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Ética en la Evaluación Psicológica en Venezuela

Este documento discute la importancia de la ética en la evaluación psicológica. Explica que la ética es una disciplina filosófica que establece normas para guiar la conducta humana. En la psicología, la ética es crucial porque los psicólogos trabajan con seres humanos y pueden afectar su vida. El documento también analiza las diferencias entre la evaluación de niños y adultos, y brinda detalles sobre el desarrollo de la evaluación psicológica y la ética profesional en Venezuela.

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Ética en la Evaluación Psicológica en Venezuela

Este documento discute la importancia de la ética en la evaluación psicológica. Explica que la ética es una disciplina filosófica que establece normas para guiar la conducta humana. En la psicología, la ética es crucial porque los psicólogos trabajan con seres humanos y pueden afectar su vida. El documento también analiza las diferencias entre la evaluación de niños y adultos, y brinda detalles sobre el desarrollo de la evaluación psicológica y la ética profesional en Venezuela.

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD RAFAEL URDANETA


FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS, ADMINISTRATIVAS Y SOCIALES
ESCUELA DE PSICOLOGÍA
EVALUACIÓN PSICOLÓGICA I

ÉTICA EN EL EJERCICIO DE LA PSICOLOGÍA

Realizado por:

Paola Gil. C.I.: V- 28.470.462. Sección: “C”

Adrielis Soto. C.I.: V- 28.470.148. Sección: “A”

Profesora: Sally Mark

Maracaibo, 3 de Diciembre del 2020


Todo profesional dentro del ejercicio de la psicología se ve íntimamente
relacionado con todos aquellos individuos que solicitan su apoyo, pudiendo ejercer
grandes cambios en la vida de la otra personal, puesto que se trabaja con temas
tan delicados e importantes como lo son los pensamientos, las emociones, la
personalidad y los sentimientos de una persona, por nombrar algunos. El
psicólogo siempre va a ejercer un efecto en su paciente y esta respuesta bien sea
positiva o negativa va a depender mucho del profesionalismo que se tenga a la
hora de trabajar con un ser humano. Y es por ello que todo psicólogo debe seguir
una serie normas o principios éticos, los cuales permitirán orientarse hacia aquello
que es lo correcto y lograr diferenciarlo de aquello que no lo es. De modo que en
este punto nos podríamos realizar preguntas como ¿Qué es la ética? ¿Qué
importancia tiene esta el proceso de evaluación? ¿Cuál sería la ética profesional
en Venezuela? ¿Cuáles serían las consecuencias del incumpliendo de ciertos
códigos de la ética?
En primera instancia podríamos comenzar hablando acerca de lo que es la
ética, definiendo a esta como una disciplina filosófica, ya que esta aparece como
una reflexión o concepción de lo sería la mejor manera de vivir, permitiéndonos así
concretar normas y leyes que nos llevan a discriminar nuestras conductas y
actividades humanas para que de esta forma estos comportamientos sean
verdaderamente humanos. Esta es esencial, pues nos permite ser seres
conscientes, reflexivos y críticos de nuestros actos y el de los demás, como
también de poder predecir las consecuencias que pueden traer consigo dichas
actitudes.
Etimológicamente la palabra “ética” proviene del griego “ethos” lo cual
vendría significando “costumbres o conductas“, en este punto podríamos decir que
la ética y la moral son lo mismo ya que ambas provienen del mismo significado,
pero la realidad es a que a pesar de que hay una relación entre estas no significan
lo mismo y esto es importante aclararlo; de este modo la moral vendría siendo en
pocas palabras una serie de reglas de lo que debería ser algo, las cuales son
impuestas por la sociedad, mientras que la ética abarca aquella reglas de lo que
debe ser algo desde lo que uno mismo piensa y cree.
Entendiendo todo esto podríamos citar a Aristóteles el cual decía que “Vivir
bien y obrar bien es lo mismo que ser feliz”, de esta manera entendemos que para
él la ética es el camino de la felicidad, permitiéndonos vivir en armonía y
diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal, siento esta algo interno que
nos permite basarnos en nuestras propias creencias y valores.
Ahora bien, dentro del ejercicio de la psicología entendemos la importancia
que tiene ser conscientes de las cosas y poder ser congruente entre lo que
decimos, lo que pensamos y lo que hacemos, ya que esto nos permite ser mejor
en nuestro trabajo. Teniendo esto en cuenta podríamos decir que, precisamente al
hablar de ética estamos hablando de esta congruencia que hay entre decir lo que
uno piensa que es correcto decir y hacer lo que se piensa correcto hacer,
comprendiendo que todo esto se da en una sola línea.
De esta forma comprendemos que la ética en el proceso de una evaluación
psicológica es de suma importancia, pues nos permite discernir entre aquello que
es correcto y aquello que no lo es en el ámbito profesional. Pues parece oportuno
recalcar que el psicólogo trabaja con seres humanos, y cualquier error que se
cometa durante todo el proceso de evaluación puede afectar considerablemente la
vida de ese sujeto que busca su ayuda. Por todo ello existen una serie de
principios éticos y códigos que se deben de seguir, permitiéndoles tanto al
estudiante como al profesional poder vislumbrar todo aquello que está y no está
permitido en la profesión, y de esta manera lograr ser de más ayuda y apoyo para
el individuo que la requiera.
El uso prudente de las técnicas y pruebas, la recopilación de información, el
respeto hacia el paciente y la confidencialidad de la evaluación son cosas que
repercuten en este proceso y las cuales van a depender de la integridad que tenga
el psicólogo. Pues como menciona William A. Hillix (1927), como psicólogos y
cualquier otro profesional podemos cometer errores esporádicamente, pero el peor
error que se puede cometer es el pensar que estos errores son normales y los
podemos cometer siempre sin problema alguno, ignorando por completo toda la
información que nos han podido ofrecer todos los grandes autores en el área de la
evaluación.
Asimismo, el psicólogo debe tener en cuenta ciertos aspectos a la hora de
ejercer en la evaluación infantil como en la de adultos. Por un lado, dentro de la
evaluación infantil el profesional debe seguir y tener en cuenta ciertas pautas para
lograr tener un proceso de evaluación satisfactorio. Primeramente y haciendo
referencia a lo ya comentando anteriormente podríamos resaltar la importancia del
uso del código de ética del psicólogo, ya que este es el que va a orientar nuestra
profesión y permitiéndonos de esta forma trabajar con el niño desde la confianza,
la honestidad y la confidencialidad, además, el psicólogo debe brindarle al niño un
espacio en donde se pueda sentir seguro, trasmitiéndole todo lo que se hace de
manera clara y transparente para que de esta forma también el infante pueda
comprender y tener conocimiento de los objetivos que se persiguen en la
evaluación y así este conozca porqué y para que esta siendo evaluado.
De la misma forma cabe destacar que aspectos puntuales como utilizar un
lenguaje no tan complicado que se pueda adecuar al evaluado, la consideración
de los diferentes ambientes en donde será evaluado y observado, el tener
conocimiento acerca de los antecedentes del niño y poder adaptar la evaluación
en base a las exigencias que presente, como también estar atento a la disposición
e interés que presente este hacia la evaluación, son aspectos de suma
importancia que el psicólogo debe tener en cuenta a la hora de realizar una
evaluación psicológica con infantes.
Por otro lado, debemos tener en cuenta que a pesar de que la historia
afirmaba que el ejercicio de la evaluación psicológica infantil poseía las mismas
particularidades que el trabajo con adultos, actualmente ya no es así, puesto que
comenzaron a tomar algunas características específicas de los niños las cuales
causaron una estandarización.
En concreto vale decir que la evaluación psicológica con adultos va más
orientada a percibir habilidades como el procesamiento y organización de la
información, la velocidad, la memoria y resolución de los problemas que pueda
tener el adulto. De esta forma, se puede constatar que hay cierta diferencia entre
estos dos procesos de evaluación, pero a pesar de ello el trabajo con adultos se
sigue orientando por la ética, la cual nos sigue permitiendo los mismos buenos
resultados y de igual forma en ambos procesos de evaluación el profesional debe
tener en cuenta el uso de la empatía, seguridad y la tranquilidad, así como
también debe comunicarse con el paciente de forma fluida, dando planteamientos
con bases sólidas y siempre estar interesado y atento a lo que aqueja el sujeto
evaluado.
En otro orden de ideas, es primordial que como estudiantes de psicología
tengamos presente cómo se desarrolla esta en el ámbito de la evaluación y la
ética en Venezuela. Por un lado entendiendo que el proceso de evaluación
psicológica es un tema de suma importancia tanto para formación como para la
práctica profesional a nivel nacional e internacional, pues siempre se busca ser lo
más objetivos posible tratando de adaptarse a la cultura y la sociedad donde se
emplea.
En Venezuela a través de los años ha logrado extender a las diversas
universidades información acerca de cómo se debe realizar, adaptar y aplicar las
pruebas psicológicas, y de la misma forma se han ido integrando cada vez más a
las diferentes universidades nuevas cátedras ampliando y enriqueciendo cada vez
más los conocimientos de los estudiantes. Dentro de esto la evaluación
psicológica no se queda exenta, pues se sabe que de las ocho universidades que
dan la carrera de psicología en Venezuela, todas incluyen en su pensum de
estudio la formación en evaluación psicológica, denotando así la importancia que
tiene esta en la vida profesional del psicólogo.
La historia de la evaluación psicológica en Venezuela comienza en el año
1949 cuando se creó el Instituto de Psicología y Psicotécnica en la Universidad
Central de Venezuela. Según Rodríguez y Sánchez (1999) dichos estudios
comienzan en el año 1956 en el momento en que la Facultad de Humanidades de
la Universidad Central de Venezuela crea la Sección de Psicología que luego
terminaría convirtiéndose en Escuela de Psicología. Un año después la
Universidad Católica Andrés Bello crea su Escuela de Psicología. Y años más
tarde, específicamente en el año 1978, se crea la tercera Escuela de Psicología,
en esta oportunidad en la Universidad Rafael Urdaneta ubicada en Maracaibo.
Igualmente es importante hablar sobre la ética psicológica en Venezuela,
pues, para poder ejercer la profesión en nuestro país es necesario que
conozcamos el Código de Ética Profesional del Psicólogo en Venezuela, el cual
está compuesto por 182 artículos, los cuales nos hablan acerca de los
comportamientos poco éticos e inmorales para la sociedad, permitiéndonos así
regular el ejercicio de la psicología en Venezuela, ya que nos posibilita reconocer
y poder corregir cualquier tipo de desacato a la norma, además de permitir
orientarnos hacia las buenas costumbres dentro del ejercicio de la psicología.
Ampliando este punto, procedemos a analizar y ejemplificar algunos artículos del
código:
De acuerdo con el artículo 8: “Son deberes éticos esenciales de la profesión
del Psicólogo, la probidad, la independencia, la generosidad, la objetividad y la
imparcialidad. También lo son la fraternidad, la libertad, la justicia y la igualdad,
más el respeto por los Derechos inherentes a la persona humana consagrados en
la Carta de los Derechos Humanos y en la Declaración de Principios de los
Colegios Profesionales Universitarios.” Un psicólogo que no base su ejercicio en la
moralidad, donde resalte la concordancia entre su persona y su profesión,
integridad, humana y profesional, honradez, ser honesto con la evaluación, en
respetar la singularidad, individualidad y autonomía de cada individuo, que
muestre la realidad tal cual como es, que no se caracterice por poseer un sentido
humanista donde destaque el respeto por la justicia e imparcialidad, incurre
entonces en una falta ética, ya que su práctica no estaría basada en una
formación, como persona y como profesional, integra, lo que puede tener como
consecuencia una práctica deficiente que no cumpla con las expectativas del
paciente y que no se caracterice por los valores que rigen a la profesión.
Todo profesional que no haga su esfuerzo máximo por su preparación y su
competencia profesional, que no demuestre lealtad a la psicología y no sienta una
responsabilidad con la ciencia, va en contra del artículo 10: “Al igual que la
honradez moral, la honradez intelectual es un deber ético esencial del profesional
de la Psicología. Si en el fondo aquella constituye un escrupuloso respeto por las
reglas de lo justo, esta última constituye un respeto escrupuloso por la verdad, que
en el Psicólogo siempre debe manifestarse en el ejercicio de todo quehacer
profesional.” Lo que puede traer como consecuencias la posibilidad de abordar
inadecuadamente una situación, hacer un daño al paciente por algún tipo de mala
praxis y poner en riesgo la reputación de la profesión.
Kitchener (1984) señala que dos principios éticos son la no maleficencia
significa que uno debe aceptar que, antes que nada “lo primero es no dañar” y la
beneficencia significa promover el crecimiento positivo y bienestar de los demás.
Relacionando esto con el artículo 15: “El respeto a la integridad de la persona
humana en los distintos ámbitos donde se desempeñe como profesional,
constituye uno de los más sagrados deberes del Psicólogo, quien en todo
momento debe velar por el bienestar individual y social en la prestación de sus
servicios a personas naturales o a instituciones públicas o privadas, y en los
campos de la investigación pura o aplicada.” y el artículo 31: “Incurre en grave
falta a la ética el Psicólogo que individualmente o en colusión cause daño al
consultante o a terceras personas mediante el uso de la profesión.” Podemos
concluir entonces, que el psicólogo que no esté interesado en preservar la
integridad de los individuos, garantizar el bienestar de los pacientes y de la
sociedad en general, se encuentra en una incongruencia con lo señalado
anteriormente, puesto que va totalmente en contra. También es importante señalar
que el causar algún tipo de daño en el paciente, podría causar muchas
consecuencias graves para el psicólogo que pueden ir desde demandas por
negligencia hasta la anulación del título profesional, por esto sólo debe realizar
actividades para las que recibió formación suficiente y es competente, y en las que
posee conocimientos y destrezas actualizadas.
Ahora bien, el artículo 19 señala que: “El Psicólogo debe conservar su
independencia en toda circunstancia en que despliegue su actividad profesional.
No aceptará sugerencias reñidas con la pulcritud y honorabilidad profesional. Ante
las autoridades públicas, cuando fuere el caso, desarrollará su actividad con
imparcialidad, con objetividad científica y con el mismo grado de independencia.”
Esto quiere decir que aquel psicólogo que al momento de su ejercicio, de espacio
a la influencia de cualquier de cualquier medio que pueda afectar su juicio, y
permita que la objetividad de la evaluación psicológica se vea comprometida,
como por ejemplo permitir que otra persona manipule la evaluación a su beneficio,
realizaría entonces una práctica poco ética que puede traer como consecuencia
que se dude de su juicio y de su autonomía al momento de ejercer, perjudicando
tanto al paciente con las posibles decisiones que tome y su reputación como
profesional.
Todo profesional que no sea responsable con los informes que redacte, que
de un diagnostico o unos resultados que carezcan de información para que sean
lo suficientemente validos o confiables, que sean expedidos para satisfacer los
deseo de alguno de los involucrados, o que no sean dados luego de una
evaluación rigurosa y completa realizada por su persona, incumpliría entonces con
el artículo 20: “Está prohibido al Psicólogo dar informes tendenciosos, otorgar
certificaciones y prescripciones de complacencia, y en todo caso, expedir
certificaciones e informes sin estudio previo basado en la observación directa y
personal.” Fallos en esta fase de la evaluación pueden traer como consecuencia
afectar a la persona evaluada debido a las implicaciones y al significado de los
resultados y de la información planteada en el informe.
En referencia al artículo 24: “El profesional de la Psicología debe combatir
lícitamente la conducta censurable de sus colegas, así como la de los funcionarios
públicos ante los cuales fueren requeridos sus servicios de experto. Será deber
ineludible formular las denuncias correspondientes.” Todo psicólogo que no señale
las faltas, por parte de cualquier ente, que afecten al ejercicio de la psicología y de
la evaluación psicológica, se convertiría en cómplice de estos actos y de la
negligencia cometida, yendo en contra de este articulo y causando daños
colaterales en el paciente, lo cual va en contra de preservar la integridad del
mismo.
Sería una práctica poco ética el hecho de que un psicólogo rechace o
acepte algún paciente por motivos de interés personal, también que acepte algún
caso que va en contra de sus principios o doctrinas, que puedan poner en riesgo
su juicio, y que realice o acepte algún tipo de soborno, ya que según el artículo 25:
“Cuando se requieran sus servicios profesionales, no le está permitido al
Psicólogo aceptar o rechazar asuntos por motivos en los que se le prive el interés
personal o de monto pecuniario. Tampoco aceptará aquellos asuntos que
impliquen sostener principios contrarios a sus convicciones personales y
científicas o los que puedan comprometer o limitar su independencia.”
Según Sattler (2010) los psicólogos deben prestar servicios en áreas que se
encuentran únicamente dentro de los límites de su competencia, con base en su
educación, capacitación, experiencia supervisada, consultas, estudios o
experiencia profesional, compaginando esto con el artículo 30: “No está
éticamente permitido que el Psicólogo se atribuya o sugiera calificaciones
personales o títulos que no posea.” Aquel psicólogo que no sea honesto y
responsable con respecto a su formación profesional concurre en una falta ética
ya que puede tener no todas las herramientas para atender las situaciones que se
le presenten a consulta y cometer múltiples faltas que terminen afectando al
paciente

De acuerdo con el artículo 33: “La ética profesional impone al Psicólogo


abstenerse de minusvalorar a sus colegas y le prohíbe valerse del eventual
conocimiento de aspectos relativos a la vida privada de éstos para causarles daño
o desprestigio profesional o personal.” y el artículo 159: “Entre los Psicólogos
deberá existir un espíritu de fraternidad que enaltezca la profesión, así como un
respeto mutuo. Se abstendrá con el debido cuidado de expresiones maliciosas
contra los colegas y de aludir a antecedentes personales, ideológicos, políticos o
de otra naturaleza respecto a los mismos.” Aquel psicólogo realice comentarios
que desprestigien, afecten la reputación y pongan en mal a otro profesional faltaría
entonces con el espíritu de fraternidad que se busca destacar dentro de la
psicología, como consecuencia desprestigiaría también a la profesión.

Siguiendo con el artículo 45: “Es un derecho del profesional de la Psicología


la formación de clientela por medios lícitos. Se considera violación de las normas
éticas la solicitación directa de clientes, promover recomendaciones públicas del
establecimiento donde se ejerce la profesión, la provocación de publicidad para el
propio elogio, mantener agentes que procuren consultantes, dar consejos u
opiniones no solicitados y pagar directamente o indirectamente a las personas que
hayan recomendado los servicios del Psicólogo.” El profesional que se publicite,
enalteciéndose a sí mismo o a su lugar de trabajo, o que incluso caiga en un
sistema de sobornos o recompensas incurre entonces en una violación de este
código que establece que debe formar su clientela a través de medios éticos, y
podría inducir a que el paciente no acuda a terapia por un deseo propio de
bienestar sino por otras razones inducidas, yendo en contra de las bases de la
profesión.

Un psicólogo que no coopere con otros profesionales y que no remita un


paciente a otras áreas cuando las necesidades del paciente se escapen de las
capacidades de su ejercicio, o que impida una observación más completa a través
de otras disciplinas incurre en una falta grave del código de ética ya que según el
artículo 106: “El Psicólogo en ejercicio de su profesión está obligado a considerar,
cuando el caso lo amerite, el aporte de otras disciplinas para la mejor conducción
del problema planteado por el consultante. En la medida de lo posible, el
Psicólogo trabajará multi e interdisciplinariamente con el fin de proporcionar una
asistencia integral del caso en estudio.” y el artículo 107: “El Psicólogo no debe
diagnosticar, prescribir, tratar o aconsejar a un consultante en relación con
trastornos que estén fuera del ámbito reconocido de la práctica psicológica.” Esto
se podría traducir en una evaluación incompleta que no satisfaga todas las
necesidades del paciente, llevando a cabo un ejercicio ineficiente.

En referencia al artículo 105: “El Psicólogo debe evitar prestar sus servicios
profesionales, cuando lo considere innecesario. Por lo cual, en el preciso momento
en que el juzgue conveniente deberá participar al solicitante de los mismos que ya
no hay necesidad de ello. En el caso de que no pueda dar a conocer esta
circunstancia al propio consultante, lo hará a los familiares de éste, o si fuera el
caso, a la institución o empresa.” El psicólogo que no sea oportuno, responsable y
equilibrado con su ejercicio, y no dé por terminado el proceso psicológico de un
paciente cuando se alcance el bienestar y la estabilidad de este, incurrirá entonces
en el incumplimiento de este artículo, esto puede causar que se desarrolle una
dependencia entre terapeuta y paciente y que se juzgue la objetividad de su
desempeño.

Todo profesional de la salud mental que no se caracterice por prestar ayuda


a quien la busca, a quien va a consulta, por tener responsabilidad con su
profesión, ejerciéndola desde la calidad y el esfuerzo, sin caer en actos ilícitos y
que no señale explícitamente una razón, que no sea de motivos personales, que
justifique el no poder atender el caso, iría en contra del artículo 108: “Al Psicólogo
no se le está permitido el abandono injustificado de ningún caso, evaluación o
asunto profesional sometido a su cuidado.” y del artículo 111: “El Psicólogo debe
servir a sus consultantes con eficacia, con esmero y diligencia y sin temor a
provocar animadversiones o represalias por parte de autoridades o particulares.
Sin embargo, el límite de este deber radicará en la irrenunciable libertad de acción
y en la insondable voz de la conciencia. No podrá en ningún caso o circunstancia
exculparse de un acto ilícito sin pretexto de instrucciones del consultante.”

El profesional de psicología que no evite aceptar un caso en cuando sabe


que existe la posibilidad de que aspectos de su vida personal interfieran con la
objetividad de la evaluación o vulneren la integridad del paciente y de sí mismo,
iría en contra del artículo 125: “El Psicólogo cuidará sobremanera de no intervenir
en casos o situaciones en que su propia problemática personal o posición
económica pudiera interferir y entorpecer el carácter científico y objetivo de la
actividad profesional. En consecuencia, evitaría reflejar en el ejercicio de la
profesión y en sus relaciones profesionales con los consultantes, los estados de
ánimo derivados de sus problemas personales, familiares o laborales. El Psicólogo
deberá velar por su propia salud mental.” Ya que él no atender su proceso
personal e interno puede traer como consecuencias fallos en el proceso de
evaluación psicológica lo que puede acarrear daños al paciente a través de una
mala praxis debido a no tener las capacidades, no profesionales, sino personales
para ofrecer el mejor ejercicio de la práctica.
Para finalizar, es sumamente importante destacar que todo código de ética
de psicología tiene como objetivo proteger a todo aquel que acuda a los servicios
psicológicos y establecer las reglas y normas que regulan la profesión, en
cualquiera de sus ámbitos, por eso se debe tener siempre en cuenta para
preservar los principios que rigen el comportamiento de los psicólogos, siendo
estos según Aragón (2011) son el respeto a los derechos y a la dignidad de las
personas, cuidado responsable, integridad en las relaciones y responsabilidad
hacia la sociedad y la humanidad. De acuerdo con esto recalcamos que todo
psicólogo que infrinja o viole alguna de las regulaciones señaladas en el código
pueden enfrentar a múltiples consecuencias que pueden ir desde demandas por
negligencia hasta la pérdida de su certificación, Sattler (2010) indica que los
miembros de la American Psychological Association (APA) y de otras
organizaciones que vulneran los códigos éticos de las mismas, pueden
enfrentarse a acciones disciplinarias, incluyendo la expulsión de la profesión.

Referencias Bibliográficas

 Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, & Blaquier, C. P.


(2009). ¿QUÉ ES LA ÉTICA?
 Almendros Rodríguez, C. (2012), Aspectos deontológicos, éticos y legales
en la evaluación psicológica, Guía del Psicólogo. (322).

 Aragón Borja, L. E. (2011). Evaluación psicológica: Historia, fundamentos


teórico-conceptuales y psicometría.
 Federación de Psicólogos de Venezuela. Código de Ética Profesional.
 Ferreira Arza, Y. (2000). La psicología infantil en la actualidad. Revista
Ciencia y Cultura.
 Rodríguez, P. R., & Sánchez, L. (1999). LA PSICOLOGIA EN VENEZUELA
(pp. 307-316).
 Sattler, J. M. (2010). Evaluación infantil: Vol. I. Fundamentos cognitivos (5.a
ed.).
 Universidad de Pamplona, Hernández, E. P., & Velasco Espitia, M. E.
(2015). Ética.
 Vivas, E., León de Viloria, C., & Berríos, M. C. (2013). LA EVALUACIÓN
PSICOLÓGICA EN VENEZUELA: ESTADO ACTUAL (Vol. 32, Núm. 1-
2013). Psicología, tercera época ▪ Revista digital arbitrada.

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