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Venciendo el Desánimo en la Fe

El documento describe cómo vencer el espíritu de desánimo. Explica que Satanás usa demonios para desanimar a los cristianos y evitar que cumplan los planes de Dios. Da el ejemplo de Nehemías, quien enfrentó desánimo al reconstruir los muros de Jerusalén. Luego, enumera cuatro pasos para vencer el desánimo: 1) identificar la causa, 2) conocer los efectos, 3) cambiar los pensamientos con acciones conforme a Dios, y 4) mantener la comunión con Dios.
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Venciendo el Desánimo en la Fe

El documento describe cómo vencer el espíritu de desánimo. Explica que Satanás usa demonios para desanimar a los cristianos y evitar que cumplan los planes de Dios. Da el ejemplo de Nehemías, quien enfrentó desánimo al reconstruir los muros de Jerusalén. Luego, enumera cuatro pasos para vencer el desánimo: 1) identificar la causa, 2) conocer los efectos, 3) cambiar los pensamientos con acciones conforme a Dios, y 4) mantener la comunión con Dios.
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VENCIENDO EL ESPÍRITU DE DESANIMO

Pastor:

JOHON DIDIER OSPINA

El desánimo es algo que todos enfrentamos en nuestra vida cristiana. Es un


“enemigo” que puede dificultar nuestro progreso y robar nuestra paz, esperanza y
alegría. Pero también es un enemigo que podemos vencer si entendemos y
practicamos las verdades de la Palabra de Dios. Hay versículos en la Biblia para
combatir el desánimo – ¡solo tenemos que creerlos!
Imagina que un soldado es llamado al campo de batalla y mientras se prepara le
vienen pensamientos de duda, miedo e incertidumbre: “No soy un soldado lo
suficientemente bueno”, “ya he sido derrotado antes, así que esto podría salir
mal”, “nadie se preocupa realmente por mí”, “el resultado o lo que vaya a pasar
verdaderamente no importa”, “es mucho sacrificio”, “son muchísimos
enemigos”, “su ejército es demasiado fuerte.”
Podrían pasar 2 cosas:
 El soldado se va desgastar pensando en todo esto y su confianza comienza a
decaer. Él dice: “no soy lo suficientemente bueno” y está de acuerdo.
Luego dice: “Esto no va terminar bien para mí” y lo cree. Continua:
“Seguramente voy a perder en la batalla”, la duda y el miedo lo paralizan y
ni siquiera se molesta en tomar sus armas. Por ende, no tiene el coraje o la
fuerza para poner un pie en el campo de batalla.
O
 El soldado se ha preparado para esto; ya sabe que hacer así que toma su
espada y dice: “tengo un Capitán, en quien confío y sé que Él me va cuidar
y me ayudará en la batalla.” Luego recoge su escudo y proclama: “mi
Capitán ya ha derrotado a este mismo enemigo, entonces yo también puedo
hacerlo”; “yo sé que el enemigo es fuerte, pero nuestro ejército es mucho
más poderoso”; “esta batalla es crucial, pues la recompensa es grande”;
“¡vamos a ganar!”
Cómo opera Satanás.
El diablo tiene todo un departamento de demonios que se especializan en
desanimar a los cristianos. Tan pronto como pienses en comenzar algo grandioso,
estos demonios te atacarán. Ponen en tu mente un espíritu de desánimo. También
usan a otras personas para desanimarte. Te hacen pensar que las ideas que Dios
ha puesto en tu mente son imposibles de implementar. Años después te
arrepientes de por qué nunca implementaste lo que Dios te dijo que hicieras.
Reconstruyendo los muros caídos de Jerusalén.
Mientras estaba en el exilio, Dios inspiró a Nehemías a regresar a Jerusalén para
reconstruir los muros caídos de esa ciudad santa. Tan pronto como Nehemías y
otros exiliados regresaron a Jerusalén para hacer lo que Dios les había dicho,
enfrentaron mucho desánimo. Los demonios del desánimo los atacaron a través
de Tobías y sus amigos que estaban en contra de la reconstrucción del muro. Oíd
lo que dijo Tobías y sus amigos:
«Y Tobías el amonita, que estaba junto a él, añadió:
«—¡Hasta una zorra, si se sube a ese montón de piedras, lo echa abajo!«»
Nehemías 4: 3

Amigos
Tan pronto como desee implementar las grandes ideas que Dios le ha dado,
Satanás puede desanimarlo a través de sus amigos. Le impedirán emprender las
grandes ideas que Dios ha puesto en su mente.
Enemigos
El diablo puede atacarte usando a tus enemigos. Hablarán palabras negativas que
le impedirán implementar las cosas buenas que Dios ha puesto en su mente.
La oración te hará avanzar.
Esto es exactamente lo que hizo Nehemías (ver Nehemías 4: 9).

4 Pasos para vencer el desánimo


El desánimo es una de las causas fundamentales por las cuales una persona puede
verse limitada y por eso nos podemos ver sumergidos en cosas negativas. Por
ello es indispensable comprender que cuando sentimos desánimo estamos
condicionando nuestra vida a cosas contrarias a lo que Dios quiere con nosotros.
Por lo cual cuando queremos vencer el desánimo es fundamental saber la manera
en la que está perjudicando nuestra vida. Existen cuatro pasos que puedes aplicar
para atacar el desánimo:
1.- Identifica la causa del desánimo
El desánimo es un sentimiento que puede estar presente en cualquier persona, en
el caso de los cristianos este ataque se presenta para evitar que tengas un
encuentro con la presencia del Señor. Busca alejarte del propósito que Dios tiene
en tu vida, busca hacerte creer que la oración no es necesaria, que no eres
escuchado. Por eso te sientes afligido, débil, sin fuerzas, sin fe.
Esto ocurre en tu interior y se manifiesta en tus acciones, sustituyendo tu
devocional por las cosas del mundo, por cosas carnales que no te permiten ver las
cosas espirituales con claridad.
Para atacar el desánimo debes conocer la raíz, saber que el enemigo te quiere
perturbar, te quiere apagar el fuego del Espíritu Santo en tu vida, quiere verte
derrotado y destruido.
Es necesario que sepas que nuestra lucha es espiritual y se debe combatir con
oración, ayuno y lectura de la palabra de Dios.
Al respecto la palabra de Dios nos advierte lo siguiente: “Porque no tenemos
lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra
los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de
maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12)
2.- Conocer los efectos del desánimo
Otro de los aspectos que debemos considerar es tener conocimiento de los
efectos que el desánimo ha causado en nuestra vida, para frenar todo aquello
que nos pueda estar afectando en cuanto a nuestra salud, nuestras labores en el
hogar, en el trabajo y en los estudios.
El desánimo nos puede alejar de nuestros sueños, metas, objetivos y propósitos
de nuestra vida y puede afectar nuestro entorno, porque ciertamente si estamos
apáticos, esto puede ser contagioso y empañar nuestro hogar.
Cuando conocemos que hay algo que está interfiriendo con nuestro propósito,
debemos ponernos entonces la armadura de Cristo, vestirnos con su santa
presencia y prepararnos para la buena batalla, tal como lo expresa su palabra:
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día
malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos
vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los
pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe,
con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo
de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:
13-17)
3.- Cambiar nuestros pensamientos y emociones con acciones conforme a la
voluntad de Dios
Para atacar el desánimo debemos tener claro lo que significa la voluntad de
Dios, la cual es perfecta y no añade tristeza en nuestro corazón. Esta perfecta
voluntad está en la palabra de Dios, la cual dictamina lo que debemos hacer y
cómo debemos actuar en la vida, para estar al servicio del Señor.
Las cosas posibles en la vida, las podemos hacer nosotros porque Dios nos ha
dado dominio propio para poner nuestra parte, esforzarnos y levantarnos en el
nombre del Señor, rompiendo todo desánimo y tristeza. Sin embargo, existen
cosas que escapan de nuestras manos y por eso debemos dejárselas a Dios y
entregarle nuestras cargas a él, al Dios de lo imposible, al que Todo lo puede.
4.- Mantener la comunión con Dios
La comunión con Dios debe ser algo fundamental en la vida de todo cristiano
porque es lo que nos permite resistir en el día de la prueba. Si no tenemos una
relación el Señor no podremos tener las fuerzas necesarias para avanzar en sus
caminos porque nuestra fuente es Dios, y sin esto no somos nada, así de simple.
Mantener nuestra comunión con el Señor nos permite caminar firmes y seguros
porque tenemos la cobertura del Altísimo, quien nos da la fuerzas como las del
búfalo. Nos levanta en medio de la adversidad y nos llena de su presencia.

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