JURISPRUDENCIA
CAMARAS DE APELACIONES EN LO CIVIL y COMERCIAL DE CORDOBA
ERROR ESENCIAL. Nulidad
1. El error esencial sobre la naturaleza del acto jurídico anula todo lo conte-
nido en él.
2. Si se cedían derechos y acciones no puede consignarse en la escritura
que el adquirente recibe el dominio de los bienes, por lo tanto la actora no puede
beneficiarse por este error en ser "accipiens" de un derecho mejor y más extenso
del que recibió por parte de la demandada (artículo 3.270 C.C.).
3. La autoridad de "cosa juzgada" de la sentencia de esta Cámara, es inalte-
rable, y por ello no puede por cierto ejecutarse en mayor extensión que la ordena-
da; así debe cumplirse el fallo, escriturar los boletos de cesión de derechos y ac-
ciones, y no transferir dominios.
4. La nulidad absoluta dada su naturaleza jurídica, puede ser declarada por
el juez aun cuando advierta el propio error incurrido, puesto que su pronuncia-
miento se fundará en el artículo 1047 primer apartado del Código Civil.
5. La escritura que se hace ante el juez de la causa, "es un acto jurídico-
procesal" dado que se efectúa dentro del proceso de ejecución de la sentencia.
("Montenegro Tito A. c/Eugenia Micaela Bustos o Bustos de Montenegro Escritu-
ración". Auto Interlocutorio 186 del 14/6/89. Cámara 4" Civil y Comercial Córdoba).
NOTA A FALLO
Daniel E. Ahumada
El fallo a comentar se origina con motivo de la demanda para elevar a escri-
tura pública instrumentos privados, procediéndose a la escrituración por interme-
dio del Juez de primera instancia ante la incomparencia de la demandada. Los
instrumentos privados o boletos privados objeto del litigio contienen la voluntad de
transferir derechos y acciones (los derechos y acciones que tiene la demandada)
sobre dos fracciones de campo, pero la escritura realizada no es de cesión de de-
rechos y acciones sino de venta, y por tal motivo, al tomar conocimiento el magis-
trado de primera instancia de esta diferencia, por un primer fallo ordena a la escri-
bana actuante que proceda a labrar escritura pública dejando sin efecto la ya for-
malizada, y posteriormente, en un segundo fallo, procede a declarar la nulidad de
la escritura pública autorizada por no estar de acuerdo con el fallo que la dispusie-
ra. Contra estas sentencias se interponen recursos de nulidad y apelación.
La sentencia encuadra adecuadamente en el comienzo, el defecto legal en
que se incurrió en la escritura: error esencial. El error esencial según el art, 924
del Código Civil anula todo lo contenido en el acto jurídico. Es correcta la aplica-
ción de este artículo por cuanto si los boletos se referían a derechos y acciones y
la sentencia que ordenaba la escrituración consignaba que eran derechos y accio-
nes, mal puede celebrarse el acto como de "venta".
El error esencial ocasiona que el acto sea anulable de nulidad relativa aun-
que hasta tanto se produzca la investigación judicial, el acto seguirá produciendo
sus efectos. Los actos nulos están fijados por ley, los anulables requieren de juz-
gamiento.
Continúa la sentencia de Cámara haciendo relación del arto 1047 C.C. para
tachar el acto nulo, y justifica la aplicación de tal norma en su misma letra: la cau-
sal de nulidad surge del mismo documento y afecta el orden público. En realidad,
para el juez (ante el cual se llevó el proceso y suscribió la escritura de venta) el
error es manifiesto ya que está observando su propia obra (la escritura debería ser
el reflejo de la sentencia); pero salvo esta particularísima situación, el error no
aparecería manifiesto en el acto y en consecuencia no estaría incluido en el arto
1047 primera parte (en rigor de verdad, partimos del supuesto hipotético de que en
el cuerpo de la escritura no está transcripta la sentencia, sino simplemente rela-
cionada por haber usado la licencia del art.1003 C.C.).
El magistrado aduce que está en juego el interés público y ello no es así, ya
que actos como estos que no están tachados de nulidad absoluta pueden ser con-
firmados o mantener su eficacia por prescribir el término para accionar. Es decir,
precisa de juzgamiento, y éste debe ser solicitado sólo por quien padeció el error
(art. 1158 C.C.) ya que no se encuentra en juego el interés público, sino el interés
particular.
Pero este caso ofrece una particularidad muy especial: el magistrado, en uso
de sus atribuciones y en sustitución de una de las partes (mandato legal), otorga
un acto jurídico por escritura pública que no responde a la sentencia dictada; es
decir, obró extralimitándose en sus funciones, ya que los jueces, salvo cuestiones
que no hagan al fondo de los derechos, deben resolver de la forma que estipulan
las leyes: aquí la resolución adopta el nombre de sentencia y lo que en ella se dis-
pone sólo puede modificarse por la vía instrumental adecuada, que será una nue-
va resolución que emane del mismo funcionario o de otro de mayor jerarquía, pero
nunca por escritura pública se podrá modificar lo resuelto en la sentencia (salvo,
claro está, que todas las partes interesadas resolvieren apartarse de lo resuelto).
El juez incurrió en error al suscribir la escritura pública que no estaba de
acuerdo con la sentencia dictada, pero ello, es decir el hecho de que exista sen-
tencia, no implica que el acto esté tachado de nulidad absoluta, ya que así no está
contemplado en la ley. Pero la circunstancia de la intervención judicial, hace que la
solución ordinaria para esta situación no sea de aplicación.
Ello es así, ya que al decir de la Cámara la escritura en el caso es un acto
jurídico procesal y como tal forma parte del proceso sujeto al juez que entiende en
la causa. En consecuencia, el juez al constatar (según las constancias de la cau-
sa) el error incurrido, puede decretar la nulidad del acto jurídico.
En consecuencia, si bien la solución es conforme a derecho, su fundamento
no sigue la misma suerte, por estar en contradicción con la legislación específica.
De todas formas, esta solución confiere un matiz especial a la interpretación de las
nulidades y su necesaria profundización.