¡POR QUÉ SEGUIR EN EL SUELO!
«Todos caemos —escribió Paul Hanty— pero aquellos a quienes la historia llama
triunfadores no permanecieron en el suelo cuando cayeron».
Tiene razón Harvey. Todavía no he leído una biografía de un héroe o heroína que nunca
haya experimentado fracasos en la vida. Por el contrario, parece ser que las circunstancias
adversas que enfrentaron les «templaron» el carácter, como lo ilustra la historia de James.
Desde temprana edad, James tuvo que trabajar para poder ayudar a su madre, que era
viuda. Siendo todavía muy joven, encontró trabajo en la finca de un próspero granjero, el
Sr. Taylor. Sucedió que, durante su estadía en la finca, James se enamoró de la hija del Sr.
Taylor.
—Estoy enamorado de su hija —dijo James— y quisiera tener su permiso para visitarla.
Voy a trabajar duro para poder casarme con ella. —¿Qué puedes ofrecerle tú a mi hija? —
replicó el Sr. Taylor—. No posees dinero, ni reputación ni futuro. Tengo mejores planes
para ella. Humillado por el desplante, James recogió sus pertenencias y se marchó.
Transcurrieron los años. Un día el Sr. Taylor decidió derribar el viejo galpón donde James
había dormido mientras trabajaba para él. Su sorpresa fue grande cuando vio que en una
de las vigas estaba escrito el nombre «james A. Garfieldn. «james A
Garfield?», se preguntó el Sr. Taylor, mudo de asombro. James A. Garfield era en ese
momento el presidente de los Estados Unidos! ¡Pensar que su hija habría podido llegar a
ser la primera dama del país!
¿En qué se equivocó el Sr. Taylor? Bueno, no se equivocó al decir que James era un
pobretón en aquel momento. Pero se equivocó al pensar que siempre lo sería.
Aunque [el justo] caiga siete veces, se levantará. —Proverbios 24:16
Y tú, ¿has tenido algún fracaso reciente? ¿Has sido objeto de rechazo por parte de algún
amigo o amiga? ¿Has tenido alguna caída moral, espiritual? ¿Has sufrido algún desengaño
sentimental? Si alguna de estas circunstancias o cualquier otra describe tu situación, lee
cuidadosamente estas palabras: «El destino no ha tejido sus redes alrededor de ningún ser
humano tan firmemente que este tenga que permanecer impotente […]. Las
circunstancias adversas crear una firme determinación, de vencerlas»
De manera que, si has caído, levántate. El suelo no es para ti. Que nadie se equivoque
contigo. Dios te creó para triunfar.
Padre celestial, dame valor para luchar contra las circunstancias adversas de mi vida, y
vencerlas.Por Fernando Zabala (Dímelo de frente)
LA NARIZ DEL CAMELLO
Un antiguo relato cuenta que un árabe viajaba con su camello a través del desierto.
Cuando los agarró la noche, el hombre levantó su tienda, amarró al camello y se fue a
dormir.
Cuando el frío se hizo más intenso, el camello metió su cabeza en la cama: —Maestro —
susurró—. ¿Podría meter mi nariz dentro de la cama? Hace mucho frío afuera.
—¡Por supuesto! —respondió el hombre.
Al poco rato el camello nuevamente asomó la cabeza dentro de la cama. —Disculpe, mi
amo, pero el frío es ahora más intenso. ¿Podría meter toda la cabeza?
El hombre aceptó a regañadientes. Al poco rato, el camello lo importunó de nuevo.
—Mi amo, si no introduzco mis patas delanteras mañana no podré hacer el viaje.
—Está bien —respondió el hombre de mala gana—. ¡Pero no más que eso!
Dice el relato que el camello no molestó más por esa noche. Claro, no había razón para
molestar. Cuando amaneció, el animal estaba dentro de la cama, y el hombre estaba
afuera.
Algo parecido ocurre en la vida espiritual: «Si le das un dedo al diablo, se agarrará todo el
brazo».
No le den oportunidad al diablo. Efesios 4:27
¿Hay en tu vida algún espacio donde se pueda observar «la nariz del camello»? ¿Tienes
alguna amistad cuestionable? ¿Algún hábito o vicio dañino (alcohol, cigarrillo, drogas)?
¿Te has acostumbrado a ver películas donde abundan las palabras obscenas o las escenas
sensuales? ¿Dices mentirillas blancas? ¿Hay caricias atrevidas en tu noviazgo?
Por supuesto, lo ideal es no permitir que el camello introduzca la nariz. Pero si descubres
que esto ya ocurrió, hoy tengo buenas noticias para ti: «Si confesamos nuestros pecados,
podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará nuestros pecados Y nos
limpiará de toda maldad» (1 Juan 1: 9).
Lleva al Señor en oración cualquier situación de tu vida en la que ahora mismo sientas que
las cosas no están bien. Si has hecho algo malo, él te perdonará, gracias a la preciosa
sangre de Cristo. Y si no has caído, pero estás pisando terreno prohibido, recuerda nuestro
texto de hoy: «No le des oportunidad al diablo». A este engañador, si le das un dedo, se
agarrará todo el brazo.
LA CONSTRUCCIÓN DE TU VIDA
En el año 2,150 A.C. en el imperio Babilónico, el hecho de saber construir una
casa era ya fundamental, todo era regido por el código de Hammurabi, cuya
ley numero 229 declaraba: Si un constructor construye una casa y no lo hace
con buena resistencia y la casa se derrumba y mata a los ocupantes, el
constructor debe ser ejecutado inmediatamente.
Parecía muy drástica y mortal dicha ley, pero para los gobernantes ésta
ayudaba a controlar los accidentes y tener mejores construcciones, de
calidad y resistentes a cualquier tipo de clima y desastres naturales.
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un
hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y
vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no
cayó, porque estaba fundada sobre la roca. S. Mateo 7:24-27
Jesús al venir a la tierra y vivir en medio de los hombres de su época,
comprendió lo indispensable que era el tener una buena casa para la
protección de la familia y sabía que toda buena construcción dependía del
fundamento o cimiento.
Pero él iba más allá, usando el ejemplo de la construcción para hablar del
corazón del ser humano y la vida, comparando la casa que se construye sobre
la roca con la que se construye sobre la arena. Las dos casas fueron probadas
por las mismas tempestades, pero los resultados fueron notablemente
diferentes: una resistió y la otra cayó.
A diario podemos encontrarnos con personas cuyas vidas están
fundamentadas en cosas vanas y pasajeras, las cuales les produce una falsa
paz y tranquilidad, que se desvanece casi inmediatamente. Pero también hay
personas que aseguran su vida sobre lo eterno y verdadero, eso les produce
una paz y tranquilidad permanente.
¿Cuál ha sido el fundamento en tu vida? ¿Has construido sabiamente?Si ha
sido todo lo contrario y tu vida a caído a causa de las tempestades, hoy
puedes acercarte a Dios y asegurar tu vida sobre un fundamento seguro y
eterno.
Por Huellas Divinas
TIENES ESPACIO PARA DIOS?
El entusiasmo que sentía Emeli era grande, se había enterado que la banda
musical que a ella y sus amigos les encantaba escuchar llegarían a tocar a su
ciudad.
Marcaba los días en el calendario, en espera del concierto. Al parecer todos
sus compañeros de secundaria tenían programado ir. Era algo emocionante
para ella.
Pasaron los días rápidamente y llegó el día esperado. Ella había acordado ir al
concierto en el auto de los padres de uno de sus amigos, todos irían juntos.
Esa noche caía una fuerte tormenta y el camino era poco visible pero eso no
era impedimento para que los jóvenes se dirigieran al concierto.
La madre de Emeli, al ver que se llegaba la hora que su hija se iría, le
cuestionaba tratando de convencerla para que no fuera al concierto. En ese
momento sonó el claxon del automóvil de sus amigos, inmediatamente la
joven tomó su chaqueta y salió.
Su madre la acompañó con un paraguas, protegiéndola de la lluvia. Al ver el
grupo de jóvenes en el automóvil se despidió de ellos diciendo estas
palabras: “Dios les acompañe jóvenes”. Su hija respondió en tono burlesco:
Mamá el auto va repleto, no hay espacio para Dios, el único lugar disponible
es en el baúl. Todos se rieron y apoyaron la broma mientras partían hacia su
destino.
A los pocos minutos, los noticieros televisivos locales estaban anunciando un
fatal accidente de tránsito, donde todos los jóvenes que ocupaban un
automóvil habían muerto. Era donde se conducía Emeli. El auto había
quedado casi totalmente destrozado, y dramáticamente solo el baúl había
quedado intacto.
“Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus
caminos.” Salmos 91:11
El deseo constante de todo ser humano es vivir una vida sin medidas, en
ocasiones desafiando la voluntad de Dios. Cuántas veces hemos escuchado
personas que ponen en tela de juicio si existe verdaderamente Dios o no.
Aún cuando vemos sus maravillas, que dan testimonio de su existencia. El
despertar cada mañana, ver la sonrisa de nuestros hijos, padres o aquellas
personas que están a nuestro lado. Las hermosuras de la naturaleza y la
complejidad del espacio son pequeñas y grandes muestras de su existencia.
Con todo eso que él nos da diariamente, no debe haber lugar ni espacio en
nuestra mente para dudar si en realidad él existe.
Probablemente tras tener diversidad de problemas en tu vida has dudado si
Dios está a tu lado, o si él guarda y protege tu vida. No lo dudes él ha
prometido incluso enviar a sus ángeles a guardarte y que no sobrevendrá mal
contra ti.
Solo tienes que darle el espacio que él merece en tu vida.
Por Huellas Divinas
Notificaciones peligrosas
Todas las noches Sofía dejaba su teléfono celular al lado de su almohada, en
espera de un mensaje de su nuevo amigo, el cual había conocido
recientemente en Facebook. Ninguno de los dos se había visto
personalmente, ya que todo inició un día cuando ella estaba revisando sus
redes sociales y encontró una solicitud de amistad de alguien que, según su
perfil, se llamaba Robert.
La foto de Robert, impresionó a Sofía, era de un joven apuesto de cara dulce
y sincera. Un simple “hola” de parte de Robert abrió lo que luego se convirtió
en largas conversaciones.
Las notificaciones del chat, tanto como la confianza aparente, comenzaron a
crecer. Sofía, de 16 años, pensaba que era el destino que le había puesto a
Robert en su vida, para que ambos llegaran a ser novios y luego casarse.
Un mes después, Robert le pidió que se encontraran en algún lugar para
poder conocerse, Sofía aceptó muy feliz.
Sus padres ya habían notado un cambio de comportamiento en la joven, al
chatear en el teléfono por largas horas de la noche, incluso a la hora de
comer se distraía al estar pendiente de las notificaciones en su celular.
El día llegó, Sofía y Robert se conocerían por primera vez. Ella salió temprano
de su casa y solo dijo a sus padres que saldría con sus amigas, sin dar
mayores detalles.
Llegó la noche y Sofía no había regresado, el ambiente se comenzó a poner
tenso para sus padres, la preocupación y la angustia aumentó cuando
intentaron comunicarse con ella, pero su teléfono parecía estar
desconectado.
Pasaron muchos días de búsqueda intensa y no se obtuvo ninguna pista de
Sofía. La policía catalogó el caso como uno más en las estadísticas de
desapariciones sin resolver. Sofía pudo ser víctima de la trata de personas o
de un violador desalmado, quizás nunca se sabrá cómo fue su final, lo que sí
sabemos es que no fue el destino que imaginó.
«Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está
permitido», pero no todo es constructivo. 1 Corintios 10:23 NVI
Dios en su palabra es certero al decirnos que todo nos es permitido pero no
todo es constructivo. En esta era tecnológica es incomprensible hasta qué
punto puedan llegar las redes sociales a ocupar un lugar en la vida.
En muchas ocasiones podemos ver familias cenando en la mesa y nadie
conversa entre sí. Los padres y los hijos están ocupados con sus móviles,
conversando con otras personas. Pareciera que hemos olvidado lo
fundamental que es la conversación verbal dentro de la familia.
Las redes sociales son importantes para relacionarnos con otras personas
conocidas que a veces están en lugares muy distantes y que probablemente
de otra manera no podríamos hacerlo.
Utilizándolas correctamente, pueden ser una gran herramienta de
comunicación, información o incluso de evangelización. Pero con un uso
inadecuado, pueden llegar a ser muy perjudiciales.
Una de las recomendaciones que se da con respecto al uso de las redes
sociales es que no confíes en personas que no conozcas personalmente.
También puede ser que estemos ocupando más tiempo para el internet que
para la oración o la lectura de la Palabra de Dios.
Te animo a reflexionar y considerar que lugar ocupan las redes sociales en tu
vida y si estás haciendo lo correcto con ellas
La cárcel del miedo
En la Columbia Británica, las autoridades decidieron sustituir la vieja prisión
de Fort Alcan. Había estado en servicio durante centenares de años, pero se
necesitaban unas instalaciones nuevas.
Cuando la nueva prisión estuvo terminada, los reclusos fueron trasladados al
nuevo edificio y se los puso a trabajar en el derribo de la vieja estructura.
Entonces encontraron algo que los dejó atónitos.
Los muros de la vieja prisión no estaban hechos con acero, como todos
pensaban. Estaban hechos de papel y arcilla pintados para que tuvieran el
aspecto del acero. Las puertas de las celdas eran de acero, así como los
barrotes de cinco centímetros de las ventanas. Pero las paredes eran solo
arcilla y papel. Si los prisioneros hubiesen golpeado la pared con una silla,
podrían haber roto la pared. Pero el aspecto de los muros los convenció de
que la fuga era imposible.
Algunas personas están prisioneras de sus miedos. Temen probar cosas
nuevas porque podrían ponerse en evidencia.
Hay niños que son tímidos, tan vergonzosos, que se sientan en un rincón
mientras los demás se divierten. Si pudiesen derribar el muro de su sentido
del ridículo, podrían tener amigos y disfrutar mucho más de la vida.
Hay jóvenes a los que les encantaría volver a la universidad y prepararse en
una carrera, pero tienen miedo de no poder lograrlo.
Hay gente de todas las edades que querría hablar a los demás de Jesús, pero
temen el rechazo. Alguien podría hacer broma de ellos o enojarse. Por eso se
quedan sentados y dejan pasar las oportunidades de dar testimonio.
El Señor está conmigo; no tengo miedo. ¿Qué me puede hacer el
hombre? Salmo 118:6.
¿Hay algo que te impida afrontar un desafío que merece la pena? No
permitas que los muros de la inseguridad te tengan atrapado. Apártalos de tu
camino y aprovecha la libertad.
Renee Coffee (“El viaje increíble”)