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Biocombustibles: Tipos y Producción Sostenible

Este documento resume los tipos de biocombustibles, incluyendo etanol, biodiesel y biogás. Explica que los biocombustibles se pueden hacer de varios materiales como maíz, caña de azúcar, algas y residuos. También clasifica los biocombustibles en de primera, segunda y tercera generación dependiendo de los materiales utilizados. La investigación continúa buscando formas más eficientes y rentables de convertir diversos materiales como hierbas, algas y residuos en biocombustibles útiles.
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Biocombustibles: Tipos y Producción Sostenible

Este documento resume los tipos de biocombustibles, incluyendo etanol, biodiesel y biogás. Explica que los biocombustibles se pueden hacer de varios materiales como maíz, caña de azúcar, algas y residuos. También clasifica los biocombustibles en de primera, segunda y tercera generación dependiendo de los materiales utilizados. La investigación continúa buscando formas más eficientes y rentables de convertir diversos materiales como hierbas, algas y residuos en biocombustibles útiles.
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Recursos químicos

en la biodiversidad
Producción de biocombustibles:
recursos biológicos naturales
2023 - II
Qué es un biocombustible?
Es cualquier material capaz de liberar energía cuando se oxida
(quemarse) de forma violenta con desprendimiento de calor.
Los biocombustibles son aquellos combustibles que se obtienen de
la biomasa
Biomasa: Se refiere a cualquier tipo de materia orgánica que haya tenido su origen
inmediato en el proceso biológico de organismos recientemente vivos, como plantas, o sus
desechos metabólicos (estiércol); el concepto de biomasa comprende productos tanto de
origen vegetal como de animal
Tipos de Biomasa
-Biomasa primaria.- Es la materia orgánica formada directamente de los seres
fotosintéticos. Este grupo comprende la biomasa vegetal, incluidos los residuos agrícolas y
forestales.
-Biomasa secundaria.- La constituye la materia fecal o la carne de los animales
-Biomasa terciaria.- Es la producida por los seres que se alimentan de la biomasa
secundaria (heces de animales carnívoros que se alimentan de herbívoros)
-Biomasa natural.- Es la que producen los ecosistemas silvestres; 40% de la biomasa que
se produce en la tierra proviene de los océanos.
-Biomasa residual.- La que se puede extraer de los residuos agrícolas, forestales y de las
actividades humanas.
-Cultivos energéticos.- Recibe esta denominación cualquier cultivo agrícola cuya finalidad
sea suministrar la biomasa para producir biocombustibles.
Figura.- Tipo de biomasa según su origen
Los biocombustibles existen desde hace más tiempo que los coches, pero la gasolina y el
gasóleo baratos los han mantenido al margen durante mucho tiempo. Las subidas de los
precios del petróleo, y ahora los esfuerzos mundiales para evitar los peores efectos
del cambio climático, han espoleado con más urgencia la búsqueda de combustibles
limpios y renovables
La historia de los biocombustibles se inicia a fines del siglo XIX y nace
prácticamente con el uso de hidrocarburos como fuente de energía. La idea de usar
aceites vegetales como combustibles para motores de combustión interna (1895). En
ese año el Dr. Rudolf Diesel desarrolló el primer motor Diesel, cuyo prototipo ya
estaba previsto que funcionara con aceites vegetales, como por ejemplo aceite de
maní, en las primeras pruebas funcionó bien.
Años después Henry Ford hizo el primer diseño de su automóvil
modelo T en 1908, esperaba usar el etanol como combustible
Pero los descubrimientos de inmensos depósitos de petróleo mantuvieron la
gasolina y el diésel muy baratos durante décadas, lo que relegó a los
biocombustibles al olvido. Sin embargo, con la reciente subida del petróleo, junto
a la creciente preocupación sobre el calentamiento global causado por las
emisiones por las emisiones de CO2, los biocombustibles han vuelto a subir a la
palestra.
Los viajes por carretera, los vuelos y el transporte marítimo representan casi una
cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo, y el
transporte sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles. La idea
que subyace al uso de los biocombustibles es sustituir los combustibles tradicionales
por otros fabricados a partir de material vegetal u otras materias primas renovables
Aun así, el concepto de utilizar las tierras de cultivo para producir combustible en
lugar de alimentos conlleva sus propios retos, y las soluciones que se basan en
residuos u otras materias primas aún no han podido competir en precio y escala con
los combustibles convencionales. La producción mundial de biocombustibles debe
triplicarse de aquí a 2030 para cumplir los objetivos de crecimiento sostenible de
la Agencia Internacional de la Energía.
Tipos de
biocombustibles y
usos
Hay varias formas de
fabricar biocombustibles,
pero generalmente
utilizan reacciones
químicas, fermentación y
calor para descomponer
los almidones, azúcares y
otras moléculas de las
plantas. Los productos
resultantes se refinan para
producir un combustible
que puedan utilizarlos
coches u otros vehículos
Gran parte de la gasolina de Estados Unidos contiene uno de los biocombustibles más
comunes: el etanol. Fabricado mediante la fermentación de los azúcares de plantas
como el maíz o la caña de azúcar, el etanol contiene oxígeno que ayuda al motor del
coche a quemar el combustible de forma más eficiente, reduciendo la contaminación
del aire. En Estados Unidos, donde la mayor parte del etanol se obtiene del maíz, el
combustible suele contener un 90% de gasolina y un 10% de etanol. En Brasil,
segundo productor de etanol por detrás de Estados Unidos, el combustible contiene
hasta un 27% de etanol, siendo la caña de azúcar la principal materia energética.
Las alternativas al gasóleo son el biodiesel y el diésel renovable. El biodiesel,
derivado de grasas como el aceite vegetal, la grasa animal y la grasa de cocina
reciclada, puede mezclarse con el diésel de petróleo. Algunos autobuses,
camiones y vehículos militares de Estados Unidos funcionan con mezclas de
combustible de hasta un 20% de biodiesel, pero el biodiesel puro puede verse
afectado por el frío y causar problemas en los vehículos más antiguos. El diésel
renovable, un producto químicamente diferente que puede derivarse de grasas o
residuos vegetales, se considera un combustible sustituto que no necesita
adaptación ni mezclarse con el diésel convencional.
Se han creado otros tipos de combustible de origen vegetal para la aviación y el
transporte marítimo. Más de 150 000 vuelos han utilizado biocombustible, pero la
cantidad de biocombustible de aviación producida en 2018 representó menos del
0,1% del consumo total. También en el transporte marítimo, la adopción del
biocombustible está a niveles muy inferiores a los objetivos para 2030 fijados por la
Agencia Internacional de la Energía.
El gas natural renovable, o biometano, es otro combustible que potencialmente
podría utilizarse no solo para el transporte, sino también para la generación de calor
y electricidad. El gas puede capturarse de los vertederos, las explotaciones
ganaderas, las aguas residuales u otras fuentes. Este biogás capturado debe refinarse
para eliminar el agua, el dióxido de carbono y otros elementos, de modo que cumpla
los requisitos necesarios para alimentar los vehículos de gas natural
¿De qué está hecho el biocombustible?

Para fabricar biocombustibles se pueden utilizar diversos materiales o materias


energéticas. Aunque el maíz y la caña de azúcar son materias energéticas de etanol
afianzadas, el proceso de cultivo, la fabricación de fertilizantes y pesticidas y el
procesamiento de las plantas para obtener el combustible consume mucha energía,
tanta energía que se debate si el etanol de maíz realmente proporciona suficientes
beneficios ambientales como para que valga la pena la inversión.
Por ello, los científicos y las empresas emergentes están sopesando otros materiales
que puedan servir de combustible sin las preocupaciones que acarrean el suministro
de alimentos y el impacto medioambiental. El etanol celulósico, por ejemplo, utiliza
rastrojos de maíz, residuos de madera u otros materiales vegetales que no se
utilizarían de otro modo. Otras materias energéticas potenciales para los
biocombustibles son las hierbas, las algas, los residuos animales, la grasa de cocina y
los lodos de las aguas residuales, pero se sigue investigando para encontrar las
formas más eficaces y rentables de transformarlos en combustible utilizable
Clasificación de los biocombustibles
El laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos de
América, los biocombustibles se clasifican en:
Biocombustibles de primera generación
Los también denominados biocombustibles
convencionales son los creados a partir de
cultivos alimentarios cultivados en tierras de
cultivo. Puede sonar redundante pero se hace
necesario hacer estas aclaraciones. Ejemplos de
estos combustibles son los creados a partir de
cultivos de soja o palma, nada sospechosos de ser
respetuosos con el medio ambiente. Por desgracia,
en la actualidad la mayor parte de los
biocombustibles que utilizamos son de primera
generación
Biocombustibles de segunda generación
Estos biocombustibles son fabricados a partir de biomasa, que se deriva de materiales
vegetales (cultivos leñosos, residuos agrícolas o material vegetal de desecho de cultivos
destinados a la alimentación que ya cumplieron su propósito alimentario) o animales
(sus grasas). En el caso de los vegetales, a diferencia de los de primera generación, el
destino principal de los cultivos no es convertirse en combustible, sino que se utilizan
aceites ya utilizados en las cocinas de nuestras casas, bares y restaurantes (girasol, oliva…)
para fabricar un combustible de origen reciclado. El uso de este tipo de biodiésel en
nuestros depósitos es aún muy pequeño pero es más sostenible que el de los de primera
generación, ya que no se utilizan tierras de cultivo específicamente para este propósito y
damos una segunda vida a lo que consideramos un residuo
Biocombustibles de tercera generación
Estos biocombustibles se extraerían a partir de algas o microalgas con un contenido de
aceite natural de al menos un 50%. Hablamos en condicional porque la producción de este
combustible aún no se ha llevado a cabo a escala comercial.
El estudio de los biocombustibles sigue en constante desarrollo, desde hace cinco
décadas. Este artículo resume el análisis de diversas publicaciones científicas recientes,
relacionadas con biocombustibles de tercera generación utilizando microalgas. Se
presenta una visión general de biocombustibles y su clasificación, las bases teóricas de
microalgas, técnicas para su cultivo, cosecha y pretratamiento de su biomasa. También
se describen brevemente tecnologías prometedoras para obtener biocombustibles de
gran demanda potencial mundial, considerando las características técnicas del proceso,
en función de las especies de microalgas que tienen los más altos rendimientos y
productividades para cada tipo de biocombustible: Biodiesel (extracción de lípidos,
transesterificación y purificación), etanol (hidrólisis de azúcares, fermentación y
purificación) y biogás (digestión anaerobia). La mayoría de los estudios están
enfocados en la producción de lípidos, siendo Chlorella vulgaris, Nanochloropsis sp. y
Botryococcus braunii (A) las microalgas más utilizadas para obtener biodiesel. Sin
embargo, existen pocos estudios centrados en la producción de biomasa microalgal
para producir bioetanol, así, las microalgas Porphyridium cruentum y Spirogira sp.
podrían utilizarse para producir bioetanol, con la ventaja de no contener lignina.
El biogás se produce por biodigestión anaeróbica de los residuos de biomasa
microalgal en biorrefinerías, pero su producción comercial está muy limitada por
los altos costos productivos y porque existen otras biomasas muy competitivas
económicamente. La necesidad de producir biocombustibles utilizando biomasa
microalgal, está alcanzando un mayor auge, siendo la propuesta trascendental,
poner en marcha una biorrefinería, principalmente enfocada en la producción
optima de biomasa microalgal como la clave principal de todo el proceso.
Las microalgas son microorganismos fotosintéticos que utilizan la energía de la luz para
su crecimiento, asimilan el CO2 atmosférico de manera más eficiente comparadas con las
plantas terrestres, demuestran potencial para producir biocombustibles y coproductos,
con mayor rendimiento y menor consumo de recursos. Existen diversos estudios sobre
microalgas con alta capacidad de acumular grandes cantidades de ácidos grasos en su
biomasa, con una productividad 4 a 5 veces mayor de aceite comparada con las plantas
terrestres más productivas, para producir biodiesel. Estudios recientes reportan elevados
niveles acumulados de carbohidratos en biomasa microalgal, siendo la glucosa el
principal azúcar y que puede alcanzar hasta el 90% de los azúcares totales, cuando existe
inducción adecuadas de las células. Este tipo de microalgas es una materia prima
alternativa para obtener bioetanol y otros productos de la fermentación
A pesar de las numerosas ventajas, las tecnologías para obtener
biocombustibles de tercera generación están en fase de desarrollo, por
las barreras técnico-económicas en la implementación a gran escala
comercial, por sus altos costos.
Biocombustibles de cuarta generación
Los biocombustibles de cuarta generación utilizan algas genéticamente modificadas,
usando ingeniería metabólica, con la intención de evitar la destrucción de la biomasa
con la captura y el almacenamiento completo del CO2, con proceso neutral o negativo
en carbono. Pueden generarse biocombustibles solares, electrocombustibles y
biocombustibles sintéticos; el tipo y calidad, de biocombustible, dependerá de la
naturaleza de la biomasa microalgal genéticamente diseñadas y optimizadas. Estos
biocombustibles serán muy útiles en un determinado país, limitados por la biomasa
disponible y la tecnología, que restringe su aplicación a escala global.
a) Los biocombustibles solares. Se logra adaptando microorganismos fotosintéticos
vivos como células de diseño, y mediante herramientas de biología sintética convertir
eficientemente la energía solar en combustible, usando solo CO2 y agua como sustratos
inagotables, baratos y ampliamente disponibles. Requiere comprensión rigurosa del
mecanismo recolector de luz natural, de las enzimas asociadas y los medios
metabólicos del carbono de los organismos fotosintéticos. Se han realizado
demostraciones exitosas con cianobacterias, introduciendo en su genoma varias rutas
metabólicas fermentativas para obtener productos químicos valiosos y biocombustibles
como hidrógeno, etanol, butanol y ácido láctico.
b) Los electrocombustibles. Se obtienen combinando las células fotovoltaicas o células
solares y los sistemas bioelectroquímicos. Productos químicos y combustibles
reducidos, pueden generarse mediante electrosíntesis microbiana, utilizando CO2 y
electrones de electrodos sólidos como fuentes de carbono y energía, respectivamente.
Esta tecnología se encuentra en etapa inicial de investigación, se realizaron unos pocos
estudios de prueba con resultados prometedores para producir y almacenar
eficientemente biocombustibles líquidos. La clave del proceso, y el eslabón débil de
esta tecnología, es la captura y el secuestro de CO2.
c) Los biocombustibles sintéticos. Este campo todavía está en su fase inicial y solo unos
pocos ejemplos, a nivel de laboratorio, verdaderamente sintéticos han sido publicados
hasta ahora. Comprende el diseño y la construcción de nuevas partes (de dispositivos y
sistemas biológicos), control del crecimiento de las células sintéticas que inhalarán CO2
y excretarán azúcares, desarrollar rutas metabólicas para obtener productos químicos de
interés y generar biocombustibles rentables.
Aunque el biocombustible de cuarta generación es una buena alternativa energética, los
posibles riesgos ambientales y relacionados con la salud es un motivo de gran
preocupación, porque no existen suficiente cantidad de pruebas aparentes que respalden
una posible transferencia genética horizontal y de la productividad de las cepas.
Características de Biocombustibles
Físicas Químicas
Forma Composición química elemental
Aspecto (color y brillo) Composición química por compuestos
Densidad Composición química de cenizas
Peso del estéreo* Composición química de gases de escape
Humedales Poderes caloríficos
Superficie específica* Índice de yodo***
Porcentaje de corteza** Índices de octanos y cetanos***
Friabilidad Otros índices químicos exclusivos de combustibles líquidos y
gaseosos
Resistencia a la compresión
Viscosidad***
Índice de Koup***
Temperatura de ebullición***
Otros índices físicos exclusivos de
combustibles líquidos y gaseosos

*Sólo en biocombustibles sólidos. **Sólo en las leñas, podría emplearse en biocombustibles sólidos densificados.
***Sólo en biocombustibles líquidos
Ventajas de los Biocombustibles
-No incrementa los niveles de CO2 en la atmósfera, con lo que se reduce el peligro del
efecto invernadero.
-Proporcionan una fuente de energía reciclable y, por lo tanto, inagotable.
-Revitalizan las economías rurales, y generan empleo al favorecer la puesta en marcha de
un nuevo sector en el ámbito agrícola.
-Se mejora el aprovechamiento de tierras con bajo valor agrícola y que, en ocasiones, se
abandonan por la escasa rentabilidad de los cultivos tradicionales.
-Se mejora la competitividad al no tener que importar fuentes de energía tradicionales.
-Aprovechan materias consideradas desperdicios, las grasas animales y el excremento,
producen biocombustibles evitando que se emitan gases.
Desventajas de los biocombustibles
-El costo de producción de los biocombustibles casi dobla al de la gasolina o gasóleo
(sin aplicar impuesto). Por ello, no son competitivos sin ayudas públicas.
-Efectos sobre el precio de los alimentos, los biocombustibles pueden disminuir la
producción de alimentos, impactando su cantidad y elevando su precio.
-Su uso se limita a un tipo de motor de bajo rendimiento y de poca potencia.
-Potenciación de monocultivo intensivo, con el consiguiente uso de pesticidas y
herbicidas.
-Efectos sobre la biodiversidad, la necesidad de contar con tierras para la producción de
cultivos energéticos, la perdida de la flora, y con ello poblaciones de fauna local
Se necesitan grandes espacios de cultivo, dado que del total de la plantación sólo se
consigue un 7% de combustible
Rendimiento de biocombustibles en
Cultivo
litros/hectárea
Maíz 172
Algodón 325
Soya 446
Sésamo 696
Arroz 828
Girasol 952
Maní 1059
Amapolas 1163
Pecanas 1791
Jojaba 1892
Palta 2638
Coco 2689
Palma aceitera 5950
Caña de azúcar 8931
Algas 95000
Procesos de producción de los biocombustibles
La producción de biocombustibles conlleva un proceso químico que se produce a través
del procesamiento de las diversas materias primas que pueden ser utilizadas
Biodiesel
El biodiesel es un éster que puede producirse a partir de aceites vegetales, como la
soja, colza, girasol, y otros, y también a partir de grasas animales
Su elaboración se basa en la reacción de transesterificación de los glicéridos, utilizando
catalizadores. Los aceites vegetales son triglicéridos, es decir tienen tres cadenas de
ácidos grasos unidos a un alcohol, el glicerol. En la reacción de transesterificación, una
molécula de triglicérido reacciona con tres moléculas de metanol o etanol para dar tres
moléculas de mono ésteres y una de glicerol
Principales cultivos con potencial para la producción del biodiesel
Los principales cultivos con potencial para la producción del biodiesel son la palma de
aceite, la higuerilla y la jatropha
Palma de aceite
A partir de la palma de aceite se podrán llegar a producir 1939 millones de litros de
biodiesel, considerando que existe 242492 ha con potencial productivo alto, derivando un
rendimiento medio de 17 tom/ha y 18000 L/ha.
Higuerilla
A partir de la Higuerilla se puede producir 5543 millones de litros de biodiesel,
considerando que existe 3959682 ha con potencial productivo alto derivado de un
rendimiento medio de 3 ton/ha y 1400 L/ha
Jatropha
A partir de la Jatropha se podría llegar a producir 1833 millones de litros de biodiesel,
considerando que existen 2619916 ha con potencial productivo alto, derivado de un
rendimiento medio de 2 ton7ha y 700 L/ha
Ventajas del uso de Biodiesel
- No contiene azufre y, por ende, no genera emanaciones de este elemento, las
cuales son responsables de las lluvias ácidas
- Mejor combustión, que reduce el humo visible en el arranque en un 30%
-Reduce las emanaciones de CO2, CO, partículas e hidrocarburos aromáticos.
- Los derrames de estos combustibles en las aguas de ríos y mares resultan menos
contaminantes y letales para la flora y fauna marina que los combustibles fósiles.
- Volcados al medio ambiente se degradan más rápidamente que los petroquímicos
- Su combustión genera menos elementos nocivos que los
combustibles tradicionales
-Es menos irritante para la piel humana.
- Actúa como lubricante de los motores prolongando su vida útil.
-Su transporte y almacenamiento resulta más seguro que el de los
petroderivados ya que posee un punto de ignición más elevado. El
biodiesel puro posee un punto de ignición de 148 °C contra 51°C
del biogas
Bioetanol
El bioetanol es un biocombustible de origen vegetal que se produce a partir de la
fermentación de materia orgánica rica en azúcar (caña, remolacha o vino), así como
de la transformación en azúcar del almidón presente en los cereales
El bioetanol puede obtenerse a partir de materias primas

- Cultivos y materiales con alto contenidos de sacarosa: Como la caña de azúcar, la


remolacha azucarera, el sorgo dulce y las melazas, entre otros
- Cultivos amiláceos con alto contenido de almidón: como cereales (maíz, sorgo
granífero, trigo y cebada) o raíces y tubérculos (yuca, papa, etc) o de inulina (agave,
iñame , etc )
Materias primas y cultivos con alto contenido de celulosa (lignocelulósicos). Cuyos
carbohidratos se encuentran en formas más complejas (madera, residuos agrícolas y
florestales, cultivos lignocelulósicos, material herbáceo, etc)
Los residuos sólidos orgánicos se pueden transformar, por medio de la acción de
microorganismos, en una mezcla de gases llamada biogás. Esta mezcla de
diferentes gases se produce por la descomposición anaeróbica de materia orgánica,
principalmente formada por metano (CH4). Asimismo, es un combustible
ecológico, puesto que, al quemarse, produce monóxido de carbono y agua. Este
primero sale a la atmósfera, donde es captado por plantas para producir
carbohidratos mediante la fotosíntesis.
Asimismo, la digestión anaeróbica puede desarrollarse en sistemas denominados
biodigestores, los cuales se definen como una cámara hermética en que se dispone
la materia orgánica en condiciones anóxicas, para que se pueda llevar a cabo la
fermentación. Esta última consiste en la descomposición bioquímica de la biomasa
En el proceso de biodigestión las reacciones bioquímicas son llevadas a cabo por
distintas familias de microorganismos y se da en cuatro etapas. La primera etapa es la
hidrólisis. En esta etapa las bacterias formadoras de ácidos, hidrolizan las moléculas
complejas del material orgánico para producir ácidos grasos y alcohol. En el segundo
periodo las bacterias acetogénicas generan acetato e hidrógeno. El tercer grupo de
bacterias, denominado homoacetogénicas son las encargadas de convertir un amplio
espectro de compuestos orgánicos en ácido acético. En la última etapa, las bacterias
metanogénicas, tienen la capacidad de digerir el ácido acético y transformarlo en
metano y dióxido de carbono, la base principal del biogás
El buen funcionamiento de los biodigestores puede verse afectado por la temperatura,
el pH, el tiempo de permanencia o retención y el tipo de inóculo que se utilice. Estas
variables influirán en el rendimiento de la generación de biogás. El rango de
temperatura más utilizado es el mesofílico que va de 20 °C a 35 °C. Además, el pH
debe mantenerse lo más neutro posible, ya que la mayor cantidad de microorganismos
se desarrollan mejor bajo estas condiciones. En cuanto al tiempo de retención, este
factor está relacionado con la temperatura ambiente promedio del lugar. Cuando es alta
se puede aplicar un tiempo de permanencia corto en el biodigestor y viceversa.
Resumen: Actualmente existe un crecimiento mundial en el consumo de energía y son los
biocombustibles la alternativa viable para reducir la dependencia de los combustibles fósiles,
minimizar el impacto ambiental negativo e incrementar el uso de fuentes de energía alternativas.
El etanol ha sido parte de esta solución, y su producción industrial evoluciona según el
tratamiento aplicado a la materia prima. La producción de segunda generación (2G) a partir del
material lignocelulósico es una alternativa que promete grandes oportunidades y rendimiento del
biocombustible. Sin embargo, el tratamiento de la biomasa es costoso al compararlo con los
métodos de producción de primera generación (1G). El objetivo se focalizó en describir los
avances tecnológicos y el escenario económico que define la gestión empresarial habilitada para
la producción del biocombustible de 2G. La metodología se basó en una revisión sistemática de
literatura, con nivel descriptivo. Los resultados enfatizaron que la gestión agro-industrial dirigida
a la producción de etanol dependerá de consideraciones relacionadas con la disponibilidad de
recursos económicos, tecnológicos, de innovación y de su relación con los stakeholders. Se
concluye que en las próximas décadas se logre un mayor desarrollo tecnológico a bajo costo. Por
ahora la eficiencia en la producción de etanol 2G y las combinaciones de métodos de producción
de etanol 1G-2G pudiera significar un elemento clave para complementar la demanda energética
de los países que la requieran.
La realidad productiva, puede incidir negativamente en algunos países que presentan un
bajo desarrollo en su producción de materias primas agrícolas, comprometiendo la
seguridad alimentaria, cuando se generan desequilibrios y competencias entre la industria
de alimentos y la de producción de biocombustibles. Esta situación ha generado
estrategias gerenciales que promueven la producción de etanol a partir de métodos 2G y
en algunos casos, métodos combinados de 1G y 2G, en búsqueda de obtener más etanol
con la misma cantidad de caña de azúcar, sin necesidad de dar un mayor uso de la tierra
cultivable
Desde esta perspectiva, se reconocen factores complejos como la infraestructura,
tecnologías, la viabilidad económica y comercial y de recursos para la producción del
etanol, los cuales constituyen limitaciones ante las prácticas de una gestión industrial
pertinente que podrá requerir estrategias que beneficien a las empresas en sus procesos
económicos, financieros y ecológicos.
Por lo tanto, la bioproducción de etanol 2G, comprende principios de gestión empresarial,
y de nuevas prácticas agrícolas integrales que abarquen estudios en la composición de
suelos que permitan mayor eficiencia en la producción de cultivos destinados a la
producción de etanol y la promoción de modelos comerciales sostenibles, junto a la
disminución de impactos ambientales que pudiera lograrse al reemplazar la producción de
energía de origen fósil por biocombustibles alternativos.
La alternativa se concentra en la subcategoría asociada a la gestión sostenible y
bioproductiva del etanol, desde la tecnología de producción 1G (primera generación)
a la 2G (segunda generación). La industria productora de etanol 1G emplea materias
primas como la caña de azúcar, sin embargo, los avances tecnológicos han permitido
alcanzar otros métodos los cuales combinan la diversidad de fuentes de materias
primas celulósicas como la madera, pasto y otros materiales orgánicos que provienen
de desechos agroindustriales, los cuales, dadas sus propiedades y los bajos costos, los
hacen atrayentes por la reducción de la contaminación ambiental.
En este orden de ideas, situaron la experiencias de gestión para la producción de etanol,
al utilizar los residuos derivados del agua de coco, zumo de piña y jugo de tuna.
Igualmente, fue considerado el tratamiento productivo de etanol con énfasis en el pre-
tratado después de la maceración a la corteza del tallo de mango, e incluyeron la
hidrólisis y la fermentación separada, la sacarificación y la fermentación simultánea.
También se evidencian investigaciones utilizando el bagazo de yuca como biomasa para
la producción de biocombustibles, al producir etanol a partir de este residuo. Otra
alternativa evaluada se distingue en la subcategoría relacionada a la evaluación de la
emisión de carbono en dos rutas de conversión de etanol, la primera desde la producción
de etanol a partir de chips prehidrolizados, con procesamiento de celulosa, la segunda
ruta conformada por el etanol que se produce a partir de residuos forestales por hidrólisis
ácida suave o una segunda vía de producción de etanol por hidrólisis ácida fuerte.
Otra experiencia innovadora para la producción de etanol combustible, fue utilizado el
Jacinto de agua (Eichhornia crassipes) una maleza natural que busca principalmente
usarse para la producción de biocombustibles por su caracterización de alto rendimiento
de biomasa y su bioconversión para producir un combustible de segunda generación con
la implementación de tecnología apropiada
En relación a estas evidencias, la gestión del proceso de producción de etanol
dependerá de la capacidad financiera del sector etanolero para adoptar la
alternativa de producir etanol 2G de forma única o combinando con las
alternativas de primera generación (1G) existente en el mercado. Se plantea un
escenario, que debe garantizar la sustentabilidad de estos procesos industriales, y
ambiental, desde la perspectiva del agro, como de la sociedad consumidora de
estos alimentos, que podrían ser empleados como alternativa de producción de
energía.
El aumento de la producción de alcohol en el mundo está aparejado con el desarrollo de
nuevas tecnologías que permitan obtener etanol a partir de residuos agrícolas, maderables,
de desechos sólidos y de todos los materiales que contengan celulosa y hemicelulosas,
para permitir entonces revalorizar los desechos de varias industrias y convertirlos en
materia prima para la obtención de alcohol.
La producción de etanol de maíz es una tecnología establecida, pero es una fuente básica
de alimentación mundial. La búsqueda de una alternativa renovable debe lograrse
mediante el uso de materiales lignocelulósicos para producir etanol, debido a ser
abundantes y relativamente baratos. Aunque los procesos son costosos en la actualidad,
los avances en la biotecnología deben conllevar a una disminución sustancial del costo de
conversión de estos materiales a etanol. La posibilidad de producir etanol de biomasa de
bajo costo debe ser la clave para que el etanol sea competitivo al compararlo con la
gasolina.
El uso de biomasa celulósica en la producción de etanol ha sido beneficioso

ambientalmente. La aplicación a gran escala de bioetanol como un combustible

de transportación puede contribuir substancialmente a la reducción de la

emisión de CO2 y otras emisiones (SO2 y NO2) desde receptores de transporte.

El etanol celulósico puede reducir el efecto invernadero


El interés por el uso de materiales lignocelulósicos como materia prima en procesos
de transformación por microorganismos es importante desde hace varias décadas.
Entre las razones fundamentales se tienen que:
- La materia lignocelulósica es el producto agroindustrial de mayor abundancia.
- Es una fuente de materia prima renovable, por constituir una parte estructural en el
reino vegetal.
- Los materiales lignocelulósicos son menos costosos que los materiales
convencionalmente utilizados para producir etanol.
Sus tres mayores constituyentes (celulosa, hemicelulosas y lignina) encuentran
aplicaciones prácticas apreciables: celulosa y hemicelulosas para obtener etanol y/o
biomasa y lignina como fuente de combustible, adhesivos o inmunoadyuvantes.
Las fracciones más importantes para la obtención de etanol y otros productos químicos
a partir de la biomasa lignocelulósica son las hemicelulosas (15 al 30 % del peso seco
del material) y la celulosa (35 al 50 % del peso seco del material). La biomasa
lignocelulósica es menos costosa que los materiales convencionalmente utilizados para
producir etanol. Entre los materiales lignocelulósicos más utilizados o estudiados para
la obtención de etanol se hallan los residuales agrícolas y forestales. Entre los residuos
agrícolas, se encuentran los de la industria azucarera, siendo el bagazo de la caña de
azúcar, el material más utilizado y estudiado debido a que es un residuo abundante,
renovable y de bajo costo
En la industria del maíz molido se reportan estudios con la fibra de maíz que representa
una fuente renovable que está disponible en cantidades significativas y debe servir
potencialmente como una matéria prima para la producción de alcohol grado
combustible. Otros residuos menos estudiados de esta industria, son las hojas, tallos y
mazorcas. Tradicionalmente, la paja y la cáscara de arroz se queman unidas con otros
residuos agroindustriales. Estos residuos, a largo plazo, podrían convertirse en fuente de
biomasa para soportar el crecimiento sustancial de la industria del etanol en Estados
Unidos, unido a los residuos de la industria del maíz. El material residuo de la cosecha
de yuca puede ser usado en la producción de etanol, para obtener rendimientos
aceptables. Otros residuos agrícolas estudiados son: la paja de trigo, los tallos de
girasol, los tallos de tabaco, las cáscara de maní y los residuos de la industria de la
naranja, entre otros. Entre los desechos forestales que se pueden utilizar se encuentran:
la madera subutilizada, residuos leñosos, maderas corrompidas, exceso de árboles
nuevos y pequeños árboles. También se pueden explotar los árboles de rápido
crecimiento, los arbustos y algunas hierbas

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