Torrecerredo 75
Torrecerredo 75
Torrecerredo
Diseño: Manuel Fernández
Fotografías: Archivo Torrecerredo
Impresión: Gráficas Eujoa
Dep. Legal: As-6795-07
Índice
pág.
85 Escritos
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Antecedentes El montañismo de principios de siglo.
Los primeros grupos, la Estrella Blanca
y Peña Castil
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También hay constancia de un grupo en El Natahoyo que en 1925 realizó
una ascensión colectiva a la Torre de Enol.
A partir de 1924 empezó a organizarse una asociación montañera que
agrupaba a una gran parte de los aficionados que iban surgiendo en Gijón,
se le puso el nombre de Estrella Blanca y a ella se unieron entre otros los
miembros del citado grupo Peña Santa. Según cuenta Emilio Martínez, el
Boti “fueron sus artífices el Guiri, Lio, Tulfi, Juanada, Montequín, Sierra,
Molina, etc. Pocos años más tarde lo reforzamos el Noi y yo y, algo más tarde,
Marino, Juanín y Medina”.
Este grupo Estrella Blanca puede considerarse como la verdadera semilla
de lo que años más tarde sería Torrecerredo, su evolución puede seguirse per- Anagrama del grupo de
fectamente en los libros de actas hasta el comienzo de la guerra civil y la montaña Estrella Blanca
aparición de Torrecerredo puede considerarse como el reagrupamiento de lo
que había quedado tras la contienda.
Merece la pena detenerse en estos años anteriores a 1936: el 22 de junio
de 1932 la veterana Estrella Blanca se transforma en la Sociedad Española
de Alpinismo Estrella Blanca, filial de la S. E. A. Peñalara que se creó en
Madrid en 1913. La idea era crear una verdadera entidad nacional que agru-
para a todas las sociedades montañistas españolas. La Estrella Blanca no era
la única en Asturias perteneciente a la S. E. A., ya que también los oveten-
ses de Peñaubiña eran miembros de este grupo.
La directiva de la S. E. A. Estrella Blanca queda formada como sigue:
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Socios fundadores: Aniceto Heredia, Ataúlfo Costales,
Vicente Pérez, Avelino Fernández, Luis Iniesta, Aurelio
Medina, Cristino Mori, Leonardo García, Erick
Holzbecker, Santiago Reoyo, Emilio Martínez, Lorenzo
Méndez, Eloy Berthon, Julián Ayuso, José María
Gironella, Emilio Ribera y Ramiro Fernández.
El 2 de julio hay algunos cambios en la directiva, en la
que sigue como presidente A. Heredia. Emilio Martínez
es vicepresidente, Emilio Ribera continúa de secretario,
Aniceto Heredia Julián Ayuso pasa a tesorero y E. Berthon a contador.
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La primera excursión colectiva se realiza al pico Fario y Peña Careses. Lo
normal en esta época era ir conociendo primero las montañas más próximas
a Gijón y después otras cada vez más lejanas.
En 1933, el 29 de marzo es elegido presidente Julio Gavito. Durante este
año se realiza una gran actividad montañera tanto en el ámbito de excursio-
nes a montañas cercanas como en alta montaña. El 9 de septiembre se orga-
niza una excursión al Monsacro en la que se quería congregar a todos los
montañeros asturianos, pero la coincidencia con la romería del Naranco (que
se había suspendido el domingo anterior por la lluvia) hizo que no fuera tan
numerosa la concurrencia; de todos modos se reunieron unos cien montañeros
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Cristino Mori, Aniceto Heredia
y Ataúlfo Costales en la
horcada de Santa María
(1924)
Durante la semana que pasó en los Picos hizo además las siguientes
ascensiones: Peña Castil, Morra del Carnizoso, Torre de Cerredo, Torre de la
Párdida, Neverón de Urriello, Peña Santa de Castilla, el Torco, la Torre de
Santa María de Enol y Cotalba.
También en agosto, otro directivo de la Estrella Blanca, Emilio Martínez,
el Boti, realizó una gran actividad ascendiendo a la Torre de Santa María de
Enol por las Rubias y bajando por Cemba Vieya. Sobre este descenso comenta:
«el nevero me resulta muy dificultoso debido a la gran inclinación; además
calzo abarcas y no traigo piolet. (Con lo temprano de la mañana estaba la
nieve completamente helada.)».
No fue el Boti el primero en tener dificultades en este nevero; unos cuan-
tos años antes D. Pedro Pidal, después de haber perseguido a unos rebecos,
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Victoriano Sierra y
Carlos Mier Campillo
en la base de
Torrecerredo (1933)
13
metros, usted querer matarse». Las dificultades de el Boti no llegaron a tanto
y consiguió bajar sin caer. Después se dirige a la fuente de las Balas y ascien-
de a Peña Santa de Castilla; en el descenso tiene de nuevo dificultades, ya
que pierde la vía de subida y, según sus palabras, tiene que arriesgarse por
un canalón muy vertical. Cuando llega a Vegarredonda se encuentra con la
desagradable sorpresa de que le han “limpiado”. El último día asciende al
Cotalba.
También el presidente del club, Julio Gavito, acompañado de los socios
E. Leal y F. Díaz, tiene una notable actividad en los Picos: durante el mes de
septiembre hacen varios recorridos ascendiendo al pico del Albo, Torre de
Cerredo, Torre Bermeja, Torre de Coello, Tiro del Oso, Neverón de Urriello
(ascensión por la cara occidental y descenso por la cresta sur), Torre de la
Párdida y Peña Santa de Castilla.
Victoriano Sierra realiza la ascensión a Torrecerredo acompañado por
Carlos Mier Campillo, de Bulnes, el 13 de septiembre.
El 15 de octubre de este año 1933 de gran actividad montañera, tiene
lugar en Poo de Cabrales la inauguración del mirador del pozo de la Oración,
construido por iniciativa de Peñalara según proyecto de D. Julián Delgado
Úbeda y en honor de D. Pedro Pidal; asisten numerosas autoridades, y entre
ellas el alcalde de Gijón D. Gil Fernández Barcia y el teniente de alcalde
D. Félix Guisasola, que años más tarde sería el primer presidente de
Torrecerredo. Entre las sociedades acuden autocares de Peñaubiña de
Oviedo, Estrella Blanca de Gijón, Picu Polio de Mieres, Pico Tresmares de
Reinosa. D. Pedro Pidal pronuncia un breve discurso y en su modestia recha-
za el homenaje y lo atribuye, en primer lugar, al Autor de la belleza natural
que nos rodea; después al hombre noble y oscuro que ayudó en la empresa:
Gregorio Pérez, el Cainejo, cuyo nombre solicita sea grabado en el monumen-
to; dedica un recuerdo al guía Víctor Martínez, ya desaparecido, y a su hijo
Alfonso y termina con unas sentidas palabras sobre las emociones de los que
subieron o intentaron subir al Naranjo.
Colectiva de Peña
Castil en
Panderruedas
(1934)
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La celebración termina con un baile corricorri y un banquete en la Fonda
de Los Picos de Europa con los correspondientes brindis, palabras y lectura
de adhesiones.
En junta celebrada el 7 de noviembre de 1933 se acuerda cambiar el
nombre de Estrella Blanca por el más montañero de Sociedad Española de
Alpinismo Peña Castil; según palabras que se ponen en boca de Gavito “el
nombre de Estrella Blanca olía a cerveza”, recordemos que la cerveza que se
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elaboraba en nuestra ciudad era La Estrella
de Gijón. El domicilio social queda fijado
en Gijón, calle del Marqués de San
Esteban, n.º 11, 3.º E. En esta misma
junta quedan nombrados socios honorarios
los antiguos fundadores del grupo la
Estrella Blanca: Aniceto Heredia, Ataúlfo
Costales, Leonardo García y Cristino Mori.
Durante los últimos años la afición al
esquí entre los gijoneses fue en aumento y
así durante la temporada invernal se reali-
Anagrama del grupo de zaban excursiones a San Isidro o Pajares.
montaña Peña Castil
El 26 de noviembre se realizó la primera
expedición de la temporada para esquiar
en el puerto de San Isidro, el autocar tuvo que quedarse en la central eléc-
trica y los esquiadores subieron caminando hacia el alto de la Raya. El 3 de
diciembre se realiza un “gran entrenamiento” en el puerto de Pajares bajan-
do después en esquís desde el alto de Valgrande al pueblo de Pajares. El 11
de febrero de 1934 se celebra en Pajares el I Campeonato de Asturias de
esquí, participan 17 corredores de los que se retiraron tres, la prueba fue en
la especialidad de fondo con un recorrido de 13 Kilómetros y el vencedor fue
Jesús Valgrande seguido de su hermano Ricardo, ambos del Club Peña
Ubiña. El quinto fue Bernardino Suárez, de Peña Castil, y el octavo Emilio
Ribera, el Noi, también de Peña Castil, hubo otros dos clasificados del club
gijonés.
Al año siguiente se celebra el II Campeonato de Asturias ocupando los dos
primeros puestos Jesús y Ricardo Suárez como el año anterior. Los peñacas-
tiles se clasifican como sigue: 3.º Bernardino Suárez, 4.º Antonio Matilla, 5.º
Aurelio Medina, 8.º Federico Suárez, 9.º Manuel Lobo, 10.º Alfredo Rubiera,
11.º Guillermo de la Viña, 14.º Manuel Díaz Fonseca y 15.º Sabino Noriega.
El Noi actuó como cronometrador.
Al año siguiente 1934 la actividad montañera sigue ganando adep-
tos y las ascensiones en los Picos durante los meses de verano se hacen fre-
cuentes, así Emilio Ribera (el Noi) asciende en agosto a las siguientes cum-
bres: Torre del Medio, Llambrión, Torre de Casiano del Prado, Torre de las
Minas de Carbón, Tiro Tirso, Torres de Peñalara y Hoyo Grande, Torre
Bermeja, Coello y Tiro del Oso y Cuetos del Albo. Aurelio Medina asciende a
la Torre de Santa María de Enol, Torre del Medio, Torre de la Palanca y de D.
Pedro Pidal y al subir a la Torre de Cerredo observa que no ha habido excur-
siones ese año. Estas muestras de actividad nos hacen ver cómo los Picos
son cada vez más conocidos, y los peñacastiles, lo mismo que otros, han ido
conociéndolos a fondo y ascendiendo sus cumbres.
Con el comienzo de la guerra civil en julio de 1936 las actividades mon-
tañeras se vieron truncadas y los montañeros se vieron implicados en el con-
flicto en uno u otro bando. Bajo el punto de vista montañero puede ser
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significativo el que un buen número de montañeros de los que formaban la Campeonato de fondo en
Pajares
S. E. A. Peñacastil fueron incorporados al batallón alpino perteneciente al
ejército de la República, que permaneció durante la guerra en el puerto de
San Isidro; de esta forma y aunque con unas circunstancias muy distintas
estos gijoneses siguieron desarrollando la actividad en la montaña en unas
condiciones que sobre todo en invierno resultaban especialmente duras; se
recuerdan casos de tener que profundizar en la nieve para buscar en las tie-
rras de labor alguna patata que hubiera quedado sin recoger. La dirección
técnica de este grupo estaba a cargo de Emilio Ribera y el mando lo tenía
Sixto Barros. Algunos de los componentes eran Pío Canga, Fernando
Rodríguez Panchano, Daniel Hevia, Horacio Rodríguez, Avelino Rodríguez,
Cristino Mori y Aniceto Heredia.
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1940 > 1959 La fundación de Torrecerredo,
las décadas de los cuarenta
y cincuenta
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Reproducción del acta de
fundación de la Agupación
Montañera Astur
Torrecerredo
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Hotel Valgrande en el puerto
de Pajares
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El 6 de mayo se realiza la primera excursión colectiva en autocar, un
Hispano-Suiza de dos pisos de Autos Sama; la ascensión es a la cumbre del
Monsacro. Desde luego los autocares tampoco eran una maravilla, eso, unido
al estado de las carreteras, hacía que la aventura montañera comenzara nada
más salir de casa. Todavía recuerdan algunos cómo al pasar un paso a nivel con
el autocar, el bache produjo la caída de alguna de las tablas del suelo y que-
daron con los pies en el aire viendo cómo la carretera pasaba rápidamente
debajo de ellos. Otros aspectos tenían sin embargo alicientes que hoy no hay:
era una sensación especial el viajar en los asientos que algunos autocares lle-
vaban sobre el techo y recorrer así rutas como el desfiladero de los Beyos.
El 18 de septiembre de 1949 tiene lugar un emotivo acto en el que se
cumple la última voluntad de D. Pedro Pidal: ser enterrado en el mirador de
Ordiales; en este maravilloso lugar del Cornión se pueden leer esculpidas en
Autocar utilizado por
piedra sus palabras: «Nosotros, enamorados del Parque Nacional de la Torrecerredo en su excursión
Montaña de Covadonga, en él desearíamos vivir, morir y reposar eternamente; al Monsacro
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Los cerredos José Ramón
Lueje y Daniel Hevia
colaboran en el transporte de
los restos de Pedro Pidal a
Ordiales
En el pozo de la Oración y en
la cumbre de Torrecerredo,
dos momentos de la primera
excursión a nuestra cumbre
titular (1949)
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Nicanor Piñole en plena
actividad
Durante estos años Torrecerredo cuenta entre los asistentes a las colecti-
vas con un gijonés de excepción, Nicanor Piñole. D. Nicanor, que había plas-
mado en sus lienzos tantas escenas asturianas, no podía ser ajeno al mundo
de la montaña, de las majadas, los bosques y los pueblos, y por mediación
de Eduardo Vigil y José Ramón Lueje tomó contacto con los montañeros que
con otros objetivos distintos a los suyos salían hacia la montaña. No en pocas
ocasiones los compañeros de excursión le ayudaron a transportar su equipo
de pintura hasta el lugar que el elegía, después él se quedaba solo, a su aire,
trasladando como el sabía hacer la magia de la montaña hasta el lienzo. Los
montañeros subían a las cumbres y al bajar D. Nicanor daba las últimas pin-
celadas; un veterano me cuenta con emoción cómo en una ocasión los mon-
tañeros iban llegando y en silencio y a una prudente distancia se iban que-
dando contemplando la obra. Parecía como si un hechizo les envolviera a
todos, hasta que al final D. Nicanor, rodeado de sus silenciosos admiradores,
guardó los pinceles y en ese momento todos regresaron a la realidad, el
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hechizo se rompió y la excursión continuó hasta el autocar que les esperaba
en el pueblo.
Nicanor Piñole fue nombrado socio de honor de Torrecerredo en la junta
general de socios celebrada el 18 de enero de 1949. El 28 de marzo de
1949 se nombra presidente de honor de Torrecerredo a Alejandro Pidal
Guilhou y se hace constar la satisfacción por haber sido concedida la meda-
lla de plata del Mérito montañero a José Ramón Lueje. Durante este año los
cerredos Ceferino Mateo y Ángel Cifuentes participan en un campamento del
Frente de Juventudes en el Pirineo central y allí hacen numerosas ascensio-
nes, entre ellas a los picos Aneto, Corona, Enmedio, Gours Blancs, Baquo,
Posets y Perdiguero.
El interés por todas las actividades deportivas que se realizan en la natura-
leza hace que el 20 de agosto de 1950 se organice entre la Federación
Asturiana de Natación y Torrecerredo la primera travesía al lago Enol; asisten
tres autocares de Gijón, uno de Oviedo y otro de Noreña, a parte de otros
vehículos de diversos lugares de Asturias. Participaron trece nadadores sien-
do los primeros puestos: 1.º Artemio Rodríguez de C. N. Cantábrico, 2.º Luis
Rubiera de S. N. Cimadevilla y 3.º Ramón Ortea de S. N. del Real Club Astur
de Regatas. Con esta travesía se instituyó durante varios años el Trofeo Pedro
Pidal, padre de Alejandro Pidal, presidente de honor de Torrecerredo.
Este mismo año Torrecerredo en su fiesta social decide homenajear a los
pastores de Covadonga una vez al año, homenaje que ha dado lugar a la
actual fiesta del Pastor que se continúa celebrando en la vega de Enol todos
los días 25 de julio.
Durante estos años varios cerredos formaron un grupo folclórico que contri-
buyó con su actividad a dar colorido y alegría a numerosos acontecimientos.
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En 1950 y a consecuencia de divergencias surgidas en el seno de
Torrecerredo, varios socios promueven la creación del Club Alpino, que ha de
tener un gran protagonismo en la actividad montañera durante cuarenta años
ya que en 1990 se integra de nuevo en Torrecerredo.
En marzo de 1950 es elegido presidente de la A. M. A. Torrecerredo
Víctor Felgueroso León, y en la Semana Santa de este mismo año, Ceferino
Mateo, Pedro Martí y Ángel Cifuentes tratan de escalar la Torre de Enol, lo
intentan por Cemba Vieya, pero al llegar a la parte de roca se hunde la nieve
que tapaba la rimaya y cae a ella el que iba en cabeza; el rescate fue labo-
rioso y deciden regresar al refugio de Vegarredonda, al día siguiente atravie-
san en esquís el macizo de las Peñas Santas, salen a las 6 de la mañana de
Vegarredonda y siguen por Cebolleda, jou Luengu, jou de Pozas, Vega Huerta,
Anagrama del Club Alpino
canal de Capozo hasta Posada de Valdeón, a donde llegan a las 3 de la tarde.
Después continúan hasta Espinama y llegan a Áliva a las 10,30 de la noche.
Al día siguiente suben a Peña Vieja por la Canalona y bajan a Arenas de
Cabrales. Se trata de una incursión seria en los Picos de Europa en condicio-
nes invernales. La idea de estos montañeros era romper el mito de la extre-
mada peligrosidad que se atribuía a estas montañas en invierno. Según cuen-
ta el propio Ceferino eran frecuentes frases como “desde luego en invierno
no hay nada que hacer en los Picos” o comentarios sobre la gran cantidad de
hielo, nieve, aludes, etc., que harían la expedición peligrosísima. Esta trave-
sía fue el inicio de empresas más ambiciosas que se realizaron pocos años
después por algunos de estos montañeros y con la idea de que fueran los
asturianos los primeros en alcanzar nuestras cumbres más significativas en
época invernal. La preparación técnica se toma muy en serio y este mismo
año Ceferino Mateo participa en el Campamento Nacional de Alta Montaña
del Frente de Juventudes en Gredos; en él se hacen escaladas como los
Hermanitos y Torreón de los Galayos y obtiene el primer premio del Curso
Nacional de Escalada. Como dato que nos da idea de la economía de la
época diremos que en estas fechas se eleva la cuota social de la A. M. A.
Torrecerredo de dos a tres pesetas.
Un grupo de montañeros de Torrecerredo que también practican el esquí,
incluye entre las actividades de la temporada 1950-51 una travesía en
esquís; es la primera que se organiza y va a ser la semilla de una práctica
deportiva que se ha desarrollado notablemente hasta nuestros días. La sali-
da se realiza en Casomera el 31 de diciembre de 1950 y con una gran can-
tidad de nieve se asciende hasta el puerto de Piedrafita para bajar a pernoc-
tar al pueblo leonés del mismo nombre. Al día siguiente los excursionistas
ascienden hacia el Brañacaballo, pero desisten de llegar a la cumbre a causa
del mal tiempo, por ello bordean por zonas algo más bajas hasta dar vista al
valle del Bernesga, descendiendo después hacia Busdongo.
No faltan las actividades de promoción del montañismo, así el 6 de abril
de 1951 Torrecerredo organiza en el Cine Avenida una jornada de cine dedi-
cada a la montaña. La entrada cuesta 3 Ptas. También al finalizar este año
se comienza la organización de una exposición de fotografía patrocinada por
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el Ayuntamiento que culmina con la celebración al año siguiente del I Salón Primera travesía en
esquís entre Casomera y
de Navidad de Fotografía. Este salón se celebra ininterrumpidamente desde Busdongo
aquellas fechas, pasando primero a ser nacional y después internacional.
Desde hace unos años está organizado por Caja Asturias.
Durante el verano de 1951 la cordada formada por los gijoneses Ceferino
Mateo, Pedro Martí y Ángel Cifuentes escala el Naranjo de Bulnes. Es la pri-
mera ascensión sin guía al Picu por parte de montañeros asturianos.
Entre el 18 y el 27 de julio de 1952 se realiza una salida colectiva al valle
de Ordesa, se trata de la primera salida colectiva de Torrecerredo a montañas
de fuera de nuestra región.
El esquí va tomando importancia en Gijón y en la región, de modo que se
impone una mejora de la casi nula infraestructura existente; así en 1953 se
puede contar ya con el primer telesquí, el de La Cerra, situado al lado del
parador de turismo del puerto de Pajares, que también se inauguró por esas
fechas. Este arrastre, a pesar de su escasa longitud y de las colas que
muchas veces había que sufrir, supuso un gran avance para mejorar el nivel
de esquí. Es interesante observar que en toda esta primera época los aficio-
nados a la montaña en su mayor parte practicaban tanto el montañismo como
el esquí y sobre todo este último con más entusiasmo que medios.
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En este año de 1953 la A. M. A. Torrece-
rredo cambia su local social a la calle
Covadonga 38, se trata de un local
amplio y céntrico situado en el segundo
piso encima del Café Dindurra, que per-
Lugar donde se ubicará el
mitirá la realización de más actividades
local social del grupo sociales. En el mes de julio Torrecerredo
Torrecerredo a partir de 1953
coloca una placa en la Torre de Salinas
conmemorando el centenario de la primera ascensión por Casiano del Prado.
En el ámbito montañero, 1954 es un año importante y esto por varios
motivos. Durante el mes de marzo montañeros de Torrecerredo, alguno de los
cuales ya habían atravesado en esquís el macizo occidental, hacen una nueva
incursión en esta parte de los Picos, utilizan esquís para subir hacia los lagos
y Vegarredonda, donde hacen base y desde el refugio ascienden hacia la hor-
cada de Santa María con la intención de alcanzar la cumbre de la Torre de Enol.
Las dificultades propias de la gran cantidad de nieve acumulada y del hielo,
Excursión a Pirineos
(1952)
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Equipo de esquí de
Torrecerredo en los
Campeonatos de la Federación
Norte (1952)
hacen que la escalada sea lenta, y lo avanzado de la hora les obliga a dar la
vuelta sin alcanzar la cima. Unos días después, en el mes de abril, repiten la
expedición y en esta ocasión consiguen alcanzar la cumbre que había que-
dado tan cerca la vez anterior. Los componentes eran Javier y Pablo González
Prado, José Mario Argüelles, Ceferino Mateo, Pedro Lueje y Ángel Cifuentes.
Durante el verano se cumplen cincuenta años de la primera ascensión al
Naranjo de Bulnes y con este motivo se celebra en la vega de Urriello el cam-
pamento internacional de montaña, en el que participan numerosos monta-
ñeros gijoneses. Los actos comienzan el 31 de julio con una concentración
de montañeros en Cangas de Onís, dirigiéndose después a Covadonga y a los
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lagos, desde aquí se realiza una excursión hasta el mirador de Ordiales,
donde se depositan unas flores en la tumba de Pedro Pidal. Algunos de los
asistentes pernoctan en Vegarredonda y realizan al día siguiente la travesía
hasta Poncebos descendiendo al Cares por la canal de Trea. El 3 de agosto
se asciende a la vega de Urriello por Bulnes y Camburero y al día siguiente
se inaugura el nuevo refugio construido al pie del Naranjo y que lleva el nom-
bre del presidente de la F. E. M. Julián Delgado Úbeda, que también asiste
al acto y recibe en él la medalla de oro del Club Alpino Francés.
Miembros de la expedición a
la Torre de Enol en
Vegarredonda
34
César Guisasola en la
prueba de eslalon gigante
en la que quedó
subcampeón de España
35
Acto conmemorativo del 25
aniversario celebrado en el
local social. De Izquierda a
derecha: Julián Delgado
Úbeda, José García Bernardo,
Nicanor Piñole, Emilio Ribera
y el padre Antonio Montero.
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En el mes de junio de este año Torrecerredo organiza el primer curso de
escalada en roca que se conoce en nuestra ciudad. Se realiza en las proximi-
dades del desfiladero de Peñas Juntas y para impartirlo viene el profesor san-
tanderino Rodolfo G. Amorrortu.
Como segunda parte del curso, a las pocas fechas, y ya sin el profesor cán-
tabro, se realizan otras prácticas en la zona de Morcín. Al año siguiente,
1959, se programan varias actividades que tratan de difundir lo aprendido
en el curso entre los asistentes a las colectivas; una de ellas es una ascen-
sión colectiva a La Mesa por distintas vías. El 14 de junio una cordada sur-
gida de entre los asistentes a estas actividades y formada por Manuel García
Valdés, Pablo González Prado y José Luis Aller, aprovechando una colectiva
del club al macizo de Ubiña, decide escalar el Tercer Castillín. La escalada
comienza entre una densa niebla y cuando Manuel iba de primero sufre una
caída que le hace volar unos diez metros; como consecuencia de ello tiene
una fractura de fémur. Pablo baja a pedir ayuda y José Luis se queda con el
herido; varias horas de espera entre niebla, tormenta y granizo. El grupo de
rescate formado por personas de Tuiza y de la colectiva comienza el descen-
so, que fue laborioso. Dada la falta de medios y lo avanzado de la hora tuvo
que pernoctarse en las proximidades de la horcada del Siete. Se trata del pri-
mer accidente serio en la historia de Torrecerredo, que por suerte no tuvo
consecuencias irreparables.
En febrero de 1959 se celebran en el valle de Arán los primeros campeo-
natos nacionales juveniles de esquí. Las pruebas se corren en las pistas de
Baqueira, que en esta época estaban prácticamente vírgenes. De los seis
miembros del equipo de Esquí Alpino de la Federación Norte, cuatro eran los
esquiadores de Torrecerredo Emilio García, Monchu Veiga, Diego Posada y
José Luis Aller. Los otros eran Alfredo González de Maraña y José Gutiérrez
Portadas de la
revista Torrecerredo
(años 1949
y 1958)
37
Participantes en el
primer curso de escalada
38
Participación en la creación de la Los años 60
Escuela de Alta Montaña Asturiana,
desarrollo de la escalada.
Se construye el refugio del puerto
de San Isidro.
Portada de la publicación
A Jovellanos
39
Juan Delgado, Juan Torío,
el Boti y Emilio Pérez con
les Monjines al fondo
40
Asturiana; este curso tiene su base en la Casa de Mieres y se realiza funda-
mentalmente en Peña Ubiña Pequeña, Peña Ubiña Grande y zonas próximas.
A él asisten 19 alumnos y como en el anterior de escalada en roca varios ins-
tructores cántabros y el presidente de la Federación Española de Montañismo
Félix Méndez, que quiere con su presencia animar a los responsables astu-
rianos. Durante estos primeros años de funcionamiento de la ENAM el lugar
de prácticas próximo a Gijón está en Veriña, en terrenos que hoy día están
ocupados por la central térmica de Aboño.
Escaladores de Torrecerredo participan en la apertura de nuevas vías de
escalada no solamente en Picos de Europa y Ubiña, sino en otros riscos y
agujas de nuestra región; como muestra está la escalada de Les cuatro
Monjines en el desfiladero de los Beyos, la primera el 18 de julio de 1962
por Juan Delgado, el Boti y Juan Torío; la segunda el 2 de julio de 1963 por
J. Delgado y J. Torío; la tercera en julio del 63 por el Boti y José L.
Fernández, y la cuarta en junio del 62 por J. Delgado, J. Torío y Emilio Pérez.
La enumeración de toda la actividad de los escaladores de Torrecerredo de
esta época se saldría de las pretensiones de esta historia, pero sí pueden ser-
vir de ejemplo algunas vías abiertas en Picos de Europa como pueden ser la
cara sur de la tercera Torre de Cebolleda abierta en junio del 66 por Juan
Torío, Juan Delgado y el avilesino Lorda o la primera invernal a la Torre de
Santa María de Enol en febrero de 1964 por Juan Delgado, Juan Torío y José
Luis Fernández.
En diciembre de 1964 se hace una propuesta a la F. E M. para la crea-
ción de la sección asturiana del Grupo de Alta Montaña Español (GAME); los
montañeros que aspiren a ser miembros tienen que tener un historial que
demuestre su categoría. En los primeros momentos se incorporan a este
grupo los cerredos Juan Delgado,
José Luis Fernández en
Juan Torío y José Luis Fernández; la cumbre del Cervino
además se cuenta ya con José (1967)
41
En el verano de 1967 José Luis Fernández, de Torrecerredo, y Lorda, de
Avilés, escalan el Cervino desde Zermatt; es la primera ascensión sin guía a
esta cumbre por parte de montañeros asturianos.
La dificultad para los rescates en alta montaña y más aún en invierno se
había puesto de manifiesto ese mismo año cuando en febrero dos escalado-
res vascos, Francisco Berrio y Ramón Ortiz, intentaban la primera invernal de
la cara oeste del Naranjo; ya en la última parte de la ascensión el despren-
dimiento de un taco de madera donde estaban asegurados hizo que se pre-
cipitaran al vacío, quedando suspendidos al engancharse la cuerda que los
unía en un saliente de roca. Al rescate acuden en primer lugar montañeros
asturianos entre los que están los cerredos J. Delgado, J. Torío y José Luis
Fernández. Lo complejo de la situación hace que acudan también numero-
sos escaladores de diversas partes de España, entre ellos César Pérez de
Tudela. Por fin se desciende hasta el lugar donde están los cadáveres y ante
la imposibilidad de subirlos se corta la cuerda para que cayeran hasta la base
de la pared. Un año después, en febrero del 70, una nueva cordada formada
por Gervasio Lastra y José Luis Arrabal, de Peñalara, inicia la escalada de la
cara oeste; enseguida el tiempo empeora y a los tres días quedan atrapados
por el temporal en una repisa de la parte final de la pared. Después de varias
vicisitudes se organiza el rescate como la vez anterior con la participación de
grupos de socorro de Asturia (en estos participan los mismos cerredos que en
el rescate anterior), País Vasco, Santander y Madrid. Por fin, después de
Artículo del diario Voluntad
donde se dan detalles del
proyecto del refugio de
Torrecerredo realizado por el
arquitecto Pedro Cabello
42
ascender por la cara sur, Arrabal es
izado por un helicóptero, y Lastra,
demostrando una gran resistencia
después de doce días en la pared,
asciende a la cumbre y rapela con el
grupo de rescate por la pared sur.
Arrabal moriría pocos días después en
el Hospital General de Asturias.
Las deficiencias observadas en los
rescates anteriores intentan corregir-
se por parte de los gijoneses con la
asistencia a un curso sobre salvamen-
to en el Duranguesado y organizado Ceremonia de colocación
de la primera piedra del
por las ENAM de Asturias y Vizcaya. refugio (1963)
El curso se realiza en noviembre de
1970 y en él se pueden realizar numerosas prácticas de rescate, actividad
en la que los montañeros vascos tienen una gran preparación.
En febrero del 60 es elegido presidente de Torrecerredo Horacio Rodríguez
Medina, persona entusiasta que vive el club día a día y que hace lo posible
por promocionar a todos los niveles tanto la montaña como el esquí. Viendo
que el puerto de San Isidro era una zona de gran actividad en el que los
cerredos practicaban el esquí hasta muy avanzada la primavera y aunque la
43
Inauguración del refugio
de San Isidro
(1966)
44
(Izda.) Telesquí portátil de la
Sociedad Casino de León.
(Dcha.) Telesquí de
Torrecerredo
Limpiando de nieve la
carretera
45
secundaria, no se limpiaba con la celeridad requerida para poder tener la
seguridad de llegar al alto. A veces no se llegaba a un puerto por pequeñas
manchas de nieve que quedaban, por ello era frecuente llevar algunas palas
en el autocar y los mismos esquiadores se encargaban de quitar la nieve.
En Pajares se contaba con el telesquí de la Cerra inaugurado en 1953.
Diez años más tarde, en 1963, se inaugura el telesquí de la Picarota, se trata
de un arrastre de 515 metros de longitud que salva un desnivel de 193 y
que supuso un salto importante en la longitud esquiable y en la dificultad de
las pistas. Dos años después se inauguran los telesquíes de Abedules y de
Dulce la Dueña, el primero con 743 metros y desnivel de 234 y el segundo
con 673 metros de longitud y 174 de desnivel. Con esta infraestructura se
notó enseguida la mejoría en el nivel de esquí.
En esta época los esquiadores de Torrecerredo participaron en numerosas
competiciones de carácter regional y nacional.
En marzo de 1962 José María Valle Castro y José Luis Aller participan en
Andorra en los Campeonatos de España de Esquí Alpino formando parte del
equipo de la Federación Norte.
Durante 1961, 62 y 63 varios cerredos universitarios forman parte del
equipo de los Grupos Universitarios de Montaña de Gijón y participan en
Navacerrada en los Torneos Universitarios Nacionales de Esquí obteniendo
una destacada actuación. La más sobresaliente fue el año 1962; en ella José
Luis Aller se clasificó tercero en la prueba de eslalon detrás de Jerónimo
Páez, de Granada, y Alfonso de Borbón, de Madrid; también obtuvo el cuar-
to puesto en eslalon gigante y el séptimo en descenso.
Desde el año 64 y hasta el principio de los setenta desarrolló su actividad
un grupo scout dirigido por Alfonso Suárez Vilela, se hicieron excursiones,
campamentos y otras actividades características de este movimiento. Algunos
de los miembros eran Carlos Gancedo, Alfredo Pico, Pedro Goñi, Juan Carlos
García, Alfonso Suárez, Agustín Noval, Benito y Miguel Rionda.
Equipo de Torrecerredo
(1962).
De izquierda a derecha:
Carlos Ventosa, José Luis
Aller, Monchu Pardo y José
María Valle
46
En los veranos de los años 66 y 67 varios miembros de Torrecerredo lle- Participación en los Juegos
van a la práctica una idea que hacía tiempo que tenían en la cabeza: esquiar del Cantábrico en la pista
de la Picarota en Pajares
en verano en los Picos de Europa. (1961)
Para ello montan un campamento en el jou Santu y, aprovechando la nieve
del nevero de la Forcadona, practican el esquí durante una semana a princi-
pios de agosto. El material se subía en su mayor parte por medio de caballe-
rías hasta la boca del jou Santu. La estancia en este privilegiado lugar per-
mitió también a los componentes
Esquí de verano en el
realizar algunas ascensiones, entre nevero de la Forcadona
ellas Peña Santa de Castilla. (1966)
La infraestructura de arrastres en
la estación invernal de Valgrande-
Pajares sufre un impulso muy
importante al habilitar la zona del
Cueto Negro para la práctica habi-
tual del esquí. En 1969 se constru-
ye el primer telesilla de la estación
desde el Brañillín hasta la cumbre
del Cueto Negro; son 355 metros de
desnivel y 1557 de longitud. El
mismo año se construye el telesquí
del valle del Sol.
47
Todas estas nuevas facilidades hacen
que el número de personas que prac-
tican el esquí vaya aumentando con-
siderablemente; el esquí exige ahora
menos sacrificios que antaño.
A medida que pasan los años la
diferencia que prácticamente no
existía al principio entre montañe-
ros y esquiadores, va en aumento. A
mediados de los sesenta el esquia-
Roberto Lechosa recibiendo dor Roberto Lechosa representa a
un trofeo
Torrecerredo en numerosas compe-
ticiones obteniendo excelentes resultados que perpetúan el prestigio del
equipo del club.
Una muestra puede verse en 1964 en los Juegos del Cantábrico, donde
obtiene un cuarto puesto en una prueba en la que quedó primero el olímpi-
co Manolo Morán y segundo y tercero dos corredores de Pajares; José Luis
Aller quedó quinto. En 1967 Roberto gana el eslalon de los campeonatos
regionales adelantándose en esta ocasión a Manolo Morán y a Fernando
Menéndez, de Pajares.
Durante un buen número de años y ya en primavera, la sección de esquí
organiza una gincana humorística que se corre por parejas y con disfraces,
Participantes en la gincana
humorística
48
es una ocasión de divertirse esquiando, muy diferente del rigor de las com- Esquiadores de Torrecerredo
peticiones oficiales. en el circo del Mampodre
(1962)
Otras actividades sociales relacionadas con la nieve eran el Baile de
Bienvenida a la Nieve con la elección de Miss Nieve y Míster Yeti.
También a lo largo de muchos años fue habitual la salida colectiva a Lario
y Mampodre en Semana Santa; en ella un autocar de esquiadores de
Torrecerredo llegaba al pueblo leonés para pasas estas fiestas. Todas las
mañanas, con las viandas prepa-
Primer refugio del jou de
radas en la fonda de Lupercio, los Cabrones
un nutrido grupo se trasladaba
hasta Maraña para subir des-
pués, esquís al hombro, hasta el
circo del Mampodre, donde se
practicaba el esquí.
El 1 de enero de 1968 los
gijoneses se levantan con la tris-
te noticia de la muerte de
Panchano, nadador y montañero,
entrenador del Club Cimadevilla
y socio fundador de Torrecerredo,
después de haber dedicado su
49
José Ramón Lueje
(primero por la izquierda)
durante la inauguración
del refugio del jou de los
Cabrones (1968)
vida al deporte. En 1968 José Ramón Lueje publica el libro Picos de Cornión,
un estudio muy completo sobre esta parte de los Picos de Europa que inclu-
ye además un mapa a escala 1:25000 con abundante toponimia.
El 12 de octubre de 1968 tiene lugar la inauguración del refugio del jou
de los Cabrones, al que se da el nombre de José Ramón Lueje. Este primer
refugio fue destruido (se supone que por un alud) y posteriormente se cons-
truyó el actual, más robusto y en un emplazamiento distinto.
50
Termina el acondicionamiento del refugio de San Isidro. Los años 70
Nuevo local social en la calle Cabrales.
Desarrollo del esquí de travesía y escalada
de vías de alta dificultad.
Una nueva época de la revista Torrecerredo
51
Nota del diario Voluntad sobre
la inauguración del nuevo
local social en la calle
Cabrales. En la fotografía, el
padre Niño durante la
bendición
52
En julio de 1974 Gonzalo Suárez Pomeda junto con Julio Bousoño, Bus,
abren una nueva vía a nuestra cumbre titular; se trata del espolón oeste, una
ascensión de unos 800 metros de recorrido y dificultad V. Al año siguiente
en diciembre también Gonzalo, esta vez acompañado por Pedro G. Toraño y
Eduardo Barroso, realiza la primera ascensión y también primera invernal a
Torrecerredo por la canal oeste.
El esquí de travesía registra también en estos años una notable actividad,
se realizan numerosas travesías y ascensiones en esquís, la Cordillera
Cantábrica es recorrida en prácticamente todos sus tramos y los Picos de
Europa reciben frecuentes visitas de los montañeros gijoneses; Juan Delgado,
José María Gutiérrez, Ramón Juidia, Mateo Calderón, Miguel Paterson,
Ignacio Orviz y José Luis Aller son algunos de ellos. En estos años y en
memoria del experto montañero y esquiador vasco Andrés Régil, fallecido en
accidente de esquí se establece el trofeo de esquí de travesía que lleva su
nombre; Juan Delgado y José Luis Aller participan en el primero de estos tro-
feos que se celebró en la zona de Peña Vieja. En otras ediciones de estos
años setenta participaron obteniendo puestos destacados José María
Gutiérrez, Miguel Paterson y Ramón Juidia.
Durante esta década de los 70 se realizan las primeras salidas colectivas
a montañas de otros países, así en agosto del 72 Torrecerredo y el Club
Alpino organizan una excursión a Chamonix con la idea de hacer algunos
recorridos por la zona. Asegurado y Pintado, dos montañeros ovetenses de la
ENAM que se suman a la expedición y que van con la intención de realizar
algunas ascensiones de mayor dificultad, perecen al intentar la ascensión a
la aguja de Bionnassay.
Posteriormente se preparan varias expediciones importantes, la primera
es la denominada Expedición Asturiana Andes-73; en ella participan ocho
Nueva vía
a Torecerredo
53
montañeros de diferentes sociedades asturianas: G. M. Torreblanca, G. M.
San Claudio, Club OJE de Asturias, G. M. Vetusta y A. M. A. Torrecerredo. El
objetivo es la ascensión al Nevado Salcantay de 6300 metros; este coloso de
los Andes está situado en la zona de Cuzco en la Cordillera Vilcabamba.
En 1974 José Benito Buylla, que había sido directivo años atrás, publica
el libro Alta Soledad, una recopilación de poesías inspiradas en sus paseos
por la montaña. Majadas, cumbres, jous y collados son base para una obra
que es un ejemplo de sensibilidad. A continuación podemos disfrutar de dos
ejemplos:
54
Hasta el año 72 no había ninguna instalación de telesquíes en el puerto
de San Isidro, siendo las instalaciones de Pajares que ya conocemos las úni-
cas de la región. En este año se instala el telesquí de Salencias y al año
siguiente, en el 73, se inaugura el telesilla de Cebolledo; se abría así una
zona de grandes posibilidades. En el año 76 se pone en marcha el telesquí
de Requejines. Toda esta nueva infraestructura, a la que se suma en el año
75 el nuevo telesquí de Fuente la Reina en Valgrande-Pajares, hace que los
esquiadores dispongan ya de buenos medios para la práctica del esquí. La
afición a este deporte sigue aumentando y Torrecerredo cuenta en estos años
con corredores que representan a nuestro club con muy buenos resultados,
se trata entre otros de Francisco Bercial, J. Palacios, Pelayo, Carlos
Argüelles, Leopoldo y Leocadio Blanco, Ignacio Tamargo, Eduardo López
Dóriga, Juan Luis Martínez, Néstor Martínez, Plácido Llaneza, Javier y Juan
Álvarez Oria, Laura, Lidia y Manuel José Castillo Veiga, José Luis y Rogelio
Cuesta Fernández y Arturo Betegón Biempica. Algunos resultados de estos
años son los siguientes: en 1975 Lidia es tercera en los Campeonatos
Regionales, en 1976 también Laura y Lidia ocupan primeros puestos en
diversos campeonatos como el Trofeo Ciudad de León, Trofeo Cuitu Negro,
Premio Federación y otros. En los Campeonatos sociales de Torrecerredo ven-
cen Carlos Argüelles y Lidia Castillo. En 1977 Lidia gana en San Isidro el
Trofeo Requejines.
Durante los 70 José Ramón Lueje promueve junto con un grupo de ami-
gos la formación del Grupo de Veteranos de la Montaña de Asturias. Entre sus
actividades está la construcción del mirador del Naranjo en Camarmeña y la
publicación de varios libros, entre ellos, El Monumento de Camarmeña
(1977), El Naranjo de Bulnes y el Cainejo (1979) y Cumbres de Reconquista
(1980). En 1981 fallece en Somió José Ramón Lueje y en 1982 se inaugu-
ra un monumento en su honor en el collado de les Veleres, un emplazamien-
to privilegiado sobre el Cornión en cuyos picos y majadas había pasado tan-
tas horas de su vida.
Inauguración del monumento
de Camarmeña (1977)
55
Entre los días 15 y 18 de julio de 1977 Torrecerredo organiza el campa-
mento regional de montaña en Murias Longas; con este motivo se reeditó un
trabajo monográfico de José Ramón Lueje sobre el puerto de Somiedo.
En 1979 José Luis Moreno Piñera publica el libro El Nevado del Acay, que
es una interesante narración de las actividades de la expedición realizada a
esta cumbre argentina de 6130 metros en compañía de su hermano Ricardo.
En los años siguientes viaja varias veces hasta Nepal, donde pasa largas tem-
poradas conviviendo con los sherpas y conociendo sus costumbres y sus mon-
tañas. Por estas fechas José Luis, que ya ha demostrado en sus viajes el inte-
rés por la arqueología y por el estudio de todo lo relacionado con la cultura y
la historia de los pueblos, comienza la formación de la que es hoy posible-
mente la biblioteca más importante de España sobre alpinismo. Su sensibi-
lidad hacia la montaña le ha llevado a estudiar su historia y esto en las fuen-
tes más auténticas de los escritos de los pioneros de este deporte; un gran
número de publicaciones de valor incalculable se juntan en una colección
ante la que uno se siente emocionado. Manuscritos de Whimper, grabados de
Coleman, fotografías de Sella o escritos de Saussure son algunas de las joyas
que podemos encontrar.
Campamento de Murias
Llongas (1977)
56
Salidas colectivas al extranjero. Desde los años
Ascensiones en las cordilleras más importantes del planeta... 80 hasta
Gran desarrollo de todas las actividades. nuestros días
Campamento en Ubiña
y cartel anunciador
57
En el verano de 1991 se organiza una colectiva
para hacer la travesía de la Cordillera Cantábrica,
un total de 40 socios y simpatizantes que hicieron
el recorrido entre el Alto Campoo (Cantabria) y el
puerto de Valdeprado en Degaña. Catorce años
más tarde, en 2005, se vuelve a repetir en colec-
tiva la travesía de la Cordillera Cantábrica, esta
vez en sentido contrario a la anterior y con mayor
recorrido, ya que se partió de Balouta en los
Ancares y se terminó en el Alto Campoo; partici-
paron 26 socios que en trece días de actividad y
empleando ciento veinticinco horas ascendieron
un total de 20.516 metros.
Fín de la segunda Durante varios años de la década de los ochenta se hicieron actividades
travesía en el Alto
Campoo de espeleología, llegándose a hacer en el año 88 colectivas combinadas con
montaña. Guillermo Herrero y Mario Larrea fueron algunos de los miembros
de este grupo, estando a cargo del primero la vocalía de esta sección.
En 1996 tiene lugar con carácter colectivo la primera travesía integral de
los Picos de Europa, una actividad de gran dureza que ha ido tomando adep-
tos incluso entre montañeros de otras regiones.
En 2006 se realiza esta travesía, en nueve días de actividad se suben
10.709 metros de desnivel y se bajan 11.711; se ascienden en colectiva,
entre otras, cumbres como Peña Santa de Castilla, Llambrión, Torrecerredo y
Morra de Lechugales. Entre los días 14 y 22 de julio de 2007 se hace la X
Travesía de los Tres Macizos, empezando esta vez por los lagos de Covadonga.
Incluimos a continuación el calendario de las actividades realizadas, figurando
entre paréntesis cumbre ascendidas solamente por parte de los participantes:
Participantes en la
primera travesía de la
Cordillera Cantábrica
58
X SEMANA DE LOS TRES MACIZOS (PICOS DE EUROPA) 2007
(Del 14 al 22 de julio)
Sábado > Salida a las 4 h de la tarde de la plaza del Instituto hacia los lagos de
Covadonga, para pernoctar en el refugio de Vegarredonda.
Domingo > Desde Vegarredonda, por Fuente Prieta y la horcada de Santa María ascender
a la Torre de Santa María de Enol, la Torre del Medio y la Torre de la Horcada, y bajar a
vivaquear a la cueva del collado La Fragua.
Lunes > Desde el collado La Fragua subir por las Barrastrosas hacia el jou de los
Asturianos y el jou Santu, pasar por la Forcadona, y descender por Carombo a Vegabaño.
• Peña Santa de Castilla*.
Martes > Desde Vegabaño por el Frade, la canal del Perro y el collado del Burro ascender
a Torre Bermeja, continuar a las Torres Pardas y descender por la horcada de
Pambuches al refugio de los Llanos de Valdeón.
• Los Moledizos, Pardo Pescuezo, Torres de Arestas*.
Miércoles > Desde los Llanos, por los altos de Valdeón y la canal de Pedabejo subir a la
Torre de Salinas, continuar por la vega de Liordes y las Colladinas hasta collado Jermoso.
• Torre del Llambrión*.
Jueves > Desde collado.Jermoso ascender a la Palanca y por el jou Grande pasar al jou
Cerredo por la collada entre los picos Torre del Oso y la Torre de Coello para ascender la
Torre de Cerredo y bajar a pernoctar al refugio del jou de los Cabrones.
• Torre del Oso, Torre Coello*.
NOTAS:
Viernes > Desde Cabrones ascender al pico de Los Cabrones y pasar por la horcada
(*) En cursiva, otras cumbres
Arenera y la Brecha de los Cazadores para pernoctar en la vega de Urriello. ascendidas fuera de programa
• Torre de la Párdida, Neverón de Urriello*.
Nº de Participantes: 20
Sábado > Desde Urriello por la horcada Lebaniega ascender a las Morras y descender por Días de actividad real: 8
59
Homenajeados en la cena El refugio de San Isidro, que sufrió en los años 90 una notable remodela-
del 50 aniversario
ción, permite la celebración de campamentos juveniles e infantiles en vera-
no, con lo que esto supone de promoción para las futuras generaciones.
Salidas a los Alpes y a otras montañas españolas completan una actividad
que continúa. En 1997 se celebra el cincuenta aniversario de nuestro club
con el nombre de Torrecerredo. Con este motivo tienen lugar numerosos
actos, entre los que destacan dos exposiciones, una en el Antiguo Instituto
que hace una recapitulación de la historia de la agrupación y otra en el
museo Evaristo Valle sobre la montaña en la pintura asturiana, compuesta
por 30 obras de otros tantos afamados pintores entre los que se encuentran
Nicanor Piñole y Evaristo Valle. Otro acto importante de la celebración fue la
cena de hermandad, en la que se entregó una medalla conmemorativa dise-
ñada por Rubio Camín a todos los expresidentes y socios fundadores.
Estos cincuenta años de vida del club, continuación de los que ya antes
se habían iniciado con la Estrella Blanca y Peña Castil, han sido posibles gra-
cias a la labor de muchas personas que han entregado una parte importante
de sus vidas a la promoción del montañismo; después de estos cincuenta
años seguían colaborando con la junta directiva veteranos como Pablo
González Prado y José Mario Argüelles, que ya fueron artífices de la reorga-
nización de los montañeros gijoneses que después de la guerra formaron
Torrecerredo. No ha habido directiva que no haya contado directa o indirec-
tamente con Mario. Su labor callada ha sido fundamental. Nos ha comunica-
do su experiencia, ha escrito innumerables artículos y dibujado multitud de
60
mapas y croquis. Tanto la federación, con la entrega de su medalla al Mérito
montañero, como el club, con la imposición de la insignia de oro y el nom-
bramiento de presidente de honor, han querido reconocer esta labor.
En 1998 se cumplen cien años desde que el conde de Saint Saud y sus
compañeros hicieron la primera ascensión a nuestra cumbre titular; con este
motivo se organiza un campamento en el jou de los Cabrones y desde él se
realizaron ascensiones a todas las cumbres de los alrededores; las más nume-
rosas fueron a la Torre de Cerredo. Durante estos días los asistentes conta-
ron con la ayuda de compañeros del club que estuvieron a su disposición
para servirles de guías en las ascensiones. Con motivo de esta efeméride
Torrecerredo obsequió a las personas interesadas con una serigrafía realiza-
da por Pelayo Ortega.
61
El esquí de travesía
En 1980 el equipo formado por Ramón Juidia y José María Gutiérrez obtiene
el primer puesto en la Copa Andrés de Régil, lo que supuso el recibir dicha
copa, que solamente se da al primer clasificado y por una sola vez.
Posteriormente José María con Miguel Paterson obtuvieron cuatro medallas
de oro y varias de plata
Miguel Paterson, José María Gutiérrez y Ramón Juidia realizan varias tra-
vesías en Europa: Chamonix-Zermatt, Otzal (Austria) y Silvreta (Austria).
Estos mismos montañeros también participan en los años 90, 91 y 92 en el
Campeonato de España de Esquí de Travesía, que consta de varias pruebas
62
José María Gutiérrez
durante una travesía en el
macizo central
63
Publicaciones
Portadas de la revistas
editadas por el Club
Torrecerredo en distintas
épocas
64
sensibilidad distintas escenas de la montaña y de la naturaleza asturiana. Participantes en el homenaje
a Rafa en el que la federación
Este montañero y fotógrafo nos ha obsequiado también repetidas veces con
le otorgó la medalla de Mejor
exposiciones de fotografías de la naturaleza asturiana donde ha sabido cap- Montañero del Año (1984)
tar todos los matices que intervienen en ella.
Juan Delgado publica en 1988 el libro El Cordal de Ponga y en 1996
Peña Santa, los Nombres y los Hombres de la Peña; ambos son trabajos muy
completos fruto de mucho tiempo de estudio e investigación sobre distintos
aspectos relacionados con estas zonas. También sale en 1989 la segunda
edición de Ubiña, Alta Montaña, que se completa con nuevos planos y foto-
grafías y con las últimas actividades realizadas.
Bernardo Canga, que tiene amplia experiencia en la organización de
excursiones colectivas, primero en el Calul del que fue promotor y después
con otras entidades, realiza varias publicaciones que invitan al conocimien-
to de distintas zonas de la montaña asturiana, entre ellas están: 100 Rutas
por la Naturaleza Asturiana, Guía de Desfiladeros y Foces, Guía de la
Montaña Asturiana y Guía de los Lagos Asturianos.
En 1992 se publica la Enciclopedia de la Naturaleza Asturiana, en la que
participan numerosos autores especialistas en geología, biología, etc. En esta
obra hay una parte dedicada a la montaña y al montañismo que está a cargo
de los cerredos Juan Delgado, José Luis Aller y Rafael Suárez (Rafa), este
ultimo, premio de la Federación de Montaña y ya fallecido, nos ha dejado uno
de los archivos más completos sobre nuestras montañas.
65
Actividad de alta montaña en España y en las cordilleras
más importantes de la Tierra
66
En diciembre de 1989 y enero de 1990 Jesús Cubillas hace escaladas en Ascendiendo al Mont Blanc
(1988)
Hoggar y en la Zona del Elefante (Argelia), y en Kaga Tondo (Mali). En el vera-
no del 90 Tito Claudio, Jesús Cubillas y Jaime Ramón Guerrero hacen la vía
Cassin en la cima oeste de Lavaredo en las Dolomitas.
En septiembre de 1990 Inmaculada Ardines Cuesta y José Antonio Moral
Fontecha, de Torrecerredo, ascienden las siguientes cumbres en la Cordillera
Real (Andes de Bolivia): Alpamayo Chico (5330 m), Ilusioncita (5150 m) y
Huayna Potosí (6094 m).
En 1991 se realizaron las siguientes actividades: en abril y mayo, Andrés
Ruiz Gutiérrez, de Torrecerredo, es el primer asturiano que asciende un ocho-
mil, el Cho-Oyu (8201m) en el Himalaya.
En julio, Ángel Blanco, Amador Fernández y José Luis Fernández Cobiella
hacen la travesía Aiguille de Midi-Aiguille de Plan y ascienden al Monte Rosa
(4634 m).
En agosto Jesús Cubillas se desplaza a Kuen Lun (China), donde ascien-
de al Muztagh Ata (7546 m) subiendo en esquís hasta los 7300 metros. En
diciembre de nuevo Jesús Cubillas con compañeros de Torrecerredo, María
Carmen García y Luis Antonio Ruiz, ascienden el Cotopaxi (5.897 m) y el
Chimborazo (6287 m) en los Andes ecuatorianos.
En 1992 hay también una intensa actividad; en febrero Eloy Barrio y
Jesús Cubillas realizan escaladas en hielo en Ben Nevis (Escocia). En mayo
Jaime Ramón Guerrero y Jesús Cubillas ascienden al Monte Rosa en los
Alpes, y Amador Fernández y Alberto Fernández Castaños ascienden también
en los Alpes las cumbres Breithorn (4165 m), Castor (4226 m), Pirámide
67
Expedición al McKinley
(1994)
68
y Alberto Fernández y Amador Fernández consiguen alcanzar la cima del Pico
Comunismo (7495 m) en la cordillera del Pamir. Durante la expedición se
ascendieron como aclimatación otras cumbres de cinco y seis mil metros.
También en 1997 Ignacio Orviz asciende en Karakorum al Pico Golom y
al Gasherbrum II (8035 m); esta última es la primera ascensión asturiana en
estilo alpino, con cuatro días de ascenso y uno de descenso, sin porteadores
de altura, cuerdas fijas o campos establecidos. Esta ascensión la realizó en
compañía de la escaladora francesa Chantal Maudit. En un intento posterior
al Gasherbrum I tuvieron que abandonar debido al mal tiempo.
Posteriormente realiza en la Patagonia la escalada del Cerro Torre por la
vía Maestri en dieciocho horas.
Campamento durante la
expedición de Nacho Orviz al
Gasherbrum II
69
Una colectiva al Aconcagua, el techo de América
El nombre del Aconcagua surge por el mes de mayo del 2005, coinci-
diendo con el regreso de la A. M. A. Torrecerredo de un viaje por la
Cordillera del Atlas, en Marruecos, que ha dejado una sensación muy
buena y ánimo para emprender empresas de mayor calibre. Es pues, por
esas mismas fechas, que se inician los preparativos que a partir del 25
de diciembre del 2005 llevarán a la asociación a Argentina. Finalmente,
entre socios y no socios, la expedición al Aconcagua acaba contando con
diecisiete participantes: Jaime Alonso Prieto, Raúl Barbón Fernández,
Honorio Castaño García, Enrique Díez Alonso, Antonio Fierro, Sonia
García González, Isabel Gómez Menéndez, Alejandro Guerrero Martín,
Fernando Izquierdo García, Margarita de las Heras, Enrique Loredo
Fernández, Cristian Meana García, Carlos Paniagua, Antonio del Peño
Llorente, Luis Ángel San Juan Rodríguez, Diego Sevillano Minas y Andrés
Torres Vega. Además, aunque solo durante unos días, cuentan con la
compañía de Victoria Arias, que los acompaña hasta Plaza de Mulas.
Celebrada la Navidad, cada uno en su respectivos domicilios, el grupo se
reúne en el Aeropuerto de Asturias para, vía Madrid y Santiago de Chile,
volar hasta la ciudad de Mendoza, único lugar donde es posible tramitar los
permisos de ingreso en el Parque Nacional del Aconcagua. No será hasta el
29 de diciembre que se llegue a Horcones, punto desde el que finalmente
se accede al Parque. Ese día la colectiva del Torrecerredo llega, ahora ya a
pie, hasta Confluencia (3300 m) y pese a que la altura aún es modesta ya
se hace notar, generando malestar en varios miembros del grupo.
Como parte del plan de aclimatación, el día 30 la colectiva se despla-
za a Plaza de Francia, en la cara sur del Cerro Aconcagua, para después
regresar al campamento de Confluencia, donde pasa una segunda noche.
Por primera vez se han rebasado los cuatro mil metros de altura.
En el último día del año la expedición llega a Plaza de Mulas (4300 m),
campo base del Aconcagua, para lo cual han de recorrer un trayecto de
28 kilómetros que transita a través de Playa Ancha y Playa Chica y supe-
rar un desnivel de 1000 metros que se concentra en su totalidad en el
último tramo, conocido, no sin razón, como Cuesta Brava.
70
Excursión al Anconcagua
en 2006
Tras tres días de actividad, que van pasando factura, el uno de enero el
grupo descansa y el día dos, no todos pero sí la mayoría, hacen cumbre en
el Cerro Bonete (5040 m) como parte del programa de aclimatación.
El ataque al Cerro Aconcagua se inicia a partir del día 3 de enero con
el montaje de un primer campamento de altura en Plaza Canadá. No obs-
tante, ese día, con el campamento ya montado, aún se desciende a per-
noctar en Plaza de Mulas y al día siguiente se vuelve a descansar en el
campo base.
Es el cinco de enero momento en que, ya con carácter definitivo, dejan
atrás Plaza de Mulas. Dedican el día a portear parte del material hasta Nido
de Cóndores a 5380 m (segundo campamento de altura), si bien la noche
de Reyes la pasan en Plaza Canadá, casi cuatrocientos metros más abajo.
Durante los próximos cuatro días el Torrecerredo va a estar atascado
en Nido de Cóndores. Lo que se había previsto serían dos noches se
duplica a causa del fortísimo viento que arrasa tiendas en las laderas del
Cerro. El tiempo, sin embargo, no es del todo perdido y durante estos
días hasta en dos ocasiones varios miembros del grupo logran alcanzar
Berlín, último campamento de altura desde el que se prevé atacar la
cima, porteando material que habrá de ser usado en días posteriores.
Finalmente, el 10 de enero, doce de los diecisiete integrantes, aun-
que el viento no ha cesado totalmente, parten para Berlín para pasar la
última noche antes de intentar la cumbre que los llevó al otro lado del
océano. Durante los días 11 y 12 hasta diez miembros de la A. M. A.
Torrecerredo alcanzan el techo americano, a 6962 metros. Raúl, Cristian,
Loredo, Kike, Diego, Del Peño y Honorio lo hacen el día 11. Veinticuatro
horas después Toño Fierro, Isabel y Sonia siguen sus pasos. Con esto el
objetivo tanto tiempo ansiado y durante tantos días perseguido se había
alcanzado, ya solo quedaba celebrarlo y para ello aún disponían de varios
días de estancia en Mendoza, ciudad de buen vino y buen comer.
71
El club juvenil Peña Castil y los campamentos juveniles
en el refugio de San Isidro
Sección de esquí
72
medio ambiente y a practicar el esquí o el snowboard de una forma segura y
eficaz. Los participantes aprenden la técnica adecuada para desenvolverse
en cualquier clase de pistas, llegando en un momento dado a la competición
o a la formación como técnico deportivo en deportes de invierno.
En la temporada 1999-2000 comenzaron 15 chicos, este número se
dobló en la temporada siguiente y en la 2002-03 el grupo ya superaba el
centenar. En la temporada 2006-07 se contó con 370 niños y niñas que
entrenaron con nuestro club. El equipo técnico que los atiende está formado
por 37 profesores y entrenadores.
Como complemento de la actividad invernal nuestro equipo se concen-
tra en verano diez días en el glaciar de la estación francesa de Les Deux
Alpes, donde realizan programas de tecnificación con sus corredores infan-
tiles y alevines.
El esfuerzo de todas las personas implicadas ha permitido que nuestro club
de esquí sea el más importante de todas
las estaciones del Cantábrico y uno de
los cinco primeros a nivel nacional.
La colaboración de los padres y de
varias empresas ha permitido el equipa-
miento necesario: trajes completos,
herramientas, material para pistas, etc.
La reciente apertura de la estación de
Fuentes de Invierno, próxima a nues-
tro refugio de San Isidro, abre nuevas
perspectivas para el mejoramiento
técnico de los componentes de nues-
tra sección de esquí.
Niños de Torrecerredo
en clase de esquí
Actividades de los veteranos
A lo largo de los años de actividad de Torrecerredo han sido muchas las per-
sonas que han participado en sus actividades, se han hecho buenas amis-
tades y se han vivido muy buenos momentos. Con el paso del tiempo se ha
ido perdiendo el contacto y en muchos casos se ha dejado de frecuentar la
montaña.
A principios de 2006 un grupo de estos veteranos se propuso recuperar
el ambiente que se había vivido muchos años atrás. Después de varias reu-
niones en el club se materializó la primera salida en autocar al puerto de San
Isidro con una excursión al lago Ausente y posterior comida en el refugio.
Desde entonces se han hecho excursiones al río del Infierno y a los alrede-
dores del puerto de San Lorenzo a las que ha asistido una media de 50 per-
sonas en cada una. Los contactos entre veteranos siguen aumentando consi-
guiéndose así que estas actividades vayan a más.
73
La página web de Torrecerredo
E-mail: info@torrecerredo.com
74
El nuevo local social
75
Se ha querido también ir acom-
pañando las efemérides que han
tenido lugar en el mundo de la
montaña. Se han seguido los dis-
tintos aniversarios que se han
celebrado de las ascensiones al
Mont Blanc, al Everest, al K2, al
Naranjo de Bulnes… Se ha ren-
dido sentido homenaje a nues-
tros clásicos Pedro Pidal y José
Ramón Lueje y se ha presentado
el alpinismo de vanguardia que
tiene lugar en las cordilleras más
altas y remotas del mundo –el
Himalaya, el Karakorum, los
Andes–, viajando a las regiones
polares y estado en lugares que
Cartel de la 30 Semana nos resultan más familiares
Internacional de Montaña como los Pirineos o nuestros
de Gijón
Picos de Europa.
A partir del año 2002 la Semana Internacional de Montaña de Gijón pasó
a denominarse Memorial Julio Bousoño, Bus, fallecido en julio de 2002, y
que ha sido el iniciador y alma de la organización de esta Semana
Internacional.
El 11 de noviembre de 2002, primer día de la XXVI Semana, comenzó
con un homenaje a Bus en el que intervinieron la alcaldesa de Gijón, el direc-
tor regional de Deportes del Principado de Asturias y el presidente de la
Federación Española de Montaña.
Puede decirse para orgullo de Gijón que es posiblemente el aconteci-
miento de este tipo más importante de los que se celebran en España.
Para la organización de la Semana de Montaña se ha contado con la cola-
boración de diversas instituciones regionales y locales, empresas y clubes de
montaña de Gijón.
76
de los rescates hasta la creación de este servicio a finales de la década de
los ochenta. Cuenta con un helicóptero totalmente preparado para asistencia
médica y está compuesto por 16 personas: dos pilotos, un mecánico, cinco
médicos y ocho socorristas, entre ellos están los cerredos Juan Figaredo
(médico), Alfredo Suárez, Jesús Cubillas, Jaime Ramón Guerrero, Luis Antonio
Ruiz, Ignacio David Fernández y José Luis Torres como socorristas.
Accidentes
Con tristeza hemos de recordar a amigos del club que nos dejaron prematu-
ramente. Durante estos años la fatalidad ha estremecido a la familia monta-
ñera, y la montaña nos ha presentado su cara más amarga.
Así, al comienzo de los ochenta en el macizo de Ubiña se produjeron una
serie de infortunios fatales: el 10 de enero de 1982 la joven Lorena Viña pier-
de la vida al descender de Peña Ubiña prácticamente en el mismo sitio donde
habían perecido años atrás los jóvenes Mariano, Miguel y Luis. El 12 de febre-
ro de 1984 el cerredo residente en Mieres Abilio Valdivieso Prada muere junto
con su compañero de cordada Roberto Fernández González cuando escalaban
el cueto Las Cabras. El 30 de junio de 1985 el apreciado pediatra Pedro
Víctor Álvarez muere al precipitarse por un nevero en el Canalón del Buey
cuando bajaba de la cumbre del Fontán en compañía de otros montañeros de
Torrecerredo. El 15 de agosto de 1992 Tere Carrascosa pierde la vida al ser
arrastrada por unas piedras cuando ascendía a la cumbre de Siegalavá.
También hubo accidentes mortales en otras montañas. En el verano de
1990 Rufino Corbato muere al caerle unas piedras cuando escalaba en el
Asistentes al acto
la Rondiella
77
Pico Valverde en el puerto de San Isidro. Francisco Javier Díaz Badallo falle-
ce en el Mont Blanc de Tacul en agosto de 1992. El 17 de julio de 1996 el
montañero Manuel Álvarez Díaz muere en el Himalaya cuando descendía de
la cumbre del Hidden Peak, de 8068 metros. El 12 de febrero de 2000
Manuel Rafael Sánchez sufre un accidente mortal cuando ascendía hacia el
Pico Evangelista en el macizo oriental de Picos de Europa. Por último el 14
de julio de 2002 Julio Bousoño Pañeda, Bus, pierde la vida en la Morra de
Lechugales durante la VI travesía colectiva a los tres macizos de Picos de
Europa, una actividad de la que él había sido alma y promotor, una muerte
que deja al montañismo asturiano sin uno de sus colaboradores mas cualifi-
cados y activos. La muerte de Bus quedó especialmente grabada en los com-
pañeros de excursión que en un día espléndido de sol y camaradería veían
cómo esta persona, que desde la tarde anterior compartía con ellos una
nueva edición de la travesía de los Picos, perecía en las proximidades de la
cumbre cuando se disponía a ayudar a otros a
Julio Bousoño Pañeda,
Bus
subir. Bus quedó para siempre en sus amados
Picos, sus cenizas fueron esparcidas en la
Rondiella, cerca de la cabaña en la que había
pasado bellos momentos de su vida. Bus
siempre fue para todos un amigo servicial y
amable; la admiración y cariño de todos los
que le conocieron se demostró en su funeral y
en el emotivo acto de la Rondiella.
El 13 de octubre de 2002 se colocó un
buzón en su recuerdo en la Morra de
Lechugales.
78
«Teniendo en cuenta su dilatada trayectoria en uno de los deportes más vin-
culados a la historia y orografía asturiana, por su destacado esfuerzo en la
promoción del montañismo y esquí, por su extraordinaria labor en pro de la
práctica del deporte popular en Asturias».
Un reconocimiento que el presidente del club, Amador Fernández Carnero,
hace extensivo a todos los que en Asturias trabajan por la promoción y
desarrollo de este deporte.
En 2001 la Asociación de Amigos del Deporte distingue a Torrecerredo
con el Premio Delfos como mejor entidad deportiva «por haber promovido,
propiciado y estimulado los valores humanos en el desarrollo de las prácticas
deportivas a lo largo de su trayectoria».
El 21 de noviembre de 2006 el Ayuntamiento de Aller concede el
Gochín de oro en las jornadas gastronómicas de la matanza en el alto Aller,
Cerredos en el Teatro
Campoamor el día en el que
se recibió la medalla de plata
de Asturias
79
Amador Fernández recoge
la medalla de plata de
Gijón
80
INDICE
A H N
Alberto Fernández Castaños, 67 Honorio Castaño, 70 Nacho Orviz. Véase Ignacio Orviz
Alfredo Noval, 64 Horacio Rodríguez, 17, 26, 43, 82 Nicanor Piñole, 28, 29, 35, 36, 60,
Alfredo Rubiera, 16 821, 89, 92
Amador Fernández, 53, 66, 67, 68, I Nico Ochoa, 24, 93
69, 79, 80, 83, 93. Ignacio Orviz, 53, 66, 68, 69 Noi. Véase Emilio Ribera
Andrés Ruiz Gutiérrez, 67 Inmaculada Ardines Cuesta, 67
Aniceto Heredia, 9, 10, 12, 16, 17, 82 P
Armando Valdés, 72 J Pablo González Prado, 18, 33, 36,
Ataulfo Costales, 10, 12, 16 Jesús Cubillas, 63, 66, 68, 69 37, 60
Aurelio Medina, 10, 16 Jesús Valgrande, 16 Panchano, 17, 26, 49
Avelino Fernández, 10 José Antonio Moral Fontecha, 67, 68 Pedro G. Toraño, 53
Avelino Rodríguez, 17 José Arias, 75, 86 Pedro Pidal, 8, 12, 14, 16, 25, 26,
José Benito Buylla, 54, 83 29, 34, 35, 76, 78, 82, 117
B José Luis Aller, 3, 5, 37, 46, 48, 51, Pelayo Ortega, 61, 75, 87, 90, 93, 95
Bernardino Suárez, 16 53, 65, 83 Pío Canga, 17, 101, 103
Bernardo Canga, 65 José Luis Fernández, 41, 42, 64,
Boti. Véase Emilio Martinez 66, 67, 83 R
Bus. Véase Julio Bousoño José Luis Fernández Cobiella, 66, 67 Rafael Suárez (Rafa), 65
José Luis Moreno Piñera, 56 Ramiro Fernández, 10
C José Luis Rubiera, 3, 54, 82, 105 Ramón Juidia, 53, 62
Carlos Bourgón, 54, 83, 89 José María Gironella, 10 Roberto Lechosa, 48
Casimiro González Velasco, 35, 82 José María Gutiérrez, 52, 53, 62, 63, 66 Rodolfo G. Amorrortu, 37, 40
Cesar Guisasola, 35, 82 José Quidiello, 75 Rosario Acuña, 8
César Pérez de Tudela, 42, 76 José Ramón Lueje, 26, 28, 29, 36, 41, Rubén Franco, 54
Cristino Mori, 10, 12, 16, 17 50, 51, 55, 56, 57, 64, 76, 78, 87, Rubio Camín, 60, 75, 90, 92, 93
89, 94, 97, 102, 104, 106, 153.
D Juan Delgado, 40, 41, 51, 53, 64, 65, 83 S
Daniel Hevia, 17, 26 Juan Luis García Solís, 54 Sabino Noriega, 16
Diego Posada, 37 Juan Torío, 39, 40, 41 Santiago Reoyo, 10
Julián Ayuso, 9, 10 Simón Blanco, 72
E Julián Delgado Ubeda, 14, 26, 34, 35, Sixto Barros, 17
Eduardo Barroso, 53 36, 125
Efrén García, 64, 93 Julio Bousoño, 53, 76, 78 V
Eloy Barrio, 67, 68 Julio Gavito, 3, 11, 14, 82, 85, 89, Vicente Pérez, 10
Eloy Berthón, 9, 10 94, 100, 101, 115, 153 Víctor Martínez, 14
Emilio Martínez, 9, 10, 12, 111 Victoriano Sánchez Lorenzo, 52
Emilio Ribera, 9, 10, 11, 16, 17, L Victoriano Sierra, 8, 9, 13, 14
18, 36, 112 Leonardo García, 10, 16
Erick Holzbecker, 10 Lorenzo Méndez, 10
Evaristo Valle, 60, 87 Luciano Castañón, 35
Luis Iniesta, 10
F
Federico Suárez, 16 M
Felipe Martínez, 72 Mª Paz Fernández Felgueroso, 75
Felipe Menéndez, 8 Manuel Castillo, 44
Félix Guisasola, 14, 18, 82, 101, 114 Manuel Díaz Fonseca, 16
Francisco Bercial, 55 Manuel Lainz S. J., 64
García Bernardo, 35, 36 Manuel Lobo, 16
Gil Fernández Barcia, 14 Mariano Marín, 44
Gonzalo Suárez Pomeda, 53 Mario Argüelles, 3, 8, 19, 33, 36, 60,
Gregorio Pérez el Cainejo, 8, 14 64, 85, 97
Guillermo de la Viña, 16 Mateo Calderón, 52, 53
Guillermo Mañana, 64 Miguel Paterson, 53, 62, 63, 66
Gustavo Schulz, 13 Monchu Veiga, 37
81
Breve historia del Club Torrecerredo
1940-47 Salidas a la montaña en pequeños grupos. Nombre provisional Peña Montañera Gijonesa.
1949 Traslado de los restos de Pedro Pidal a Ordiales. Primera excursión colectiva a
Torrecerredo. Se nombra socio de honor a Alejandro Pidal.
1950 Excisión de algunos socios, se forma el Club Alpino. Presidente: Víctor Felgueroso
León. Primera travesía colectiva en esquís.
1951 Primera escalada sin guía al Naranjo por parte de montañeros asturianos, los
cerredos Ceferino Mateos, Pedro Martí y Ángel Cifuentes.
1953 Primer telesquí de nuestra región en La Cerra (Pajares). Cambio de nuestro local
social desde la calle Santa Lucía a la calle Covadonga n.º 38.
1958 Se publica la última revista Torrecerredo de esta época. Primer curso de escalada.
Se establece el Trofeo Cordillera Cantábrica.
1963 Se coloca la primera piedra del refugio de San Isidro. Se colabora en la creación de
la ENAM de Asturias.
1967 José Luis Fernández participa en la primera cordada asturiana que escala el
Cervino sin guía.
82
1966 Se inaugura el refugio de San Isidro. Primer campamento de esquí de verano en el jou Santu.
1968 José R. Lueje publica el libro Picos del Cornión Se inaugura el refugio J. R. Lueje en
el jou de los Cabrones.
1971 Presidente: José Luis Aller Manrique. Comienza la segunda época de la revista
Torrecerredo. Juan Delgado publica el libro Ubiña Alta Montaña.
1974 José Benito Buylla publica el libro Alta Soledad. Se cambia el local social a
Cabrales 48.
1991 Primera travesía colectiva de la Cordillera Cantábrica. Andrés Ruiz asciende al Cho-
Oyu (primer ochomil de un asturiano).
2007 Distinción del Patronato Deportivo Municipal junto a otros clubes a la mejor
trayectoria deportiva de los últimos veinticinco años.
Medalla de plata de Gijón. Premio El Comercio al deporte.
83
Escritos
87
Portada de revista
realizada por Piñole
(1953)
88
La montaña piñolesca
89
Torre de Cerredo,
óleo de Rubio Camín
motivo Pelayo Ortega para ilustrar la portada del libro revista Torrecerredo
editado en 1993. Y es también en aquel simbólico número del 53 donde se
incluye, por primera vez, una obra de otro ilustre socio pintor, Joaquín Rubio
Camín, que aportó una feliz ilustración para el artículo “Cantar del pastor del
valle” de José García Nieto. Aquella revista es, sin duda, una de las mejores
de toda la historia pictórica de Torrecerredo, con nuevas obras de Piñole que
ilustran el artículo “Del puerto de Ventana al de Somiedo” que escribió Lueje
y que acompañan siete nuevas piezas de Piñole. Se trata de los dibujos
Bueyes y carros (página 18), Pastores de Quirós (lámina VI), La capital de
Teverga es San Martín (página 23), El hombre de los puertos (página 31),
San Emiliano, la pulcra villa (página 38), La yegua (página 39) y la enigmá-
tica obra titulada Son todos simples pastores (página 43), donde emerge la
vena más tierna y reflexiva de un Piñole que, de vez en cuando, sentía nece-
sidad de expresar algo más que un bello cúmulo de esencialidades plásticas.
Piñole continuó cediendo sus trabajos para enriquecer los artículos de la
revista, cuyos contenidos documentales y literarios se perpetúan de la mano
de la pintura. Suyas son también varias ilustraciones del número de julio de
1954. Una hermosa Bienvenida con paisaje de fondo que saluda al lector en
la página 2, la acuarela Valdeón (Picos de Europa) (página 10, lámina I) que
ilustra un emblemático artículo del historiador Claudio Sánchez Albornoz
titulado “Mi primera jornada en los Picos de Europa”. Y de nuevo Lueje, en
90
su artículo “Del puerto de Somiedo al de Leitariegos”, tiene la suerte de con-
tar con varias imágenes de Piñole que, a buen seguro, le acompañó en aque-
llas andanzas por el occidente asturiano. Suyas son las láminas Pueblo y
belleza (página 13), La emigración de los somedanos del Pigüeña (página
15), Villar de Vildas (Somiedo) (página 18, lámina IV), Tal parecían las viu-
das del lugar (página 21), El oso del Monte las Sendas (página 22). Campo
de los centenarios, una cuanta gente… (página 23), Nos tocó ver el juego de
bolos (página 25), Las verdes brañas de Veigas (página 26) y Una brañera de
Lin de La Pena (página 28). Se trata, siempre, de una obra metódica pero
muy libre, que guarda los registros piñolescos más puros y que actúa gestual-
mente, tomando la retina como objetivo de una invisible y juguetona cáma-
ra, refugio para la soledad y los instantes bellos. Se remata la aportación de
Piñole a este número con un Pastor llevando una cabra en la página 42, en
el artículo “La Vega y las Torres de Ario” que firma “Vízcares”.
Quizás por su propia pasión montañera, o porque pocos años atrás había
fallecido su madre, Piñole intensifica sus salidas a la montaña en estos años
y, por tanto, la revista se enriquece notablemente. Así, en el número de abril
de 1956 aparecen otros trabajos suyos, que se abren con una nueva bienve-
nida en la página 2 y continúan en las páginas 7, 10 y 11 con tres ilustra-
ciones ya publicadas y en la página 46 con un hermoso Paisaje. En este
número se publica también una sencilla pero interesante reseña de homena-
je al pintor, en la página 49.
El número de diciembre de 1958 cierra la citada primera época (1948-
1958) de la revista de Torrecerredo con un nuevo despliegue de escenas pin-
tadas por el maestro gijonés. De hecho, se abre con una sugestiva portada,
continúa con un impactante fondo de Piñole sobre poema de José Benito Álva-
rez Buylla y se remata con una larga lista de ilustraciones, algunas repetidas
de números anteriores (páginas 8, 15, 59, 60 y 61) que eran aprovechadas Acrílico / tabla de José Arias
91
por los editores y otras nuevas que, en sí mismas, constituyen casi una mono-
grafía del pintor y desvelan algunas claves de su momento creativo, ya en
plena madurez. Son la titulada Pueblo (página 7) y las láminas Yeguada en
El Meicín (lámina III), Pastoreo en Riotuerto (lámina IV), Puertos de Agüeria (lámi-
na V), Vaquero de Cheturbio (lámina VI), Trashumantes en Socellares (lámina VIII),
Alto de Ventana (lámina IX) y Torrebarrio (lámina X).
A partir de aquí, en la denominada segunda época (1971-1980), la revis-
ta Torrecerredo trata de hacerse semestralmente. Continúa incluyendo repro-
ducciones de viejas y nuevas obras de Nicanor Piñole, pero el viejo maestro,
ya casi centenario, apenas pinta y, evidentemente, no pisa la montaña astu-
riana. No obstante, desde aquellos días con Lueje y sus colegas, cuando
había contactado directamente con nuestras cumbres, Piñole retuvo en su
memoria cada escenario y los siguió pintando esporádicamente. Aparecen,
pues, algunos óleos de la última etapa de Piñole en las páginas de la revis-
ta. Concretamente, en 1971, la portada Poo de Cabrales es un óleo del pin-
tor. Encontraremos también otra pieza suya en el número de diciembre de
1972, la titulada Pambuches”, en la página 105. Un nuevo homenaje en
vida del pintor se sucede en el número de diciembre de 1973, en la página
256, donde se recuerda aquella emblemática portada piñolesca del año 53.
El número de junio de 1978 supone un homenaje póstumo a Piñole, con la
portada Torrebarrio, cabecera de Ubiña. El maestro habiá fallecido en enero,
doce días después de haber cumplido cien años y haberlo celebrado con
todos los honores, rodeado de amigos y admiradores, en un homenaje cuya
repercusión consiguió que el rey Juan Carlos le concediese la gran cruz de
Alfonso X El Sabio.
Abriendo vías
Hemos visto que Nicanor Piñole fue, sin duda, el gran protagonista pictórico
de la revista Torrecerredo durante sus dos épocas, con una larga lista de cola-
boraciones. Pero otros artistas jóvenes o veteranos, aficionados o profesiona-
les, aportaron también su obra a las páginas de esta publicación excepcional.
Entre las grandes firmas que ilustraron la revista ya hemos citado a un
joven Rubio Camín que, en el número de marzo de 1953, publicó su prime-
ra ilustración en Torrecerredo. Por aquel entonces, este excepcional artista
gijonés ya vivía en Madrid, donde residió durante veinticinco largos años y
recibió premios nacionales de pintura, escultura y fotografía. Pero sus cone-
xiones con Gijón eran constantes y, a través de Eduardo Vigil y otros colegas,
seguía de cerca las actividades del club, con el que salió más de una vez a
la montaña en los últimos cincuenta años. De Camín son también otras ilus-
traciones de aquel número, como las tituladas Pico Vízcares (página 61), Tres
árboles (página 64) y Montañeros (página 64). Las tres sirvieron para ilustrar
el artículo “El pico Les Vízcares” (firmado por “Vízcares”) y algunas se apro-
vechan en otros números. Así, en el de julio de 1954 para ilustrar el artícu-
lo “La becerrera de San Pedro”, firmado por “un veterano”; y en abril de
92
1956 y diciembre de 1958 para los cuadernillos titulados Agrupación. Ya en
la segunda época de la revista vuelven a aprovecharse las citadas ilustracio-
nes de Rubio Camín, en el número de junio 1971.
Pero no se queda ahí la excepcional colección de ilustraciones de la revis-
ta Torrecerredo. Durante su primera época, los números cuentan con obras
de autores anónimos o de ilustradores menos conocidos en el circuito artís-
tico. Son ejemplos, en algunos casos, imitativos y descriptivos, pero en oca-
siones alcanzan interesantes grados de rigor compositivo, siempre tras esa
mirada a la montaña que ha caracterizado estos sesenta años de historia del
club. Así, en uno de los primeros números (julio de 1949) abunda la firma
pictórica de Nico Ochoa, con dibujos sencillos e irónicos. O de Ramón García
Olay (febrero de 1952, página 20) con imágenes muy descriptivas de el
Mampodre. Otros dibujantes fueron Andrés Espinosa o Elías Díaz, que apor-
taron piezas al famoso número de marzo de 1953 y colaboraron en algunas
ediciones posteriores. A partir de abril de 1956 aparecen también composi-
ciones de Nicieza. Desde 1971, en la segunda época de Torrecerredo, apa- Obra gráfica original de
Pelayo Ortega
recen esporádicas imágenes de Manés F. Moliner, Ángel Tresaco, Efrén
(1992)
García y otros anónimos.
Es el número especial publicado en
1993, coordinado por Amador Fernández
y antecedente de este nuevo volumen
que ahora presentamos, el que atesora
otras ilustraciones nuevas de Rubio
Camín y de otros artistas profesionales,
hijos de otras generaciones y de gran pro-
yección nacional, que han colaborado
con distintas iniciativas de la agrupa-
ción. El número se abre con el citado
homenaje de Pelayo Ortega a la emble-
mática portada piñolesca del 53 y alber-
ga otros apuntes, dibujos y acuarelas
ciertamente hermosos. La mayoría reali-
zados expresamente para la ocasión, for-
man hoy parte de los excepcionales fon-
dos artísticos del club. En ese libro
Torrecerredo hay 10 ilustraciones de
Rubio Camín (páginas 13, 22, 73, 86,
87, 88 y 89), 16 de Pelayo Ortega (pági-
nas 34, 50, 59, 68, 78, 84, 85, 90, 91,
93, 95, 99, 100, 101 y 103) y una serie
de escudos de las distintas agrupaciones
montañeras realizados por José Arias.
Son, sin duda, excepcionales ejemplos
artísticos y muy definitorios de cada uno
de los firmantes. En fin, un lujo.
93
Julio Gavito Arroyo A José Ramón Lueje
94
la vez que escuchaba sus consejas y relatos y oía con atención sus sabias
advertencias. De ellos escuchó por primera vez topónimos tan descriptivos
como Jultayu (junto al tajo), Naranco, de íntima relación hidráulica, jou
Santu y Peña Santa, que rezan hacia Covadonga y, entre otros más eufóni-
cos, los que tienen el prefijo bus, como Busumerón, Bustantigu, Busdongo,
Busfríu, etc., que dominan la mayor parte de Asturias y pequeñas zonas de
Santander y León, y que rememoran ancestrales centros de ganadería autóc-
tona, de aquella esbelta figura de vaca casina, siempre a la intemperie, que
prefería ganar, como una cucaña, los altos pastos de la cumbre al cómodo
regalo del establo.
Hoy también se acabaron, como José Ramón se acabó, el pastoreo y sus
ganados, ya no balan las dulces ovejas ni las intrépidas cabras que interrumpí-
an el silencio y la soledad de las majadas con el sonriente goteo de sus esqui-
las y que, después de degustar la sal y pagar espléndidamente su consumición
Retrato de Lueje,
obra de Pelayo Ortega
95
con el blanco néctar de sus ubres, iban a pernoctar a la cuerria en lecho pro-
pio de su propia lana. Todo se fué de aquellos idílicos parajes al alcanzar la
ancianidad sus heroicos moradores, ya que la juventud no los quiere relevar,
inconsciente, porque le atrae más el bullicio ensordecedor de la urbe que el
albo contenido de la ubre, y prefiere acogerse al paro antes de desempeñar
el sufrido y bucólico quehacer de sus antecesores.
Solo queda en la peña, como gala sin par, el gracioso trote del escultural
corzo y los ingrávidos saltos y vertiginoso galopar de los rebecos, que solo se
paran a pastar en las excelsas camperas cumbreñas que mantienen jugoso
su verdor con el sudor estival de los neveros.
Nada nos queda por decir de las actividades de José Ramón por su monta-
ña, porque estas líneas van dirigidas a montañeros que conocen su afanosa
actividad y, sobre todo, su ingente labor de montañero y publicista que alcanzó
las más valiosas condecoraciones del montañismo local, provincial y nacional.
Hace muchos años ya que José Ramón, como dijimos anteriormente, avi-
zoró, sorprendido, las tierras de tres provincias desde su Vízcares y, hoy, son
esas tres provincias con las cuarenta y siete restantes, Espana entera, la que,
envuelta en nieblas, divisa Piloña, su último pedestal en esta tierra, musi-
tando, reverente, una oración.
Fue siempre un destacado maestro en lo que G. Amezúa llamaba el depor-
te del amor a la montaña; en él llegó a ser una gloria nacional; pero había
otro amor, que más que deporte es virtud, que le iluminó desde las tinieblas
de su cuna y le acompañará a cimas más altas y luminosas que las que cono-
ce la orografía: el amor al prójimo.
Sobre esto no solo no dejó nada escrito, sino que sus actos en esta nueva
faceta de su extraordinaria e inquieta personalidad, procuró siempre ocultar-
los o disimularlos. Fue pródigo, desprendido y generoso hasta la saciedad, y
cuando los problemas ajenos que le encomendaban no tenían solución mone-
taria, les dedicaba el tiempo y el espacio que fuese preciso, hurtándolo a sus
quehaceres personales o profesionales.
Nos atrevemos a decir que su mayúscula vocación montañera, su elevado
amor a la montaña, estuvo siempre subordinado al amor preferente de su
existencia a servir a los demás.
Su actividad montañera era obligada para evadirse de la urbe que le mal-
trataba y le acuciaba con sus problemas y encomiendas. Jamás fué a la mon-
taña a triunfar o a conquistar laureles; iba hacia ella atraído por su belleza y,
simple y llanamente, a descansar de la afanosa vida que su cordialidad le
hacía llevar y que le consumía.
Para los que vivimos siempre en su entorno y cambiamos impresiones
sobre lo que hizo, lo que dijo y lo que sospechamos que quiso callar, el dolor
que nos produce su añoranza, al escudriñar su obra, va trocándose en devo-
ción hacia su persona.
Siempre nos estaba diciendo, en momentos de euforia: “La montaña em-
belleció mi vida”. Ahora llegó el momento de contestarle: “Y tu vida bella, sí,
pero también abnegada y ejemplar, te santificará. Amén.”
96
Breve semblanza de un montañero ilustre: José Mario Argüelles Sáez
José Ramón Lueje Presidente honorario de la
A. M. A. Torrecerredo
(*) El sentimiento de la
Peña Santa. ¡Bien privilegiada resulta la tierra astur por poseer tal mon- montaña, 2002, pags. 364 y
taña ¡Y bien venturosos los que puedan aprender las sendas de su 366. Eduardo Martínez de
Pisón (catedrático y
cimera! Porque el poder llegar hasta su cúspide, el poder lograr el pre-
explorador, protagonista de la
mio de alzarse en su Torre, es como obtener la más beneficiada de las cultura de montaña en
victorias. Su ascensión y su meta es como ganar el tránsito hacia otra España) y Sebastián Álvaro
(director del programa Al filo
más refulgente luz.” (Picos de Cornión, 1968, pág, 11.) de lo imposible)
97
Una nota característica de la labor investigadora y literaria de Lueje viene
de su autenticidad de origen, fruto de su caminar hacia las alturas, de su
convivencia con los moradores de la braña –por cuya hospitalidad e hidalguía
reiteradamente expresa su reconocimiento– de las anotaciones obtenidas allí
mismo. Quizás por ello de sus descripciones emanan, con un fondo de implí-
cita poesía y siempre en términos de objetiva calificación, su convencida y
profunda admiración por lo cimero y su amplia visión del afán montañero.
Sus descripciones y la información puntual de la orografía las percibimos en
medio de un canto implícito, con una poesía que nace en las profundidades del alma.
Personalidad tan identificada con las montañas sugiere una iniciación temprana y
feliz, lo que parece confirmar los recuerdos que con frecuencia afloran en sus relatos:
“Hace ya años que subí por todas esas cimeras y recorrí sus quebradas;
allí me llevó muchos días, en sus monterías siempre fructíferas, D. José
de Argüelles y Argüelles (+), del Orrín de Infiesto, cazador de rebecos
como no hubo nunca otro mejor, y también de osos; pero yo no sentía la
cinegética y al lado de aquel Señor, gran amigo y mejor maestro, no supe
ser cazador, mas aquellas correrías por los altos montes de Caso y Ponga
prendieron en mí el amor a la montaña y la montaña embelleció mi vida.”
(T-20, 1949, pag. 43: “El Coto Nacional de Reres o Brañagallones...”)
98
En todo caso, parece cierto que sus primeros contactos con la montaña ya
los tuvo, como actividad escolar, a los 11 años de edad.
Desde el año 1934, los Lueje fijan su residencia veraniega en el tranqui-
lo y acogedor lugar de Lario, en Valdeburón. Este alto enclave, protegido por
los gigantes divisorios y arrullado por las frescas aguas de un río Esla recién
nacido, es de los más hermosos valles cabeceros de la Cordillera:
99
sostienen las cabeceras del valle: la peña de Ten y los picos de Mampodre.
Le acompañó David Rodríguez.
Dice en Mampodre: “Hicimos el presente recorrido en absoluta ignorancia del
terreno. Al bajar del Convento para atravesar a la collada nos vimos comprometidos.”
Y, en cuanto a “nuestra augusta peña de Ten :“Don Pepito Argüelles me
habló de Ten, y de él aprendí aquello de”: “Ten y Pileñes, buen par de peñes.
Ten para cabres y Pileñes para oveyes”. Y en nuestras cacerías por Caso, en
Brañagallones la vista de Ten me atraía, su excursión me ilusionaba. Y hoy
dominé Ten.”
Desde los años 1942 (con una) y 1943 ya se registran algunas excursio-
nes con salida de Gijón.
Espigando en los sucesivos partes, observamos cómo la montaña le iba
desvelando las claves de un mundo de bellezas inagotables. Nos lo confirma
el ambicioso planteamiento de programas e itinerarios.
100
24-25 de agosto de 1940. Primer intento a Peña Santa. “Pero allí, cuando
faltan escasos metros para la cumbre, no se puede pasar adelante por estar
cortada con precipicio infranqueable la arista de la cumbre... ya no disponí-
amos de tiempo para rectificar la ruta...” Con Julio Gavito y Pío Canga.
101
relato inspirado y primoroso, como todos los suyos, un modelo de precisión:
“Comienza a declinar la tarde y hay que cortar la parada y seguir la trave-
sía; nos despedimos de los Martínez, que regresan para su casa de
Camarmeña, y Pío y yo continuamos nuestra marcha hacia Covadonga.
Se atraviesa por entre los intrincados canchales de la Jistra y los Jondones,
hasta salir al collado Verancielles, en el que ya se coge por afelpada campe-
ra, por los ubérrimos puertos de Onís, hoy desiertos y silenciosos. La monta-
ña está muda, y en la escala de los silencios, este es el más solemne de todos.
El cielo que estaba cargado de nubes pardas comienza ahora a ennegre-
cerse amenazadoramente; también de las honduras del Casaño está subien-
do, a grandes bocanadas, la niebla como un denso aliento que lanzara el valle
a inundar al monte, y a nosotros.
Avanzando por aquel buen terreno se alcanza la majada de Camplengo el
Viejo y el Friero Espinas, y detenidos en aquella fuente llegó a envolvernos la
niebla, una niebla terriblemente cerrada que al instante nos dejaba perdidos;
y cuando, con el andar a ciegas y en la querencia del bajar, tomábamos hacia
la vaguada contraria y peligrosa del hoyo de la Madre, súbitamente surgieron
ante nosotros dos hombres, dos pastores, como allí puestos de propósito, que
llegaron a pararnos y nos volvieron al buen camino.
Y nos unimos y seguimos a nuestros providenciales guías, que también
casualmente resultaron llamarse Pío y Ramón; eran taciturnos, callados y
apenas contestaban a nuestra conversación y caminaban con prisa, a todo el
andar, y sin un titubeo en la niebla. Así atravesamos por la majada Espinas,
por la de Brañarredonda, la vega la Huelga y la de las Mantegas, subimos al
collado del Cantón de Texéu y nos arrimamos contra Soñín; desde allí uno de
los pastores descendió un trecho por la ladera y por entre un claro de la nie-
bla que se rasgaba por abajo, nos apuntó a Comeya, luego el pastor subió a
unirse a su compañero y juntos desaparecían otra vez en la niebla.
Nosotros, ya bien orientados, continuamos bajando...”
102
decano del Cuerpo de Inspectores Técnicos Fiscales del Estado, jubilándose
en junio de 1973 después de casi medio siglo de trabajo para la
Administración, y siendo distinguido por sus méritos con las encomiendas de
las órdenes del Mérito Civil y de Isabel la Católica.
Su incansable actividad montañera, salvo raras escapadas a Peñalara,
Gredos, Moncayo y Urbión, siempre se desarrolló en los montes cantábricos.
Su alto amor a la montaña lo era en proporción a sus facultades físicas:
Con un paso ligero que no le impedía disfrutar del entorno, ensartaba largos
recorridos, como el de los días 28 al 31 de agosto de 1941 (Poncebos-
Bulnes-Amuesa-Torre de Cerredo-Bulnes-Pandébano-Vegas de Sotres-
Espinama-Collado de Valdeón-Posada de Valdeón-Panderruedas-Pontón-
Vegacerneja y Lario). Iba en compañía de su gran amigo Pío Canga, también
con un característico andar ligero e incansable: eran locomotoras humanas.
En las marchas de grupo, a Lueje le gustaba ir delante, el primero, como
señalando la ruta y e imponiendo a todos un fuerte tren, a pesar de que su
mochila se distinguía precisamente por su excesivo peso.
En la montaña usó muy poco la tienda; solía pernoctar en las cabañas,
especialmente en los Picos de Europa, aunque tuviese que dormir sobre unas
tablas cortadas a azuela. En aquellos estrechos aposentos disfrutaba conver-
sando con los pastores, cuya naturalidad y sencillez le cautivaban. Y estos se
admiraban, a veces, de aquel montañero que los trataba como amigos.
-”Hay que saber sellar amistades con los pastores, viviendo la vida de la
Peña, por las majadas de...” Picos de Cornión.
Distinciones Concedidas:
103
Federación Asturiana en el jou del Agua, en el macizo de los Urrieles,
Picos de Europa.
– Y, a petición de Torrecerredo, el Ayuntamiento de Gijón, en noviembre
de 2002, acordó dar el nombre de José Ramón Lueje a los jardines sitos
en zona de reciente urbanización, en Viesques, entre el parque fluvial del
Piles y la avenida de la Cordillera Cantábrica.
La solicitud de Torrecerredo había sido acogida con especial interés y
cariño por la alcaldesa de Gijón Paz Fernández Felgueroso.
104
– LA PEÑA DE LA SOBIA / T.27 págs. 31s. Abril 1956
– FIESTAS MAYORES / T.27 págs. 35s. Abril 1956
– NUESTROS PUEBLOS DE MONTAÑA / T.28 págs. 5s. dic. 1958
– EL PICU LA COLLA CUCHU / T.28 págs. 59s, dic.1958
– SOBRE EL PARQUE NACIONAL DE LA MONTAÑA DE COVADONGA /
T.1 (2ª época) págs. 3s. 1971
– EL PAISAJE ES DE TODOS / T.2 (2ª época) 62s. jun. 1972
– PICU PIERZU / T.4 (2ª época) 180s. Jun. 1973
– DEL MONUMENTO AL NARANJO / T.7 (2ª época) 350s. dic. 1974
– LA PEÑA LOS TORNOS / T.7 (2ª época) 354s. dic. 1974
– SOBRE LUIS MARTÍNEZ, EL CUCO / T.8 (2ª época) 2s. jun. 1975
– LA ALTA PILOÑA / T. 9 (2ª época) 67s, dic. 1975
– DON CLAUDIO SÁNCHEZ-ALBORNOZ / T,11-12 (2ª época) 229s. dic. 1977
– PIÑOLE, MONTAÑERO Y “CERREDO” INOLVIDABLE / T.14 (2ª época)
2s. jun. 1978
– EL PICO VALDEPíN / T.29 (2ª época) jul. 1966
Otros
A partir del año 1948 se publicó el Boletín Torrecerredo, del que Lueje era
fundador, director y valedor, y que mereció general aprecio por su depurado
contenido y, sobre todo, por incluir los trabajos descriptivo literarios del pro-
pio Lueje, contribuyendo con ello a crear escuela y a consolidar los niveles
de la afición regional.
Se ha insistido mucho, y con total razón, sobre la altura moral de nuestro
amigo Lueje. Ya que solventes juicios externos tocaron el asunto con unani-
midad, solicito la venia del lector y, sobre todo la comprensión, una vez más,
del buen amigo, para no herir sus sentimientos de natural modestia, aunque
yo tuviera en el recuerdo ocasiones mil de llegar a idéntica conclusión favo-
rable, por casos contemplados personalmente por mí que me demostraron su
personalidad desbordante de cordialidad, de afecto, de nobleza, de inteligen-
cia, de sencillez y, sobre todo, de bondad y generosidad.
Finalmente, como remate y confirmación del espíritu amistoso y apertu-
rista de Lueje, bueno será recordar su pública opinión:
“La belleza natural es creación del Sumo Hacedor, y no para uso y dis-
frute privativo de unos privilegiados, sino para el pueblo entero. Siendo
esta la única y justa doctrina cristiana y humana a admitirse...”
(EL PAISAJE ES DE TODOS). Torrecerredo, junio de 1972
105
Carta de Claudio Sánchez Albornoz
remitida al presidente de Torrecerredo
Sr. D. José Luis Rubiera García en 1982.
Distinguido amigo:
He admirado y querido mucho a José Ramón
Lueje y he cruzado en tiempos juveniles los
Picos de Europa. Adoro las bellísimas montañas
de Asturias y me he deleitado siempre ora con-
templándolas de viso ora en las fotografías que
Lueje y Uds. me han enviado. Ténganme por
adherido al homenaje. Y procuraré complacerles
enviando una colaboración.
No olviden empero que avanzo hacia los 90 años
y que he estado y estoy enfermo.
¿Hasta cuándo me dan Uds. plazo?
28 agosto 1982
106
Álbum fotográfico
75 años del club en
imágenes
En una excursión a Peña Mea, 1932
... -1950
110
Esquí en Pajares, 1932
111
El Noi y el Boti con los hermanos Martinez y otros guías de Picos, 1945
... -1950
112
Guías de Picos en Caín, 1945
113
Félix Guisasola y su hijo César
... -1950
114
J. R. Lueje y Julio Gavito en Pandetrave, 1946
115
Llegando a San Isidro, 1949
... -1950
116
Llevando los restos de Pedro Pidal a Ordiales, 1949
117
Alicia M. Campillo, primera mujer que subió al Torrecerredo, 8/8/1950
1950 > 1959
118
Llegando al puerto de Pajares, 1950
119
En el Vízcares, 1951
1950 > 1959
120
Campamentos sociales, 1952
121
En Cabronero, 1957
1950 > 1959
122
Celebración del veinticinco aniversario
123
Entrega de premios, campeonatos sociales
1950 > 1959
124
Con Julián Delgado Úbeda
125
Entrega de premios, 1958
1950 > 1959
126
Firmas durante la celebración del 25 aniversario
127
En la Mazada, 1959
1950 > 1959
128
Regreso de la Santina
En la Rondiella
129
En Áliva, 1960
1960 > 1969
130
Fiesta social en la sala Acapulco, 1961
131
Campamento en el puerto de San Isidro, 1962
1960 > 1969
132
Refugio de San Isidro en construcción, 1965
133
1960 > 1969
134
Pico Colines, 1967
135
1960 > 1969
136
Refugio del jou de los Cabrónes, 1968
137
Pico Huevo de Faro, 1968
1960 > 1969
138
Excursión de Torrecerredo en Amuesa para colocar la imagen
de la Santina en nuestra cumbre titular.
En Bulnes, 1968
139
1960 > 1969
140
Misa en la cumbre de Torrecerredo, 1968
141
1970 > 1979
142
Llegando a la Torre de la Palanca, 1973
143
1970 > 1979
144
Grupo scout de Torrecerredo
145
1970 > 1979
146
Pico del Lago
147
1970 > 1979
148
Rincón del refugio de San Isidro en los años 70
Hacia Brañacaballo
149
1970 > 1979
Almagrera, 1974
150
Zona de Peña Vieja, 1974
151
1970 > 1979
152
Amador Ovejero, José Ramón Lueje, Julio Gavito, el Boti y Carlos Bourgón
153
1980 > 1989
Cornión, 1980
154
Senda del Arcediano, junio de 1980
155
1980 > 1989
156
En la canal Parda, septiembre de 1982
157
1980 > 1989
12 Semana de Montaña.
De izquierda a derecha: Emilio Martínez El Boti,
Emilio Ribera El Noi, Carantoña y Amador Fernández
158
En el cueto la Genciana, junio de 1984
159
1990 > 1999
160
En la collada Bonita
161
1990 > 1999
162
Peña los Tornos o Peña Crespa, octubre de 1996
163
1990 > 1999
164
Alto de Terreros, agosto de 1998
165
1990 > 1999
166
Zona de Peñamayor, 1999
167
+ 2000...
f
En Peña Maín, Febrero de 2000
168
En el pueblo de Páramo, abril de 2000
169
+ 2000...
170
Buzón dedicado a Bus en La Morra de Lechugales, octubre de 2002
171
+ 2000...
En Torrecerredo, 2002
172
Equipo juvenil de esquí, 2003
173
+ 2000...
174
En Arcenorio, septiembre de 2004
175
+ 2000...
176
Expedición al Aconcagua, 2005
177
+ 2000...
178
Homenaje a Simón y María, alrededores de Gijón, 2005
179