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Padres Capadocios

Los padres capadocios del siglo IV desarrollaron el concepto de persona como categoría filosófica para explicar la Santísima Trinidad. Definieron persona como una realidad subsistente y relacional, distinta de la naturaleza o esencia. Basilio el Grande distinguió entre la ousía divina común y las tres hipóstasis personales. Gregorio de Nisa explicó la procedencia de cada persona. Aportaron una visión relacional de Dios uno y trino.
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Los padres capadocios del siglo IV desarrollaron el concepto de persona como categoría filosófica para explicar la Santísima Trinidad. Definieron persona como una realidad subsistente y relacional, distinta de la naturaleza o esencia. Basilio el Grande distinguió entre la ousía divina común y las tres hipóstasis personales. Gregorio de Nisa explicó la procedencia de cada persona. Aportaron una visión relacional de Dios uno y trino.
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PADRES CAPADOCIOS

Extracto de la Tesis doctoral del Vice rector de la Domus Armando medina,


recientemente defendida en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum de Roma

Los padres Capadocios (S. IV1): “Persona” y su carácter ‘relacional’ en la


Santísima Trinidad.

En Grecia, como ya hemos visto, el término πρoσωπον (persona) nunca tuvo un


significado fuera del teatro. El término lingüístico quería significar de modo especifico
la máscara que los actores usaban para representar uno u otro personaje en la obra
teatral. En Roma para que un hombre, de naturaleza humana, fuese considerado persona
debía ser libre, ciudadano romano y no estar sujeto a ninguna tutela familiar. No todos
los hombres eran personas, las personas tenían una categoría social propia. En el
derecho romano el término persona era el término que se asignaba a un hombre que era
sujeto de derechos y obligaciones, es decir que por su estatus podía adquirir derechos y
contraer obligaciones. Persona significaba poseer una entidad jurídica propia.

Por eso el concepto persona como categoría con significado filosófico tuvo que
ser forjada por los filósofos-teólogos cristianos capadocios, en el siglo IV, en el estudio
de la Santísima Trinidad2 para poder diferenciar la naturaleza de Dios Uno y la Trinidad
de Padre, Hijo y Espíritu Santo, que la clasificaron como las Tres Personas Divinas 3,
diferenciando el término filosófico4 de substancia, naturaleza, del término hipóstasis,
persona5. Llegaron a identificar hipóstasis y persona como distintos de la ousía y de la

1
BASILIO EL GRANDE (330–379), GREGORIO DE NISA (c.332–395 ) y GREGORIO
NACIANCENO (329–389) Se formaron en la Academia de Atenas en la filosofía de Platón y
estudiaron la Filosofía metafísica de Aristóteles
2
Para combatir el arrianismo que negaba la divinidad de Jesucristo y la existencia del
Espíritu Santo, como parte de la Trinidad. Afirmaban que si Dios es Uno, y el Hijo, Jesucristo
es otro, no puede ser Dios.
3
Siguiendo la doctrina teoría del conocimiento platónica consideraban era Dios el que por
iluminación se daba a conocer a la razón humana.
4
Asumiendo las categorías metafísicas de Aristóteles.
5
Usando el concepto persona no ya con el significado exclusivo del Derecho Romano sino
como categoría ontológica.
substancia individual6, utilizando como base de su investigación filosófica-teológica el
término romano de persona, pero llenándolo de un nuevo significado filosófico.

Ciertamente la noción de persona -que no conocieron los griegos clásicos-, es la


aportación del cristianismo a la filosofía y nació en el intento de la inteligencia
por penetrar en el misterio de la Trinidad y de la Encarnación, señalando con ella
una realidad más profunda y distinta a la esencia, substancia o naturaleza que
permitía profundizar en el conocimiento del ser.7

A continuación, citamos el pensamiento de cada uno de los padres capadocios:

- San Basilio el Grande. Distingue en Dios, en la Trinidad, una ousía8 (substancia)


y tres hipóstasis9 (personas). La ousía es la entidad substancial de Dios, mientras que las
hipóstasis son los tres sujetos o personas que subsisten sin confusión, con su propia
alteridad, en esa única Esencia divina. Las tres hipóstasis, por tener una sola ousía,
son consubstanciales. Por lo que Dios es Uno y Trino, un solo Dios en tres personas:
Padre, Hijo y Espíritu Santo. El Padre sin principio, no procede de nadie, el Hijo,
procede del Padre, y el Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo.

- San Gregorio de Nisa, se asemejó mucho a su hermano en su enseñanza sobre la


Trinidad. Tomó como ejemplo y guía para explicar la unidad de la naturaleza divina, la
unidad de la naturaleza humana, que es trasmitida íntegra de padres a hijos. Una gran
contribución suya fue la distinción de las tres Personas Divinas por su procedencia: la
primera persona (el Padre) es causa, y el Hijo y el Espíritu santo causados. San Gregorio
explica de la siguiente manera el carácter relacional entre las tres Personas que

6
«Interesaría destacar un texto de SAN BASILIO: «La ousia es lo común a los individuos de
la misma especie, que todos poseen igualmente, por lo cual se les designa con un único vocablo,
que no expresa ninguno de los caracteres individuantes que la determinan... Si se unen estos
caracteres individuantes a la ousía tendremos la hypóstasis. La hypóstasis es el individuo
determinado, existente por sí, que comprende y posee la ousia, pero que se opone a ella como lo
propio a lo común, lo particular a lo general» (Carta 38, 1,4, dirigida a San Gregorio
Nacianceno). Como se aprecia la noción de hypóstasis se acerca peligrosamente todavía a la
sustancia individual. San Gregorio por eso añade, para caracterizarla las notas de totalidad,
independencia, inteligencia y libertad (Cfr. SAN GREGORIO NACIANCENO, Orat., 21, 16).
Esto permitirá ir perfilando la noción distinguiendo la sustancia individual de su subsistencia,
hasta llegar a distinguir claramente entre persona y naturaleza, por muy perfecta y acabada que
ésta sea. Todo este proceso fue necesario para aquilatar bien las cuestiones cristológicas». B.
CASTILLA DE CORTÁZAR, La persona esa gran realidad. Zubiri y el Personalismo, Revista de
Filosofía Personalista: Quién, nº 1, pp. 75-95.
7
B. CASTILLA DE CORTÁZAR, Imagen de Dios y Teología del cuerpo, Congreso MD,
Roma, febrero 2008, 2-3.
8
«La cursiva es nuestra».
9
Ibid.
conforman la Santísima Trinidad: El Espíritu Santo: Procede del Padre y del Hijo. Él es
manifestado después del Hijo y también con Él, y eso es lo que lo distingue del Padre y
del Hijo. El Hijo: Manifiesta por sí mismo y consigo mismo al Espíritu. Él brilla con esa
luz de Hijo unigénito del Padre. La noción, que lo distingue del Padre y del Espíritu, es
la de ser Hijo. El Padre: Solo Él es Padre, y no procede de ningún principio, eso es lo
que lo distingue del Hijo y del Espíritu, y por eso es designado personalmente. Una vez
diferenciadas las tres Personas por sus relaciones mutuas inmanentes, San Gregorio de
Nisa afirma que la actividad ad extra no puede ser más que una y común a las tres
Divinas Personas.

En conclusión, se podría afirmar que los Padres capadocios no dieron una


definición de persona, pero «la describieron, al aplicar el término subsistente10
relacional, es decir, alguien que tiene valor por sí mismo y que está intrínsecamente
constituido y abierto relacionalmente a otras personas» 11. La esencia de las Tres
Personas de la Trinidad es relacional: la relación del Padre es la paternidad; la del Hijo,
la filiación; la del Espíritu Santo, que procede del Padre y del Hijo, el soplo, espiración
del Padre y soplo, inspiración del Hijo. En consecuencia, el hombre, imagen y
semejanza de Dios, Uno y Trino, creado como persona, no solamente es individuo 12,
sino esencialmente relación.

10
«Los griegos pensaron, por ejemplo, que el carácter de sustancia expresaba lo real en
cuanto tal. Pero la subsistencia personal es otro tipo de realidad en cuanto tal en la que los
griegos no pensaron. Por esto, al considerar la novedad de la realidad personal en cuanto
realidad subsistente, la filosofía se vio forzada a rehacer la idea de realidad en cuanto realidad
desde el punto de vista no sustancial sino subsistencial. Cierto que en la metafísica clásica,
desgraciadamente, se ha considerado la subsistencia como modo substancial, lo cual, a mi
entender, ha desbaratado la subsistencia». X. ZUBIRI, Inteligencia sentiente, Alianza Editorial,
Madrid, p.131.
11
B. CASTILLA DE CORTÁZAR, ¿Quién es la mujer? El genio femenino, Conferencia en VI
Congreso de la Fundación Educatio servanda.
12
En efecto, con el término persona los padres griegos intentaron resaltar la diferencia
radical que existe entre un individuo humano de un individuo de cualquier otra especie de la
tierra, lo que generalmente se denomina con la palabra cosa o más técnicamente con el término
substancia o, mejor aún, lo que los medievales denominaron supuesto. B. CASTILLA DE
CORTÁZAR, Dignidad personal y condición sexual, (página)

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