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Cuarentena y espacios virtuales

La expansión de un tipo de gripe desconocida hasta entonces desde China al resto del
mundo denominada Covid-19 tiene al planeta en diferentes modalidades de cuarentena, entre las
consecuencias a estas medidas está la declinación hacia un inmediato traslado de múltiples
experiencias y relaciones humanas a los espacios virtuales que gradualmente ganan espacio en la
sociedad contemporánea.

Por prevención sanitaria instan empresas y gobiernos a valerse de las herramientas de


internet para las comunicaciones interpersonales, el comercio, incluso el trabajo y la educación
básica, la finalidad es minimizar el roce social y permanecer en el hogar la mayor parte del tiempo
sin sentir la suspensión plena de las actividades cotidianas que ofrecen las actuales sociedades
urbanas, un mundo acostumbrado a un frenético desplazamiento a escala global se encuentra de
repente frenado y replegado en los ámbitos domésticos e íntimos.

Las disrupciones son transformaciones sustantivas en las prácticas sociales atravesadas


por las tecnologías, actividades como la banca y el entretenimiento se realizan en línea cada vez
más con mayor familiaridad, la pandemia a inicios del 2020 representa un empujón negativo para
ampliar la mediación que protagonizan en hábitos, gustos e intereses culturales.

Expandir el uso abrupto de las comunicaciones digitales está sujeto a las limitaciones de la
infraestructura capaces de lidiar con niveles de saturación donde las actividades escolares y
laborales solicitan de plataformas de transmisión horas diarias de pleno funcionamiento, además
de las solicitudes de canales informativos, de entretenimiento y el uso más extendido de las redes
sociales para todos los usuarios inquietos resguardados en sus hogares.

Salvando las fases de adaptación a las herramientas digitales y la respuesta de la


infraestructura existente a esta demanda de los recursos virtuales para prolongar muchas de las
experiencias fuera de línea, es el surgimiento desde el espacio doméstico la adopción
circunstancial con posibilidades de hacerse permanente del cruzar actividades circunscritas a lo
público desde lo privado, además de la adopción de prácticas se trata de la segmentación de ese
lugar considerado hogar para cumplir con las diferentes facetas externas a este lugar, aunque
formas incipientes de teletrabajo cumplen con esta dinámica el motivo sustantivo es mitigar el
número de contagios e incluso muertes.

De acuerdo a las condiciones socioeconómicas asumir a cabalidad una cuarentena es una


opción viable para quienes tiene capacidad de ahorro con posibilidades de preparar modos de
aislamiento por cierto tiempo estimado más no para quienes deben solventar diariamente las
necesidades básica en un acto de subsistencia, aunque no es el eje del escrutinio sobre cómo lidiar
con la convivencia permanente con otros y nosotros mismos incide en el bienestar que procura
mantener esta medida sanitaria.
Para Jesús Martin-Barbero (2002) las tecnologías digitales estimulan la comparecencia
continúa, cuerpos en redes para compensar los usufructos de las experiencias esencialmente
simbólicas y con Norval Baitello (2007) el tercer nivel de iconofagia dispone de los cuerpos para
ser “devorados” por imágenes o medios alegóricamente, al composición de los medios digitales se
logra cuando permanecen cautivos los usuarios a sus prácticas a escala masiva y global.

Red que vincula multitud de subjetividades abstraídas a los bordes virtuales de su espacio
vital son una oportunidad exclusiva de algunas sociedades contemporáneas para ampliar los
esquemas de conocimiento fundamentales en la participación presente y futura, afirmación hecha
desde los desfavorecidos en la brecha tecnológica y cognitiva en ampliación, limitar su uso a una
distracción por el tedio de permanecer en casa es una subutilización que cuestiona sobre la
comodidad ante esa intima existencia construida para sí, ¿todo está desbordado en los flujos de
información o aún se erigen formas de experiencia interior?

Alguna respuesta correcta sólo puede surgir desde la misma subjetividad ante la
desorientación causada por el imprevisto viraje desde la permanente saturación de las
percepciones que en los entornos urbanos mantiene en constante estimulación hacia los espacios
rutinarios ausente de novedades y por lo tanto de expectativas para dinamizar los sentidos,
situación para la cual se propone el ocio creativo donde aquellas actividades dejadas a un lado por
las ocupaciones y falta de tiempo tengan o renuevan su oportunidad.