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Filosofía estética y ética en el helenismo

El documento aborda conceptos filosóficos clave como el juicio estético en Kant, la ética, las escuelas helenísticas, y las corrientes filosóficas del estoicismo y epicureísmo. Se destaca la búsqueda de la felicidad y la ataraxia en el epicureísmo, así como la importancia de vivir de acuerdo con la naturaleza en el estoicismo. Además, se discute el neoplatonismo y el escepticismo, enfatizando la crítica a la posibilidad de alcanzar la verdad y la ética objetiva.

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Filosofía estética y ética en el helenismo

El documento aborda conceptos filosóficos clave como el juicio estético en Kant, la ética, las escuelas helenísticas, y las corrientes filosóficas del estoicismo y epicureísmo. Se destaca la búsqueda de la felicidad y la ataraxia en el epicureísmo, así como la importancia de vivir de acuerdo con la naturaleza en el estoicismo. Además, se discute el neoplatonismo y el escepticismo, enfatizando la crítica a la posibilidad de alcanzar la verdad y la ética objetiva.

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"La complacencia que determina los juicios del gusto es ajena a todo interés.

Llamamos interés a la complacencia que


lleva aparejada para nosotros la representación de la existencia de un objeto"? Kant
El juicio estético no puede depender de un interés ajeno a la propia contemplación del objeto. Es aquel sentimiento que
surge cuando nos enfrentamos a algo sumamente vasto y abrumador que nos sobrepasa y que, sin embargo, acrecienta
y pone de manifiesto la dignidad y nobleza del hombre, pese a sus límites racionales.

En la crítica kantiana del juicio, el juicio del gusto es subjetivo pero universalizable por mostrar la relación que se produce
entre la representación y una satisfacción especial que se caracteriza por el desinterés. El sentimiento estético ha de ser
desinteresado y ajeno a los fines. Lo bello es "una finalidad sin fin" o una "intencionalidad sin intención".  

Estética

El término estética (del griego αἰσθητική [aisthetikê], ‘sensación’, ‘percepción’, y este de αἴσθησhις [aísthesis],


‘sensación’, ‘sensibilidad’, e -ικά [-icá], ‘relativo a’) tiene diferentes acepciones. En el lenguaje coloquial denota en general
lo bello, y en la filosofía tiene diversas definiciones: por un lado es la rama que tiene por objeto el estudio de la  esencia y
la percepción de la belleza. Por otro lado puede referirse al campo de la teoría del arte, y finalmente puede significar el
estudio de la percepción en general, sea sensorial o entendida de manera más amplia. Estos campos de investigación
pueden coincidir, pero no es necesario.

Ética

La ética estudia qué es un acto moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar
posteriormente a nivel individual y a nivel social. En la vida cotidiana constituye una reflexión sobre el hecho moral, es
decir busca las razones que justifican la adopción de un sistema moral u otro.

Escuelas helenísticas

RECIBE ESTE NOMBRE LA FILOSOFÍA DESARROLLADA DURANTE EL HELENISMO (PERIODO QUE ABARCA EN SENTIDO ESTRICTO
DESDE LA CREACIÓN DEL IMPERIO GRIEGO POR ALEJANDRO MAGNO, A FINALES DEL SIGLO IV A. C., HASTA LA CONQUISTA DE
LA NACIÓN GRIEGA POR LOS ROMANOS EN LA MITAD DEL SIGLO II A. C).

El período helenístico se extiende desde la muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) hasta la conquista romana de Egipto
(30 a.C.). Esto influyó en la forma de pensar de los griegos. Los ciudadanos empezaron a considerarse cosmopolitas, no
solo politas.

Los filósofos de esta época se desentienden de la política y de sus deberes ciudadanos y empiezan a buscar soluciones
individuales para conseguir la felicidad al margen de la colectividad. Por esto, a las escuelas helenísticas se les llama
también escuelas de felicidad, porque buscan conseguir la felicidad y compartirla con todos los que se acerquen a sus
escuelas.

Las principales escuelas helenísticas fueron el epicureísmo, el estoicismo y los cínicos. Además, en esta época seguían
funcionando la academia de Platón y el liceo de Aristóteles.
Estas escuelas tuvieron una importancia fundamental y algunas sobrevivieron varios siglos ya en el mundo romano.

Los pensadores de estas escuelas sospechaban que en los discursos de los poderosos no había nada útil para el ser
humano, y creían que la felicidad había que buscarla en otra parte, lo que sería algo complicado. Estos filósofos se
ponían en contra y liberaban a los seres humanos del miedo y de la ignorancia.

Estoicismo

La escuela estoica fue fundada en el 322 a.C. por Zenón de Citio, y duró hasta el 429 d.C. Toma su nombre de la Stoa,
pórtico cubierto donde se reunían sus miembros.

El estoicismo se divide en: Estoicismo Antiguo (siglos III-II a. C.) Estoicismo Medio (siglos II-I a. C.) Estoicismo Nuevo o
romano (siglos I d.C.-III d.C.)

Los estoicos decían que en toda proposición había tres elementos: la palabra o significante, la cosa significada y el
significado. Las palabras y las cosas son materiales, el significado es inmaterial y actúa como nexo entre los otros dos
elementos.
Afirmaban que el alma es una “tabla rasa” que no cuenta con ningún conocimiento a priori, y que en ella se imprimen las
imágenes de las cosas sensibles a través de la comprensión de la sensación. La mente forma la representación a partir
de las señales que recibe de la sensación.
Defendían que todos los cuerpos se componen de dos principios: uno pasivo, la materia, y otro activo, fuego (pneuma).
Lo único incorpóreo es el vacío, el espacio, el tiempo y los significados.
El pneuma en los vegetales genera el crecimiento; en los animales actúa como alma; y en el hombre actúa como razón.
Este fuego contiene dentro las ideas de todo lo que ha de pasar. El continuo cambio se desarrolla en ciclos idénticos que
se repiten eternamente.
En un universo regido por la razón, el sabio debe aceptar su destino. Sucede lo que debe suceder, según el destino.
Todo es racional y justo. El ideal de los estoicos es “vivir de acuerdo con la Naturaleza”. Para alcanzar esto se deben
dominar las pasiones. Quien logra dominarlas alcanza la tranquilidad; quien acepta el destino y supera las pasiones
alcanza la virtud.

Epicureísmo

El epicureísmo es la escuela fundada por Epicuro de Samos en el 306 a.C. Fue fundada en sus jardines de Atenas (de
ahí que los seguidores de esta corriente sean llamados “los del jardín”. Como característica especial, esta escuela estaba
integrada tanto por hombres como por mujeres, algo nuevo en las escuelas griegas.

El epicureísmo defendía la búsqueda de la vida feliz y de la ataraxia. La ataraxia se define como la disposición del ánimo
por la que una persona alcanza el equilibrio emocional (mediante la disminución de la intensidad de sus pasiones y
deseos y la fortaleza del alma) y la felicidad. Esta felicidad no se limitaba sólo al cuerpo, sino que debía ser también
intelectual, ya que el hombre es un todo. Además, para Epicuro la presencia de la felicidad significaba la ausencia de
dolor.
Para Epicuro, el placer puro es el bien supremo y el dolor es el mal supremo. Los placeres son consecuencia de la
realización de los apetitos, y los sufrimientos son consecuencia de los impedimentos de los apetitos. Epicuro distingue
entre tres clases de apetitos: 1. Los naturales, como alimentarse, que son fáciles de satisfacer. 2. Los naturales pero no
necesarios, como la gratificación sexual. 3. Los no naturales ni necesarios, como la fama. También distinguía entre dos
tipos de placeres, basados en la división del hombre en cuerpo y alma: 1. Placeres del cuerpo, a los que renuncia. 2.
Placeres del alma: son superiores a los del cuerpo. Los placeres corporales son efímeros y temporales, mientras que los
del alma son más duraderos. La razón representa un papel decisivo, ya que nos permite alcanzar la ataraxia, y nos da
libertad ante las pasiones y apetitos

Neoplatonismo

El neoplatonismo es un sistema filosófico que nació en la Alejandría del siglo III, y que fue enseñado en diferentes
escuelas hasta el siglo VI. Es la última manifestación del platonismo antiguo, y constituye una síntesis de elementos muy
distintos, con aportes de las doctrinas filosóficas de Pitágoras, Aristóteles, Zenón de Citio y, sobre todo, Platón.
El fundador de la doctrina parece haber sido Amonio Saccas. Plotino, su representante más importante, permaneció once
años junto a él antes de profesar su doctrina en Roma a partir de 244. Su discípulo Porfirio redactó sus lecciones y las
publicó, reunidas en seis Enéadas, y tomó la dirección de la escuela a fines del siglo III. Jámblico, que había sido el
editor de Porfirio en Roma, fundó la escuela de Siria y enseñó en Apamea. Uno de sus discípulos, Edesio de Capadocia,
fundó la escuela de Pérgamo. La tradición filosófica del neoplatonismo se mantuvo en el siglo V y fue enseñada a partir
del 400 en la escuela de Atenas, por Plutarco de Atenas, uno de cuyos sucesores fue Proclo.
La escuela de Atenas fue clausurada en 529 por un edicto de Justiniano; el diádoco Damascio y Simplicio de Cilicia se
refugiaron en Persia. La escuela de Alejandría, que después de la muerte de Hipatia (415), se había alejado del
neoplatonismo y que, en el siglo VI, había incluso llegado a ser un foco de resistencia a las doctrinas neoplatónicas,
subsistió. Es reseñable como neoplatónico Sinesio de Cirene, del que nos han quedado como fuentes indirectas de la
figura de su maestra Hipatia las cartas dirigidas a ella, así como otros manuscritos.
Según los neoplatónicos, el principio de todo lo existente es lo absoluto, lo Uno, realidad suprema, de la que surgen
todas las demás realidades por emanación. El primer ser emanado del Uno es el Logos, llamado
también Verbo, Inteligencia, que contiene las ideas de las cosas posibles. Después, la Inteligencia engendra el Alma,
principio del movimiento y de la materia. El Uno, la Inteligencia y el Alma son las tres hipóstasis de
la Trinidad neoplatónica.

Plotino (205-270 d. C.) La propuesta central de Plotino consiste en afirmar que existe una realidad que funda cualquier
otra existencia: lo Uno. De un acto de procesión, algunos optan por emanación, surge el nous y el alma. En realidad, el
principio básico es solamente lo Uno, mientras que las otras dos hipóstasis y el resto de realidades son derivadas.
Hablar de hipóstasis es una atribución que hace Porfirio, discípulo de Plotino, al pensamiento de su maestro, ya que el
término hipóstasis no se encuentra en el texto de las Enéadas.
Porfirio (233-309 d. C.) En su obra Introductio in Praedicamenta, un comentario de la obra Categorías de Aristóteles,
Porfirio describe cómo las cualidades atribuidas a las cosas pueden ser clasificadas, rompiendo con el concepto filosófico
de substancia como una relación de género/especie. De esta manera, puede incorporar la lógica aristotélica al
neoplatonismo,
Jámblico (245-325 d. C.) Fue discípulo de Porfirio, pero se separó de su maestro por discrepancia de ideas. Aun cuando
maestro y discípulo pertenecían a la misma corriente filosófica, el neoplatonismo, Jámblico se caracterizó por una serie
de diferencias con respecto a Porfirio. Más allá de una tendencia a la teúrgia por parte de Jámblico, en contraste a la
escueta religiosidad de su maestro, nos encontramos con que a la identificación de partida con los preceptos
neoplatónicos, pitagóricos y órficos, insistirá Jámblico sobre todo en la importancia de ciertas facultades para
relacionarse con lo divino superiores al intelecto (el kybernétes del alma, el alma teúrgica, el Uno-del-alma, la "flor del
Intelecto"), en el rechazo al materialismo y en la existencia de un alma eterna e inmaterial.

ESCEPTICISMO

CORRIENTE FILOSÓFICA DEL HELENISMO PARA LA QUE ES IMPOSIBLE ALCANZAR LA VERDAD. CONTRARIA AL DOGMATISMO
ESTOICO, SU PROPUESTA FILOSÓFICA SERÁ EN EL TEMA DEL CONOCIMIENTO EL SUBJETIVISMO Y EN LOS CASOS MÁS EXTREMOS
LA EPOJÉ O AUSENCIA DE JUICIO SOBRE LAS COSAS, Y EN LA VIDA PRÁCTICA LA APATÍA O AUSENCIA DE PASIONES, DESEOS Y
EMOCIONES.

      Del término griego sképsis, indagación, revisión cuidadosa, duda. Podemos entender el escepticismo de dos modos,
uno general y uno más estricto o particular. En un sentido general, llamamos escepticismo a toda concepción para la cual
no es posible conocer la verdad. En la historia de la filosofía encontramos muchas y variadas formas de escepticismo.
Una de ellas es precisamente la que se refiere el término en el sentido estricto o particular: escepticismo como corriente
histórica que surge y se desarrolla durante el helenismo y en los primeros siglos del mundo romano (ss. IV a. C.- II d. C.).
Este movimiento estuvo influido por los sofistas y en algunos casos, como el de Arcesilao, por el punto de vista platónico
de la incognoscibilidad del mundo sensible. Otro motivo fue el enfrentamiento contra la rígida dogmática estoica.

      Los temas más importantes criticados por los escépticos fueron los siguientes:

 La religión: se enfrentaron tanto a la religión popular politeísta como al concepto filosófico de lo divino,
particularmente el estoico. En su crítica básica a la religión resuena un cierto eco de Jenófanes de Colofón: tanto
la religión popular como la filosófica son consecuencia de la antropomorfización. En el caso de la crítica a la
teología estoica, creyeron que las pruebas de la existencia de Dios, la concepción de Dios como ser vivo y
virtuoso y providencial ―creencia incompatible según el escéptico Carnéades con la existencia de las
enfermedades y los desastres naturales―, y la adivinación, carecían de fundamento o eran absurdas o
supersticiones. No fueron tanto ateos ―puesto que el ateo cree saber que dios no existe― como agnósticos.

 Crítica a la posibilidad del conocimiento: su negativa a aceptar el conocimiento sensible o perceptual y el


racional se basa en la existencia de diferentes experiencias de conocimiento entre los hombres: las impresiones
de los sentidos son distintas en cada hombre; las opiniones consecuencia del ejercicio de la razón también son
distintas y frecuentemente opuestas. Negaron la existencia de las representaciones catalépticas (las
representaciones que según los estoicos eran el criterio de verdad por su autoevidencia). Una consecuencia de
este punto de vista es el subjetivismo, la imposibilidad de alcanzar el conocimiento de la auténtica realidad que
esté a la base de nuestra experiencia subjetiva del mundo: no podemos decir “la nieve es blanca”, “la miel es
dulce”, sino “en este momento la nieve me parece blanca”; “la miel me sabe dulce”.
      El escepticismo es en algunos casos tan radical que incluye al propio escepticismo: ni siquiera sabemos con
certeza si el propio escepticismo es verdadero, dijeron Arcesilao y Carnéades.

 Crítica a la ética objetiva: la diversidad y oposición de opiniones de los distintos pueblos respecto de lo correcto
e incorrecto, de lo justo e injusto, del bien y del mal muestra que no existe el bien objetivo, que los valores
morales, la justicia y el derecho son convencionales. No existe el bien o mal en sí mismo o absoluto.
Consecuencia: subjetivismo ético: no podemos decir cómo es el bien sino cómo nos parece.

CONSECUENCIAS GENERALES

 En el ámbito del conocimiento: puesto que nada se puede conocer y todo es incierto la posición más coherente
es la de la aphasía o suspensión de todo discurso (aunque paradójicamente no renunciaron a ello y todos ellos
eran hábiles y temidos “disputadores”) y la epojé, no afirmar de una cosa ni una determinada tesis ni su contraria,
renunciar a toda opinión. Tal vez como consecuencia de este punto de vista algunos, como Pirrón y Arcesilao, no
escribieron nada.
      Aunque el relativismo y el subjetivismo no son teorías totalmente idénticas al escepticismo, algunos
escépticos de esta época también defendieron tesis relativistas o creyeron que todas las cosas son subjetivas.

 En la esfera práctica: de la epojé nace la ausencia de pasiones (apatía) y la ataraxia (indiferencia, quietud,
imperturbabilidad), los estados anímicos que pueden garantizar al sabio la felicidad. Curiosamente el resultado
del escéptico antiguo en esta esfera es el mismo al de Epicuro y más aún al estoico: el sabio es el hombre
sereno, dueño de sus propias pasiones y deseos, a los que consigue reducir, y ajeno al habitual perjuicio que
tiene en los otros seres humanos las circunstancias exteriores adversas. Sin embargo algunos escépticos,
como Arcesilao y Carnéades, no llevaron el escepticismo radical a la vida práctica y defendieron una cierto
probabilismo: las acciones adecuadas son aquellas que de forma más verosímil pueden acercarnos a la felicidad.
Nuestros criterios de conducta deben evitar el dogmatismo, deben ser hipotéticos y en gran medida fieles a la
tradición, el hábito y la costumbre.

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