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COMPETENCIAS SOCIOHUMANÍSTICAS

Unidad 1: GENERALIDADES DE HUMANIDADES

CONTENIDO Pág.
INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 2
1. CONCEPTO DE HUMANIDADES. GENERALIDADES DE LAS
HUMANIDADES: FUNCIÓN, IMPORTANCIA Y FINALIDAD .................................. 3
1.1 CONCEPTO DE HUMANIDADES ................................................................. 3
1.2 EL SABER HUMANO Y LAS CIENCIAS ....................................................... 4
1.4 ALCANCE DE LAS HUMANIDADES ............................................................. 7
1.5 HORIZONTE DE LAS HUMANIDADES......................................................... 8
2. VENTAJAS DE LA ENSEÑANZA DE LAS HUMANIDADES, HUMANIDADES,
ENTORNO LABORAL Y PROFESIONAL ............................................................... 9
2.1 VENTAJAS DE LA ENSEÑANZA DE LAS HUMANIDADES ......................... 9
2.2 HUMANIDADES, ENTORNO LABORAL Y PROFESIONAL ........................... 10
2.3 LAS HUMANIDADES Y SU INCIDENCIA EN LA VIDA DEL ESTUDIANTE
UNIVERSITARIO ............................................................................................... 12
3.1 LA ENSEÑANZA DE LAS HUMANIDADES EN LA UNIVERSIDAD ............ 13
4. LAS HUMANIDADES, PIEDRA ANGULAR DEL ESTUDIANTE
UNIVERSITARIO Y ¿CÓMO GERENCIAR NUESTRA PROPIA VIDA? ............... 19
4.1 LAS HUMANIDADES, PIEDRA ANGULAR DEL ESTUDIANTE
UNIVERSITARIO ............................................................................................... 19
4.2 GERENCIAR NUESTRA PROPIA VIDA..................................................... 21
5. EL PAPEL DE LAS HUMANIDADES EN LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA .. 24
BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS DE LA WEB ........................................................ 26
INTRODUCCIÓN

En la asignatura de “Competencias Socio-humanísticas”, se proponen cuatro (4)


unidades de trabajo: La unidad 1, se titula: La Generalidades de Humanidades y se
encuentran cuatro temas de estudio a saber:

 Concepto de Humanidades. Generalidades de las Humanidades: función,


importancia y finalidad
 Ventajas de la enseñanza de las Humanidades, Humanidades, entorno
laboral y profesional
 La enseñanza de las Humanidades a los tecnólogos y la crisis de las
Humanidades y
 Las Humanidades, piedra angular del estudiante universitario y ¿cómo
gerenciar nuestra propia vida?

En el primer tema: Concepto de Humanidades y generalidades de las


Humanidades: función, importancia y finalidad; se hará un reconocimiento de la
reflexión que ha de generar la enseñanza de las Humanidades en la vida personal,
familiar, laboral y profesional del estudiante universitario.

El segundo tema, gurda relación con las ventajas de la enseñanza de las


Humanidades, entorno laboral y profesional de los estudiantes universitarios, y su
posterior desempeño en el contexto social.

El tercer tema, procura brindar elementos relacionados con el compromiso personal


de los educandos, y la enseñanza de las Humanidades a los tecnólogos, y la crisis
de las Humanidades.

El cuarto tema, que da cierre a la unidad uno, ahonda en las Humanidades, piedra
angular del estudiante universitario y ¿cómo gerenciar nuestra propia vida?, como
elementos primordiales en el desarrollo de las Humanidades, en el contexto de la
formación humana, como una posibilidad de reflexionar sobre su propia vida, desde
las diferentes ciencias y disciplinas del conocimientos.

Competencias

Al finalizar la unidad, el estudiante estará en capacidad de:

 Reconocer el sentido y significado de las Humanidades, y su importancia en


la vida personal, familiar, laboral y profesional del estudiante universitario.
 Identificar elementos referentes a las ventajas de la enseñanza de las
Humanidades en la vida universitaria, y su posterior aplicación en el campo
profesional.
 Reconocer la importancia de las Humanidades, a fin de contrarrestar la crisis
que proponen ciertos autores en el contexto académico.
 Identificar las Humanidades, como piedra angular, en el desarrollo de la vida
académica de los estudiantes universitarios, consolidando bases en la
gerencia de su propia vida.

1. CONCEPTO DE HUMANIDADES. GENERALIDADES DE LAS


HUMANIDADES: FUNCIÓN, IMPORTANCIA Y FINALIDAD

La primera unidad, en el desarrollo de los cuatro temas, busca ubicar al estudiante


en el concepto, las generalidades e importancia de la Humanidades en la formación
universitaria, y en el desarrollo de su vida personal, profesional y familiar. Se adentra
en el reconocimiento del significado de las Humanidades, de manera que como
estudiante universitario, reconozca la importancia del estudio y la aprehensión del
saber humanístico, al menos como cultura general.

1.1 CONCEPTO DE HUMANIDADES

Viene del latín: Humanitas. En la perspectiva de Romanos (2000), Humanidades.

Humanitas: Significa humanidad. Pero lo que tiene que ver con el SER HUMANO
mismo, y toda creación o producción que los seres humanos realizamos.

Humanidades: Es el “conjunto de estudios relativos al hombre, como ser intelectual


y creador. Constituyen la esencia de la educación liberal, dan a conocer la historia
del progreso humano, e impulsan al individuo a salir de estrechos límites, impuestos
por el tiempo y el espacio. Hoy, el término designa en muchas universidades, los
cursos de Literatura, Idiomas, Arte, Filosofía, Religión e Historia. De esta suerte, las
Humanidades se distinguen de las Ciencias Naturales y de las Ciencias Sociales”
(p. 51)

La enseñanza de las “Humanidades” en la educación básica secundaria y media


vocacional, están asociadas a la línea de Lengua Castellana, idiomas extranjeros y
humanidades (Ley General 115; 1994: 32), acompañada en Básica de ocho (8) y
media de once (11) asignaturas, en dirección más de idiomas, que de la reflexión el
ser humano. En la Educación Superior Universitaria, difiere pues la enseñanza de
las humanidades; es transversal a todos los programas, y no tiene que ver con los
idiomas, sino que hace una reflexión del ser humano, desde diversos contextos, y
en dirección a una auto reflexión de sí mismo, en pro de mejorar su calidad de vida.

En la educación universitaria, la enseñanza – aprendizaje de las Humanidades, se


enmarca en el campo de las Ciencias Humanas, y está en la dirección a realizar un
análisis del ser humano, como humano y no humano, en su contexto como ser
racional, que se le considera y hasta donde ha perdido la racionalidad, haciendo
parte de los demás seres de la naturaleza.

El concepto de Humanidades, reúne a aquellas disciplinas educativas, no incluidas


dentro de las divisiones de las Ciencias Naturales y de las Ciencias Sociales, y se
mezcla con ellas, para comprender las Artes y las Ciencias que se enseñan en las
escuelas profesionales de la Universidad. “Las Humanidades, constituyen un tipo
distinto de conocimiento, que es el humanístico, o sea, aquel que está interesado
en los valores humanos y en las expresiones del espíritu del hombre; la esencia de
las Humanidades, es un espíritu o actitud hacia la humanidad; en las Humanidades,
permanecen aquellos campos que se dedican al desarrollo disciplinario de las
habilidades verbales, perceptivas e imaginativas necesarias, para comprender la
experiencia” (Romanos; 2000: 52). Por todo ello, son apropiadamente agrupadas
juntas, en una división administrativa, separada de las ciencias. Sin embargo, se ha
tenido dificultad para establecer criterios para las Humanidades y frecuentemente,
ha habido desacuerdo acerca de si una disciplina determinada, tal como la Historia
o las Artes Plásticas, debía incluirse dentro de las Humanidades.

1.2 EL SABER HUMANO Y LAS CIENCIAS

A continuación se presenta una breve descripción de las diversas ciencias, a fin de


ubicar las Humanidades y Ciencias Humanas.

Tabla N° 1: Saber humano dividido en cuatro grandes grupos. Elaboración:


Autores Fuente: Información recabada de (Contreras)

CIENCIA DEFINICIÓN
De manera general, corresponde a las Matemáticas y la
lógica. Éstas no estudian objetos empíricos, sino
lenguajes de signos, en donde lo que cuenta, es la
CIENCIAS
sintaxis de esos lenguajes, es decir, la manera como
FORMALES
relaciona entre sí.
Estudian todas las cosas y procesos que existen con
independencia del ser humano, y que son conocidas
CIENCIAS
mediante métodos matemáticos, experimentales y
NATURALES
observaciones.
Estudian al ser humano en sociedad y la legalidad que
es propia de las relaciones sociales. A este grupo
CIENCIAS pertenecen: la economía, la administración y la
SOCIALES sociología, como las disciplinas más destacadas.
En las Ciencias Humanas, se encuentran: la
Antropología, la Lingüística, la Etnología, etc. Las
Humanidades comprenden: la historia, las artes, la
literatura, la filosofía, la teoría de la religión, la música,
etc. A ello, hay que agregar los saberes nuevos, como
CIENCIAS
el séptimo arte, o sea el cine, las ciencias de la
HUMANAS Y
comunicación, la semiótica, etc. Con esto, se explica la
HUMANIDADES
parte de la definición, que afirma que las humanidades
son una subdivisión del saber humano.

En el proceso de ubicación de las “Humanidades”, como ciencia, se ocupa de la


base del ser humano, inmerso en una sociedad y que necesita preguntarse por sí
mismo (Antropología), por lo demás (sociología), por ello, la Universidad necesita
del saber humanístico, saber que gira en torno a la persona humana, su conducta,
sus creencias, su expresión individual, su existencia.

La primera en educación humanista, ha de ser la familia, como centro y núcleo de


la sociedad; no es fácil afirmarlo ahora en el siglo XXI, ya que podría considerarse
en una ligera crisis, que irradia a la sociedad en general. Sin embargo, no puede
ausentarse la familia, de brindar una formación humanista, a la generación naciente
y en formación, a fin de comprender que son humanos entre humanos, con
oportunidad de compartir en un mismo espacio.

La segunda en formación, ha de ser la “escuela”, es decir, el sistema educativo,


desde la primera infancia, hasta el nivel de posgrado; pero ya se indicaba el sentir
y pensar de la educación Básica y Media, desde la legislación y vivencia. Entonces,
le corresponde a la Universidad, impregnar los programas de estudio, a orientar a
los futuros profesionales, en la adquisición de conocimientos científicos y
tecnológicos. La misión de las “Humanidades”, es ayudar a construir y trasmitir más
entendimiento y comprensión del ser humano y del mundo, que conocimientos,
capacidad hermenéutica de sí mismo y de los demás, antes que un cúmulo de
contenidos, sin humanidad.

Entre tanto, “una tarea urgente de las humanidades, es la construcción del


humanismo, para que el futuro profesional que se educa en ellas, conduzca sus
esfuerzos al mayor beneficio global, en lo político, económico, social y cultural. Debe
despertar el amor al saber, no como aprendizaje de un oficio o de muchos
conocimientos, sino como el interés por los humanos” (Recopilado por Contreras).
1.3 GENERALIDADES DE LAS HUMANIDADES: FUNCIÓN, IMPORTANCIA Y
FINALIDAD

¿Cuál es la función de las Humanidades?

La Humanidades, cumplen el papel y la función en la educación; pues tienen la


tradición más larga y es sobre esta base, también, donde los que proponen a las
Humanidades, están más de acuerdo, dado que sostienen que las Humanidades
proporcionan “las base de una educación general y liberal. La educación en las
Humanidades, es no Vocacional, no profesional, dirigida a la maduración de la
persona, como hombre y ciudadano, no como un trabajador, en algún campo
especializado y, por esta razón, la educación humanística, está interesada en
preservar y desarrollar las artes y habilidades que encuentran su expresión, en los
grandes objetos, problemas y valores de interés humano” (Romanos; 2000: 58).

El interés interdisciplinario, que desde hace mucho, caracteriza a las Humanidades,


ha recibido renovado ímpetu recientemente, para el desarrollo de programas de
pregrado. Si bien, esos programas tienen nombres, “todos tienen rasgos en común:
uno, es la afirmación de que las disciplinas humanísticas, si bien son disciplinas
diferentes, están tan estrechamente relacionadas, que el estudio de cualquiera de
éstas, requiere alguna introspección en las otras, y además, existe la creencia, de
que un estudio de este tipo, tan amplio, comprende una mejor preparación para la
enseñanza universitaria…” (Ibíd., 59).

La atención que se está concentrando ahora sobre las Humanidades, es


característica de aquellos tiempos en la historia, en que los ideales culturales, entran
en abierto conflicto. “Esto ocurre, cuando hay ideales diferentes y opuestos, acerca
del tipo de conocimiento más importante, y acerca de la forma y del método que
expresa el logro cultural más alto” (Ibídem). Cuatro disciplinas (Filosofía, Artes,
Lingüística y Literatura), hay un acuerdo unánime para su inclusión dentro de las
Humanidades. Con respecto a la Religión, sólo un repertorio la excluye. La Historia
es una materia conflictiva, y según el marco teórico adoptado, se la incluye o se la
incluye alternativamente. El Folklore, entraría en las Humanidades, en sus
manifestaciones literarias y artísticas. Por fin, sólo un repertorio considera a los
Deportes, la Recreación y los Viajes, dentro de las Humanidades.

Se hace necesario abarcar la función, importancia y finalidad de las Humanidades,


en la medida que se puede hacer conexión entre la naturaleza distintiva de los
estudios humanísticas.
Tabla N° 2: Generalidades de las Humanidades. Elaboración: Autores Fuente:
Información recabada de (Contreras)

PRINCIPALES
DESCRIPCIÓN
ASPECTOS
Las Humanidades como función principal, han de cumplir su
misión como individuo y sujeto, inmerso en una comunidad.
FUNCIÓN También ha de contribuir a la transformación como hombre y
de igual manera, a formar su proyecto de vida.
Las Humanidades se consideran de vital importancia, dentro
del contexto cultural, necesarias para el desarrollo y
desempeño de un profesional, en su equilibrio de saber
humano y técnico. Para que el hombre viva la vida de
verdad, y no como autómata, o un mero elemento de
producción de bienes y servicios, con vida vegetativa y
IMPORTANCIA
completamente deshumanizado. Las Humanidades recobran
especial importancia, en la medida que contribuyen a que el
hombre sea persona y llegue a ser FELIZ.

Las Humanidades han de enseñar al hombre a dominarse a


sí mismo, también a ubicarse históricamente en el mundo,
con sentido crítico, analítico y reflexivo, para cumplir su
FINALIDAD destino y desarrollar el papel que le corresponde en la
sociedad, y en su rama como profesional. Las Humanidades
contribuyen a que se distinga el homo humanos (ser
humano) del homo barbarus (animal)

El abordaje de las Humanidades y diversos modos de defender su valor e


importancia, se enmarca en la presente unidad de trabajo, a fin de que los
estudiantes universitarios, comprendan la necesidad suma, de adentrase en la
educación humanista, pues han de mantener punto de equilibrio entre el saber
humanístico y el saber técnico.

1.4 ALCANCE DE LAS HUMANIDADES

¿En que se basa el estudio de las Humanidades?

En la Educación Universitaria, es importante comprender la naturaleza y


características de las Humanidades, como un área temática, como una disciplina de
estudio, en el pensum académico de cada programa. El estudio de las
Humanidades, es una actividad antigua; a pesar de ello, siempre ha sido un campo
difícil de definir, y sus parámetros han cambiado a lo largo del tiempo, con la
creación o el descubrimiento de nuevas disciplinas, particularmente de las Ciencias.
En general, las Ciencias Naturales y las Ciencias Sociales, han limitado el alcance
de las Humanidades que, en la época clásica, incluían cualquier objeto, digno de
interés o estudio.

El humanista, encuentra que la “investigación, es un asunto íntimamente personal;


por eso, le resulta difícil funcionar efectivamente, como miembro de un equipo. Sue
Stone, afirma que el humanista trabaja solo. El conocimiento humanístico, es el
resultado de la aplicación, de una mente que investiga una porción de la realidad, y
la interpreta de nuevo en el contexto de la experiencia, y la comprensión total de un
individuo; éste construye un conocimiento subjetivo, con entrelazamientos de
consideraciones de valor” (Romanos; 2000: 64).

1.5 HORIZONTE DE LAS HUMANIDADES

La reflexión del hombre y de las Humanidades, “requiere de un nuevo maestro


universitario de humanidades, que resignifique en la teoría y en la práctica, a la
universidad misma, en relación con la sociedad; esto es, un maestro en constante
actividad crítica, creativa y ética, frente a los problemas de fondo, como la
autonomía universitaria y las políticas educativas estatales, la libertad de cátedra y
la investigación, el origen y el sentido de la académica, etc.,…” (Camargo; 2011:
109-110). El maestro que enseñe Humanidades, se constituye en un verdadero
humanista, que no sólo se comprometa a nivel curricular, con los contenidos y
temáticas, sino que con su entorno social, político, cultural y político, en fin, un
verdadero maestro comprometido con la vida humana y su dignificación.

El estudiante que hace parte del proceso de aprendizaje de las Humanidades, por
gusto propio y de manera innata, o por que las asignaturas, según el pensum
académico de su programa académico (Ingeniería, Derecho, Agronomía, etc.), las
humanidades tienen que ser estudiadas y por hacer parte del plan y no por gusto
propio. Difiere el tipo de estudiantes, a quienes por gusto, les nace estudiar
Humanidades, que a quienes les toca; a todos les corresponde fomentar un espíritu
crítico, analítico y reflexivo.

Un estudiante que guarde un punto de equilibrio entre el saber humanístico y el


saber técnico, propio de su carrera académica, que la educación de empresa,
guarde coherencia con la educación en valores, y sean un apoyo mutuo, sin
indiferencia, discriminación o crítica innecesaria de descalificación de ciencias y
saberes.
2. VENTAJAS DE LA ENSEÑANZA DE LAS HUMANIDADES, HUMANIDADES,
ENTORNO LABORAL Y PROFESIONAL

Los postulados del tema dos, van en dirección de enunciar las posibles ventajas de
la enseñanza de las Humanidades, a los estudiantes de programas de pregrado, en
la línea de enmarcar la importancia de la enseñanza, pero también del aprendizaje
de las Humanidades, en el contexto universitario, y su irradiación a los demás
espacios, donde se desenvuelve el ser humano.

2.1 VENTAJAS DE LA ENSEÑANZA DE LAS HUMANIDADES

En el proceso de enseñanza – aprendizaje, son los docentes y los estudiantes, los


directos responsables de afirmar, acerca de las ventajas y desventajas de las
Humanidades, en la Educación Superior.

En el ejercicio de la enseñanza, y desde la perspectiva de docente, se procura


enumerar una serie de ventajas, acerca de la enseñanza-aprendizaje de las
Humanidades; veamos algunas:

1. El plan de estudios de los programas de la Escuelas de Ciencias


Administrativas “Técnica Profesional en Procesos Administrativos de Salud,
Técnica Profesional en Procesos Comerciales y Financieros Y Tecnología en
Regencia de Farmacia”, contemplan el estudio de las Humanidades o
Competencias Socio-Humanísticas, como una oportunidad para reflexionar
acerca del hombre, como ser individual y sujeto inmerso en la sociedad.

2. Una oportunidad para reflexionar, acerca de la génesis del Hombre, desde la


perspectiva creacionista, evolucionista y del origen del hombre en América.

3. Se constituyen en una posibilidad para analizar las Ciencias a fines a las


Humanidades, que se encargan de hacer un estudio del Hombre, en cuanto
Hombre, con diversidad de aspectos para su análisis individual y en
sociedad.

4. Fortalecer los principios de humanización de los estudiantes y futuros


profesionales, desde el conocimiento de las Ciencias Humanas,
reconociendo que no sólo es conocimiento de ciencia abstracta, sino también
del saber humano, a fin de mejorar la calidad de vida, siendo mejor persona.

5. Que el espacio humanístico, permita reflexionar acerca de sí mismo, en el


espacio personal, laboral, académico y profesional; teniendo como meta, la
“felicidad” como consigna fundamental de su proyecto de vida.

6. El humanismo pretende desarrollar la capacidad y curiosidad crítica, el


sentido de razonamiento lógico, y la sensibilidad para apreciar las más altas
realizaciones del espíritu humano, Savater (1997: 116); competentes en el
análisis del contexto social.

7. La formación socio humanística, propende por una reflexión de la vida, al


igual que de cultura general; para un desempeño de su saber profesional.
Busca hacer conciencia del equilibrio entre el saber técnico y el saber
humano.

En la experiencia del ejercicio, denota más las ventajas en la enseñanza de las


Humanidades, y posibles desventajas, pero desde luego, también se evidencian de
manera indirecta, de parte de algunos actores principales, veamos:

 En los planes de estudios de los programas de la Escuelas de Ciencias


Administrativas “Técnica Profesional en Procesos Administrativos de Salud,
Técnica Profesional en Procesos Comerciales y Financieros y Tecnología en
Regencia de Farmacia”, el espacio para la reflexión de las Ciencias
Humanas, es poco, a comparación del saber disciplinar o propio de cada
programa.

 El espacio en el campo administrativo del pensum académico, es demasiado


corto, e incluso, algunos estudiantes consideran la Socio-Humanística, una
asignatura de relleno, y con menor importancia que las demás.

 Que lo importante es el aprendizaje de la disciplina, y aprender un arte u


oficio, que el ser persona, y ser de bien, es lo de menos; que todo lo puede
el poder, el dinero, la moda y que los valores y la dignidad del ser humano,
es cuestión del pasado.

En la vida, sobresale en muchos aspectos, lo negativo, pero como todo depende de


la óptica que se vea, en este caso, la visión permite ampliar los aspectos positivos
y las ventajas de la enseñanza – aprendizaje de las Humanidades, en formación de
estudiantes universitarios, como futuros profesionales.

2.2 HUMANIDADES, ENTORNO LABORAL Y PROFESIONAL

Es pertinente ahondar en la relación que tienen las Humanidades con el entorno


laboral; por ello, a continuación veremos el pensamiento de varios autores al
respecto:

Reyes (2005):
Reyes (2005), esboza una reflexión de si vale la pena formar a ingenieros o
tecnólogos, presenta un paralelo entre Colombia y Europa, sobre lo mismo, y dice:
“se deben formar ingenieros en largas y costosas carreras de cinco años o más, o
por el contrario, se debe buscar una educación, basada en ciclos propedéuticos, en
que los técnicos laborales, los tecnólogos y posteriormente ingenieros, puedan
asegurar una vinculación laboral y productiva, desde el primer año” (Reyes 2005:
167). Este autor, plantea que es más rápida, productiva, económica y fácil la
formación de un técnico, tecnólogo, que la de un ingeniero sin demeritarlo, por la
flexibilidad en la formación del estudiante, y mayor adaptabilidad a necesidades
cambiantes, en el mundo del conocimiento y del trabajo.

Según Reyes (2005), se puede concluir, que se requieren técnicos y tecnólogos,


ampliamente calificados, para el desempeño de su profesión, sea cual fuere la
tecnología que estudian, para así, contribuir al desarrollo del país, y dar apoyo a la
competitividad, a nivel nacional e internacional. Un egresado de una carrera
tecnológica, ha de estar en las condiciones de desempeñarla y prestar un servicio
laboral y profesional, en todas las condiciones humanas y técnicas, pues su perfil,
así lo amerita. Requiere que trabajar pues, es una necesidad humana, Núñez (1979:
111), una posibilidad de progreso, de adquirir nuevas experiencias y conocimientos
que enriquecen sus capacidades, en el ejercicio de sus funciones, siempre y cuando
lo haga con gran sentido de responsabilidad, autonomía, iniciativa y rectitud; será
un tecnólogo que ha alcanzado un logro y obtenido reconocimiento en la labor
cumplida, porque en cuanto se pueda ser humano y competitivo, más se acoge a la
persona en la empresa.

Loya (2006):
Las humanidades han de consolidar en el técnico, el tecnólogo y el profesional, un
liderazgo auténtico en el comportamiento organizacional, según Loya (2006), es de
vital importancia, la calidad en la persona, madurez, capacidad de ser, saber y
hacer; es decir, una persona idónea en su campo profesional y laboral, que se sienta
motivado, ejerza un gran poder de comunicación y en definitiva, sea un líder que
proponga e innove en el grupo, en su organización y con su liderazgo, ejerza poder
y cultura organizacional, alejando de sí y de sus compañeros, el estrés y los
conflictos, al igual que las rivalidades que se puedan presentar, en el transcurso de
conseguir la felicidad personal, familiar, profesional y laboral.

Martínez (2004):
En el entorno laboral, un técnico y un tecnólogo y un profesional, obtiene
habilidades de formar: una filosofía de la empresa y del trabajo, Según Martínez
(2004), el técnico, tecnólogo y el profesional, ha de ser capaz de diferenciar entre
su familia, la empresa y la nación. El trabajo humano, es una necesidad humana y
se requiere desempeñar a cabalidad. Además, ha de distinguir entre la propiedad
privada y la propiedad común, el capital, el trabajo, la organización, bienes y
servicios de la empresa; se debe adquirir sentido de pertenencia por la empresa,
donde se desempeña laboral y profesionalmente, por ello, las Humanidades han de
conducir al profesional, por el camino de los humanos- humanos.

El técnico, tecnólogo y profesional en su empresa, según Villanueva (2011), se


hace necesario dar un paso gigante, pasando de ser recurso humano, a convertirse
en capital humano; como empleado y trabajador, lo ha de hacer bien, y como jefe,
lo ha de ejercer aún mejor; de una forma u otra, debe brillar la comunicación eficaz
y eficiente; ha de manejar de manera correcta, los errores, el liderazgo, la eficiencia,
el manejo del tiempo, cuidar las actitudes, y transformar las derrotas en victorias.
Ello ha de recibir un estudiante universitario en su formación de humanidades, y lo
ha de transmitir y vivenciar en su lugar de trabajo.

Villanueva (2011):
Según Villanueva (2011), un profesional tiene la necesidad inminente de la
constante actualización, ya sea como empleado, o como jefe, a lo que se pretende,
llegar en su carrera profesional y laboral. Es tan importante para el tecnólogo, tener
claridad en los programas de inducción, el adestramiento en el puesto, las reuniones
de trabajo, la rotación de puestos, los cursos de aula, programas de lectura, en fin,
se podrá completar desde la perspectiva de (Villanueva 2001: 11 -12), al igual que
los demás recursos que contribuyan a potenciar las habilidades y capacidades
como tecnólogo, en su área de desempeño, con el fin de hacer cada día las cosas
muy bien, como persona que sirve a la sociedad.

2.3 LAS HUMANIDADES Y SU INCIDENCIA EN LA VIDA DEL ESTUDIANTE


UNIVERSITARIO

La enseñanza de las Humanidades, ha de prevalecer en la formación Universitaria,


en la medida que contribuya a dignificar al ser humano, como eje central de la
educación, de la cual es objeto el sujeto humano, por ello,

“entre más irrelevante se hace para una estructura académica, enseñar a través
de las humanidades, más evidente se hace que la universidad carece de una
estructura. No es extraño por lo tanto, que los desenlaces del proceso educativo
en Colombia, no contribuyan a la investigación y a la creatividad, sino que se
conviertan en productos no reflexionados, respondiendo más a la lógica de
eficientísimo y de certificación de competencias, de cumplimiento de metas, pero
cuya naturaleza, es extraña al docente y a sus estudiantes” (Urrea; 2015 en
www. cronicadelquindio.com).

La formación en Humanidades, ha de contribuir a la hermenéutica antropológica de


la existencia, en la medida que el hombre puede darse a sí mismo su propio ser,
por ello, “el hombre es biológicamente un ser de la naturaleza, que debido a su
superposición de su ser tras natural, es programable en alguna escala, en el ámbito
social y en la esfera individual, con las ambiciones, las necesidades, la esperanza,
la planeación, las luchas, los esfuerzos” (Botero; 2004: 199).

Las Humanidades inciden en la formación del ser humano, y más aún, en el ser del
estudiante universitario; es necesario la adhesión a Nietzsche, cuando se refiere al
“último hombre, como prototipo del hombre, dese su tiempo, se está refiriendo a la
deshumanización, a los valores débiles, a la mediocridad, al hombre del rebaño, y
propone el superhombre, siguiendo a Goethe, como una forma de humanización,
mediante la adopción de valores duros, una cultura más rigurosa, la superación del
rebaño y de la barbarie” (Ibíd., 199).

En el desarrollo de lo humano, “no es un carácter conquistado por el hombre, de


una vez por todas, sino la dimensión tras natural, que entre a configurar el animal
cultural. Lo humano, comienza a construirse a partir del lenguaje. Sólo a partir de
una atribución de dignidad al hombre, pueden fundamentarse los derechos
humanos” (Ibíd.; 198 - 201). Para el humanismo, el hombre es una mirada que
ilumina el mundo, que le da sentido, que coloniza la naturaleza exterior, y allí pone
su impronta; una mirada original y fundadora, capaz de transcender la historia.

La enseñanza de las Humanidades, ha de incidir e impactar en la formación


académica, humana y profesional del estudiante del presente, y profesional del
futuro. Para el humanismo, el mundo es el mundo del hombre; la naturaleza es
mediada, transformada, designada y puesta a cumplir funciones. El mundo social
es puesto por el hombre, en la medida en que actúa en la naturaleza, e interactúa
con los demás hombres, inmersos en la sociedad.

3. LA ENSEÑANZA DE LAS HUMANIDADES Y LA CRISIS DE LAS


HUMANIDADES

En el tema tres, se intenta presentar un serio dilema: por un lado, la necesidad de


la enseñanza de las Humanidades en la Universidad, y por otro, la inminente crisis
de las Humanidades. No es fácil resolver el dilema; sin embargo, se presentan
argumentos de las dos partes, como prueba en el juicio, y en donde son los
estudiantes y la misma sociedad, la que se encargará de emitir el veredicto final de
la importancia y pertinencia de las Humanidades, en la Educación Superior.

3.1 LA ENSEÑANZA DE LAS HUMANIDADES EN LA UNIVERSIDAD

En el proceso de enseñanza-aprendizaje en la Educación Superior, se hace


necesario un estudio de las Humanidades, como teoría, y por ello: “al llegar a Tebas,
Edipo se encontró con el desafió de la Esfinge, quien había formulado el siguiente
enigma: cuál es el ser que anda, ora con dos, ora con tres, ora con cuatro patas y
que, contrariamente a la ley general, es más débil cuantas más patas tiene. Edipo
resolvió el enigma, y así pudo vencer a la Esfinge. Su respuesta: El Hombre”
(Botero; 2004:197). Los fundamentos de la respuesta, son muy conocidos:

Tabla N° 3: Enigma del hombre

Es algo trivial, pero se pueden utilizar las imágenes de la leyenda, para simbolizar
las etapas de la evolución y la humanización. El primate, antepasado del hombre,
caminaba en cuatro patas; el homínido, que empezó a caminar erecto, se apoyaba
en dos, y el homo sapiens, camina en tres: dos pies van a tierra y el tercero,
constituido por el lenguaje, la cultura, el entendimiento, la razón, la mente,
representa la brújula que orienta el hombre humanizado, maduro, para moverse en
la tras naturaleza.

El hombre, pues es pluridimensional: animal y humano, razón por la cual, se justifica


la enseñanza de las Humanidades en la Universidad, y podemos preguntarnos: “¿en
qué consiste lo humano? ¿Lo humano es un estadio final del hombre, o es un
proceso que avanza y retrocede?. Lo humano no es de un carácter conquistado por
el hombre, de una vez por todas, sino la dimensión trasnatural, que entra a
configurar el animal cultural. Lo humano comienza a constituirse a partir del
lenguaje” (Ibíd., 198), razones para ahondar en el saber humano y preguntarnos:
¿Qué es el hombre? Y ahondar en principios epistemológicos, ontológicos y
antropológicos del ser en sí mismo, y en el contexto.

Para comprender la educación humanística en la universidad, es pertinente


comprender que la

“educación de lo humano en la Universidad, Claudio Bonvecchio, Martha


Nussbaum y Jaquees Derriba, han aportado desde la filosofía, algunas luces
que, bajo el lente de la crítica y de la propuesta alternativa, podrían ubicar mucho
al imaginario social universitario, respecto al sentido de la educación humanística
en la universidad, asunto que también es de la incumbencia de los profesores y
estudiantes, que no reconocen en el campo de dicha educación, pro in situ son
humanos, es decir, no son humanoides” (Camargo; 2012: 14)

La Universidad “es real, librepensadora, autónoma… nuestra, es también


reconocerla como un campo de lucha por la democracia y los derechos humanos;
contra la imposición de modelos, que convierten en mercancía toda relación
humana, por la resistencia en derecho, por la sostenibilidad del medio ambiente,
etc.; también reconocerla y en esto considero que están las bases de su educación
humanística, y apropiarla como campo plural de conocimientos…” (Ibíd., 16).

En necesaria la enseñanza de las Humanidades, en los programas que ofrece la


Universidad, en la medida que contribuya la educación humanista, a sostener la
balanza del saber humanístico, y el saber técnico, propio de una disciplina.

Figura N° 1: Equilibrio entre el Saber Humano y el Saber Técnico, en todo


profesional

Los estudiantes universitarios, como futuros profesionales, han de formarse como


excelentes seres humanos, y desde luego, idóneos en la profesión que han elegido,
como parte de su proyecto de vida, y consientes que en toda carrera, se trata de
ofrecer un servicio de calidad a la comunidad.

La enseñanza de las Humanidades en la Universidad, tiene por “tarea urgente… la


construcción del humanismo, para que el futuro profesional que se educa en ella,
conduzca sus esfuerzos, al mayor beneficio global en lo político, económico, social
y cultural. Debe despertar el amor al saber, no como aprendizaje de un oficio o de
muchos conocimientos prácticos, sino como el interés por lo humano” (Contreras).
El estudiante de hoy, como profesional del presente y futuro, ha de profundizar en
los saberes humanistas, pues cual fuere su carrera de formación, siempre ha de
trabajar con seres humanos.

En el trabajo como profesional, el contacto con los demás seres humanos, será
permanente. y por ello:

“La importancia que tiene para los académicos del campo de las humanidades,
la discusión del lugar que ocupa en la vida social este campo de conocimiento,
y la de su papel en la educación superior contemporánea, frente a los retos que
le significan las tendencias que empujan a la formación universitaria, hacia una
concepción mercantilista, pragmática y utilitaria del conocimiento. Por lo tanto,
se pretende realizar un estudio de tipo documental descriptivo, que en la medida
que se pueda hacer una revisión sistemática de varios autores, y se consiga
consolidar los cuatro ejes de estudio metodológico” (Cifuentes; 2014: 107).

El aprendizaje y la enseñanza de las Humanidades, se puede considerar


fundamental, a pesar de la batalla, por la cual está pasando, entre quienes no las
consideran necesarias (muchos), y entre quienes creen que sin ellas no sería
posible la formación plena de un profesional del hoy y del mañana. Por ello, las
estrategias:

“no deben ser reproductivas o con miras a memorizar contenidos, sino más bien,
con fines analíticos y críticos, para que apunten a la comprensión de la organización
lógica de los contenidos. Si desarrollamos la inteligencia y no la memoria, los
estudiantes podrán descubrir las relaciones que dan vida, valor y significado a los
elementos aparentemente atómicos. Si en la conciencia de todos nosotros, existe
la misma convicción, de que nuestro país necesita un nuevo profesional, un agente
constructor de un futuro próspero y en paz, es deseable que dirijamos hacia ese
rumbo, las Humanidades en la Universidad, y logremos una formación más
humanista” (Contreras)

En la perspectiva de Savater, se pregunta: ¿Qué son las Humanidades?

“Supongo que nadie sostiene en serio, que estudiar matemáticas o física, son
tareas menos humanistas; no digamos menos humanas, que dedicarse al griego o
a la Filosofía. Nicolás de Cusa, Descartes, Voltaire o Goethe, se hubieran quedado
pasmados, al oír hoy semejante dislate, en boca de algún pedantuelo letra herido,
de los que repiten vaciedades sobre la técnica deshumanizadora, o al leerlo en
algún periódico, poco exigente con sus colaboraciones” (Savater; 115)

Se vislumbra un panorama desolador; corresponde “en el terreno de la educación;


uno de los fantasmas, es la hipotética desaparición en los planes de estudio de las
humanidades, sustituidas por especialidades técnicas que mutilarán a las
generaciones futuras de la visión histórica, literaria y filosófica, imprescindible para
el cabal desarrollo de la plena humanidad…” (Ibíd., 113). Los planes de estudio de
los programas, actualmente se ocupan especialmente de reforzar los conocimientos
científicos o técnicos, a los que se supone una utilidad práctica inmediata, es decir,
una directa aplicación laboral. Se ha perdido punto de equilibrio entre el saber
humanístico y el saber técnico; por ello,

“se puede interpretar, que se desecha la enseñanza de las humanidades, en


beneficio del aprendizaje de otros saberes directamente relacionados con
actividades comerciales y empresariales; se da importancia a la enseñanza de
otras ciencias, que de la reflexión de las mismas ciencias humanas. Pues en
realidad, las dos han de importar en los claustros de la educación superior, más
cuando se intenta hacer la reflexión en la modalidad a distancia, mediada en
parte por las TIC; por ello, requiere de una especial atención e investigación”
(Cifuentes; 2014: 106)

En nuestros tiempos de consumo, “la sociedad universitaria de consumo, parece


haber desplazado de la institución universitaria, esa sustancia de la educación
superior, por aquello que escribía Gilson, acerca de que hoy por hoy, el
conocimiento se vende en grandes temas, por departamentos llamados colegios
universitarios o universidades, donde los estudiantes pueden comprar, según lo
anunciado, el tipo de conocimiento que acomoda a su gusto, o que satisface sus
necesidades” (Mejía; 1990: 10).

“Las humanidades se constituyen en la piedra angular del estudiante universitario,


y en una herramienta para el profesional íntegro, a fin de que éste pueda ubicarse
en el contexto de una sociedad contemporánea más justa, pero que él actúe con
espíritu crítico, analítico, argumentativo y propositivo, y le cumpla a la sociedad en
su transformación, a una más humana” (Cifuentes; 2014: 105).

El problema no es seguir preguntándonos, si las Ciencias Empíricas y todo el


conjunto de las artes técnicas, tienen cabida en la institución universitaria. El asunto
que inquieta en Competencias Socio-Humanísticas, a quienes amamos con la
propia vida, el oficio universitario y como profesores de las Ciencias Humanas, es
advertir que la enseñanza de las Humanidades, ha quedado relegada o proscrita en
tantos espacios de la Universidad actual.

En la sociedad actual, “el consumismo contemporáneo, arruinó aquella herencia de


la cultura literaria universal, pretendiendo establecer como sustituto, una sociedad
literaria de consumo, o de consumo literario, lo que se manifiesta mediante la oferta
de los best seller, y ofrece sus productos en esas vitrinas de la prensa, que señalan
los libros más vendidos del mes, o de la semana, o del año” (Mejía; 1990: 11). Los
estudiantes universitarios, han perdido el gusto por los saberes humanísticos; antes,
la universidad no era otra cosa que una formidable biblioteca, donde estudiaban y
meditaban estudiantes y profesores, y donde los verdaderos maestros, no eran
otros, y eran siempre que los clásicos que nos legaron las obras de su ingenio, y
esas otras obras literarias de autor anónimo, legado de innumerables generaciones.

Según Camargo (2012), “pero no sólo la universidad está en crisis; también lo están
otras instituciones, como la escuela, la familia, la democracia y el Estado-nación,
entre otras. En efecto, la era de la globalización, no ha traído como consecuencia,
la desaparición total de la democracia y el estado-nación, pero sí, una profunda
crisis de sus más históricos vínculos y por tanto, de sus estructuras específicas” (p.
17).

En medio de un mundo globalizado, una sociedad compleja y difícil de entender, por


la ruptura epistemológica y ontológica de la esencia de la humanidad, por la falta de
una educación humanista, o por falta de compromiso de estudiantes y docentes,
como consecuencia de la persecución administrativa, de reducción de espacio en
los planes de estudio. Cuando hay fractura o ruptura en la sociedad, por
acotamientos que son determinados, o por el azar de la naturaleza, de los humanos
o de la fuerza superior, como se crea o se le llame.

Realizar un análisis y reflexión del ser humano, suena obsoleto y aburrido entre los
estudiantes; más, cuando se trata de hacer una meditación o abstracción, acerca
de las ciencias humanas y su relación con el contexto, es difícil en el medio
universitario, se puede afirmar que sí hay crisis de las Humanidades.

“la relativización, digamos posmoderna del concepto verdad, es un claro signo


de ella. No hay educación, si no hay verdad que trasmitir; si todo es más o menos
verdad, si cada cual tiene su verdad igualmente respetable, y no se puede decidir
racionalmente, si ni siquiera el maestro cree en la verdad de lo que enseña, y en
que verdaderamente importa saberlo” (Savater: 135).

En el camino hacia la búsqueda de la verdad, mejor de las verdades siempre


fragmentadas y tentativas, se requiere de la abstracción y no de la sacralización de
las opiniones; por ello, el estudiante ha de aprender a discutir, a refutar y a justificar
lo que se piensa; es parte irrenunciable de cualquier educación que aspire al título
de humanista.

En la perspectiva de Martha Nussbaum (1997) “No, en realidad me refiero a una


crisis que pasa prácticamente inadvertida, como un cáncer. Me refiero a una crisis
que, con el tiempo, puede llegar a ser mucho más perjudicial, para el futuro de la
democracia: la crisis mundial, en materia de la educación” (p. 19-20), el futuro de la
democracia, a escala mundial, pende de un hilo, en razón a la crisis silenciosa, por
la cual están pasando las Humanidades.

4. LAS HUMANIDADES, PIEDRA ANGULAR DEL ESTUDIANTE


UNIVERSITARIO Y ¿CÓMO GERENCIAR NUESTRA PROPIA VIDA?

La enseñanza de las Humanidades, se hace necesaria, en la medida que se


considere la formación integral del estudiante universitario y futuro profesional; por
ello, las Humanidades se han de constituir en la piedra angular de los estudios
superiores universitarios, siempre que se guarde el punto de equilibrio entre el saber
humanístico y el saber técnico. La Educación Humanística, ha de brindar
herramientas en elaboración y proyección del proyecto de vida de cada persona, y
máxime, cuando se hace necesario, gerenciar la vida misma, que no es fácil, sino
por el contrario, asunto complejo, pero no imposible.

4.1 LAS HUMANIDADES, PIEDRA ANGULAR DEL ESTUDIANTE


UNIVERSITARIO

La piedra angular, es la primera pieza; se coloca en una construcción, por ello, todas
las demás, terminarán en referencia a la primera piedra, lo que determina la posición
de la estructura. Son entonces las Humanidades, la primera piedra en la formación
universitaria; pues todo el saber humanístico y técnico, propio de la disciplina en
formación, estarán en referencia, a la de ser ante todo, persona con dignidad y por
el camino de la felicidad, a sí mismo y a los demás.

“La formación humanista de una persona que cursa sus estudios en la educación
superior, en la modalidad a distancia, es fundamental, toda vez que se convierte
en las bases más sólidas de su esencia humana; pues al adagio popular, “dime
con quién andas y te diré quién eres”, para humanidades se podría decir: “dime
qué tan humano eres, y te diré qué calidad de profesional serás”. (Cifuentes;
2014: 105 )

En la perspectiva de Savater.

“la educación humanista, consiste ante todo, en fomentar e ilustrar el uso de la


razón; esa capacidad que observa, abstrae, deduce, argumenta y concluye
lógicamente” (p. 134). Passmore, apoyándose en Bruner, enumera los efectos
principales que una enseñanza de este tipo, debe lograr en los alumnos:
“hacerlos que terminen por respetar los poderes de su propia mente, y que
confíen en ellos; que se amplíe ese respeto y esa confianza a su capacidad de
pensar, acerca de la condición humana, de la situación conflictiva del hombre, y
de la vida social; proporcionar un conjunto de modelos funcionales, que faciliten
el análisis del mundo social en el cual vivimos, y las condiciones en las cuales
se encuentra el ser humano; crear un sentido del respeto por las capacidades y
la humanidad del hombre como especie; dejar en el estudiante, la idea de que la
evolución humana, es un proceso que no ha terminado” (Savater: 134)

Hay todavía otro aspecto en la educación humanista, que conviene señalar: “la
dimensión narrativa que engloba y totaliza los conocimientos por ella transmitidos.
Los humanos no somos problemas matemáticos o ecuaciones, sino historias; nos
parecemos menos a las cuentas que a los cuentos” (Ibíd., 139)

En la perspectiva de Savater.

“es imprescindible por tano, que la enseñanza sepa narrar cada una de las
asignaturas, vinculándola a su pasado, a los cambios sociales que han acompañado
su desarrollo, etc. Las verdaderas humanidades, son las materias de estudio, que
conservan vivo el latido biogñráfico de quienes las exploraron, así como su deuda
con nuestras necesidades vitales y nuestros sueños” (p. 140). Es necesario recordar
la memoria de los hombres pretéritos, y la urgencia de la vida presente, en lo que
unifica significativamente la dispersión de temas académicos, que conforman el
currículum, que es precisamente eso, la carrera de la vida, el desafío que los
humanos, antes y ahora, le lanzamos a lo irremediable.

En el campo de la educación humanista, los profesores han de promover y


“fomentar la lectura y la escritura; es una tareas de la educación humanística, que
resulta más fácil de elogiar, que de llevar eficazmente a la práctica” (Ibíd., 141). La
enseñanza-aprendizaje de las Humanidades, le compete como resultado, el
compromiso consigo mismo, como profesor y estudiante; los dos humanistas,
fomentar el compromiso por el gusto y el amor por la abstracción de lo humano, en
lo humano, capaz de vivenciar desde las diversas ciencias, la comprensión
hermenéutica del ser humano, como ser individual y social.

La universidad requiere del saber humanista, por ello, “el rumbo que deben tener
las Humanidades, resulta del análisis de la importancia de su enseñanza, en la
formación de profesionales que la sociedad requiere. El problema radica en el
concepto que de ellas se tenga, la forma como se enseñan y el lugar que ocupan
en los programas de estudio” (Contreras). En la diferencia administrativa de los
currículos con la realidad académica, que por ningún motivo se ha de desconocer
la importancia de la reflexión de las ciencias humanas, en todos los programas
académicos universitarios.

4.2 GERENCIAR NUESTRA PROPIA VIDA

La enseñanza de las “Humanidades” en la Universidad, ha de ser plasmada en la


práctica, en el desarrollo del proyecto de vida de cada ser humano, que se
encuentra en la cualificación de una profesión, a través de los aprendizajes que va
adquiriendo, de manera sistemática y progresiva.

En la perspectiva de Hernando Duque.

Afirma que “en el proceso de crecimiento personal, se requiere desarrollar principios


y fundamentos, que bien utilizados, permiten dar a la vida humana, la categoría y el
sitio que se merece, y de esta forma, sacar el mejor partido de ella” (Duque; 1997:
1). En medio de este análisis, se vislumbra la vida, como un interrogante y una
inquietud compleja, y el inadecuado manejo de las capacidades, genera en el ser
humano, problemas personales, insatisfacciones laborales, dificultades en las
relaciones interpersonales, conflictos familiares y conyugales, estados de angustia
y depresión, llegando a afirmar: no vale la pena vivir; no le encuentro sentido a la
vida, etc.

Las Humanidades, favorecen el desarrollo del proyecto de vida de cada estudiante,


y le han de ayudar a “gerenciar y administrar en forma ágil, adecuada, técnica y
creativa, los recursos físicos, financieros, técnicos, tangibles e intangibles, para la
utilización racional de los mismos, con miras a metas concretas y a una excelente
productividad” (Ibíd., 21). El auto gerenciamiento del ser humano, es complejo, pero
se hace necesario, puesto que se requiere de por lo menos cinco fórmulas, que
contribuyan a gerenciar la vida, como: actitud positiva frente a la vida, buena dosis
de autoestima, la oración, bálsamo dinamizador de la vida, el manejo adecuado de
nuestro cuerpo, y las tareas diarias.

Si las humanidades contribuyen a desarrollar habilidades para gerenciar la vida de


cada ser humano, inmerso en la sociedad, en realidad, han desempeñado un buen
papel, y por lo tanto, se han de seguir trabajando, es decir, enseñando y
aprendiendo en la Educación Superior, en la formación de profesionales idóneos y
equilibrados en el saber humano y técnico; pues la sociedad, anhela hombres
prudentes y sabios.

La crisis en la enseñanza de las Humanidades, como apenas era natural,


(Romanos; 2000:11):
“Se presentó en la Universidad, pues la verdad es que afectó desde sus raíces,
los medios sociales, educativos, en la primaria. En nuestra estructura moderna,
siempre fue la enseñanza primaria, una preparación a la secundaria, y la
enseñanza superior, se vio como una cierta coronación de la vida intelectual…
el maestro ayudaba a que se desarrollaran la apetencia y el amor del
conocimiento en su alumno, y no decía: basta…. jamás. La enseñanza de las
humanidades, lograba establecer, por lo menos los rudimentos de una vida
verdaderamente intelectual en el alumno” (Romanos; 2000:11)

Ahora, es la oportunidad del regreso al estudio de las Humanidades; es sobre todo,


tarea de las universidades privadas y públicas, en sus institutos y en sus
departamentos dedicados a esas disciplinas. En realidad, volver a las
Humanidades, es volver a vivir, con esa verdadera vida, la única a la postre en este
mundo, y la que constituye una preparación magnifica para la del otro mundo: la
intelectual

Mejía (1990: 12):


Según Mejía; “el regreso de las Humanidades, es sobre todo, tarea de las
universidades privadas y públicas, en sus institutos y en sus Departamentos,
dedicados a esas disciplinas. Pero el amor a la sabiduría, debe ser –pienso yo-, el
fruto de las horas dedicadas a nuestro empeño: no a la erudición, ni mucho menos,
a la ciencia utilitaria” (1990: 12).

Todos los estudiantes universitarios, han paso por la educación media, y en la


asignatura de Filosofía, de seguro, al menos una vez el docente de Filosofía, les
preguntó qué significaba, y ellos respondieron –estoy confiado- que era amor a la
sabiduría, pero bueno, faltó la pregunta ¿Y usted ama la sabiduría? Será necesario
recurrir a Sócrates, que era lo primero que preguntaba a todo nuevo discípulo que
le trajera, ¿amas la sabiduría? Si el joven hubiera respondido, por ejemplo: no estoy
seguro, pero tengo curiosidad de saberlo, Sócrates le habría aconsejado buscarle
a uno de esos agudos sofistas, que saben todo sobre Filosofía, sin ser ellos mismos.

Arrese (2012):
En la perspectiva de Arrese (2012); “Martha Nussbaum, ha intentado mostrar la
importancia de las humanidades, en especial, de la filosofía y la literatura, para el
desarrollo de la empatía y la formación de ciudadanos activos, en una democracia
sana y estable. Como argumenta Nussabaum, las Humanidades nos permiten
imaginar los problemas, aficiones y condicionamientos de las demás personas, y
por lo tanto, tratarlas como a sujetos iguales a nosotros mismos, y no ya como meros
objetos” (p. 120-212).
Las Humanidades son necesarias en la formación universitaria, para poder
“reconocer a los demás, como seres humanos, por medio del amor, el derecho y la
solidaridad, por usar las categorías de Honneth; ante todo, debemos superar los
prejuicios que nos llevan a pensar, que quienes compartan nuestra cultura y nuestra
ideología, son los buenos, y que quienes son diferentes a nosotros, son los malos”
(Ibíd., 121). En palabras de Nussbaum, si entramos en contacto con narraciones
literarias, referidas a hechos ficticios o reales, podremos intentar ver el mundo por
medio de los ojos del otro, usando la imaginación.

Contreras:
En la perspectiva de Contreras,
“las Humanidades, constituyen una herramienta para el profesional íntegro, a fin de
que éste pueda ubicarse históricamente en el mundo contemporáneo, para que, con
sentido crítico y analítico, cumpla cabalmente con su compromiso en la sociedad.
El papel a desarrollar, a través del estudio de las Humanidades, es el de la
transformación del mundo, en un mundo más humano. Los conocimientos que se
aborden, deben ser conocimientos vivos y reales, acordes con la actualidad,
capaces de darnos elementos de análisis para la crítica constructiva, e
interpretación. Respeto a los que circunda. Además de proporcionarlos los juicios
para poder tomar decisiones, asumir posiciones y aceptar responsabilidades, frente
a los valores que condicionan nuestra vidas”

Para Urrea (2015) el fin de las Humanidades es, “dignificar lo humano, y el de la


educación, formar seres integrales, siendo las Humanidades, las encargadas de
articular y darle sentido social al conocimiento. Por eso, reivindicar las
humanidades, en general presupone, incluir una forma particular de dignificación
humana; no hacerlo, es legitimar todas las formas de violencia que se manifiestan
en nuestra sociedad, y subestimar la capacidad de todos aquellos que han dedicado
su vida, a la construcción de un mundo mejor” (Urrea; 2015 en www.
cronicadelquindio.com).

La Universidad “necesita del saber humanístico, saber que gira en torno al persona
humana: su conducta, sus creencias, su expresión individual, su existencia. La
Universidad, debe impregnar los programas de estudio, orientados a la adquisición
de conocimientos científicos y tecnológicos. Sin embargo, las Humanidades, que
sus múltiples disciplinas, nos señalan que hay otros índices no cuantitativos, para
medir la realidad. La misión de las Humanidades, es ayudar a construir y trasmitir
más entendimiento y comprensión, que conocimientos” (Contreras)

Se sugiere el regreso de las Humanidades a las universidades públicas y privadas,


a los planes de estudio, a las aulas de clase, para su reflexión, a la vida de cada
estudiante, en pro de su ejercicio como futuro profesional, en la medida “que volver
a las Humanidades, es volver a vivir, con esa verdadera vida, la única que a la postre
en este mundo, y la que construye una preparación magnífica para la del otro
mundo: la vida intelectual” (Mejía; 1990: 13). En la medida que las ciencias humanas
que acogen a las Humanidades, vuelvan a tener su lugar, se restablecerá la
dignidad del ser humano, y despertará del letargo de la deshumanización.

5. EL PAPEL DE LAS HUMANIDADES EN LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA

Las Humanidades en la Educación Superior, se hace necesaria en la formación de


los estudiantes del presente, y profesionales del futuro; por ello, “la educación es
para las personas. Entonces, antes de poder elaborar una plan para el futuro de la
educación, necesitamos entender los problemas que afrontamos, en el proceso de
transformación de los estudiantes, en ciudadanos de la democracia, capaces de
efectuar buenas reflexiones y elecciones, sobre una gran variedad de temas de
importancia nacional y mundial” (Nussbaum; 1997: 51).

Los estudiantes y profesionales, se constituyen en ciudadanos, capaces de elegir y


ser elegidos; ante todo, con la habilitación de capacidades para convivir en sociedad
con sus semejantes, en pro de vivir con la alta capacidad de valores éticos, morales
y sociales. Cada ciudadano y profesional, como quiera el rol que ocupe en sociedad,
se ha de comportar, en concordancia con su esencia y existencia, y su correlación
social y vivencia de introspección personal; hagamos eco de Sócrates cuando dijo:

“Una vida no examinada, no merece ser vivida”; pues bien, una educación sin
reflexión, no puede ser más que repetición, la quinta esencia del burócrata, allí está
contenido su ideal de educación: tareas planificadas, estandarizadas, entre otras.
Las Humanidades ajenas a esto, deben ser ese ámbito de comprensión, en el que
la escuela y la universidad, puedan reflexionar con independencia, las
consecuencias éticas, gnoseológicas, estéticas y políticas de ser humanos (Urrea;
2015 en www. cronicadelquindio.com).

En el proceso de enseñanza-aprendizaje de una disciplina técnica, aparentemente


es fácil, pero la “tarea de formar ciudadanos del mundo, que sean inteligentes,
parece tan inabarcable, que resulta tentador, arrojar la toalla, es decir, que es
imposible y optar por limitarse sólo a la propia nación… es lógico preguntar por las
condiciones de vida de esas personas, su educación y sus relaciones laborales. Y
al hacer esas preguntas, debemos reflexionar sobre nuestra responsabilidad, frente
a esas personas, en tanto agentes de la creación de sus circunstancias cotidianas”
(Nussbaum; 1997: 115-116).
La formación de profesionales, pareciera más fácil que la formación de ciudadanos,
puesto que “el conocimiento fáctico y la lógica, no alcanzan para que los ciudadanos
se relacionen bien con el mundo, estrechamente vinculada con las primeras dos, es
aquella que denominamos imaginación narrativa, es decir, la capacidad de pensar,
cómo sería estar en el lugar de otra persona, de interpretar con inteligencia el relato
de esa persona, y de entender los sentimientos, los deseos y las expectativas que
podría tener esa persona” (Ibíd., 131-132). De ahí que el papel de las Humanidades,
es fundamental y,

“Cuando se subestima el papel de las humanidades, se socava la educación


misma; pues ésta se funda en un proyecto humanista. No se puede extraviar
dicho sentido, en la creencia que las humanidades sirven a un ideal de hombre
o de mujer. Antes que pensar en que las humanidades, en los currículos, son
aquellas añadiduras para contribuir en algo a un mejor individuo; lo que debemos
esperar, es que a través de ellas, la sociedad reflexione sobre lo que significa
“ser mejores”, si es que eso guarda todavía algún sentido” (Urrea; 2015 en www.
cronicadelquindio.com).

Es necesario reivindicar “y redefinir el papel de las Humanidades, en el currículo


universitario; es preciso propiciar un diálogo, al interior de la comunidad académica
universitaria, y concertar con ella, el significado y el papel de las Humanidades en
la educación” (Ibíd.). No es pertinente que la Educación Humanista, siga corriendo
peligro en la Educación Superior, y es necesario dejar claro y como precedente, que
todavía cuenta con numerosos defensores acérrimos, en todo el sentido de la
palabra, y que las Humanidades tienen una gran probabilidad de sobrevivir;, por
ello, Savater en el cierre de su capítulo ¿Hacia una Humanidad, sin Humanidades?
Del libro “El valor de educar”, que “¿Humanidades, en fin? Sólo hay una en el fondo
de la descripción de esa asignatura; total, haremos mejor, pidiéndosela al poeta,
que al pedagógico”, desde la perspectiva de Luis Alberto de Cuenca:

Vive la vida. Vívela en la calle y en el silencio de tu biblioteca,


Vívela con los demás, que son las únicas pistas que tienes para conocerte.
Vive la vida en esos barrios pobres, hechos para la droga o el desahucio
Y en los grises palacios de los ricos.
Vive la vida de sus alegrías incomprensibles, con sus decepciones
(Casi siempre excesivas), con su vértigo o en mañanas gloriosas,
A caballo por ciudades en ruinas, o por selvas contaminadas
O por paraísos, sin mirar hacia atrás. VIVE LA VIDA.

Luis Alberto De Cuenca


“Por fuertes y fronteras”
BIBLIOGRAFÍA Y RECURSOS DE LA WEB

 Cifuentes, J. E. (2014). El papel de las Humanidades en la educación


Superior en el Siglo XXI. Revista: Quaestiones Disputatae Tunja - Colombia
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Humanidades y ciencias Sociales. 2ª ed. Buenos Aires Argentina: Grebyd

 Camargo, P. M. E. (2.011) “La universidad y las humanidades: la


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 Camargo, P. M. E. (2.012) “Una propuesta de educación humanística para


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 Gutiérrez, C. (1991). La investigación en Colombia en las artes, las


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 Heidegger, M. (1947). Carta sobre el Humanismo. Traducido por Helena


Cortes y Arturo Leyte, publicado por Alianza Editorial, Madrid 2000.

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 Savater, F. (1997). El valor de educar. Barcelona España: Editorial Ariel


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Consultado 08 de marzo de 2015

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VERSIÓN: 1.1 FECHA EDICIÓN: 08/15


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Autor / compilador: Jose Eriberto Cifuentes Medina

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