Simbad el Marino
al final del libro, y sólo se integra en el esquema de las
Noches a partir de la edición egipcia de 1835, pero de un
modo resumido y expurgado.[1] Viajó siete veces, vivien-
do en cada ocasión una aventura más emocionante que la
precedente.
2 Versiones cinematográficas
Se han producido numerosas películas sobre el perso-
naje. Particularmente famosas son las tres que constitu-
Quinto viaje de Simbad, según una ilustración del siglo XIX. yen la así llamada «trilogía de Simbad», que contó con
los efectos especiales del célebre «mago del cine» Ray
Simbad el marino es un relato legendario conocido en Harryhausen (1920-2013): Simbad y la princesa (The 7th
todo el mundo debido a Las mil y una noches, obra a la Voyage of Sinbad, 1958), El viaje fantástico de Simbad
que no pertenecía en origen pero a la que se incorporó (The Golden Voyage of Sinbad, 1973) y Simbad y el ojo
entre los siglos XVII y XVIII. del tigre (Sinbad and the Eye of the Tiger, 1977).
1 Orígenes
3 La historia
La semilla primigenia de esta compleja narración fue la
Historia del marinero náufrago escrita en Egipto alrede-
3.0.1 El inicio - Simbad, el porteador y Simbad, el
dor del 2200 a. C. durante el Imperio Nuevo. Luego se
marino
contaminó con elementos de la Odisea de Homero, una
epopeya griega traducida al árabe ya en el siglo VIII d.
C. en la corte del califa al-Mahdi, así como con el Roman Las mil y una noches, la colección de cuentos en los que
d'Alexandre (una biografía de Alejandro Magno narrada la historia de Simbad se encuentra, es uno más de los que
por un Pseudo Callístenes compuesta a fines del siglo III narra la hermosa doncella Scheherezade en el mismo pe-
o a comienzos del siglo IV d. C.). A estos elementos (y riodo de tiempo. Cada cuento tiene el fin de captar el in-
muchos otros) se sumaron también el Libro de los Anima- terés del rey Sharyar, para que desee escucharlo a la tarde
les de Al-Jahiz (siglo IX) y las historias orales referidas siguiente, ya que el sultán tenía por costumbre yacer con
por navegantes reales del siglo XIII. Quizá también las una virgen cada noche y que la ejecutasen, a la maña-
siete navegaciones históricas por el océano Índico en el na siguiente, convencido de que no podría encontrar una
primer tercio del siglo XV que realizó Zheng He, marino mujer de buena virtud. En la clausura de la noche 536,
musulmán a sueldo de China, también conocido como Ma Scheherezade relata los cuentos de Simbad: En los días
Sanbao, quien posiblemente dio nombre al personaje. de Harún al-Rashid, califa de Bagdad, un porteador (el
que transporta las mercancías por los demás en el mer-
Según René Khawam, traductor y crítico libanés, el relato cado y en toda la ciudad) se sienta para descansar en un
de Los siete viajes de Simbad el marino «sólo fue introdu- banco, fuera de la puerta, de una casa de un rico comer-
cido en las Noches hacia los inicios del siglo XVIII, y con ciante; donde se queja a Alá de la injusticia de un mundo
mucha timidez aún, al albur de la fantasía de los copis- que permite a los ricos vivir en la facilidad, mientras que
tas», pero la primera vez en que se encuentra asociado a él debe trabajar y, sin embargo, sigue siendo pobre. El
Las mil y una noches es en una colección turca fechada propietario de la casa le está escuchando, lo llama y ahí
en 1637. se encuentran ambos: Simbad, el rico, y Simbad, el po-
La primera edición impresa en árabe de Las mil y una bre. El rico le cuenta cómo se convirtió, “por Fortuna y
noches (Calcuta, 1814-1818) lo incluye como un anexo Destino”, en el curso de siete viajes maravillosos.
1
2 3 LA HISTORIA
3.0.2 El primer viaje de Simbad el marino
Después de gastar toda la riqueza que le dejó su padre,
Simbad se embarca para buscar fortuna. En su primer via-
je se establece en una isla, que resulta ser una gigantesca
ballena, en la que los árboles han echado raíces a causa
del largo tiempo que ha estado durmiendo en la superficie
del mar. La ballena despierta y se sumerge en las profun-
didades y el buque zarpa sin Simbad. Un barril enviado,
“por la gracia de Alá", le da la oportunidad de salvarse
para llegar a una isla. En donde se lava y en donde, un
rey amigo suyo, le nombra capitán de puerto. Un día, su
propio buque atraca en su puerto y recupera sus bienes
-todavía en el mismo-. El rey le da un rico presente y re-
gresa a Bagdad, donde reanuda la vida de facilidad y pla-
cer. Con el fin de su primer relato, el marino Simbad le
regala al cargador Simbad un centenar de piezas de oro
y se compromete a darle más, al día siguiente, si vuel-
ve para escuchar su segundo viaje. Simbad, el porteador,
vuelve, intrigado con las aventuras y por necesidad.
3.0.3 El segundo viaje de Simbad el marino
Sheherezade, en una hábil treta, interrumpe su cuento ca-
da mañana, dejando al rey en ascuas, con el fin de burlar
sus intereses homicidas. En la noche 549 de la obra, se
encuentra el segundo día del cuento de Simbad el ma-
rino: “poseído por la idea de viajar por el mundo de los El gigante del tercer viaje, por Henry Justice Ford.
hombres y de ver sus ciudades e islas”, le cuenta cómo
creció su inquietud, ocioso, hasta que se echó de nuevo
a la mar. Abandonado accidentalmente por su búsqueda, camello, colgando hacia abajo hasta su pecho, las ore-
en una isla desierta y sin alimentos, encuentra un extra- jas caen sobre sus hombros y las uñas de sus manos eran
ño objeto blanco y redondo, que resulta ser un huevo de como las garras de un león”. Este monstruo empieza a
ave ruc. Cuando la madre del huevo aparece, Simbad se comerse a la tripulación, siendo el primer bocado. El el
amarra a una de sus patas, mientras ésta duerme y se va gigante es claramente: Polifemo (que al igual que en la
volando con ella. El ave lo deja encallado en un inaccesi- mitología griega es cegado con una estaca por Ulises =
ble valle de serpientes gigantes y más aves ruc. Simbad).
Bajo ellos, el suelo del valle está alfombrado de diamantes Simbad idea un plan para cegar al gigante con una estaca
que los comerciantes consiguen lanzando enormes trozos en llamas y así, todos pueden escapar. Después de nue-
de carne a las aves, las cuales vuelven a sus nidos con vas aventuras --entre ellas con una gigantesca pitón, de la
las piedras preciosas pegadas a la carne. Una vez allí los cual Simbad escapa gracias a su rápido ingenio--, Simbad
hombres las ahuyentan y recogen los diamantes. El astuto regresa más rico que nunca a Bagdad, donde “le dieron li-
Simbad se ata un trozo de carne a la espalda y el ave lo mosna y generosidad a la viuda y el huérfano, a modo de
lleva de vuelta al nido, llevándose una bolsa llena de pie- acción de gracias, por mi feliz regreso y se olvidaron to-
dras preciosas. Rescatado del nido por los comerciantes, das las penurias, mientras que comía bien y bebía bien y
Simbad regresa a Bagdad con una fortuna en diamantes, me vestía bien, luego de todo lo que había caído sobre mí
viendo muchas maravillas en el camino. y todos los peligros y penurias que había sufrido”.
3.0.4 El tercer viaje de Simbad el marino 3.0.5 El cuarto viaje de Simbad el marino
Inquieto y con ganas de viajes y aventuras, Simbad zar- Impulsado por la inquietud, Simbad se hace a la mar otra
pa de nuevo desde Basora. Pero, por casualidad, él y sus vez y, como de costumbre, naufraga. Se encuentra entre
compañeros llegan a una isla, donde son capturados por salvajes desnudos, caníbales que alimentan a sus presas
“un enorme gigante la semejanza de un hombre, de co- con una hierba llamada “la mata que mata” que los pri-
lor negro... con los ojos como brasas de fuego, los dientes va de la razón (similar a los frutos de los lotófagos) y los
como colmillos de jabalí y una gran mandíbula como la engorda para la mesa. Simbad se niega a comer las locu-
boca de un pozo. Por otra parte, tiene labios como de ras de la inducción de las plantas y, cuando los caníbales
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han perdido interés en él, se escapa. Una tripulación de locura de su comportamiento y ordena que todos suban a
recolectores de pimienta lo lleva a una isla donde el rey se bordo.
hace su amigo y le da una hermosa mujer como esposa. Sin embargo, los padres rucs, enfurecidos, pronto se dan
Demasiado tarde Simbad descubre una peculiar costum- cuenta y tratan de destruir el buque, dejando caer rocas
bre de esa tierra: cuando uno de los casados muere, el gigantes que portan en sus garras. Naufragando una vez
otro es sepultado en vida con sus mejores ropas y joyas más, Simbad es esclavizado por el Viejo del Mar, que
más costosas. La esposa de Simbad cae enferma y mue- cabalgando sobre sus hombros con sus piernas torcidas,
re, eso deja a Simbad atrapado dentro de una caverna en rodea el cuello de Simbad y no lo deja escapar. De día y
una tumba comunal con una jarra de agua y siete piezas de noche, cabalga sobre él: Simbad vería con agrado su
de pan. Cuando estos suministros escasos casi se agotan, muerte.
otra pareja es arrojada a la caverna: el marido muerto y Finalmente, Simbad elabora vino y convence al Viejo del
la mujer con vida. Simbad golpeó a la mujer con un palo Mar de que lo beba. Cuando el Viejo del Mar se descui-
hasta causarle la muerte. da, después de haberse emborrachado, Simbad lo mata y
Prosiguen funerales similares, pronto Simbad tiene una escapa. Un barco lo lleva a la ciudad de los simios, un lu-
importante reserva de carne y vino, así como de plata y gar cuyos habitantes pasan cada noche en embarcaciones,
diamantes, pero no ha podido escapar; hasta que un día mientras que su ciudad se abandona a la merced de unos
un animal salvaje le muestra un pasaje hacia el exterior, monos antropófagos. Sin embargo, Simbad arroja rocas
muy por encima del mar. Por allí pasaba un buque y lo hacia los animales y estos responden lanzándole cocos.
rescata. Lo llevan de vuelta a Bagdad donde da limosna a Simbad recupera su fortuna vendiendo los cocos y ganan-
los pobres y reanuda su vida de placer. do riquezas, y al final encuentra una embarcación que lo
lleva, una vez más, a Bagdad.
3.0.6 El quinto viaje de Simbad el Marino
3.0.7 El sexto viaje de Simbad el marino
Un ruc destrozando el barco de Simbad.
“Cuando yo había estado un tiempo en tierra después de
mi cuarto viaje, y cuando, en mi comodidad y los place-
res llenos de posibilidades y en mi alegría de mis grandes Simbad en la balsa, por René Bull.
ganancias y beneficios, me había olvidado de todo lo que
había padecido de peligros y sufrimientos, el carnal hom- “Mi alma anhela los viajes y el tráfico”. Simbad vuelve a
bre fue cautivado una vez más con el anhelo de viajar y naufragar, esta vez de forma tan violenta, que su buque
ver a los países extranjeros y las islas”. Simbad al poco se esfuma en pedazos por acantilados de gran altura. Ca-
tiempo se halla en el mar una vez más y cuando pasa por rentes de alimentos, los compañeros de Simbad mueren,
una isla desierta, la tripulación de Simbad encuentra un hasta que sólo él queda vivo. Descubre un río y construye
gigantesco huevo que reconoce como perteneciente a un una balsa, que pasa por una caverna, debajo de los acan-
ave ruc. Por curiosidad, el buque desembarca para ver tilados. El arroyo parece estar lleno de piedras preciosas
el huevo, sólo para terminar rompiéndolo y utilizando al y se percata de que en la isla hay más. Simbad se que-
pollo como comida. Simbad reconoce inmediatamente la da dormido por los viajes a través de la oscuridad y se
4 6 ENLACES EXTERNOS
despierta en una ciudad donde “los diamantes se encuen- de lo cual se alegró por mi seguridad y dio las gracias al
tran en sus ríos y las perlas están en sus valles”. El rey Dios todopoderoso y ha hecho que mi historia sea escrita
se deslumbra con lo que Simbad le relata acerca del gran en letras de oro. Entonces me llevó a mi casa y se reunió
Harún y le pide que lleve un regalo de vuelta a Bagdad en con mi familia y hermanos y tal es el fin de las historias
su nombre, una copa tallada de un solo rubí, con otros ob- que me ocurrieron durante mis siete viajes. Alabado sea
sequios, como “una cama hecha de la piel de la serpiente Dios, el Uno, el Creador, el Creador de todas las cosas en
que se tragó al elefante”, “cien mil de lignáloe de Sind” y el Cielo y la Tierra!".
una niña esclava “brillante como la Luna”. Y así, Simbad Aquí Scheherazade concluye los cuentos de Simbad el
regresa a Bagdad, donde el Califa hace muchas preguntas
marino, con el rey Shahryar bien complacido y sin hacer
por los informes que Simbad le da de las tierras de Ceilán. más mención de Simbad el porteador.
3.0.8 El séptimo viaje de Simbad el Marino
4 Referencias
El siempre inquieto Simbad zarpa una vez más, con el re-
sultado habitual. Solo en una tierra desolada, Simbad ha- [1] Las aventuras de Sindbad el Marino, texto establecido de
ce una balsa, navega por un río y llega a una gran ciudad. acuerdo con los manuscritos originales por René R. Kha-
El jefe mercader une a su hija con Simbad y los nombra wam, Barcelona, Sirpus, 2002.
sus herederos y, convenientemente, muere. Los habitan-
tes de esta ciudad se transforman una vez al mes en aves
y Simbad se sube a una de las personas-aves, que le lle- 5 Véase también
va hasta la parte superior del cielo, donde escucha a los
ángeles que glorifican a Dios: “me asombraba y exclamé: • Las mil y una noches.
¡Alabado sea Alá! ¡Alabar a la perfección de Alá!". Pero
antes de terminar estas palabras llega un fuego del cielo,
que consume a los hombres-aves. El hombre-pájaro sobre
el que viaja Simbad se enoja con él y lo deja sobre una
6 Enlaces externos
montaña, donde se reúne con dos jóvenes sirvientes de
Alá que le dan una vara dorada para que rescate a uno de • Wikimedia Commons alberga contenido multi-
los hombres-pájaro de las fauces de una gigantesca ser- media sobre Simbad el MarinoCommons.
piente.
• Texto en español en Wikisource; traducción de
Al regresar a la ciudad, Simbad se entera a través de su Vicente Blasco Ibáñez.
esposa de que los hombres-pájaros son demonios, aunque
ella y su padre no son de su especie. Y así, a sugerencia
de ella, Simbad vende todas sus posesiones y regresa con
ella a Bagdad, donde por fin decide vivir tranquilamente
disfrutando su riqueza, sin buscar más aventuras.
Burton incluye una variante del séptimo cuento, en la cual
Harún al-Rashid le pide a Simbad que lleve un regalo al
rey de Serendib. Simbad responde: “Por Dios el Omnipo-
tente, oh, mi señor, he tomado una aversión a los viajes
y cuando oigo la palabra 'viaje', mis extremidades tiem-
blan”. Luego le platica al califa de sus desafortunados via-
jes; Harún concuerda en que, con una historia de ésas,
sólo él tiene el derecho de decidir sus viajes. Sin embar-
go, un comando del califa lo convence y se organiza el
séptimo viaje de Simbad, su único viaje diplomático. El
rey de Serendip está muy complacido con los regalos, que
incluyen, entre otras cosas, la bandeja de comida del rey
Salomón. En el viaje de vuelta ocurre la habitual catástro-
fe: Simbad es capturado y vendido como esclavo. Junto
con su maestro le dispara a unos elefantes con arco y fle-
cha, hasta que el rey de los elefantes le lleva al cementerio
de los elefantes. El maestro se complace con las enormes
cantidades de marfil que hay acumulado, y gracias a la ha-
bilidad del aventurero regresan a Bagdad con oro y marfil.
“Aquí me fui a ver al califa y después de saludarlo y besar
sus manos, le informé de todo lo que me había ocurrido;
5
7 Origen del texto y las imágenes, colaboradores y licencias
7.1 Texto
• Simbad el Marino Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Simbad_el_Marino?oldid=96768596 Colaboradores: Oblongo, ManuelGR, Ro-
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7.2 Imágenes
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Justice Ford (1860-1941)
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res: The Book of Knowledge, The Grolier Society, 1911 Artista original: User Caltrop on en.wikipedia
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