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Esfera pública

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Ciudadanos de Francia contra las armas nucleares

Para otros usos de este término, véase vida social.

La consolidación de una esfera pública frente a otra privada en la vida de las personas, su clara
diferenciación pero mutua dependencia, fue una de las principales conquistas de la civilización
moderna. La esfera pública es un espacio de participación ciudadana centrada en la deliberación
de lo racional. En la esfera pública están intereses comunes, autoridades compartidas y poderes
legítimos, junto a sus espacios, frente a otro perteneciente a cada cual, inviolable, en el que no
cabía inmiscuirse. La existencia de la esfera pública se considera una precondición para el
desarrollo democrático.12

En el pensamiento contemporáneo, uno de los desarrollos más influyentes de esta noción es el


efectuado por Jürgen Habermas. La esfera pública (Öffentlichkeit, en el original alemán) estaría
"configurada por aquellos espacios de espontaneidad social libres tanto de las interferencias
estatales como de las regulaciones del mercado y de los poderosos medios de comunicación. En
estos espacios de discusión y deliberación se hace uso público de la razón, convirtiéndose en un
espacio de libre expresión, participación y deliberación; de ahí surge la opinión pública en su fase
informal, así como las organizaciones cívicas y, en general, todo aquello que desde fuera
cuestiona, evalúa críticamente e influye en la política. En términos normativos, la publicidad puede
entenderse como aquel espacio de encuentro entre sujetos libres e iguales que argumentan y
razonan en un proceso discursivo abierto dirigido al mutuo entendimiento".3 La noción de lo
público se vuelve evidente en términos como salud, educación y propiedad pública opuestos a la
idea de salud, educación y propiedad privada.

Índice

1 Orígenes

2 Esfera pública y medios de comunicación

3 Fronteras entre lo público y lo privado

4 Rétorica y Esfera Pública

5 Referencias

6 Bibliografía

Orígenes
Los orígenes de la dicotomía entre esfera privada y esfera pública se encuentran con diáfana
claridad en ese período de borrosas fronteras –y con diversas intensidades según el país– que
cubre el final de la era feudal y todo el Renacimiento. La distinción alcanza su plenitud con una
doble revolución: la política, en su expresión liberal, y la económica en su expresión capitalista.1

Habermas sostiene que la sociedad burguesa cultivó y confirmó estos criterios. La esfera pública
surgió en diversas ubicaciones, incluidas tiendas y salones de belleza, ámbitos de la sociedad
donde varias personas podrían reunirse y discutir los asuntos que les preocupaban. Las casas de té
en la sociedad de Londres y los cafés franceses se convirtieron en centros de crítica literaria y
artística, que gradualmente se amplió para incluir los conflictos políticos como temas de discusión.
En sus obras académicas, hace referencia a temas como: la vida pública a la evolución de la
sociedad, al análisis de la diferencia que hay entre lo público y lo privado en la Grecia clásica, entre
otros. La interacción social hace parte de este gran tema donde la socialización hace al individuo,
donde su crítica hace un papel importante en esta interacción social, allí es donde se empieza a
hacer un intercambio de elementos como la lingüística, la cultura entre otros elementos. Aquí es
cuando sus comportamientos y su comunicación con lo exterior cobra validez. Habermas le da
protagonismo al mundo de la vida, que se refiere a la formación discursiva y a un espacio de
opinión pública.

Esfera pública y medios de comunicación

En su libro "Historia y crítica de la opinión pública" (1962), Habermas presenta una indagación
histórica exhaustiva y sumamente sugerente de la génesis de la «esfera pública» en la sociedad
burguesa europea de los siglos XVIII y XIX y su posterior evolución y deformación en el siglo XX
bajo la incorporación de los medios de comunicación de masas. La inicial esfera de debate y
discusión se va transformando y reestructurando con fines puramente demostrativos y
manipulativos, hasta el punto de que la ausencia de una genuina participación de los ciudadanos
se torne no sólo deseable para quienes ejercen el poder político sino incluso aceptable para los
propios ciudadanos.

En el siglo XX en las nociones de espacio público fue incorporada la figura de los medios de
comunicación de masas y esto potenció la interpretación de lo público como aquello que tiene
visibilidad. El espacio público se puede decir que es mediatizado, en el sentido de que éste es
funcional y normativamente indisociable del rol de los medios de comunicación. En el espacio
público moderno capitalista, los ciudadanos comunes no pueden convertirse en interlocutores
directos. En este sistema cobran relevancia las instituciones políticas y los medios de
comunicación. Los medios de comunicación son el principal agente de producción de realidad
pública. Pero la organización y las formas típicas de la comunicación de masas limitan el acceso y
desalientan la participación activa y el diálogo. Los medios en sí mismos suelen estar controlados
por el poder estatal y por intereses comerciales de los propios medios. En los años recientes, se
habla de un proceso de privatización del espacio público. Esto significa que las posibilidades
comunicación a través de los medios tradicionales son reducidas, porque estos operan bajo
concesiones y lógicas comerciales, además de que están distribuidos en pocas manos, incluso en
las corporaciones que operan distintas plataformas en Internet. Uno de los principales riesgos de
la concentración es la centralización en la producción de contenidos, lo cual implica que unas
pocas visiones del mundo son las dominantes en las narrativas mediáticas, mientras que otras
tantas visiones son excluidas. Incluso algunos medios de comunicación no realizan funciones de
discusión pública, simplemente difunden entretenimiento.2

Habermas también le da protagonismo al mundo de la vida, el cual se refiere a la formación


discursiva y a un espacio de opinión pública, donde la esfera pública cumple la función de proteger
la autonomía del mundo de la vida ante los imperativos sistémicos, además de tener una “función
simbólica” tanto de “reproducción del mundo de la vida” como de la “integración social”. El
mundo de la vida es el trasfondo para la comunicación lingüística además de ser el horizonte
normativo, en el cual los agentes comunicativos se mueven. Como contexto de la comunicación
lingüística, el mundo de la vida permite las condiciones de posibilidad del entendimiento. El
mundo de la vida se refiere al contexto de interacción social, la reproducción de las normas
sociales, así como el margen que existe para cuestionarlas y eventualmente modificarlas. Así
mismo, es el espacio social de la transmisión cultural, la integración social y la socialización.
También es la esfera de la actuación del sujeto donde su voluntad y crítica pueden cobrar validez.

Por otro lado, la esfera pública actúa como un “dique” que resguarda legitimidad y autonomía en
el mundo de la vida, pero no avanza necesariamente contra el sistema ni busca un orden social
superior para someterlo o transformarlo. Lo anterior, permite que los avances teóricos, de la
"Teoría de la acción comunicativa", marquen el segundo momento para el concepto de esfera
pública. Habermas pasa a pensar, en 1981, la esfera pública a partir del par conceptual y dialéctico
mundo de la vida/sistema: un avance teórico con relación a la razón comunicativa y razón
instrumental que se desarrollara en conocimiento e interés.

Entender lo público en la lógica de la participación implica cuestionar quienes tienen derecho a


participar. En el ágora griega y en la esfera pública burguesa la participación en el espacio público
es tratada desde la lógica de reunión entre iguales. En la lógica contemporánea, la discusión del
espacio público en términos de comunicación política ha sostenido la idea de que hay actores con
legitimidad para expresarse públicamente sobre los asuntos comunes. Se suele considerar que los
actores principales son: Los políticos, los periodistas y la opinión pública a través de sondeos. Por
otro lado había otros actores en la periferia tanto en la escena social (movimientos sociales,
asociaciones sindicales etc.) como en la escena internacional (organizaciones internacionales,
grupos multinacionales etc.). Sin embargo con Internet ha habido una ruptura. Los ciudadanos
pueden trascender la barrera del anonimato y trascender de la lógica de la opinión pública
reducida a sondeos.2
En las sociedades contemporáneas caracterizadas en mayor o menor medida por la diversidad, no
es posible pensar en un único interés. La comunicación en Internet ha contribuido a diversificar las
opciones para el consumo y a abrir espacios de producción sin intermediarios, pero eso no implica,
que haya una interacción y diálogo entre diferentes sectores con puntos de vista distintos. No es
posible afirmar que todo es enteramente visible. Lo que se transmite en un medio está sujeto a las
audiencias que tenga y al interés que estos productos mediáticos generen. Algunos autores
proponen hablar de espacios públicos subalternos o esferas contra-públicas para señalar que hay
arenas discursivas donde los miembros de grupos sociales inventan y circulan contra-discursos que
les permiten formular interpretaciones oposicionales de sus identidades, intereses y necesidades.
Ejemplos de esferas contra-pública el movimiento feminista, Attac y el proyecto Luther Blissett. La
construcción de estas esferas contra-públicas tiene dos sentidos: Permitir la reagrupación de
identidades y sentar las bases para una disputa pública.2 Las esfera contra-públicas actualmente
están incrementando su influencia. Esto es debido a tres factores interrelacioandos:4

Cambio político (la globalización política se está incrementando y también sus críticos)

Cambios tecnológicos (nuevos medios con nuevas posibilidades)

Cambio social que consiste en dos procesos. Nuevos actores no establecidos como nuevos
movimientos sociales u organizaciones no gubernamentales están tomando funciones centrales en
la instituciones y organizaciones políticas clásicas. Por otro lado la crisis de la esfera pública
dominantes fomentan voces críticas en política. Esta crisis es provoca una bajada de la confianza
social y desestabilización de la comunicación política.

El término esfera contra-pública tiene dos dimensiones:4

El incompleto objetivo de atraer a sus posiciones a los medios masivos mediante medios
alternativos (estaciones de radioaficionado, blogs, listas de correo, redes sociales,...) y acciones
con los que ganar la atención pública.

Describir un colectivo y sobre todo un proceso político de aprendizaje y expirmentación con


formas alternativas de organización como por ejemplo movimientos sociales o organizaciones no
gubernamentales

Los medios de comunicación son herramientas en el proceso de las esferas contra-públicas. Usan
medios masivos y tradicionales. Su objetivo es ampliar al máximo su audiencia. Sin embargo es
frecuente el sentimiento de que la información, mensajes y noticias que ellos producen no
encuentran la forma de introducirse en los medios de comunicación clásicos. Por tanto buscan
otros medios alternativos4

En el siglo XX se consideraba que los medios de comunicación asumían el papel de espacio público,
en tanto espacio de visibilidad donde debería ser posible una discusión sobre los asuntos
comunes. Sin embargo con Internet se ha expandido el espacio público para abrirse paso a los
ciudadanos comunes de incluso otra nacionalidad. Cualquiera puede tomar la palabra. Esta
expansión provoca también procesos de fragmentación. Quizá no tendríamos que hablar de un
espacio público, sino de diversos espacio públicos que no necesariamente se relacionan entre sí.2

Fronteras entre lo público y lo privado

Hoy día hay un borramiento de las fronteras entre lo público y lo privado. Desde la sociedad civil,
en los últimos 50 años, los movimientos feministas han recordado que lo personal es público, en
tanto que aquello que ocurre en la vida privada es también pertinente de discutirse públicamente.
Por otro lado, en los medios de comunicación, han fomentado la discusión de la vida privada de
los artistas. Sin embargo se han ido incorporando en esta lógica la discusión de la vida privada de
los políticos, dando lugar al escándalo político. Finalmente han incorporado también a sujetos
comunes, mediante formatos de telerrealidad, donde lo que importa es la exhibición de la vida
privada. Con la emergencia de Internet, gran cantidad de usuarios se ha insertado en una lógica de
producción de contenido autobiográfico, primero mediante blogs y más recientemnte en
plataformas como Facebook, Twiter, Instagram y YouTube.2

La descentralización informativa provocada por la adquisición del Internet como medio de


comunicación genera una serie de dilemas con respecto a la denominación clásica de esfera
pública. Anteriormente se tenía la clara delimitación física de la esfera pública como el lugar en el
que las oposiciones y diferentes corrientes ideológicas ponían a debate sus argumentos, pero con
el surgimiento de comunidades virtuales y redes sociales esta delimitación se ha vuelto difusa y un
tanto complicada de dimensionar, ya que el individuo como ente presencial ya no existe y ha sido
reemplazado por un conjunto de códigos y pixeles que representan su ideología. La esfera pública
en la Red implica, por tanto, unas barreras difusas entre el ámbito de lo privado y de lo público. Sin
duda este cambio de paradigma comunicacional ha provocado un reajuste dentro del ejercicio del
intercambio de ideologías políticas y sociales, siendo la promesa de una esfera pública revivida en
la que la información fluye sin limitación, pero esta misma promesa ha causado una saturación de
corrientes de opinión individualizadas que ha hecho que la posturas firmes que antes existían se
pierdan. De igual forma la supuesta libertad del Internet como esfera pública ha estado sujeta a
escepticismo, ya que la esencia libre del Internet promete la libre divulgación pero también la
exposición total de los individuos que exponen su ideología, por lo que se está sujeto a la mirada y
monitorización de cualquier persona y organización privada o gubernamental. Este aspecto hace
que se pierda la premisa principal de la naturaleza del concepto de esfera pública, ya que las ideas
no son expuestas con libertad por miedo a la represión.

Rétorica y Esfera Pública

Gerard Hauser propone una dirección diferente para la esfera pública, donde pone en primer
plano la naturaleza de la retórica, sugiriendo un público en torno a "el diálogo sobre asuntos
públicos" en lugar de una identidad del grupo que participa en el discurso.
La esfera pública retórica tiene varias características principales:

1. Está más basada en el discurso que en clases.

2. Las normas fundamentales se derivan de prácticas discursivas reales. Tomando una racionalidad
universal fuera del cuadro, los argumentos son juzgados por la población que discute el tema.

3. En lugar de una conversación que pasa a través de una población en su conjunto, la esfera
pública se compone de muchos diálogos intermedios que se funden más adelante en la discusión.

Referencias

Richard Sennett: El declive del hombre público, Anagrama, Barcelona, 2011, pág. 1.

Imaginar un mundo mejor: la expresión pública de los activistas en internet. Flores-Márquez,


Dorismilda. Tesis de doctorado, Doctorado en Estudios Científico-Sociales. Tlaquepaque, Jalisco:
ITESO

Juan Carlos Velasco: Para leer a Habermas, Alianza, Madrid, 2003, pág. 170.

Counter-Public Spheres and the revival of The European Public Sphere. Jeffrey Wimmer.
University of Munich

Bibliografía

Habermas, Jürgen: Historia y crítica de la opinión pública, Gustavo Gili, Barcelona, 1982.

Sennett, Richard: El declive del hombre público, Anagrama, Barcelona, 2011.

Velasco, Juan Carlos: Para leer a Habermas, Alianza, Madrid, 2003.

Berdaguer Rauschenberg, Nicholas Dieter: CAMBIOS EN EL CONCEPTO DE ESFERA PÚBLICA (1962-


2008) EN JÜRGEN HABERMAS, Universidad Nacional de La Plata / Universidad de Buenos Aires /
CONICET (Argentina), abril, junio, 2015.

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