100% encontró este documento útil (1 voto)
3K vistas3 páginas

Meditación Guiada Teresiana

El documento presenta una meditación guiada teresiana para estar en la presencia de Jesús. Se invita a tomar una postura cómoda, cerrar los ojos, y pedir la guía del Espíritu Santo. Luego se pide poner atención en lo más profundo para encontrarse con Jesús, y permanecer en silencio a su lado. Finalmente, se contempla la mirada llena de amor de Jesús y se permanece bajo su mirada, sintiendo cuánto nos ama.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
3K vistas3 páginas

Meditación Guiada Teresiana

El documento presenta una meditación guiada teresiana para estar en la presencia de Jesús. Se invita a tomar una postura cómoda, cerrar los ojos, y pedir la guía del Espíritu Santo. Luego se pide poner atención en lo más profundo para encontrarse con Jesús, y permanecer en silencio a su lado. Finalmente, se contempla la mirada llena de amor de Jesús y se permanece bajo su mirada, sintiendo cuánto nos ama.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MEDITACIÓN GUIADA TERESIANA

Estar en la presencia de Jesús

Ahora que estamos aquí en nuestra hora Santa, frente al Santísimo Sacramento, sentémonos en
una postura cómoda o relajada, puede ser en el suelo si así nos sentimos más cómodos.
Cerremos los ojos, Santa Teresa nos recomienda cerrar los ojos. Y hacemos la Señal de la Cruz…
En el nombre del Padre, y del hijo y del Espíritu Santo.
Lo primero, pediremos al Espíritu Santo que venga a nuestra ayuda, que ore en nosotros. Ven
Espíritu Santo. Ven Espíritu Santo. Ven con tu fuego, ven con tu luz. Llénanos de ti Señor,
llénanos de tu fuego, ven Espíritu Santo a nuestros corazones, ven que te anhelamos. Ven que
te necesitamos. Ora en nosotros, llévanos de tu mano en este rato de oración de nuestra hora
Santa.
Y ahora, nos recogemos. Ya hemos cerrado los ojos y ahora nos olvidamos de todos los sonidos
que vienen de fuera, de los ruidos. Nos olvidamos de todo lo que nos rodea en este momento.
Ponemos toda nuestra atención dentro.
Allí, dentro de nosotros, está Jesús.
Santa Teresa nos dice, que el alma es un castillo. Y que en la habitación más bella, más
preciosa, más profunda, habita un Rey.
Ahora tu eres ese castillo, y en lo más profundo de ti está Jesús. Jesús vivo y resucitado.
Pon ahora toda tu atención en lo más profundo del Castillo, en Jesús, y haz un acto de voluntad:
Señor, quiero estar en tu presencia. He venido a estar contigo. He venido este rato a hacerte
compañía. A estar con el amigo. He venido a estar contigo, porque sé cuánto te gusta que esté
contigo.
Santa Teresa nos dice, cómo Dios está deseando, esperando este momento en que venimos a
estar con él.
Señor, cuánto esperas este momento, todo el día. Cuánto gozas de estar conmigo.
Señor, sé lo importante que soy para ti, tú también eres importante para mí. Por esto este rato
es solo para ti. Es el rato más importante del día. Estar aquí, en silencio contigo. Solo estar
contigo.
Ahora vamos a hacer un momento de silencio, y permanece ahí en silencio con el Señor. Si te
ayuda puedes imaginártelo sentado a tu lado, simplemente ahí a tu lado, contigo. O puedes
centrar toda tu atención, en ese lugar profundo de ti donde está él. Cuando haces ese acto de
voluntad de ponerte en su presencia, en ese instante, ya estás ahí con él. No tienes que hacer
nada, más que permanecer ahí, acompañar a Jesús un rato.
Ahora permanecemos en silencio unos minutos, y dile a Jesus con tus propias palabras, cómo
deseas estar con él. Cómo has venido a estar este rato con él.
***
Si durante el silencio te distraes o te das cuenta de que estás pensando en otra cosa, no te
preocupes nada, al notarlo vuelve a hacer ese acto de voluntad de ponerte en la presencia de
Jesús de nuevo. Puede ayudarte para ello repetir una frase corta que te salga del corazón, o
simplemente la palabra Jesus. Jesus quiero estar contigo; o señor Jesús aquí estoy. O
simplemente decirle a él, Jesús, Jesús, Jesús… Jesús.
Aquí estás ahora con él, con el amigo, con el amado, con la persona más importante de tu vida.
Tu Dios, tu todo. El que le da sentido a tu existencia, porque él te ha creado para él.
Él está vivo, es una persona real, viva, que quiere estar contigo y que te ama. Te ama mucho.
Desea continuamente estar contigo, porque te ha hecho solo para él. Para hacerte muy feliz y
para ser muy feliz contigo.
Eres único e irrepetible para él. Te quiere como eres, le gusta como eres. Está profundamente
enamorado de ti, solo quiere que pases tiempo con él. Como todos los enamorados. Pasar
tiempo juntos.
Señor Jesús, estoy aquí contigo, acompañándote. Tú sabes que tengo tantas cosas que hacer en
el día. Tantas preocupaciones en la cabeza, pero este rato, es solo para ti. Solo para estar aquí
contigo, nada más, juntos, tú y yo.
Permanece así, con Jesús. Solamente eso. Estar aquí con él.
Finalizamos este rato de meditación, rezando despacio el Padre nuestro.
Padre Nuestro que estás en el cielo….
Presencia – Mirada de Jesús
Estamos ya en presencia de Jesús Eucaristía, en nuestra hora Santa. Tomemos una postura cómoda,
relajada. Cerremos los ojos como nos aconseja Santa Teresa y comenzamos haciendo la señal de la
cruz…

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Pedimos al Espíritu Santo que venga en nuestra ayuda, que nos guíe en este rato de meditación que
vamos a hacer frente a Jesús. Ven Espíritu Santo, ven a nuestros corazones, llénalos con tu fuego,
llénalos con tu luz, guíanos en este rato de oración. Llévanos tu la oración. Ora en nosotros, ven Espíritu
Santo te anhelamos, te necesitamos. Ven. Ven espíritu de amor. Ven fuego de Dios, fuego de Dios ven,
ven a nuestros corazones. Ven espíritu Santo.

Y ahora recoge todos los sentidos. Olvídate de todos los sonidos que vengan de fuera. Hemos cerrado
los ojos, nos abstraemos de todo lo que viene de fuera, de todos los sonidos y ya nos centramos en el
interior.

Sabemos que ahí habita un Rey. Está Jesus.

Ahora haz un acto de voluntad de ponerte en su presencia.

Señor he venido a estar contigo. He venido a dedicar este rato solo a estar en tu compañía, a estar
contigo. Solos tu y yo. Quédate unos minutos ahora en la presencia de Jesús, sin hacer nada, solo estar
con él, en silencio. En este rato tan solo permanece en silencio aquí con Jesús a tu lado.

Díselo con tus propias palabras. Háblale con tus palabras.

***

Mirada. Ahora que estás aquí con él, Santa Teresa te pide que le mires, que le mires en tu interior y que
te des cuenta de su amor, de cómo te mira él lleno de amor. Él te mira en cada instante, él nunca quita
los ojos de ti, eso dice la Santa. Nunca quita el señor los ojos de ustedes.

Señor Jesús, te miro y veo como me miras, cuánto me amas. Ahora me doy cuenta de lo pendiente que
esas de mí. Como llevabas todo el día esperando este momento para estar conmigo. Te miro y siento tu
mirada llena de amor.

Santa Teresa nos dice, no os pido más que le miréis.

Ahora permanece aquí mirando a Jesús, con todo tu corazón puesto en él. Siente esa mirada, esa mirada
que te ve como cuando eras un niño, una niña. Él ve todos los tesoros que hay dentro de ti. Ve todas las
bellezas que él ha puesto en ti.

Ahora permanece un tiempo en silencio, bajo la mirada de Jesús, siendo consciente de cuánto te ama.

***

Padre nuestro…

También podría gustarte