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Eje Temático 5 - Avanzado

La historia trata sobre una pañoleta tejida por la bisabuela Clementina que se decía daba buena suerte a quien la usara. La pañoleta pasó a la abuela Teresa y luego a la madre de Mildred, pero se perdió cuando Teresa se la prestó a una prima. Muchos años después, Mildred escucha la voz de su bisabuela Clementina diciéndole que encontrara la pañoleta escondida en el altillo, y efectivamente la encuentra intacta detrás de una viga.
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Eje Temático 5 - Avanzado

La historia trata sobre una pañoleta tejida por la bisabuela Clementina que se decía daba buena suerte a quien la usara. La pañoleta pasó a la abuela Teresa y luego a la madre de Mildred, pero se perdió cuando Teresa se la prestó a una prima. Muchos años después, Mildred escucha la voz de su bisabuela Clementina diciéndole que encontrara la pañoleta escondida en el altillo, y efectivamente la encuentra intacta detrás de una viga.
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Había una vez…

Lección 1: Cuéntame una historia

Lectura:

La pañoleta

Había una vez, hace mucho tiempo, en un lugar lejano, una familia muy especial que vivía en el
campo. La casa era muy grande y tenía muchas habitaciones. Esto que voy a relatar sucedió cuando
ya algunos de sus integrantes habían muerto. Me lo contó Mildred y le creo, porque le pasó a ella.

En esa familia, los hombres trabajaban el campo. Se sembraban algunos cereales que después
vendían en el molino cercano. También tenían un par de vacas, ovejas y aves de corral: pavos, patos
y gallinas. Desde luego, en la casa había una huerta y tenían árboles frutales de distintos tipos. Se
cosechaba lo suficiente como para alimentar la familia y también para vender en el mercado del
pueblo, donde los hombres llevaban sus productos una vez por semana.

Las mujeres se encargaban de las tareas de la casa: limpiar, cocinar y, además, coser y tejer las
prendas para la familia. También atendían la huerta y las aves de corral. Amasaban el pan y
envasaban las mermeladas hechas con las frutas de los árboles del fondo del fondo de la propiedad.

Mildred tenía dos hermanos y dos hermanas. Ella se había casado con un muchacho del pueblo y
tenía dos hijitas pequeñas, una de cinco años y la otra, de tres.

Me contó acerca de doña Clementina, su bisabuela, también de su abuela Teresa y de su mamá,


Maricarmen. En aquel entonces, era una costumbre reunir a los más pequeños de la familia junto al
fuego del hogar en las noches de invierno, para contarles historias de los antepasados inmigrantes.
Las mujeres de la casa los acompañaban mientras tejían. Cuando hubo muerto la bisabuela
Clementina a los 95 años, la familia quedó sumida en la tristeza y la recordaban a través de
anécdotas en las noches alrededor del fuego. Las madres y la abuela asombraban al grupo de niños
con anécdotas e historias cien veces repetidas, pero que dejaron huellas en las jóvenes mentes que
las recibían. La cultura del trabajo, la honestidad y los valores éticos estaban siempre presentes en
cada relato. No faltaban las aventuras ni las leyendas, aunque también se relataban sucesos
cotidianos de épocas lejanas.

Uno en especial los intrigaba y despertaba la curiosidad de la audiencia infantil. Parece ser que la
bisabuela Clementina, recién casada había tejido una pañoleta a la que le habían atribuido en la
familia ciertos poderes, decían: “Quien la usara siempre tendría buena suerte y la miseria jamás la
tocaría”. En su inocencia, los niños aceptaban sin chistar los atributos del tejido y ansiaban poder
usarlo algún día. ¿Quién sería la heredera? Seguramente, alguna de las tres nenas, porque “los
varones no usan pañoletas”. No obstante, si daba tanta suerte… estaban dispuestos a ponérsela,
aunque fuera a escondidas.

Sin embargo, todo no era tan sencillo pues había ciertas condiciones: la primera era que la persona
que la heredara no la podía regalar y ni siquiera, prestar a otra. La segunda indicaba que la posesión
era, pues, intransferible, no negociable, vitalicia y personal, al igual que su uso. Y la última alegaba
que quien la tuviera debía dedicarse siempre con responsabilidad a sus tareas, cualesquiera estas
fueran, en la casa o fuera de ella. Así, cuando murió doña Clementina, la codiciada prenda pasó a la
abuela Teresa y, cuando ella murió, la heredó su hija Maricarmen.
Pero entonces, se presentó un problema grande: la herencia se cumpliría… ¡si es que aparecía la
pañoleta! ¿Cómo dicen? ¿Que la pañoleta se perdió? Veamos qué había ocurrido. Dicen las malas
lenguas que habían contado la historia a quien quisiera escuchar que, un buen día muchos años
atrás, la abuela Teresa feliz poseedora de la pañoleta, a regañadientes hubo violado una de las
condiciones. Una prima suya, curiosa por saber si la tal pañoleta realmente tenía esos poderes, le
había rogado tantas veces con insistencia que se la prestara por un mes que, finalmente, Teresa
accedió. Cuando la prima, desengañada se la devolvió (desde luego sin haber recibido fortuna
alguna), su verdadera dueña la usó un par de veces… y se le hizo noche; literalmente, desapareció.
Revolvieron durante días toda la casa… ¡y nada! ¡Bien cara había pagado su imprudencia!

Pasó el tiempo y se olvidaron de la pañoleta. Solo se la mencionaba como una leyenda en ocasión de
las noches invernales, las noches de los cuentos, las historias y las anécdotas de la familia.

Un atardecer de verano, Mildred se recostó en el patio de la casa sobre un colchón de hierba fresca.
Descansaba de las tareas del día mientras esperaba a su esposo, que pronto regresaría del trabajo
en el campo. Sus dos nenas jugaban cerca, entretenidas con los bichitos de luz.

Por alguna extraña razón, recordó la vieja historia. ¿Qué habría sido de la pañoleta? De hecho, ella
nunca la había visto ya que no había nacido cuando ocurrió el desgraciado incidente de la pérdida.
Lo que sabía era que estaba tejida con una lana muy suave y lucía exquisitos dibujos. ¿Tendría en
verdad las ansiadas virtudes? No entendía si el tejido que poseía tales poderes había existido, o si
habría sido una historia inventada por la abuela Teresa para entretenerlos, al lado del fuego, en
aquellas largas noches frías.

De pronto, la conocida y amada voz de su bisabuela la sobresaltó; no sabía si había soñado o todo
era producto de su imaginación. Nuevamente, su hijita de tres años, parada a su lado, repetía con
insistencia: “¡Hola, mi querida Mildred! ¿Por qué no sacan la pañoleta del altillo? Yo misma, tu
bisabuela Clementina, la escondí detrás de la tercera viga del techo cuando tu abuela Teresa se la
prestó a la prima. ¡Es hora de rescatarla!”

Mildred se levantó como en un sueño y, a los tropezones, fue al altillo. Temblando, hurgó detrás de
la tercera viga y su mano tocó un envoltorio que retiró casi sin respirar. Varios pliegos de papel,
ahora con tierra y telarañas, protegían cuidadosamente, junto con hojas de laurel como antipolillas,
un tejido de lana muy suave con dibujos exquisitos. ¡La pañoleta estaba intacta!

(Marta Bina Estrada, fragmento adaptado del cuento “La pañoleta” pendiente de publicación)

Las narraciones forman parte de un género textual que permite contar acciones y eventos tanto
pasados, como presentes o futuros. Las acciones de una narración se organizan de manera tal que se
puede seguir un hilo conductor, muchas veces cronológico. La sucesión de eventos o acciones da
lugar a las secuencias narrativas.

Ahora bien, ¿cómo se compone una secuencia narrativa? Por lo general las narraciones se
estructuran de la siguiente manera: Situación inicial, Conflicto, Desarrollo y Desenlace.

En la situación inicial se introducen los personajes y el contexto de las acciones. El conflicto


representa un quiebre de la situación inicial y hace que la historia avance porque impulsa a la acción
a los personajes. El desarrollo corresponde a las reacciones de los personajes y a las acciones que
realizan para resolver el conflicto y restablecer el orden. Finalmente, el desenlace es la resolución
del conflicto, esta resolución puede ser total, parcial o incluso ser una no-resolución, es decir no se
restablece el orden inicial, sino que se instaura un nuevo orden en el que el conflicto es parte.

A su vez, las acciones que componen las secuencias narrativas pueden ser de dos tipos: principales o
núcleos narrativos y secundarias.

Los núcleos narrativos son las acciones que permiten el avance de la historia y de cuya presencia
depende la coherencia del relato. Es decir, son acciones que no se pueden quitar sin que pierda
sentido la narración y generalmente son realizadas por los personajes principales.

Las acciones secundarias, por otra parte, no son esenciales a la estructura y coherencia narrativas,
pero sí tienen su valor. Pueden aportar información sobre los personajes, descripción de los
ambientes y del contexto, conectar las acciones principales y ser indicadores de lo que habrá de
suceder luego en el relato, entre otras funciones.

Actividades:

1. Vuelve a leer el cuento e identifica el conflicto planteado.


2. Identifica las acciones principales y elabora la secuencia narrativa.

3. Ordena las acciones:


… Mildred escucha la voz de la bisabuela.
… la familia vive y trabaja en el campo.
… Teresa presta la pañoleta a su prima.
… fallece la bisabuela Clementina.
… los niños crecen escuchando las historias de las mujeres de la familia.
… Clementina se casa.
… Maricarmen no recibe la pañoleta.
… Clementina teje la pañoleta.
… la prima devuelve la pañoleta porque no le dio suerte.
… Mildred encuentra la pañoleta.
… la pañoleta desaparece y nadie puede encontrarla.

Hablemos de verbos en pretérito pluscuamperfecto

En unidades anteriores hemos trabajado con distintos tiempos verbales del modo indicativo, entre
ellos dos maneras de expresar acciones en pasado: el pretérito perfecto simple y el pretérito
imperfecto. En esta unidad veremos otros pretéritos de indicativo, lo que nos permitirá una más
amplia gama de posibilidades para las acciones pasadas. En esta lección nos abocaremos al pretérito
pluscuamperfecto. Es posible que ya lo conozcas e incluso que lo uses regularmente, aunque su
denominación suene complicada. Analicemos de dónde proviene este vocablo, pluscuamperfecto es
la conjunción de tres palabras del latín:

plus que significa más

quam que significa que

perfectus que significa perfecto

De esta manera podemos concluir que este tiempo verbal es un pretérito más que perfecto. Te
compartimos un dato de color sobre la palabra: solía usarse “pluscuamperfecto” como adjetivo y de
manera irónica para describir a alguien o a algo de quien se quería decir que era exageradamente
perfecto.

Este tiempo tiene dos usos principales:

1. Indicar que una acción pasada es anterior a otra acción también pasada.
Ejemplos: Rocío había buscado por todas partes hasta que encontró el anillo dentro de un
florero.
María Amparo entró al cine sola porque se había cansado de esperar a los demás.

2. Indicar una acción pasada anterior a un hecho o comentario actual. Este uso no es tan
extendido como el anterior, pero es igual de válido.
Ejemplo: Teresa no le había dicho a su esposo que hoy tienen reunión con los maestros de su
hijo menor.

Para verlo mejor, usamos esta línea temporal con los ejemplos:

Pretérito Pretérito Pretérito


pluscuamperfecto perfecto simple imperfecto Presente

Acción anterior a otra acción Acción en el Hecho o


pasada o hecho actual pasado comentario actual

Rocío había buscado por todas partes Encontró el anillo en el florero


María Amparo se había cansado de María Amparo entró al cine
esperar
Teresa no le había dicho Hoy tienen reunión con los maestros

Ellos no me habían contado


Conjugación:

Este es uno de los tiempos compuestos del español, es decir que tiene un verbo auxiliar conjugado
seguido del participio de la acción indicada. En español el verbo auxiliar es haber. Dijimos en otras
oportunidades que haber solamente se conjuga en tercera persona del singular en todos los
tiempos, pero eso no aplica cuando funciona como verbo auxiliar. En este caso se conjuga en todas
las personas gramaticales y en todos los tiempos.

Pronombre de
sujeto

yo
auxiliar haber
tú/vos conjugado en participios
pretérito
él/ella/usted
imperfecto
nosotros/nosotras

vosotros/vosotras

ellos/ellas/ustedes

Persona gramatical Verbo auxiliar Verbo principal


yo había
tú/vos habías cantado
él/ella/usted había entendido
nosotros/nosotras habíamos escrito
vosotros/vosotras habíais
ellos/ellas/ustedes habían

Actividad:

1. Marca los verbos conjugados en pretérito pluscuamperfecto en el cuento “La pañoleta”.


2. Elige cinco de ellos y completa la siguiente tabla:

Verbo Infinitivo Persona Función


conjugado gramatical

3. Explica el significado de las frases subrayadas en el texto.


………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
4. Ahora que has fijado el significado de las frases del punto anterior, escribe oraciones usando
cada una de ellas.
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………
………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Repasemos

En esta lección tuvimos la oportunidad de leer un cuento de la Dra. Marta Bina Estrada, una autora
local de la comunidad de Libertador San Martín (donde se ubica la Universidad Adventista del Plata).
También pudimos identificar acciones en pretérito pluscuamperfecto y diferenciar el uso de este
tiempo verbal, en conjunción con los pretérito perfecto simple e imperfecto estudiados en lecciones
anteriores. También pudimos revisar las secuencias narrativas y la estructura de los relatos desde las
acciones que los componen. Asimismo, pudimos trabajar en la expansión de nuestro vocabulario en
español y en mejorar nuestra comprensión lectora en esta lengua.

Lección 2: Hablemos más de momentos en el pasado

Escucha con atención la lectura del siguiente cuento de una escritora local, María Elena Pastorini:

Guion para audio/video de la lectura de un cuento: deberíamos poner un ícono para identificar
audio/video

Situación 1

Narrador:

Leyendas entrerrianas

Los avatares del tordo

En el principio de Todo (ignoro de qué principio o de qué todo hablamos) el Todopoderoso Creador
de lo que existe y, por ende, de este planeta azul (es decir la Tierra) había separado las aguas dando
origen a vastos continentes y más vastos océanos. Cuando hubo terminado, sobre aquellos
continentes los animales terrestres de toda especie comenzaron a acomodarse, unos acá en los
montes, otros allá en los llanos.
En una de las etapas de este colosal proceso el Todopoderoso Creador de todo lo que existe notó la
existencia de una nutrida bandada de aves que no encontraban espacio donde asentar sus pies. Por
ello y dado a su proclividad a la misericordia el Todopoderoso Creador de todo lo que existe había
convocado a los genios de dos caudalosos ríos (los que serían conocidos más tarde como el Uruguay
y el Paraná) para que entre ambos acumularan una buena cantidad de limo, uno a su margen
derecha y el otro a su margen izquierda.

También recurrió al genio del sol para que con su poderoso calor asolara el yermo y, cuando este
hubo terminado su misión, fue el turno del genio del viento quien finalizó la tarea conformando un
espacio de llanura sedimentaria originada por la erosión, surcada de múltiples arroyos y levemente
ondulada en forma de lomadas y cuchillas. Este espacio fue provisto de montes de espinillo, chañar,
tala y otras especies. En este proverbial territorio (conocido luego como Provincia de Entre Ríos) las
aves comenzaron a ubicarse en su hábitat y quien más quien menos encontró su cobijo.

Dada que esta tarea se volvió trabajosa y muchas de las aves se sentían desorientadas el gran genio
protector de la flora y la fauna silvestre solicitó la ayuda de una comisión de expertos para que
instruyeran a todas las aves en la construcción de nidos, orientándolos en el uso de materiales
diversos y adecuados para el reciclaje, como hojas secas, ramas, hilos, pelos, barro, piedras y
muchos más. Para esto convocaron a todas las aves a una convención ad hoc.

Simultáneamente, Doña Vizcacha, personaje que por su astucia había logrado una gran influencia en
toda la región, organizó una fiesta a la que invitó a todas las especies de aves, mamíferos, insectos y
a todo bicho farandulero que se le cruzó por el camino.

Todas las aves encontraron alguna excusa para no asistir a la fiesta, dada la urgencia y prioridad del
tema a considerar en la reunión que había convocado el genio protector de la flora y la fauna
silvestre. Pero no así el señor tordo y su señora torda quienes, proclives al divertimento, decidieron
asistir pensando que ya verían cómo construir su nido. Y es así que pasaron todo ese día y su noche a
puro canto, baile, comida y bebida, al son del canto de ranas y grillos.

Al otro día el señor tordo y la señora torda, medio soñolientos y cansados por el trajín nocturno,
observaron que todos sus congéneres y cada uno a su modo —la paloma con ramitas en las
horquetas de los árboles, el picaflor colgando su cestito tejido en las enredaderas, el hornero sobre
troncos con su casita de barro, y así todos los demás— estaban cómodos e instalados en sus
respectivos nidos.

—¿Qué haremos? —preguntó el señor tordo a la señora torda.

—Ah, no sé —contestó con desenfado ella—, pero lo que sí sé es que ya estoy por aovar.

Es así que ambos decidieron parasitar el nido de otra ave y viendo a una pareja de tacuaritas
distraídas ¡zas! la señora torda depositó sus huevos en aquel nido. Pasaron los días, la mamá
tacuarita empolló los huevos y luego alimentó a los intrusos. Cuando hubieron pasado todavía más
días mamá torda y papá tordo vinieron a buscar a sus hijitos, que contentos abandonaron el nido
ajeno y se fugaron con la bandada de tordos.

Desde entonces los tordos colocan sus huevos en nidos de muchas otras especies y continúan con
esta práctica abusiva hasta el día de hoy.

(María Elena Pastorini, adaptado del cuento “Los avatares del tordo” pendiente de publicación)
Actividades:

1. ¿Cuál es el tema del texto que escuchaste?


2. ¿Puedes establecer la secuencia narrativa del relato?
3. ¿Qué son las leyendas?
4. Busca alguna leyenda o cuento tradicional típico de tu región y realiza un plan de escritura
para socializar durante el momento de encuentro con las tutoras.
5. Identifica en el cuento cuándo se habla de acciones anteriores a otras acciones en el pasado.
6. ¿Reconoces los tiempos verbales utilizados en la narración?

Hablemos del pretérito anterior de indicativo

Seguramente prestaste atención y en algunos momentos del relato habrás notado que se usa una
forma del verbo haber diferente de las que vimos hasta ahora. Por ejemplo, “Cuando hubieron
pasado todavía más días mamá torda y papá tordo vinieron a buscar a sus hijitos…”.

En ese ejemplo encontramos dos verbos conjugados hubieron pasado y vinieron. Es sencillo
identificar el segundo porque expresa una acción totalmente acabada en el pasado y porque el
pretérito perfecto simple es casi con certeza el primer tiempo pasado que aprendiste al empezar a
estudiar español. Ahora bien, ¿qué sucede con el otro? Notamos que es un tiempo compuesto y que
es diferente del pluscuamperfecto que ya conocemos, aunque parece funcionar de manera similar.

El tiempo verbal que nos ocupa en esta lección se llama pretérito anterior y, como su nombre lo
indica, expresa una acción en el pasado anterior a otra acción en el pasado. ¿En qué se diferencia del
pretérito pluscuamperfecto? La diferencia es notoria: este pretérito se utiliza para indicar una acción
totalmente terminada en el pasado e inmediatamente anterior a otra acción también terminada en
el pasado. Es decir, solamente puede usarse en relación con el pretérito perfecto simple, en tanto
que el pretérito pluscuamperfecto funciona tanto con pretérito imperfecto como con pretérito
perfecto simple.

Otra diferencia se da en el verbo auxiliar. En el pretérito pluscuamperfecto haber se conjuga en


pretérito imperfecto, en el pretérito anterior lo hace en pretérito perfecto simple. De allí que
digamos es una acción completamente terminada que ocurre antes de otra acción también pasada.

Conjugación:

Pronombre de
sujeto

yo
auxiliar haber
tú/vos conjugado en participios
pretérito
él/ella/usted
perfecto
nosotros/nosotras simple

vosotros/vosotras

ellos/ellas/ustedes
Persona gramatical Verbo auxiliar Verbo principal
yo hube
tú/vos hubiste cantado
él/ella/usted hubo entendido
nosotros/nosotras hubimos escrito
vosotros/vosotras hubisteis
ellos/ellas/ustedes hubieron

Algo importante a tener en cuenta en relación con el uso de este tiempo verbal es que
prácticamente ha caído en desuso con el correr del tiempo y los hablantes del español prefieren usar
el pretérito perfecto simple para acciones terminadas y el pluscuamperfecto para dar idea de acción
anterior a otra. Sin embargo, vamos a encontrarlo tanto en textos literarios como en textos
académicos.

Pretérito Pretérito
Presente
anterior perfecto simple

Acción terminada y Acción completamente


anterior a otra acción terminada en el pasado
pasada

Cuando hubieron pasado todavía más días mamá torda y papá tordo vinieron a buscar a sus hijitos

Si consideramos el uso del pretérito anterior, entendemos por qué suele ir acompañado por
expresiones que indican inmediatez, tales como: apenas…, enseguida que…, tan pronto como… y no
bien…, entre otras.

Ejemplos: No bien hubo terminado el nido, vinieron los tordos a dejar sus huevos.

Apenas hubo terminado el nido, vinieron los tordos a dejar sus huevos.

Enseguida que hubo terminado el nido, vinieron los tordos a dejar sus huevos.

Actividad:

1. Completa cada oración con verbos en pretérito pluscuamperfecto o en pretérito anterior de


indicativo. Además, vas a necesitar usar verbos en pretéritos perfecto simple e imperfecto.
a- Apenas el Creador ____________________, los animales terrestres
____________________ por la tierra. (terminar; distribuirse)
b- Ya ____________________ la convocatoria para la reunión cuando la Vizcacha
____________________ a todos a su fiesta. (recibir; invitar)
c- Los tordos ____________________ que todos los demás pájaros
____________________ sus nidos. (notar; construir)
d- La torda ____________________ para poner sus huevos, apenas
____________________ la tacuarita. (aprovechar; distraerse)
e- La tacuarita ____________________ a todos los polluelos, incluidos los torditos cuando
____________________ los tordos a llevarse a sus crías. (cuidar; venir)
Actividad oral: comenta la trama de los relatos leídos y escuchados en estas lecciones ¿Puedes
identificar los distintos tiempos verbales usados en ellos? Prepara un relato para contar en el
encuentro presencial.

Repasemos

En esta lección revisamos los usos del pretérito anterior de modo indicativo y vimos su relación con
el pretérito perfecto simple. Asimismo, pudimos trabajar sobre el grado de comprensión lectora
requerido para entender un texto medianamente extenso, al tiempo que revisamos los
conocimientos adquiridos en la lección anterior sobre secuencias narrativas y la estructura de un
relato.

Lección 3: Dejemos pasar el tiempo

Lectura:

Esperanzas estivales

—¡Marita! ¡Marita! ¿Dónde se habrá metido esta nena? ¡Marita!

Los gritos de Adela se oían por toda la casa. Era casi la hora de la comida y la niña no aparecía. Adela
y los demás sabían cuánto molestaba al patrón cuando se sentaba a la mesa y toda la familia no
estaba pronta para empezar a comer. La señora siempre de buena manera intentaba cubrir a los
más jóvenes, pero era más fácil atrapar el viento que calmar a don Braulio.

—Adela, trae a Marianela a la mesa cuanto antes —exigió la señora.

—Eso intento, señora Marcela…

—Pues intenta con más ganas, criatura, que no estamos para otro almuerzo de reproches. —Y
agregó como para sí—: Si alguien me hubiera dicho que tener que cuidar de la casa, un marido y
cuatro hijos era tan cansador, me lo habría pensado mejor…

Adela prefirió no comentar que era mucho más fácil cuando una tenía cocinera, niñeras, jardinero y
mucamas, pero ¿qué sabía ella de manejar una casa elegante? Su único ejemplo era el de su madre
que en su pequeña chacra había criado siete hijos y que siempre andaba con un pequeño en brazos
y otro colgado de sus ropas mientras lavaba, cocinaba, cuidaba la huerta o daba de comer a las
gallinas. Adela, si pudiera elegir, preferiría ser fina y elegante como la señora Marcela. Podía
imaginarse en la cabecera de la mesa y hablando con su esposo de negocios y de salidas al club
social… ¡Ah! Cómo disfrutaría y nunca estaría enojada o triste y…

—¡Adela!

La urgencia en la voz de la cocinera la sacó de sus ensoñaciones.

—¿Qué pasa? ¿Para qué me llamaste?

—El señor Braulio está por llegar y los niños no están listos para sentarse a la mesa, ¿quieres perder
el trabajo?

—No, es que no encuentro a Marita.


—Marianela se habrá tendido a leer debajo de algún árbol del patio. Ve a buscarla allí.

—Sí, gracias, Olivia.

—Recuerda que, si hubieras estado atenta a todos los niños y no soñando con los ojos abiertos, no
habrías perdido a uno cada día de esta semana.

Refunfuñando la jovencita salió a la galería que daba al patio y el calor del mediodía de estío la
golpeó cuando dejó la frescura de la casona; pronto vio una cinta celeste que, delatora, colgaba de la
higuera. Se acercó y allí estaba Marianela, sentada cómodamente en la horqueta del árbol con un
libro abierto en sus manos.

—¡Marita! Baja inmediatamente de allí. Dice tu madre que ya es hora de almorzar.

—Pero… Adela… Solo déjame un ratito más, hasta terminar este capítulo.

—No, señorita. Te bajas ya mismito que seguramente habrá llegado tu padre y no quieres que hoy te
toque el reclamo.

—Ya me bajo —contestó la niña mientras dejaba su cómoda posición en la cuna natural de la
higuera y agregó con cierto retintín—: ¿sabes que decir “ya mismito” no es propio de gente
educada, cierto?

—¿Y es educado dejar a media casa llamarte a gritos por mucho rato?

La niña acomodando el vestido de pálido celeste que llevaba, entregó el libro a Adela, quien volvía a
atar la cinta que intentaba sin mucho éxito mantener peinados los cabellos infantiles.

—Dime, Adela, si hubieras podido elegir, ¿qué habrías estudiado?

—Me hubiera gustado ser modista como la hija de la señora Márquez, la que cose los vestidos de las
señoras del club social.

Mientras caminaban hacia la casa, Marianela tomó la mano de la joven niñera y con gesto decidido
prometió:

—Si lo logras, de aquí a algunos años yo ya habré terminado la escuela y seguramente seré doctora
en medicina. Entonces te contrataré y coserás todos mis vestidos, Adelita.

—Y yo te diré: “Adelante, doctora Marita, ¿para qué ocasión quiere este nuevo vestido?”

—No, Adela, me dirás: “Adelante, doctora Marianela” porque es más serio. Luego me mostrarás
telas de mil colores y sedas muy finas y yo elegiré los modelos más bonitos para salir a pasear y para
tomar el té con mamita. Te diré que quiero ese vestido nuevo para ir al teatro o al cine.

Entre risas, ambas entraron a la casa donde se escuchaban los pasos apresurados de toda la familia
rumbo al comedor diario. Adela no sabía si lograría estudiar mientras trabajaba para ayudar a su
madre y hermanos pequeños, pero la certeza de la pequeña Marita, le daba esperanzas.

Actividades:

1. En este cuento costumbrista, encontramos un cuadro donde se distinguen distintos


personajes y realidades sociales. ¿Quién es protagoniza el relato? ¿Cómo el título nos
introduce a la temática desarrollada en el texto?
2. En el texto hay frases y palabras y subrayadas, busca o consulta con las tutoras acerca de
cada uno de los significados para ampliar así tu conocimiento del vocabulario puesto en
práctica en esta lengua.
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Hablemos del futuro

Hemos visto en anteriores unidades que hay varias maneras de expresar acciones futuras en
español. Ya nos ocupamos de revisar el futuro perifrástico y el futuro simple e incluso al trabajar con
el presente de indicativo dijimos que posibilita hablar de acciones que están en el futuro con los
correspondientes marcadores temporales.

Ejemplos: Vamos a leer cuentos de autores argentinos.

Leeremos cuentos de autores argentinos.

Leemos cuentos de autores argentinos desde el próximo lunes.

Probablemente notaste al leer “Esperanzas estivales” un par de tiempos verbales que no hemos
estudiado hasta ahora. Por ejemplo, “¿Dónde se habrá metido esta nena?”. Este tiempo verbal es el
futuro compuesto de indicativo.

El futuro compuesto se forma con el verbo auxiliar haber conjugado en todas las personas
gramaticales en futuro simple + el participio de la acción que se quiere expresar:

verbo haber en futuro simple + participio

yo -é
tú/vos -ás
él/ella/usted -á
nosotros/nosotras habr- -emos participio
vosotros/vosotras -éis
ellos/ellas/ustedes -án

Veamos con ejemplos de cada una de las conjugaciones:

Persona gramatical Verbo auxiliar Verbo principal


yo habré
tú/vos habrás cantado
él/ella/usted habrá entendido
nosotros/nosotras habremos escrito
vosotros/vosotras habréis
ellos/ellas/ustedes habrán
Por otra parte, el futuro compuesto tiene varias funciones:

1. Se usa para hablar de una acción futura anterior a otra acción que también es futura.
Ejemplo: Ellos habrán comprado la casa antes de que nosotros terminemos la carrera.

Futuro perifrástico
Presente Futuro compuesto

Futuro simple
Acción futura
anterior a otra Acción futura
acción futura

2. Se usa para indicar estimaciones, posibilidades, dudas o hipótesis en el pasado o en el


futuro. Generalmente en este caso los verbos están en modo indicativo y el verbo principal
suele ser uno de entendimiento.
Ejemplo en el pasado: El profesor estima que los alumnos ya habrán entregado la tarea.
En este ejemplo vemos que hay un plan de los alumnos de entregar la tarea en determinado
horario y el profesor estima que ese plan se cumplió.

Ejemplo en el futuro: El profesor estima que el viernes para esta hora los alumnos ya habrán
entregado la tarea.
En este ejemplo se entiende que el plan aún no se realiza porque aparece un marcador
temporal. Es decir, el futuro se indica con adverbios y marcadores temporales de futuro.

3. Ahora bien, hay casos en los que el verbo de entendimiento se reemplaza por expresiones
de duda como tal vez, posiblemente, quizás y probablemente, entre otras. Veamos cómo
quedan las oraciones de ejemplo que vimos en los puntos anteriores:
Ejemplo en el pasado: Quizás los alumnos ya habrán entregado la tarea.
Ejemplo en el futuro: Probablemente el viernes para esta hora los alumnos ya habrán
entregado la tarea.

4. Se usa para hacer preguntas retóricas, es decir, aquellas que no esperan una respuesta.
Ejemplo: Así como viene el mundo, ¿adónde habremos ido a parar en unos años más?

5. Se usa en expresiones que indican fastidio, molestia o indignación de parte del emisor.
Ejemplo: ¡Se habrá vista tamaña maldad! Mira que romper los juegos infantiles de la plaza…

6. Se usa en oraciones con un solo verbo en las que un adverbio de tiempo u otro marcador
temporal expresa idea de futuro.
Ejemplo: En 2025 ya habremos terminado de construir nuestra casa.
Hablemos de oraciones condicionales en el pasado

En la tercera unidad revisamos los usos del condicional simple de indicativo para hablar de
posibilidades en el futuro. En esta lección aprenderemos la manera de expresar posibilidades y
deseos en el pasado.

Como vimos anteriormente las oraciones condicionales en futuro se construyen con tiempos
verbales simples: condicional + [si/que] + pretérito imperfecto de subjuntivo

condicional + infinitivo

Ejemplos: Ganarías más premios si participaras de más concursos de poesía.

Me gustaría ganar un concurso literario.

Ahora bien, las oraciones condicionales con sentido de pasado se construyen con tiempos
compuestos, es decir que tienen el verbo haber como auxiliar.

verbo haber en condicional simple + participio

yo -ía
tú/vos -ías
él/ella/usted -ía
nosotros/nosotras habr- -íamos participio
vosotros/vosotras -íais
ellos/ellas/ustedes -ían

Veamos con ejemplos de cada una de las conjugaciones:

Persona gramatical Verbo auxiliar Verbo principal


yo habría
tú/vos habrías cantado
él/ella/usted habría entendido
nosotros/nosotras habríamos escrito
vosotros/vosotras habríais
ellos/ellas/ustedes habrían

Veamos ahora algunos usos de este tiempo verbal:

1. Oraciones formadas solo con el condicional compuesto


Ejemplo: Antonio: ¿Cómo habríamos resuelto el problema sin ese libro?
Raúl: En realidad no lo habríamos resuelto.

2. Oraciones que tienen el condicional compuesto como verbo principal y como verbo
secundario el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo (este tiempo verbal, se estudia más
adelante en profundidad) precedido del nexo si.
Ejemplos: Habrías llegado para el inicio de la función si hubieras salido a tiempo de casa.
Habríamos disfrutado mucho más de esas vacaciones si no hubiese venido con
nosotros Esteban.
(Como puedes observar el pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo tiene dos formas: una
terminada en –iera y la otra terminada en –iese).
3. Oraciones que empiezan con el conector discursivo a no ser por o a no ser porque.
Ejemplos: A no ser por estar enfrascada en la lectura, Marita habría respondido a Adela.
A no ser porque leía concentradamente, Marita habría respondido a Adela.

4. Oraciones que indican un deseo en el pasado.


Ejemplos: ¡Cómo me habría gustado estudiar música!
¡Cuánto habrían deseado compartir más tiempo juntos!

5. Oraciones en las que una condición pasada influye en otra presente o futura.
Ejemplo: Me habría gustado que traigas los libros para Norma.

Actividades:

1. Lee nuevamente el cuento “Esperanzas estivales” y marca los verbos conjugados en los dos
tiempos estudiados en esta lección.
2. Indica la función que cumplen los verbos que señalaste en el ejercicio anterior:

Verbo conjugado Tiempo verbal Función

Hablemos de estimaciones e hipótesis

Luego de ver los usos del futuro compuesto y del condicional compuesto de indicativo, podemos
comprobar que ambos tiempos permiten la formulación de hipótesis y la expresión de estimaciones.
Es bueno recordar que no son los únicos tiempos verbales que admiten este uso

Hipótesis

Futuro simple No estoy seguro de su edad. Tendrá unos cuarenta años.

Futuro compuesto No estoy seguro de su edad. Habrá cumplido cuarenta


años.

Condicional simple La última vez que la vi tendría unos cuarenta años.

Condicional compuesto Hoy Marlene habría tenido unos cuarenta años.

Hablemos de la palabra propia y de la ajena


El estilo directo se usa para reproducir con exactitud el discurso propio o ajeno. Las marcas gráficas
de este estilo son las comillas (“ ”) y los dos puntos (:)

Ejemplo: Y yo te diré: “Adelante, doctora Marita, ¿para qué ocasión quiere este nuevo vestido?”

Y yo te diré: Adelante, doctora Marita, ¿para qué ocasión quiere este nuevo vestido?

El estilo indirecto es cuando repetimos la idea del discurso ajeno o incluso del propio, pero no
necesariamente de manera textual. En este caso se usa el conector discursivo que y se adecúan los
verbos y pronombres para evitar la pérdida de coherencia discursiva.

Ejemplo: Le dije que quería ese vestido nuevo para ir al teatro.

Tanto en un estilo como en el otro, se usan los verbos declarativos también conocidos como verbos
del decir o verbos dicendi (por ejemplo: aclarar, añadir, destacar, enfatizar y opinar entre otros). En
el caso del discurso referido, funcionan como verbos de la acción principal y la acción secundaria
puede expresarse en modo indicativo o en modo subjuntivo.

Verbo principal Verbo secundario Uso Ejemplos

Aclaró que estudiaba español.


El verbo secundario da Añadió que estudiaba español.
Modo indicativo idea de enunciación. Destacó que estudiaba español.
Enfatizó que estudiaba español.
Verbos del decir

El verbo secundario da Señaló que estudies español.


Modo subjuntivo idea de instrucción. Suplicó que estudiaras español.

A continuación, revisaremos algunas reglas de funcionamiento del estilo directo y del estilo
indirecto. Es necesario para una comunicación efectiva que comprendamos cómo el funcionan los
tiempos verbales, los marcadores temporales y espaciales aprendidos oportunamente y los cambios
pronominales y verbales que pueden darse en el pasaje de un estilo al otro.

1. Relación entre los tiempos verbales:

Discurso directo Discurso indirecto

Presente Verbo del decir en presente + que + verbo secundario en


presente.

Verbo del decir en pretérito perfecto simple + que + verbo


secundario en pretérito imperfecto.

Pretérito perfecto simple Verbo del decir en pretérito perfecto simple + que + pretérito
pluscuamperfecto.

Pretérito imperfecto Verbo del decir en pretérito perfecto simple + que + pretérito
imperfecto.
Pretérito pluscuamperfecto Verbo del decir en pretérito perfecto simple + que + pretérito
pluscuamperfecto.

2. Cuando la oración en estilo directo indica una acción pasada, al pasar al estilo indirecto
también debe conservarse el uso del pasado.
Ejemplo: El lunes Romina dijo: quiero que me entreguen las tareas.
Romina dijo el lunes que quería que le entregasen las tareas.

3. Si la oración en estilo directo está en modo imperativo, entonces corresponde que la oración
en estilo indirecto se conjugue en modo subjuntivo
Ejemplos: Romina dijo: Entréguenme las tareas.
Romina dijo que le entreguen las tareas.
Romina dijo que le entregaran las tareas.

4. Algunas veces es necesario agregar el conector si en el estilo indirecto cuando se hace una
pregunta en el estilo directo y la respuesta puede ser afirmativa o negativa.
Ejemplo: Romina les pregunto: “¿Me entregan las tareas?”
Romina les preguntó si le entregaban las tareas.

5. En el caso de oraciones negativas si los verbos principal y secundario refieren a una acción
en pasado, al pasar al estilo indirecto es necesario conjugar el verbo secundario en pretérito
pluscuamperfecto de indicativo.
Ejemplo: Martín aseguró: “no escuché ningún ruido esa noche”.
Martín aseguró que no había escuchado ningún ruido aquella noche.

6. Si no hay cambio de sujeto gramatical, al pasar al estilo indirecto no se cambia el modo.


Ejemplo: Adela dice: “Quiero verme elegante y sofisticada”
Adela dice que quiere verse elegante y sofisticada.

7. Si hay cambio de sujeto gramatical, al pasar al discurso referido el verbo secundario se


conjuga en subjuntivo.
Ejemplo: Adela, necesitas hablar mejor.
Adela es necesario que hables mejor.

8. En el caso en que el verbo principal esté conjugado en pasado y el secundario, en futuro; al


pasar al estilo indirecto el verbo secundario se conjuga en condicional simple de indicativo.
Ejemplo: Marianela se cuestionó: “¿Qué estudiaré cuando sea mayor?”
Marianela se cuestionó que qué estudiaría cuando fuera mayor.

Actividad de escritura: Para dar cierre a estas cinco unidades de aprendizaje, ahora debes escribir un
cuento realista o un cuento tradicional de una extensión que no supere las 700 palabras. Recuerda
utilizar todos los recursos que hemos aprendido hasta aquí, tanto gramaticales como discursivos y
de estilo.
Repasemos

En esta unidad aprendimos acerca de los usos del pretérito imperfecto y del pretérito
pluscuamperfecto y del pretérito anterior de modo indicativo; también estudiamos otras formas que
5 Futuro
se usan para indicar acciones futuras y acciones condicionales en el pasado. Asimismo, revisamos
10 Pretérito perifrástico
características propias del2 discurso
Pretéritodirecto y del discurso indirecto. 7De
Futuro
igual manera, pudimos
anterior perfecto simple
trabajar con el concepto de secuencia narrativa y1las acciones quecompuesto
Presente la componen. Finalmente, para
facilitar el repaso de los tiempos verbales y sus funciones, a continuación, tienes una línea temporal
con los que hemos aprendido y repasado hasta aquí del modo indicativo:
6 Futuro simple
3 Pretérito
4 Pretérito imperfecto
pluscuamperfecto

9 Condicional 8 Condicional
compuesto simple

Resumamos:
Presente: acciones habituales, verdades generales, con sentido de futuro
(acompañado de marcadores temporales).
Pretérito perfecto simple: acciones iniciadas y terminadas completamente en el
pasado, puede tener marcadores temporales específicos.
Pretérito imperfecto: acciones que iniciaron y continuaron en el pasado,
marcadores temporales imprecisos.
Pretérito pluscuamperfecto: acciones pasadas anteriores a otras acciones en
pasado.
Futuro perifrástico: verbo ir conjugado + a + infinitivo, acciones posibles en el
futuro.
Futuro simple: acciones de cumplimiento seguro en el futuro o posibilidades en el
presente.
Futuro compuesto: acciones futuras anteriores a otras acciones en el futuro,
hipótesis o posibilidades.
Condicional simple: acciones cuyo cumplimiento depende de una condición
determinada.
Condicional compuesto: acciones cuyo cumplimiento dependía en el pasado de
una condición, pero que ya no son posibles.
Pretérito anterior: acciones pasadas completamente terminadas e
inmediatamente anteriores a otras acciones terminadas en el pasado.

Evaluación
Esta evaluación va a ser un tanto diferente de las anteriores porque es una integración de los
saberes adquiridos en las cinco unidades del curso. Vas a encontrar ejercicios para reforzar el
conocimiento de todos los temas trabajados hasta este momento.

1. Completa el texto con los verbos conjugados en presente de indicativo:


Ángela ______________ (estudiar) Administración en una prestigiosa universidad. A finales
de 2022 ______________ (graduarse) y ______________ (irse) por un año como voluntaria
a Indonesia. ______________ (saber) que no ______________ (ser) sencillo insertarse en el
mundo laboral, pero ______________ (decir) que si no lo ______________ (hacer) ahora
que ______________ (tener) juventud, cada vez ______________ (ir) a ser menos probable
alcanzar ese objetivo.

2. Clasifica los verbos del ejercicio anterior en regulares e irregulares:

Verbos regulares Verbos irregulares

3. Escribe oraciones según se indique en cada caso:


a- Oración que exprese rutina o hábito.
b- Oración en presente de indicativo que dé idea de acción futura.
c- Oración que indique un presente histórico.

4. a- Lee el siguiente fragmento del cuento “Con humor a lo Macedonio”:


—¿Te acordás de doña Hermenegilda, la vecina de la otra cuadra? Ayer vinieron unos
motochorros y la asaltaron. Bueno, eso es lo que ella creía, pero era para devolverle la
cartera que le habían robado la semana pasada.
—Se arrepintieron. ¡Qué honestos!
—Lo gracioso del caso es que la cartera no era de ella sino de doña Rosa, la de la otra
esquina. Estos motochorros son el colmo de despistados.
—¿Y doña Hermenegilda sabía de quién era la cartera?
—No, pero decí que tenía los documentos en el bolsillito interior.
—¡Entonces se la devolvió; qué bueno!
—Nooooo… Decidió quedársela con toda la plata que había adentro; total, la vecina ya
la daba por perdida.
Y este cuento se ha acabado, porque en lo mejor del diálogo… ¡me desperté!
(Marta Bina Estrada, fragmento adaptado)
b- Indica los objetos directos que sustituyen los pronombres marcados en el texto.
Ejemplo: la asaltaron - - > Objeto directo de persona: doña Hermenegilda

5. Completa los espacios con verbos en el tiempo y persona gramatical adecuados e indica si la
oración tiene sentido de condición, de deseo o de posibilidad:

ORACIÓN SENTIDO DE…


¿Me pasarías los anteojos? (pasar; tú) deseo
Si estudiáramos en serio, no …………………… que preocuparnos por
aprobar el examen. (tener; nosotros)
Ellos ……………... que visitaras a tu familia más a menudo. (querer)
Anabela comenta que le ……………………. una celebración inolvidable si
se lo pidiera. (preparar; ella)
¿En qué …………………… si tuvieras un millón de dólares? (invertir)

6. Elige la opción correcta:


a- La conjugación en pretérito perfecto simple del verbo introducir para la segunda
persona singular es …
… introduciste
… introducistes
… introdujiste
… introdujistes
b- La conjugación en pretérito perfecto simple del verbo constituir para la tercera persona
singular es …
… constituió
… constituó
… constituyó
… ninguna de las opciones es correcta
c- En español usamos construcciones relativas cuando …
… queremos expresar información faltante y necesaria a un término de la oración
… queremos expresar información adicional a un término de la oración principal

7. Lee el siguiente cuento y luego completa la secuencia narrativa:


Entre brumas y madrugadas llegamos a este final

La madrugada neblinosa se había colado en el boliche de José. El cuarteto hacía sonar una
milonga que bailaban tres parejas. Justo estaba sentado en un rincón, sobre una silla
desvencijada, se limpiaba las uñas con la sevillana. Estaba aburrido, pero también algo
achispado por la caña que había tomado. Los ojos vidriosos y la sonrisa sobradora eran una
muestra de ello.

En forma recta y atravesando el patio polvoriento se encontraba Alejo. Siempre bien


arreglado. Alpargatas limpias, pantalón campero color caqui, camisa a cuadros y pañuelo
rojo anudado al cuello. Todos sus pañuelos de cuello eran de color rojo, su color preferido.
Peinado con agua florida, cada tanto se levantaba un mechón que caía sobre la frente, con el
talón de la mano. Miraba risueño las parejas bailaban la milonga, sudando a mares, aunque
había refrescado y un abundante rocío caía sobre los alrededores.

Desde lejos se divisaba la bailanta por la luz de los faroles y el polvo denso que se veía flotar
en el aire. En los zanjones de alrededor cantaban ranas y sapos. Era sábado y este ya estaba
terminando. Tendrían que esperar toda la semana para volver a milonguear.

Justo y Alejo esperaban. Cada uno en su rincón. Por momentos miraban la tela de arpillera
que cubría la entrada para que no fisgonearan los curiosos. Otras veces miraban el reloj de
cadena o la cantidad de bebida que quedaba en el vaso, pero nunca se cruzaban las miradas.
La pasión los dominaba. El amor por una mujer los separaba.

Todos los sábados había sido igual. Uno que espiaba al otro, este que vigilaba al primero.
Las madrugadas los encontraban en el puerto, cargando bolsas. Ignorándose mutuamente.
La bruma intensa no permitía verse los rasgos, pero ellos se reconocían… y se evitaban.

Cierta noche, apenas hubo llegado la madrugada en el boliche de José se alborotaron los
concurrentes. Se descorrió la arpillera y entró una mujer hermosa que por su forma de mirar
abierta y desvergonzada se adivinaba que era de vida licenciosa. Ella moviendo
provocativamente las caderas se acercó a Justo y colocó sus manos sobre las de él que,
sudorosas, esperaban con ansias ese contacto.

Justo desvió la mirada hacia Alejo y le sonrió altanero. Luego puso toda su atención en la
mujer.
Alejo se levantó de la silla y en un segundo desapareció del lugar, llevándose vaso y todo,
dejando la impresión de no haber estado nunca allí.

Muy de madrugada, entre la niebla, una figura de aspecto casi fantasmal se alejaba del
Riachuelo. Iba envuelto en un sobretodo de color incierto y su cabeza, agobiada, se inclinaba
sobre su pecho.
En el puerto, Justo, intentaba adivinar donde estaba su hermano.

No sabía que al disiparse la oscuridad el día le traería sorpresas.

No sabía que esa madrugada, oculta por una densa niebla, ella miraba la nada con ojos
llenos de espanto, mientras las puntas de un pañuelo rojo, apretado fuertemente a su
cuello, tiritaban con la brisa.
(Sylvia Spinola, fragmento adaptado y pendiente de publicación)

8. Indica la función que cumplen los verbos subrayados en el texto:


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