Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009.

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PARODIA, IRONÍA E IDEOLOGÍA CARNAVALESCA. MARXISMO Y LITERATURA EN LA SOCIO-SEMIÓTICA BAJTINIANA
Pablo Nocera
Universidad de Buenos Aires Resumen.- A partir de focalizar los estudios bajtinianos sobre la cultura popular y la ideología carnavalesca, el escrito se propone analizar la permanencia y sofisticación de algunos tópicos marxistas que nutrieron los trabajos iniciales de su producción, así como la de sus colaboradores (Voloshinov-Medvedev), a contrario de ciertas lecturas que asumen un abandono progresivo de esa influencia teórica luego de los ’30, producto de las purgas stalinistas. Para ello, la primera parte del escrito analiza la renovación de los conceptos marxistas de conciencia, ideología y lucha de clases, explorando su potencial analítico a partir de las nociones de signo, tema, acento social y refracción. A partir de allí y tomando como centro la noción de cronotopo, el escrito analiza el vínculo que Bajtín propone entre género discursivo y género literario en el estudio de la cultura popular (la obra de Rabelais) enfatizando el papel de la parodia y la ironía como las particulares expresiones del funcionamiento de la ideología que la literatura expresa en el límite entre la cultura oficial y no oficial. Palabras clave.- Bajtín, parodia, carnaval, ideología, ironía, Marxismo, literatura Abstract.- Focusing bakhtinean studies about popular culture and carnivalesque ideology, the paper analyses the permanence and sophistication of some Marxists topics that nourished his first works as well as his colleagues’ (Voloshinov-Medvedev), against the analysis that assumes the progressive abandonment of this theoretical influence after the ’30s, as the result of the Stalinist purges. For that reason, the first part of the paper analyses the renewal of the Marxist concepts of consciousness, ideology and class struggle, exploring their analytical potential with the notions of sign, theme, social accent and refraction. Therefore, with the focus putted in the concept of cronothope, the paper analyses the connection developed by Bakhtin between discursive genre and literary genre in the study of popular culture (Rabelais’s work) emphasizing the function of parody and irony as particular expressions of the operation of ideology condensed by literature in the limit of official and non-official culture. Keywords.- Bakhtin, parody, carnival, ideology, irony, Marxism, literature

Das Gegentheil des Lachens und Scherzes ist der Ernst. Demgemäß besteht er im Bewußtseyn der vollkommenen Uebereinstimmung und Kongruenz des Begriffs, oder Gedankens, mit dem Anschaulichen, oder der Realität. Der Ernste ist überzeugt, daß er die Dinge denkt wie sie sind, und daß sie sind wie er sie denkt.1 Arthur Schopenhauer Die Welt als Wille und Vorstellung

“Lo contrario de la risa y la broma es la seriedad. La seriedad consiste en la conciencia de una total conformidad y congruencia entre el concepto o el pensamiento y la intuición o la realidad. La persona seria está convencida de que piensa las cosas como son y de que son como las piensa.”

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0. Introducción La vida de Mijail Mijailobich Bajtín estuvo marcada por una coyuntura histórica harto compleja. Se desarrolló en el arco que va desde la esperanza que cobijaba el pueblo ruso de cara a la Revolución, hasta la desolación que el stalinismo y sus continuadores desperdigaron con sus persecuciones y desapariciones. La obra de Bajtín y su grupo asumieron, en este contexto, las dificultades de asimilación institucional (la universidad) que experimenta toda producción cuya heterodoxia hace de sus formulaciones un objeto de disenso frecuente frente a las directivas estipuladas por el poder.2 A esta peculiaridad se suman las vastas polémicas que emergieron en torno a la autoría de ciertos textos del grupo, cuya publicación a fines de la década del ’30 habría dejado oculta la pluma de Bajtín tras los nombres de dos compañeros de grupo: Valentín Voloshinov y Pavel Medvedev. Estas características vuelven complejo todo intento de consideración de la obra como una unidad armónica y coherente. Las huellas de esa dificultad se hacen evidentes en los intentos recurrentes por periodizar su producción, intentando fijar mojones epocales que permitan orientar la lectura. No nos interesa tallar aquí en los vericuetos de la polémica relativa a la autoría real de los textos, cuyo tratamiento, por otra parte, ha sido por demás extenso.3 Tampoco pretendemos cuestionar las cronologías fijadas a su producción. Hacemos referencia a estas peculiaridades, porque se ha sostenido, a partir de ellas, ciertas interpretaciones sobre los usos que Bajtín y sus apócrifos4 habrían hecho de la herencia marxista en lo que refiere a la comprensión de algunos de sus tópicos centrales: la lucha de clases, la conciencia y la ideología. De acuerdo con la autoría y el período de la obra a que se refiera, la matriz marxista se habría disuelto a medida que avanzan los años ’30.5
En la segunda mitad de la década del ’20 se concentró la mayor producción teórica de nuestro autor. Para ese momento, estaba ubicado en la ciudad de Leningrado, estancia que terminaría en enero de 1929 con su detención oficial y un traslado a la región de Kazajstán. Debido al asedio político, este período crucial de su vida se caracterizó por una completa falta de vinculación institucional, por una escasa conexión personal con otros ambientes culturales y una cierta reclusión en el círculo propio que integraban autores como Solertinski, Voloshinov, Medvedev, Iudina y Pumpianski. (Silvestri-Blanck, 1993: 128) Esta temprana persecución y reclusión marcarían –junto a la terrible ostiomelietis que padecía— su itinerario vital por varias décadas. 3 En cuanto a la polémica, entre los trabajos iniciales de referencia que sostienen la co-autoría o la firma conjunta, aparecen Todorov (1981) y Clark-Holquist (1984). En el mundo de habla hispana, Zavala (1991) y (1996) sostiene aspectos similares a los trabajos de los antecesores. Aunque en adelante citaremos a cada autor según corresponda (Bajtín – Voloshinov – Medvedev), asumimos, cuando menos, la producción conjunta de los textos firmados por los colegas. 4 Con esta referencia se alude en un nivel global a Voloshinov y Medvedev en tanto cofirmantes o co-autores de las obras que integran el llamado período deuterocanónico de la obra bajtiniana, formado por los trabajos de la década del ’20. (Zavala, 1996:7) 5 La división habitual de su obra asume tres grandes períodos. 1) Período precanónico o deuterocanónico. Este bloque se halla formado por los textos en co-autoría (o firmados con pseudónimo), a saber: Freudismo, un bosquejo crítico (Voloshinov, 1927), El marxismo y la filosofía del lenguaje (Voloshinov, 1929), El método formal en los estudios literarios (Medvedev, 1928) y una serie de artículos publicados e inéditos encontrados tiempo después. 2) Período canónico. El bloque está integrado por La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de François Rabelais (1933) y el texto Problemas de la poética de Dostoievski (1929) cuya redacción estaba concluida a fines de los años ’20 y fue corregida y
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la perspectiva marxiana sino que la profundizaría. desplegada entre 1940 y 1950. observar como esta trama conceptual es puesta en funcionamiento en el estudio destinado a la cultura popular en la Edad Media. que intenta presentar la vinculación de Bajtín con el marxismo sólo como una estrategia en términos de posibilidades editoriales. se hallaban muy lejos en sus objetivos. La condensación de esos trabajos aparece fundamentalmente en Estética de la creación verbal (1979). (Clark-Holquist. 1984:117-119) 7 Podría traducirse como ‘social’ en lugar de ‘sociológico’ (Rodríguez Monroy.Nómadas. el escrito se propone desarrollar. incluso.e. en primer lugar. A partir del ostracismo experimentado desde los ’30. Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . signo. según los autores. un lugar primordial que no oficia sólo como un reflejo pasivo de las bases económicas. sino como un espacio privilegiado que capta la multiplicidad con que se estructura sígnicamente (i. ideológicamente) una realidad social en un tiempo y espacio determinado. En tercer lugar. El desarrollo de un adecuado ‘método sociológico’7 aplicado al estudio del lenguaje (tal como lo identifica Voloshinov) requiere una profunda reformulación de las nociones de conciencia. Bajtín habría dejado a un lado el vínculo teórico con el marxismo para despuntar con más claridad sus posiciones neo-kantianas. Con esta hipótesis en ciernes. al contrario. puntualizando lineamientos claves para los trabajos posteriores referidos a Dostoievski y los estudios sobre la cultura popular. un cierto disenso. los escritos canónicos se habrían alejado de esas formulaciones. es decir. debido a la forma en que logra captar la aproximación y comprensión de la sociedad en la que transcurre. dando cuenta de las formas en que éste refleja y también refracta las condiciones de vida. las bases semióticas del discurso social. ideología y literatura. cuya característica manifiesta es la profundización y sofisticación de cierto andamiaje conceptual desarrollado en los ’20. Esa auténtica matriz conceptual es la que el período deuterocanónico aborda. en su desarrollo. hasta el punto de mostrar. La mayor parte de ellas.2) En pocas palabras. en muchos sentidos. En este sentido. analizar cómo el género paródico y la ironía como tropo permiten captar una forma específica de funcionamiento de la ideología en reformulada a fines de los años ’30. Etapa caracterizada por su expresión fragmentaria. la literatura adquiere un protagonismo indiscutible. intenta observar la continuidad entre ambos períodos. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. palabra. un análisis de la trama conceptual presentada por Voloshinov-Medvedev en lo atinente al estudio de la ideología en sus aspectos fundamentales. momento en el cual puede verse en acción la dimensión semiótica con que Bajtín analiza la discursividad social plasmada en la obra de Rabelais y su época. desde el cual el análisis lingüístico abre paso paulatinamente a una preocupación paralingüística con claras proyecciones semióticas. Frente al lugar derivado o secundario que tuviera en las consideraciones ortodoxas del marxismo –como expresión de un movimiento estructural determinante—la literatura asume en las posiciones bajtinianas. de los senderos que perseguían estos autores eslavos. asimilar la intención de los estudios del grupo a un intento de equiparación disciplinaria con perspectivas por entonces vigentes en Francia. 3) Período de los Manuscritos o borradores. En ese marco. Inglaterra y Estados Unidos. indagando en la peculiaridad del funcionamiento superestructural. la obra bajtiniana no desdeñaría. En segundo lugar. mientras el primer período es considerado mucho más cercano a los tópicos desarrollados por los fundadores del materialismo histórico.6 Nuestra perspectiva. 1994: 14) para evitar con ello. Seguimos en esta periodización el desarrollo sintetizado por Mancuso (2005:65) 6 Tal es el caso del trabajo monumental de Clark – Holquist.

2) términos de cultura oficial y no oficial. 1985:31) Marx y Engels rompen con la perspectiva individualista y consideran que el hombre es pensable históricamente sólo a condición de insertar su comprensión en los procesos sociales de división del trabajo. La dimensión logicista y solipsista del abordaje cartesiano hizo las veces de un disparador cuyo eje medular ponía. un animal que produce sus medios de trabajo). El segundo. 1. Para el revolucionario ruso. en consecuencia. conciencia del mundo inmediato y sensible que nos rodea y conciencia de los nexos limitados con otras personas y cosas. la perspectiva materialista suponía el 8 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . buscó abrir la condición puramente subjetiva del hombre al plano de la intersubjetividad. ante todo. El materialismo por ellos pregonado consideraba que la conciencia no podía ser entendida como el inicio de toda reflexión filosófica. al mismo tiempo. la fe y la creencia. Esta posición originaria que subsume al hombre a su condición distintiva de ser portador de conciencia. El primero intentó reconstruir con dicho concepto un diálogo superador entre las posiciones empiristas e idealistas. La conciencia asume. fuera del individuo consciente de sí mismo. naturalmente.8 Esta perspectiva marcó profundamente la reflexión marxista. Por el contrario. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. A pesar del tratamiento que le fue dado a esta categoría o sus equivalentes en la filosofía antigua y medieval. es ya de antemano un producto social. La dimensión social de la conciencia y de los procesos lingüísticos Como categoría filosófica la noción de conciencia tiene una historia muy importante en la reflexión de occidente. […]”(Marx-Engels. los aportes críticos de Marx y Engels trastocaron profundamente el punto de partida de esa filosofía. y es. apreciaciones desde las cuales se formularán algunas conclusiones. En pocas palabras. en varias oportunidades. entonces la filosofía debe interrogarse por la forma en que esa condición se ha desarrollado históricamente. entre cuyos referentes Lenin. En la estela de este último. se advertía que si la filosofía quería expandir su desarrollo y evitar caer prisionera de la ideología. a partir de los cuales se desarrollaron las formas de propiedad. conciencia de la naturaleza.e. existencia y vínculo con los otros. la llave de una emancipación del hombre de las garras de la superstición. En el lejano planteo de La ideología alemana (1846).Nómadas. y lo seguirá siendo mientras existan seres humanos. por tanto. redujo las posibilidades explicativas desarrolladas inicialmente por los padres fundadores. las clases sociales y con ellas el conflicto. En sus palabras: “La conciencia. Cada época puede condensar un tipo de conciencia paradigmática que expresa o refleja las condiciones materiales de existencia. se expandió de la mano de autores alemanes como Kant y Hegel. debía dar un vuelco materialista cuya única posibilidad de superación estaba dada por un programa de comprensión de la historia. en la propia intelección sobre el conocimiento. la conciencia es una consecuencia de una serie de procesos previos que permiten al hombre llegar a concebir un particular razonamiento sobre su condición. si el hombre es algo antes que conciencia (i. su presencia se vuelve central con la expansión del racionalismo de la mano de Descartes. un lugar derivado de las condiciones sociales de desarrollo. La conciencia es.

el planteo marxiano dejaba abroquelados tres mojones conceptuales de crucial importancia para los tratamientos dados luego por el grupo de Bajtín: (a) la dependencia de la conciencia de una trama de relaciones sociales. 1985:80) En este contexto. Dos centros institucionales oficiaron como referencia: 1) el Círculo Lingüístico de Moscú (1915) cuyos referentes más importantes eran Jakobson y Tomashevski (en cercana vinculación con el grupo de arte futurista liderado por Maiakovski) 2) la Sociedad para el Estudio del Lenguaje Poético (Opoiaz). En primer lugar. un análisis que no perdiera de vista la especificidad de esos fenómenos (Williams. y el lenguaje nace. el primero se preocupó más de los aspectos lingüísticos. 1969 [1909]: 59 y ss. la conciencia real.Nómadas.”(Marx-Engels. Pero por otra parte.) 9 “El lenguaje es tan viejo como la conciencia: el lenguaje es la conciencia práctica. que existe también para los otros hombres y que. los referentes del grupo –en particular Voloshinov y Medvedev—asumieron una lectura muy productiva de aquel legado.9 A pesar del aletargamiento y fosilización progresiva que el marxismo soviético comenzaba a sufrir en manos del poder omnímodo del partido. Aunque ambos centros actuaron conjuntamente. sino desplegar desde el interior de dicha tradición. 1955: 45-46) Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . despreciando la dimensión psicológica y sociológica en la que se halla inmersa toda producción lingüística y artística. tampoco querían reproducir los límites evidenciados por el Formalismo ruso que. de los apremios del intercambio con los demás hombres. 1985:31) 10 El objetivo del Formalismo ruso fue la creación de una teoría literaria autónoma y específica que reclamase un objeto teórico y un proceder determinado. mientras que el segundo se abocó más a los problemas literarios. reconciliar esa posición teórica con el marxismo. el cual se mostraba como su aparente antagonista. Lenin no siempre se separa del materialismo más mecánico que tiene su ascendente en la tradición francesa del siglo XVIII (d’ Holbach – Helvetius) La conciencia es vista como “el producto supremo de la materia organizada de un modo especial” (Lenin. Voloshinov se propuso abordar concienzudamente los aportes del marxismo para expandir su potencial de cara a constituir una específica filosofía del lenguaje.10 El grupo de Bajtín se proponía dos tareas que resultaron luego ser alternativas: en primer término. 1997:48). En consecuencia. como la conciencia. la conciencia y la literatura. (c) una incipiente y sugerente noción de lenguaje en la cual se lo considera la expresión práctica de la conciencia. buscaba condensar un marco conceptual general del cual carecía el Formalismo. intentaba abordar su estudio sólo bajo la comprensión de su funcionamiento interno. abordó algunos tópicos de la psicología cuya preocupación central se centraba en la comprensión del fenómeno de la conciencia. de la necesidad. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. El bosquejo crítico que Voloshinov realiza sobre las consideraciones del psicoanálisis freudiano encierra varios frentes. cuyo liderazgo ejercía Shklovski y Eichenbaum. La aproximación a la obra de Freud constituyó un importante escalón en la conformación de las bases operativas de ese proyecto. y finalmente. so pretexto de rescatar la especificidad de la obra literaria. considera que reconocimiento de la primacía indubitable de la materia sobre cualquier otro registro. (Erlich. intentando no proyectar mecánicamente la matriz teórica desarrollada en los estudios de economía y política a los estudios del lenguaje. comienza a existir también para mí mismo. En paralelo a esa empresa. (b) la noción de ideología como aquella forma de pensamiento que no reconoce sus condiciones sociales de existencia.2) Con todo esto. Veamos a continuación lo central de sus señalamientos. (Volek. por tanto. y en segundo lugar.

1999: 53). un nacimiento social. el freudismo se concentraba solamente en la dimensión biológica del sujeto. Este énfasis en la dimensión natural del hombre justificaría en buena medida el porqué del sobre protagonismo que conlleva lo sexual en la teoría psicoanalítica (ídem: 163). Junto con ellas. un segundo nacimiento. la copulación y la muerte (Voloshinov. 1999: 148). tienen un origen socio-cultural (vehiculizado por el habla) y no expresan sólo una contienda entre fuerzas naturales (ídem: 154) En pocas palabras. cuyos aspectos cruciales son: el nacimiento. Sólo como parte de un todo social. haciendo las veces de sustituto de los procesos históricos. Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . no hay nada que sea un ser humano. En un gesto ciertamente pionero.” (Voloshinov. el cuestionamiento de la soberanía racionalista del sujeto a través de la noción de inconsciente). La dinámica de la psique se presenta en el ambiente objetivo (en la dimensión sociológica y concreta) del discurso. Esas manifestaciones nada albergan en su interior que pueda pensarse como puramente individual. el pensador ruso le cuestiona al padre del psicoanálisis la imposibilidad de pensar una diferencia ontológica entre el inconsciente y el conciente (Silvestri-Blanck 1993:38). Ambos tienen un carácter verbal. “La persona biológica abstracta. 1999:58 – itálica original) A pesar del potencial crítico que encierra el freudismo (i. el individuo biológico. conforman un discurso en cuyos enunciados se refleja o refracta una ideología de época. Toda aquella dimensión no-social y no-histórica en el hombre se establece como único criterio de comprensión de aquello que justamente tiene un origen social e histórico (Voloshinov. Voloshinov enfatiza de forma recurrente cómo esta tradición queda prisionera de un tema ideológico que caracteriza al mundo burgués: la naturalización de la comprensión del comportamiento humano por vía de un desplazamiento hacia el organismo biológico aislado. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. sino como una trama discursiva que se teje en una atmósfera social de gran complejidad (Voloshinov. fuera de las condiciones socioeconómicas objetivas. Por el contrario.Nómadas. Es una abstracción inadecuada. en consecuencia. por así decirlo. Las manifestaciones verbales en que se exterioriza la operatoria de la conciencia.2) la emergencia de la teoría psicoanalítica responde a una época cuya crisis se expresa a partir de ciertos desplazamientos en los cuales la dimensión biológica y natural del hombre queda aislada de las condiciones sociales. Fuera de la sociedad y. sólo puede entenderse dejando un lugar a la comprensión del lenguaje. […] Se necesita. que se ha convertido en el alfa y el omega de la ideología moderna no existe en absoluto. ubicando en las profundidades del mundo orgánico. la persona humana se vuelve históricamente real y culturalmente productiva. sólo en y a través de una clase social. Esa dimensión social que co-constituye la conciencia y que Voloshinov acentúa. los enunciados allí proferidos no pueden concebirse como el producto subjetivo e individual del hablante.e. 1999: 53). toda la dimensión social e histórica desde donde se conforma la vida del individuo. Los motivos que luchan y pujan en la conciencia y que el psicoanálisis intentaría volver conscientes. Por ello considera las posiciones freudianas muy cercanas al desarrollo de las filosofías de la vida por entonces muy expandidas en Europa (década del ’20). cuya aparición es interpretada y significada en la sesión con el trabajo efectuado por el analista.

la posición de Voloshinov –como veremos—no hipostasía la lengua como único sistema semiótico en el funcionamiento de la conciencia. la conciencia queda reducida a una mera manifestación epifenoménica de un comportamiento material de tipo fisiológico. en tanto razonan sobre el lenguaje como un sistema. El lenguaje requiere. la de la interacción sígnica de la colectividad” (Voloshinov. pensando la estructuración del inconsciente freudiano a través de lenguaje. a partir de considerarla como la diferencia específica del hombre con el resto de los seres vivientes. sino que. las responsables de que el concepto se convirtiera en un depósito de todos los problemas a los que la filosofía difícilmente encuentra solución.Nómadas. entonces. en gran medida.12 La dimensión individual de la conciencia es sólo la expresión de una apropiación que tiene por sustrato un proceso que la supera a todas luces. fuera de lo cual. Ahora bien. su dimensión social sólo es analizable tomando como referencia la manera en que esos condicionantes sociales cobran forma (por reflejo o refracción) a través de las reacciones verbales. un estudio que se aproxime sociológicamente a su comprensión. ese proceso no implica la dimensión estructural que podemos encontrar en las posiciones saussureaneas. 1997:160) 12 La tradición idealista deposita en la conciencia una sobrevaloración.2) Voloshinov sostiene que la psique sólo puede estructurarse como conciencia a partir de un discurso. su estudio es factible sólo mediando una aproximación sociológica que permita dar cuenta de su constitución y funcionamiento. crece en base a ellos. La conciencia individual se alimenta de signos. Desde la tradición positivista. El examen de los sistemas sígnicos. por su intermedio.11 En síntesis. Ese registro trascendental la vuelve incomprensible en el mapa de las relaciones sociales. (Amícola. La conciencia se construye y se realiza mediante el material sígnico. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. nutrida de signos: “No se puede derivar la ideología de la conciencia. su uso. 1992: 35) 11 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . creado en el proceso de la comunicación social de un colectivo organizado. como lo hacen el idealismo y el positivismo psicologista. en El marxismo y la filosofía del lenguaje Voloshinov expande sus consideraciones de forma tal de desarrollar la comprensión del funcionamiento de la conciencia sobre la base de los procesos de comunicación. dada la universalidad que caracterizaría su funcionamiento. si el lenguaje (en la conformación de ciertos enunciados) corporiza el funcionamiento de la conciencia. sólo puede pensarse como un emergente fisiológico de mayor complejidad que el resto del organismo viviente (Voloshinov. sino como un sistema más de signos. objetivo para el cual es imprescindible el estudio de las ideologías y la manera en que ellas se incorporan en el funcionamiento de la conciencia. 1992: 36). La importancia de esta posición es que no sólo ataca uno de los focos centrales de la problemática filosófica decimonónica (más allá de la posición epistemológica que se asuma). (Voloshinov. refleja en sí su lógica y sus leyes. La lógica de la conciencia es la de la comunicación ideológica. Voloshinov se orienta a pensar la dimensión comunicativa desde la cual se vertebra su operatoria. 1992: 36) Si la conciencia supone comunicación y en ella se plasma una interacción sígnica. Las visiones idealista y positivista de la conciencia han sido. actualiza el acerbo A diferencia del tratamiento que Lacan efectuará más adelante. Profundizando en ese mismo eje. apropiación y reproducción son la única forma de acceder a la conciencia.

en tanto realidad invertida.Nómadas. para aludir con él a una ‘science des idées’. que el carácter sígnico de la realidad podría ser ‘acaparable’ (suturable) en una dirección clasista. no lo asemeja. Lo singular del planteo de Voloshinov estriba en que la ideología se vuelve. donde se inscribe el gran potencial de la visión bajtiniana para pensar la dinámica semiótica que despliegan las clases dominadas. de la técnica o del consumo puede convertirse en un signo. Para referirse a la peculiar objetividad social del valor utilizaba la expresión “objetividad espectral” (gespenstige Gegenständlichkeit) (Marx. reflejando y refractando los conflictos. como ‘ideología de la clase dominante’ (1998:108). una sombra de la realidad. la ideología refiere a la condición significante que el mundo específicamente humano adquiere para sus protagonistas y cómo tal vertebra. (Voloshinov. pero con ello adquiere suna significación que rebasa los límites de su dación singular [… ] Todo signo ideológico no sólo parece como un reflejo. la psicología queda barrida de plano como ciencia de estudio de la ideología. realidad específicamente social donde se plasma la trama de significados/sentidos (veremos en el próximo apartado su importancia) que pauta. según hemos visto. Este peculiar parecer podría hacernos pensar. Por el contrario. Esa dimensión exterior y material es la que organiza el signo. a caballo de una coyuntura política. sino también como parte material de esta realidad.16 En síntesis. la apertura de la concepción de la conciencia a la realidad del signo. sin recaer en la abstracción especulativa del idealismo. ni en el empirismo ciego y naturalista del positivismo. arena interindividual que sostiene las prácticas sociales de comunicación e interacción discursiva. cualquier objeto de la naturaleza. no creemos – como afirma Ponzio—que pueda definirse el concepto en Bajtín. etc. “Los signos son también cosas materiales y singulares. un grito.14 El área de los signos coincide con el área de la ideología (Voloshinov. La conciencia es una ficción si se la considera más allá de un material determinado. En los próximos apartados. Sin embargo. se puede percibir la influencia de las teorías económicas del valor en las concepciones fundantes de la semiótica. corolario del accionar político de la clase en el poder. 1992:126). que el propio Marx identificaba esta forma específicamente material de lo social cuando analizaba la lógica de la mercancía y del valor. 13 Con todo ello.2) conceptual marxista en una clara dirección socio-semiótica. el objeto de estudio de la semiótica15 y con ello pierde la dimensión de falsedad. ya sea un gesto. Sin que esto suponga un parentesco necesario entre ambas posiciones. (Ponzio. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. 1992:33). La ciencia de la ideología es la semiótica (Voloshinov. una palabra. 13 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . permite pensar un tipo de materialidad de los procesos sociales que rescata su especificidad. No se trata de pensar la ideología en la escueta dimensión epistemo-política que presentaba la concepción clásica del marxismo. Voloshinov avanza en dos posiciones fundamentales en relación a los dichos de los padres fundadores. la contraparte marxiana puede identificarse en las posiciones de Voloshinov.” (Voloshinov. 1992:33) 14 Puede ser oportuno señalar aquí. que la hacía objeto de la condena marxiana. En primer lugar. veremos que es justamente en esa imposibilidad. en la cual aparece como un mapa de representaciones (vorstellungen) dominante. la dinámica de las interacciones discursivas. y. Pareto). 1992:36) 16 Acordamos con Ponzio (1998:106-107) en que la concepción ‘neutra’ de la ideología que desarrolla Voloshinov. el estudio de la ideología es la exploración del proceso semiótico que revela la naturaleza social del signo. 1998:152) 15 Dada la definición de conciencia planteada. divergencias y luchas que ese colectivo produce y padece. Aquí es donde vemos el segundo avance de la propuesta del autor. como sugiere Rossi-Landi a la visión originaria de quien acuñara el concepto en Francia (Destutt de Tracy). 1998:47). Mientras que en el caso saussuriano se puede avizorar la influencia de la teoría marginalista de la tradición suiza (Walras. en cierta forma. a escala interindividual.

Su condición es la de un plexo o correa de transmisión. El tema condensa una serie de contenidos a los que grupo le concede un valor social determinado. 1992: 35)17 Ese medio o ambiente ideológico hace pie. sostenido en un código en el que se intercambian señales. 17 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . La palabra no sólo pauta los términos de toda posible comunicación. Cfr. materializada. conciencia realizada.” (Voloshinov. cuya unidad fundamental es la palabra (slovo)18. Esta peculiaridad del signo ideológico es identificada en dos niveles: el tema y el acento social del signo: “En cada etapa evolutiva de la sociedad existe un específico y limitado círculo de temas expuestos a la atención de la sociedad y en los que esta atención deposita un acento valorativo. Sin esa valoración. La palabra.” (Medvedev. la visión de la ideología descansa sobre el estudio de los procesos de comunicación. en el uso que de ella hagan los distintos sectores sociales. se le puede agregar el matiz específicamente bajtiniano de la noción de ‘enunciado’ y ‘enunciación’. en el gesto convencional. en una imagen artística. de forma muy sugerente. 1994:55) 18 La traductora al español de El marxismo y la filosofía del lenguaje (Tatiana Bubnova) salva con precisión la polisemia del concepto ruso original. opinión. 1997:47) El tema alude a ese nivel que forma parte del horizonte de cada clase social en el cual se crean y recrean elementos de su posición socioeconómica. llegando a ser tema de la comunicación semiótica. etc. dado su carácter aglutinante frente a todas las posibles formas no verbales. a su vez. Sólo este grupo de temas puede manifestarse en signo. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. signo y ópticas de clase Como forma en que se plasma la interacción sígnica de la colectividad. Partiendo de la base de que existe una reciprocidad entre el signo y la existencia.Nómadas. A esta pluralidad. facultad de hablar. 1992:37) más allá de la función ideológica que cumpla. externamente expresada. justamente. la particular “El medio ideológico es la conciencia social de una colectividad dada. Wertsch. guardan una profunda afinidad con las consideraciones semióticas que hiciera Vygotsky en el estudio de la conformación de los procesos psicológicos superiores. (Voloshinov. nuestro autor hablará de la carga que le imprime al signo cada grupo social dado (Voloshinov. el horizonte social en el que se desarrolla toda comunicación. primordialmente. El acento social es.2) 2. Frente a la dimensión neutral de la palabra. Ideología. Voloshinov introduce. 1992: 37 nota 4) 19 Las posiciones de Voloshinov en torno al discurso interno. La conciencia propiamente individual puede llegar a serlo sólo después de manifestarse en esas formas del medio ideológico que le son dadas: en la lengua. en sí misma. dirá Medvedev) en el que se desempeñan los individuos socialmente organizados (Voloshinov. en la que se despliega la (re)creación de los signos en la interacción comunicativa. en la función que desempeña el material verbal. 1998: 93-113. cuyo campo semántico puede abarcar: discurso. Está determinada por la existencia económica del grupo y. determina la conciencia individual de cada uno de sus miembros. el mundo de la ideología no puede constituirse ni consolidarse. sino que también organiza la conciencia en su materialidad como discurso interno19. que en primera instancia nos podría hacer pensar que su concepción de la comunicación se acerca a la de un sistema abstracto. 1992: 47). alegato. no es más que un signo neutral (Voloshinov. La ideología se constituye en el ambiente (medio. en el mito. Por una cuestión de espacio nos eximimos de expandir este vector de análisis.

Si Marx sostenía que el principal criterio para distinguir las clases se hallaba en la posición dentro del proceso productivo. en cada signo puede producirse un múltiple cruzamiento de valoraciones y acentos que definen su inestabilidad conflictiva. el costado más vívido de aquello que Voloshinov llama el carácter internamente dialéctico del signo. y que permea la conciencia individual en sus interacciones comunicativas. 2005: 86). El carácter 20 multiacentuado del signo advierte que la clase social nunca coincide con el colectivo semiótico. esta perspectiva podría recaer en un idealismo lejano del espíritu de los padres fundadores. Sin embargo. es un proceso. la significación social no es algo dado. Esto no significa que el autor reduzca el conflicto social a una única lucha por la significación. la dimensión neutra de la palabra. Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . como parte de la lógica material del conflicto en que se dirimen las relaciones de fuerza. alentando o (in)visibilizando los temas que albergan los signos. Permítasenos citar in extenso: 20 Es factible pensar que esta caracterización conceptual sobre la dimensión múltiple del acento social se acerca (con matices) a las formulaciones que luego Bajtín presentara bajo el rótulo de dialogía y polifonía. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. Voloshinov aporta que la dimensión fundamental de ese proceso es la producción sígnica. lo valoran. Esa misma inestabilidad es la que Voloshinov considera el epicentro de la lucha de clases (1992: 49). carga de un contenido. Las condiciones de esa lucha revelan. y menos aún. en los momentos de crisis. dentro de un mismo colectivo semiótico. A pesar de que todas las clases de una sociedad pueden usar la misma lengua. la comprensión del fenómeno de las clases sociales se expande muy sugerentemente. Paradójicamente.” (idem) Pues bien.Nómadas. Como constelación interindividual de prácticas. esta posición enfatiza que la puja social por ciertos intereses. En este particular. tanto para su persecución como para su defensa. como viéramos en el apartado anterior. Ciertamente. En primer lugar. cambiante e inasible: el habla. esa misma tensión es la que motoriza la movilidad y cambio del comportamiento sígnico. manipulable a voluntad. o más propiamente dicho. la lucha por su acentuación. lo significan. Por el contrario. La importancia del acento social es que modifica. La valoración social que imprime una clase es la que permite comprender la tensión constante en que se estructura el proceso semiótico (Mancuso. donde las coyunturas socio-políticas pueden sostener o despreciar ciertas valoraciones. se hace presente sólo como una realidad sígnica: “la lucha de clases se expresa en la interacción de los intereses sociales de orientación más diversa. con estos señalamientos Voloshinov avanza en la formula marxiana de la comprensión de la ideología en dos direcciones fundamentales. Para cierta ortodoxia. los signos también nutren la urdimbre de procesos materiales de producción. Voloshinov se aleja de las visiones de corte saussureanas (a las que denomina ‘objetivismo abstracto’) sugiriendo un espacio de comprensión científica para aquello que dichas corrientes relegan como heteróclito. cuya dinámica es correlativa a los movimientos que expresan los distintos grupos sociales.2) valoración que produce una clase. Las clases se distinguen por la forma en que ven el mundo. porque a partir de la centralidad otorgada a la esfera social de la producción y uso de los signos con nociones como acento y tema.

indagar sobre las razones por las cuales no se cumplieron esas predicciones. De esta forma. (Voloshinov. si el signo ideológico refracta una realidad (i. En las condiciones normales de la vida social esta contradicción implícita en cada signo ideológico no puede manifestarse plenamente. la refracción funciona de manera diferente. acorde con las transformaciones productivas del colectivismo económico y aún más. no la refleja de forma idéntica). recordamos que el propio Stalin escribió un ‘tratado’ intitulado “El marxismo y la lingüística”. Mientras que el reflejo opera como una reproducción más o menos idéntica.Nómadas. Una de las consecuencias jocosas que surgen de la tesis del libro. En su lugar trabaja constantemente con la idea de refracción.e. dentro de una ideología dominante. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009.” (Marx-Engels. Esta misma debilidad hizo sucumbir la lingüística soviética a la mortaja teórica estalinista. Voloshinov suspendió la primacía de la metáfora óptica de la reflexión para aludir al funcionamiento de la ideología. se hace necesario indagar sobre el funcionamiento específico del fenómeno ideológico sin que alcance con retrotraerlo a la dimensión estructural del ámbito socio-económico. Idéntica preocupación encabezó la obra de Medvedev cuyo carácter programático –en lo que a una ciencia de las ideologías refiere—enfatizaba la necesidad de una indagación que diera con las leyes específicas de refracción ideológica que advierta que “no puede ser característica del marxismo una nivelación de todas estas diferencias. Es lo que determina la capacidad refractante y distorsionadora del signo ideológico dentro de los límites de una ideología dominante”. Voloshinov señalaba: “En la explicación de los fenómenos ideológicos. Como bien afirma Ponzio. una subestimación de la contundente pluralidad de los lenguajes Marx y Engels acuñaron esta metáfora para graficar contundentemente el funcionamiento de la ideología. pero invertida de una realidad a través de un haz de luz que proyecta la imagen21. algo reaccionario y trata de estabilizar el momento inmediatamente anterior a la dialéctica del proceso generativo social. En este segundo caso.22 El determinismo economicista al que era muy afecto el marxismo oficial. porque un signo ideológico es. (1992:50) 21 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . minaba cualquier posibilidad de avance específico con vistas a comprender lo sustantivo de los procesos de significación social. la primacía de la estructura en el análisis marxista clásico/ortodoxo hizo evidente la ausencia de una definición de aquello que se conoce como superestructura (1998:139-142). Con preclara conciencia de estos límites. 1985:26) 22 Como dato anecdótico. permite interrogarse a cerca de si en la revolución bolchevique no tendría que haberse desarrollado ‘estrcuturalmente’ una lengua nueva. la luz se descompone al pasar por un prisma que expone los contenidos del rayo lumínico que luego proyecta. este fenómeno responde a su proceso histórico de vida. como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina responde a su proceso de vida directamente físico. pretendiendo acentuar la verdad de ayer como si fuera la de hoy. El ejemplo clásico es el del haz de luz que atraviesa el agua (medio prismático) y que altera (quiebra) su línea de proyección luego de atravesarlo. “Y si en toda la ideología los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en una cámara obscura.2) “Este carácter internamente dialéctico del signo se revela hasta sus últimas consecuencias durante las épocas de crisis sociales y de transformaciones revolucionarias. que creyó resuelto el problema reduciéndolo sólo al plano estructural. la categoría de la causalidad mecánica puede ser superada con una mayor probabilidad de éxito si nos instalamos en el terreno de la filosofía del lenguaje”. 1992: 49) Aquí vemos el segundo avance analítico del autor en el uso de la noción.

también estas últimas son condicionadas por aquellas. se hallan materializadas como enunciado. llevara a Voloshinov a analizar el funcionamiento de la palabra ajena. Existe una dimensión activa en la forma en que se usa la palabra. porque somos partícipes de una tematización y acentuación de los signos que no creamos. la refracción introduce una disrupción que puede traducirse como acción. Para Bajtín. Esas redes no sólo encorsetan a las condiciones materiales. El ideologema (concepto acuñado por Medvedev para identificar un producto/unidad ideológica [1994: 48]) es una parte objetiva del entorno social del hombre. Siempre existe una mediación múltiple de acuerdo con las redes semióticas que ellos conforman. diluyendo cualquier concepción unidireccional.” (Medvedev. ella será un espacio cultural privilegiado para observar y analizar las formas de esa continuidad. porque el contexto de nuestro discurso siempre es otro discurso que enmarca la (re)producción del propio. Literatura y sociedad: crono-topografía de lo carnavalesco El camino crítico que desarrolló el grupo de Bajtín hacia una poética sociológica se apoyó en la necesidad de comprender las formas en que la obra de arte Esta visión amplia de aquello que habitualmente se despacha como ‘material’ en la ortodoxia marxista. La dimensión social a la que reiteradamente aluden los autores. producto de una influencia del entorno. incluso al punto de redefinirlas significativamente. No es casual que la multiplicidad de discursos solapados que tejen la dimensión sígnica de la realidad. La acentuación social no es una respuesta automática. En primer lugar. El ejemplo más paradigmático en nuestros días es el software. En segundo lugar. con el fin de que el método pueda efectivamente penetrar en todos los detalles y sutilezas de las estructuras ideológicas. apto para aplicarse a las singularidades de las áreas estudiadas de la creación ideológica. 1994:55) Frente a la pasividad que guarda el carácter reproductivista del reflejo. Las palabras que aquel condensa. estilísticos y formas gramaticales que se enderezan en ciertas regularidades que vuelven factible una lingüística del enunciado (Amícola.2) ideológicos […] Las especificaciones de un método sociológico global. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. como rumor. ya sea de forma oral. deben elaborarse sobre el propio terreno del marxismo. Los géneros del discurso engloban esas peculiaridades desde las cuales es posible justificar la continuidad entre la palabra y la vida (Voloshinov 1997: 124) En ellos se integra la literatura como un género particular. De hecho. las condiciones materiales no influyen de forma inmediata en el accionar de los hombres. justifica cómo los enunciados advierten tanto al enunciador como al enunciatario. Esa operatoria se estabiliza precariamente en la elección de recursos sintácticos. como parte del discurso interno. El mito adánico de una lengua originaria alcanza su máximo grado de disolución. que el discurso desplegado está plagado de otredad. permite comprender mucho mejor la realidad de la organización de las actuales ‘fuerzas productivas’ cuyo carácter inmaterial (definido toscamente) es palpable. por más que los apropiemos. 23 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 .23 La riqueza de la metáfora de la refracción radica en que habilita a pensar la reciprocidad de la influencia entre las condiciones ‘materiales’ y las ‘ideales’ de toda sociedad. 1997:163). escrita o impresa. 3. se la connota y la enmarca.Nómadas.

esa misma vinculación que desacralizaba la literatura como género autónomo y superior. 1996: 37). Dentro del género. también les criticó su incomplitud. Trotsky reconoció la utilidad de sus aportes. esa comunicación no es una masa indefinida de intercambios inasibles.Nómadas. fija la distancia que elige el hablante para dirigir su discurso al oyente. sino una forma típica determinada propia del género dado. 1998: 287) Veremos en breve la importancia de esta sentencia en el fenómeno carnavalesco. En pocas palabras. hasta una novela. esa vinculación lo eximía de la polarizada polémica entre la pretendida inmanencia de la obra literaria. a los temas típicos y. políticas y morales del discurso cotidiano que permean las formas “La tarea de la poética sociológica es comprender esta forma específica de comunicación social. Sin embargo. el rango y la importancia del destinatario se reflejan sobre todo en los enunciados que pertenecen a la comunicación cotidiana y a la esfera oficial. por supuesto. la orientación del enunciado que corporiza el género. orientados a dar con la especificidad del fenómeno literario. a condición de hallar en ella una cierta estabilidad que vuelve identificable un cierto comportamiento discursivo: “Cada enunciado separado es. En primer lugar. Trotsky. por lo tanto. los géneros pueden distinguirse en su variedad.” (Bajtín 1998:248) El género discursivo es presentado por Bajtín como una mediación entre la lengua y el habla. Los géneros corresponden a las situaciones típicas de la comunicación discursiva.24 Ahora bien. le permitía afinar el análisis sobre las formas sociales. El habla puede ser objeto de una aproximación científica. desde las filas del propio marxismo ‘oficial’. Desde una respuesta breve en una situación cotidiana. a los que denomina géneros discursivos. 24 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . el género discursivo se caracteriza por tener un tipo de orientación. realizada y fijada en el material de una obra artística” (Voloshinov. a pesar de las distancias ideológicas. 27 El singular desprendimiento formalista del mapa de las ciencias sociales de principio del siglo XX se sostuvo en la necesidad de alejarse de la maraña de especulaciones metafísicas y filosóficas que caracterizaban los estudios literarios. 1997: 111) 25 “El género discursivo no es una forma lingüística. la estabilidad del género discursivo tampoco es absoluta (Drucaroff.26 Esta peculiaridad es la que multiplica la emergencia de géneros discursivos y explica la heterogeneidad que los caracteriza. a algunos contactos típicos de los significados de las palabras con la realidad concreta en sus circunstancias típicas. en la cual se hace explicita la posición desde dónde se habla y hacia quién es dirigido el enunciado.27 En segundo lugar. quitaba cualquier peso a condiciones socio-psicológicas del autor y su época. Cfr. Además de una cierta selección léxica y la repetición de ciertas temáticas25. para abocarse a un análisis desde su costado material con una base empírica. individual. Sin embargo. 1998: 250) Podemos observar aquí el considerable aporte de Bajtín al haber relacionado los géneros literarios con los géneros discursivos. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009.” (Bajtín. 1985: 49) La estricta inmanencia del dispositivo literario que permitiría definirlo en su esencialidad. Así como veíamos la dimensión valorativa que el acento expresaba en el signo. (Volek. el género discursivo permite fijar –aunque muy cambiantes—ciertas coordenadas de la posición sociodiscursiva de los hablantes.” (Bajtín. Aunque no puede pensarse como un campo infinito de variaciones impredecible (como sugería la visión de la lengua saussureana). 1989: 113-127. 1998: 277) 26 “La posición social. a partir de formas primarias (simples) y secundarias (complejas) (Bajtín. la palabra adquiere cierta expresividad típica. pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados.2) capta la comunicación social. perseguida por los formalistas y la trascendencia superestructural (reflejo de la economía) defendida por el marxismo ortodoxo. por reducirse a eso.

Ese programa le permite remontarse hasta la antigüedad clásica. No es casual que Bajtín estuviera tan preocupado por estudiar las formas de la novela y su dimensión cronotópica. el abordaje en su especificidad. Aunque su relación con lo cotidiano no es directa. 1993:150). de forma de identificar en ella. dentro de los límites de este escrito. para Bajtín no una serie de procedimientos o una estructura convecionalizada. los cuales se hallan profundamente emparentados con el folklore carnavalesco. con procesos continuos de renovación y actualización (Bajtín. Sin embargo. Ciertas divergencias se observan de acuerdo a los textos con los que se trabaje. sino una manera de percibir el mundo. Conceptualmente. lo carnavalesco podría entenderse como un tercer registro de aproximación (Morson–Emerson. podríamos focalizarnos en dos aproximaciones que el autor realiza sobre dicha problemática: a) las consideraciones que realiza en la segunda edición del libro dedicado a Dostoievski y b) los abordajes realizados en la tesis sobre Rabelais y sus complementos en diversos artículos. en definitiva.” (1997:178). 1998:172). dado el carácter indisoluble del cruce espacio-temporal que abroquela: “Nous appellerons chronotope. la ‘carnavalización’ es la forma en la que Bajtín identifica la incorporación o transposición del lenguaje del carnaval al género de la literatura (Ponzio. rescata desde sus Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . En el primer caso. porque de una u otra forma parcial.” (Bakhtine. El prisma carnavalesco que condensa la literatura en esos géneros. Así como la dimensión cronotópica es uno de los aspectos fundamentales para comprender el vínculo entre literatura y sociedad. 1993:152). Justamente. la literatura no puede escapar a la infinidad de valoraciones y orientaciones que toda época condensa –muchas veces de forma sobrentendida—en los géneros primarios del discurso. los orígenes del género novelesco pueden analizarse indagando en los arcaísmos que en él se conservan.Nómadas. la noción de cronotopo sintetizará el potencial analítico que estas formulaciones concentran.2) poéticas. 1990:433). tell qu’elle a été assimilée par la littérature. La literatura se ubica así. la importancia que le asigna Bajtín al análisis de lo carnavalesco se inscribe en su preocupación ‘arqueológica’ por entender los orígenes del fenómeno de la novela. desde el momento en que es la forma más paradigmática de representar la sociedad actual. unilateralidad. ce qui se traduit. Las notas distintivas de esa aproximación estriban en que los géneros cómico-serios se caracterizan por un tipo de percepción de la realidad que transmuta toda forma de seriedad retórica. vemos que todos los géneros literarios son claramente cronotópicos. Como afirma Amícola “Los géneros literarios son. par « temps-espace »: la corrélation essentielle des rapports spatio-temporels. racionalismo. 1978: 238) De acuerdo con esta definición. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. Todo ello permite emplazar a la literatura en el cruce de los vectores de tiempo y espacio. El tratamiento que el autor ruso diera a este concepto no es uniforme ni homogéneo. littéralement. monismo y dogmatismo (Bajtín. sin perder así. como un prisma singular para indagar sobre las formas en que una sociedad se representa el espacio y tiempo en el que habitan. Partiendo de la base de que el género literario logra una estabilidad luego de un desarrollo gradual y recursivo. elaboran una cierta asimilación del cronotopo real que el espacio y tiempo social delinean en una época determinada. algunos rasgos de los géneros que llama cómico-serios. Bajtín extrae la noción como una metáfora pedida en préstamo a la física de Einsten.

a partir de los cuales se esgrimían distintas técnicas de confrontación para dar lugar a las diferentes opiniones. Bajtín refiere tangencialmente con esta caracterización.2) orígenes la ambivalencia constitutiva en la significación del mundo que el discurso dominante tiende a monologizar y clausurar discretamente. Finalmente. sobre todo para la poética de los géneros. a que la ideología y la verdad no expresan una oposición conceptual (como pensara cierto marxismo ortodoxo). sino en la experiencia (cotidiana) y en los aportes de la libre invención. Los puntos de partida del diálogo se fijan en el propio intercambio y desde allí se conduce la argumentación. a partir de su distanciamiento (Bajtín. frente al distanciamiento acabado y serio con que la aproximación épica/trágica daba cuenta de los fenómenos. fenómeno que la novela dostoieviskiana haría visible bajo su cariz polifónico en el siglo XIX. La mayéutica socrática rescataba. los géneros cómico-serios no se apoyan en el peso legitimado de la tradición. 1993: 152) Ahora bien: ¿qué características poseen estos géneros cómico-serios que advierten al autor las huellas de su carnavalización? En las consideraciones de Bajtín. la tradición es objeto de una crítica profunda. Por el contrario. a través de una serie de eslabones intermedios. Por ello. La literatura ‘carnavalizada’ es aquella: “que ha experimentado. En segundo lugar. desde el momento en que caracteriza su labor como una búsqueda de la verdad que es puesta a prueba (Bajtín. El desarrollo libre y creador que aporta este género cómico- Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . la centralidad de la actualidad y la cotidianeidad como temas de tratamiento dados por el género. desde la cual vindica el método dialógico de la búsqueda de la verdad. directa o indirectamente. la tragedia y la lírica. En primer lugar. A través de la anácresis se intentaba provocar la intervención o respuesta del interlocutor de forma de avanzar en la dirección de aquel argumento que alcanzaba una fuerza persuasiva mayor. tres son fundamentales. sino que toman la propia palabra como objeto de representación. 1993:153-154). El primero de ellos se recuesta en la primacía de la oralidad. Una marca de ‘contemporaneidad inconclusa’ delinea el tratamiento otorgado a la realidad.Nómadas. a juicio de Bajtín. Con la síncresis se confrontaban varios puntos de vista sobre un cierto objeto. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. estos géneros advierten una pluralidad constitutiva de estilos y voces que superponen y mixturan elementos de la epopeya. en los diálogos socráticos la referencia a la tradición es virtualmente inexistente. Todo el dominio de lo cómico-serio es un primer ejemplo de esta literatura. Sócrates desarrollaba un universo dialógico en el que la palabra ajena es fundamental para sostener el itinerario de esclarecimiento. el carácter plural y constructivo del conocimiento. no sólo difuminan los límites precisos de los campos genéricos. Estas características son esenciales en dos formas paradigmáticas de los géneros cómico-serios: el diálogo socrático y la sátira menipea. Consideramos que el problema de la carnavalización literaria es uno de los más importantes para la poética histórica. sino una lucha que se entabla en el seno de la primera por alcanzar la segunda. La mezcla de prosa y verso. dialectos y jergas. a partir de la cual se libera una nueva imagen de la literatura como diferencia e innovación. Aunque estamos algo lejos de la noción de ideología que viéramos en los apartados anteriores. 1993:156-157). Bajtín no duda en llamar a los partícipes del diálogo socrático como ideólogos. A través de dos procesos específicos. la influencia de una u otra forma del folklore carnavalesco (antiguo o medieval).” (Bajtín.

En el carnaval. Como espectáculo alcanza una multitud de expresiones que superan en mucho aquello que puede verbalizarse. tiene que ver con la explosión de lo fantástico como recurso que pone a prueba la verdad en su búsqueda constante. En la sátira menipea. comportándose como un entramado semiótico de una riqueza difícilmente igualable en otras formas de estructuración de colectivos sociales. a diferencia del diálogo socrático. todos participan. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. de los procesos revolucionarios. Los géneros menores también hacen su aparición en un grado de entrecruzamiento de prosa y verso. cambia la geografía de los acontecimientos: se integran las cárceles. sin una aparente estructura identificable. 28 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . Un rasgo importante que involucra la sátira es la forma en que retrata la actualidad y valoración de los acontecimientos de época. no sólo como una circunstancia social de múltiple significación y utilidad para el estudio de la cultura. sino que se vive en él según sus leyes mientras éstas permanecen actuales. visto desde la actualidad. El fenómeno carnavalesco es un espectáculo cuya complejidad y heterogeneidad constitutivas se plasman de forma variada de acuerdo con las épocas. lo mismo. en formas polémicas. es el rasgo notable de la menipea que se conserva en todas las etapas posteriores del desarrollo de línea dialógica en la prosa novelesca […]” (Bajtín. 1993:158). A todo ello. alto simbolismo. la cual advierte la forma en que este género incorpora lo excepcional. Una definición condensada por nuestro autor permite captar su nota esencial: “El carnaval es un espectáculo sin escenario ni división en actores y espectadores. Por todo ello. aventuras fantásticas y naturalismo de bajos fondos. se “La combinación orgánica de diálogo filosófico. incorpora ciertos elementos característicos de lo carnavalesco que luego aparecerán plenamente en el medioevo. usos verbales limítrofes en la comprensión cotidiana. los antros y lupanares donde escenas escatológicas y orgiásticas entrecruzan realidades invisibles en los diálogos socráticos. quizás. todo mundo comulga en la acción. Bajtín hará referencia aquí al acento ideológico – retomando el locus voloshinoviano—con que el género escudriña las escuelas filosóficas.28 El carnaval se coloca así en el centro de las preocupaciones bajtinianas. razón por la cual. también se integra la expansión del simbolismo que incorpora de forma mítico-religiosa un ‘naturalismo de los bajos fondos’ ciertamente extremo y grosero. desde los cuales también se hace un espacio para ciertas concepciones de utopías sociales. con excepción. El carnaval no se contempla ni tampoco se representa.2) serio (Bajtín. como el oxímoron y los contrastes. Otro elemento. las geografías y los festejos que involucren. La sátira menipea (así denominada en homenaje al filósofo Menipo de Gadara). En ella se reúnen. en lo que hace a la conformación genérica. hasta llegar a sus formas más modernas en el siglo XIX y particularmente a la obra de Dostoievski. la incidencia de este género para nuestro autor es un mojón que estructura el futuro desarrollo literario de lo novelesco. es decir. se vuelve porosa cualquier pretensión de verosimilitud. rescata esa dimensión que lo carnavalesco conlleva: la horadación de los límites normativos imperantes. El primero de ellos es la risa. religiosas y científicas. 1993:167).Nómadas. La invención temática y filosófica no requiere un soporte lógico y persuasivo como lo expresaba el modelo socrático. tanto declaradas como implícitas (Bajtín. sino como influencia determinante en la literatura. 1993: 162-163).

solapamiento y desorden. La dupla conceptual más representativa es la contraposición entre la ideología oficial y la no-oficial. por el contrario. Tal como afirman Morson – Emerson (1990:15). Las acciones carnavalescas horadan las formas entronizadas de la autoridad política (rey) y la autoridad eclesiásticas (sacerdote). En cierta medida. terrenal/celestial. groserías y sutilezas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009.2) vive la vida carnavalesca. es decir. desde la cual se cuestiona la legitimidad del vocabulario. prohibiciones y limitaciones impuestas se suspenden durante el plazo de las festividades. como son espacio público/privado. expone una serie de pares analíticos con los cuales indaga en torno al fenómeno carnavalesco como la convivencia de dos culturas. lo carnavalesco viabiliza la emergencia de las formas subterráneas de la sociedad desde las cuales surge lo prosaico. Cierta nota excéntrica invade todas las prácticas sin mayor cuestionamiento sobre sus razones o finalidades. de forma que las injurias y elogios. es. es porque distiende fundamentalmente el mapa normativo con que cotidianamente se organizan las jerarquías sociales. 1990:435). nos referimos a cierto binarismo que imprime Bajtín en las caracterizaciones que hace en esta obra (Morson–Emerson. Este mapa dicotómico que Bajtín plantea permite pensar que el fenómeno carnavalesco se expresa en una dimensión espacial particular. cambian marcadamente el tono. rescatando. Concretamente. 1993: 175-177). el ‘mundo al revés’ (monde à l’envers)” (Bajtín. Un ciclo de muerte y renacimiento parece teñir el funcionamiento de las imágenes carnavalescas cuya base se encuentra en el rescate de formas no verbales de comunicación que desequilibran los patrones de codificación semiótica habituales (Bajtín. por un lado lo prosaico alude a la forma en que la literatura incorpora la lógica carnavalesca. desde el cual. mezcla. la prosa y más adelante la Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . imágenes y normas que emanan del poder. para enfatizar una perspectiva dual en que parece redefinirse la lógica carnavalesca. La dimensión prosaica del carnaval tiene un doble registro. respeto y protocolo como habitualmente se requiere en el trato cotidiano. Los opuestos caminan de la mano. en tanto que la multiplicidad del contacto físico y familiar entre las personas no reconoce barreras de clase ni posiciones privilegiadas. Mientras que las aproximaciones de nuestro autor en esta caracterización se apoyan sobre todo en la idea de que el carnaval presenta una escena de confusión. las formas consagradas. Ella condensa el contrapunto que emerge durante el carnaval y que el resto del año queda soterrado y retenido. plaza/iglesia o estado. desde el cual las percepciones se reorientan en pos de una relativización de aquello que en circunstancias estables es visto como fijo y sustancial. en cierta medida. Esta es una vida desviada de su curso normal. cuya simetría transitoria las ubica en una posición de disputa de tipo excepcional. las formulaciones que desarrolla en la tesis sobre Rabelais.Nómadas. La oposición se duplica en otras equivalentes. La igualdad y la libertad se extienden como un manto transitorio de corte anarquizante. la ‘vida al revés’. Las leyes. 1993: 172-173 – itálica original) Si el carnaval es un mundo invertido. La dimensión bufonesca y trato burlesco con que se alude a esos personajes disuade a todo protagonista de repetir fórmulas de pleitesía. corporal/espiritual. sabiduría y estupidez se desplazan con igual valor frente a una misma realidad. negando la poética.

1987:15) La clave terrenal de lo carnavalesco corporiza una ‘ideología deliberadamente no oficial’ divergente con las expresiones oficiales de la Iglesia y del Estado. que en inversiones sociales subvierte el poder de la subyugación. en la cual ciertas pasiones lo dominan y controlan. sin dudas. Esa visión alternativa. Político en cuanto representa y revela el anhelo de libertad del ser humano. La dimensión festiva de lo no oficial aletarga el sedimento de lo tradicional y reimprime una nueva realidad a los signos verbales y no verbales. el orden y el poder silencian y oprimen para mantener sus normas. cotidiano y hasta cierto punto vulgar. Por ello es factible que hablemos de una topografía carnavalesca.1 Homo duplex y realismo grotesco La tradición filosófica occidental desplegó de forma recurrente la imagen del hombre como una dualidad en tensión. lo prosaico hace pie en el substrato ordinario. La plaza pública allana las asimetrías sociales y relativiza las diferencias jerárquicas.29 En este contexto. El carnaval es “[…] una especie de momento único. (Ponzio. los gestos. 1998:176-177). La visión alternativa que condensa la literatura carnavalesca se abre paso como un segundo mundo y una segunda vida que se erige de forma contigua al espacio oficial. otorgándole la palabra a cuanto la jerarquía. Las vestimentas. para cuyos ejercicios y salvaguarda es necesario recalar en la parte ‘superior’ de todo individuo: sus facultades intelectivas. ‘utópico’ (en el sentido actual del término).Nómadas. una brecha momentánea que cuestiona esa misma fractura rescribiéndola con matices utópicos e ideales. nos parece importante detenernos en dos aspectos que Bajtín realza para pensar el fenómeno carnavalesco. la razón o el espíritu.” (Bajtín. francas y sin constricciones. De un lado. Esta última es. el vocabulario y las insignias sociales emplazan nuevos sistemas de significación que perforan las diferencias clasistas.2) novela. que estructuran la plaza pública como epicentro de las festividades carnavalescas. cercenando su libertad. la propiedad distintiva del género humano que lo separa del resto de la naturaleza. Ambas dimensiones nos ofrecen algunas coordenadas precisas para demarcar el funcionamiento de la trama de signos. y desafía las jerarquías dominantes. es la que se horizontaliza en los tiempos del carnaval. instituyendo una cierta lógica comunal con un fuerte potencial subversivo. en que la literatura privilegia y fecunda el discurso de los oprimidos. permite avizorar en la divisoria de clases que atraviesa el tejido social. sin intereses de partido. liberados de las formas corrientes de etiqueta y de las reglas de conducta. Esta espacialidad particular. larvada en las profundidades telúricas de lo natural y corpóreo. que habitualmente se halla organizada verticalmente desde el poder. las partes ‘inferiores’ que recuerdan la naturaleza animal del hombre. profundamente político.” (Zavala. en el que descansa la experiencia vital. 1991: 70) 29 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. 3. El texto ‘carnavalizado’ refracta el momento único. Pero por otro lado. cuyo conflicto se renovaba de forma incesante entre dos polos opuestos. y abolían toda distancia entre los individuos en comunicación. Allí se crean novedosas formas de comunicación en la que el vocabulario pierde su connotación y semántica habituales: “[…] se elaboraban formas especiales del lenguaje y de los ademanes. especial. Nos referimos a la visión del hombre que desarrolla el realismo grotesco y el papel que cumple la risa en las prácticas e intercambios del discurso social.

por lo menos hasta las transformaciones historiográficas comenzadas en Francia a mediados del siglo XX. crecimiento y renovación (ídem: 135). 1987: 133-134). Rabelais entroniza al hombre en las facetas que la cultura oficial considera execrables y degradantes. Un aspecto central de ese principio se relaciona con la recurrencia de lo escatológico. sino que también conforma una referencia desde la cual el cuerpo organiza su economía fisiológica. las políticas no son desdeñables. El escritor francés puso en el centro de su obra literaria un abanico de “imágenes del cuerpo. cuyo fluido rescata un ciclo social de la vida en el que se simboliza la resurrección (ídem: 158). poniendo en boca de Machiavelli y Moro los pilares de una indagación que se expandiría hasta el mundo burgués bajo la égida de las teorías contractualistas y sus derivados (Groccio – Pufendorf – Hobbes – Locke – Rousseau) Frente a esta singular tradición filo-política. los excrementos también ostentan semióticamente una significación que alude al otro plano de lo escatológico: la vida después de la muerte. de la bebida. focalizando el lugar de aquellos que ocupan los estratos más bajos. mediante la temporalidad de las estaciones. como expresión de nutrición. entre las cuales. En ellas emerge una visión del hombre que no sólo vindica aquello que la tradición oficial habría intentado soterrar. Con ello. alegra. sino que la invierte para testimoniar su primacía. insulta o valora (en toda esa multiplicidad y ambivalencia) (Bajtín. Los excrementos funcionan. En pocas palabras. de la satisfacción de necesidades naturales y la vida sexual. a los fines de reflejar su particular visión del mundo. Los desperdicios humanos son vivificados como un tránsito de renovación. fecundidad. que habría mostrado el escritor francés por relevar y apropiarse de las formas de la cultura cómica popular medievales. Aunque lateral en ese contexto. Asimismo. en sus dos dimensiones. 1987: 24). no sólo como un centro desde el cual el vocabulario degrada. otorgó a la cultura popular un lugar menor. los excrementos desafían la muerte (hambrunas – enfermedades) insuflando vida a los ciclos de la naturaleza. Son imágenes hipertrofiadas y exageradas [que hicieron que] muchos bautizaran a Rabelais con el título del gran poeta de la ‘carne’ y el ‘vientre’. es cierto que la mirada depositada en la historia de las ideas sobre el desarrollo cultural en Occidente. desveló a filósofos. desvaneciendo los temores y dejando paso a lo cómico-festivo. la perspectiva bajtiniana permite explorar consecuencias amplias para sus aportes. Sin embargo. En el Renacimiento esa problemática adquirió carta de ciudadanía. clérigos y hombres de estado.Nómadas. con la intención de alcanzar y perfeccionar el funcionamiento de la maquinaria estatal y con ello. Con esto no queremos afirmar que la intención del estudio bajtiniano tenga una motivación política expresa. 30 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . Bajtín recala en la literatura enigmática de Rabelais con la finalidad de analizar aquello que lo ha vuelto excepcional en la tradición literaria.” (Bajtín. se trata de justipreciar la labor pionera del autor ruso por explorar ciertos andamiajes del orden social. resolver el problema del gobierno de los hombres. 1987: 23) Si el cuerpo alberga dos ‘naturalezas’. En ella se conjugan diversos sistemas de significación. enlazados en aquello que Bajtín llama ‘principio de la vida material y corporal’ (Bajtín.2) La búsqueda de una gramática para que esta última región logre controlar la primera. 1987: 8). Aquello que abona los suelos es aquello que permite. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. garantizar el futuro alimento. En pocas palabras. Rabelais describe y exalta la inferior. desde el siglo XVI a nuestros días (Bajtín.30 La llave de esa indagación es aportada por el curioso interés.

3. 1987: 33) Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . la 31 Para nuestro autor. haciendo explícita la relatividad y negación de la identidad y del sentido único (Drucaroff. 1996: 130).” (Bajtín. El realismo grotesco condensa así la estética de lo carnavalesco.31 Una fisiología desnuda. El otro rasgo indispensable. El individualismo burgués tendrá que aguardar hasta el siglo XVII para despuntar sus primeros lineamientos. lo que muere y lo que nace. en el estadio de la muerte y del nacimiento. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. la risa aparece como una visión unitaria del mundo.” (Bajtín 1987: 24/28 – itálica original) La dimensión comunitaria de la plaza pública no dejaba espacio para la idea de individuo. Con los primeros. del crecimiento y de la evolución. la estética oficial renacentista tornaba invisible aquello que el carnaval sobre-exponía. la emergencia de ‘lo bajo’ a la que Bajtín alude. Por ello. Una práctica paradigmática desmonta la estabilidad de la cultura oficial: la risa carnavalesca. Hipócrates enfatizará su valor curativo y catártico. transmuta la privacidad de la vida ordinaria en la sobre exposición lúdico-fantástica de la plaza pública. es su ambivalencia. es un reflejo del comportamiento de la especie. Sus fuentes las remonta a la antigüedad en las figuras de Demócrito. sino la manera en que logra estabilizar el comportamiento del género discursivo carnavalesco y su incorporación a la literatura en la apropiación rabelaisiana: “El rasgo sobresaliente del realismo grotesco es la degradación. sino la posibilidad de advertir una cosmovisión alternativa a la legítima. no sólo la justificación de lo cómico frente a la seriedad del poder. actos en los cuales hay fronteras claras y destacadas que separan al cuerpo del mundo y los actos y procesos intracorporales (absorción y necesidades naturales) no son mencionados. los dos polos del cambio: el nuevo y el antiguo. La corporeidad discontinua del privatismo egoísta oficial es doblegada frente a un cuerpo social en el que se diluyen las fronteras subjetivas. explicitada y compartida. es un rasgo constitutivo (o determinante) indispensable de la imagen grotesca. la risa tiene un lugar central en la ideología carnavalesca. haciendo las veces de una institución espiritual para el hombre maduro. Realismo grotesco es el rótulo con que Bajtín no sólo aglutina estas características. son expresados (o esbozados) en una u otra forma. o sea la transferencia al plano material y corporal de lo elevado. En ella nuestro autor verá.2) La vida material y corporal de la colectividad organiza la dinámica de los cuerpos individuales en un concierto de intercambios de fluidos (alimenticios – sexuales – excretores) que los integra en un cuerpo colectivo que crea y recrea su relación con la tierra como origen y destino. Hipócrates y Aristóteles. que en los siglos venideros perderá. de una visión del hombre como entidad total que demuestra y reproduce su condición sólo en la recreación plural del espacio público. Se describen sólo los actos efectuados por el cuerpo en el mundo exterior. En cierto sentido. es decir.Nómadas. Para aquella: “El énfasis está puesto en la individualidad acabada y autónoma del cuerpo en cuestión. espiritual. que deriva del primero. el comienzo y el fin de la metamorfosis. idea y abstracto […] La imagen grotesca caracteriza un fenómeno en proceso de cambio y metamorfosis incompleta. La actitud de respeto al tiempo y la evolución. El cuerpo individual es presentado como una entidad aislada del cuerpo popular que lo ha producido.2 Asir a la risa: una imposibilidad palindrómica Para Bajtín. Para Aristóteles.

apuntalando desde los ‘bajos fondos’ una mirada regeneradora que recalca. 1987: 112) En ello radica su potencial y. la risa carnavalesca es un patrimonio del pueblo. del didactismo. desde el cual se expande. 1981: 127). 4.2) risa aparece como una marca distintiva (de igual forma que la voz) de la condición humana sobre el resto de la naturaleza (Bajtín. De ahí también. En el Renacimiento. la risa distorsiona los signos legítimos y los recrea en formas extrañas al poder. del espacio y de los cuerpos. Como correa de transmisión entre el cuerpo y el alma. la risa popular debilita el miedo a la muerte y a la seriedad del poder. y su aislamiento respecto de la integridad ambivalente. de esclerosis. del miedo y la intimidación.” (Bajtín. a su vez. negando y afirmando el mundo que lapida y reconstruye a la vez. visto su carácter expansivo y contagioso. 1987: 66-67). el cual potencia el nivel horizontal de las prácticas que se abren paso en el espacio de la plaza pública. constantemente. 1987: 17). La matriz genérica y tropológica del discurso social carnavalesco Frente a la dimensión ilimitada de lo social. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. de la nefasta fijación a un único nivel. la translingüística bajtiniana introduce con la noción de género un modelo que permite estabilizar la comprensión de las formas de significar el mundo (Todorov. el carácter utópico y festivo atentan contra toda concepción de superioridad que organice las jerarquías sociales desde la autoridad del Estado o la Iglesia. La concepción del mundo en su conjunto es vista en su dimensión jocosa y alegre. A diferencia de la risa puramente satírica moderna.Nómadas. hacia todos. las dificultades que representa para el poder regio y clerical. Por el contrario. conteniendo y abarcando la totalidad de las cosas y las personas. la precaria estabilidad de las formas culturales fijas y significadas por la tradición. La risa impide a lo serio la fijación. Asimismo. sino que lo purifica y lo completa. el Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . reproduciendo a su paso su nota distintiva: la ambivalencia (Bajtín. la risa va a adquirir un valor central como forma de cosmovisión (Weltanschaung) del mundo con una intención regeneradora e integradora. Ese vínculo que establece entre el género literario y el género discursivo es lo que nos permite visualizar ahora. Lo purifica de dogmatismo. A diferencia de las formas modernas de la risa. Por ello. abriendo una brecha de indeterminación que libera las visiones mundanas de la tutela ortopédica de las instituciones del Estado. y cuya incomplitud requiere de una visión de conjunto. el que ríe es partícipe de ese mundo que la risa universaliza. la risa conforma un aspecto central del principio material corporal que Bajtín tanto recalca. En pocas palabras: “La verdadera risa. de forma integradora. Como acento particular. La risa popular permite desacralizar los resortes del poder a través de su función catártica y degradante. ejercidas como formas de control del tiempo. de fanatismo y espíritu categórico. a través de la negación de aquello que es objeto de la burla. La risa popular se expresa de forma burlona y sarcástica. su carácter universal. de unilateralidad. Su pretensión universalista oficia como vínculo integrador inclusivo. como distancia burlona y degradante. de la ingenuidad y de las ilusiones. ambivalente y universal. y del agotamiento. cargada de propiedades innumerables. su expresión carnavalesca no excluye a los que ríen. no excluye lo serio.

2) potencial que encierra la parodia como forma de comportamiento ideológico en el fenómeno carnavalesco. un personaje. 1987: 81). lo político y lo formal genera una distancia que potencia la crítica por medio de una operación de transcodificación. logrando acentuar. respeto y adoración. la dimensión neutra que tienen los signos por fuera del acento-tono (Voloshinov) o tacto (Medvedev) que le asignen los distintos sectores sociales. sino tornar los objetos de importancia de la ideología oficial. Los ‘aires de familia’ en que se inserta el vocabulario carnavalesco rescriben la significación de aquello que en su literalidad puede ser objeto de veneración. un texto. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. La imágenes sacras.32 Aunque la parodia sostiene una de las múltiples aristas de lo cómico. 1987:16) Su principal función no es la destrucción del mundo del que se distancia. desde la seriedad. el realismo social que horizontaliza el mundo a la vez sagrado y entronizado. No es casual. es considerado en su doble faz. Nos referimos a la distancia y cercanía que la parodia teje entre el sujeto que parodia y el objeto que es parodiado. La parodia inflige una hendidura en la neutralidad de los signos. una carga de sentido contraria. Aquí no estamos lejos de observar la especificidad de la lucha de clases que tanto reclamara Voloshinov. en fin. desacralizando sus valores por vía de la imitación voluntaria de aquellos modelos que se pretende relativizar.Nómadas. La parodia congrega las miradas contrarias sobre un mismo fenómeno que suspende en su acentuación legítima. pretende apagar y reducir al interior la lucha de valoraciones sociales que se verifica en él. aquella resucita y renueva a la vez. el arlequín o el payaso. de forma similar a la sátira. trata de convertirlo en signo monoacentual. en este particular. En este sentido es que Bajtín advierte la peculiaridad de la parodia carnavalesca frente a su forma moderna: “[…] la parodia carnavalesca está muy alejada de la parodia moderna puramente negativa y formal. todo aquello en que puede apoyarse la cultura oficial.” (Voloshinov. con ello. en efecto. desde su ambigüedad. 1992: 50 – itálica nuestra) 32 Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . La negación pura y llana es casi siempre ajena a la cultura popular. una autoridad. En cierta forma.” (Bajtín. el motivo lúdico y desenfrenado de la festividad (Bajtín. Perdiendo la literalidad que la vuelve legítima. el abanico de los sentidos posibles. le otorga a la acción de parodiar un potencial semiótico considerable. La parodia establece la dualidad constitutiva de la El propio Voloshinov –expresada en la terminología del acento social—advertía tempranamente la dinámica de esta operatoria: “La clase dominante busca adjudicar al signo ideológico un carácter por encima de las clases sociales. A partir de allí. La parodia. confiriéndole. pleitesía. La parodia carnavalesca muda el escenario de significación de sus coordenadas habituales. En otras palabras. también advierte sobre los sutiles mecanismos con que la cultura oficial intenta sujetar. la parodia de lo sacro. atenta contra las jerarquías tradicionales. las figuras emblemáticas de la autoridad (rey – sacerdote) puede asumir en esta nueva topografía las mismas funciones que el bufón. que la parodia logre plasmar como dispositivo genérico aquello que vuelve sustantivo lo carnavalesco: el mundo al revés. al negar. una vestimenta. que advierte la ambigüedad y ambivalencia de aquello que desde el poder se intenta clausurar de forma vertical como monológico. como tensión particular sólo es factible parodiar a partir de una distancia relativa desde la cual se puede advertir el efecto de una acentuación divergente del signo.

1991: 69) En este contexto se vuelve claro porqué la ironía vehiculiza predominantemente las formas de la interacción discursiva carnavalesca. ambivalencia y desnaturalización con que estos mecanismos corroen las significaciones sedimentadas y clausuradas por los sectores dominantes. dando cabida a las formas de cultura soterradas. En primer lugar. La distancia. de forma privilegiada. Por el contrario. permite advertir el registro múltiple. No sólo porque cronotópicamente puede proyectar. La ironía interseca de forma específica el lenguaje verbal y no verbal para hacer manifiesta su significación. podemos afirmar que más allá de la polémica sobre la autoría bajtiniana de los textos deuterocanónicos. esa presencia está lejos de ser complaciente con las versiones oficiales del poder político soviético. como para distender los patrones racionales e intelectivos de la comprensión del mundo y retrotraer a los hombres a una de sus raíces más sensuales: la risa. dimensión dialógica y polifónica frente a la cual el poder intenta marginar la otredad del lenguaje (Zavala. Varios aspectos merecen aquí consideración. Como dispositivo retórico patentiza aquello que Voloshinov llamara ‘la palabra en la vida’. nos han acercado a ciertos dispositivos concretos con que se estructuran los posicionamientos ideológicos en pugna. irónico-profundo) requieren ciertos elementos contextuales que permitan al destinatario percibir la actitud enunciativa del emisor. un semblante desde el cual es factible examinar el campo de lo decible en un momento histórico determinado. La concepción de la ideología se amplía de forma de poder pensarse su especificidad al interior de una propuesta translingüística. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. Con ello la literatura deja de ser un lugar lateral como objeto de estudio para ocupar una plaza central en el análisis del discurso social de una época. 5. Efectivamente. constituyen una muy sugerente renovación de los lineamientos trazados por la pluma de Marx. que focaliza la dimensión socio-política que delinea la lucha por otorgarle y reconocerle significación a los procesos sociales. como tropo.2) significación social. Por otra parte. En primer lugar. sino porque también. la ironía sostiene materialmente la resignificación desde la cual se sostiene lo cómico-carnavalesco. la ironía afecta la carga semántica literal del enunciado con miras a transmitir un sentido figurado. la antífrasis o el desfase entre uno y otro sentido (literalsuperficial vs.Nómadas. Asimismo. Esa afectación es la que corporiza el accionar del género paródico. invierte su semántica y se distancia lo suficiente de sus consecuencias sociales. que a fin de cuentas. A modo de conclusión Los análisis hasta aquí efectuados nos permiten esbozar algunas conclusiones. Un enunciado. Por ello son fundamentales ciertas consideraciones sobre la interacción discursiva y la dimensión paraverbal que organizan la comunicación. el análisis de la parodia como género (literario – discursivo) y la ironía como tropo. Atenta contra la seriedad oficial. En segundo lugar. surge directamente de las profundidades viscerales del cuerpo (Eagleton. Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . dialógico y polifónico que entreteje las tramas de significación social. 1998:227). la presencia de la matriz marxista se hace palpable en el resto de su obra.

Harvard University Press. BAKHTINE. desde la verticalidad del poder. Mijail (1987) La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. Cambridge. Esa misma práctica significante es la que salvaguarda la perspectiva bajtiniana. también es cierto que la conmoción y grietas que puede abrir el asedio semiótico de las clases subalternas al bloque en el poder –para usar una expresión gramsciana— puede afectar considerablemente los términos de los conflictos que entre ellos se entablan. es porque no hay. Almagesto. CLARK. Dotar de significación a un estado de cosas. la aparente virtualidad de la puja por el registro sígnico. no podemos reclamar sino. La noción bajtiniana de ideología recoge la apertura social que expresan los procesos múltiples de semiosis que organizan la experiencia de toda colectividad. Elsa (1996) Mijail Bajtín. Buenos Aires. Justamente. Mikhaïl (1978) Esthétique et théorie du roman. Con el convencimiento de este enunciado. una futura continuidad a las líneas que aquí concluyen. pasa a ser real en las consecuencias que trae aparejadas. Buenos Aires.Nómadas. Siglo XXI. La guerra de las culturas. recordando de forma constante. sin necesidad de pensar que la hegemonía puede estabilizarse como una sutura permanente que. no deja de expresar una dimensión tan práctica (política) como cualquier otra intervención sobre lo social. Bajtín y Lotman en el debate con el formalismo ruso. desde esta postura. con la finalidad de desafiar aquello que goza de la visibilidad legitimadora del poder. Gallimard. Fondo de Cultura Económica. Se podría decir que el fenómeno carnavalesco también es la suspensión momentánea del orden de cosas para que ese orden continúe. BAJTIN. Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . Michael (1984) Mikhail Bakhtin. Sin embargo. BAJTIN. Buenos Aires. DRUCAROFF. la inestabilidad. una superación garantizada en el movimiento de contradicción. Rosario. disputarla o reproducirla. El contexto de François Rabelais. Mijail (1998) Estética de la creación verbal. Paris. Bibliografía: AMICOLA. Alianza. cuando indaga el prosaico mundo carnavalesco y las formas en que la literatura lo incorpora. La condición no-unívoca de los signos rescribe constantemente la dialéctica social. José (1997) De la forma a la información. Mijail (1993) Problemas de la poética de Dostoievski. México. Beatriz Viterbo Editora. artificialidad y precariedad de todo cierre monológico de la cultura.2) permite pensar que la ideología carnavalesca encierra un potencial crítico y alternativo que emerge desde las culturas no-oficiales. La literatura carnavalesca y la ideología que ésta expresa. asimila paradigmáticamente aquella sentencia con que el propio Bajtín concluyera el último de sus escritos: “No existe nada muerto de una manera absoluta: cada sentido tendrá su fiesta de resurrección” (1990: 393). En pocas palabras. reclamarla. BAJTIN. si la dialéctica se rescribe. Katherina – HOLQUIST. administra los sentidos legítimos.

Alianza. Pavel (1994) El método formal en los estudios literarios. en Lenin. Madrid. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas | 22 (2009. MEDVEDEV. Paidos. Mouton & Co. Poética moderna. Buenos Aires. PONZIO. Tomo XIV. Crux. ZAVALA. Pueblos Unidos MARX. Friedrich (1985) La ideología alemana. Espasa Calpe.Nómadas. Paidos. Montevideo. TODOROV. Victor (1955) Russian Formalism. History-Doctrine. Iris (1991) La posmodernidad y Mijail Bajtín. Adriana – BLANCK. En Bajtín. VOLOSHINOV. México. Gary – EMERSON. VOLOSHINOV. Península. Stanford. Raymond (1997) Marxismo y literatura. Caryl (1990) Mikhail Bakhtin. Emil (1985) Metaestructuralismo. Obras completas. Madrid. RODRIGUEZ MONROY. Mijail Hacia una filosofía del acto ético. En MEDVEDEV. Pavel (1994) El método formal en los estudios literarios. VOLOSHINOV. Una poética dialógica. Siglo XXI. MORSON. Valentin (1997) La palabra en la vida y la palabra en la poesía. Iris (1996) (coord. Valentin (1992) El marxismo y la filosofía del lenguaje. Anthropos. Paris. Teoría verbal y discursiva de Michail M. Anthropos. Vladimir (1969) [1909] Materialismo y empiriocriticismo. Barcelona. Valentin (1999) Freudismo. Amalia (1994) De la palabra y su fiesta de resurrección: problemas de una poética formal. Alianza. Creation of Prosaics. Karl (1998) El Capital – Vol 1. El pensamiento de Bajtín y la ideología contemporánea. ZAVALA. Madrid. Madrid. ERLICH. Hacia una poética sociológica. V. Buenos Aires. Fundamentos.) Bajtín y sus apócrifos. WILLIAMS. Madrid. León (1989) Literatura y revolución. Terry (1998) Walter Benjamin o hacia una crítica revolucionaria. Seuil. semiótica narrativa y filosofía de las ciencias sociales. Bachtin. De los borradores y otros escritos. Anthropos. The Hague. Buenos Aires. TROTSKY. Tzvetan (1981) Mikhail Bakhtine. MANCUSO. SILVESTRI. Hugo (2005) La palabra viva. Cátedra. Barcelona. Barcelona. Le principe dialogique. Madrid. Barcelona.2) EAGLETON. Karl – ENGELS. Paidos. Buenos Aires. Augusto (1998) La revolución bajtiniana. Stanford University Press. Madrid. Barcelona. Cartago. LENIN. James (1988) Vigotsky y la formación social de la mente. MARX. WERTSCH. Un bosquejo crítico. Guillermo (1993) Bajtín y Vigotski: la organización semiótica de la conciencia. Alianza. Publicación Electrónica de la Universidad Complutense | ISSN 1578-6730 . VOLEK. Cátedra.

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