“AÑO DE LA UNIDAD, LA PAZ Y EL DESARROLLO”
UNIVERSIDAD SAN PEDRO –
FILIAL LIMA – SEDE HUACHO
Escuela De Derecho Y Ciencias Políticas
TEMA:
CONSTITUCION DE ANTICRESIS, CARACTERISTICAS DEL CONTRATO
DE ANTICRESIS
Curso:
DERECHO CIVIL III
Alumnos:
ALCANTARA CELIZ ANDREA
GARCIA LUCAS CINTHIA
PERÚ - 2023
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INDICE
ANTECEDENTES HISTORICOS............................................................................................................5
ANTICRESIS EN EL DERECHO COMPARADO..................................................................................7
DEFINICION DE ANTICRESIS...............................................................................................................9
DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS CON OTRAS FIGURAS...............................................................10
¿ES NECESARIA LA ANTICRESIS?...................................................................................................15
EXTINCIÓN DE LA ANTICRESIS.........................................................................................................17
CARACTERÍSTICAS..............................................................................................................................18
Otras características señaladas por una doctrina nacional son:..........................................19
REQUISITOS DE LA CONSTITUCIÓN................................................................................................20
Condiciones de Fondo.....................................................................................................................20
Condiciones de Forma:....................................................................................................................20
Pactos Permitidos y Prohibidos:...................................................................................................21
CONCLUSIONES....................................................................................................................................22
BIBLIOGRAFÍA........................................................................................................................................24
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PRESENTACION
La anticresis se presenta como una esencia del sostenimiento convenido entre
sujetos que desean beneficiarse de mutuo acuerdo, en tal sentido las partes adquieren
derechos y obligaciones establecido por la ley. Lo que se quiere en sí, es especificar
que la institución anticresis, dada su antigüedad conlleva a una obsolescencia para el
derecho moderno, lo cual acarrearía en una limitación en el avance de la ciencia del
derecho.
Consideramos que este trabajo de investigación, contribuya a fortalecer la
especialización y tecnificación de las normas jurídicas y/o normas legales actuales en
nuestro ordenamiento jurídico, en función a nuestra constitución política del Estado.
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ANTECEDENTES HISTORICOS
Etimológicamente la palabra “anticresis” deviene del griego: “anti” que significa
contra y “Chresis” que significa uso.
El origen de la anticresis se remonta hasta el derecho griego, en el cual significo
un contra uso, y proviene de las voces anti que quiere decir contrario y cresis que
quiere decir uso y consistía en un pacto de compensación de frutos por intereses. En
otras palabras el deudor entregaba una cosa al acreedor para que este se hiciera pago
de los intereses con el valor de los frutos que la cosa originaba. No se usaba la
institución como medio para cancelar la deuda.
En la Edad Media, la anticresis se vio afectada por la prohibición canónica del
cobro de intereses. Como consecuencia de la prohibición de la usura en la Edad Media
y por contradecir, el principio de la gratitud del mutuo, el Derecho Canónico, condeno la
anticresis. Este hecho determino ciertos contratos que disimulaban la institución, como
el de venta con pacto de retroventa en el que el precio correspondía al importe del
préstamo. Al vencimiento del plazo y al cumplirse la obligación, el bien volvía al poder
del deudor.
La anticresis desarrolla en cuanto desaparece la prohibición del préstamo del
interés y quedo referida a los bienes inmuebles y la prenda para los bienes muebles.
En el concepto moderno la anticresis se extendió a la compensación de intereses
y frutos pero así mismo, a la amortización del capital. Sin embargo, de su aceptación en
el derecho contemporáneo, la anticresis no se ha convertido en un derecho real
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importante. El perfeccionamiento de la hipoteca, unido a las enormes ventajas que
concede, han hecho perder la importancia a la anticresis, que es ahora un contrato
poco usado, sobre todo porque la tradición del inmueble priva de fuente de crédito al
deudor, con cuanta mayor razón si en la anticresis no se admiten garantías sucesivas
como en la prenda.
La anticresis deviene en una institución paralela a la prenda, con la salvedad que
su objeto son bienes inmuebles y no muebles. En ambos casos el deudor entrega el
bien al acreedor en garantía del pago de una obligación. Es obvio pensar que este
paralelismo existente entre ambas instituciones (prenda y anticresis), no implica
identidad; independientemente de otras diferencias de menor significado, podemos
señalar desde ya las más importantes.
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ANTICRESIS EN EL DERECHO COMPARADO
En el derecho Argentino: La anticresis es un derecho real concedido al
acreedor por el deudor o un tercero por él, poniéndole en posesión de un inmueble y
autorizándole a percibir los ñutos para imputarlos anualmente sobre los intereses del
crédito si son debidos; y en caso de exceder, sobre el capital solamente, si no se da en
intereses.
En el Derecho Francés: La anticresis es un contrato por el cual el deudor o un
tercero pone al acreedor en posesión de un bien inmueble hasta el pago integro de su
crédito, con autorización pata que cobre los frutos y los impute anualmente, bien a los
intereses de lo que se le adeuda, y en caso de sobrante, al capital de su crédito; sea
sobre el capital únicamente, si no se le adeudan intereses.
El artículo 1091, primer párrafo Código Civil la define como "La dación en garantía de
un inmueble" Definición cierta en el estado de la Jurisprudencia moderna que reconoce
al acreedor anticresista el derecho de preferencia.
La anticresis tiene necesariamente su origen en un contrato: no existe anticresis tácita
como hemos visto en materia de prenda.
En el Derecho Español: Es el derecho real que puede tener el acreedor de una
obligación principal sobre un inmueble ajeno, en cuya virtud, para garantizar el
cumplimiento de aquélla y el cobro de intereses que devengue, está facultado para
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poseerlo (si no se excluyó), percibir sus frutos y promover su enajenación si es
incumplida, y que le sea hecho preferentemente pago con el precio.
En el Derecho Colombiano: Lo encontramos definido en el Art. 2458 del Código
Civil Colombiano "La anticresis es contrato por el que se entrega al acreedor una finca
raíz para que se pague con frutos". En el campo comercial que se encuentra en los
artículos 1221 a 1225, esta concepción se amplia los bienes muebles.
Usualmente se pacta acompañado de hipoteca, excepcionalmente lo
encontramos independiente, ya que es empleado como garantía para respaldar la
acreencia, en la manera como se puede satisfacer" la misma con los frutos.
"La anticresis no da al acreedor, por si sola, ningún derecho real sobre la cosa
entregada", según el Art. 2461 del Código Civil Colombiano
En el Derecho Peruano: De acuerdo al Código Civil de 1936, la anticresis es un
derecho real en cuya virtud el deudor entrega un inmueble a su acreedor en garantía de
un préstamo de dinero, concediéndole al acreedor la facultad de explotarlo y percibir
sus frutos.
La legislación peruana exige como formalidad que el contrato conste por escritura
pública expresando la renta del inmueble y el interés que se pacte. Les son aplicables
en lo que no se opongan, las reglas sobre la prenda.
De acuerdo al Código Civil de 1984 el artículo 1091 dice: "Por la anticresis se
entrega un inmueble en garantía de una deuda, concediéndole al acreedor el derecho
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de explotarlo y percibir sus frutos". Concordándolo con el articulo 1092: "El contrato se
otorgará por escritura pública, bajo sanción de nulidad, expresando la renta del
inmueble y el interés que se pacte"
DEFINICION DE ANTICRESIS
La anticresis es el contrato por el cual se entrega un bien inmueble como
garantía de un pago futuro. Así, la propiedad pasa a manos del acreedor, permitiendo
que este perciba las rentas provenientes del uso y explotación del activo.
La anticresis dura, en principio, hasta que el prestatario cumpla su obligación (salvo
casos que detallaremos más adelante). Cumplido ese objetivo, el bien puede volver al
deudor.
Explicado aún de forma más sencilla, la anticresis es un pacto entre dos partes
en la que una parte (como garantía de pago) le entrega a otra a otra (en caso de no
cumplir con su pago) un bien inmueble. Cuando, con los beneficios del bien inmueble o
el pago del deudor, desaparezca la deuda, entonces el bien inmueble vuelve a manos
del deudor.
De acuerdo al 1091 del código civil:
“Por la anticresis se entrega un inmueble en garantía de una deuda, concediendo al
acreedor el derecho de explotarlo y percibir sus frutos”.
Para una doctrina portuguesa, la asignación de rendimientos (también llamada
anticresis) consiste en que el deudor adjudique (consigne) al cumplimiento de una
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obligación los rendimientos resultantes de ciertos bienes inmuebles o muebles sujetos a
registro. Este derecho de garantía real incide sobre los frutos (rendimientos) que el
objeto de garantía proporciona, contando el acreedor con un orden preferente respecto
al pago de su crédito solo en relación con el valor de los rendimientos que se le asignan
y no en relación con el valor de los bienes que los producen. En cuanto a estos, el
acreedor ocupa la posición de acreedor común. Aunque la anticresis es una garantía de
cumplimiento, la asignación de rendimientos también puede constituir un medio para
pagar la totalidad o parte de la obligación.
DIFERENCIAS Y SEMEJANZAS CON OTRAS FIGURAS
En torno a la existencia de diferencias y semejanzas, la anticresis puede ser
relacionada con distintas figuras, entre las que destacan las siguientes:
Con la hipoteca
La diferencia más importante que existe entre ambas figuras, es que en la
hipoteca el deudor mantiene la posesión del bien, en tanto que en la anticresis la
posesión pasa al acreedor, quien tiene derecho a usar y disfrutar del mismo. Sin
embargo, se asemejan en que en ambos casos el objeto del derecho real es un bien
inmueble.
Asimismo, se ha señalado que “la hipoteca permite que se constituyan gravámenes
del mismo tipo sobre un determinado inmueble, más en el caso de la anticresis esto
se dificulta enormemente, siendo que no resulta posible que se constituyan dos
anticresis sobre un mismo inmueble”.
Con la garantía mobiliaria
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Como se sabe, la Ley de la Garantía Mobiliaria ha derogado a la figura de la
prenda que era regulada por el Código Civil. Sin embargo, la diferencia más
importante entre la anticresis y la garantía mobiliaria es que aquélla recae sobre
bienes inmuebles y ésta sobre bienes muebles.
Además, es importante recordar otras diferencias: “(i) la anticresis es un derecho
real con desplazamiento, que consiste en la entrega del bien al acreedor; en la
garantía mobiliaria el bien puede permanecer en poder del acreedor, del deudor o
de un tercero o depositario; (ii) cuando el acreedor recibe el bien inmueble no está
facultado para usarlo; en cambio, el acreedor anticresista tiene la facultad de
explotar el inmueble y aplicar los frutos al pago de intereses, y a la renta; (iii) la
garantía mobiliaria comprende la deuda principal, intereses, comisiones, gastos,
prima de seguros, gastos de custodia, conservación, penalidades, indemnización
por daños y perjuicios y cualquier otro concepto acordado por las partes hasta el
monto del gravamen establecido; en cambio la anticresis comprende los intereses,
gastos y capital; (iv) la anticresis se constituye siempre por escritura pública, pero la
garantía mobiliaria surge llenando el formulario registral, con firma legalizada y, sólo
por excepción, mediante escritura pública”.
A estas diferencias, se suma que “el acreedor pignoraticio tiene el derecho de
persecución, del que no goza el anticrético, por encontrarse en posesión del bien”.
Con el derecho de retención
La principal diferencia radica en que “el derecho de retención recae sobre bienes
muebles e inmuebles, pero la anticresis únicamente sobre bienes inmuebles. La
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anticresis proviene del pacto o contrato entre el acreedor y el deudor, pero el
derecho de retención lo ejerce el acreedor poseedor de un bien de su deudor
cuando existe vinculación entre la posesión y la deuda”.
Con el usufructo
Podría pensarse que ambas figuras tienen los mismos alcances. Sin embargo,
“el usufructo es un derecho real con autonomía y con sustancialidad propia mientras
que la anticresis es un derecho real accesorio de una obligación y que se extingue
con ella, y frente a la temporalidad del usufructo el deudor puede rescatar la cosa
dada en anticresis mediante el pago”.
Además, debe precisarse que “respecto a la facultad de disfrute, el usufructuario se
beneficia libremente de la explotación del bien o también puede decidir no
explotarlo; sin embargo, en la anticresis siempre existe la explotación de bien con la
finalidad de que los frutos sean aplicados al pago del interés y, de ser el caso, al
capital. El usufructo puede ser establecido para toda clase de bienes, pero la
anticresis se constituye exclusivamente sobre bienes inmuebles”.
Con la prenda
La prenda ha sido derogada de nuestra legislación. Sin embargo, cuando ésta se
encontraba vigente, guardaba cierta relación con la anticresis. Así, se decía que
“ambos son derechos reales de garantía e implican la desposesión del bien, sin
embargo, la prenda grava bienes muebles, mientras que la anticresis grava bienes
inmuebles. Por otro lado, con la prenda se busca que en caso de incumplimiento se
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ejecute el bien mueble, mientras que el objetivo principal de la anticresis es el pago
mediante la explotación del bien inmueble. En el caso de la prenda el acreedor no
puede usar el bien, por el contrario, en la anticresis todo acreedor tiene derecho a
usar y disfrutar del bien. La prenda y actualmente la garantía mobiliaria permiten que
su constitución se realice por documento privado, en cambio para constituir una
anticresis necesariamente se exige escritura pública, bajo sanción de nulidad”.
Con el arrendamiento
Queda claro que la principal diferencia que existe entre ambos es que el
arrendamiento es un contrato típico, mientras que la anticresis es un derecho real.
Sin embargo, el hecho de que exista desposesión del bien a favor de una de las
partes, podría hacer creer que ambas figuras pueden ser parecidas, máxime si se
tiene en cuenta el artículo 1094 del Código Civil que establece que “las obligaciones
del acreedor son las mismas del arrendatario, excepto la de pagar la renta”.
En ese sentido, se ha señalado que “en ambos derechos hay un sujeto que se
encuentra legitimado para poseer el bien; sin embargo, el arrendamiento no es un
derecho real. La anticresis se constituye con el fin de garantizar una obligación, lo
cual no ocurre con el arrendamiento. La anticresis es una figura accesoria; sin
embargo, el arrendamiento es un contrato principal y autónomo. Finalmente, el
arrendamiento se puede dar sobre todo tipo de bienes; al contrario, la anticresis se
da exclusivamente sobre bienes inmuebles”.
Con los contratos preparatorios
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Interesante y peculiar resulta la relación que la jurisprudencia ha encontrado
entre la anticresis y un contrato preparatorio.
Así, el considerando cuarto de la Casación Nº 2053-2010-La Libertad, de fecha 19
de mayo de 2011, ha establecido que “del contrato preparatorio para el contrato de
anticresis (…) se observa de la cláusula segunda que los demandados conformados
por la sociedad conyugal (…) declaran ser propietarios de dos plantas ubicadas en
(…) Trujillo, otorgando la primera planta de dicho inmueble a los demandantes (…)
en garantía de la deuda de cinco mil dólares, para la firma de un contrato de
anticresis por un plazo de dos años. En este sentido esta Sala Suprema advierte
que el cuestionado contrato preparatorio, contiene los elementos esenciales que
exige el artículo 1415 del Código Civil, esto es, señala el monto adeudado, la
materia del contrato definitivo y el plazo de duración para garantizar la deuda
obtenida”.
Sin perjuicio de ello, queda claro que ambos se diferencian en que estamos ante
un contrato típico y ante una garantía real, pero podrían asemejarse en que ambos
pueden recaer sobre bienes inmuebles (queda claro que los contratos preparatorios
también pueden tener como objeto bienes muebles).
Con la cesión de alquileres no vencidos
Esta es una figura propia del derecho contractual. Sin embargo, resulta
importante lo señalado en torno a su relación con la anticresis, ya que “la práctica ha
ideado una forma de crédito más flexible que la anticresis, que procura al acreedor
una garantía de análogo valor sin imponerle las molestias de la posesión y con la
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cual generalmente se contenta: la cesión de alquileres no vencidos, que permite al
acreedor percibir por sí mismo las rentas del inmueble sin tomar a su cargo la
administración del mismo; se trata de una cesión de créditos que confiere al
acreedor el equivalente de una garantía real, puesto que adquiere el derecho de
hacerse pagar por el arrendatario. Esta operación, es también frecuentemente un
medio de fraude empleado por los deudores en apuros a fin de procurarse el
numerario que necesitan en perjuicio de sus acreedores anteriores”.
Esta figura (que es una cesión de derechos) sería perfectamente válida en el
derecho peruano y otorgaría al acreedor la posibilidad de cobrar las rentas no
vencidas que genere el bien inmueble del deudor. Claro está que en este caso ya no
estaríamos ante una anticresis.
¿ES NECESARIA LA ANTICRESIS?
Desde hace mucho esta interrogante ha generado grandes e intensos debates.
Por ejemplo, durante la etapa de reforma del Código Civil de 1936, en la ponencia
presentada por Lucrecia Maisch von Humbolt se trata de justificar la eliminación de la
anticresis sosteniendo que “no se consideró conveniente la permanencia de la
anticresis entre las garantías reales porque es una institución que más que de
antigüedad (la hipoteca es también de origen remoto) sufre de obsolescencia, dadas las
inconveniencias estructurales que presenta, como es la desposesión del deudor, la
limitación de ser una garantía que exclusivamente puede respaldar obligaciones
pecuniarias, el derecho del acreedor a recibir los frutos del inmueble (de incierta
determinación en el futuro), la innegable disminución del jus abutendi que sufre el
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propietario y deudor anticrético, a quien sin duda alguna le es muy difícil enajenar un
predio desprovisto del uti y del fruti (…). Por último, como señala el profesor Castañeda,
la anticresis agota las posibilidades crediticias del inmueble, desde que no pueden
pactarse segunda y ulteriores anticresis como sucede en la hipoteca”.
Por otra parte, también se quiere eliminar la anticresis alegando la aparente
eficacia de la hipoteca frente a ella y, además, argumentando la posibilidad de que a
través de una anticresis se pueden cometer supuestos de fraude.
Así, se ha dicho que “la anticresis, sobreviviente de la antigua dación en garantía
inmobiliaria, ha sido sustituida poco a poco por la hipoteca, siendo poco empleada en la
actualidad; la hipoteca es tan eficaz como ella: sin duda, no proporciona el derecho de
retención, pero atribuye el de persecución que falta a la anticresis. Sin embargo, en la
práctica, esta última tiene aún alguna utilidad, si bien, por lo común, constituye un
medio de fraude; a veces se trata de un deudor sobrecargado de hipotecas que celebra
una anticresis con un acreedor demasiado confiado, haciéndole creer que la posesión
la amparará contra esas hipotecas; a veces es un procedimiento empleado para tratar
de frustrar a los acreedores hipotecarios; o bien se trata de un deudor que, poseyendo
un inmueble hipotecado y viéndose amenazado con un embargo, se pone de acuerdo
con un tercero, simula una deuda y constituye una anticresis, de suerte que el inmueble
escapa a los acreedores si no llegan a probar el fraude”.
Sin embargo, y fuera de las contingencias que efectivamente esta figura puede generar,
lo que estas opiniones no tienen en cuenta es que, en la realidad, esta figura es
utilizada en determinados departamentos del país, principalmente en la sierra peruana.
Basta leer los anuncios de los periódicos locales para darnos cuenta de que dicho
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derecho real sí resulta útil para un sector de la sociedad. Claro está que en Lima ello no
es así, pero no significa que por esa razón se deba prescindir de una institución que sí
resulta necesaria para cierto sector de la población.
Sin perjuicio de ello, también es cierto que la regulación actual de la anticresis
tiene una serie de deficiencias, razón por la cual, entre otras cosas, “es recomendable
complementar su deficiente legislación, y establecer que la anticresis sobre bienes
inscritos debe también registrarse obligatoriamente, manteniendo su carácter
preferencial y persecutorio en base a su inscripción”.
Con todo, considero que la anticresis reviste utilidad y no debería ser derogada de
nuestro Código Civil.
EXTINCIÓN DE LA ANTICRESIS
La anticresis se extingue cuando se está ante uno de los siguientes supuestos:
i. Por mutuo acuerdo de las partes.
ii. Por renuncia del acreedor, aunque ello no importa, en modo alguno, la renuncia a la
acreencia, pues una cosa es la obligación principal y otra la garantía.
iii. Por devolución del inmueble al deudor, caso en el que, al igual que en el supuesto
anterior, subsistirá la acreencia principal.
iv. Por confusión en cabeza del acreedor de la calidad de anticresista y propietario del
inmueble objeto de anticresis.
v. Por transacción.
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vi. Por venta judicial del bien.
vii. Por sentencia judicial o arbitral que ordene al acreedor a restituir el inmueble.
viii. Por sentencia judicial o arbitral que declare la nulidad del contrato principal, pues al
ser la anticresis accesoria a dicho negocio jurídico correrá su misma suerte.
ix. Por extinción de la obligación principal a través de cualquiera de sus modalidades
(siendo el pago el más común, pudiendo ser realizado por el propio deudor o por un
tercero).
CARACTERÍSTICAS
Asimismo, para la constitución de la anticresis, la doctrina brasileña considera
necesaria la presencia de los siguientes requisitos o características:
a) Capacidad de las partes, incluso para que el deudor pueda disponer del bien.
b) Instrumento escrito, privado o público, requerido si el monto excede la tasa legal.
c) Tradición del inmueble, real y no apenas ficta o simbólica, ya que, sin la posesión
directa del acreedor anticrético, la finalidad contractual de la percepción de la renta no
se realiza.
d) Inscripción en el registro para constituir el derecho real;
e) Bien inmueble, porque si es mueble el objeto se confunde con la prenda
f) Aplicación de las rentas al pago de la obligación garantizada
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Otras características señaladas por una doctrina nacional son:
g) Derecho accesorio a una obligación principal, lo cual es consecuencia de su
condición de derecho de garantía. Por consiguiente, no se concibe su existencia de
modo autónomo, sin una deuda a ser garantizada.
h) Derecho indivisible ya que al igual que los demás derechos reales de garantía, afecta
en su integridad al bien gravado.
i) Derecho temporal ya que se extinguirá con su realización en caso de incumplimiento,
con la cancelación de la deuda, y en cualesquiera circunstancias que determinen la
extinción de la obligación principal.
Basándose en un trabajo de campo, otra doctrina nacional concluye que la
anticresis es un derecho real de garantía que ha perdido vigencia histórica y jurídica. Ha
sido sustituida por la hipoteca en la que no existe un desplazamiento del bien y el
deudor no pierde el derecho a explotarlo, ya que sus frutos podrían cubrir los intereses
y la obligación misma.
Sin duda alguna, hoy en día la anticresis resulta una garantía real inconveniente
para el deudor, ya que al constituirla no solo traspasa la posesión de su bien, sino que
también el uso y el disfrute del mismo generando con ello, innecesariamente, una
merma en su patrimonio al contar con otras garantías menos perjudiciales como la
hipoteca y la garantía mobiliaria.
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REQUISITOS DE LA CONSTITUCIÓN
Condiciones de Fondo:
Como en la prenda, las condiciones de fondo son tres:
• La legitimación del constituyente: La anticresis puede ser constituida por el propietario,
los condóminos y el usufructuario, aunque en este último caso, la duración está
supeditada a la del usufructo. Si el constituyente no está legitimado para establecer
este derecho, pero luego adquiere la propiedad o el usufructo, rige el principio de la
convalidación.
• La capacidad de las partes: el Código Civil la exige necesaria para disponer. Corno la
enajenación de frutos futuros entra en la categoría de los actos de disposición, no
puede constituir anticresis el que únicamente tiene poder pata ministra.
• La entrega del inmueble: como el contrato que da nacimiento a la anticresis es real,
sólo se perfecciona con la entrega del inmueble al acreedor. El modo queda subsumido
en el título.
Condiciones de Forma:
La constitución del derecho real de anticresis es formal: porque exige el
otorgamiento de escritura pública, conforme al articulo 1092 del Código Civil deviniendo
esta formalidad AD SOLEMNITATEM, porque es bajo sanción de nulidad; y para
oponerla a terceros se necesita también la inscripción en el Registro de la propiedad
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inmueble. Además es indispensable la tradición de la cosa, sin la cual el acreedor no
adquiere sobre ella ningún derecho real.
Pactos Permitidos y Prohibidos:
Está permitido en cambio pactar la compensación de los frutos con los intereses en su
totalidad o hasta determinada concurrencia. Con el propósito de evitar negocios
usurarios y perjuicios derivados de la situación apremiante en que pueda encontrarse
un deudor, el Código prohíbe los siguientes pactos:
• Toda convención que le atribuya al acreedor el derecho de hacer vender por sí el
inmueble que tiene en anticresis; la venta debe ser siempre judicial.
• Las cláusulas que autoricen al acreedor a tomar la propiedad del inmueble por el
importe de la deuda, si ésta no se pagara en su vencimiento.
• Las cláusulas que hicieran al acreedor propietario del inmueble por el precio que fijen
peritos elegidos por las partes o de oficio
Bien entendido que estas cláusulas son nulas solamente cuando figuran en el contrato
de anticresis, pero no si se convienen con posterioridad. Esta conclusión se impone en
vista de que el deudor puede, sin embargo, vender al acreedor el inmueble dado en
anticresis antes o después del vencimiento de la deuda.
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CONCLUSIONES
La anticresis es aquel derecho real de garantía, accesorio, indivisible y temporal por el
cual el anticresista (deudor) entrega la posesión de un bien inmueble de su propiedad a
su acreedor para que este pueda ejercer alguno de los atributos del derecho de
propiedad (uso y disfrute) sobre este y así pueda ver satisfecho su crédito.
Características:
– Tradición o desplazamiento del inmueble
– Escritura pública
– Verse sobre un bien inmueble
– Aplicación de las rentas al pago de la obligación garantizada
– Accesorio
– Indivisible
– Temporal
Hoy en día la anticresis resulta una garantía real inconveniente para el deudor, ya que
al constituirla no solo traspasa la posesión de su bien, sino que también el uso y el
disfrute del mismo generando con ello, innecesariamente, una merma en su patrimonio
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al contar con otras garantías menos perjudiciales como la hipoteca y la garantía
mobiliaria.
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BIBLIOGRAFÍA
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VÁSQUEZ RÍOS, Alberto (2007). Derechos Reales de Garantía. Hipoteca. Garantía
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