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Hugo Alsina: Legado en Derecho Procesal

Este documento presenta un resumen de la vida y obra de Hugo Alsina, un destacado académico argentino de derecho procesal. Brevemente describe que Alsina nació a fines del siglo XIX en Corrientes, Argentina, y se graduó como abogado en la Universidad de Buenos Aires. Tuvo una distinguida carrera como académico y experto en derecho procesal, llegando a ser director de una revista jurídica y ministro de gobierno. El documento también menciona su participación y contribuciones en el Primer Congreso

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Hugo Alsina: Legado en Derecho Procesal

Este documento presenta un resumen de la vida y obra de Hugo Alsina, un destacado académico argentino de derecho procesal. Brevemente describe que Alsina nació a fines del siglo XIX en Corrientes, Argentina, y se graduó como abogado en la Universidad de Buenos Aires. Tuvo una distinguida carrera como académico y experto en derecho procesal, llegando a ser director de una revista jurídica y ministro de gobierno. El documento también menciona su participación y contribuciones en el Primer Congreso

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VIDA Y OBRA DE HUGO ALSINA

P or N E S T O R M A R IO R IC E R

«Porque s i Hugo Alsina, como ente corporal ha muerto, s i nos


ha abandonado, su ciencia procesal sigue con nosotros, está presente
en todo momento en nuestro quehacer procesal. A lsina ha muerto pero
«el Alsina» sigue viviendo y porque A lsina vivió y e l «el Alsina» sigue
viviendo, tenem os nosotros derecho procesal».

SAN TIAG O SE N T IS M ELENDO

A los Doctores
FERNADO J. DIAZ ULLOQUE,
BIQMEDES G. ROJAS Y
WALTER ALSINA,
quienes con su sapiencia y sus m em orio­
sos relatos, alentaron m i entusiasmo por la
vida y obra de H U G O A LSIN A

1. cano de dicha Facultad y Hugo desempeñó


- Cual es la trascendencia asi como
la m agnitud y vigencia del aporte de HUGO interinamente ese cargo.
ALSINA ai Derecho Procesal Argentino?. Fidel fue médico y Profesor Titular de
Este es el interrogante básico que, mediante la Facultad de M edicina de la m encionada
un análisis sistemático, trataremos de con­ Universidad y Herberto fue ingeniero civil y
testar dentro de ios límites del presente tí a­ dirigió la construcción de distinguidas resi­
bajo y m ediante respuestas que fundada­ dencias correntinas.
m ente condensen conceptos y valoraciones. HUGO ALSINA comenzó a ejercer
2. - HUGO ALSINA nació en la ciu­ 3a abogacía en Corrientes en el acreditado
dad de Corrientes a fines de la penúltima dé­ Estudio Jurídico de su tío Fermín que, entre
cada del siglo XIX y sus padres ñieron Au­ otros, integraron los Dres. Ram ón D íaz
gusto A lsina y Elena Cavia. Ulloque y Diómedes C. Rojas y el procura­
Fueron cinco los hijos de éstos y todos dor Augusto A lsina (el padre de Hugo) así
llegaron a ser profesionales universitarios y com o los procuradores A dolfo y Samuel
de prestigio. Alsina (hijos de Ferm ín ).
HUGO ALSINA concluyó la carrera Poco tiem p o después H U G O AL-
de Abogacía en menos de tres años en la SINA se radicó en Buenos Aires y ejerció
Facultad deDerecho de la Universidad N a­ allí su profesión. Se casó con Cecilia Bañuelo,
cional de Buenos Aires; en la misma Casa perteneciente a una fam ilia marplatense. No
de Estudios tam bién se graduaron de aboga­ hubo descendencia.
dos sus hermanos Ramón y Antonio. Ingresó com o docente de la m ism a
Los tres llegaron a ser Profesares de Facultad en la que sé había graduado y en
esa mism a Facultad; Ramón ocupó la cáte­ ella fue Director del Instituto de Trabajos
dra de Filosofía del Derecho y Hugo y Anto­ Prácticos y titular de la Cátedra de Derecho
nio la de D erecho Procesal. Ramón fue D e­ Procesal.

107
HUGO ALSINA fue además Direc­ ran, dejando a salvo el derecho de las provin­
to r de la hasta hoy vigente revista jurídica cias de complementar, desenvolver y aplicar
«Jurisprudencia Argentina», Vice-Presiden- esa ley, para asegurar su administración de
te del Instituto Argentino de Estudios Legis­ justicia. En cambio, el despacho de la mino­
lativos, miembro de su Sección de Derecho ría sostuvo que la unificación debía lograrse
Procesal, miembro de la Junta de Gobierno mediante convenciones interprovinciales y
de la Federación Argentina de Colegios de que a tal fin una comisión designada por el
Abogados y Ministro de Gobierno de una in­ Honorable Congreso formularía las bases y
tervención federal a la provincia de Buenos gestionaría antes los podres públicos su adop­
Aires. ;-'r’ ■ ción (2).
3.- En 1939 se realizó en Córdoba, por La lectura de las actas revela que la
iniciativa de la Facultad de Derecho y Cien­ cuestión dio lugar a un interesante e instruc­
cias Sociales de su Universidad Nacional, el tivo debate en el que se puso de manifiesto
Prim er Congreso Nacional de Ciencias Pro­ la elevada calidad de los participantes, en
cesales y al mismo tiempo asistió HUGO particular en lo concerniente al sentido y al­
ALSINA llevando plural representación: la cance de los artículos 67 (insciso 11), 104 y
de la Federación Argentina de Colegios de 108 de la C.N.
Abogados, la del Instituto Argentino de Es­ ALSINA participó en ese debate y en
tudios Legislativos y la del Colegio de Abo­ tal oportunidad sostuvo conceptos que vale
gados de Corrientes (1). la pena recordar por la actualidad que tienen
A propuesta del Dr. M auricio Otto- para valorar la trascendencia de su contri­
lenghi, ALSINA juntamente con los Dres. bución a los estudios procesales en nuestro
M áximo Castro y Abraham Bartoloni Ferro, país:
fueron designados por aclamación vicepre­ alen primer lagar, que el derecho
sidentes del Congreso. procesal tiene carácter autónomo y con­
En la primera sesión plenaria fueron tiene propia sin que resulte desconocida esa
considerados y debatidos los despachos ela­ autonomía porque se considere facultad del
borados por la mayoría y la minoría de la Congreso Nacional dictar la ley unificara de
comisión especial que trató el tema primero: los procedimientos, «porque el carácter de
«Es posible y conveniente la unificación del una norma procesal no se determina por
procedimiento judicial en todo el país, y en la ubicación de un texto legal en un cuer­
su caso, en que forma?». po de leyes, ni por su origen legislativo;
ALSINA, con los Dres Máximo Cas­ se determina por su propia naturaleza,
tro, Eduardo B. Carlos y Abraham Bartoloni de tal modo, entonces, que pueden, den­
Ferro, entre otros, suscribió el despacho de tro de un cuerpo de normas sustantivas,
la mayoría en el que se propició la unifica­ existir normas de carácter procesal».
ción del procedimiento judicial civil y penal Estos conceptos permiten advertir que
en todo el país, punto éste con el que coinci­ ALSINA ya tuvo entonces idea clara acer­
dió el despacho de la minoría. ca de la autonomía del Derecho Procesal a
La discrepancia entre ambos despa­ tal punto que en esa misma exposición pun­
chos residía en el modo en que debía ins­ tualizó que «en su infancia predominó la te­
trumentarse la unificación: el despacho de la sis clásica de Savigny conforme a la cual la
m ayoría consideró apropiado que se llevara acción no era sino una manifetación del de­
a cabo mediante ley del Congreso, en uso de recho sustancial y que el nacimiento de la
las facultades conferidas por el inciso 28 del ciencia procesal tiene lugar con las investi­
art. 67 de la Constitución Nacional y a m éri­ gaciones de von Bulow en 1856 «en que por
to de que el ejercicio de los derechos es atri­ primera vez se habla de la exigencia a la pre­
buto constitutivo de las leyes que los decla­ tensión jurídica o tendencia a la actuación de

108
la voluntad de la ley hasta llegar a Chiovenda inhibición que puede so licitar la esposa
que es el que da la sistemática del Derecho entableda la demanda de separación de bie­
Procesal». nes de la sociedad conyugal), la norm a que
Vem os asimismo afirmado el concep­ regula los efectos de la cosa juzgada en las
to de que una norma es procesal no por su obligaciones solidarias (art. 715), todos del
inserción en un determinado texto legal sino Civil; las normas procesales contenidas en
por la naturaleza de su contenido. O sea que la ley 19551 que regulan el trám ite del con­
ALSINA entendía que una norm a es proce­ curso y de la quiebra; las normas sobre opor­
sal, «exquisitamente procesal» como diría tunidad en que debe citarse en garantía a la
m ás tarde Couture, cuando regula o la for­ e n tid ad aseg u rad o ra en los ju ic io s por
m a en que se ha de reclamar justicia o el responsabilidad civil y Iqs defectos de las
órgano ante el cual ella ha de impetrarse o el sentencias en tales juicios (art. 118 de la ley
modo en que éste ha de dispensarla. 17418); las excepciones oponibles en la eje­
Estas ideas son las que ALSINA va a cución cam biaría (art. 18 del decreto ley
volcar m ás tarde en su «Tratado». Y, 5965/63,ratificado por ley 16478); el proce­
b) en segundo
dimiento lugar
y las ejecuciones procedentes en
sostuvo A LSIN A que esa autonom ía del la ejecución de la prenda o registro (arts. 29
derecho Procesal tampoco implica descono­ y 30 del decreto ley 15348/46, ratificado por
cer «que las norm as p rocesales están ley 12962); las normas procesales conteni­
íntim am ente vinculad as a las norm as das en la ley de navegación 20094 (arts.515
sustantivas». y ss); etc., etc.
Al respecto advirtió A L SIN A que En ese orden de ideas cabe recordar
existe un campo de interferencia en el que que la CSJN, intérprete final de la C.N , ha
no es siempre posible distinguir con exacti­ resuelto invariablemete, en concordancia con
tud el carácter procesal de una norm a «y la doctrina sostenida por ALSINA, ya en ese
podría, acaso afirmar que el 50% del articu­ Congreso de 1939, que son plenablem ente
lado de nuestro Código Civil es de carácter constitucionales las normas procesales que
procesal.»<3). contienen las leyes sutanciales o de fondo, al
M ás tarde en su propia obra magna, expresar en sus pronunciamientos que «si
el «Tratado», ALSINA retomará esa idea ex­ bien las provincias tienen la facultad de dar­
presando que no puede establecerse «un di­ se sus propias instituciones locales y, por ende,
vorcio absoluto» entre el Derecho Procesal de legislar sobre procedimientos, ello es sin
y denominado material o de fondo «en razón peijuicio de las disposiciones reglamentarias
precisamente, del carácter complejo del fe­ que dicte el Congreso, cuando considere del
nómeno jurídico»(4). caso prescribir formalidades especiales para
Esa interpenetración entre el Derecho el ejercicio de determinados derechos esta­
Procesal y el derecho material (civil, comer­ blecidos en los códigos fundam entales que
cial, penal ,etc.) se comprueba con una sim ­ le incumbe dictar»(5). .
ple compulsa de los textos legales, por ejem­ Por lo tanto, como enseñó ALSINA,
plo: las normas sobre carga de la prueba de no es absoluto el poder de las provincias para
los art. 500 (cuando la causa de la obligación legislar en m ateria de prqcedimientos; tam ­
no está expresada en la misma) y 1113 (en bién el legislador nacional puede dictar nor­
los supuetos de daños causados por inter­ mas procesales cuando considere necesario
vención activa con y por la cosa), las nor­ establecer formas, trám ites, recaudos, etc.,
mas sobre medidas precautorias de los artí­ para asegurar la eficacia o ejercicio de los
culos 546 (que puede solicitar el acreedor de derechos o instituciones que se encuentra
una obligación condicional suspensiva estan­ reguladas por las normas sustitutivas.
do pendiente ésta) y 1295 (el embargo y la Si bien el despacho de la m ayoría fue

' 109
rechazado'6', ello de ninguna manera afecta Proceso Civil» de Ramiro J. Podetti.
la enseñanza y el valor orientador que Son los documentos fundacionales que
resulta de los conceptos de ALSINA , parecen haberse dado cita para dar por ter­
que hemos comentado precedentemente. minada la etapa del procedimentalismo y sen­
Una digresión: en 1962 se realizó en tar las bases para el estudio científico del
Corrientes el Congreso de Unificación de la proceso, siguiendo las orientaciones en es­
Legislación Procesal y en el acto inagural pecial de la doctrina italiana y alemana.
Sentís Melendo pronunció un sustancioso dis­ Pero ineludiblemente que el «Tratado»
curso sugestivamente intitulado «Presencia de ALSINA es por antonomasia el certifi­
de HUGO ALSINA». cado de nacimiento del derecho proce­
Los conceptos, acertados y emocio­ sal entre nosotros, como dijera con acier­
nantes, vertidos en ese discurso, dejaban al to Sentís Melendo que es quien «tiene su tí­
Congreso tácitam ente constituido bajo la tulo nominativo y bien legitimado de albacea
advocación de ALSINA. jurídico de Alsina»<8).
En efecto, más allá de las discrepan­ Hasta ese momento, los «Cursos de
cias acerca de las técnicas instrumentales Procedimientos» eran meras exégesis o sim­
apropiadas para alcanzar la unificación pro­ ples comentarios de los códigos rituales; v.
cesal , Sentís Melendo demostró en esa opor­ gr. las obras de Alberto M. Rodríguez, Sal­
tunidad que el «Tratado» de ALSINA, al que vador de la Colina y Máximo Castro.
hemos de referir enseguida, daba «base doc­ El último de esos autores, M áximo
trinal a todos los códigos del país» y que Castro, advirtió la evolución alcanzada por
a lo largo de veinte años había contri­ los estudios procesales como reveían sus pa­
buido a lograr «ya esa unidad... la exis­ labras pronunciadas en 1939 en el mencio­
tencia de una obra igualmente utilizada nado Congreso de Córdoba:
por quienes manejan cualquiera de los «Nosotros no hablamos del procedi­
múltiples códigos que rigen las relacio­ miento. Hablamos del derecho procesal que
nes procesales en el ám bito geográfico es otra cosa muy distinta»'9'.
y hum ano tan extenso de la Patria co­ Chiovenda, que era el fundador de la
mún»'7'. m oderna escuela procesal italiana(10), con su
,4.- El «Tratado» de ALSINA cons­ célebre prolusión pronunciada el 3 de febre­
tituye sin duda alguna su obra magna. ro de 1903 en la Universidad de Bolonia so­
bre la acción en el sistema de los derechos,
Entre 1941-1943 publicó en tres tomos fue introducido entre nosotros por Tomás
su «tratado teórico-Práctíco de Derecho Pro­ Jotré, de cuyo Manual de Procedimientos se
cesal Civil y Comenrcial», que le valió el Pri­ publicó en 1941-1943 una quinta edición ano­
m er Premio que fue otorgado a la produc­ tada y actualizada por Isaac Halperín.
ción jurídica de ese trienio por la Comisión Pero le correspondió a ALSINA rea­
Nacional de Cultura. lizar la ingente tarea de elaboración, de sis­
El «Tratado» apareció en un momen­ tematización y de exposición doctrinarias que,
to que ha sido denominado con plena justicia utilizando las enseñanzas de la escuela proce­
como la edad de oro de la literatura procesal sal italiana, instaló en lengua castellana la re­
rioplatense. flexión y el estudio por los fenómenos del
En efecto, entre 1941-1943, se publi- proceso.
carón, junto con el «Tratado» de ALSINA, Superó de ese modo los «cursos» y
otras tres obras fundamentales: «Jurisdicción «comentarios» que se entretuvieron en una
y Competencia» de David Lascano, «Fun­ labor exégetica y limitada por tanto a glosar
dam entos de Derecho Procesal Civil» de las leyes procesales en una demorada con­
Eduardo J. Couture y «Teoría y Técnica del templación de éstas.

110
ALSINA desarrolló y expuso la doc­ tencias extranjeras» <i3).
trina general de la ciencia procesal y al m is­ En esa ponencia hay un párrafo que
mo tiempo la praxis de la m ism a, de tal suerte es preciso destacar porque contiene un es­
que por eso el «Tratado» fue simultáneamente peranzado anhelo que hoy, cincuenta años
«teórico-práctico». después, es una realidad tangible y en m ar­
O sea que las reflexiones criticas so­ cha.
bre la jurisdicción, la acción y el proceso, no Los autores de la ponencia, en opor­
impidieron sino que por el contrario perm i­ tunidad de referirse a los efectos extraterri­
tieron que el «Tratado» fuera desde el pri­ toriales de las sentencias explícitan su fe en
m er momento un instrumento útil e impres­ que algún día «habrá de regir un sólo có­
cindible en la tarea cotidiana de jueces y abo­ digo o tratado internacional en A m éri­
gados. ca»
Por eso en «el ALSINA» lo abstracto Cinco décadas m ás tarde, nosotros
y lo práctico se conjugaron en un equilibrio podemos afirm ar que los pueblos de Am éri­
armonioso. ca están en varios aspectos realizando fir­
Luego en 1956 empezó a publicar la memente ese código o te ta d o internacional
segunda edición del «Tratado» con el fin de que en 1943 podía parecer una utopía.
ampliar la segunda edición del «Tratado» con La Convención Am ericana sobre D e­
el fin de apilar, reelaborar y precisar aspec­ rechos Hum anos, conocida como «Pacto de
tos doctrinarios e incorporar el análisis de San José de Costa Rica», contiene un plexo
m odificaciones introducidas al Código de de garantías, considerado com o una «Cons­
Procedimientos en lo Civil y Comercial de la titu c ió n S u p ran aeio n al» , cuyas norm as
Capital Federal. operativas prevalecen sobre las del derecho
Tal labor fue interrumpida por la muer­ interno de los países adheridos; al m ism o
te de HUGO ALSINA, acaecida el 21 de tiem po la Convención, para la efectiva vi­
octubre de 1958, de tal modo que la publica­ gencia y aplicación de los derechos que con­
ción de su «Tratado» fue continuada por San­ sagra, crea un tribuna! supranaeional, como
tiago Sentís M elendo y Jesús Cuadrar; (1,). efectivamente es la Corte Interam ericana de
La segunda edición llegó atener siete tomos Derechos Humanos, cuyas decisiones deben
y en los tres primeros fueron redactados por ser cumplidas y acatadas(14).
ALSINA. Por otro lado, el M ERCOSUR que por
En resumen, el «Tratado» fue el pri­ ahora com prende cuatro países (Argentina,
mero en castellano conform e a las orien­ B ra sil, Paraguay y Uruguay) va m ás allá de
taciones de la nueva ciencia del proce­ la literalidad de su denominación, porque está
so, constituyó el punto de partida para concebido com o un gran espacio com ún no
la elaboración del derecho procesal ar­ sólo para la libre circulación de personas, bie­
gen tin o, se con virtió de inm ediato en nes y servicios, sino tam bién para el fecundo
herramienta fundam ental de ahogados y intercambio cultural y espiritual de sus pue­
jueces y desde su publicación «Am érica blos y para la vigencia de valores y norm as
esta b a p resen te» en las a so c ia c io n e s que les son comunes a éstos por la historia,
científicas y en las publicaciones colec- la tradición, la lengua, etc. y qué indudable­
tiv a s(,2). m ente requerirá la constitución y foriciona-
5.- En 1943, A LSIN A y José Ma. miento de un tribunal supranaeional.
■ * ] ’; í ■
Videla Araguren, ambos como integrantes de
la delegación argentina, presentan a la 2da. 6.- A L SIN A fundó y dirigió la pres­
Conferencia Interam ericana de Abogadaos tigiosa «R evista de D erecho P rocesal»
realizada en Río de Janeiro, una ponencia - que contribuyó a im pulsar, profundizar y
que fue aprobada- sobre «Ejecución de sen­ consalidár él estudio de la ciencia procesal.

111
En el primer número de la «Revis­ El secretario de redacción de la «Re­
ta»05*, ALSINA hace la presentación de la vista» fue Santiago Sentís Melendo, ya cita­
m ism a y enuncia su objeto y finalidades. do varías veces en el curso de este trabajo.
Advierte que es necesario estudiar y Sentís M elendo fue magistrado español, pu­
profundizar los viejos derechos nacionales blicó varios libros sobre temas de Derecho
que reconocen su origen en la histórica le­ Procesal, dirigió una importante colección: ios
gislación española y al mismo tiempo asimi­ célebres Breviarios de Derecho de la Edito­
lar las nuevas doctrinas del proceso, conju­ rial E J.E .A .(17), tradujo a nuestra lengua a
gando nuestra tradición jurídica con esa nue­ importantes obras de Calamandrei, Cameletti,
va ciencia y aplicando los métodos moder­ Redenti, etc., fue profesor de las Universi­
nos para conseguir «nuevos ordenamientos». dades Nacionales de Buenos Aires y de La
Es encomendable este propósito: co­ Plata y también de la Facultad de Derecho
nocer y estudiar nuestra tradición jurídica y de la Universidad Nacional del Nordeste y,
al mismo tiempo ensamblarla fecundamente por sobre todo, fue un entusiasta animador
con los nuevos horizontes abiertos por la cien­ de los estudios procesales en esta parte de
cias del proceso. América y colaborador sin pausa ni tregua
Por otro lado, al propiciar la aplicación de ALSIN A, por quien tuvo gran admiración.
de los métodos modernos «para conseguir En las páginas de la «Revista», que
nuevos ordenamientos», se expresa la ne­ apreció regularmente durante más de diez
cesidad de la modificación legislativa de los años, vieron a la luz aportes significativos de
textos procesales para mejorar y afianzar el brillantes y destacados estudiosos de la cien­
Servicio de Justicia, manteniendo de ese modo cia procesal, com o Eduardo J. Couture,
la vitalidad de uno de los enunciados básicos Francesco C am elutti, R am iro J. Podetti,
formulados por los constituyentes de 1853 Niceto Alcalá Zamora y Castillo, Piero Cala-
en el Preám bulo de nuestra Constitución maarei, Lorenzo Camelli, Clemente A. Díaz,
Nacional. Jaime Guesp, Enrico Tullio Líebman, Adolfo
A LSIN A expresa asim ism o que la E. P arry, A m ílcar A. M ercader, D avid
«Revista nace enteramente libre de compro­ Lascano, M áximo Castro, Roberto Golds-
misos y prejuicios científicos y que en ella chmidt, Luis Loreto, Leonardo Prieto Cas­
caben las teo rías m ás d isp ares y h e te ­ tro, Camilo Viterbo, Ricardo Reimundín, Leo
rogéneas sin más exigencia que la solidez Rosenberg, José Sartorio, Santiago Sentís
doctrinaria. Melendo, entre otros.
El pluralismo, que ALSINA anticipa y El prestigio de tales nombres, así como
que tuvo efectiva vigencia en las páginas de la calidad y hondura de los temas por ellos
la «Revista», revela que la publicación res­ abordados, tom a innecesario todo comenta­
pondía solamente a nobles preocupaciones rio para destacar la importancia que tuvo la
jurídicas y que estaba abierta a todos para Revista y que actualmente sigue conservan­
expresar sus propios puntos de vista sobre do, porque sus voluminosos ejemplares son
los vastos tem as de la ciencia del proceso; la aún hoy objeto de consulta sobre temas y
«Revista» nada tenía que ver, pues, con el cuestiones que concitan el interés de quie­
sectarismo de esos «partidos científicos», de nes se preocupan por el estudio de los pro­
los que habló W erner Goldschmidt06*, que blemas de la ciencia del proceso.
hacen gala de una soberanía que les impide ALSINA por supuesto fue un asiduo
«ver con claridad cuántos aciertos se hallan colaborador de la «Revista» y allí, además
én la obra de otro y qué importancia poseen» de diversas recensiones bibliográficas, publi­
y que practican esa envidia blanca estigma­ có artículos que reflejaban su pensamiento
tizada por Quevedo: la que no te conoce, la sobre diversos tem as procesales, como ser:
que te ignora. a)En «La fundamentación y justtfi-

112
cación del derecho en juicio (documen­ penal;
tos q u e d eb en a c o m p a ñ a r se con la f) En las Facultades del juez para
demanda)»<18>sostuvo luego de analizar los ordenar de oficio diligencias de prueba
antecedentes respectivos, que todos los do­ en el proceso civil»(23), se ocupó del art.
cum entos que existían en poder de los 21 de la ley 14237 sancionada en aquel m o­
litigantes al tiempo de la demanda y la con­ mento y que facultaba al ju ez para dictar
testación deben ser presentados con esos medidas de prubas tendientes al esclareci­
escritos porque «el texto actual obliga a ello» miento de los hechos controvertidos en el
refiriéndose al art. 72 del CPC entonces vi­ p leito . O pinó a llí que la norm a no in ­
gente en el orden nacional. M ás tarde, en crementaba las facultades que a ese respecto
1968, el Código Procesal Civil y Comercial tenía ya el juez en virtud de diversas disposi­
para la Justicia Nacional, sancionado por ley ciones contenidas en el CPC entonces vi­
17454, así lo dispuso expresamente; gente.
b) En «El interrogatorio recíproco La «Revista» constituyó una vigorosa
y directo de las partes en el ju icio ci- contribución a la form ación y a la investiga­
vil»<19), afirmó que el art. 131 del CPC vi­ ción de la tem ática propia de la ciencia pro­
gente a la sazón en el orden nacional, que cesal. Alentados por los m ism os propósitos
facultaba al Juez a interrogar de oficio a las y con igual entusiasmo, aparecieron poste­
partes sobre circunstancias conducentes riormente otras resvistas, como la «Revista
para la averiguación de la verdad, permitía Argentina de Derecho Procesal» y la «Re­
al m agistrado asumir un rol protagónico en vista de Estudios Procesales» que tam bién
el proceso; enriquecieron con sus aportes los estudios
c) En la «Alegación de hechos del nue­derecho p ro ce sa l<24).
vos en el proceso civil»(20), exam inó los 7.- ALSINA asim ism o publicó estu­
m omentos y condiciones en que pueden ser dios en la ya recordada colección de Brevia­
alegados por las partes los hechos sobrevi­ rios de Derecho que dirigía Sentís Melendo:
vientes o acaecidos luego de trabarse la litis; «Defensas y excepciones» (1958), «Las nu­
d) En «La teoría de la situación ju ­ lidades en el proceso civil» (1958) y «Las
rídica no se opone, antes bien, integra cuestiones prejudiciales en el proceso civil»
el concepto de rcalción jurídica»(21), rea­ (1959). ......
lizó un profundo estudio de la teoría de la Corresponde recordar que en 1931
situación jurídica de James Goldschmidt y lle­ ALSINA publicó su libro «Justicia Federal»
gó a la conclusión de que la misma no resul­ y cuyo subtítulo es: «Inclusive el recurso ex­
taba incompatible con la teoría que concibe traordinario de apelación ante la Suprema
el proceso como una relación jurídica, en­ Corte de Justicia». Allí examinó la organiza­
tendiendo que ésta se refiere al juicio en su ción, jurisdicción y competencia de la ju sti­
aspecto estático y que aquella lo aprehende cia federal y en la última parte del libro trató
en su momento dinámico al referirse a las el recurso federal extraordinario del art. 14
expectativas y cargas que mejoran o empeo­ de la ley 48; cabe destacar que se pronunció
ran las posibilidades que tienen los litigantes por la posibilidad de declarar de oficio la
de obtener una sentencia favorable; incostitucionalidad de una ley y sostuvo que
e) En la «Naturaleza jurídica de la el remedio federal sólo procedía después de
acción»(22), señaló las diferencias entre ac­ agotadas todas las instancias locales, incluso
ción y derecho sustancial y defendió la uni­ las vías recursivas extraordinarias, citando
dad de la ciencia del proceso, estimando po­ al efecto el precedente de la CSJN de fecha
sible que una teoría general abarcara los prin­ 10 de mayo de 1904 (FALLOS, t. 99, p .l 72),
cipios fundamentales sin conllevar identifi­ con lo cual en cierto modo se anticipó al
cación entre la acción con el proceso civil o leading-case sentado en el caso «Strada» el

113
8 de abril de 1986 (LL, t.l986-B , p.474). explican en una página liminar los fundamen­
Es de puntualizar que ya en el tomol tos de la dedicatoria a quien consideran
de la prim era edición de su «Tratado»<25), «maestro indiscutido»:
ALSINA abordó las fuentes constituciona­ a) porque su labor universitaria en la
les del proceso, al explicar los derechos y cátedra de Derecho Procesal de la Facultad
garantías de la Ley Suprema qué constitu­ de Derecho de Universidad de Buenos Ai­
yen la piedra de toque para determinar si las res influyó para que las promociones de abo­
normas procesales que sanciona el legisla­ gados tuvieran concepto cabal de los nuevos
dor ordinario están enmarcadas dentro de la rumbos de la ciencia que Jofré había apun­
subordinación jerárquica de validez que im­ tado y que con ALSINA logran fijeza y soli­
pone el art. 31 de la Ley Suprema. dez»;
El estudio y análisis de esos derechos b) porque su «Tratado» constituirá
y garantías constitucionales (igualdad ante la siempre un momento decisivo en la historia
ley, supresión de fueros y privilegios, juicio del procesalismo americano «como libro que
fundado en ley anterior al hecho del proce­ ha estimulado vigorosamente los estudios
so, juez natural, inviolabilidad de la defensa procesales en la Argentina y como modelo
enjuicio y validez dé los actos procesales de insuperable en la fijación de su nivel científi­
una provincia en otra) én relación a los te­ co»; y
mas del proceso, demuetran que ALSINA c) porque la «Revista fue «primera y
fue un precursor del derecho procesal cons­ única de su género en lengua castellana» y
titucional que surgió más ta rd e (26). porque «bajo la sabia dirección de ALSINA
También publicó ALSINA otros tra­ ha superado las más optimistas esperanzas,
bajos en revistas jurídicas nacionales y ex­ realizando fructífera labor de conocimiento
tranjeras (27). interamericano y siendo exponente de la cul­
tura americana».
8.- En 1946 tuvo el reconocimiento de
la comunidad jurídica de Argentina, Lati­ 9.- Los conceptos vertidos en esa pá­
noamérica y España. gina liminar siguen teniendo hoy, a más de
Se publicó en ese año el importante cuarenta y cinco años de distancia, puntual
volum en «Estudios en honor a HUGO valor y actualidad para demostrar el justicie­
ALSINA ». ro homenaje que la Facultad de Derecho y
Son más de ochocientas páginas que Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universi­
contienen densas colaboraciones de presti­ dad Nacional de Derecho del Nordeste rin­
giosos procesalistas, entre los que podemos de al gran maestro argentino del derecho pro­
citar los siguientes: M áximo Cástro, Eduar­ cesal, que nunca olvidó su tierra natal y por
do J. C outure, Eduardo B. C arlos, Luis esa razón cuando falleció su valiosa bibliote­
Loreto, Santiago Sentís Melando, Alfredo ca fue donada a esa Casa de Estudios.
Vélez M ariconde y J. Ramiro Podetti.
La dedicatoria es por si misma harto De HUGO ALSINA los argentinos, y
elocuente sobre la valía y reales méritos del con mayor razón los correntinos, nos senti­
homenajeado: mos pues orgullosos.Y para los jóvenes es­
«Al DR. HUGO ALSINA, home­ tudiantes de derecho es, además, un para­
naje de admiración por su labor de pro- digma de Jurista porque sin estridencias «dis­
cesalista en la Cátedra, con la publica­ currió sobre la problemática de su magiste­
ción de su Tratado de Derecho Procesal rio sitie ira et studio, o sea «sin intran­
y al fundar y dirigir la Revista de Dere­ sigencias y sin herm etismos»(2S).
cho Procesal». ;
Los colaboradores de los «Estudios»

114
NOTAS

(1) Prim er Congreso Nacional de Ciencias (1 5 ) RDP, 1943


Procesales, Antecedentes y Actas, publica­ (16) En el prólogo al libro de ARAGONE­
ción de la Facultad de Derecho y Ciencias SES: «Proceso y Derecho Procesal», M a­
Sociales de la Universidad Nacionalidad de drid,! 960, pág. XIX.-
Córdoba, Córdoba, 1942, págs. 56,67 y 64. (17) La colección de los b rev iario s de
(2) Primer..., págs. 127-128, E.J.E.A. comprende interesantes y aprecia-
(3) Primer..., págs. 222-224. bies m onografías sobre variados tem as de
(4) Tratado, 1.1,2a. ed.,1956, pág. 42. derecho procesal.
(5) FALLOS: t. 247, pág. 524; t. 141, pág. (18) RDP, 1943, págs. 7-30..-
254; 1 .138, pág 157; 1 .162, pág. 376; 1 .136, (19) RDP, 1943, págs. 363-379.-
pág. 154; etc., etc. (20) RDP, 1951, págs. 7-47.-
(6) Primer..., pág. 284. (21) RDP, 1952, págs. 1-12.-
(7) Congreso Nacional sobre Unificación de (22) RDP, 1952, págs. 187-211.-
la Legislación Procesal, publicación de la Fa­ (23) RDP, 1954, págs. 5 y sigts.-
cultad de Derecho de la Universidad Nacio­ (24) La Revista Argentina de Derecho Pro­
nal del Nordeste, Corrientes, 1962, pág. 135.- cesal apareció en 1968, bajo la dirección de
(8 ) M E R C A D E R , JA ,t.l9 6 1 - v , Secc. Lino E. Palacio y Carlos J. Colombo, siendo
Bibliográfica, pág. 4.- su secretario de Redacción Víctor A. G ue­
(9) Primer... pág 279.- rrero Leconte.- La Revista de Estudios Pro­
(1 0 ) L A S C A N O , D avid, L as ideas de cesales (Rosario) apareció bajo la dirección
Chiovenda y la nueva legislación procesal, de Adolfo E. Alvarado Velloso.-
en rev. Colegio de Abogados de La Plata, (25) págs. 152-161.-
Año VI, Nro 11, págs. 17 y sigts. (26) SERRA, Ma. M ercedes, Procesos y
(11) MERCADER, publicación citada en nota recursos constitucionales, Bs. As., 1992,
1, pág 4. passim.-
(12) SENTIS M ELENDO, Santiago, Teoría (27) v. gr.: La Constitución de 1853 y la Ley
y Práctica del Proceso (Ensayos de Dere­ de 13998, en JA, t. 1956-11, Secc. Doctrina,
cho Procesal), Bs. As., 1959, vol. I , pág 283. pág 100; La enseñanza práctica del derecho
(13) RDP, 1943. en la Facultad de Derecho y Ciencias So­
(14) Al respecto es importante la doctrina ciales de la Universidad de Buenos Aires,
sentada por mayoría por la CSJN el 7/julio/ en Riv. Diritto Processuale, Padova, 1949,
1992 en la causa «Ekmekdjian d Sofovich» pág. 219; etc.-
-v. asimismo SOSA, Lucas Gualberto, JA ,t. (28) MERCADER, en publicación citada en
1987- III ,pág 634 en especial.- nota 1, pág. 3.-

115
C olaboraciones extranjeras

Dra. ADA PELLEGRINIGRINOVER

Jurista brasileña de relevante actua­ la obra «Eficacia y A utoridad de la Sen­


ción en el campo de la investigación y de la tencia», de Enrique T ullio Liebm an, Ed.
enseñanza de la problemática penal. Forense, 1981 y 1984; «El Proceso en su
Es Profesora T itular de D erecho unidad II», Ed. forense; «Nuevas tendencias
Procesal Penal en la Facultad de Derecho del derecho procesal» Ed. Forense Univer­
de la Universidad de San Pablo, donde dirige sitaria, 2da Edición, 1990; «Teoría General
los cursos de Bachillerato en Leyes y de pos­ del Proceso», en colaboración con Antonio
grado, funciones que comparte con el ejer­ Carlos de Araujo Cintra y Cándido Rangel
c ic io de la m a g is tra tu ra com o P ro c u ­ Dinamarco, 9na. edición, Ed. Revista de los
radora del Estado y Secretaria del Instituto Tribunales, 1992; «Las Nulidades en el Pro­
Brasileño de Derecho P ro cesal. ceso Penal», en colaboración con Antonio
Fue Consejera de la Orden de los Scarance Fernández y Antonio M agalhaes
abogados del Brasil, Consejo Federal. Efec­ Gómez Filho, 2da edición, Malheiro Editores,
tuó diversas investigaciones en universida­ 1992, coordenada y presentada en coleccio­
des italianas con las cuales tam bién colabo­ nes de estudio de diversos autores, contenien­
ró a nivel de enseñanza. Es m iem bro de en­ do ensayos suyos como «La Tutela jurisdic­
tidades internacionales, com o la A cade­ c io n a l d e lo s in te re s e s d ifu so s» (M a x
m ia Internacional de Derecho Comparado de Limonal, 1991); «El proceso constitucional
Francia, la Asociación Internacional de De­ en marcha» (M ax Limonal, 1985); «La eje­
recho Procesal de los E E U U ., el Instituto cución penal», (M ax Limanal, 1987); «Parti­
Ibero-am ericano de derecho Procesal del cipación y proceso» ed. Revista de los Tri­
Brasil y la Asociación Italiana para los estu­ bunales, 1988; «Código brasileño de defen­
dios del Derecho Civil (miembro honorario). sa del consum idor», com entado p o r los
Participó en numerosos congresos autores del anteproyecto (Editorial Forense
nacionales e internacionales de la especiali­ Universitaria, 1991).
dad, que frecuentemente coordinó, con tra­ L a Dra.Pellegrini Grinover prestigió
bajos presentados. también la tribuna Académica de la Facul­
Tiene diversos ensayos publicados tad de Derecho de la UNNE, donde disertó
en revistas y libros italianos, españoles, me­ el 26 de m ayo de 1993 sobre el tem a «Ten­
jicanos, argentinos, uruguayos y norteam e­ dencias actuales del sistem a de en jui­
ricanos. ciamiento penal en Am érica Latina». Su
versación científica, su rica experiencia pro­
Es autora de numerosos libros, den­ fesional y sus extraordinarias condicio­
tro de los cuales se recuerdan los más recien­ nes didácticas, unidas a su simpatía personal
tes: «Libertades Públicas y Proceso Penal: y a una clara actitud de compromiso con las
las interceptaciones telefónicas», 2da. edic., líneas m ás progresistas de su especialidad
edititorial Revista de los Tribunales, 1978; No­ dieron jerarquía y contornos amables a su
tas de Adaptación al derecho brasileño de presencia en Corrientes.

117

VIDA Y OBRA DE HUGO ALSINA
Por NESTO R M ARIO  RICER
«Porque si Hugo Alsina, como ente corporal ha muerto, si nos 
ha abandon
HUGO ALSINA fue además Direc­
tor de la hasta hoy vigente revista jurídica 
«Jurisprudencia Argentina», Vice-Presiden- 
te de
la voluntad de la ley hasta llegar a Chiovenda 
que es el que da la sistemática del Derecho 
Procesal».
Vemos asimismo afirma
rechazado'6', ello de ninguna manera afecta 
la enseñanza y el valor orientador que 
resulta de los conceptos de ALSINA, 
que
ALSINA desarrolló y expuso la doc­
trina general de la ciencia procesal y al mis­
mo tiempo la praxis de la misma, de tal sue
En el primer número de la «Revis­
ta»05*, ALSINA hace la presentación de la 
misma y enuncia su objeto y finalidades.
Adviert
cación del derecho en juicio (documen­
tos que deben acom pañarse con la
demanda)»<18> sostuvo luego de analizar los 
anteced
8 de abril de 1986 (LL, t.l986-B, p.474).
Es de puntualizar que ya en el tomol 
de la primera edición de su «Tratado»<25), 
A
NOTAS
(1) Primer Congreso Nacional de Ciencias 
Procesales, Antecedentes y Actas, publica­
ción de la Facultad de Derecho y C
Colaboraciones extranjeras
Dra. ADA PELLEGRINIGRINOVER
Jurista brasileña de relevante actua­
ción en el campo de la investiga

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