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Rezando Voy

Este documento contiene 14 oraciones y poemas cortos sobre temas espirituales como la fe, la búsqueda de Dios, la santidad y la vida religiosa. Los textos ofrecen reflexiones sobre vivir en comunión con Dios a través de la oración, la entrega al servicio de los demás y la búsqueda de la justicia.

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Rezando Voy

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Rezando voy

Oraciones y meditaciones para cada día


1

«¡Gracias, sigan sembrando, sigan adelante con el proyecto,


que hace mucho bien. “Rezando voy” es todo un programa de
vida»

Papa Francisco
2

PESCADORES
Pescaremos alguna que otra decepción,
unos cuantos berrinches y muchas noches en vela.
Pescaremos un constipado, de noche,
y una insolación, de día.
En la red recogeremos lágrimas vertidas,
vestigio de tantos sueños rotos.
Se nos enredará la pesca
con restos de algún naufragio.

Y aun así, seguiremos.


Nadie dijo que fuera fácil,
pero merece la pena el esfuerzo,
porque en la labor diaria
también nos haremos con pesca abundante
que ha de llenar muchos estómagos.
Alzaremos la red cargada de preguntas
que indican que estamos muy vivos.
Volcaremos la carga en la cubierta de los días,
y descubriremos, en ella,
anhelos, sueños, risas, memorias, proyectos.
Somos pescadores de hombres,
exploradores de fronteras,
aventureros de evangelio,
compañeros de fatigas alrededor de una mesa.
Y amigos del Amigo que nos convoca
para reponer las fuerzas,
y nos envía, de nuevo, a la brega.

(José María Rodríguez Olaizola)


3

Te sumerges con nosotros

Te sumerges con nosotros


en las aguas del pecado,
compartiendo nuestra muerte
y manchándote de barro.

Cuando resurges del río


el Jordán se ha transformado,
toda la creación se asombra
tu Reino ya está llegando.

Caminas junto a nosotros,


estás siempre a nuestro lado,
eres el rostro de Dios.
Jesús, amigo, hermano.

(Javi Montes, sj)


4

BUSCADORES
Sigo una estrella que brilla con un fulgor diferente.
Su centelleo enciende posibilidades.
Su resplandor ilumina parajes donde la justicia es real.
Y dicen que a su luz se descubre al Dios niño.
¿Lo has visto? ¿No quieres buscar conmigo?
Adentrémonos juntos, por la tierra que han de hollar
tantos caminantes que anhelan un Mesías, un libertador.
En un mundo donde tanta gente –también yo–
a menudo pierde el horizonte,
y se entrampa en luchas estériles y en falsas batallas,
Él nos ayudará a romper las ataduras,
sanará nuestras heridas
y colmará los sueños.
¿No quieres buscar conmigo? ¡Vamos!
Cuando lo encontremos
adoraremos
con palabras y acciones sinceras.

(José María R. Olaizola, sj)


5

FRESCA INTRUSIÓN

Sopla sobre ella.


¡Deprisa!
No dejes que se apague.
Mantén vivas sus cenizas,
aunque su llama no alumbre
todo lo que oscurece tu vida.
Déjala entrar y salir
y que a su paso
desmantele el torrente
de tus negatividades:
tu cólera, tu culpa,
tu odio, tu hostilidad.
En la desesperación
que te acose y asalte
será contrafuerte.
Y en el gozo
que te visite
te llevará sobre ruedas.
Si caminas de su mano,
ella te enseñará
a vivir sin prevenciones,
confiado en esa bondad última
que lo cubre todo
y cuida de todos.
Si la buscas, la encontrarás,
su nombre es ALEGRÍA.

(Seve Lázaro, sj)


6

AÑO NUEVO

Te encomiendo, Señor, el nuevo año:


para que sigamos adelante,
para que me mire en ti.

Que la acogida sea mi estilo


y la solidaridad, mi modo de estar.
Para que el otro me importe más
y me preste menos atención a mí mismo.

Para que no te olvide,


aun cuando no te recuerde.
Y para que sepa esperar
cuando no te sienta cerca.

Para que esculpa en mis entrañas


un 'gracias' por lo aprendido en este año
y recuerde el dolor que nos unió.

Por un nuevo año que, sea como sea,


lo viva contigo y de cerca.

(Óscar Cala, sj)


7

VINO PARA QUEDARSE


Vino para quedarse, habitar entre nosotros.
Bautizarse, peregrinar, pasar hambre y hasta ser tentado.
Vino para quedarse porque se le ocurrió amarnos.
Jugarse por cada uno de nosotros.
Porque se le ocurrió cubrir con su sombra a aquella mujer,
guiando en sueños a aquel artesano.
Vino para quedarse, sabiendo que mucho lugar no tenía.
Que hasta nos iba a costar encontrarle su lugar.
Entre ángeles y pastores empezamos a abrir los ojos.
Envuelto en pañales lo encontraron los magos,
cuando la estrella se detuvo en aquel corral
convertido ahora de excluido hogar en Tienda de Encuentro.
Pesebre donde falta de todo, pero sobra amor.
Y vio Dios que era bueno, y también lloró y se quedó.

(Marcos Alemán, sj)


8

PARA SER TU MENSAJERO

Ilumina mi sombra para llevar tu luz.


Ilumina mi sonrisa para abrazar tus resurrecciones.
Ilumina mi impotencia para fortalecerme en tu amor.
Ilumina mi andar para crecer en la entrega.
Ilumina mis palabras para no tener miedo a tus silencios.
Ilumina mis lágrimas para seguir sembrando.
Ilumina mis errores para aprender de vos.
Ilumina mi oración para no ser sordo a tu llamado.
Ilumina mi latir para no perder el ritmo del Reino.
Ilumina mis necesidades para animarme a vivir más allá de ellas.
Ilumina mi amor para que sea incondicional y hasta el extremo
como el tuyo.
Ilumina mi soñar para despertar contigo.
Ilumina mi música para cantar con los demás.
Ilumina mis heridas para regarlas desde el manantial.
Ilumina mi carisma para que sea plenitud de vida.
Ilumina mi cercanía para construir a la vez distancias y puentes.
Ilumina mi Eucaristía para hacerlo en memoria tuya.
Ilumina mi paz para ser tu mensajero.

(Marcos Alemán, sj)


9

Alégrate…
Porque Dios nos desborda en el encuentro, en el canto; como río
en crecida que posibilita la vida en las áridas tierras a las que el
agua aún no llega.
Alégrate…
Porque Dios visita a su pueblo y viene con deseo de quedarse
para siempre.
Alégrate…
Porque Dios cuenta contigo y conmigo para llevar adelante su
plan, más allá de nuestras cegueras, parálisis y miedos.
Alégrate…
Porque Dios, en medio de la brega, nos da su pan, su agua, y
derrocha toda clase de bendiciones.
Alégrate…
Porque nuestro Dios nos declara su amor intensamente y nos
invita a dejarnos atraer y seducir por Él…
…y todo… por pura Gracia.

(Ain Karem)
10

Así nos quieres...


TU ONZA DE ORO
No me quieres recortado,
ocupado tan solo en lo mío:
mis planes, mis negocios,
mis tareas, mis iniciativas;
inversor de su rentabilidad.
No me quieres ensalzado,
creyéndome eterno aspirante
de títulos y conocimientos,
cargos y designaciones,
girando mi perfil profesional.
No me quieres encerrado,
aun siendo los más verídicos,
en mis credos, argumentos,
opiniones, puntos de vista;
trending topic de la actualidad.
Me quieres pobre y humilde,
generoso y a todos cercano,
para que «tu onza de oro»
desvanezca en los atribulados
su angustia, sin coste alguno.
Me quieres presto y dispuesto,
imaginativo, combativo y audaz,
para que «tu onza de oro»
arranque de todos el miedo,
invitándoles de nuevo a soñar.
Me quieres de tu Reino, servidor;
estanque de tu presencia
y de tu evangelio, surtidor;
hasta que «tu onza de oro»
torne a los desmemoriados tu voz.
11

SANTOS, ¿POR QUÉ NO YO?

La santidad no es una virtud imposible, sino el bien posible.


No es un rasgo de espíritus tan especiales, virtuosos y puros que
resultan admirables, pero no imitables.
Es la determinación de hombres y mujeres frágiles, pecadores,
con pies de barro, claro que sí, pero aun así convencidos de que
con nuestro barro Dios puede crear belleza, sembrar justicia y
mostrar amor.
La santidad no es un sueño grandioso, sino un camino cotidiano.
Un camino que pasa por la humildad, el cansancio, la alegría de a
veces y la preocupación de otras. Se vive y se comparte. El santo
es amigo, guía, discípulo… Es elegir ser Cireneo y, como aquel,
ayudar al Maestro a cargar la cruz.
Quizás hoy hacen falta más personas que se atrevan a
preguntarse: «¿por qué no yo?»
12

Zaqueo.

No me dejes esperar sentado,


cuando tú ya estás en los caminos.
Empújame, inquiétame,
aviva en mí el deseo
para lanzarme a buscarte.
Yo te prometo intentarlo.
Escalaré montañas,
salvaré distancias,
preguntaré por Ti
a la tierra,
a los otros,
a esa voz que brama tan dentro
con verso de paz y evangelio.
Gastaré los días,
atravesaré abismos en tu busca.
Y si me canso,
si vacilo,
si reniego de ti alguna vez,
no permitas que me rinda.
Sé que cuando escuche tu voz
que pronuncia mi nombre
y se invita a mi mesa,
entenderé, al fin…
que la salvación ya estaba aquí.

(José María R. Olaizola, sj)


13

¿CÓMO CALLAR CUANDO TU AMOR ME HA TOCADO?

Señor, ¿cómo no anunciarte


cuando has devuelto la palabra a mi vida silenciada?
Ante tu mirada compasiva, ya soy alguien único.
Ante tu mano tendida,
me invitas a tender la mía confiadamente.
Que por tu palabra pueda anunciar tu reino.
Que por tu gesto compasivo,
pueda yo tocar a otros con amor.
Que por mi vida transformada,
muchos puedan saber del amor,
de la libertad,
de la alegría,
del perdón.
Amén
14

PENSAMIENTOS DE LA SOLEDAD
Dios, Señor Mío,
no tengo idea de adónde voy.
No veo el camino delante de mí.
No puedo saber con certeza dónde terminará.
Tampoco me conozco realmente,
y el hecho de pensar que estoy siguiendo tu voluntad no significa
que en realidad lo esté haciendo.
Pero creo que el deseo de agradarte, de hecho te agrada.
Y espero tener ese deseo en todo lo que haga. Espero que nunca
haga algo apartado de ese deseo.
Y sé que si hago esto
me llevarás por el camino correcto, aunque yo no me dé cuenta
de ello.
Por lo tanto, confiaré en ti siempre
aunque parezca estar perdido a la sombra de la muerte.
No tendré temor
porque estás siempre conmigo,
y nunca dejarás que enfrente solo mis peligros. Amén.

(Thomas Merton)
15

GUARDAR LA VIDA

No puedo guardar mi vida


en una caja de seguridad,
ni en la cuenta secreta
de un paraíso fiscal,
ni entre paredes vigiladas
por cámaras y espejos,
ni en el frágil papel
de las crónicas de moda,
ni en la aprobación social
que pronto se evapora.
Yo solamente puedo guardar mi vida
en el corazón de los pobres,
en los cuencos de los ojos
que tantean las aceras,
en la inhóspita exclusión
de emigrantes sin papeles,
en la soledad helada
de los que viven entre rejas,
en el tedio de los últimos
que nadie roba ni codicia.
Porque ahí, en pobres, ciegos,
solos, últimos,
al entregar mi vida
donde se pierde,
la estoy guardando en ti,
Dios pobre y cercano.

(Benjamín González Buelta)


16

CUANDO VINO LA LUZ


Estábamos ciegos,
sumidos en la oscuridad
sin saberlo.
Creíamos tener el control
de vidas y haciendas,
de leyes y ritos,
de corazones y cuerpos.
Confundíamos realidad
con deseos, llamábamos verdad
a lo que solo eran sueños
Hasta que se hizo la luz,
y empezamos a vislumbrar
grietas en las paredes,
arrugas en el alma,
lágrimas en el rostro,
flaquezas en la entraña.
Hubo quien, entonces,
temió que el fulgor desvelase
solo miserias,
y optó por cerrar los ojos.
Pero el que se atrevió
a mirar descubrió,
más allá de las heridas,
una presencia distinta,
un amor sin cadenas,
a Dios…
Dios es el que late
en lo hondoy da sentido
a las batallas cotidianas.

(José María R. Olaizola, sj)


17

EL CORAZÓN DIVIDIDO

Entre seguirte y quedarme.


Entre el amor y el miedo.
Entre fuerza y flaqueza.
Entre historias y momentos.
Así deambulo.
Sí, Señor,
Vivo en una encrucijada.
Adoro la cruz,
pero a lo lejos.
Te llamo maestro,
mas hay lecciones que elijo ignorar.
Te quiero, eso es seguro.
¿Lo bastante? No lo sé.
Albergo contradicciones.
Deseo opuestos.
Tengo un pie en cada camino
y un sueño en cada horizonte.

Une en ti mis dispersiones


Abraza mis anhelos incompletos.
Sana mi corazón dividido.

(José María R. Olaizola, sj)


18

¿QUIÉN SOY YO PARA TI?

Jesús, Tú eres…
la palabra a proclamar,
la verdad que debe ser dicha,
la luz que debe ser encendida,
la vida que se debe vivir,
el amor que debe ser amado.

Jesús, Tú eres…
la alegría a compartir,
la paz que se debe dar,
el pan de vida que se debe comer.

Jesús, Tú eres…
el hambriento que debe ser sustentado,
el sediento que debe ser saciado,
el desnudo que debe ser vestido,
el sin casa que hay que acoger,
el solitario a quien se debe amar,
el despreciado que debe ser acogido.

(santa Teresa de Calcuta)


19

Cuando se nos invita a orar y poner toda nuestra confianza en


Dios

ENAMÓRATE
Nada puede importar más que encontrar a Dios.
Es decir, enamorarse de Él
de una manera definitiva y absoluta.
Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.
Será lo que decida qué es
lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres,
en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces,
lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.
¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.

(Joseph Whelan)
20

LA MEJOR PARTE

Se nos pelean, dentro,


Marta la infatigable,
y María, la silenciosa.
La que sirve, se lamenta:
Nadie ayuda,
mucho esfuerzo,
poco aprecio.
La que escucha, se exaspera:
Malas caras,
exigencias,
nunca hay tregua.

Si en lugar de luchar bailasen,


¡qué fiesta!
Que baile el servicio con el sentido,
la eficacia con el encuentro,
el deber con la gratuidad.
Que la palabra sea lluvia
cayendo sobre la entrega.
Que la misión sea respuesta
a una palabra de amor.
Que la compasión no pase factura,
ni un abrazo negocie caricias de vuelta.

La música está sonando


pero a veces hay que pararse
y atender
como por vez primera.

(José María R. Olaizola, sj)


21

YO, PECADOR
Señor,
cuando me encierro en mí,
no existe nada:
ni tu cielo y tus montes,
tus vientos y tus mares;
ni tu sol,ni la lluvia de estrellas.
Ni existen los demás
ni existes Tú, ni existo yo.
A fuerza de pensarme, me destruyo.
Y una oscura soledad me envuelve,
y no veo nada, y no oigo nada.
Cúrame, Señor, cúrame por dentro,
como a los ciegos, mudos y leprosos,
que te presentaban.
Yo me presento.
Cúrame el corazón, de donde sale,
lo que otros padecen
y donde llevo mudo y reprimido
el amor tuyo, que les debo.
Despiértame, Señor, de este coma profundo,
que es amarme por encima de todo.
Que yo vuelva a ver
a verte, a verles, a ver tus cosas,
a ver tu vida, a ver tus hijos...
Y que empiece a hablar,
como los niños,
–balbuceando–,
las dos palabras más redondas
de la vida:
¡Padre nuestro!
22

DIOS, EN PRIMERA LÍNEA

Cómo me gusta
y me interroga
verte siempre cerca
de los inculpados,
los parias de la tierra,
los deshonrados.
Para devolverles
el perdón de
la sinrazón
y el rescate
del juicio,
propio o ajeno,
que los condenó.
Cómo me gusta
y me interroga
verte siempre
del lado
de los que apuestan,
de los que no
dejan el sufrimiento
sin respuesta,
de los que nunca
tiran la toalla
ni consienten que
se ahogue la fe
de ningún ser humano.
23

Cómo me gusta
y me interroga
verte siempre
en pugna
con aquellos
que juzgan
y condenan,
confrontando
sus malas intenciones
y pérfidas creencias,
construidas
por sí mismos
en tu nombre.

(Seve Lázaro, sj)

Cinco panes y dos peces.

Si es que basta muy poco


para llenar los cestos
cuando abunda la gracia.

El eterno drama
tiene que ver
con el cálculo,
con la reserva
y el por si acaso.
Se nos ha instalado
en el alma
la desconfianza,
la sospecha, la supervivencia,
la rivalidad absurda.
24

La tragedia es que hay


pan para todos, oculto
bajo la pompa y la gala.

Cuando alguien descubre


esta verdad sencilla,
carga desde entonces
con la cara y la cruz;
el júbilo de un bien posible;
la impotencia al chocar
con los muros
erigidos por siglos de temor
e inercia.
Pero, al menos sabe
que nunca estará solo,
en la lucha
por el pan
de todos.

(José María R. Olaizola, sj)


25

MI DIOS COMUNIDAD

Anhelo vivir en el nombre del Padre:


confiar todo lo que soy y tengo en sus manos,
y experimentar al otro no como un extraño,
sino como un hermano.

Sueño vivir en el nombre del Hijo:


poner en el centro de mi corazón a Jesús
y andar de acuerdo con su Evangelio
hasta entregarme con brazos abiertos.

Deseo vivir en el nombre del Espíritu Santo:


dejar que su soplo guíe y empuje mi andar,
y su fuego encienda en mi alma pasión por el reino.

Quiero ser artesano de comunión y unidad


con todos y en todas partes allí donde me encuentre,
y, así, ser imagen y semejanza del Dios Comunidad.

(Fermín Negre)
26

BRISA

A veces estás en la tormenta,


la pasión desbordada,
el estruendo de batallas
en que me rompo,
contigo o contra ti,
y eres aguacero,
que enfría mis certidumbres
o apaga mis incendios.
A veces estás en el huracán
que me asusta y me enardece,
bramando con fragor de profeta,
desgarrando el mundo
con la protesta de todas las víctimas
que sufren, gritan
y exigen justicia,y eres el viento
que me arranca del hogar
hasta que bailo con el mundo.
Pero otras veces estás,
cotidiano y discreto,
como brisa en la mañana,
en el cansancio de los días sin motivos,
en la rutina del reloj de dentro,
en las derrotas sin drama,
o las victorias sin fiesta.
Y eres silencio
en mi oración desierta,
eres caricia inadvertida,
que, sin yo notarlo,
alivia las viejas heridas de siempre.
27

TE ADORO

Porque nos amas, tú el pobre.


Porque nos sanas, tú herido de amor.
Porque nos iluminas, aun oculto,
cuando la misericordia enciende el mundo.
Porque nos guías, siempre delante,
siempre esperando,
te adoro.
Porque nos miras desde la congoja
y nos sonríes desde la inocencia.
Porque nos ruegas desde la angustia
de tus hijos golpeados,
nos abrazas en el abrazo que damos
y en la vida que compartimos,
te adoro.
Porque me perdonas más que yo mismo,
porque me llamas, con grito y susurro
y me envías, nunca solo.
Porque confías en mí,
tú que conoces mi debilidad,
te adoro.
Porque me colmas
y me inquietas.
Porque me abres los ojos
y en mi horizonte pones tu evangelio.
Porque cuando entras en ella, mi vida
es plena,
te adoro.

(José María R. Olaizola, sj)


28

HAZ TÚ LO MISMO

Elegir la compasión, y no los atajos,


la verdad y no los artificios,
la fragilidad que brilla, y no el poder que deslumbra.
Haz tú lo mismo.

Buscar respuestas valientes para nuevas encrucijadas,


salir a la intemperie, a pelear por la oveja perdida,
desmontar las fachadas de mercaderes de desgracias.
Haz tú lo mismo.

Bailar con los intocables,


levantar a los caídos,
convertir en perdón las piedras.
Haz tú lo mismo.

Arriesgarlo todo al amor,


proclamar sin miedo la verdad,
arrostrar el juicio de los vanidosos.
Haz tú lo mismo.

Orar en la noche buscando la luz del día,


desafiar con serenidad a los miedos que asedian,
repartirte como pan en la mesa de todos.
Haz tú lo mismo

(José María R. Olaizola, sj)


29

AMARTE ES MI VERDAD

Amarte es mi verdad.
Te amé cuando era niña
y jugábamos juntos en el parque…
Fuiste, ya adolescente,
mi romántico amor.
Mi opción de juventud,
irreversible.
Mi centro, el Absoluto
que ha llenado mi vida de sentido.
Fallarte es mi tristeza…
Gozar de tu presencia lo que me hace feliz.
Y ahora…
en mi mediocridad desangelada
te has vuelto mi nostalgia… mi deseo…
Al fondo de mí misma, que te quiero
es mi única verdad.

(Cristina White, rscj)


30

¿No estoy Yo aquí?

¿No estoy yo aquí que soy tu Padre?


Ven, descansa en mí.
Deja que yo te alegre y sostenga,
permite que yo sea tu gozo más profundo.
Te enseñaré el sendero de la vida,
de la vida en abundancia.
Pero cuento con tus tiempos
y los conozco mejor que tú.

No tengas miedo,
estás en mis brazos,
te protejo y te guardo
hasta de noche,
mientras duermes en el silencio del mundo,
susurro en tu corazón que te amo
y que siempre estaré contigo.

(Respuesta al salmo 15, Matu Hardoy)


31

De la oración en el día de la Ascensión

TODO

Ante tu don desbordante


quiero responder con todo,
poner toda mi vida en juego
aunque sabemos que al final
me reservo, no lo logro.
Y con vergüenza busco tu abrazo
que me envuelve todo.
Siempre acoges, perdonas, levantas.
Y lo vuelvo a intentar
sabiendo que no podré
pero seguro que me estarás esperando.
Ese abrazo es Todo. Todo eres Tú.
Contigo puedo todo.

(Javi Montes, sj)


32

APÓSTOL

Vamos, amigo,
no te calles ni te achantes,
que has de brillar
como fuego nocturno,
como faro en la tormenta,
con luz que nace en la hoguera de Dios.
Vamos, amigo,
no te rindas ni te pares,
que hay quien espera,
anhelante, que compartas
lo que Otro te ha regalado.
¿Aún no has descubierto
que eres rico para darte a manos llenas?
¿Aún no has caído en la cuenta
de la semilla que, en ti,
crece pujante
fértil, poderosa,
y dará frutos de vida y evangelio?
Vamos, amigo.
Ama a todos
con amor único y diferente,
déjate en el anuncio
la voz y las fuerzas,
ríe con la risa contagiosa
de las personas felices,
llora las lágrimas
valientes del que afronta la intemperie.
Hasta el último día,
hasta la última gota,
hasta el último verso.
33

En nombre de Aquel
que pasó por el mundo
amando primero.

(José María Rodríguez Olaizola, sj)


34

CADA MAÑANA

Cada mañana
me sumergiré en Ti,
agua de la vida, antes de ser vaso,
nutriente en el surco,
juego en la fuente,
sosiego en el lago.
Cada mañana
me afinaré en Ti, Palabra del Padre,
antes de ser susurro al oído,
discurso en el aula,
anuncio en el viento,
silencio en la escucha.
Cada mañana
me orientaré en Ti, camino del Reino,
antes de ser paso en la calle,
ruta en la frontera,
pausa en la espera,
salto en el aire.
Cada mañana
me reposaré en Ti
sabiduría encarnada,
antes de ser vigilia en el sueño,
flecha en el arco,
sutura en la herida,
cansancio en tu mano.
Cada mañana
me miraré en Ti, imagen del Padre,
antes de ser alegría en el rostro,
fuerza en los brazos,
caricia en los ojos, luz en el barro.
35

SOLO SÉ CÓMO SE LLAMA

Que si nació hoy, que si nació ayer,


que si nació aquí, que si nació allá.
Que si murió a los 33, que si murió a los 36,
que cuántos clavos, que cuántos panes y pescados.
Que si eran reyes, que si eran magos.
Que si tenía hermanos, que si no tenía.
Que dónde está, que cuándo vuelve.

Yo lo único que sé es que…

A mí me tomó de la mano cuando más lo necesitaba.


Me enseñó a sonreír y agradecer por las pequeñas cosas.
Me enseñó a llorar con fuerzas y dejar ir.
Me enseñó a despertarme saludando al sol y a acostarme con la
cabeza tranquila.
A caminar muy lento y muy descalza.
Me enseñó a abrazar a todos y a abrazarme a mí.
Me enseñó mucho, me enseñó todo.
Me enseñó a quererme con ganas. A querer a quien tengo al lado
y a darle la mano.
Me enseñó que siempre me está hablando en lo cotidiano, en lo
sencillo,
a manera de mensajes
y que, para escucharlo, tengo que tener abierto el corazón.
Me enseñó que un gracias o un perdón lo pueden cambiar todo.
Me enseñó que la fuerza más grande es el amor
y que lo contrario al amor es el miedo.
Me enseñó cuánto me ama a través de mil detalles.
Me enseñó que los milagros sí existen.
36

Me enseñó que, si yo no perdono, soy yo quien se queda


prisionera;
y que, para perdonar, primero tengo que perdonarme.
Me enseñó que no siempre se recibe bien por bien pero que
actúe bien a pesar de todo.
Me enseñó a confiar en mí y a levantar la voz frente a la
injusticia.
Me enseñó a buscarlo dentro y no afuera.
Me deja que me aleje, sin enojarse.
Que salga a conocer la vida. A equivocarme y aprender.
Y me sigue cuidando y esperando.
Hasta me dejó aprender de otros maestros sin ponerse celoso;
porque es de necios no escuchar a todo el que habla de amor.
Me enseñó que solo estoy aquí por un tiempo, y solo ocupo un
lugar pequeño.
Y me pidió que sea feliz y viva en paz, que me esfuerce cada día
en ser mejor
y en compartir su luz conociendo mi sombra.
Que disfrute, que ría, que valore, y que Él siempre va a estar en
mí…
Que, aunque dude y tenga miedo, confíe,
ya que esa es la fe, confiar en Él a pesar de mí…

Se llama Jesús…

(Gabriela Mistral)
37

COLOQUIO AL DIOS SORPRENDENTE

Dame, Señor, valentía para exponerme,


flexibilidad para tambalearme y fortaleza para no caer.
Dame, Señor, un corazón que se estire, una piel sensible
y unos ojos despiertos para no ser sordo a tu paso silencioso.
Dame, Señor, sorpresas, muchas sorpresas,
para que nunca me apoltrone en el cómodo sillón
de mis inocuas seguridades.
Y si algún día pienso que lo sé todo
o creo hacer pie por los mares de mi alma,
ponme de nuevo ante el abismo del no saber
para que así recuerde, un día más,
que eres el Dios de las sorpresas insondables.

(Óscar Cala, sj)


38

HABLA LA VIDA

Habla la Vida,
no en palabras ni versos,
no en poemas ni cantos,
no en susurro,
no en grito.
Habla, primero,
al abrazar al herido
y dar agua al sediento,
al partirte un poco la espalda
para cargar con los abatidos
(¿quién, si no, tirará de ellos?).
Habla la Vida,
en el perdón sincero,
en el respeto,
en un amor de hermano,
de amigo,
de amante eterno,
en la mesa dispuesta
para saciar al hambriento.
Si la Vida calla,
el poema, el grito, el canto…
…es verbo hueco.
Pero si cantan las obras,
si recita el gesto,
si grita la vida,
eso es evangelio.

(José María R. Olaizola, SJ)


39

ORACIÓN

Que estás en la tierra, Padre nuestro,


que te siento en la púa del pino,
en el torso azul del obrero,
en la niña que borda curvada
la espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en el surco,
en el huerto,
en la mina,
en el puerto,
en el cine,
en el vino,
en la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno
y tu limbo; que estás en los cafés
donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en la cigarra, en el beso,
en la espiga, en el pecho
de todos los que son buenos.
Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
los que luego hemos de ver,
donde sea, o ahí en el cielo.
40

UN SIGNO

¿Qué más signo, Señor,


nos hace falta?
Los pobres, en su hambre,
señalan el amor como camino.
Los niños, en sus juegos,
eligen lo sencillo como escuela.
Los profetas, gritando,
reclaman tu verdad y tu justicia.
Las víctimas de guerras
aspiran a la paz como horizonte.
Los presos de un espejo
envuelven en sonrisas la tristeza.
Los ídolos de barro
sepultan bajo fango la belleza.
Los que se hacen preguntas
intuyen tu palabra en el silencio.
Los muertos, en su sueño,
piden la eternidad como respuesta.

¿Qué más signo, Señor,


necesitamos,
para volver
el tiempo sementera,
para apostar la vida al evangelio,
para buscar la tierra prometida,
para elegir tu senda?

(José María R. Olaizola, SJ)


41

HERMANO MAYOR

Con lo que yo te he dado, Señor,


y tú, regalándote por igual
a tus hijos díscolos.
Con lo que yo te he amado,
y tú derramando tu amor
sobre buenos y malos.
¿Cómo puedo hacerte ver
que merezco más,
necesito más,
espero más?
¿No los vas a castigar?
¿No exigirás que purguen sus delitos?
¿Vas a seguir poniéndoles la mesa
para que devoren mi herencia?
¿No me darás a mí un premio?
¡No! No me intentes convencer
confundiendo misericordia y justicia.
A mí, que desde joven te he dado todo.
Yo que no he fallado un día,
cumplidor sin tacha...
¿Cómo es posible?

Y tú, en silencio, me miras


con dolor y paciencia
por todo lo que no entiendo.

(José María R. Olaizola, sj)


42

LOS FARISEOS

Eternos inquisidores,
fiscales de conciencias,
de nariz arrugada
y mirada displicente,
coleccionistas
de faltas ajenas,
acusadores incansables,
porque rezas mal,
porque sales,
porque entras,
porque opinas,
porque callas,
por cómo vistes,
por cómo hablas
porque no estás
a su altura.
Jamás la misericordia
asoma a sus labios,
ni la palabra amable,
ni un atisbo de duda
sobrevuela sus exigencias.
Ellos tienen la llave
de un reino de la nada,
convencidos de ser
guardianes de las esencias.
Si sintieran, por una vez,
que tan solo tu palabra
bastará para sanarnos.

(José María R. Olaizola, sj)


43

Luz sin sombras

Eres la luz,
pero no una luz de sol
que baña las criaturas
en las orillas de la piel.
No eres la luz
que deslumbra las miradas,
ni con tu fulgor
diluyes todo lo viviente.
Tú eres la luz
que nos haces visibles desde dentro,
amaneces cada día
en el interior de los cuerpos
por el oriente infinito
de nuestro deseo,
enciendes toda criatura
y vuelves transparente
el celemín que te encubre
en nuestra noche.
Toda luz crea sombras,
pero tú eres luz que las disipa.
¡Tantas criaturas
beben ansiosas cada noche
su ración de luces pasajeras
en vasos seducidos!
Cuando yo las mire,
¿les brillará en mis ojos
el reflejo amigo
de tu luz, de su luz,
que las habita
y desconocen?
44

UN SIGNO

Vosotros, esta humanidad tan global, tan sabia, tan preparada en


muchas cosas, no os enteráis. Seguís pensando que a Dios hay
que demostrarlo. Pedís signos, pruebas, os cuestiona el mal del
mundo, las muertes inocentes, la realidad del pecado. Y exigís
que demuestre mi amor acabando con todo ese mal. Pero ¿no
veis que no dejo de enviar propuestas, mensajes, y caminos para
hacerlo? Todos los que, como Jonás, como los discípulos, y como
yo mismo, hemos gritado: «convertíos». Convertíos al amor. A la
justicia. A la paz. A la compasión. Convertíos a la verdad, a la
esperanza, a la vida verdadera. Y vosotros, erre que erre,
empeñados en pedir signos y en cerrar los ojos y los oídos a mi
palabra y al prójimo. Lo que no termináis de ver es que tantos
hombres y mujeres sí han escuchado, y han confiado… Tantos,
arriesgándolo todo, han alcanzado el amor… Ellos serán vuestros
jueces. Porque, con sus vidas, demuestran que era posible.

(Rezandovoy.org, inspirado en Lc 11, 29-32)


45

TENTACIONES
Yo te pido:
convierte en pan las piedras
para acabar con el hambre de tantos.
Y tú me contestas:
Te he dado el mundo
para sembrar mi justicia.

Yo te tiento:
Quiero que pruebes tu presencia,
para vencer a los escépticos.
Y tú me respondes:
Que hable de mí
tu amor.

Yo te planteo:
Quiero atesorar riquezas
para construir tu Reino.
Y tú me dices:
Estoy
en tus manos desnudas.

Semillas de justicia,
amor en las obras
y manos vacías.
He ahí tu camino.

No me dejes caer
en la tentación de los atajos.

(José María R. Olaizola, sj)


46

EN TU NOMBRE

En tu nombre
recorreré caminos,
afrontaré tristezas,
desvelaré misterios,
veré luz en la niebla,
abrazaré motivos,
renunciaré a la guerra.
Pondré a rendir talentos,
trabajaré la tierra
donde han de echar raíces
tu cruz y tu promesa.
En tu nombre
me opondré a la injusticia,
perdonaré las deudas,
palabras de ternura
escribiré en la arena
daré la espalda al odio,
cinco panes, dos peces
llevaré como ofrenda.
En tu nombre
daré un salto al vacío,
amaré sin reservas
saldré de laberintos
descubriré tu senda,
reiré como un niño
sin miedo a la tormenta,
viviré el evangelio,
me sentaré a tu mesa.

(José María R. Olaizola, sj)


47

Líbranos, Señor [fragmento]

Líbranos Señor,
de apuntar con el índice
a nuestro propio pecho
jugando a ser como dioses,
mientras el dedo de Juan
señalaba a Jesús entre la gente
y Jesús señalaba a Dios y su Reino.

(Benjamín González Buelta)

ERES TÚ QUIEN ME LLAMA

Me da vértigo oír tu llamada,


me veo tan indigno.
No doy la talla,
me agobia no llegar,
decepcionarte.
Me intento escabullir,
hacerme el sordo,
buscar excusas.
Y cuando más agobiado estoy,
cuando más duele no responder,
cuando peor me siento…
me doy cuenta de que ya estoy,
ya soy parte de los tuyos,
ya me has tomado tú.
No depende de mí
y tengo que volver a aprenderlo
Eres tú quien me llama
48

y quien me da fuerza para responder.


Solo tengo que soltar,
dejarme llevar por ti,
no dejarme de tu mano
y cada día lo olvido.
Por eso me pierdo,
por eso me siento solo
y solo tengo que parar,
mirarte,
o sentir el tacto de tu mano
en la mía.

(Javier Montes, sj)

Formas de esperar

Hay una espera forzada,


impaciente, ansiosa.
El calendario se congela.
El humor no mejora.
La inquietud se desborda
con cada gota de frustración
que cae en un vaso ya rebosante
El tiempo conspira
para negarte el futuro.

Existe otra forma de esperar.


La de quien se fía de las promesas
y convierte el reloj en mensajero,
cuyo avance, inexorable,
49

terminará trayendo el mañana,


tan deseado.
La de quien sonríe al presente,
por sombrío que parezca,
sabiendo
que la última y mejor palabra
está aún por decirse.

Hay quien logra


convertir la impaciencia
en esperanza.

(José María R. Olaizola, sj)

JESÚS DE NAZARET

Eres pan universal


que bajaste del cielo
subiendo desde el surco,
y eres levadura inquieta,
disuelves eternidad entre la harina
y llenas la vida de preguntas.

Eres horizonte que nos llama


hasta lo más hondo del deseo
desde la creación en ti reconciliada,
y eres camino que se estrena
en el sendero más pequeño
que te busca saliendo de sí mismo.
50

Eres fuego inextinguible


que nos hace luz en ti
y nos quema lo que estorba,
y eres el agua de la vida
que mana sin prisas en mi pozo
y alienta rostros y desiertos.

Eres el viento impetuoso


que hincha las velas de audacia
sobre el mar encrespado de amenazas,
y eres brisa suave y tierna
que se sienta en el fondo de mi barca
y acaricia la piel arada de salitre.

(Benjamín G. Buelta, sj)

CON-TACTO

Si quieres, me limpiarás:
mi búsqueda de aprobación,
mis miedos camuflados,
mis quejas sin ton ni son,
mi mezquindad a lo creado,
a los hermanos y al Creador.
Si me tocas, podré tocar:
las heridas sin asco,
la carne triturada por el dolor,
la piel radiante acariciada por el amor,
las fragilidades rotas,
los ‘no’ propios y ajenos,
51

los ‘sí’ generosos y envueltos en pasión,


la vida como viene,
lo que sueñes para mí, para otros, para todos.
Si lo quieres tú, también, lo quiero yo.

(Malvi Baldellou)

UNIFICACIÓN (FRAGMENTO)

Unifica en ti mis dispersiones.


Apaga mis seducciones
que me precipitan al vacío.
Disuelve mis miedos
que me paralizan en la muerte.
Fija mi deseo solo en ti.
Acoge en tu descanso
lo que soy y lo que fui.

(Benjamín González Buelta, SJ)


52

¡AY, SI YO PUDIERA!

¡Ay, si yo pudiera
girar la bola del mundo
hacia el ‘cerca’ del Reino de Dios!
Abrir la esperanza del pobre
como se abre una conversación.
Encender sueños imposibles
con el primer destello de sol.
Cerrar para siempre las casas
en las que viva una persona sola.
Decir a nuestros parados
que se pongan en circulación.
Escribir en las residencias
¡Aquí no se aparcan mayores!
Gritar en todos los templos
que Dios nos espera fuera.
Dibujar en la cara del triste
una sonrisa imborrable.
Descontaminar nuestro planeta
de tanta noticia falsa.
Verter por el sumidero
todas las heces del odio.
Poner a tanto ensimismado
a dormir con un dolor ajeno.
Decir a las buenas personas
que al morir dejen herederos.

(Seve Lázaro, sj)


53

NUNCA TE HAS IDO

Detrás de mis planes


por encima de mis frustraciones
al hondo de mis sueños y deseos
tras mi autoimagen exigente
y antes que los primeros recuerdos
más al centro que mi propio ser
…estás Tú dándote.

Mi primer aliento fue tuyo


mi cuerpo tiene las huellas de tus dedos
mi primer latido llevaba tu sangre
y mi primer deseo es permanecer a tu lado.

Y aunque a veces no te siento


y hasta llego a dudar
que todo fuera mentira,
cuando menos lo espero
descubro que nunca te has ido.

(Javi Montes, sj)


54

SEÑOR DE LA CERCANÍA

Acercarte,
salvando el abismo
entre el infinito y lo limitado.
Salir de la eternidad
para adentrarte en el tiempo.
Hacerte uno de los nuestros
para hacernos uno contigo.
Y así, de carne y hueso,
empezar a mostrarnos
en qué consiste la humanidad.
Eres el Dios de la cercanía,
de los incluidos,
de los encontrados,
pues para ti nadie se pierde.
De los reconciliados,
de los equivocados,
de los avergonzados,
de los heridos,
de los sanados.
Eres el Señor de los desahuciados,
de los agobiados,
de los visitados,
de los intimidados,
de los amenazados,
de los desconsolados,
de los recordados,
pues para ti nadie se olvida.
Tan cerca ya, tan con nosotros, Dios.

(José María R Olaizola sj)


55

Y LA VIDA ERA ESTO

No acumular años
ni tener buena salud,
sino llegar desprendido.
Meter la mano en el bolsillo
y dar de lo que encuentre,
de lo recibido,
de lo necesario.
Sin reservarme nada,
sin andar contando.
Y con la mitad
de los años gastados,
ahí sigo,
avanzando sin descanso
por la vertiente opuesta,
la del cuidado de mí mismo:
mi tiempo, mis logros, mis caprichos.
La de intentar llegar más lejos
sin reposar nunca en un sitio.
Dios de lo diáfano,
de lo pequeño,
de lo gratuito.
Frena,
¡si es necesario, de golpe!
este vivir mío irredento.
Hasta que el corazón
se me ponga en claro.

(Seve Lázaro, sj)


56

MI REY, MI SEÑOR, MI TODO

¿Quién va a seguir a un rey


que porta en su cabeza una corona de espinas?
¿Quién obedecería a un soberano
al que dan palizas soldados del último ejército?
¿Quién se humillaría ante un trono
que es la cruz donde mueren los delincuentes?
Pero si levanto la vista no puedo
dejar de mirar tu entrega majestuosa
Sé que tus heridas son la prueba
del inmenso poder del servicio.
Tu vida arrebatada
es la fuente de la mía, de mi vida eterna.
¿Qué sería de mí sin ti,
mi rey, mi Señor, mi todo?
Ayúdame a construir tu reino,
a ser tu reino, a ser de tu reino.

Javi Montes SJ
57

SÁNAME
Sáname, Señor,
de esta oscuridad
que es andar a ciegas.
De esta tristeza
que es vivir a medias.
De esta sequedad
que es bailar sin música.
De esta soledad
donde no hay prójimo.
Sáname, Señor,
de esta fe acostumbrada,
del amor domesticado,
de esta esperanza
que ya no sueña
en un mañana más pleno,
de esta dureza
del corazón de piedra
y esta suavidad
de las palabras cómodas.
Sáname, Señor,
de las constantes excusas
que me paralizan,
de la incapacidad de renunciar
que me impide elegir,
de la seguridad
convertida en prisión.
Sáname.
Abre mis manos,
mi entraña, mis ojos.
Que vea.
58

MI AQUÍ Y MI AHORA

Señor, Tú eres mi aquí y mi ahora.


No sé el día ni la hora
en que me tocará partir.
Eso lo confío en tus manos.
No quiero vivir con miedo.
Mientras tanto, deseo afrontar cada día
como si fuera el último,
sacándole todo el jugo y sabor.
Mi aquí y mi ahora es:
amar sin dejar nada para mañana,
abrazar sin reservar ninguna muestra de cariño y bondad,
perdonar sin dejar huellas de rencor y resentimiento,
entregarme con una toalla y un lebrillo
entre los pies polvorientos y cansados de los hermanos,
contagiar tu reino y entusiasmar los corazones apagados,
caminar levantando rutas de justicia,
construyendo nueva humanidad, familia con todos.
Todo pasa.
El cielo y la tierra,
los éxitos y los fracasos,
los desamores y las tristezas.
Lo único que queda es tu amor
y el amor que hayamos ido dejando
en nuestro paso por esta hermosa tierra.
Tú eres mi aquí y mi ahora,
pero también mi futuro más feliz.

(Fermín Negre)
59

ALFARERO

Tú me has hecho, Señor, Tú el alfarero


de mi greda salobre y mi sequía.
Siento el trabajo de tus dedos, siento
rodar el barro, y tu suspiro escucho
aquí mismo, en los ojos, en el alma,
dentro del corazón, en cada dedo
de los pies; me vas naciendo. Aún
Tú me modelas; nunca
dejes de estar haciéndome, alfarero
de mi altura de sueños, de los días
que vendrán volanderos a mi frente.
Artífice de ayer, de mis raíces,
con tu barro celeste de hace siglos,
creador de mi hoy, hazme mañana.
¡Qué gozo estarse siempre entre tus manos!

(Valentín Arteaga)
60

LUMINOSA OSCURIDAD

Eres incomprensible.
Pero la oscuridad de tu misterio,
es más luminosa
que nuestras ideologías,
pequeñas luces colgadas
en las encrucijadas.
Eres inaccesible.
Pero tu distancia
es más acogedora
de lo último de mi ser,
que todos los brazos
que se cierran con amor
sobre mis espaldas.
Eres indecible.
Pero tu nombre
orado humildemente,
va manando silencioso
más sabiduría
que los torrentes de palabras
que circulan en la tierra.
Eres inmanipulable.
Pero tu designio
trae hasta mis venas,
una gota de vida eterna
que hace brotar
desde el centro de mi realidad
todas mis creaciones.

(Benjamín G. Buelta, sj)


61

El leproso agradecido

Los otros nueve


quedaron satisfechos
al quedar sanos,
como nosotros mismos
cuando estrujamos los goces,
y archivamos avaros
en grabadoras y vídeos,
en orlas y seguros,
los destellos pasajeros,
y nos olvidamos
de ir agradecidos
hasta el único sol,
que se da
sin fin y sin medida.

Diez leprosos
se encontraron con Jesús
desde la necesidad.
Solo uno lo buscó
desde la gratitud.
Diez encontraron la salud.
Solo uno encontró
enteramente a Jesús.

(Benjamín G. Buelta, sj)


62

TU CRUZ, MI VUELO
En tu cruz, Señor,
solo hay dos palos,
el que apunta como una flecha al cielo
y el que acuesta tus brazos.

No hay cruz sin ellos


y no hay vuelo.
Sin ellos no hay abrazo.
Abrazar y volar,
ansias del hombre en celo.
Abrazar esta tierra
y llevármela dentro.
Enséñame a ser tu abrazo.
Y tu pecho.
A ser regazo tuyo
y camino hacia Ti
de regreso.
Pero no camino mío,
sino con muchos dentro.
Dime cómo se ama
hasta el extremo.
Y convierte en ave
la cruz que ya llevo.
¡O que me lleva!
porque ya estoy en vuelo.

(Ignacio Iglesias, sj)


63

QUE YA ESTABAS AQUÍ

Dicen que vienes,


y siempre es tiempo, pues te esperamos
en la tierra sedienta de milagros,
en la duda que nos muerde,
en el sollozo ajeno
que estremece e inquieta.
Te esperamos en el fracaso
que nos derriba,
y en el triunfo
(que no nos vuelva islas distantes),
en el perdón que se nos escapa,
en la calma que no alcanzamos.
Te acercas
en el vendaval que a veces nos sacude,
en el arrumaco que nos aquieta.
Te nos llegas, sorprendente.
Desbordas
nuestra espera de palabras nuevas
con respuesta eterna.
Y estás muy dentro
y muy fuera.
Vienes volviéndolo todo del revés,
puerta imprevista
a un cielo de pobres y pequeños,
hombro en que se recuestan
los heridos, los culpables,
los enfermos.
Ya, Señor,
Dios-con-nosotros, Dios nuestro.
64

EL PLACER DE SERVIR

Toda naturaleza es un anhelo de servicio.


Sirve la nube, sirve el viento, sirve el surco.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú;
Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú;
Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, acéptalo tú.
Sé el que aparta la piedra del camino, el odio entre los
corazones y las dificultades del problema.
Hay una alegría del ser sano y la de ser justo, pero hay,
sobre todo, la hermosa, la inmensa alegría de servir.
Qué triste sería el mundo si todo estuviera hecho,
si no hubiera un rosal que plantar, una empresa que emprender.

Que no te llamen solamente los trabajos fáciles


¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan!
Pero no caigas en el error de que sólo se hace mérito
con los grandes trabajos; hay pequeños servicios
que son buenos servicios: ordenar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña.

Aquel que critica, este es el que destruye, tú sé el que sirve.


El servir no es faena de seres inferiores.
Dios, que da el fruto y la luz, sirve.
Pudiera llamarse así: «El que Sirve».

Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos


y nos pregunta cada día: ¿Serviste hoy? ¿A quién?
¿Al árbol, a tu amigo, a tu madre?

(Gabriela Mistral)
65

ESTO NUESTRO
Esto nuestro quiere ser
más que una fiesta
o una emoción;
más que la ilusión
de compartir
instantes mágicos,
memorias únicas,
complicidades
y afabilidad;
más que los días de sol,
más que canciones,
que poemas, o proyectos de dos.
Esto nuestro quiere ser
también rutina,y silencio;
cansancio
al final de la jornada,
hogar y batalla;
quiere ser amor
a tiempo entero,
distante o íntimo,
locuaz o callado;
quiere ser un nosotros
abierto a un ellos,
que son tantos,
unidos por lazos de sangre,
de compasión, de afecto.
Esto nuestro quiere ser
la imagen humana
del Dios de los encuentros.

(José María R. Olaizola, sj)


66

PRIMACÍA DE LOS ÚLTIMOS

Se te ha dicho:
Sé siempre el primero.
Saca las mejores notas
en la escuela,
y rompe con tu pecho
la cinta de la meta
en toda competencia.
Que no veas a nadie
delante de tus pasos
ni se sienten delante
de ti en los banquetes.
Asombra a todos los amigos
luciendo el último invento,
caros juguetes de adulto
para despistar el tedio.
Que sólo el peldaño más alto
sea el lugar de tu descanso.

Pero La Palabra dice:


Siente la mirada de Dios
posarse sobre ti,
porque él alienta
posibilidades infinitas
en tu misterio.
Despliégate todo entero
sin trabas que te amarren,
ni el miedo dentro,
ni los rumores en la calle,
ni la codicia del inversor,
67

ni las amenazas de los dueños.


Y no temas sentarte
en una silla pequeña
con los últimos del pueblo.
Allí encontrarás la alegría
de crear con el Padre
libertad y vida para todos
sin la esclavitud de exhibir
un certificado de excelencia.

A la hora de crear el Reino


los últimos de este mundo
pueden ser los primeros.

(Benjamín González Buelta, sj)

ESPADAS

La incertidumbre
del «Hágase» sin reservas.
No los «hágase» a medio gas,
los que vienen con peros
los que traen condiciones.
La intemperie de un pesebre,
pobre cuna de paja para un niño.
La inocencia perseguida
por el odio de quien,
en su hambre de poder,
elige el dolor ajeno.
La añoranza del hogar
en tierra extraña
68

Las palabras difíciles


en el hijo reencontrado.
La murmuración de quienes,
en el muchacho,
hecho hombre,
solo quieren ver un fraude.
La condena al inocente.
El dolor de un amor crucificado.
El cuerpo inerte,
al que te aferras
en último abrazo .
La losa que ciega una tumba
habitada por la muerte.
¿Siete espadas?
Muchas más,
que no han de tener,
en tu vida,
la victoria.

(José María R. Olaizola, sj)


69

Cruz

Más abiertos aún


los brazos,
para abarcar
a quien necesita
una cuna para su dolor.
Más abiertos,
mostrando
una desnudez
que no esconde malicia.
Más abiertos,
y de tan abiertos
un poco quebrados,
que no hay quien los sostenga,
solo dos clavos.
Un rostro exhausto,
pero aún capaz de ver
a la madre,
al amigo,
al enemigo
y para todos balbucear
amor, perdón o futuro.
Cargar con la cruz
es abrazar la vida.
Ahora.

(José María R. Olaizola sj)


70

TÚ CRUZ, MI VUELO

En tu cruz, Señor,
solo hay dos palos,
el que apunta como una flecha al cielo
y el que acuesta tus brazos.

No hay cruz sin ellos


y no hay vuelo.
Sin ellos no hay abrazo.
Abrazar y volar,
ansias del hombre en celo.
Abrazar esta tierra
y llevármela dentro.
Enséñame a ser tu abrazo.
Y tu pecho.
A ser regazo tuyo
y camino hacia Ti
de regreso.
Pero no camino mío,
sino con muchos dentro.
Dime cómo se ama
hasta el extremo.
Y convierte en ave
la cruz que ya llevo.
¡O que me lleva!
porque ya estoy en vuelo.

(Ignacio Iglesias, sj)


71

LA LECCIÓN DE SIMÓN

Tengo algo que decirte,


que ames más y juzgues menos;
que no señales la paja en el ojo ajeno
sin arrancar antes la viga que a ti te ciega;
que tires la primera piedra si estás libre de pecado,
pero si no, acaricia a quien, como tú, se ha equivocado;
que la ley se hizo para el hombre y no el hombre para la ley;
que tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo;
que no pases de largo ante el templo de carne
para llegar temprano al templo de piedra;
que no he venido a llamar a los puros, sino a los pecadores;
que siempre saldré al camino, a buscar a la oveja perdida;
también a la que se extravía por los caminos del orgullo;
que, con todas tus tonterías, también a ti te quiero

(José María R. Olaizola, sj)

COLOQUIO DE LIBERACIÓN

Señor Jesús, te lo pido: líbrame de ser mudo.


Líbrame de aquello que no puedo decir, por miedo.
Líbrame también de mi sordera:
de no saber escuchar, por indiferencia.
Líbrame de todos mis prejuicios,
que me hacen excluir y marginar a otros.
Como el hombre mudo del Evangelio,
también quiero que te acerques a mí.
Toca también mi lengua y mis oídos
72

y pronuncia tu palabra de liberación en mí: ¡Effetá, Ábrete!


Dame confianza para comunicarme con los demás
con sinceridad.
Pero sobre todo dame fuerza para hablar de Ti al mundo.
Dame tu Gracia para crecer en capacidad para escuchar
y anunciar Tu verdad.
Señor, ya libre de mis miedos, me pides hablar de Ti
a los que no te conocen.
Me envías, siguiendo tu ejemplo,
para poder acompañar dolores y sufrimientos,
para transmitir tu Evangelio,
y para ayudarte a construir un mundo de unión,
respeto y dignidad.
Te doy gracias, Señor, por ser un discípulo liberado.
Dame tu Amor y Gracia,
para poder amar y liberar a otros.

(Gabriel Roblero sj)

ECHAD LAS REDES

Vacías salen las redes


del mar de los espejos.
No hay pesca
tras la siesta de narciso,
empeñado en encontrarse
a sí mismo en el agua.
Nada recogeremos
si la brega solo busca
mantener las cosas
en el estado de siempre.
73

No has de ser, pescador,


un héroe solitario,
buscador de tu propio reflejo,
ni guardián de las esencias.

Para pescar,
echa las redes
al otro lado.
Hazte amigo, soñador
y discípulo.
Hazte compañero
de otros, embarcados
para atrapar cosecha
abundante
de proyectos y vidas,
que han de calmar
el hambre más honda
que retuerce el estómago
del mundo:
hambre de amor.

(José María R. Olaizola, sj)


74

DEMONIOS

Nos rodean, nos entrampan


con fuegos de artificio,
nos muerden por dentro.
Sus nombres son envidia,
soberbia, desprecio, violencia,
prepotencia, burla, vacuidad,
abuso…

Nos ciegan,
aturullan con su discurso
incesante, con su lógica aparente.
Nos envuelven en razones.
Y, sin apenas darnos cuenta,
nos asolan y alejan a unos de otros.
Camuflan el dolor de indiferencia,
y adornan la nostalgia con risas fáciles.

Señor de la verdad desnuda,


del amor posible,
de la justicia auténtica
Dios con rostro humano,
hombre que apunta a Dios…

Rompe las cadenas

y líbranos del mal.


Amén.

(José María R. Olaizola, sj)


75

SIGUEME

Sígueme.
Deja atrás todo lo que te atrapa.
Suelta todas tus amarras y comienza a navegar en libertad.
Sígueme.
No te preocupes si me fallaste o si me fallarás.
Esa es la arcilla con la que haré milagros de amor.
Sígueme.
Deja tus redes, tus apegos, tus cadenas.
Quema los arados que te hacen mirar atrás.
Tenemos un camino muy bello por delante.
Un camino de entrega, de servicio, de alegría.
Confía en mí.
Tan solo, sígueme.

(Fermín Negre)

LO IMPOSIBLE

Nada es imposible
para ti,
y sin embargo,
qué vulnerable.
Qué extraño Tu modo
de ser supremo.
Qué salto impensable
de la eternidad al tiempo.
Qué libre dueño
el que se arriesga a un no.
76

Qué amor inabarcable


se hace tan frágil.
Qué dominio,
sin llaves ni cadenas.
Qué sorprendente, Dios,
buscando madre.
Qué fuerte debilidad
la que estalla en un «Hágase»
para transformar la historia.

Compartid
«Haced esto en memoria mía».
Compartid el pan,
el vino y la palabra.
Cuando el fracaso
parezca desmembrarlo todo,
cada persona, cada grupo,
como cuatro caballos al galope tirando del vencido
hacia los cuatro puntos cardinales,
cuando el hastío
vaya plegando cada vida aislada sobre sí misma,
contra su propio rincón, pegadas las espaldas
contra muros enmohecidos,
cuando el rodar de los días
arrastrando confusión, estrépito y consignas,
impida escuchar
el susurro de la ternura
y el pasar de la caricia,
cuando la dicha
te encuentre
y quiera trancar tu puerta
77

sobre ti mismo,
como se cierra en secreto una caja fuerte,
cuando estalle
la fiesta común
porque cayó una reja
que apresaba la aurora,
amanece más justicia,
y la solidaridad crece,
reuníos y escuchad,
compartid el pan, compartid el vino,
dejad brotar la dicha común y sustancial,
el futuro escondido
en este recuerdo mío
inagotablemente vivo.

Benjamín González Buelta, sj

LO TUYO ES DARTE
Nos empeñamos en apropiarnos de todo
y nos quedamos solo con la frustración.
Queremos programar cada instante
pero la vida se nos escapa de las manos.
Nos gustaría conocerlo todo
y nos descubrimos los más ignorantes.
Soñamos con triunfar en cada proyecto
pero el fracaso nos devuelve a nuestro sitio.
Lo tuyo es dar, darte, sin calcular.
Lo nuestro es recibir, acoger, sin preguntar.
Solo me conozco al mirarme en Ti.
Eres el manantial del que todo brota,
donde veo la primera luz y empiezo a correr.
78

Eres el mar, donde todo acaba


hacia allá me dirijo, en Ti quiero descansar.

(Javi Montes, sj)


Solo tú

Porque nuestros proyectos se desmoronan y fracasan


y el éxito no nos llena como ansiamos.
Porque el amor más grande deja huecos de soledad,
porque nuestras miradas no rompen barreras,
porque queriendo amar nos herimos,
porque chocamos continuamente con nuestra fragilidad,
porque nuestras utopías son de cartón
y nuestros sueños se evaporan al despertar.
Porque nuestra salud descubre mentiras de omnipotencia
y la muerte es una pregunta que no sabemos responder.
Porque el dolor es un amargo compañero
y la tristeza una sombra en la oscuridad.
Porque esta sed no encuentra fuente y nos engañamos con tragos
de sal.

Al fin, en la raíz, en lo hondo, solo quedas Tú.


Solo tu Sueño me deja abrir los ojos,
solo tu Mirada acaricia mi ser,
solo tu Amor me deja sereno,
solo en Ti mi debilidad descansa
y solo ante Ti la muerte se rinde.
Solo Tú, mi roca y mi descanso.

(Javi Montes, sj)


79

¡Si yo no pido tanto!


Amor es lo que pido.
Briznas de amor para esta sed del mundo,
tan grande y tan sumisa.
Un diminuto amor, pero constante,
que dé su mano al que su mano tienda,
que limpie las miradas y los ojos
llene de dulcedumbre.
Algo de amor en esos corazones
que no aman a los niños,
que son capaces de cegar a un pájaro,
de aplastar las hormigas.
Algo de amor; apenas un murmullo
de amor en cada pecho de criatura
hacia todos los seres,
hacia todas las cosas.

¡Si yo no pido tanto!


Briznas de amor para esta sed del mundo.

(Ana Inés Bonnin Amstrong)


80

Todo pasará... menos Tú

El cielo y la tierra pasarán…


ese problema que tengo hoy,
ese pozo del que creía no poder salir,
esa tristeza que llena mis ojos de lluvia.

El cielo y la tierra pasarán…


ese éxito que hace que me crea de otra pasta,
ese cargo que me hace sentir por encima,
esa imagen en la que me endiosan y encumbran.

Al final, todo pasa.


Solo queda Dios y su amor,
y el amor, poco o mucho, que hayamos puesto
en cada mirada, en cada abrazo,
en cada palabra, en cada gesto.

Todo pasará…
81

menos tú, Señor.


El cielo y la tierra pasarán,
pero tu amor nunca pasará…
porque tu amor es nuestra última estación.

(Fermín Negre)

AL DESPERTAR

Al despertar agradezco a la vida,


y nunca quisiera volver a dormir.
Quiero que ese gracias sea mi alimento y mi aliento;
sea mi grito y mi canto, sea mi compromiso y mi destino,
sea mi pasión y mi ilusión.
Quiero que ese gracias sea,
a fin de cuentas, mi muerte.
Para con otros ‘gracias’ resucitar juntos.
Despertar con los pobres.
despertar con los excluidos y hasta vendidos.
Despertar con los migrantes,
despojados de sus tierras.
Despertar defendiendo la tierra y el agua.
Despertar en tu Reino presente entre nosotros.
Despertar encarnando tus sueños.

(Marcos Alemán, sj)


82

QUIEN ERES TU

Si el cuerpo supiera quién eres Tú!


Si la razón le transmitiera
a la oscuridad de la carne
tu buena noticia!
Si te abriéramos
las cinco puertas de los sentidos,
en este océano tuyo
de aromas y sabores,
de brillos, cantos y caricias
donde vivimos sumergidos!
Si la sangre se tiñera
del color de tu encuentro
y llevara este fervor
hasta la última célula
por la angosta discreción
del capilar más diminuto!
Si las honduras viscerales
sincronizaran contigo
sus prisas y sus pausas!
Si desalojaras de este templo tuyo
a los mercaderes que negocian
nuestras hambres y riquezas
en el atrio sagrado,
con el susurro clandestino
o la obsesión publicitaria!
Si nuestro cuerpo supiera,
y se fuera convirtiendo
todo entero, aquí y ahora
en un gesto sencillo
del Infinito tan humano!
83

LUZ
No nos llamas
a iluminar las sombras
con frágiles velas
protegidas de los vientos
con la palma de la mano,
ni a ser puros espejos
que reflejan luces ajenas,
cotizadas estrellas dependientes de otros soles,
que como amos de la noche
hacen brillar las superficies
con reflejos pasajeros a su antojo.
Tú nos ofreces
ser luz desde dentro, (Mt 5, 14)
cuerpos encendidos con tu fuego inextinguible
en la médula del hueso, (Jr 20, 9)
zarzas ardientes en las soledades del desierto
que buscan el futuro, (Ex 3,2)
rescoldo de hogar
que congrega a los amigos
compartiendo pan y peces, (Jn 21, 9)
o relámpago profético
que raje la noche tan dueña de la muerte.
Tú nos ofreces ser luz del pueblo, (Is 42, 6)
hogueras de Pentecostés
en la persistente combustión
de nuestros días encendidos por tu Espíritu,
ser lumbre en ti, que eres la luz,
fundido inseparablemente
nuestro fuego con tu fuego. .

(Benjamín G. Buelta, sj)


84

Pensamientos de la soledad (fragmento)

Mi Señor Dios, no tengo ni idea de adónde voy. No veo el camino


delante de mí. No puedo saber de seguro dónde acabará. Ni me
conozco realmente a mí mismo, y el hecho de que piense que
estoy cumpliendo tu voluntad no significa que lo esté haciendo
de verdad. Pero creo que el deseo de complacerte te complace de
hecho. Y espero tener ese deseo en todo lo que hago. Espero
nunca hacer nada fuera de ese deseo. Y sé que, si hago esto, tú
me conducirás por el buen camino, aunque yo no lo sepa en
absoluto. Por eso confiaré en ti siempre, aunque parezca que
estoy perdido y en la sombra de la muerte. No temeré, porque tú
siempre estás conmigo y nunca dejarás que me enfrente solo a
mis peligros.

(Thomas Merton)

Despedida

Déjame marchar,
aunque te falte el aliento,
de ver huérfana tu vida,
vacía tu alma, inútil tu afán.
De comprender al fin,
de una vez,
que el sarmiento sin la vid
nada puede emprender.
¡Se marchita!
85

Al final de mis días,


quise dejar todo escrito.
Mas luego pensé, ¡mejor nada!
Pues todo lo que quería decirte
lo dejé en el camino sembrado.
Ojalá, tu ruta como la mía,
te lleve por la vida, sin oro,
sin alforjas, sin bastón.
Siempre al encuentro del otro.
Para comer con él de su hambre,
para beber con él de su sed.
Ya no hay lugar a la espera.
Hasta mi vuelta,
clava tus pies en mis huellas
y que mi Espíritu te lleve
por la precariedad de este mundo,
con la brújula del corazón.
Y ¡solo una cosa más!
Nunca te rindas en la lucha
contra la injusticia,
contra la maldad.
Celebra, en esperanza,
cada derrota, cada fracaso,
cada paso adelante,
cada ínfima expresión
de lo bueno,
de lo bello,
de lo cierto,
de lo alegre,
de lo infinito…

(Seve Lázaro sj)


86

Danos tu Espíritu

Danos tu Espíritu, Señor.


Donde no hay Espíritu, no puede brotar la vida.
Danos tu Espíritu, Señor.
Donde no hay Espíritu, lo único posible es el miedo.
Danos tu Espíritu, Señor.
Donde no hay Espíritu, aparecen los fantasmas.
Danos tu Espíritu, Señor.
Donde no hay Espíritu, la rutina lo invade todo.
Danos tu Espíritu, Señor,
Donde no hay Espíritu, no podemos reunirnos en tu nombre.
Danos tu Espíritu, Señor.
Donde no hay Espíritu, se olvidan las cosas esenciales.
Danos tu Espíritu, Señor.
Donde no hay Espíritu, no puede haber esperanza.
87

Espíritu de Dios en el hombre.

Dicen que si escucho muy dentro


ahí habitas.
Más dentro que el miedo o el coraje.
Más profundo que la risa o la lágrima.
Más mío que la certeza o la duda.
Más amor que el más tierno abrazo.

Dicen que tu voz arrulla los vacíos


y tu silencio acalla los ruidos.
Dicen que sacias el hambre
de quien no sabe,
de quien no tiene,
de quien no puede,
de quien no llega…

Y vuelcas, en mí, palabras de evangelio


y justicia, de perdón y paz,
de llamada y envío, de encuentro…
nombres que en toda lengua se entienden.
Agua fresca en la garganta reseca,
rescoldo de una Vida
que se niega a rendirse,
serenidad en la hora crítica,
tormenta en la historia insípida,

puente que salta abismos imposibles…


… haciendo de mi casa pequeña
la mansión de un Dios.

(José María R. Olaizola sj)


88

Ven, espíritu de Dios

A veces, me canso de tanta mentira.


Envíame tu Espíritu de verdad.
A veces, me cuesta dar la cara por ti.
Envíame tu Espíritu de valentía.
A veces, me pueden las sombras.
Envíame tu Espíritu de luz.
A veces, siento que me ahogo.
Envíame tu Espíritu de vida.
A veces, tengo miedo.
Envíame tu Espíritu de fortaleza.
A veces, no sé para dónde tirar.
Envíame tu Espíritu de consejo.
Acompáñame en mis travesías
con tu impulso y tu aliento.
Ven, Espíritu de Dios.

(Fermín Negre)
89

Implicame

Implícame, Jesús, con la causa de los pobres.


Implícame con esta causa, que es la tuya.
Implícame, complícame, replícame.

Implícame a tu manera que sorprende,


inquieta e ilusiona.
Que no sepa dejar de mirar.
Que no sepa dejar de querer.
Que no sepa dejar de amar.
Complícame la vida, que eso
es lo que pasa cuando uno ama.
Complícame haciéndome apasionado.
Complícame porque las cosas no son fáciles.
Complícame porque las lágrimas duelen
y el hambre es mala,
y los gritos no se pueden apagar.
Complícame porque un mundo roto
no es un lugar cómodo.
Replícame cuando ponga argumentos
para escabullirme.
No me dejes posponer mi camino.
Que ya está bien de muchas palabras.
Si estoy demasiado centrado en mis problemas,
demasiado dedicado a mis actividades,
demasiado ocupado en salir yo adelante,
Implícame, Señor, y complícame.

(Patxi Loidi)
90

Hay que nacer de nuevo

Nací una vez,


a la luz, a la vida,
al ruido, a los olores,
al calor y al frío,
a los abrazos,
al hambre,
a los sabores,
a la saciedad,
al gusto,
a la música,
a la ternura,
a los encuentros.

Después,
pequeñas muertes
fueron matando sueños,
anhelos, inocencia
y pasión.

Si tú tiras de mí,
naceré de nuevo,
al reino y al evangelio,
al amor y la esperanza,
a la voz de los profetas,
a una misión.

Cada vez que muera,


volveré a nacer.
La verdad
se irá curtiendo
91

en mil duelos.
El espíritu
irá renovando
mi yo gastado.
El agua viva
lavará
cada herida vieja.

Hasta esa última muerte


que será antesala
de un último nacimiento,
a la Luz, a la Vida,
y al Amor.
Y esta vez para siempre.

(José María Rodríguez Olaizola, sj)


92

Coloquio en Betania
La Pascua se acerca, Señor. Tu camino sigue adelante, pero has
querido pararte hoy en mi casa. Te recibo de muchas formas
distintas. Te recibo como Lázaro cuando te miro lleno de
agradecimiento por sacar mi vida de las sobras y de la muerte. Te
recibo como María cuando la alegría de tu presencia me lleva a
servir y a entregar lo mejor de mí. Pero también sé que te recibo
como Judas cuando en mi corazón está dominado por las
pasiones y afectos que me alejan de ti. Y también, por qué no, te
recibo como los sacerdotes cuando no soy capaz de salir de mí e
intento, a toda costa, ser el centro de mi pequeño mundo.
La Pascua se acerca, Señor, pero has querido pararte hoy en mi
casa y eso, aunque te recibo de muchas formas distintas, eso es lo
único que importa.

(Oscar Cala, sj)

Señor de mi vida
Señor de la Vida,
que te presentas por sorpresa,
que apareces en mi espera,
que conmueves mis entrañas cuando te pienso
y me emocionas cuando te nombro.
Señor de la Vida,
que con tu «alégrate» haces grande mi esperanza
y me lanzas a los «sí» infinitos…
mueve siempre mi entrega hacia la profundidad de tu Reino,
y mi vida hacia la inmensidad de la Tuya.
Señor de la Vida

(Glòria Díaz Lleonart)


93

Creo

Creo en ese Dios,


no del dedo acusador,
sino del que guarda silencio
escribiendo en la tierra.

Creo en ese Dios


que me invita a mirar
dentro de mí mismo,
antes de juzgar a los demás.

Creo en ese Dios


que no airea pecados ajenos
ni busca chivos expiatorios,
para forjar vínculos comunitarios.

Creo en ese Dios


que protege a la mujer,
del «excitado» poder varonil
y machismo religioso.

Creo en ese Dios


que nunca cierra puertas
y que siempre, siempre, despide
poniéndonos en camino…

(Seve Lázaro, sj)


94

Yo también quisiera verte

Yo también quisiera verte, Señor:


En los momentos de incertidumbre y angustia.
En los momentos de desconcierto y miedo.
En los momentos de noche y tempestad.
En los momentos de luz y alegría.
Quisiera verte:
En el rostro de los que me persiguen y critican.
En el rostro de quien me mira mal y no me quiere.
En el rostro de los últimos y despojados.
En el rostro de los que comparto mi vida diariamente.
Quisiera verte:
Al servir, al amar, al perdonar, al abrazar.
Al caer, al quedarme sin fuerzas, al desesperar.
Quisiera verte
en todos los momentos,
en todos los rostros,
en todas las circunstancias.
Y poder decir: en todo amar y servir.

(Fermín Negre)
95

Hijo que estás en la tierra

Hijo mío que estás en la tierra,


preocupado, solo y tentado.
Yo conozco perfectamente tu nombre
y lo pronuncio,
como santificándolo, porque te amo.
No, no estás solo, sino habitado por Mí,
y juntos construiremos ese Reino,
del que tú vas a ser heredero.
Me gusta que hagas mi voluntad,
porque mi voluntad es que tú seas feliz,
ya que la gloria de Dios es el hombre vivo.
Cuenta siempre conmigo
y tendrás pan para hoy;
solo te pido que sepas compartirlo
con tus hermanos.
Sabes que perdono tus ofensas,
antes incluso de que las cometas.
Por eso te pido que hagas tú lo mismo
con los que te ofenden.
Y para que nunca caigas en la tentación,
agárrate fuerte a mi mano
y yo te libraré del mal,
querido y pobre hijo mío.

(José Luis Martín Descalzo)


96

Candiles de lo absoluto

Que resurjan nuestras ganas


de encender velas
del amor de Dios en este mundo,
para que nunca en él la oscuridad,
nos vuelva ciegos al dolor del prójimo.

Que nuestra fe escuchimizada


engorde, no solo con rezos,
sino también con obras.
Pues el hambre y la sed de nuestros días,
no digieren ya doctrinas sobre Dios.

Que el candil de nuestra vida


sea luz no de mecha gastada ni humeante,
sino de antorcha encendida que acompaña
las preguntas sobre Dios
en los golpes de la vida.

(Seve Lázaro, sj)

Fariseos y escribas de hoy


Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciéndoles: «En la
Iglesia a veces buscan liderazgo maestros, sacerdotes y líderes
que hablan de boquilla. Ellos proponen una moral exigente, y
cargan a los demás con cumplimientos y normas. Pero la
misericordia la dejan de lado, y no se exigen a sí mismos nada
que no les apetezca. Hablan de fe mientras faltan a la caridad.
Desprecian en mi nombre. Hablan de los pobres, pero los
rehúyen por la calle. Hablan de cuidar la casa común, pero no se
97

privan de nada. Hablan de cruz desde burbujas de indiferencia.


Predican más para oírse a sí mismos que para ayudar a llevar mi
palabra como buena noticia. Les gustan los likes en las redes, y el
aplauso de los que piensan como ellos. Vosotros no os dejéis
seducir por esas dinámicas. No dejéis que os sigan a vosotros,
que solo a Uno hay que seguir. No os creáis sabios, sino que
compartid la sabiduría del Espíritu. Y compartid la vida, el
tiempo, y los bienes, para servir al ser humano y en él a Dios».

(adaptación de Mt 23, 1-12 Rezandovoy)

No nos dejes caer en la tentación de quedarnos en los lugares


cómodos. Un poema al hilo de la Transfiguración

Tentación

Qué bien se está aquí,


donde la palabra acaricia
y la presencia sostiene.
Donde el calor abraza
y fluye el afecto.
Donde el amor se vive
y la justicia es posible.
Qué bien se está,
lejos de gritos y guerras vanas,
dejando que el trueno se apague
y la alegría se vuelva baile.

Pero toca regresar


a la tierra de todos,
98

donde el fragor cotidiano


es más áspero y duro.
Toca volver,
a los conflictos pendientes,
a las heridas abiertas
a la verdad peleada,
a las preguntas que muerden,
a los nombres difíciles,
para sembrar el mundo
de evangelio y esperanza.

(José María Rodríguez Olaizola)

Coloquio samaritano
Dame, Señor, un corazón samaritano como el tuyo
para no pasar de largo ante las necesidades de los hermanos,
para saber llorar con quien sufre,
para calmar las dolencias que me encuentre a mi paso.
Cambia, Señor, mi corazón de piedra en uno de carne
que sepa empatizar con el dolor del mundo,
con la pobreza de los pueblos, con el llanto de los descartados.
Enséñame a devolver bien por mal,
a rechazar convertirme en juez y verdugo,
a perdonar, si es preciso, setenta veces siete,
a excusar en vez de juzgar,
a salvar en lugar de condenar.
Enséñame, Señor, a dar con abundancia,
con las manos siempre extendidas y abiertas,
con medida generosa, colmada, rebosante…
porque dando es como se recibe.

(Fermín Negre)
99

Una mirada al silencio, muy útil para la cuaresma...

Gracias por tu silencio

Gracias, Señor, por tu silencio.


Se abre delante de nosotros
como un respeto cálido,
donde podemos ensayar
nuestras palabras de aprendices,
alentados por tu mirada
que nos contempla con cariño.

En tu silencio nos decimos,


originales y nuestros,
nos escribimos en tu acogida
de página en blanco.
Trazamos nuestra ruta
en tu hoja azul
de mar en calma
y días luminosos,
o en tu calcinada superficie
de arena y desierto
perdidos en la historia
sin huellas por delante.

A veces en tu silencio
crece nuestra pregunta
como el garfio
en una mano cortada.
Es de acero afilado
100

nuestra angustia,
es dura y urgente,
y trata de clavarse
en tu misterio mudo
para rasgarlo
de arriba abajo
y para encontrarte
como única respuesta.
Pero tú sólo te revelas
en el tiempo maduro.

Por más que te digas


siempre serás silencio,
infinita palabra
en la que siempre
te seguirás revelando,
cálido respeto
en el que crecemos
al decirnos y estrenarnos.

(Benjamín González Buelta, sj)


101

Una presencia necesaria

Señor Jesús
Mi Fuerza y mi Fracaso
eres Tú.
Mi Herencia y mi Pobreza.
Tú, mi Justicia,
Jesús.

Mi Guerra
y mi Paz.
¡Mi libre Libertad!
Mi Muerte y Vida,
Tú,
Palabra de mis gritos,
Silencio de mi espera,
Testigo de mis sueños.
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi Amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi esperanza,
¡Tú!
Mi Tierra Prometida
eres Tú...
La Pascua de mi Pascua.
¡Nuestra Gloria
por siempre,
Señor Jesús!

(Pedro Casaldáliga)
102

Mi confianza

Si un día perdiera mi calma y mi paz,


Tú sabrías qué hacer y cómo ayudar.
Si perdiera la fe tendría en Ti algo en lo que creer.

Pongo mi confianza en Ti, Tú no me dejarás,


nunca me traicionarás, dos impulsos y un solo ser
haciéndome pensar que puedo mantenerme en pie,
Nunca perderé mi confianza en Ti,
Nunca perderé mi confianza en Ti.
Tu aliento me llevó al abrigo del mal,
lejos de la traición, de tanta falsedad,
El tiempo inútil y gris no inyectará nunca su veneno mortal...

Nunca perderé mi confianza en Ti.

(Luz Casal)

Todo se vuelve ritmo

Cómo descubrir la propia música?


Cómo descubrir la propia danza?
Quiénes cantaron nuestra canción?
Animarme a escucharla, animarme a hacerla sonar, cantar
juntos, danzar juntos.
Se que podemos, se que existe, se que suena.
Pasa por nosotros, pasa por mi, amanece con la tierra.
Marea de sonidos hechos orquesta, sinfonía de vida.
Vuelo de instrumentos, cuerdas, vientos, cueros suenan juntos.
103

Ahí estamos ahí estoy ahí voy, ahí vamos.


Todo se vuelve ritmo en el escenario de tanto viento.
Canto con la naturaleza, danzo abrazando heridas y tragedias.
Tonos de la vida que todo lo incluyen.
Así la vida y la muerte pierden sus miedos, sonríen canciones.
La tuya, la mía, la nuestra,
para que después de danzar toda la noche,
nos encontremos en un nuevo amanecer.

(Marcos Alemán, sj)

Effetá
Ruidos.
Nos rodean.
Nos envuelven.
Nos aturden.
Tertulias, canciones,
opiniones,
discursos, eslóganes.
Anuncios, promesas,
noticias, debates,
conversaciones.
Ruido, ruido incesante,
que termina
atronando
a base de exceso
hasta que las palabras
ya no significan nada.

Mientras,
como un rumor de fondo,
104

la Palabra trata de hacerse oír.


Habla de justicia,
de amor verdadero,
de camino, verdad y vida.

Toca, Señor, nuestros oídos,


que se abran de nuevo
al rumor de tu presencia.
Sé la Voz que grita,
en el desierto
de los indiferentes,
de los que están de vuelta,
de los ensordecidos.

Voz que despierta


los anhelos más nobles
que llevamos escritos
en la sangre y la entraña.

(José María R. Olaizola, sj)


105

Mirarme desde ti

Mírame tú, Jesús de Nazaret.


Que yo sienta posarse sobre mí
tu mirada libre,
sin esclavitud de sinagoga,
sin exigencias que me ignoren,
sin la distancia que congela,
sin la codicia que me compre.

Que tu mirada se pose en mis sentidos,


y se filtre hasta los rincones inaccesibles
donde te espera mi yo desconocido,
sembrado por ti desde mi inicio,
y germine mi futuro
rompiendo en silencio
con el verde de sus hojas
la tierra machacada
que me sepulta y que me nutre.

Déjame entrar dentro de ti,


para mirarme desde ti,
y sentir que se disuelven,
tantas miradas propias y ajenas
que me deforman y me rompen.

(Benjamín G. Buelta sj)


106

Coloquio con Jesús Señor

Jesús, tú vienes con autoridad,


no la que nace de la violencia,
sino la que emana de la paz.

Jesús, tú nos haces libres del mal,


no imponiendo tu propio proyecto,
sino con una invitación a amar.

Jesús, tú nos invitas a seguirte,


no imponiendo o amenazando,
sino con una llamada a la libertad.

Jesús, te reconozco como Señor en mi vida.


Libérame de los espíritus que me deshumanizan.

(Javi Montes, sj)


107

Tu promesa

Que nada dependa de mí,


ni sea yo el artífice
de su iniciativa
y desarrollo.
¡Cómo podría sostenerlo!
Si, con el tiempo,
todo lo que en mí descansa
se malogra,
envejece
y agota en su fecundidad.

Que todo descanse


en tu promesa creadora
de amor y de vida,
de crecimiento
y multiplicación:
mis días aciagos,
mis noches en vela,
también mis trabajos,
dudas
y hasta equivocaciones.
Todo se vuelve semilla
de algo nuevo
en tus manos, Sembrador.

(Seve Lázaro, sj)


108

Vivir la verdadera caridad

Oh, Jesús,
que has acogido a cada hombre
en su condición para elevarlo
a la dignidad de hijo de Dios,
haznos capaces de vivir la atención
al prójimo para dar testimonio creíble
de ti, Verdad que libera.
Oh, Espíritu de amor,
que nos revelas el rostro de Dios,
haz resplandecer en nosotros la imagen
que Dios nos ha donado
viviendo en la verdadera caridad
y acogiendo a cada persona como
hermano. Amén.

(Padre Renato D´Auria)

VENID

Venid y veréis
cómo crece el fruto
tras la espera paciente.
Veréis al hombre duro
arrojar la piedra al suelo,
y volver a casa en paz.
Percibiréis los milagros
que ocurren en torno,
cuando vuelve la risa
y se disipa el miedo,
109

cuando se sueltan las losas


que nos oprimen
y se rompen las cadenas
que nos impiden volar.
Venid, y acoged una palabra
que ha de fecundar la historia.
Venid conmigo,
y con tantos otros
a compartir la mesa de todos.

¡No quiero engañaros!


Nos zarandearán las olas,
nos acusará el incrédulo
y en la cruz del desamor
encontraremos a los
más rotos del mundo.
No será fácil.
Pero venid
conmigo,
y veréis la cruz vacía
cuando la Vida entone
su melodía definitiva

José María Rodríguez Olaizola sj


110

CONDUCIDO AL DESIERTO

Tierna fidelidad
es lo que nos propones a cada uno de nosotros
mientras en la fila esperas
que te volvamos a bautizar.
Al pretender negarnos,
sólo nos miras
para volver a lavarnos los pies.
¿A dónde nos quieres llevar?
¿Qué nos quieres mostrar?
¿Por qué conviene que así suceda?
En los desiertos te vas dejando moldear
buscando el último lugar entre los últimos
para gritar en silencio y mostrarnos:
«el Camino, la Verdad y la Vida».
Un hijo atento a los deseos del Padre.
Se quiebra el cielo
para que el Reino entre en la historia.
Soplo de vida lanzado al viento
y de nuevo conducido
al desierto
para ser tentado.

(Marcos Alemán, sj)


111

Bendición
Bendito seas, hombre o mujer,
de toda lengua y nación,
de cualquier era,
habitante
de la tierra
y del tiempo. Dios susurra tu nombre
desde la eternidad,
un nombre único y distinto,
cambiante con las edades,
con la vida, con la historia.
Ese nombre es bendición.
Y es, a veces, caricia.
Es llamada,
es, incluso, el reproche
de quien se fía de ti
y sabe que puedes
dar más, amar más,
volar más.
Bendito seas,
al descubrir
la hermosura única
con que el primer artista
trazó tus rasgos.
Al encontrar en tu palabra
el eco de su Voz.
Al reconocer la grandeza,
en la semilla plantada en ti.
Al romper tu coraza
y abrazar el mundo.

(José María R. Olaizola sj)


112

En este día de la Sagrada Familia.


Una sola familia en ti

Señor, haznos sentir familia


con todos, sin excluir a nadie,
dando cobijo especialmente
a quien se siente sin nada, sin nadie, sin abrazos, sin cobijo.
Cuida esta tierra para que llegue a ser una familia en ti,
una familia donde guerras, hambre y pobreza
se transformen en mesas llenas de manjares, risas y cantares.
Que nuestra Iglesia sea un reflejo de la familia de Nazaret
creciendo en la fe, en el compartir, en el amar y en el servir.
Y que mi familia sea un oasis donde poder vivir la libertad,
cantar, celebrar la fe entre fogones, llorar y gozar, amar y ser
amado.
Que no haya familias tristes, rotas por el egoísmo, por la pobreza.
Y que yo pueda hacer todo esto posible
poniendo mi vida en juego
para hacer de todos, Señor, una sola familia en ti.

(Fermín Negre)
113

De la fiesta de San Esteban. Porque Navidad también es tiempo


de ver las vidas entregadas por fidelidad al evangelio...

En los extremos

En Belén y en el Gólgota callas,


como calla la noche y habla el silencio,
para gritar a los abatidos,
que las estrellas brillan por ellos.

En el establo y en el madero,
te encuentro solo y desnudo estás,
como solos y faltos caminan
los ateos del odio y sedientos de paz.

Hasta el portal y hasta el calvario


llegaron tus pasos y amor desmedido,
para guiar a los caminantes
que en los extremos vagan perdidos.

Y me miras desde el pesebre,


como miras desde la cruz.
Y me dices que siga adelante,
que por delante vas siempre Tú.

(Seve Lázaro, SJ)


114

La humildad de María

La humildad canta
y su melodía se extiende
por todos los espacios
y alegra las generaciones.
Sus manos ajadas
por los trabajos cotidianos
danzan en el aire su dicha.
Es una joven servidora
con sus raíces de olivo
en la tierra contaminada
de la Nazaret sin nombre
en la historia de Israel.
Se siente existir en unos ojos
que la miran con ternura
y desde ahí llega ella cada instante
hasta el centro de sí misma.
Exultan de gozo sus entrañas
y exalta al Dios que la mira.
Está enteramente abierta
a lo imposible,
así como la boca del cántaro
que lleva sobre el hombro
acoge el agua de la fuente.
Será la Madre de su origen,
en el riesgo de alumbrar al Hijo
en quien todo ha sido creado
y por quien todo se abre
a la Bondad de lo inaudito.
115

Las instituciones de su pueblo


no podrán contenerlo,
empuñarán la espada
y ella tendrá que huir de noche
y esconderse en la sombra
de una vida de pobre y de esperanza.
Y cuando las espinas y los clavos
crucifiquen al Hijo como maldito,
ella lo alumbrará de nuevo
en medio de la comunidad,
Madre del Resucitado
por los siglos de los siglos.
Los poderosos, ricos, grandes,
con sus casas blindadas,
caerán como ídolos de barro
ante el empuje de esta vida
que lleva en sus entrañas,
pero los pequeños sin casa,
sin puertas ni ventanas,
con su existencia al descampado,
horizontal como los surcos,
arada por los trabajos y quebrantos,
abierta al cielo, serán inundados
y fecundos con el agua de la vida.
A lo largo de la historia
muchos pequeños y esclavos
verán en el rostro de María los rasgos de su raza,
de su dolor, de su exterminio,
indios, negros, blancos,
de oriente y occidente.
La pintarán en sus telas,
la tallarán en sus maderas,
116

y en un fluir de romerías con colores de fiesta,


la humildad de María alumbrará vida nueva
entre los pobres de la tierra.

(Benjamín González Buelta)

Adviento

Si todo aguarda al Mesías:


la brisa, el ave, la flor,
y ya lo anuncia Isaías
¿Por qué se tarda el Señor?

Se apresuran los pastores


y la estrella da su luz
Ángeles cantan primores
¿dónde está el Niño Jesús?

El establo ya está listo,


la tosca paja también
anochece ya en Belén
!y no llega Jesucristo!

Callad todos, tened calma.


Algo pasa, si no llega,
falta…! preparar el alma!

(Salvador Lugo)
117

Adviento

De las espadas se harán arados


y de las lanzas, podaderas.
Las palabras serán puentes
con los que se salven abismos.
Las memorias difíciles
nos harán más sabios.
Las vivencias felices, más humanos.

Las preguntas avivarán la imaginación


y las respuestas alumbrarán nuevas búsquedas.
Los enemigos se sentarán, sin rencor,
en una misma mesa,
y desenterrarán motivos para el encuentro.
Se alzará el que se encoge asustado,
y el sobrado bajará de su peana.
El caprichoso abandonará la edad del “quiero”
para adentrarse en la tierra de la gratitud y el asombro.

Losas de culpa y remordimiento


estallarán en mil pedazos
cuando la misericordia pose su mano
sobre el corazón de piedra.

El futuro ya está aquí,


donde la espera es activa
y nos lleva a desenterrar
el evangelio escondido.

(José María R. Olaizola, sj)


118

Lágrimas

Hay lágrimas huecas, tramposas, sin surco.


Pasan sin huella porque no tienen raíz.
Nacen de un sentimiento sin memoria,
de una emoción sin historia,
de la apariencia sin trasfondo.
Lágrimas estéticas, sin rabia ni tristeza.
Pero hay lágrimas ciertas,
que riegan la vida,
que brotan del pozo
de los amores concretos,
donde lloran heridas
por los sueños rotos,
por nombres perdidos
y esperanzas truncadas,
por la pasión sin respuesta.
O emergen allá
donde la rabia
se vuelve sollozo
al no poder,
al no saber,
al no llegar.
Que mi llanto sea vida
y no ficción,
aunque duela.

El mismo Dios lloró


cuando se asomó
al fracaso.

(José María R. Olaizola, sj)


119

TALENTOS
Si el pintor entierra sus pinceles
y la bailarina sus zapatillas.
Si el cantor se calla
y el sabio olvida.
Si se apaga el fuego.
Si muere el viento.
Si se seca el pozo.
Si el novelista deja de imaginar.
y el fotógrafo cierra los ojos…
…¿Quién dibujará las olas?
¿Quién trazará,
con su cuerpo, siluetas imposibles?
Nadie cantará.
Se disipará la memoria,
maestra de niños
y roca de ancianos.
Huirá el calor de la piel, y del alma.
Se detendrá el molino.
Se extenderá la sed por el mundo.
Los pobladores de relatos eternos
no llegarán a nacer.
Nadie apresará la magia fugaz de un instante.
¡No bajes los brazos!
¡No entierres el talento
en la tierra amarga de la inseguridad
y el desaliento!
¿Cuándo descubrirás
la grandeza que hay en tus manos,
el poder que hay en tus sueños?

(José María R. Olaizola, sj)


120

Coloquio de amor y encuentros

Enséñame, Señor, tu amor gratuito.


Que no espere más que el tuyo,
Que aprenda a hacer espacio para que el otro sea.
Que aunque cueste, busque siempre hacer el bien.
Que escondido, entregue la vida en silencio.
Que en los pequeños gestos, descubra la grandeza del Reino.
Que recuerde, y desde allí viva,
en mi propia vida
y en tantos encuentros,
tanto amor recibido,
tantos gestos acogidos,
las miradas que sostuvieron
los abrazos que contuvieron.
Tanto amor
que solo sabe invitarme
a seguir entregándome
a corazón abierto
desnudo
agradecido
y amante.

(Matías Hardoy, sj)


121

Despojarme de todo

Sé que la condición de seguirte


es dejarlo todo.
«El que no deje todo lo que posee,
no puede ser mi discípulo».
Siento que me dices
que me despoje de todo y que confíe en Ti.
Me pides que me lance a tu Providencia
con los ojos cerrados
y que todo lo demás
se me dará por añadidura,
incluso la verdadera eficacia
de nuestro apostolado.
Que tú eres la gran seguridad,
el gran ‘seguro’ del ‘inseguro’.
Ese salto en el vacío oscuro de la fe
es muy difícil
y supone confianza ciega.

(Pedro Arrupe -fragmento-)


122

El Dios de la fe

En medio de la sombra y de la herida


me preguntan si creo en Ti. Y digo:
que tengo todo, cuando estoy contigo,
el sol, la luz, la paz, el bien, la vida.

Sin Ti, el sol es luz descolorida.


Sin Ti, la paz es un cruel castigo.
Sin Ti, no hay bien ni corazón amigo.
Sin Ti, la vida es muerte repetida.

Contigo el sol es luz enamorada


y contigo la paz es paz florida.
Contigo el bien es casa reposada
y contigo la vida es sangre ardida.

Pues si me faltas Tú, no tengo nada:


ni sol, ni luz, ni paz, ni bien, ni vida.

(José Luis Martín Descalzo)


123

Yo te sondeo y te conozco,
y tal y como eres, te quiero.
Sé lo que haces,
cuando te sientas o te levantas,
cuando ríes o lloras,
cuando estás feliz o cuando huyes. Ki
De lejos comprendo tus pensamientos,
y sé distinguir tu camino y tu descanso.
Todas tus sendas me son familiares.
Antes de que digas nada
yo ya sé lo que vas a decir.
Te envuelvo con mi presencia,
que es cuidado,
estoy detrás y delante,
en tu pasado y en tu futuro,
te rodeo.
Te entiendo más de lo que tú puedes entenderte,
más de lo que tú abarcas.
¿Dónde irás lejos de mí?
¿Dónde vas a esconderte de mí?
Si subes a lo alto,
allí estoy.
Si te sumerges en un abismo,
allí me encuentras.
Si vuelas hasta el margen de la aurora
o emigras hasta el confín del mar,
allí te alcanzarán mis manos,
convertidas en caricia y en abrazo.

(Rezandovoy)
124

Llamada

Me sedujiste, Señor,
y me enviaste. A encontrar
un lugar en el mundo.
Y ahora, a tu modo,
vivo buscando…
Ser yo mismo
y reflejo Tuyo.
Convertir cada instante
en tiempo vivido.
Encontrar un nombre,
ese nombre único, distinto,
que es eco de tu amor.
Cantar
allá donde el silencio duela.
Pintar
allá donde haya huido el color.
Abrazar
las soledades heridas.
Llorar los verdaderos motivos
e iluminar lo cotidiano con Tu risa.
Encontrarme, encontrarnos,
en la tierra de todos
Escribir una historia
de bienaventuranza
A mi manera. A Tu manera.

(José María R. Olaizola, sj)


125

De la mano de tus favoritos

Me dijeron que eras el Altísimo


y te encontré en lo más bajo de la humanidad.
Te revisten con oro y telas preciosas,
pero te dejamos desnudo en el madero.
Tú, Cristo, el rey del universo,
tienes una corona que araña y humilla.
Te proclaman el salvador,
pero nadie te libró de morir como criminal.
Estás sentado a la derecha del Padre celestial
y los más tirados juran que caminas con ellos.
Me cansa que me digan quién eres,
tantos títulos solo me confunden.
Quiero olvidar todo lo que me han dicho,
no quiero que me expliquen nada de ti.
Solo necesito que me mires,
que me digas que vas a estar conmigo
y que me lleves al Padre
de la mano de tus favoritos.

(Javi Montes sj)


126

SEÑOR DE BONDAD

Señor de bondad,
cuando me rodee la tentación de la venganza,
llena mis manos de tu ternura
para derramarla como un río
que alcance a quien busca mi mal.

Señor, refugio mío,


cuando sienta que ya no puedo más
por las afrentas y golpes de la vida,
rodéame con tus brazos y no me sueltes.

Acurrúcame fuerte en tu pecho.


Señor de toda bendición,
cuando sienta el corazón
mendigo de afecto y amor,
rózame con las yemas de tus dedos
y disipa mis soledades y tristezas.

Señor de bondad, refugio mío,


Señor de toda bendición,
en ti confío.

(Fermín Negre)
127

LA TIERRA NUEVA
En la tierra nueva
las casas no tienen llaves
ni los muros rompen el mundo.
Nadie está solo.
No se habla mucho del amor,
pero se ama
con los ojos,
las manos,
y las entrañas.
Las lágrimas son fértiles,
la tristeza se ha ido
para no regresar,
y se ha llevado con ella
la pesada carga
del odio y los rencores,
la violencia y el orgullo.

Es extraña la puerta
que abre esa tierra:
es la sangre derramada
de quien se da sin límite,
es la paciencia infinita
de quien espera en la noche,
es la pasión desmedida
de un Dios entregado
por sus hijos; nosotros,
elegidos para habitar
esa tierra nueva.

(José María R. Olaizola, SJ)


128

TE ADORO
Porque nos amas, tú el pobre.
Porque nos sanas, tú herido de amor.
Porque nos iluminas, aun oculto,
cuando la misericordia enciende el mundo.
Porque nos guías, siempre delante,
siempre esperando,
te adoro.
Porque nos miras desde la congoja
y nos sonríes desde la inocencia.
Porque nos ruegas desde la angustia
de tus hijos golpeados,
nos abrazas en el abrazo que damos
y en la vida que compartimos,
te adoro.
Porque me perdonas más que yo mismo,
porque me llamas, con grito y susurro
y me envías, nunca solo.
Porque confías en mí,
tú que conoces mi debilidad,
te adoro.
Porque me colmas
y me inquietas.
Porque me abres los ojos
y en mi horizonte pones tu evangelio.
Porque cuando entras en ella, mi vida
es plena,
te adoro.

(José María R. Olaizola, sj)


129

Tu autoridad

Hay quien manda


con la fuerza de las armas,
los títulos,
las riquezas.
Hay quien del poder
hace muralla,
y del dominio
hace credo.
Hay quien erige su mando
sobre cautiverios ajenos.
Hay quien, para ganar,
tiene que hacer que otros pierdan.
Hay quien ostenta
un control efímero,
mientras se engaña
en el espejismo del instante.
No Tú, Señor.
Tu autoridad se forja
en palabras que bailan con la vida;
el amor como motivo;
una mirada que acaricia;
la honestidad desnuda;
el deseo de bien;
la apertura al riesgo;
la libertad para todos;
y una debilidad,
que compartida es invencible,
y eterna.

(José María Rodríguez Olaizola)

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