problemáticas cuando ocurren e inhiba la tendencia a responder de forma impulsiva
o sin hacer nada. Por ello, el sujeto debe reducir o, al menos, distraer la atención de los
pensamientos negativos que puedan interrumpir el pensamiento de SP social y centrarse en
aquellos estímulos que puedan facilitar una buena conducta de SP en lugar de los estímulos
determinantes de las respuestas negativas (D’Zurilla y Nezu, 1982). Lo anterior se consigue
adoptando una actitud de SP.
Los objetivos y pasos de esta fase son (D’Zurilla, 1986): a) incrementar la sensibilidad hacia los
problemas y decidir la ocasión para la actividad de SP, b) centrar la atención sobre expectativas
de SP positivas y evitar preocupaciones improductivas y pensamientos autopreocupantes,
c) maximizar los esfuerzos y la persistencia en vista de los obstáculos y del es trés emocional y, d)
minimizar la angustia emocional perjudicial mientras intenta maximizar
la probabilidad de estados emocionales positivos
facilitadores.
La segunda fase (definición y formulación del problema) es una parte básica del proceso de SP,
ya que,
como afirma D’Zurilla (1986), no es exagerado decir que si tenemos un problema bien definido la
mitad del mismo la tenemos resuelta. Si el problema está bien definido, los otros elementos (por
ejemplo, la generación de alternativas) son mucho más sencillos.

El propósito de la tercera fase (generación de soluciones alternativas) es tener tantas soluciones


alternativas como sea posible, para que así maximicemos la probabilidad de que la mejor
solución esté entre ellas.
Una vez que se ha generado una lista de soluciones alternativas con las reglas anteriores, la
cantidad y variedad de las soluciones disponibles puede incrementarse generando
combinaciones, modificaciones y elaboraciones a partir de tales propuestas, o bien, imaginando
cómo otra persona afrontaría el problema (D’Zurilla, 1986; Nezu et al., 1989).
El objetivo de la cuarta fase (toma de decisiones) es evaluar (comparar y evaluar) las alternativas
de solución disponibles y seleccionar la mejor (o mejores) para ponerla(s) en práctica en la
situación problemática.
En la última fase o puesta en práctica y verificación de la solución, se evalúa el resultado de la
solución y se verifica la efectividad de la estrategia de la misma elegida en la situación
problemática de la vida real. Esto se hace primero de manera simbólica y luego, en la situación
de la vida real.
La ejecución se refiere a la implementación de la solución.

En un nivel práctico, la aplicación del entrenamiento en SP se puede ejecutar de dos modos: 1)


con entrenamiento secuencial en las distintas fases a lo largo de las sucesivas sesiones del
tratamiento, y 2) entrenando al individuo en todas las fases de SP, desde las primeras sesiones, e
ir profundizando en la SP comenzando con problemas hipotéticos, solucionando los problemas
del sujeto simbólicamente y, por último, remediando sus problemas en las situaciones reales. El
número de sesiones para el tratamiento de SP oscila entre 4 y 6 (Hawton y Kirk, 1989), 6 y 10
(Heppner y Killerbrand, 1991), 10 (Nezu et al., 1989) y entre 14 y 16 (D’Zurilla, 1986).

TERAPIA PROCESAL SISTÉMICA POST-RACIONALISTA


El enfoque procesal sistémico, en otras palabras, tiene el objetivo de aumentar el conocimiento
que el paciente tiene de sus reglas de funcionamiento. Y en este sentido nosotros hablamos de
aumentar la «conciencia de sí mismo».
Aquí el término «conciencia de sí mismo», hay que entenderlo así: es la conciencia del modo en
el cual la persona funciona al ordenar la experiencia, poner en secuencia eventos significativos, y
explicarlos. Es el conocimiento, entonces, de las propias reglas de funcionamiento.
Método de la comprensión
En este sentido el objetivo que se persigue es que, a través del conocimiento de las reglas del
propio funcionamiento, la persona pueda reorganizar su experiencia personal. Y el método que
es concordante con este objetivo no es la persuasión, sino la comprensión. Ahora, lo importante
es que la comprensión se dé en el paciente, más que en el terapeuta. Pues se presupone que el
terapeuta ya tendría que tener un set de teorías muy elaboradas y complejas, que le permiten
comprender mucho antes que el paciente cuál fue el problema existencial que éste no supo
elaborar y no supo integrar.
El problema que se impone ahora, por tanto, es cómo mejorar la comprensión en el paciente,
para que él esté en condiciones de reorganizar su experiencia personal.
Actitud del Terapeuta
Desde esta perspectiva, el terapeuta debe procurar que la reformulación coincida con la
emergencia de nuevas tonalidades emotivas, y que coincida a su vez con el descubrir algunas
reglas de funcionamiento personal.
Uno de los puntos importantes a tratar entonces es el principio de intervención terapéutica:

Intervención Terapéutica
El principio de intervención terapéutica cognitivista tradicional, consiste en que la perturbación
emocional, o las reacciones afectivas intensas, dependen de las creencias irracionales. Sólo en la
medida en que cambiemos las creencias, cambiarán las emociones. Este es el punto central.
Ahora, desde el punto de vista de la terapia procesal sistémica, podemos hacer una profunda
modificación de esta afirmación, afirmar que los pensamientos cambian los pensamientos y sólo
las emociones cambian las emociones. El problema teórico de las terapias racionalistas, no está
solamente en postular que las emociones son productos secundarios del pensamiento. Otro
aspecto importantísimo de este enfoque es que pensamientos y emociones son considerados
como procesos de conocimiento que ocurren al mismo nivel operativo; y en este sentido a las
emociones se les puede aplicar las reglas de la lógica formal, que pertenecen al nivel operativo
del pensamiento.
En la óptica procesal sistémica, la observación que está fundada sobre el tema de la
autoorganización, y que a su vez está cimentada sobre la evolución de la experiencia humana
(objetivo de estudio de la epistemología evolutiva), nos hace ver que lenguaje-pensamiento y
emocionalidad-afectividad, parecen ser dimensiones distintas de procesamiento; cada una
presentando diferentes reglas de combinación y recombinación. Las emociones corresponden al
nivel de la experiencia inmediata, y parece ser que son mucho más estables que el
correspondiente al nivel del pensamiento. Examinemos esto con mayor atención: en la
experiencia cotidiana ninguno de nosotros tiene especial dificultad para cambiar una idea, y es
en este sentido que Guidano plantea que el pensamiento; o también nuevas ideas cambiarán (a
través de la lógica formal, o vía dialéctica de confrontación, o mediante el método de
observación empírico, etc.), las ideas anteriores. En suma, la experiencia muestra que, en la vida
del individuo, no cuesta gran esfuerzo o no reviste motivo de grave perturbación el hecho de que
cambie de ideas.

Cambio de las Emociones


Pero también la experiencia nos muestra que la continuidad emotiva, y los asuntos afectivos y
emotivos básicos, cambian mucho menos en la vida de las personas. Esto significa que las
emociones siguen otras reglas combinatorias, diferentes a las de la lógica formal. Por tanto, si se
quiere modificar lo que es un estado de perturbación emocional, lo que tendríamos que cambiar
o modificar sería la autopercepción de esa perturbación. La única posibilidad de cambio,
entonces, es hacer que la persona pueda experimentar -en la situación terapéutica- nuevas
tonalidades o instancias emotivas, que tendrán que ser integradas, elaboradas y procesadas al
interior de la autopercepción originaria con la cual estamos trabajando.
Pero volvamos a lo que decíamos: el pensamiento cambia el pensamiento. Esto se plantea como
uno de los aspectos típicos de la epistemología contemporánea, puesto que todas las teorías
pertenecen al nivel del pensamiento. Todas las teorías son proposiciones, y las proposiciones
pueden cambiar solamente otras proposiciones; no cambian lo que es la experiencia de vida
inmediata, que esas proposiciones pretenden explicar. Y también señalábamos que en la persona
humana los aspectos emotivos tienen mucho más estabilidad y mucho menos flexibilidad y que
sus experiencias emocionales sólo pueden ser modificadas por otras experiencias emotivas.

TERAPIA NARRATIVA

La narrativa pertenece en la lingüística al dominio de la pragmática, al estudio de cómo el


contexto influye en el significado, y en psicología cognitiva al dominio de la memoria episódica.
Desde el punto de vista de la psicología de la personalidad, las narrativas constituyen elementos
identitarios, pertenecen a un sujeto concreto y sólo ese sujeto puede contar tales hechos de
determinada manera; son selecciones de hechos de la vida de esa persona que sirven para
generar una interpretación interesada de los sucesos que relata. En ese sentido, las narrativas
componen el sentido de la vida de la persona.
Las exposiciones, sin embargo, no son pragmáticas lingüísticamente, pues sus contenidos
corresponden a la memoria semántica y son impersonales; de hecho no reflejan nada de la
personalidad de quien las realiza.
Las narrativas pueden ser tanto relatos orales como textos escritos. Lo importante es que
cumplan las características de contextualidad e intencionalidad, es decir, que den cuenta de la
perspectiva y el propósito de quien las genera y de las circunstancias en que se escriben. Esta
característica perspectivista es un componente esencial para el trabajo terapéutico con las
narrativas.

Psicoterapia cognitiva-narrativa, puesta en marcha en Portugal por Oscar F. Gonçalves a


mediados de la década de 1990. Este autor cree que “vivir narrativamente supone explorar
múltiples narrativas del presente, el pasado y el futuro, enriquecer estas narrativas con procesos
y actitudes que muestren la multipotencialidad de cada instante episódico de nuestro pasado y
construir un sentido de conexión intra- e internarrativas” (Gonçalves, 2002, p. 26). Es decir,
considera que una narrativa adecuada debe tener altos grados de las tres dimensiones que la
constituyen: contenido (ser politemática), proceso (tener complejidad) y estructura (ser
coherente). Las personas cuyas narrativas son deficitarias en estos aspectos suelen desarrollar
significados del mundo menos adaptativos y suelen generar psicopatologías.
En un contexto de aumento de la diversidad como el de la sociedad contemporánea, los
problemas relacionados con una narratividad monolítica y empobrecida pueden incrementarse
porque es necesaria una actitud de fomento de pluralidad en la explicación del mundo y muchas
personas carecen de la misma.
El acercamiento cognitivo-narrativo mantiene, naturalmente, muchos de los elementos
presentes en los modelos construccionistas. Por ejemplo, entiende que las narrativas
problemáticas son historias limitadas y limitativas que se atienen a versiones muy centradas en
los problemas y no permiten una comprensión amplia de la experiencia de la persona, además
de que suelen estar centradas siempre en el mismo tema. Igualmente, da mucha importancia a la
exploración de momentos alternativos de su vida y, por lo tanto, al trabajo con los recuerdos
episódicos de los clientes.

TERAPIA DE ESQUEMAS YOUNG

La terapia de esquemas se basa en el Cuestionario de Esquemas de Young (CEY) [YSQ: Young


Schema Questionnaire] por terapeutas e investigadores de todo el mundo (mostrarlo). El CEY
La terapia de esquemas contempla los componentes cognitivo y conductual como vitales para el
tratamiento y, sin embargo, atribuye un peso equivalente al cambio emocional, a las técnicas
experienciales y a la relación terapéutica.
Es fácil de comprender, tanto para el terapeuta como para los pacientes. El modelo de esquemas
incorpora ideas complejas, muchas de las cuales parecen confusas para los pacientes que reciben
otras formas de terapia y las presenta de manera directa y simple. Así pues, la terapia de
esquemas presenta el atractivo del sentido común propio de la terapia cognitivo-conductual
(TCC), combinado con la profundidad de los enfoques psicodinámicos.
La terapia de esquemas mantiene dos características vitales de la TCC: es estructurada y
sistemática. El terapeuta sigue una secuencia de procedimientos de evaluación y tratamiento. La
fase de evaluación incluye la administración de diversos inventarios que miden esquemas y
estilos de afrontamiento. El tratamiento es activo y directivo, yendo más allá del insight hasta el
cambio cognitivo, emocional, interpersonal y conductual. La terapia de esquemas es útil también
para el tratamiento de problemas de pareja, ayudando a ambos cónyuges a comprender y a
cambiar sus esquemas.
La terapia de esquemas es un modelo innovador e integrador de terapia desarrollado por Young
y sus colaboradores (Young, 1990, 1999) que profundiza significativamente en los tratamientos y
conceptos cognitivo-conductuales tradicionales. La terapia combina elementos de las escuelas
cognitivo-conductual, del apego, Gestalt, relaciones objetales, constructivista y psicoanalítica
para obtener un modelo conceptual y de tratamiento unificador.
La terapia de esquemas puede ser breve, intermedia o de larga duración, dependiendo del
paciente. Partiendo de la terapia cognitivo-conductual se amplía para conceder mucha más
importancia a los orígenes infantiles y adolescentes de los problemas psicológicos, para
introducir técnicas emotivas, para contemplar la relación terapeuta-paciente y para contemplar
los estilos de afrontamiento disfuncionales.

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