Robo Tentativa en Buenos Aires 2016
Robo Tentativa en Buenos Aires 2016
Y VISTO:
Una vez celebrado el debate oral y
público ante este Tribunal Oral en lo Criminal N°
23 en el marco del proceso N°4890 respecto de
GERARDO DAMIÁN FERES, titular del DNI N°
29.972.711, de nacionalidad argentino, nacido el
29 de noviembre de 1982 en esta ciudad, hijo de
Luis Alberto Camacho y de Gladys María Ángeles
Feres, con prontuario de la Policía Federal R.H.
289.241 y del Registro Nacional de Reincidencia
N° 2.798.971, con domicilio real en Zañartú 1412,
de esta ciudad, y constituido en la Avenida Roque
Sáenz Peña 1190, piso 3°, de esta ciudad,
actualmente alojado en el Complejo Penitenciario
Federal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a
disposición de este Tribunal; se reúnen para
redactar los fundamentos de la sentencia dictada
el pasado 19 de mayo de 2016, los señores jueces
integrantes del Tribunal, Javier Anzoátegui, quien
presidió el debate, y los vocales, Luis María
Rizzi y Carlos Alberto Rengel Mirat, actuando como
Secretaria María Barbano.
Intervinieron en el debate, en
representación del Ministerio Público, el Fiscal
ad hoc Norberto Baldanza y a cargo de la defensa
del imputado Federico Miguel, Defensor Coadyuvante
de la Unidad de Letrados Móviles N°5.
Y CONSIDERANDO:
I.- La acusación.
El representante del Ministerio Público
requirió la elevación a juicio de la presente
causa en los siguientes términos (fs. 98/99):
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“[...] Les imputo a Álvarez y Feres haber intentado apoderarse
ilegítimamente, mediante violencia en las personas y junto a otro hombre
no identificado, de una cartera que contenía un teléfono celular marca
Nokia, modelo “Lumia”, un documento nacional de identidad
n°21.317.580, y una tarjeta de crédito Visa del Banco Galicia, una
billetera que tenía $100 y elementos personales, todo propiedad de
Graciela del Valle Roldán, en la intersección de la calle Plácido Martínez
con la Av. Cobo de esta ciudad.
Ello ocurrió el 18 de noviembre de este año, aproximadamente
a las 21 horas, cuando la damnificada se encontraba caminando por el
lugar indicado, se le aproximaron tres hombres, quienes la intimidaron,
comenzaron un forcejeo, la empujaron y le sustrajeron los elementos
mencionados, dándose rápidamente a la fuga.
Por ello, del Valle Roldán empezó a perseguirlos, logrando
divisar a personal de la Gendarmería Nacional a quienes les comentó lo
sucedido, continuando ellos la persecución, hasta la intersección de la
Av. Cobo con la calle Valencia, donde lograron aprehender a los dos
sujetos siendo identificados como Emanuel Álvarez y Gerardo Damián
Feres, reconociéndolos la damnificada como los autores del hecho,
secuestrándose en poder de uno de ellos el teléfono celular en cuestión,
y a unos pocos metros del lugar la cartera con todas las pertenencias
restantes. [...].”
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querían arrancarle la cartera y ella sin pensarlo se defendió y la retuvo.
Cree que también le pegaron en los brazos por los moretones que tenía.
Desde que se fueron hasta que los detuvieron cree que pasaron unos
cinco o seis minutos. Recuperó todo lo robado. El lugar de la detención
fue a dos cuadras y media del lugar del robo. No recuerda si los
atacantes le pegaron con las piernas y con los brazos o solo con las
piernas, sabe que la atacaron pero hay cosas de las que no está segura.
Se le exhiben las fotos de fs. 63 y 64 y reconoce allí su cartera, su
billetera, sus efectos personales y su celular […]”.
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Al momento de alegar, y de conformidad
con lo que se asentó en el acta respectiva, el
Fiscal General dijo:
“[…] que tiene por probado que Feres junto con dos personas,
intentaron apoderarse de una cartera con efectos personales, billetera y
celular de Graciela del Valle Roldan, el día 18 de noviembre de 2015 en
la Avenida Cobos y Placido Martínez. Ese día la víctima iba caminando
con su hija cuando se aparecieron tres personas que la intimidaron y
luego ejercieron violencia, la empujaron y golpearon mientras uno de
ellos intentaba llevarse su cartera. Luego de este forcejeo lograron
quedarse con la cartera y darse a la fuga por Av. Cobo. La damnificada
inicio su persecución hasta que se cruzó con un patrullero de
Gendarmería, tripulado por tres personas a quienes les denunció lo
sucedido, la cantidad de integrantes que la atacaron y la forma en que
estaban vestidos. El móvil salió a buscarlos y a unas tres cuadras los
encontró, los detuvieron y lograron el secuestro del celular de la víctima
en el bolsillo de uno de ellos y adjunto, en el piso, la cartera. Ante ello,
adelanta que calificará el hecho como constitutivo del delito de robo en
poblado y en banda, por el que Feres deberá responder en calidad de
coautor. Sobre la tipicidad, el imputado efectuó un reconocimiento del
suceso que incluye la sustracción por lo que lo da por probado. La
sustracción está probada, pudieron tomar la cartera pero no pudieron
disponer de ella por la rápida intervención de la víctima y del personal de
Gendarmería, por ello considera que la sustracción no fue consumada.
La víctima fue clara al relatar cómo fue abordada, como intentó
defenderse pero igual lograron quedarse con la cartera, no cabe duda
que el hecho ocurrió en un lugar habitado, tanto que pudo ser asistida
por transeúntes. Lo debatible podría ser la cantidad de partícipes, pero
considera que la víctima fue clara al relatar que fueron tres personas,
por lo que no le cabe ninguna duda sobre la cantidad de participantes.
También quedo probado que la víctima le denunció a Gendarmería que
fueron tres los atacantes, más allá de que se haya detenido sólo a dos
personas y todos tuvieron participación activa en el hecho. Realiza citas
doctrinarias del Dr. Rusconi como apoyo de su acusación. Entiende que
los tres intervinientes abordaron a la víctima, los tres ejercieron violencia
sobre ella y al menos uno de ellos tironeó la cartera hasta apropiársela.
Como prueba de su imputación valoró las declaraciones de la víctima y
del sargento de Gendarmería Leonetti y sus dichos están avalados con
la prueba documental incorporada. Cita las fotografías de los efectos, los
elementos secuestrados, el acta de detención y las fotos del detenido
donde se observa la ropa que usaba. No se advierten causas de
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justificación ni error, ni que su capacidad estuviera disminuida, tal como
lo determinó el informe médico del encausado. Para graduar la pena cita
los artículos 40 y 41 del C.P., considera como agravantes el horario
nocturno, el género de la víctima y que se encontraba con su hija menor
de edad; como atenuantes cita la historia de vida del imputado. Por todo
lo expuesto, solicita la imposición de la pena de dos años y cuatro
meses de prisión, por considerarlo coautor del delito de robo en poblado
y en banda en grado de tentativa y se lo declare reincidente, ya que
cumplió parcialmente como condenado la condena impuesta por el
Tribunal Oral en lo Criminal N° 11 […]”.
De acuerdo a lo que surge del acta de
debate, la defensa manifestó lo siguiente:
“[…] que disiente con ciertos puntos expresados por el
Ministerio Fiscal, no en cuanto a la realización del hecho, que fue
reconocida por Feres. Tampoco discute que el hecho quedó en grado de
tentativa, si disiente con la calificación legal que el Fiscal postula. El
disenso surge por dos cuestiones. Primero entiende que no se
encuentra debidamente corroborado que actuaron tres personas en el
hecho. Cuando se escuchó a la víctima, si bien dijo que vio pasar a tres
personas a las que no les prestó atención, luego dijo que fue atacada
por detrás por tres personas. Su declaración es bastante confusa, pero
en algún momento dijo que la adrenalina del momento le impidió tomar
real conciencia de lo que sucedía, por esta vaguedad se anima a disentir
con el alegato del fiscal. La víctima habla en forma puntillosa de dos
personas, incluso los describe, pero no describe al tercero, lo que lo
lleva a dudar de su existencia. A eso debe sumarse que el preventor dijo
que vio a dos personas, se le preguntó específicamente sobre eso y el
gendarme aclaró que vio a dos personas, a quienes detuvieron, que
mencionó que eran tres porque así se lo dijo la víctima. Se los detuvo a
dos cuadras del hecho, dos cuadras cortas separadas por un pasaje,
con lo cual la detención fue muy cerca del lugar de la sustracción. Por
otro lado, si se pretende afirmar que hubo tres personas, no está
acreditado que función tuvo cada una de ellas. El Fiscal dijo que a
Roldán la golpearon y la patearon y que uno se llevó la cartera, pero
esto no es lo que Roldán dijo, dijo que los tres comenzaron a pegarle, se
fue, pero volvió porque estaba su hija y los asaltantes aprovecharon esta
situación para quedarse la cartera, recalca que la víctima uso la palabra
aprovecharse. Para entender la banda se recurre al art. 210 del C.P. que
determina la existencia de una banda para realizar ilícitos, donde cada
persona tiene un rol determinado. Que varias personas aborden a una
sola persona no constituye una banda, para ello tiene que determinarse
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el rol que cada uno de ellos tuvo en el hecho. En este caso, eso no pudo
determinarse, por lo que considera que el agravante no puede tenerse
por probado. Cita jurisprudencia de la sala II de C.N.C.P del año 2015,
en cuanto establece que, para que haya banda, no sólo debe haber tres
personas sino que tienen que darse todos los requisitos del art. 210 del
C.P., cita también un fallo de la C.F.C.P., de septiembre de 2010. Por eso
entiende que no se dieron en el caso los elementos de la banda, por lo
cual el accionar de Feres debe calificarse como robo simple tentado y en
función de esa calificación, teniendo en cuenta los siete meses que su
asistido cumplió en detención, sus condiciones personales y que la
violencia que manifestó la víctima no se encuentra acreditada por ningún
informe médico, solicita que se lo condene al tiempo de detención que
tiene cumplido. En cuanto a la declaración de reincidencia, solicita se
declare la inconstitucionalidad del art. 50 del C.P. por violarse los
principios constitucionales de culpabilidad, legalidad, non bis in ídem,
principio de reserva y de igualdad ante la ley. Cita como apoyo de su
pedido un fallo de la C.N.C.P., de fecha 4/8/15 en la causa seguida a
Obregón, y otro fallo de la misma Cámara en la causa seguida a Hugo
Alberto Cajal. Considera que el art. 18 de la Constitución Nacional se
viola porque este artículo prohíbe que una persona sea condenada por
lo que es y no por lo que hizo y la declaración de reincidencia implica
condenar más gravosamente a una persona por lo que hizo con
anterioridad. Implica también una doble persecución al imponerse una
pena más gravosa por una circunstancia anterior. Por lo expuesto solicita
que se condene a Feres en orden al delito de robo simple, a la pena de
siete meses de prisión y deja planteada la inconstitucionalidad de la
reincidencia, haciendo reserva de recurrir en casación […]”.
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Los ladrones se retiraron del lugar por
la Avda. Cobo hacia la calle Valencia. La
damnificada los siguió, y al cruzarse con una
patrulla de la Gendarmería Nacional, le avisó lo
sucedido, describió la vestimenta de los
asaltantes y le dijo hacia donde habían huido.
Los agentes del orden siguieron la
dirección indicada, y en la esquina de la Av. Cobo
y la calle Valencia lograron aprehender al acusado
y a otro de los sujetos que había participado del
hecho. En la misma ocasión, secuestraron en poder
de Feres el teléfono celular de la víctima, y al
lado de los detenidos localizaron la cartera con
el resto de las pertenencias sustraídas.
Como se ha visto, el imputado reconoció
su participación en el hecho, aunque aclaró que lo
había cometido con un hombre más, y no dos, como
lo refirió el Fiscal.
La parcial confesión de Feres no ha hecho
más que confirmar lo que la prueba incorporada al
debate permitió demostrar. En efecto, la
valoración conjunta de las declaraciones de la
víctima, Graciela del Valle Roldán, y de uno de
los preventores, el Sargento Gastón Leonetti, así
como de las actas de detención y secuestro ya
consignadas, permite concluir no sólo que el hecho
se produjo y que Feres ha sido uno de los
coautores del delito, sino que en éste
intervinieron tres personas.
Acerca de este aspecto del asunto, la
declaración de la damnificada ha sido contundente,
pues señaló con claridad y sin que se advirtiera
ninguna clase de animadversión, que en un primer
momento vio a los tres hombres venir caminando en
sentido contrario al que ella y su hija llevaban,
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intervinieron en él tomaron parte en los actos
ejecutivos del desapoderamiento.
Las consideraciones que anteceden llevan
al Tribunal a la conclusión de que el hecho
contenido en la acusación está debidamente
comprobado, y que también lo está la participación
en él de Gerardo Damián Feres.
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En el último (“Quiroz”, del 4 de septiembre de
1989) se mantuvo el criterio interpretativo del
plenario “Coronel”.
La “banda” no está definida en forma
expresa por la ley, pero la ley algo ha querido
decir al calificar, entre otros, al robo cometido
“en banda”, de manera que el intérprete tiene que
hacer un esfuerzo para determinar –si fuera
posible- a qué se alude con ese término.
En la primera acepción que trae el
Diccionario de la Real Academia Española se
designa a una “banda” como “grupo de gente
armada”. Dejaremos de lado el asunto de las armas,
que al menos en nuestra ley tiene una previsión
expresa. El lenguaje usual designa, pues, a la
“banda” como un “grupo de gente”. Si acudimos a la
definición de “grupo” contenida en el citado
diccionario, veremos que se trata de una
“pluralidad de seres o cosas que forman un
conjunto, material o mentalmente considerado”. La
“pluralidad”, como es sabido, denota un número
superior a la unidad, de manera que ha podido
decirse que “el número mínimo de la pluralidad es
dos”. Este, justamente, era el número mínimo de
integrantes que, en el art. 78, el proyecto de
Código Penal exigía para una “banda”.
Interpretar, pues, que una banda debe
tener un mínimo de tres integrantes no parece un
despropósito, no sólo porque el art. 210 del
Código Penal –en el cual, como se verá, se
menciona el concepto- alude a ese número, sino
porque tanto desde el punto de vista semántico,
cuanto desde la perspectiva de los antecedentes
legislativos, es factible concebir una banda
compuesta todavía por menos personas (dos).
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de un grupo de personas que se ha organizado sólo
para cometer ese delito.
Lo determinante para las figuras
agravadas por esta modalidad es, como lo ha
sostenido este Tribunal en su primigenia
integración “la mayor eficacia que se alcanza
mediante la división de funciones para la
ejecución y consumación de una acción de
apoderamiento realizada con fuerza en las cosas o
violencia física en las personas” (resolución
dictada el 11 de marzo de 1996, in re “Roberto
Castillo Beramende”). De tal manera, es
indiferente, respecto del hecho puntual de un
robo, que esa mayor eficacia provenga de un grupo
organizado en forma permanente u ocasional.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación
no es, por regla general, el Tribunal que debe
resolver cuestiones de derecho común –como sería
la interpretación de las figuras contenidas en el
Código Penal- no obstante lo cual, hasta donde yo
sé, se ha referido al asunto de la “banda” en dos
ocasiones puntuales.
En el precedente de Fallos 321:1442 dijo:
“[…] 3°) Que, en efecto, al considerar que la agravante
prevista en el art. 167, inc. 2°, del Código Penal robo en poblado y en
banda rige solamente si se ejerce violencia sobre las personas y no
cuando se emplea fuerza sobre las cosas, la cámara ha omitido
expresar motivos suficientes que justificasen el porqué de tal distinción,
lo que resultaba evidentemente necesario en razón de los términos en
que el legislador concretó tal tipo de agravante.
4°) Que ello es así toda vez que el fundamento dado por la
cámara para justificar su decisión, referente a que la agravante del delito
de robo por ser cometido en banda se sustenta en el mayor poder
intimidatorio que con respecto a la víctima tiene la actuación de una
pluralidad de autores, no constituye por sí solo argumento idóneo y
objetivo para excluir de dicha calificación a los supuestos de robo en
banda con fuerza sobre las cosas, ya que ello sólo pone de manifiesto
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Dicho de otro modo, para la Corte el
hecho de que en el plenario se haya precisado el
concepto de “banda” del art. 167, inc. 2°, del
Código Penal, señalando que basta para
caracterizarla la intervención en el delito de, al
menos, tres personas, no violenta el principio de
legalidad.
Se ha dicho al principio que el concepto
“banda” no está definido por la ley. Falto decir
que la mayoría de los términos que describen la
acción o la modalidad de casi todos los delitos no
están definidos por la ley (“procedimiento
insidioso”, “emoción violenta”, “acceso carnal”,
entre muchos otros) lo cual no supone un obstáculo
insalvable para que las disposiciones del Código
Penal sean efectivamente aplicadas. Las palabras
quieren decir lo que habitualmente se entiende que
quieren decir. “Banda” es un grupo de personas.
Grupo compuesto al menos -de conformidad con la no
demasiado compleja exégesis realizada más arriba-
por tres personas. No hay aquí mayor secreto ni
complicación, sobre todo si se tiene en cuenta que
esta interpretación no resulta discordante con el
fundamento de la agravante –la mayor eficacia y
poder ofensivo de un grupo de tres personas
organizado- y que, en conexión con ese fundamento,
la pena prevista en el art. 167, inc. 2°, del
Código Penal no se presenta como irrazonable o
desproporcionada.
En definitiva, a juicio del Tribunal debe
entenderse que la palabra “banda” designa, en
lenguaje usual, no solamente la asociación de
varias personas bajo forma organizada y
relativamente permanente para la comisión de un
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VI.- La pena.
Una vez establecida la calificación
correspondiente al hecho que se tuvo por
acreditado, he examinado las circunstancias
objetivas y subjetivas que puedan ser consideradas
agravantes o atenuantes a fin de establecer la
pena a imponer a Gerardo Damián Feres. A esos
efectos, el Tribunal ha tenido en cuenta la escala
reducida que el art. 44 del Código Penal prevé
para la tentativa, tomando el criterio que al
respecto ha fijado por la Cámara Federal de
Casación Penal en el plenario “Villarino, Martín
P.”.
Como agravante de carácter objetivo
computa que el hecho se produjo en horas de la
noche, circunstancia que favorece las
posibilidades de consumarlo y de que sus autores
obtengan la impunidad. También, que la víctima ha
sido una mujer, cuyas naturales posibilidades de
defensa frente a autores varones es menor. Por
último, que se cometió en presencia de la hija de
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la damnificada, una niña menor de edad,
circunstancia que evidentemente ha multiplicado el
perjuicio moral provocado por la acción del
acusado.
Como atenuantes, el Tribunal ha tenido en
consideración que Feres es una persona desocupada,
que recibió educación primaria incompleta, y que
tiene a su cargo la manutención de su familia,
integrada por su mujer y por tres hijos propios y
uno ajeno.
Las circunstancias indicadas persuaden al
Tribunal que es justo imponer a Gerardo Damián
Feres la pena de dos años de prisión, que no puede
dejarse en suspenso, pues el nombrado registra
antecedentes condenatorios.
El condenado deberá cargar con el pago de
las costas (arts. 29, inc. 3°, del Código Penal, y
530 del Código Procesal Penal de la Nación).
Como se adelantó, Feres registra condenas
anteriores, la última de las cuales corresponde a
la causa N° 4187 del Tribunal Oral en lo Criminal
N° 11. En el marco de dicho proceso, el 11 de
octubre de 2013 se impuso al nombrado la pena de
dos años y cuatro meses de prisión, como autor del
delito de robo agravado por su comisión con un
arma de utilería y por la participación de un
menor de dieciocho años, y se lo declaró
reincidente. La fecha de vencimiento de la pena se
fijó para el 12 de agosto de 2015, y el 6 de mayo
del mismo año, el juez de ejecución le otorgó el
beneficio de la libertad asistida.
La circunstancia de que Feres haya
cumplido encierro en calidad de condenado, y que
desde el vencimiento de la sanción anterior no
haya transcurrido el término previsto en el art.
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debidamente sancionadas y promulgadas, esto es, dictadas de acuerdo
con los mecanismos previstos en la Ley Fundamental, gozan de una
presunción de legitimidad que opera plenamente y que obliga a ejercer
dicha atribución con sobriedad y prudencia, únicamente cuando la
repugnancia de la norma con la cláusula constitucional sea manifiesta,
clara e indudable.” (Fallos 314:424, entre muchos otros).
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criterios de prevención especial, de modo que no
cabe considerar que una disposición como la del
art. 14 del Código Penal comporte la afectación
del principio de culpabilidad (cfr., en el mismo
sentido, C.F.C.P., Sala II, causa N° 12.212,
“Actis, Miguel Angel s/rec. de
inconstitucionalidad”, rta. el 9 de febrero de
2011).
Con relación a la presunta violación del
principio non bis in idem, la Corte Suprema de
Justicia de la Nación ha tenido oportunidad de
señalar que:
“[…] el instituto de la reincidencia se sustenta en el desprecio
que manifiesta por la pena quien, pese a haberla sufrido antes recae en
el delito. Lo que interesa en ese aspecto es que el autor haya
experimentado el encierro que importa la condena, no obstante lo cual
reincide demostrando su insensibilidad ante la amenaza de un nuevo
reproche de esa naturaleza, cuyo alcance ya conoce. Se manifiesta, así,
el fracaso del fin de prevención especial de la condena anterior, total o
parcialmente padecida. Es suficiente, entonces, contar con el
antecedente objetivo de que se haya cumplido una condena anterior a la
pena privativa de libertad, independientemente de su tiempo de
duración, ya que el tratamiento penitenciario es sólo un aspecto del fin
de prevención especial de la pena.”(Fallos; 308:1946 y 311:1209).
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condenación y la que le correspondiere por el segundo delito, conforme
con lo dispuesto sobre acumulación de penas.
La suspensión podrá ser acordada por segunda vez si el
nuevo delito ha sido cometido después de haber transcurrido ocho años
a partir de la fecha de la primera condena firme. Este plazo se elevará a
diez años, si ambos delitos fueran dolosos […]”.
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RESOLVIÓ:
I.- CONDENAR a GERARDO DAMIAN FERES,
cuyas demás condiciones personales surgen del
exordio, a la PENA DE DOS AÑOS DE PRISIÓN DE
EFECTIVO CUMPLIMIENTO Y COSTAS, por ser coautor
del delito de robo en poblado y en banda en grado
de tentativa (arts. 29, inc. 3°, 40, 41, 42, 45 y
167, inciso 2°, del Código Penal y arts. 398,
399, 400, 401, 403, 530, 531 y cc. del Código
Procesal Penal de la Nación).
II.- NO HACER LUGAR a la declaración de
inconstitucionalidad del art. 50 del Código Penal
postulada por la defensa.
III.- DECLARAR REINCIDENTE al nombrado
GERARDO DAMIAN FERES (art. 50 del Código Penal).
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Insértese y protocolícese. Una vez firme,
practíquese cómputo, comuníquese al juzgado de
instrucción que previno, a la Policía Federal
Argentina, al Registro Nacional de Reincidencia y
al juzgado instructor. Devuélvase el expediente N°
68.807/2015 al Juzgado Nacional en lo Criminal de
Instrucción N°8, Secretaría N°125 mediante oficio
de estilo. Fórmese legajo de condenado, que será
remitido al Juzgado Nacional de Ejecución Penal
que corresponda. Fecho, y repuesto que sea el
sellado, archívese.
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