CON MI ULTIMO ALIENTO
La hija de Jairo uno de los jefes de la sinagoga se encontraba a punto de morir, su padre muy desesperado se
acerca al Maestro y le ruega que vaya a su casa para sanar a su hija. Como fue característica del ministerio de
Jesús, accedió a la petición de este padre desesperado y se encaminó hacia su casa. Mi sermón no se centrará en
Jairo ni en su hija moribunda, sino más bien en la escena que ocurrió mientras Jesús iba a casa de Jairo.
¿Qué fue lo que ocurrió? Leamos:
Marcos 5:22 Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus
pies,
Msrcos 5:23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que
sea salva, y vivirá.
Marcos 5:24 Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
Marcos 5:25 Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
Marcos 5:26 y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había
aprovechado, antes le iba peor,
Marcos 5:27 cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
Marcos 5:28 Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva
Mientras el Señor Jesús se dirigía a la casa de Jairo para sanar a su hija moribunda, una mujer lo irrumpe en su
camino.
La biblia describe tres aspectos importantes sobre ella.
1) Doce años con flujo de sangre.– Esta mujer llevaba sufriendo de hemorragias continuas por doce años. Esto
quiere decir que:
a) Físicamente ella se encontraba muy débil, ya que toda mujer con sangrado prolongado también adquiere una
anemia severa.
b) Otro punto en el cual vale la pena meditar es el hecho de que, cuando hay sangrado constante, también existe
ausencia de ovulación, y esto no permite que una mujer quede embarazada. Esta mujer no solo tenía que luchar
con su enfermedad (Que ya era bastante). También con la afrenta de no poder tener hijos. Recuerde que, en
aquel tiempo, la esterilidad se la asociaba con una maldición consecuencia del pecado. Una mujer estéril sufría
gran afrenta y desprecio de parte de la sociedad.
c) Si esta mujer era soltera ¿Quién quiere casarse con una mujer estéril y enferma?; si esta mujer se enfermó
estando casada, muy probablemente su esposo la había abandonado a causa de su enfermedad.
d) Algo que no podemos pasar por alto es que, su enfermedad la hacía impura ante el sistema religioso, ante la
sociedad y también ante su esposo (si es que lo tenía). Leamos y entendamos lo que quiero decir:
NVI Levítico 15:19 Cuando a una mujer le llegue su menstruación, quedará impura durante siete días. Todo
el que la toque quedará impuro hasta el anochecer.
NVI Levítico 15:20 Todo aquello sobre lo que ella se acueste mientras dure su período menstrual quedará
impuro. Todo aquello sobre lo que ella se siente durante su período menstrual quedará impuro.
NVI Levítico 15:21 Todo el que toque la cama de esa mujer deberá lavarse la ropa y bañarse, y quedará
impuro hasta el anochecer.
NVI Levítico 15:22 Todo el que toque algún objeto donde ella se haya sentado, deberá lavarse la ropa y
bañarse, y quedará impuro hasta el anochecer.
NVI Levítico 15:23 Si alguien toca algún objeto que estuvo sobre su cama o en el lugar donde ella se sentó,
quedará impuro hasta el anochecer.
NVI Levítico 15:24 Si un hombre tiene relaciones sexuales con esa mujer, se contaminará con su
menstruación y quedará impuro durante siete días. Además, toda cama en la que él se acueste quedará también
impura.
NVI Levítico 15:25 Cuando una mujer tenga flujo continuo de sangre fuera de su período menstrual, o cuando
se le prolongue el flujo, quedará impura todo el tiempo que le dure, como durante su período.
NVI Levítico 15:26 Toda cama en la que se acueste mientras dure su flujo quedará impura, como durante su
período. Todo aquello sobre lo que se siente quedará impuro, como durante su período.
NVI Levítico 15:27 Todo el que toque cualquiera de estos objetos quedará impuro. Deberá lavarse la ropa y
bañarse, y quedará impuro hasta el anochecer.
¡Pobre mujer! Ella no podía caminar por las calles, ni estar en ningún lugar público; no podía asistir al templo;
si decimos que era soltera ¿Quién quiere casarse con una mujer impura, enferma y estéril?; si decimos que era
casada, no le podía dar hijos a su esposo, tampoco lo podía satisfacer sexualmente ¡Que frustración para esta
mujer!
2) Sufrido mucho de muchos médicos.- Un segundo aspecto que se nos describe de esta mujer es que, había
sufrido mucho a manos de varios médicos. En su lucha por querer vivir, y en su desespero por sanarse de esta
terrible enfermedad, había visitado muchos médicos, posiblemente los más prestigiosos del momento. Pero
parece ser, que ni el conocimiento, ni el prestigio, ni la ciencia, pudo hacer algo con respecto a la enfermedad de
esta mujer, “Más bien le iba peor” -dice el relato-. Imagínese a los médicos decirle: “Señora, le hemos realizado
todos los exámenes existentes, pero por una razón que no podemos explicar, no hallamos la respuesta del
porque es su enfermedad” En otras palabras, esta mujer estaba DESAHUCIADA. Sabía que en cualquier
momento moriría. Cuan desesperante es para una persona saber que está enfermo y que ni el más prestigioso de
los médicos puede hacer algo para sanar su enfermedad.
3) Había gastado todo lo que tenía.– Pero esto no es todo. Si usted lee con atención se dará cuenta que esta
mujer en su intento de no morir había gastado todo lo que tenía. Su dinero, sus ahorros, tal vez estaba viviendo
en las calles porque tuvo que vender su casa.
Esta mujer ahora sabía, que ni todo el dinero del mundo sirve ante ciertas circunstancias. Y es lo que debemos
entender cada uno de nosotros. Existen situaciones, enfermedades, adversidades, donde el dinero no puede
hacer nada al respecto.
NO HAGA NEGOCIOS CON EL DIABLO, PORQUE ÉL NUNCA
PAGA BIEN
Es en este punto del camino, cuando se ha intentado todo y no se ha logrado nada, donde una persona entiende
que necesita la ayuda de un poder sobrenatural. Lamentablemente no todos están dispuestos a cargar la cruz y
prefieren las “pastillas mágicas” (resultados inmediatos). por eso acuden a aquellos que le ofrecen “milagros” a
cambio de dinero. El brujo, baños curativos, lectura de cartas, y cualquier otro tipo de ocultismo que es
abominación para Jehová. Estas personas pronto se percatan que su condición no continúa igual, sino peor, ya
que hicieron “negocios con Satanás” y el diablo nunca paga bien.
SE JUGÓ EL TODO POR EL TODO
Mientras la mujer con flujo está viviendo todo este martirio, el Señor Jesús se dirigía a la casa de Jairo para
sanar a su hija moribunda. En este trayecto también pasaría por donde vivía esta mujer. Cuando la mujer supo
aquello dijo: V.28 “…Si tocare tan solamente su manto, seré salva (DHH, NVI, PDT Quedaré sana)”. Algo
que debemos entender es que su plan de tocar el manto del Señor no era nada sencillo para ella, ya que, si ella
tocaba a una persona corría el riesgo de morir apedreada según la ley.
O es Cristo, O es la muerte
A estas alturas ¿Qué tenía que perder si lo había intentado todo? O ERA CRISTO O LA MUERTE. Hoy más
de uno tiene que tomar la misma decisión:
O es Cristo, o es la muerte
O es Cristo, o es mi enfermedad
O es Cristo, o es el fracaso de mi matrimonio
O es cristo, o es mi cautiverio
O es Cristo, o es mi dolor
O es Cristo, o es mi pecado.
DOCE AÑOS DE AFLICCIÓN, ACABARON EN UN INSTANTE
Cuando el Maestro pasaba por donde ella, esta mujer débil a causa de las continuas hemorragias, tomó valor, se
escabulló en medio de la multitud y tocó el manto de Jesús. Luego leemos:
Marcos 5:29 Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel
azote. ¡Gloria a Jesús! Doce años de enfermedad, dolor, incertidumbre, humillación, se terminaron en un
instante.
¿Cuánto tiempo llevas sufriendo? ¿Cuánto tiempo llevas creyendo que no hay una solución para tu dolor y tu
situación? Hoy Jesús se dirige a la casa de Jairo, y justo ahora está pasando por aquí. ¡Atrévete a creerle! Jesús
es el mismo de ayer.
JESÚS LE DIJO A LA MUJER: “TU FE TE HA SANADO”
Luego de esto, leemos:
Marcos 5:30 Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud,
dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
Marcos 5:31 Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
Marcos 5:32 Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
Marcos 5:33 Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se
postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
Marcos 5:34 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva (tu fe te ha sanado); vé en paz, y queda sana de tu azote.
Jesús le dijo a esta mujer: “Tu fe te ha sanado” Esta mujer aun cuando había fracasado en todos sus intentos,
tenía la FE, de que al tocar el manto de Jesús todo sería diferente ¡Y así lo fue!
¡Es tiempo de tener fe! Aunque nuestros ojos naturales no lo puedan ver, aunque nuestra lógica humana no lo
pueda entender, es tiempo de tener fe. La fe va más allá de cualquier lógica o cálculo humano.
CONCLUSIÓN
¿Cuál es tu condición de vida en este momento? Es posible que al igual que esta mujer del flujo, estés
atravesando por un momento difícil en tu economía, en tu familia, en tu vida espiritual o en tu salud. Esta mujer
llevaba doce años con su aflicción ¿Y tú, cuánto tiempo llevas? Tal vez has intentado de muchas formas
cambiar aquella situación, pero todo intento ha fracasado. Cualquiera sea tu caso, lo que tienes que saber es que,
lo que es imposible para los hombres es posible para Dios, su poder se glorifica en la debilidad del hombre.
Cuando el hombre dice ya no hay nada que hacer, ya no hay esperanza. Dios dice: “Yo lo puedo hacer”, “Para
mí no hay nada que sea imposible”.
Hermano y amigo que hoy estas aquí, quiero decirte que Solo Dios puede cambiar tu circunstancia, sólo Él
puede cambiar tu tristeza y tu lamento en baile. ¿Lo has intentado todo y nada ha resultado? Pues te invito a que
le creas, a que tengas fe en aquel que todo lo puede. Jesucristo está pasando por aquí, y esta puede ser tu última
oportunidad. No tienes nada que perder, abre tu corazón y entrégale tu vida a Jesucristo. Amén.
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Camino a la restauración (Lucas 15:11-24)
“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me
corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una
provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una
gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el
cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los
cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y
yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no
soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún
estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo:
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos:
Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y
matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y
comenzaron a regocijarse”.
Lucas 15:11-24
INTRODUCCIÓN
Muchos han llamado a esta parábola del hijo prodigo como una historia completa de ruina y reconciliación ya que
nos muestra como el hombre puede llegar a la más terrible ruina por causa del pecado, pero arroja una luz de esperanza
al mostrarnos el camino a la restauración
Parábola del hijo prodigo
I. LA DECISIÓN DE ESCOGER NUESTRO CAMINO.
“También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me
corresponde; y les repartió los bienes”.
La parábola inicia presentando a un hombre padre de familia el cual tenía dos hijos y el menor de ellos decidió
pedirle la parte de la herencia que le correspondía. La ley judía establecía en Deuteronomio 21:17 que el hijo
primogénito tenía que recibir el doble, por lo que al segundo hijo le correspondía la tercera parte de la herencia. Al
hacer esto el hijo estaba repudiando a su padre al decirle que ya no quería vivir a su lado y que su deseo era iniciar su
propia vida, eligiendo su propio camino. A pesar que lo tenía todo en la casa de su padre, el hijo menor no valoro nada
de eso y se dejó llevar por los deseos engañosos de su corazón.
Esto retrata muy bien la vida del ser humano. Dios nos ha dado la vida y tiene un plan maravilloso para nosotros,
nos ofrece un camino a la vida eterna, sin embargo, el hombre reclama su vida, su salud, sus fuerzas y posesiones para
hacer su propia voluntad, administrándola como mejor le parece, olvidándose así de Dios. En la vida tenemos que
decidir qué camino vamos a seguir, el camino que el Señor nos ofrece nos conduce a la vida eterna, pero el camino del
pecado solo nos traerá ruina eterna.
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la
bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia”.
Deuteronomio 30:19
II. LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO.
La historia del hijo prodigo nos retrata perfectamente los efectos del pecado en la vida del ser humano. En esta
parábola podemos identificar al menos cuatro efectos:
1. El pecado nos aparta completamente de Dios.
“No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada…”
El primer efecto que el pecado produce en nuestras vidas es vivir apartados de Dios. El diablo sabe perfectamente
que solo alejados de su presencia somos seres indefensos y nos engaña haciéndonos pensar que la vida que le mundo
ofrece es mucho mejor, pero todo es una terrible mentira.
2. El pecado nos hace desperdiciar nuestra vida.
“… y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente…”
El siguiente efecto del pecado es que nos hace desperdiciar nuestra vida. Generalmente el ser humano cree que
la vida en el mundo es lo mejor que tiene, que las ofertas de prosperidad y deleites temporales lo conducirán a la ruina
de su alma. El texto es claro al decir que el hijo prodigo desperdició sus bienes viviendo perdidamente, así es la vida del
que practica el pecado, nada bueno lograra de ello y por ello las Escrituras llaman al pecado como las obras infructuosas
de las tinieblas: “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”, (Efesios 5:11).
3. El pecado destruye nuestro futuro.
“… Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se
arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos…"
Los siguientes versículos nos muestran el siguiente efecto del pecado en la vida del hombre. Primero nos aparta
de la presencia de Dios dejándonos expuestos a la malicia de este mundo, luego nos engaña haciéndonos desperdiciar
nuestra vida hasta perderlo todo, para luego destruir completamente nuestro futuro. Después de malgastar todo lo que
tenía vino un hambre terrible que lo obligo a arrimarse a un ciudadano que lo envió a apacentar cerdos. Para un judío
los cerdos eran animales inmundos y despreciables, y ahora el hijo prodigo se encontraba completamente humillado sin
esperanza alguna.
4. El pecado nos conduce a la miseria.
“… Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba”.
Finalmente, el pecado nos conduce a una vida de miseria. El hijo prodigo descendió hasta el hoyo más profundo y
desesperante a tal punto que deseaba saciar su hambre con la comida de los cerdos. Cuantas personas viven de esta
forma, con necesidades que nadie puede solventar rodeados de una terrible miseria que los conduce al infierno. Eso es
precisamente lo que hace el pecado. Isaías nos exhorta a no perder el tiempo en las cosas efímeras de este mundo las
cuales no nos satisfacen plenamente, ya que solo en Cristo se encuentra la plenitud de vida:
“¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del
bien, y se deleitará vuestra alma con grosura”.
Isaías 55:2
III. EL CAMINO QUE CONDUCE A LA RESTAURACIÓN.
Esta parábola también nos ofrece el camino que el hombre tiene que tomar una vez cae en el más profundo
abismo.
1. Reconocer nuestra ruina personal.
“Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de
hambre!...”
El primer paso que conduce a la restauración es reconocer nuestra situación de ruina y que necesitamos ayuda.
Después de un tiempo el hijo prodigo volvió en sí y se dio cuenta que hasta los jornaleros de su padre estaban en mejor
condición que él. Mientras que no reconozcamos nuestra necesidad de Dios no daremos el primer paso a la
restauración.
2. Tomar la decisión de acudir a Dios en completo arrepentimiento.
“Me levantaré e iré a mi padre…”
El segundo paso es tomar la decisión de ir a Cristo tal y como nos encontremos. Muchas personas creen que antes
de acudir a Dios tienen que hacer muchos cambios en sus vidas, pero lo cierto es que Cristo se especializar en recibirnos
así como estamos para iniciar el proceso de la restauración. Mientras nos neguemos a acudir a Él solo retrasaremos
nuestro bienestar, el Señor no obrara mientras no nos acerquemos a Él.
3. Confesar nuestros pecados y humillarnos completamente.
“… y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo”.
El siguiente paso es confesar nuestras ofensas. La confesión del hijo prodigo involucra reconocer nuestros pecado
y una actitud de humillación que nos hace reconocer nuestra vileza.
4. Sujetarnos al señorío de Cristo.
“… hazme como a uno de tus jornaleros.”
Finalmente, debemos estar dispuestos a sujetarnos al señorío de Cristo, a renunciar a nuestra vida y hacer la
voluntad de Dios y no la de nosotros.
IV. EL AMOR PERDONADOR DEL PADRE.
“Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se
echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser
llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y
calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y
ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”.
Esta parábola nos muestra el gran amor perdonador de Dios y su infinita misericordia para todos aquellos que se
arrepienten de su vida de perdición. En lugar de rechazarlo el padre abrazo al hijo lo vistió y le puso calzado como
símbolo de su benevolencia, aparte de eso le puso un anillo que era símbolo de parentesco familiar y mando a hacer un
banquete para festejar con gozo el regreso del hijo perdido. La Biblia nos enseña el gran gozo que hay en el cielo cada
vez que un pecador se arrepiente, así se ve en las otras dos parábolas anteriores que Lucas presenta en el capítulo 15:
“Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”, (Lucas 15:10). El apóstol
Pablo nos habla acerca de los resultados favorables de la salvación que viene a la vida de todos aquellos que se
arrepienten de sus pecados:
“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también
tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y
no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la
paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en
nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.
Romanos 5:1-5
CONCLUSIÓN
En la vida tenemos dos caminos, la mayoría escogen el del pecado el cual los conducen a la ruina total, pero aun
allí el hombre tiene esperanza. El arrepentimiento es el camino a la restauración y Cristo Jesús nos ofrece una mejor
vida.
“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para
con el Padre, a Jesucristo el justo”.
1 Juan 2:1
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se
convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su
tierra.
2 Crónicas 7:14
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.
Mateo 6:14
El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Proverbios 28:13
Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los
cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
Marcos 11:25
Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah
Salmos 32:5
El sana a los quebrantados de corazón,
Y venda sus heridas.
Salmos 147:3
El corazón alegre constituye buen remedio;
Mas el espíritu triste seca los huesos.
Proverbios 17:22
Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.
Mateo 10:8