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Las Moradas

1) Santa Teresa escribió El libro de las Moradas o Castillo Interior en 1577 a la edad de 62 años, en medio de dificultades para la Reforma Carmelitana. 2) Se compuso el libro en seis meses dividiéndose en siete moradas o etapas espirituales, luego de que Dios le indicara su contenido a través de una visión. 3) El libro ofrece una guía espiritual valiosa sobre el proceso de unión con Dio

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Las Moradas

1) Santa Teresa escribió El libro de las Moradas o Castillo Interior en 1577 a la edad de 62 años, en medio de dificultades para la Reforma Carmelitana. 2) Se compuso el libro en seis meses dividiéndose en siete moradas o etapas espirituales, luego de que Dios le indicara su contenido a través de una visión. 3) El libro ofrece una guía espiritual valiosa sobre el proceso de unión con Dio

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CAPITULO 1

El-Libro de las Moradas

Antes de entrar en el estudio directo de la espiritualidad tere-


siana, tomemos contacto con el guía que hemos escogido para
introducirnos en-ella: el Libro de las Moradas o Castillo interior,
de santa Teresa.
A. ¿En qué circunstancias se compuso este tratado?
B. ¿Con qué método y cuál es su división?
C. ¿Qué valor tiene?
Estos preliminares nos indicarán la originalidad singular de
nuestro guía y la confianza que nos merece.

A. CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS

Santa Teresa escribió el Castillo interior o Libro de las Mora-


das en 1577. Tenía la Santa 62 años. Si hemos de creerla, estaba
«vieja y cansada, aunque no los deseos» 1.Laobrnspet
a la Santa en plena posesión de gracia y de genio.
Hacía quince años (1562) que había fundado el primer
monasterio reformado de San José de Ávila. Hacía diez años
(1567) que, a partir de la visita del R. P. Rubeo, general de los
carmelitas, comenzaba la expansión de su Reforma.

Carta 236, 7 (al P. Gracián, 14 de mayo de 1578, en Obras completas


de SANTA TERESA, 5ª ed*.,MariED20TodslaciteSná
tomadas de esta edición).
iQué de trabajos y sufrimientos en estos diez años Estando en Andalucía llega a oídos de santa Teresa la sen-
(1567-1577)! iQué de gracias, también! tencia' que a ella le concierne. Está respaldada por las órdenes
Durante cuatro años trabajó santa Teresa con éxito en las del visitador, que ha recibido' plenos poderes del' nuncio; sin
fundaciones de sus dos ramas. En 1571, el padre visitador la sacó embargo, se someterá a las órdenes del capítulo general, muy con-
de sus agradables ocupaciones para enviarla como priora al tenta, por fin, de poder descansar tranquila —escribe–, sensible
monasterio
mes de la Encarnación de Avila, donde vivió veintiocho al precepto que se le impuso como .á personé desobediente 3. Esco-
de donde salió para comenzar la Reforma. Las religiosas gió el monasterio de Toledo para retirarse; a él ira pasado el invier-
no quieren a la priora que se les ha impuesto y a Teresa le gustaría no y estará en él hasta julio de 1576.
poder librarse de esta cruz. Nuestro Señor le obliga a aceptarlo. La tempestad arrecia. ¿Qué le va a pasar a la Reforma tere-
Va a la Encarnación, triunfa, de la oposición violenta y ruidosa siana? Es verdad que el nuncio Ormaneto la protege; por eso,
y consigue restablecer la observancia regular ganándose los cora- los visitadores nombrados por el capítulo no se atreven a
zones. Dios le recompensa su sacrificio, concediéndole la gracia ivenr.PotOma uel18djnio57.Legasu
del matrimonio espiritual. sucesor, prevenido contra -la obra 'teresiana, dispone a des-
Librada de esta carga en 1574, la Santa puede volver a truirla. Los calzados obran con audacia: en diciembre de 1577
emprender sus fundaciones, que se multiplicarán durante los dos encarcelan a san Juan de la Cruz. La Reforma carmelitana conoce
años siguientes (1575-1577). En Andalucía, donde vio por pri- en 1577 y 1578 . horas de agonía. Nadie sufre co'i'to Teresa. Con _

mera vez al P. Gracián, primer superior de la Reforma carme- todo, la tempestad, ha proporcionado momentos de alivio a la
litana, un hombre «cabal , en mis ojos —escribe— y para nosotras escri*
reformadora; Dios se sirve de ello para hacer trabajar a la
mejor que lo supiéramos pedir a Dios» 2, comienzan para ella las
dificultades más dolorosas que conocerá su corazón de hija del rtamente, cuando santa Tere**
Cuando la amenaza crece, es, ciertamente,
Carmelo. sa recibe la 'orden de escribir. El P. Gracián le había pedido que
completara su obra espiritual. La Santa pone objeciones: ¿no
Uno de sus más seguros consuelos fue la confianza afectuosa
había escrito ya diversas relaciones de su V ida (la última termi-
que siempre le manifestó el P. Rubeo. Pero al padre general le nada en 1565) —donde exponía y explicaba las gracias recibi-
habían informado de la expansión de la Reforma, en el sentido
de que había traspasado los límites fijados por él, y de la inquietud das—, el Caminó de perfección (1562 y 1569-,1570) —en el que
ofrece a sus hijas consejos utilísimos—, el libro de las Exclama-
creada por ella en los conventos no reformados. En efecto, la
tibieza turbada de unos, el fervor, ardiente de otros, el celo refor- ciones (1566-1569), y no estaba escribiendo en este momento
mador del rey y del nuncio, los conflictos de poder entre los supe- el. tratado sobre la V isita de descalzas (1576) y algunos capítulos
del libro de las Fundaciones? ¿Qué más podía hacer?
riores de la orden y los visitadores nombrados por el nuncio, a Esta vez fue su confesor de Toledo; el Dr. Velázquez, quien
instigación del rey, habían creado una de las situaciones más con-
le dio la "orden 4. La Santa es lo bastante obediente como para
fusas. Hubo un capítulo general de la orden en Piacenza (Italia). acatar la orden, pero también es. suficientemente franca para no
Los carmelitas españoles no reformados presentaron sus quejas ocultar la dificultad que se le presenta. Escribirá, pues, en el
contra la Reforma teresiana: su quietud se ve turbada por tal fer-
prólogo:
vor, y su tibieza, herida hasta la irritación. El capítulo declara
que los reformados deben, ser tratados como rebeldes, que la
«Pocas cosas que Me ha mandado la obediencia se me han
reformadora Teresa de Jesús tiene que dejar las fundaciones y
hecho tan dificultosas como escribir ahora cosas de orac ió n; lo
retirarse a un monasterio de su elección. Para llevar a cabo estas
decisiones, se nombran visitadores.
3 Cfr. Carta 97, 10-12 (al P. Rubeo, finales de enero de 1576).
El Dr. Velázquez, confesor de la Santa en Toledo, era canónigo de Toledo;
2 Carta 78, 3 (a la M. Isabel de Santo Domingo, 12 de mayo de 1575). más tarde fue obispo de Osma.
uno, porque no me parece me da el Señor espíritu para hacerlo soportando, en consecuencia, una violenta persecución 9 . A partir
ni deseo; lo otro, por tener la cabeza, tres meses ha, con un ruido de mediados de octubre, la. Santa puede reanudar la composición
y flaqueza tan grande que aun los negocios forzosos escribo con de la obra, desde el capítulo cuarto de las quintas moradas 1°.
pena... Termina el libro el 29 de noviembre de 1577 ".
Bien creo he de saber decir poco más que lo que he dicho en El Castillo interior, pues, fue escrito en el espacio de seis meses
otras cosas que me han mandado escribir, antes temo que han
(desde el 2 de junio al 29 de noviembre), y en tres meses de
de ser casi todas las mismas, porque, así como los pájaros que
enseñan a hablar no saben más de lo que les muestran u oyen
trabajo efectivo, pues tuvo que interrumpirlo. Incluso hay que
y esto repiten muchas veces...» 5. pensar que la Santa no encuentra tiempo libre para escribir más
que por la tarde .y noche; el locutorio, la correspondencia y el
trabajo que ella se impone ocupan el tiempo que le dejan, libre
Esta pobreza espiritual e encubre inmensas riquezas: la obe los ejercicios religiosos durante el día.
diencia las hará brotar.
La Santa se pone en oración para pedir al Señor que le indique
lo que debe hacer. La visión de un alma. justa, con la, que es favo- B. MÉTODO DE COMPOSICIÓN Y DIVISIÓN
recida en la fiesta de la Santísima Trinidad el 2 de junio de 1577 7 DE LA OBRA
es la respuesta divina que le proporciona la materia de su escrito.
Rápidamente se pone manos a la obra santa Teresa: trabajará «Estando hoy suplicando, a nuestro Señor hablase por mí, por-
hasta finales de julio. Un asunto importante 8 la llama entonces que yo no atinaba a cosa que decir ni cómo, comenzar a cumplir
a Ávila, donde encontrará nuevas inquietudes entre las carmelitas lqesutaohbrodincé,pmfezaó
de la Encarnación, quienes, a pesar de su oposición y, especial- con algún , fundamento, que es: considerar nuestra alma como un
mente, de la de, los superiores, quieren reelegirla como, priora, castillo, todo de un diamante o muy • claro cristal adonde hay
muchos aposentos, así como en el cielo hay muchas moradas» 12.
5 Moradas, prólogo 1-2.
Tal pobreza espiritual parece ser un efecto de la acción del Espíritu Santo Tal es la exposición discreta de la Santa al comienzo del Cas-
en su alma (véase «Experiencia de los dones del Espíritu Santo»). tillo interior. Mejor informados. por sus confidencias a Diego de
El dominico Diego de Yepes depuso en el proceso de canonización de santa Yepes, sabernos que tuvo la visión de un alma justa.
Teresa:
«Entre las cosas que le dijo —la santa Madre— fue una visión que había
tenido andando con deseo de ver la hermosura de un alma puesta en gracia; y 9 A este propósito, escribe la Santa, desde Ávila, finales de octubre, a la
estando con este deseo la mandaron que escribiese un tratado de oración como M. Ma ría de San José, priora de Sevilla:
la sabía por experiencia. Y que vísperas de la Santísima Trinidad, pensando ella «Por orden del Tostado vino aquí el provincial de los calzados a hacer la
qué motivo tornaría para este tratado, se lo dio Dios, mostrándole, un globo her- elección, ha hoy quince días, y traía grandes censuras y descomuniones para las
mosísimo de cristal a manera de castillo con siete moradas, y en la séptima, que que me diesen a mí voto. .Y con todo esto a ellas no se les , dio nada, sino como
era en el centro, estab el Rey de la gloria con grandísimo resplandor, que her- si no las dijeran cosa votaron por mí cincuenta y cinco monjas; y a cada voto
moseaba e ilustraba todas aquellas moradas hasta la cerca; y tanto más luz par- que daban al provincial, las descomulgaba y maldecía y con el puño machucaba
ticipaban cuanto más cerca estaban del centro, y que no pasaba' esta luz de la los votos y les daba golpes y los quemaba. Y dejólas descomulgadas ha hoy quince
cerca; y fuera de ello todo era tinieblas, sapos, víboras y otros animales pon- días y sin oír misa ni entrar en el coro aun cuando no se dice el oficio divino,
zoñosos. Y que estando ella admirada de esta hermosura que la gracia de Dios y que no las hable nadie, ni los confesores ni sus mismos padres... Yo las per-
comunica a las almas, súbitamente desapareció la luz, y sin ausentarse el Rey donaría de buena gana si ellas quisiesen dejarme en paz» (Carta 207, 4 y 7, de
de la gloria de aquel castillo, el cristal se cubrió de oscuridad y quedó feo como 22 de octubre de 1577).
carbón y con un hedor insufrible, y las cosas ponzoñosas que estaban fuera de 10 «Han pasado casi cinco meses desde que lo comencé hasta ahora, y, como
la cerca con licencia de entrar en el castillo, y que en tal estado quedaba el alma la cabeza no está para tornarlo a leer, todo debe ir desbaratado, y por ventura
que está en pecado.» (Dicho de fray Disco DE YEPES, Proceso de Madrid, Biblioteca dicho algunas cosas dos veces» (5M 4, 1).
Mística Carmelitana 18, 277). " «Acabóse esto de escribir en el monasterio de San José de Ávila, año de
8 Quería la Santa que el monasterio de i San José pasara a la jurisdicción 1577, víspera de san Andrés» (7M 4, conclusión 5).
12 1M 1, 1.
de la orden; desde su fundación, estaba bajo la jurisdicción del obispo de Ávila.
A esta alma justa se le mostró como un globo de cristal o
un diamante purísimo, todo resplandeciente de claridades, de los amor las hace a veces indiscretas, la han visto escribir con el rostro
resplandores de un fuego divino, Dios mismo, que está en el cen- iluminado o en éxtasis 17.
tro. Con todo, la Santa señaló que el globo cada vez es más res- La santa Madre se detendrá, pues, en las moradas en las que
plandeciente, a medida que se aproxima' al fuego. La diferencia abundan las ser ales extraordinarias de la acción de Dios en. las
i
de intensidad de la luz crea regiones diferentes, que pueden ser almas. Las sextas moradas exigirán once capítulos, mientras que
delimitadas fácilmente por una serie de círculos concéntricos al las otras no necesitarán más que dos, tres, o cuatro como máximo.
interior del globo. Estas zonas separadas, cada vez más luminosas Si se lo reprocháramos; .no se: sorprendería. ¿No se le ha ordenado
a medida que son más interiores, constituyen las.diferentes «mo- que escriba lo que sabe y ha experimentado? Su libro, es cierto,
radas», cada una de las cuales contiene otras muchas 13 .
contiene una muy alta doctrina , pero su intención es la . de escla-
Éste es el esquema de la visión de santa Teresa, cuya figura recer estas regiones de las que pocos autores han hablado.. No
geométrica podemos trazar. ¿Qué son para la Santa estos sím- ignora —y lo ha señalado 18 -- que tales favores no son necesarios
bolos muertos al lado de la luz divina que de ellos irradia, y de para- el progreso ' espiritual, y son distintos de' Son atajos y se
todas las riquezas espirituales que en ellos descubre? puede avanzar hacia las cumbres por otros caminos. Además, su
Hace un momento no sabía qué: decir ni cómo comenzar el doctrina espiritual es independiente de estas 'gracias extraordi-
trabajo; y ahora se pone rápidamente manos a la obra. En prin- narias , y se puede separar de ellas i9 ¿Pero no es conveniente
iluminar a las almas a quienes Dios conduce por estos atajos fre-
cipio, va a describir el castillo, que «no es otra cosa... sino un
paraíso donde dice él --nuestro Señor— tiene sus delicias» 14. cuentemente .peligrosos? Por otra parte, estos favores, que en
principio nos intimidan, se convierten, para quien los estudia sin
A la luz de la visión inicial, santa Teresa se adentra sucesi-
vamente en cada Morada para describir, narrar y aconsejar como preocuparse de su análisis personal, en jalones luminosos que
maestra familiarizada en tales lugares. Escribe rápidamente, con señalan las etapas en el camino de la unión, señales que revelan
la actividad maravillosa de Dios en sus santos, símbolos que expli-
soltura, sin enciendas, no teniendo ni siquiera tiempo para vol-
verse a leer 15 . Lascomparaciones, las imágenes, los términos pre can la naturaleza de esta acción -misteriosa 2°.
La Santa rompe su narración con múltiples digresiones: ¿Hay
cisos se agolpan en su pluma para expresar lo que ve y lo que
quiere 'dar a entender. Distinguió siete moradas: su tratado ten- que excusarla por ello? iEs ella misma quien lo hace y con qué
gracia encantadora! Si, al describir una morada, se le presenta
drá, pues, siete partes,' dividida cada una -en diversos capítulos.
en su espíritu un recuerdo preciso o una comparación, o le parece
Sin embargo, cuando la Santa llega a las moradas más inte-
riores, en las que brilla tina luz más resplandeciente, se detiene
17, «Dijo, esta testigo --María del Nacimiento... que vio que escribía el
un momento para pedir la ayuda- particular que necesita ¿Có- dicho libro... en acabando de comulgar; y que cuando los escribía era con gran
mo, sin una gracia especial de Dios, entrar en la oscuridad del velocidad... y estaba tan emb ebida... que, aunque allí junto se hiciese, algún ruido,
misterio, descubrir en él las operaciones delicadas y suaves del no la estorbaba...» (Dicho de MARÍA DEL NACIMIENTO, Proceso de Madrid, Biblio-
teca Mística Carmelitana 18, 315).
Espíritu Santo y, sobre todo, hablar con precisión y exactitud? 19 Cfr. 5M 3, 3.
Dios responde a la súplica de la Santa, que revive los estados ' 9 En el curso del presente estudio compararemos la doctrina de santa Teresa
de los que tiene que escribir e, inmediatamente, es favorecida con con la de san Juan de. la Cruz y la de santa Teresa del Niño Jesús; esperamos
las gracias cuyos efectos desea declarar. También sus hijas; cuyo poder, demostrar, que ninguna gracia extraordinaria ,--bajo la forma descrita por
santa Teresa-- es indispensable para el progreso espiritual; y que, por otra parte,
las descripciones psicólógicas necesitan imperiosamente la doctrina de san Juan
15 Cfr. 1M 1, 1 4; 7M 4, conclusión 4. de la Cruz.
No intentamos decir que las gracias extraordinarias sean solamente signos
' 5 «iVálgame Dios en lo que me he metidos; ya tenía olvidado lo que trataba, símbolos; pues en ellas hay, efectivamente, una, eficacia particular, sino que
porque los negocios y. salud me hacen dejarlo al mejor tiempo; y como tengo el fenómeno sensible que . las caracteriza simboliza y explica habitualmente la gracia
poca memoria, irá todo desconcertado por no poder tornarlo a leer» (4M 2, 1). interior que las acompaña; por ejemplo, el éxtasis denota la posesión de Dios
16 Cfr. 4M 1, 1; 5M 1, 1; 7M 1, 1. en todo el ser y sus sentidos; el matrimonio espiritual, con los signos y las locu-
ciones que lo acompañan, nos habla de una unión constante:y definitiva, etc.
necesario un análisis más profundo, se deja llevar por ellos. No libro de su V ida]; porque no trata de cosa, sino de lo que es él
siendo ni teóloga ni filósofa, no ve cómo este nuevo desarrollo [el libro de las Moradas], y con más delicados esmaltes y labores;
porque dice que no sabía tanto el platero que la hizo entonces
está ligado a lo anterior, y lo considera una digresión. Se excusa y es el oro de más subidos quilates, aunque no tan al descubierto
entonces, pero casi sin propósito firme, creemos. ¿Cómo podría- van las, piedras como acullá. Hízose por mandato del "vidriero",
mos ser tan rigurosos cuando un examen más profundo nos revela y parécese bien, a lo que dicen» .
que la digresión no es más que aparente, pues nos da el punto
más importante de su enseñanza, el rasgo psicológico más pre- Críticos literarios y autores espirituales han suscrito este pare-
ciso, la explicación más clara del problema tratado?
cer. El Castillo interior o Libro de las Moradas es, por excelencia,
Terminada su obra, santa Teresa escribe, dirigiéndose a sus la joya de santa Teresa: es su obra maestra.
hijas:
El «trabajo, es perfectísimo», pues , la escritora que es Teresa
«Aunque cuando comencé a escribir esto que aquí va fue con se ha, perfeccionado en el arte delicado, de analizar y explicar las
la contradicción que al principio digo, después de acabado me operaciones de Dios en el alma. Su terminología espiritual se ha
ha dado mucho contento, y doy por bien empleado el trabajo, aun- enriquecido especialmente. Su ágil pluma obedece, mejor a su pen-
que confieso que ha sido harto poco. samiento; puede dejarla correr: siempre será fiel y precisa y estará
Considerando el mucho encerramiento y pocas cosas de entre- llena de vida;y. entusiasmo.
tenimiento que tenéis, mis hermanas, y no casas tan bastantes Antes «no sabía tanto el platero que la, hizo entonces.» En
como conviene en algunos monasterios de los vuestros, me parece efecto, desde que escribió el libro de su V ida, se han enriquecido
os será consuelo deleitaros en este castillo interior, pues sin licen-
cia de las superioras podéis entraron y pasearos por él a cualquiera
considerablemente la: experiencia y la ciencia' espirituales de la
hora» Santa 23.
iCuántas almas ha encontrado que le han hecho confidencias
La Santa está contenta. Es evidente la alegría que ha expe- y a quienes ha dirigido en el camino espiritual: almas de sus, hijas
rimentado al pasearse en este «Castillo» de su alma, residencia en sus, monasterios, personas del, mundo para quienes ella es un
y propiedad de su Maestro, al admirar en él la obra misericordiosa oráculo, religiosos que, le testimonian una gran confianza! Las
de su. Dios, al entretenerse ante los más preciosos y raros dones, ha visto emprender el camino de la perfección, marchar con deci-
al darle gracias por todo. Su alegría ha sido aún mayor al,poder sión, seguirla en su camino a pesar de las dificultades, o pararse
introducirnos en este dominio misterioso y reservado, al hacernos aquí o allá ante tal dificultad, especialmente en: las oscuras malezas
admirar las riquezas para que las deseemos, y al mostrarnos los de las cuartas moradas, a las que muchos llegan, pero que muy
caminos que dan acceso hasta las moradas más interiores para pocos superan. La santa Madre conoce los escollos del camino
que entremos siguiéndola. y la debilidad de las almas.
Ha conversado con numerosos y con los mejores teólogos.
Haberlos encontrado y haber podido consultarles es, a su parecer,
C. VALOR DE LA OBRA una de las gracias de su vida. La ciencia de estos maestros de
la. Universidad ha disipado muchas" dudas -y proyectado luz en
La alegría de la Santa tiene otro motivo: está contenta de la numerosos problemas. Durante casi tres años, san Juan de la Cruz
perfección de su obra y no lo oculta. Días después escribe, en ha sido su confesor: en el monasterio de la Encarnación, al que
efecto, al P. Gaspar de Salazar, jesuita:
«Si viniese acá el senior Carrillo, dice que vería otra [joya], 22 Carta 212, 10 (al P. Gaspar de Salazar, 7 de diciembre de 1577).
23 La Santa escribe en las primeras moradas del Castillo: «Y , aunque en otras
que —a lo que se puede entender— le hace muchas ventajas [al cosas que he escrito ha dado el Señor algo a entender, entiendo que algunas
no las había entendido como después acá, en especial de las más dificultosas»
7M, conclusión 1. (1M 2, 7).
había llegado a petición suya. Han confrontado sus experiencias Esta gracia carismática garantiza, entre otros privilegios, la
y puesto en común sus bienes espirituales. Teresa le ha prestado facultad de comunicar la doctrina necesaria al avance del espíritu
su gracia de madre, Juan de la Cruz ha usado su autoridad de que se debe transmitir. No dudamos de que tal gracia es par-
padre y comunicado sus conocimientos de Doctor'' místico. A ticularmente activa en la composición del Castillo interior y —sir-
veces, sus conversaciones terminan en éxtasis; y, precisamente, viéndose de los recursos del talento de santa Teresa y de las luces
Teresa es elevada al matrimonio espiritual después de comulgar de su experiencia y de las riquezas de su alma— de que ha con-
de manos del P. Juan de la Cruz (18 de noviembre de 1572). tribuido a la síntesis luminosa y completa de la doctrina teresiana.
Esta gracia señala la completa transformación del alma en ¿Se sorprenderá tal vez alguien de que en la producción de
Dios. Así cómo la Santa la explica en las séptimas moradas 24, una obra humana hagamos intervenir, de manera gratuita e inútil,
goza entonces ella de manera habitual, por visión intelectual, de estos elementos sobrenaturales? Sin duda alguna, es difícil pre-
la presencia de la Santísima Trinidad en el centro de su alma. cisar lo natural y lo sobrenatural en una obra en la que están
No es, pues, de codo transitorio y fugitivo, sino constante, como tan estrechamente unidos, pero, limitándonos solamente al exa-
su mirada puede sumergirse en la luz del misterio de Dios y men objetivo del Castillo interior, no entendemos cómo santa
extraer de él nuevas riquezas. Se ha sentado en el banquete de Teresa, sin una asistencia sobrenatural particular, pudo escribir
la Sabiduría, que le hace partícipe de bienes innumerables de los en tan limitado tiempo, con un primer proyecto y sin enmiendas,
que es origen: la luz de la verdad que pone cada cosa en su sitio una obra notable por su perfecto orden y la finura de sus análisis
en la perspectiva con el Infinito —determinando así' su valor— psicológicos, por la seguridad de su doctrina y la precisión de
y con la caridad que se desborda en celo ardiente. términos en temas tan elevados y nunca tratados de un modo
La ciencia de Teresa se ha hecho más profunda y más vasta, tan perfecto, por el aliento, en fin, que anima las páginas y la
más elevada y más sencilla. Desde las cumbres a las que ha llegado fecundidad de su enseñanza en todas las épocas y en todos los
descubre mejor los derechos de Dios y los deberes de la criatura, pueblos.
las exigencias del Absoluto y la debilidad del hombre; puede con- El genio de santa Teresa, sin ninguna duda, esclarecido y alen-
siderar el camino recorrido, medir las etapas, apreciar tado por una abundante luz mística, escribió el Castillo interior;
las dificultades y compartir el sufrimiento de las almas que se fatigan bajo la influencia de su doble gracia de esposa de Cristo y de
ante la pendiente: Puede describir con precisión, aconsejar con madre de almas, ha enriquecido la literatura cristiana, entre los
autoridad e inclinarse a las almas con amor: el matrimonio espi- tratados de espiritualidad, con una de sus obras maestras, la más
ritual ha dado a su maternidad de gracia todo su poder de fecun** elevada, creemos, la mejor estructurada y la más completa que
la literatura cristiana posee.
Fue en el monasterio de la. Encarnación, antes de la fundación
del carmelo de San José de Ávila, cuando santa Teresa sufrió el
asalto del serafín que le traspasó el corazón 25 . Nos importa rela-
tivamente poco saber si la herida fue realmente física 26; lo cierto
es que la Santa recibió entonces las primicias del :espíritu que
Dios da. a los jefes de familia, así como tesoros, y grandezas en
relación con, la expansión de su descendencia espiritual 27.. Es lo
que llamamos su gracia de maternidad espiritual.

24 Cfr. 7M 7, 1 ss.

26 Cfr. P. GABRIEL DE SANTA MARÍA MAGDALENA, «Les blessures d'amour mysti-


que», en Etudes Carmélitaines, t. II, 1936, pp. 208-242.
27 Cfr. Llama de amor viva 2, 12.

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