Definición y Evolución de la Enfermería
Definición y Evolución de la Enfermería
Asimismo
Definiciones de la enfermería
La enfermería tradicional abarca los cuidados autónomos y en colaboración, que se prestan a las
personas de todas las edades, familias, grupos y comunidades, enfermos o sanos en todos los
contextos, e incluyen la de la salud, la prevención de la enfermedad, y los cuidados de los
enfermos, discapacitados y personas moribundas. Las funciones esenciales de la enfermería son la
defensa, el fomento de un entorno seguro, la investigación, la participación en la política de salud
y en la gestión de los pacientes y los sistemas de salud, y la formación.3
La primera Teoría de enfermería nace con Florence Nightingale, a partir de allí aparecen nuevos
modelos, cada uno de los cuales aporta una filosofía de entender la enfermería y el cuidado. Las
enfermeras comenzaron a centrar su atención en la adquisición de conocimientos técnicos que les
eran delegados, y con la publicación del libro «Notas de Enfermería» de Florence Nightingale en
18595 se sentó la base de la enfermería profesional.
Conceptos de la enfermería
autocuidado
investigación en cuidados
metaparadigma de enfermería
Especialidades
Enfermería, al estudiar la biología, psicología y socioantropología del ser humano, tiene a su
disposición diversas y numerosas especialidades. Enfermería tiene especialidades exclusivas para
profesionales de enfermería, y también tiene disponibles otras especialidades de carácter
interdisciplinario.
Enfermería Cardiorrespiratoria15
Enfermería Psiquiátrica16
Enfermería Oncológica17
Enfermería Nefrológica19
Enfermería materno-perinatal22
Gerencia Hospitalaria
Administración en salud
Auditoria en salud
Salud Mental25
Coordinación médica
Epidemiología26
Enfermería Forense
Enfermería Neurológica27
Enfermería Oftalmológica28
Salud Pública29
Enfermería Dermatológica3031
Florence Nightingale
Santa Marianne Cope fue una de las muchas monjas católicas que influyeron en el desarrollo de
los hospitales y la enfermería modernos.
Mariana Cope, monja franciscana que abrió y dirigió algunos de los primeros hospitales generales
en Estados Unidos, instituyó estándares de limpieza que influyeron en el desarrollo del moderno
sistema hospitalario estadounidense.
Virginia Henderson, autora del modelo conceptual basado en las 14 necesidades básicas de la
persona.34
Hildegard Peplau, autora del modelo de las relaciones interpersonales (incluido en su libro
Interpersonal Relations in Nursing, 1952).36
Callista Roy, enfermera autora del modelo de adaptación (Introduction to Nursing: An Adaptation
Model, 1976).37
Jean Watson, autora de The Theory of Human Caring (Teoría del cuidado humano) y de los
factores curativos filosóficos, en 1975.
Martha Rogers, autora de la teoría de los seres humanos unitarios, en la que propone que el
individuo es más que la suma de sus partes, un ser pensante con sentimientos e ideas, y que el
cuidado que se brinda no puede ser dividido sino pandimensional.38
Isabel Zendal Gómez, enfermera que formó parte de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna
de la Viruela, considerada por la OMS como la primera enfermera en misión internacional.
Gary Jones, enfermero de emergencias, autor del modelo de componentes de la vida y único
teorizante actual en la especialidad de enfermería de emergencias.41
Mary Seacole
Historia de la enfermería
Edad Moderna
Entre los años 1500 y 1860, la enfermería tuvo su peor momento, debido a que la idea
predominante era que la enfermería constituía más una ocupación religiosa que intelectual, por lo
que su progreso científico se consideraba innecesario. Además, tras la Reforma Protestante se
produjo una desmotivación religiosa para dedicarse al cuidado de enfermos entre las personas
laicas y una relegación a antiguas pacientes, presas y otras personas de los estratos más bajos de
la sociedad de la actividad de aplicar cuidados. M. Patricia Donahue denominó a este período la
«época oscura de la enfermería».46
Los avances en otras ciencias, como el invento del microscopio, proporcionaron a todas las hoy
llamadas ciencias de la salud, incluida la enfermería, la posibilidad de procurar a las personas un
mayor nivel de bienestar.
Edad Contemporánea
Según Eileen Donahue Robinson, el libro Notas sobre la enfermería (Notes on Nursing), publicado
por Florence Nightingale en 1859 —tras sus experiencias en la guerra de Crimea—, supuso «un
texto de crucial influencia sobre la enfermería moderna». En 1860 se inauguró la Nightingale
Training School for Nurses («Escuela Nightingale de Formación para Enfermeras»), la cual
constituyó una institución educativa independiente financiada por la Fundación Nightingale. La
originalidad del proyecto fue considerar que debían ser las propias enfermeras las que formasen a
las estudiantes de enfermería mediante programas específicos de formación y haciendo hincapié
tanto en las intervenciones de enfermería hospitalarias como extrahospitalarias, para el
mantenimiento y promoción de la salud tanto del individuo como de las familias.46 Nigthingale,
reformadora del concepto de enfermería, le dio una nueva directriz a la ciencia del cuidado del ser
humano, además de diferenciar lo que era medicina de enfermería desde el punto de vista de que
la enfermería situaba al paciente en las mejores condiciones para que la naturaleza actuase sobre
él en un ambiente limpio libre de agentes patógenos.
En la segunda guerra mundial, la enfermería adquirió mayor importancia y relieve. En los últimos
días de la guerra un artículo de Bixler y Bixler en la revista Am. J. of Nursing valoraba la enfermería
como una profesión. Los siete criterios para una profesión identificados por estos autores eran
aplicables a la enfermería de la forma en que se practicaba en ese momento y justificaban la
consideración de la enfermería como profesión. Bixler y Bixler revisaron sus criterios y el nivel
profesional de la enfermería 14 años después y observaron que ambos continuaban siendo
válidos.
2.La enfermería abarca los cuidados, autónomos y en colaboración, que se prestan a las personas
de todas las edades, familias, grupos y comunidades en todos los contextos, e incluye la
promoción de la salud, la prevención de la enfermedad y los cuidados de los enfermos,
discapacitados y personas moribundas. Históricamente, las funciones esenciales de la enfermería
son la defensa de los enfermos, el fomento de un entorno seguro, la investigación, la participación
en la política de salud en la gestión de los cuidados y los sistemas de salud, así como la formación.
Órdenes religiosas
La enfermería moderna comenzó a mediados del siglo XIX. Uno de los primeros programas
oficiales de formación para las enfermeras comenzó en 1836 en Alemania a cargo del pastor
protestante Theodor Fliedner. Por aquel tiempo, otras órdenes religiosas fueron ofreciendo
también formación de enfermería de manera reglada en Europa, pero la escuela de Fliedner es
digna de mención por haberse formado en ella la reformadora de la enfermería británica Florence
Nightingale. Su experiencia le brindó el ímpetu para organizar la enfermería en los campos de
batalla de la Guerra de Crimen, y, más tarde, establecer el programa de formación de enfermería
en el hospital Saint Thomas de Londres. La llegada de las escuelas de enfermería de Nightingale y
los heroicos esfuerzos y reputación de esta mujer, transformaron la concepción de la enfermería
en Europa y establecieron las bases de su carácter moderno como profesión formalmente
reconocida.
Una sola palabra “Cuidar”, puede definir hoy día a la enfermería, sencillo término pero lleno de
significado. Cuidar es una ciencia social y humana que necesita preparación, conocimientos,
investigación y sobre todo, experiencia de trabajo con los enfermos. Cuidar es poner laboriosidad,
diligencia, atención, disponibilidad y por supuesto, comunicación.
La historia de la enfermería se remonta a las primeras épocas de la humanidad, pero hace unos
pocos siglos empezó a institucionalizarse la atención al enfermo. Antes se consideraba que las
enfermedades se producían por influencia de espíritus malignos. Posteriormente se reflexionó
acerca de la necesidad de atender a las personas enfermas en un sitio adecuado, lo cual dio origen
a la organización de establecimientos para el cuidado de la salud.
Desde la antigüedad, uno de los efectos generados como consecuencia de las terribles pandemias
extendidas por todo el mundo producto del fenómeno colonizador, ha sido la necesidad de una
demanda de cuidados que, por fortuna, han venido evolucionando a lo largo de la historia.
Comenzó como un período empírico de los cuidados iniciado con los cuidados propios de los
pueblos indígenas, pasando por una atención a los enfermos en el hogar, acompañado de
sentimientos cristianos, vocación, afecto, observación, conocimiento y habilidades, hasta un
período científico y técnico que permitió la creación de los primeros programas de formación de
enfermeras y el surgimiento de una educación formal y sistemática hasta la actualidad.
A finales del siglo XIX, la enfermería en Venezuela estaba en manos de las religiosas que atendían
en centros de salud. En los años treinta era evidente que requería un nuevo modelo para formar
enfermeras profesionales que elevaran los estándares de la profesión. Sin embargo, el precario
nivel educativo con que llegaban las aspirantes y las exigencias de los servicios hospitalarios, que
buscaban una manera económica de llenar sus demandas con personal adiestrado pero sin
mejoras educativas, impidió que se cumpliera tal aspiración. La enfermería se centró en la
dimensión técnica y en la subordinación médica, aunados a la resistencia de la medicina curativa
de la época que impidió una visión integral de la salud.
Los estudios de enfermería se iniciaron entre 1837 y 1900 con la formación de enfermeras
obstétricas, y luego, de forma discontinua hasta 1937. En 1940 nace formalmente la Escuela
Nacional de Enfermeras (ENE), y entre los años 1944 y 1959, por decretos presidenciales
publicados en gacetas, se establecen reglamentos y parámetros a seguir por las distintas escuelas
de enfermería en Venezuela. Pero es sólo a mediados del año 1959 cuando se modifica el currículo
relacionado con la formación de enfermeras en base a dos pensa de estudios otorgándose el título
de Enfermera Profesional.
Período precolombino
El concepto de cuidado y ayuda a los demás está presente desde el inicio de las civilizaciones, lo
que se ha dado en llamar actualmente “cuidados de enfermería” ha estado presente de manera
intrínseca en los cuidados de la vida del hombre en su esencia, en su mundo, en fin, en su vida
cotidiana.
Es así como la mayor preocupación del indígena primitivo fue combatir las agresiones externas y
las enfermedades, así como cuidar sus necesidades y su entorno para sobrevivir. De su relación
con la naturaleza, nuestros indígenas no solamente observaron su ecosistema, los elementos
naturales y animales salvajes, que les proporcionaron alimentos, abrigo y medios para la
elaboración de objetos y herramientas, sino también el uso de plantas, raíces y hojas con
propiedades terapéuticas que les permitieron sobrevivir en un ambiente primitivo y hostil. Es
necesario señalar que las diferencias biológicas determinaron la participación y el reparto en el
seno de las diversas comunidades indígenas asignando a la mujer las actividades de protección,
promoción y mantenimiento de la vida frente a las condiciones adversas del medio y utilizando
para ello elementos naturales como el agua, las pieles, las plantas y los aceites. Los cuidados
básicos fueron dirigidos a la alimentación, la asistencia durante la gestación, el parto, la crianza y
el cuidado de los niños, ancianos y enfermos.
Esta época se basó en el animismo, por eso la magia, los ritos y las creencias primitivas
(exorcismos, utilización de hierbas, amuletos, cantos, uso de maracas y tabaco), aunado todo al
uso de baños en ríos (abluciones), el arropamiento húmedo (arcilla mojada) y la sangría, que
constituyeron asuntos íntimamente relacionados con los procesos de salud – enfermedad, tanto
en lo que concierne al propio concepto y a su evolución en el tiempo como a las prácticas de las
distintas civilizaciones no sólo para mantener la salud, sino también para curar las enfermedades.
Período Colonial
La segunda parte del período colonial corresponde al desarrollo y población del territorio por los
españoles, negros y mestizos.
En cuanto a la medicina de la época, al arribar los españoles e iniciar la colonización guiados por la
codicia, imbuidos por el misticismo cristiano y provistos de una “mejor tecnología”, trajeron
también su medicina, que no era otra cosa que una medicina medieval aún, galénica o hipocrática,
una medicina de examinar el pulso y la orina prescribiendo purgas y sangrías.
Es importante destacar que las diversas culturas prehispánicas se vieron afectadas por una serie
de enfermedades infecciosas endémicas de características regionales, pero con el arribo de los
colonizadores españoles surgieron nuevas enfermedades que produjeron estragos en la población
local, entre ellas el sarampión, la varicela, la tos convulsiva, la difteria, la malaria, la fiebre amarilla,
la peste bubónica, el tifus exantemático y la lepra, traídas de Europa y África principalmente con
los grupos de esclavos africanos o los navegantes españoles.
Los doctores en medicina eran los togados o facultativos (a partir de 1777 mediante el
Protomedicato de la capitanía General de Venezuela), los que se habían graduado en una facultad
o colegio de medicina, y eran españoles o descendientes “legítimos” por ambas ramas paternas.
Como en el siglo XVI aún no había ocurrido la fusión entre la medicina y la cirugía en Europa, la
parte manual la ejercían los cirujanos, quienes también tenían que haber cursado estudios en un
colegio o facultad y debido a su conocimiento del latín eran conocidos como cirujanos latinos, a
diferencia de los cirujanos romancistas, quienes habían cursado y rendido exámenes en español.
Por su parte, los flebotomistas eran practicantes menores cuya principal labor era hacer sangrías
por orden de los doctores. La boticaria o farmacopea, era parte de la medicina en ese entonces, y
la labor de los boticarios consistía en preparar y expender las recetas ordenadas por los doctores.
En esa época, las damas de la nobleza criolla contribuyeron a organizar los primeros servicios
elementales de asistencia pública en Caracas y Maracaibo utilizando sus conocimientos
domésticos. Se da la apertura del Hospital de San Pablo a cargo de practicantes de la escuela de
medicina y enfermeros empíricos (Jamieson, Sewall y Suhrie, 1968). Asimismo, la lepra vino a
constituir un problema en aquel momento (conocida como mal de Lázaro), por lo que fue fundada,
según Jamieson por Real Orden del 21 de marzo de 1752, el Hospital de Lazarinos “Esquina de San
Lázaro”. Posteriormente, los “leprosos” fueron enviados a las colonias de cabo Blanco, Distrito
Federal y Providencia en el estado Zulia.
No habiendo en Santiago de León de Caracas hospitales para la clase pudiente, eran mujeres las
que asistían a los enfermos a domicilio, entre quienes figuraron Francisca de Torres, Margarita
Díaz y Antonia de Becerra. En cuanto a la atención obstétrica figuran como primeras parteras
Isabel de Montes y Juana Henríquez.
Durante la Colonia hubo otro tipo de cuidados de la salud y medicina no tradicionales: las prácticas
curanderas tanto de indígenas como de africanos, quizás de mayor arraigo y extensión que la
misma medicina tradicional. Los curanderos, fieles a la tradición oral de sus antepasados, siguieron
haciendo uso del rico herbario medicinal, las prácticas curativas y los ritos míticos que venían
haciendo desde la época precolombina y que son aún parte de nuestra cultura.
La República
…la ley de Organización Política y de Régimen de las Provincias de 1830, estableció que los
Alcaldes Municipales velasen por la salubridad y ordenó la creación de Juntas Municipales de
Sanidad en las Capitales de Provincias y las Subalternas en las cabeceras de Cantones y Parroquias
…
Enfermedades como malaria, fiebre amarilla, peste bubónica, tifus y disentería constituyeron la
forma de vivir, enfermar y morir de la población. Las acciones del Estado fueron llevadas por las
juntas de sanidad u otros organismos, cuyo funcionamiento fue irregular e intermitente (García
1981).
Este período se caracterizó por una práctica empírica de la enfermería, cuya prestación de
cuidados se llevaba a cabo principalmente en el hogar, siendo su marco referencial el ejercicio del
cuidado a los enfermos. Este cuidado exigía un sentimiento cristiano, vocación y servicio, así como
observación, conocimiento y habilidades para curar.
En 1837, el Dr. José María Vargas autorizó al Dr. Santos Gásperi para dictar cursos a las mujeres
que quisieran dedicarse a la atención de partos.
Los cuidados de salud relacionados con la enfermería fueron llevados a cabo sobre todo por
mujeres, y se caracterizaron por el uso de plantas en infusiones, cataplasmas, vigilancia de la
alimentación, abrigo, masajes, cuidado de los enfermos en el hogar y asistencia como parteras.
Por otro lado, los curanderos, “brujos o brujas”, eran personas a las que la población atribuía
poderes especiales, puesto que combinaban ritos mágicos con conocimientos propios de los
cuidados de la salud, uso de hierbas, rezos y amuletos.
Por resolución del 11 de febrero de 1889, el gobierno de entonces contrató a monjas francesas de
la orden Hermanas de la Caridad de San José de Tarbes (1a) y a dos capellanes para la dirección
económica y atención de pacientes en lo que es actualmente el Hospital vargas, fundado en 1888.
Pese a su valiosa contribución, el control por parte de las congregaciones religiosas retrasó el
desarrollo de la enfermería (en 1907 se inicia la preparación del personal auxiliar de enfermería en
Ciudad Bolívar con un curso de dos años en el Hospital Ruiz Páez). No es sino hasta el año 1912
cuando se crea la primera escuela de enfermería en el Hospital vargas. Es importante señalar que
las religiosas no permitieron a las estudiantes hacer su trabajo práctico, aunado eso a su oposición
a que ingresaran las primeras enfermeras graduadas. Restricciones como estas ocasionaron el
cierre de la escuela de enfermería.
Ahora bien, las cuidadoras religiosas tenían un modo de vida basado en la estricta disciplina, la
obediencia, la humildad y la sumisión. Las hermanas daban énfasis a la ayuda y asistencia al
enfermo, pero sus conocimientos empíricos no cubrían los requerimientos médicos de los
pacientes. La enfermería, desde esta perspectiva, no requería ningún tipo de formación
profesional especializada, a no ser su dedicación religiosa. Lo antes señalado se relaciona
significativamente con la influencia de la etapa vocacional descrita por algunos autores como
Martín Caro, para quien “…las actividades de cuidar se basan en el consuelo, con un enfoque
humanitario y en estrecha relación con la religión”.
Para 1916, se recibió en Venezuela la primera visita de una comisión de higienistas de los Estados
Unidos, de carácter cívico-militar, para asesorar la lucha contra la fiebre amarilla, dirigida por el
mayor general William C. Gorgas. Según la Fundación Rockefeller, la apertura del Canal de Panamá
podía favorecer que la fiebre amarilla se propagase al oriente, y considerando que era posible
extinguir totalmente los focos de endemicidad de las regiones en donde existían, resolvió
constituir, como en efecto hizo, una comisión destinada a erradicar dichos focos y a cooperar con
los gobiernos respectivos en su eliminación (Machado 1982).
En el transcurso de 1930, las nuevas demandas de salud, los cambios sociales y demográficos y el
crecimiento del sistema de salud, demandaron un nuevo modelo de formación de personal de
enfermería que diera una respuesta real a las necesidades existentes. Sin embargo, el atraso
educativo de la población en general impuso ciertas limitaciones para formar un personal
altamente capacitado. De acuerdo con Sawyer, citado por Vessuri (2001), “…las actividades
estaban dispersas y se carecía de personal adecuadamente adiestrado. Por encima de todo, el país
tenía demasiada prisa, lo cual de por sí, constituía un problema”.
Con la creación de los cursos de enfermería dirigidos por el Dr. Francisco Antonio Rísquez, se
mejora la asistencia técnica de los enfermos, ya que las egresadas de estos cursos comenzaron a
prestar sus servicios en instituciones públicas y privadas, así como también en el domicilio de las
familias adineradas (Jamieson 1968).
Al respecto, Jamieson 1968, señalaban que “…para 1931, el gobierno contrató enfermeras
puertorriqueñas, no solamente para la labor docente, sino también para cargos administrativos en
hospitales, escuelas de enfermería, unidades sanitarias y clínicas particulares”.
Las secuelas de la Segunda Guerra Mundial propiciada entre 1936 y 1945 aumentaron el flujo de
inmigrantes europeos, en su mayoría exiliados españoles, a quienes el Estado acogió y contrató
para aumentar la fuerza de trabajo capacitada.
En 1956 se creó el Ministerio de sanidad y Asistencia Social (MSAS), entre cuyas tareas estaban la
capacitación de recursos humanos, la contratación de peritos extranjeros y el otorgamiento de
becas a personas, entre ellas a estudiantes de enfermería, para formarse en el extranjero
mediante convenios con la Fundación Rockefeller, el Instituto de Asuntos Sanitarios y la Oficina
Sanitaria panamericana (Maldonado 1970).
Asimismo, durante los años que precedieron la década de 1940, los estudios y avances en materia
de pediatría y puericultura eran muy incipientes. No existían centros de salud especializados en la
atención del niño, que pudieran suplir las necesidades médicas de la población infantil, hasta la
fundación del Hospital Municipal de Niños “Dr. José Manuel de los Ríos” (4). Ante la imperiosa
necesidad de formar profesionales de la salud, esta institución médica se convirtió en sede de otra
Escuela de Enfermeras.
Otro centro de enseñanza de la época fue la Escuela de Enfermeras de la Cruz Roja “Dr. Francisco
Antonio Rísquez” (Actualmente Colegio Universitario de Enfermería de la Cruz Roja) (5), que
graduaba desde 1914 enfermeras en cursos de dos años. También desde 1914, la formación de
enfermeras por parte de la Cruz Roja se realizaba en otras ciudades fuera de la capital como eran:
Maracaibo, Puerto Cabello y San Cristóbal. En 1928, su director el Dr. Rísquez, implementó un
sistema de formación con cursos abreviados. Para 1937, la formación fue una modalidad de
internado de 2 años en un régimen semestral.
En 1937, el Ministerio de educación Dr. Rafael E. López, organiza una escuela de enfermería
adscrita a ese ministerio y conocida como la “Escuela Normal Profesional de Enfermeras” (Boley
1954). Como se señaló anteriormente, las circunstancias de la época permitieron al Gobierno
venezolano la acogida de recursos humanos capacitados para aligerar el desarrollo de un país que
cimentaba las bases de un nuevo tiempo.
Así fue como dos exiliadas españolas fueron contratadas por el Gobierno por recomendación de la
Fundación Rockefeller. La primera se formó en Cataluña, poseía una experiencia profesional de 18
años, había llevado a cabo estancias de especialización en Londres, Paris y Norteamérica, así como
ocupado la dirección de la Escuela de Enfermeras de la Generalitat catalana (7). La segunda se
formó en Madrid, en donde adquirió una experiencia de diez años. También se había especializado
en el extranjero y ocupado el puesto de directora del Instituto Infantil de Sevilla. Ambas
conocieron a fondo los principios de la enfermería anglosajona liderada por Florence Nightingale y
consideraron que la única vía de progreso de la enfermería como disciplina era su
profesionalización. La primera tomó el cargo de directora y a la segunda se le asignó el de
subdirectora. Sus tareas en Venezuela consistieron en organizar y dirigir la escuela de enfermería
pese al bajo presupuesto, la falta de equipos y los inadecuados salones de clase.
Entre 1945 y 1960 acontecen cambios que transforman profundamente la sociedad venezolana.
En 1947 se creó el Instituto nacional de Hospitales, en 1949 sólo había 7 hospitales nacionales
para todo el país, el resto eran municipales y privados.
En 1950 ya había 23 hospitales, con 2.932 camas y en 1960 se contaban con 22.773 camas oficiales
(Archiva 1954).
La Escuela se crea por decreto ejecutivo el 22 de julio de 1940, según la Gaceta nº 20.400, siendo
su asiento principal la ciudad de Caracas, adscrita al MSAS con personalidad jurídica, autonomía y
patrimonio propio. Su inauguración fue el 15 de noviembre de ese mismo año.
Los objetivos de estas enfermeras que llevaban la dirección de la Escuela Nacional de Enfermeras
eran:
Coordinar los esfuerzos de todas las agencias interesadas en proporcionar mejores servicios de
enfermería.
El propósito primordial de la ENE fue preparar enfermeras para el ámbito de la Salud Pública
(Fernández 1942). Estas escuelas se crearon por todo el territorio venezolano, resaltando las
siguientes según su orden cronológico de creación:
1947, Valencia, Escuela Nacional de Enfermeras “Dr. Francisco Antonio Rísquez”, cuya primera
directora fue Aurora Vivas.
1948, Barquisimeteo, Escuela Nacional de Enfermeras “Dr. Juan Alberto Olivares”, y su directora
fue Ramona Contreras.
1949, Cumaná, Escuela Nacional de Enfermeras “Dr. Domingo Badaraco Bermúdez”, cuya directora
fue Lastenia Izaguirre.
1954, Maracaibo, Escuela Nacional de Enfermeras de Maracaibo, cuya directora fue Antonia
Campos.
1963, Mérida, Escuela Nacional de Enfermeras, cuya primera directora fue Maruja Rivas Belandria.
En Caracas se crearon también la Escuela de Enfermería de la Cruz Roja (1937), la Escuela del
“Trabajo y Estudio” (1959), la Escuela “Municipal de Enfermeras” (1960), la Escuela “Florence
Nightingale” (1963), la Escuela de Enfermería de las Fuerzas Armadas y la Escuela de Enfermería
del Hospital Coromoto en Maracaibo.
NOTAS
(1) Las Hermanas de San José de Tarbes vinieron desde Cantaous (Francia) a Venezuela en 1889.
Las 18 primeras religiosas dirigidas por la Reverenda Madre Saint Simón, llegaron a La Guaira,
Venezuela, el 13 de junio de 1889, con el objeto de desempeñarse en centros hospitalarios y
educativos. A petición de las familias de Caracas, el 1 de marzo de 1891, se abrió una casa
particular contigua a la Iglesia de San Juan, el "Internado de San José de Tarbes", con una
matrícula inicial de 40 alumnas. En 1902 el colegio se traslada a su nueva sede en “El Paraíso”,
donde continúa su funcionamiento. Al transcurrir del tiempo, el Colegio ha crecido hasta alcanzar
una matrícula considerable, incorporando de nuevo la educación mixta. En función de las
exigencias pedagógicas, acorde con los nobles objetivos de la Institución y de una Venezuela de
avance, fue necesario ampliar sustancialmente la infraestructura del Plantel.
Durante los primeros 30 años de funcionamiento, además de la formación integral que se impartía
a las alumnas, se cultivaba el buen gusto por las bellas artes, se fomentaba el amor al deber, se
formaba su corazón inspirándoles una piedad sólida, cualidades que eran y continúan siendo el
encanto de la sociedad y aseguran el bienestar de la familia como Institución. Junto a la educación
Primaria, el Colegio impartía la enseñanza del idioma francés como segunda lengua. Otorgaba a las
alumnas el Diploma Francés, Título máximo reconocido en este Instituto. En 1936, se crea la
Educación secundaria y la Educación Preescolar, ajustándose a las exigencias legales establecidas
por el Ministerio de Educación. Esta apertura de la Institución a los diferentes niveles educativos,
impone la necesidad de construir una edificación dedicada a tales fines, la cual es llevada a cabo
por la compañía Guinand y Brillembourg, gracias al dinamismo de la Reverenda Madre Saint
Jacques, quien con grandes esfuerzos adquirió terrenos adyacentes al edificio central y
gradualmente fue impulsando nuevas instalaciones, hasta lograr lo que constituye el actual
Colegio San José de Tarbes - El Paraíso.
(2) Dentro de los cuidados médicos estaban el control de la temperatura, las inyecciones, los
vendajes, las sangrías y las ventosas, entre otros).
(3) Esta Escuela funcionó hasta 1919 y luego pasó a formar parte de la Escuela Normal de
Maestros.
http://www.planandino.org/bancoBP/sites/default/files/Venezuela-%20Informe%20BP
%20editado%202010-Hospital%20Rios.pdf
(5) Escuela de Enfermeras “Dr. Francisco Antonio Rísquez” (Actualmente: Colegio Universitario de
Enfermería de la Cruz Roja Venezolana)
La creación de la Escuela de Enfermeras de la Cruz Roja se debe al Dr. Francisco Antonio Rísquez
(1856-1941), quien se dedicó, entre otras cosas, a idear y llevar a cabo proyectos en la formación y
capacitación de Enfermeras.
Desde 1914, la Escuela Pública de Enfermeras graduaba Enfermeras en cursos de 2 años, pero para
el Dr. Francisco Antonio Rísquez había necesidad de formar Enfermeras a la brevedad posible, por
lo que en 1928 en su carácter de Director de la Escuela Oficial y Secretario de la Cruz Roja, creó
cursos abreviados de 4 meses. Funcionaron hasta 1934 y su éxito puede medirse por la aparición
de los cuatro grupos de Samaritanas, que ganaron su diploma de la Cruz Roja con que se las
distingue y son hoy la gala y honor de la Cruz Roja Venezolana. El 24 de julio de 1936, Risquez
inaugura el primer curso definitivo. Dicha inauguración se hizo junto con la del Hospital.
En 1937 la Escuela es una Institución sólida. Su sede está en la Cruz Roja, en un pabellón de dos
pisos construido especialmente para el plantel. Las alumnas son todas internas y el personal
directivo habita igualmente en la sede. El curso consta ahora de dos años, cada uno dividido en
semestres.
En 1947 los estudios son de tres años y, para la fecha, han egresado de la Escuela 105
profesionales que trabajan en distintos hospitales, clínicas e institutos médicos-asistenciales. Para
ese mismo año se construye una nueva sede.
En sesión del 20 de mayo de 1948, el Comité Ejecutivo de la Cruz Roja Venezolana decide dar el
nombre de Francisco Antonio Risquez a la Escuela de Enfermeras Profesionales de la Cruz Roja. En
el mismo año, la Primera Convención de la Cruz Roja dicta nuevos Estatutos, en cuyo artículo 37 se
basa el Comité Central Nacional para redactar y promulgar un Reglamento para el funcionamiento
de los Comités de Samaritanas. La Escuela de Enfermeras Francisco Antonio Rísquez se
desenvuelve en forma progresiva en los años siguientes, hasta que le es otorgado el voto oficial
favorable para que pase al rango de Colegio Universitario de Enfermería de la Cruz Roja de
Venezuela (Según Gaceta Oficial No. 267.281 del 11/10/1988) Hay que tener en cuenta que esta
profesión, si bien provee de un modo de vida, requiere de una gran dosis de entrega, de
humanidad, de servicio a la colectividad.
(6) Los estudios de postgraduadas apoyados por el Ministerio de Sanidad comenzaron a partir de
1938 y se desarrollaron de forma discontinua a lo largo del siglo XX.
(7) Aurora Mas Gaminde, enfermera visitadora madrileña que a sus 36 años fue becada durante el
gobierno de la IIa República para cursar sus estudios de Salud Pública en la Fundación Rockefeller.
En 1940 por sugerencia de Mary E Tennant fue a Venezuela junto con Montserrat Ripol, y participó
en la recién creada Escuela Nacional de Enfermeras (ENE).
Fue directora de la ENE de 1941 a 1943 durante los cuales creó la revista también llamada ENE en
la que publicó cuatro artículos. Carlos Álvarez Nebreda recoge esta revista en “Catálogo
Bibliográfico de Publicaciones Enfermeras - 1864 – 1977”. También trabajo con Manolita Ricart en
Maracaibo cuando abandonó la escuela ENE. En 1933 había participado en la nueva revista La
Visitadora Sanitaria. (Grupo de investigación, Cuidados Invisibles. Aurora Mas.