ESTHFR BARBÉ
RELACIONES
INTERNACIONALES
II. EL CONCEPTO DE RELACIONES INTERNACIONALES
El concepto de relaciones internacionales cubre una doble dimensión, El tér-
mino «relaciones internacionales» designa, en primer lugar, un sector de la realidad
social, el de aquellas relaciones humanas que se caracterizan precisamente por su
calidad de «internacionales»; pero la misma expresión designa, a su vez, la consi-
deración científica de dichas relaciones!.
Comencemos por la primera acepción del término, las relaciones internaciona-
les en tanto que realidad social u objeto material de una disciplina. Una revisión
rápida de enciclopedias especializadas y de obras básicas nos muestra la existencia
de definiciones muy diversas en lo que respecta al término de relaciones interna-
cionales como objeto de estudio. Problema al que se han enfrentado autores muy
bregados en esta disciplina, De ahí las consideraciones de Marcel MERLE: «Si el
conjunto de fenómenos censados bajo el vocablo “Relaciones Enternacionales”
constituyese un objeto de estudio cuya evidencia se impone a todos los observado-
res de buena te, bastaría con proponer una definición comúnmente admitida y a
continuación extraer las consecuencias de acuerdo con los conocimientos adquiri-
dos en torno a los grandes ejes maestros, como se hace en otras disciplinas mejor
establecidas. Desgraciadamente, este planteamiento queda excluido. En efecto, la
experiencia del pasado, así como los conocimientos que podemos adquirir de la ac-
tualidad, nos demuestran que las “Relaciones Internacionales” son de tal compleji-
dad que podemos aprehenderlas de múltiples maneras y que las diversas tentativas
realizadas para reducir esta complejidad a términos simples y unívocos desembotan
en otras tantas definiciones controvertidas»?. La tarea no es fácil. Hay que indicar
que esta obra se guía por el criterio de la variedad de. fenómenos cubiertos por la ex-
presión «relaciones internacionales». En ese sentido, el concepto ha de cubrir ún
contenido amplio. Antonio TRUYOL nos orienta en esa dirección, al definir las rela-
ciones internacionales como «aquellas relaciones entre individuos y colectividades
humanas que en su génesis y su eficacia no se agotan en el seno de una comunidad
diferenciada y considerada como. un todo, que fundamentalmente (pero no exclusi-
vamente) es la comunidad política o Estado, sino que trascienden sus. límites». La
definición introduce dos criterios recurrentes en las definiciones del término de re-
Jaciones internacionales como contenido de una disciplina. En primer lugar, el eri-
terio de los actores implicados en las relaciones internacionalés y en segundo lugar,
el criterio de localización*,
En lo que respecta a los actores, la definición de Truyol niega la equiparación
entre relaciones internacionales y relaciones interestarales, propia de aquellos auto-
res que constriñen aquellas relaciones a las mantenidas entre gobiernos estatales. Es
decir, la tradicional imagen de las relaciones internacionales como propiedad ex-
elusiva del diplomático y del militar”, Al contrario, la definición de Truyol parte de
la noción de individuo (como elemento básico de cualquier colectivo con actividad
internacional) y, en consecuencia, introduce la noción de pluralidad de actores in-
ternacionales, defendida en estas páginas.
En segundo Jugar, el criterio. de localización o de frontera es un criterio clásico
en muestra disciplina. Así, podemos recordar que pará MANNING, lá expresión «re-
laciones internacionales» «designa a toda manifestación del comportamiento hú-
mano que, naciendo del lado de una frontera política nacional, ejerce una acción
sobre el comportamiento humano del otro lado de esta frontera»*. En la definición
de Truyol, el criterio de localización se plantea en términos tales que incloye, junto
ala noción clásica de lo internacional, la noción de transnacionalidad, que con-
vierte a la frontera no en un punto de división sino en una zona de paso, atenuando
e incluso superando las diferencias entre marco interno y marco internacional. El
inglés, lengua muy dada a los neologismos, podría resumir la idea aquí aportada
bajo el término, utilizado por autores norteamericanos, de intermestic”. Así pues, el
coricépto de relaciones internacionales de Trayol recoge una doble aproximación,
la internacional (en referencia a lo interestatal) y la transnacional, Como se verá,
esta obra comparte esta doble aproximación.
La idea de amplitud, que determina el contenido del concepto de reláciones in-
ternacionales diseñado por Truyol, es una idea extendida en la disciplina. Así, la
Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales ofrece una definición en la línea
apuntada, al indicar que «las relaciones internacionales constituyen una actividad
humana a través de la cual personas pertenecientes a más de una nación, de modo
individual o colectivo, entran en relación»”,
El concepto de relaciones internacionales que se acaba de exponer reposa en los
dos criterios mencionados, actores y localización. Ahora bien, el mismo no incluye
un tercer criterio, igualmente fundamental, el criterio de las interacciones. A dife-
rencia de la Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales, obras recientes de
consulta fundamentan el concepto de relaciones internacionales en el criterio de in=
teracciones, que acabamos de apuntar. Así, para ROSENAU, el de relaciones interna-
cionales es un «concepto genérico para una amplia gama de actividades, ideas y
bienes que cruzan las fronteras nacionales; es decir, las relaciones internacionales
comprenden intercambios sociales, culturales, económicos y políticos que se dan
tanto en situaciones ad hoc como en contextos institucionalizados»”.
La misma línea adopta uno de los manuales más difundidos en las universida-.
des norteamericanas en la actualidad, al apúntar Kal HoLsTI en su International Po-
litics. A framework.for analysis que el lérmino «“relaciones internacionales” hace
referencia a todas las formas de interacción entre miembros de sociedades separa-
das, estén o no propiciada por un gobierno»"”. Zo .
En el ámbito español de la disciplina, encontramos definiciones de relaciones
internacionales que inciden, justamente, en. la dimensión. apuntada por Rosenau y
por Holsti: las interacciones en tanto que pluralidad. Así, Manuel M6DINA apunta
que «es posible fijar el concepto y contenido de la materia en términos que entienda
cualquier no especialista: Nos referimos a las relaciones sociales y políticas que
trascienden del ámbito de las sociedades nacionales. Los fenómenos de política in-
ternacional, y las interacciones económicas, sóciales y culturales entre distintos em;
tes políticos independientes, constituyen el contenido propio de la disciplina» a
La definición de Medina, aunque restrictiva en el terreno de los actores inter-
nacionalés, destaca el papel de las interacciones. Elemento básico para completar
la definición de relaciones internacionales, pues si hacemos un seguimiento de la
obra teórica en relaciones internacionales publicada en nuestro país nos percatamos
de que el tercer criterio (las interacciones) aparece bajo formas diversas: trama de
relaciones; complexe relationnel international”, en términos de Chevallier; y red de
interacciones, según MEDINA". Ahora bien, la noción de red o de trama aplicada a
las interacciones comporta no un criterio de pluralidad (interacciones diversas) sino
de globalidad. Lo que significa que las relaciones internacionales se inscriben «en
el seno de ese medio especial que se denomina comúnmente sociedad internacio-
nal», según TruYoL!%, o bien que dichas relaciones generan, en palabras de ARE-
NAL, una entidad diferenciada, producto de las mismas. De ahí la referencia a la
sociedad internacional como formulación. globalizadora de las relaciones inter-
nacionales,
Lo que finalmente lleva a algunos autores a centrar el contenido de las relacio-
nes internacionales, justamente, en la dimensión global mencionada. Según ARENAL,
«aceptamos la denominación de “relaciones internacionales” como la que quizás, a
pesar de sus imprecisiones, refleja en la actualidad más correcta y comprensivamente
el sector de la realidad social objeto de estudio de nuestra consideración, pero con
una precisión, la de que el objeto de estudio de nuestra disciplina es'el resultado de
esas relaciones, la sociedad internacional. Desde esta posición, las expresiones “re-
laciones internacionales” y “sociedad internacional” sirven en sus respectivos nive-
les para designar el sector de la realidad social que estadiamos»'*.
Esta obra asume los criterios adoptados en estas páginas que llevan, finalmente,
a la definición de la sociedad internacional como objeto de estudio de las relacio-
nes internacionales. Lo que remite al lector a un nuevo interrogante, la definición
del concepto de sociedad internacional. Una cuestión importante, ya que, como es-
cribe Roberto Mesa, «el contenido de las Relaciones Internacionales está en íntima
dependencia del concepto que adoptemos de Sociedad Internacional»"”. De ahí, por
tanto, que en esta obra cl contenido de la disciplina sea abordado en el capítulo de-
dicado a la sociedad internacional (capítulo VÍ), una vez expuestas las cuestiones
básicas sobre la disciplina de las relaciones internacionales. De cara a realizar di-
cha exposición se abordará sucesivamente; 1) la denominación de la disciplina (a
continúación, en este mismo capítulo ID, 2) la génesis y el marco académico del
que parten los estudios de relaciones internacionales (capítulo II), 3) una breve
mención al desarrollo de sy marco teórico (capítulo IV) y 4) para finalizar, aborda-
- remos todas esas cuestiones en el marco limitado. de nuestro país (capítulo V).
Lo que da pie para pasar a la segunda acepción del término, antes reseñada, las
relaciones internacionales en tanto que disciplina científica. ¿Nos enfrentamos, en
este caso, a un problema de profundo carácter teórico o bien a una simple conven-
ción académico-burocrática? Aunque parezca contradictorio, nos hallamos frente a
los dos al mismo tiempo. La evidencia hoy en día es que la academia utiliza diver-
sos términos para identificar estudios similares. Así, los términos «relaciones inter-
nacionales», «estudios internacionales», «política internacional» y «política mun-
dial», entre otros, conviven. Lo que demuestra falta de consenso a la hora de
denominar la disciplina.
Cabe pensar que esta falta de consenso-está relacionada con las diferentes es-
trategias seguidas para configurar el campo de estudio. Según HoLsrt, «la manera
de definir estos términos está muy influida por lo que uno quiere investigar; está en
buena medida en función de una aproximación, un modelo o una teoría particulá-
res»'*. En este sentido, la denominación de la disciplina estaría vinculada a plan-
teamientos epistemológicos y metodológicos. De ahí que se puedan establecer al-
gunas diferencias de peso. Es el caso entre la denominación de política internacio-
nal y la de política mundial. . o
As la nai de política internacional (ampliamente utilizada por los teóri-
cos realistas de los años cincuenta) ha sido asumida por aquellos autores que centran su
análisis en las relaciones entre gobiemos estatales!*, mientras que la expresión mundial,
como apunta ÁRENAL, «quiere reflejar más adecuadamente una realidad internacional
que se presenta como global y en la que, por tanto, no cabe ya la separación entre el
"medio interno y el medio internacional, dada su profunda interpenetración»”, Así, esta
última acepción estaría ligada a la.concepción elobalista de las relaciones internaciona-
les, vinculada a los desarrollos recientes de la sociedad internacional (mundialización
de la economía y de las comunicaciones, degradación medióambiental, etc).
Ahora bien, sin entrar en un estudió detallado del tema, se puede indicara gran-
des rasgos que existe un enorme confusionismo"sobre la utilización de las etique-
tas. De tal manera que el término. «política mundial», vinculado desde los años
sesenta, én el terreno teórico, a la concepción globalistá de las relaciones interna-
cionales”, lo hallamos en la actualidad en manualés de contenido muy diverso. Así,
el término «World Politics» sirve para presentar de manera temática” o de manera
cronológica los grandes acontecimientos internacionales desde 1945 hasta nuestros
días?s, En otras palabras, el término «World Politics» ha sustituido en los últimos
años en el mundo anglosajón al tradicional, en el continente curopeo, de Historia
de las Relaciones Internacionales. Lo que convierte al término no en determinante
de una aproximación teórica, sino en definidor de un contenido: la exposición de
acontecimientos internacionales, siguiendo habitualmente un tratamiento cronoló-
gico y descriptivo, Buena muestra de ello es que la catalogación por materias en un
número importante de Bibliotecas de Ciencias Sociales ha adoptado dicha concep-
ción, introducida por la Biblioteca del Congreso (Washington). Así bajo el término
«política mundial» (world politics) se hallan trabajos de historia política en gene-
ral y narraciones históricas de relaciones entre estados, mientras que el término «re-
laciones internacionales» (international relations) se destina alos estudios teóricos
y, finalmente, un tercer término (foreign relations) se destina a los trabajos sobre
política exterior de un estado
En lo que respecta a la etiqueta de política internacional, ésta es asumida, con
criterio teórico, por autores que centrar su análisis en las relaciones entre gobier-
nos estatales”, Sin embargo, algunos autores, como los italianos BONANATE y SAN-
TORO, apuntan que el término «política internacional» hace referencia a la realidad
estudiada, conviertiéndolo así en objeto material de la disciplina”*. Sí atendemos al
catálogo de materias de la Biblioteca del Congreso, antes mencionado, el término
«política internacional» (international politics) desaparece, con un reenvío hacia el
término «política mundial».
Para añadir más confusión, se puede apuntar que el término «política interna-
cional» ha sido adoptado en los últimos años por autores franceses muy difundidos
para sustituir al de «relaciones internacionales», sin por ello modificar su aproxi-
mación ni explicar las razones del cambio. Es el caso de Philippe MorEAU DEFAR-
GEs, autor de Les relations internationales dans le monde d'aujourd”hui (1992), ya
en su cuarta edición, y La Politique Internationale (19907”.
Sin embargo, acogiéndonos a las grandes tradiciones académicas asentadas en
Europa se puede apuntar una idea ampliamente aceptada: el término «relaciones in-
ternacionales», por su amplitud, desempeña el papel de disciplina-marco, Negando
en el caso británico a sustituir al término de estudios internacionales, de-uso en
nuestro país o en Francia, para acoger a disciplinas diversas que comparten objeto
de estudio (entre ellas, las relaciones internacionales), En ese sentido, hay que in-
dicar que la única estructura organizativa de ámbito etropeo que reúne a académi-
<os de este campo, ha adoptado la etiqueta de «relaciones internaciomales»*, si bien
hay que añadir que la primera publicación, un boletín informativo, surgida de dicha
organización, leva por título International Studies in Europe (coa la voluntad su-
"puesta de dar cabida a todas las tradiciones académicas de Europa). Ahora bien, la
primera publicación teórica (aparecida en 1995) leva el título de European Jour-
nal of International Relations.
Nos movemos, por tanto, en un terreno de indefinición, La experiencta, sin ern-
bargo, nos muestra que a la hora de abordar la denominación de la disciplina se im-
Ponen tanto la aproximación teórica del académico (especialmente en el mundo an-
glosajón, más flexible) como la tradición académica de cada país. Ahora bien, la
amplitud de la disciplina (ya apuntada al abordar el término «relaciones interna-
cionales» como objeto material) y el «poso» académico nos indican que el término
«relaciones internacionales» es el más extendido y más aceptado por todas las tra-
diciones (no siempre es fácil conseguir un acuerdo entre académicos franceses y es-
candinavos, por poner un ejemplo). Este comentario es aplicable a los otros dos ám-
bitos académicos de importancia en muestra disciplina, el asiático (destacando la
India y Japón) y el latinoamericano”.
En suma, esta obra, comó indica su título, adopta el término «relaciones inter-
nacionales» como denominación de disciplina, por dos razones de peso. La primera,
por sí sola sería suficiente, y es que el término «relaciones internacionales» es el
más adecuado para nuestro objeto de estudio, la sociedad internacional. La segunda
tiene que ver con el marco académico en el que nos hallamos, la universidad espa-
ñola. En este sentido, la tradición española participa del consenso conseguido entre
los académicos europeos, claramente explicitado en los años noventa, en torno al *
término «relaciones internacionales» coino definidor de nuestro campo de estudio.
A pesar de que la disciplina será abordada en los siguientes capítulos (orígenes,
marco teórico, desarrollo en España), aquí se recoge un aspecto básico: el carácter
interdisciplinario de las relaciones intemácionales. Hoy en día, tras varias décadas
de implantación académica, ya no parece necesario redundar en el carácter autó-
nomo de la disciplina y, posiblemente, también parecería una redundancia la refe-
rencia a su carácter interdisciplinario. Sia embargo, el hecho de haber hablado de
disciplina amplia o disciplina marco nos obliga a ello, puesto que dicha denomina-
ción comporta la interdisciplinariedad mencionada, y defendida desde el mismo
momento de la introducción de nuestra disciplina en España”.
El tema de la interdisciplinariedad en las relaciones internacionales es tratado
en las páginas de la Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales con una pers-
pectiva genético-teórica: «Los problemas de la guerra y la paz, así como el del
conflicto y la cooperación entre entidades políticas independientes, han atraído
siempre la atención de los estadistas, en las antiguas China e India, en las ciudades-
Estado de la Grecia del siglo v a. de J., en la Italia renacentista y en los Estados de
Occidente, cuyo sistema se ha convertido en sistema universal. Precisamente por el
hecho de que los miembros del sistema político de Occidente han sido siempre los
Estados nacionales, el estudio de las relaciones políticas dentro del amplio contexto
de un sistema de soberanías múltiples ha sido conocido con el nombre de relacio-
nes inter-nacionales. le e
»Sin embargo, “Estado” constituye tan sólo una mera y simple expresión de una
amplia y compleja gama de relaciones entre los individuos de que se compone. Para
comprender el verdadero sentido de las relaciones existentes entre los diversos Es-
tados, es necesario estudiar el comportamiento humano y las relaciones interperso-
nales, tanto dentro del Estado como entre los distintos Estados, ya que no éxiste una
línea divisoria que separe de una manera exacta la política nacional de la interna-
cional. Es indudable que para realizar este estudio pueden obtenerse conocimientos
sumamente valiosos de otras disciplinas, tales como la historia, la economía, la so-
ciología, la psicología, la antropología, la geografía, el derecho y la ciencia polí-
tica»,
La concepción de las relaciones internacionales como disciplina marco, y de ahí
su interdisciplinariedad, se basa en una corriente de pensamiento que, aduciendo ló-
gicas docentes” y teóricas”, califica a las relaciones internacionales. de disciplina
mestriz frente a las tendencias que-la integran en alguna de las ciencias sociales pró-
ximas y consolidadas (ciencia política y sociología). La noción de disciplina matriz
se encuentra, ya en los años sesenta, en el razonamiento que desde la ciencia polí-
tica lleva a cabo Stanley HOFFMANN, pára quien. «el papel árquitectónico que Aris-
tóteles atribuyó a la polís podría corresponder hoy a las relaciones internaciónales,
pues han llegado a ser en el siglo xx la condición misma de nuestra vida coti-
diana»,
Celestino del Arenal ha desarrollado la noción de disciplina matriz para las re-
laciones internacionales en los siguientes términos: autonomía científica respecto
de las otras ciencias sociales, valor arquitectónico en el sentido aristotélico del tér-
mino, y, finalmente, como consecuencia de esto último, transdisciplinariedad. Lo
que el propio ARENAL recoge así: «...] la sociedad internacional, no es reducible
sin niás a las categorías utilizadas por la sociología y exige sus propias categorías
y conceptos [...], lo que no. obsta para que sean aplicables muchos de los concep-
"tos y categorías de otras ciencias sociales y, sobre todo, de la ciencia política y de
la sociología. Pero [...] la propia perspectiva de análisis, la de la sociedad interna-
cional como un todo, globalmente considerada, [...] se traduce igualmente en la ne-
cesidad de conceptos y categorías que la sociología no puede proporcionar (...].
»Hoy, la sociedad intemacional se presenta como una colectividad humana en
la que encuentran su correcto sentido y alcance la mayoría de los más graves pro-
blemas que afectan al hombre y a la humanidad [...]. De ahí que las relaciones in-
ternacionales, como ciencia de la sociedad internacional, aparezcan como la cien-
cia llave y central de la consideración del hombre, como ser que vive en sociedad.
»La anterior visión de las relaciones internacionales saca a la luz la dificultad
de establecer una definición de una ciencia que es más que la investigación de un
sector autónomo de la realidad social, por cuanto cubre un sector amplísimo, ob-
jeto de consideración de otras ciencias sociales desde una óptica particular y más
Timitada que la propia de las relaciones internacionales. Dificultad de establecer una
definición que hace referencia, en consecuencia, a su transdisciplinariedad»>,
La noción de transdisciplinariedad, y más aún, se resume en una famosa defi-
nición de Quincy Wr:cwr, quien escribió que «las relaciones internacionales, en
cuanto disciplina que contribuye a la comprensión, predicción, valoración y control
de las relaciones entre los Estados y de las condiciones de la comunidad universal
es, al mismo tiempo, una historia, una ciencia, una filosofía y un arte»*, Esta alir-
mación nos sirve como preámbulo a los siguientes capítulos en los que vamos a
abordar, sucesivamente, la génesis de la disciplina de las relaciones internacionales
(capítulo III) y el desarrollo teórico de la misma (capítulo [V).