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El documento presenta un prólogo y el primer capítulo de una historia. Introduce a tres protagonistas mujeres - Ana, Sofía y María - cuyas vidas se cruzarán. También presenta a Lorena, la narradora, que escuchará las historias de las tres mujeres. Lorena proviene de una familia adinerada pero se siente vacía. Tras una discusión con sus padres, decide cambiar su vida y buscar un propósito.
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El documento presenta un prólogo y el primer capítulo de una historia. Introduce a tres protagonistas mujeres - Ana, Sofía y María - cuyas vidas se cruzarán. También presenta a Lorena, la narradora, que escuchará las historias de las tres mujeres. Lorena proviene de una familia adinerada pero se siente vacía. Tras una discusión con sus padres, decide cambiar su vida y buscar un propósito.
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-1-

EN EL ATARDECER DE UNA
VIDA.

ESCRITA POR

ENCARNI ARROYO BRAVO

-2-
PRÓLOGO

La vida de una joven llamada Lorena, dará un giro inesperado cuando


ante una decisión aparentemente inofensiva, va inmiscuyéndose en un
mundo insospechado de intriga y traición, donde su propia vida se verá
envuelta.

Los acontecimientos tienen lugar en una residencia geriátrica. La vida de


diferentes personajes irán dando historias a esta trama que no dejará
inmune a sus lectores.

Los escenarios como en cualquier obra de teatro irán cambiando, pero no


dejarán de marcar el hilo de una historia, que como madeja de lana
enredada poco a poco irá desenredando con paciencia y tesón.
Acontecimientos que resalta la veracidad del dicho popular: “Cada uno es
dueño de lo que calla, pero a la vez esclavo de lo que habla ”.

Al ir conociendo las vivencias de los diferentes personajes, surgirán


preguntas como:…¿Sé podría haber evitado?… ¿Hubiera actuado yo, de la
misma manera?..¿Cómo se puede vivir entre tanta tragedia y seguir
adelante sin venirse abajo?..O.. ¿Cómo la injusticia humana puede
ocasionar tanto daño a seres inocentes?.

Visualiza conmigo los estremecedores momentos en la vida de los


personajes .

Descúbrelo por ti mismo, sin perder detalle en esta entramada historia.

Seguro que aflorarán en ti sentimientos ocultos, que posiblemente


desconozcan que pueden llegar a existir.

-3-
CAPITULO 1
Muchas veces nos cuestionamos si la vida que nos a tocado vivir es
realmente la que nosotros hubiéramos deseado tener.
En mi caso varias veces me lo cuestioné y el paso del tiempo me dejó
claro, que todos estamos aquí por algo y que tenemos una vida, pero cada
uno debe elegir como vivirla, sin olvidar nunca que dependiendo de ello
puede haber un resultado u otro.
En este relato, seré dueña de callar ciertos detalles sucedidos en estas
historias, pero a la vez, culpable de lo que aquí se narra, pues al poner en
descubierto ciertos hechos, soy consciente del efecto que puede llegar a
provocar, pero solo así, se pondrá de manifiesto hechos sucedidos que de
otra manera nunca se hubieran conocido .
El tiempo siempre a dejado claro que el miedo a lo desconocido, a los
reproches, o incluso a posibles consecuencias de los actos, muchas
personas se vean obligadas a callar ante sucesos importantes, incluso
demoledores, que de llegar a conocerse podrían cambiar la historia de
muchas vidas.

Por eso quiero contarles, unas historias que cambiaron mi vida para
siempre:

Tres mujeres Ana, Sofía y María fueron las responsables de ello.

Sus vidas como las de cualquier persona pudieran parecer cotidianas,


pero lo cierto es, que cada vida tiene su propia historia y en algunas
ocasiones pueden llegar a ser rocambolescas.

Mi nombre es Lorena y tuve el privilegio de ser testigo ocular de la


narrativa de sus vidas y mi deseo es exponer ante el mundo, el ejemplo
de estas personas que a pesar de ser mujeres sencillas, vencieron a
verdaderos gigantes como Goliat.
Una casa cuna, un campo de concentración nazi y una vida envuelta en
maltrato físico y psicológico, serán los escenarios vividos por nuestras
protagonistas. Tres mujeres totalmente diferentes, pero a la vez similares
en cuanto a sus resoluciones, darán clara evidencia de la gran fortaleza
humana que aún sin ser consciente de ello, llevamos cada uno en nuestro
interior.

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Siempre usando la empatía en cada una de sus historias, entenderemos
sus llantos, su desconsuelos y su liberación.

Toda historia tiene un comienzo y en mi caso no iba a ser diferente,


procedo de una familia de las que se consideraban de clase alta,
descendiente por parte de madre de la familia “Godoy”, mi abuelo era un
importante terrateniente y mi abuela también venía de una casa de alta
cuna, “Los Señores de Levar”,mire por donde lo mire, el linaje desde el
cual desciendo siempre era objeto de admiración ante los demás, no sé si
por suerte o desgracia eran dos de las familias más influyentes de la
comarca.
Tan solo la familia de mi padre era de clase media, él se había currado su
puesto de trabajo a base de estudiar y estudiar, pues su familia no podía
hacer frente monetariamente a los gastos de una universidad, pero
gracias a su don de atleta pudo recibir becas que le facilitaron la entrada a
una de las universidades más prestigiosas.
Yo soy hija única y como ya podéis imaginar, estaba más que consentida,
incluso me atrevo a decir que llegue a ser “una niña mal criada” la típica
niña de papá y mamá ,tenía todo cuanto deseaba incluso más, eso hacía
que nunca valorara las cosas sencillas y cotidianas.
En varias ocasiones era insolente con los que me rodeaban, pues verme
con riqueza me hacía sentir superior a los demás y a la vez carente de
empatía hacia otros y aunque mi niñez estuvo sometida en varias
ocasiones a la presión mediática siendo observada continuamente por
personas que se ganan la vida sacando a relucir la vida de otros ante los
medios de comunicación, tengo que reconocer que llegue acostumbrarme.

¡Incluso llegaría a decir que ser siempre el centro de atención ante otros
me resultaba agradable!.

Sobre mis amistades ¡qué podría decir!. Todo el que se acercaba a mí lo


hacía por algún motivo egoísta y con sus adulaciones conseguían todo
cuanto desearan. ¡Que ignorancia la mia !.

Ahora cuando pienso en mis años de adolescencia llego a sentir vergüenza


de mi misma, pero lo cierto es que la madurez nos va abriendo los ojos y
ver las cosas que suceden a nuestro alrededor nos baja del pedestal en el
que nosotros mismos nos habíamos subido.

-5-
Tanto en el colegio, como al comienzo en la universidad siempre
terminaba siendo el centro de atención por ser quien era y pertenecer a la
familia que pertenecía.
Pero poco a poco me fui cansando de esta situación y empezaba a ver las
cosas desde otra perspectiva.

¿Qué fue lo que hizo que cambiara mi vida?.

¡Más adelante lo entenderán!.

Ahora lo que antes me hacía sentir importante me causaba cierta


ansiedad, pues no me sentía libre de poder ser sencillamente yo, Lorena.
Una joven que aspiraba simplemente a vivir una vida que tuviera sentido
y que no le fuera impuesta por la presión de otros.
Así fue como transcurrieron los primeros años de mi vida, hasta que llegó
el momento en el que dije: ¡Basta!.

Y a partir de ese momento me sentí totalmente liberada de una vida que a


pesar de tenerlo todo, me faltaba lo más importante: ¡las ganas de vivirla!.
Quizás para algunos les cueste entender la trayectoria de esta historia,
pero para mí el poder vivir, escuchar, sentir e incluso visualizar con mi
propia imaginación las vidas de las tres protagonistas, me pusieron los
pies sobre la tierra y así logré entender que “la vida de cada uno no
depende de las cosas que uno posee”.

Y la vida da clara evidencia de ello:

Todo comenzó cuando cierto día en medio de una “pequeña, gran


discusión”, mis padres cansados de ver como malgastaba mi vida, mi
energía y a la vez su dinero, decidieron dejarme claro cuál era su opinión
con relación al modo independiente de vivir mi vida.
Ellos siempre me habían dado cierto margen de libertad, pero se daban
cuenta que conforme crecía me estaba convirtiendo en una persona
arrogante . Y aquel día, ¡sin saber aún cómo llegó a empezar todo! me
expusieron de forma clara y contundente que no aprobaban en lo que me
estaba convirtiendo.
Escucharles decir todo cuanto sentían, resultó muy duro para mí y a la vez
me hizo enojar mucho, pero en el fondo sabía que tenían razón, yo misma
era consciente de ello, pero mi terquedad al negarme a aceptar

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sugerencias para mí beneficio, me hizo levantar un muro a mi alrededor
el cual pensé sería indestructible.
Estaba bastante disgustada por la conversación, les culpaba a ellos por
haberme dado esa clase de vida lujosa y que ahora me la echarán en cara,
ellos mismos reconocieron su error, pero estaban dispuestos antes de que
fuera más tarde tratar de ponerle remedio.
Solo necesite aquella noche para meditar, fui objetiva conmigo misma he
hice recuento de lo que hasta entonces era mi vida y lo que vi me
defraudó, pues lejos de sentirme feliz, me di cuenta que había estado
desperdiciando mi adolescencia, pero a la vez supe que aún la situación
no era irremediable, estaba empezando prácticamente mi vida.

Y decidí decir ¡¡Basta!!.

A la mañana siguiente al reunirme como cada día con mis padres para
desayunar, notaba que había cierta tensión en ellos, imagino que
conociendo mi personalidad esperaban alguna crítica hacia ellos por mi
parte, pero estaban muy equivocados.
Ante la expectante mirada de ellos y sin poder dirigirme mirándolos a los
ojos,cabizbaja, solo pude decir : “Lo siento mucho… tenéis toda la razón,
soy consciente en la clase de persona que me estoy convirtiendo y os
pido perdón, he necesitado escuchar decir todas estas cosas para que me
diera cuenta de ello y poder reaccionar ….¡Gracias a los dos!.”
Y de forma espontánea me lancé a ellos estrechando a ambos en un fuerte
abrazo, mientras las lágrimas resbalaban sobre mi rostro.

Aquel gesto por mi parte los pilló totalmente desprevenidos, pues sin
duda aquella reacción era la que menos imaginaban, pero allí estaba yo
rodeando a ambos con mis brazos, un gesto inusual en mi. Fue entonces
cuando al ser correspondido por ellos noté una paz interior que aún hasta
el día de hoy siento cada vez que revivo en mi mente aquel instante.
Había llegado el momento de ser la nueva Lorena, pero me había
acostumbrado a “ la ley del mínimo esfuerzo”, realmente no sabía por
dónde empezar, aunque es cierto que los estudios se me daban bien, no
les había dado ni prioridad ni la atención que necesitaban, sin embargo
en mi interior buscaba algo diferente, algo que diera sentido a mi vida,
que lograra por mí misma y no por ser hija de quien era. Y fue de la
manera menos insospechada cuando supe lo que realmente querría.
Recuerdo aquel día con tanto detalle, que aún siento como se eriza el bello
de punta.
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Después de lo sucedido con mis padres, decidí salir de casa y despejar mi
mente, intentando que nadie a quien pudiera conocer se cruzará conmigo
y rompiera el momento de soledad que necesitaba, me adentré en un
parque al que por cierto nunca tenía por costumbre asistir, ¡y no entiendo
el porqué! pues es una zona preciosa, parecía un lindo jardín y lo más
importante se respiraba tranquilidad, por lo que era justo el lugar que
necesitaba para poder meditar.
Me senté en un banco y me evadí de mis pensamientos por un instante,
recuerdo que era una bonita tarde de otoño, una agradable brilla hacía
que las hojas de los árboles emitiera un sonido relajante, que rompía el
silencio.
No se cuanto tiempo permanecí allí envuelta en mis propios
pensamientos cuando de repente volví a la realidad, ni siquiera me había
percatado de la presencia de dos señoras que habían tomado asiento en el
banco que había detrás de mi, aquello aparentemente carecía de interés,
pues era normal que la gente usara los bancos del parque para
descansar, sin embargo algo de lo que más tarde ocurriría captaría por
completo mi curiosidad. En medio de una conversación a la que de
momento no había prestado ninguna atención, una de ellas empezó a
llorar de forma desconsolada ante la que parecía ser su buena amiga.
Al escúchala llorar sentí la inercia de girarme y ver que era lo que estaba
sucediendo , o, si posiblemente necesitaran mi ayuda, pero me contuve al
ver el cariño con el que le hablaba su compañera, el gesto tierno con el
que le sostenía la mano y la ternura con la que despejaba las lágrimas de
su cara, dejaba claro que entre ellas existía una bonita relación de
amistad. Sin embargo aquella situación empezó a crear en mí cierta
curiosidad: ¿Qué le habría sucedido para llegar a estar tan desolada?.
Me vinieron a la mente varías situaciones que a cualquiera de nosotros
nos pudiera llegar a descolocar emocionalmente, pero, ¿cuál sería la
suya?.
Por un lado quería marcharme, pues era consciente de que aquella
situación era algo íntimo y personal y que no tenía porque escuchar lo
que ellas decían, pero a la vez me sentía atrapada por la curiosidad y
porqué no en la intriga, total aquel día no tenía previsto hacer nada
importante, ¡así que opté por quedarme allí sentada más tiempo y así
salir de dudas, si era posible!.
Por lo que no me lo pensé dos veces y permanecí allí inmutable en aquel
banco.

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Creo que ni ellas mismas envueltas en su propia conversación se
percataran de mi presencia.

Quizás diera la sensación de que estaba siendo una maleducada al


permanecer sentada en el banco de aquel parque, pero lo cierto es que yo
ya estaba allí cuando aquellas dos señoras llegaron y se sentaron para
hablar y escuchar su conversación era inevitable, pues el tono de voz de
una de ellas resultaba algo elevado.

-¿Pero Lucia, porqué te lo tomas así, no lo veas como si la hubieras


abandonado? ¡Lo que has hecho es lo mejor que has podido hacer, ya no
estaba en tus manos el poder cuidarla como ella necesitaba!. -Entonces
sacó un pañuelo de su bolso y se lo dio para que pudiera secarse las
lágrimas-.

Aquellas palabras captaron mi atención aún más. ¿A quién habría


abandonado? ¿Porque se sentía así de destrozada por no poder
cuidarla?.

¿Sería a un hijo o hija?.

La curiosidad de salir de duda me impidió que me fuera y tras el típico


gesto de coger el móvil dando la impresión de estar contestando
mensajes, me mantuve allí sentada esperando la respuesta de la otra
señora y así salir de dudas sobre a qué se debían esas lágrimas
desconsoladas. ¡La curiosidad es un gran defecto humano, a veces!.

-¡Ya lo sé!… Pero se me parte el alma cada vez que pienso en el momento
en el que tuve que dejar a mi madre en aquella residencia, ella en ningún
momento me puso ninguna objeción, simplemente acepto la decisión que
tuve que tomar, pero ver su cara en el momento en el que tuve que
despedirme fue demoledor, en sus ojos se reflejaba un sentimiento de
abandono por mi parte y ¡creo que no podré vivir con ello!. No está bien lo
que acabo de hacer. ¡Me siento tan culpable Alsia!.-De nuevo su llanto se
agudizo-.

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CAPITULO 2

-¿Desde cuándo somos amigas Lucia?. - Le preguntó una a la otra -.

-¿A qué viene esa pregunta,? ¿Porqué me hablas de eso justamente en


este momento? -contestó.

-Porque desde que nos conocimos siendo niñas hace más de 30 años,
siempre he admirado tu capacidad de manejar los asuntos, ¡de hecho mira
hasta donde has llegado!, tu madre entiende perfectamente la situación y
por ello nunca te a puesto ningún obstáculo ante la decisión que tenías
que tomar, ella misma no hace mucho, me comentó que estaba orgullosa
de ti y de lo que ibas hacer, aunque eso supusiera tener que estar un
tiempo separadas, pero eso no le importaba con tal de ver como por fin
hacías realidad tu sueño, por el que habías estado preparándote toda la
vida y no puedes perder esta oportunidad amiga, ¡quizás no se vuelva a
presentar otra igual!.

-¿En serio Alsia tuviste esa conversación con mi madre?.

-¡Porque te iba a mentir querida amiga con algo tan importante!.

-Y ¿Qué te decía ella? ¡Dime la verdad, por favor!, ¿ella entendía la


situación? ¿notaste si en algún momento se sintió molesta conmigo, o
enfadada? - Le preguntaba una y otra vez.

-Lucía cariño, tu mejor que nadie conoces a tu madre, lo prudente que


siempre a sido, pero nunca oculto ante nadie lo orgullosa que estaba de ti,
para Sofía tener una hija que se preocupaba por el bien de otros le hacía
sentir privilegiada, ella sabía que algún día tendrías que marchar para
África como especialista en medicina, habías estado preparándote toda
tu vida para ello, sabía que tu ayuda salvaría muchas vidas,
especialmente vidas de niños inocentes por eso ella poco a poco se iba
preparando para tu partida, pero también sabe “que no es un adiós
definitivo, sino un hasta pronto”, ella sabe que cuando lo tengas todo
organizado volverás y que un año o como mucho dos pasarán
rápidamente. ¡Y además podrás hablar con ella a diario, por lo que será
como cuando estabas en la oficina, pero algunos kilómetros más

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distantes!. Y de las visitas quédate tranquila que de esas me encargo yo, la
tendré tan mimada, como si de mi propia madre se tratara, pues el cariño
que le tengo es inmenso y tú bien lo sabes.

-“!No te imaginas cuanto me animas diciéndome todo esto!, la pobre a


tenido una vida tan desafortunada, que cada vez que recuerdo su historia,
lo que le sucedió desde que nació, las veces que sufrió abandono por
quienes supuestamente debían cuidarla, no puedo evitar ponerme a
llorar, ¡en cierta forma siento como si yo también la hubiera abandonado!.
¡Es tan injusto por lo que tuvo que pasar, que nadie se merecía vivir algo
así, ni nada parecido!. Y ahora lo que más deseo es que su vejez la tenga
tranquila y rodeada de las personas a quien más quiere. ¡Se lo merece!.
Pero te prometo que esto no durará mucho, aceleraré todo cuanto esté en
mi mano y volveré a recogerla” - Y las dos se fundieron en un estrecho
abrazo, que dejaba claro el gran cariño que existía entre ellas -.

Pero justo en aquel momento sonó el teléfono uno de sus teléfonos.

-¡Hola, Marcos! — y con un tono de voz decaído siguió hablando—.Todo


bien gracias. ¡¡Si!! ya he dejado a mi madre en el “Centro de Mayores” por
cierto bonito nombre: “El Atardecer”. Muchas gracias por
recomendármelo, la verdad es que todos han sido muy amables y el
ambiente parecía el adecuado para ella, te agradezco tu ayuda, también
hable con la directora, ¡bueno mejor dicho con tu tía!, por cierto una
señora encantadora, he sentido la tranquilidad que necesitaba. Muchas
gracias por ello amigo, de verdad… ¡Vale nos vemos mañana en el
aeropuerto, un saludo!.

Quizás parezca algo inusual pero todo aquello que escuché me hizo
mucho en lo que reflexionar, en cierto modo empezaba a envidiar la vida
de aquella mujer, una vida con propósito que se había dedicado ayudar a
personas indefensas. Y a la misma vez pude percibir el enorme cariño que
sentía hacía su madre y como no, me impresionó la gran tristeza que le
provocaba tenerla que dejar en un centro al cuidado de otros. Aquello le
parecía incapaz de asimilar. ¡Cuanto cariño se percibía en sus palabras!.
Yo por experiencia propia sabía que había centros donde los mayores no
eran atendidos como era debido, pues en algunas ocasiónes acompañé a
un par de mis amigas a visitar a sus abuelos en algunos de ellos y

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francamente lo que vi en ocasiones no me gustó nada, provocándome
cierta rabia interior.

Y en ese momento no se porqué sentí cierto impulso.

Yo había decidido dar un giro a mi vida y hacer algo de provecho, tenía


ante mi la posibilidad de continuar mis estudios y sacarme una carrera,
quizás Derecho, como mi padre siempre me había animado hacer, ¡pero
no!, quería hacer algo que me hiciera sentir útil a partir de aquel
momento.
Algo que pudiera hacer sentir orgullosos a mis padres por una vez en mi
vida. ¡Y lo que más me importaba!, que pudiera lograrlo por mi misma.
Sentirme verdaderamente útil.

Pero en ese momento me sentía bloqueada mentalmente.


Tan solo una idea empezaba a rondar por mi cabeza. Y bueno.. ¿por qué
no intentarlo?.

Los años de alocada adolescente me enseñaron algo que hasta entonces


era incapaz de percibir, por mis ansias de ser siempre la mejor en
sobresalir, no me había dado cuenta que había aprendido a leer como se
suele decir “entre líneas”, o lo que es lo mismo, aprendí a calar a la gente.
No necesitaba mucho tiempo para descifrar el tipo de persona que tuviera
delante, tan solo unos minutos bajo cuidadosa observación me hacía ver
qué clase de persona era y observando sus puntos débiles conseguía
llevarla a mi terreno.

Quizás ese “don” por llamarlo de alguna manera me ayudaría en la nueva


faceta que estaba decidida a comenzar.

¡Fuera las viejas amistades que habían contribuido a ser una joven sin
escrúpulos!.

Era el momento de que todos conocieran a la nueva Lorena.

Estaba segura que todos se sorprenderían incluida yo misma.

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CAPITULO 3

Yo sabía que por el puesto que desarrollaba mi padre rodeado de


personas influyentes, no sería ningún problema para mí conocer a gente
que pudiera ayudarme en los planes que giraban en mi mente, de hecho
muchos de sus clientes eran personajes públicos e importantes. ¡Y
además su reputación como buen abogado le precedía por donde iba!,
razón por la que empecé a dar vueltas en mi cabeza a la idea de porqué
no, pedir ayuda a mi padre.

No era desconocido para mí que al hacerlo corría el riesgo de una


negativa, pues eran varias las ocasiones en las que les había defraudado,
pero esta vez sería diferente, lo sé, sabía que había llegado a un punto en
mi vida donde tenía que demostrar que podía llegar a ser útil y no iba a
zanjar en mi empeñó.

Tuve que prepararme mentalmente para aceptar la respuesta fuese la que


fuese.
Aquella noche me resultó imposible conciliar el sueño, repasando una y
otra vez el pequeño discurso que mentalmente me había preparado,
ahora solo quedaba esperar haber que sucedería.

Y todo comenzó con un simple: “Gracias”.

A la mañana siguiente como teníamos por costumbre nos esperamos para


comenzar a desayunar, fui la primera en llegar, procure que mi
vestimenta y mi arreglo personal dejara atrás a la antigua Lorena.

Al entrar al comedor tanto mi padre como mi madre se quedaron un


segundo parados frente a la mesa, observándome fijamente, intentando
digerir a qué se debía ese cambio en mi. Y no tardaron en intentar
informarse.

-¡¡Pero bueno!!… ¿ y ese cambio a qué es debido? - fueron las primeras


palabras que dijo mi padre, añadiendo: ¡No sé que habrá pasado esta
noche, pero reconozco que :“Hoy estás preciosa Lorena”!, a lo que se unió
mi madre con una sonrisa, como gesto de aprobación.

- 13 -
-¡Muchas gracias papá!.

-“¡Y encima me da las gracias!, la primera vez que escucho esas palabras
en tú boca. ¡No me lo puede creer! ¿Tú no eres mi Lorena?” -Y ambos
empezaron a sonreír-.
Eso facilitó el ambiente y hacía posible que la conversación que quería
tuviera lugar llegara a buen término.

Y como era de esperar empezó el interrogatorio, que en cierto modo ya


esperaba que ocurriera.

-“¡No dejas de sorprendernos Lorena!. Hace unos días estabas tan distinta
que créeme cuando te digo, que tanto a tu madre como a mí nos
inquietaba entablar una conversación contigo, pues nunca sabíamos cómo
reaccionarías, ¡pareces tan diferente!. ¿Podemos saber a qué se debe este
cambio?”.

En esos breves segundos mientras escuchaba a mi padre decirme esas


palabras, notaba como mi rodilla empezaba a dar toques a la mesa, debido
al nerviosismo que sentía en mi interior, esa experiencia era nueva para
mí , pues nunca antes me había sentido así y no entendía porque el
corazón me latía a gran velocidad y mis manos empezaban a sudar.
Mi madre se percató de la situación y con su mano por debajo de la mesa
intento sujetarme la rodilla, pues sin darme cuenta le estaba
transmitiendo toda mi tensión. Y sin más dilación me preguntó:

-Lorena hija, ¿estás bien? ¿hay algo que quieras contarnos?.-En ese
momento su rostro reflejaba gran preocupación al verme así, por lo que
volvió a insistir en su pregunta:
¿Qué es lo que ocurre Lorena?.

-¡Tranquila mamá todo va bien!.

-Entonces ¿a qué se debe ese nerviosismo que percibimos en ti? ¿No será
para decirnos que estás embarazada?

-¡Nooo mamá!..¿Qué dices?. ¿Cómo se te ocurre siquiera pensar algo así?

- 14 -
-“¡Ay, hija! .¿Qué quieres que pensemos?.¡Te presentas para desayunar
completamente diferente, tu pelo, tu ropa, tu forma de hablarnos es
totalmente distinta a lo que estamos acostumbrados ver en ti cada
mañana!.¿Qué esperas que pensemos?.”

En cierto modo era normal que se sintieran algo confusos, yo misma me


sentía así aquella mañana cuando decidí ser otra, “Lorena”, por lo que
llegaba la hora de explicarles el porqué de ese cambio en mi:

-“Sé, que cuanto os voy a decir a continuación os va a parecer extraño y lo


entiendo. Soy consciente del cambio drástico que a partir de hoy vais a
notar en mi, y espero sinceramente que sea de vuestro agrado y que a la
vez pueda contar con vuestra colaboración, en fin, ¡como empezar a
contaros!:
Hace unos días mientras buscaba mi propio espacio para meditar, sucedió
algo que para mí resultó muy positivo, vi, en estado puro el sentimiento
que puede llegar haber en personas que no solo piensan en su propio
beneficio, como había estado siendo mi caso, sino en el beneficio de otros.
Aunque a veces tomar ciertas decisiones les causen dolor. Sé, que en este
momento no entenderéis a lo que me refiero, pero con el hecho de poder
entenderlo yo personalmente me doy por satisfecha”.

En sus rostros veía reflejado gestos de aquellos que te dejan entrever que
no pillan por donde vas con tus palabras, por lo que decidí no enrollarme
mucho más e ir al grano. ¡Y fue en ese momento cuando percibí en sus
rostros, él impactó que sabría, tendría lo que iba a decirles!.

-“Papá, tu siempre desde que era una niña me has animado a continuar
con mis estudios e ir a la universidad para seguir con la tradición
familiar, no tienes porque preocuparte, seguiré estudiando la carrera de
Derecho como siempre a sido tu deseo, aunque no os lo creáis a pesar de
dar la impresión de que pasaba todo el día sin hacer nada, lo cierto es que
han sido muchas las noches que ante la falta de sueño, me dedicaba a
estudiar las leyes, no pienses papá que todo cuanto a veces contabas
sobre algunos de tus casos complicados y los que habías ganado, caían en
saco roto, yo me quedaba mentalmente con muchos detalles de tus
estrategias y eso hacía que me sintiera orgullosa de ti. Por eso e decidido
seguir tus pasos”.

- 15 -
Sin apenas terminar la frase, mi padre de forma inesperada se abalanzó
hacia mí con un gran abrazo. Creó que esa frase era la que siempre había
esperado escuchar de mí boca y la que nunca había oído hasta justo ese
momento.

-“¿En serio Lorena?. ¡No te puedes imaginar lo que esto significa tanto
para tu madre como para mí!”. – Y de nuevo me abrazo con la misma
intensidad que siempre lo había hecho desde el día que nací-.

-Sin embargo papá hay algo que necesito que hagas por mi.

-¡Dime Lorena, ¿que necesitas?.

-“Sé, que por tu trabajo tienes muy buenos contactos y conoces a mucha
gente influyente, por eso tengo que pedirte un favor y es uno muy
importante para mí. Aunque mis estudios serán lo primero cada día y
pondré mucho empeño en ello, necesito tiempo también para hacer algo
en lo que deseo colaborar y en lo que estoy también muy ilusionada,
¡poder compaginar una cosa con la otra!, lo he meditado mucho y
quisiera dedicar las tardes en hacer algo por los demás de una manera
diferente. Como por ejemplo, trabajar de voluntaria, y poder hacerlo en
una residencia de mayores”.

Sus caras de asombro dejaron que transcurrieran unos largos segundos


de silencio, hasta que mi madre preguntó:
¿Cómo has dicho Lorena? ¿Lo he entendido bien? ¿Trabajar de voluntaria
en una residencia de mayores? ¿Tú sabes en que posición nos dejas a
toda la familia, y más del linaje que procedemos?¿Tú eres consciente de
los que nos estás pidiendo?.

Aquella reacción por parte de mi madre no me extrañaba en absoluto, ella


procedía de una familia de posición muy elevada y nunca concebiría que
alguien de su familia trabajara en algo que para ella era degradante, y
mucho menos su propia hija.(Cosa que por cierto me indignaba).

Sin embargo mi padre era más condescendiente y sentía curiosidad de


saber porqué había hecho aquella petición, por lo que no tardó mucho en
interesarse del porqué le había pedido tal cosa.

- 16 -
-¡Y esa petición a que es debido Lorena!, nunca había notado en ti ningún
indicio de este tipo, ¿a qué se debe este repentino deseo tuyo?.

-Por mucho que quisiera explicártelo papá, sé que ahora no lo


entenderías, solo quiero saber si cuento, o no, con tu ayuda.

-¡Por supuesto que puedes contar con mi ayuda, qué necesitas que haga!.
¿de qué residencia estamos hablando?.

-La residencia “El Atardecer”, ¿la has escuchado alguna vez?.

Fue terminar de pronunciar esa frase, cuando mi madre sin mediar


palabra y demostrando su disconformidad, se levantó de la mesa y salió
del comedor.
Ambos nos miramos, y en cierto modo sabíamos que esa sería su reacción,
pero bueno era cuestión de tiempo que lo acabará aceptando.

Entonces mi padre añadió:

-¡Vaya!..La a residencia “El atardecer” ¡como no la iba a conocer!. Muchas


veces han requerido de nuestros servicios, por temas de herencias y
demás, pero dime ¿ porqué justo esa residencia hay muchas otras en
mejores condiciones para servir como voluntaria?.

-Tengo mis motivos papá y algún día te los contaré. Entonces ¿qué?,
¿puedo contar contigo?¿tú podrías ayudarme para entrar allí como
voluntaria?.

-¡Bueno, sería algo tan sencillo como llamar a Manuela la Directora y


hablar con ella!.

-¿Conoces personalmente a la Directora? ¡No me lo puedo creer, menuda


coincidencia!. Sin embargo, papá, hay algo más que e de pedirte :

-¿Qué otra cosa necesitas ?.

-Que por favor nadie de la residencia sepa quién soy, ni siquiera la


Directora, quiero empezar como todo el mundo empieza, desde abajo, sin
ningún tipo de facilidades por ser hija de quien soy, necesito saber por mi
misma lo que soy capaz de hacer, espero que lo entiendas.
- 17 -
-¡Por su puesto que lo entiendo! Además me alegra que me pidas eso, dice
mucho de ti, no te preocupes ya se lo propondré y da por seguro que el
trabajo es tuyo Lorena, dame unos segundos que voy hacer un par de
llamadas, ¡vale!.

-¡Vale papá!.. Y muchas gracias por tu apoyo.

Mientras salía del comedor, giró su cabeza y con una media sonrisa
asintió con su cabeza, transmitiéndome la alegría que aquel día se había
llevado.

No sabía el tiempo que tardaría en hacer lo que le pedí, pero fue él


suficiente como para que aquella tensión que había estado sometiendo a
mi cuerpo poco a poco se disipara.
Aunque mi madre no era consciente de ello, desde el principio me
percaté de su presencia detrás de la puerta de la cocina intentando
conocer el resultado final de mi petición, en cierto modo, poniéndome en
su lugar la entendía, pero tampoco era algo tan descabellado lo que quería
hacer, es más debía de ser motivo de orgullo para ella, saber que su hija
pudiendo tenerlo todo y llevando una vida entre “algodones” quisiera ser
de utilidad para los más débiles sin ningún tipo de compensación, yo en
su caso me sentiría la mujer más orgullosa del mundo. ¡Pero ella no!. Y
cada vez que podía lo echaba en cara, cosa que me molestaba
enormemente, no por mí, sino por cómo miraba a mi padre y como le
hacía sentir por el hecho de ayudarme.

Transcurridos unos minutos salió mi padre del despacho y con rostro


alegre me dijo : “Bueno Lorena petición aceptada, a partir del lunes
comienzas”.

Aquello me dejó claro la gran cantidad de contactos que tenía y como con
tan solo una llamada podía solucionar cualquier tema, eso me motivo aún
más, pues sabía que ante cualquier piedra que pudiera encontrarme en el
camino allí estaría él ,para ayudarme.
¡Era mi padre!, y hasta ese momento no me di cuenta de la gran
admiración que sentía hacia él.

- 18 -
CAPITULO 4

¡Aun resuenan en mis oídos aquellas palabras!: ¡Petición aceptada!

Ahora solo me quedaba cumplir con lo prometido, y lo primero era


empezar desde aquel mismo día a centrarme en los estudios y por ello
empecé a recopilar notas gracias a mis amigas, de los días en los que me
había ausentado a las clases ,¡hasta ese momento no fui consciente de la
cantidad de veces que habían sido!, pero no era el momento de lamentar,
sino de actuar y ponerme manos a la obra pues ya faltaba poco para
acabar el último trimestre y las notas que tuviera contribuiría mucho para
mantener mi sitio en la universidad.

Aunque por un lado me sentía emocionada por haber logrado mi primer


objetivo, reconozco que cierto cosquilleo revoloteaba en mi estómago
hasta el grado de impedirme comer, los nervios de empezar a desarrollar
un trabajo por mi misma, me hacía preguntarme si no me había
precipitado mucho con mi petición, pero ya estaba hecha y concedida,
por lo que darle vueltas al asunto ya no tendría ningún sentido.

Ahora se centraba en mis pensamientos cómo desempeñar bien mi


trabajo y conseguir lo que estaba buscando conocer a la tal Sofía, que sin
saber porqué había despertado en mi una curiosidad insospechada, pues
a pesar de ser una desconocida para mí, algo en mi interior me hacía
sentir la necesidad de conocerla, ¡el porqué!, ni yo misma lo sabía.
Aquel fin de semana fue bastante intenso, centrándome y poniéndome al
día en mis estudios, estaba tan absorta en ellos que ni me percaté de la
presencia de mi madre tras de mi, observándome fijamente.

-¡Mamá! ¿Cuándo has entrado en mi cuarto?¿no te había escuchado


llegar?.

-¡Ya me he dado cuenta de ello, hija!, estabas demasiado concentrada por


eso no quería interrumpir.

-¿Necesitas alguna cosa?.

- 19 -
-No cariño, no necesito nada, solo quería ver por mis propios ojos algo
que siempre había deseado ver y observando la dedicación que estás
poniendo, me haces sentir orgullosa de ti, aunque para ser sincera si hay
algo que me gustaría poder hablar contigo si tienes unos minutos.

Yo sabía el asunto que ella querría tratar, era cuestión de tiempo que se
produjera ese momento.

-¡Claro que tengo unos minutos!, ¡¡dime!!.

-¡Uff! ¡Sinceramente no sé cómo empezar!. Sé cuál es el deseo que tienes y


la petición que le hiciste a tu padre y créeme que admiro que quieras
hacer algo bueno por los demás, pero ¿es necesario que sea en una
residencia de ancianos? ¿No habría otra cosa?. No sé, en un hospital por
ejemplo, allí también aprenderías muchas cosas y a la vez serias de gran
ayuda. Yo tengo varios amigos que son médicos y estarían encantados
de poder ayudarte si te decidieras. ¡Pero en una residencia!… ¿porqué
Lorena?.

-Y ¿Por qué no, mamá?. ¡Acaso no es un buen lugar donde también poder
ayudar a personas indefensas que han dedicado su vida y su trabajo por
llegar donde estamos!, si no fuera por ellos, ninguno de nosotros hubiera
siquiera llegado a nacer y ahora que son mayores e indefensos parece que
nadie los tiene en cuenta.

-Eso no es verdad Lorena, hay grandes profesionales con total dedicación


y vocación preparados para ayudarles.

-Lo sé mamá, ¡pero de verdad es mi deseo!. Sé que te cuesta entenderlo y


a mí a la va vez me cuesta explicártelo, pero ya lo tengo decidido. No
quiero que te preocupes, que como prometí a papá, mis estudios serán lo
primero. Esta vez no os voy a defraudar, te lo prometo mamá.

Notaba por su forma de mirarme que aún viéndome decidida y después


de haberles prometido que no los defraudaría, mi decisión no le
complacía y eso me llegaba a molestar mucho, seguía sin entender
porque esa reacción ante mi deseo. ¿Que desprestigio sería ese, para que
le molestara tanto?

- 20 -
¿Por ser la hija de quién era?.. ¡Que cosa más absurda!. Nadie mejor que
yo debía decidir mi futuro y ninguna posición familiar encumbrada ni
económica sería ningún obstáculo. ¡Ya estaba decidido!.
Pero tampoco quería que por esta decisión se abriera una brecha entre mi
madre y yo, por lo que a fin de tranquilizarla, solo para tranquilizarla, le
dije:

-¡Pero mamá no te preocupes ya sabes como soy, lo mismo empiezo y a


los dos días me doy cuenta que eso no es para mí y lo dejo, ya me
conoces!.

Esas palabras parece que surtieron efecto, pues en su rostro se reflejó


cierta tranquilidad, como si le hubieran quitado un peso de encima.

-Eso espero Lorena, soy tu madre y como tal siento que tu lugar no está
allí, al igual que me dijiste tú antes, yo tampoco sabría explicarte el
porque lo siento así, pero algo dentro de mí dice que esta decisión tuya no
es la acertada. ¡Pero en fin, no me queda otra que respetar tu decisión,
siempre y cuando sepas establecer tus prioridades, tal y como nos
prometiste! — y salió de mi dormitorio con el típico gesto en ella de
acariciar mi pelo—.

Yo aún estaba descifrando en mi mente, como podía sentirse mi madre


así, ¡me descolocaba!, pero tampoco iba a permitir que aquello me
disuadiera de mi decisión.

Intentaba continuar con los estudios, pero ya me resultaba imposible la


concentración. Simplemente me limitaba a ver letras sin entender el
significado, cerré los libros y me tumbé en la cama. Y en ese momento
empezaron a manifestarse los típicos nervios que aparecen el día antes de
cualquier entrevista de trabajo y aunque sabía que en este caso no tenía
que preocuparme pues el puesto de voluntaria ya era mío, no dejaba de
preguntarme..¿ Cómo será? ¿Seré capaz? Mi mente me bombardea a
preguntas, pero las respuestas tendrían lugar al día siguiente, por lo que
inquietarme por algo que aún no sabía cómo sería, no tenia sentido.
Prácticamente acababa de amanecer y ya me sentía preparada para
afrontar el día, ya en clase y antes de que la profesora hiciera presencia,
les conté a mis amigas más íntimas la decisión que había tomado, ni que
decir tengo, que para algunas lo que iba hacer era según ellas una
- 21 -
¡tremenda locura!, pues si las tardes las dedicaba a ser voluntaria,
¿cuándo estudiaría?. La carrera de Derecho a la que había prometido
dedicarme no era fácil, necesitaba mucho tiempo y dedicación. Pero no
sería la primera ni la última persona que alternará dedicación con
vocación, y yo era una de ellas.
Y por fin llegó el momento, la mañana se había hecho eterna, ¡pero ya
estaba allí!, frente a la puerta de aquella residencia, dispuesta a lograr mi
objetivo.

Tras tocar al timbre y pasados unos minutos se abrió la puerta y tras ella
la silueta esbelta de una señora con cierta elegancia y con un rostro alegre
que trasmitía tranquilidad, y a la vez rigidez. Una combinación un tanto
extraña.

-¡Hola! ¡Imagino que tú serás, la nueva voluntaria Lorena, ¿verdad?.

-Si señora,lo soy. Mi nombre es Lorena, mucho gusto en conocerla.

-¡Encanta! soy Manuela, la directora. ¡Sabes me han dado muy buenas


referencias sobre ti! y tengo que decirte que me parece algo elogiable que
una jovencita como tú se ofrezca voluntaria, aquí cualquier ayuda siempre
nos viene bien, por muchos que seamos, siempre seremos pocos si
queremos dar la mejor atención a nuestros mayores.
Si te parece bien te enseño las instalaciones y a la vez vas conociendo
algunos de “nuestros huéspedes” como yo los llamo. Tu trabajo consistirá
en darles la atención necesaria, compartir tiempo con ellos para que su
estancia aquí sea de lo más agradable posible. Quizás verás que con
algunos, el poder contactar te costará un poco, pues hay quienes están
aquí contra su voluntad, por el deseo de sus familiares y quienes por sus
circunstancias en la vida sean encontrado solos de la noche a la mañana y
aquí han encontrado su refugio, pero eso ya es algo que tú misma irás
descubriendo, a veces te sentirás impotente, pues no llegarás a
comprender algunas de sus reacciones, cuando llegue ese momento
aprende a ser paciente y a tratar de empatizar con ellos, muchos han
pasado verdaderas atrocidades en su vida y eso es algo que se llevarán
con ellos a la tumba.

Oír aquellas palabras me hizo sentir una sensación de compasión que a la


vez daba más fortaleza a mi resolución de estar allí. Estaba dispuesta a
poner todo mi empeño en hacer que la vida de aquellas personas fuera lo
- 22 -
más agradable posible siempre que de mí dependiera, era la primera vez
que tenía una sensación así.
Acompañada por la directora observaba atentamente todo departamento
que me enseñaba, pero a la vez me impacientaba, pues estaba deseando
poder entrar en la zona donde estarían los mayores y una vez allí intentar
descifrar quién podría ser Sofía.
Al ser ya media tarde era la hora de las actividades, por lo que la mayoría
de ellos estarían allí presentes, entretenidos. El momento idóneo para
conocerlos en un mismo momento.
Al entrar en la sala y como era de esperar todos ellos se giraron al ver que
entraba la directora, se notaba que al igual que los niños en el colegio, a
ellos también les imponía la presencia de aquella señora. Más tarde
entendería el porqué.
Una vez que había acaparado la atención de todos ellos, la directora me
presentó, pues a partir de ese momento me verían muy a menudo.

-¡Hola a todos!… Espero no interrumpir vuestro momento de ocio, pero


quiero que conozcáis a alguien, es Lorena, esta joven a partir de hoy
estará con vosotros compartiendo actividades, es una joven muy especial,
a decidido venir como voluntaria al centro y eso es admirable, solo quiero
pediros que le facilitéis el trabajo, que no queremos que nos deje el
primer día ¡Vale!.
Entonces se giró, y mirándome me regaló una sonrisa añadiendo la frase
“todos tuyos Lorena” y entonces se marchó para atender sus deberes en
dirección.
En ese momento la sala se llenó de risas débiles y sin esperarlo
empezaron todos aplaudir, dándome de esa manera una calurosa
bienvenida, eso hizo que me emocionara, en ocasiones anteriores había
sido el centro de atención, pero aquí era diferente. Ver como personas
mayores a las que yo respetaba me aplaudían me hizo empequeñecer,
pero a la vez me emociono y ellos se percataron de ello.
Aquello no les paso desapercibido a ellos, entonces fue cuando observé
como una señora de cuerpo frágil se levantó de su silla y dando pasitos un
tanto inseguros se acercó hacia mí, me cogió de la mano y estrechándolas
entre las suyas me dijo: ¡Bienvenida Lorena, muchas gracias por estar
aquí!.Nos alegra mucho ver caras jóvenes entre nosotros y sobre todo la
dulzura que tu rostro desprende aún más, de nuevo bienvenida a nuestro
hogar.

- 23 -
CAPITULO 5

¡Aquellas palabras que salieron de su boca sin apenas aliento, aquel


cuerpo desgastado, unos ojos preciosos pero que carecían de brillo por las
muchas lágrimas que intuía habían derramado, junto al tacto de aquellas
manos tan delicadas por las cuales casi prácticamente sobresalían unos
frágiles huesecillos, creó un nudo en mi garganta difícil de digerir!.
En ese momento no me salían las palabras debido a la emoción, pero tras
unos segundos y con una leve sonrisa en mis labios le di las gracias a ella
y seguidamente le pregunté cómo se llamaba:

-Yo soy María.

-Encantada de conocerte María, para mí es un verdadero placer estar aquí


con vosotros y espero poder ayudaros en todo cuanto necesitéis.

-¡Bueno hija, a nuestra edad ya poco necesitamos, tan solo el seguir el


horario de la medicación es prácticamente lo más importante que
tenemos para hacer. ( Añadió junto a una agradable sonrisa).

-¿Te puedo pedir un favor María?.

-¡Por supuesto que si cariño!.

-Como ya sabes es mi primer día y no voy a negarte que estoy algo


nerviosa, cosa que imagino has percibido desde el principio, y me gustaría
si fuera posible que me hicieras de anfitriona, presentándome a tus
compañeros, me resultara más fácil acercarme a ellos contigo a mi lado.
¿Qué te parece la oferta? ¿Aceptas mi reto? ( Ambas nos pusimos a reír, lo
que despertó la curiosidad de los que se encontraban más cercanos a
nosotras).

-¡Eso está hecho!

Y seguidamente me fue presentando uno a uno a sus compañeros, pero a


la vez añadía algo que para mí estaba resultando muy valioso a la hora de
poder conocerlos.

- 24 -
No solo me decía sus nombres, sino que ademas hacía alusión al tiempo
que llevaban en la residencia, aquello me dejó claro una cosa, que María
era una de las más veteranas de la Residencia y que estaba muy unida a
cada uno de sus compañeros y el cariño que todos sentían hacia ella era
recíproco, algo que se podía palpar desde el primer momento.

El tiempo pasó tan rápido que prácticamente llegó la hora de marcharme.


Le agradecí enormemente la atención y la ayuda que recibí a María pues
gracias a ella, ese primer día al que todos tememos cuando empezamos en
un nuevo trabajo se había disipado rápidamente, ni que decir tengo que
había resultado una tarde sumamente agradable. Había conocido de una
forma fugaz a todos los residentes que allí habían, incluso ella misma me
presento al personal de enfermería. ¡Cosa que me llamó la atención pues
esperaba que esas presentaciones las hubiera hecho la directora, pero por
algún motivo, no lo hizo!.
Al despedirme le pedí a María si podía contar con ella para que siguiera
siendo mi guía al día siguiente, pues el que conociera a todos me daba la
ventaja de acercarme a cada uno de ellos con el tacto debido, pues
muchos no estaban allí por voluntad propia y acceder a ellos aunque solo
fuera para entretenerlos haciendo actividades sabía que sería un gran
desafío.

María accedió amablemente, quizás yo no estaba siendo consciente en


ese momento, que lo que estaba pidiendo quizás era demasiado, un sobre
esfuerzo a una persona que aunque tenia gran voluntad, su deterioro
físico no le darían muchas facilidades. Cosa que por supuesto tendría en
cuenta.

Tras acudir para despedirme de la directora, está amablemente me pidió


si disponía de unos minutos pues quería conocer algo más sobre mi.

-No quisiera entretenerte mucho Lorena pero apenas por mi trabajo


hemos tenido oportunidad de hablar esta tarde y hay cosas que me
gustaría comentar contigo.

-Me parece muy bien, ¡usted dirá señora directora!.

-¡Mejor llámame Manuela!(contestó con una leve sonrisa).

- 25 -
-¡De acuerdo! y con cierta curiosidad le pregunté que quería comentarme.

-¡Verás! Un gran amigo al que aprecio mucho me comentó que había una
joven que quería trabajar aquí de voluntaria, me pidió si habría
posibilidad de que pudiera incorporarte al equipo de inmediato. Por
supuesto que por la gran amistad que nos une le dije que Si, pero me
llamó mucho la atención que me pidiera que no hiciera preguntas sobre ti,
que tan solo me limitara a darte esta oportunidad.
Aquella petición me extrañó mucho viniendo de su parte. Pero le prometí
que así lo haría.

-Y ¿porqué me dice eso Manuela? ( entonces recordé la petición que le


hice a mi padre cuando le pedí que interviniera, que nadie supiera quién
era y he de admitir que cumplió con mi deseo).

-Tan solo quería que lo supieras, ¡espero que algún día me lo pueda
explicar!, mientras tanto te doy la bienvenida y espero que te sientas
como una más de nosotras. Pero a la vez soy yo la que ahora te tengo que
hacer una petición.

-Un tanto asombrada, le dije: “Usted dirá “. (Mientras a la vez pensaba


¡una petición a mi!. Si a penas llevaba unas horas allí, en fin, ¿que podría
pedirme?)

-Te pido lo mismo que les pedí a cada uno de los trabajadores que están
aquí y es: “Que lo que sucede dentro de la Residencia, se queda dentro de
la Residencia”. ¿Entiendes lo que quiero decirte?

-( ¡Por supuesto que lo entendía, algo me decía que vería cosas que no me
iban a gustar seguro!.Aquello me enojo interiormente pues ya me dejaba
claro que no era “Oro todo lo que reluce ”. Eso acrecentó más mi deseo de
estar allí, y ver con mis propios ojos si había algo que fuera intolerable, en
ningún momento permitiría que nada perjudicara a las personas
indefensas a su cargo ya fuera en sentido físico, moral o económico. Y el
que estuviera estudiando leyes me daba un buen margen a mi favor, pero
esta claro que nunca revelaría este detalle, pues sería mi gran aliado).

-¡No se preocupe Manuela, cuente con ello!. ( Le conteste con la boca, pero
no con el corazón).

- 26 -
Mientras recorría el camino que me llevaría a casa, mi mente hacía
balance de todo cuanto había sucedido ese día, pero lo más curioso es que
mis pensamientos estaban centrados en ese momento en la actitud
irregular de la Directora, no se porqué sentí una sensación extraña en su
comportamiento, recordé el momento en el que hicimos presencia en la
sala de actividades donde estaban los mayores, y como de forma fugaz al
ver sus rostros percibí en ellos cierto temor hacia ella, al principio pensé
que sería por el respeto que le tenían debido a su puesto, pero en mi
interior intuía que había algo más.
Ya su propia apariencia intimidaba un poco, una señora de unos sesenta
años, pelo corto, semblante serio, pasos firmes, vestida elegantemente
con un uniforme gris que a la vez endurecía sus facciones, con tono de
voz seco y a la vez áspero que intentaba suavizar con alguna media
sonrisa forzaba, todo aquello en conjunto sinceramente me mosqueo. ¿El
porqué? …Me tomaría mi tiempo para averiguarlo, de eso estaba
completamente segura.

Como era de esperar al llegar a casa prácticamente había llegado la hora


de cenar y allí estaban mis padres, ambos esperando mi llegada para
empezar con lo que ya esperaba, ¡el interrogatorio!. Cosa que a mi padre
se le daba de lujo hacer debido a su trabajo.
El rostro de ambos era desconcertante, por un lado mi padre evidenciaba
esa alegría que se refleja en el brillo de los ojos esperando y deseando
escuchar que tal la experiencia del primer día. Y a la vez el rostro de mi
madre, un semblante totalmente apático, reflejando cierta sensación de
molestia contenida, seguía sin entender el porqué de su reacción, no me
entraba en la cabeza que aquello le estuviera afectando tan
negativamente, hasta el grado de no mostrar ningún tipo de interés por lo
que les contaba.

Intentaba empatizar con ella, pero me resultaba totalmente imposible.

Mi padre aunque no quiso hacer ningún comentario al respecto sobre la


actitud de mi madre, me miraba y con un gesto de complicidad hacía mi,
me lo decía todo. Sabía que él me daría el apoyo por parte de los dos.

Por eso intenté minimizar mis sentimientos para que la noche resultara lo
más agradable y apacible posible.

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CAPITULO 6
Tras la cena y tal como esperaba, mí madre salió para marcharse a su
dormitorio alegando que tenía jaqueca.
Y al quedarnos tan solo mi padre y yo, continuamos con la conversación
de mi primer día y aproveché el momento para saciar mi curiosidad.

-¡Por cierto papá! ¿desde cuando conoces a Manuela?.

-¡No sabría decirte exactamente! Más bien conozco a su sobrino, nos


criamos en el mismo vecindario, Marcos, ¡un joven un tanto especial!.

-¿Especial en qué sentido?.

-Había algo en él , que ahora mismo no sabría explicarte, pero desde joven
siempre fue muy servicial, y eso a pesar de que debido a un problema
físico en muchas ocasiones era objeto de burlas.

-¿Qué le pasaba?.

-Creó recordar que siendo un bebé perdió a sus padres en un accidente de


tráfico, él en ese momento no estaba con ellos se había quedado con una
niñera en casa, al principio lo llevaron a una casa de acogida hasta que
dieron con el único familiar que tenía, Manuela, que por lo visto vivía en el
extranjero y la que accedió a cuidarlo y criarlo como un hijo, pero por
desgracia cuando tenía unos dos añitos por lo visto se cayó por unas
escaleras rompiéndose la cadera y a pesar de varias operaciones le
quedaron la secuelas, una cojera de por vida. Cuando tenía alrededor de
12 años se vinieron a vivir a nuestro barrio y como más o menos tenemos
la misma edad congeniamos muy bien y nos hicimos amigos. Realmente
sentía admiración por su forma de ser, a pesar de las burlas, nunca se
enfrentó a nadie a pesar de ser un joven de gran fortaleza física, pues
siempre estaba haciendo ejercicio, cosa que gracias a él terminé haciendo
yo también, convirtiéndonos en dos jóvenes “Cachas” y en la envidia de
muchos,(en ese momento recordando aquellos bonitos recuerdos se puso
a reír con esa risa contagiosa, y ambos no paramos de reír en un buen
rato, pues desconocía esa faceta de mi padre).

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Pero los años pasaron y cada uno tuvo que ir por caminos distintos, yo
opté por la carrera de Derecho y poco a poco fuimos perdiendo contacto,
hasta que hace unos pocos años nos volvimos a encontrar durante uno de
mis viajes y me contó a lo que se dedicaba y me hablo sobre su tía y una
residencia que había abierto. El marchaba por una larga temporada pero
nos intercambiamos los números de teléfono para no volver a perder el
contacto. Y al poco tiempo requirieron mis servicios como abogado en
una Residencia que por supuesto desconocía que fuera de la que Marcos
me había hablado, y allí, después de tantos años reconocí a Manuela, los
años habían dejado mella en su rostro y también en su mal carácter. Pero
por suerte para mí, ella no me reconoció.

-Y ¿qué pasó para que requirieran tus servicios?.

-¡Bueno al parecer unos familiares interpusieron una denuncia a la


residencia por la mala gestión de los ahorros de los que allí residían, de la
mala alimentación y atención que les daban a los mayores, en fin lo
clásico, pero al final la demanda se desestimó pues llegaron a un acuerdo,
en fin, cosas que pasan.

-Y ¿tú no hiciste nada más?

-¿Qué podía hacer Lorena decidieron prescindir de mis servicios?, y he de


reconocer que me vino hasta bien, pues tenía una gran cantidad de casos
sobre la mesa que merecían primordial atención, así que simplemente
cobre mis honorarios y me marché.

-Pero papá ¿tú no eres así?. Eres un hombre íntegro y con principios,¡no
puedo creer que dejarás el asunto y ya!.

-Bueno ¿quien dice que lo dejara por completo?. Yo aún sigo con la mosca
tras la oreja y sigo haciendo mis indagaciones pero con mucha discreción.

-Y sabiendo el favor que te pedí, de poder entrar como voluntaria


precisamente a esa residencia: ¿Por qué no me disuadisteis para que
cambiara de opinión ?.

-Pues porqué de ser sincero, me vino como anillo al dedo, ahora podía
estar mejor informado de lo que allí sucede teniendo dentro alguien de
mi mayor confianza, y a quien mejor que a mi propia hija.
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-Me acabas de dejar sin palabras papá, nunca lo hubiera imaginado, lo que
no logró entender es como pudiste pedirle el favor a Manuela si con ella
ya habías tenido un encuentro poco agradable.

-Porque no se lo pedí a ella directamente, sino a Marcos.

-¿A Marcos dices?

-Exacto, él al estar fuera de la ciudad no estaba al tanto de lo que sucedía


en la residencia, estaba muy centrado en su trabajo algo sobre una ONG,
por lo que en cuanto le pedí el favor intervino hablando con su tía, ¡ y ya
ves trabajo conseguido!. Aunque por supuesto omití el detalle de que eras
mi hija. Aunque él en ningún momento preguntó nada más, tan solo le
alegró de volver hablar conmigo y que pudiera hacer algo por mi . ¡Es muy
buena personas! Aunque no podría decir lo mismo de su tía.

-Yo también opinó como tú, ¿sabes qué fue lo último que me dijo antes de
marcharme?

-¡Viniéndola de esa señora, me esperaría cualquier cosa!.

-Me dijo que “Lo que pasa dentro de la Residencia, queda dentro de la
Residencia”. ¿ No crees que esa frase resultaba inadecuada y más justo en
el primer día de trabajo?.

-¡Por supuesto, totalmente fuera de lugar!. Sabes, ahora más que nunca
me alegro de la decisión que tomaste y más aún que eligieras esa
Residencia, creo que hay algo encerrado y que vamos a sacar a la luz
juntos.

-Puedes estar tranquilo papá, que si sucede algo inusual lo descubriré,


dentro de la Residencia tengo razones personales las cuales quiero
atender, pero ya sabes cómo soy, ¡No se me escapa nada!.

-¡Lo sé hija mía, lo sé! En eso has salido a tu madre. Pero nunca olvides
Lorena que “ tal como dice un dicho: Roma no se construyó en un día “, no
pretendas resolver todo lo que ronde en tu mente rápidamente, todo
necesita su tiempo, y él es quien pone a cada uno en su lugar. Y para
hacerlo has de cuidarte , no descuides tu propia salud. Se consecuente con
- 30 -
tus actos, y sobretodo paciente. ¡Y en eso tienes que parecerte a mi! (y
tras unas largas carcajadas se puso fin a la conversación).

Me encantaba sentir tal complicidad con mi padre, para mí él siempre


había sido el modelo de hombre perfecto, era íntegro y fiel a sus
convicciones e intuiciones en las cuales prácticamente siempre acertaba.
Seríamos los aliados perfectos, pero ¿ante qué?. Solo el tiempo lo diría.

A la mañana siguiente como era costumbre acudí a la universidad


intentando retener en mi mente toda la información posible sobre leyes,
estrategias, aunque la verdad, no resultaba del todo fácil había mucho
que estudiar y recordar, a veces me sentía algo agobiada, pero me había
comprometido con cumplir y así lo haría.

Prácticamente no paraba en casa, pues en cuanto llegaba me daba unos


minutos para relajarme con una buena ducha, y después de coger fuerzas
con una buena comida, me preparaba para lo que realmente deseaba
hacer.

Durante el camino a la Residencia recordé las palabras que mi padre me


dijo durante la conversación, tenía que cuidarme no solo mentalmente
sino también físicamente, pues reconozco que todo aquel trajín había
afectado un poco a mi buena alimentación “y con esas cosas no se puede
jugar”,si quería sacar todo hacia adelante.

Y prácticamente sin darme cuenta ya estaba allí frente a la Residencia. Y


mientras tocaba al timbre de la puerta, pensaba que podía hacer para
ganarme la confianza de la Directora, pero a la vez entendía que eso
llevaría su tiempo.

Pero algo que nunca podía evitar, era que siempre que acudía allí , cierto
estado de tensión me sobrecogía.., ¿la razón?.. La ignoraba pues estar allí
rodeada de gente madura me hacía sentir muy bien, por eso me
desconcertaba sentir esa sensación.

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CAPITULO 7

Al entrar como era de esperar me dirigía a la sala de entretenimiento


donde los mayores estarían, tras las típicas siestas después del almuerzo.
Y a lo lejos contemple a María entretenida intentando enseñar a una de
sus compañeras a bordar, estaba tan concentrada que ni se percató de mi
presencia.

-¡Buenas tardes María y compañía!. ¿Qué tal se encuentran hoy? ¡Por lo


que veo parece que están muy entretenidas!.
-¡Hola mi niña! (respondió María de forma tierna). ¡Qué alegría de que
estes de nuevo con nosotras!. ¡¡Sabes!! Ayer cuando te marchaste todos
estos curiosos que ves a mi alrededor empezaron atosigarme con
preguntas sobre ti. Y la única manera de que me dejaran de agobiar con
preguntas fue decirles que tú misma harías tú presentación ante ellos. ¡Así
que aquí tienes a todos preparados para enterarse de tu vida, jajaja! ¡A lo
que nos a llevado la vejez!.

-No te preocupes María que yo ya venía preparada para responder a todas


vuestras preguntas, ¡sino difícilmente podríais llegar a conocerme!.

Y tras una par de horas entre preguntas y respuestas todas sus


curiosidades quedaron satisfechas y ver sus caras de asombro cuando les
dije que me estaba preparando para ser abogada me causó cierta
simpatía, a la vez que seguían prestando una atención máxima a cuanto
decía, eso me hacía pensar en que en unos años yo estaría posiblemente
en su lugar conformándome con escuchar historias de vidas ajenas. ¡Pero
bueno, ese no era el momento para pensar en ello, ahora tocaba ser yo
quien les prestara toda mi atención!.

Mientras hacíamos cualquier tipo de actividad para que les sirviera de


entretenimiento, aprovechaba para ir conociendo poco a poco algo sobre
sus vidas, y créanme cuando les digo, que en muchas de estas Residencias
quedan abandonadas a su suerte personas de mentes excepcionales, que
de haber tenido los recursos necesarios durante su juventud hubieran
llegado a ser mentes prodigiosas y que hubieran aportado grandes cosas a
la humanidad, pero que sus limitaciones les habían arrebatado esta

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oportunidad y ahora se hallaban aquí, en un centro, donde la rutina
marcaba sus ritmos de vida.
Conocer tantas historias hacia que surgieron en mí sensaciones
contradictorias, por un lado sentía alegría por haber tenido la
oportunidad de conocerles, pero por otro lado surgía dentro de mí rabia
de saber que en el caso de muchos de ellos, estaban allí por el abandono
de “en teoría” las personas que tenían la responsabilidad de colmarles de
atención y cariño. ¡No se lo merecían!. Merecían acabar sus días en sus
hogares rodeados de sus familias. Pero ya poco se podía hacer.
De nuevo la tarde transcurrió rápidamente y prácticamente llegó el
momento de marcharme, María como era de esperar había demostrado de
nuevo ser una gran anfitriona.
Aquello marcaría el comienzo de una amistad muy bonita entre ella y yo.

-¡Cuánto te agradezco María que de nuevo me hayas podido ayudar


durante toda la tarde!, tenerte a mi lado, me a facilitado mucho la
conversación con todos tus compañeros. Muchas gracias de corazón.

-Para mi a sido un enorme placer mi niña, he estado tan a gusto que ni


siquiera he recordado mis dolores de artritis, jajaja, ¡me estas resultando
ser una buena medicina!.

-¡Que cosas tienes! Ojalá y pudiera hacer más. Por cierto, hoy hemos
tenido poca oportunidad de poder hablar las dos, me encantaría si no te
causa malestar, poder conocer tu historia, ¿cómo es que has llegado a un
lugar como este?.
Espero no dar la imagen de persona entrometida ni mucho menos , solo
que me encanta conocer vuestras historias, y no se porqué, pero intuyo
que la tuya va a ser muy especial. ¿ Te incomodaría si mañana me
hablaras sobre tu historia?.

-¡Por supuesto que no cariño!. Mañana hablamos sobre ella, pero te


aseguró que no es una historia muy agradable. Pero bueno mañana será
otro día.

Mirándome tiernamente me regaló una sonrisa que contiene más valor


que cualquier otro regalo y mientras nos acercamos a la puerta, a lo lejos
en una sala algo apartaba vi el reflejo de una señora sentada en un sillón
mirando fijamente por la ventana, me extrañó no haberla visto junto a los

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demás en la sala de actividades. Y con cierta curiosidad pregunté a María,
quién era.

-Ella es Sofía, vino hace tan solo unos días, siempre se sienta en aquel
lugar y así pasa las horas, muchas veces me he acercado para hablar con
ella, pero siempre me pide de forma muy educada que por favor la deje un
rato a solas, que necesita tiempo, y yo lo respeto, también en mi caso
necesite tiempo para aceptar el cambio de vida al que me enfrentaría.
Pero no se porqué me crea cierta ternura cada vez que paso por aquí y la
veo tan solitaria. Lo mismo tu con esa carita y esa voz tan dulce tienes más
suerte que yo. Me encantaría encontrar una buena amiga, aquí dentro
todos son mis amigos, pero lo cierto es que un buen amigo o buena amiga
es muy difícil encontrarlo. ¿Te imaginas que ella fuera la persona a quien
yo necesito para entablar una buena amistad?,¡pero amistad de esas, de
las buenas!.

-¡Estoy segura de ello María!. Y tras un dulce beso de despedida me


marché.

No me lo podía creer era: ¡Sofía! Por fin la había encontrado.


No tarde mucho tiempo en darme cuenta que no me resultaría fácil
entablar una conversación con ella, pues ya claramente había dejado claro
que necesitaba su espacio y ante todo era algo que iba a respetar, pero ya
buscaría la manera de acercarme a ella sin incomodarla.

Y así pasaron los días, tan fugaces que ni me daba cuenta.

De nuevo amaneció un nuevo día y tras cumplir con mi obligación


asistiendo a la Universidad y todo lo que aquello conllevaba, se acercaba
la hora de ir a la Residencia.
Antes de salir de casa me topé con mi padre en la entrada:

-¡Lorena hija! Si llego cinco minutos más tarde, hoy no nos hubiéramos
visto. ¿Qué tal va todo por la Residencia?.

-Muy bien papa, la verdad es que no imaginaba que hubiera gente tan
encantadora, aunque he pasado relativamente poco tiempo con ellos, ya
los siento como si los conociera de toda la vida, y sus historias: ¡Ay papá,
si conocieras sus historias, conociendo lo sentimental que eres acabarías
llorando!.
- 34 -
-¡En serio! ¡Pues en algún momento me gustaría que me contaras algo
sobre ellos! A los abogados nos hace falta saber alternar Justicia con
Empatía. Nos hace parecer algo más humanos.

-Descuida, lo haré. (Y con un beso fugaz en la mejilla, me marché pues ya


se estaba echando la hora encima, y no quería ser impuntual, algo que
detestaba).

Al llegar a la Residencia me extrañó la cantidad de personas que por allí


andaban, normalmente nunca había nadie por allí. Entonces ante mi
curiosidad pregunté, por si había pasado algo. Pero para mí tranquilidad
todo aquel ir y venir de gente, era porque aquel día era el “día de visita”.
Todos los ancianos los veía alborotados, como a niños que esperan la
visita de alguien a quien llevan tiempo esperando. Aquella imagen me
emocionó. Ver sus caras reflejando tal alegría, me hizo pensar que aquel
día poco podía hacer para entretenerles, pues ya lo estaban demasiado.
Al ir entrando giré mi cabeza buscando con mi mirada a Sofía en el lugar
donde solía estar cada día, y allí seguía, pero esta vez estaba acompañada,
al fijarme bien, enseguida supe de quién se trataba era Alsia, la amiga de
su hija Lucia a la que escuché prometerle que se ocuparía de visitar a su
madre mientras ella estuviera fuera. No hacía falta escuchar nada de la
conversación pues los gestos lo decían todo, Sofía sujetaba las manos de
Alsia y esta de vez en cuando acariciaba el rostro envejecido de ella con
tal delicadeza como se toca un cristal delicado. Aquella imagen me alegró
el día, pues falta me iba hacer, para lo que más tarde tendría que escuchar.
Con la mirada mientras seguía caminando, buscaba a mi mayor aliada
María.
Al principio pensé que ella al igual que los demás estaría en la compañía
de algún familiar, pero lo cierto era que no fue así.
No pasó mucho tiempo cuando al fin la encontré, estaba sentada en un
sillón en solitario, tejiendo lentamente algo que a lo lejos parecía una
bufanda, me acerqué un tanto extrañada de encontrarla allí tan sola y le
pregunté:

-¡Hola María! ¿Te veo muy entretenida?

-¡Hola mi niña! No te he visto llegar. Pues ya ves, intentando acabar esta


bufanda que ni recuerdo cuando la empecé, jajaja.

- 35 -
-Me acabo de enterar que hoy es día de visita.

-¡Ah si! Ayer se me olvidó comentártelo, aunque pensaba que la señora


Directora ya te habría puesto al corriente.

-¡Bueno no tiene importancia, se le habrá pasado!. ( Y un tanto extrañada


le pregunté).Por cierto ¿Y tú no tienes ninguna visita hoy?

-¡Uff mi niña hace años que no recibo visitas!. Ya nadie se acuerda de mi.

Escuchar aquellas palabras encendió en mi interior cierta rabia ,¿cómo


era posible que nadie se acordara de una mujer tan excepcional como
ella?

Como tampoco quería pecar de entrometía, busqué el lado positivo.

-¡Bueno pues hoy vas a tener una visita solo para ti!.

-¿Una visita solo para mí? ¡No te entiendo!.

-¡Hoy yo seré tu visita!, ayer te comenté que me encantaría conocer tu


historia, y hoy resulta que todos los demás están entretenidos, por lo que
no necesitan de mi atención ¡así que hoy soy toda tuya! y créeme que me
encanta la idea, ¡si te parece bien a ti claro!.

-Mirándolo desde esa perspectiva, tienes toda la razón, jajaja. ¡Bueno y


por donde quieres que empiece y te explique!.

-¡Pues todo lo que puedas y quieras explicarme sobre ti!, por ejemplo de
dónde eres y como llegaste a parar aquí.

La historia que escucharía a continuación, sería la primera que se


quedaría grabada en mi mente como sello de oro marcado.
Nos sentamos frente al jardín hacia un día soleado, ella se quedó unos
minutos en silencio, mientras observaba a sus compañeros paseando con
sus familiares de un lado para otro con cierta añoranza, entonces tras esa
larga pausa, me miró fijamente a los ojos y me preguntó: ¿Alguna vez te
has llegado a sentir sola a pesar de estar rodeada de gente?.

- 36 -
CAPITULO 8

Me extrañó mucho aquella pregunta, por un instante me quede pensativa,


lo cierto era que esa sensación nunca la había sentido antes, hasta el día
en que me puse a meditar en lo que estaba haciendo con mi vida, entonces
aquellos días a pesar de estar rodeada de amigas, pues si, me sentía sola.

-¡Me gustaría decirte lo contrario María, de que nunca había tenido esa
sensación, pero lo cierto es que si, he sentido soledad a pesar de estar
rodeada de personas!.

-Entonces entenderás perfectamente lo que voy a contarte:

-“Durante mi infancia no tuve oportunidad de hacer amigos, mi madre


tuvo la desgracia de dar con un hombre que ni era padre, ni esposo. Su
vida consistía en vivir en sumisión a un hombre déspota y sin escrúpulos.
Yo apenas recuerdo aquellos años, solo recuerdo estar día y noche en un
cuarto pequeño donde venía mi madre a dormir conmigo en las noches
que mi padre literalmente la arrojaba de la cama. No tuve mas hermanos,
pues mi madre tuvo un aborto cuando yo apenas tenía cinco añitos como
consecuencia de un empujón de mi padre. En aquellos tiempos la vida era
muy diferente a la de ahora, no tenías donde acudir por ayuda y estaba
prohibido en casa que nadie del exterior supiera lo que sucedía dentro de
ella.
Por desgracia, si eso es lo que ves desde que eres una niña, llegas incluso a
pensar que es algo normal y que eso sucede en todas las familias, pero
qué equivocada estaba.
Tarde años en darme cuenta de ello, y me prometí a mí misma que nunca
permitiría que algo así me sucediera a mi, no permitiría que ningún
hombre me amargara la vida como nos había hecho mi padre, quien ya
para entonces estaba enfermo y mayor y que por capricho de la vida
ahora dependía de los cuidados de la mujer a la que nunca valoro, la cual
estaba desgastando la poca energía que le quedaba en cuidarlo.
Para cuando cumplí los dieciocho años, mi vida se había vuelto ermitaña,
carecía de amistades, además mi carácter era débil, en fin llegue a
sentirme un despojo humano viendo cada día lo que tenía a mi alrededor,
miraba muchas veces a mi madre y pensaba:

- 37 -
¡Ella no se merecía una vida así!. Pero yo sentía que poco podía hacer,
creo que una vida juntos y en esas condiciones le llevo a ella misma a
creer que eso era lo normal y vivía sumisa a ello.
Un día tuve que salir para hacer unas compras y entonces conocí a un
muchacho, Felipe, coincidimos en la tienda del barrio,¡me impactó que
me regalara una sonrisa!.¡Imagino que sería la falta de costumbre de que
alguien reparara en una muchacha tan poco agraciada como yo!.”

Aquel comentario me caló profundamente, pude ver el bajo concepto que


tuvo siempre de ella misma, mientras que por el contrario yo empezaba a
admirar aquella mujer, ¡y eso que aún no conocía completamente su
historia! La miré fijamente a sus ojos y acariciando su rostro envejecido le
dije: ¡No digas eso María!¡Pero si eres una mujer preciosa!.

Pero aquella sensación había convivido con ella toda su vida, y por mucho
que yo le dijera, no cambiaría su forma de verse así misma.

-Y ¿Qué paso con aquel muchacho que conociste?.

-“Pues nos veíamos a menudo cuando iba a la tienda, al principio solo nos
mirábamos y nos sonreíamos, pero aquel momento del día me hacía
sentir viva, tardamos tiempo en cruzar alguna palabra, ¡tú piensa que
aquella época era muy diferente a la de hoy día, las jóvenes que se les veía
hablar con muchachos se las tachaba de algo que no eran, y yo no quería
andar en boca de nadie, así estuvimos durante un tiempo, hasta que él se
decidió a saludarme y aquello fue el comienzo.
Ambos sabíamos que empezábamos a tener sentimientos el uno hacía el
otro,¡o eso pensaba yo!, y el estar durante un tiempo quedando a
escondidas para hablar, me hizo sentir cierta seguridad, pero los cortos
espacios de tiempo en los que nos veíamos hacía imposible conocer
verdaderamente a la persona. ¡Y yo era enormemente ignorante!.”

-¿Porqué dices eso? ¿Qué fue lo que pasó?

-“Mí padre se enteró de que estaba saliendo con un muchacho, y como era
de esperar, puso el grito en el cielo, ¡aún siento en mi mejilla el quemazón
de la bofetada que me dio, acompañada de un sinfín de improperios!.”

Ante aquellas declaraciones empecé a sentir como cierta rabia se


apoderaba de mi, intentaba mantener un semblante cálido y tranquilo
- 38 -
para que ella no se percatara de nada y siguiera expresándose y a la vez ir
desahogándose, sacando de su interior toda aquella tristeza que guardaba
para ella sola, como hasta en ese momento estaba haciendo.
Pero a la vez pensaba en lo afortunada que era al tener un padre como el
que tenía y que pocas veces había valorado, solo al compararlo con la
historia de otras personas me hacían ser consciente de lo desagradecida
que yo misma había sido con las personas que me habían criado.

Mientras seguía escuchando atentamente a todo lo que me contaba, una


frase quedó marcada en mi memoria, y que al principio me costó entender
la razón, fue escucharla decir:

-“Y por desgracia tuve que aprender por experiencia propia el dicho que
mi madre me dijo poco antes de marchar y descansar para siempre:

“No te ahogas por meterte en el agua del rio, te ahogas por permanecer
debajo de agua!.

Ella sabía muy bien de lo que hablaba, la historia se había repetido, se


casó por salir de su hogar donde los malos tratos por desgracia eran
habituales y desgraciadamente la historia se volvía a repetir en su
matrimonio, y lo peor de todo es que no acababa allí, la historia volvería a
repetirse en mi caso, pues al casarme para salir del infierno de aquel
hogar, me metí en otro mucho peor, y ella lo intuía a pesar de que nunca
se lo confesé.
¡Pero una madre conoce bien a sus hijos!, no les hace falta palabras para
conocer los hechos, tan solo una expresión en la mirada le dejaba claro
que su hija estaba viviendo en carne propia lo que ella había vivido, yo
creía que estaba enamorada de él, pues con sus continuas adulaciones me
engañaba fácilmente, hasta ese momento desconocía que llevaba doble
vida, tenía a otra muchacha en la localidad de al lado, con la que también
mantenía una relación, incluso antes de casarnos. Tarde un par de años en
ser consciente de ello, hasta que un día, harta de sus golpes, acudí a la
guardia civil, pero no sirvió de nada, era un mundo machista donde la
mujer era considerada tan solo como un utensilio”.

¡No podía creer lo que estaba escuchando!, ¿cómo era posible que la
historia se volviera a repetir? ¿Qué clase de tiempos eran aquellos en los
que a la gente no le importaba maltratar a otro ser humano más
indefenso? ¿No había nadie que les hiciera parar lo que estaba
- 39 -
sucediendo?. Todo aquello era superior a mi, la injusticia era algo que ya
me empezaba a resultar del todo intolerable, pero ante aquellas
injusticias pasadas yo no podía hacer nada. ¡O, si!.
Entonces recordé algo que había leído hacía tiempo:

“Muchos hombres piensan que aunque no pueden obligar a sus mujeres


a que los amen, si pueden hacer que les teman”.

Está claro que esa forma de pensar roba a las mujeres el respeto y la
dignidad que ellas se merecen. Y María como muchas otras mujeres daban
evidencia de ello, vivían sumidas en el temor.

Mientras continuábamos con la conversación, una compañera dio unos


toques seguidos en la puerta para recordarnos que ya había llegado la
hora de la cena.

-¡Madre mía!, ¡María ni me había dado cuenta de la hora que es!, ¡perdona
que te haya entretenido tanto!.

-¡Ni yo mi niña, ni yo!. Eso sucede cuando alguien se encuentra a


gusto.(Esa frase acompañada de unas risas, hizo relajar la tensión de la
conversación en la que sin apenas darnos cuenta nos habíamos
sumergido las dos).

Mientras que la acompañada al comedor, cogiéndola de su frágil brazo, no


pude evitar decirle:

-Sé que hoy te he hecho remover muchos de tus sentimientos y espero


que me perdones si en algún momento te has podido sentir incómoda con
estos recuerdos, pero no puedo evitar sentir la necesidad de poder
conocer el final de tu historia, quizás te parezca raro lo que te voy a decir
pero siento en mi interior como si yo pudiera hacer algo para evitar que
cosas como te ha sucedido a ti pueda suceder a otras personas
vulnerables, por eso me gustaría pedirte si sería posible, o, mucho pedirte
que cuando tú lo consideres oportuno me sigas contando tu historia.

- 40 -
CAPITULO 9

Nunca en mi vida había mantenido una conversación tan profunda con


alguien, y que fuera con María me hizo mucho en que pensar. Cada día al
ir a la Residencia veía a muchas personas de edad avanzada, pero nunca
me imaginé que detrás de cada rostro, de cada mirada perdida, existía una
vida, quizás para algunos más fáciles, para otros más complicadas, pero
estaba claro que para algunos de ellos eran verdaderas tragedias que
tuvieron que afrontar.
Ni que decir tengo que aquella noche me resultó totalmente imposible
conciliar el sueño, aún sabiendo que al día siguiente en la Universidad se
avecinaban exámenes sorpresa.
Ya adentrada la mañana, se evidenciaba en mis ojos las secuelas de una
noche de insomnio, y no pude evitar que al sentarme en la mesa para
desayunar, mi padres se percataran de ello.
No pasó ni tan siquiera unos segundos cuando dirigiéndose a mí, mi
padre preguntara: ¿Va todo bien Lorena? ¿Te encuentras bien? ¡No tienes
buena cara!.

-Sinceramente, no sabría decirte como me siento papá, es una sensación


extraña de rabia y a la vez de incredulidad.

-¿Y a qué se debe ese sentimiento?.

Entonces me tome mi tiempo, y de forma algo resumida les conté la


conversación que había mantenido con María, por la reacción en el rostro
de mi padre noté que situaciones parecidas le resultaban familiares, pues
en su bufete había alguien designado para tratar los asuntos de violencia
de género, y así me lo hizo saber. Seguidamente le miré a los ojos y sin
pensármelo dos veces exclamé: ¡Habría sitio para mí en ese
departamento!.

Creo que él ya esperaba esa reacción por mi parte, al notar el sentimiento


que reflejaban mis palabras, pero no pudo evitar darme uno de sus típicos
consejos:

-“ Lorena hija, la carrera que hemos decidido emprender es cierto que


está bien remunerada, pero para nada resulta fácil, hay que enfrentarse a
casos demoledores, y el de violencia de género por desgracia es uno de los
- 41 -
más habituales, en muchas ocasiones tienes que aprender a mantener la
compostura, manteniendo el temple. ¡Y eso no siempre es fácil!. No todo el
mundo está preparado para ello emocionalmente.

-¡Te aseguró papá que yo lo estoy!.

Ante tanta seguridad por mi parte, no pudo más que asentir con la cabeza
tras pronunciar “lo sé hija mía, lo se”.

Reacción muy diferente a la que mostró mi madre, quien sin haber


expresado ni una sola palabra ante lo que estaba escuchando, se levantó
de forma brusca sin apenas haber probado bocado, y con tono molesto al
salir del comedor, le escuchamos decir: “¡Sabía que esto no era una buena
idea, pero de nada me sirve expresar mi opinión, todo cuanto diga caerá
en saco roto!”.

Seguía sin entender aquellas reacciones por su parte.

El tiempo pasaba de forma fugaz, mi amistad con María se había ido


estrechando cada vez más, aún quedaba pendiente que me siguiera
contando más sobre su historia, pero los días sucesivos a la primera
conversación fueron algo complicados, pues Manuela se encargaba de
asignarme diversas tareas que hacían imposible poder dedicar toda mi
atención, aunque solo fuera por unos minutos a María.
Ella era consciente, pues al verme pasar de un lado para otro de forma
acelerada, siempre que cruzábamos nuestras miradas, nos regalábamos
una sonrisa una a la otra, momento en el que yo aprovechaba para
recordarle que aún teníamos una conversación pendiente, y asintiendo
con su cabeza me dejaba claro que ella también esperaba ese momento.

Día tras día seguía observando siempre en el mismo lugar del comedor,
como Sofía pasaba largos momentos en soledad, eso me entristecía
enormemente pues deseaba poder entablar conversación con ella, poder
compartir con ella los mismos momentos gratos que había compartido
con María, pero ella dejaba claro, que en aquellos momentos no deseaba
ninguna compañía, miraba y miraba tras la ventana, como si en cualquier
momento apareciera frente a ella el rostro de su hija, Lucia.

Sin embargo una de las tardes antes de marcharme, observé de forma


grata como María y Sofía habían entablado una conversación, me alegré
- 42 -
enormemente, pues sabía que para María era muy importante poder
acercarse a Sofía, y por fin, lo logró.

Aquella tarde volví a casa entusiasmada por la situación, y esperaba


impaciente que llegara el día siguiente para conocer más detalles.

La mañana en la Universidad, fue mejor de lo que esperaba, a pesar de


tener la mente algo embotada, pude concentrarme y superar los
exámenes previstos. Ya por fin podía dirigir toda mi atención a las leyes
que realmente me atraían.

Antes de salir del recinto, recibí una llamada, era de Manuela, me extrañó
enormemente, pues ella nunca llamaba a los trabajadores, siempre
esperaba a que estuviéramos allí para designarnos la tarea, por lo que
aquella llamada me descolocó un poco.

-¡Buenas tardes Manuela! ¿Va todo bien?.

-¡Buenas Lorena, ante todo disculpa si te he interrumpido, por la hora


imaginé que ya no estarías en clase!.

-¡Tranquila, ya acabe, iba para casa a dejar el material y marchar para la


residencia!.

-Sobre eso quería hablarte, verás hoy necesito tus servicios, pero no para
la residencia, sino para hacer compañía a una de nuestras “huéspedes”,
que está ingresada en el hospital, Karen, la joven que siempre le
acompaña, le ha surgido un contratiempo familiar y tiene que marcharse
del hospital y no puede estar con ella, y me preguntaba si tú podrías
reemplazarla.

-¡Por supuesto Manuela, ahora mismo voy para ya!.

-¡Perfecto, te paso los datos,y la ubicación por el móvil, y aviso a Karen de


que ya está todo solucionado, esperará a que llegues antes de marcharse!.

Rápidamente me dirigí al hospital, al acercarme a la puerta y antes de


llamar, una joven me abrió la puerta, sin duda era Karen, se evidenciaba
en sus ojos cansados, el desvelo de una noche muy larga.

- 43 -
-¡Hola! Imagino que serás Lorena.

-¡Si, en efecto, y tú serás Karen ! -afirmación que asintió con su cabeza-


¡Dime Karen! ¿Qué a pasado?.

-Su nombre es Ana Friedman , por desgracia las visitas al hospital son más
frecuentes de lo que nos podíamos imaginar.

-¡Sé que tienes prisa, pero si pudieras explicarme algo sobre ella, algo que
me pudiera ayudar para que durante el tiempo en el que estemos juntas
sepa cómo actuar y que decir o no decir!.

-¡No te preocupes por eso!. Aunque prácticamente no quiere hablar, por


mucho que nosotras nos empeñemos, Ana ya se encargará de ello, es un
encanto, y en cuanto le das un poco de cariño, deja salir su niña interior.
Yo la conozco desde hace tres años, que fue cuando la trajeron a la
residencia, desde entonces su delicada salud le a jugado malas pasadas y
son varias las ocasiones que la hemos tenido que traer. Y no me extraña,
la verdad es que me sorprende que hay donde la ves, con ese cuerpecito
tan delicado, sin aquellas carne que tocar, pueda tener tanta resiliencia. Y
acariciando de forma suave su envejecido rostro, por miedo a
despertarla, le besó tiernamente su frente.

-¿Por qué dices eso?

-¡Por lo mucho que a tenido que sufrir!, solo te puedo decir que durante
varios años estuvo en un campo de concentración nazi, fue una víctima
del Holocausto , viviendo y sufriendo en carne propia, la brutalidad
inhumana de personas,¡si es que se les puede llamar así!, que
atormentaron de forma atroz, a seres inocentes. ¡Créeme cuando te digo
que solo mencionarte este hecho, me hace sentir un nudo en la garganta
que me impide tragar!.—frase que dijo, mientras sus ojos le acompañaban
en su dolor, al expresarse—.

Se evidenciaba el inmenso cariño y admiración que Karen sentía hacia


Ana. Admiración que más tarde yo también sentiría hacia aquella mujer.

- 44 -
CAPITULO 10

-Quizás algún día puedas conocer los detalles de su propia vida, contados
por ella misma, te estremecerá al igual que me ocurrió a mí, cuando me la
contó.
Ahora e de marcharme, ya tendremos oportunidad de seguir hablando, a
sido un placer conocerte Lorena y gracias por cubrirme en este momento.

Y mientras se alejaba, no pude evitar preguntarle:

-Karen, ¿cómo es que no hemos coincidido nunca por la residencia en


todo este tiempo?.

-Yo estoy asignada en la sección de cuidados paliativos, hasta ese


momento desconocía que en la residencia existiera tal sección, ¿porqué
nadie me dijo nada, ni siquiera la directora?. ¡Al fin y al cabo yo era una de
las trabajadoras y y como tal debía de conocer todos los departamentos
que allí existieran! ¡No entendía nada!.

Y de forma apresurada se fue alejando a la vez que marcaba sus pasos a


toda prisa por aquel enorme y frio pasillo. Pero sabía que me quedaba
una conversación pendiente con ella, para poder entender.

Al poco de entrar en la habitación, mientras observaba como a pesar del


incómodo ruido de las máquinas que la rodeaban, Ana parecía descansar
plácidamente, me senté a su lado, no podía dejar de observarla mientras
pensaba cuál sería la razón por los que tuvo que sufrir en un campo de
concentración, me preguntaba ¿qué edad podía tener ahora entre
ochenta o noventa años? Algo sabía sobre estos campos de
concentración, que empezaron a existir sobre marzo del 1933. ¡Pero esta
mujer sería tan solo una niña para aquella época!? Nunca supe gestionar
en mi interior, las injusticias, ya con la historia de María me había
sensibilizado mucho, ¡pero ahora!…¿Cómo gestionar en mi mente tantas
injusticias graves?.
Me levante del sillón, y empecé a dar vueltas de un lado a otro por la
habitación, cierta presión en mi pecho me incomodaba, intentaba aspirar
y respirar despacio, sabía que estaba pasando por una crisis de ansiedad,
no era la primera vez, pero si la que me estaba causando más angustia,
- 45 -
pues miraba el rostro tan decaído de Ana y me la imaginaba en un lugar
tan escabroso. ¡Rabia e impotencia era poco en comparación con lo que
sentía!.
Pasados unos minutos mientras aún estaba absorbida por mis propios
pensamientos, alguien tocó suavemente a la puerta de la habitación y de
forma lenta la puerta empezó abrirse, asomando por ella una joven, quién
preguntó:

-¡Hola! ¿Eres Lorena?.

-¡Si, soy!.

-Pues encantada de conocerte, yo soy Judit, vengo para cuidar de Ana.

-¿Cómo dices? ¿De Ana? ¡Si esta mañana me llamó Manuela para que
viniera hacerme cargo de ella!.

-¡Si, al parecer a ocurrido una pequeña confusión, no me podían localizar,


por eso te aviso a ti, pero ya está todo solucionado, gracias por hacerte tan
disponible!. Es muy triste decirlo pero en una sección como la nuestra,
pocas veces encontramos chicas que estén dispuestas a cubrirnos cuando
ocurren cosas así.

-¿A qué cosas te refieres Judit ?.

-A situaciones como estas, cuando estamos en la residencia es fácil cuidar


de ellos, porque la mayor parte del tiempo lo pasan dormidos, pero
cuando se complica y los mandan al hospital, pocas quieren pasar la
noche sin dormir cuidándolos, pues como habrás podido observar, las
enfermeras una vez que ponen los tratamientos se van a atender a otros
enfermos y los ancianos quedan solitos, y cuando despiertan sin ver a
nadie a su alrededor les entra una sensación de abandono y justo para
evitar eso, estamos tres compañeras que nos turnamos para
acompañarlos cuando los tienen que ingresar, Karen, a la que ya has
conocido, Mimi a la que seguro pronto conocerás y yo.

-Desconocía por completo que hubiera esta sección dentro de la


residencia, la verdad es que me parece elogiable vuestra labor, y yo me
sentiría encantada si pudiera formar parte de vuestro equipo.

- 46 -
-¡Bueno, lo cierto es que no resulta tan fácil como parece, quizás algún día
sepas el porqué!.

Viendo que mi labor en el hospital había acabado me despedí de Judit,


intuía que Ana quedaba en buenas manos, pues a pesar de que eran
muchachas tan jóvenes transmitían mucha madurez, pero aquella
expresión “no es tan fácil como parece” y en el tono que la dijo, me hizo
sospechar que algo de lo que sucedía en aquel departamento no estaba
del todo claro, por lo que aquella tarde estaba dispuesta a descubrir más
sobre ello, pues en mi aun crecía la incógnita de porqué en todo el tiempo
en el que llevaba trabajando allí, Manuela nunca me hablo de aquella
sección, y tampoco mis compañeras, ¡no sé!. Pero aquello me seguía
mosqueando un poco, quizás porque siempre había sido una persona muy
desconfiada.
Al entrar a la residencia, busque con la mirada a María sentía la necesidad
de hablar con ella, pero recordé que era día de visitas y había mucho
trasiego de personas, por lo que me resultaba más difícil encontrarla,
entonces recordé su lugar favorito y en efecto allí estaba, sola como era de
esperar carente de cualquier visita.

-¡Buenas tardes María! ¿Cómo estás? Hace mucho tiempo que esperaba
tener oportunidad de poder pasar un rato contigo y seguir con nuestra
conversación.

-Pues como ves, aquí me tienes. ¡Por cierto hay algo que tenía ganas de
comentarte!.

-¡Pues tú dirás!.

- ¿Recuerdas que te hable de Sofía?.

-¡Si claro! Recuerdo que ella entró en la residencia unos días antes que yo,
y también que siempre quería permanecer apartada, siempre estaba
sentada junto a la ventana. ¿Es que le a ocurrido algo?

-¡No, no, tranquila ella está bien! Ahora está dando un paseo con una
muchacha que viene todos los días de visita, creo que se llama Alsia, que
por cierto es encantadora. Lo que quería comentarte es, ¡que por fin pude
conseguir hablar con ella!, a pesar de que siempre me decía que quería
que la dejara, que no era una compañía agradable por su estado de
- 47 -
ánimo,¡pero ya sabes cómo soy!. Y no pare, día tras día la saludaba y le
preguntaba qué tal llevaba el día, hasta que de pronto se puso a mantener
conversación conmigo, y desde entonces nos hemos dado cuenta que
compartimos muchas cosas en común, incluso pedimos a Manuela si nos
permitía compartir habitación, aunque al principio era muy reacia al final
accedió, yo llevaba mucho tiempo sola en el cuarto, antes compartía
habitación con mi gran amiga Ana, pero hace unos meses se puso muy
malita y la llevaron a otro sitio, y desde entonces no sé nada de ella, ¡era
tan dulce! ¡Sabes ella sobrevivió al Holocausto nazi!.

-Tras unos segundos en pausa le pregunté : ¡Te refieres a Ana!, ¡Ana


Friedman!.

-¡Si, si! Mi querida Ana, ¿es que la conoces? – preguntó con cara de
asombro-

-Justo esta tarde e estado con ella.

-¿Cómo?¿Dónde ? ¿Sigue viva?.

-¡Tranquila María, tranquila, yo te explico!- y cogiéndola de la mano y con


una sonrisa en mi rostro, intenté que se tranquilizara, pues la emoción
que sintió al escuchar hablar de Ana la conmocionó y me preocupe por su
reacción, tomé un vaso de agua y le dije que bebiera poco a poco para que
normalizara esa tensión, y ya una vez la vi algo más calmada, le conté que
la había visto en el hospital, que estaba muy bien cuidada por unas
jóvenes encantadoras que la atendían en un departamento especial que
había en la residencia para las personas que estaban muy malitas y
necesitaban cuidados especiales como era el caso de Ana, pero que la
habían llevado para hacerle unas pruebas de observación y la dejarían
ingresada unos días, pero que no se preocupara que yo le haría saber todo
cuanto supiera sobre su recuperación. Aquello pareció tranquilizarla pero
aún la veía en un estado de preocupación por ella.

-¡No te preocupes, de verdad, que yo te mantengo informada!.

-¡Si por favor, Ana es muy especial para mí, siempre estábamos juntas
compartiendo risas, y llantos, hasta que un día algo le pasó y se la
tuvieron que llevar y no volví a saber nada de ella, de eso ya a pasado casi

- 48 -
un año!. ¡Yo pensaba que incluso había fallecido!.- y sin poder evitarlo
rompió en lágrimas.

-¡Pues ya ves!, ¡tú gran amiga sigue estando aquí entre nosotros!.

-¡Sábes Lorena, en todos estos meses que llevas aquí, me he dado cuenta
que nunca antes me había sentido tan cómoda con una persona
extrañada, como me siento contigo, eres como la nieta que nunca pude
tener!.
Cuando entre en esta residencia me sentía vacía, sola, triste, entonces
conocí a Ana que me enseñó, que a pesar de que cada uno tiene sus
propias tragedias, uno puede remontar, luego viniste tú a poner un rayo
de luz a mi vida, y a la vez el empezar a conocer a Sofía, no sé cómo
explicarlo, pero ahora si me siento como si estuviera en mi hogar. Antes
todo era diferente veía cosas que me entristecían mucho y tuve que
aprender a “ ver, oír y callar”. Pero ahora siento que todo va a ser
diferente. De hecho hay algo que quiero enseñarte.

Entonces nos dirigimos a su dormitorio y tras cerrar la puerta, empezó a


buscar entre sus pertenencias, envuelto en un pañuelo, empezó a
desenvolver algo parecido a unos documentos guardados
cuidadosamente en un sobre, yo en ese momento mientras la observaba
me daba cuenta que aquello que mantenía oculto debía de tener mucho
valor para ella, por lo que estaba expectante a que me contara de que se
trataba.

-¿Ves esto Lorena? Estos documentos me los dio Ana hace mucho tiempo,
me pidió que se los guardaba, y que si alguna vez confiaba
verdaderamente en alguien que se los diera, los he mantenido ocultos,
pero creo que ya a llegado la persona que Ana esperaba y esa persona
eres tú.
Con cara de asombro, le pregunté de qué se trataba toda esa
documentación, y ella poniéndomela en mis manos me dijo, tú mejor que
nadie sabrás qué hacer, yo tan solo soy una débil anciana, que a intentado
mantener una promesa que hizo. Tan solo te pido que nadie de aquí sepa
que tienes esa documentación y mucho menos la directora. Da apariencia
de buena persona, pero no te dejes engañar, es un lobo con piel de oveja
créeme, sé porqué te lo digo.

- 49 -
CAPITULO 11

Por supuesto, le di mi palabra de que nadie se enteraría, pero, que si al


leerlo estuviera en mi mano hacer algo para ayudar, por descontado que
lo haría.
Cogí el sobre y envolviéndolo cuidadosamente de nuevo en el pañuelo lo
guarde en mi bolso, el valor que tenía para María, sería el mismo que
tendrían para mí a partir de ese momento.
La tranquilidad que se reflejó en su rostro después de dármelos, no me
pasó desapercibida. ¡Y su intuición no iba para nada mal encaminada!.

Tras volver a la sala, nos sentamos y aprovechamos el tiempo de visita


que quedaba para reanudar nuestra primera conversación, la verdad es
que no sabía cómo empezar, lo que menos pretendía era hacer que
recordara momentos tristes, pero no hizo falta, pues ella misma empezó
la conversación.

-La ultima vez que hablamos, te hable sobre Felipe ¿verdad?.

-¡Si!.

-¡Menudo energúmeno resultó!. ¡Que fácil le resultó engatusarme!.

-¿Qué fue lo que sucedió con él?.

-“En aquel momento me sentía desamparada, la guardia civil ignoraba mis


súplicas, y mi madre tan mayor absorbida con los cuidados de mi padre,
era incapaz de ayudarme, pero por suerte alguien se percató de mi
situación sin que yo lo supiera.
Era un matrimonio que habían venido a vivir al barrio y justo estábamos
puerta con puerta, ellos debían de oír día tras día las situaciones que se
daban dentro de mi casa, un día sin esperarlo, al salir de compras
mientras Felipe se había marchado a trabajar, se acercaron a mi. Al
principio fui un tanto desconfiaba pues temía que fueran hacerme algo,
pero entonces Emma, que era como se llamaba, me susurro algo en el
oído. Aún recuerdo sus palabras que para mí resultaron como un día de
calma después de una gran tempestad, me dijo: “¡Hola María!.Sé que no
nos conoces, pero te aseguro que te vamos ayuda a salir de este infierno”.

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Al principio no sabía que quería decirme con eso, pues ignoraba que
ellos estuvieron al tanto de lo que me sucedía, pero,¡como podían
ignorarlo, si las palabras de desprestigio incluso golpes, por parte de
Felipe resonaban por todas las paredes!.

Entonces tanto Emma como su marido Darío, me propusieron que pusiera


fin a toda aquella situación, ellos iban a marcharse por cuestiones de
trabajo a una finca a cientos de kilómetros, entonces me ofrecieron la
oportunidad de irme con ellos y alejarme de todo aquello. En aquel
momento todo me parecía confuso, ¿cómo podría irme de esa manera?, ¿y
mi madre?, yo no podía abandonarla, ella tarde o temprano necesitaría mi
ayuda.
Pero entonces me propusieron que la lleváramos también, no entendía el
porqué, pero todo parecía ser como la solución que siempre hubiera
deseado, salir de allí, pero con mi madre.
Ellos en ningún momento me presionaron para tomar una decisión, tan
solo me propusieron que me lo pensara, en un par de días tenían que
marcharse y era el tiempo que yo tenía para decidir. Les pregunté porque
querían ayudarme si no me conocían, y la respuesta de Emma fue sencilla
y concisa: “Alguien ayudó a mi madre en una situación similar y gracias a
ello salvo su vida, y la mía, hoy me toca a mí hacer algo bueno por alguien
en su misma situación, entonces cogiéndome la mano”, agregó: “María
esta es tu oportunidad, quizás no vuelvas a tener otra para salir de tu
propia cárcel”.
Y reconozco que tenia toda la razón, le dije que me lo pensaría, que al día
siguiente le diría algo, pues tenía que hablar con mi madre. Y así lo hice.
Ella no podía creer lo que le estaba proponiendo, en cierto modo era una
locura, y yo también lo entendía así, sin embargo algo que sucedió le hizo
cambiar drásticamente de opinión.
Aquel día Felipe llegó antes de trabajar y al no encontrarme en casa como
siempre sucedía, le enfado muchísimo, imaginaba que por mi tardanza
estaría en casa de mis padres y sin dilación se presento allí, a penas pudo
abrir mi madre la puerta, cuando todo exaltado entró en mi búsqueda, al
verme me cogió del brazo, gritándome todo tipo de improperios y
prácticamente arrastrándome hacia fuera, en ese momento mi madre
supo por lo que yo realmente estaba pasando, ella ya lo había vivido y no
iba a permitir que la historia se volviera a repetir, así que antes que
Felipe me sacara de su casa, mi madre me miró y dijo en voz baja: “No te
preocupes María, mañana lo tendré todo preparado.”

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Con aquellas palabras, quedaba todo claro para mí, salir de allí era lo
único que podíamos hacer para mantenerme a salvo. Y lo que sucedió al
volver a casa ese día no me dejó ninguna duda al respecto.

Al día siguiente con mi cuerpo aún dolorido, cogí mis pertenencias más
básicas y acudí a casa de Darío y Emma, sin duda, verme ante su puerta
después de escuchar las voces de la noche anterior, les había dejado claro
que la decisión ya estaba tomada.
Ellos ya lo tenían todo preparado, mostraron mucho interés por nosotras,
a pesar de que el tener que viajar con dos personas mayores, y uno de
ellos enfermo no les iba a resultar nada fácil. Siempre les estaré
agradecida por todo cuanto hicieron.
Nuestras vidas cambiaron drásticamente, estuvimos con ellos durante
más de dos años, nos dieron alojamiento y en mi caso trabajo trabajo.
Pero por cuestión de salud tuvieron que marchar a la Capital, y allí nos
quedamos, mis padres y yo. Los dueños de la finca nos trataban como de
la familia y cuando mi padres fallecieron, me dieron todo el apoyo
emocional que necesite.
Y allí he pasado gran parte de mi vida, por suerte para mí Felipe nunca
descubrió que fue lo que pasó, ni donde fui, ignoró que sería de su vida
después, ni me importa, imagino que al final se daría cuenta de qué clase
de hombre era, no volví a pensar más en el, solo justo ahora al recordar
mi historia, me ha venido a la memoria, porque le había borrado de ella
hace ya muchos años.
Pero los años siguieron pasando, y al final perdí el contacto con ellos y ya
no volví a saber nada más de Darío ni Emma, solo deseo de todo corazón
que aquel matrimonio joven, tuvieran una vida feliz, pues lo que hicieron
por mí no tiene precio.
Después de muchos años los señores tuvieron que vender la finca para
irse a vivir con sus hijos para que los cuidaran, y yo a la vez también
había empezado con los achaques de la vejez, ¡imagino que tantos años
con ellos les hacía verme como a una hija!, por eso antes de marcharse
hicieron los arreglos necesarios, gastos incluidos, para que pudiera entrar
aquí en la residencia, y bueno, como puedes observar aquí sigo desde
hace unos años.
Como ves mi vida no se podría decir que fuera una vida productiva, no
tengo hijos, ni familia, solo yo.”

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-¡Bueno María!, ¡sola, sola, ya no estas, ahora me tienes a mi, puedes
contar conmigo siempre, hazte a la idea que soy esa nieta que podías
haber tenido!.

-¡Y así es como te considero mi niña!, desde el primer momento en el que


te vi entrar por esa puerta junto a Manuela, con esa mirada inocente y a
vez asustada, sentí un cariño especial y mira que aquí hay muchas
trabajadoras que se portan muy bien con nosotros, pero contigo noté algo
diferente,¡y no me equivoque!.

¡No se podía imaginar lo mucho que aquellas palabras significaban para


mí!.

El sonido leve de una sirena, marco el final de la hora de visitas y


acompañando a María al salón comedor, me puse a desarrollar mis tareas
asignadas, pero no sin antes despidiéndome de ella con un tierno beso en
la mejilla, correspondido por una delicada sonrisa.
Pero antes de marcharme,María me sujeto la mano y susurrándome al
oído me dijo: “La historia que vas a leer en esos papeles no te van a dejar
impasible, yo la escuché en primera persona por parte de Ana y le animé a
que pusiera todo cuanto recordará por escrito, no va a ser nada fácil leer
su historia, pues ella dejó de hablar hace mucho del tema, pensando que
lo que vio no le interesaría a nadie, pero yo sé que tú, irás hasta el fin de la
cuestión, y ella por fin podrá tener la justicia que se merece. Sé que ahora
no entiendes nada de lo que te digo, pero lo harás cuando leas todo cuanto
hay escrito. Ese era el deseo de Ana. Pero recuerda Lorena, Manuela no
debe saber nada sobre estos papeles, lleva muchos años buscándolos, y he
conseguido mantenerlos ocultos, pero aquí tarde o temprano los
encontraría.
Confío plenamente en ti, mi niña. Haz cuanto tengas que hacer.”

Y esas fueron sus últimas palabras antes de irse para su lugar en la cena.
Yo aún intentaba asimilar todo lo que había escuchado y procesar tanta
información.
Pero algo en ese momento captó mi atención, quise volver rápido la
mirada, pero solo pude ver como una sombra se alejaba detrás de la
puerta, pero el sonido de sus tacones la delataba, era Manuela quién había
estado escuchando nuestra conversación.
Temía que ella ahora estuviera al tanto de que yo tenía en mi poder esos
documentos.
- 53 -
Intuía que pronto abriría la “Caja de Pandora”, pero eso no me daba
ningún temor pues sabía que contaba con la ayuda de la persona en quien
más confiaba, mi gran apoyo ,¡mi padre!.

Durante lo que quedaba de tarde, intentaba cumplir con mis ocupaciones


a la vez que con la mirada, observaba cualquier gesto que Manuela
pudiera hacer, pues en ese momento estaba haciendo la ronda de todos
los días a esa hora, para asegurarse que todo estaba bien, ¡o eso pensaba
yo!, pues a estas alturas y después de escuchar lo que me contó María,
cualquier movimiento por parte de la directora ya me resultaba
sospechoso.
Y por fin llegó la hora de marcharme a casa, la tensión que acumule en
esas pocas horas, me ocasionó una fuerte migraña. En aquel momento
solo pensaba en llegar a casa y tumbarme unos minutos en la cama y
cerrar los ojos.
Pero justo al salir de la residencia me encontré de frente con Karen:

-¡Hola Karen! ¿Me recuerdas?.¡Soy Lorena, nos vimos el otro día en el


hospital!. Por cierto, ¿Qué tal sigue Ana?.

-¡Hola Lorena, qué alegría me da volver a verte!. Pues Ana va más o


menos, ya pronto la mandarán de nuevo a la residencia, en el hospital ya
poco se puede hacer por ella.—En sus ojos se evidenciaba que incluso
pronunciar esas palabras le causaban gran dolor—.

-¡Cuánto siento escucharte decir eso, de verdad! Lo cierto es que no pude


estar mucho rato con ella aquel día, Judit vino a relevarme enseguida y me
tuve que marchar a la residencia, pero llegué a sentir, que Ana aún
estando dormida transmitía algo especial.

-¡Tendrías que haberla conocido cuando aún estaba bien!.Te habría


conmovido mucho su historia. Ahora tengo un poco de prisa, pues ya
tengo que fichar, pero si quieres otro día quedamos y hablamos tomando
un café, ¡te parece bien!.

-¡Me parece perfecto Karen!, te apunto mi número de teléfono y


quedamos.— Y con un beso amigable nos despedimos—.

Por suerte recordé que en el bolso llevaba calmantes para la migraña y


justo antes de subir al coche lo tomé, deseando que su efecto fuera
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inmediato, y lo cierto es que funcionó, apenas en el trayecto del viaje
notaba como aminoraban las punzadas y las molestias sé amortiguaban,
prácticamente al llegar a casa tan solo quedaba un ligero dolor de cabeza,
¡que con una buena taza del caldo de mamá, desaparecería!.
Al entrar en casa, mis padres ya estaban esperándome para la cena y una
vez aseada, me senté en la mesa. Era obvio que en mi rostro aún se
evidenciaba el malestar que había estado sintiendo durante aquella tarde
y mi madre hizo alusión a ello, preguntándome si me encontraba bien. Les
conté que había estado algo indispuesta, pero que ya me encontraba
mejor.
Aunque mi padre me preguntó sobre cómo había ido el día, fui algo
escueta, no quería comentar nada de lo que había hablado con María, y
menos aún decir lo de los papeles delante de mi madre ,quien sabía,
pondría el grito en el cielo, como era de esperar en ella.
Intenté girar la conversación y me centre en comentarles lo contenta que
estaba con mis estudios, ya estaba muy avanzada en el curso y si todo
seguía así, pronto los acabaría y tendría la oportunidad de empezar con
las prácticas en el bufete con mi padre, hasta que recibiera la licenciatura,
momento que tanto mi padre como yo esperábamos impacientes a que
sucediera.
Por eso, las palabras de ánimo de ambos para que siguiera así, me
confirmaron que a pesar de lo mucho que me estaba costando mantener
los estudios y el voluntariado a la vez, -pues estaba realmente agotada-,
estaba valiendo la pena, porque no estaba dispuesta a renunciar a
ninguno de los dos.
Una vez en mi dormitorio, sentada en la cama, estaba lista para abrir el
sobre y ver lo que contenía, sentía cierta emoción, como la que sentía de
niña cuando mis padres me hacían algún regalo.
Por lo que me había comentado María, algunos de aquellos papeles
describían la vida que Ana había llevado, por eso al abrir el sobre observé
documentos que reflejaban veredictos de sentencias, quede un poco
perpleja, mi inercia era llamar a mi padre y enseñárselos para que me
explicara realmente qué significaba todo aquello. Pero entonces leí, como
en una de las principales hojas escrita a mano, parecía describir una vida,
como si de un diario se tratara. Y mi curiosidad pudo más, empecé a leerlo
y a partir de entonces se “Abrió la caja de Pandora”. Empecé a leer y ya no
pude parar, desconocía su contenido, y ahora que lo sé sólo deciros, que
preparéis vuestra mente, pues lo que vais a leer a continuación, será
difícil de digerir.

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CAPITULO 12

Todo comenzó con:

-A quién pueda interesar: Mi nombre es Ana Friedman.

“La razón por la que he decidido contar mi historia, a sido motivada por el
ánimo de una gran amiga para hacerlo, no es mi propósito reflejar que
soy, ni más fuerte, ni más débil, puesto que otras muchas personas
desgraciadamente vivieron las mismas atrocidades que yo viví, solo
quiero dejar constancia que a pesar de parecer débiles, somos verdaderos
supervivientes.
Sobreviví a una de las épocas de la historia que nunca debería haber
existido, que destruyó familias y derechos humanos, dejando a miles de
personas tan solo sobrevivir como decía un dicho: “Con la piel de sus
dientes”.
Aunque tan solo era una niña los recuerdos en mi mente, son tan reales
que a veces los revivo una y otra vez, en el silencio de la noche.
Omitiré nombres y detalles, pues estos están ya puestos en manos de la
justicia, y será ella quién imponga el castigo oportuno, pero en mi derecho
como víctima inocente, cuento mis vivencias, por sí en algún momento
estas pudieran servir como ayuda a personas que a veces duden de su
resistencia física o emocional.
Mis recuerdos dulces de una niñez rodeada de amor y cariño, se ven
truncados de la noche a la mañana, pasando de una vida feliz a una vida
en condena.
Mis padres, mi hermana Ruth y yo vivíamos en una humilde casa de
campo, no teníamos nada, tan solo lo más básico para vivir, eran otros
tiempos, pero éramos felices, que realmente era lo importante. Mis padres
se dedicaban a sembrar maíz, como medio para sustentar a la familia,
mientras mi hermana pequeña y yo jugábamos inocentemente por los
alrededores del campo.
Aún no sabría explicar el porqué, pero recuerdo que aquel momento lleno
de risas infantiles, desapareció de forma instantánea cuando dos
automóviles se pararon cerca de donde estaba mi padre, y unos hombres
con uniforme le obligaron a bajar de su sembradora, sin saber porqué le
golpearon duramente, recuerdo a mi madre arrodillada y suplicándoles
que pararan, ante tal escena y presas del pánico, mi hermana y yo nos
agachamos entrematorrales, intentando retener nuestros llantos para que
- 56 -
no nos encontraran, pero de nada sirvió, al cabo de unos minutos,
vinieron hacia nosotras y agarrándonos de los brazos, nos metieron en el
mismo automóvil donde estaban mis padres. Aquella escena fue
demoledora, ¡ver a mi padre tan golpeado, intentar mantener la
compostura a fin de calmar a mi madre desolada y a sus hijas
atemorizadas, no debió de ser nada fácil para él!. Pero lo consiguió.

¡Aquel fue el último día que pude ver a mi padre!.

Ya tan solo recuerdo estar dentro de un tren, atestado de gente, donde se


hacia casi imposible respirar, prácticamente me faltaba el aire, hasta que
mi madre haciendo un esfuerzo especial se agachó y me subió encima de
sus brazos, a la vez que otra señora hacía lo mismo con mi hermana, eso
facilitó que pudiéramos respirar algo más, a través de una reducida
ventana que había en el vagón, recordar aquello aún me estremece,
éramos dos niñas de diez y once años, no entendíamos nada de lo que
estaba pasando.
Tras largas horas en aquel deplorable vagón, llegamos a un lugar aún más
estremecedor, veíamos personas vestidas todas igual, sus rostros blancos
y enfermizos, todo cuanto nos rodeaba presagiaba que lo que allí sucedía
sería algo horrible.
Me llamó mucho la atención, la extremada delgadez de todos a cuantos
veía, más tarde entendería el porqué.
Al bajar de aquel nauseabundo tren, a los niños, nos obligaron a
separarnos de nuestras madres, ignorando por completo nuestros llantos
de angustia. Ni recuerdo ya las horas que mi hermana y yo llorábamos
abrazadas llamando a nuestra madre, hasta que el agotamiento nos
venció.
En el barracón donde nos pusieron había ya varios niños, sus rostros
demacrados reflejaban que ya llevaban tiempo en ese lugar, pude
entender lo que estaba pasando, cuando una joven algo mayor que yo,
nos contó qué era aquel lugar y porqué nos habían llevado allí.
Era un campo de concentración, estaba en un lugar llamado Auschwitz.
Aquel era el campo más grande establecido por los alemanes.Un complejo
de campos que poseía, un campo de concentración, uno de exterminio, y
otro de trabajos forzados. Estábamos cerca de Cracovia,Polonia.
Le preguntamos a la joven porqué nos habían llevado allí, no habíamos
hecho nada a nadie.
Y ella contestó: “No importa que no hayas hecho nada, solo es por ser
quién eres”.
- 57 -
Y después de escuchar cosas desgarradoras para unas niñas, entendimos
a pesar de nuestra corta edad, el hecho de ser de nacionalidad judía, para
aquella gente no teníamos derecho a la vida.

Podríamos decir que dentro de lo malo, no fue lo peor, pues con el tiempo
supimos que a muchos de los niños que allí estaban, los sometían a
experimentos médicos aterradores.
A nosotras nos llevaron como mano de obra, para elaborar piezas que
necesitaban unas manos pequeñas para su elaboración.
Los días pasaban y nuestro único deseo era mirar a través de la valla,
cuando los guardias no nos observaban, para buscar en el barracón que
había al lado entre todas aquellas mujeres, a nuestra madre, y que fueran
todas vestidas igual no lo facilitaba.
Un día a pesar de llegar cansadas de ese odioso trabajo, decidimos volver
a la valla y escondiéndonos lo mejor posible seguir buscando con la
mirada a nuestra madre, por suerte una de las mujeres del barracón nos
vio, y con mucho cuidado se acercó a nosotras y nos susurró que nos
fuéramos de allí, que si nos veían, nos harían daño. Pero antes de que nos
fuéramos nos preguntó cuál era el nombre de nuestra madre.

-¡Nuestra mamá se llama se llama Lidia Friedman!

Nos dijo que nos fuéramos y que ella buscaría a nuestra mamá, ¡y cumplió
su promesa!.
Al día siguiente como era ya costumbre en nosotras, nos volvimos acercar
a la vaya,,, ¡y allí estaba nuestra mamá, nuestra querida mamá, que tanta
falta nos hacía!. Nos costó reconocerla, había perdido mucho peso, pero
tan solo verla y escuchar su voz, nos recordó que no estábamos solas en
aquel infierno, que ella estaría allí vigilándonos.
Fueron breves momentos, los que pudimos compartir, pero ahora
sabíamos que aquel lugar, donde los guardias no vigilaban, podría ser el
lugar perfecto para encontrarnos con mi madre, aunque tan solo fuera
unos breves minutos.
Gracias a eso pudimos sobrellevar aquel calvario con más resignación,
pero nos partía el alma ver tanto a mi madre como a las demás mujeres
como las hacían trabajar de sol a sol y prácticamente sin alimentarlas.
Por suerte en nuestro barracón, al ser todos niños útiles para sus planes,
nos daban algo más de alimentos, que consistía en un plato aguado de
verduras, y dos mendrugos de pan, con una pequeña ración de margarina.

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Como todos los niños que estábamos allí, sabíamos que nuestras madres
estaban el el barracón de al lado, decidimos que uno de los mendrugos de
los que nos daban, lo guardaríamos y se los iríamos llevando a nuestras
madres, ellas lo necesitaban más que nosotros, pues entre niños
compartir era como un juego.
Uno de los días, mientras dejaban a los niños corretear por los
barracones, con el fin de que así les fuéramos más productivos, Nini ,como
llamábamos a una de las niñas que estaba con nosotras y cuya madre
también estaba en aquel barracón y yo, fuimos al lugar apartado y con
unas piedras llanas que encontramos, hicimos un pequeño boquete, tras
la alambrada- ahora reconozco el peligro al que nos estamos enfrentando,
pero en aquel momento sólo pensábamos en ayudar a nuestras madres
enfermas.-
Y por allí conseguíamos pasar, los trozos de pan envueltos en una tela ya
desgarrada, aunque ya estaban duros, era lo único que había, entonces
una de las mujeres del otro barracón, venía a recogerlo, y lo llevaba para
repartir a las mujeres del barracón. Aquellos lo hacíamos diariamente, y
aunque reconozco que como niños que éramos, muchas veces él hambre
no nos dejaba dormir, nos tranquilizaba saber, que si nuestras madres
comían algo más, tendrían fuerzas para sobrevivir y poder volver a estar
juntos otra vez. Todos pudimos ir viendo a nuestras madres de uno en
uno, para no levantar sospechas. ¡Aún recuerdo el brillo en los ojos de mi
madre, cada vez que nos veía a Ruth y a mí! ¡Aquel momento siempre era
como una inyección de vitaminas! Siempre nos animaba a ser fuertes y
que nunca nos separáramos, nos solía decir: “Esto pasará, pronto
volveremos a nuestro hogar todos juntos, mientras tanto, ser fuertes y
valientes, que yo estoy con vosotras”

Aquella época fue la peor pesadilla de mi vida.

Perdí la noción del tiempo que estuvimos allí, los días transcurrían de
forma monótona.
Las atrocidades que allí vi, marcaron mi vida para siempre. La muerte era
algo que diariamente estaba permanente. Constantemente veíamos cómo
transportaban a personas envueltas en telas viejas para llevarlas a otro
barracón donde constantemente salía humo con un olor repugnante de la
chimenea, con el tiempo supe que causaba aquel humo que nunca dejaba
de salir. Era el crematorio.

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Un día, sin entender que estaba pasando, observamos mucho ajetreo
entre los hombres de uniforme, se movían de un lado para otro, gritando
despavoridos, como niños que éramos estábamos asustados.
Entonces vimos como de repente entraban tranques en aquel lugar y
muchos soldados empezaron a bajar de ellos, y para sorpresa nuestra
abrieron la puerta de nuestro barracón, y nos dijeron a todos que
saliéramos. ¡Nos habían liberado!.
Fuimos corriendo en busca de nuestra madre, gritábamos su nombre,
pero sin ningún resultado, le pedimos a uno de los soldados que por favor
nos ayudará a buscar a nuestra mamá, fue muy amable con nosotros y
empezó a gritar en voz alta su nombre, y transcurridos unos largos
segundos por fin escuchamos contestar de forma muy débil a mi madre,
estaba tumbada en uno de los barracones, su debilidad le hacía imposible
levantarse, pero había sobrevivido.
Nos sacaron de aquel infierno y nos llevaron a un campo de refugiados, a
mi madre la llevaron directamente a la enfermería, y pasó mucho tiempo
hasta que pudimos verla, la debilidad y las fiebres por infecciones le
habían pasado factura, tan solo pudimos verla unos minutos para poder
despedirnos de ella. Al poco tiempo falleció.
¡Ahora si estábamos solas Ruth y yo en este mundo!. A pesar de mi corta
edad tuve que madurar rápidamente, no quería que mi hermana se
marchara también, por eso siempre íbamos juntas de la mano, pensando
que así nadie nos separaría. Pero no sirvió de nada. Al poco tiempo nos
separaron para llevarnos a diferentes hogares, de nada sirvió nuestros
llantos y súplicas para que nos mantuvieran juntas, simplemente para
desolación nuestra nos separaron, desde entonces he dedicado mi vida a
buscar a mi hermana, pero sin resultados, nunca nos dijeron dónde nos
llevaban a cada una. Imagino que ella también me habrá estado buscando,
pero al igual que yo, sin éxito.
Aunque en el hogar donde me crie, me trataron con mucho cariño, nunca
igualaría ni en lo más mínimo al cariño de mis padres.
Y la desolación continua que se hallaba dentro de mí era difícil de
explicar.
Intentaba encontrar algún sentido a mi vida, pero siempre terminaba
frustrada por ello.
Pero ya no me quedaba otro remedio que aceptar esta segunda
oportunidad, mi vida siempre a estado marcada, el ser feliz era algo que
se había vetado en mi vida, simplemente subsistía.

- 60 -
Supe que nos concederían compensaciones para las víctimas de la
persecución nazi, pero para mí, ninguna compensación equilibraría a todo
cuanto perdí.
Decidí qué mí mayor prioridad sería encontrar a mi hermana.
Y así lo estuve haciendo durante años, pero sin ningún resultado,
probablemente ella al igual que mi madre no pudo hacer frente a tanto
sufrimiento.
En una de las reuniones donde nos juntábamos gran mayoría de las
víctimas del holocausto, conocí a David, él también había estado en el
mismo campo de concentración que yo, pero en distinta sección, razón
por la que nunca habíamos coincidido, ambos teníamos muchas cosas en
común, él también había perdido a sus padres allí, y al igual que yo, ya no
encontraba sentido a su vida, creó que esa fue la razón por la que nos
dimos cuenta que compartir una vida con alguien que nos entendiera
sería más fácil de sobrellevar, y aunque ya éramos mayores, después de
dos años formamos nuestra propia familia.
Estuvimos varios años juntos, y siempre estuvo a mi lado en mi empeño
de buscar a mi hermana. Pero seguíamos sin resultados.
Un día mientras ambos veíamos la tele, se quedó plácidamente dormido,
al principio no eche cuentas, pero al pasar las horas y ver que no
despertaba, me temí lo peor, su corazón había dejado de funcionar, un
corazón débil que ya había llegado al límite.
De nuevo sentí esa sensación de angustia y soledad, y una presión en el
pecho causado por el dolor emocional.
Para aquel entonces ya se había decidido la compensación económica que
recibiríamos, pero para mí ya llegaba muy tarde, estaba sola y enferma, y
mientras se arreglaba todo el papeleo, no tuve otra opción que entrar en
la Residencia, donde al menos ya que no podría cuidar por mi misma,
alguien capacitado lo haría por mí. Pedí ayuda a los directivos de la
residencia para que buscaran a alguien competente que continuara la
búsqueda de mi hermana, no repararía en gastos. ¡Accedieron a mi
petición, pero siempre recibí la misma respuesta, ningún resultado!. Pero
ya no confío en ellos.
Y aquí sigo esperando haber que sucede, pero con una clara idea en mi
mente, sobreviví a una de las mayores atrocidades de la historia, pero
¿sobreviviré a lo que ahora me estoy enfrentando?. Ya no me quedan
ganas ni fuerzas, para seguir luchando, solo me queda confiar en la
justicia divina.”

Y así acabó su carta.


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CAPITULO 13

No me había dado cuenta que había pasado la noche en vela leyendo e


imaginándome su vida, hasta que el sonido del despertador, me dio aviso
que había empezado el nuevo día.
Estaba en un estado de shock, había leído sobre el tema de los campos de
concentración, pero leer en primera persona la historia, teniendo cerca a
quien sobrevivió a todo ello, creó en mi una sensación extraña, nadie se
merecía pasar por algo así, y mucho menos unos niños. Había cosas que al
leerlas me revolvían el estómago, la indignación junto con la rabia de
nuevo se hacía eco en mí, pero además, no entendía que quería decir Ana
con sus últimas palabras, ¿ocurría algo en la residencia con Manuela, y
por eso, María mostraba tanto empeño en que ella no supiera de esos
papeles?.
¿Es que no habría nunca un poco de tranquilidad en la vida de esta pobre
mujer tan machacada?.

El tiempo se echaba encima y tenía que marchar a la universidad, pero en


cuanto llegara a casa por la noche hablaría con mi padre y juntos poder
descubrir que encerraban aquellos papeles.
Al acabar en la universidad, me paré en un bar a comer, pues no quería
perder más tiempo entre ir y volver a casa, me sentía impaciente, quería
llegar pronto y reanudar la conversación con María, y saber si ella conocía
algo sobre la inquietud que Ana sentía y porqué esa desconfianza.
Y mientras, observaba la mesa junto a la mía donde una familia
compuesta de los abuelos, los padres, y dos niños pequeños reían y se
abrazaban. Aquella escena me enterneció, bien podía haber sido la
historia de María, si la hubieran dejado llevar una vida como a cualquier
ser humano, y no se la hubieran arrebatado. Formar su propia familia y no
encontrarse sola, como ahora era su caso. En fin..

Al llegar a la residencia, Manuela se acercó a mi – daba la impresión de


que estaba esperando a que llegara, pues eso no era lo habitual en ella,
dar recibimiento a ningún trabajador, a menos que tuviera algo que
comentarnos-.

-¡Buenas tardes Lorena, ¿Qué tal te va todo por aquí?, desde que has
entrado a servir como voluntaria en pocas ocasiones hemos podido
mantener una conversación, ¡llevar una residencia es bastante
- 62 -
complicado, muchas necesidades que cumplir, mucho papeleo, en fin!.
Tanto trabajo que a veces se pasa el tiempo, y no tengo oportunidad de
preguntaros qué tal lo lleváis vosotros. Sabes que cualquier duda o
problema al que os enfrentéis, me tenéis aquí para ayudaros, lo sabes
¿verdad?.

-¡Por supuesto que lo sé , y le agradezco la oportunidad que me a dado


durante todas estas semanas, lo cierto, es que aquí me siento como en mi
casa, gracias a usted, al personal y sobretodo a mis mayores?
Los cuales han llegado a ser ya, como parte de mi familia.

-¡Si, algo he podido percibir! Sin embargo no quisiera que olvidaras, que
muchos de los residentes que tenemos aquí, ya sea, por su edad o
enfermedades no tienes sus debidas cualidades mentales adecuadas, y a
veces su imaginación e historias van más allá de lo normal, no te
encariñes demasiado con ellos, muchos están muy débiles y a veces solo
es cuestión de tiempo que nos abandonen a pesar de lo mucho que esto
nos duela!.

-¡No se preocupe Manuela, todo este tiempo en la residencia ya me ha


dejado claro, cuál a de ser mi postura! ¡Le agradezco su consejo!.

Pero mientras se alejaba, rompiendo el sonido con el ruido de sus tacones,


pensaba para mis adentros: “No sabes aún con quién estás tratando
Manuela, no voy a parar hasta descubrir que te traes en manos con todos
estos ancianos”.

Durante el periodo de merienda, me di cuenta que María no estaba en el


lugar que le correspondía, al principio, pensé que estaría en el baño, pero
ante su tardanza, le pregunté a una de las compañeras:

-¡Desi!.. ¿por casualidad sabes dónde está María?. Llevo un buen rato
buscándola pero no la encuentro.

-A María la llevaron a noche a la sala de cuidados intensivos, al parecer


algo en la cena le sentó mal, y la tuvieron que llevar a observación.

-¡No me digas! ¿Y dónde puedo encontrarla, me gustaría ver cómo está?.

- 63 -
-¡Tranquila Lorena estará bien, el acceso es limitado, no podemos entrar
allí sin autorización de la directora, pero no te preocupes que las chicas
que están asignadas allí son encantadoras y las cuidarán con mucho
cariño!.

-¡No me lo podía creer!. Cuando me marché ella estaba bien, no había


ninguna evidencia de que algo fuera mal. Entonces recordé los pasos de
Manuela, alejándose, después de la conversación que tuvimos María y yo,
me costaba creerlo, pero, ¿tendría ella algo que ver, en ese malestar tan
oportuno, después de que me hablara María sobre los papeles?

Recordé entonces que tenía el teléfono de Karen y sin más dilación la


llame:

-¡Hola Karen!, ¿qué tal estás?. ¿Te pillo ocupada?.

-¡No tranquila, estoy en mi momento de descanso! ¡Que alegría saber de ti,


te puedo ayudar en algo!.

-La verdad es que si, acabo de enterarme que a María la tuvieron que
llevar en la noche a la sala de cuidados, pues por lo visto se empezó a
encontrar mal, y te agradecería de corazón si me pudieras decir qué tal se
encuentra, ¡por favor!.

-Bueno, la verdad es que la directora es muy estricta con esto, y no nos


permite hablar sobre ellos, pero en honor a nuestra amistad tan solo te
puedo decir, que anoche después de cenar y sin saber porqué sus
constantes se dispararon, subiendo mucho su tensión arterial, nos costó
mucho estabilizarla, el médico vio oportuno hacer un lavado de estómago
temiendo que por descuido se hubiera tomado la medicación de otro
enfermo, y menos mal que lo hizo, gracias a ello, pudimos salvar su vida,
ahora está algo sedada, para mantenerla tranquila. ¡Ahh, por cierto a la
vez tengo una buena noticia!.¿Tú sabias de la gran amistad que une a
Maria y Ana?

-¡Si claro, Maria me puso al día!.

-Pues las chicas y yo le pedimos al doctor si podía ser, que las pusiéramos
juntas en la misma sala, y, ¡para sorpresa nuestra accedió!. Aquí las

- 64 -
tenemos a las dos, haber cual de ellas es la primera en despertar y verse
al lado de su mejor amiga.
¡No te lo podrás creer, pero hasta nosotras mismas estamos emocionadas
esperando a que se reencuentren de nuevo!.

-¡Por supuesto que me lo creía, nunca había conocido a personas con


tanta humanidad como a estas jóvenes enfermeras, sinceramente las
admiraba!.

Les agradecí toda aquella dedicación, a la vez que le pedí que me


mantuviera informada sobre su estado, pues estaba muy preocupada por
ella. Me aseguró que estaba fuera de peligro, pero que por supuesto me
iría diciendo como iba su evolución, escuchar aquello, me tranquilizo.
Sin embargo debía de hacer algo y no sabía por dónde empezar.
Mientras cavilaba en mi cabeza, me acerqué a la sala donde estaban todos
los “residentes” con sus labores favoritas, y a lo lejos observé como era
habitual en ella a Sofía, de nuevo, había vuelto a su lugar de origen al
entrar a la residencia, la ventana que daba al jardín, como si siguiera
esperando la visita de alguien.
Me acerqué y con un tono lo más dulce posible a fin de no intimidarla, me
dirigí a ella:

-¡Hola Sofía! ¿Qué tal estás? Quería saber si necesitas algo, ¡puedo traerte
alguna manualidad y podemos hacerla juntas si te parece bien!.

-Muchas gracias de verdad, pero estoy bien, no necesito nada.

-Aún no he tenido oportunidad de presentarme, mi nombre es Lorena.

-Ya lo se, -y con una sonrisa en sus labios continuó-. María me ha hablado
mucho sobre ti, es increíble el cariño que te tiene, ¿lo sabías?. Ella a sido la
primera persona que a conseguido entablar conversación conmigo desde
que llegue, y gracias a ella el tiempo no se me está haciendo tan largo y
tedioso.

-¡Cuanto me alegro Sofía!, lo cierto es que María es encantadora, a mi


también me facilito mucho mi llegada aquí, y el cariño entre ambas es
recíproco.

- 65 -
-Por cierto Lorena, ¿sabes algo sobre ella?. Ayer después de la cena
cuando nos fuimos para la habitación empezó a sentirse mal, y la llevaron
al médico, desde entonces nadie me dice nada, y estoy muy preocupada
por ella.

-¿Qué fue lo que le pasó?, en si, no me han dado detalles, yo ya me había


marchado, pero sé que tu estabas con ella cuando se empezó a encontrar
mal.

-¡La verdad, es que estuvo toda la tarde muy bien!. Hablamos y reímos
como siempre, nos tomamos la medicación, incluso nos sentimos
privilegiadas, pues fue la propia directora quien nos la trajo, y después
decidimos irnos a la habitación, ya estábamos cansadas, ¡es lo que tiene
hacerse mayor!. Y al rato empezó a encontrarse muy mal, se quedó blanca
como la nieve, y me asusté mucho, llame a las enfermeras y enseguida se
la llevaron. He pasado la noche sin dormir, pensando en ella, la aprecio
mucho, es la única amiga que he podido hacer aquí, y me daría mucha
pena que le pasara algo.

Tras unos breves segundos en silencia asimilando lo que acaba de contar,


y ya con mis sospechas, intenté tranquilizarla:

-Pues ya puedes estar tranquila Sofía, acabo de pasar por observación


para preguntar y me han dicho que todo está bien, se está recuperando, ya
mismo la tienes contigo.

-¡No te puedes imaginar la alegría que me das!. Aquí nadie dice nada,
parece como si no fuéramos personas con sentimientos, sino más bien
viejos inútiles.¡Que impotente me hace sentir esto!.

-¿Porqué dices eso Sofía? ¿En algún momento te han tratado de mala
forma alguna compañera?.

-¡Tranquila, ya no creo que me quede mucho tiempo por aquí, pronto mi


hija volverá a recogerme y juntas volveremos a nuestra casa?.

Ella lo desconocía, pero yo estaba al tanto del porqué estaba allí, pero de
nuevo volví a escuchar cierto descontento de otra “huésped ” de la
residencia. Sin duda algo no iba bien, tan solo conocía la sensación de tres
de estas personas, y las tres coincidían, pero estaba segura que la gran
- 66 -
mayoría de los que se encontraban allí compartían sus sentimientos de
malestar. ¡Y no me iba a quedar con los brazos cruzados!.
Por fin, había podido entablar conversación con Sofía y viendo que todo
estaba controlado por mis compañeras, decidí sentarme junto a ella al
lado de la ventana.

-¿Puedo hacerte una pregunta Sofía?. Pero solo contesta, si te apetece, no


quiero que te sientas obligada hacerlo, si no te apetece hablar del tema no
pasa nada. ¡Vale!.
¿Cómo fue que llegaste a este lugar?.

Tras unos segundos en silencio y mirándome a los ojos permaneció


callada, pero tras inspirar aire, y soltarlo lentamente, me contentó:

“La verdad es que hace tiempo me temía que algo así pudiera pasar, mi
hija a estado mucho tiempo preparándose para ayudar en una ONG, y
desde hace años lo hacía desde nuestra localidad, pero por suerte para
ella, ¡pero para desgracia mía!, la necesitaban como representante en otro
país, su ayuda era vital, para salvar vidas inocentes, especialmente de
niños.
A ella le costaba mucho irse y dejarme sola, pero ¡qué sacrificio no estará
dispuesta hacer una madre por sus hijos!. Yo misma la anime a que no
perdiera esta gran oportunidad, solo sería un tiempo hasta que lo
organizara todo, y luego volvería.
No podía culparla por su vocación pues yo misma fui durante muchos
años médico de familia, y créeme, fueron años maravillosos, y como no,
Lucía siguió mis pasos, estudiando medicina pero llegando aún más allá,
se especializó en virología.
Estoy muy orgullosa de ella y de todo cuanto a logrado gracias a su
esfuerzo, por eso yo no quise ser un impedimento en su carrera, yo misma
le propuse entrar en esta residencia durante el tiempo en el que ella
estuviera fuera. Además cuento con el cariño de su gran amiga, a la que
quiero también como una hija, Alsia, ella viene cada dos por tres a verme
y a mimarme. Pero solo es cuestión de tiempo.
Sé por Lucia, que todo le va bien, y que pronto podrá continuar su trabajo
desde España. Y eso es lo que me está dando fuerzas para seguir sin
venirme abajo. No quisiera que mi hija se enterara que para mí estar aquí,
es un verdadero calvario. Por eso siempre que llama, le doy a entender
que estoy muy bien, para que no se preocupe por mi, y esté centrada en la
labor tan importante por la que se marchó.
- 67 -
CAPITULO 14

Todo aquello me resultaba familiar, pero eso quedaba solo para mí. Pero
esa tristeza reflejada en sus ojos, demostraba que esta situación estaba
siendo más difícil de sobrellevar, de lo que al principio pensaba.

Ya había entablado conversación con ella, y notaba que se sentía cómoda,


pero ahora llegaba el momento cumbre. La razón por la que yo quise
entrar de voluntaria justo en aquella residencia, fue precisamente por
Sofía, por lo que escuché decir a su hija mientras hablaba con su mejor
amiga.
Nunca pude evitar ser una joven curiosa, y conocer detalles de las vidas
ajenas siempre me había cultivado, y la residencia estaba cumpliendo un
buen objetivo.
¿Pero cómo empezar una conversación tan delicada, que me llevara a
conocer que era aquello por lo que tuvo que pasar desde bebe?.
Después de haber conocido historias como la de María, y Ana pensaba
que ya, pocas cosas malas pueden pasarle a gente buena y sencilla, pero
me equivocaba de nuevo, cuando sin darme cuenta me encontré
inmiscuida en la triste historia también de Sofía.

Todo comenzó con una simple pregunta:

-¡Sé que tienes una hija, Lucía!, ¿pero a parte de ella, tienes más familia?.
Quizás te gustaría que llamáramos a alguien por teléfono y pudieras
saludarles. ¿Qué te parece?.

-¡Por desgracia no, y si la tuviera tampoco lo sabría!.

-¿Cómo puede ser eso Sofía?. ¿Desconoces si tienes más familia?.

-Así es, lo cierto es, que parece algo difícil de entender, pero lo único que
te puedo decir, es que ni se quién soy, ni de dónde procedo.

Y volviendo su mirada hacia la ventana, en sus ojos envejecidos se


retenían unas lágrimas, las cuales no tardaron en salir, sacó un pañuelo
del bolsillo, se las limpió, y girando su mirada hacia mí, dijo:

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-“Pensaras que soy una vieja ñoña, que ya está perdiendo la cabeza hasta
el grado de no saber ni quién es.”

-¡No, todo lo contrario Sofía!, y me encantaría saber porqué piensas eso, si


hicieras el honor de contármelo, me sentiría muy privilegiada, siempre
me han cautivado las vivencias de todos las personas que aquí residen, y
me gustaría conocer también la tuya,¡si te apetece compartirla conmigo,
claro!.

-“Bueno, por hacerlo, no se pierde nada, tan solo tiempo, y de eso a mí


ahora mismo es lo que me sobra.
Te dije que no sabía ni quién soy, ni de dónde procedo, porque me
abandonaron en una casa cuna nada más nacer.
Por lo que más tarde supe, gracias a la persona que me crio, al parecer mi
madre procedía de una familia de prestigio, pero quedó embarazada
siendo muy joven de uno de los trabajadores de la finca, eso hizo que sus
padres se enojaran enormemente con ella, hasta el grado de mantenerla
oculta en otra población, lejos de las amistades y alegando que estaba
cursando estudios fuera, evitando asi que conocieran su estado causando
desprestigio a la familia.
Cuando llegó la hora de que tuviera al bebé, osea, a mi, tal y como llegue al
mundo, me envolvieron en una pequeña manta, y obligaron a una joven
doncella que tenían en casa a su servicio llamada Liliana a llevarme a otra
localidad donde no era la primera ni la última vez que acogían a bebés no
deseados,¡y eso era precisamente lo que yo era para aquella familia, un
bebé no deseado!. Y sin ningún reparo, allí me abandonaron.
Sin embargo al cabo de un par de años, según me contaron fueron a
recogerme. ¡Y fue precisamente la joven doncella que allí me llevó!. Por lo
visto, para aquel entonces ella se había casado y se marchó de casa de mis
supuestos abuelos, ella nunca pudo asimilar aquel injusto abandono, por
lo que siempre iba a la casa cuna para interesarse sobre mi, no podía
entender cómo podían renegar de esa manera de un bebé inocente y
durante mucho tiempo a ella, que no tenía motivo ninguno para ello, le
remordía la conciencia por haber sido quien me llevó aquel lugar , pero en
cuanto formó su familia, le contó a su esposo lo que le obligaron hacer, y
juntos decidieron adoptarme, criándome como su hija. De todo esto me
enteré prácticamente en el lecho de muerte de mi madre, fue cuando
antes de morir, vio oportuno contarme todo, pero omitiendo quienes eran
en realidad mis padres, pues por lo visto, mis abuelos con el tiempo se
enteraron de lo que ella había hecho, y mediante amenazas le hicieron
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firmar un documento, el cual decía que nunca revelaría mi origen, pues de
hacerlo los acusarían de robo. Y por temor a que los metieran en la cárcel
y tener que volver abandonarme de nuevo en aquel lugar, decidieron
mantenerse callados.
Después de que fallecieron, busqué y busqué aquel dichoso papel, pero
sin ningún éxito. Tan solo una foto de mis padres adoptivos fue lo que
encontré, y que llevo siempre conmigo,- y entonces sacó de su desgastada
bata la foto y me la enseñó.- .Por lo que decidí, que si ellos, incluidos mis
padres, no querían saber nada de mí, tampoco yo quería saber nada de
ellos.
Y ya no volví a pensar más en el tema. Tuve una infancia muy feliz, trabajé
en lo que me gustaba, me casé con un hombre excepcional, mi amado
Alonso, que me mimó hasta que falleció hace tan solo un año, pero que me
dio a lo que más quiero en este mundo, mi hija, Lucia.
Ella es mi mayor orgullo.”

-¡Caray Sofía!. Cuanto siento lo que hicieron. Lo cierto es que aquella


familia, no saben lo que han perdido.

-¡Justo es lo mismo que dice Lucia! -contestó con una sonrisa-, pero tengo
que confesar que ahora en mi vejez, y bien sabe Dios que no lo hago por
mi, sino por mi hija, me hubiera gustado saber sobre mi familia, y saber
que el día que yo falte, Lucía no estará sola.

-¡Bueno Sofía, quizás algún día te lleves una sorpresa, y se cumpla tu


deseo!.

-¿Tú crees Lorena, después de tantos años?- Contestó con tono de


incredulidad-. Ya deben incluso pensar que ni siquiera estoy viva.

En ese momento el sonido que marcaba el momento para que acudieran


al comedor a cenar, puso fin a la conversación, y despidiéndonos con un
cariñoso: “Hasta mañana”, tuve que marchar para atender mi faena que
aquella tarde consistía en recoger todo el material usado para las
actividades y ponerlo todo en su lugar, para el día siguiente.

Era cierto, lo que en una ocasión me comentaron, no era bueno que me


involucrara demasiado emocionalmente, con los residentes, pues eso
podría afectarme con el tiempo. Y tenían toda la razón, ahora tan solo
conocía tres de las muchas historias que encerrarían aquellas paredes, y
- 70 -
ya no podía mantenerme al margen de sus vidas, sentía que estaba en mi
mano hacer algo por cada una de ellas, y aunque sabía que eso no sería
fácil, debía de gestionas muy bien mi tiempo, y mis días libres.

Eran muchas las cosas que tenía en mi mente, como por ejemplo
investigar sobre los papeles que Ana guardada con tanto tesón y que
Manuela quería encontrar, intuía que en ellos había varias negligencias
que por supuesto me encargaría de investigar, por otro lado no pararía
hasta descubrir que familia sin escrúpulos sería la que estuvo dispuesta a
renunciar y abandonar en una casa cuna a un bebé inocente como era
Sofia, y por supuesto el caso de María, no pararía hasta poder hacer algo
contra el maltrato a la mujer.
Cosas serias e importantes que no podían hacerse a la ligera. Pero era una
persona joven dinámica, optimista y lo más importante muy persistente
en todo aquello que me proponía lograr.

Durante el trayecto de vuelta a casa, fui trazando en mi mente el


desarrollo de todo cuanto me proponía hacer.
Había muchas cosas a mi favor que me facilitarían algunas cosas, pero a la
vez también encontraría obstáculos. Pero estaba dispuesta a ello.

Ya quedaba poco para empezar con las prácticas junto a mi padre, y ese
sería el comienzo. Tenía mucho que hacer, tan solo debía gestionar el
orden de prioridades que tenía cavilando por mi mente, ¿pero cómo
hacerlo?. Las tres eran mi prioridad.

Pero como dice un dicho: “ El tiempo pone las cosas en su lugar”.

Y eso fue lo que ocurrió en este caso, aún en el día de hoy me siento
emocionada al recordar cómo fueron sucediéndose las cosas, algunas de
las formas más impensables, pero las sorpresas que me fui llevando al ir
solucionando los casos, pusieron a la vez patas arriba mi propia vida. Y
eso era algo, que no había pasado por mi mente.

- 71 -
CAPITULO 15

Al llegar a casa como de costumbre y después de la cena, vi el momento


apropiado para contarle a mi padre todo lo que estaba sucediendo en la
residencia, como era de esperar, fue escuchar la palabra “residencia”, y mi
madre se levantó, alegando como ya nos tenía acostumbrados, ¡que tenía
una fuerte migraña y que se iba a la cama!. En cierto modo eso me alivio,
pues la conversación que tendría con mi padre, me resultaría más cómoda
si estábamos los dos solos.
Y una vez que nos dirigimos a su despacho, se preparó para escuchar todo
cuanto tenía que contarle.
Fueron varias las horas que duró la conversación, su mirada de constante
atención a todo cuanto le estaba contando, me dejaba claro que él sabía lo
importante que era todo aquello para mí.
Al escucharme a mi misma relatar cada una de sus historias, me daba
cuenta de lo mucho que me había implicado en sus vidas sin darme
cuenta, sus vivencias me llegaban tan profundamente que era como si yo
las hubiera vivido junto a ellas, podía sentir sus miedos, incluso su
impotencia.
La paciencia de mi padre al escucharme, me facilitó mucho la situación y
una vez le conté todo, entonces añadí mis sospechas sobre el asunto de
Ana, fue entonces cuando me levanté para ir a mi cuarto, coger toda la
documentación que María me había entregado y enseñársela a mi padre.
Una vez en sus manos, empezó a leerla cuidadosamente.
Observé como ciertos gestos en su cara daba evidencia de mis sospechas,
algo no iba bien. Ante mi impaciencia, le pregunté:

-¿Qué piensas tú de todo esto, papá? ¿Realmente qué significa todo cuanto
aquí se detalla?.

-¡Lorena, este es un tema más complicado de lo que puede parecerte!. Hay


muchas irregularidades, y desenmascarar todo esto, puede llevar tiempo
y a la vez, llegar a ser incluso peligroso.

Escuchar aquello me dejó algo desentonada, complicado sabía que podía


ser, pero, ¿peligroso?. ¿Qué quería decirme con eso?.

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-¡Vas a tener que darme un poco de tiempo para poder investigar el
asunto!.

-¿Pero al menos puedes explicarme de qué va todo, siento mucha intriga?

-Todo apunta a que en la residencia, bueno mejor dicho que su directora,


a estado desviando toda compensación que se le hizo a Ana por sus años
en el campo de concentración a su nombre, consta que ella, por decisión
de Ana es su heredera universal, y se trata de una gran cantidad de dinero
Lorena, pero al observar detenidamente los documentos detectó algo que
no me cuadra, hay documentación firmada por Ana, sin embargo la firma
donde se la designa como heredera universal en el momento en el que
fallezca, tiene algo que me hace sospechar que no es la firma de Ana, pero
antes quiero asegurarme, comentarlo con un experto y por suerte
conozco a la persona adecuada para aclararlo. Mi gran amigo Osvaldo
Palacios, un buen investigador.

-¡Lo sabía! Aquella mujer de porte serio y erguido, no era trigo limpio, ese
afán para que nadie supiera de esos papeles, nunca me pareció normal, y
que Ana siempre, estuviera con su vida pendiente de un hilo, me puso en
alerta.
¿Sería capaz, por dinero, poner fin a la vida de una anciana indefensa y
machacada por la vida? ¡No quería ni imaginarlo!. Pero una voz de alarma
interior, seguía bombardeando mi mente: ¿Tendría Manuela también
algo que ver con el reciente malestar de María.?. Mis sospechas cada vez
eran más sólidas.

Sin embargo mi padre añadió algo más: “¿Recuerdas que cuando me


hablaste de si conocía la residencia, te dije que me habían contratado para
llevar ciertos casos, pero que al final, prescindieron de mis servicios?”.

-¡Si, claro que lo recuerdo, papá !.

-“Pues ahora me doy cuenta al leer todos estos documentos, que todo está
enlazado, a mí me contrataron varias familias que temían por los
intereses económicos de sus familiares, cuando algunos de ellos
descubrieron gracias aún chivatazo que alguien dentro de la residencia
les dio, y que los puso sobre aviso, en el que les decía que ciertos ancianos
habían puesto todo su capital a nombre de Manuela, sin que muchos de
ellos fueran conscientes de lo que realmente firmaban, dos de estos
- 73 -
ancianos murieron al poco tiempo, pero al ser tan mayores y estar tan
enfermos, nadie optó por hacerles una autopsia, simplemente lo trataron
como una muerte natural, pero a mí no me parecieron muertes naturales,
había algo más ,leí sobre ellos, y algunos fueron hombres de élite,
vigorosos y hasta el momento de fallecer nada hacía presagiar que eso
pasaría, pero aquellas personas dejaron muchas propiedades y dinero que
habían recibido como compensaciones a sus servicios. Todo esto estaba
oculto y nada levantó sospechas hasta que estas familias me contrataron,
yo empecé con la investigación, pero al poco tiempo decidieron prescindir
de mis servicio, habían llegado a un acuerdo con la residencia, pero eso si,
llevándose a sus familiares a otro lugar.
Durante el poco tiempo que pude investigar, busque cualquier
documento, investigue cuentas, y nada de nada, parecía todo limpio,
demasiado limpio y trasparente, y ¡nada está así, a menos que alguien se
esfuerce y mucho por mantenerlo oculto!. Hay algo más detrás de todo
esto, que una simple directora de residencia.
Tú sabes Lorena lo mucho que te quiero, pero no quiero que en ningún
momento te ocurra nada, ahora no ves el peligro que entraña todo lo que
quieres hacer, se que tú eres muy inteligente, pero,¿estas dispuesta llegar
hasta el final?.

-¡Sabes papá, mientras las escuchaba contarme sus historias, pensaba:


¿Qué hubiera pasado si en vez de ellas hubiera sido yo, a quien le tocó
vivir alguna de sus vivencias, hubiera recibido los mismos golpes, pasado
el mismo hambre y llorado desconsoladamente tantas veces como ellas
lloraban?. Si algo he aprendido de ti papá, es que tú me has enseñado lo
importante que es luchar por ayudar aquellos que más nos necesitan!”

-¡Estoy muy orgulloso de ti, Lorena!, sé que tus intenciones son muy
buenas, pero no es tan fácil, lo que vas hacer va enfadar a mucha gente, y
puede que gente muy poderosa, ten mucho cuidado, pero no estarás sola,
lo vamos hacer juntos y no vamos a parar hasta desenredar todo este
entramado. Pero es algo que debe de permanecer entre nosotros, nadie
más ha de conocer lo que está sucediendo, por nuestra seguridad, y por la
de los demás, incluida tú madre..!

-¡No te preocupes papá, lo tendré! – y abrazándome a él con todas mis


fuerzas, me sentí segura, la misma seguridad que sentía desde que era una
niña y sabía que siempre cuidaría de mi, sabía que él nunca me fallaría- .

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Prácticamente aquella conversación había durado, hasta bien entrada la
noche, los dos teníamos que madrugar, pues ese día empezaba mi trabajo
de becaria, con lo cual, sin más dilación nos fuimos a dormir, aunque
sabía, que con toda la información revoloteando en mi cabeza, la noche la
pasaría en vela, y no me equivoque, pero lo que ignoraba era que a mi
padre le había pasado exactamente lo mismo, fui consciente de ello,
cuando a la hora del desayuno ambos nos dimos cuenta de lo marcadas
que teníamos las ojeras, propias de una noche en vela.
Los dos sabíamos que era lo que debíamos hacer, a partir de aquella
mañana intentaríamos recopilar toda la información que pudiéramos.
Por suerte, yo ya empezaba las prácticas en el bufete de mi padre, lo que
me permitió por las mañanas dedicarme a investigar, pues ese sería el
primer caso que mi padre dejaba en mis manos para investigación,
mientras que por las tardes sin que nadie se percatara de ello, estaría
pendiente de cualquier movimiento extraño por parte de Manuela. Y
como no, cuidar de lo que para mí ya eran mis tres “Súper mujeres”.

Al poco de instalarme en lo que a partir de ese momento sería mi


pequeño, gran despacho, vi acercarse a mi padre acompañado de un señor
de porte serio, junto a una joven de rostro dulce.

-¡Lorena, aquí te presento a mi gran amigo Osvaldo Palacios y a su


preciosa ayudante Isabel!, ellos son los que a partir de ahora se
encargarán de gran parte de la investigación, nos mantendrán informados
de todo cuanto averigüen, ya les he hablado algo sobre el tema, pero les
he dicho que tú les pondrías al corriente de todo, ahora os tengo que
dejar, tengo papeleo que arreglar, quedáis en buenas manos, querido
amigo. – Y con un fuerte apretón de manos se despidieron -.

-Ante todo, quiero agradeceros poder contar con vuestra colaboración,


como ya os habrá explicado mi padre, es un tema que me lleva
mosqueando mucho tiempo y quiero llegar al fondo de todo el
asunto.¡Tomar asiento por favor y os explicaré todo desde el principio!.

Aquella mañana transcurrió rápidamente, fueron muchas preguntas qué


contestar, momentos que tuve que recordar desde que entré en la
residencia, y que al principio no a había dado importancia, todo cuanto

- 75 -
contaba estaba siendo anotado con una rapidez excepcional por parte de
la joven, quien no levantó ni un solo momento la cabeza de la libreta.

Una vez que ellos contaban con toda la información, junto con la
documentación que María me había entregado, se pondrían manos a la
obra.
Yo les seguiría informando de todo.

Y lo primero que hice en cuanto se marcharon, fue llamar por teléfono a


Karen, ella estaba siendo de gran ayuda para mi, acudiría a ella para
recopilar más información, pero siempre con el debido cuidado, pues en
ningún momento quería que ella pudiera salir perjudicada.
Al marcar su número me sentía algo nerviosa, antes eso no me ocurría,
hablaba con ella como algo normal, pero ahora era distinto, por eso al
escuchar su voz al contestar la llamada, mi corazón se puso a latir a mil
por hora.

-¡Hola Lorena! ¿Qué tal estás? ¡Qué alegría escucharte!.

-¡Hola Karen! A mí también me da mucha alegría escucharte, como hace


días que no coincidimos, quería saber que tal estabas, y a la vez saber
como va la recuperación de María.

-Pues anoche estuve con ellas, ¡la verdad es que son dos campeonas!,
María ya está prácticamente recuperada, sigue en observación para
tranquilidad nuestra, aunque para serte sincera, yo creo que le está
echando algo de cuento al asunto, pues cuando vio a su lado a su gran
amiga Ana, ya no quería salir de observación, para estar más tiempo con
ella.¡Y nosotras como es normal, le seguimos la corriente, pues por una
vez en mucho tiempo, vemos cierta alegría en ambas!

-¿Y, por cierto como sigue Ana?, ¡pienso mucho también en ella!.

-Si te digo la verdad, creo que escucho la voz de María, y eso hizo que algo
de ella, le motivara a seguir luchando, hasta el grado de que abrió los
ojos, y nos sonrió. ¡No te puedes imaginar las lágrimas de alegría que
soltamos, cuando nuestra compañera Damaris nos llamó a Judit, Mimi y a
mí, al ir vimos como empezaba a reaccionar, ¡nos parecía un milagro!.
Hoy tengo el día libre, pero les he dicho a mis compañeras que me
mantengan informadas de cómo va su recuperación, he pensado en
- 76 -
aprovechar y ya que estoy libre, salir para cómprales algún detalle que les
alegre el día.

-¡Que buena idea Karen!, y ¿te parecería bien si yo te acompañara?. Esta


mañana dispongo de un rato libre, podríamos tomar un café y juntas
hacer las compras..¿Qué te parece?.

-Por mi estupendo, te paso mi ubicación y si te parece quedamos en media


hora ok.

-¡Perfecto, allí estaré!.

En cuanto colgué el teléfono, me dirigí al despacho de mi padre y le


contenté la conversación con Karen, yo sabía que ella llevaba varios años
en la residencia, y que sin dudarlo habría sido testigo de muchas
anomalías, por eso tenía interés en acercarme a ella e intentar descubrir
más sobre el tema, por parte de una persona que ya conocía el
funcionamiento allí dentro, y la verdad es que no me equivoque, la
conversación que más tarde tuve con ella me aclaro, aún más mis temidas
sospechas. Y con la frase “ ten mucho cuidado”, mi padre dio el visto
bueno a esa reunión.

Tal y como habíamos quedado, al llegar a la cafetería, ya estaba Karen tan


puntual como siempre, nos saludamos con un abrazo cariñoso, las dos
habíamos conectado de forma muy especial, prácticamente teníamos la
misma edad, y muchas cosas en común de las que más tarde me fui
enterando. Y lo supe cuando empezó a contarme cosas sobre ella.
Como por ejemplo que su familia, pertenecía a una clase alta de la
sociedad, y que al igual que yo, a pesar de tener los estudios de doctorado
en medicina, prefirió trabajar como enfermera en la residencia, que como
doctora en un hospital. Eso ocasionó cierto distanciamiento de sus padres,
pues se resistían a entender que su hija no buscara un porvenir mejor.
Pero ella tenía sus ideas claras y estuvo dispuesta a cambiarse de
población y valerse por sí misma, haciendo realmente lo que le gustaba
hacer, cuidar a las personas más indefensas, en este caso a los ancianos.

- 77 -
CAPITULO 16

Toda aquella historia me enterneció mucho, prácticamente coincidíamos


en esos sentimientos, salvo, que en mi caso contaba con la aprobación de
mi padre. Después de un tiempo prudencial, llegó la pregunta del “millón”.
-¿Qué te llevo a empezar a trabajar en esta residencia? ¿Té la aconsejo
alguien, o tú misma lo decidiste?.

Fue entonces, cuando ante un breve silencio, supe que había algo más.

-Sé Lorena, que nos conocemos tan solo hace unos meses, y lo cierto es
que desde el principio me he fijado mucho en ti, aunque tú no te hayas
percatado de ello. No eres como las demás chicas que han pasado por
aquí, siempre que te observaba, notaba tu preocupación por las personas
que residen aquí, pero lo que más me conmovió, fue tu gran humanidad
con dos de las personas que para mí son de las más queridas de la
residencia, pues están realmente solas, sin el amparo de nadie, Ana y
María.
Desde que llegaron cada una por sus lado, dejadas aquí como si dejaran
trastos viejos, sin que nadie se haya preocupado ni un solo momento en
venir a verlas ni preocuparse por ellas, nos partía el corazón, y cuando
fuimos conscientes de sus historias entonces, ya nos tocó la fibra.
Para mis compañeras y para mi, no podemos evitar que sean nuestras
consentidas.
Y ver que otra persona las consideraba con el mismo cariño que lo
hacíamos nosotras, nos emociono. Aunque es cierto que todos los que
están aquí, se merecen los mejores cuidados, cada uno de ellos tiene su
propia historia, que en muchos casos son desgarradoras, pero la mayoría
cuenta con el cariño de familiares que constantemente vienen y van para
estar con ellos, pero Ana y María nunca reciben visitas, por eso desde hace
años son inseparables, como las hermanas que no pudieron tener.

-Y, por cierto, sobre la hermana de Ana, ¿nunca se supo nada?.

-¡Qué va! Yo intenté buscar, pero mis escasos recursos no me permitieron


seguir con mi meta de encontrarla, o por lo menos algún familiar, pero
todo quedó como dice mi madre, “en agua de borrajas”.
¡Y, sobre la pregunta del porqué empecé justo en esta residencia!, pues
fue por un motivo muy especial.
- 78 -
“Hace años al abuelo de mi mejor amigo, lo abandonaron en esta
residencia, mi amigo estaba muy unido a él, era como su segundo padre, y
aunque quería hacerse cargo de él, cuando su abuelo empezó con los
achaques de la vejez, su familia se opuso, eso hizo que rompiera relación
con sus padres, pues no entendía porque preferían dejarlo en una
residencia, cuando su abuelo tenía una economía bastante cuantiosa, que
no limitaría sus cuidados, por lo que no aceptaba el hecho de que su
familia no hubiera contratado a alguien para que le cuidara sin necesidad
de traerlo a una residencia, donde por mucho que cueste decirlo, nada
tiene que ver con un hogar, yo por desgracia e sido testigo de cosas
deplorables e inhumanas que suceden en muchas residencias.
Entonces mande mi currículum como enfermera,quería estar dentro y ver
qué tal de cuidados se les daban ¡y para sorpresa de mi amigo y mía me
dieron el puesto!.Y, esa es una de las principales razones por las que mis
tres amigas y yo estamos aquí. Intentamos frenar mucho de los tratos
injustos que aquí se les dan, estamos al tanto aunque para muchos
pasemos desapercibidos, de cómo se trata a los mayores y no tenemos
ningún reparo en ponerlos al descubierto. De hecho tuvimos que llegar al
extremo de ponernos a comer junto con ellos, y lo mismo que ellos, con el
fin de que las comidas fueran las adecuadas, pues al principio les daban
puras bazofias, unas comidas incomibles. Cuando Manuela y los de
cocina se percataron que nosotras comíamos lo mismo que ellos...
¡¡Sorpresa!!. La comida mejoró notablemente.
Cuando vimos los resultados, nos fuimos involucrando más en todo lo que
tenia que ver, con higiene personal, medicación, y el trato humano hacia
ellos, supervisábamos los cambios de pañal durante las noches, para
evitar que les salieran dolorosas llagas.Y el cambio de postura en los que
no podían casi moverse.
No te extrañará, si te digo que para Manuela somos como su piedra en el
zapato, los gastos aumentaron notablemente y las ganancias imagino que
disminuirían, pero para eso, estas personas depositaban sus pensiones y
ahorros, para tener una vejez digna, y desde entonces Manuela busca
cualquier excusa para echarnos a la calle a las tres, pero sabemos
demasiadas cosas sobre todo lo que sucede en estas paredes y el
funcionamiento diríamos “delictivo” que aquí sucede. Y no le queda otra
que aguantarnos. Cosa que a nosotros nos favorece. Pues así evita
situaciones que si no estuviéramos, no tendría reparos en hacer.”

-¡Y no temes que al contarme estas cosas, te puedas estar poniendo en


peligro!.
- 79 -
-¡Ahora que tú estás aquí… no!.

-¿Porqué dices eso, si hace poco que prácticamente nos conocemos!.

-¡Bueno podría decir que tú a mí hace poco que me conoces, pero yo hace
bastante tiempo que se sobre ti!.

-¿Cómo es posible? ¡Nunca nos habíamos visto!.

-Todo tiene su explicación, y lo entenderás en cuanto te cuente la


historia:

“Cuando el abuelo de mi amigo falleció sin que nadie lo esperara, dejó


toda su fortuna a la residencia, los familiares no entendían nada, ¿cómo
era eso posible?, él tenía familia directa, por lo tanto la herencia les
pertenecía a ellos. Entonces Manuela presentó un testamento firmado por
él , donde desheredaba por completo a sus hijos por abandono, y dejaba
todo cuanto tenía en beneficio de la residencia. Como te puedes imaginar
todo aquello fue un verdadero bombazo. Entonces llamamos a un buen
abogado, quien empezó a investigar el asunto, varios parientes de algunos
ancianos también interpusieron quejas similares, por lo que quedó
evidenciado que allí ocurrían hechos ilegales.
Pero sin saber cómo ni porqué, empezaron a echar para atrás todas las
denuncias, llegaron a no sé qué acuerdo, y se desestimó la denuncia.
Mi amigo y yo, no nos lo podíamos creer.
Entonces pasó algo insólito. Marcos, sobrino de Manuela con el que yo
mantenía una buena amistad desde la universidad, y que por cierto,
ignoraba todo cuanto pasaba en la residencia, un día me llamó. El se
dedica a una ONG y gran parte de su vida la pasaba en el extranjero,
desconociendo por completo los chanchullos que su tía hacía en la
residencia. En esa llamada me comentó que un amigo de la infancia le
había pedido, un favor, que su hija quería trabajar en esta residencia
como voluntaria, que ya se lo había propuesto a su tía, pero que le omitió,
que la muchacha era hija de su mejor amigo, un abogado de élite,
- justo el abogado a quien habíamos llamado para llevar el caso-.
Y que te facilitara todo cuanto pudiera, pues él se sentía en deuda con tu
padre. Por eso cuando supe que venías, vimos el cielo abierto, ahora
contábamos con una aliada más”.

- 80 -
¡No me lo podía creer!. Todo aquello parecía sacado de un libro, ¿cómo
era posible que aquella situación, se hubiera ido enlazando de una
manera tan sencilla!.
No puedo describir el tipo de sensación que sentí en ese momento, y visto
la realidad de los hechos que me había contado, yo misma le dije, que por
esa razón estaba allí, para continuar con su ayuda con la investigación,
omitiendo el caso de Sofía, puesto que eso en realidad era un motivo
personal.
Cuando le comenté que alguien de dentro de la residencia fue quien dio la
voz de alarma de que allí estaban sucediendo cosas extrañas, Karen
añadió:

-¡Lo sé!. Fui yo quien de forma anónima avise a ciertos familiares de la


situación que se estaba dando en la residencia, y por eso empezó todo,
nadie sabe que fui yo, y espero que siga siendo así, confío plenamente en
ti, Lorena.

-Puedes estar seguras que no os voy a defraudar, tarde o temprano todo


saldrá a la luz.

-¡¡Pero!! Hay algo más, Lorena, Manuela no está sola, hay gente muy
importante implicada, ella solo obedece órdenes, en una ocasión en el
silencio de la noche, cuando pensaba que nadie podría escuchar a pesar
de que usaba un tono bajo al hablar por teléfono, al pasar por su puerta
entreabierta escuché una conversación, hablaba con un hombre.
Se dirigía a él con la expresión “Como usted diga Señor”, y sé que
hablaban de lo que sucedía en la residencia, porque escuché decirle :“De
momento todo sigue según lo planeado, nadie sospecha nada, aunque hay
algunas trabajadoras que me están resultando algo entrometidas, temo
que puedan llegar a descubrir algo, pero de momento, lo tengo
controlado, Señor.”
No sé que será lo que están tramando, pero no podemos bajar la guardia.

¡Cuanta razón tenia mi padre, cuando intuía que todo aquello, podría
llegar a ser peligroso!.
Como nosotros ya estamos involucrándonos de lleno en el tema, le dije a
Karen, que tanto ella como Judit y Mimi, estuvieran al margen durante un
tiempo, para que se enfriara cualquier sospecha por parte de Manuela,
que ya habíamos contratado a un buen detective y su ayudante, ellos eran
especialistas en temas de corrupción, por lo tanto sabrían cómo moverse
- 81 -
en esos ámbitos. Nosotras seríamos los ojos y oídos, pero ellos serían el
cerebro.
Sería la única forma de mantenernos a salvo. ¡Pero eso si!, con ojo avizor,
pues no íbamos a permitir que el trato hacía los mayores fuera
inadecuado.

Después de aquella conversación, intentábamos llevar una vida normal


sin levantar sospechas, desempeñando nuestra labor de la mejor manera.
Lo primero que hice al llegar a la residencia aquella tarde, fue dirigirme a
la sección donde estaban Ana y María, aunque Manuela no autorizaba el
paso a aquella sección de otros trabajadores, el hecho de que Judit ese día
estuviera de guardia, y con la coincidencia de que Manuela estaba ausente
de la residencia, por motivo de papeleo, me permitió entrar a verlas.
¡Ni con palabras puedo describir ese instante!, las dos estaban como dos
jovenzuelas, hablando y riendo, a penas se percataron de mi presencia.
Era increíble la recuperación de Ana, hace tan solo unos días, temíamos
por su vida, y ahora estaba allí de “palique” con su mejor amiga.
Tras hacer el gesto de toser un par de veces a fin de conseguir su atención,
lo logre. Ambas me miraron a la vez, y no hizo falta decir nada más, sus
caras de alegría lo expresaban todo.
Pudimos hablar durante un par de horas, para mí aquella tarde estaba
resultando muy gratificante. Salí de allí, con las fuerzas en mi meta de
hacerle justicia a aquellas mujeres.
Sabía que pronto trasladarían a María de nuevo a su habitación, pues su
mejoría era evidente, en el caso de Ana quizás llevara unos días más.
Pero sabía que Judit y Mimi harían todo lo posible, para mantener un par
de días más a María en observación, pues estar junto a su amiga aceleraba
la mejoría de ambas.
Ya estaba tranquila tras ver a estas “dos jovenzuelas”, ahora tenía que
encontrar a Sofía, quien sabía que ahora se encontraba algo más solitaria.
Como ya esperaba la encontré junto a la ventana, cogí una silla y me senté
junto a ella.

-¿Qué tal has pasado el día Sofía?.

-¡Nada nuevo, para variar!

En ese momento la figura de una mujer se acercó a nosotras y tras saludar


con un cariñoso abrazo a Sofía, hizo que el semblante de su cara,cambiara.

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CAPITULO 17

-¡¡Hola Alsia!!. ¿Qué alegría me da volver a verte!. ¿Cómo tú por aquí?. ¡No
te esperaba hasta el jueves que es el día de visita!.

-Pues ya ves Sofía esta semana me verás dos veces jajaja, y, ¿esta bella
señorita que te acompaña hoy, quién es?.

-Te presento a Lorena, es la mejor cuidadora que tenemos, no te puedes


imaginar lo pendiente que está de todos, especialmente de mi, es un
encanto de muchacha.

-¡Como sigas hablando así de mí Sofía, al final me vas a sacar los colores,
jaja.! -Dije con voz emocionada-.

-Te agradezco mucho Lorena – añadió Alsia— que le prestes tanta


atención a Sofía, como habrás podido ver, es una señora encantadora y
con tal de no molestar, no hace ni ruido, es como mi segunda madre, su
hija y yo nos criamos juntas, desde niñas estuve más tiempo en su casa
que en la mía, ¡pero bueno eso ya es otra historia!, lo cierto Sofía, es que la
razón por la que estoy aquí, es porque ayer estuve hablando con Lucia, y
me dio muy buenas noticias. Todo está transcurriendo de manera
acelerada, las vacunas están siendo un éxito, y la mejoría en los enfermos,
sobre todo, en los niños es notoria. ¡Qué orgullosas estamos de ella!. Me
dijo que si todo seguía así, en poco tiempo unos compañeros seguirían
con su labor, y ella volvería de nuevo a España a continuar con sus
investigaciones, y por fin podréis estar otra vez juntas.

No había acabado de terminar aquellas palabras, cuando Sofía sin poder


contenerse se puso a llorar. Yo ante la situación me abracé a ella
intentando consolarla, pero entonces Alsia me dijo: “ No te preocupes
Lorena déjala que llore, esas son lágrimas de alegría, y son las que más
gusto dan que salgan”.

¡Y cuanta razón tenia!, a partir de aquel día, la actitud de aislamiento que


Sofía solía tener desapareció , empezó a interactuar con los demás,
parecía otra mujer. Y todo cambio aun más, cuando un par de días
después, y para sorpresa nuestra, ya estaban de vuelta Ana y María. Ver a

- 83 -
las tres juntas lo bien que sincronizaban era algo inusual, y algo
maravilloso para todo aquel que lo veía, especialmente para mi.

Ahora por fin podía al menos tener a las tres, como decía en mi mente
“controladas”, estaría tan pendiente de ellas, que intentaría por todos los
medios que Manuela no les pudiera hacer algo. Con disimulo hasta
revisaba la medicación que a veces ella le daba -cuando ni siquiera era su
cometido- para evitar cualquier “desafortunado accidente”, como había
ocurrido tiempo atrás con María, razón por la que tuvieron que llevarla a
cuidados intensivos.

Los días iban pasando, y yo cada vez me sentía mas motivada, recibía
mensajes de Isabel, donde me contaba que la investigación seguía su
curso y que estaban encontrando muchas anomalías en la forma de
gestionar la residencia -cosa que para nada me extrañaba-.
Sin embargo un día ocurrió algo insólito, para mí sorpresa, me crucé con
Manuela, en su rostro se reflejaba cierta ironía, al principio no supe
descifrar el porqué, pero una vez se acercó a mi, me susurró al oído: “Te
estás metiendo en un laberinto, del que te va a costar mucho salir de él”.

En ese momento, sentí como un escalofrío me recorrió la piel, ¿quizás ya


supiera que la estábamos investigando, y ahora iría a por mi?. Reconozco
que en ese momento sentí miedo, ¡yo, una persona que se consideraba
preparada para hacer frente a todo, y que ahora se ponía a temblar como
una niña, tan solo al escuchar una frase!, aunque en sí, no fue lo que dijo,
sino cómo lo dijo.

Al llegar a casa, enseguida pedí a mi padre que me acompañara al


despacho, y seguidamente, le conté lo ocurrido. Su inercia, fue echarse las
manos a la cabeza y decir : “Sabía que sería cuestión de tiempo que se
enterara de que la estábamos investigando, ¿pero cómo es posible que lo
haya sabido tan pronto?, hemos ido con mucha cautela, intentando no
levantar sospechas, ¡algo no me cuadra!.

-¿A qué te refieres papá?

-¡No sé, pero lo cierto es que hay algo que no me cuadra en toda esta
investigación, ya hubo irregularidades desde el mismo principio en el que
me contrataron la primera vez, y ahora, no paro de dar vueltas al asunto.
Pero tranquila, que todo se solucionará. ¡No se va a ir de rositas!.
- 84 -
Escuchar decir todo aquello a mi padre me preocupo, nunca le había visto
tan desconcertado, ¡y si él que era el experto se sentía así, imaginaos
como me sentía yo!.
Al salir del despacho los dos con cara de preocupación, nos topamos de
frente con mi madre, quien para variar, con tono sarcástico dijo: “¿Ya
estáis con vuestro secretismo?.¡ No sé dónde vamos a ir a parar si seguís
en ese plan!”.

-¡Pero!.. ¿Qué estás diciendo mamá, de qué secretismo estás hablando?.


Son cosas de trabajo, ¡de verdad, que a veces no hay nadie que te
entienda!.- Y cansada y a la vez molesta por la actitud que siempre
mostraba hacia cualquier cosa que hacíamos, me marché a mi dormitorio
sin cenar-.

Ya en el dormitorio e incapaz de conciliar el sueño, no se me ocurrió otra


cosa, que llamar a Karen, sabía que no debía de hacerlo, pero el temor de
que Manuela pudiera perjudicarlas, me hizo que tomara la decisión de
ponerlas sobre aviso.

-¡Hola Karen, disculpa que te moleste tan tarde, espero no ser


inoportuna!.

-¡No, para nada, tranquila, esta noche estoy de guardia, pero ya están
todos dormidos, tranquilos como bebés!.¡Dime hay alguna novedad!.

-¡Si, la hay, y por desgracia no nos favorece en nada!.

-¡Espera un segundo! Voy avisar a mi compañera que esté atenta, y salgo


un momento a la calle, allí podemos hablar, dame unos minutos y te llamo
ok.

Y tras pasar unos minutos me llamó, la puse al corriente de lo sucedido


con Manuela, cosa que le indignó mucho, pues para ella era claramente
una amenaza hacia mí, pero tras tranquilizarla, la quise poner sobre aviso,
de mí ya sospechaba, ¿de cómo pudo enterarse? ¡Esa era una incógnita!.
Pero estaba claro que no podía bajar la guardia, y eso mismo le pedí a ella
que hiciera, que hablara con Judit y Mimi, quienes aunque desconocían
todo lo que realmente sucedía, eran nuestros ojos y oídos, cuando
nosotras no estábamos. Acordamos intentar pasar lo más desapercibidas
- 85 -
posible, sin dar ningún tipo de indicio, de la amistad que existía entre
nosotras, a fin de que a Manuela no le saltara la voz de alarma también
con Karen, y eso dificultará nuestro cometido.

La noche parecía eterna, imposible conciliar el sueño, pero cuando


pensaba en “mis tres súper mujeres”, aquella ansiedad desaparecía , eran
como bálsamo para mí persona. Y mientras pensaba en ellas, se me
ocurrió otra línea de investigación.
Ya estamos investigando el tema de Ana y de las presuntas
irregularidades que se estaban haciendo con ella, entonces pensé también
en la posibilidad de, ¡porqué no!, intentar averiguar quién era la familia
biológica de Sofía, tan solo conocía que venía de una familia de la alta
sociedad, ¿pero, por dónde empezar?¿De qué familia se trataría?. Ese sería
otro de mis objetivos.

A la mañana siguiente en la oficina, se presentaron Osvaldo e Isabel,


tenían que ponernos al día con los últimos descubrimientos.
Ante la expectante atención de mi padre y mía, escuchamos decir cosas
que aunque ya imaginábamos, aún así nos resultaban inquietantes.
Osvaldo nos contó, que en sus investigaciones habían descubierto que
durante años, a muchos de los ancianos que llegaban a la residencia y
cuya economía era muy solvente, les habían hecho firmar documentos de
cesión de herencia a favor de la residencia, por motivo de abandono de
sus familiares.
Muchos de los familiares desconocían esos documentos, y al
presentárseles como algo legal, poco podían hacer, por lo que se
resignaban, ante la decisión que había tomado su familiar. Y a la vez, como
no, sintiéndose culpables de la decisión de haberles dejado en una
residencia. Manuela sabía jugar muy bien con las emociones de los
familiares, transmitiéndoles sentimientos de culpabilidad. De esa manera
terminaban aceptando la situación, todo aparentemente legal.
Pero lo cierto es que desconocían la verdad de esos hechos, y era que en
muchos casos, esas firmas eran falsas imitaciones, ni siquiera los ancianos
eran conscientes de ello, y mucho menos sus familiares, quienes nunca
pensaron en la posibilidad de recurrir y de esa manera destapar todo
aquel embrollo.
Tocaba descubrir desde cuando comenzó con esas irregularidades, y a la
vez , de quién procedían las órdenes a las que ella obedecía, pues era más
que evidente que alguien superior a ella manejaba la situación, pero,
¿cómo y porqué?.
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Costaba creer que una señora, quien había criado y educado a su sobrino,
inculcándole valores de ayuda a los más necesitados, se viera involucrada
en un hecho tan delictivo con seres inocentes y vulnerables. ¡Qué
compleja resulta a veces la vida!.

Antes de que Osvaldo y su ayudante se marcharán, pensé en comentar con


Isabel, lo que rondaba en mi mente sobre averiguar a qué clase de familia
pertenecía Sofía, le pedí que nos apartáramos un momento, y con
tranquilidad y a la vez brevedad, pedí su ayuda.
Al desconocer los apellidos de Sofía, le resultaría un tanto complicado,
pero de nuevo, sin dudarlo, volví a llamar a Karen pues estaba segura que
ella por supuesto lo sabría. Y tras la llamada me lo facilito:

Sofía Lopez Galván.

Fue curioso que escuchar aquellos apellidos, no me resultaran para nada


desconocidos, aunque era normal y evidente, puesto que no dejan de ser
apellidos comunes. Por lo que no di demasiada importancia al asunto.
Pero poder pedirle aquel favor, en cierto modo hizo que me quitara otro
peso de encima, pues estaba segura que algo encontraría, eran un equipo
muy diligente, y tan solo necesitaban datos y tiempo, y gracias a Dios
disponían de ambas cosas.

Por lo demás, intentábamos llevar vidas normales, aunque siempre


pendientes de todo cuanto sucedía dentro de la residencia, pero a la vez,
intentado pasar desapercibidas para que nadie reparara en nosotras y le
fuera con el chisme a Manuela. Los días y las semanas pasaban de forma
fugaz..
Mis tertulias con Sofía, Ana, y María eran diarias, como cada cuidador
debía hacerse cargo de algunos de los pacientes para la realización de
diferentes labores que les mantuvieran sus actitudes mentales activas, ¡ni
que decir tengo, que yo, ya tenia designado a mi propio equipo, “mis tres
reinas”!, aunque nuestro grupo siempre estaba abierto para cualquier
residente que se quisiera unir a nosotras.
Aquella época era realmente gratificante para mí, ¡pude aprender tantas
cosas, tanta calidad humana!, que aún en el día de hoy, no puedo evitar
emocionarme al recordar.

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CAPITULO 18

El tiempo pasaba rápidamente y apenas había reparado, que mi vida


transcurría entre la oficina y la residencia, por eso, cuando mi madre me
animo, ¡¡por no decir que me obligó!!, a que les acompañara a una cena de
“alto copete”- como yo las describía pues solo acudía gente de alta gama-
accedí.
Aquel no era mi mundo, me sentía incómoda, y a pesar de intentar quedar
bien a fin de no avergonzar a mis padres, en cuanto tuve la mínima
oportunidad me aparté al jardín, y tomé asiento en un banco esperando a
que llegara la tan ansiada hora de marcharnos.
En ese momento, un joven camarero, se acercó por si deseaba tomar algo
de lo que portaba en la bandeja, pero al ver mi cara de aburrimiento, no se
le ocurrió otra cosa que decir: “ Venía a preguntarte si deseabas tomar
algo, pero viéndote, imagino que más que tomar una copa, lo que
desearías sería poder teletransportarte a otro lugar, ¿me equivoco?”.

-¡Para nada! ¡Ojalá y pudiera! – y los dos nos pusimos a reír, por la
conversación tan ilógica-.

-Me llamo Erick, y como puedes ver, no hace falta que te explique cuál es
mi trabajo en esta fiesta, ¡por llamarla de alguna manera!.

Aquello me hizo volver a sonreír, cosa que le pareció agradarle.

-Yo soy Lorena.¡Y como ya te habrás dado cuenta, no encajo para nada en
este tipo de eventos, pero a veces el deber familiar obliga!.

-Me alegró de poder conocerte, la verdad es que no he podido evitar


observarte durante toda la noche, ¡era difícil no darse cuenta de tu
incomodidad al estar rodeaba de tantas personas!. Y sin hablar con
ninguna de ellas.

-¿Tan evidente era?.

-¡Para que te voy a engañar ¡Sii!, se a notado y mucho!

- 88 -
-Y echándome la mano a la cabeza, pensaba en el “discursito” que me
esperaba al llegar a casa por parte de mi madre. Pero, como decía mi
abuela paterna cuando cometía alguna trastada :“ Un día, es un día, y una
colleja solo es un rato”, por lo que si el discursito ya estaba garantizado,
me seguiría quedando fuera en el jardín.
Y haciendo honor a uno de mis grandes defectos, “la curiosidad ”, le
empecé hacer preguntas a Erick sobre a qué se dedicaba, si era su trabajo
habitual, ser camarero en grandes eventos. Pero para mí asombro, aquel
joven sumamente atractivo, me explicó que se dedicaba a la investigación
y que estos trabajos le ayudaban a pagarse los estudios.
Intentando indagar más sobre a qué giraba su investigación, me dijo que
era algo muy complejo, y que no era algo que se pudiera explicar en tan
solo unos minutos, por lo que me dijo, que si quería podíamos quedar otro
día, y me lo explicaría con todo detalle. Me pareció algo estupendo, por fin
había salido algo bueno de aquella aburrida fiesta. Intercambiamos
nuestros números e hicimos planes para quedar al día siguiente, que
ambos teníamos libres y de esa manera poder hablar tranquilamente.

Aquella patética fiesta después de todo, tuvo su lado positivo.

¡Y por suerte para mí, mi madre con su afán de destacar entre los
invitados, como era habitual en ella,ni se percató de que yo me había
ausentado la gran mayoría de tiempo de la cena, por lo que me libre de
sus típicos sermones!.

Aquella noche, al llegar a casa, me sentía como una niña con zapatos
nuevos, estaba ilusionada y aún no sabía el porqué, pero miraba una y
otra vez el número de teléfono escrito en una simple servilleta de papel,
aquel joven en tan solo unos breves minutos me había dejado cautivada.
Al pasar su número a mi móvil, sin darme cuenta, evidentemente por los
nervios de esa sensación extraña para mí, toque su número y se procedió
la llamada.
Antes de poder darle a colgar, atacada de nervios por lo que acababa de
suceder, escuché la voz de Erick contestar de forma inmediata, ¡a penas
había dado solo un toque!.

-¡Hola Lorena! ¡Te parecerá algo increíble, pero justo tenia el teléfono en
la mano para llamarte, cuando de repente veo que aparece tu llamada, te
me has adelantado!.

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-¡Discúlpame Erick, no pretendía molestar, tan solo quería memorizar tu
número en mi teléfono, y sin darme cuenta le di a llamar!.¡Que torpeza la
mía, de nuevo te pido disculpas, seguro que estarás agotado de tanto
trabajar, y estarías preparándote para ir a descansar!.

-¡Qué vá!. Estaba preparándome para el examen que tengo el lunes, ¡que
hay cosas que no me entran ni con taladro, jajaja!.

-Si lo prefieres, podemos anular lo de mañana, y así dedicarte más a


estudiar, ¡por mí no habría problema de verdad!.

-¡No, al contrario, me irá muy bien despejarme un poco!. El plan de


mañana sigue en pie,¿vale?.

Y lo que a simple vista parecía una despedida rápida, no lo fue, aquella


conversación se fue alargando durante casi dos horas, no me podía creer
que pudiéramos tener tanto tema de conversación, si tan solo nos
habíamos conocido unas horas antes. Pero se notaba que ambos
estábamos a gusto, incluso hablamos de nuestros trabajos y metas, cosas
que se suponían serían de las que hablaríamos al día siguiente.
Y cuando llegó el momento de despedirnos, la sensación era de haber
estado hablando con un amigo al que hubiera conocido de toda la vida.

Ni que decir tiene, que a la mañana siguiente, mi estado era eufórico, no


sabía que ponerme, qué perfume usar, si maquillarme un poco o nada,
¡qué se yo!,cosas absurdas, pero que me tenían confusa.
Aunque intentaba disimular mi nerviosismo, a mis padres – quienes me
conocían mejor que yo misma —mi actitud no les pasó desapercibida, y
como era de esperar, llegó el momento de las preguntas. ¿Qué ocurre?..
¿Porqué estas tan nerviosa?.. ¿Va todo bien? ..Etcétera. Etcétera.
Y como no quedaba otra, pues allí estaba yo contando la razón de mi
nerviosismo. Para sorpresa mía, ambos se miraron sonrientes y al
unísono dijeron, como si lo hubieran estado ensayando: “ ¡Por fin, ya era
hora!”.

-¡Hora de qué! ¿Que queréis decir con eso?.

-Nada malo Lorena – añadió mi padre, acariciándome el pelo, como solía


hacer desde que era una niña— simplemente, es que ya era hora de que
disfrutaras un poco de la vida, no todo puede ser, trabajar y estudiar,
- 90 -
tienes una vida aparte de eso, y hay que vivirla, y creo que ahora empieza
tu momento, mi niña!.

Nunca había reparado en ello, pero tenían toda la razón. Estaba tan
absorta en mis “tres reinas ”, que nunca me había prestado atención a mi
misma, y por raro que resulte escucharlo, ni siquiera había reparado en
mi físico, y la verdad es que con un poco de maquillaje y ropa adecuada,
resultaba que frente al espejo había una mujer atractiva, a la que nunca
había visto como tal.

El encuentro con Erick fue tal y como imaginaba, era un muchacho


educado y con grandes principios, pasamos el día paseando y me invitó a
un buen restaurante. Me fascinaba escucharle hablar sobre sus
investigaciones, pero lo que más me impactó fue conocer la razón que le
llevó a declinarse por aquel tipo de investigación.

Trabajaba en una empresa donde se fabricaban materiales para la


seguridad, defensa y algunas cosas más, pero que él estaba destinado en
una sección en particular, en el diseño de las pulseras de control
telemático.
Al principio me quedé algo pillada, pues en ese momento no caía en la
utilidad de esas pulseras, pero en cuanto empezó a explicarme, lo
comprendí perfectamente, aún así quise saber más, y de nuevo salió a
relucir mi afán de curiosidad, entonces le pedí que me explicara
realmente qué función desempeñaban aquellas pulseras. Y no tuvo
problema en explicármelo de forma clara y sencilla:

-“¡La verdad Lorena, creo que este, es un mecanismo de los mejores que
se han creado para evitar o por lo menos controlar un poco más, todo
cuanto tiene que ver con el maltrato a las parejas, pero yo iría aún más
allá. Todo cuanto rodea a su creación me tiene cautivado.
Estas pulseras llevan un dispositivo que se activa emitiendo una alarma,
cuando el agresor se encuentra a una distancia de 500 metros de la
víctima.
También se controla que no se manipule el aparato, y en caso de que lo
intentara automáticamente saltaría una alarma en el centro de control.
Estas pulseras funcionan como mecanismo de rastreo-monitorizado, y
son programadas acordé al espacio perimetral de la vivienda, es decir que
la persona que tiene un arresto digamos domiciliar, no se puede movilizar
fuera del área de cobertura. Pues se agravaría la pena impuesta hacia él.”
- 91 -
-“¡Pero,entonces hay algo que no entiendo Erick !. Hay muchas personas,
— por llamarles de alguna manera civilizada a esta clase de individuos —
que aunque lleven puestas ese tipo de pulseras, eso no ha evitado, que se
hayan acercado a sus víctimas ocasionándoles incluso la muerte. ¿Cómo
es posible eso?. ¿No se supone que sirve de aviso a sus víctimas, y a las
autoridades? ¡Algo está fallando, deberían hacer algo más para evitar, que
estos agresores, se acercaran a sus víctimas!
¡¡Yo tendría algo muy claro que se podría hacer !!…,Siempre rondó en mi
mente el que se investigara la posibilidad de inyectar algún fármaco o
algo parecido a los agresoras que se les pone este tipo de pulseras ,que sin
dañar la salud de nadie, actuase con pequeñas descargas que
inmovilizaran al agresor cuando este estuviera cerca de cualquier persona
a la que le hubieran puesta una orden de alejamiento contra él, o, ¡incluso
iría aún más allá! ,¡a todas aquellas mujeres que por miedo no denuncian,
les proporcionaría también un tipo de pulsera, que le hiciera ese mismo
efecto a la persona que la tiene intimidada, cada vez que se acercará más
de lo necesario!, pues aunque no existiera denuncia previa, si hay algún
tipo de indicio de peligro, que no se ignore y que se pusiera este
mecanismo a cualquier presunto agresor, de esta manera se lo pensarían
dos veces, antes de cualquier acercamiento a sus víctimas, por mucho que
él quisiera.
¡Es más!. Pondría dispositivos de este tipo aparte de a maltratadores a
pederastras también, quien el mecanismo detectara por el índice de
hormonas o algo parecido, que a la persona que se acerca es un menor, y
la reacción para esta persona al sentir cierto estímulo sexual, le
sobrevinieran ciertas descargas, disuadiéndole de cometer actos atroces.
¡¡A menos que quisiera ser electrocutado!!.
Estarás pensando que soy una paranoica con este tema, pero conozco a
una persona muy importante para mí, quien sufrió durante mucho tiempo
violencia doméstica, cuando pienso en ella y en la gran cantidad de
mujeres que la padecen me hierve la sangre, y aún más cuando escucho
sobre alguna violacion a seres tan inofensivos como los niños, no lo puedo
evitar. Discúlpame si e sido demasiado crítica, al fin y al cabo es tu trabajo
y tu investigación.

-¡No, todo lo contrario Lorena, acabas de sacar un tema que me a parecido


muy lógico!. Yo también pienso como tú, que hay algo que está fallando, y
sabes, ¿no me parece tan descabellado lo que has dicho?. En realidad ¡si se
pudiera lograr lo que has dicho sobre pequeñas descargas para
- 92 -
inmovilizar al agresor al acercarse al mecanismo que pondrían a su
víctima, sin duda evitaría muchos de estos sucesos desagradables.
¡Es increíble, no sabes lo que me a aportado tu opinión!. Ahora se donde e
de centrarme en mi investigación. Me sentía algo estancado últimamente
pero ahora se me ocurren varias cosas por probar. Muchas gracias
Lorena. No te puedes imaginar lo que se abre ahora mismo ante mi.

Nunca pensé, que tan solo una opinión personal, pudiera causar dicho
efecto.
Pero reconozco que sus palabras me hicieron sentir halagada. El día
resultó mucho más agradable de lo que hubiera podido imaginar. De echo
antes de despedirnos pues ya empezaba hacerse tarde, acordamos quedar
otro día para tomar algo y continuar con nuestras conversaciones.

A la mañana siguiente, sentada en mi despacho, puse sobre la mesa ya


clasificados, los pocos documentos que había podido encontrar sobre mis
tres casos primordiales.
Trabajar junto a mi padre como mi tutor, me facilitaba mucho las cosas,
pues él conocía lo importante que era para mí mis investigaciones, me
daba mi espacio para dedicarme a ellos, aunque sabía que debería tomar
experiencia en asuntos de defensa, pues al fin y al cabo ese sería mi
cometido como futura abogada, y casos importantes entraban a diario,
pero mi padre tenía un buen equipo, y de momento podía dejarme un
poco “ a mi aire”.

Este sería el orden de mis búsquedas:

De momento por un lado tenía el caso de María: “Mujer maltratada”,


conocía el nombre de su agresor,Felipe. También de quienes la sacaron de
aquel infierno: Darío y Emma. En su caso necesitaba saber que había sido
de aquel ser despreciable, y a la vez poder encontrar a estas dos personas
que estuvieron dispuestas a ayudarle. Si las encontraba sabia que le daría
a Maria, la mayor alegría, pues siempre que me hablaba, la nostalgia de no
saber que fue de ellos, la asumía en una gran tristeza.

Por otro lado estaba el caso de Ana: “Llevada injustamente a un campo de


concentración nazi ”siendo aún una niña, de ella solo conocía su apellido
Friedman, y que tenía una hermana menor Ruth, cuyo deseo era poder
encontrarla aún con vida, pues ambas ya tenían una edad avanzada, y
¡como no, el caso de fraude y falsificación de papeles por parte de la
- 93 -
residencia quien había arrebatado a Ana sus indemnizaciones!. Ese tema
era algo más peliagudo. Pero que estaba decidida a sacarlo a la luz.

Y por último el caso de Sofía: “Abandonada por una familia adinerada


pero sin escrúpulos en una casa cuna, nada más nacer”. Haría todo cuanto
estuviera en mi mano para descubrir quién era aquella familia, y
recuperar sus derechos ante la ley, de cualquier herencia que le hubiera
correspondido por parte de sus padres.

Tres historias, cada una con diferente línea de investigación, pero igual de
importantes para mí.

Tenía muy claro, que Osvaldo e Isabel, tendrían mucho en lo que


investigar.
Y por otro lado, por mi parte, me sentía como una infiltrada en la
residencia, preparada para desenmascarar todas las irregularidades que
allí se cometían.
Quien me iba a decir a mi, que aquel día sentada en un parque solitario
dispuesta a meditar sobre la clase de vida que llevaba, desembocaría en
una de las tramas, parecidas a historias de novelas que yo misma había
leído, donde la intriga, el drama, la tensión, y los detectives hacían la
historia. Y ahora era yo sumergida en todo aquello, quién haría mi propia
historia. ¡Menuda paradoja!. ¡Y más aún cuando el resultado de algunas de
estas investigaciones afectaron mi vida personal para siempre!. Cosa que
ojalá hubiera podido evitar, pero era algo que escapaba de mis manos,
como más adelante podrán descubrir.
Antes de acabar mi jornada en el bufete de mi padre, le mostré todo
cuanto tenía proyectado hacer, y durante unos segundos permaneció en
silencio,¡me miró fijamente a los ojos, volvió a bajar su mirada y mirar
todos aquellos papeles clasificados por orden, y mirándome de nuevo
dijo: “Estas segura Lorena”.

-¡Si, papá, y ahora más que nunca!

-Pues entonces no hay más que hablar. ¡A por ello, hija mía! Y, si el
resultado final, no fuera el que tú esperarás, piensa en algo que yo
siempre siempre me digo cada mañana: “No me levanto cada día con la
perspectiva de poder arreglarlo todo, pero al menos me conformo con
poder intentarlo!.

- 94 -
CAPÍTULO 19

Él no era consciente, que sus consejos estaban siendo para mí, como oro
en paño, a veces sentía que mis energías mermaban cuando miraba
aquellas tres mujeres, que a pesar de que no me habían pedido nada, me
sentía en deuda con ellas, y me sentía con la obligación de hacer algo que
les diera al menos un poco de felicidad en el ocaso de sus vidas, que les
hiciera olvidar aunque solo fuera por un momento todo por cuanto habían
pasado. Y los consejos de mi padre, me hacían levantar como el “Ave
Fénix”.
De camino a la residencia después del almuerzo, repetía en mi mente
aquella frase de mi padre, que intentaría memorizar, pues su lógica me
ayudaría a no venirme abajo si algo no salía como esperaba, pues: “ No me
levantaría cada día con la perspectiva de arreglarlo todo, sino más bien,
conformarme con al menos, poder intentarlo”, ¡pero mi decisión iba a un
más lejos, mi meta sería al menos arreglar algo, ¡así me lo había
propuesto y así intentaría lograrlo!, tardará el tiempo que tardase! ¡¡Para
cabezona yo!!.

De nuevo me vi allí, entre las grandes personas que ocupaban gran parte
de mi vida y de mis pensamientos. Al entrar me topé de frente con
Manuela, ni que decir que la mirada que dirigió hacia mí, para nada
evidenciaba que fuera amistosa, simplemente se cruzó conmigo en
dirección a su despachos, y con un escueto “Buenas tardes ”, se marchó
sin mediar palabra alguna.
Por un lado me sentí algo molesta, pues al fin y al cabo mi trabajo lo
estaba desempeñando lo mejor posible, todos los residentes estaban
súper bien atendidos, por lo que unas palabras de “ lo estas haciendo bien,
o gracias por hacer tu trabajo con tanto esmero ”, no hubiera estado mal.
¡¡Pero no!!. Aquella cara de amargura, y ¡aquella mirada de las que si
pudieran matar, ya sería fiambre!, de notaba que algo no estaba saliendo
como ella esperaba y yo era la causante de aquello. Por lo que después de
un rato, ¡casi me alegre que no me dirigiera la palabra!.

No tarde en buscar con mi mirada a mis chicas, y tal como ya imaginaba,


las tres estaban junto a la ventana, tal como solía encontrar a Sofía tan
solo un tiempo atrás, pero las circunstancias ahora eran diferentes, allí
estaban las tres hablando de sus cosas, compartiendo risas a la vez que
entre sus manos entretejían algo, que al principio me costaba reconocer.
- 95 -
Pero aquello para mí no era lo importante, sino el hecho de verlas allí a las
tres, como jovenzuelas contándose sus cosas, alejadas de oídos
indiscretos.

Me acerqué hacia ellas, aunque temía que pudiera interrumpir su


momento, quizás los sentimientos que yo albergaba hacia ellas,
posiblemente no serían los mismos que ellas tuvieran ahora hacia mí,
pues ya habían encontrado alguien de su misma edad con quienes
compartir vivencias.
¡Pero que equivocada estaba! En cuanto me vieron, automáticamente
abandonaron sus labores e intentando levantarse de sus sillones – cosa
que les pedí, que no hicieran — las tres coincidieron en la misma frase,
¡“por fin has llegado, teníamos muchas ganas de verte”, este fin de semana
sin ti, se nos a hecho eterno Lorena!. Bienvenidas de esta clase pocas
veces había recibido, por lo que me sentía sumamente halagada, hasta el
grado de alegrarme el día.

-¡Bueno! ¿Y que me contáis? ¿Como habéis pasado el fin de semana?,


¡porque el mío empezó fatal, pero acabo de película!.

-¿De verdad, Lorena? – añadió María- pues creo que serás tú quien nos
cuente. Porque por nuestra parte sólo podemos decirte, que para
nosotros el fin de semana, no son más que dos días igual que los demás,
pura monotonía.¡Por lo que ya puedes empezar a contar, jajaja!.

-Bueno pues si así lo deseáis comienzo: “ El viernes cuando me fui de la


residencia y después de la cena en familia como tenemos por costumbre,
mi madre me dio “la grata noticia”, que el sábado por la noche teníamos
que asistir a una cena, ¡pero no una cena normal!. Sino una de estas de
“alto copete” y las que detesto enormemente, pues la gente que va a ellas
solo lo hacen para presumir de sus logros, riquezas, y joyas. Ambiente que
aborrezco.Y como a mi madre no se le puede decir que no a nada, pues me
tocó apechugar, ¡y no os podéis llegar a imaginar lo larga que se me hizo
la dichosa cena!, fijaros si mi presencia era importante entre aquella
gente, que pase totalmente desapercibida, hasta el grado de salir de allí al
jardín y pasarme largas horas sin que nadie echara cuentas de mi. Cosa
que sinceramente agradecí, pues sus conversaciones eran algo insulsas.
¡Pero, entonces ocurrió lo inesperado! -Entonces hice una pausa de unos
segundos, para observar sus caras, y tal como esperaba, las tres estaban
expectantes- cosa que me hizo sonreír.
- 96 -
-¡Vamos hija, no nos dejes así! ¿Qué fue lo que pasó? – Exclamo Sofía-

-Pues sin esperármelo, sé acercó a mí un joven camarero, con la intención


de ofrecerme algo para beber, pues era el único que se había percatado en
ver que me había alejado de los demás. Y de la manera más absurda
empezamos una conversación, que decidimos continuar al día siguiente,
que volvimos a quedar, estuvimos hablando de nuestros proyectos,
nuestras metas y sin darnos cuenta se había pasado el mejor domingo de
mi vida. Y ¡¡como conozco como sois!!. Ahora querréis saber, como es y a
qué se dedica, etc,etc.
-¡Por supuesto que queremos saberlo, piensa que eres como la nieta que
nunca tuvimos, y que como tus abuelas hemos de dar el visto bueno, jaja!
-Añadió en esta ocasión Ana-.

-¡¡Vale abuelitas!!, ¡Entendido!.

“Pues su nombre es Erick, es un joven muy apuesto, pero lo que más me


llamó la atención de él, fue su calidad humana, es un joven que tiene las
ideas muy claras, y a pesar de que trabaja como camarero en grandes
eventos, su verdadera vocación es la investigación.
Hablamos durante muchas horas y me di cuenta que teníamos muchas
cosas en común, y que su compañía me hacía muy bien, ¡pero claro, eso no
se lo dije!. No quería que tuviera una idea equivocada sobre mi. Pero era
la primera vez en mi vida, que topaba con alguien más o menos de mi
edad, pero con una madurez sorprendente. Y bueno ya poco más, nos
despedimos y decidimos quedar de nuevo este fin de semana. Pero
tranquila que ya os iré contando, jajaja.”

Justo en ese instante, el sonido de mi móvil dio aviso de la entrada de un


mensaje, que provenía de Isabel, en el solo decía: ¡Tenemos buenas
noticias!. Mañana nos vemos en la oficina ok.
Leer aquello hizo que me sintiera intrigada, noticias relacionadas, ¿con
cuál de las tres, Ana, Sofía o María?. No podía aguantar aquella
incertidumbre, por lo que enseguida conteste, preguntándole.

-¡Noticias sobre los amigos de María. Emma y Darío!. Escuchar aquello me


hizo sentir un temblor interior, que intentaba disimular, no quería que
ninguna de ellas pudiera sospechar nada, pero como era de esperar

- 97 -
enseguida notaron algo raro, y surgió la primera pregunta: ¡Lorena hija,
va todo bien!.

-¡Si claro! No pasa nada, solo que me acaban de mandar un mensaje sobre
unos, digamos: “deberes pendientes para mañana, pero tranquilas que
esta tarde soy toda vuestra”.
Por cierto os veo muy entretenidas. ¿Qué es lo que estáis entretejiendo?¡
Los colores por cierto son preciosos!.

-Pues quedara mucho más precioso, cuando esté acabado – añadió Ana.

-Bueno, y vosotras qué, ¿no tenéis nada que contarme?. ¿Qué tal habéis
pasado el fin de semana?.

En ese instante, hubo una especie de juego de miradas entre ellas, “como
el que quiere decir algo, pero no se atreve”.

-¡Uy! Esas miradas, me parecen algo sospechosas, ¡hay algo que queráis
contarme!.

En ese momento María, no pudo contener más su silencio, y asegurándose


primero que no hubiera nadie a nuestro alrededor que pudiera escuchar
la conversación, comentó algo que me puso en alerta:

-“Te vamos a contar esto, porque sabemos que estás muy implicada desde
el principio, con las cosas que así suceden, pero en ningún momento
queremos que te expongas por nosotras.”

-¡Tranquila María, tú solo cuéntame que a ocurrido!.

-¡Verás el viernes por la noche cuando ya nos marchábamos a la cama,


Manuela se acercó al dormitorio donde estábamos ya preparadas para
dormir Ana y yo, nos dijo que nos traía la medicación que nos había
recetado la doctora, simplemente sería para hacer que descansáramos
mejor, y así recuperarnos más rápidamente, todo parecía normal, Ana la
cogió y con un poco de agua se la tomó, pero yo que en cierto modo soy
muy reacia a tanta medicación pensé : “ Si yo ya estoy reventada, y en
cuanto me acueste en la cama caeré frita” Así que, tomar por tomar otra
pastilla, pues no. La cogí y sin que se diera cuenta hice como que me la
tomaba, pero la guardé en él bolsillo de la bata. Y nos fuimos a dormir. Al
- 98 -
cabo de un par de horas, Ana, que nunca solía hacerlo, se puso a roncar
como nunca, eso me extrañó, “vamos que estaba más que frita”. Aquello
me despejó, pero pensé,¡bueno ya volveré a coger el sueño!.
En ese momento observé como la puerta se abría lentamente, momento
que aproveché para hacerme la dormida. Aunque por el rabillo del ojo
pude observar una silueta, era Manuela. Pero, ¿qué hacía aquella mujer a
altas horas de la noche en nuestro dormitorio, como ladrón en la noche?
Quise prestar la máxima atención a todo movimiento que hacía, que
consistía en abrír sigilosamente los cajones y leer cualquier papel que
encontrara, aquello me extrañó mucho, pero mi temor a ser descubierta
me hizo mantenerme sin moverme, a pesar de que del miedo que pasé,
me dieron unas ganas tremendas de hacer pipí, pero no quise ni
moverme.
Tras unos minutos vi como cogía un papel, y lo guardaba debajo de su
jersey, todo resultaba muy extraño, y de nuevo muy sigilosamente cerró
la puerta del dormitorio como si allí no hubiera pasado nada. ¡No hace
falta que os diga como parecía un rallo levantándome de la cama para ir a
nuestro baño, creía que no llegaba!.
Como Ana seguía profundamente dormida, no quise molestarla, pero
desde ese momento fui incapaz de volver a dormir, tan solo me
preguntaba. ¿Qué buscaba esa señora? Y ¿ qué podía contener aquel
papel que cogió del cajón de Ana?.
A la mañana siguiente, como era de esperar ella no recordaba nada ,solo
que había pasado una noche súper relajada, de las que hacía tiempo según
ella, que no dormía tan plácidamente.
Le conté lo sucedido, y ni ella misma sabe qué papel fue el que se llevó,
pues aquí pocas cosas nos dejan tener.¿No te parece todo esto algo
extraño ,Lorena?
Aquí estamos las tres, montándonos nuestras propias películas de lo que
podría ser, pero todas las opciones nos parecen un tanto absurdas.

-Hay que reconocer que lo que hizo Manuela es algo insólito, y tiene que
haber algo encerrado, pero tranquilas que de esto ya me ocupo yo, ¡por
cierto Maria, sigues teniendo la pastilla que no te llegaste a toma!.

-¡Si, claro, aquí la tengo en él bolsillo, tómala!.- Y de manera discreta la


puso en mi mano.

- 99 -
CAPÍTULO 20

-¡Gracias corazón, intentaré averiguar que es lo que contiene!. Pero de


momento os agradecería que vosotras sigáis con vuestra rutina, pero algo
si os pido, si Manuela vuelve a entrar a vuestro dormitorio, con cualquier
excusa, no toméis nada de lo que os dé, ya las enfermeras tienen las
pautas de la Doctora Damaris y esa medicación la tomareis a la hora de la
cena, nunca más tarde. Y siempre os las darán Judit o Mimi que son las
designadas para ello.¡Nadie más, repito, Nadie más,!.¡Entendéis lo que
quiero decir con eso!.

-¿No será que esta vieja bruja, quiere envenenarnos no?

-¡Por supuesto que no Sofía jajaja, solo que mejor que seamos más listas
que ella!. Y todo cuanto podamos prevenir mejor. Y por cierto Ana, ¿ que
es lo que tenías en ese cajón?.

-¡Pues ya ves!. Allí suelo poner las hojas con algunos poemas escritos, que
a veces me vienen a la mente, y para que no se me olviden, los voy
guardando con mi nombre y firmados por mi. ¡Por si alguna vez alguien
los lee y me hago famosa! Jajaja. ¡ Lo mismo Manuela sabía de que me
gusta escribir poemas y se los a llevado para coleccionarlos! – Y de nuevo
las risas hacían eco en aquella sala.-

No quería levantar ninguna sospecha ante ellas, pero lo de la píldora, ya


me había dejado claro muchas cosas, ahora entendía cuál era su
propósito.
¿Qué estaría planeando esta vez, esta “dulce señora” para que fuera a su
dormitorio a buscar aquel papel, que aparentemente no tenía mayor
importancia?. Pero esta vez le “saldría el tiro por la culata”. Ana tenía a su
alrededor a demasiada gente velando tanto por su salud como por sus
bienes. Y eso Manuela lo desconocia.

Aunque estaba disfrutando enormemente de la compañía de ellas, mi


mente tendía a divagar pensando en lo que me había dicho Isabel en el
mensaje.
Y tras acabar la jornada, me despedí de mis “tres reinas” para volver a
casa.
- 100 -
Aquel día, estaba especialmente agotada, no solo física sino también
emocionalmente. Estaba dando todas mis energías y no me daba cuenta
que me estaba descuidando a mi misma, y eso mi cuerpo por desgracia me
lo hizo recordar. Al llegar a casa, me fui directa a mi dormitorio pues
empecé a sentir cierto malestar, al principio llegue a pensar que sería por
el agotamiento, pero unas reacciones en mi cuerpo me dieron la voz de
alarma.
Empecé a sentir una sensación de agitación interior, mi ritmo cardiaco
empezó acelerarse como nunca antes, al igual que mi respiración,sentía
sudores, y temblores. Aquello me empezó a asustar y mucho. Nunca había
experimentado todos aquellos síntomas a la vez, pensé que me estaba
dando un infarto.
Justo en ese momento, mi madre entró en mi dormitorio para avisarme de
que la cena ya estaba lista. ¡Que cara sería la que me vio, que
inmediatamente llamó a mi padre!.

-¡Luis.. Luis.., corre, ven inmediatamente! ¡La niña..,la niña! ¡Algo le pasa!

No había acabado de pronunciar por segunda vez su nombre, que con tan
solo el tono preocupante con el que le llamó, mi padre vino de inmediato
todo despavorido.

-¿Qué pasa? ¿Qué le ocurre a la niñaaaa?

-¡No sé, pero llama inmediatamente a la doctora María José, dile que es
urgente!

En esos breves minutos, sentí como si fuera a perder el conocimiento,


pero gracias a Dios, no fue así. No habían transcurrido ni diez minutos
cuando la doctora ya estaba en casa, ella nos atendía de forma privada
prácticamente desde que nací, y siempre había sentido un cariño muy
especial hacia mi. Por eso no se demoró en cuanto mi padre la llamó.
Y tras un pequeño reconocimiento y observando los síntomas, que fueron
desapareciendo poco a poco, ya deducía que había provocado ese estado.

-¡Luis, Eva, podéis estar tranquilos, lo que acaba de pasarle a Lorena a


sido un episodio de estrés. Pero está fuera de peligro, sus constantes ya se
han normalizado.

- 101 -
-¿Está segura doctora? ¡Yo la he visto muy mal!.

-¡”Es normal, no es nada agradable pasar por esta clase de episodio,


piensa que es la forma que el cuerpo tiene de reaccionar ante una
situación tensa!. Cuando sucede un episodio de estrés, nuestro cerebro
hace que nuestro cuerpo se llene de hormonas, provocando que se
incremente el ritmo cardiaco,alterando la presión arterial y la capacidad
pulmonar produciendo cierta tensión en los músculos.
Sin embargo la capacidad del cuerpo humano es increíble, pues en estos
casos antes de darnos cuenta de lo que está pasando, nuestro cuerpo está
listo para reaccionar. Y cuando este episodio de estrés acaba, el cuerpo
deja de estar en alerta maxima y poco a poco vuelve a la normalidad, y es
lo que le a ocurrido a Lorena. Ahora es mejor dejarla descansar, en un par
de horas volverá a ser la de siempre, pero la noto muy agotada, quizás
debería hacer un parón en sus labores, hasta recuperarse por completo.”

Aunque ya me sentía relajada, al escuchar el consejo que la doctora les


daba a mis padres, no pude evitar la reacción de incorporarme y sentada
en la cama le agradecí a la doctora la atención que había mostrado hacía
mi, pero que no se preocupara que ya estaba bien, ni por mi mente pasó
siquiera la posibilidad de tal parón. Ahora más que nunca estaba
involucrada en mis “ asuntos” y no podía fallar.

Esa acción por mi parte molesto mucho a mi madre, quién de nuevo


empezó a recriminar mi, -según ella “obsesión enfermiza”-. Tuvo que ser
mi padre quien con tacto y prudencia conociendo los prontos que tenía mi
madre, poniendo su mano sobre su hombre, le dijo: “ Tranquila Alsia, ya a
dicho la doctora que todo está bien, ahora que ya está tranquila, no tiene
sentido que seamos nosotros quien la vuelva a alterar,¿no crees?. Mejor
dejémosla que descanse.¡Vale!.

Ella accedió, pero su rostro demostraba constantemente su


disconformidad. Mi padre en ese momento no quiso añadir nada más, tan
solo al salir del dormitorio y mientras mi madre no le observaba, me hizo
un gesto, él cual entendí perfectamente..“tenemos que hablar”.. y entendía
su preocupación y que quisiera saber que era lo que me había llevado

hasta esa situación, pero lo cierto era, que ni yo misma sabía porque mi
cuerpo tuvo aquella reacción. Las cosas tal como iban sucediendo en
cierto modo las esperaba, pues ya estaba conociendo los entresijos de
- 102 -
Manuela y en cierto modo podía prever ya cualquier movimiento por su
parte.¡En fin… para que darle más vueltas al asunto, pasó y ya está, no
podía evitarlo, el cuerpo es demasiado sabio, y si tendemos a pasar por
alto sus avisos,tarde o temprano nos lo hace saber, cómo fue en este caso!.
Me propuse tomarme las cosas con más calma, pues no quería que este
desagradable episodio se volviera a repetir.

Sabía que mi padre esperaba una respuesta, y en cuanto me recupere,


baje al salón donde sin duda me estaba esperando, su primera reacción al
verme más recuperada, fue de alegria, pues inmediatamente se levantó de
su sillón y con un fuerte abrazo me lo dijo todo.
Seguidamente me pidió que me sentara a su lado, y después de asegurarse
de que ya estaba totalmente recuperada, quiso saber si había pasado algo
que él desconociera, lo cuál me hubiera provocado tal estrés.
Le explique que ni yo misma lo entendía, pues hasta ese momento no
había sentido ningún malestar, pero también sabía que explicarle a mi
padre lo que había hecho Manuela,le causaría cierta preocupación,pero no
quería ocultarle ninguna cosa, ya habíamos formado una piña, y no
podíamos ocultarnos nada, entonces le conté lo sucedido por la noche
mientras Ana y María dormían.
Aquello que empezaba como una mera investigación,estaba tomando otro
matiz, ya empezaba a dar muestras de ciertos peligros, peligros que mi
padre no estaba dispuesto que asumiera.
Pero yo era incapaz de dejar las cosas tal cual, me había involucrado
demasiado en las historias de Ana,Sofía y María. Pero lo que ignoraba era
lo que nos habíamos encontrado al investigar sobre la residencia.
Le pedí a mi padre que no me quitara del caso, para mí era algo muy
importante, le aseguré que extremaría los cuidados, pero que necesitaba
resolver mis cosas pendientes.

Fue tanto lo que le supliqué, que a pesar de no estar conforme, me


permitió seguir en el caso, ¡eso si!, pondría a alguien más, que estuviera
pendiente de mi, era la única condición que me puso, introduciría a Isabel
también dentro de la residencia, ella sería mi sombra, ¿cómo lo haría?,¡ no
tenía ni idea!.

- 103 -
CAPÍTULO 21

Desconocía por completo cómo haría posible que Isabel entrara también
en la residencia, pero lo cierto, es que lo hizo.
A la mañana siguiente en el desayuno ya me puso sobre aviso de que a
partir de aquella tarde, Isabel estaría en la residencia, pero en este caso
puesto que tenía los estudios reglamentarios, entraría como secretaria.
Aquello me dejó algo perpleja, ¿cómo sería posible que conociendo a
Manuela, que le gustaba llevar a ella todo el papeleo, por los enredos que
ella misma tenía, aceptara tener una secretaría?. No lograba entenderlo,
hasta que luego pensé, que de nuevo mi padre le hubiera pedido otro
favor a Marcos, y que como sobrino de Manuela, esta no se opusiera a sus
peticiones, teniendo en cuenta que ella desconocía por completo todo
cuanto aquello encerraba.
El caso es, que aquello me alivió, saber que tendría otra aliada más me
tranquilizaba, y más saber que esa persona era Isabel.
Pero aún tenía pendiente una conversación con ella sobre el mensaje que
me mandó de Emma y Darío. Y puesto que nos veríamos en la oficina
aquella mañana, ya me pondría al día, a la vez que mi padre le explicaba
cuál sería su cometido dentro de la residencia.

¡Ahora que han pasado los años y pienso en todas aquellas situaciones,
me siento como si hubiera sido parte de un sueño, que todo aquello que
pasó no fue real, pero lo fue!.

Ya en la oficina, Osvaldo e Isabel entraron en el despacho de mi padre y


durante un largo tiempo estuvieron hablando, yo permanecía fuera
observándoles a través del cristal, me sentía intrigada por saber sobre
qué estarían hablando, y esa actitud no pasó desapercibida ante mi padre,
quien al mirarme, con un gesto de manos me invitó a entrar a su
despacho.
Allí me explicó cómo se seguiría llevando a cabo la investigación, ahora
que Isabel tendría acceso a material clasificado, ella sería quien se
encargaría de poner al descubierto cualquier fraude por parte de
Manuela, y que en mi caso mis funciones se centraría en María, Sofía, y
Ana. Eso evitaría que se levantara cualquier sospecha sobre mí, y evitar
así cualquier desafortunado accidente.

- 104 -
Pero igualmente me aseguró que, tanto Osvaldo e Isabel seguírian con sus
investigaciones.
En ese momento intervino Isabel y puso ante mi unos documentos, al
principio no caí de que podía tratarse, pero enseguida vi escrito el
nombre de Darío y Emma. En aquel documento se reflejaba la dirección
donde vivían, y para sorpresa mia, ellos también residían cerca, en otra
residencia, pues no habían tenido hijos y llegados a su edad al no poder
valerse por sí mismos solo recibirían atención de esta manera.
Ni que decir tengo, de la emoción que sentí en ese momento. Le pedí a mi
padre si aquella mañana me permitía salir e ir a la residencia y conocerles
personalmente, ¡cosa que como ya podéis imaginar, me concedió!.

Estaba en un estado eufórico, el camino hasta la residencia donde estaban


se me hizo eterno, pero por fin llegó el tan ansiado momento.

El director de la residencia ya estaba avisado sobre mi visita, por lo que


todo estaba más agilizado, tan pronto me presente en la residencia me
llevaron donde estaban ellos .
Darío y Enma desconocían por completo aquella visita, y quién era yo.
El director había preferido que fuera yo misma quien les pusiera en
antecedentes, además su avanzada edad requería cierto tacto al
explicarles la situación.
Al entrar en la sala de actividades, allí estaban ellos, compartiendo juegos
con otros compañeros y sumerguidos en sus actividades.
No sabría explicar lo que iba sintiendo conforme me acercaba a ellos, no
sabía cómo empezar, desconocía sí debido a su edad recordarían a María
y lo que sucedió en aquella época. Me causó cierta ternura verles, yo sabía
la gran labor que ellos habían hecho a pesar de que ellos no fueran
conscientes,¡salvaron la vida de una familia!.
Al tenerlos frente a mi,parada justo a su lado, capte de inmediato su
atención.

-¡Hola siento interrumpir, mi nombre es Lorena y estaba buscando a


Darío y Emma!.

Al unísono, los dos contestaron..¡Somos nosotros!..¡Pero, discúlpanos en


este momento no sabemos quién eres!.

-¡Ya me lo imagino, de hecho no me conocen, sin embargo tenemos a una


amiga en común, no sé si se acordarán de María Diaz, ella fue vecina suya
- 105 -
hace unos cuantos años, cuando vivían en un pueblecito llamado…

-¡¡Espera joven, no sigas!¡ No te estarás refiriendo a una joven que estuvo


casada con un tal Felipe, que por cierto le llegó a dar muy mala vida!!.

-¡Pues si, de ella les estoy hablando!.

En ese momento observé un brillo en sus rostros, se miraron entre ellos y


cogiéndose uno al otro de las manos, repetían una y otra vez, ¡María,
nuestra dulce María!. ¿Sigue aún con vida, dinos joven?.

-De eso quería hablarles, ella está bien y por cierto no está muy lejos de
aquí, ante todo quiero agradecerles lo que hicieron por ella y su familia
hace años, el hecho de que la convencieran de que les acompañaran y así
alejarse de su agresor le salvo la vida. ¡Y yo que la quiero un montón
también se lo agradezco de corazón!.

-¡Pero, cuéntanos!, ¿Dónde esta? ¿Cómo le ha ido la vida? ¿Podemos


verla?.

Entendía todas aquellas preguntas de interés hacia María, pero debía de


ser ella quien les diera las explicaciones que ellos debían escuchar. Por
eso pidiendo primero permiso en la residencia donde estaban, pude
concertar un reencuentro entre ellos, y puesto que la salud de María era
más precaria, decidimos que este tuviera lugar en la residencia “El
atardecer”, y justamente coincidía que el día siguiente era el día de visita,
¡no podíamos pedir más!, estaba segura que aquella sorpresa sería algo
que María nunca olvidaría, ¡y yo tampoco!. Pues ya desde ese mismo
momento que planeamos el encuentro me sentía como una niña a la
espera de un gran regalo.
Aquella mañana pude compartir una larga conversación con Darío y
Emma, aunque era ella la que llevaba la voz cantante, me contaron que
cada día eran testigos silenciosos de las muchas atrocidades que ese tal
Felipe le hacía a María.
Hasta que un día decidieron que debían hacer algo al respecto, Emma
había pasado por algo similar, y gracias a la ayuda de otra persona pudo
sacar a su madre y a ella de un infierno parecido, eso le hizo meditar, y a
pesar de las consecuencias que pudiera traerles, decidieron que no

- 106 -
dejarían que María pasara más por algo así, que sin duda algún día
ocurriría un desafortunado accidente.¡Y menos mal que lo hicieron!.
Aunque estuvieron durante un tiempo viviendo en una casona,al servicio
de una familia, las circunstancias les hicieron que tuvieran que marchar,
pero gracias, al buen nombre que María y su madre se habían hecho ante
los dueños,se quedaron allí, sirviendo. Y a partir de aquel momento
perdieron todo tipo de contacto.
Darío y Emma tuvieron graves problemas de salud y a la vez económicos,
tuvieron que depender en la mayor parte de las ayudas de familiares,
pero nunca quisieron que María se enterara de todo aquello, bastante
había sufrido ya. Sin embargo la curiosidad les intrigaba de saber que
podía haber sido de Felipe, cuando este fue consciente del abandono de
María, por lo que decidieron hacer un breve viaje al pueblo donde habían
estado viviendo, y donde les salió la oportunidad de vender la casa,
aunque vieja, que ellos tenían, ocasión ideal para ir y ver que era lo que
había pasado.
Y como en cualquier pueblo pequeño, la gente está al corriente de la vida
de todos, y en cuanto preguntaron acerca de Felipe, fueron varias las
versiones que escucharon.. unos decían que se había ido con su mujer a
vivir lejos pues hacía muchos años que desaparecieron del pueblo, otros
decían que cuando su mujer le abandonó salió en su búsqueda, otros
decían que se casó con una novia de la juventud, y por último, que no
pudo superar el abandono y que le hallaron sin vida a causa de un infarto
en su propia cama. ¿Cuál sería la versión verdadera?.
Sinceramente después de tantos años, la respuesta carecía de
importancia. Lo realmente importante es que María pudo huir de su
maltratador y tener así una segunda oportunidad, cosa que por desgracia
no pueden decir todas las mujeres.

Mientras ellos me explicaban la historia vivida por ellos, una película


mental iba pasando por mi mente, imaginando la situación y entendiendo
muy bien que lo que había pasado,era lo mejor que podía haber sucedido.

Acabado el tiempo de visita, quedé con ellos de que al día siguiente les
recogería y los llevaría ante María.

Ya no eran aquellas personas que aún tenían cierto vigor juvenil, ahora se
trataba del reencuentro de tres personas de edad avanzada, y cuyo
rostros reflejaban lo cruel que la vida había sido con ellos. Pero estaba
segura que aquel reencuentro frente a frente haría que sin necesidad de
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palabras se reconocieran automáticamente a pesar del tiempo, pues hay
rostros que nunca se olvidan con el tiempo y más cuando dejan marcas
profundas en nuestras vidas.

La despedida fue muy emotiva, tan solo estuve con ellos unas horas, pero
fueron horas de conversación intensa, ahora solo quedaba esperar un
poco más para que tuviera lugar el tan esperado reencuentro.

Prácticamente el tiempo había pasado sin pausa alguna, quise pasarme


por la oficina y contarle a mi padre como había ido, pero el tráfico estaba
complicado y la hora para llegar a la residencia se echaba encima, por lo
que opté, por parar lo justo para comer algo y mientras tanto llamar por
teléfono a mi padre y contarle como había transcurrido la mañana, y
luego seguir mi camino.
Entrando a la residencia con las primeras personas que me encontré
fueron Manuela acompañada de Isabel, pues le estaba enseñando las
instalaciones. Al verme venir de frente se pararon:

-¡Buenas tardes Lorena!, tú tan puntual como siempre, me alegra


encontrarte, aprovecho la ocasión para presentarte al nuevo fichaje de la
residencia se llama Isabel, será mi nueva secretaria.
Ambas nos miramos intentando que en nuestros gestos o miradas no se
diera alguna sospecha de que ya éramos viejas conocidas.

-¡Bienvenida Isabel, encantada de conocerte, espero que te sientas a gusto


entre nosotros y cualquier cosa que necesites, aquí estaremos para
ayudarte! Disculpa que no os pueda acompañar más, pero mis
obligaciones me esperan, a sido un placer conocerte.

Y aunque los nervios no me delataron, yo misma sentía un nudo en la


garganta que me impidieron pronunciar más palabras, pero gracias a la
brevedad del momento, imaginé que no se habían percatado de ello.
Sin embargo mientras me alejaba no pude evitar lo que Manuela le dijo a
Isabel, pensando que yo no las escuchaba:

-Esta muchacha es muy buena trabajadora, sin embargo no te fíes mucho


de ella, te pediría que la mantuvieras al margen de las cosas de la oficina,
no se porqué, pero hay algo en ella que me mosquea.

Menos mal que Isabel, supo improvisar.


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Con sus palabras la tranquilizó dándole a entender que ella sabría cómo
actuar. Y ahora para la tranquilidad de mi padre y mía, yo estaría al
margen de todo lo que tuviera suceder en la oficina pues ahora estaría a
buen recaudo. Sus sospechas ya las estaba transmitiendo a los demás y
eso ya me dejaba a mí en una posición delicada, pues sin yo saberlo
podría estar siendo observada por algún otro trabajador de la residencia
por petición de Manuela, y como lo desconocia, tenía que extremar mis
movimientos y mis palabras, pero no resultaría difícil pues mi trato con
mis “tres reinas” nadie lo podía cambiar.
Ahora me tocaba usar mucho discernimiento en la situación,tenia que
desarrollar una capacidad especial para ver cómo relacionar las ideas
entre sí y la diferencia que habría entre ellas, ver más allá de lo que era
obvio, para poder desde mi postura como voluntaria aportar cualquier
ayuda en la investigación.
Con estos pensamientos en mi cabeza, me dirigí a la sala de actividades, y
de nuevo allí estaban ellas, sin embargo hubo algo diferente, junto a ellas
les acompañaba otra señora totalmente desconocida para mí hasta ese
momento, me sentía algo intrigada, y en cuanto ellas vieron que me
acercaba, enseguida Sofía se levantó de su sillón y me hizo el ademán de
que me reuniera con ellas.

-¡Que bien que estes aquí ,Lorena,! Estábamos esperando impacientes tu


llegada, ¡mira!. Queremos presentarte a Carmen, llegó ayer a la
residencia.

-¡Encantada de conocerte Carmen, bienvenida, espero que te llegues a


sentir como en tu casa, aunque sé que eso es complicado, pero aquí
recibirás la atención que necesitas, y para mí será un verdadero placer
compartir contigo ratos de entretenimiento al igual que lo hago con
estarás tres jovenzuelas! – Aquello ocasionó ciertas risas, aunque en el
caso de Carmen su sonrisa se notaba fingida,algo que aunque quería
demostrar, pero que realmente no le salía- .Intuí que algo debía de
haberle pasado, pero no quise ser indiscreta y preferí que fuéramos
cogiendo más confianza para que ella misma me explicara sus
sentimientos al encontrarse en aquella residencia.
A todos cuando llegan, les cuesta mucho adaptarse, pues no son lugares
donde ellos quisieran estar. Y eso a menos que sepas usar empatía nunca
llegaremos a conocer. Hacerles sentir como en su casa, es una tarea
complicada y pocas veces lo logramos.
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CAPÍTULO 22

Estábamos envueltas, como si en una conversación de patio de escuela se


tratara, cuando María dijo que tenía que ir al baño, que esperáramos a
que ella estuviera de nuevo presente, para seguir con la conversación, por
supuesto le dijimos que la esperaríamos,— aquellas palabras por su parte,
me hicieron entender como es cierto el hecho de que la vejez nos
devuelve de nuevo a la infancia, eran como niñas, esperándose unas a
otras con esa complicidad inocente—.
Aproveché ese momento para poner al corriente a Sofía y Ana sobre la
sorpresa que le tenia preparada a María. Como era de esperar expresaron
su alegría, pues para ellas María había llegado a ser como su hermana
mayor, y como se suele decir: “ Una pena compartida, es media pena, pero
una alegría compartida, es doble alegria.” Y en el caso de ellas así lo
sentían.
Cuando de nuevo llegó María continuamos hablando, e intentábamos
disimular, en especial Ana y Sofía, la emoción que sabíamos provocaría en
María tal reencuentro. Practicamente ya no recuerdo de qué hablábamos
pero si recuerdo lo amena que resultó aquella tarde.

Los dos últimos días habían resultado un tanto ajetreados, hasta el grado
de pillarme de improviso una mensaje en el móvil, era de Erick. Al leer su
nombre en el teléfono, un cosquilleo en el estómago me hizo entender lo
que estaba empezando a sucederme, los sentimientos a veces surgen y no
se pueden controlar, y los míos hacia Erick habían empezado a aflorar a
pesar de que aún no era plenamente consciente de ello.
En su mensaje me decía que tenía buenas noticias para mí, y que si no
tenía planes que me lo impidieran, le gustaría quedar y vernos en
persona, ¡ni que decir tengo que si tenia ganas de saber cuales serían las
buenas noticias, más aún eran las ganas de volver a verlo!.
Inmediatamente le contesté diciendo que no tenía ningún plan, que me
dijera día y hora y quedaríamos. Y así concretamos, el domingo era el día
libre de los dos, así que el día ideal para pasarlo juntos.

Aquella noche, parecía que el sueño, no quería ser mi aliado, me resultaba


imposible desconectar mentalmente, en mi mente afloraba sensaciones
que tendrían lugar al día siguiente, con el tan esperado reencuentro.

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¿Qué podía hacer?. Dejar pasar el tiempo, era desperdiciarlo, ya me era
imposible dormir, pues porque no, aprovechar para intentar hacer que la
noche pasara más rápidamente, y ¡mira por donde me dio por ir al salón
para coger el álbum familiar y empezar a mirar fotos antiguas que era
algo que siempre me había gustado!.

Observando foto por foto,me iba quedando fascinada al ver las huellas
que el tiempo va dejando en las personas, y como rostros juveniles y
alegres se habían transformando poco a poco en rostros envejecidos y
debilitados.
Había fotos que no recordaba haber visto nunca antes, o, puede ser que
quizás nunca hubiera reparado en ellas. Una en especial captó mi interés,
pues en ella se veía a los padres de mis abuelos, mis abuelos que
sostenían en sus brazos un precioso bebé, y la hermana de mi abuela. Se
les veía a todos tan jovencitos que hasta me emocioné. Además a su lado
había una muchacha de rasgos totalmente diferentes a la familia, por lo
que intuí que sería alguna amistad, aunque más tarde, y fijándome bien, vi
que su forma de vestir era una especié de uniforme, por lo que no tarde
en imaginar que se trataría de la chica que tenían a su servicio. Saque la
foto del álbum, pues mi abuela solía poner las fechas por detrás de cada
foto, y no me equivoque, junto a la fecha puso: Familia Godoy, junto a
nuestra querida Lilian a quien queremos como una hija. Me extrañó
mucho aquella frase, pues mis abuelos no eran personas que destacaran
por ser cariñosos ni familiares, sino todo lo contrario, eran personas de
sentimientos muy fríos, de hecho a veces pasaba meses sin verlos, solo
manteníamos contacto con alguna llamada de vez en cuando, nada más. Y
mis bisabuelos eran aún más estrictos por lo que me contaron.

¡Pero aquella foto!..no se porqué algo en ella me llamó la atención, la miré


una y otra vez, y entonces tras pensar un poco, me di cuenta que la cara
de aquella joven llamada Lilian me resultaba familiar, en algún sitio había
visto esa cara, pues algo en su sonrisa la hacía especial, pero :¿Dónde la
habría visto?. Intentaba hacer memoria, pero en ese momento me
resultaba imposible, quizás fuera porque el cansancio empezaba hacerse
notar, y la concentración había empezado a disminuir, decidí quedarme
con la foto, y a la mañana siguiente intentar recordar.

Ya era viernes y se acercaba, el tan esperado día del reencuentro.

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No sabía cómo hacer para que María no intuyera nada—aunque quizás
ella ni siquiera pensara en la posibilidad de que Enma y Mario estuvieran
aún con vida—.

Todo lo tenía organizado, le pedí a Karen que me acompañara,pues me


sentía más segura si había cerca de mi una profesional de la salud, pues
no sabía cuál podría ser su reacción.
La sacamos fuera de la residencia con la excusa de que queríamos hacerle
una revisión de control, por suerte para nosotras cuando le pedimos
permiso a Manuela para poder llevárnosla, no puso ninguna objeción,
pues sabía que estos reconocimientos eran comunes, eso nos facilitó las
cosas, y cumpliendo con lo que le habíamos dicho, fuimos al hospital, le
realizaron el control, que por cierto todo salió bien, y después antes de
regresar le dije que haríamos una pequeña parada, pues quería
presentarle a unas personas. María como era típico en ella no puso
ninguna objeción,aunque en su rostro se evidenciaba cierto cansancio por
el trajín de aquella mañana.
Al llegar a la residencia donde estaban Enma y Darío, ella se extrañó,
incluso llegó a pensar que la íbamos a llevar allí, cambiándola de
residencia, y al observar esa angustia en sus ojos, enseguida la cogí de la
mano para tranquilizarla.

-¡Quédate tranquila María, solo hemos venido aquí para que veas a
alguien!.

-¿A quíen? Yo no conozco prácticamente a nadie en esta ciudad, y mucho


menos que este en una residencia.

Pero al ir entrando por el pasillo, nos encontramos de frente con Enma y


Darío que iban hacia la sala de espera. Y la reacción entre ellos fue
inminente. María a pesar de su edad avanzada tenía vista de lince, y al
verles de lejos enseguida exclamó: ¡No puede ser, yo conozco a esas dos
personas!.

En ese momento las miradas de los tres se encontraron, y ¡bueno!¿como


explicar la emoción que surgió en ese instante?.

Sus pasos lentos pero rápidos y firmes, hizo que se apresuradan hasta
estar unos enfrente de otros estrechándose entre lágrimas. Nunca pensé
que les costaría tan poco tiempo reconocerse, pero estaba claro que en
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sus mentes, aquellos recuerdos habían permanecido tan vivos, que les fue
imposible olvidarse.

Pasado el momento emotivo, Karen y yo nos quedamos más tranquilas de


que todo fuera bien, y no hubiera ningún sobresalto.
Seguidamente tomamos asiento y a partir de ese momento sus
conversaciones se mezclaron con llantos,recuerdos,risas, y tantas
anécdotas que aún estoy intentando no quitar de ni memoria. Fue una
tarde espectacular.
Ver a estas tres personas revivir una época de su vida, daba como para
escribir un libro.

No queríamos interrumpir ese momento tan agradable, pero el tiempo no


perdona, y se acercaba la hora de la cena y cada residente debía estar en
su lugar.
La despedida fue muy emotiva, Ana y Enma se abrazaron de forma tan
intensa que hasta me pareció escuchar cierto crujir de huesos. ¡Pero ese
era su momento!.
Les prometí que no volverían a perder el contacto, que se seguirían
viendo y contándose mas cosas sobre lo que les había sucedido desde que
se separaron.
De regreso a nuestra residencia, el rostro de Maria había cambiado, atrás
quedó la sensación de cansancio para convertirse en un rostro que sin
que lo pudiera evitar se le escaparan ciertas sonrisas silenciosas a la vez
que con un pañuelo constantemente se secaba las lágrimas que
resbalaban sobre sus mejillas.
No quise preguntarle nada para no romper ese momento,tan solo le cogí
la mano, la miré a los ojos y le sonreí, apoyé mi cabeza sobre su hombro y
así estuvimos hasta que llegamos a la residencia. En ese momento la
calma que ese gesto me transmitió, me resulta imposible describir, era
como si fuera aquella abuela que nunca tuve, que me hubiera consentido
emocionalmente.¡No pude tenerla en el pasado, pero con Maria sentía que
la tendría en el presente!.
Ya en el comedor preparadas para cenar, estaban “mis chicas”
impacientes de saber cómo había ido todo, y con rostro expectante
esperaban a María para que les pusiera al tanto.

Ya había cumplido uno de mis objetivos.

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Las dejé allí como a jovenzuelas entre preguntas y respuestas. Me despedí
de ellas, dándoles un beso a cada una siendo correspondido por ellas.
Pero justo al darme la vuelta para irme, María se puso en pie y me llamó,
giré la cabeza y la escuché:

¡Lorena hija mía no sé, cómo lo has conseguido,pero te puedo decir que lo
que he vivido hoy,nunca lo podré olvidar,lo que has hecho por mí no
tendré vida suficiente para pagártelo, pero quiero que sepas que este
gesto por tu parte,compensa todo tipo de sufrimiento que haya tenido a lo
largo de mi vida, una y mil gracias, mi niña!

Y tuve que regresar hacia ella, pues necesitaba ese abrazo, esos de los que
te hace sentir segura, y te transmite el deseo de continuar y con ella lo
sentí.
La paz interior que sentí en ese momento es difícil de explicar, y cuando
llegue a casa toda ilusionada y encontrar a mi padre esperándome para la
cena, no pude evitar abalanzarme sobre él dándole un gran abrazo, con
ese gesto él ya entendió que todo había salido tal y como esperaba y eso lo
tranquilizo, en ese momento entro mi madre y al ver la escena, dijo: “¿Y
para mí no hay nada? ¡No sé que se estará celebrando, pero me gustaría
participar de esa alegría!.

-¡Claro que si, mamá!… Me fui hacia ella y también la estreché


fuertemente entre mis brazos. Y ya en la cena les conté todo lo que había
sucedido ese día, y lo emocionada que me sentía.
Les conté que ya había conseguido uno de mis objetivos, pero que aún me
quedaban pendientes dos más el caso de Ana y el de Sofía.
Imagino que como cualquier madre preocupada por sus hijos, mi madre
no podía evitar sufrir por mi al verme tan implicadla en algunos asuntos y
como era costumbre en ella, tenía que dar su opinión, aunque no siempre
fuera la que yo quería escuchar:

-Lorena hija, realmente me preocupas, no puedes pensar que puedes


arreglar los problemas de toda la gente, deja las cosas como están, no
rebusques en sus pasados, quizás pienses que les haces un favor y puede
ser que sea todo lo contrario, intenta vivir tu vida, y deja que las vidas de
los demás queden como están, ¿porqué esa dichosa obsesión tuya de
remover cosas del pasado?. Tienes que parar de una vez, y empezar a
cuidar de ti, no quiero volver a verte pasar por lo que te ocurrió hace unos
días,¡para ya!, te lo pido por favor.
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CAPÍTULO 23

No quería estropear la emoción de aquel día, y tampoco quería ser


irrespetuosa con la petición de mi madre, simplemente a fin de
tranquilizarla le dice:

-¡No te preocupes mamá, tienes razón, pararé!.

Pero, solo dije eso para tranquilizarla, pues en ningún momento se me


había pasado por la mente dejar las cosas como estaban, tenía claro que le
haría Justicia a Sofia y Ana, no solo como abogada, sino también como
persona. De nuevo las miradas entre mi padre y yo, lo dejaba todo claro, él
sabía que no pararía, y yo sabía que él me apoyaría.

Aquel día fue de emociones intensan, y cuando vivía un día de esos ,el
sueño parecía que me daba una tregua,manteniéndome totalmente
despierta.
Me senté en mi cama, y al notar algo en mi bolsillo, recordé que allí
guardé la foto, la volví a coger y al quedarme absorta intentando descifrar
detenidamente aquella foto, en el silencio de la noche escuché los pasos
de mi padre para ir al baño, y aproveché esperando a que saliera para
saber si él me podía ayudar a saber quién era aquella joven, por algo que
le hubieran podido comentar, al fin y al cabo él había tenido que verla
pues estaba en el álbum familiar he imaginaba que en alguna ocasión
preguntaría sobre ella,si era algún familiar.

En cuanto le llamé acudió de inmediato pensando que quizás me


empezara a encontrar mal otra vez, pero al verme tan campante sentada
en mi cama se quito un peso de encima, se sentó junto a mí:

-¡Sabes que ha estas horas ya deberías estar durmiendo!

-¡Lo sé Papa, pero no puedo, hay algo en mi mente que hasta que no lo
aclare no dejaré de pensar en ello!.

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-¿De qué se trata esta vez?¡ Mira que eres un pozo sin fondo a la hora de
querer conocer siempre todo!. ¿Cómo puedes llevar tantas cosas para
adelante y no caer rendida en la cama a estas horas?.
¡Bueno tú dirás!…..

-¡Quiero que veas esta foto y me digas quines son todos!.

-¡Lorena hija, si tu ya lo sabes!..

-¡Papaaa! … Si supiera quién son todos, no te preguntaría,¿no crees?

-¡Haber déjame la foto!. Pues estos son tus bisabuelos, tus abuelos, y la
que está al lado de tu abuela es su hermana, tu tia Amalia, la verdad es
que nunca la llegue a conocer por lo visto no estaba muy bien
mentalmente, según dijo tu abuela, cuando era jovencita sus padres la
mandaron a estudiar al extrajero, y después de unos años volvió, pero
había cambiado mucho ,se volvió muy solitaria, de hecho ni sabemos que
a sido de ella, pero tiene cara de buena persona ¿verdad?. Y bueno el bebé
que ves hay tan bonita, esa, ¡esa es tu madre!. Siempre fue preciosa.

-¿Y quién es la joven que está justo en la esquina que casi no se le ve?

-¡Creo recordar, que tú madre me comentó en una ocasión,que era una de


las sirvientas que tus abuelos acogieron desde muy pequeña y la criaron
dándole trabajo como su doncella, pero ya no se nada más, ¡ya me conoces
puedo pasar muy bien sin saber detalles de la familia de tu madre, son
muy especiales, y lo único bueno que a salido de ellos es tu madre, aunque
a veces ella llegue a parecerse un poco a ellos en carácter! Y ¡espero por
nuestro bien que solo sea un poco, porque sino vamos apañados!.

No es que se hubieran aclarado mucho mis dudas, pero aún intentaba


hacer memoria de donde había visto antes la cara de aquella muchacha.

Ahora mis pensamientos cambiaron por completo, a mi mente vino la


imagen de Erick, llevábamos días sin vernos, y estaba esperando que
llegara el domingo y pasar el día juntos, e intentar evadirme un poco de
todo aquello que me tenía absorta.

- 116 -
Y por fin llegó el día tan esperado.

A pesar de ser domingo, ya de madrugada estaba despierta por la


emocion, busque en el armario la ropa más adecuada y formal que tenía,
pues no quería que por mi ropa transmitiera una idea equivocada, ya
había cambiado mi estilo de vestir y toda ropa provocativa o poco
decorosa la había sustituido por ropa más adecuada, ya no era aquella
joven alocada y todo en mi debía demostrarlo.
Fui la primera en bajar a desayunar, pero mi padre me había ganado la
partida, él ya estaba allí cuando yo baje, y al verme arreglada tan de
mañana, empezó la rutina de preguntas que sabía me haría, por eso antes
de que empezara, yo misma le puse al corriente:

-¡Buenos días papá! Sé, lo que te estarás preguntando, ¡Y si, hay una razón
muy importante para mí por la que he madrugado y por la que me he
esmerado en arreglarme! ¡Hoy he quedado para pasar el día con Erick, el
chico del que te hablé!.

-¡Me parece estupendo Lorena!, ya tenía ganas de verte hacer otras cosas
que no fueran tu dote detectivesca. Además he de reconocer que estas
preciosa, mucho más favorecida, con tu nuevo look.

-¡Gracias papá! Disculpa que hoy no os acompañe en el desayuno, pero


hemos quedado para desayunar juntos Erick y yo, y no me gustaría llegar
tarde,sabes que no soporto la falta de puntualidad, así que, ¡te tocará dar a
ti las explicaciones pertinentes a mamá del porqué no estoy en el
desayuno con vosotros hoy domingo!.

-¡¡Lorena por Dios!! No me dejes ese marrón, que ya sabes cómo es tu


madre….

-¡Hoy por mi, mañana por ti, jajaja. ¡Adiós papá te quiero!

Y salí tan rápidamente del comedor como pude, pero justo al salir, mi
madre entraba:

-¡Alto jovencita!….¿ Me puede explicar dónde va la señorita tan temprano


y con esas prisas?.

- 117 -
-¡Buenos días mamá!. ¡No puedo entretenerme, ya papá te explicara! Un
besito..¡te quiero!.

No di margen a que pudiera hacer más preguntas, pues la conocía


bastante bien y empezaba con una preguntita de nada, y acababa en un
verdadero interrogatorio, ¡y no estaba yo para eso!.

Llegué a la cafetería y como era de esperar,él ya estaba allí, nos saludamos


con una amplia sonrisa y al acercarme a él, lo primero que noté al darle un
beso en la mejilla, era un aroma especial, tan agradable que envolvía
suavemente el ambiente y que rápidamente se impregnó en mi rostro.
Empezamos ha contarnos que tal nos había ido los días anteriores y
¡como no!, salió a relucir cómo llevábamos nuestras respectivas
investigaciones, yo le conté lo contenta que estaba de haber podido
organizar el reencuentro entre María y Enma, ¡era tanto el entusiasmo
que ponía al contar cómo había ocurrido todo, que veía en su cara una
atención a todo cuanto decía, que hasta me extrañaba!, pues nunca antes
alguien me había prestado una atención de aquella manera, pendiente de
todo cuanto decía, y si se me escapaba alguna sonrisa al contar los hechos,
él compartía era sonrisa conmigo, realmente sabía que no solo estaba
oiéndome hablar, sino también escuchándome todo cuanto decía, que era
lo que realmente a mí me importaba.

Pero llegado a un momento, paré mi conversación y le pedí a él, que fuera


quien ahora me hiciera partícipe de sus adelantos en el laboratorio y en
sus investigaciones.
Me quede boquiabierta cuando le escuché decir, que gracias a la
conversación que habíamos tenido días anteriores, le habían hecho surgir
nuevas ideal, y que al compartirlas con sus superiores,les parecieron
interesantes, aunque era una fase experimental tan solo, pues había
mucho que tener en cuenta a la hora de realizar dicho experimento.
Yo seguía sin entender nada, quizás los nervios de estar frente a él, me
dejaron algo bloqueada mentalmente, pero al ir transcurriendo las horas
me fui relajando, y entonces empecé a entender todo cuanto me explicaba,
quedándome realmente fascinada:

¡Yo tan solo di mi opinión sobre el diseño de las pulseras telemáticas!. Y él


fue más allá, basándose en lo que yo expuse.

- 118 -
Sin que yo me lo esperara cogió delicadamente mi mano, añadiendo a la
vez con una leve sonrisa: “ No te asustes Lorena que no voy hacerte nada,
solo quiero saber qué notas al ponerte esta pulsera,¡Vale!.
Entonces me coloco en la muñeca una pulsera, ¡que la verdad carecía de
cualquier encanto!.

-Ahora quiero que observés una cosa, yo me voy a levantar y retirar unos
metros de ti, y cuando esté a cierta distancia, yo también me pondré otra
pulsera, y me iré acercando a ti, y quisiera saber si notas alguna
sensación. Pero de nuevo té repito que estes tranquila, que no te va a
pasar nada.

Escucharle decir aquello, en cierto modo empezó a inquietarme, no


entendía el porqué de tanto misterio, pero al ver su rostro emocionado,
accedí.

Se alejó unos metros, y casi prácticamente perdí contacto visual con el,
pero al poco rato en mi muñeca donde tenía puesta la pulsera empecé a
notar una especie de hormigueo un tanto desagradable, mi impulso
inmediato fue quitarme la pulsera, en ese momento la mano de Erick se
puso sobre mi hombro, ¡yo no lo vi llegar, y de repente estaba tras de mi!.

-¿Lo notaste verdad?.

-¡Sii! Y ¿qué era eso que sentí?

-¿Recuerdas la conversación que tuvimos el otro día?. Dijiste algo muy


curioso y que captó totalmente mi atención. Hablaste de ideas que tenías
que ayudaría en el caso de las ordenes de alejamiento por maltrato.¿Lo
recuerdas?.

-¡Bueno!,recuerdo que te comenté que inventaría algo a fin de disuadir a


cualquier de estos personajes, para que con el contacto de la pulsera, si se
acercaban a su víctima con intención de causarle daño recibiera ciertas
descargas que le impidieran acercarse más a ella. Pero reconozco que
tengo demasiada imaginación, jajaja. ¿Te refieres a eso?.

-¡”Pues aquella opinión espontánea que tuviste me dio mucho en qué


pensar! Y de hecho estoy, mejor dicho estamos, pues lo comenté con mi
superior, intentando conseguir un efecto parecido al que mencionaste, de
- 119 -
momento vamos por buen camino, y hoy tú has sido la primera en
experimentar de forma leve, lo que a mayor escala sentirá la persona a
quién se le tenga que poner este tipo de pulsera telemática. Todo está en
fase experimental,pues aún hay algo más que queremos incluir y que
facilitará mucho la situación,pero créeme cuando te digo, que todo va bien
encaminado y tenemos la certeza de que será un éxito, y salvará la vida de
muchas personas, es más, lo que dijiste sobre ponerlo también en los
pederastas fue lo que más nos motivó a ponernos manos a la obra.”

-¡No me lo puedo creer! Sinceramente no sé qué decirte, ¡me acabo de


quedar estupefacta!, ¿en serio es algo que se puede hacer?.

-¡Bueno tu misma acabas de notar los efectos en una escala mínima, pero
ellos la notarán hasta el grado de no querer acercarse a la persona ni un
paso más!. Y todo gracias a ti y a tus intuiciones.

Tarde un poco en ir asumiendo lo que Erick me estaba explicando, me


sentía eufórica al saber que aquello que se me pasó por la mente como
algo impensable,pudiera hacerse realidad. Le devolví la pulsera, pues
debían de seguir haciendo investigaciones, y después la conversación fue
variando hasta llegar a temas personales, hablamos de nuestra niñez,
adolescencia,gustos y manías, al fin y al cabo de eso se trataba de ir
conociéndonos un poco más.
De nuevo el día paso rápidamente, tan solo en poco tiempo Erick había
empezado a ser algo muy especial para mí, y ver como se inmiscuía en
todo cuanto a mí me parecía importante, dándome su apoyo me hacía
sentir grande ¡ no sé!. Pero era una sensación agradable, ahora ya contaba
con dos grandes pilares en mi vida mi padre y ahora Erick. Sabia que con
ellos apoyándome todo lo que tenía en mi mente hacer tendría buen
resultado.
La hora de la despedida personal llevo, pero aún después de estar cada
uno en su casa, la conversación por teléfono se fue alargando hasta altas
horas de la madrugada.

Sabía que el día siguiente sería duro, pues la falta de sueño haría estragos,
pero no me importaba, ahora solo quedaba esperar al día siguiente para
intentar hacer memoria y recordar donde había visto anteriormente la
foto de aquella joven, que salía en la foto familiar.

Y no tarde mucho en descubrirlo….


- 120 -
CAPÍTULO 24

El día siguiente parecía transcurrir como un lunes más, en la oficina tuve


la oportunidad de ayudar a mi padre con algunos casos, necesitaba ir
cogiendo habilidad, y práctica, pues al fin y al cabo quería ser una buena
abogada como lo era mi padre.

Antes de dirigirme a la residencia, mi padre me propuso que comiéramos


juntos, pues hacía tiempo que habíamos perdido esa buena práctica.
Ya en el restaurante al observarme un tanto pensativa, me preguntó qué
rondaba por mi mente, que me estaba impidiendo disfrutar de ese
momento padre e hija.
Le dije que no podía dejar de pensar en aquella dichosa foto, estaba
segura que ya había visto antes el rostro de aquella joven, pero no
conseguía recordar donde ni cuando, y eso me hacía sentir cierta
frustración.
Él como siempre, siendo objetivo, intentaba tranquilizarme, sabía que
tarde o temprano lo recordaría, pero que cuanto más me agobiara más
difícil me resultaría concentrarme, que lo mejor era dejar que la mente
siguiera su curso,pues cuando menos lo esperara lo recordaría. Y tenía su
lógica, muchas veces intentaba recordar algo y me resultaba imposible, y
cuando menos lo esperaba me venía a la mente, y ¡Bingo! ¡Ya recordaba lo
que antes no lograba!.¡Gran capacidad de nuestro cerebro!.
Y eso hice, deje de pensar en la foto, y pudimos disfrutar de una comida
agradable y relajante.

Él volvió al despachó, y yo marché a la residencia. Siempre con la emoción


de ver a mis chicas, y saber que tal les había ido el fin de semana, aunque
sabía, sería igual de monótono que los anteriores. ¡Pero yo!, yo sí que
tenía cosas para contarles que seguro las mantendría en gran expectación.

Al llegar como era de costumbre en ellas, estaban en la sala de


actividades, ya no era solo tres, sino que ahora habían incluido a una
nueva amiga Carmen, aún no conocía su historia, pero lo cierto es que
había encajado perfectamente con ellas y eso me alegraba, lejos estaban
aquellos momentos en los que las veía solitarias y decaídas, ahora tenían
otro brío en sus ojos,por eso las veía como niñas….¡Mis niñas!.

- 121 -
Me acerqué a ellas, estaban tan absortas en sus quehaceres y
conversación que tuve que hacer el gesto de toser para captar su atención.

-¡Hola Lorena!.Te estábamos esperando impacientes – añadió Sofía-.


¡Tenemos un debate abierto con respecto a ti!.

-¡Vaya!.. Y yo que pensaba que teníais cosas más importantes que debatir
jaja. ¡Bueno pues ya me diréis haber de que se trata!.

-Nos preguntábamos cómo es posible que una joven como tú, teniendo
que dedicar tanto tiempo a estudiar una carrera tan complicada, la cual
requiere tanto tiempo y esfuerzo, puede tener espacio en el día, para
venir y trabajar como voluntaria en la residencia. ¿Cómo lo haces hija?
¿Cuándo descansas y sales con tus amigos?.

-¡Ay Sofía si yo te contará!.- No podía decirles mi verdadera razón, por la


que estaba allí,así que tuve que improvisar-. La carrera de derecho es algo
que me viene de familia, y le prometí a mi padre seguir sus pasos, pero la
carrera de humanidad solo la aprendería ayudando a los que yo
consideraba más desprotegidos en esta sociedad. Quise trabajar en la
residencia porque necesitaba conocer por experiencia propia las vidas de
personas a las que gracias a ellas estamos aquí, personas como vosotras
que sobrevivisteis a situaciones complicadas, y eso para mí a sido de gran
ayuda, pues mi vida antes de conoceros carecía de sentido, vivía en una
nube, pero desde que estoy aquí con vosotras todo en mi, cambió. ¡No os
lo podéis ni imaginar!
Gracias a vosotras tengo motivaciones. Y eso no hubiera sido así,de no
haber entrado como voluntaria en la residencia.

-¡Caray Lorena! — añadió María— nunca lo hubiera pensado. ¡Pero ni te


imaginas lo agradable que es escucharte decir eso sobre nosotras!. Creo
que nunca le he importado tanto a alguien como parece que te
importamos a ti. — Entonces se levantó haciendo un gran esfuerzo, vino
hacia mí y tras hacerme una delicada caricia en la mejilla, me abrazo—. Yo
no sabía si llorar o reir. Pero aquellas acciones por parte de ellas, se
marcaban una a una como hierro forjado en mi mente.

Fueron momentos emotivos, pero no era plan que nos pusiéramos ahora
todas a llorar, ¡seríamos el espectáculo de la residencia!. Entonces saque

- 122 -
un pañuelo de mi bolsillo, y al sacarlo cayó al suelo la foto familiar, que me
había guardado antes de salir de casa.
Sofía que era la que estaba más cerca y al estar sentada, se inclinó para
cogerla, y de forma inmediata se quedó paralizada unos segundos
observando fijamente la foto. Al verla tan concentrada le pregunté si
estaba bien.

-¿Cómo és posible?…

-¿A qué te refieres Sofía?.

-Esta joven que aparece en la foto, con otras personas…. ¡Es mi madre!

-¿Cómo dices?…¿Estás segura dé ello? — Fue entonces cuando recordé


donde había visto antes, la cara de aquella joven, fue en una foto que días
anteriores me había enseñado Sofía, era la única foto que tenía de sus
padres. Ahora era yo la que me quede completamente paralizada. Durante
unos segundos me vinieron a la mente cientos de cosas, que ahora tendría
que empezar a digerir, pero cómo hacerlo, y lo que era más complicado
aún, ¿cómo explicarle a Sofía el porqué tenía yo, esa foto?.

-¿Y esta foto dónde la has encontrado Lorena?. Mi madre nunca me


enseñó fotos, solo la que te enseñe que nos hicieron al poco de que me
adoptaran. En esta foto mi madre está algo más joven, ¿pero quiénes son
las personas que están con ellas?.

Yo seguía enmudecida, no sabía que decirle, como explicarle algo tan


delicado, pues en ese momento me había dado cuenta que todo estaba
enlazado con mi familia, pues quienes estaban en la foto eran mis
abuelos,mi tía, y mi madre. ¡¡ Dios mío!!,, ¿serían ellos ,esa familia
pudiente que se deshicieron de aquel bebe, Sofía.? ¿De quién entonces era
hija Sofía?. Tan solo cabía de suponer que viniera por parte de la hermana
de mi madre,la hija de mi tía, aquella joven que carecía de brillo en su
mirada.
No entendía nada, necesitaba una explicación que tan solo mis abuelos o
mi madre podrían darme….,¡y la necesitaba ya!.
Por suerte sonó mi teléfono en medio de la conversación que me sirvió de
excusa para salir, pidiéndoles disculpas y diciéndoles que era urgente que
tenia que atender y que más tarde volvería y seguiríamos hablando.

- 123 -
La llamada era carente de importancia, pero me permitió salir de la
residencia y dirigirme a casa para hablar con mi madre. Mi cuerpo
empezó a temblar interiormente, estaba algo desorientada, me veía
incapaz de conducir, no tuve más remedio que llamar a mi padre para que
viniera por mi.
Era de imaginar que al hablarle de forma temblorosa,él mismo se asustara
pensando que de nuevo tenía un ataque de estrés, intento tranquilizarme,
diciéndome que en unos minutos llegaría, que le esperara sentada y que
no me preocupara que ya mismo estaría conmigo.
Yo intentaba tranquilizarme, pero me resultaba imposible. ¿Cómo asumir,
lo que acababa de descubrir?
Mientras esperaba a mi padre,pensaba una y otra vez si quizás no me
estaba precipitando en mis conclusiones, ¡pero no!. Cada vez me
convencía más, en lo que era algo tan obvio.
Vi el coche de mi padre como se acercaba, el corazón me latía a mil por
hora, sabía que contarle lo que había descubierto no sería nada fácil, pero
tenía que hacerlo antes de llegar a casa y pedirle explicaciones a mi
madre.
¿Sería esa la razón, por la que ella se resistía aceptar que entrara en
aquella residencia? ¿Conocería ella la existencia de Sofía, quien resultaría
ser de su familia? ¡Tantas preguntas se agolpaban, que no sabría por
dónde empezar!

Por suerte para mí, mi padre al ver el estado en el que me hallaba, aparcó
su coche, y me dijo que me tranquilizara, y que le explicara que era lo que
estaba pasando. Su aplomo siempre me proporcionaba la tranquilidad
que yo necesitaba.
Cogí aire y le expliqué todo. Ni que decir tengo que sus ojos estaban
desorbitados, incluso a él mismo le costaba aceptar la evidencia, aún así
permaneció en silencio mientras le explicaba todo.

Al acabar nos miramos uno al otro, y entonces le pregunté, y ¿ahora qué


papá? ¿Cómo lo hacemos?.

Como era propio en él, me dijo que no nos precipitáramos, que


tuviéramos mucho tacto, pues a veces las cosas no son como parecen,
pero de ser así, era algo muy delicado y podríamos hacer daño a mucha
gente. Debíamos pensar muy bien, como hacer las cosas. Yo sabía que
tenía razón, pero no podía dejar pasar más tiempo sin aclarar el asunto.
- 124 -
Sofía se merecía saber su origen, y yo necesitaba saber cómo mi propia
familia a la que yo tenía puesta en un pedestal, había resultado ser
personas sin escrúpulos, capaces de abandonar a un bebé solo por las
dichosas apariencias.

Mi padre entonces trazó un plan, había que usar cautela, pues no


podíamos olvidar que la familia de mi madre eran muy influyentes y sin
lugar a dudas habrían atado muy bien los cabos a fin de que no se
descubriera su secreto.
Mis abuelos ya eran muy mayores, ya habían pasado los noventa años, y
aunque su deterioro físico era evidente, su capacidad mental era como de
una persona de cuarenta años, sabían, entendían y obraban conscientes
de todo, como si de jóvenes se trataran, pero a la vez aunque me duela
reconocerlo, la arrogancia que a veces mostraban, hizo que ya desde niña
mi apego hacia ellos fuera el justo, aunque por parte de ellos hacia mí no
resultaba mucho mayor, pues yo había salido en carácter a mi padre, y mi
personalidad era muy parecida a la de él, y eso parecía molestarles.
Por lo cual, nuestra relación no era la típica nieta mimada por los abuelos,
y el que vivieran en otra ciudad no facilitaba las cosas. Sin embargo
también e de reconocer que su preocupación por mí era sincera, su modo
de manifestar su amor era diferente, pero yo sabía que en el fondo me
querían y mucho.
Pero esta situación ahora hacía que hiciera ciertos movimientos sin
levantar sospechas, pues algo así, como lo que hicieron en el pasado
nunca se olvidaria, por ello imaginaba que esa condena la llevarían como
lastre toda la vida, aunque intentaran hacer como que no pasó.
El plan de mi padre estaba segura tendría resultado, solo debíamos hacer
tal y como lo habíamos calculado.

Y así lo hicimos:

Volví a poner la foto de nuevo en el álbum familiar sin que mi madre se


percatara de ningún movimiento.
El hecho de que ambos llegáramos más pronto de lo normal a casa, nos
dio la oportunidad de poner en marcha el plan laborado.

- 125 -
CAPÍTULO 25

Al percatarse mi madre de que ya habíamos llegado, con cara un poco


escéptica, nos preguntó qué pasaba, si estábamos bien, pues era muy
extraño que a esas horas ya estuviéramos ambos de regreso en la casa.
Tuvimos que improvisar, y simplemente se quedó conforme con la
explicación que le dimos de que aquel día, ambos teníamos que preparar
un caso importante para el día siguiente y necesitábamos descansar y
desconectar. Lo cierto es que le alegró tenernos a los dos en casa pronto,
pues últimamente las reuniones familiares eran escasas.

Mientras preparaban la cena, nos sentamos los tres en el salón y entonces


yo aproveché, como quien no quiere la cosa, para coger de nuevo el álbum
y ponerme a ver fotos.
Mis padres mientras tanto aprovecharon para hablar de sus cosas.

Como mi padre conocía muy bien el carácter de mi madre, fue suavizando


la velada por medio de adulaciones hacia ella,cosa que a mi madre le
encantaba escuchar. Pues sin lugar a duda seguía siendo una mujer muy
atractiva.
Entonces en un momento dado, me paré justo donde aparecía la foto en
cuestión y entonces empezó el plan:

-¡Míra, mamá! ¿Está eres tú de bebé?.. Y le mostré la foto con rostro


sonriente.

-¡Uff! ¡Ya ni recordaba esa foto!

-¡Los abuelos están tan jovenes!. ¡Vaya, el tiempo pasa muy rápido!. Ellos
me tuvieron siendo muy jóvenes, no esperaron tanto como yo para
tenerte a ti, ¡que si me descuido se me pasa el arroz, jaja.!.

-¡Pero por suerte no te diste por vencida y aquí estoy!- contesté - Por
cierto, ¿está es la tía Amalia? ¡Hace mucho que no sé nada de ella!.

-¡Ni tú, ni nadie hija!.Siempre fue una mujer muy rara, todo el tiempo
estaba sería o de mal humor, yo siempre la conocí así, al parecer no se
llevaba muy bien con sus padres. Y por lo que me dijo mi madre, un día
decidió marcharse y así lo hizo. Desde entonces desconozco que a sido de
- 126 -
ella, quizás la abuela sepa algo más,pues de vez en cuando mantenían
contacto,pero ya sabes cómo es la abuela, nunca habla de sus cosas.

-¿Y no te contó nada más? Al fin y al cabo era su hermana y tu tía,¿ no


hablaban en familia sobre ella?

-¡Ay Lorena!… Tú y tus dichosas preguntas ¿ y yo que sé de sus movidas?


Bastante tengo yo con mis problemas.¡Voy haber cuanto le queda a la
cena!.
Entonces se levantó del sofá algo molesta por aquella pregunta, era
evidente que ella sabía algo, pero por alguna razón le incomodaba hablar
del tema.
De nuevo las miradas de complicidad a entre mi padre y yo nos confirmo
lo que ya nos imaginábamos.
Mi tía Amalia era la joven que se quedó embarazada de uno de los
trabajadores de la hacienda de mi abuelo, y al quedar embarazada, estos
no optaron por otra cosa que mandarla a un lugar donde nadie la
conociera e hiciera preguntas, esperarían a que diera a luz al bebé y lo
llevarían a una casa cuna. Este hecho sin duda haría que aquella joven,
cambiara drásticamente y se convirtiera en una persona amargada, le
habían quitado a su bebé.. ¿Cómo vivir con eso?.
No me extrañó que quisiera desaparecer y marcharse lejos de aquella
familia que le había destruido la vida.

Sin ser aún consciente de ello, en mi interior empecé a sentir cierto


rechazo por mi familia, no me gustaba sentir esa sensación, pues miraba
la foto de mis abuelos tan envejecidos que me costaba creer que hubieran
sido capaces de aquella atrocidad. Pero estaba claro que no podía dejar
las cosas así, debía buscar un motivo, una razón para entender.
La única manera de poder saber realmente qué es lo que había ocurrido
era que las personas implicadas me lo explicaran.
¿Pero cómo lograrlo? Sobre la tía Amalia desconocía su paralelo, además
ni siquiera sabía si aún estaba viva pues ya tenía una edad considerable.
Solo me quedaba recurrir a mis abuelos, ellos aún estaban con sus
cualidades mentales en perfecto estado a pesar de la edad.
Hablé con mi padre,necesitaba ir a visitar a mis abuelos y que ellos me
contaran lo que pasó.
Mi padre no estaba muy conforme con la idea, sabía cómo eran , en
especial mi abuelo, era una persona dogmática, que no viene a razones, y

- 127 -
yo lo sabía, pero era la única manera de poder hacer justicia. Sabía que mi
abuela era algo más accesible, y pensé en ella para que me explicara.
No sabía cómo ingeniármelas para ir donde residían mis abuelos, sabía
que encuanto hablara de este viaje, mi madre se extrañaría y se pondría
hacer preguntas y más preguntas con el fin de disuadirme.

Entonces se me ocurrió algo.

Puesto que estaba viendo fotos familiares, a la hora de la cena, aproveche


para hablar con mi madre:

-¿Sabés mamá?. Al estar mirando las fotos de los abuelos, no he podido


dejar de pensar en ellos. Hace mucho que no vienen a vernos, ¿cómo se
encuentran?.

-La verdad hija, es que no hace mucho hablé con ellos, me dijeron que
estaban bien, liados con sus médicos, pero gracias a Dios bien.

-¡Sabes!¡me encantaría ir este fin de semana a verlos!.

-Pues les haría mucha ilusión, si os parece bien, podríamos ir los tres y
pasar el fin de semana con ellos, ¿Qué decis?

-¡A mi me encantaría!.

Yo sentía emoción, por fin podría intentar hablar con ellos, ¡pero la cara
de mi padre era todo un poema!, no podía evitar mostrar que la idea de ir
a ver a los suegros no era su mejor plan para un fin de semana, pero
entendiendo la situación haría el esfuerzo por mí.

-¡Todo arreglado el fin de semana, vamos a verlos!- exclamó mi madre-.

Recordé entonces la cita pendiente con Erick, aproveche después de la


cena y una vez en mi habitación llamarle y disculparme por no poder
acudir a la cita.
Mientras daba el toque de llamada, de nuevo ese típico nerviosismo se
apodero de mi, intenté inspirar y expirar despacio, y para cuando él
contestó ya me encontraba más tranquila, le expliqué los planes del fin de
semana, y tal como imaginaba él lo entendía perfectamente, la familia era

- 128 -
la familia, entonces me propuso que si era posible quedáramos para
vernos aunque fuera para tomar un café al día siguiente, por lo que sin
pensármelo accedí, yo también tenía ganas verlo en persona. Y así lo
concretamos, nos veríamos el miércoles.

En mi mente persistía la reacción de Sofía sobre la foto, y aunque en el


momento en que la vio, pude marcharme rápidamente y eludir la
respuesta a su pregunta, sabía que encuanto me viera al día siguiente, me
la volvería hacer y era normal, yo en su lugar haría exactamente lo mismo.

Los nervios acumulados impidieron que aquella noche pudiera dormir,


pero al ser imposible me levante al amanecer y me preparé mentalmente
para la situación. Y como cada mañana desempeñe mi trabajo en la
oficina, aunque lo cierto era que la concentración no me venía por ningún
lado.

Mi padre quién me observaba tras el cristal, se hizo eco de mi situación y


vino a mi despachó:

-“Lorena hija, no puedo dejar de mirarte y observo que hoy no tiene un


buen día, hoy puedo prescindir de tus servicios ¿porqué no aprovechas y
sales a tomar el aire, pasea, desconecta un poco, y después Dios dirá. Pero
así de bloqueada no adelantaras nada”.

-¡Lo sé papá! Y perdóname, no puedo quitar ciertos pensamientos de mi


mente.

-Por eso mismo te lo digo:,¡no te agobies más, coge tu chaqueta y sál que
te dé el aire!.

Le agradecí el detalle, pues no tenía que olvidar que aunque fuera mi


padre, también era mi jefe, y no podía estar mostrando favoritismo hacia
mí persona por ser su hija, eso crearía cierta tensión en la oficina. Pero en
ese momento realmente necesitaba que me diera el aire para despejarme.

Pero al salir algo me frenó, por el pasillo vi acercarse a Osvaldo. Y él,al


verme a mi, me hizo un guiño con el ojo, y me sonrió. Algo bueno traía.

- 129 -
CAPÍTULO 26

Intuía que serían buenas noticias, pero ¿sobre quién?. Inmediatamente


me acerqué a él para saludarle, y me pidió si era posible nos reuniéramos
en el despacho con mi padre.

Una vez allí, sacó unos documentos de su carpeta y los puso encima de la
mesa.

-¡Aquí tenéis lo que me pedisteis!. He encontrado información sobre la


hermana de Ana, Rut Friedman.

¡No me lo podía creer!¡Por fin la había encontrado!.

-“No me a resultado muy fácil, he hallado varios obstáculos en el


camino—añadió Osvaldo— pero a valido la pena.
Según he podido constatar Rut después de salir del campo de
concentración, fue de una casa de acogida a otra, así durante algunos
años, hasta que por fin dio con una familia de nacionalidad francesa que
se encariñó con ella y la adoptó. Han vivido todos estos años en Francia,
en concreto en Niza.
Sus padres eran personas solventes, por lo que le pudieron dar una buena
carrera, estudio bellas artes, aunque más tarde cuando empezaron a dar
reconocimiento a sus obras, salió a la luz todo su pasado en el campo de
concentración y hasta llegaron a escribir sus memorias. Actualmente
sigue viviendo en Niza, y a pesar de los típicos achaques de la vejez, su
energía es envidiable. Su hija y yerno viven con ella, pues además de ser
su familia, su yerno es su representante, pues aún sigue haciendo alguna
que otra aparición en la sección de noticias. En fin que la vida le dio algo
de compensación por todo lo que sufrió, y a eso añadir la compensación
económica que recibió del estado.”

Escuchar todo aquello me hizo olvidar por unos minutos todo lo que
había estado rondando en mi mente. ¡No me lo podía creer! ¡Rut seguía
viva! ¿Cómo reaccionaría Ana al saberlo? Ella pensaba que al no haber
podido encontrarla, posiblemente era porque había fallecido, ¡pero no!.
Gracias a Dios seguía entre nosotros.

- 130 -
Emocionada al conocer las buenas noticias, le agradecí enormemente a
Osvaldo su gran trabajo como investigador.

Mi padre que en todo momento me observaba, al ver el brillo en mis ojos,


se levantó de su sillón, juntó todos los documentos, los volvió a meter
en la carpeta y me los dio..¡¡ Ya sabes lo que toca hacer ahora Lorena!!.

No necesitaba que me dijera nada más, iría a visitar a Rut. Y cuando


supiera que era factible, buscaría el momento para reunirlas a las dos.
¡Habían pasado más de sesenta o setenta años sin saber una de la otra!
¿Cómo reaccionarían ambas? ¡Con la emoción que yo sentí en ese instante,
se me hacía imposible llegar a imaginar lo que ellas pudieran sentir!.

Sin pensármelo dos veces llame a Karen, no sabía si ella podría atenderme
o tendría mucha faena, pero necesitaba compartir esta información con
ella, sabía que a ella también le emocionaría mucho.

-¡Buenos días Karen, espero no molestarte!

-¡No!, ¡tranquila Lorena en este momento solo estoy organizando


horarios, ¡dime! ¿Vá todo bien?.

Le dije si sería posible quedar unos minutos en la cafetería enfrente de la


residencia, que quería comentarle algo importante, que no me alargaría
mucho, pues sabía que estaba en hora de trabajo. Sin ningún problema
accedió pues disponía del tiempo que les permitían para desayunar.
Una vez en la cafetería a penas me salían las palabras, estaba atacada de
los nervios de la emoción, ella se llegó a preocupar, pero al ver que era un
estado de emoción y no de tristeza, enseguida me preguntó : ¿Lorena
dime, qué es lo que ocurre que me estas contagiando tu nerviosismo?.
Le puse los documentos frente a ella, y le explique todo lo que nos había
dicho Osvaldo.
¡Ni que decir tengo, que ahora éramos las dos las que estamos atacadas
por los nervios de la emoción!.
Durante unos segundos ambas nos quedamos mirándonos una a la otra
sin mediar palabra,a la vez que leíamos y releíamos los documentos,
entonces Karen rompió ese silencio,y dijo toda convencida:

-¿Cuándo quieres qué vallamos a ver a Rut?

- 131 -
-¿Cómo dices?..

-¿Qué cuando quieres que vayamos a ver a Rut? ¡No pensarías ni por un
momento que me iría a perder este encuentro! ¿Verdad? ¡Me encantaría
acompañarte!.

-¡Por supuesto! ¡Me encantaría que fuéramos juntas, yo sola reconozco


que no hubiera sabido que decirle, ni cómo empezar! ¡Gracias Karen! Y las
dos nos dimos un abrazo de esos que evidencian el cariño de amistad que
ya había surgido entre nosotras.

Organizaríamos todo para en dos dias hacer el viaje a Niza, las dos nos
sentíamos emocionadas tan solo pensar en la cara de Ana al enterarse,
pero de momento todo tenía que quedar entre las dos, Ana no podía
sospechar nada, teníamos que asegurarnos de que Rut también estuviera
deacuerdo con el reencuentro, no íbamos a a dar falsas esperanzas a
nuestra querida Ana.

Karen se marchó toda ilusionada de nuevo a la residencia, yo me quedé un


rato más sentada y pensando en el momento de encontrarme ante Sofía.
¿Qué podría explicarle? ¡No sería nada fácil!. No quería mentirle. Pero
tampoco podía decirle la verdad hasta que estuviera segura de mis
conclusiones: ¡Ay, Dios mío! ¿Qué podía hacer?. Tan solo en unos días
conocería la verdad. ¡Pero había que esperar!.

Sin darme cuenta, el tiempo había pasado rápidamente, un mensaje en el


móvil de mi padre preguntándome cómo me encontraba me hizo volver a
la realidad, aún seguía preocupado por mí y era de esperar, pero le
tranquilicé diciéndole que estaba mejor, que había hablado con Karen y
que ella me acompañaría a visitar a Rut, que no se preocupara por mi, que
en unos minutos iría de camino a la residencia y que cuando acabara el
día hablaríamos, su contestación con un Ok y el emoticono de un besito
acabo la conversación.

Me dirigí a la residencia algo tensa como era de imaginar, y mientras


caminaba por el pasillo, los demás ancianos con los que me iba
encontrando me iban saludando, ¡ya formaba parte de la familia!.
Antes de entrar en la sala de actividades, ya desde la puerta escuchaba el
sonido de las risas de ellas, Ana era quien tenía la risa más contagia, y las

- 132 -
demás al escucharla reír,aún se reían mas. Toda aquella escena resultaba
muy entrañable.
Al verlas reír tanto, toda extrañada les pregunté a qué se debía.
Las risas les impedían hablan, hasta que una de ellas dijo : “Mejor hija mia
que no lo sepas, porque incluso a nosotras nos da pudor recordarlo”. Y sus
rísas aún se agudizaban más. ¡Al final no sabía de qué, pero yo también
me puse a reír junto a ellas!. Entonces les pedí permiso para hacernos una
foto todas juntas y guardarla de recuerdo. Y todas posaron sonrientes.
Que cierto es el dicho:“Hay tres cosas que se contagian fácilmente, la risa,
el bostezo, y el llanto”. ¡Y eso me pasó a mi!.
Una vez pasado este momento cómico, la mirada de Sofía y la mía sé
cruzaron, yo entendía perfectamente que se acercaba él momento y no me
equivoque.

-Lorena hija, llevo desde ayer dándole vueltas a mi cabeza, como te tuviste
que marchar rápido no pudiste contestarme, pero en mi mente sigo
preguntándome una y otra vez, ¿como es posible que tengas una foto
donde aparece mi madre de joven? ¿De donde a salido esa foto, que yo
nunca había visto?¿Quiénes son las personas que están con ellas?.

Al verla tan emocionada tuve que improvisar y medir muy bien mis
palabras a fin de no herir sus sentimientos.

-Tranquila Sofía, yo te explico— trage saliva,le cogí la mano y con una


sonrisa empecé a darle una explicación, que esperaba fuera lo suficiente
para tranquilizarla, y entonces añadí:— Tú sabes que mi padre es
abogado, y en muchas ocasiones su trabajo consiste en encontrar
personas, y cuando le pedí ayuda para encontrar a Enma y Darío, también
le hable de tu caso, al decirle que tú madre había trabajado en una casa de
personas de posición adinerada, buscó en los archivos fotos de familias
pudientes de aquella época, y mira por donde apareció esta, al
enseñármela, reconocí a tu madre por la foto que me enseñaste de ella, y
ahora estoy intentando localizar a las personas de esta foto y hablar con
ellas ,para poder descubrir algo más sobre tus orígenes. Puedes tener la
seguridad que descubriré quienes fueron tus padres, de eso puedes estar
completamente segura.

-¿De verdad estás haciendo todo esto por mi, Lorena? —mientras sus ojos
brillaban por la emoción, añadió:— Bien sabe Dios, que a mí ya me da
igual toda esta familia, nunca entenderé lo que me hicieron, pero por mi
- 133 -
hija Lucía necesito saber la verdad, el día que yo falte quedara sola, y
quiero que ella conozca de dónde procede su familia. Si a mí me
repudiaron, no espero que hagan lo contrario con ella, pero al menos
podré irme en paz, luego que Lucia haga lo que ella vea más conveniente.

¡Dios mío Sofía!.. ¿si supieras toda la verdad? -pensé- Yo sentía vergüenza
de mi propia familia y a la vez rabia. Pero para ser justa debía conocer
todas las versiones y ya me quedaba poco para ello.
La explicación que le di parece que la tranquilizo, y yo ya empezaba a
respirar más tranquila. Seguimos como cada día con nuestra rutina de
actividades donde cada vez Carmen se le veía más involucrada. Y como
era de esperar haciendo honor a mí tan ansiada curiosidad, me dirigí a
ella y le pregunté:

-Carmen ¿qué tál te están tratando estas señoritas?.Espero que sean


buenas anfitrionas,¡ si nos les pondré de cara a la pared como castigo, tú
me dices jajaja!. Por cierto Carmen es un placer tenerte entre nosotras,
quiero que te sientas como una más, y que cualquier cosa que necesites
no tengas reparo en decírmelo, yo estoy aquí a vuestra completa
disposición.

-¡Lo sé Lorena, ya mis compañeras me han ido poniendo al día, tengo que
reconocer que para mí no es agradable haber acabado aquí, pero lo cierto
es que ahora después de conoceros me alegro. Aunque la verdad es que
mis planes de vida eran otros, fui muy ingenua al pensar que todo cuanto
había hecho en mi vida por mi hijo, lo recibiría con sus cuidados en mi
vejez, pero todo lo contrario, he sido abandonado en la calle como cuando
se abandona a perrito.

-¡No digas eso mujer!

Entonces Sofía me miró y con voz decaída me dijo: “ No te está


exagerando Lorena, es la pura verdad, su nuera la ha dejado abandonada
mientras paraban en un área de servicio, no tuvieron ni la más muestra de
humanidad hacia ella.

-¿Pero, qué me estás contando? ¿Cómo es eso posible? ¿Abandonada así y


tal cuál? ¡Realmente cada día el ser humano me impresiona más! – Volví
mi mirada hacia Carmen y dije:- ¿Qué pasó Carmen, como fue posible que
hicieran algo así? ¿En ningún momento viste sus intenciones?.
- 134 -
CAPÍTULO 27

-“Lo malo que tiene la vejez Lorena, es que poco a poco se van mermando
tus capacidades y a veces sin darte cuenta te ves haciendo cosas que
nunca pensaste serias capaz de hacer.
Y por desgracia eso me pasó a mí, siempre fui una mujer muy dinámica y a
la vez independiente, crie a mi hijo sola, pues quede viuda siendo muy
joven, pensé que la educación que le daba le ayudaría a ser un hombre de
provecho, como lo había sido su padre, quien por más de diez años fue
alcalde en nuestro pueblo, hasta que por desgracia un accidente acabó
con su vida. Pero todo cambio en el momento en el que se casó.
Al hacerme mayor y empezar con los achaques de la vejez, imagino que mi
carácter también fue cambiando, aunque no fuera totalmente consciente
de ello, y cuando vi como mi hijo se había casado con una mujer de armas
tomar, pensé, “esto no acabará bien”, reconozco que más de una vez di
algún que otro consejo,sin ninguna mala intención, solo intentaba ayudar
pero notaba no era muy bien aceptado por ella, y me dolía que tratara a
mi hijo como un “pelele”. Yo vivía sola, mientras podía defenderme, pero
llegó un momento en el que mi corazón me daba aviso de que algo no
marchaba bien. Y por desgracia tuve que irme a vivir con mi hijo y mi
nuera.
Fueron unos meses muy desagradables, discutían cada dos por tres, y ella
le recriminaba a mi hijo, haber perdido su libertad al tener que estar
cuidándome, cosa que yo sabía detestaba hacer, pues mi hijo trabajaba en
una fábrica de sol a sol. La convivencia entre ambas, era insoportable, a
pesar de que yo me pasaba todo el día en el jardín, hiciera frío o calor,para
no incomodarla con mi presencia,¡pero ni aún así!.
Pero hace unos días pasó algo que colmó el vaso.
Ella había organizado un viaje por su aniversario, lo había planeado para
darle una sorpresa a mi hijo, cosa que a mí me pareció muy bien, pues
entendía que necesitaran tiempo a solas como cualquier matrimonio,pero
el problema fue, que cuando se lo dijo a mi hijo, él le comentó que yo tenía
que acompañarles, pues no iba a permitir que me quedara sola en casa.
Aquello hizo que explotara el huracán, yo les escuchaba detrás de la
puerta pues era inevitable escuchar sus voces, hasta que mi hijo salió de la
casa dando un portazo totalmente enfadado.
Ya te puedes imaginar como me sentí en ese momento. Yo en ningún
momento pensé en irme con ellos, de hecho me atraía la idea de
quedarme unos días tranquila. Pero mi hijo se fue tan rápido que no pude
- 135 -
siquiera darle mi opinión. Sabía que todo era por mi culpa, me arrepentí
de haber dejado mi casa, pero la verdad es que ya no estaba para vivir
sola.
Mi nuera entró en mi dormitorio toda alterada, me dijo todo tipo de
improperios, y ya no pude más.
Lejos de compadecerse de mí, me propuso una cosa: “Si tanto quiere a su
hijo, como usted dice, ¿porque no se va y le deja, mejor dicho nos deja que
seamos felices de una vez por todas?.
Desde que llegó nuestro matrimonio es un verdadero infierno por su
culpa, sé que tiene parientes lejanos en otra ciudad, ¿porqué no se va con
ellos,y nos deja vivir nuestra vida en paz?”

Escucharle decir todo aquello me rompió el corazón, ¡era una losa muy
pesada para llevarla sobre mi!, sabía que la cosa no podía seguir así.
Entonces a pesar de lo rota que estaba por dentro le di la solución:

-“No te preocupes ya no vas a tener que aguantarme más, me iré. Solo te


pido que me lleves a la parada de autobús al lado del área de sevicio, y me
dejes allí, yo ya sé lo que debo hacer.
Sus ojos sé iluminaron, por fin escuchaba lo que quería oír, enseguida me
ayudó hacer mi equipaje, incluso me dio de su propio dinero para que
tuviera lo necesario durante un tiempo. Pero en ningún momento me
preguntó qué iba hacer.
Aquella alegria se rompió en el momento en que vio que cogí el teléfono y
llame a mi hijo, se descompuso, ¡no sabía que era lo que iba a decirle!:

-Hola hijo, sé que te has marchado algo molesto, y no he tenido


oportunidad de comentarte una cosa ,quiero que sepas que siento mucho
todo lo que está sucediendo, pero se a presentado una oportunidad que
voy aprovechar, he hablado con unos primos lejanos y me han invitado a
irme con ellos, he aceptado sin pensármelo dos veces, creo que es lo
mejor para todos.
Su tono de voz mostraba mucha tristeza, era mi hijo, y a pesar de que se
dejaba guiar siempre por su mujer, ella era su esposa la mujer que había
elegido para compartir su vida y a la que quería, yo debía respetar eso. A
duras pena aceptaba mi decisión, pero pude convencerlo.
En seguida mi nuera preguntó :¿Vá en serio lo que le dijo, se va con esos
familiares?
La miré a los ojos y le conteste: “A ti que más te da”. Quieres perderme de

- 136 -
vista y me perderás, lo demás es cosa mía.
Y tal como le pedí, me dejó en aquella gasolinera y se marchó sin ningún
tipo de remordimiento.
Mientras esperaba sentada allí, pensaba que podría hacer, dónde podría
ir, pues todo lo que le dije a mi hijo no era cierto, no sabía dónde vivían
mis primos y menos aún iría a darles incumbencias, entonces pensé que el
único lugar donde podrían acogerme por mi edad sería en una residencia.
Entonces después de meditarlo mucho, paré a un taxi y le pregunté si
conocía alguna residencia por los alrededores, y me habló de la residencia
el Atardecer, no me lo pensé dos veces y le pedí que me trajera, y bueno
después de arreglar todo el papeleo con la directora, tuve suerte y tenía
plazas libres, y aquí me quedé. Como ves mi entrada aquí como dirían en
mi pueblo “A sido por la puerta grande”.

El grupito que allí estábamos quedamos todas en silencio, ellas ya sabían


su historia, pero yo la escuchaba por primera vez, y de nuevo la misma
sensación de impotencia me embriagó, me puse en su lugar, y llegue a
sentir la sensación de abandono y de indiferencia hacia un ser indefenso,
no quise que las demás se percatarán de ello, y para romper ese momento
de tristeza le dije:

-“Pues Carmen, no has podido hacer mejor elección, aquí vas a encontrar
personas que te vamos a dar todo el cariño y comprensión que necesitas,
nosotras vamos a ser tú nueva familia, ya no vas a volverte a sentir sola,
bienvenida al equipo de “mis chicas”.

Al escuchar esa frase María exclamó: ¿Chicas?… ¡Yo diría más bien
Abuelas! Jaja.

Las risas rompieron el ambiente tenso, y enseguida todo volvió a la rutina,


cada una con sus labores y como era costumbre en ellas “dándoles al
pico”, como no hablando de un residente que le tiraba los tejos, a una de
ellas.. ¡Me encantaba estar en su mundo,con sus ilusiones!. Las miraba una
y otra vez y me daba cuenta, de cómo estás mujeres habían cambiado mi
vida, cuanto me habían enseñado, y todo lo que había aprendido de cada
una de ellas. ¡Me sentía enormemente privilegiada!

- 137 -
CAPÍTULO 28

Ya acababa mi jornada, pero antes de salir vi a Isabel haciendo gestos con


la mano, para que fuera donde ella estaba.
Me hizo entrar en el despacho y tras cerrar la puerta me dijo:

-“Tengo novedades Lorena, esta tarde mientras me dirigía a la oficina de


Manuela la escuché hablar por teléfono, pues la puerta estaba algo
entreabierta , y por lo que decía al parecer la cosa que tienen entre manos
se les está complicando, pues escuché decir que tenían que reunirse de
forma inmediata y tratar los temas en persona. Cuando acabo la
conversación y pude entrar en la oficina, su rostro estaba despavorido,
me dijo que tenía que ausentarse durante unos días, que lo dejaría todo
organizado, pero que si hubiera algún problema la llamara de inmediato.
Creo Lorena que pronto todo este tinglado va a explotar. Por suerte los
días que esté fuera, me permitirá revisar toda documentación que pueda
encontrar y saber realmente qué oculta esta mujer.”

Isabel estaba haciendo un trabajo excepcional, nunca hubiera conseguido


por mi misma ni la mitad de lo que habíamos descubierto, el paradero de
Emma y Darío, y de Rut.
Los días que Manuela estuviera fuera eran el momento ideal, para poder
ausentarnos y visitar a Rut, y en mi caso en el fin de semana visitar a mis
abuelos para intentar aclarar mis dudas.

Todo parecía que estaba saliendo rodado.

Al ir de camino a casa pensé en Erick, y quise ponerle al corriente de todo


cuanto estaba sucediendo y de mi próximo viaje a Francia. Al fin y al cabo
ya había cierta conexión entre ambos y compartir mis descubrimientos
con él y con Karen me hacían sentir protegida.
Le comenté lo del viaje, y entonces me dijo algo que no esperaba, él tenía
pendientes unos días libres en el trabajo, y entonces para sorpresa mia,
¡me dijo si era posible que nos acompañara!, por suerte para mí él había
viajado mucho por su trabajo, y como no, también había ido a Niza y
conocía los lugares y zonas más bonitas del lugar,por lo que me propuso
que si nos acompañaba, una vez que termináramos de hablar con Ruth

- 138 -
podríamos dedicar a ver aquella bonita zona y comer algo de sus platos
típicos. Aquella idea me pareció magnífica.
Después de mantener aquella conversación con el, mandé un mensaje a
Karen para ponerla en conocimiento, por ella no había ningún problema,
y era evidente que los demás se daban cuenta de lo que empezaba a surgir
entre los dos, por lo que ella terminó su mensaje con emoticonos de
corazoncitos ¡cosa que me sacó una sonrisa!.¡Pues lo cierto era, que no iba
mal encaminada!.

Una vez que ya tenía todo listo ,le dije a mi madre lo del viaje, al principio
se quedó un tanto extrañada, ¿porqué un viaje tan repentino a Francia?
- preguntó-. Tanto mi padre como yo, le dijimos que tenía que ver con la
investigación que teníamos entre manos y como todo el tema era
confidencial, no podíamos dar más detalles, pero que no se preocupara
que no iba sola, conmigo vendrían dos acompañantes más, y eso al
parecer la tranquilizo.

El día del viaje llegó, viajaríamos bien temprano en coche, pues Erick se
conocía muy bien la ruta y las zonas de descanso, fue un viaje excepcional,
además nos acompañó un hermoso día.
Conforme nos íbamos acercando al lugar,Karen y yo nos mirábamos, en
ambas se podía percibir la tensión acumulada, aún no sabíamos qué
diríamos cuando estuviéramos frente a Ruth, era una persona mayor y
una noticia así,no sabíamos cómo le afectaría.
Pero bueno, una vez allí ya se nos vendrían las palabras a la mente.

Nos impresionó la zona residencial donde vivían, era espectacular, y la


casa diseñada con un gusto exquisito. Tan solo la vivienda por fuera
impactaba,ahora tocaba ver que nos esperaría dentro.
Al tocar al timbre, nos abrió la puerta una señora, muy elegantemente
vestida, sabíamos que no era Ruth, pues era mucho más joven.
Preguntamos por ella, y nos dijo que en ese momento no estaba en casa,
entonces se nos quedó mirando un tanto extrañada y preguntó lo que era
normal..¿porqué la buscan y preguntan por ella? ¿Son periodistas?..
Le explicamos la razón por la que estábamos allí, al principio no parecía
creernos mucho, estaban acostumbrados a que personas sin escrúpulos se
acercaran a ellos mediante mentirás para sacar algún beneficio
monetario. Pero este no era nuestro caso. Cómo llevábamos consigo toda
la documentación de Ana, donde estaba los datos del campo de

- 139 -
concentración, y a la vez los nombres de la familia a la que pertenecía, se
los mostramos.
Y entre esos nombres estaba Ruth Friedman. Los ojos se le quedaron
desorbitados. ¡No lo podía creer!. Nos hizo pasar y que le contáramos toda
la historia y así lo hicimos. Incluso le enseñé la foto que días antes nos
habíamos hecho donde aparecía Ana,junto a las demás ,la cual tenia gran
parecido con su madre. No pudo evitar que se le derramará ciertas
lágrimas.
Su madre le había contado muchas veces su historia y le había hablado de
sus padres y de su querida hermana. Ella intento buscarla, pero al no
encontrarla pensó que ya había fallecido.
Nos dijo que le había puesto el nombre de su querida madre, Lidia.

Tran unos minutos en silencio mientras procesaba toda la


información,Lidia, nos pidió un favor: Nos pidió si era posible que le
dejáramos a ella contarle todo esto a su madre, ella sabría hacerlo con
tacto, debido a su edad y su estado físico, cualquier emoción pudiera
hacer un efecto contradictorio. ¡Por supuesto aceptamos!. En cierto modo
esa tensión nos la quitaríamos nosotros,pues no era nada fácil explicar
algo así, y quién mejor que su propia hija para decírselo. Le dejamos la
documentación junto con la foto.
Quedamos que en cuanto regresara su madre y hablara con ella, nos
llamaría y que ya nosotros le daríamos más detalles.

Mientras esperábamos a que eso sucediera, Erick nos propuso hacer un


pequeño mini tour, ¡vimos cosas impresionantes, lugares preciosos, la
gente de aquella zona era encantadora y como no, sus platos exquisitos!.
Pudimos ver la Colina del Castillo,El paseo de los Ingleses, El parque de
Mont Boron, y por supuesto la tan conocida Avenida de Jean Médecin, una
preciosa calle comercial.
Y pudimos degustar platos tan exquisitos como la Socca, pizza hecha con
harina de garbanzos con un sabor espectacular y los raviolis de almendra
rellenos de chocolate, en fin, un día intenso pero a la vez agotador, pues
necesitaríamos al menos cinco días como mínimo para conocer este
precioso lugar. Pero no disponíamos de esos días, ese viaje quedaría
pendiente para más adelante.
Ya se acercaba la tarde noche cuando recibí la llamada de Lidia, ¡ya
estaba!, había hablado con su madre y le había explicado todo. Nos dijo
que su reacción fue tal como ella se esperaba, al principio no se lo podía
creer, pero al ver toda aquella documentación, y sobre todo al ver la foto
- 140 -
donde estaba Ana y se evidencia su gran parecido con su madre y a la vez
con ella misma, rompió en lágrimas. ¡Pero lágrimas de alegría!.
Mientras nos acercábamos a su preciosa casa, los nervios empezaban a
florecer de nuevo, era cierto que la parte más complicada ya estaba, pero
por mi forma de ser, ¡que aunque no lo pareciera era tremendamente
vergonzosa!, en muchas ocasiones me empequeñecía ante situaciones de
tensión.
Pero reconozco que Ruth nos lo puso muy fácil, en cuanto llegamos a su
casa fue ella misma quien nos abrió la puerta, a penas habíamos dado un
paso, cuando de pronto se abrazó a mi llorando, yo en ese momento me
quede paralizada, en ningún momento me esperaba esa reacción, y le
correspondí con el mismo abrazo. En mis brazos notaba el tacto de su
delgadez en la fragilidad de sus huesos,esa sensación la había
experimentado anteriormente cuando abrazaba a Ana, no solo
compartían un enorme parecido físico, también compartían una
estructura corporal parecida, ambas se veían delgaditas y frágiles, pero
nada más lejos de eso,¡ ambas eran grandes luchadoras!.
Nos hizo pasar y durante unas horas estuvimos hablando,la emoción de la
conversación permanecía en el ambiente.
Nos dijo que su mayor deseo era reencontrarse de nuevo con su
queridísima hermana, se le rompía el corazón sabiendo que había
acabado sola en una residencia. No estaba dispuesta a que siguiera allí,
ella tenía los medios y la economía suficiente como para traerse a su
hermana y cuidar de ella.
Esa reacción ya nos la esperábamos, pero cuando pensaba en que Ana nos
abandonaría para ir con su hermana, me destrozaba el corazón.
Tanto Karen como yo al escucharla sentíamos una sensación “alegria-
pena”, ¡era nuestra Ana!, además pensábamos en cómo reaccionarían
María y Sofía ante la noticia de que nos abandonara…¡Algo complicado
para asimilar en ese momento!.

Puesto que ya se adentraba la noche, nos dijeron que nos quedáramos en


su casa a dormir que para ellos sería un placer que aceptáramos, al
principio nos dio algo de vergüenza, pero ante su insistencia aceptamos.
Avise a mis padres de que saldríamos al amanecer, y a la vez conté a mi
padre todo lo sucedido, y el éxito de la investigación, cosa que como era
de esperar le dio mucha alegría.
Ahora solo quedaba organizar todo, para que Ana y Ruth se
reencontraran, pensar en ese instante hacia que mi piel se erizara por la
emoción. ¡Y a quién no!.
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El viaje de regreso se me hizo incluso más corto, pues mi mente estaba
absorta en lo que iba a suceder, que no me daba cuenta de lo rápido que
pasábamos los kilómetros, Erick quien de vez en cuando me miraba dé
reojo me preguntó:

-¿Estás bien Lorena?

-¡Si, Erick estoy bien, ¡pero a la vez me siento sumamente abrumada!.


Hace tan solo unos meses, estas mujeres entraron a formar parte de mi
vida, con unas historias que me resultaba difícil digerir, y ahora sin saber
cómo ni porqué, me veo tan unidas a ellas, que las siento más cercanas
que a mi propia familia, y aún me cuesta entender que yo, justamente yo,
una joven que hace un tiempo, era arrogante, egoísta y la que yo misma
era mi centro de atención, haya sido quién les devuelva la ilusión, y los
reencuentros con sus seres queridos. – y agachando la cabeza añadí- ¡Pero
por desgracia aún me queda la parte más difícil!.

-¿A qué te refieres Lorena?.

-¡Tranquilo, ya lo sabrás al debido tiempo!, pero quiero que sepas que tan
solo saber que cuento con tu apoyo, tengo la fuerza necesaria para hacerle
frente a la situación.

El pobre no entendía nada de lo que le estaba refiriendo,pero su


prudencia, cosa que admiraba en el, hizo que respetara mi silencio. Y no
podía ni imaginar lo que eso significaba para mí, pues nada más pensar
que el día que se descubriera a qué clase de familia pertenecía, sus
sentimientos pudieran cambiarán hacia mí. ¡Era algo a lo cuál debía de
estar preparada!.

Al llegar, cada uno nos dirigimos a nuestro lugar de trabajo, Karen se


marchó directamente a la residencia,pues ya comenzaba su turno, y yo
marché al despacho, Erick me acompañó, y una vez llegamos, se marchó
para continuar con sus estudios, los cuales por cierto estaban ya muy
avanzados.Pero hicimos planes para vernos al mediodía y comer juntos
antes de que me dirigiera a la residencia.

Cuando entre al despachó,mi padre dirigió la mirada hacia mí, ¡me


conocía tan bien!, que tan solo con mirar mi semblante sabría que tal
había ido todo.Pero en esta ocasión estaba algo desconcertado pues me
- 142 -
veía por un lado alegre y por otro triste. El aún desconocía todos los
detalles.
Le conté con lágrimas en los ojos, que aunque estaba alegre porqué
habíamos logrado encontrar a Ruth, me invadía una enorme tristeza al
pensar que Ana se marcharía de allí, ya no podría verla todos los días y
compartir con ella los gratos momentos que compartía diariamente.
Entonces mi padre me pidió que me sentara a su lado y me dijo algo que
nunca olvidaré:

-¡Lorena hija, la distancia nunca a sido un problema para no mantener una


buena amistad, lo que habéis forjado entre vosotras, eso es algo que
nunca olvidaréis, y que nadie os podrá arrebatar, lo que tú has logrado
con tu insistencia y dedicación no tiene precio, vas a devolver la vida, a
una persona que se creía sola en este mundo, que pensaba que el día que
se marchara de este mundo, nadie la echaría en falta,¡y ahora vas tú y le
devuelves a su hermana, a su sobrina!, personas que le van a dar el
cuidado, la atención y sobretodo el cariño del que le han privado todos
estos años, debes estar orgullosa, y estoy convencido que esto solo es el
principio de una bonita y larga amistad. Pero lo más importante de todo
es devolverles la alegría que les robaron a dos niñas, la oportunidad que
se les arrebató de poder criarse juntas y compartir una vida.
¿No crees que son suficientes razones para tornar la tristeza en alegria
completa? ¡Total, que son para ti unas cuantas horas de viaje siempre que
quieras ir a verla!…

-¡Caray papá! ¡No se como lo haces, pero siempre me haces ver el lado
positivo de todo!. Yo sé todo esto, pero escucharlo de ti, me conforta aún
más, ¡No te puedes imaginar cuanto te quiero papi!.

Aquellas palabras no se las esperaba, y una persona tan emocional como


él,no pudo resistirse a las lágrimas, y allí estábamos los dos abrazándonos
y llorando como dos niños chicos.
En ese momento fuimos el foco de atención, pues todos cuantos estaban
alrededor del despacho y tras el enorme cristal fueron testigos de la
emotiva escena.
Antes de salir del despacho, mi padre me preguntó: ¿Ya estás preparada?.

En ese momento no sabía a qué se refería y contesté con otra pregunta:


¿Preparada para qué papá?

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-¿Ya te has olvidado del viaje programado para este fin de semana, para
visitar a tus abuelos?..

¡No me lo podía creer,se me había olvidado por completo, que estaba


próximo el fin de semana!.Me eche las manos a la cabeza y exclamé:
¡Ahora toca lo peor papá, no sé cómo lo voy hacer!…

-¡¡Bueno, cuando llegue el momento, seguro que sabremos cómo


reaccionar, jugamos con la ventaja de que ellos no saben nada de lo que
nosotros sabemos, y eso nos da cierta ventaja, ¡no crees!.

¡Cuanta razón tenia! Pero aún así,pasar por esa situación, me rompía el
corazón, pues desconocía por completo, las razones o motivos, que
llevaron a mi familia a actuar como lo hizo. Pero aquella tarde quería que
mis pensamientos se centrarán en cómo decirle a Ana, que habíamos
encontrado a su hermana. ¿Cómo reaccionaría su delicado corazón ante
tal noticia? No quise dar más vuelta al asunto, pues evidentemente las
cosas podían, o no podían salir según yo pensara, por lo que de nuevo
pensé: “cuando llegue el momento seguro que sabré cómo hacerlo”.
Ya se acercaba la hora en la que había quedado con Erick, esos momentos
junto a él, me hacían evadirme por completo de mis miedos y temores,
había algo en el, que siempre hacía templar mi nerviosismo ante los
acontecimientos desconocidos, por eso anhelaba los momentos que
pasaba junto a él, aunque estos fueran breves.
Al entrar en el Restaurante observé una alegria especial en su mirada,
mientras me esperaba, me dirigí hacia él y un tanto extrañada le pregunté,
a qué era debido ese brillo de felicidad en sus ojos. Y él de forma galante
respondió:

-“Tengo dos razones muy importantes para ello, primero porque de nuevo
vuelvo a estar contigo y eso siempre me ocasiona alegría y la otra razón
es…

-¡Dime!¡No me dejes en ascuas!¿Tiene que ser algo muy


importante?.¡Venga! ¡No me dejes en suspense!…

-¡Lo hemos conseguido Lorena!.

-¿Conseguir qué? ¡Ahora mismo no se a que te refieres!.

- 144 -
CAPÍTULO 29

-¿Recuerdas nuestras conversaciones sobre mis investigaciones


relacionadas con las pulseras telemáticas?. Tú me diste ciertos
argumentos muy razonables, y a partir de eso, me centré en ello. ¡Y lo
logre! ¡Hemos conseguido ir más allá con las investigaciones. Hemos
hecho varias pruebas para demostrar su eficacia y a funcionado.

-¡Pero sigo, sin pillar por dónde vas!.

-¡“Haber si la emoción me deja explicártelo de forma sencilla y


entendible!…¡Verás!..Cuando me comentaste el tema sobre las descargas
internas,me quede algo impactado, y viendo lo importante de poner este
tipo de pulseras a alguien que tuviera una orden de alejamiento, me
pareció algo complicado, pero gracias a no darme convencido, hemos
logrado algo muy positivo y era que ante la proximidad de dos de estas
pulseras se lograra que en una de ella se produjera cierta reacción que le
ocasionara al individuo que la tuviera puesta ciertas molestias incómodas
por las descargas emitidas en su cuerpo, por supuesto, estas no causarían
daño a su organismo, pero las continuas descargas le harían volver a
mantener la distancia obligada por ley, sería parecido a la sensación que
sientes cuando tocas un carrito de compra, y sientes esa descarga, esa
energía estática que te hace inmediatamente alejar tu mano del carrito,
pues más o menos esa sensación sería la que sentiría el presunto agresor
y mientras permaneciera cerca de su víctima esa energía estática seguiría
descargándose, haciendo imposible su estabilidad. Mientras que por el
otro lado, la víctima no sufría ninguna reacción, tan solo, su pulsera
desprendería cierta iluminación que le avisara que su agresor está cerca,
por lo que podría tomar las medidas oportunas.”

-¡Me dejas sin palabras! Entonces ¿no era una idea tan descabellada la que
rondaba por mi cabeza?.

-¡Pues ya ves Lorena, descabellada para nada!. Hemos estado haciendo


varias pruebas, con voluntarios, y los resultados han sido sumamente
satisfactorios, ahora solo nos toca presentarlos y que los acepten como
medidas de seguridad. Pero todo parece apuntar que lo vamos a lograr.

- 145 -
-¡Ojalá, Erick! ¡Y que por fin con estas medidas se pudiera frenar este tipo
de agresiones!.

-¡Bueno, el camino parece que ya se va allanando, pero yo aún voy más


lejos, recuerdo que me hablaste de hacer algo para controlar a pederastas
ya identificados y que rondan por las calles, a pesar de haber pagado su
delito en la cárcel, pero que con el tiempo han sido puestos en libertad,
pues sobre ello están ahora mis investigaciones, como frenar en el
cerebro esos instintos depredadores que los llevan a cometer estos actos
tan deplorables. ¡Pero de esto ya seguiremos hablando más adelante,pues
aún todo está en fase experimental!.

-¡Caray Erick! ¿Quién me iba a decir que aquel camarero que me ofreció
una copa, fuera un investigador de élite? ¡Estoy realmente orgullosa de ti!.
Y de forma inesperada para el,me levanté de la mesa ,me acerqué y le
besé.
¡Para ambos quedó claro, que nuestra historia de amor ya estaba bien
fundada, éramos un equipo!.

En ese instante decidí que había llegado el momento de que mis padres
conocieran nuestra relación, y hacerles partícipes de nuestra felicidad. Le
pregunté a Erick si él estaría dispuesto a venir a casa y hacer las
presentaciones oportunas. Ni que decir tengo, que aquello le pareció
genial, imagino que él ansiaba que llegara esa petición por mi parte, pero
yo necesitaba estar plenamente convencida de mis sentimientos y ahora
lo estaba.
Le propuse quedar en casa para cenar junto a mis padres. La idea le
pareció algo precipitada, ¡pero para qué esperar más!.
Llame a mi madre y le dije que preparara un cubierto más, que
tendríamos un invitado muy especial, para ella no fue nada extraño, pues
ya intuía cuál sería la sorpresa, tanto mi padre como ella ya visualizaban
el asunto mucho antes de que yo fuera consciente de ello.¡Eran mis padres
y me conocían mejor que yo misma!.

Aquel día parecía que salía todo redondo, Erick me había contagiado con
su altruismo sobre sus descubrimientos y mi familia aceptó de muy buen
agrado mi relación con el, la cena fue todo un éxito.
La personalidad que Erick tenía era difícil de ignorar, su forma de hablar
incluso su forma de pensar, cautivaba a cualquiera que le escuchara, y en

- 146 -
el caso de mis padres, como cabía esperar, también quedaron
encandilados por el.
Incluso hasta el grado, de que en un momento en que nadie lo esperaba,
mi madre le extendió la invitación de que nos acompañara el fin de
semana para la visita que teníamos planeada hacer a mis abuelos.

La cara de Erick dejaba entrever su asombro, pues acabábamos de hacer


oficial nuestra relación, y quizás fuera muy precipitado que nos
acompañara a visitar a mis abuelos, pero la insistencia de mi madre pudo
más, y no le quedó más remedio que aceptar. Yo me mantuve callada ante
tal petición, ¡pues ni yo misma creía que estaba escuchando, lo que
escuché!. Pero la cara de asombro de mi padre aún fue mayor, nos
miramos los dos, y con ello nos dijimos todo. “Era mi madre, y nunca
podíamos prever cuáles serían sus decisiones “, pero eran sus padres y
ella mejor que nadie sabría como se tomarían sus padres aquella visita en
cierto modo tan inesperada.
Pero lo más importante para mí, fue la gran aceptación y acogida que
recibió Erick por parte de mis padres.
La velada resultó realmente gratificante.

Y todo fue transcurriendo de manera agradable hasta que llegó el día.

Lo teníamos todo preparado para el viaje, mi madre no quiso avisar a mis


abuelos de nuestra llegada, pues le hacía ilusión darles una sorpresa.
¡Y no fueron los únicos que se la llevaron!.

Al acercarnos hacia la casa, mejor dicho: “La gran casa de mis abuelos”,
vimos como había un coche aparcado enfrente de la entrada, y al ir
acercándonos observé que una señora salía de su casa y se despedía de
forma amigable de mi abuelo. Al principio no podía distinguir quién sería,
posiblemente alguna de sus secretarias o empleadas de hogar que
acabaran su jornada.
¡¡Peroooo!!…¿No podía ser?… ¡Aquella señora era Manuela!… ¿Qué hacía
ella allí? .¡Y aquella despedida amigable dejaba notar que la amistad que
tenían era desde hace tiempo!.
De nuevo mi padre y yo nos miramos totalmente asombrados y a la vez
abrumados, ¿que pintaba Manuela alli?.

- 147 -
Cada vez, la cosa se complicaba más, el hecho de que mi abuelo y Manuela
se conocieran ya me empezaba a mosquear, y además, que ella recorriera
cientos de kilómetros para ir a verlo aún más.
¿Qué estaría tramando esta mujer?.

Mi padre aminoró la marcha del coche, dando así tiempo para que el
vehículo de Manuela se alejara y no nos pudiera ver.

Al llegar a la casa, fue mi abuela quien abrió la puerta, el brillo en su


mirada dejaba claro la alegría que sentía al vernos en persona después de
varios meses, se abrazó a mi, repitiendo una y otra vez :“ Mi niña preciosa,
como has crecido, no te puedes imaginar la alegría que me acabáis de
dar”. Mi abuelo al escuchar las voces, enseguida salió para ver qué ocurría,
y la alegria al vernos, junto con la sorpresa también se evidenció en él.

Después de presentarles a Erick, entramos todos juntos a la casa, mis


abuelos estaban exaltados por la emoción, cosa que hasta a mi madre le
extrañó, pues el carácter de mi abuelo siempre había sido algo despegado,
pero algo en esta visita, hizo que su carácter cambiara.

Al cabo de unas horas y después de la cena,me levanté de la mesa y me


puse a mirar fotos que mis abuelos tenían sobre estanterías repletas de
libros, y una de ellas captó mi atención.
En ella aparecía mi abuelo junto a Manuela “ justo enfrente de la entrada a
la residencia”.¡¡Aquello fue el remate de los remates!!. La foto era de hacía
unos años,era evidente pues ambos estaban algo más jóvenes, por lo que
me dejó claro el hecho de que ellos se conocían desde varios años atrás.
Enseguida miré a mi padre y con el simple gesto de mis ojos, sabía que
quería decirle algo, entonces se levantó, vino hacía mí y dirigió su mirada
hacia donde yo estaba mirando…¡la foto!..El también funcio su ceño
mostrándose aún más desconcertado. ¡No entendíamos nada!. Pero en ese
momento no quisimos levantar sospechas, Erick en la distancia nos
miraba a ambos y sabía que algo pasaba, pero se mostró muy prudente,
pues sabía que tarde o temprano le contaría que era lo que estaba
pasando.
A pesar de toda aquella incertidumbre,pasamos una noche muy agradable
en familia.
Al la mañana siguiente, me desperté temprano, de hecho pensé que era la
primera, sin embargo el aroma de café recién preparado me demostró lo
contrario.
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CAPÍTULO 30

Mi abuela ya estaba en la cocina preparando el desayuno, momento que


aproveche para mantener una conversación con ella, no sabía si ella
estaba al corriente de todo cuanto yo ya empezaba a sospechar.
Y mientras tomábamos el café juntas, haciendo tiempo a que los demás se
levantaran, fui hacia la estantería y cogí la foto, me acerqué hacia mi
abuela y le dije:

-¡Nunca había visto esta foto!. ¿Quién es esta señora que está junto al
abuelo, me resulta familiar?.

-¿Acaso la conoces? -me preguntó algo impactada -.

Y viendo su cara de asombro conteste, ¡quizás se parece a alguien que


conozco,no se!. ¿Es algún familiar nuestro, que no haya conocido?.

-¡No!, no tiene nada que ver con nuestra familia. Hace años que ellos se
conocen, tu abuelo financio una Residencia hace muchos años y la puso
como directora en ella, es una mujer algo peculiar, lo cierto es que yo la e
tratado poco, hay algo en ella que no se porqué me “repele”, pero tú
abuelo me pidió que no me inmiscuyera en sus cosas, ¡y ya conoces como
es tu abuelo! Para evitar conflictos, así lo llevo haciendo desde hace años,
nunca le preguntó sobre sus cosas, aunque siento cierta rabia, porque al
fin y al cabo esa residencia existe gracias a parte de mi herencia, pues
todo cuanto tenían mis padres pasó a mí, pues mi hermana no quiso
aceptar nada que viniera de ellos, renunció incluso a su apellido. Pero
bueno eso es una historia muy larga, ya te la contaré otro día.

-Y, ¿Por qué no ahora? ¡Aún no se a levantado nadie, es muy temprano, y a


mí me encantan las historias, tú ya lo sabes!. -Y haciendo dote de mis
habilidades, le puse carita sonriente e inocente y le pedí que por favor me
contara, que me encantaba recordar la época de cuando siendo niña, me
cogía en su regazo para contarme cuentos o historias-. De alguna manera
le toque la fibra sensible y allí empezó a contarme su historia, de forma
inesperada para mí.

- 149 -
-“Tú aún eres muy joven mi niña, y hay cosas familiares que desconoces
por completo, hemos querido mantenerte al margen de cosas que han
pasado, pero creo que ya a llegado el momento de que sepas que está
familia no es tan perfecta como parece.
Hemos cometido actos deplorables, actos que pesan sobre mi conciencia y
que a pesar de los años, los he mantenido sobre mis hombros como una
losa, pero créeme mi niña cuando te digo, que ya necesito quitarme este
peso de encima, sé que no me queda mucho, y no puedo llevarme este
secreto a la tumba”.

Oírla decir aquello, me hizo preocuparme, intenté ponerme en su lugar,


diciéndole, que yo estaba con ella, que podía contar conmigo, y que juntas
llevaríamos esa carga que tanto le pesaba, y dejé que ella se desahogara.

-“Todo lo que voy a contarte, sucedió hace muchos años, pero en mi


memoria es como si hubiera ocurrido en el día de ayer.
Como ya sabes, yo tengo una hermana, Amalia, ella siempre fue una joven
muy adelantada para su edad, mis padres tenían una lucha continua con
ella por ser tan independiente, en nuestra época, las jóvenes debíamos ser
sumisas y calladas, y eso para ella era algo que odiaba, desoía
constantemente los consejos que mis padres le daban, hasta el grado, de
que un día nos enteramos que estaba embarazada, aquello para mis
padres fue un “bombazo”, ¡prácticamente era una niña!, mis padres
descubrieron que había estado manteniendo un romance con un
muchacho que trabajaba cuidando los caballos, nadie se había percatado
de ello, ¡pero al final pasó lo que tenía que pasar, a pesar de que ambos ni
siquiera habían cumplido la mayoría de edad!.
Como te podrás imaginar la situación en casa se puso muy tensa, mis
padres parecían haber enloquecido, solo pensaban en que serían la
comidilla de todos, pero nunca pensaron en Amalia, para ella todo aquello
también fue un gran cambio en su vida.
Mis padres decidieron que a fin de que la noticia no trascendiera llevaron
a mi hermana aún internado,fuera del país. Su situación económica les
permitía eso y mucho más.
Esperaron a que tuviera a punto de tener al bebé para traerla y
prácticamente a los pocos días nació una preciosa niña,pero cuanto
nacio, le dijeron a la muchacha del servicio que la llevara a una casa cuna
y la dejara allí. Ni siquiera le pusieron un nombre, la abandonaron como a
un perrito, sin ningún tipo de escrúpulos, a mí no se me permitía dar
ninguna opinión, si tan solo intentaba expresar cualquier comentario
- 150 -
sobre el asunto, prendía más leña al fuego, solo podía ser observadora de
esta gran injusticia.
A partir de eso momento se prohibió terminantemente hablar del tema en
casa. Y así se hizo durante todos estos años.
Mi hermana no podía aguantar tal presión, le habían quitado a su pequeña
y ni siquiera le habían dejado darle un beso. Yo entendí perfectamente el
dolor que podía sentir, en el momento en el que fui madre, supe entonces
el dolor tan grande por el que ella estuvo pasando.
Al cabo de unos días, cuando se recuperó del parto, Amalia cogió sus cosas
y se marchó, no sabíamos ni con quién y a dónde, simplemente se marchó.

Con los años, cuando supo que me había casado, recibí una carta
contándome donde estaba, intentaba rehacer su vida, pero siempre
estaba presente el recuerdo de su pequeña. Su felicidad se había disipado
como humo por el viento. Se asumió en una gran depresión, intentó
buscar a su pequeña, pero sin éxito, fue a la casa cuna donde descubrió
que la habían abandonado,y allí se enteró que un matrimonio ya la había
adoptado. Y a partir de ese momento su mundo se desplomó. Cuando mis
padres fallecieron en un accidente , ella vino al entierro de ambos, en sus
ojos se veía rabia mezclada con tristeza, una combinación algo extraña,
nos hicimos una foto, pues ya no sabía cuando nos volveríamos a ver, lo
que la pobre desconocía es que la joven que se puso en la foto, fue a quién
le encargaron llevar a la pequeña a la casa cuna, nunca se lo dije, pues al
fin y al cabo la joven solo obedecía órdenes.”

-¿Y sabes algo sobre ella desde entonces?.

-“Me visitó un par de veces, la última no hace mucho, ella al final consiguió
rehacer su vida algunos años, se casó con un escritor,pero no quiso volver
a tener hijos. Pero ya hace tiempo que no sé nada de ella. Siempre era ella
quien se ponía en contacto conmigo y nunca me dijo dónde vivía ni nada,
creó que romper con su pasado, me incluía también a mi. Perdí a mi
hermana aquel día que le despojaron de lo más valioso que tuvo en su
vida, su hija”.

Y en ese momento no pudo aguantar más y se rompió en llantos.

Se me partió el corazón en dos, nunca pensé que la historia familiar


encerrará tanto drama, pero en ese momento entendí, que mi abuela no
sabía nada sobre Sofía, ni que residía en la residencia curiosamente
- 151 -
financiada por mi abuelo, pero ahora me quedaba la duda, ¿conocía mi
abuelo la existencia de Sofía y que curiosamente estuviera en esa
residencia?
Eran muchas las casualidades. Pero: ¿Cómo descubrirlo?. Tan solo había
algo que empezaba a rondar por mi cabeza. El hecho de que mi abuelo no
quisiera que se descubriera el paradero de Sofía, pues al fin y al cabo ella
sería en parte heredera también de la fortuna de mis bisabuelos. Pues
aunque ellos no lo hubieran querido era parte de su familia y como hija de
Amalia tenía derecho a la parte correspondiente de su madre. Lo que en
cierto modo aminoraría la herencia de mi abuela. ¿Sería esa la razón?

Le pregunté a mi abuela cuál era la reacción de mi abuelo ante este asunto


familiar y me extrañó su reacción.

-¡ “Tu abuelo hija mía , ya no es aquel hombre del que yo me enamore,


cuando mis padres murieron y me dejaron su herencia todo cambió, se
volvió una persona déspota, su nueva posición económica lo volvió
arrogante, estaba obsesionado con el dinero. Su cambio fue drástico, de
hecho recuerdo que en una ocasión tuvimos una fuerte discusión por
causa de la herencia, yo quería que mi hermana recibiera lo que por ley le
pertenecía, y por el hecho de que en un momento en el que su mente no
estaba bien, rechazara esa herencia, no había nada por escrito, seguía
siendo suya y le pertenecía. Dije que la buscaría, y así lo hice, pero para
gran dolor de mi corazón descubrí que mi hermana había fallecido,pero
aún estaba su hija, la buscaría, era mi sobrina, y no era culpable de que se
la despojara de lo que le pertenecía. ¡Ni te puedes imaginar como
reacciono,parecía que se había vuelto loco! Y a partir de entonces no volví
hablar del tema con el, yo por mi cuenta e intentado buscarla, pero sin
ningún resultado.”

-¡Caray abuela cuanto siento, por lo que has tenido que pasar durante
todos estos años! -Realmente verla tan abatida, me hacía sentir la
necesidad de decirle la verdad, decirle, que Sofía no estaba muy lejos de
ella, y que ella también tenía la necesidad de entender el porqué de ese
abandono-. Pero debía de manejar el asunto con mucha cautela, para mí
ya quedaba confirmado, que mi abuelo,si ,la encontró y conocía el
paradero de Sofía, y la constante relación entre Manuela y él me dejaba
aún más claro, que entre ellos estaba el plan de que no se descubriera la
identidad de la familia de Sofía, de esa manera mantendría en posesión
suya su herencia.
- 152 -
Pero lo que había averiguado estaba a mi favor, ellos desconocían lo que
yo ya había descubierto, y por supuesto la cosa no iba a quedar así.
Le pregunté a mi abuela, que haría si a pesar de tanto tiempo supiera algo
sobre su sobrina. Y sin dudar ni un segundo me dijo:

-¡Le abrazaría fuertemente y le pediría una y mil veces perdón!.

-¿Pero si tú no tuviste nada que ver en todo este asunto? -Le dije a la vez
que la abrazaba fuertemente-.

-¡Pero me mantuve al margen, y eso era tan malo como si hubiera tomado
parte en el asunto! ¡Deje sola a mi pobre hermana, y no hice nada por
ayudarla a encontrar a su hija, y esa pena me la llevare conmigo a la
tumba!.

-¡ Yo te prometo abuela que eso no va a ser así! ¡Te aseguró que yo misma
me voy a encargar de encontrar a tu sobrina y hacer que os reencontréis y
habléis,no te vas a ir de este mundo con esa pena, eso te lo aseguro!.

No había acabado de decir esa frase, cuando escuché a mi madre, darnos


los buenos días, en su rostro vi algo de indignación y el tono de su voz me
lo dejó aún más claro.

-Lorena ¿no estarás calentándole la cabeza a tu abuela con tus cosas?,


¡que te conozco!: ¿de qué iba esa conversación tan intensa?

-¡Tranquila hija, que Lorena y yo solo estábamos recordando viejos


tiempos, y tú ya sabes que yo me emociono fácilmente. ¡¡Venga vamos a
desayunar juntar, que hace mucho tiempo que no lo hacemos!!.

Aquello hizo relajar un poco el ambiente, pero aún seguía sin entender el
porqué de las reacciones de mi madre. Al cabo de un rato ya estábamos
todos juntos, como una familia, “aparentemente normal”compartiendo un
desayuno.
Mis abuelos aceptaron de buen agrado mi relación con Erick, eso incluyo
un tremendo interrogatorio al que se vio sometido por mi abuelo, sobre
de dónde procedía, quién eran sus padres, a qué se dedicaba,qué metas
tenía en la vida, en fin todo lo que pudiera dejarle claro, que Erick no
estaba conmigo por la situación financiera de mi familia, sino porque
realmente estábamos enamorados.
- 153 -
De echo hasta ese momento él no fue consciente de la posición económica
de la yo procedía. ¡Y eso llegó abrumarlo, como más tarde me hizo saber!.
Y le entendía.Tenía que haberle puesto en antecedentes,pero el desarrollo
de los acontecimientos me hicieron obviar este importante detalle.
Pero Erick era increíble, él aceptaba la situación, pues poco a poco fue
dándose cuenta de cómo las cosas tomaban diferentes matices que
incluso para mí eran impredecibles.

El fin de semana transcurrió de forma significativa, yo acumulé más


información de la que pensaba, pero aún quedaba algo en el aire, que de
ser verdad,pondrían en jaque, mis expectativas.
Antes de marchar para nuestro hogar, mi abuelo y mi madre entraron en
su despacho para hablar, aquella reunión no sé porqué, pero me pareció
un tanto rara, ¡por muy normal que fuera que un padre hablara en
privado con su hija, sentía que allí pasaba algo!.
¡¡Y como no!! Haciendo honor a mis dotes de querer saberlo todo,me las
ingenie, para que cuando nadie me viera, acceder por los jardines a la
ventana del despacho donde ellos estaban.- Ahora que lo pienso
fríamente,realmente estaba obsesionada con el tema, hasta el grado de
hacer cosas que en un tiempo fueran impensables para mí-.
¡Pero allí estaba! Intentando escuchar una conversación privada.¡Que
poca ética!
Pero he de reconocer que gracias a eso, logré averiguar algo más, aunque
saberlo me destrozó el corazón.

En la conversación se trató el tema de Sofía,¿Pero porqué tenía que hablar


mi abuelo sobre ese tema con mi madre? .Y allí se destapó la madeja de
lana.
Escuché como mi madre le contaba que yo había entrado a trabajar como
voluntaria en la residencia que ellos tenían, que intento hacer lo posible
por disuadirme, pero que le fue totalmente imposible, yo estaba
demasiado obcecada con aquella residencia, y que por conversaciones
que había podido escuchar entre mi padre y yo, se daba cuenta que entre
las personas a las que se proponía ayudar estaba Sofía, que ya no sabía
que hacer, pues temía que por mi insistencia sacara a relucir toda la
verdad, y de ser así, Sofía debía de recibir la parte correspondiente de su
herencia, que por cierto era bastante cuantiosa. A menos que esta
falleciera antes, sin ser conocedora de la verdad.

- 154 -
CAPÍTULO 31

¡¡Madremia!! ¿Pero en qué clase de familia me había criado? ¡No podía


creer lo que estaba escuchando, mi propia madre estaba metida en
aquella trama!¡Mi propia madre!. En ese momento entendí el porqué de
su constante negativa a que entrara en aquella residencia y de aquel
continuo malestar que demostraba siempre que surgía el tema, junto con
su constante petición de mantenerme al margen de las vidas de los
residentes. ¡Ahora entendía todo!. Y un nudo en la garganta me impedía
pronunciar ningún tipo de sonido. Tuve que tomarme mi tiempo, me
senté en uno de los bancos del jardín, intentando asimilar todo aquello, y
entonces saltó la voz de alarma en mi cabeza. La frase de mi propia madre
dicha a mi abuelo: “ A menos que Sofía falleciera antes, sin ser conocedora
de todo”.
¿Serían capaces de tal atrocidad?. ¡No podía creerlo,era mi madre quien
acababa de proponer algo así! ..Sé, que ellos no lo harían, pero su mano
derecha Manuela, si podría, algún medicamento inadecuado podría llegar
a manos de Sofía y poner fin a su vida, sin sospechas. Por desgracia los
fallecimientos en residencias de personas mayores y enfermas es algo
común, y no levantan ningún tipo de sospecha,pero en el caso de Sofía,
ella era una mujer sana y fuerte.
No sé cuanto permanecí en aquel banco del jardín, inerte, fue el sonido de
la voz de Erick lo que me trajo de vuelta a la realidad.

-¡Ah, estás aquí! ¡No lograba encontrarte por ningún lado!- pero al ver mi
rostro pálido, preguntó-: ¿Estas bien Lorena, a ocurrido algo, no tienes
buena cara?.

-¡Tranquilo, estoy bien, solo necesitaba un momento a solas antes de


marcharnos!.

Él me conocía demasiado bien y aquella contestación le confirmó que algo


me pasaba, y que no era cualquier tontería, sino algo serio. Pero de nuevo
haciendo honor a su precaución no quiso insistir, pues sabía que si yo lo
veía apropiado se lo contaría al debido tiempo.
Pasados unos minutos, mi padre vino a buscarnos pues debíamos de
despedirnos y marchar.

- 155 -
La despedida por mi parte hacia mis abuelos fue muy diferente, mientras
que por un lado estreché fuertemente a mi abuela entre mis brazos
repitiéndole una y otra vez cuanto la quería, en el caso de mi abuelo tan
solo le puse la cara, no tenía ni el ánimo ni las ganas de besar a un ser tan
deplorable y menos aún decirle que le quería.
Parecía que nadie se percató del detalle, pues la despedida fue rápida,
pero mi padre, quien siempre estaba con ojo avizor, si observó el hecho.
En el trayecto a casa fingía que dormía, para evitar cualquier pregunta
sobre la estancia allí, pero en mi mente no dejaban de repetirse una y otra
vez la conversación que acababa de escuchar.
Creía que podía disimular mis emociones, pero tras llegar a casa y
después de dejar a Erick en la suya, me fui a mi habitación, necesitaba
pensar, pero no pasó mucho rato cuando la voz de mi padre tras la puerta
me solicitaba permiso para entrar. ¡El pobre no sabía lo que a partir de
aquel momento se nos venía encima!.
Como era lógico, esperaba una explicación, pues mi frase: “no pasa nada
tranquilo estoy bien” no me la creía ni yo.
Y tras sentarnos los dos en la cama, le conté todo cuanto había
averiguado. Lo que me había contado mi abuela y lo que escuché decir a
mi abuelo y a mi madre.
Los dos nos quedamos mirándonos un rato, ambos sabíamos que lo que
nos tocaba hacer era algo,que rompería nuestra estructura
familiar.Conocíamos las leyes y sabíamos que todo aquello era delito,y
como tal tendría consecuencias. ¡Muchas decisiones complicadas se nos
presentan a lo largo de nuestra vida, ¡pero…esta!, está sí que rompía
cualquier esquema!.

De nuevo decidimos recopilar toda la información antes de tomar


cualquier decisión, y a fin de no levantar sospechas, solicitamos de nuevo
la ayuda del detective Osvaldo, sin duda él podría averiguar mas detalles,
a la vez que pedimos a su ayudante Isabel que nos proporcionara toda
información que tuviera Manuela sobre Sofía, y a la vez de cualquier
residente, pues aquellas herencias que los mayores dejaban a la
residencia como heredera, en vez de a sus familiares, claramente
reflejaban extorsión, y eso está penalizado por la ley.
Ahora nos tocaba aún ser más cautos, pues sabíamos que ya no podría
confiar ni en mi propia madre, antes no daba importantecia a sus
escuchas tras la puerta, pero ahora, ya tenía claro que ella era la
mensajera de mi abuelo y quién le mantenía al tanto de nuestras
averiguaciones.
- 156 -
¡Que decepcionante fue todo aquello tanto para mi padre como para mí!.
Todo se iba complicando, y como dice un dicho: “De un hilo salió un
abrigo”.
Cogí toda la documentación que guardaba en mi dormitorio,sobre toda mi
investigación y la llevé consigo a la oficina, de esa manera me aseguraba,
de que si mi madre rebuscaba algo en mi dormitorio,no encontraría nada.
A partir de ese momento ya todo me parecía surrealista. Siempre me
sentía observada en casa, solo podía ser realmente yo, cuando estaba con
mi padre o con Erick. Pues incluso en la residencia llegué a tener mis
dudas de si alguna de las trabajadoras de allí, podrían también ser
contratadas por mi abuelo o Manuela para observar mis movimientos.
Tuve que aumentar mis precauciones. Y por triste que suene decirlo, le
pedí a Osvaldo que investigara a las que consideraba mis apoyo en la
residencia, especialmente a Karen, y por suerte y tranquilidad para mí,
ella resultaba de toda confianza, era una persona íntegra y quién llevaba
mucho tiempo esperando a que alguien hiciera justicia. ¡Eso me quitó un
enorme peso de encima!.¡Resultó ser una gran aliada para mí!.

Cada uno fue sobrellevando el tema con mucha discreción.


Mi vuelta a la residencia después del fin de semana, me remontó el ánimo,
mis chicas se había encargado de prepararme una especie de sorpresa en
una de sus habitaciones, sin que Manuela se percatara de ello. Pero habían
solicitado ayuda a dos de sus enfermeras Judit y Mimi, para que les
ayudaran a organizar una mini merienda, pidiéndoles a la vez que me
conpraran un detallito de parte de todas ellas.
Como era de imaginar yo no sospechaba nada y al acudir como siempre al
a la sala de actividades, allí solo encontré a María quien se le notaba cierto
nerviosismo. Al verla me inquiete un poco y pregunté: ¿Estas bien, María?
¿Dónde se encuentran hoy las demás chicas?.

Entonces con una sonrisa reflejada en su rostro, me cogió la mano y me


llevó hacia el dormitorio de Sofía, y al abrir la puerta “Sorpresa”, allí
estaban todas como niñas emocionadas,con unos pequeños tentempiés
sobre la mesa del escritorio, unos vasos de plásticos y algunos zumos.
¡Eran cosas simples, pero para mí tenían un valor incalculable, tan solo el
esfuerzo que les tenía que haber supuesto preparar aquel detalle y
sobretodo el entusiasmo que le habían puesto no pudo evitar que me
emocionara!. Todas quedaron quietas observando mi cara y esperando
ver alguna reacción por mi parte. ¡Que no fue otra que la de intentar

- 157 -
abrazar a todas a la vez!. Aún en el día de hoy se me eriza la piel cuando
pienso en aquel instante.
Y sobre todo cuando, María se acercó y me dio una pequeña cajita
envuelta en papel de regalo. Al abrirlo, me fascinó lo que vi, era una
pulsera preciosa. Y en ella estaba grabada la palabra “ SAM,” junto a un
pequeño corazón tallado. Las miré y dije ¿SAM? ¿Quién es SAM? ¿Me he
perdido algo en estos días?. Ellas se empezaron a reír, y entre ellas
empezaron a murmurar ,“sabíamos que te costaría entenderlo, aún a
nuestras edades como ves somos algo ingeniosas,jajaja”.
Entonces caí en la cuenta:, “Eran las iniciales de cada una de sus nombres,
Sofía, Ana y María. ¡Aquello realmente no me lo esperaba!.¿Cómo habrían
hecho para comprar aquella preciosa pulsera? ¡No se les permitía salir de
la residencia!. Pero enseguida vino la respuesta, cuando Karen abrió la
puerta y con una gran sonrisa se unió a la “fiesta”.¡Ella se había encargado
de todo!. Aquella amistad que comenzó de dos jovenes prometedoras aún
se sigue manteniendo muchos años después, aunque por el camino en
varias ocasiones necesite sus palabras de ánimo, cuando todo aquel
enredo familiar comenzó a estallar. ¡Y pronto sucedería!

Aquella tarde en compañía de estas mujeres tan valientes, me hizo olvidar


por un momento todo el enredo que tenía en mi mente, pero la hora de
marchar llegaba, y mientras miraba a Sofía sin que ella se percatara de
ello, pensaba, que injusta había sido su vida, podía haber tenido una vida
llena de comodidades, comodidades que mi propio abuelo se encargó de
que no disfrutara,¡ahora empecé a entender muchos de mis sentimientos
interiores, cuando tiempo atrás sentada en aquel banco, escuché a su hija
hablar de Sofía!. Empecé a entender que esos lazos familiares que
teníamos y que yo desconocía en ese momento, serían los que me
impulsarían a tomar todas las decisiones que a partir de entonces
empezaría a tomar. Aquello resultaba ser mi intuición familiar.
Decidí que ya había llegado el momento de que Sofía conociera toda la
verdad.
Antes de salir de la residencia, le mandé un mensaje a Isabel para
reunirme con ella y me pusiera al tanto, de todo cuanto hubiera
averiguado en la ausencia de Manuela, mientras esta estaba fuera,
¡maquinando no sé qué!, con mi abuelo.
Todo cuanto me pasó fue muy oportuno, pues en los documentos que
pudo sacar de su ordenador,claramente la incriminaba como estafadora, y
presuntamente culpable del fallecimiento de varios ancianos, ¡realmente

- 158 -
algo escabroso!.¿Cómo era posible que la avaricia y el afán de ganar
dinero, llevaba a una persona a cometer actos tan deplorable?.

¡Realmente para mí era algo inconcebible!.

Al llegar a casa en mi rostro se reflejaba la angustia interior que sentía. Mi


padre llegó tan solo unos minutos después que yo, y como era de imaginar
al ver mi cara, supuso que de nuevo los acontecimientos se complicaban.
Y mientras mi madre estaba con los preparativos de la cena, mi padre me
pidió que le acompañara al despacho y así salir de dudas sobre lo que
hubiera ocurrido.
Entonces le entregué la carpeta que me había entregado Isabel, se sentó
en su sillón y miró detenidamente todo cuanto allí estaba. Mientras yo, le
observaba, esperando a escuchar su opinión sobre el asunto, y tras unos
largos minutos me dijo: “Sabíamos que todo esto tendría un mal final.
Cuando empezamos, desconocíamos todos los entresijos que encerraría
esta historia, pero ahora ya no podemos parar, nos guste o no, duela lo
que duela, hay que llegar al final, y lo siento mucho por tu madre, pero
creo qué ella no era consciente de todo lo que envolvía, mantener oculta
la identidad de Sofía. ¡Y esto le iba a salir caro,muy caro!.

La decisión estaba tomada, pero:¿cómo manejar el asunto?. Todo aquello


sería una explosión mediática, pues mi abuelo era una persona
reconocida en la alta sociedad.
Le propuse algo a mi padre, a fin de que el impacto familiar fuera más
llevadero.
Puesto que la hija de Sofía, Celia, estaba al tanto de lo que sucedió en la
infancia de su madre, conocer todos los detalles sobre aquel triste
abandono en una casa cuna sería algo pendiente en ella para averiguar. Y
nosotros teníamos las pruebas y las evidencias, así que, ¿porqué no
entregárselas, y que fuera ella quien destapara todo el entresijo?.
Le propuse a mi padre, que con la ayuda de Osvaldo e Isabel recopilaran
todo, y que se encargaran de ponerlo en manos de Celia. Sabía que esto no
sería algo fácil, pues ella estaba en un lugar perdido de África con su ONG,
pero encontrar su localización no me sería difícil, pues su amiga Alsia
conocía perfectamente su paradero, además teníamos la ventaja de que
junto a ella estaría Marcos, el sobrino de Manuela, otra víctima inocente
de los chanchullos de su tía.

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CAPÍTULO 32

El plan estaba en funcionamiento: Mandaríamos a Osvaldo con toda la


documentación, para entregársela personalmente a Celia. Sabíamos que
ella le preguntaría, a qué se debía que él hubiera investigado sobre su
madre. ¿Qué razón le daría?
Solo se me ocurrió que le dijera: “que al investigar sobre las denuncias
interpuestas hacía la residencia sobre las herencias, se puso a indagar
sobre cada uno de los residentes, y cuando se topó con la historia de Sofía
le llamó la atención y se pudo a investigar su caso, como algo personal, y
poco a poco fue haciéndose de toda aquella información”. Desconocía si
aquella explicación satisfaceria la curiosidad de Celia, pero creo que
conocer la historia eclipsaría lo demás. Y sin duda hacer conocedor a
Marcos sobre todo cuanto estaba haciendo su tía en la residencia, sin
duda sería desolador también para el. Resultaría ser un daño colateral.

Pero claro,¿cómo demostrar que Sofía pertenecía a la familia:“ Godoy-


Levar”. Tan solo quedaba hacer una prueba que definitivamente lo
confirmara :el ADN ..Una misión aparentemente imposible ¡Conseguir que
alguien lo más aproximado a ella, de la familia, se prestara a ello era
impensable! Pero allí, estaba yo dispuesta a someterme a la prueba.
Y conseguir el ADN de Sofía no me resultaría difícil, pues desde el
principio le dije que me encargaría de averiguar sobre su origen, por lo
que no me resultaría difícil su colaboración.
Y así fue, en el momento que le dije que aquella prueba ayudaría, accedió
sin ningún tipo de preguntas, su confianza en mí le hacía sentir segura, y
estaba convencida que hallaría a su familia.
Los días pasaban rápidamente, y tanto mi padre como yo coordinábamos
los pasos a seguir para que Osvaldo portara todo tipo de pruebas. Y
cuando llegaron los resultados del ADN, ¡todo quedó bien claro!. Sofía era
descendiente de los Godoy-Levar. No quedaba lugar a ninguna duda.
¡Sofía, mi tan querida Sofía, era familia directa mía !.

Empezar a vivir con ese nuevo descubrimiento ya verificado, hizo en mí


que el sentimiento de protección hacia ella creciera más aún, ¡claro está
sin descuidar a las demás de mis chicas!. Pero a la vez toda discreción era
poca, y mi modo de actuar era primordial para no levantar sospechas.

- 160 -
Como ya habíamos dejado el asunto de Sofía en manos de Osvaldo,yo
ahora quería centrarme en comunicarles tanto a Ana como a Maria lo que
había averiguado sobre sus familias.
Sabía que en cuanto todo se destapara todo, la residencia la clausurarían,
y todos los mayores allí presentes los reasignarían a otros centros a
menos que ocurriera un milagro.
Y me puse manos a la obra.
Empecé concertando una nueva visita en la residencia donde estaba Enma
y Darío, hablé con su director, y como no con ellos, para si existía la
posibilidad de trasladar a Maria allí, sabía que el cupo de plazas estaba ya
cubierto, pero por intentarlo no pasaba nada. De ser imposible ya tenía un
plan b, y era buscar un hogar donde los tres pudieran estar juntos y bien
atendidos. ¡Cosa que a mí parecer no resultaría muy complicado!¡Pero tan
solo en la posibilidad de no volver a compartir aquellos bellos momentos
con mis tres “Reinas” me rompían el corazón,!. Pero aquello no podía
seguir así, por el bien de ellas.

-“Primer caso en teoría quedaría resuelto, Maria no volvería a estar sola,


tendría su reencuentro con las personas que le salvaron la vida.”

-Ahora me tocaba pensar en Ana, mi querida ,Ana, una mujer


sobreviviente a unas de las peores tragedias hechas por el mismo
humano.
En su caso, ya habíamos localizado a su único familiar, Rut, quien estaba
deseando volver a reencontrarse con su hermana, y con toda la razón del
mundo. Y ya había llegado el momento para hacerlo.
Llame a su hija y lo organizamos todo, ellas viajarían hasta la residencia, y
lo hacían con un propósito muy definido, llevar a Ana con ella, y darle
todos los cuidados y atención que se merecía. ¡No podía ni imaginar lo que
ese momento significaría para Ana, y para Rut!.
Las cosas parecían que estaban bien coordinadas, cada una de ella
recibiría la compensación por la vida que les había tocado vivir, unas
vidas que de haber sido más o menos como la del resto de los mortales,
les hubiera dado la oportunidad de llegar a la vejez con la sensación de
haber podido vivir “una vida”.
Y ahora tocaba la parte más difícil, mi padre tenía que mantener una seria
conversación con mi madre, tenía que ponerla al corriente de todo lo que
pasaría, y hasta el grado en el que ella saldría perjudicada. ¡No quería ni
por un momento ponerme en la piel de mi padre, ni tan solo por un

- 161 -
segundo!. Sabía que él había querido siempre mantener su compostura,
pero aquello, a cualquier persona le desestabilizaría.
En su rostro ya no tenía esa alegría que tan a menudo veía reflejada en el.
Le pregunté si quería que yo estuviera presente en la conversación, ¡pero
se negó rotundamente! ¡Por primera vez vi en el, un hombre destrozado,
hasta el grado de empezar a sentirme culpable por haber sido yo quién
abrió “La caja de Pandora ”. Pero ya no había vuelta atrás, “ lo hecho,
hecho estaba”. Y sino hubiera sido por nosotros, probablemente nunca se
hubiera descubierto todo estaré embrollo.
Mi padre esperó a estar preparado para aquella difícil conversación. Yo
sabía que llegado el momento él sabría escoger las palabras adecuadas y
mantener el temple, pues su trabajo como abogado consistía en eso, al fin
y al cabo existía “la presunción de inocencia”, y hasta que no escuchara la
versión de mi madre y pudiera constatarla, no podríamos juzgar sus
motivos.

Después de acabar la cena, mi padre pidió bondadosamente a mi madre


que le acompañara al despacho, creo que en el fondo, ella ya intuía algo
pues a lo largo de la cena, la ausencia de conversación, ya hacía presagiar
algo tenso en el ambiente.
He de reconocer que siempre me perdía la curiosidad, y no pude evitar
acercarme a la puerta del despacho e intentar escuchar algo de la
conversación , aunque sé que esto estaba fuera de lugar, pero ¡dichosa
curiosidad! ¡No podía contenerla, y así me enteré de cosas que aclararían
más el asunto!..

-¿Ocurre algo malo Luis? ¡Tu cara indica que algo no va bien! ¿A ocurrido
algo en el trabajo? ¡¡Vamos dime!!, no sigas callado hay mirándome como
cordero degollado. ¿Qué es lo que pasa?

-Lo que pasa es algo muy serio, pero en primer lugar te quiero hacer una
pregunta y ¡quiero que por una vez en tu vida seas sincera conmigo,
aunque la respuesta te sea incómoda!.

-¡Bueno, tú dirás!:¿Cuál es la pregunta?.

-¿Tú conocías sobre el paradero de tu prima Sofía?

-¿Porqué me hablas ahora de mi prima Sofía?. ¡Tú sabes conoces la


historia, que cuando yo nací, ella ya no estaba con nosotros, desde que la
- 162 -
entregaron mis abuelos a la casa cuna, desconocemos de su paradero!.
Pero, no entiendo porqué estamos hablando de ella? ¿Acaso le a pasado
algo? ¿Sabéis algo sobre ella?.

-Te pedí que por una vez, fueras sincera conmigo, pero veo que no lo eres.
¿Por qué me mientes?. Tú conoces perfectamente dónde está. Ahora lo
entiendo todo y el porqué esa obsesión tuya de que Lorena no trabajara
como voluntaria en la residencia”. Nunca imaginabais que fuera tu propia
hija quién la encontrara de forma inesperada. Todo el tiempo tanto tu
padre como tú habéis sabido de su existencia….

-¿Pero qué dices?.. ¿A qué viene ahora este interrogatorio?¡Lo siento, pero
no me apete hablar del tema!. Además esto no tiene nada que ver contigo,
es “mi familia” y no te permito que te inmiscuyas en nuestros asuntos.

-¡Estas muy equivocada!. Pronto todo va a salir a la luz y créeme cuando


te digo que ni tu padre, ni tú vais a salir bien parados!.

Aquella frase parece que surtió efecto, pues a través de la puerta se


produjo un enorme silencio que duró unos largos segundos, ignoraba que
era lo que estaba sucediendo, hasta que se produjo el sonido de un llanto
desconsolado, ¡por fin mi madre había reaccionado y entendido la
gravedad de la situación!.

-¡Dime Eva! ¡Qué sabes tú de todo el asunto relacionado con Sofía!. Y de


nuevo té pido sinceridad,tan solo así podría ayudarte.

Ante tanta tensión al intentar escuchar su conversación, sin pensarlo por


un momento abri él picaportes y entré en la habitación con ellos, sus caras
fue de asombro en ningún momento pensaron que mi osadía me hiciera
actuar asi, inmediatamente mi padre con tono molesto me dijo:¿Lorena no
te pedí que te mantuvieras fuera? ¡ Sal inmediatamente del despacho, por
favor! ¡Me dolió muchísimo escucharle esas palabras!, y cuando me
disponía a salir, mi madre intercedió: ¡¡No!!, ¡Lorena no te marches,
quédate! llegados a este punto, quiero que tú sepas la verdad, al fin y al
cabo has sido tú la causante de que todo esto saliera a la luz!.

No sabía si aquellas palabras eran para culparme de todo o más bien lo


contrario.

- 163 -
Le pregunté a mi padre que hacía, si me marchaba o me quedaba, y
escuchando la petición de mi madre, accedió a que estuviera presente y
escuchara cuál era su versión. Y allí estábamos los dos con el corazón
encogido esperando a que mi madre se desahogara y nos contara todo
cuanto nos hacía falta para completar el puzzle.
Se le notaba muy compungida, y no era para menos, le dimos unos
minutos para tranquilizarse antes de que nos soltara la bomba. Cosa que
nosotros ya estábamos esperando escuchar.:

-“Ante todo no me miréis así, no todo es como parece. Quizás cuando os


cuente la historia, vosotros mismos hubierais actuado de igual manera
que yo lo hice.
Es cierto que yo sé sobre el paradero de Sofía desde hace muchos años,
desde que siendo joven mi madre me contó lo sucedido, no dejaba de
pensar que aunque no tenía hermanos, tenía una prima que, de habernos
criado juntas, estoy segura hubiéramos sido buenas amigas a pesar de los
años de diferencias.
Por eso conforme iba creciendo sentía la necesidad de saber que había
sido de ella, y un día en el que encontré a mi madre, mirando la foto de su
hermana con lágrimas en los ojos y preguntándose qué habría sido de su
sobrina, entendí lo importante que era para ella el poder encontrarla, por
eso decidí que la buscaría por mi misma y así lo hice.
Tenía los medios económicos para hacerlo, pues desde pequeña mis
padres me proporcionaban una paga que fui ahorrando para cuando
quisiera comprarme algo importante, y decidí invertir esa paga en
encontrar a Sofía.
No se porqué, pero mi búsqueda comenzó por intentar localizar a Liliana,
la joven que la llevo a la casa cuna. Y di en el clavo, cuando me enteré de
su dirección, fui a su casa y allí me enteré de que ella y su marido la
habían adoptado al poco de casarse, le dieron todo el cariño que no
recibió de su propia familia, la criaron con muy buenos valores,
convirtiéndose en una joven laboriosa, que se dedicó a la medicina, tengo
que decir que interiormente me sentí orgullosa de ella de lo que había
logrado sin necesidad del respaldo económico de nadie, y eso hizo, que
aún sintiera más la necesidad de conocerla.
Intenté que nadie se diera cuenta de mis planes, y parece que lo logré,
pues ni siquiera tú, Luis, te percataste de nada, estabas siempre tan
ocupado con tus casos, que yo decidí investigar el mío propio.
Poco a poco fui descubriendo donde vivía, supe que se casó y que tuvo
una hija Lucia, ¡Si, Lorena también supe de la existencia de Lucia!.
- 164 -
CAPÍTULO 33

Todo lo que descubrí sobre ella me tranquilizaba, llevaba una vida


modesta, pero era feliz, por eso no quise interceder y estropear todo lo
que había logrado.
Y de nuevo, un día en el que vi a mi madre sumida en una gran pena, por
su hermana, decidí que había llegado el momento de decirle lo que había
descubierto.
Ver en sus ojos la alegría de saber que su sobrina estaba bien, fue para ella
como “un vaso de agua fría en plena ola de calor”, me pidió que la llevara a
conocerla, que le debía una explicación familiar, y yo la entendía. Pero
había alguien que no opinaba igual. Estábamos tan absortas en nuestra
conversación que no nos percatamos de la presencia de mi padre, quien
estaba allí, parado, y escuchando.
No tardó mucho tiempo en hacerse notar, y lo hizo de muy mala manera,
sin esperarlo, se puso agresivo con sus palabras, y nos prohibió
terminantemente que siguiéramos con este: “absurdo plan ”como él lo
calificó.
Mi madre y yo nos quedamos petrificadas, en ningún momento
esperábamos en él una reacción así.
Nos dijo que habían tenido muchos años para reclamar lo que les
pertenecía, y que nunca hicieron por saber de la familia y ahora después
de tanto tiempo, no iban a recibir un solo euro.¡Y que ni se nos ocurriera
acceder a ella!.
Mi madre en un ataque de ansiedad, le recriminó porque actuaba así, no
era miembro de su familia, sino de la suya, era su hermana y sobrina,
herederas también de la herencia de sus padres, por lo que le tocaba a ella
decidir.
Entonces mi padre sacó de la caja fuerte un documento, donde mi abuelo
le dejaba un poder para que fuera él quien administrara todo el tema de
la herencia, excluyendo por completo a Amalia y a cualquier descendiente
que pudiera tener.

-¡No podía creer todo cuanto estaba escuchando! ¿Cómo podía mi abuelo
hacer eso? ¿Qué era lo que pretendía?, ¿quedarse con la parte de la
herencia que les pertenecía por derecho legal a ellas?

- 165 -
Escuchar todo aquello que mi madre nos iba explicando provoco que
tanto mi padre como yo quedáramos algo consternados. Aquel papel
aparentemente era del todo ilegal por los métodos usados para
redactarlos, no había una base legal, pero de eso ya se encargaría mi
padre de analizarlo, ahora lo importante era saber.. ¡cómo llegó Sofía a la
Residencia, justo la que estaba dirigida por Manuela!.
Fue entonces cuando se aclaró el misterio:

-“Durante años mi madre y yo, no pudimos hacer nada. Mi padre nos lo


prohibió terminantemente. Eso creó una distancia entre mis padres que
aún en el día de hoy es evidente.Tan solo nos quedaba la tranquilidad de
saber que Sofía llevaba una vida feliz. Pero el tiempo iba pasando, y todos
nos hacíamos mayores.
Mi padre para aquel entonces ya conocía a Manuela pues coincidieron en
unas oposiciones, y con el tiempo se volvieron a encontrar, ella le contó
que había llegado a ser directora de una residencia, y al parecer le iba
muy bien, pero el ansía por ganar más dinero, les llevó a aliarse juntos, al
parecer mi abuelo y Manuela tenían muchas cosas en común, pero por
desgracia ninguna buena, y esto les llevó a formar cierta alianza entre
ambos maquinando no sé que plan, para poder beneficiarse de las
herencias de los ancianos que fueran abandonados allí por la familia,
¡ellos lo interpretaban como una especie de escarmiento hacia aquellas
familias que los abandonaban!, pero ¡el fin no justificaba los medios!, nada
justificaba los métodos que usaban, haciéndoles firmar documentos, sin
que los mayores supieran que era lo que firmaban y una vez estos
fallecieran, hacer beneficiaria a la residencia de sus herencias.
Al parecer mi padre siguió manteniéndose al corriente de la vida de Sofía,
tan solo para estar atento a que ella no descubriera nada sobre su origen
y terminara por descubrir que era heredera de una gran fortuna.
Y por ironías de la vida, resultó que él sobrino de Manuela, mantenía una
muy buena amistad con la hija de Sofía, pues ambos trabajaban desde
hacía años en una ONG. Cuando mi padre descubrió este hecho, “le vino
como agua caída del cielo”, y quiso aprovechar la oportunidad, entre
ambos idearon un plan para convencer a Marcos para que cuando
marcharan por cuestión de trabajo hacia África acompañado por Lucía,
está dejara en la Residencia que dirigía su tia para que la cuidaran en su
ausencia. ¡Un plan muy bien maquinado, así mi padre tendría por decirlo
así, controlado cualquier movimiento por parte de Sofía o de su hija!.
Ver como todo aquello se iba realizando al principio me pareció algo
nauseabundo, pero, aún no se cómo llegó a ser, me dejé convencer por mi
- 166 -
padre, que intentaba hacer que viera eso como algo humano por nuestra
familia, en cierto modo era como si asi contribuyéramos al cuidado de
Sofía, y como tonta, me preste a ayudarle.
Mi padre estaba totalmente informado por Manuela, hasta que de repente
me entero de que mi propia hija quiere trabajar de voluntaria en una
residencia, y mira que había donde elegir, pero no, tenía que ser justo
donde estaba Sofía. Imagínate cuál fue mi reacción al enterarme, aunque
nunca le dije a mi padre que su propia nieta, estaba allí, y encima estaba
forjando una relación muy estrecha con Sofía.
Aunque lo desconocías yo sabía todo lo que estaba pasando en la
residencia, yo también tenía mis contactos, que me hablaban de ese
especial cariño, que tú Lorena, tenías con tus “amigas”, y conociéndote
sabía que tarde o temprano todo esto saldría a la luz, ¡y ese día a llegado!”.

Se notaba en sus palabras cierto arrepentimiento, y vergüenza pues su


rostro mirando hacia el suelo, mostraba el sentimiento que entonces tenía
en ella misma.
No fue nada fácil mantener la compostura, todo lo que nos había contado
parecía salido de la historia de un libro. Ahora debíamos de procesar toda
aquella información, pero aún había una pregunta en mi mente a raíz de
lo que les escuché hablar en casa de mis abuelos, por eso cogí aire, la miré
fijamente a los ojos y le pregunté: ¿Hasta dónde hubierais estado
dispuestos a llegar en el caso de que Sofía hubiera descubierto algo?.

Mi madre y yo cruzamos nuestras miradas y entonces se produjo un tenso


silencio.

No necesité nada más, para entender que eran personas sin escrúpulos,
dispuestos a cualquier cosa, por el maldito dinero. Y sin decir nada más
salí de la habitación con un nudo en la garganta que ni el aire podía pasar,
me fui a mi dormitorio, entonces me vine abajo, me puse a llorar
desconsoladamente, estaba en medio de una situación, en la que hiciera lo
que hiciera, una persona a la que quería saldría dañada.
Es esos momentos me sentía incapaz de pensar, reaccionar. Tan solo
pensaba que si mi intuición me llevó a la Residencia tenía su propósito, ¡y
eso era.. y lo tenía bien claro, velar por la seguridad de Sofía!.
Mis padres continuaron hablando durante largas horas, yo quedé vencida
por el cansancio emocional y sin darme cuenta envuelta en lágrimas me
quedé dormida.

- 167 -
A la mañana siguiente, no sabía si todo lo que había pasado el día anterior
había sido una desagradable pesadilla, o por el contrarío, era algo que
realmente había sucedido, pero al ver sus rostros a la hora del desayuno,
y contemplar la gran tensión que se desprendía entre mis padres me
confirmó que todo había sido real, y que la situación no pintaba nada bien.
Le pedí a mi padre si después de desayunar, podíamos hablar en su
despacho. Pero simplemente con un semblante serio respondió: “Ahora
no, Lorena, no es el momento ”. Y sin tomar bocado, se levantó, se dirigió a
su despacho cerrando la puerta tras de si, todo indicaba que la
conversación del día anterior había acabado aún peor de lo que yo me
imaginaba.
Era domingo y en cierto modo los tres estaríamos en casa, pero no me
apetecía para nada estar allí, el ambiente era demasiado tenso y tenía
mucho en lo que pensar, pero por desgracia en ese momento me sentía
embotada.
Cogí el teléfono y llame a Erick sabía que él siempre me decía las cosas
que necesitaba oír, su mente fría en estos asuntos le hacía ser siempre la
persona idónea para ver la realidad desde fuera.
Quedamos para vernos en el parque, y al encontrarnos nada más ver mi
semblante, acompañado de unas marcadas ojeras ya le reveló que la cosa
no iba bien, y como siempre, se prestó a escucharme, sin hacer ningún
tipo de interrupción.
Pude desahogarme totalmente con sinceridad, y al expresar en voz alta
mis pensamientos y escucharme a mi misma, me daba cuenta que todo
aquello tendría solución, aunque para algunos no sería nada beneficiosa.
Pero poder expresarme desde el corazón, me ayudó enormemente.
Él simplemente se limitó, una vez escucho todo cuanto le dije, a cogerme
la mano y decir: “ Lorena, creo que por el tiempo que llevamos juntos, he
aprendido a conocerte muy bien, sé que ahora mismo estas abrumada por
todo lo que está sucediendo, pero también sé, que tienes la capacidad
suficiente como para saber que hacer y estoy seguro que harás lo
correcto, solo que tomate tu tiempo para tener toda la información y
entonces en base a ella actúa, yo siempre estaré a tu lado, pero eso ya lo
sabes”.
No necesite escuchar nada más, estaba convencida de ello. No quise
amargarle el domingo con mis inquietudes e intentamos pasar el día lo
mejor posible, un buen almuerzo y una tarde de cine seguramente harían
que mis pensamientos no se centraran en mis problemas, y así fue.

- 168 -
Pero he de reconocer que tan solo pensar en volver a casa ya me llenaba
de inquietud, pues no sabía que me encontraría una vez allí, no sabía
cómo habría acabado el tema entre mis padres, y lo que es peor, ¡como
quedaría todo en la familia!.
Era inevitable, pasara lo que pasara, sería de las primeras en enterarme.
Al entrar en casa aún se percibía la tensión acumulada, en ese momento
no sabía qué hacer o que decir, pues desconocí cuál era el resultado final
de la conversación.
Sin embargo, antes de entrar a la sala, escuché algo que me conmovió en
medio de tanta tensión, fue lo que mi padre decía a mi madre:

-“Ante todo quiero que sepas, que puedes contar conmigo, solo pídemelo,
estamos juntos, pero las mentiras deben acabar, las mentiras solo avivan
el odio y aumentan la desconfianza.¿Crees que estoy enfadado
contigo,verdad?. Pero lo que ocurre es que contamos mentiras, cuando
sabemos que nos hemos equivocado. Tu ahora estas enfadada contigo
misma. ¡Prométeme que vas a intentar cambiar!. Todo esto tiene que
acabar.”

Y tras escuchar aquellas frases, entré. Las lágrimas en el rostro de mi


madre ya me hacía presagiar que la cosa estaba muy complicada.
En medio de tanta tensión, no podía aguantar más y le pedí a mi padre
que me contara todo, que no podía seguir con esa tensión interior,
necesitaba saber que haríamos a partir de ese momento, en el que ya
conocíamos los hechos. No quería presionarle,pues era consciente de lo
duro que sería también para él la situación, era un abogado prominente y
ahora se vería envuelto en una trama delictiva, de la cual sabíamos que
no saldríamos impunes aunque no tuviéramos nada que ver.
Mi padre algo pensativo, me miraba, yo notaba que quería hablar, pero
algo le impedía hacerlo. Ante ese silencio me volví a mi dormitorio. Pero
pasaron escasos minutos, cuando alguien tocó a la puerta, era mi padre,
¡ya estaba dispuesto y preparado para contarme lo que haríamos a partir
de ese momento!.
Le hice pasar, se sentó en la esquina de mi cama, y me pidió que durante
su explicación no le interrumpiera, solo así sería capaz de contarme a lo
que nos enfrentaríamos. Y yo atentamente,agudizándo mi sentido del
oído, le escuché atentamente:

- 169 -
-“¡No se ni como empezar!..Pero por más vueltas y vueltas que le doy al
asunto,tan solo veo una solución. Tu madre y yo tuvimos una larga,muy
larga conversación como tú bien sabes. Todo lo que me explicó al
principio me parecía algo insólito.El enfado interno que sentía, me hizo
perder un poco las expectativas y me impedía entender que al fin y al
cabo tanto tu abuela como tú madre, también fueron víctimas inocentes
de los chanchullos de tu abuelo.
Le he pedido a tu madre, que tenga una conversación con tu abuelo, y que
este sepa, que ya hemos descubierto sus artimañas.
Sé que para ella esto es tremendamente difícil, pues inconscientemente a
estado bajo el yugo de su padre durante todo este tiempo.
Pero le he asegurado que pase lo que pase vamos a estar a su lado.
Mañana irá a ver a sus padres. Y a partir de entonces ya se verá que pasos
seguiremos”.

-Pero papá ¿tú crees que es buena idea, que mamá se enfrente a su padre
sola?.

-¡No estará sola Lorena!.. Yo estaré en todo momento a su lado. Mañana


tendrás que encargarte tu sola en el despacho, pero tranquila que pase lo
que pase te iré informando, al fin y al cabo este caso es tuyo.¡Tú has sido
quien a desenterrado toda esta trama!.

-¡Pero! ¿Y si el abuelo se niega a admitir los hechos, entonces qué?…

-Tranquila, tenemos muchos documentos y además el plan B del que


hablamos. Haríamos llegar toda la información a Lucía, ella seguramente
sabrá qué hacer.

Escuchar aquello me tranquilizo, pues sabía que de una forma u otra se


haría justicia, no podríamos compensar todo lo que Sofía había perdido
desde que nació abandonándola a su suerte, ¡ella era la víctima más
inocente de todas!, pero ya era hora que a sus setenta años, supiera la
verdad, aunque fuera en el “atardecer de su vida”, pero se lo merecía.

Cuando salimos del dormitorio, mi madre tumbada en el sofá se mantenía


inerte dejando entrever el remordimiento interno que sentía. ¡No me
imagino cómo sería sentir esa clase de remordimiento,pero estaba segura,
que a partir de ese momento, ya no volvería a ser la misma!.

- 170 -
CAPÍTULO 34

Me acerqué a ella y poniéndome en su lugar, sintiendo esa clase de dolor


que imaginaba que estaría sintiendo, le besé en la frente tiernamente y le
dije: “No estás sola mamá, aquí estamos papá y yo para ser tú soporte”.

Se limitó a cerrar los ojos, imagino que como resultado de los


tranquilizantes, y el sueño le venció.

Pero en mi caso como era de esperar, aquella noche resultó estar


totalmente ausente de sueño. La inquietud de saber que ocurriría en
aquella conversación entre mi abuelo y mi madre impedía tener la mente
despejada, pero tal como le prometí a mi padre me haría cargo del bufete,
para más tarde reanudar mi visita a la residencia con “mis chicas”,
haciendo un gran esfuerzo para que ellas no notaran en mi, que algo no
iba bien.
Y al parecer lo estaba consiguiendo, pues aquella tarde fue de lo más
amena.
Entre ellas había tal complicidad que con poco ya hacían un tema de
conversación y distracción, aquello me facilitó mucho las cosas, pues
podía ausentarme en varias ocasiones sin levantar sospechas, ni
preguntas, pero María aunque no quiso dar evidencia de nada, estaba más
pendiente de mí de lo que yo imaginaba, y ese ir y venir, le dejó claro que
algo estaba pasando, pero su prudencia hizo que se mantuviera al
margen, pues ella sabía, que de ser algo que ellas debían saber, yo sería la
primera en ponerlas al día. Y si no les había dicho nada, era por algún
motivo de peso.
En una de mis salidas intentando ponerme en contacto con mi padre, para
saber cómo se estaba desarrollando todo, me encontré de frente con
Karen, ella me conocía muy bien, eran ya varios meses compartiendo
secretos y al ver mi rostro supo que algo pasaba. No tenía sentido por mi
parte intentar ocultarle los últimos acontecimientos,pues ella en algunas
cosas sabía incluso más detalles que yo misma. Aprovechamos para tomar
un café y la puse al corriente de lo sucedido incluyendo mi estado
emocional.
Ella sabía que no era fácil pasar por lo que estaba pasando,por esa razón
intento animarme usando mucho tacto, y algo de lo que dijo, era lo que
necesitaba escuchar en ese momento:
- 171 -
-“¡Cuánto siento Lorena que tengas que pasar por esta situación tan
delicada, y que seas tú, precisamente tú, la que haya destapado todo este
entramado!, pero tienes que reconocer, que gracias a ti, se han salvado
vidas, entre ellas la de Sofía, nunca sabremos cómo se hubiera acabado
esta historia sino hubiera sido por ti, ¡porque estabas aquí en el momento
justo!.Y sabes que yo estaré a tu lado, pase lo que pase”.

De nuevo su empatía hacia mí logró aminorar algo de esa tensión.


¡Cuánto bien me hicieron esas breves palabras!. No iba a permitir que
aquellos pensamientos interrumpieran el momento con mis “chicas”, por
lo que volví a la sala de actividades con ellas, intentando coger el ritmo
emocional que ellas mantenían unas con otras, pues para ellas estar
juntas un día tras otro les daba vida. Y yo me sentía orgullosa de ellas.

Ya se acercaba el día en el que tenía que contarles cómo se desarrollarían


los acontecimientos y eso me destrozaba el corazón, aunque sabía que
para ellas sería algo bueno, por ejemplo María podría estar junto a sus
grandes amigos Enma y Darío, Ana podría por fin reunirse con su
hermana Ruth a quien daba por muerta, ¡no podía ni tan siquiera
imaginar el impacto que eso supondría para ella conocer este hecho!.
Sofía podría descubrir por fin todo aquello que durante años se mantuvo
en oscuridad y que ya tocaba ver la luz. Y Carmen aquella señora tan
noble que fue abandonada por su hijo y su nuera, ya no volvería a
encontrarse desamparada pues había forzado grandes amistades en la
residencia, además ahora tenía una nueva ilusión, pues entre los pasillos
circulaba el rumor que uno de los residentes había puesto sus ojos en
ellas y al parecer empezaba, cómo se suele decir “ echarle los tejos”, pues
Carmen a pesar de su edad se conservaba muy bien, y la belleza que tuvo
en su juventud aún quedaba patente en su rostro. ¡Todos lo sabían, pero
nadie lo decía! ¡Un secreto a voces que intentaban mantener en secreto
entre ellas!. Como si un pacto entre adolescentes se trataba, razón por la
que las demás cuidadoras y yo nos manteníamos al margen, éramos
felices tan solo viendo sus reacciones y cuchicheos, ¡Eran como niñas, mis
niñas!.
Aquellos momentos gratificantes quedaron marcados en mi memoria,
como hierro marcado.

- 172 -
Pero la inquietud de saber que había ocurrido con la visita de mis padres
a mis abuelos, aún seguía rondando mi cabeza, y la ausencia de noticias
por parte de mi padre aún aumentaba esa tensión.
Al llegar a casa, vi el coche de mi padre aparcado.¡Ya habían regresado! Y
la brevedad de aquel viaje me hizo presagiar que no habría acabado
bien,¡y no me equivoque!.

Entre lo más rápido posible en busca de mis padres, y en cuanto los tuve
frente a mí empecé mi tan ansiado interrogatorio:

-¿Cómo a ido?.. ¿Qué paso papá?.. ¿Os a dado alguna explicación?.¿Qué a


dicho?.

-¡Tranquila Lorena, no me agobies con tus preguntas,hace tan solo unos


minutos que hemos llegado,y aún estamos digiriendo todo lo sucedido!.

-¿Pero cuenta papá? ¿Qué a pasado? ¿Y mamá como está?.

-¡¡No tienes remedio hija, dichosa impaciencia la tuya!!. Siéntate, y espera,


mientras necesito prepararme una taza de te, y creo que a ti te vendrá
bien otra.

Aquellos minutos se iban convirtiendo en horas en mi cabeza, no entendía


porqué mi padre se lo tomaba con tanta tranquilidad, ¡cuando yo estaba
que me subía por las paredes!. Y por fin llegó,puso las tazas de té en la
mesa y sentándose frente a mi, me contó lo sucedido:

-“Como puedes imaginar, este día a sido muy complicado. En primer lugar
tus abuelos no nos esperaban, pues tú madre prefirió presentarse por
sorpresa, pues avisar de nuestra llegada podría levantar sospechas en tu
abuelo.
La alegría de tu abuela se hizo evidente nada más vernos, pero en tu
abuelo la reacción no fue la misma, creo que algo intuyó al ver el rostro
decaído de tu madre.
El estado emocional de tu madre no estaba para perder mucho tiempo en
conversaciones sin sentido, por lo que nada más llegar le dijo a sus padres
que tenía que hablar con ellos de algo muy serio. Al principio pensé que
esa conversación la tendría solo con su padre,sin embargo decidió que
desde el primer momento su madre estuviera presente, ella se merecía
saber todo desde el principio, pues le tocaba directamente.
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Al principio las palabras le salían entrecortadas, los nervios le estaban
jugando una mala pasada, hasta que pasados unos minutos se tranquilizó,
y ya no podía parar de hablar.
Le contó a su padre que todo se había descubierto, sus maquiavélicos
planes con Manuela, sus tramas delictivas en la residencia y su afán de
mantener oculta la identidad de Sofía.
Y llegados a este momento fue cuando tu abuela, sin poder contenerse
más estalló en cólera, acusando a tu abuelo de ser una persona ociosa y
malvada y déspota, que había echo de su vida un infierno, y no solo a ella
sino a todos cuantos le rodeaban. Tu madre intento calmarla y aunque le
costó, lo logró.
Pero tú abuelo, como era característico en él, se mantuvo inmóvil,serio, a
penas pestañeaba. Su soberbia empezaba a sacarnos dé quicio.
Entonces ante esa tensa situación interviene yo. Miré a tu abuelo y
dije:“¿No tienes nada que decir, sobre el asunto?. Y su contestación fue:
-“Yo a ti, no te tengo que dar ningún tipo de explicacion alguna de lo que
hago o dejo de hacer?.”

Y entonces tú madre contestó: “Estas muy equivocado en eso papá, ahora


todos por tu cumpla estamos metidos en un buen lío, y a sido gracias a tu
propia nieta que sin saberlo a puesto al descubierto todo, ¡y si!, les debes
una explicación, sobre todo a mamá, a quién la has privado durante todos
estos años de poder calmar su conciencia, dándole la oportunidad de
conocer a Sofía, créeme cuando te digo, que siento mucho, pero mucho, lo
que tenemos que hacer, pues yo también tendré que pagar por mis
errores, pero a llegado el momento de ponerlo todo en manos de la
justicia, por eso ahora es el momento de si tienes algo que decir a tu
favor,( si es que hubiera algo que lo dudo), lo hagas ahora, pues luego ya,
para nosotros cualquier cosa que nos digas carecerá de valor.”

Pero su soberbia iba más allá de lo que cualquiera podía imaginar. Salió
de la sala, con la misma tranquilidad con la que entró. Los tres nos
miramos inauditos, no entendíamos aquella reacción, ni una simple
muestra de arrepentimiento,nada.
Entonces tu abuela se acercó a tu madre, y cogiendola de las dos manos,
le dijo: “Haz lo que sabes que tienes que hacer, no pienses ahora en mi, yo
estoy bien, piensa en todas aquellas personas a las que tú abuelo y esa
mujer han arruinado la vida. Solo te pido una cosa, que me concedan el
deseo que siempre e albergado en mi corazón, tener frente a mí Sofía, mi
añorada sobrina.
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Cosa que sin duda le prometimos hacer lo antes posible. A llegado el
momento de sacar todo a la luz”.

¡Por fin se haría justicia!. Los culpables pagarían por lo que habían hecho,
pero lo que más tristeza me producía era ver que todo cuanto habían
echo no reflejaba en ellos ni tan siquiera una pizza de remordimiento por
sus actos. “Pero por desgracia siempre se siega lo que se siembra”.
¡Habíamos echo tanto por activa como por pasiva todo cuanto podíamos
hacer!, pero no había servido para nada, mi abuelo se encargó de avisar a
Manuela para que hiciera desaparecer cualquier documento incrimina
torio sobre ellos, pero lo que desconocía, era que en la ausencia de
Manuela,cuando esta fue a reunirse días antes con mi abuelo, Isabel se
encargó de hacer copias de todos los documentos y ahora todo estaba en
nuestras manos. Sabíamos que algo así podía pasar, por eso nos
adelantamos a los hechos, y no nos equivocamos, fácilmente a unas
personas de esa índole se les ve venir de lejos, y a sus actos también, por
lo que no nos equivocamos en nuestras decisiones .Y gracias a ello todo
pudo destaparse.

En la sala, ya junto a mi madre, mi padre se encargó de explicar cómo se


desarrollarían las cosas, en primer lugar nosotros intentaríamos
mantenernos al margen, aunque preparados para cuando la involucración
de mi madre saliera a la luz.
Llamamos a Osvaldo para que acudiera a nuestra casa lo más temprano
posible y así poner en marcha el plan.
Isabel desde dentro de la residencia nos iría poniendo al tanto de las
acciones de Manuela, pues por suerte su despacho estaba justo al de ella y
prácticamente todo se podía oír a través de aquellas paredes.
Gracias a eso nos enteramos,que en cuanto mis padres marcharon de casa
de mis abuelos, éste llamó a Manuela totalmente inquietado y le contó
todo. Su cara de pavor reflejada en ella dejaba claro que todo su plan se
había desmontado como castillo de arena, rápidamente empezó a sacar
papeles y más papeles para destruirlos, Isabel la miraba tras el espejo e
inmediatamente supo lo que estaba haciendo destruir todo tipo de
pruebas, pero de nada le serviría Isaben había hecho muy bien su trabajo
y toda documentación estaba también en nuestro poder, pues ya se había
encargado de entregársela a Osvaldo.

Ahora tan solo faltaba que las horas pasaran rápidamente, mi padre se
metió en su despacho preparando todo ¡de nuevo otra noche más en vela!.
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CAPITULO 35

A la mañana siguiente todos estábamos preparados, Osvaldo llegó


prácticamente al amanecer, sin duda la noche resultó en vela para todos.
Pero después de un buen café bien cargado, empezamos a organizarnos.

Mi padre ya lo tenía todo bien pensado, las cosas se desarrollarían de la


siguiente manera; nos dijo que prestáramos mucha atención a lo que
cada uno de vosotros le iba a tocar hacer y la discreción era una parte
muy importante para que todo salga lo mejor posible.

-“En primer lugar, Osvaldo tú te encargarás de viajar al lugar donde está


Lucia y Marcos, como será lo normal, ellos tendrán cierta desconfianza, y
a la vez muchas preguntas, por lo que tus dotes de persuasión serán muy
necesarios, les explicarás que la razón por la que te has puesto en
contacto con ellos, es por la gravedad del asunto, y entonces les dirás que
te contrataron para hacer una investigación sobre algunos casos algo
inquietantes que estaban ocurriendo en la residencia, que tras analizar
ciertas anomalías sobre algunos casos, te topaste con el caso de Sofía, el
cual te llamó mucho la atención, pues notaste que algo giraba entorno a
ella, por la constante vigilancia a la que estaba sometida por Manuela,que
esto te produjo cierta curiosidad y que fue por ese motivo por lo que ya, a
modo personal y tras conocer su historial, te hizo pensar porque una
señora que podía pasar totalmente desapercibida en una residencia como
otras tantas más, podía captar tanto la atención por parte de la directora,
al principio al averiguar que era la madre de la mejor amiga de su sobrino,
podría ser la causa, pero que la investigación exhaustiva te llevó a
descubrir algo más profundo, ya lo llevaste a terreno personal y tenías
que averiguar que era lo que pasaba.
Y tras muchas horas de investigación todo se fue aclarando, Sofía era
descendiente de la familia “Godoy-Levar” dos familias de grandes
riquezas de la comarca. Y entonces empezaste a descubrir la conexión,
pues curiosamente quien financiaba la residencia estaba casado con otra
heredera de los “Godoy-Levar”.
Te empezabas hacer preguntas, del porqué una señora con aquella
herencia, estaría en una residencia, como una residente normal, cuando
podría estar rodeada de cuidados y atención personal de las mejores,¡ a
menos, que desconociera por completo todos estos hechos!, y se

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estuvieran encargando de que ni ella ni ningún descendiente descubriera
la verdad,de hay la constante vigilancia de la directora para estar al tanto
de si descubría o no algo.
Por lo que con la documentación que tenías en tu poder y por el deber de
justicia, decidiste poner en conocimiento de todo esto a la única familia
que Sofía tenía según constaba, que era su hija Lucia.
Por eso sin dudarlo decidiste personificarte delante de Lucia y entregarle
todo cuanto tenías en tu poder, y que ya a partir de hay fuera ella quien
decidiera qué acciones legales tomaría. Pero que por lo menos tú
quedabas tranquilo de haber cumplido con tu deber.

Poniéndome en el lugar de Lucía, imagino que una vez le cuentes todo


esto se sentirá abrumada, y lo mismo le ocurrirá a Marcos, pero hazles
saber que estarás a su completa disposición. Solo espero que todo se
desarrolle tal y como pensamos, pero hasta que no estés allí, no sabremos.
Mantennos informados de todo cuanto vaya sucediendo y ya iremos
viendo que hacer según según surgan las cosas”.

Ya había quedado claro cuál sería la misión de Osvaldo, nada fácil, pero
era un detective y sus habilidades eran innumerables, por lo que
estábamos seguros que todo saldría según lo planeado.

Pero mientras mi padre seguía hablando, mi madre aún afectada por todo
lo que estaba pasando preguntó: ¿ Y como estáis tan seguros de que
Osvaldo encontrara a Lucía, por lo que tengo entendido ella está por
África y no creo que sea tan fácil localizarla si se mueve de un lugar a
otro?

-“Ese no es ningún problema mamá, (contesté ),su mejor amiga sabe


dónde está en cada momento para mantenerla informada sobre su madre,
tan solo tengo que poner a Osvaldo en contacto con Alsia, y ella una vez
conozca la historia, por lo que conozco de ella y de la gran amistad que las
une, no dudará ni un momento en decirle su paradero, de hecho me
aseguraré antes, pues ella sabe del gran cariño que le tengo a Sofia y en
cuanto le diga que hay alguien que necesita hablar de algo importante que
concierne a Sofía, nos ayudará”.

Aquello pareció que la tranquilizaba y a la misma vez me tranquilizaba a


mi también, pues al escucharme a mi misma hablar con tanta seguridad
me daba confianza en que todo saldría bien.
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Todo se puso en marcha tal y como planeamos, Osvaldo localizó a Lucía y
a Marcos y puso rumbo a su destino, con toda la documentación
preparada, ya solo nos quedaba esperar si su reacción era la que
pensábamos que tendría. Y así fue.
Osvaldo nos contó que su reacción al principio fue de incredulidad al igual
que la de Marcos, pero una vez analizaron juntos toda aquella
información, se armaron de valor, y una vez dejaron todo organizado,
volverían a España dispuestos a mover cómo se suele decir “Roma con
Santiago”, no permitirían que todas las injusticias que Sofía había pasado
quedaran impunes.
Pero mientras esperábamos su regreso, yo tenía otros planes que llevar a
cabo, todavía estaba en el aire arreglar la situación de Ana y María.

Por eso decidí que las mañanas en vez de ir al despacho y con el


consentimiento de mi padre, intentaría solucionar las cosas para ellas,
pues por las tardes mi deber era estar con ellas y atenderlas, e intentar
que disfrutaran al máximo el tiempo que les quedaba juntas, pues no
sabíamos cómo acabaría todo aquel embrollo.

Me puse en contacto con Ruth y con su hija y las puse al tanto de que
posiblemente Ana debería de abandonar la residencia en breve por
razones que aún no podía contarles que afectaban a la residencia, pero no
hizo falta que les dijera nada más, ¡ellas ya lo tenían más que claro! Ana
marcharía con su familia, donde debería estar y tendría los mejores
cuidados.
No tenía sentido esperar más, y en cuanto me dijeron que a la mañana
siguiente estarían en España, tuve que apresurarme al máximo para
poder hablar con Ana, pues tenía que prepararla emocionalmente para el
reencuentro con su hermana, y no sabía cuál sería su reacción, reacción
que por cierto temía, debido a su delicado estado de salud.

Recuerdo perfectamente que era un miércoles, y precisamente los jueves


era el día de visitas, por lo que era el momento idóneo para hablar con
ella. Como era costumbre al llegar a la residencia me dirigía a la sala de
actividades donde sabía encontraría a las cuatro en sus diferentes
quehaceres. Conforme me acercaba a ellas mi corazón latía cada vez más
fuerte, me notaba temblorosa, sabía que debía mantener la calma, pues
explicar algo así no era nada fácil, y la verdad no sabía ni cómo empezar.

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Al verlas como era típico en ellas riéndose y cuchicheando me enternecía,
se habían ganado el cariño y el respeto de todos los residentes quienes las
observaban participando con ellas en sus conversaciones.

Todas estábamos sentadas hablando, y no veía el momento de decirle algo


a Ana :“ Dios mío (pensé) ¿como lo hago?.”
Y por curiosidades de la vida, vi que Ana se levantaba de su silla, entonces
le pregunté si necesitaba algo, ella me contestó que se había dejado en el
dormitorio una bobina de hilo, que necesitaba para acabar de terminar
unos mantelitos que estaba adornando con una vainica de hilo que
aprendió de niña, mientras su madre les enseñaba a ella y a su hermana a
coser. ¡Aquella era mi oportunidad! Le pregunté si podía acompañarla y
juntas la buscaríamos, y por supuesto acepto.
Durante el trayecto a su dormitorio, le preguntaba cosas de su niñez, y
qué era lo que recordaba sobre su hermana, ella me contaba detalles que
me llegaron a asombrar, pues tan solo eran unas niñas cuando las
llevaron al campo de concentración, sin embargo en su mente estaba muy
vivo los recuerdos de la infancia con sus padres.
Entonces cogí aire, y le pregunté: ¿Recuerdas como era Ruth ?.

-“¿Qué si la recuerdo?. Si la volviera a ver, la reconocería al momento, sus


ojos verdes eran destellantes, su sonrisa dibujada unos pequeños cercos
en sus mejillas que la hacían especial, pero lo más bonito de ella, era que a
pesar de ser la más joven de las dos, tenía una madurez increíble. La vida
hubiera sido muy distinta si por lo menos me hubieran dado la
oportunidad de poder estar juntas. Pero nadie nos dijo que la vida fuera
justa.”

Ya no podía más, el nudo en mi garganta me ahogaba cada vez más,


empecé a sudar, ella de dio cuenta y algo asustada me preguntó: ¿Lorena
hija estas bien?

-¡Si, tranquila estoy bien!

-¡Me habías asustado, mi niña, que aquí la que está con un pie aquí y otro
allá, soy yo, no tú. ¡Siéntate en mi cama, y no te preocupes que ya busco yo
la bobina, que muy lejos no creo que esté!?.

Entonces le eché valor y dije:

- 179 -
-“Ana ,¿puedes sentarte un momento junto a mí? He de contarte algo muy
importante y quiero que me escuches con mucha atención, porque es una
muy buena noticia para ti.
Sabes que te prometí al poco de conocerte que intentaría averiguar algo
sobre tu hermana, sobre su paradero o si aún seguía viva o no. Y tal como
te prometí, lo cumplí.
Quiero que veas una cosa,(saque de mi bolsillo mi móvil y le mostré la
foto de Ruth , y a partir de ese momento ya temía cualquier reacción).
Frunció sus cejas, miró detenidamente la foto y volviendo su mirada hacia
mi, me dijo: ¡Esta es mi hermana! ¡Es Ruth !.

Y con una sonrisa reflejada en mi rostro, respondí: ¡Siii! ¡Es tu hermana


Ruth !.

En ese momento tuvo un dúo de emociones, por un lado empezaba a


sonreír y a la vez se ponía a llorar, estuvo así durante unos minutos, no
quise interrumpir ese despliegue de emociones, era su momento y tenía
que darles rienda suelta,tan solo la abracé compartiendo con ella esa
felicidad. Alguien debió escuchar el llanto y avisaron a Karen de que
posiblemente pasaba algo, razón por la que entró apresuradamente al
dormitorio asustada preguntándome que pasaba si Ana estaba bien.
Inmediatamente la tranquilicé y le conté que Ana ya sabía lo de su
hermana.
Ahora ya éramos tres las que con lágrimas en los ojos compartíamos la
misma alegría. Pasados esos minutos le conté pasó por paso como fue que
encontramos a Ruth , donde vivía, a que se había dedicado y que tenía una
hija a la que había puesto el nombre de su madre Lidia y llegó la noticia
más importante y era, que al día siguiente tendrían la oportunidad de
verse en persona después de tantas décadas.
Y aquello fue “la gota que colmó el vaso”, notamos que su corazón
empezaba a latir tan rápido que casi perdía el conocimiento, enseguida
Karen obró como la profesional que era, y supo que hacer para
tranquilizar sus constantes vitales.¡Menudo susto me llevé! ¡Incluso me
empezaba a sentir culpable al pensar que algo malo pudiera pasarle, por
darle una noticia de tal envergadura!. Pero gracias a Dios solo fue un
susto, enseguida reaccionó hasta el grado de querer ir ella misma y dar a
conocer a sus mejores amigas la grata noticia. Y en cuanto Karen se
aseguró que todo estaba bien, le dijo que podía ir y contarles la buena
noticia.

- 180 -
Me causó cierta gracia que siempre su forma de andar era pausada y
prudente, pero en aquella ocasión salió disparada del dormitorio como si
de un sprint se tratara, y en apenas unos segundos ya estaba sentada
junto a sus amigas compartiendo su alegria.
Ese día fue inolvidable, cargado de emociones y alegrias.
Y mientras las miraba, observando a Sofía, pensaba en cuál sería su
reacción cuando llegado el momento, fuera ella quién se llevará la gran
noticia.
No pasó mucho tiempo cuando todas a la vez se dirigieron a mí con
rostros sonrientes y una por una me fue dando las gracias, todas
compartían la misma alegría y felicidad que Ana, cada una llevaba una
porción en su corazón como si a ellas se les hubiera concedido su mayor
deseo y en esta ocasión era ver a su mejor amiga desorbitada de la alegría
de reencontrarse con su hermana, era como si ellas mismas disfrutaran al
mismo grado.
Y entonces supe que había llegado el momento de que cada una supiera
cuál sería su propio destino. Pero quise esperar primero e ir haciéndolo
poco a poco ahora era el momento de Ana , y ella se merecía disfrutar de
esa sensación, y nosotros hacerlo a su lado.
Pero al poco la alegria se tornó en tristeza, pues María intuyendo que
aquel encuentro acabaría con la marcha de Ana de la residencia, no pudo
evitar que las lágrimas resbalaran de sus mejillas, para evitar que nos
diéramos cuenta, discretamente sacó de su bolsillo un viejo pañuelo
bordado, y de forma suave se quitó sus viejas gafas empañadas para
secarse las lágrimas. Aquel gesto nos llamó la atención y entonces mi
inercia fue,¡como siempre curiosidad incluida!, preguntarle el porqué de
esas lágrimas: Ell entonces contestó :

-“ Hay veces Lorena hija, que las lágrimas salen provocadas por
sentimientos encerrados en el corazón, a veces son lágrimas de pena y
otras veces de alegría, hoy las mias salen mezcladas, de alegría porque soy
enormemente feliz de saber que mi mejor amiga, pronto se reunirá con su
hermana y eso me colma de felicidad, pero por otro lado sé que este
reencuentro significará que se tendrá que marchar a otro país, y que
puede que este sea de los últimos momentos que podamos compartir
juntas y eso me llena de dolor. Hemos pasado muchos años unidas, y
sobrellevado momentos muy difíciles donde cada una era el apoyo de la
otra, y ahora aunque es cierto que seguiré rodeada de mis mejores amiga
como Sofía y Carmen, voy a extrañar mucho la compañía de Ana, ella para
mí era un referente, saber por lo que pasó, y como sobrevivió a algo tan
- 181 -
despiadado, la convirtió en mi heroína. Pero por fin se merece ser feliz, y
yo estaré siempre feliz por ella, aunque siempre la echaré de menos”.

Creo que llegados a este punto, sobran las palabras, todas nos quedamos
en silencio, pues aquellas palabras nos habían tocado la fibra.
Entonces Ana aún afectada por las palabras de María fue hacia ella, y la
abrazó tiernamente, recordándole que para ella, María siempre había sido
como su hermana y que gracias a ella, pudo hacer frente a toda la
situación por la que pasó mentalmente, entonces con el gesto de
desabrochar una cadena que siempre llevaba puesta en el cuello, se la
quitó y se la puso a María añadiendo:

-“Esta cadena nos la regalaron en la última reunión que tuvimos cuando a


todos los sobrevivientes al cautivo nazi se nos hizo un reconocimiento al
valor, hoy quiero que tú la lleves, porque tú también has sido una persona
que a afrontado cosas en la vida que no tenías porque sufrirlas, también
has sido una víctima inocente, por eso quiero que la lleves y así siempre
me recordaras, y al ponérsela en su delgado y a la vez delicado cuello fue
inevitable, que todas aquellas risas que hacia unos minutos hacían eco en
la sala se convirtieran en un mar de lágrimas, llamando así la atención de
los demás residentes quienes observaban ajenos todo cuanto allí estaba
sucediendo.

Y como era de esperar alguno de ellos fue a comunicarle a Manuela que


algo estaba pasando con algunas de las residentes, por lo que en unos
minutos su presencia se hizo de notar, intentando averiguar que era lo
que estaba pasando.
No quería romper ese momento entre mis chicas, por lo que le dije a
Manuela si podía hablar en privado con ella y ponerla al día sobre los
últimos acontecimientos y mientras nos dirigíamos a su despacho en mi
mente me decía: “¡Dios mío y ahora que le digo yo a esta mujer, que no
levante sospechas de nada! Solo nos faltaba que ahora que el plan estaba
casi realizado metiera la pata y echara todo al traste”.
Pero por suerte para mí, Isabel que estaba pendiente de todo y al ver que
nos dirigíamos al despacho, entonces improvisó, llamó a Manuela y le
comentó que había un problema serio relacionado con las cuentas, y como
era de esperar el tema del dinero era lo más importante para Manuela,
por ello no le importó dejar nuestra conversación para otro momento.
¡Gracias a Dios, y a la rapidez de ingenio de Isabel esta vez pude salir

- 182 -
airosa! Ya solo era cuestión de un par de días que todo saliera a la luz,por
fin.
De nuevo regrese con mis chicas, quienes estaban inmersas en su
conversación recordando la primeras veces en las que se conocieron.
Me senté frente a ellas y tan solo escucharlas era para mí un deleite.
Pero mi tranquilidad pronto acabo. Mi teléfono dio llamada y vi que era
mi padre,aquello me inquietó, pues sin duda eran o buenas o malas
noticias.
Salí de la sala y me fui al patio a fin de tener la conversación lo más
privada posible.

-“¡Dimé papá que es lo que a ocurrido! ¿Ya sabes algo de la visita de


Osvaldo?.

-¡Son buenas noticias Lorena, tanto Lucía como Marcos ya están en


España y se han puesto en contacto con sus abogados, ya todo está en
marcha!.

Pero en ese momento me vino a la mente, como estaría mi madre, todo


esto le tocaba de lleno, y además el delito por parte de su padre estaba
penalizado por ley, por eso le pregunté:

-Y mamá ¿cómo se encuentra?¿Como lleva toda esta situación?.

-“Pues, por extraño que parezca, está muy tranquila, creo que se a quitado
un gran peso de encima, y está dispuesta a colaborar, eso hace que yo
también esté algo más relajado, he estado estudiando a fondo todo el caso,
al fin y al cabo a tu madre solo se le puede acusar de ocultar información,
pero no te preocupes, ya hablamos luego en casa,solo quería que supieras
que en cualquier momento,la policía podrá presentarse con una orden
judicial en la residencia y debéis de estar preparadas, para que sobretodo
los ancianos no se asunten y se inquieten”.

-¡No te preocupes papá! Estaré pendiente de ello.

Inmediatamente al colgar llame a Karen para contarle lo que nos


esperaba. Al ponerla en conocimiento de todo, me dijo que ella se
encargaría de las demás trabajadoras y de los residentes llegado el
momento, que yo estuviera tranquila y me centrara en lo más importante
ahora y era en contarles a mis chicas que pasaría a partir de ahora.
- 183 -
CAPITULO 36
Tenía que armarme de valor, pensé que ese momento llegaría y que
estaría preparada para ello, pero todo se había acelerado. Tenía que
contarles a ellas lo que iba a pasar, necesitaban tomarse su tiempo.

No eran jovenzuelas que pudieran afrontar cambios de un día para otro,


estaba en una situación muy vulnerable y cualquier giro en el ritmo de
vida las podía desactivilizar.
Les dije si podíamos ir a alguno de sus dormitorios que tenía algo que
contarles, pero que era algo privado. Sus caras de asombro y al ver mi
rostro algo desencajado les hizo temer lo peor, y enseguida María me
preguntó:

-¡Lorena hija!¿Qué ocurre? Tu cara no tiene esa sonrisa a la que nos tienes
acostumbradas y eso es porque lo que vas a decirnos no es nada bueno,
¿verdad?.

-¡Tranquila María son cosas buenas para vosotras,créeme, pero mi


problema es que no se por donde tengo que empezar a contaros todo
cuando tengo que deciros!.

-¡Ahh bueno, si son cosas buenas, solo tienes que soltarlas y ya está!
-añadió Carmen- quien no solía hablar mucho, pues era más bien
reservada, pero que en cierta forma tenía razón.

Ya en el dormitorio les dije que tomaran asiento y que prestaran mucha


atención a lo que les iba a decir, pero ante todo, lo que escucharan no
debía salir de allí, era sumamente importante que guardaran silencio y no
hablaran del tema una vez saliéramos de la habitación, ni entre ellas
mismas. Eso acrecentó aún más su curiosidad, y el silencio y la
expectación predominó en ese momento, entonces por fin me lance:

-“ Bueno la historia que os voy a contar os va a parecer insólita, pero todo


cuanto vais a escuchar os toca de lleno.
La razón por la que me vine de voluntaria a esta residencia no fue por
casualidad, hubo un buen motivo.
En una ocasión en la que tuve que necesitar tiempo para meditar, me fui a
un parque para intentar despejar mi mente después de una discusión con

- 184 -
mis padres, y allí sin esperármelo me encontré al lado de dos mujeres que
estaban teniendo una conversación, miré a Sofía y le dije: “Eran Lucia y
Alsia”,-ante su mirada incrédula,siguió escuchando sin interrumpir-.

“En aquella conversación escuché el dolor que le producía a Lucía tener


que dejar a su madre en una residencia temporalmente,pues ella tenía un
viaje de trabajo, como muy bien ya sabéis. Pero algo de lo que dijo me
captó mucho el interés, escucharla que había sufrido varios abandonos y
el más principal nada más nacer,¡ abandonada por su propia familia!.
Escuchar aquello me tocó la fibra y a la vez la curiosidad.
Quería conocer su historia en persona, entonces pedí a mi padre que me
ayudara a entrar aquí como voluntaria,yo sabía que él tenía amigos
influyentes y que no le costaría nada. Pero, para mí sorpresa a la misma
vez me enteré que esta residencia había sido investigada concretamente
por mi padre, quien había sido contratado por familiares de algunos
residentes debido a algunas irregularidades, y eso avivó aún más el deseo
de empezar a trabajar aquí.
Todo este tiempo además de compartir tan buenos momentos con
vosotras, a la vez hacia mis investigaciones y al ir conociendo cada una de
vuestras historias me hice la promesa de intentar hacer todo lo que
estuviera en mi mano. Y en todo este tiempo e logrado más de lo que
pensaba.
Al conocer la historia de María, la cual me conmovió enormemente, y al
saber que gracias a un matrimonio pudieron salvar su vida, me puse
manos a la obra y logré encontrar a Emma y Darío y ponerles en contacto
con ella, verlos reunirse después de tantos años, fue algo inolvidable – los
ojos de María lo decían todo, el brillo por las lágrimas que derramaba por
la emoción, dejaban todo claro-.
Luego conocí la historia de Ana, y ¡Uff!, nada más pensar en lo injusto que
tuvo que pasar siendo tan solo una niña, me desgarraba por dentro, ella
me habló de su hermana, a quien después de tantos años sin saber de ella,
incluso llegó a pensar en que había fallecido. Entonces me puse a
investigar, no sabía por dónde empezar, pero mi padre siempre fue un
gran asesor y gracias a él, pude dar con el paradero de su hermana Ruth,
ella también se emocionó enormemente cuando supo que Ana estaba
bien, y ansiando su reencuentro, mañana volverán a estar juntas de
nuevo. -De repente aquel silencio en el que solo se escuchaba mi voz, se
rompió con unos grandes aplausos emocionados, todas se miraban unas a
otras y entre aplausos escuchaba decir una y otra vez, “Ana, Ana,Ana”. –
Aquello me resultó del todo sorprendente,nunca hubiera imaginado una
- 185 -
reacción en ellas de esa índole, pero indudablemente, estaban siendo
momentos muy emotivos y todas estaban con las emociones a flor de
piel.”
Y ahora llegó el turno de Sofía. Desde el principio fue:“Mi talón de
Aquiles”, cuando supe de su historia me ocurrió algo similar, una rabia
por dentro me consumía, no lograba entender qué clase de familia podía
desatenderse de un bebé indefenso nada más nacer. – Y llegados a este
momento, fui yo quien tuvo que hacer una pausa, pues lo que les iba a
contar superaba mi nivel de emociones-. Sus caras al verme mostraron
preocupación,en cierto modo no entendían, pues hasta el momento todo
cuanto les iba contando eran buenas noticias para todas ellas.
Entonces mi mirada se centró directamente en Sofía y dirigiéndome a ella
le dije:

-“Tal y como te prometí, he encontrado el paradero de tu verdadera


familia”- su cara expectante junto a un ademán de incredulidad, me
desestabilizó mentalmente por unos segundos, pero de inmediato, pude
continuar con la conversación.
“Recuerdo la ocasión en la que me enseñaste la foto de la mujer que te
crio desde que eras una niña Liliana, a quien siempre consideraste tu
madre, ella nunca te desveló quienes eran tu verdadera familia, por una
razón, ella servía como doncella para una de las familias más poderosas
de la comarca, y tú desciendes de unas de las familias de gran prestigio los
“Godoy-Levar”.

Sus nombres eran Francisco, y Eloísa, tenían dos hijas Amalia su hija
mayor y Valeria su niña pequeña.
Amalia resultó una joven muy adelantada a su tiempo y con a penas, 15
años quedó embarazada del mozo que tenían trabajando en su finca,
aquello suponía un gran desprestigio para el honor de la familia, por lo
que decidieron mandar a su hija al extranjero, donde nadie supiera de su
estado, alegando que estaba cursando unos estudios allí, y llegado el
momento en el que tenía que dar a luz, la trajeron de vuelta a España,
donde de forma discreta y sin levantar sospechas, esperaron a que diera a
luz, y así fue, al poco nació una niña preciosa, que arrebataron de los
brazos de su joven madre y resolviendo llevárla a una casa cuna, donde la
abandonaron sin ningún tipo de escrúpulos, y fue a la joven Liliana a la
que dieron la orden de hacerlo, hecho que para esta joven marcaría su
vida. Por lo que a escondidas sin que los señores supieran nada, iba a

- 186 -
visitar al bebé, ósea a ti Sofía, hasta el día en el que se casó y junto con su
marido decidieron adoptarte y darle un verdadero hogar.
Pero la vida de Amalia ya no volvió a ser la misma, verse privada del amor
de su bebé, la asumió en una gran depresión y decidió romper todo lazo
familiar. Marchando de un lugar a otro, y carente de ilusión, aunque de
vez en cuando mantuvo un breve contacto con su hermana Valeria, pues
al fin y al cabo ella era tan solo una niña ajena a la atrocidad que habían
cometido sus padres.
Y ahora Sofía llega lo más duro de la historia- de nuevo mi boca se quedó
seca que casi me impedía pronunciar palabra, bebí agua, respire
profundamente e intenté continuar, pues observaba en ella su estado de
expectación esperando escuchar el final de la historia, totalmente
embelesadas-.
Un día en casa mientras no podía dormir, cogí el álbum familiar y me puse
a ver fotos que ya tenía olvidadas y.. ¡de repente me encuentro con una
foto, donde aparecía Liliana, junto a una familia, mi familia!…”

-¿Qué acabas de decir Lorena? ¿Tú familia? ¿Lo he escuchado bien, has
dicho tu familia? ¿Cómo puede ser eso? ¡No entiendo nada!… -Fueron las
palabras de Sofía en un estado de Shock-.

-¡Por favor Sofía, tranquilízate! Para mí no es nada fácil explicarte todo


cuanto estoy diciéndote, ¡pero dame unos minutos más, por favor, y así
podrás conocer el final de la historia!. -Ana entendiendo que todo aquello
no era fácil de asimilar, acercó su silla a la de Sofía y le puso su mano
junto a la suya, susurrando, “tranquila Sofía, tranquila, dejemos que nos
siga explicando ”.- Aquello la tranquilizó y pude continuar:

-“Ya podéis imaginar como me quede ante tal descubrimiento, enseguida


llame a mi padre que fue quien me contó algo de la historia, historia que
más tarde confirmaría mi abuela y mi madre, ósea tu tía, y tu prima, Sofía,
de todo esto me enteré hace tan solo unos días, pues quería estar segura
de que todo era así y que no me equivocaba en mis investigaciones, y todo
resultó cierto, aquella familia sin escrúpulos, es también mi familia, y el
sentimiento que albergo hacia ellos y lo que hicieron, son los mismos que
tú también albergas, y ahora solo quiero que se haga justicia. Por eso
hemos puesto todo en conocimiento de Lucía, quién viene de camino
dispuesta a que haga justicia contigo Sofía, se te a negado una herencia
que pertenecía a tu madre y que ahora te pertenece a ti.”

- 187 -
Ya en este término de la conversación nadie sabía ni que decir, ni que
hacer,todas quedaron impactaras por lo que habían escuchado y Sofía aún
no daba crédito a lo oído. Pero entonces llevada por una gran emoción me
preguntó:
-Y que puedes decirme sobre mis padres, ¿han fallecido? Pues si me dio a
luz con 15 años ahora tendría unos 85, ¿siguen vivos?.

-Con lágrimas en los ojos, tuve de nuevo que romperle el corazón, al


explicarle que su madre había fallecido y que de su padre nunca se supo
nada, y que su madre nunca dejó de buscarla, pero que sin embargo había
alguien que también había dedicado su vida a buscarla y que estaba
deseosa de encontrarse con ella, su tía Valeria, mi abuela.

Entre tanta tristeza, escuchar que por fin alguien de su familia había
estado mostrando interés por ella en todos estos años, la conmovió y
accedió a tener un encuentro con ella, pues ahora más que nunca quería
saber todo lo que había sucedido con “pelos y señales”, cosa que me
parecía totalmente normal. Y le prometí que organizaría tal encuentro lo
más rápido posible.

El tiempo había pasado rápidamente, ya era la hora de la cena y ellas ya


iban con retraso, gracias a que Karen nos aviso de que la directora ya les
estaba echando en falta en el comedor, por lo que decidimos intentando
disimular al máximo prosible el estado emocional en el que nos hallamos,
y no levantar sospechas y menos ahora.
Me despedí de mis chicas entendiendo que la noche para ellas sin duda
sería una noche de develo, puse al corriente a Karen para que estuviera
pendiente de ellas, yo volvería al día siguiente, con todo preparado.
¡Cuánto agradezco la disponibilidad de aquella joven, que fue para mí de
gran ayuda no solo en lo laboral, sino en lo emocional, ella siempre estaba
dispuesta a ayudar en todo cuanto pudiera.

Dispuesta a dirigirme a cada, me di cuenta que mi teléfono no había


sonado desde la última conversación que tuve la conversación con mi
padre, y al sacarlo del bolso vi que estaba completamente sin batería, me
sentí rabiosa, pues quizás me hubieran estado intentándome localizar
para algo importante, y justo ahora el dichoso dispositivo se queda sin
batería.
Al llegar a casa lo primero que hice fue ponerlo a cargar, pero al entrar,
me percaté de que la casa estaba vacía, y eso pocas veces ocurría, y me
- 188 -
llegue a preocupar un poco. A penas el móvil se encendió, vi unas diez
llamadas de mi padre y otra tantas de Erick. ¡¡Sabía que algo había
pasado!! ¿Pero qué?
Inmediatamente llame a mi padre para que me explicara, y sus palabras
fueron escuetas: “Estamos en la comisaría”, pero tranquila que todo de
momento está controlado.

-¿En la comisaría porqué?.. .¿Qué a ocurrido Papa?.

-¡Lucia ya está aquí, junto con Marcos y su gabinete de abogados. Ahora


está prestando declaración tú abuelo, y en cuanto llegue Manuela harán lo
mismo, pero ahora no puedo hablar, ya te seguiré contando conforme
sepa algo.

¡La bomba había estallado! ,,,Ahora pensaba en mi abuela, en como todo


esto le estaría afectando, al fin y al cabo ella era tan inocente como Sofía,
había sido manipulada al principio por sus padres, y después por su
déspota marido, ¡incluso a mí me costaba llamarle abuelo!. Y como lo
único que me quedaba era a esperar noticias de mi padre, seguidamente
llame a Erick, tan solo el temple de su voz, ya me calmo:

-“Erick te pido disculpas por no responder a tus llamadas, el dichoso


móvil se quedó sin batería, acabo de llegar a casa y ya pude ponerlo a
cargar, y al ver tus numerosas llamadas me e llegado a preocupar,¿Va
todo bien?”.

-¡Si tranquila, por mi parte todo está saliendo fenomenal, pero llamaba
para saber cómo estás tú?. Me gustaría si dispone de un momento para
poder quedar y vernos.

Y al encontrarnos en persona intentaba disimular mis emociones, pero


enseguida él me preguntó: ¿Cómo va todo Lorena?.

-¡Ufff Erick! Hoy a sido un día caótico, y entonces le conté la conversación


que tuve con las chicas, y todo cuanto habíamos descubierto, les hablé de
sus próximos reencuentros con Ruth, Emma, Darío y lo más doloroso , el
encuentro con la familia de Sofía, mi familia. Le dije que ahora ya estaba
todo en manos de la justicia y que estaban en comisaría prestando
declaración , ahora quedaba esperar que no tuvieran un has guardado en
las mangas y que echará por tierra toda nuestra investigación.”.
- 189 -
CAPITULO 37
Y como siempre, supo que decirme: “Ahora limítate a esperar, hay que
confiar en la justicia, además están las pruebas del ADN y eso cuenta
mucho, todo va a salir bien, y solo pagarán los culpables, no las personas
utilizadas por ellos en sus tramas, como pudieran ser tú madre o abuela”.

No sabía cómo tenía ese don, de saber que decir y cómo decirlo, pero el
caso es que apaciguó mi angustia.
Entonces le pregunté:

-“Bueno, siempre acabamos hablando de mí y mis problemas, ¡pero y a ti!


¿Cómo te van las cosas?… ¿Qué tal tus investigaciones?.

-¡”Tengo muy buenas noticias Lorena, todas las pruebas han sido
positivas y al ponerlas en funcionamiento a sido todo un éxito, aún no me
lo puede creer!. Me han propuesto asistir a un certamen sobre violencia
doméstica y allí presentar mis descubrimientos”.

-¡Pero eso es magnífico Erick! ¿Cuántas vidas se podrán salvar gracias a


tus investigaciones? ¡Estoy orgullosa de ti! - Y sin poder darle tregua le
bese. Aquel beso confirmó sin lugar a dudas que él, era el amor de mi vida
cuando me lo correspondió!.

-“Emocionado me contó, que habían puesto en funcionamiento el


experimento en diferentes tipos de personas, y que todo resultó un éxito,
la pulsera cumplió su misión y sus descargas emitidas en el agresor
impidió que este cometiera algún daño a sus víctimas, incluso a pesar de
que nos excedimos un poco arriesgándonos, pusimos este dispositivo a un
presunto pederasta a quien nunca podíamos pillar en sus actos delictivos,
le pudimos un señuelo, un joven, que se ofreció para ellos y dejamos pasar
el tiempo haber que pasaba, su comunicación empezó por internet, y esta
llevó a organizar un encuentro físico, y fue en el momento en el que este
ser, estando enfrente del joven, no pudo refrenar sus instintos animales,
desplegando en su sistema el nerviosismo mental junto al estado de
sudoración, lo que justamente la máquina necesitaba para activar su
sistema de alarma, y justo al acercarse al joven, sufrió tal descarga, que
sin poner en peligro su vida, lo dejó en estado de caos, sin poder dar un

- 190 -
paso más, cayendo redondo al suelo, Justo lo que necesitamos para su
detención, ¡Lo hemos logrado Lucía!.Sin duda no podremos erradicar por
completo esta lacra, pero lo cierto es que gracias a todo cuanto hemos
desarrollado, la vida de muchas personas cambiarán. ¡Y eso es un buen
comienzo!.”

No podía creer que todo aquello que empezó como una simple
conversación, tuviera tanta repercusión, pues ahora la vida de Erick
pasaría de ser tan solo un aplicado estudiante, a ser él creador de algo
excepcional,¡me sentía súper orgullosa de él! .Y no me importaba que
durante un tiempo tuviéramos que estar separados, era por una buena
causa y nuestros sentimientos no tenían porqué menguar. Por eso
contaba con todo mi apoyo.

Pero como sucede en la mayoría de las veces la alegría dura poco, ya se


adentraba la noche y mis padres no habían llegado aún, entonces recibí
una llamada de Karen, en su tono la noté angustiada: ¿qué pasa? – le
pregunté insistentemente- ¿les ha ocurrido algo a las chicas?.

-¡Tu solo ven lo más rápido que puedas, por favor?.

Aquellas palabras me derrumbaron, pensando que alguna de mis chicas


no pudo hacer frente a todo cuanto les conté y eso les había causado algún
daño..¡Dios mío, porque no usé más tacto!¿Porque no callé? No soportaría
que les hubiera pasado algo por mi culpa.
Erick algo abrumado por la situación se ofreció a llevarme a la residencia,
para ver que sucedía.
Al llegar, vimos a las chicas esperando enfrente de la sala de enfermería y
eso me tranquilizó, ver a María, Sofía y Ana aparentemente en estado de
buena salud, hizo que respirara algo más relajado: ¡pero espera! ¿A quien
no veía era a Carmen?.
Inmediatamente Karen salió y me hizo entrar en la sala, pudo hacerlo ya
que Manuela no estaba en la residencia, pues la habían llamado para
declarar.
Y entonces me explicó lo sucedido, Carme empezó a sentirse más y
llamaron al servicio de urgencias, quien tras una larga ocultación y por los
síntomas que presentaban nos dijeron que padecía : “Arteriosclerosis”.

-¿Y eso que és? ¿Nunca en mi vida había escuchado esa palabra?.

- 191 -
-Entonces la forma más sencilla posible, me lo intento explicar:

-“Con la vejez, las arterias se empiezan a endurecer y se van estrechando,


lo que ocasiona, entre otras cosas problemas como enfermedades
cardíacas,cerebro vasculares, renales etc. Y Carmen ya lo tiene todo muy
avanzado.”

-¡Pero!,¿cuando llegó a la residencia no se le hicieron todo tipo de


pruebas, como es posible que eso se les pasara por alto algo así ?.- añadi-.

-“No es que se pasará por alto, Isabel descubrió los antecedentes médicos
de todas las pacientes, y también el de Carmen, Manuela lo tenia a buen
recaudo como algun informe más, pues sabía que con esas dolencias no le
quedaba mucho de vida, y como era de esperar ya tenía firmado un
documento a favor de la residencia como heredera universal de su
fortuna.”.

-¿Fortuna dices?, ¿pero si Carmen era una mujer humilde, que vino aquí
porque no tenía donde acudir, de haber tenido dinero, hubiera hecho algo
diferente, no crees?”.

-Y lo hizo, de forma anónima donó gran parte de su herencia a un


orfanato. Cosa que su nuera no aceptó de buen agrado, pues pensó que lo
había donado todo, por eso ese rechazo hacia ella, pero Carmen fue cauta
y se dejó algo para si, pero las mentiras y engaños de Manuela le hicieron
firmar unos documentos, que si a la vez ella pensaba sería para ayudar a
sus amigas a mejorar las instalaciones de la residencia, lo cierto era que
solo mejoraría la calidad de vida de esa indeseable mujer.”.

¡No me lo podía creer! ¿Hasta donde llegaría la maldad de esa mujer,es


que no tenía ni una pizca de humanidad?. Solo confiaba en que por fin
pagara por todo el daño que había hecho.

Su estado era muy crítico, de hecho el médico de guardia nos dijo que nos
preparáramos para lo peor. Y así sucedió, a la mañana siguiente su
corazón dejó de latir, y con el suyo un pedacito del nuestro, ella había sido
de las últimas en entrar, pero su espíritu altruista y su buen humor puso
el toque de gracia en todo cuanto hacia, y él hablar de su
“enamoramiento”, les volvía a mis chicas al estado de una juventud casi
prácticamente olvidada.
- 192 -
Todas les dimos nuestro último adiós, incluido su “ gran enamorado”.
Fueron momentos duros, pero por desgracia en las residencias hay
muchos de estos, aunque prácticamente nadie los ve o los siente. Pero son
personas que por una cosa u otra acaban en lugares como estos, que si no
tienen la dicha de encontrar personas que les cojan cariño y les dediquen
la atención que necesitan, se van de este mundo sin que nadie los eche en
falta. Como ocurrió en el caso de su hijo y nuera, dejaron que se marchara
de sus vidas una mujer que se merecía todo el cariño de su hijo, pero que
no lo obtuvo ni en el ocaso de su vida y ya no podía darse marcha atrás. La
indiferencia que percibía en ellos tras la marcha de Carmen, me confirmó
que el cariño que recibió de nuestra parte en sus últimos momentos
compensó el cariño que carecía de ellos.
Simplemente dijeron que sus cosas personales como ropa zapatos etc, los
donaban a la residencia, que ellos no querían nada. ¡Por Dios! ¿Cómo
podían decir eso? ¡Ni siquiera consideraron la posibilidad de quedarse
con algún recuerdo de ella! ¡Me pareció todo tan lamentable, que ni
siquiera quise darles el pésame, pues posiblemente ni lo hubieran
sentido!.
Llegue a casa totalmente devastada, me extrañó que mis padres aún no
hubieran llegado, sabía que el interrogatorio sería intenso, pero yo ya no
estaba para más “emociones”, me duché y me fui a la cama sin tomar
bocado, el estómago se me había cerrado, ahora mis pensamientos
estaban en todos sitios, menos en mi estado de salud.

Desperté tras el sonido de cerrar la puerta e inmediatamente me levanté,


en el salón estaban mis padres con rostros que evidenciaban su
agotamiento físico, no sabía que hacer si preguntarles o guardar silencio
hasta que ellos me dijeran, pero mi curiosidad como siempre era la que
mandaba:

-¡Papá qué tal estáis? ¿Qué a pasado en todas estas horas?. Sé que no
tendrás ganas de hablar, pero necesito saber, a sido una noche muy dura
para mí también, pero necesito saber que es lo que a pasado.

-“Simple y llanamente, a pasado lo que tenía que pasar, han tomado


declaración a todos los implicados, se han verificado las pruebas y en
resumen tanto tú abuelo, como Manuela han quedado en prisión
preventiva, listos para un juicio, y no creo que salgan muy bien parados”.

-Y a mamá ¿que va a pasar con ella? -pregunté muy angustiada-.


- 193 -
-“Ella de momento no está incriminada, no han encontrado nada que la
vincule con este delito, quizás tan solo reciba una amonestación legal, por
no hacer nada, pero tranquila que continuará con nosotros, ahora ha
subido a descansar”.

Eso más o menos me tranquilizó, sabía que ella no había actuado bien y
nunca defendería su actitud, pero también poniéndome en su lugar, no
sabía a qué presiones tuvo que afrontarse al tener unos abuelos y un
padre tan tajantes ¡en fin, lo importante era que ya solo quedaba que todo
estuviera como en un principio debía de estar. Pero de nuevo vino a mi
mente la imagen de Carmen, ¿porqué no pensé en hacer algo por ella?,
¿Como no me di cuenta de que cada vez estaba más débil?. ¡Me sentía tan
culpable!.

Antes de que mi padre se echaran un poco para descansar, le conté todo,


incluso la pérdida de Carmen. Esta vez no supo que decirme y lo entendía,
estaba mentalmente bloqueado, mi madre había tenido episodios de
ansiedad aquella noche en la comisaría y él tuvo que sacar fuerzas para
tranquilizarla, yo lo veía como “mi Superman”, pero era un hombre de
carne y hueso y de sentimientos humanos como cualquiera. Y que él
también se desmoronada era de lo más normal.

De nuevo el sonido de mi teléfono rompió el momento padre e hija.

Era Karen, que desconociendo los últimos acontecimientos sobre mis


padres, me pidió si por favor podía ir a la residencia, que no pasaba nada
grave, solo quería enseñarme algo. Y como era costumbre en mi, me
presente allí lo más rápido posible.
Al llegar me dijeron que Karen estaba en el dormitorio de Carmen
recogiendo sus cosas, me dirigí hacia allí, piqué a la puerta y al abrir vi
una cara de asombro en su rostro. Le pregunté ¿qué era lo que pasaba?..
Entonces me dio una carta escrita por Carmen, no tenía remitente, pero
por lo que ponía sin duda iba dirigida a su hijo y nuera. Entonces la
curiosidad nos pudo y la leímos, pues estaba abierta y en ella decía:

-“Querido hijo, sé que si estás leyendo esta carta, es porque yo ya no estoy


aquí, antes de irme he querido dejarte esta nota, pues te conozco desde el
comienzo de tu vida, sé de tus cualidades y de tus defectos. Pero también
sé del gran amor que siempre has sentido hacia mí persona, pero que por
- 194 -
cuestiones de la vida, fueron cambiando cuando conociste a la mujer de tu
vida. No creas que voy a recriminarte nada, pues sé que todo cuanto a
pasado no a sido promovido por ti y aunque no puedo negar que mi
corazón se quebró el día que tuve que marcharme, no os culpo, ni a ti ni a
tu esposa, mi felicidad siempre a sido y será que vosotros seáis una pareja
feliz como yo lo fui, pero ya las cosas han cambiado, posiblemente al leer
esta nota, es muestra de que ya no formo parte de vuestras vidas ni de la
de nadie, simplemente me fui.
Pero antes quería decirte que estos meses en la residencia he sido la
mujer más feliz del mundo, he conocido la buena amistad, mujeres
luchadoras que con su ejemplo solo me dieron el valor de seguir, pues mis
problemas no llegaban a la suela de sus zapatos, comparados con sus
tremendas vidas. Por eso tuve la fortaleza para escribir esta nota.
Te hable en alguna ocasión de mis ahorros, los que nunca te mostré, pues
no quería que por el maldito dinero os vierais obligados a cuidarme.
Hice obras buenas con el, como tú bien sabes y ayude a muchas personas
necesitadas. Y por supuesto tú te llevarás tu parte, tal como he dejado en
manos de un administrador, pero antes quiero que sepas, que desde que
marché de tu casa, todo cambio para mí y di un giro en mi testamento. He
dejado gran cantidad de mis bienes, a una persona, totalmente
desinteresada por lo material, pero que estoy convencida que ella
utilizará el dinero de la manera más provechosa posible, se llama Lorena,
en estos pocos meses la he sentido como la hija que no pude tener, todas
mis compañeras me hablaban constantemente de ella, pero no fue hasta
que la conocí, se sentó junto a mi, escuchándome y poniéndose en mi
lugar, con mis llantos, sufrimientos y alegrías cuando creció en mí un
apego especial hacia ella.
Te cuento todo esto para que no le guardes ningún rencor, a sido mi
decisión y como tal, la tenéis que respetar.
Ella al igual que tú, cuando conozca sobre mi decisión se sentirá algo
abrumada, por favor, no la agobies, facilítale todo lo que puedas sin que
ella se siente culpable, que no llegue a pensar en ningún momento que se
a quedado con algo que te pertenece a ti, porque a ella la sentí como una
hija, y, como tal recibirá la herencia de una hija. Pero tranquilo que ya hay
alguien que se encargará de todo.
La única pega es que la directora creyéndose más lista que yo, me hizo
firmar un documento para ceder mi fortuna a la residencia, lo que ella no
sabe es que mi testamento lo hice justo después de firmar ese documento,
el cual por cierto, puse una firma que no era la mía para que no tuviera
validez. La persona a quien escogí desde hace años para que se encargara
- 195 -
de que se cumpliera mi última voluntad a sido siempre mi
administrador, quien tiene toda mi confianza, pues fue el amor imposible
de mi juventud y quien siempre veló por mi, desde que tu padre nos
abandonó.
Solo me queda desearos mucha dicha y felicidad, y darte la tranquilidad
de saber que mis últimos meses de vida fui feliz, muy feliz.”

TU MADRE QUE TE QUISO CON LOCURA…

El nivel de reacción por mi parte quedó nulo, no sabía, no entendía.


¿Porque Carmen nunca mencionó nada de esto?. Me sentí totalmente
abrumada, Karen la pobre, estaba impactada al igual que yo, pues sin
duda temería la reacción de parte de sus familiares y las represarías que
pudieran querer tomar contra mi, a pesar de que Carmen lo había dejado
todo bien hilado, pero por desgracia ¡el dinero no entiende de lazos de
familia, ni de amistad!.
Le pedí a Karen que guardara ella la carta, yo ahora no podía pensar, eran
acontecimientos desagradables los ocurridos recientemente y notaba que
las fuerzas me empezaban a fallar.
Después de despedirme de ella, intenté dirigirme hacia la puerta de salida
y a partir de ese momento no recuerdo nada más.

Desperté en una habitación rodeada de máquinas, sentía las manos de mis


padres agarrándome cada una de las mias y al abrir los ojos ambos
estaban inclinados sobre mi cama, agotados, esperando a que despertara.

Al parecer había caído desplomada y Karen tras llamar a una ambulancia,


avisó a mis padres y le comunicó todo lo sucedido.

Al ver que desperté, llamaron de inmediato al médico, quien no tardó en


llegar y sentándose en una silla a mi lado, me explicó cuál era la situación.

- 196 -
-“¡Bueno Lorena! Se nota que eres una chica fuerte, pero te estás
confiando mucho en tu propia salud y eso no te favorece. Ya he visto que
has tenido otros episodios de estrés y por las pruebas que te hemos
hecho, hay que controlar un poco más esa salud, te vas a quedar unos días
aquí en reposo absoluto, hasta que veamos que todo vuelve a la
normalidad, pues ahora esto solo a sido un aviso, pero puede que el
próximo no nos deje tiempo para poder actuar .”

-¡Pero, Doctor! ¡No puedo quedarme!. Hay muchas cosas pendientes que
tengo que hacer, y no puedo dejar pasar más tiempo.

Entonces mi padre intercedió en la conversación planteando el tema de la


siguiente manera razonable:

-¡Vamos a ver Lorena! Nadie mejor que yo sabe a lo que te refieres, pero
de nada servirá que por no guardar reposo unos días, al final salgas y no
puedas hacer nada por nadie, pues no tendrás fuerzas ni para sostenerte a
ti misma, haz caso al Doctor, solo se trata de unos días, pero ya te aseguro
yo que: “Esto no es negociable”, ¡no es que te pidamos que te quedes, es,
que vas a quedarte, no tienes opción!.¡Te lo repito, no es negociable!.

Ante aquellas palabras, no me quedó otra que acceder. En cierta forma


sabía que tenía razón, mi cuerpo había pasado momentos muy tensos y
estos pasarían factura.
Aprovechando que el médico ya se marchó y que mi madre salió a la
cafetería, aproveché para contarle a mi padre sobre la nota que había
encontrado Karen y lo que él ella decía.
Como era de imaginar, él también quedó algo impactado, pues tampoco
esperaba algo así de una de las residentes, pero me dijo que no me
preocupara, que ahora me tocaba descansar y recoger fuerza, que él
averiguaría todo lo relacionado y me pondría al día.
En ese momento unos toques en la puerta paró la conversación padre e
hija, y al abrirse allí estaba él, Erick con un precioso ramo de flores que
eclipsaban aquella triste habitación de hospital, como las estrellas cuando
brillan en una noche oscura.
Al ver el brillo que mis ojos reflejaron al ver a Erick, mi padre a fin de
dejarnos solos, disimulando dijo que bajaría a buscar a mi madre.

- 197 -
CAPITULO 38

Durante unos segundos no hicieron falta las palabras, nos mirábamos el


uno al otro, tan solo saber que estaba allí a mi lado sentado junto a mi,
hizo que mi cuerpo se relajara de tal manera que quede completamente
dormida.
De echo ni fui consciente del tiempo que estuvo allí, ni del momento en el
que marcharon, pues al ver que dormía plácidamente no quisieron
despertarme.

A la manaña siguiente me sentía renovada, sin duda la medicación había


surtido efecto y el descanso que necesitaba aquella noche lo obtuve.
Al mirar por la ventana vi que amaneció un día gris y triste, llovía y el
viento movía las hojas de los árboles dándoles un silbido que incluso
llegaba a relajarme. Pero aún así, la tristeza me consumía al pensar que la
próxima vez que fuera a la residencia, Carmen, mi Carmen ya no estaría
allí, con su amplia sonrisa. Tenía que ir haciéndome a la idea, pero era
algo que sabía me costaría.
La entrada de la enfermera para hacerme la analítica, rompió el silencio
de aquella triste habitación. Aún mantenía el olor de aquel fragante aroma
a rosas recién cortadas que me trajo Erick.

Después de que me trajeran el desayuno, recibí un mensaje de mi padre


interesándose en cómo había pasado la noche y tras hablar con él, me dijo
que en cuanto mi madre se despertara acudirían al hospital, al parecer la
noche tampoco fue muy agradable para ella y no había descansado hasta
ya entrada la madrugada, le dije que no se preocupara que yo estaba bien,
ahora era mi madre y mi abuela quienes necesitarían de su apoyo.
Intenté despejar mi mente de estos tristes pensamientos y centrarme en
lo que faltaba por llegar, el reencuentro entre Ana y su hermana Ruth.

Centrada en ello, me volvió a la realidad escuchar unos susurros por el


pasillo, acompañados de un sonido de lentos pasos, casi a ras de suelo,
que se acercaban hacia mi habitación, un toque en la puerta me sacó de
dudas, allí estaban mis “chicas”, las miré toda asombrada y dije:

-¡Eyyy! ¿Pero cómo es posible? ¿Qué hacéis vosotras aquí? ¿Hace un día
horroroso?¿Como habéis salido de la residencia?.
- 198 -
Todas mis preguntas encontraron respuesta, cuando tras ellas apareció
Karen.

-¡”Buenos días Lorena! ¡Ya sé lo que vas a decir! Solo puedo contestar que
tú ya las conoces, se propusieron venir a verte y hasta que no han
conseguido convencerme no han parado, ¡era un no parar!, y ya ves
“quien la sigue, la consigue”, eso es lo que a pasado. Han madrugado, se
han aseado y antes de darme cuenta ya estaban esperándome en la sala
para que las trajera, ¡que más puedo añadir”!.

Yo las entendía, para ellas hacer frente a la pérdida de Carmen era muy
duro y salir de la residencia para venir a verme sin duda era algo que les
haría olvidar por un momento sus penas. Y a mi también.

Estuvimos hablando y recordando durante horas que pasaron tan


rápidamente que ni fuimos conscientes de ello, hasta que llegó la hora de
la comida, entonces se marcharon, recordándome sus deseos de que me
recuperara pronto y que volviera pronto con ellas, pues la residencia
aunque había mejorado muchísimo en manos de Lucía como directora, no
era lo mismo con la falta de Carmen y con mi ausencia. Les prometí estar
con ellas en cuanto me dieran el alta. ¡ Aquello las tranquilizó y volví a
escuchar el murmullo y los pasos a ras de suelo mientras marchaban por
aquel pasillo.

No había acabado de terminar de comer, cuando prácticamente a la vez


llegaron a la habitación mis padres junto con el Doctor, todos tenían una
amplia sonrisa en sus rostros, lo que evidenciaba que al menos no traía
malas noticias.

-“Bueno Lorena, la verdad es que no dejas de sorprenderme, tu estado de


salud a mejorado considerablemente en tan solo unas horas, reconozco
que pocos pacientes tienen esa capacidad, por lo que considero, que si me
das tu palabra, no hay motivo para retenerte más tiempo en el hospital.
Pero eso si, me tienes que dar tu palabra, tienes que guardar reposo
absoluto, nada de tensión, nada de estrés, tú salud está en juego,¡no lo
olvides!.”.

- 199 -
Aquello era lo que me faltaba escuchar para renovarme completamente,
ante la perplejidad de mis padres, salté de la cama y de forma espontánea
le solté un beso en la mejilla.

-¡No se preocupe Doctor, se lo prometo, me tomaré las cosas con más


calma!.

Rápidamente me vestí, ante la mirada impactada de mis padres, a quienes


ante la emoción de marchar a casa, ni siquiera había compartido con ellos
ni un simple :“Hola”.
Pero ellos viendo mi emoción no necesitaban nada más.
Nos fuimos para casa. Allí intentaría guardar reposo, pero me conocía
perfectamente y sabía que al día siguiente ya estaría visitando a mis
chicas, aunque en ningún momento dije nada a mis padres a fin de no
preocuparlos, bastante tenían ellos ya en sus cabezas como para
aumentar su preocupación.
Mi padre una vez se aseguró que estábamos bien, decidió ir a los juzgados
para poder conocer cómo iban las cosas, ellos sabían que aquella mañana
les tomaban de nuevo declaración, pero a fin de no preocuparme no me
dijeron nada.

Más tarde me enteré que la declaración de mi abuelo fue totalmente


desafortunada, a pesar de los esfuerzos por parte de su abogado a que no
hablara, en varias ocasiones mostró su tán acentuada arrogancia ante la
jueza, interrumpiéndola en ocasiones, a pesar de recibir amonestaciones
hasta el grado que la propia jueza le contestó en tono enfadado:

-“Le he dicho que se mantenga callado, soy la Autoridad Judicial Suprema,


no lo olvide, podrá volver hablar conmigo cuando aprenda a filtrar sus
ideas, pensamientos y palabras. Pero antes voy a decirle algo, al igual que
la lengua saborea la comida, el oído prueba las palabras y por todo cuanto
estoy escuchando, me doy cuenta que todo cuanto dice es una farsa.
Nosotros individualmente no determinamos lo que es justo, ni decidimos
lo que es bueno o no, de eso se encargará la justicia. Pero por el momento
le pido que por favor abandone mi sala”.

Supe de lo sucedido días después de que otro desagradable suceso


ocurriera y el cual nunca hubiera pasado ni remotamente por mi cabeza.

- 200 -
Como ya tenía decidido hacer, a la mañana siguiente cuando escuché que
mis padres marchaban de nuevo para los juzgados, aprovechando el
momento me vestí y rápidamente me dirigí a la residencia “lo prometido
era deuda”, y le había prometido que encuanto saliera del hospital, iría a
verlas. Y eso hice. Sus caras de alegría al verme me reconfortaron.
Pero aquella alegria duró poco para mí, pues a media mañana,
desconociendo mis padres que yo estaba en la residencia, recibí una
llamada.
Era mi padre, me decía que no les esperara para almorzar. Al principio
noté que no quería darme más explicaciones, pero él sabía cómo era, y yo
intuí que el motivo por el que no vendrían sería importante, por lo que
insistí en que me dijera que había pasado, y aunque con sus palabras
cautelosas intento no preocuparme, me dijo que estaban en el hospital.

-¿Cómo dices?¿Esta bien mamá?.

Pensaba que los constantes ataques de ansiedad a mi madre le habían


llevado al hospital, pero en este caso no era ella, sino mi abuelo, lo habían
ingresado debido a un desvanecimiento que tuvo durante el juicio, y que
le estaban haciendo pruebas.
Seguidamente me fui prácticamente sin despedirme de mis chicas, ellas
entendieron por mis palabras y mi rostro que algo grave pasaba, pero su
prudencia les hizo no preguntar, tan solo me desearon que todo fuera
bien, y me marché.

Ya, en el hospital el panorama no pintaba nada bien, mi padre me había


omitido, que mi abuelo había sufrido un ictus hemorragico, tal como nos
explicó el médico, la causa fue producida por la hipertensión, unida a la
diabetes que padecía desde hace años. Esto junto con su sobrepeso y su
gran adicción al tabaco, había hecho un “cóctel molotov”, y el resultado no
presagiaba nada bueno.
La desolación de mi madre y mi abuela era angustiosa, ellas sin duda no
esperaban un desenlace así.
Y yo, a pesar de esa rabia interior que sentía hacia él, no quería que su fin
llegara de esta manera.

Pero solo quedaba esperar .

Me acerqué a mi abuela, no quise decir nada, solo la abracé, compartiendo


juntas las lágrimas de dolor. Pero entonces, un gesto suyo me descolocó
- 201 -
por completo. Sacó un pañuelo de su bolsillo, se secó las lágrimas y
seguidamente también las mías y me dijo:

-“¡Ya basta de llorar!. Voy a contarte algo, sé, que lo que voy a decirte es
horrible, pero no puedo callar más.”

Aquellas palabras dichas de la forma en que las pronunciaba, hizo que mi


piel se erizara ¿qué podría haber más horrible que esto que nos estaba
pasando?. La miré fijamente a los ojos, sin soltarle la mano y pregunté:
¿Qué a pasado abuela? ¡Dime, por favor!. Y lo que escuché me desoló
completamente.

-“Lo que voy a contarte nadie más lo sabe, es más, ni siquiera tú abuelo. Si
él se hubiera enterado de que yo lo sabía, no sé qué hubiera pasado.
Hace muchos años, al poco de nacer tu madre, tu abuelo invitó una noche
a dos de sus mejores amigos, y llevados por un estado de completa
embriaguez, cada uno empezó alardear de sus fechorías de juventud. Yo
desde la cocina mientras recogía, no podía evitar escucharles. Entonces
escuché decir algo a tu abuelo, que me destrozó la vida desde entonces.
Alardeó de que cuando trabajaba de jornalero abusó de la hija de su jefe,
la calificó de una joven muy espabilada para su edad, a pesar de tener solo
quince años, escuchar aquello, me hizo agudizar el oído, pues tuve un mal
presentimiento. Y no me equivoque.
En su alarde de ironía, dijo que la joven había quedado embarazada, pero
este ser repugnante, en vez de asumir las consecuencias, amenazó a la
joven de que si decía algo, la acusaría a ella de haberle provocado.
Y si te estás preguntando, lo que yo me pregunté en aquel momento, la
respuesta es, “Si”, era mi hermana de la que estaba hablando. Lo que le
pasó, no fue consentido, fue una abominable violacion.
Mi hermana no quiso decirle nada a mis padres sobre quién era el padre,
sabía que la tacharían de algo que no era, y eso fue lo que pasó. En cuanto
mis padres se enteraron de su embarazo, la mandaron al extranjero, y el
resto de la historia ya la conoces. Pero lo que aún no sabes, es que el
despreciable de tu abuelo, siguió en la finca ganándose el respeto de mi
padre, como si nada hubiera pasado. Llegando incluso a camelarme una
vez crecí, hasta el grado de llegar a enamorarme, pero solo buscaba la
fortuna de tus abuelos y no le importaba nada más.
Mi hermana cayó en una fuerte depresión, cuando le quitaron a su
pequeña, nunca más volvió a ser la misma.

- 202 -
Cuando supo que tu abuelo y yo nos habíamos prometido, lejos de
contarme lo que había pasado, simplemente desapareció, no quiso saber
nada de nadie, nunca entendí porque esa actitud conmigo, pues yo
desconociendo por completo lo que había sucedido, la sentía cada vez más
alejada de mí también.
Hasta que años después supe de su paradero, y fue cuando ella misma me
contó la historia. ¡Me rompí en pedazos!.¡ Y aún sigo rota!
No podía creer lo que estaba escuchando, un nudo en la garganta me
ahogaba, no podía ni imaginar el duro calvario que mi hermana había
pasado durante toda su vida, y sin poder desvelar nada, por las amenazas
de tu abuelo.
Ella decidió volver a desaparecer, pero me hizo prometer que la ayudará a
buscar a su hija, tan solo me pidió que no le dijera nada a tu abuelo, pues
ella temía, que si él descubría que yo lo sabía, nos pudiera hacer daño a
las dos, incluso podría hacerle algo a su hija si él la encontraba antes. ¡Qué
se yo!
Su maldad no tenía fin.

¡Y se lo prometí!. Pero a partir de entonces, mi relación con tu abuelo


cambió por completo, no quería que me tocara, oír su voz chirriaba en mis
oídos, y simplemente su presencia me repugnaba. Pero decidí aguantar,
ya había nacido tu madre y mi padre había forjado una relación muy
estrecha con el, queriéndolo como un hijo, incluso en muchas ocasiones
me recriminaba mi poca atención hacia él. ¡Si él hubiera sabido la verdad!.
Pero eran otros tiempos, en los que las mujeres no teníamos
prácticamente ni voz ni voto.
Han sido años verdaderamente duros para mí, hija mía, saber de esta
desagradable historia y no poder decir nada a nadie.
¡Me enteré demasiado tarde!. Ya había perdido a mi hermana y a su hija, y
no quería ni imaginar el poder perder yo a la mía, a tu madre. He
aguantado como he podido, por eso siempre mi obsesión de encontrar a
Sofía, se convirtió en una prioridad para mí, y ahora tú, mi pequeña, es
quien no sé ni cómo, has dado con ella. Por eso necesito verla, conocerla
en persona y contarle la verdadera historia de lo que pasó”.

Yo, estaba petrificada.

Pero, lo que se nos pasó por alto, era que en la puerta apoyada estaba mi
madre quién estuvo escuchando toda la conversación sin hacer ningún
ruido, por temor a que la descubriéramos y que tras escuchar todo, se
- 203 -
puso frente a mi abuela, inclinó su rodilla al suelo y exclamó en tono
desolador:
-“¿Porqué nunca me dijiste nada mamá? ¿Porque has cargado con todo
este peso tantos años? ¡Sofía es mi hermana!. Y yo sabía desde hace
tiempo de su paradero, ¡es mi hermana mamá, como pudiste ocultarme
algo así!.

No sabía si aquellas palabras eran de reproche, de incredulidad o de


aceptación, el caso es que ambas se abrazaron y lloraron amargamente.

Mi padre quien había salido a por unos cafés, al llegar y ver la escena se
temió lo peor, que mi abuelo había fallecido.
Pero enseguida me levanté y fui hacia él dejándolas a las dos solas, tenían
mucho de que hablar, y yo con lo que había descubierto ya era suficiente
para ese día.
Pero mi padre era mi mayor confidente, y tras apartarnos a otra sala, le
conté todo cuanto mi abuela me había revelado. ¡Ni que decir tengo de
cual fue su reacción!. La rabia se apoderó de él, ya no solamente pensaba
como hombre, sino como abogado, y quería que todo el peso de la ley
recayera sobre él.
Tuve que tranquilizarle, todos habíamos estado engañados durante años,
pero ahora, él ya estaba apunto de pagar por todo lo que había hecho.

Por eso cuando, el médico salió y nos llamó para notificarnos que mi
abuelo no lo había podido superar y había fallecido. Ninguno de nosotros
pudo llorar su pérdida. Y, ¡qué triste es tener que decir esto, cuando un
ser al que has querido se va, pero ninguno de nosotros lamentó su
marcha!.

Ahora había un secreto familiar, que de saberse, solo sería para causar
más sufrimiento a personas inocentes, por lo que decidimos que a parte
de Sofía nadie más sabría de esta abominable historia.
Pero Sofía debía de saber que tenía una hermana, y ambas tenían que
disfrutar de esta relación, de la que se les había privado durante los años
que les quedarán.

Los días posteriores fueron un tanto incómodos, pues todos cuantos


acudieron al funeral, hablaban de mi abuelo como un hombre bueno,
generoso y de buena reputación.¡Qué ignorancia la suya!. Pocos realmente
sabíamos el tipo de persona que fue. ¡Pero por fin esos días pasaron!.
- 204 -
CAPITULO 39

Los días habían pasado, y las emociones se fueron templando. Todo lo


habíamos hablado. Y ya sabíamos que hacer, una vez Sofía supiera la
verdad.
Volvimos cada uno a nuestra rutina, y entre ellas seguía él visitar a mis
chicas, pero ahora tocaba otro momento de emoción, el reencuentro entre
Ana y su hermana Ruth.

Karen ya lo tenía todo organizado, su ayuda me vino como bálsamo de


aceite, los días anteriores me habían dejado muy descolocadla, pero
gracias a ella, ya estaba todo preparado. Ruth y su hija ya estaban en
España y en unas horas estarían en la residencia.
Recuerdo ese día con un especial cariño, recuerdo que me arreglé como
para un acontecimiento importante, usé mi mejor perfume y mi emoción
era “la de una niña con zapatos nuevos”.

Una vez en la residencia y acompañada por Karen nos dirigimos a la sala


donde sabíamos que estarían todas reunidas, Sofía ya sabía de este
encuentro, pues su hija se lo había revelado antes de ir esa mañana a la
residencia, pero quiso ocultar la sorpresa, para que Ana no sospechara
nada, y así fue.
Pero lo que pasamos por alto, era que Ana era demasiado avispada y al
ver como nos acercábamos a ell con la alegría reflejada en nuestros
rostros, exclamó : ¡“Por fin a llegado el momento más feliz de mi vida”!.

Y no hizo falta nada más, ante la evidencia de que ya lo imaginaba, nos


dirigimos al despacho donde ya estaban Ruth y Lidia, era un momento
tenso y lleno de emociones para todos, pero especialmente para Ana,
antes de entrar, se paró, no podía controlar el desfile de lágrimas que
salían de sus ojos, y sin esperármelo me dio tal abrazo, que me puse a
llorar como una niña, cogió fuerzas y me dijo: “Has logrado hacer, lo que
nunca pensé se haría realidad, no me quedará suficiente vida para
agradecerte este momento, te quiero mi niña.”

Aquel momento se grabó en mi mente como “oro fundido”.

Y tras abrir la puerta, allí estaban, si Ana estaba sumida en una gran
emoción, Ruth estaba que no era capaz de mantenerse en pie, pero al
- 205 -
verse, ¡ese instante! Parecía que el mundo se paró.. Ambas se abrazaban,
se tocaban sus rostros, se volvían a mirar, y todo esto añadiendo
continuamente la frase: “Eres tú, no me lo puedo creer, tú, mi tan añorada
hermana?.
Decidimos respetar su intimidad y salimos del despacho, sin duda ellas
también tendrían mucho de lo que hablar y compartir.

Intentamos cada una volver a nuestra labor, Karen volvería a la


enfermería para continuar con los cuidados de los ancianos de aquella
sección, Lucía e Isabel aprovecharon que su despacho estaba ocupado
para ir a tomar un café, yo preferí volver con mis chicas, a quienes tras
haber contado Sofía a qué se debía que nos hubiéramos llevado a Ana,
todas estaban eufóricas de alegria. Eso siempre me recordaría un dicho
que en cierta ocasión escuché : “Una pena, cuando es compartida, es
media pena, pero una alegría compartida es el doble de alegria.”. Y nunca
un refrán fue tan cierto como resultó este en aquel momento.

Cuando llegue donde estaban mis chicas, Sofía se levantó y se dirigía hacia
a mi, sabía que algo me diría relacionado con todo lo que había pasado.
Posiblemente quisiera saber en qué estado me encontraba tras el
fallecimiento de mi abuelo, aunque ella desconocía el resto de la historia,
pero me sorprendió que no fuera para ello:

-¡Lorena! ¿Podemos hablar un momento a solas?.

-¡Por supuesto Sofía, acompáñame a la sala de visitas, allí estaremos más


tranquilas! ¡Dime, que ocurre?.

-Ante todo me gustaría saber que tal ha resultado el reencuentro de mi


gran amiga Ana con su hermana.

-Ufff Sofía aún tengo el cabello de punta, la emoción a sido insuperable,


ahora las hemos dejado a las tres hablando en el despacho, tiene una vida
que poner al día, pero a sido realmente emocionante, créeme.

-¡Cuánto me alegro por mí Ana! ¡Ojalá la vida compense aunque sea en el


atardecer de su vida, todo aquello que le robó a ella y a su familia.

-¡Estoy segura de ello, Sofía! Y bien, ¿Qué querías comentarme?.

- 206 -
-“Bueno, no sé si será el momento apropiado para pedirte esto después de
la pérdida que habéis sufrido, pero yo aún sigo con inquietudes y me
dijiste que había alguien que quería ponerse en contacto conmigo, tú
abuela, creo que ya estoy preparada para ese encuentro, ya sé mucho de
lo que pasó en mi vida, pero necesito escucharlo todo de la persona más
cercana a mi. ¿Tú crees que tu abuela accederá a mi petición? ¿Se que es
una persona mayor y que posiblemente después de perder a su marido,
no quiera saber nada del mundo y mucho menos de mí, pero tenía que
pedírtelo.”

Yo sabía que mi abuela estaba ansiosa por que llegara ese momento, por
lo que no se me ocurrió hacer otra cosa, que en presencia de Sofía marché
el número de mi abuela y tras saludarla y decirle que pondría el altavoz le
dije:
-“ Hola abuela, espero que hayas descansado bien, mira, quería decirte
que tengo aquí a mi lado a una persona que me pregunta si habría alguna
posibilidad de hablar personalmente contigo, es Sofía, ¿ que quieres que le
diga? ( Hice esto porque sabía perfectamente cuál sería la reacción de mi
abuela).”

-¡“En serio hija mía, tienes a tu lado a mí Sofía, y como niña chica se puso a
llorar, contagiando a sí a Sofía también. Por supuesto que quiero verla,
abrazarla y hablar con ella, y poder contarle todo cuanto quiera saber. Es
algo que llevo gran parte de mi vida intentando hacer. Por supuesto que Si
solo dime cómo y cuando, y que por favor sea lo antes posible.”

Mientras Sofía escuchaba al otro lado del teléfono, con su cabeza daba el
consentimiento para tal reencuentro, el cual a fin de no demorar más,
acordamos tendría lugar a la mañana siguiente.

De nuevo otro día cargado de grandes emociones.

Que acabaron con la triste noticia para mí de saber que Ana se marcharía
con su hermana y su sobrina, allí le esperaba una vida nueva, alejada de
todo cuanto pudiera recordarle el horror de lo acontecido en su vida, y
aunque se llevaría en su corazón el cariño y el amor de todas nosotras,
sabíamos que con su hermana estaría más que cuidada y atendida.
Eso aminoraba la pena, y tras ayudarle a recoger todas sus pertenencias,
las cuales no eran muchas, las puso en una maleta y una a una fue
despidiéndose de nosotras sin dejar ni un segundo descansar el desfile de
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lágrimas que caían de sus ojos. Todas queríamos decirle cosas positivas y
animadoras, pero resultaba completamente difícil, despedir a alguien la
cual tiene un pedacito de tu corazón. Pero la vida es así. Y prefiero los
finales felices a los tristes, como fue el caso de Carmen.
Sabíamos que seguiríamos manteniendo contacto, pues hoy día la
distancia no supone ningún problema.

Y frente a la puerta de la calle, todas en fila sobre la acera, dábamos aque


triste adiós a una de las personas más guerreras de las que había
conocido en mi vida, sobreviviente a un holocausto cruel, que lejos de
acabar con su vida, le dio fuerzas para luchar, consiguió por fin “en el
atardecer de su vida”, su mayor regalo.

Ya solo quedarían de aquel bello grupo que empezó hacía unos meses,
Sofía quien acudía cada mañana, María, Enma y Darío. Pero eran muchos
otros residentes los que vivían allí, y nos pusimos la meta de poder
acercarnos cada día a algunos de ellos, sobretodo a los que veíamos más
solitarios, queríamos formar una gran familia, todo estaba a nuestro
favor, la nueva directora Lucia, era un amor, una persona que empatizaba
con todos ellos, pues su madre fue residente allí durante meses y ahora
ella conocía todas las cosas que había que mejorar, y las cuales resultaron
mucha, pero el gasto no era problema, Sofía había recibido todo lo que le
tocaba de herencia y sabían muy bien cómo administrarla.

Mi padre me seguía poniendo al tanto sobre el proceso de Manuela, ella


pasaría de dos a cuatro años en prisión por malversación de fondos, y
además sería inhabilitada de su puesto de trabajo, o de alguno
relacionado con ello.
Todo ese afán por tener más, y más, incluso atacando el biniestar de
personas inocentes le salió caro, muy caro.

Aquellas dos personas que jugaron con víctimas inocentes pagaron sus
errores con la falta de libertad y hasta con su propia vida.

Aquello ya no estaba en nuestras manos, pero el reencuentro entre Sofía,


mi abuela y como no mi madre, quien estaba deseosa de conocer a su
hermana, ahora era mi prioridad.
¿Estaría preparada para la reacción de Sofía tras descubrir toda la
realidad?. Saber todo, podría unirlas a nosotras o separarla para siempre.

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Ya estaba todo organizado, no sabíamos donde se crearía el mejor
ambiente para aquella delicada conversación, sabíamos que el lugar que
escogiéramos para hablar sería también determinante para la
conversación, pues si hablábamos en la residencia, posiblemente Sofía
recordaría sus duros momentos que la llevaron a allí, y si por el contrario
la conversación era en casa de mi familia, esto podría crearle cierto
rechazó a lo que por el dichoso dinero, perdio, entonces me preguntaba,
¿donde sería el ambiente adecuado para ello, que hubiera un ambiente
agradable y propicio y a la vez íntimo para todos?.

Y al compartir mi indecisión con Karen, ella pronto ofreció la solución, El


encuentro tendría lugar en su casa, tenía un bello jardín, el tiempo estaba
siendo muy agradable de temperatura, no podíamos escoger un sitio
mejor. Y así lo hicimos.
Yo acompañe a mi abuela y a mi madre. Y Lucia acompañó a su madre, ella
también quería conocer todos los detalles sobre la vida de su madre que
desconocía y, dejando al cargo de la residencia a Isabel quien era su mano
derecha, no se apartó de Sofía ni un solo instante.

Allí estábamos todas sentadas en aquel precioso jardín, el nerviosismo se


palpaba en el ambiente, y a la vez la tensión. Yo notaba en mi abuela la
necesidad de abrazar a Sofía, pero no sabíamos cómo vería ella este gesto.
Por lo que sin demorar más ese tenso momento, gracias a que contaba con
el cariño de todos, quise romper el hielo y decirles :

-“ Sé lo que este momento significa para todas, a partir de hoy, habrá un


antes y un después, pues se sabrán cosas que hasta el día de hoy son
desconocidas para algunos. Solo os pido que este caso, la única que
conoce con todo detalle lo que pasó, es mi abuela, por lo que os pido por
favor, sabiendo lo difícil que es para ella retornar al pasado, no la
interrumpáis hasta que acabe de contaros todo. Yo sé Sofía, que tú eres la
más implicada y que tus sentimientos a veces te jugaran una mala pasada,
pero por favor escúchala hasta el final, solo os pido eso. Entonces le pedí a
mi abuela que contara todo desde el principio.”

Conforme iba contando la historia, veía caras de completa expectación y a


la vez de rabia llegados a ciertos momentos, pero el momento en el que
habló de la violacion de su madre, Sofía no pudo aguantar más, se levantó
de la silla, inquieta y angustiada. Todas nos preocupamos, pero Lucía
sabía muy bien cómo calmarla, la llevo unos metros más lejos y habló con
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ella, lo que le dijera, quedaba entre ellas dos, pero al volver, Sofía estaba
más tranquila y pidió a mi abuela que continuara.

Cuando acabo de contar toda la historia, un profundo silencio invadió el


momento, tan solo el sonido de la brisa en las hojas de los árboles
rompían aquel silencio.

Y entonces llegó el momento de las reacciones: Mi abuela sollozando


pedia una y otra vez perdón a Sofía, sintiéndose culpable de no haber
podido hacer nada por recuperarla. Y Sofía, mujer excepcional lo mirará
por donde lo mirará, se hizo eco de la situación, se acercó a mi abuela y la
estrechó entre sus brazos. Ella entendí que mi abuela también había sido
una víctima inocente, quien la habían privado del amor de su única
hermana y de la hija de ella. Aquel gesto por parte de Sofía compensó
todos los años de sufrimiento que mi abuela había acarreado en ella, y al
fin podía librarse del enorme peso que cargo durante muchos años.
Pero lo más emocionante fue cuando Sofía se enteró que tenía una
hermana, ¡mi madre!, enterarse de eso, la conmocionó, pues siempre
pensó que era hija única y que a parte de su hija, no tenía a nadie más en
el mundo, y ¡ahora se entera que tiene una hermana, y además una
sobrina que para más inri era yo, la joven a la que quería como una hija!

Fueron momentos que aún no sabía describir sobre unas líneas de papel,
era un momento para vivirlo, ¡y las que estuvimos allí y lo vivimos lo
sabemos!.
Aquella reunión duró varias horas, había que recomponer una vida que
nunca había tenido lugar, fueron muchas las preguntas que necesitaban
respuestas.
Lejos había quedado aquella tensión del comienzo, ahora después de unas
horas el ambiente era el propio de una familia que se reúne tras años de
ausencia.

Yo tuve que marcharme pues había quedado con Erick, estaba deseando
contarle aquel emotivo momento. Y ellas quedaron allí asumidas en una
profunda conversación.

Al ir saliendo del jardín tras despedirme, giré un momento la cabeza para


volver a mirarlas y entonces dije para mí: “Lorena graba en tu mente este
momento, pues hoy, por fin has logrado cumplir con tus propósitos!” Y en
ese momento me vino a la mente la felicidad de Ana,María y ahora Sofía.
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CAPITULO 40

Aquella paz interior que me invadía, se la contagié a Erick, quien al verme


con esa felicidad reflejada en el rostro, supo entender que todo había
salido bien.
Los dos también hablamos durante horas, prácticamente hasta que la
noche nos alcanzó. Yo también estaba orgullosa de todos sus adelantos, y
saber que pronto su proyecto se haría realidad, me hizo saltar de alegría.
Habíamos desafiado retos que parecían insuperables.

Erick recibió un reconocimiento a sus investigaciones los cuales todos


parecían indicar que serían todo un éxito.
Él continúa intentando descubrir nuevos métodos que ayuden a la
sociedad a poder reducir la lacra que cada vez va en aumento en nuestra
sociedad, y siendo el genio que es sin duda lo conseguirá.

Ya han pasado varios años desde que estos acontecimientos sucedieron,


pero para mí parece que sucedieron en el día de ayer.

Desde aquel momento la vida nos cambió a todos.

Ana marchó con su hermana pero seguimos manteniendo contacto


semanal con ellas por videoconferencia, los achaques de la edad no
perdonan, pero esta gran mujer, aún tiene mucho que enseñar a esta
sociedad sobre cómo hacer frente a situaciones descabelladas.

María sigue en la residencia con los que fueron y serán sus mejores
amigos Enma y Darío.

Sofía por fin pudo conocer todo sobre la vida de ella misma que
desconocía, ella y mi madre compartían muchísimo tiempo juntas
intentando compensar los años que habían estado sin saber una de la
otra. Y junto a ellas la acompañaba mi abuela, quien supo ganarse el
cariño y el perdón de Sofía, aunque el tiempo no les daría mucha más
tregua, aprovechaban cualquier momento para estar juntas.

Manuela recibió su condena, cuatro años en la cárcel. Pero desde el


momento en el que entro, no quise saber nada de ella y así seguiré, hizo
mucho daño a las personas que más quería, “mis chicas”.
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Yo recibí la herencia que mi querida Carmen me dejó, ¡aún la llevo
marcada en mi corazon!. Invertí en mi nuevo proyecto, formar una familia
junto a Erick, nos casamos y ahora disfrutamos de una vida en común,
donde se respira amor.

Yo me convertí en socia de mi padre, juntos hacemos un buen equipo


intentando descubrir “a los malos”, como es nuestro lema.

Osvaldo sigue trabajando para nosotros, su eficacia como detective nos


está ayudando en la aclaración de muchos casos.

Karen sigue en la residencia y todos allí la quieren con locura, el bienestar


de los mayores siempre están por encima de los de ella, y eso hace que la
admire aún más. Ella se casó con el amor de juventud quien tras
reencontrarse después de un tiempo, iniciaron una vida juntos.

Isabel sigue siendo parte de la directiva junto a Lucía, y para sorpresa de


todos cuando Karen le presentó a uno de sus amigos, Ivan, ¡el flechazo fue
instantáneo!, y pronto tendrá lugar su tan esperado enlace.

Lucía como directora de la residencia a resultado ser excepcional, en


varias ocasiones la han entrevistado para hacer elogiarla por sus logros
junto a Marcos en su ONG y como ejemplo de una residencia digna para
los mayores.

¡En fin, que más puedo dejar impreso sobre el papel, que no sea la
trayectoria de la vida de tres mujeres, que a pesar de dar la apariencia de
ser débiles, vencieron verdaderos gigantes como Goliat.

Ya no podemos evitarles el sufrimiento por el que cada una de ellas tuvo


que pasar y luchar. Pero lo que sí se, es que ahora disfrutarán de
verdadera felicidad aunque sea en :

“EL ATARDECER DE UNA VIDA”

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