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El Canto Gregoriano

La Venerable Madre Teresa de la Cruz descubrió en el canto gregoriano una rica fuente de arte, espiritualidad, unidad y armonía que respondía a sus anhelos de alabar a Dios. Ella enseñó el canto gregoriano a sus hermanas y promovió su uso en la liturgia, creyendo que era la forma más digna de adorar a Dios y unirse a la Iglesia universal. Madre Teresa trabajó para que el canto gregoriano no se perdiera y continuara transmitiéndose a
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El Canto Gregoriano

La Venerable Madre Teresa de la Cruz descubrió en el canto gregoriano una rica fuente de arte, espiritualidad, unidad y armonía que respondía a sus anhelos de alabar a Dios. Ella enseñó el canto gregoriano a sus hermanas y promovió su uso en la liturgia, creyendo que era la forma más digna de adorar a Dios y unirse a la Iglesia universal. Madre Teresa trabajó para que el canto gregoriano no se perdiera y continuara transmitiéndose a
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El canto Gregoriano en la vVenerable Madre Teresa de la Cruz

Los que hemos tenido la bendición de estar presentes en una celebración en la


Basílica de San Pedro en Roma, más aún en la Solemnidad de Pentecostés,
fiesta de la Iglesia, hemos gozado de la indescriptible experiencia de escuchar
el canto Gregoriano entonado por los Ministros, la Schola Cantorum, el coro y
la asamblea, cada uno en el momento y lugar justo, expresión de armonía y
unidad que ha de existir en el Cuerpo místico de Cristo y manifestación
implícita de la santidad, belleza y universalidad que son cualidades de la
Liturgia, asumidas también por este estilo musical propio de la Iglesia romana,
al que algunos entendidos han llamado “Joya de la civilización occidental,
fuente de arte, de música y de espiritualidad”.
Esta joya musical, llegó a calar en el corazón de la vVenerable Madre Teresa
de la Cruz, mujer dotada de exquisita sensibilidad religiosa, cultural, y artística
y que fue desarrollándose en el ambiente familiar y más tarde en la vida
religiosa. Esta sensibilidad le hizo descubrir en el canto Gregoriano una rica
fuente de arte y espiritualidad, de unidad y armonía, que respondía a sus
hondos anhelos de alabar a Dios de la mejor forma. Ella gozaba con las
melodías gregorianas entonadas en la Liturgia de las Horas, como lo escribe en
la carta a su hermana Madre María del Sagrado Corazón, el 13 de agosto de
1938:

“Domingo, Vísperas de la Asunción. Hemos oído cantar las Primeras


Vísperas con fabordones y un ceremonial especial lindísimo. Tres3
sacerdotes con capa de coro, los cantores yendo y viniendo para llevar
la antífona, etc., etc., es de nunca acabar”. (Epistolario, Tomo I, pág. 26-
27)

Ella, descubre en el canto gregoriano, la manera más digna de adorar al


Creador y de unirse a través de él, a la Iglesia Uuniversal, consciente de que es
el canto oficial de la Iglesia, inspirado por el Espíritu Santo:
“El autor del canto es el Espíritu Santo. Es lo más perfecto. Es lo que
haremos en el Cielo... No se dice que en el Cielo se coserá... se
jugará... sino,: se cantará. A Dios le gusta el canto.
El Espíritu Santo es el Autor. La poesía y el canto es su obra”. (Clases
de ascética, Libro II, pág. 33)

Por otro lado, Madre Teresa, procuró que todas las hermanas aprendieran a
leer y cantar el gregoriano, movida por el deber de custodiar el tesoro que
habíamos heredado:

“El canto gregoriano es algo que muy pocas Comunidades lo tienen.


Hay que cultivarlo… tenemos un tesoro, ¿cómo no vamos a aprovechar
de eso?... Tú, Señor, nos has dado la oración perfecta, con la música
inspirada por el Espíritu Santo…” (Clases de ascética, libro II, pág. 168)

Así mismo, iba de comunidad en comunidad, enseñando con humildad y


dedicación lo que había aprendido gracias a los CRIC (Canónigos Regulares
de la Inmaculada Concepción); así lo escribe en su carta, del 25 de mayo de
1931, al Reverendo Padre Cipriano Casimir, Vicario Gral. de los CRIC:

“He visto que hago falta en Santa Teresita para el estudio de canto y el
canto mismo los domingos. He resuelto pues ir a quedarme desde el
sábado en la mañana hasta el domingo después de vísperas; quiero
trabajar hasta que me quede algo de voz en trasmitir lo que he
aprendido para que la alabanza divina sea lo más digna posible en
nuestra capilla” (Epistolario de nuestra Madre Teresa, tomo II, pág. 93)

Gracias a sus conocimientos musicales, adornó algunas melodías con un


contrapunto propio del canto llano llamado fabordón, como se puede apreciar
en la imagen que corresponde al canto “Magníficat” que se entona en la
oración de Vísperas., Aaporte que definitivamente fue muy favorable:
La idea de “Santidad, armonía y belleza” en la Liturgia, estuvo siempre
presente en Madre Teresa, más aún cuando la comunidad se reunía para
cantar las alabanzas a Dios, a través de la Liturgia de las Horas. Interpretar el
Ggregoriano, respetando cada uno de los signos escritos en el tetragrama,
aseguraba no solo la exacta y buena ejecución del canto, sino la unidad de la
comunidad orante que, movida por el Espíritu Santo, vibra en cada nota, en
cada melodía y pregusta un pequeño anticipo de la Liturgia celestial, de la
fiesta eterna en la que junto a la Santísima Virgen, a los ángeles y santos se
entonarán en tributo a quien es origen, principio y fin de la Liturgia: La
Santísima Trinidad:

“Hay tendencia a hacer pesado el canto gregoriano... No.: el canto


gregoriano es “habladito”... movido, pero con religiosidad... sin
suprimir los asteriscos, sin pasar de largo los puntos... ¿Cómo lo
expresaré? ... No lo sé... pero tiene que ser oración. Nuestro Padre
decía que tenía que ser un canto expresivo, pero no con expresión
personal. Todo esto tiene sus raíces muy profundas en el alma. Todo
esto le importa al Espíritu Santo.
Cada nota tiene determinado número de vibraciones, y la música unifica
todas esas vibraciones, y así resulta la armonía... ¡Qué combinación
hay en las vibraciones de las notas, que a nuestro oído producen una
impresión de belleza y unidad! ... ¿Por qué unos sonidos
corresponden, y otros no? ... Es un destello de Dios el poder percibir
los sonidos y la belleza de la armonía... No son cosas fútiles las que se
refieren a la belleza y al arte… Es un destelle de Dios el poder percibir la
belleza... La Liturgia es la unificación de las cosas de Dios.
La Liturgia llama a todas las cosas de la Creación a unificarse en una
santa armonía para Dios” (Clases de ascética, libro I, pág. 155)

Una de sus preocupaciones, fue que el canto sea bien aprendido, para que sea
trasmitido con fidelidad a las siguientes generaciones, no por una obligación
impuesta en la vida religiosa, sino por una necesidad interior de dar culto a
Dios, por eso entendió que había una responsabilidad colectiva de cantar bien,
expresando la actitud religiosa que ningún otro estilo musical tiene como el
Ggregoriano:

“Tenemos que tener “maña”, sin que lo parezca, cuando cantamos...


Formar una “schola” que cante muy finito, muy suavecito... Y entonces
el canto gregoriano no se parecerá a ninguno... Estilo diáfano... estilo
ángeles... Tenemos que tener ese sello... Esa es responsabilidad
nuestra delante de Dios”. (Clases de ascética, libro I, pág. 157)

Madre Teresa de la Cruz, propone a sus hijas un estilo musical que ella misma
asimiló en su interior, entendiéndolo como modelo acabado de melodía para la
alabanza divina en la liturgia no solo de su Congregación, sino de toda la
Iglesia Católica. Toda su vida giró en torno a estas dos dimensiones de la
Liturgia: la gloria y la alabanza a Dios, y la búsqueda de la santidad,
convirtiendo toda situación en ocasión de comunión con el Señor, a quien alabó
con su canto y con su vida comprometida por la extensión del Reino y la
salvación de las almas. De esta forma llama ahora a todas las que formamos
parte de la Congregación que ella fundó, a integrar armoniosamente: liturgia y
catequesis, música y alabanza, fe y vida.

El compromiso depara cada Canonesa de la Cruz, será que el canto


Gregoriano, no pierda el lugar privilegiado que ha tenido desde la fundación de
la obra, siguiendo la tradición litúrgico- musical que su Venerable fundadora,
adoptó para la Congregación, cabe resaltar que en la actualidad se canta la
Misa en Gregoriano el 14 de setiembre, Ffiesta de la Exaltación de la Cruz y
Aniversario de la Fundación.; Aasimismo, el 13 de setiembre, en las primeras
Vísperas de esta fiesta y en otras ocasiones. Pero, sobre todo, el deber
principal de la Canonesa ha de ser transmitir con su testimonio la santidad,
belleza y armonía de su vida consagrada al servicio de Dios y de la Iglesia.

Todo en Cristo.

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