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Primicias y Diezmos

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PRIMICIAS Y DIEZMOS (Dt.

25:5-26:19) Verdad central:

Adorar a Dios con los diezmos y primicias, sin olvidarse de su hermano, es el estilo de vida que Dios pidió a Israel. Su pueblo actual, la iglesia, también lo puede adorar a través de sus ofrendas y de su amor al prójimo.
A. Fondo histórico. Ley del levirato. (Del latin levir, que significa cuñado) Esta ley estaba destinada a impedir que el patrimonio familiar

cayera en poder de una persona ajena a la familia. Cf. Gn. 38; Rt. 4.5-6. El nombre representaba a la persona (Dt. 25:6), y perpetuarlo en la propia descendencia era una manera de asegurar la supervivencia social del difunto. Este pasaje tiene dos secciones: se declara la ley (vs. 5-6) y sigue el procedimiento en caso que el hermano se niegue a aceptar sus responsabilidades (vs. 7–10). Parece que éste era un acto despectivo quitar los zapatos al que se negara casarse con la viuda. Dado que andar descalzos era propio de los esclavos, quitarle a alguien el calzado era declararle indigno. La ley del levirato se aplica cuando la viuda no tiene hijo y hay un cuñado soltero. El propósito era el de preservar el nombre de la familia y también sus propiedades.
Los amalecitas. Era una tribu nómada que habitaba desde Sinaí hacia el norte hasta la parte septentrional de

Arabia. Su genealogía se remonta a Amalec, hijo de Elifaz y nieto de Esaú (Gn. 36:12). celebración de los cultos u oficios.

Liturgia, litúrgico. (del griego leiturgia, servicio público). Orden y forma determinada por la Iglesia para la Normas para las fiestas de entrada a la tierra prometida. Debían celebrarlas en distintos tiempos y lugares, dando

una idea de la nueva manera de vivir que tuvieron los israelitas en la tierra. Los vs. 1–11 describen la fiesta de las primicias y los vs. 12–15 la de los diezmos a pagar en el tercer año (cp. 14:28, 29).
¿Altar de muertos? Las ofrendas de comida y, en general, el culto a los muertos son costumbres difundidas en casi

todas las culturas. Cf. Dt 18.11; 1 S 28.3-24.

COMENTARIO MATTHEW HENRY Dt. 25:5-12 Vv. 5-12. La costumbre que aquí se regula parece haber estado en la ley judía para mantener claras las herencias;

ahora sería ilegal. v. 13-16. La ganancia deshonesta siempre trae maldición a la propiedad, a la familia y al alma de los hombres. Bienaventurados los que se juzgan a sí mismos, se arrepienten de sus pecados y los abandonan, desechando las cosas malas para que no sean condenados por el Señor. v. 17-19. Que cada perseguidor e injuriador del pueblo de Dios sea advertido del caso de los amalecitas. Mientras más tarde en sobrevenir el juicio, más terrible será al final. Amalec puede recordarnos a los enemigos de nuestra alma. Que todos seamos capaces para matar todas nuestras concupiscencias, todas las corrupciones externas e internas, todas las potestades de las tinieblas y del mundo que se oponen en nuestro camino al bendecido Salvador.
Dt. 26:1-15 v. 1-11. Cuando ha cumplido con nosotros sus promesas, Dios espera que nosotros lo atribuyamos a la honra de su

fidelidad. Nuestro consuelo como criaturas es doblemente dulce cuando lo vemos fluir de la fuente de la promesa. La persona que ofrendó sus primicias debe recordar y reconocer el bajo origen de la nación, de la cual era miembro. Un arameo a punto para perecer fue mi padre. Jacob es aquí llamado arameo. Su nación en su infancia peregrinó en Egipto como extranjeros, donde sirvieron como esclavos. Eran un pueblo pobre, oprimido y despreciado en Egipto; y aunque se enriquecieron y crecieron, no tenían razón para sentirse orgullosos, seguros ni para olvidarse de Dios. Debe reconocer agradecido la gran bondad de Dios para Israel. El consuelo que tenemos en lo que disfrutamos, debiera llevarnos a vivir agradecidos por nuestra participación en la abundancia y la paz públicas; y con las misericordias presentes, debiéramos bendecir al Señor por las misericordias pasadas que recordamos, y las misericordias futuras que aguardamos con esperanza. Debía ofrendar su canasto de primicias. Toda cosa buena que Dios nos da, es con su voluntad de que hagamos de ello el uso más consolador que podamos, atribuyendo los arroyos de bendición a la Fuente de todo consuelo.
v. 12-15. ¿Cómo podría rendir la Tierra su producto o, si lo hiciera, qué consuelo podríamos tener en eso, a menos

que con ello nuestro Dios nos diese su bendición? -Todo esto representa la relación contractual entre un Dios reconciliado y cada creyente verdadero, y los privilegios y deberes correspondientes. Debemos estar alerta y demostrar que, de conformidad con el pacto de gracia en Cristo Jesús, Jehová es nuestro Dios y nosotros somos su pueblo, esperando su voluntad en el cumplimiento de sus promesas de la gracia.

HOJA DE TRABAJO

PRIMICIAS Y DIEZMOS (Dt. 25:5-26:19) Verdad central:

Adorar a Dios con los diezmos y primicias, sin olvidarse de su hermano, es el estilo de vida que Dios pidió a Israel. Su pueblo actual, la iglesia, también lo puede adorar a través de sus ofrendas y de su amor al prójimo.
Lee tu Biblia y responde: 1. Diversas leyes, Dt. 25:5-19. v. 5-10. Matrimonio por levirato. Estaba prohibido casarse con una cuñada divorciada o viuda (leer Lv. 18:16), a

menos que: los hermanos hubieran vivido juntos y el hermano muerto hubiera fallecido sin tener _______. Si se cumplían ambas condiciones, entonces el matrimonio por levirato (del latín levir, “cuñado” o hermano del esposo) debía realizarse. Este matrimonio proveería un heredero varón que a su tiempo podría cuidar de sus padres ancianos e impedir la pérdida de la propiedad familiar, así como evitaría que el nombre del hermano muerto no fuera borrado de Israel (v.___). Si el cuñado de la viuda se rehusaba a cumplir este deber, ella podía decirlo a los ancianos de la ciudad y en su presencia quitaría el (v.9) _________ de su cuñado y le escupiría el rostro. Esto lo avergonzaría y sufriría la mala fama de llamar a su morada la “casa del ___________” lo cual ilustra como usaba Dios la presión social para motivar a la gente a la obediencia. v. 11-12. Impedir una riña. Este es el único ejemplo en la ley en la que se realizaba una mutilación física (amputación de ________) en castigo por un delito. Este mandato tiene el propósito de proteger tanto el recato femenino como la capacidad del hombre de producir herederos. v. 13-16. Pesas justas. Los israelitas debían ser completamente honestos en sus tratos comerciales (v.15) “Pesa exacta y _______ tendrás; efa _______ y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra…”. La honestidad en los negocios era una manera de proclamar la fe que uno tenía en la capacidad divina de apoyarlo y darle larga vida. (Para ver el punto de vista de Dios acerca del infractor de esta ley, leer Am. 8:4-7). v. 17-19. Destrucción de los amalecitas. En el Pentateuco se mencionan dos batallas con los amalecitas (Éx. 17 y Nm. 14), pero este pasaje parece indicar que existió una serie de batallas que no se mencionan en ningún lugar. El ataque no provocado que lanzaron contra los israelitas (v.18) “… te desbarató la retaguardia de todos los _________ que iban detrás de ti, cuando tú estabas __________ y trabajado;” demuestra la cobardía de los amalecitas así como su falta de temor al Dios de los hebreos. Israel debía borrar la memoria de Amalec de debajo del cielo (v.___). Más de 400 años después David derrotó a los amalecitas pero no fueron borrados sino 300 años después en los tiempos del rey Ezequías (leer 1 Cr. 4:41-43).
2. Dos ceremonias litúrgicas, Dt. 26:1-19.

Cuando Israel hubiese tomado posesión de la tierra prometida debía celebrar dos ceremonias que acompañaban a las ofrendas de los primeros frutos y del diezmo “en el año tercero”. Las ceremonias debían practicarse solo una vez, una después de la primera cosecha de Israel y la otra después de estar tres años en la tierra. v. 1-11. Liturgia para la presentación de los primeros frutos. Consistía en llevar las primicias al sacerdote en el santuario central. La afirmación del ofrendante: “Declaro hoy… que he entrado en la tierra” (v.___), era un testimonio de la fidelidad de Dios al haber traído a la nación a la tierra prometida. Así, justo al principio de su nueva vida, cada uno de los israelitas tenía la oportunidad de venir delante de Dios para confesar su fe en él. El sacerdote debía tomar la (v.4) __________ de las primicias, pronunciar algunas palabras y luego regresarlas al adorador. La segunda parte del ritual era una confesión más elaborada de la fidelidad del Señor seguida de otra presentación de la canasta. La confesión destacaba tanto la fidelidad de Dios como la milagrosa preservación de Israel. v. 12-15. Liturgia para la presentación de los diezmos después de los primeros tres años. La confesión que debía hacerse junto con la ofrenda del diezmo, consistía en una declaración positiva (v. ___), otra negativa (v.___) y una oración pidiendo bendición (v.___). Debido a que ese diezmo se distribuía en las poblaciones y como no se hace ninguna mención del santuario central, esa confesión quizá debía hacerse en las casas. El trasfondo del v. 14 puede estar relacionado con las prácticas religiosas paganas: “No he comido de ello en mi _______… ni de ello he ofrecido

a los ________; he obedecido a la voz de Jehová mi Dios, he hecho conforme a todo lo que me has mandado.”

v. 16-19. Declaración de compromiso. Estos versículos concluyen la explicación de la ley que presentó Moisés

desde los capítulos 5-26, haciendo un llamado a comprometerse de forma total con el Señor y sus mandamientos
(v.17): “Has declarado solemnemente hoy que Jehová es tu Dios, y que _________ en sus caminos, y __________

sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que ___________ su voz.” El Señor formalmente reconoció el
deber hacia Israel de ser su Dios y hacer de Israel su exclusiva posesión (v.___) lo cual significaba que exaltaría a la nación sobre todos los demás pueblos.

CONCLUSION. Dios es santo, por lo tanto espera que su pueblo sea santo. La santidad del pueblo de Dios se debe demostrar en

todas las áreas de la vida de cada uno de sus miembros. Esto es la familia, el negocio, el trabajo, etc.

COMENTARIO BÍBLICO JAMIESON-FAUSSET-BROWN CAPITULO 25 5-10. la mujer del muerto no se casará fuera con hombre extraño—Esta usanza existía antes del tiempo de Moisés

(Gn.38:8). Pero la ley mosaica hizo obligatoria la costumbre (Mt.22:25) de que los hermanos menores o el pariente más cercano se casara con la viuda (Rth. 4:4), asociando así el deseo natural de perpetuar el nombre del hermano con la preservación de la propiedad en la familia y tribu hebreas. En caso de que el hermano menor se negara a cumplir la ley, la viuda traía su demanda ante las autoridades (en la puerta de la ciudad), y habiendo él declarado su negativa, a ella se le ordenaba desatar la correa del zapato de él—símbolo de degradación—seguido aquel acto por el de escupir en el suelo (dice el texto en el rostro del hombre. Nota del Trad.), la expresión más fuerte de ignominia y desprecio entre los pueblos orientales. El zapato era guardado por los magistrados como evidencia de la transacción, y las dos partes se separaban. 13-16. No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica —Las pesas antiguamente eran hechas de piedra, y son frecuentemente usadas todavía por almaceneros y comerciantes orientales, quienes las sacan de su bolsa y las ponen en la balanza. El hombre que no es defraudado por el traficante y su bolsa de diversas pesas, debe tener más agudeza que la de la mayoría de sus semejantes. (Roberts). (Comp. Pr. 16:11; 20:10). 17-19. Acuérdate de lo que te hizo Amalec—Esta atrocidad premeditada y cobarde no fue relatada en la historia previa (Éx.17:14). Fue un ultraje no provocado contra las leyes de la naturaleza y de la humanidad, como también un desafío atrevido a aquel Dios que tan señaladamente había mostrado su favor para con Israel (véase 1S. 15:2728, 1S.15:30).
CAPITULO 26 1-15. CONFESION DEL QUE OFRECE LAS PRIMICIAS. 2. tomarás de las primicias de todos los frutos de la tierra—Siendo los israelitas los inquilinos de Dios, estaban

obligados a darle a él, tributo en la forma de primicias y diezmos. Ningún israelita estaba en libertad de usar algún producto de su campo, mientras no hubiera presentado las ofrendas indicadas. El tributo empezó a ser exigible después del establecimiento en la tierra prometida, y era repetido anualmente en una de las grandes fiestas (Lv. 2:14; 23:10; 15; Nm. 28:26; cap. 16:9). Cada jefe de familia lo llevaba sobre sus hombros en una canasta de mimbre, o de hojas de palmera, y lo traía al santuario. 5. dirás delante de Jehová tu Dios: Un siro a punto de perecer fue mi padre —más bien, un “siro errante”. Los antepasados de los hebreos eran pastores nómadas, o sirios de nacimiento como Abraham, o por larga residencia como Jacob; y cuando fueron establecidos como nación en posesión de la tierra prometida, por la bondad inmerecida de Dios, se hicieron deudores del privilegio tan distinguido, y en señal de gratitud, ellos traían esta canasta de primeros frutos. 11. te alegrarás—festejando con amigos y levitas, los que eran invitados en tales ocasiones a participar en las alegres festividades que seguían a las oblaciones (cap. 12:7; 16:10-15). 12-15. Cuando hubieres acabado de diezmar el diezmo de tus frutos en el año tercero—Entre los hebreos había dos diezmos. El primero era para los levitas (Nm.18:21). El segundo, siendo la décima parte de lo que quedaba, era traído a Jerusalén en especies; o era convertido en dinero, y el dueño llegando a la capital, compraba ovejas, pan y aceite (cap. 14:22, 23). Esto se hacía por dos años juntos. Pero este segundo diezmo era comido en casa, y el tercer año repartido entre los pobres del lugar a discreción (cap. 14:28, 29). 13. Dirás delante de Jehová tu Dios: Yo he sacado lo consagrado de mi casa —Esta era una declaración solemne de que nada de lo que debería ser consagrado al servicio divino, había sido reservado secretamente para usos personales. 14. No he comido de ello en mi luto—en época de pesar, que traía contaminación sobre las cosas sagradas; simulando pobreza, y rehusando dar a los pobres. ni he sacado de ello en inmundicia—i. e., para uso común, diferente de lo que Dios había establecido, y que habría sido una profanación de ello. ni de ello he dado para mortuorio—para un servicio fúnebre, o un ídolo que es cosa muerta.

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