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Safasdbghsa

Este documento describe el "Yo pordiosero", uno de los múltiples yoes dentro del ego que pide constantemente pero nunca da. El yo pordiosero se alimenta del deseo de acumulación y la codicia. Manifiesta envidia y derrotismo. Solo mediante autoobservación podemos descubrir este yo dentro de nosotros y trabajar para desintegrarlo, de modo que la conciencia quede liberada. También habla del hombre exterior como un "hombre pordiosero" que no representa la totalidad del ser.

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Este documento describe el "Yo pordiosero", uno de los múltiples yoes dentro del ego que pide constantemente pero nunca da. El yo pordiosero se alimenta del deseo de acumulación y la codicia. Manifiesta envidia y derrotismo. Solo mediante autoobservación podemos descubrir este yo dentro de nosotros y trabajar para desintegrarlo, de modo que la conciencia quede liberada. También habla del hombre exterior como un "hombre pordiosero" que no representa la totalidad del ser.

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Algunos Otros Yoes

EL YO
PORDIOSERO

SABIDURÍA GNÓSTICA
SABIDURÍA GNÓSTICA
EL “YO” PORDIOSERO
1- PLANTEAMIENTO BÁSICO

“Ha llegado la hor a en que nosotros conozcamos los Misterios Quetzalcoaltianos, que conozcamos los
Misterios del Árbol del Universo, que los estudiemos pa r a tr ansfor ma rnos r adicalmente y convertirnos
en Hombres, y más ta rde en Super-Hombres”.
“¡Tula ter mina!, dicen los Toltecas. ¿Tula ter mina? Sí, se acabó, se acabó el Edén, la lejana Tule se volvió
cenizas, el Ja rdín Edénico, el Ja rdín de las Hespérides se volvió polva reda cósmica, el hombre perdió
sus facultades tr ascendentales Y SE CONVIRTIO, REALMENTE, EN UN MENDIGO; abandonó la Sabidu-
ría antigua, degeneró totalmente, y ahor a solamente la gloria de Quetzalcoatl en este Universo puede
tr ansfor ma rnos r adicalmente y convertirnos en Super-Hombres”.

Samael Aun Weor, discu rso titulado “Quetzalcoatl”.

2- INTRODUCCIÓN

“Son muchas las gentes que nos escriben buscando consuelo, pidiendo un bálsamo precioso pa r a sana r
su adolorido cor azón, más son pocos aquellos que se preocupan por consola r al afligido”.
“Son muchas las personas que nos escriben pa r a relata rnos el estado miser able en que viven, pero
son r a ros aquellos que pa rten el único pan que les ha de alimenta r pa r a compa rtirlo con otros necesi-
tados. No quieren entender las gentes que detr ás de todo efecto existe una causa, y que sólo alter ando la
causa modificamos el efecto”.
Samael Aun Weor, “Educación Fundamental”, Cap. Nº 12.-

En su magistral conferencia titulada “Los 3 Factores de la Revolución de la Conciencia”, el


Mensajero de Acuario nos dice: “He conocido a muchas personas que sufren los problemas diversos
de l a vida (económicos, por ejemplo). Aquellos que t ienen p r oblem as eco n óm icos,
incuestionablemente ocasiona ron daños económicos a muchas gentes en el pasado
y ahor a cosechan lo mismo que sembr a ron, toman de su propio chocolate.
“Sin emba rgo se quejan y protestan y blasfeman, y quieren mejor a r la situa-
ción económica pero no remedian el mal que hicieron, no forman parte de alguna Coope-
rativa, no son capaces de partir su pan para dar la mitad al hambriento, no son capaces de quitarse
una camisa para vestir al desnudo, no son capaces de dar un consuelo a nadie, pero quieren mejorar
económicamente”.
“Claro, solicitan servicios, piden que les ayudemos a conseguir trabajo para cambiar su situa-
ción, pero ellos no se preocupan por servi r a nadie, son pa r ásitos que existen bajo el
Sol”.
“En esa fo r ma , ¿cómo se podr ía mejor a r económica mente? Toda causa trae su
efecto, el Karma es el efecto de una causa anterior. Si se quiere anula r el efecto, hay que
empeza r por anula r la causa que lo produjo, y se anula la causa con inteligencia,
sabiendo anula rla ”.
Y más adelante, después de disertar sobre la Ley del Karma, el Maestro retoma su parábola y
añade: “Conozco a un sujeto X-X que sufre lo indecible, siempre en mala situación económica, siem-
pre en la miseria, en cuanto negocio hay, fracasa; no hay negocio donde se meta que no fracase. Tiene
mujer, tiene hijos, con ellos riñe incesantemente. Él es del signo Leo, élla también. No deberían reñir,
pero parece que los leones son así: pelean incesantemente, nunca están contentos. Yo los he visto en el
Jardín Zoológico de Chapultepec: no dejan de pelear, Leo con Leo parece que no se entienden”.
“Bueno, lo curioso del caso es que el sujeto X-X (cuyo nombre no menciono) siempre pide que se
le ayude económicamente, que trabajemos por él en el Mundo de las Causas Naturales, pero no lo he
visto jamás hacer nada a favor de sus semejantes. Pide, pero no da; pide y pide y pide, pero
jamás da, ni da, ni da. Y pide, pero ¿con qué derecho pide si no da? Es como querer
uno que le perdonen sus deudas y no es capaz de perdonar a sus semejantes”.
“Todos dicen en la Or ación del Padre Nuestro: Perdona nuestr as deudas, así
como nosotros perdonamos a nuestros deudores”, pero si uno no perdona a sus
deudores, a sus enemigos, ¿con qué derecho pide al Padre que lo perdone? ¿Qué
derecho le asiste pa r a pedi r perdón, cuando no es capaz de da r perdón? ¿Con qué
derecho pide ca r idad si no es capaz de da r? Así son todos: piden, pero no dan y
eso es gr avísimo”…
- 3 EL EGOÍSMO Y
EL “YO” PORDIOSERO

“El egoísmo se puede presenta r en for mas sumamente refinadas y hay que elimina rlas. En tanto tenga-
mos egoísmo dentro de nosotros mismos, pues la Iluminación no ser á posible”.
“El egoísmo está for mado por múltiples Yoes dentro de los cuales está enfr ascada la Conciencia. ¿Qué
hay que desintegr a r esa multiplicidad de Yoes egoístas? Es verdad, pues si no lo hiciér amos la Concien-
cia continua r á embotellada, estrecha, limitada, condicionada, y cualquier posibilidad de iluminación
sería anulada ”.

Samael Aun Weor, conferencia titulada “Los 3 Factoresde la Revolución de la Conciencia ”.

El egoísta es una persona que debido a su exagerado amor propio sólo piensa en sí
misma y en lo que cree que es suyo, sin concederle ni la más mínima importancia al
dolor ajeno, a las necesidades del prójimo.
El egoísmo, que todo lo quiere para sí, es precisamente uno de los basamentos del Agregado
Psíquico que llamamos “ pordiosero”.
Este “Yo” pedigüeño que ahora estamos estudiando, constituye pues una de las tantas
“arenas” sobre las cuales edificamos la casa interior.
Dada su característica egocéntrica (subconsciente, inconsciente e infra-.consciente), aun-
que carezca de méritos el “Yo” pordiosero siempre pide más, nunca se siente bien
reco mpensado, y para colm o de males supone que todos (hasta los D ioses o
Principios Inteligentes) están obligados a darle su “ limosna” de momento en
m o mento.
¿Q ué es ese “yo quiero más” y en qué consiste la “ limosna” que exige este “ele-
mento indeseable”?
Según la psicología profunda, el pernicioso proceso del “ más” tiene su origen en
el deseo o afán de acu mu lación del “ querido Ego” (léase codicia), lo que de
hecho le lleva a pedigüeñar, a pedir “ limosna”, algunas veces con fingida humil-
dad y otras tantas con soberbia y altanería.
Dicho de otra forma: cada uno de los muchos “Yoes” que en nuestro mundo interior
cargamos, es u na com o especie de “ limosnero ” que se qu iere dem asiado a sí
mismo y por lo tanto pide que se le tome en cuenta.
Así pues, el afán de acumulación es el principal alimento psicológico del “Yo” pordiosero que
pide más y más para auto-afirmarse y fortalecerse.
Pedimos amor, pedimos perdón, amistad, fidelidad, gratitud, reconocimientos, compren-
sión; pedimos que se nos escuche, que nuestras opiniones sean tomadas como válidas y así suce-
sivamente, pero desdeñando o subestimando la Ley de Compensación, la Ley del
Dar y Recibir.
Obsérvese, en este sentido, que las gentes suelen reclamar de los gobernantes el cumplimien-
to de sus “derechos constitucionales”, los derechos que por simple carta de ciudadanía les corres-
ponde, pero al propio tiempo (y en forma egoísta) no cumplen con los deberes del buen ciudada-
no, o bien tratan de escamo-tearlos violando las leyes que rigen la convivencia fraternal entre los
hombres.
Huelga entonces decir que entre los variados “Yoes” que forman el egoísmo, resalta el “Yo” de
la envidia.
El “Yo” pordiosero, en efecto, es envidioso y siente hondo pesar cuando los demás
triunfan o destacan. Entonces, por tal motivo, se auto-compadece sintiéndose “desplazado”, “ex-
cluido”, y también derrotado.
El “Yo” derrotista (ya analizado en anterior guía de estudio) emerge cuando el “ por-
diosero interior ” ve disminuídas sus posibilidades de triunfar socialmente, de
hacerse sentir, de subir al tope de la escalera.
No obstante el “Yo” pordiosero busca amparo en la fantasía, y asociado con la
auto-consideración supone que él es noble, inteligente, justo, verídico, valiente, buen dueño
de casa, etc., y emite su queja contra la sociedad que según él le niega la “limosna” de permitirle
acceder al “puesto que se merece”, al “lugar que dignamente le corresponde”.
Pero realmente, “cuando uno reconoce su propia nadidad y miseria interior, cuando tiene el
valor de revisar su vida, indubita-blemente viene a saber, por sí mismo, que de ninguna manera posee
méritos de ninguna especie” (véase, en la guía de estudio titulada “El Yo del Orgullo”, el segmento
denominado “El Yo del Auto-Mérito”).
Sólo mediante una vigilancia extrema o Auto-Observación Psicológica de ins-
tante en instante, podemos llegar a descubrir dentro de sí mismos la presencia
del “Yo” pordiosero.
Auto-observándonos juiciosamente Auto-descubriremos que la lujuria, la ira, la envidia, la
codicia, la pereza, la gula, el miedo, los celos y otros tantos millares de “elementos inhu-
manos” o “apéndices” que en su conjunto forman el “Yo” de la Psicología Experimental, son
(todos ellos) unos mendicantes o pordioseros que abusivamente toman el control de
nuestro cerebro, corazón y sexo para sentirse en las cosas exteriores, para apoyarse en cosas sin
importancia de donde toman su alimento energético, su sustento diario o “limosna”.
4- EL HOMBRE EXTERIOR
U “HOMBRE PORDIOSERO”

“El desdoblamiento psicológico del hombre nos per mite evidencia r el crudo realismo de un nivel supe-
rior en cada uno de nosotros”.
“Cuando uno ha podido verifica r (por sí mismo, en for ma directa) el hecho concreto de 2 hombres en
uno mismo: el Inferior en el nivel nor mal, común y cor riente, y el Superior en una octava más elevada,
entonces todo cambia y procu r a (en este caso) actua r en la vida de acuerdo con los principios funda-
mentales que lleva en lo hondo de su Ser ”.
“Así como existe la una vida externa, así también existe una vida interna. El Hombre Exterior no es
todo; el desdoblamiento psicológico nos enseña la realidad del Hombre Interior ”.
“El Hombre Exterior tiene su modo de ser, es una cosa con múltiples actitudes y reacciones típicas en la
vida, una ma rioneta movida por hilos invisibles. El Hombre Interior es el Ser auténtico, se procesa en
otr as Leyes muy diferentes y jamás podría ser convertido en robot”.
“El Hombre Exter ior no da p unta da sin dedal, siente que le han pagado mal, se compadece de sí
mismo, se auto-consider a demasiado, y si es soldado aspir a a ser gener al, si es tr abajador de una fá-
brica protesta cuando no lo ascienden, quiere que sus méritos sean debidamente reconocidos, etc.”

Samael Aun Weor, “La Gr an Rebelión ”, Cap. Nº 19.-

El Ego, que de suyo o en sí mismo es orgulloso y vanidoso, jamás aceptaría


que se le calificara de “ mendigo”, “ limosnero” o “ pordiosero”.
En nombre de la “justicia social” y de una muy mal entendida “democracia”, el “Yo” pre-
tende hacernos creer que somos merecedores de la salud, de la educación, del trabajo,
del pan de cada día, del techo que nos ampara y del vestido que nos cubre.
Aún más: el “querido Ego” cree que tiene pleno derecho a la real Felicidad del Espíritu,
del Ser, y por tal motivo se disfraza de místico, asume actitudes pietistas, se coloca
la túnica de la santidad, se ampara tras el signo sagrado de la cruz y le pide al Buen Dios que lo
proteja de todo mal, que le conceda paz interior, que le de fuerza, etc., etc., etc.
Pero la Doctrina Gnóstica es en este sentido realista, contundente y definitiva, y afirma que
“el Nivel del Ser at r ae todas las ci rcunstancias de la vida ” , que “en ta nto no
cambiemos inter ior mente, se repeti r án u na y otr a vez todas nuest r as miser ias,
desgr acias e infortunios”.
La Falsa Personalidad, personalidad ilusoria u “Hombre Exterior”, por simple ignorancia de
las Leyes de Causa y Efecto, del Retorno y de la Recurrencia, quiere que las cosas le salgan
bien así porque sí, porque todo debe marchar de acuerdo con sus proyectos mentales
o fantasías, pero la cruda realidad es diferente: mientras existan dentro de cada uno de
nosotros los Yoes pordioseros, gústenos o no seremos siempre víctimas de las
circunstancias.
En realidad de verdad el “Yo” pordiosero (con todas sus múltiples facetas) ejerce ple-
no dominio sobre el “ Hombre Exterior ” de que nos habla el Maestro Samael en su libro
“La Gran Rebelión”.
El “ Hombre Exterior ”, en consecuencia, nace, crece, se reproduce y muere
como un mendigo o pordiosero, aunque vista elegantemente y viva en lujosas
m ansiones.
Cuando el maestro Samael asegura en forma enfática que “el hombre perdió sus facul-
tades tr ascendentales y se convi rtió en un mendigo”, está declarando una terrible ver-
dad.
Escrito está que “lo exterior es una proyección de lo interior”. Si interna o psicológica-
mente somos pobres, carentes de valores cósmicos o virtudes, nuestra identidad
e imagen externa tendrán las mismas características. Este planteamiento de rigurosa
psicología experimental es absolutamente irrefutable, irrebatible.
El “Hombre-Pordiosero”, merante externo y superficial, posee, pues, una psicología de tipo
inferior, y “ nadie podr ía llega r al Nacimiento Segundo (Renacer, como dice el Evan-
gelio del Señor ) en tanto continúe viviendo con la psicología del Hombre Exter ior,
común y cor r iente”.
Jeshuá Ben Pandirá, el Gran Kabir, en su “Sermón de la Montaña” nos dice: “Bienaventu-
r ados los pobres de espí r itu, porque ellos recibi r án el Reino de los Cielos”.
El V.M. Samael Aun Weor devela el sentido ontológico y psicológico de la expresión Jesu-
Cristiana con las siguientes palabras: “Pobres de espí r itu o indigentes del espí r itu, son
rea lmente aquellos que reconocen su pr opi a n a di dad, desverguenza y miser i a
inter ior. Esa clase de seres incuestionablemente reciben la Iluminación ”.
Vale decir, sólo reconociendo que internamente somos unos pordioseros sin méritos de nin-
guna especie, podemos escalar los Niveles Superiores del Ser, o lo que es igual, “entrar en el Reino
de los Cielos”.
5- EL PADRE NUESTRO Y EL
“YO” PORDIOSERO
“ Muchas veces el alma desmaya, más si el Padre nos fortifica saldremos victoriosos”.
“Cuando el hijo se cae, cuando se pervierte, el Padre se aleja. Cuando el Padre se aleja el hijo cae en
desgr acia; si el Padre no se ausenta r a, el hijo no caería en desgr acia. Nunca cae en la miseria aquél que
es asistido por su Padre”.
“ Miser able es el hijo malvado que tiene a su Padre ausente. A ese más le valier a no haber nacido, o
colga rse una piedr a de molino al cuello y a r roja rse al fondo del ma r ”.

Samael Aun Weor, “Pistis Sophía ”develada.

Enfatiza el Maestro: “El Viejo de los Siglos (el Ser de nuestro Ser, el Padre que está en
secreto) puede da r nos todo si así lo quiere, o aleja rse de nosotros”. Y sentenciosamen-
te exclama: “¡Ay de aquel que queda alejado del Anciano de los Días!”.
Alejarse del Padre implica quedar en la más completa orfandad, a merced de los
“Yoes” pordioseros, y por lo tanto sumergidos en la miseria, tanto física como psicológica.
“Cada uno de nos es un pa r ia y un miser able, y sólo el Padre puede salva r nos;
sólo el Padre puede liberarnos de las miserias y darnos un bálsamo para sanar nuestro adolorido
corazón”.
El Hijo es la Esencia, la Conciencia, lamentablemente embutida, enfrascada o embotellada
entre el “Yo” de que habla la Psicología Experimental y Revolucionaria.
En el libro “La Doctrina Secreta de Anahuac”, sobre el punto en cuestión podemos leer lo
siguiente: “El deseo, la for nicación, el querer resalta r como Ego, or igina el descala-
bro y el desorden, produce una obra adulterada que incuestionable-mente queda fuera del ámbi-
to de lo Divinal, aunque en élla quede atr apada la Esencia, el Buddhata, el Mater ial
Psíquico de la humana cr iatu r a.
El querer distingui rse como Ego o r igin a siemp re el deso rden y la ca ída en
cualquier rebelión angélica; la desviación del Demiu rgo Creador (la antítesis, lo
fatal, la inclinación hacia el egoísmo) es el or igen real de tantas ama rgu r as”.
“El impulso hacia la Unidad de la Vida libre en su movimiento puede desvia rse
hacia el Yo, y en la sepa r ación fr agua r todo un mundo de ama rgu r as”.
No resulta pues difícil entender que el Ego es quien nos separa del Padre, del Ser,
produciendo la peor de las herejías, esto es: la herejía de la separatividad.
Con palabras ardientes, el V.M. Samael expone las fatales consecuencias que se derivan de la
mencionada separatividad, del alejamiento del Padre a causa de los “Yoes” pecadores, y develando
el libro “Pistis Sophía” señala:
“Los pecadores son los Demonios Rojos de Seth, sobre los cuales cae el Ka r ma.
Sobre los Demonios Rojos de Seth cae la sentencia; es obvio que los Leones de la Ley castigan a los
Demonios Rojos de Seth sin consideración alguna”.
“Los días de los Demonios Rojos de Seth se acortan y otros reciben su soberanía. Obviamente el
Karma es terrible y muchas veces los hijos de los perversos quedan huérfanos y sus esposas viudas”.
“El León de la Ley es implacable y muchas veces los hijos de los malvados son llevados
lejos, y obligados a implorar, son arrojados de sus casas; los prestamistas se apropian de los dineros
de los perversos y personas extrañas saquean sus bienes. Nadie se apiada de los huérfanos de la
perversidad y ningún hombre les tiene piedad”.
“Exterminados serán los hijos de los perversos y sus nombres borrados en una sola generación.
El pecado del padre de esos hijos ante el Señor está, y el pecado de su madre no se borra”.
“ Siempre presente estarán con sus pecados los hijos de perdición, más su memoria será arranca-
da de la Tierra, pues el pecador perverso nunca pensó en apiada rse de su prójimo y
persiguió a los pobres y desdichados. Por eso el Ka r ma recae sobre él”.
“El perverso nunca se apiada de nadie y persigue a la criatura afligida para aniquilarla; los
malvados maldicen y sus maldiciones caerán sobre ellos como un rayo de venganza”.
“ Los perversos desean bendiciones y éstas esta r án siempre fuer a de su alcan-
ce; los perversos se revisten a sí mismos con maldición (como un ropaje) y por tal motivo la maldi-
ción, en su interior, entra como agua y aceite en sus huesos”.
“ Esta desgracia es para los malvados como una vestimenta con la que siempre están envueltos, o
como un ceñidor con el que siempre se ciñen”…
Sintetizando diremos que el “Yo” pordiosero con todas sus perversidades “es un libro de
muchos tomos, una falsa creación (resultado de innumerables ayeres), un nudo fatal que es necesario
desatar”.
Explicado como ha sido lo anterior, ya cualquier aspirante gnóstico sabe que sin la
ayuda del Padre resulta algo más que imposible eliminar el Ego, porque “es evidente
la debilidad e impotencia desconcertantes del mamífero intelectual, equivocadamente llamado «Hom-
bre», para levantarse del lodo de la tierra sin el auxilio de lo Divinal”.
“Sólo el Rayo Ígneo imperecedero, encer r ado en la sustancia oscu r a, infor me y
fr ígida, puede reduci r el Yo psicológico a polva reda cósmica pa r a liber a r la Con-
ciencia, a la Esencia ”.
“Existe por allí un proverbio vulgar que reza así: “A Dios rogando y con el mazo dando”.
De nada sirve pedir auxilio Divinal, como suele hacer el “Yo” pordiosero, si no trabajamos sobre sí
mismos.
“Con palabras ardientes declaramos: “Ún icamente el Hálito Divino (el Padre, el Ser)
puede reincorpor a r nos en la Verdad. Sin emba rgo esto sólo es posible a base de
t r abajos conscientes y padeci mientos volu nta r ios” (véase “La Doctrina Secreta de
Anahuac”, Capítulo N º 10).
6- CONCLUSIONES PRÁCTICAS
“El Gnóstico auténtico quiere un cambio definitivo, siente íntimamente los secretos impulsos del Ser y de
aquí su angustia, rechazo y emba r azo ante los diversos elementos inhumanos que constituyen el Yo”.
“Quien anhela perderse en el Ser, ca rga la condena y el espanto ante los hor rores del mí mismo”

Samael Aun Weor, obr a y capítulo citados.

“Se hace indispensable saber ama r a nuestros semejantes, estudia r la Gnosis y lleva r esta enseñanza a
todas las gentes. De lo contr a rio caeríamos en el egoísmo”.
“Si uno se dedica al Tr abajo Esotérico sobre sí mismo pero no da la enseñanza a los demás, su progreso
íntimo se torna muy difícil por FALDE DE AMOR AL PROJIMO”.
“El que da recibe, y mientas más dé, más recibir á, pero al que nada da hasta lo que no tiene le ser á
quitado. Esa es la Ley”.

Samael Aun Weor, “Psicología Revoluciona ria, Cap. Nº 31.

De manera exhaustiva, en todos sus libros y conferencias el Maestro Samael Aun Weor ha
expuesto la didáctica que necesitamos conocer para eliminar de nuestra naturaleza interior los
“Yoes” pordioseros.
Desde luego, nadie intentaría eliminar “Yoes” sin antes saber por qué y para qué.
Ese motivo fundamental, por el cual es necesario morir en sí mismos, únicamente lo encuen-
tran aquellos aspirantes serios y definidos que “sienten íntimamente los secretos
impulsos del Ser”, o en otros términos, que tienen inquietudes espirituales contínuas.
Q uienes desde adentro son impulsados por su propio Ser, experimentan desasosiego, angus-
tia, embarazo, pasan por tremendas crisis emocionales al observar cómo los “Yoes” por-
dioseros que vienen del pasado intentan, una y otra vez, pedir su “limosna” para reafirmarse y
fortalecerse, buscando de eso modo alejarlos del Padre.
Y es que el “Hombre Exterior” (u “Hombre-Pordiosero”, como lo hemos denominado)
carece de las virtudes de la humildad, de la paciencia y de la serenidad, motivo
por el cual exige resultados inmediatos, pide que se le satisfaga en forma perentoria, ya
con bienes materiales o ya con impresiones negativas que le sirvan de nutrientes.
Estas exigencias de los “Yoes” pordioseros hacen sufrir al devoto que muy sinceramente
anhela “perderse en el Ser”.
Entonces, ¿qué hacer, cómo proceder? Ante todo, para luchar contra los “Yoes” pordioseros
el aspirante al Auto-Conocimiento o Auto-Gnosis debe estudiar y luego compren-
der qué es (en sí misma) la Gran Enseñanza del Cristo, la del Dar y Recibir.
Nadie podría capturar o aprehender conscientivamente esta Gran Enseñanza sin una pre-
via información sobre los Misterios del Árbol del Universo, del Árbol de la Vida.
Mecánicamente las multitudes repiten la frase aprendida, aquella de: “El Sol sale pa r a
todos”, pero sin detenerse a analizar su profundo significado.
El Sol físico que a todos alumbra sin discriminación alguna, que es dador de vida, representa
al Cristo-Sol, al Logos Solar, al Sol Astral, llamado también “Sol de la Media-Noche”.
“El Sol físico tridimensional es tan solo el vehículo de acción del Sol Espiritual. En el Sol físico, el
místico encuentra al Sol de la Media-Noche, a la Estrella de Belén, al Cristo Cósmico”.
“Todas las religiones a rcaicas r indieron siempre culto al Sol, y hasta el Vaticano
está construído en forma tal que sus puertas están abiertas hacia el Oriente, hacia donde sale el Sol.
Los Cristianos primitivos decían siempre con gran devoción: “Nuestro Seño r Jesucr isto, el
Sol” .
“El Sol Astr al guía a los místicos en la Senda del Filo de la Navaja, el Sol de la
Media Noche guía a los Iniciados en los Mundos Super iores”.
“Los Iniciados deben conocer los movimientos simbólicos del Sol de la Media
Noche: ascender equivale a nacer, subir, manifestarse, etc.; descender alegoriza muerte de algo, des-
censo de algo, etc. El Sol, con pleno esplendor en el mediodía, alegoriza plenitud total, triunfo comple-
to, éxito en tal o cual Iniciación. Cuando las nubes del espacio cubren al Sol, ello significa que el Ego
animal está aún muy fuerte en el Iniciado”.
“El Logos Solar, el Hijo, el Cristo Cósmico, asciende y desciende por voluntad del Primer Logos,
del Padre. El Hijo es uno con el Padre y el Padre uno con el Hijo; quien ha visto al Hijo, ha visto al
Padre”.
Según la Divina Gnosis, “todos los movimientos del Cr isto Sol son or iginados por
la Fuerza del Amor, en un proceso de retroalimentación (Trogo-Autoegocr ático,
pa r a ser más precisos) en el que dando recibe, cooper ando de ese modo con el
mantenimiento de la Gr an Vida Universal”.
“El Cr isto Cósmico es el Quetzalcoatl Mexicano y Maya, es el Ejército de la
Palabr a, y nace siempre en todos los mundos y es crucificado en cada uno de ellos para que todos
los seres tengan vida, y la tengan en abundancia”.
“El Sol se mueve de sur a norte y de norte a sur. El Sol avanza hacia el norte desde el 25 de
diciembre para animar y dar calor a todas las criaturas. El Niño-Sol nace el 24, ya para amanecer
el 25 de diciembre, y se crucifica en el equinoccio de la Primavera para dar vida a todo lo que existe.
Lo fijo de su nacimiento y lo va r iable de su muerte, tienen siempre en todas las
teogonías religiosas honda significación ”.
“Débil y desvalido nace el Niño-Sol en este humilde pesebre del mundo, en una de esas noches muy
largas del Invierno, cuando los días son muy cortos en las regiones del Norte”.
“El signo de la Virgen Celestial (Virgo) se eleva en el horizonte por la época de Navidad, y así nace
el Niño para salvar al mundo”.
“Durante la infancia el Cristo Sol se encuentra rodeado de peligros, y es a todas luces bien claro
que el Reino de las Tinieblas es muy largo en los primeros días, pero él vive a pesar de todos los
terribles peligros que lo amenazan”.
“Pasa el tiempo, los días se prolongan cruelmente, y llega el Equinoccio de la Primavera, la Sema-
na Santa, el momento de cruzar de un extremo a otro, el instante de la crucifixión del Señor en éste,
nuestro mundo”.
“El Cristo Sol se crucifica en nuestro planeta Tierra para dar vida a todo lo que existe. Después de
su muerte resucita en toda la creación y madura entonces la uva y el grano; la Ley del Logos
Sola r es el Sacr ificio”.
“Este es el Dr ama Cósmico que se repite de momento en momento en todo el
Espacio Infinito, en todos los Mundos, en todos los Soles; este es el Drama Cósmico que se repre-
senta en todos los Templos de Egipto, Grecia, la India, México, etc.; este es el Drama Cósmico que se
representa en todos los Mundos del Espacio Infinito”.
“El aspecto secunda r io de este gr an Dr ama cor responde, con entera exactitud, a
todo individuo sagr ado que mediante la Revolución de la Conciencia alcanza la
Iniciación Venusta y se convierte en Héroe Sola r”.
Obviamente el Héroe Solar es aquel que ha eliminado totalmente los “Yoes” por-
dioseros, es el Adepto Calificado u Hombre-Cristo que siempre está dispuesto a
dar hasta la última gota de sangre en beneficio de la pobre humanidad que sufre
y llora en medio de su ignorancia.
Y es que el “Jesús-Cr isto o Cr isto-Jesús Íntimo en cada uno de nos, su rge siem-
pre del Mundo Sola r pa r a manifesta rse a los Hombres. En Kábala diríamos que el Jesús-
Cristo Secreto su rge de Chochmah, y así aparece en el Árbol de la Vida”.
“Incuestionablemente él desciende desde esa región pa r a penetr a r en el vient re de su
Divina Madre por obr a y gr acia del Espí r itu Santo”.
“Stella Maris es Virgen antes del parto, en el parto y después del parto; la Vi rgen del Ma r da
a luz a su Hijo en el establo del mundo”.
“El Establo de Belén es el mismísimo cuerpo del Iniciado; en el Establo de Belén
se encuentr an los animales de la mente, del deseo y de la mala voluntad”, es deci r
las causas-r aíces de los “ Yoes” pordioseros.
“El Jesucr isto Inter ior debe elimina r todos los elementos indeseables que en
nuestro inter ior ca rgamos. La Vi rgen del Ma r es la Hija de su Hijo y la ador able
esposa del Espí r itu Santo. Ella, Stella Ma r is, obedece las órdenes del Jesús.-Cr isto
Íntimo y tr abaja con él eliminando de nosotros los elementos psíquicos indesea-
bles”.
“Gr acias al Pr imer Mister io, es decir, gracias al Anciano de los Días, gracias al Padre de
todas las Luces, el Jesús-Cr isto Inter ior puede enseña r a los Iniciados”…
“El Señor desciende desde el Mundo del Logos Sola r pa r a vivi r como Hombre-
Causal, el Señor se proyecta desde el Mundo Causal hasta el Mundo Físico”.
“El Señor manifestado actúa en las regiones de la Mente, el Señor manifestado resplan-
dece en el Cuerpo Astr al de aquel que lo tiene encarnado, el Señor manifestado entr a en el
Cuerpo Físico pa r a vivi r como un Hombre entre los hombres”.
“Cada vez que es necesa r io, viene el Señor a este valle de lágr imas pa r a ayu-
da r a la humanidad. El Maestro que lo tenga enca r nado ador a r á al Señor y le
servi r á de instr umento”.
“El Señor encarnado discurrirá con los seres humanos desde los interiores de los interiores hasta
los exteriores de los exteriores, y desde los exteriores de los exteriores hasta los interiores de los
interiores. Todo esto significa que el Seño r puede a uxi li a r a l Ser del Ser y a la
Personalidad humana, que el Instructor del Mundo (encarnado) puede instruír no solamente a
las humanas personas, sino también al Ser de las mismas y por último al Ser del Ser”.
“Ayuda al exter ior del exter ior significa auxilio total en todo orden de cosas,
ayuda al inter ior del inter ior significa instr ucción plena al Ser del Ser”.
“El Cr isto Íntimo, enca r nado, no solamente ayuda sino que además ayuda a
ayuda r ” .
Los “Yoes” pordioseros, con sus egoísmos, se pronuncian contra el Cristo-
Sol, contra el Señor y sus divinos mandamientos. ¿Por qué? Porque los “Yoes”
mend icantes piden ayuda pero detestan ayudar a otras hu manas personalida-
des.
La ignorancia es atrevida. Los “Yoes” mendigos ignoran que “toda acción del Ser Indivi-
dual es el resultado de una ecuación y de una fór mula exacta ”, y que “ mal inter-
preta esa ecuación del Ser el que no sabe renuncia r a los fr utos de la acción ”.
Merced a tan crasa ignorancia (resultado fatal de la inconsciencia), cuando los “Yoes”
pedigüeños ayudan a otros o les obsequian algo, lo hacen en forma interesada, con-
vencional, esperando siempre su “limosna”, esto es: aplausos, condecoraciones, reco-
nocimientos, gratitudes y así sucesivamente.
En nuestros miembros superiores, la mano izquierda está hecha para recibir y la derecha
para dar. De allí la expresión bíblico-cristiana: “Que tu mano izquierda no sepa lo que
hace tu mano derecha ”.
Los “Yoes” pordioseros gustan de exhibir sus ejecutorias, las pregonan a los cuatro vientos, y
si hacen obras de caridad (por ejemplo) tratan de que sean publicadas en todos los medios de
comunicación social.
Caso contrario, el Cristo Íntimo (encarnado en tal o cual hombre humilde y sencillo)
prefiere pasar desapercibido, da sin esperar nada en cambio porque sabe renun-
ciar a los frutos de la acción.
Sin em bargo, aún cuando el H o m bre o el Su per-H o mb re ren uncien a los
frutos de sus bondadosas acciones, siem pre reciben su pago, su reco mpensa,
porque escrito está que “quien da recibe, y mientr as más dé, tanto más recibi r á ”.
Ley es Ley y se cumple.
Todas esas maneras de proceder del “Yo” pordiosero, volcadas siempre hacia el mundo
exterior de donde suele tomar su alimento energético diario o “limosna”, tienen su origen en la
evidente falta de verdadera Generosidad.
“Desafortunadamente para el mundo, las gentes no tienen verdadera Generosidad; las gentes
sólo se preocupan por sus propios logros egoístas, por la satisfacción de sus anhelos, por obtener
éxitos, conocimientos, placeres, etc.”
“No debemos confundir gato con liebre: la verdader a Generosidad no es de la mente,
la generosidad auténtica es el perfume del cor azón; la verdader a Generosidad es
absolutamente desinteresa da, per o fácilmente se puede confu ndi r con la fa lsa
gener osi dad egoísta. Existe falsa generosidad en el político astuto, en el zorro electoral que
derrocha dinero con el propósito egoísta de conseguir poder, prestigio, posición, riquezas, etc. Existe
falsa generosidad en los pillos capitalistas, en los sátiros que codician a la mujer, etc.”
A su vez, la Generosidad es una de las tantas formas del Amor Universal, de ese
Amor que el Cristo-Sol prodiga de momento en momento para que todos los seres y la Naturaleza
entera tengan vida, y vida en abundancia.
“Existe Amor en aquellos que sienten angustia verdader a por los sufr imientos
de sus amigos y enemigos, existe Amor verdadero en aquel que de todo cor azón
tr abaja por el bienesta r de los humildes, de los pobres de los necesitados. Existe
amor en aquel que de maner a espontánea y natu r al siente simpatía por el cam-
pesino que r iega el su rco con su sudor, por el aldeano que sufre, por el mendigo
que pide una moneda y por el humilde per ro angustiado y enfer mo que padece de
hambre a la ver a del camino”.
“Cua ndo de todo cor azón ayudamos a alguien, cua ndo en for ma natu r al y
espontánea cuidamos el á rbol y regamos las flores del ja rdín sin que nadie nos lo
exija, hay auténtica Generosidad, verdader a Simpatía, verdadero Amor”.
“Necesitamos Generosidad pa r a modifica r causas y tr ansfor ma r efectos, nece-
sitamos Generosidad pa r a di r igi r sabiamente el ba rco de nuestr a existencia, nece-
sitamos gGnerosidad pa r a tr ansfor ma r r adicalmente nuestr a propia vida ” (véase
el libro “Educación Fundamental”, Capítulo N º 12).
El “Yo” pordiosero, dado que carece de Generosidad, establece una voraz e inhu-
mana competencia en todos los aspectos de la vida. La competitividad es egoísta, absolu-
tamente contraria al amoroso sentido de cooperación del Logos Solar, del Cristo-
Sol.
“Se hace imposible saber cooper a r cuando excluímos el pr incipio de Generosi-
dad efectiva y revoluciona r ia ”. En este sentido la Psicología profunda del Gnosticismo Uni-
versal enseña cómo o de qué manera podemos llegar a comprender los daños que causa el “Yo”
pordiosero con su falta de Generosidad y su aberrante egoísmo.
“Solo haciéndonos conscientes de lo que es en nosotros el egoísmo y la falta de
Generosidad, brota en nuestro cor azón la fr agancia deliciosa del verdadero “Amor
y la efectiva Generosidad que no es de la mente”.

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