Leyenda de El Mohán
Este personaje es el más legendario, conocido y respetado en el Tolima. Se puede decir que
es el personaje más importante en la mitología tolimense. Se le llama, también, el Poira. Es un
ser de forma humana, con la cara quemada por el sol, de cabello largo, ojos penetrantes y
picarescos La gente dice que es un gran perseguidor de mujeres.
El Poira es el Mohán travieso y enamorado. Les roba la tranquilidad a las jóvenes, las idiotiza,
las emboba y las atrae hacia él con artificios. Sus hazañas son muy conocidas y, hasta hace
poco tiempo, no se podía poner en duda su existencia ante las versiones de los campesinos.
Cuentan que el Mohán vivía en los charcos más profundos y peligrosos de algunos ríos y
quebradas donde tenía cuevas o cavernas internas que sólo él conocía y consideraba como
propios. Son muchas las muchachas que ha raptado, formando así un sin fin de leyendas a
cual más fabulosas, irreales y novelescas.
El Mohán aparece por diferentes ríos y quebradas fumando un grueso tabaco para espantar a
los insectos. Encanta y enamora a las mujeres que suelen ir a lavar la ropa a estos lugares
para luego llevárselas.
La Patasola
Se dice que habita entre la selva virgen y las cumbres de la cordillera.
Con la única pata que tiene es conocida por su gran rapidez al caminar,
es el endriago más temido caminantes, cazadores y leñadores de la
zona.
Algunos aventureros cuentan que es una mujer bellísima que los llama y
los atrae para enamorarlos. Pero luego avanza hacia la oscuridad del
bosque a donde los va conduciendo con sus miradas encantadoras.
Para después transformarse en una mujer horrible con ojos de fuego,
boca proporcionada de donde asoman unos dientes de felino, y una
cabellera corta, despeinada que cae sobre el rostro para ocultar su
fealdad.
La madre monte
Aunque se murmura que su rostro no se puede ver debido a que un
sombrero lo opaca. Quienes dicen haberla visto aseguran que es una
señora corpulenta, elegante, vestida de hojas frescas y musgo verde,
sombrero alón cubierto de hojas y plumas verdes.
Esta mujer tiene como misión castigar a quienes invaden sus terrenos,
los perversos, hombres infieles y los vagabundos. Maldice con plagas y
pústulas los ganados de los propietarios que usurpan terrenos ajenos o
cortan los alambrados de los colindantes.
Nuestro departamento guarda más historias de este índole, estas son las
más conocidas y que marcan sin duda alguna gran referencia cultural en
nuestra región.
La Madre de Agua
Es un mito folklórico de los ríos en Antioquia, Tolima y el Magdalena Medio. Aparece
como una mujer joven muy bella de cabellos de oro y ojos de color azul; con una mirada
penetrante y
con una fuerza hipnótica de atracción.
Es una verdadera ninfa de las aguas, aunque sus pies son volteados hacia atrás por lo que
deja los rastros en dirección contraria a la que sigue.
La Madre de Agua persigue únicamente a los niños, a quienes llama con ternura; los
enloquece y atrae con una dulzura y amor maternal, pero con una fuerza de atracción que
preocupa a los padres de familia.
Los niños flechados por la Madre de Aguas se enferman, sueñan con la bella rubia que los
adora y la llaman con frecuencia. Cuando están cerca del río, los niños escuchan su voz y
la siguen tirándose a las aguas con gran peligro.
Los campesinos creen que la Madre de Aguas surgió de una bella joven española que se
enamoró de un apuesto joven indígena, con quien tuvo un niño. Cuando el padre de la
joven tuvo conocimiento del amorío indígena-hispánico, hizo ahogar al niño frente a sus
padres, y ante la bella española, mató al amante indígena.
La madre desesperada decidió tirarse al río, convirtiéndose en una deidad del río,
apasionada por los niños y vengativa de la humanidad.
Desde hace mucho tiempo atrás, a lo largo y ancho de montañas, valles,
ríos y paisajes de nuestro país, se dice que hay una mujer fantasma
deambulando de aquí para allá, le llaman La Llorona. Quienes la han
visto, cuentan que viste con un vestido de muchos colores que le tapa
todo su cuerpo hasta los pies descalzos.
Esta mujer tiene el cabello muy largo en una mezcla de colores negro,
plateado y dorado. En su cabeza se paran grillos, luciérnagas y
mariposas. Causa mucha impresión, miedo y espanto ver a La Llorona,
pues su cara es como la de una calavera.
La Llorona tiene las manos muy grandes, y en ellas carga un bebé
muerto, su hijo, por quien llora todo el tiempo desconsoladamente. La
gente comenta que fue ella misma quien lo mató y por eso su llanto
interminable y el arrepentimiento que lleva. Esta mujer ataca sólo a las
parteras, médicos y enfermeras que ayudan a las mujeres embarazadas
a acabar con la vida de sus bebés antes de nacer.
También ataca a los hombres que dejan embarazadas a mujeres jóvenes
solteras y que luego las abandonan cuando nace su bebé. Cuando La
Llorona habla, sólo pide que se respete la vida, sobretodo la de los que
están por nacer...