1.
LA PRIORIDAD
OBSERVACIÓN
Organizar un mural y solicitar a los asistentes que allí escriban 3 prioridades en su
vida personal y/o profesional.
El facilitador lee algunas prioridades y comparte la siguiente reflexión:
Necesitamos tener claridad sobre el ejercicio de nuestra profesión u oficio,
cualquiera que esta sea, sin importa el lugar donde Dios nos haya puesto. Desde
el punto de vista bíblico, servimos a Dios en todo lo que hacemos, y nuestra mayor
prioridad debe ser hacerlo todo para su gloria, para agradarlo y darlo a conocer.
En el ciclo temático de este mes, conoceremos cuatro principios claves para hacer
de nuestro trabajo un servicio a Dios y al prójimo.
VINCULACIÓN
Contar la siguiente historia:
“Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo
era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún, así que el leñador se propuso
hacer un buen papel. El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y
le asignó una zona del bosque. El hombre, entusiasmado, salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles. -Te felicito -le dijo el capataz-. Sigue así.
Animado por las palabras del capataz, el leñador se decidió a mejorar su propio
trabajo al día siguiente. A la mañana siguiente, se levantó antes que nadie y se
fue al bosque. A pesar de todo su empeño, no consiguió cortar más de quince
árboles. -Debo estar cansado -pensó. Y decidió acostarse con la puesta de sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin
embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco,
y el último día estuvo toda la tarde tratando de talar su segundo árbol. Inquieto por
lo que diría el capataz, el leñador fue a contarle lo que le estaba pasando y a
jurarle y perjurarle que se estaba esforzando hasta los límites del desfallecimiento.
El capataz le preguntó:
- ¿Cuándo afilaste tu hacha por última vez?
-Afilar, no he tenido tiempo para afilar. He estado demasiado ocupado talando
árboles”.
Una vez que se comparta la historia, hacer la siguiente pregunta:
El leñador de esta historia, ¿qué descuidó dentro de las prioridades de su oficio?
CONCIENTIZACIÓN
Introducción:
Este siglo se caracteriza por el afán del hombre de ser feliz y tener éxito, lo cual ha
llevado a un auge del egocentrismo asociado a buscar la autocomplacencia: hacer
lo que quiera, tener lo que quiera, y hacerse un nombre “respetable”.
Esto ha generado entre los profesionales una cultura competitiva, deshumanizada,
individualista, y hedonista (búsqueda del placer). De esta manera, las vidas
terminan esclavizadas, al precio de sacrificar las genuinas relaciones humanas, y
las convicciones personales. El trabajo se ha vuelto, no una realización sino una
“esclavitud”, y los miembros de la familia se han convertido en unos perfectos
desconocidos.
1. Primero “Ser” antes que “Hacer”
En una cultura de “antivalores”, donde se busca la riqueza fácil, a cualquier precio,
la educación busca enseñarnos a “producir” (“Vales por lo que produces”). Una
vida así “niega lo trascendente” y el efecto es el vacío, y el despropósito. Esto se
refleja en una alta tasa de suicidio de jóvenes.
Salomón fue uno de los reyes más sabios, ricos e influyentes en la historia de
Israel. Hizo grandes construcciones: casas, viñedos, jardines, parques; y
almacenó mucha plata y oro. Fomentó las artes, la sensualidad (tuvo más de 700
mujeres) y logró todo lo que sus ojos desearon. Sin embargo, en la etapa final de
su vida, concluyó: “…y he aquí todo era vanidad y aflicción de espíritu, y sin
provecho debajo del sol” (Eclesiastés 2:9-11). Esta expresión indica que, aunque
“le sacó” a la vida lo que pudo, nada llenó su vacío interior.
Para que “el hacer” tenga sentido, debe ser consecuente con tener una identidad y
un propósito para vivir (1 Pedro 2:9). Nuestra posición en Cristo, no es por lo que
“hacemos”, sino por la obra de Él en la cruz.
2. Primero “Ser” antes que “Tener”
En el mundo actual de hiperconsumo, con tal de adquirir o comprar cosas, se
negocia lo más valioso, se sacrifica el amor y la familia. Muchas personas por ir
tras el sueño americano, o europeo, dejan sus familias por muchos años. Otros,
por levantar más recursos duplican sus horarios de trabajo. Logran adquirir bienes,
pero a costo muy alto; sin embargo, a esto le llaman “calidad de vida”. Este estilo
de vida trae agotamiento y temor constante de perder lo que se tiene (Lucas
12:13-23).
Aunque la vida es maravillosa, es corta y frágil, según el Plan de Dios debemos
vivir para “Ser”. La vida es un “milagro” de perfección y armonía. Responde a una
intención del Creador (Es Él quien la da o la quita) (Santiago 4:13-15). ¿Cuánto
vale una vida? Es tan preciosa que le costó a Cristo la cruz.
3. La vida es una inversión
“No se trata de añadir años a la vida, sino vida a los años” (Alexis Carrell)
Necesitamos descubrir el plan de Dios y su propósito particular para cada uno de
nosotros. Su objetivo es formarnos para que reflejemos el carácter de Cristo en
nuestra vida (Efesios 4:13).
¿Qué sentido tiene la vida? Encontrar un motivo para vivir se ha vuelto una fuente
de ansiedad para muchos. El propósito que le demos debe ser “eterno”, pues el
plan de Dios es la eternidad (nuestro destino). Si tenemos vida eterna, debemos
invertirla para lo eterno (Colosenses 3:1-3).
Necesitamos definir nuestras prioridades: ¿Qué es lo que más valoramos? Pues,
siempre habrá tiempo para hacer lo que amamos.
Cuando tenemos el mismo punto de vista de Dios sobre la vida, no la
malgastamos, la invertimos. Descubrimos el placer de disfrutarlo todo y se genera
una actitud de gratitud y no de apego (Eclesiastés 3:12-13).
Aplicación Teoterápica
¿Para qué vivimos? ¿Para ser, tener o hacer? El orden de Dios es: Ser (conforme
al carácter de Cristo), para “hacer” (propósito de vida); y por último, “tener”
(medios para vivir y cumplir ese propósito de vida).
¿Cómo estamos viviendo? ¿Sujetos a los afanes de este siglo, siguiendo la
corriente desesperada de esta cultura? o para Dios y sus planes, dependiendo de
Él en las “añadiduras”. ¿Qué es realmente calidad de vida? Es una vida
abundante con sentido y felicidad. El mañana no es atributo nuestro, solo tenemos
el hoy. Vivamos sabiendo que la vida es un préstamo.
DETERMINACIÓN
Distribuir post-it (notas) a los asistentes, y motivarles a que escriban una decisión,
que consideren deben tomar a partir de este momento, con respecto a sus
prioridades. Los deben pegar en el mismo mural donde colocaron sus prioridades.
CONSAGRACIÓN
Proyectar el versículo Isaías 41:13 NVI: “Porque yo soy el Señor, tu Dios, que
sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.
Invitarlos a orar apropiándose de esa promesa, confiando en que el Señor nos
cuida, respalda y sostiene cuando nos organizamos en las prioridades correctas.
REPRODUCCIÓN
Motivar a los asistentes para que compartan a una persona cercana la enseñanza
que le deja el tema de hoy e invitarla para que asista a las próximas reuniones
PEC, con el ciclo temático: “Principios claves de un profesional”.