UNIVERSIDAD ABIERTA PARA ADULTOS
ESCUELA CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS
ASIGNATURA:
DERECHO ADMINISTRATIVO Y SUS PROCEDIMIENTOS
PARTICIPANTE:
JOEL ANTONIO CABRERA NÚÑEZ
MATRÍCULA:
100057779
FACILITADOR:
LUCRECIA JIMENEZ ESCOBOSA M.A
CORREO:
100057779@[Link]
TRABAJO FINAL
RECINTO SANTO DOMINGO
REPÚBLICA DOMINICANA
7 NOVIEMBRE, 2023
1
DERECHO ADMINISTRATIVO Y
SUS PROCEDIMIENTOS.
2
INTRODUCCIÓN
Hemos llegado a la etapa final de este trimestre, donde culminaremos las
asignaciones con la realización del trabajo final de derechos constitucional y sus
procedimientos, este trabajo final consistirá en la investigación de los temas
siguientes a los fines de elaborar un ensayo, destacando mi opinión personal a
modo reflexión de cada tema indicado.
El Acto Administrativo en el Ordenamiento Jurídico Dominicano es una decisión
emitida por la administración pública que crea, modifica o extingue derechos y
obligaciones. Las vías de impugnación en sede administrativa incluyen el recurso
de reconsideración y el recurso jerárquico. El Derecho Administrativo Sancionador
se refiere a las normas y procedimientos para imponer sanciones por infracciones
administrativas, y las medidas cautelares utilizadas en el derecho administrativo
son acciones tomadas para proteger los derechos e intereses de las partes
involucradas mientras se resuelve un caso. Los procedimientos contenciosos
administrativos especiales son aquellos que se siguen ante tribunales
especializados en la materia para impugnar decisiones administrativas.
3
4
TRABAJO FINAL DE DERECHO ADMINISTRATIVO
En la República Dominicana, el derecho aplicable a la actividad administrativa del
Estado se fundamenta en los principios del derecho administrativo continental
europeo de origen francés.
Los órganos y entidades administrativas, para el cumplimiento de sus fines, se
encuentran investido de prerrogativas de poder público, desarrollan actividades de
prestación y fomento, sus bienes se encuentran sometidos a un estatuto particular,
los actos, contratos y vías de hecho en que incurran están sujetos al control
contencioso administrativo a cargo de un órgano jurisdiccional ubicado
institucionalmente en el ámbito del Poder Judicial, como lo es el Tribunal
Contencioso Tributario y Administrativo.
No obstante, la inexistencia de un procedimiento administrativo general que
proteja los derechos e intereses de las personas en su relación con la
administración, los actos administrativos que afecten sus derechos y obligaciones
están sujetos al previo cumplimiento de un debido proceso administrativo.
Además, las personas, para la protección de sus derechos frente a los actos
5
dictados por la autoridad pública al margen de la juridicidad, tienen a su
disposición recursos, en sedes administrativa y jurisdiccional.
Si bien es cierto que el derecho administrativo dominicano sigue la tradición
francesa, de un derecho propio de la administración, desde la fundación de la
República en el año 1844, y hasta el año 1947, no existió en la República
Dominicana una jurisdicción especializada que conociera las controversias
surgidas entre las personas y la administración, función que durante ese largo
lapso, de algo más de 100 años, le correspondió a los tribunales ordinarios de
manera que la correspondencia, tan particular del sistema jurídico administrativo
francés, de derecho aplicable y jurisdicción especializada, no existió en la
República Dominicana en un largo período de su historia.
La enseñanza del Derecho Administrativo se remonta a principios del siglo
pasado. Desde ese remoto origen su alcance no estuvo exento de conflicto, ya
que se cuestionó la enseñanza basada en el estudio de
los principios generales, con escasa aplicación de la legislación administrativa, lo
que desencadenó en un cambio en la denominación de la materia en el programa
de estudio de la carrera de derecho, sustituyéndose la expresión “Derecho
Administrativo” por la de “Legislación Administrativa”.
6
El procedimiento administrativo es definido por el artículo 29° de la ley de la
materia como el conjunto o sucesión de actos y diligencias tramitados por la
administración pública conducentes a la emisión de un acto administrativo
definitivo que decida sobre el fondo de la materia y que genere efectos sobre los
administrados. A efectos de determinar cuáles de los actos generados durante la
tramitación de un procedimiento pueden ser objeto de impugnación por los
posibles interesados o afectados, la legislación distingue entre actos
administrativos de trámite y actos administrativos definitivos, así como entre actos
de trámite que afectan gravemente a los partícipes en un procedimiento
administrativo y que por tanto pueden ser directamente impugnados por los
afectados y los actos administrativos de trámite que no participan de esa
característica y por tanto no pueden impugnarse separadamente del acto
administrativo definitivo que resuelve el tema de fondo sometido a decisión de la
administración.
Las nulidades que pueden afectar a un acto administrativo o un reglamento son de
tres tipos: Anulabilidad, nulidad o inexistencia. A su vez, los vicios que dan lugar a
cada uno de estos tipos de nulidades, no están taxativamente enumerados en
ninguna ley, y por ello la consecuencia a aplicarse se determina de acuerdo a la
7
importancia y gravedad del vicio en cada caso concreto: Si el acto tiene vicios
medianamente graves, el acto es anulable; si es muy grave, el acto es nulo; si es
grosero, hay inexistencia de acto. Al respecto es de importancia recordar que la
consecuencia aplicable (anulabilidad, nulidad, inexistencia) no depende de que al
acto le falte algún elemento que pueda reputarse “esencial” o “no esencial,” etc.,
sino exclusivamente de la importancia o la magnitud de la transgresión al orden
jurídico que implique el requisito o la norma concretamente violada. Si la violación
del orden jurídico es grosera, habrá inexistencia de acto aunque él tenga
aparentemente todos sus elementos; si la infracción es de poca importancia, el
acto será anulable o incluso válido aunque esté viciado uno de los elementos
“esenciales” de éste. Reiteramos entonces que la validez o invalidez del acto no
depende de qué elementos están viciados, sino de cuán importante es la
trasgresión efectuada al orden jurídico
La Constitución y los nuevos principios constituyen otro de los ejes de la
propuesta. La primera, cual la define Kelsen, es el principio supremo que
determina el orden estatal y la esencia de la comunidad. Los principios generales
y particulares del Derecho 14 administrativo son los enunciados nodales que
informan, de manera transversal, la rama jurídica estudiada.
8
Para una revisión adecuada del tema se precisa resaltar la Constitución del 2010
que, para alguna opinión respetable está a la vanguardia en Iberoamérica y que
define a la República Dominicana como Estado social y democrático de derecho,
sienta las bases teóricas para el Derecho público contemporáneo, con un giro
refundacional en cuanto a la organización administrativa, la tutela judicial
administrativa y los derechos fundamentales, a partir del control judicial de la
actividad administrativa, con miras a propiciar el necesario equilibrio entre los
intereses públicos y privados, en una imprescindible y al propio tiempo complicada
relación.
Esta Constitución eleva al rango substantivo a la Jurisdicción Contencioso
Administrativa, al consignar, por ejemplo, su sujeción a los principios de eficacia,
jerarquía, objetividad, igualdad, transparencia, economía, publicidad y
coordinación, condicionar la actuación de la Administración a la juridicidad y al
control ciudadano, y definir el estatuto de la función pública sobre la base del
mérito y la capacidad. Igualmente, consigna el interés general de los servicios
públicos, la garantía estatal de su calidad y el respeto a la universalidad,
accesibilidad, eficiencia, transparencia, responsabilidad y calidad. Integra al
catálogo de los derechos fundamentales explícitos el principio de Transparencia,
9
manifiesto en la Libertad de expresión e información, que incluye la libertad de
expresión, el Derecho a la información, el libre acceso a las fuentes noticiosas, el
secreto profesional y la cláusula de conciencia.
Igualmente, los derechos de los consumidores a recibir bienes y servicios de
calidad, con un conocimiento informado, objetivo, veraz y oportuno, y expresa la
responsabilidad de la Administración por las lesiones o perjuicios generados por
un servicio público de mala calidad. La Jurisdicción contencioso-administrativa,
que se organizó originalmente al estilo del Consejo de Estado Francés (1797) o el
Consejo Real Español (1845) como un órgano único, de jurisdicción nacional y con
el sistema de justicia retenida (en que la 15 Administración se juzga a sí misma),
pasa con la Constitución del 2010 a configurarse como una jurisdicción propia del
orden judicial, estableciéndose los tribunales superiores administrativos, como
alzada o segundo grado, y los tribunales contencioso administrativos de primera
instancia, como primer grado. Considérese que, según la Ley 1494, del 1947, la
jurisdicción era una instancia única y nacional. El vínculo de la jurisdicción
contencioso-administrativa con el Poder Judicial se produce en el 1954, con la Ley
3835, del 20 de mayo, que modificó la Ley 1494, del 1947, al disponer que las
decisiones de la Cámara de Cuentas, en atribuciones administrativas, serían
10
recurribles en casación ante la Corte de Casación, con lo cual se organizó un
sistema mixto, entre la justicia retenida (formato original) y el control judicial de la
Administración (actual).
CONCLUSIÓN A MODO REFLEXIÓN
El presente trabajo tiene por objetivo analizar algunos aspectos procesales
relevantes de los recursos administrativos y jurisdiccionales con el objeto de
determinar si estos medios de impugnación, en la forma en que están regulados,
11
son armónicos con la garantía constitucional de un racional y justo procedimiento
administrativo.
El procedimiento administrativo y contencioso administrativo chileno reconocen
diversas instancias de revisión del acto administrativo. Nuestros tribunales han ido
también abriendo paso a un reconocimiento amplio del derecho de impugnación.
Nuestra legislación reconoce dos sistemas recursivos diferenciados. Uno
propiamente administrativo y otro jurisdiccional, al que el particular puede acceder
libremente, luego de haber agotado, por regla general, la vía administrativa.
Es común que existan controversias sobre qué instancia ostenta una mayor
primacía, si la de revisión administrativa o la vía judicial de control de las
actuaciones administrativas. Al respecto, la jurisprudencia judicial se ha inclinado
por establecer que es la instancia jurisdiccional aquellas que radica e inhibe a la
Administración del Estado, impidiendo que los órganos públicos, puedan ejercer
potestades de contrario imperio (invalidación, revocación o caducidad) mientras
exista una acción judicial vigente.
Para conocer de los recursos administrativos, la autoridad posee la competencia
para pronunciarse sobre cuestiones de carácter formal o sustantivo. Constituye
también una garantía para el administrado, la prohibición de la reformatio in peius,
12
a nivel administrativo y jurisdiccional. Sin perjuicio de lo señalado en la conclusión
anterior, al momento de conocer de un recurso jurisdiccional en contra de un acto
administrativo, nuestros tribunales encuentran limitaciones importantes en la
prohibición de la desviación procesal y en el principio de congruencia, que impiden
en sede judicial la introducción de nuevas pretensiones que no hayan sido ya
conocidas en sede administrativa.
BIBLIOGRAFIA
13
Montero, Gregorio. Régimen Jurídico y Profesionalización de los funcionarios
públicos. MAP. 2011, Santo Domingo, República Dominicana.
Montesquieu, Barón de. El Espíritu de las leyes. Ediciones Brontes, S.L.
Barcelona. 2012.
Morillas, José María. Biografías de Dominicanos Notables. Clío.
Academia Dominicana de la Historia. Ciudad Trujillo (Santo Domingo). 1946. Moya
Pons, Frank.
Manual de Historia Dominicana. Editora Corripio, 2002, 13ª. Edición. Santo
Domingo, República Dominicana.
14