Imágenes Históricas de la Patagonia
Imágenes Históricas de la Patagonia
Memoria,Imagen e Identidad.
(Revisión histórica de las imágenes existentes para el territorio patagónico chileno-argentino).
2
Gabriel García Márquez en su discurso para la Conferencia Nobel de 1982 nos muestra
su imagen de América Latina, la llama La “oledad de A é i a Lati a . E u se tido dis u so
apela a la interpretación de nuestra realidad bajo esquemas propios, reconociendo y, haciendo
reconocer, en este caso a la Europa, que la búsqueda de la identidad propia es tan ardua y
sangrienta para nosotros como lo fue para ellos.
El presente escrito pretende contar nada nuevo, sólo busca redescubrir lo hallado
dejando latente la importancia de hacer una importante revisión de nuestras imágenes, de
nuestra forma de percibirnos, pues la memoria se nutre de ellas, de nuestras percepciones
sobre la realidad que se ha vivido, la que se vive y la que está por vivirse.
3
Los vientos de la Patagonia han tatuado mi
imaginación con imágenes trágicas y obscenas.
Fernando Pessoa.
Memoria, imaginario e identidad son conceptos que hoy, sin duda, ocupan un lugar
privilegiado dentro de las investigaciones que se llevan a cabo dentro de las ciencias sociales.
Cada día se reconoce la importancia en indagar en la memoria individual y colectiva para
reconocer imágenes que den cuenta de la existencia de una identidad propia, es decir, de la
necesidad de auto percibirse dentro de un entorno, de una sociedad, de un determinado
momento histórico, como también de qué forma, en determinados procesos históricos, la
creación de identidades opera bajo una lógica funcional al sistema imperante.2
Pero aún cabe destacar la importancia de hacer de esta indagación un espacio de múltiples
expresiones que desentrañan no sólo las imágenes preestablecidas o las que han sido
construidas en pos de un proyecto país, sino que también las que nacen de la experiencia
colectiva de los propios protagonistas, y que se pueden encontrar en una canción, una poesía,
1
Extracto de la Conferencia pronunciada Por Mateo Martinic, Director del Instituto en la inauguración del Año
Académico de 1970 en el Instituto de la Patagonia. Punta Arenas, Chile.
2
En este sentido, Pedro Milos en su ponencia, Memoria colectiva: entre la vivencia histórica y la significación,
dictada dentro del Seminario “Memoria para un nuevo siglo. Chile, miradas en la segunda mitad del siglo XX”,
argumenta que... la memoria, normalmente, esta constituida de experiencias que contienen los vínculos entre lo ideal
y concreto: un recuerdo rara vez es una idea abstracta o un objeto sin símbolo. Memoria es significación, es sentido.
Y el sentido, hoy, en las vísperas del año 2000, es un recurso valioso...”. MILOS, P. Memorias para un nuevo siglo.
4
un cuento, un relato, un recuerdo, en fin, en la memoria individual y colectiva del que se
encuentra dentro de una realidad tal y la percibe de una manera particular según la experiencia
de vida que ha vivido y vive en el día a día.3
De tal forma, la Patagonia ha sido una tierra fértil para la generación de múltiples y variadas
imágenes que han obedecido a distintos momentos históricos y apelan a diferentes aspectos
según sea la raíz desde donde han emergido y, hoy emergen.
Así, tan vasta extensión de territorio en su proceso de poblamiento, digo repoblamiento para
no faltar a la memoria de pueblos aborígenes, pueblos pescadores y cazadores, selk-nam,
yaganes, onas, tehuelches, que desde data antigua marcaron senderos aún perceptibles en la
tierra y el mar del sur, ha sido nido de mitos, leyendas, cuentos, música, creaciones artísticas,
documentos, discursos y experiencias que históricamente nutren imágenes que hoy nos
permiten descubrir y redescubrir su papel en la historia de los dos países en donde ella se
emplaza.
Comencemos pues a revisar algunas de las distintas y diversas imágenes de esta Patagonia real
y soñada por hombres y mujeres que han visto su destino entrelazado con ella.
Chile, miradas en la segunda mitad del siglo XX”, Primera edición, febrero 2000, LOM Ediciones, Santiago, Chile,
página 47.
3
Claudio Rolle Cruz en Música Popular urbana como vehículo de la memoria, plantea que la música popular ha
creado importantes expresiones que dan cuenta también de dimensiones del pasado colectivo y personal, de cómo
cambiamos y de cómo construimos nuestra propia imagen colectiva. También Mª Teresa Rojas en Reflexiones y
creaciones: la memoria en el arte, asevera que... una canción, un poema o incluso una obra de teatro se tornan
documentos valiosísimos para reconstruir una memoria sobre la sensibilidad y sociabilidad del pasado...” a lo que
añadiría avanzar hacia una comprensión más acabada de la elaboración de identidades que han sido y son parte de
un colectivo, una comunidad, un país. Vid Ob Cit. Pág.298.
5
Patagonia, tierra maldita. Generada como reacción entre realidad y representación ante la
necesidad de legitimar aspiraciones y renuncias territoriales, tanto para Chile como para
Argentina. Así, Hipólito Yrigoyen y Benjamín Vicuña Mackenna calificarán de esté il ,
desie to , solita io , des o o ido a territorios que para cada uno se definían de poco
valor. Para Yrigoyen estas imágenes representaban al Estrecho de Magallanes, para Vicuña
Mackenna aludían a la Patagonia.
Ahora, con respecto a la generación colectiva dicho texto reconoce dos dimensiones, que no se
excluyen entre sí, y que son observables en discursos de diplomáticos, de políticos, de viajeros
o literatos tanto chilenos como argentinos:
El nosotros nacional, que se interna en la retórica nacionalista y se refuerza aún más ante
peligros como conflictos limítrofes entre los dos países que tienen comprometido dicho
territorio. De tal forma, el peligro de la guerra genera un volverse sobre sí mismos ante el
temor del otro.
4
Leyendas que se construyeron en torno a la región, difundida por navegantes, descubridores, viajeros y lugareños
que daban cuenta de la existencia de una ciudad de oro, en donde el hombre que llegaba a encontrarla podía llegar a
enriquecerse para siempre. En síntesis, una utopía que hasta hoy sigue llamando la atención y ambición de quién se
adentra en el territorio y que, por otro lado, forma parte de la historia de la región.
6
El nosotros patagónico, que involucra la generación de un modo de ser, de una auto
identificación en torno a una serie de motivos que muchas veces entran en el terreno de lo
valórico, sobretodo si se considera que el proceso de poblamiento se encuadra dentro de
un espacio geográfico que se manifiesta como indómito, considerando para ello aspectos
como clima, lejanía de ciudades principales, vegetación, entre otros.
Pero cabe preguntarse, cómo sus protagonistas, es decir, los que han visitado o poblado la
Patagonia, sean ellos pobladores, viajeros, colonos, mujeres y hombres conciben su entorno,
sus vidas.
Así, por ejemplo, explorando en Internet he tropezado con un sitio web en donde se recrean
relatos desde la Patagonia Austral. Dicho sitio constituye un proyecto desarrollado por el
Colegio Secundario Provincial Nº21 José Fo t de “a ta C uz, A ge ti a. “us auto es defi e
Patagonia como sinónimo de inmensidad, misterio y aventuras. Todo a uí es y se ide
disti to , frase que sin duda denota y apela a una identidad propia, el vivir en la Patagonia, se
ide disti to sí por ejemplo lo comparáramos con la vida en una ciudad capital como Buenos
Aires o Santiago.
7
determinado de provincias.5 En su proyecto realizan una rica y extensa recopilación de relatos
que han logrado recuperar haciéndolos parte de la reconstrucción de la memoria de esa
subregión para así conocer, reconocer y reconstruir la experiencia histórica del entorno que los
acompaña en sus vidas, que entrelazan costumbres aborígenes, leyendas de bandidos,
anécdotas históricas, fotos con historia y, que hoy conforman un imaginario colectivo.
En ella podemos ver al patagón, indígena de la región inmortalizado por los primeros
aventureros y exploradores europeos. Sin duda esta imagen denota gran subjetividad en su
relación con la realidad concreta. Se muestra a un indígena imponente, de gran brío.
Relatos e imágenes como estas podemos encontrar junto a muchos más que van desde las
tradiciones a las leyendas como las del pistolero norteamericano Butch Cassidy, de reconocida
fama en la zona por ser un ladrón de bancos de gran estilo y de distinguida caballerosidad en
relacionarse con el entorno que lo abastecía de lo que no había logrado conseguir en su suelo
natal. En la foto podemos ver el estilo de bandoleros que era tanto él como su banda.
5
Subregión de la Patagonia Austral que políticamente del lado argentino comprende a las provincias del Chubut,
Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Relatos de la Patagonia Austral.
[Link]/olimp.2000/santa-cruz/relatos/pages/[Link]
8
La Banda de Butch Cassidy, foto tomada por
John Swart en 1900.
Otro relato interesante, que habla acerca de la vida cotidiana, del acontecer en estos territorios
por ejemplo es la recreación de lo sucedido en un incendio producido en un pozo petrolero en
Comodoro Rivadavia y, de cómo un sólo médico demoró cuatro días en llegar, no sin más de un
obstáculo, para poder brindar su ayuda especializada a los sobrevivientes que quedaban de
dicha catástrofe. Sin duda, este sitio es una fuente muy valiosa si uno quiere adentrase en la
necesidad e importancia de reconstruir la memoria histórica para rescatar identidad.
6
Chucair, E. “La Inglesa bandolera y otros relatos patagónicos”. Segunda Edición, [Link] de la Patagonia.
Fuerte general Roca. Argentina. Pág. 5.
9
poblador patagónico se ve reflejado.7 La marginalidad: La Inglesa
bandolera, personaje característico y parte del imaginario
patagónico se cargó de un sentimiento de inseguridad ante el
apabullante entorno natural que servía de escenario para
cualquier acto sin restricción, terreno virgen para el que codicia lo
ajeno, para el que se dedica a hacer suyo lo ajeno. En esta foto se
Un interesante trabajo, en este sentido, es el realizado por Virginia Haurie, quien en su libro
Muje es e tie a de ho es. Histo ias eales de la Patago ia i isi le ha e u a opiosa
recopilación de diversas historias que aluden a la vida de mujeres que han poblado la Patagonia
y de cómo sus experiencias de vida se entrecruzan con la historia de esta región austral.
Interesante es, por citar en primera instancia, la reflexión que hace acerca del enfrentamiento
entre la realidad de la Patagonia poblada por los indígenas con la nueva realidad que traerá
consigo el blanco. ... solo ua do arribaron las mujeres el indio se inquietó. Entonces tuvo la
e teza de ue los ho es la os ha ía llegado pa a ueda se . 8
7
La inglesa se recuerda a través de diversas anécdotas y recreaciones de su personas como por ejemplo: por ser
mujer que escondía su sexo y su delgada figura en ropas de varón..., que siempre andaba acompañada de un revolvér
y un Winchester en la montura. Vid Ob cit.
8
Haurie, V. “Mujeres en tierra de hombres. Historias reales de la Patagonia invisible” Primera edición 1996.
Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Argentina. Pág. 18.
10
Pero también es necesario destacar relatos como la de una
mujer: Charlotte Fairchild que cruzó la Patagonia a caballo en
1952. La aventura, posibilidad latente para quien roza su vida
con la región patagónica o, si acaso como, en su propia
experiencia de viaje, la autora va descubriendo en su piel la
realidad que se moviliza en un dicho tan popular como el
que asevera que en Río Gallegos en un sólo día se pueden
Fue te: Haurie, V. Mujeres e tierra
sentir las cuatro estaciones.9 de ho bres Vid ob cit.
Sin duda sus inquietudes, en el ámbito de la investigación, superaron las fronteras para llegar
hasta su propia experiencia llevándola a hacer una revisión de vida, tal como sucede con la
Patagonia que no reconoce fronteras como las establecidas geopolíticamente por dos países,
sino que por el contrario abre su tierra para el que puebla, deambula, nace y muere en ella.10
9
“ ...esa mañana de verano salí del hotel y caminé por la calle Roca hasta la esquina con Vélez Sarsfield, calle por
la que se dice que huyeron Butch Cassidy y Sundance Kid cuando asaltaron el Banco de Londres en 1905. Sentí
mucho frío y volví en busca del abrigo de una campera. Estaba nublado y al mediodía empezó a llover muy fuerte,
hasta con ruido de truenos, cosa inusual en esas latitudes. Más tarde cayó granizo y todo quedó completamente
blanco. Caminar sobre pelotitas de hielo fue una experiencia nueva y trabajosa. Pa ra evitar resbalones era
necesario limpiar primero con el pie el lugar donde uno iba a pisar. Hacía esa lenta tarea, cuando salió el sol y el
granizo se derritió en pocos minutos, con lo que surgió un nuevo problema: las bocacalles se taparon inundándolo
todo. También algunas casas, en las que se veían hombres y mujeres armados de escurridores. Con calor, volví
hacia el hotel por la calle Roca. En las esquinas, para cruzar, utilicé tablones que junto con peatones sacamos de
un terreno abandonado. A la noche volvió el frío y todo se secó. No quedó huella que recordara la tormenta...”. Vid
Ob cit, pág. 147.
10
Al repasar tantas anécdotas, tantos relatos, tantos paisajes y, reconocer la fuerza y tenacidad de esos pioneros y
pioneras que se enfrentan a esta tierra inhóspita, Virginia se pregunta ¿dónde encontrar esa fuerza? Sobretodo al
recapitular por darle un nuevo rumbo a su propia vida. Vid. Ob cit.
11
objetiva de la región, buscando justamente quitarle el velo subjetivo que le dio a este territorio
ribetes de fantasía según su criterio claramente positivista. Cargadas de imaginario son los
grabados que en dicha relación se haya y que permiten dar cuenta de cómo se busca dejar
plas ada las eales a a te ísti as de la geog afía, ida y ostumbres que dicho marino pudo
observar directamente11 . Y así, el viaje, la exploración del terreno por miles de pescadores
autóctonos como por marineros europeos ha sido una de las principales formas de conocer y
adentrarse en la realidad del Confín del mundo, de esta región austral. Campamentos
improvisados en costas, bahías, playas encontradas durante la navegación permiten un
contacto más real y concreto con este terreno tan desconocido. El mar y la geografía se tornan
inhóspitos pero fascinantes, dignos de ser estudiados y conocidos ante la posibilidad de ser
ocupados en un principio como también para marcar soberanía sobre ellos más tarde.
Podría mencionar con especial afecto, por otro lado, como me involucré con un libro que recrea
la experiencia de un maestro patagónico, quien en un relato cronológico deja plasmada su
experiencia de vida al asumir la dirección de una pequeña escuela enclavada en plena
Patagonia argentina12. De un joven que ante imágenes preconcebidas como: desolación,
soledad, miseria, se enfrenta a ese nuevo entorno geográfico, cultural, social, y a sí mismo su
experiencia en construir su identidad, y configurar una imagen cargada de emociones,
recuerdos y sensaciones de este, su nuevo hogar, su Patagonia, ahora parte de su vida, que
ama y que está cargada de compañía y memoria.
11
Cabe destacar que dicha relación se encuentra contenida en un libro más extenso donde se hayan relatadas
diversas aventuras y viajes realizados pro todo el mundo, por lo que dichos grabados han sido realizados por el
equipo editor del tomo en que hallé esta especial relación. Charton, Eduardo. Ed. “La Vuelta al Mundo. Colección
de los viajes hechos en las cinco partes del universo durante el siglo XIX”. X. De Lasalle y Mélan, Editores y
Propietarios. [Link]ís, Francia.
12
“Piso, por primera vez, tierra de Cushamen, tierra de la Escuela número 15. Estoy en un patio sin cercar, que da
directamente al campo. Patio hecho por años de pisadas de alumnos. Sucio con las huellas que le ha marcado el
viento que la barre. Tengo ante mí, una antigua construcción de adobes, con techo de tejuelas a dos aguas. Sobre la
puerta del aula, una cifra labrada en piedra indica la fecha de la construcción: 1903. Al frente de la construcción,
tres añorosos sauces. Al costado, una construcción pequeña, achatada, techo de una sola agua, que aparenta ser la
casa - habitación . Abro su puerta, quiero saber donde voy a vivir”. Ripa, Julián. Recuerdos de un maestro
patagónico. Ediciones Marymar, año 1980. Buenos Aires, Argentina. Pág. 8.
12
Me trae a la mente la añoranza, ¿quién puede dejar de lado la nostalgia, las sensaciones que
todo viaje puede producir en la vida y el provenir? La Patagonia no esta exenta, sino al
contrario ella genera añoranza de tiempos mejores en el país de origen o de tiempos
memorables pasados en ella. Así, la escuelita rural si bien en un principio a Julian Ripa le podría
significar temor, soledad, hoy seguramente le traen a su mente momentos que marcaron su
vida y lo que él es hoy.
También cito a continuación el viaje imaginario que cualquiera de nosotros realiza en algunos
de los a íos ue auf aga e las i edia io es de El Fa o del Fi del Mu do , e ea ió
llena de imágenes que Julio Verne vierte en un pequeño pero exquisito relato y, que no sólo
lude a la geografía de los confines del mundo de la América del Sur, sino que además nos da un
relato enmarcado históricamente, en donde se deja reflejado el orden de importancia que
dichos parajes comienzan a tener para los países que tiene involucrada su soberanía nacional.
13
Verne, Julio. “El Faro del Fin del Mundo”. Editorial Antártica, año 1987, Santiago, Chile. Pág. 7.
14
Borges, Jorge Luis. “Nueva Antología Personal” 1ª Edición 1980, Editorial Emecé, Buenos Aires, Argentina.
13
También nuestra Gabriela Mistral se expresa ante paisajes patagónicos con versos como:
Poesías que si bien nacen de foráneos plasman la percepción de esta Patagonia real en la
mente creadora, son en sí reflejos de una imagen nacida de sus ojos, sentidos, de sus vidas.
Y si hablamos desde la literatura no podemos dejar a un lado las imágenes que nacen desde ella
misma. Muchos son los escritores patagónicos, basta sólo con entrar a Internet y adentrarse en
el sitio Escritores Patagónicos, publicación electrónica a cargo de Macky Corbalán, Andrés
Kurtist y Raúl Mansilla y, que concentra en ella mucho material que ha ido juntando desde
diferentes puntos de la Patagonia, tanto argentina como chilena16. Sin duda, podemos entender
el por qué la Patagonia no sólo no esta vacía sino que además desborda memoria, identidad e
imaginarios colectivos.
Pero no sólo la literatura ha sido campo de creación de identidad. Vasta es la lista de trabajos
historiográficos que han buscado reconstruir la historia de la Patagonia, algunos con la idea de
desmitificar, otros con el anhelo de exaltar su carácter de confín del mundo, otros para explicar
sucesos de orden político, geopolítico, social y económico. Reconocidos son los estudios acerca
de la historia sindical en la Patagonia17, la historia del ferrocarril, el desarrollo económico de la
región por medio de los yacimientos Petrolíferos Federales, como también y que son fuente de
15
Mistral, Gabriela. “Antología de Gabriela Mistral” Paisajes de la Patagonia, Desolación. Editorial Clásicos
Juveniles Tacora. Edición Año 2001. Santiago de Chile.
16
[Link]ó[Link]
17
Sólo por mencionar uno de ellos, importante es Lausic Glasinovic, Sergio. Migraciones del Archipiélago de la
Isla Grande de Chiloé hacia la Patagonia(Chile-Argentina) y participación en el sindicalismo obrero. Ponencia
presentada en las Jornadas de Inmigración. Diciembre 1997, Puerto Natales, Chile .Artículo disponible en la página
web de la Universidad de la Frontera, Chile. Por mencionar en mímina expresión la extensa bibliografía sobre
sindicalismo y anarquismo en la zona austral de Sudamérica.
14
mi interés investigativo, sobre las relaciones fronterizas desarrolladas en la región y, que tienen
una conexión directa con las migraciones que hasta hoy cumplen un papel fundamental en el
poblamiento de la Patagonia.18
En este sentido, gran significación tiene la experiencia histórica e historiográfica del gran
movimiento migratorio desde Chile hacia la Patagonia argentina, más particularmente, de
chilotes que permanentemente e históricamente han cruzado la cordillera, arreando ganado,
buscando trabajo, formando familia, construyendo ciudades, líneas férreas, extrayendo carbón,
petróleo y, que por supuesto ha generado imágenes e identidades propias de la realidad que
viven, en su ir y venir o en su definitivo arraigo. Traigo a colación una obra de teatro que sin
duda deja muy clara esta experiencia migratoria y de cómo ella se vive y genera nuevas formas
de o e i la ida. Chiloé, ielos u ie tos de Ma ía Asu ió Re ue a o stituye u
testimonio de lo que dicha experiencia migratoria genera en el hombre y mujer que la vive en
forma pasiva o activa, y de como ella genera nuevas identidades y una memoria colectiva.
Dentro de dicha obra se generan episodios de creación como cantos que brotan de las que se
quedan:
Chiloé es u palafito ue suspi a po sus ho es,
se fueron para otras tierras, se fueron quizás a dónde...
Y otra vez se irá en un barco, un chilote y otro más,
dolidos si o eg esa , dolidos po ue se va .
18
Interesantes aportes nos brindan los artículos contenidos en la Revista de Estudios Trasandinos, de la Asociación
Argentino Chilena de Estudios Históricos e Integración Cultural cuya edición es compartida entre la Universidad
Nacional de Cuyo, la Universidad del Comahue, la Universidad Nacional de San Juan, la Universidad de Congreso y
el Convenio Andrés Bello. También se hace oportuno citar los continuos trabajos realizados por inverstigadores
como Jorge Pinto y Carmen Norambuena en cuanto a Vida Fronteriza. Lelio Mármora con respecto al tema
migratorio es un investigador infaltable en toda bibliografía de trabajos migratorios.
15
El corazón de lluvia se va envolviendo
silencioso y mojado llega el invierno.
Y las noches tan largas tejen leyendas
pa a ue el tie po pase y o se sie ta. 19
Mo i ie to de azos , o o ella de o i a, es de i , ho es ue e ig a e us a de
trabajo. Hombres que emigran con su carga cultural y su herencia cultural, su autopercepción,
su imaginario, sus leyendas, héroes, símbolos, santos, entre otros elementos constituyentes de
dicho imaginario.
Es imprescindible es el que podamos rescatar así imágenes que están en la memoria colectiva y
que generan identidad. Repasemos un poco las letras de estas canciones y descubramos en
ellas lo que anteriormente hemos discutido:20
19
Requena, María Asunción. “Chiloé, Cielos cubiertos”. Editorial Nascimiento, 1979, Santiago, Chile.
20
Las he transcrito en su totalidad pues creo necesario revisarla en toda su expresión.
16
Arriba en la Cordillera
Patricio Manns
17
Corazón de Escarcha
Canción Popular
Corazón de Escarcha, se fue de la estancia fría la mirada,
frío el corazón toda la peonada sintió al ovejero a quién mas quería la hija del patrón.
Niña tan bonita como las estrellas solo en los jardines se
puede encontrar sus antepasados los viejos loberos
mecieron su cuna la luna y el mar.
Sólo por quererla sólo por mirarla lo echo una mañana, furioso el patrón
un pobre ovejero como iba a fijarse en niña tan linda un mísero peón.
Por el ventisquero por Tierra del Fuego Corazón de Escarcha solo se perdió
a buscar el oro y en penosa marcha y oro a manos llenas Escarcha encontró.
Pero el panteonero y los años malos cambiaron la suerte del viejo patrón
y al rancho de Escarcha llego una mañana con su hija pidiendo amparo por Dios.
Y bajo ese rancho del noble ovejero donde tanto tiempo reinaba el dolor
al fuego de un beso se unieron dos almas y van por la nieve cantando al amor.
18
Así con estas dos canciones, y ya concluyendo, cabe destacar a esta altura del relato, que
múltiples son las formas en cómo la Patagonia se imagina y se concibe, sea desde la esfera
política, desde la historiografía, desde sus propios protagonistas, desde los relatos de viajeros y
pioneros, desde la literatura, hasta desde la creación dramática y musical. Y, sin duda, la
experiencia histórica esta región ha detentado y, en ella han prevalecido un sinnúmero de
imágenes oficiales y populares que han perdurado y pasado a formar parte de la memoria
colectiva.
Me atrevería incluso a ocupar una expresión, muy oportuna para lo que he expresado
anteriormente, de la Doctora Carmen Norambuena, la que al referirse al exilio y la generación
de identidad, lo asemeja a un río profundo de la cultura Iberoamericana. 21 Pues, la gran
multiplicidad de expresiones identitarias en la Patagonia también pueden claramente ser
concedas como un río profundo de la cultura austral, la cultura patagónica.
Por ello, importante es conocer, reconocer y volver a soñar e imaginar la Patagonia, pues
aunque no somos sus pobladores, somos parte de la cultura que esa región de mi país y de
Argentina nos dan, somos parte de la cultura popular de nuestra naciones, sobretodo hoy, en
un mundo globalizado y que deja a un lado la memoria de sus pueblos.
21
Ponencia dictada por la Doctora Carmen Norambuena Carrasco en el marco de la Primera Escuela Internacional
Iberoamericana dentro del curso “Arte, cultura y sociedad en Iberoamérica” realizada en Enero de 2002. Rancagua,
Chile.
19
Es importante, según mi visión, a través de la vida de pioneros como Francisco Viedma,
enviado del rey Carlos III, en el siglo XVIII; de bandoleros como Butch Cassidy y la Inglesa; de
arrieros anónimos que cruzaban y cruzan la cordillera con ganado; a través de la poesía que sus
parajes y gentes han generado, como por la que emerge desde sus propios poetas.
Si incluyéramos además las imágenes que nacen desde la pintura, la fotografía, grabados, que
en distintos períodos históricos han querido dejar plasmadas características, podemos
reconocer como le dan fuerza y contenido a su identidad. Fotos de bandidos, de colegios
rurales, de mujeres pioneras, de aborígenes, de lugares y paisajes australes han recreado
espacios que a veces han evocado desolación, otras esperanzas, otras una belleza infinita que
refleja en medidas nimias la inmensidad que se vive en el suelo patagónico.
22
Martinic, Mateo. Patagonia, Materia y espíritu ponencia dictada en la inaguración del Año Académico de 1970
del Instituto de la Patagonia. Punta Arenas, Chile.
20
He agregado una serie de ilustraciones para tener una pequeña idea de cómo esta región se
manifiesta como un vergel en potencia, con fuerza, con historia, con imagen, en ellas también
pueden interpretarse él por qué de ellas. Unas han sido sacadas para mostrar fidedignamente
lo que está, lo que es, otras con aspiraciones turísticas, otras para dejar en la memoria
colectiva personajes, pioneros, en fin, cada una trae tras de sí un propósito, una intención. Ellas
me han demostrado que la Patagonia también se ve, se siente, se imagina, se vive, imágenes
reales e irreales, fotografías, cuadros y grabados han querido hacer perdurar distintos espacios
y tiempos de esta tierra. En ellas se exalta, se inmortaliza, se caracteriza, se manifiesta. Ellas
nacen de adentro y desde el afuera, del lugareño y del afuerino, del que esta de paso, del que
llega para quedarse, como el que es parte de ella desde siempre. Seremos nosotros, los
observadores los encargados de desentrañar de ellas una imagen, una identidad, un rasgo que
nos acerque a la Patagonia real, a la Patagonia invisible, a la Patagonia soñada.
23
Mansilla, Raul. Poesías disponibles en el sitio [Link]ó[Link]
21
A manera de Conclusión.
Sus hombres, y mujeres hoy hablan a través de la historia, de sus vidas, de sus imágenes, de su
música, de sus experiencias. Ellos se sienten parte del entorno, algunos se identifican y se
reconocen como para de esta tierra, otros aún lo rechazan, sobretodo los que viene desde otro
lugar, otro suelo, por no renunciar a su identidad propia, aquí puedo hacer uso, sin dejar de
lado la rigurosidad de un texto de carácter historiográfico, a un recuerdo propio que puede
llegar a engrosar esta cadena de experiencias que ayudan a la reconstrucción de memoria e
identidades colectivas. El relato de Doña Enedina del Carmen Neún, lugareña de un minúscula
isla del Archipiélago de Chiloé llamada Alao, quien con tres hermanos en Argentina, dos en Río
gallegos y uno en Comodoro Rivadavia, me relata fervorosamente como muchas veces y una
vez en particular se enfrentó a soldados fronterizos que le negaban el ingreso a territorio
argentino debido a que dentro de su equipaje llevaba cordero ahumado que con dedicación
había preparado, al estilo chilote, para que sus hermanos no olvidarán el sabor de su tierra.
Complicación debida principalmente a la prevención del cólera que hasta hoy prohibe el ingreso
de comida.
Son relatos que legan memoria e identidad, que hacen de este paseo irreal por la Patagonia real
un complejo escenario en donde se entremezclan experiencias de vida, de creación cultural, de
nación, de procesos de carácter regional, de vivencias históricas milenarias donde viven juntos
aborígenes, pioneros, bandoleros, viajeros, trabajadores, peones, arrieros, mujeres, sacerdotes,
científicos, marinos, pescadores, sólo por nombrar algunos. En definitiva, una red extensa que
no es más que la generación de identidad individual pero también colectiva.
22
La Patagonia, sea que hablemos de Patagonia Austral, Patagonia chilena, Patagonia argentina
es un campo productivo, un río profundo de memoria, imaginario e identidad como el título de
este trabajo ha querido dejar plasmado.
Leyenda tras leyenda, poesía tras poesía, pintura tras pintura, fotos y postales, cuentos y
crónicas van dando forma a un corpulento imaginario. Relatos históricos, leyes, decretos,
huelgas obreras, canciones, chilotes, patagones, niños y niñas recién nacidos son la fuerza
generadora de imágenes e identidades.
Espero de alguna forma haber concretado mi propósito. Hacer un viaje por la Patagonia para
conocerla a través de sus hombres, de sus relatos, en resumen de su memoria, de su historia
real y de su historia irreal creada en la mente de miles de hombres y mujeres a través del
tiempo y el espacio. Viaje que se asemeja a la imagen que Virginia Haurie hace del horizonte
tierra adentro de la Patagonia que describe como vasto, o dula te y la e í ti o o o el a
e el o e to ue o pe u a to e ta .24
24
Haurie, Virginia. Vid ob Cit. Página 17.
23
BIBLIOGRAFIA.
Textos:
3.-Cha to , Edua do. Co pilado La Vuelta al Mu do. Cole ió de los iajes he hos e las
i o pa tes del u i e so du a te el siglo XIX . De Lasalle y Méla , Edito es y P opieta ios. Pa ís,
Francia. 1863.
4.- Chu ai , ELías. La I glesa a dole a y ot os elatos patagó i os . “egu da Edi ió , Edito ial
5.- Ga és, Ma io et al. Me o ias pa a u ue o siglo. Chile, i adas e la segu da mitad del
siglo XX , P i e a edi ió , LOM Edi io es, “a tiago, Chile. Fe e o .
6.- Hau ie, Vi gi ia. Muje es e tie a de ho es. Histo ias eales de la Patago ia i isi le
7.- Mist al, Ga iela. A tología de Ga iela Mist al . Edito ial Clási os Ju e iles Ta o a,
8.- Re ue a, Ma ía Asu ió . Chiloé, Cielos u ie tos . Edito ial Nas i ie to, “a tiago, Chile.
1979.
24
9.- Ripa, Juliá . Re ue dos de u aest o patagó i o . Edi io es Ma y a , Bue os Ai es,
Argentina. 1980.
Artículos:
1.- Lausic Glasinovic, Sergio. Migraciones del Archipiélago de la Isla Grande de Chiloé hacia la
página web de la Universidad de la Frontera, Chile. Ponencia dictada dentro de las Jornadas de
2.- Martinic, Mateo. Patago ia, Mate ia y espí itu . Ponencia dictada en la inaguración del Año
3.-Susana María Sassone, La Patago ia. Bala e Geog áfi o de los o i ie tos geog áfi os
Argentina, 1992.
Sitios Web:
1.- Es ito es Patagó i os Re ista ele t ó i a. .es ito espatagó i os. ste p.o g
[Link]ó[Link]
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