Pedagogía de los Idiomas Nacionales y Extranjeros
LÉXICO, SEMÁNTICA, Y
SINTAXIS
3 créditos
Docente guía:
Licenciada: Ángela K. Vera Moreira, MSc.
Titulacion Semestre
es
● Léxico, Semántica, y Sintaxis Octavo
PERÍODO: Octubre 2023 - Enero 2024
Índice
Tabla de contenidos
LÉXICO, SEMÁNTICA, Y SINTAXIS
Unidad 2: Semántica: cuestiones lingüísticas del significado en una determinada lengua.
Resultado de aprendizaje de la unidad
Introducción
1. Tema 1: El nivel semántico
1.1 Competencia Léxica
1.2 El Signo Lingüístico: Significante, significado, y referente
1.3 Relaciones entre Significantes
1.3.1. Homonimia
1.4 Relaciones entre Significado y Significante
1.5 Relaciones entre significados
1.6 Familia Semántica
2. Tema 2: Ramas y límites de la semántica
2.1 Semántica cognitiva
2.2 Semántica lingüística
2.3 Semántica lógica
3. Tema 3. Tipos y facetas del significado
3.1. Dimensiones del Significado
3.2. Tipos de significado
4. Tema 4: Semántica estructural: estructuras de significado en el vocabulario
5. Tema 5: Semántica cognitiva: prototipos y metáforas
6. Tema 6: Roles semánticos:
Agente, experimentador, estímulo, paciente, tema o partícipe, instrumento, fuerza o causa natural,
ubicación, dirección o meta, destinatario, fuente u origen, tiempo, beneficiario, modo, causa, finalidad o
propósito, compañía.
6.1. ¿Qué es un rol Semántico?
7. Tema 7: Relaciones léxicas:
7.1. ¿Qué son las relaciones léxicas?
7.5.1. Los homógrafos
7.5.2. Los homófonos
7.6. Heteronimia
7.7. Polisemia
Referencias Bibliográficas básicas:
Resultado de aprendizaje de la asignatura
Comprender la importancia que los componentes léxico, semántico, y sintáctico tienen
en el estudio de la estructura del lenguaje para, de esta forma, fortalecer el acto
comunicativo en las diferentes lenguas extranjeras estudiadas.
LÉXICO, SEMÁNTICA,
Y SINTAXIS
Unidad 2: Semántica: cuestiones lingüísticas del significado en una determinada
lengua.
Resultado de aprendizaje de la unidad
Diferenciar el significado de las palabras, oraciones o frases en un contexto amplio,
más allá del genérico.
Introducción
La semántica (del griego semantikos, ‘lo que tiene significado’), se dedica al estudio
del significado de los signos lingüísticos (Zerillo, 2015). Micheal Breal, es uno de los
principales representantes y fundador de la semántica moderna, ya que el concepto
de esta palabra fue dado por él. Breal denominó a este estudio de la siguiente
manera: Es la teoría o ciencia de las significaciones. Es decir que es una de las
ciencias del lenguaje, estudia el significado de las palabras, o sea, sus contenidos
significativos. (Bréal, 1897 pág. 25 citado en Rodríguez 2018).
Dicho de esta manera, la semántica también puede ser definida como "la ciencia de
los significados", estos conceptos se muestran más específicos en su libro "Essai de
Sèmantique" (ensayo de semántica), publicado en 1897 tras varios años de estudio.
Su aporte a la semántica fue su estudio acerca del significado, estableció algunas de
las formas a través de las cuales el significado de las palabras puede cambiar
(diacrónicamente). Una de esas formas se denomina la peyoración o degradación
semántica.
La peyoración es el proceso a través del cual determinado significado negativo, que
algunas palabras llevan como connotación, pasa a ser denotativo, es decir, parte
esencial del significado, y no significado marginal que pueda acompañar, o no, al
término, según la situación comunicativa.
La finalidad de la semántica es descomponer el significado en unidades más
pequeñas, llamadas semas o rasgos semánticos, estos permiten segmentar el
significado de las palabras, y diferenciar palabras de significado parecido y palabras
de significado opuesto (Rodríguez 2018).
Por otro lado, López (2016) indica que la semántica es la ciencia del hombre que
estudia el significado que expresamos mediante el lenguaje natural. Su objeto
primario de estudio es la capacidad innata de los hablantes, que les permite desplazar
los objetos del mundo en expresiones codificadas en un lenguaje simbólico natural, y
que constituye su competencia semántica. Su objetivo es construir un modelo parcial
que abstraiga alguna de las propiedades del objeto.
La explicación semántica podría concebirse como un modelo que simula el saber
semántico innato de los hablantes. Una vez construido y adecuado a los datos
empíricos, el modelo nos permitirá experimentar el funcionamiento dinámico de este
conocimiento en distintas situaciones de evaluación y hacer predicciones sobre la
conducta potencial de los agentes representados.
1. Tema 1: El nivel semántico
Tal como el MCER establece, la competencia semántica comprende la conciencia y el
control de la organización del significado que el alumno posee. Todo el valor
comunicativo del lenguaje, en todas las lenguas, se basa en la capacidad de asociar
formas con funciones y significados para darles un sentido. Por ello, la semántica se
extiende a todos los niveles lingüísticos, desde el fonológico hasta el pragmático.
El primer tipo de relaciones, el de las palabras con el contexto general, es el nivel
relacionado con el conocimiento del mundo del hablante, con sus experiencias y
aprendizajes de su cultura, sus tradiciones, sus estudios enciclopédicos. Si un
hablante no tiene conocimientos de matemáticas no puede asignar un referente ni
saber qué designa la palabra primos en la expresión números primos. Podría
asignarle un significado denotativo equivocado o podría interpretar una connotación
de parentesco, a partir de la denotación que conoce.
El segundo tipo de relaciones semánticas que se indican en el MCER se insertan en
una red cognitiva que las personas vamos tejiendo a lo largo de nuestra experiencia y
de nuestro aprendizaje, y que tienen sus equivalencias en todas las lenguas. Todo
hablante sabe que blanco se asocia con claro y que se opone a negro y a oscuro.
También sabe que unos son colores y otros son cualidades de los objetos según la
reflexión de la luz.
Si un aprendiente de español no conoce alguna de esas palabras, las buscará y las
encontrará, porque sabe que existen, ya que en su lengua las palabras también tienen
relaciones semánticas por proximidad y/o por oposición, por designar la misma clase
de entidades o de cualidades de una entidad.
Lo mismo ocurre con los desplazamientos semánticos de unos nombres a otros, por
lo que, en una situación de comunicación determinada, en la que alguien le invite a
tomar una copa, el mismo hablante no nativo podrá inferir que están invitándole a ir a
algún bar a tomar alguna bebida.
Las redes semánticas entre las palabras son construcciones cognitivas que tienen
lugar en el lexicón de todo hablante, dentro de su competencia plurilingüística, por lo
que constituyen una motivación y una gran facilitación del aprendizaje léxico, tanto
para el reconocimiento de una palabra en el input al que está expuesto, como para su
recuperación en una situación de producción lingüística, output. (Baralo, 2005).
El contenido de la semántica abarca los procesos de codificación y de decodificación
de los significados del lenguaje. Implica la comprensión del lenguaje. Es decir, extraer
el significado a partir del sistema simbólico; específicamente supone una selección
apropiada del vocabulario y estructura del lenguaje para transferir significado, lo cual
depende del contenido y del propósito de lo que se quiere comunicar (García, 1993).
Además, según García, en el ámbito infantil, el nivel semántico comprende la
adquisición y crecimiento del sistema léxico (competencia léxica) por el desarrollo
conceptual. Entendido este desarrollo como el proceso por el cual los niños van
incorporando las unidades léxicas aisladas a categorías conceptuales amplias y
diferentes en razón de su significado (competencia semántica).
Adicionalmente, comprende la capacidad de explicitar adecuadamente el significado
que, de una palabra, y que, para fines de la investigación, se expresa en el número
total de definiciones correctamente verbalizadas con respecto a una lista de términos.
1.1 Competencia Léxica
Según el MCER, la competencia léxica forma parte de la competencia lingüística
comunicativa de los hablantes. Recordemos que en el MCER (2.1.2.), la competencia
comunicativa: (...) Comprende varios componentes: el lingüístico, el sociolingüístico y
el pragmático. Se asume que cada uno de estos componentes comprende, en
concreto, conocimientos, destrezas, y habilidades.
Las competencias lingüísticas incluyen los conocimientos y las destrezas fonológicas
y sintácticas únicas, y otras dimensiones de la lengua como sistema,
independientemente del valor sociolingüístico de sus variantes y de las funciones
pragmáticas de sus realizaciones. (Baralo, 2005).
Es la capacidad que permite a las personas integrar la información procedente de las
reglas de formación de las palabras de su idioma, mientras que la competencia
semántica se relaciona más con la significación. Es decir, con la capacidad de
distinguir y utilizar correctamente los diferentes significados que las palabras,
oraciones, o textos más amplios pueden tomar en función de los distintos contextos,
con la habilidad para reconocer las posibles anomalías o ambigüedades en el nivel
oracional y del discurso, así como para aprender y utilizar el lenguaje con sentido
figurativo. En este nivel encontramos diferentes tipos de significado que van
consolidándose al aumentar, variar, y relacionar las palabras que integren su
vocabulario (Martínez, 1995).
1.2 El Signo Lingüístico: Significante, significado, y referente
Se le llama signo lingüístico a la unidad mínima de la comunicación verbal, parte de
un sistema social y psíquico de comunicación entre los seres humanos, que
conocemos como lenguaje.
Este mecanismo actúa sustituyendo a las cosas de la realidad por signos que las
representan y, en el caso del lenguaje verbal, por signos que podemos recibir a través
de los sentidos, y luego decodificar e interpretar para recuperar un mensaje original.
Todo signo es una representación convencional de la realidad, que se enmarca en un
sistema convencional, social de sustituciones: en el caso del lenguaje verbal, se trata
de la palabra por la cosa o, mejor dicho: un sonido específico por la impresión que la
cosa referida deja en la mente.
Por otro lado, el signo lingüístico aparece como parte de una cadena hablada, en la
que un signo sucede a otro, empleando silencios para separar los conjuntos
ordenados de signos que componen, por ejemplo, una palabra. Por eso las lenguas
poseen una lógica, una secuencia, una manera de organizar la información que
denominamos sintaxis.
El signo lingüístico fue el tema de estudio de Ferdinand de Saussure y Charles
Sanders Pierce en el siglo XIX, cuyos estudios sentaron las bases para la posterior
lingüística moderna. La obra Curso de Lingüística General de Saussure es una
referencia obligatoria en la asignatura.
1.2.1. Significante: Es la parte material del signo, aquella que aporta la
forma y que es reconocible mediante los sentidos. En el caso del lenguaje hablado, se
trata de la imagen mental (la imagen acústica) de los sonidos articulados y
transmitidos por el aire que se necesita para comunicar el signo. Ejemplo: la palabra
"aplauso"
1.2.2. Significado: Es la parte inmaterial, mental, social y abstracta del signo
lingüístico, que forma parte de lo contemplado comunitariamente en la lengua (y que
son patrimonio de todos), pero también de las capacidades expresivas del individuo
(su léxico individual). El significado vendría a ser la imagen psíquica o el contenido
que se transmite mediante el lenguaje. Ejemplo: "aplauso" sugiere muestra de
satisfacción del espectador.
1.2.3. Referente: Es el elemento real al que Significante y Significado se
refieren. Ejemplo: el referente de "aplauso" es el choque repetido de las palmas de las
manos.
1.3 Relaciones entre significantes
1.3.1. Homonimia
Consiste en la coincidencia formal de dos palabras originariamente distintas (distintas
etimologías) que, por azar, han llegado a la coincidencia de significantes,
manteniéndose la diferencia de significados.
En el diccionario, las palabras homónimas tienen entradas distintas, o la misma
entrada con apartados distintos (son palabras distintas, con etimologías distintas); en
cambio las palabras polisémicas aparecen con una única entrada con acepciones
distintas (porque es la misma palabra con distintos significados).
Para el gramático Manuel Seco, para hablar de homonimia no es necesario que exista
una segura diferencia de origen entre las dos palabras; basta que los significados
sean tan distantes unos de otros que no se vea un punto de contacto entre ellos.
Muchas palabras homónimas cambian de artículo (el corte / la corte; el coma / la
coma, etc.
La homonimia consiste en dos términos que son iguales en el significante, pero varían
en el significado. Se diferencia de la polisemia en que en la polisemia solo existe un
étimo, una palabra origen, mientras que en la homonimia existen dos o más
étimos, los significados de las dos palabras no están emparentados. Por ello, para
identificar a un homónimo debemos estudiar su etimología.
Por ejemplo, tenemos a don como señor (que proviene del latín dominus) y como
cualidad (que proviene de donu).
Decimos que dos palabras son homónimas si su significante es el mismo, es decir,
están compuestas por los mismos fonemas, o si su realización fonética coincide. No
se trata, pues de relación entre significados. La relación homonimia más habitual se
produce entre palabras de distinta categoría gramatical.
Dentro del concepto general de homonimia, puede distinguirse:
1.3.1.1. Palabras Homógrafas: Tienen las mismas grafías y los
mismos sonidos. Ejemplo:
haya: ‘árbol'
haya: ‘primera/tercera persona singular presente del subj. de
haber'
1.3.1.2. Palabras Homófonas: Tienen los mismos sonidos, pero
distintas grafías. Ejemplo:
aya: “criada”
halla: 'segunda persona singular Imperativo, verbo hallar’
1.4 Relaciones entre Significado y Significante
1.4.1. Monosemia: Cuando a un significante le corresponde un solo
significado. Supone una única asociación posible entre el significado y su significante.
Por lo general, las palabras monosémicas pertenecen a los términos científicos o
técnicos, donde no puede existir la ambigüedad, y se busca la mayor precisión
posible.
La mayor parte de las palabras monosémicas son términos usados en alguna
variedad específica de lengua (como el lenguaje científico, el jurídico, etc.). Por
ejemplo, la palabra hierro expresa un referente que solo puede ser evocado mediante
ese significante. (Gamarra, P. 2014).
1.4.2. Sinonimia: Es la semejanza de significados entre dos o más términos
comprendidos en un mismo campo semántico, es decir, dentro de un mismo ámbito
de asociación de palabras que, a pesar de tener ciertos matices diferentes, están
referidas a un tema en común. La sinonimia, hablando en rigor, no se limita a
establecer la semejanza de significados de las palabras, sino, básicamente, determina
la sutil diferencia semántica existente entre una palabra y otra parecida. Es decir, dos
palabras son sinónimas si tienen significados muy parecidos pero diferente
significante. Ejemplos: listo e inteligente.
1.4.3. Polisemia: Propiedad que una misma palabra tiene para representar
varios significados, que pueden generarse por ampliación o restricción del significado
original. No es tarea fácil diferenciar una palabra polisémica de una homónima. Una
de las formas posibles es utilizar el diccionario: para el caso de la homonimia cada
palabra tendrá una entrada diferente; en la polisemia serán distintas acepciones
dentro de la misma entrada, ya que se trata de una pieza léxica que tiene una
etimología común.
En el diccionario se representa como significado 1, significado 2, etc. (Fernández, M.,
& Aznárez, L. s.f). Es decir, las palabras polisémicas son aquellas que, con un mismo
significante, pueden tener diferentes significados. Ejemplo: banco (asiento), banco
(empresa financiera).
1.5 Relaciones entre significados
1.5.1. Campo Semántico: es un conjunto de palabras asociadas que
pertenecen a la misma categoría gramatical, y comparten una parte de su significado.
El campo semántico queda definido por el sema o los semas que todas las palabras
que pertenecen a él comparten. Mentalice el campo semántico de los vehículos que
pueden ser conducidos por menores de edad.
Fuente: https://images.app.goo.gl/Woot4cXNPDJsR2V6A
La extensión de un campo semántico depende, lógicamente, del sema que lo define;
así, el campo semántico de los medios de transporte terrestre incluiría todas las
palabras de la página anterior y muchas otras más (tren, autobús, coche, etc.), y el de
los medios de transporte en general, sería bastante más amplio (todos los anteriores y
además los transportes marítimos, fluviales, y aéreos). En cambio, el campo
semántico de los vehículos sin motor que los menores de edad pueden conducir
estaría formado solo por cuatro de los cinco elementos del cuadro. Si el número de
componentes de un campo semántico es fijo, se le llama campo cerrado (el de los
meses del año, por ejemplo); en el caso contrario, es un campo abierto.
1.5.2. Antonimia: la contrariedad de significados es considerada como una
de las relaciones semánticas más importantes, y como un fenómeno contrario a la
sinonimia. En este sentido, para lograr el dominio cabal de una palabra el
conocimiento de su significado es muy importante; pero también es innegable que el
conocimiento del término contrario nos ayudará a tomar mayor conciencia sobre ese
significado, nos ayudará a delimitarlo y, en consecuencia, nos dará mayor precisión
semántica. Es decir, dos palabras son antónimos cuando su significado es contrario.
Ejemplo: alto y bajo, caliente y frío, claro y oscuro.
1.5.3. Hiperonimia e Hiponimia: Se le denomina hiperónimo a aquel
término general que puede ser utilizado para referirse a la realidad nombrada por un
término más particular o hipónimo. Así, un hiperónimo no posee ningún rasgo
semántico que su hipónimo no comparta, mientras que este sí posee rasgos
semánticos que lo diferencian de aquel.
En otras palabras, el significado del concepto más específico (hipónimo) está incluido
en el significado del concepto más general (hiperónimo) (Cruse, 1986). Ejemplos de
pares hipónimo/hiperónimo son los siguientes: Gorrión [hipónimo] pájaro [hiperónimo];
Pájaro [hipónimo] animal [hiperónimo]; Animal [hipónimo] entidad [hiperónimo]
Donde los rasgos semánticos de ‘animal' son compartidos por los de ‘pájaro', pero
este posee otros rasgos que lo diferencian del primero. Dicha relación de inclusión, en
un plano léxico, permite establecer clasificaciones y jerarquías, de modo que puede
hacerse patente cómo una palabra se relaciona conceptualmente con otras.
De acuerdo con Cruse (1986), Wilks et al. (1996), así como Miller (1998), las
relaciones de hiponimia e hiperonimia son aquellas que se dan, dentro de un plano
léxico-semántico, entre dos o más palabras, de tal suerte que una de ellas se
subordina conceptualmente a otra. Esto equivale a decir que el concepto referido por
una palabra (hipónimo) es una instancia concreta de un objeto prototípico
(hiperónimo), situado jerárquicamente en un nivel superior.
Siguiendo con la explicación hecha por Miller (1998), las relaciones de hiponimia e
hiperonimia son básicas dentro de toda interfaz léxico-semántica de una lengua
natural, debido a que una de sus funciones más importantes es estructurar sistemas
de conceptos dentro de la mente de un humano, organizados conforme a las
propiedades o atributos que tales conceptos prediquen de una entidad o un evento.
Si bien esta clase de información es reconocible en cualquier palabra, áreas de
estudio como la lexicografía, la lexicografía computacional, o la extracción de
información han caracterizado a los nombres como unidades léxicas prototípicas que
proyectan vínculos de hiponimia e hiperonimia (Ortega; Aguilar; Villaseñor; Montes&
Sierra, 2011).
Es decir, un hiperónimo es una palabra cuyo significado abarca al de otras que son
conocidas como hipónimos. Ejemplo: flor es un hiperónimo de rosa, orquídea,
margarita, etc. (Valdéz, 2018).
1.6 Familia Semántica
En la lengua, relaciones de asociación, similitud, comparación, o de diversa índole
surgen entre los significados: imágenes mentales de las cosas que componen la
realidad. Muchas veces, esta relación tiene, además, un componente afín entre
diversos significados que permite organizarles como un árbol: una familia semántica.
Puede decirse, pues, que una familia semántica es un conjunto de palabras que
comparten un sema común. Por lo general, esto ocurre entre palabras que
comparten su categoría gramatical (tipo de palabra). Por ejemplo, árbol: arbusto,
hojas, raíces, flores, frutos, madera, ramas… libro: hojas, tapa, biblioteca, librería,
lectura, literatura… deporte: atletismo, tenis, béisbol, fútbol, básquetbol… pan:
panadería, sándwich, trigo, horno… (Raffino, 2020).
2. Tema 2: Ramas y límites de la semántica
2.1 Semántica cognitiva
La Semántica Cognitiva surgió a mediados de la década de los 80, como reacción al
modelo semántico alternativo existente hasta la fecha, de corte marcadamente
formalista. Hasta ese momento, la semántica había sido considerada como un nivel
autónomo, separado del estudio del procesamiento lingüístico; modelos como el
generativismo chomskyano establecen una separación muy nítida entre distintos
tipos de información.
Así, la lingüística debía estudiar asuntos como la sintaxis o la morfología de las
lenguas, ya que, según estas teorías, este tipo de información morfosintáctica era lo
que los hablantes realmente necesitaban para poder realizar el análisis gramatical
de las oraciones que escuchaban. En este tipo de modelos “modularistas”, tan solo
en un segundo momento, la semántica interviene para ofrecer una “interpretación
semántica” a los nodos y árboles del análisis sintáctico.
El modelo semántico utilizado para complementar estos análisis sintácticos estaba
basado en la lógica formal, siendo heredero de los modelos de análisis semántico de
la lógica positivista de la Escuela de Viena. En este sentido, la semántica era un
asunto más propio de filósofos o de lógicos que de lingüistas.
La semántica formal intenta caracterizar el significado por medio de la aplicación de
“condiciones de verdad”: en estos modelos, el significado de una expresión
lingüística se caracteriza por medio de la descripción de las condiciones que
deberían darse en el mundo (o un mundo posible) para que una determinada
expresión sea cierta.
Es decir, conocer el significado de la expresión “está lloviendo” implica saber cuáles
son las condiciones que debe darse en el mundo para que pueda ser utilizada de
manera adecuada y verdadera.
La SC ha proporcionado un marco muy útil para la explicación de una serie de
fenómenos que han sido, tradicionalmente, objeto de estudio de la semántica léxica
como las relaciones de hiperonimia-hiponimia, de los campos semánticos, de la
polisemia, y de otras. En la SC, la hiperonimia-hiponimia se convierte en un proceso
de categorización cognitiva. Los elementos son organizados según los
categoricemos como pertenecientes a diferentes grados de especificidad o de
generalidad en tres niveles categoriales: nivel superordinado, nivel básico, y nivel
subordinado. En la SC, un campo semántico es un conjunto de elementos que
son categorizados como pertenecientes al mismo dominio conceptual.
El campo semántico viene organizado a través del elemento prototípico, que es la
imagen mental que mejor le representa, y es descrito a través de diferentes
características conceptuales que pueden ser compartidas o no por los demás
miembros del campo semántico. (Valenzuela; Ibarretxe & Hilferty. 2012).
2.2 Semántica lingüística
El dominio de objetos de nuestra Semántica Lingüística tiene que comprender,
además de los signos (= significantes) y sus funciones (= significados), también
aquellas partes de los objetos y relaciones del emisor y del receptor -todos
extra linguales- que son constitutivas de las tres funciones simbólica, sintomática,
y señalética, y/o que forman los puntos de referencia hacia los que las
identificaciones van dirigidas, sean absolutas o relativas.
En cambio, todo lo que no sirve para uno de estos dos fines -y que, por ejemplo,
puede ser objeto de un interés ontológico, en el caso de los objetos y de las
relaciones, u objeto de un interés psicológico o sociológico , en los casos del
emisor y del receptor, queda fuera del dominio de objetos de la semántica que
forma parte de una lingüística comparativa indefinida.
La semántica se opone a todas aquellas disciplinas lingüísticas que estudian
exclusivamente el significante, tratándolo como unidad que se obtiene y/o que se
analiza en el nivel de la segunda articulación, según Martinet, o que se opone a
ramas tales como la fonología y la fonética.
Esta ventaja de una clara delimitación externa, hay que pagarla con la desventaja de
que la semántica así definida engloba un dominio enorme. Por consiguiente, el
interés que hay en introducir sub clasificaciones suplementarias en esta semántica
va creciendo en la misma medida.
Mientras que algunas de tales sub clasificaciones dependen enteramente de los
fines para los cuales las tareas de la semántica lingüística son definidas, hay otra;
que ya sobre la base de las premisas aquí reunidas pueden ser definidas con validez
general, aunque sin precisar, claro está, el valor relativo que se les pueda dar, según
los fines respectivos. (Heger, 1981)
2.3 Semántica lógica
Un sistema lógico no consta de un conjunto de fórmulas como las especificadas en
la sintaxis: a las fórmulas también se les asigna una interpretación a través de la
semántica de los sistemas lógico-proposicionales. Una proposición es definida,
simplemente, como un objeto al que se le asigna un valor veritativo, que en los
sistemas clásicos solo puede ser verdadero o falso.
Pero esta asignación de valores veritativos supone el levantamiento de una
problemática ontológica o metafísica, objeto ya de una semántica lógica o filosófica
extensamente discutida por figuras como Gottlob Frege, Bertrand Russell, Peter
Strawson, Willard Quine, Rudolf Carnap, Ludwig Wittgenstein, Alonzo Church, entre
otros.
La inexistencia de una relación sencilla y, más o menos, explícita entre oraciones de
la lengua natural u oraciones lógicas genera la necesidad de una sintaxis en la que
las categorías sean muy explícitas y, al mismo tiempo, tengan una función
semántica pensada. Un planteamiento de raigambre similar, encontrado en Petöfi
(1978: 122), es el siguiente: “Las cuestiones de sintaxis y de semántica no pueden
separarse si interpretamos la semántica como semántica lógica. La estructura de la
sintaxis está determinada por las exigencias de la semántica”. Según van Dijk, uno
de los sistemas embarcados en la búsqueda de tal sintaxis explícita,
semánticamente orientada, es la gramática categorial de Montague, basada en una
larga tradición de teorías lógicas, en particular en los trabajos de Frege, Ajdukiewicz,
Tarski, Carnap y Quine. Uno de los propósitos de este sistema es la traducción de
las expresiones de lengua natural a estructuras sintácticas no ambiguas y la
proyección de las expresiones resultantes en un lenguaje de lógica intencional.
(Byron, s.f).
3. Tema 3. Tipos y facetas del significado
El concepto de “significado” es un estudio fundamental que existe en todas las
investigaciones docentes de la ciencia semántica. El significado es una función
interna de la lengua y que es obligatorio que todos los signos incluyan el significado,
pero este también puede ser aislado de la lengua en el pensamiento.
Por otra parte, el filólogo americano Bloomfield presenta la famosa explicación sobre
qué es el significado lingüístico: “Es la situación en que la emite el que habla y la
respuesta que ocasiona en el que escucha” (1933). Es decir, que el significado se
produce en la situación del habla, al transmitir un mensaje, sin entrar a discutir sobre
los procesos psicológicos que suceden en la mente del emisor al querer expresar
algo, ni en la del receptor al querer interpretar el mensaje.
Pues ambas circunstancias quedan fuera de un análisis científico, que es el objetivo
de Bloomfield, presentar una definición lo más objetiva posible del significado
(Fernández 1980).
3.1. Dimensiones del Significado
Todo significado se encuentra entre la gente, es aprendido, y es personal. Si no
podemos abstraer cierta uniformidad en el significado, alguna dimensión pública de
este y, si no podemos codificarlo dentro de un sistema, no es posible comunicarnos.
3.2. Tipos de significado
3.2.1. Significado Denotativo: Corresponde con el significado más
objetivo de las palabras, gracias al cual la realidad a la que la palabra se refiere se
identifica. El significado denotativo es el que los diccionarios procuran recoger, en el
que todos los hablantes coinciden. ("El Significado de las Palabras", s.f.). Es decir,
es el significado referencial. Las palabras o signos son empleados para representar
a los objetos.
El significado denotativo consiste en una relación entre las palabras (signos) y los
objetos existentes en el mundo físico. Al emplear palabras denotativamente,
estamos tratando de nombrar algo en el mundo físico. Cuando alguien tiene
dificultad para entendernos, señalamos el objeto al cual nos referimos. ¡Pelota!
¡Carro!
3.2.2. Significado Estructural: Extraemos significados de las
estructuras, cuando una palabra-signo nos ayuda a captar otra palabra-signo, o
cuando la secuencia de dos palabras-signos nos enseña algo que no pudimos
extraer de ambas por separado. Luego del artículo “la” esperamos una palabra del
género femenino en singular. Luego de la palabra “los” esperamos una del género
masculino en plural.
El sintagma (encadenamiento de palabras, serie regular) cuyo significante suele
descomponerse en segmentos significativos, y el paradigma que es –más que un
modelo flexivo– una realización de rasgos de oposición en un campo léxico, se
convierte en determinantes sin-semánticos.
Dicho de otro modo, tanto el sintagma como el paradigma son portadores de
significación en tanto comparten una determinada referencia a un contexto y a una
situación específica que se ubica dentro del sistema de manera estructurada, es
decir, por medio de un proceso de ínter-ordinación semántica. De esta manera,
puede afirmarse que, para la semántica estructural, los elementos constituyentes
son sin-semánticos en la medida en que funcionan como operadores de significado
de forma estructurada (Rodríguez, 2004).
El orden de las palabras es importante, pero no hay una regla universal con respecto
a este orden. Las palabras cambian de un idioma a otro y en cada lenguaje tienen
una secuencia particular. Modificando la estructura de la oración, cambiamos el
significado. Ejemplo: ¡Deme un jugo de papaya especial, por favor! No tengo
papayas especiales, pero puedo prepararle un jugo especial de papaya.
3.2.3. Significado Contextual: Es un tipo híbrido de significado. Es
denotativo cuando se establece una relación signo–objeto. Y es estructural en el
sentido de que predecimos significados a partir de las relaciones entre dos términos.
Así, el significado se extrae a partir del contexto. La palabra rodeada de otras
palabras para las cuales se posee significados nos ayuda a generar otros, a partir de
la relación formal entre ellos y las palabras desconocidas.
Ejemplo: Las xxxx se guardan en majadas en prados, rediles, o en establos. En
lugares fríos, las xxxx pueden necesitar cobijo si acaban de ser esquiladas o han
tenido crías recientemente. Los corderos recién esquilados son especialmente
susceptibles al clima ventoso o húmedo y pueden perecer muy rápidamente al aire
libre. La lana de la xxxx debe estar seca desde uno o dos días antes de su esquilado
para que se la pueda manipular. Diversas disciplinas han coincidido en poner de
manifiesto la relevancia del contexto en la interpretación de todo acto comunicativo.
Desde los planteamientos filosóficos de Wittgenstein, quien consideraba que el
significado de las palabra se construye en su uso y no existe fuera de él, pasando
por Firth, Hymes, Van Dijk, Halliday, Sinclair, Quirk y Leech, entre otros, quienes,
desde distintos planteamientos, destacan la importancia del uso contextualizado de
la lengua como eje central de la concepción del significado, parece ya ineludible
plantearlo como un factor que se ha de tener en cuenta en el aprendizaje del léxico,
trascendiendo y modificando la utilización de los diccionarios.
Por otro lado, y dando realce al protagonismo que Van Ek otorga al aspecto
sociocultural como parte del contexto, hecho del que el Consejo de Europa se hace
eco en el Marco de referencia europeo para el aprendizaje, la enseñanza y la
evaluación de lenguas, incluyéndolo como una competencia básica en el proceso de
enseñanza-aprendizaje de una lengua, se intentará, desde un punto de vista un
tanto ecléctico, plantear una combinación de las diferentes aportaciones para
conformar nuestro propio concepto de «contexto» para pensar y para proteger la
salud de los esquiladores (Terromocha, 2004).
3.2.4. Significado Connotativo: se refiere a todas esas valoraciones
subjetivas que rodean y complementan la denotación de la palabra. Las palabras
que denotan las realidades más humanas, aquellas que despiertan más
sentimientos son las que con más facilidad se cargan de connotaciones. Estas
pueden compartirse por la mayor parte de la sociedad (comunista, dictador, fascista,
feminista, guerra, machista, pena de muerte…), por grupos de ella (americano,
andaluz, catalán, derecha, gitano, homosexual, Iglesia, inmigrante, islam, liberado
sindical, madrileño, vasco, izquierda, sexo…) o ser propias de cada individuo.
En algunas de ellas, la connotación es tan fuerte que la denotación desaparece o
casi: caridad, compasión, disciplina, fascista, machista, progresista, yanqui,
sumisión, talante, talibán… Estos casos son claros ejemplos del peso de la ideología
dominante en cada época. A algunos de ellos, la fuerza de la connotación los ha
convertido en insultos. En otras palabras, es la relación entre un signo, un objeto, y
la persona. Debemos prestar atención especial en asegurarnos que nuestro receptor
habrá de significar lo que nosotros intentamos que signifique. El significado
connotativo es el más estrechamente relacionado con la experiencia personal.
Estas palabras nos causan dificultades en la comunicación y, si no tenemos cuidado,
dejamos de comunicarnos. Las usamos con frecuencia porque queremos
introducirnos en nuestros mensajes. Nos dicen cosas sobre el usuario de la palabra:
indican sus valores, juicios, actitudes, etc. Son las respuestas del individuo a la
forma como percibe el objeto. Ejemplo: ¿Y cómo se supone que una gata me
ayudará a cambiar la llanta?
4. Tema 4: Semántica estructural: estructuras de significado en el
vocabulario
Una lengua es un sistema convencional para la comunicación verbal, es decir, un
sistema para transmitir mensajes convencionalmente codificados, que transmite
información o que permite interaccionar con otros individuos. Esta pretende el
estudio de las relaciones originales entre lenguaje y vida social. Para ello, es
importante entender que el lenguaje es una herramienta que lleva implícito un
significado: Signo- Comunicación lingüística= signo lingüístico. De la misma manera,
el signo está ligado a un contexto social: signo-referente.
La semántica es la parte de la lingüística que se ocupa del significado. En el capítulo
correspondiente a la morfología se ha definido al significado como la unidad de
contenido asociada a una unidad de expresión. Dicho contenido (o significado)
puede ser de naturaleza relacional (inmanente a la estructura lingüística), o de
naturaleza conceptual (referido a la realidad extralingüística) (Valdivieso, s.f).
El lenguaje es de carácter social, pero es diferente de todas las instituciones
sociales. En este contexto sociocultural existen los conceptos primordiales en el
desarrollo del esquema estructural: 1.Comunicación lingüística, 2.Signo lingüístico.
4.1. La comunicación lingüística es el cambio entre dos interlocutores.
Encontramos lo llamado como el mundo referencial o estructura del entendimiento,
por lo cual se realiza la conceptualización del mensaje. En el mensaje existen dos
factores. El contexto lingüístico: Donde entender lo que precede es vital, de lo
contrario no entenderemos lo que dice. Ejemplo: “El mío también es así”. La
situación de comunicación: Siempre hay una situación determinada, ninguna
comunicación es abstracta. Se tiene en cuenta al emisor y al receptor: La edad, el
patrón, la clase social, el sexo, etc.
La comunicación lingüística es una actividad importante debido a la globalización del
mundo y a la capacidad de los humanos para expresar lo que piensan y lo que
sienten, y para lograr obtener las respuestas esperadas.
Aunque la comunicación no es propiedad absoluta de los seres humanos, pues los
animales también la usan, la comunicación lingüística es propia de los seres
humanos y le da al hombre el poder de construir una concepción del mundo
diferente a otros entes del reino animal. La vida en sociedad es posible gracias a la
comunicación.
Los miembros de una sociedad necesitan estar en comunicación para estar de
acuerdo con el grupo, y satisfacer sus propias necesidades. Como se había
expresado anteriormente, la comunicación lingüística es propia del hombre, y se
caracteriza por el uso del signo lingüístico (Misceláneos, 2011).
4.2. El signo lingüístico está constituido por un significante y un
significado. En el significado, debe observarse dos aspectos: Sustancia: Constituida
por el conjunto de rasgos semánticos. Forma: Tiene rasgos clasificatorios para el
significado, que son la base de las categorías sintácticas. Ejemplo: Sustancia: Ser
vivo, humano, dependiente de los adultos, etc. Forma: En lenguas europeas,
adquiere forma de sustantivo.
4.2.1. Sustancia. Está constituida por un conjunto de rasgos
distintivos de significación: signo mínimo “semema” y cada rasgo semántico “sema”
Semema: sema 1 + sema 2 + sema 3… + sema x. Además existen:
4.2.1.1. Semas Denotativos: Relación significante-significado:
Con motor / para autobús. Es la que expresa directamente aquello de lo se está
hablando; en el sentido recto de las palabras, tiene una sola interpretación. La
connotación, cuyo sentido es sugerido, ya que el valor semántico no está dado por
un significante léxico de manera implícita. Ej. -Te compraré un par de zapatos. -
Tienes los zapatos sucios. -Los delincuentes entraron por la ventana. -La ventana
está limpia (Llico, 2013).
4.2.1.2. Semas connotativos: Relación entre el significante y
el hablante: Ser sacudido / para autobús. Es la que expresa más de un significado.
Es el sentido figurado de las palabras. Se utiliza en la literatura, en el cine, en
algunos campos de periodismo, en el humor, en la publicidad, etc. Ej. - ¿Dónde
estás, corazoncito? -Vuelve, palomita, a tu dulce nido. -Madona sigue siendo una
estrella. (Llico, 2013).
Por ejemplo: la palabra sol significa, como ya hemos visto, astro central, alrededor
del cual los planetas del sistema solar giran. Pero, si yo digo de un hijo mío que es
un sol, estoy añadiendo algo a su significado denotativo. Ese significado es
connotativo.
4.2.2. Forma. En ella se observa la sintaxis por medio de la
morfología: Lexemas y grafemas. En la sinonimia, se muestra para algunos casos.
Industrias de la leche_industrias lácteas. Subida de la leche_subida láctea.
5. Tema 5: Semántica cognitiva: prototipos y metáforas
5.1. La prototipicidad: (Coseriu 1990 citado en Cifuentes, 1992) ha
puesto de manifiesto esta circunstancia como contrapartida fundamental de la
semántica de prototipos, que sería más bien, una semántica de las cosas, pero no
de verdaderos hechos lingüísticos de significación. En este caso, de la misma
manera que se ha visto la posibilidad de entender la semántica bipolar y la tripolar
como complementarias, se cree que esta posibilidad abre las puertas a la
incorporación de elementos propios de la semántica tripolar en los análisis
cognitivos.
La moderna teoría de la categorización nos dice que los elementos que componen
una categoría no aparecen unidos de acuerdo con rasgos suficientes y necesarios,
sino mediante una relación de semejanza de familia (cf. 2.3.1.), y donde, frente a las
categorías clásicas y cerradas de corte aristotélico, unos elementos se presentan en
calidad de prototipos, lo que abre un campo de estudio fructífero a los estudios
relativos a la polisemia y al propio campo semántico.
La categorización de carácter empírico, así como la teoría de los prototipos, ha
encontrado dentro de la semántica un especial cultivo en las investigaciones
relativas al cambio semántico y a la polisemia. La búsqueda de los indicios de
prototipicidad dentro del léxico en una lengua clásica, donde no se tiene
competencia lingüística, constituye una investigación compleja, debido a los diversos
caminos que se puede tomar para esta búsqueda. Es necesario revisar dos
ejemplos significativos que ilustran, a su vez, acerca de dos de los posibles criterios
de búsqueda.
Se puede tomar algunos ejemplos del castellano: En un espacio imaginario, somos
capaces de situar nuestro estado de ánimo cuando decimos que «hoy mi ánimo está
por los suelos», así como percibimos que nuestras palabras tienen un sentido y
dirección, y que pueden materializarse en un hilo al decir «he perdido el hilo de mi
discurso», o que los problemas pueden sentirse como si de un amasijo de hilos o de
cuerdas se tratara: «estoy metido en un buen lío, y no sé cómo salir de allí»
La aplicación a una lengua clásica no solo es posible, sino que brinda posibilidades
inexploradas para el estudio de la formación de ciertas metáforas ya de larga historia
cultural que hoy no son sentidas como tales («simple» / «complejo», p. e.).
Así, por ejemplo, el hecho de que una expresión como «esto no tiene ni pies ni
cabeza» responda al esquema de una metáfora cognitiva es significativo, donde se
entiende que «la coherencia», entidad abstracta, es sentida en los términos de un
«cuerpo físico», y el asunto cobra, si cabe, mayor interés, cuando podemos hacer la
arqueología de esta expresión, y observamos que aparece como tal en la lengua
latina (nec caput nec pes sermoni apparet), precisamente en Plauto, que se permite
incluso bromear con ella.
La metáfora conceptual, o de la vida cotidiana, propuesta por Lakoff y Johnson,
constituye uno de los aspectos más productivos de la lingüística cognitiva, incluso,
paradójicamente, antes de su formulación como tales metáforas.
Así las cosas, el proceso por el que de una expresión referida a lo concreto y a lo
tangible («dominio de origen») pasa a expresar lo abstracto («dominio de destino»)
no constituye como tal una novedad dentro del estudio de la lexicología en las
lenguas clásicas, pues encuentra ilustres antecedentes en autores como
Marouzeau.
Cuando la noción de prototipo entra a formar parte de la agenda semántica, ha sido
usada a menudo como la llave que abre todas las puertas de la semántica, incluso
en aquellos casos en que no hay grandes dificultades para construir una definición.
La noción de prototipo puede jugar un importante papel en semántica, pero ello
siempre y cuando deje de ser usada como una «receta mágica» que resuelve todos
los problemas instantáneamente y sin esfuerzo, y, especialmente, cuando deje de
ser usada como una alternativa a las definiciones (Hagége, 1987: 65; Kleiber, 1990:
18; Wierzbicka, 1989: 736; Wierzbicka, 1990: 365). Empíricamente, las definiciones
válidas explican la estructura semántica; y los prototipos son, a menudo, parte de la
estructura semántica.
En casos de este tipo, una explicación válida debe incluir el hacer referencia al
prototipo, pero la referencia al prototipo no hace que la definición sea aplicable a
algunos casos (los más típicos) e inaplicable para otros (los menos típicos).
Una definición válida debe ser empíricamente adecuada, es decir, debe ser
establecida de tal manera que cubra los espectros enteros del uso de una palabra,
expresión, o construcción. No es suficiente con satisfacer únicamente los casos más
comunes o típicos, las definiciones adecuadas deben reflejar tales hechos. Por ello,
es importante señalar que la estructura semántica no puede ser manifestada por
medio de sesiones en un laboratorio psicolingüístico o sociolingüístico (Cifuentes,
1992).
6. Tema 6: Roles semánticos:
Agente, experimentador, estímulo, paciente, tema o partícipe, instrumento, fuerza o
causa natural, ubicación, dirección o meta, destinatario, fuente u origen, tiempo,
beneficiario, modo, causa, finalidad o propósito, compañía.
6.1. ¿Qué es un rol Semántico?
Moreda (2009) expresa que un rol semántico es la relación entre un constituyente
sintáctico (generalmente, aunque no siempre, argumento del verbo) y un predicado
(generalmente, aunque no siempre, un verbo). Ejemplos de roles semánticos son
agente, paciente, beneficiario, etc., o también adjuntos como causa, manera, lugar,
etc.
Una característica importante de los roles semánticos es que, aunque el orden de
los constituyentes, o incluso, la voz, o el tiempo verbal de la oración cambie, los
roles semánticos de los constituyentes no varían. Por tanto, podría concluirse que
los roles semánticos permiten interpretar los fragmentos de texto determinando las
relaciones semánticas entre las entidades y los eventos en los que participan. Es
decir, los roles semánticos ayudan a determinar, capturar, y representar “quién hizo
qué a quién, dónde, cuándo, cómo, y por qué”, pudiendo responder con ello a
preguntas como “quién”, “cuándo”, “dónde”, etc.
6.2. Agente-Causa: Argumento que denota la entidad que, desde un
punto de vista general, la acción o evento produce (o es la principal entidad del
estado) expresado en el verbo. En general, este rol responde a la pregunta
“¿Quién?”. Si tiene el rasgo (+ animado) se considera Agente, y si tiene el rasgo (-
animado) se considera Causa. El rol “Instrumento” también está relacionado con
estos roles.
6.3. Tema-Paciente: Argumento que denota la entidad directamente
afectada por el verbo. Suele responder a la pregunta “¿Qué?”. Si tiene el rasgo (+
animado) se considera Paciente, y si tiene el rasgo (- animado) se considera Tema.
Dentro de este grupo se incluye también el rol “Tópico”, que hace referencia a lo
expresado o pensado en verbos de dicción y pensamiento.
6.4. Beneficiario-Receptor: Argumento que denota la entidad que resulta
beneficiada o afectada indirectamente por el verbo. Responde a preguntas tipo
“¿a/para qué/quién?”. Estos roles pueden relacionarse, a grandes rasgos, con las
funciones sintácticas de sujeto, objeto directo e indirecto de las oraciones transitivas,
respectivamente.
Otros grupos de roles son aquellos que suelen aparecer como adjuntos:
6.5. Tiempo: Solo se anota si un sintagma aparece y especifica de manera
explícita el tiempo en el que la acción/estado del verbo se desarrolla. Responde a la
pregunta “¿Cuándo?”.
6.6. Lugar: Puede hacer referencia tanto a lugares físicos como a lugares
abstractos. Responde a la pregunta “¿Dónde?”. Este rol puede especificarse en tres
sub-roles: origen (lugar “desde dónde”), meta (lugar “a dónde”) y trayectoria (lugar
“por dónde”).
+
6.7. Modo: Es complemento similar a los anteriores, que indica el modo o
manera en que se lleva a cabo la acción, evento, o estado del verbo. Responde a la
pregunta “¿Cómo?”. (Navarro; Moreda; Fernández; Marcos; & Palomar, 2004).
7. Tema 7: Relaciones léxicas:
Sinonimia, antonimia, hiponimia, prototipos, homófonos y homónimos, polisemia,
juego de palabras, metonimia.
7.1. ¿Qué son las relaciones léxicas?
Las relaciones léxicas son aquellas que se establecen entre los significados léxicos
de las palabras. Por significado léxico se entiende el significado de la palabra tal
como se consigna en el diccionario, es decir, el significado abstraído de las
diferentes formas de su uso contextual.
Gallardo (2008) indica que la semántica descriptiva intenta estructurar el léxico de
una lengua partiendo de las relaciones paradigmáticas y sintagmáticas, que en la
lengua conocemos como:
7.2. Sinonimia. “Se dice que dos palabras son sinónimas si tienen el
mismo significado, y antónimas si lo tienen contrario. Estos conceptos requieren
precisión: la sinonimia perfecta no existe, salvo en contadas excepciones
(aguzanieves, aguanieves, apuranieves, o lavandera para la misma ave (“pajarita de
las nieves”)” (J. Calvo 2005 citado en Gallardo 2008).
La sinonimia es la relación establecida entre palabras de significado similar. Los
sinónimos son, entonces, palabras de significado próximo o de sentido emparentado
que, en algunos casos, pueden ser usadas en el mismo contexto, si bien no podría
decirse que son términos absolutamente intercambiables. Algunos ejemplos son:
estimar/apreciar; amplio/extenso; chaqueta/saco; esbelto/delgado.
7.3. Antonimia. La antonimia es una relación que se establece entre dos
palabras cuyo significado es incompatible en un mismo contexto. Los antónimos son
palabras que pertenecen a la misma categoría gramatical y tienen significado
contrario u opuesto, por ejemplo, vivo/muerto, alto/bajo, pagar/cobrar.
La antonimia es, según Gutiérrez, un caso particular de oposición semántica. Los
antónimos mantienen relaciones de Co-hiponimia, y han de cumplir una serie de
condiciones:
1. Ser una oposición binaria, no multilateral.
2. Los términos han de ser los extremos de un mismo eje opositivo.
3. El antónimo es la negación del significado de su término positivo. De ahí
que exista siempre un contenido antónimo de todo significado que permita ser
negado globalmente (con independencia de que esté o no lexicalizado). El antónimo
de “casarse” no es “separarse” ni “divorciarse” sino “no casarse”. El antónimo de
“largo” no es “ancho” ni “alto”, sino “corto”. No hay antonimia entre leer/escribir,
encontrar/perder, agarrar/soltar, subir/bajar.
4. La antonimia se da entre significados. Los enfrentamientos dados por
razones culturales, políticas, o reales no pertenecen a la lengua. En una sociedad
sin divorcio a nadie se le ocurrirá decir que el doblete “casarse/divorciarse” son
antónimos. Si el antónimo de “mortal” es “inmortal”, el de “morir” será “no morir”, y no
“nacer”, o “resucitar” como se sugiere a veces. (Gutiérrez 1989 citado en Gallardo
2008)
Según J. Calvo (2005) estos son los tipos de antonimia:
7.3.1. Contradictorios (complementarios y no graduales), cuando
entre ellos no existe posibilidad intermedia, siendo su suma exhaustiva en el
universo acotado, de modo que las dos palabras del par no pueden ser afirmadas ni
negadas a la vez de un mismo individuo (vivo-muerto / abierto-cerrado).
7.3.2. Contrarios (opuestos o graduales), cuando entre ellos existen
términos intermedios naturales, de modo que pueden negarse, aunque no afirmarse
de un mismo individuo a la vez (frío-caliente / superior-inferior / rico-pobre…);
sucede, por tanto, que decir algo de uno implica negar el contrario (si alguien es
pobre no es rico), pero no al revés.
7.3.3. Conversos (recíprocos o inversos), cuando un término
necesita al otro (comprador-vendedor / ama-criada); son un subtipo de los no
graduables, en que afirmar uno implica negar el contrario (si uno es el marido, ya no
puede ser la esposa y viceversa); se dan de manera fija entre los términos de
parentesco (no hay abuelo sin nieto o nieta; no hay tío sin sobrino...) (Gallardo
2008).
7.4. Hiponimia. Consiste en que determinadas palabras (Hipónimos)
poseen todos los rasgos semánticos de otra más general (llamada hiperónimo), pero
que añade en su definición otros rasgos semánticos que las diferencian. En otras
palabras, los Hipónimos son aquellos que están contenidos por el significado de los
Hiperónimos.
7.5. Homonimia “La homonimia es un hecho casual que puede darse
tanto intralingüísticamente (tanka1 “moscardón”, tanka2 “horquilla”, en quechua;
saca1 “saco ancho”, saca2 “acción de sacar”; reo1 “trucha”, reo2 “vez”,
reo3“acusado” en español) como extralingüísticamente (arma en español coincide
casualmente con arma “baño” en quechua) o por contacto de lenguas (nana1
“canción de cuna”, nana2 “dolor”, del quechua de nanay “doler”).
Para que se produzca homonimia es preciso que no haya afinidad de significado (u
origen común, que esta podría garantizar diacrónicamente) y total coincidencia de
significante.” (J. Calvo 2005 citado en Gallardo 2008).
Los homónimos son palabras que, con diferente significado, tienen una misma forma
fonética, es decir, una misma pronunciación. Dependiendo de si se escriben igual o
no, los homónimos se dividen en dos tipos: Homógrafos y Homófonos.
7.5.1. Los homógrafos
Este tipo de homófonos sucede cuando las palabras tienen su escritura exactamente
igual, pero diferentes significados. Ejemplo: Banco1: institución financiera; Banco2:
asiento.
7.5.2. Los homófonos
Son palabras homónimas porque suenan igual, pero su escritura es diferente. Estas
también tienen diferente significado.
7.6. Heteronimia
“La heteronomía es el fenómeno contrario, aquel en que se espera una cierta
homología o coincidencia por asuntos de paradigma, que luego se traduce, no
obstante, en heterología: bueno / mejor / óptimo, en español y más claramente
good / better / best en inglés, ya que estos pueden compararse mejor con great /
great-er / greatest, que son homólogos o regulares.” (J. Calvo 2005 citado en
Gallardo 2008).
7.7. Polisemia
Es la pluralidad de significados de una palabra o de cualquier signo lingüístico, o
bien de un mensaje completo. Es decir que, una sola palabra o texto puede tener
más de un significado y, por lo tanto, diferentes interpretaciones. El contexto tiene un
papel muy importante, ya que en muchas ocasiones de este dependerá en qué
sentido un vocablo o un discurso entero sea utilizado (Neri, 2019).
“La polisemia es la tendencia al significado múltiple de la palabra. En un diccionario
cada entrada o lema suele ser seguido de una serie de acepciones o definiciones
diversas, que constituyen con ella el artículo. En este caso, se ha de hablar siempre
de polisemia, de ese recurso tan útil en que, por extensión del significado original, va
llegándose a significados figurados de todo tipo (metonimia, sinécdoque) y a
extensiones propias de carácter metafórico.” (J. Calvo 2005 citado en Gallardo 2008)
7.8. Monosemia
“La Monosemia es el significado único de una palabra. Por ejemplo, “necrosis” es
una palabra técnica de la medicina, un término que significa únicamente “gangrena”.
La ciencia, podemos decir, tiende a ser monosémica, y sus palabras son sucesiones
lexicalmente no estructuradas (las nomenclaturas) de carácter unívoco en el
significado.” (J. Calvo 2005 citado en Gallardo 2008)
7.9. Metonimia
La metonimia es una figura literaria en la cual una cosa o idea es designada con el
nombre de otra cosa o idea con la cual tiene algún tipo de relación semántica. La
metonimia, cuyo mecanismo de actuación es inherente a las lenguas, opera según
dos principios lingüísticos: la economía lingüística y la relevancia comunicativa.
Este trabajo fue estructurado con relación a estos dos principios, en primer lugar, de
diferenciar la economía como principio y no como fin de la actuación metonímica, y,
en segundo lugar, considerando sus funciones pragmáticas y sus efectos en la
comunicación, para lo cual sus efectos ilocutivos, de naturaleza convencional, han
sido distinguidos de sus fines comunicativos. Esta exposición fue ilustrada, tanto con
metonimias lexicalizadas, como con metonimias situacionales, estas últimas
localizadas principalmente en textos periodísticos editados en prensa digital
(Sanchez, 2009).
Fuente:https://t2.up.ltmcdn.com/es/images/6/0/5/ejemplos_de_metonimia_3506_3_600.jpg
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