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Evolución histórica del banco de México

En el año de 1837 se fundó en Inglaterra el primer banco central, como una institución que actuara
como autoridad monetaria y que emitiera dinero de manera legal, esto sirvió como influencia para
que diversos países de todo el mundo buscaran la implementación de un sistema económico
parecido, tal es el caso de Estados Unidos, que en el año de 1913 crea el sistema de la reserva
federal, que fungiría como banca central en ese país; este acto impulsará a los países
latinoamericanos a consolidar sus bancas centrales.

Si bien desde 1884 el “Banco Nacional de México” desempeñaba ciertas funciones de banca central,
tales como el cobro de impuestos y pago de deudas (acciones por las que el gobierno le concedía
ciertas facilidades), para 1913 (consecuencia de la revolución) la mayoría de los bancos en México
se encontraban en condiciones críticas; ante esta situación, el general Venustiano Carranza propone
en este mismo año, la creación de un organismo autónomo que fuese el único encargado de la
emisión de dinero, es decir, proponía acabar con el régimen Porfirista de pluralismo bancario; esta
propuesta se vio reflejada en el artículo 28° de la constitución de 1917, que citaba: “En los Estados
Unidos Mexicanos no habrá monopolios ni estancos de ninguna clase; ni exención de impuestos; ni
prohibiciones a título de protección a la industria; exceptuándose únicamente los relativos a la
acuñación de moneda, a los correos, telégrafos y radiotelegrafía, a la emisión de billetes por medio
de un solo Banco que controlará el Gobierno Federal, y a los privilegios que por determinado tiempo
se concedan a los autores y artistas para la reproducción de sus obras, y a los que, para el uso
exclusivo de sus inventos, se otorguen a los inventores y perfeccionadores de alguna mejora…”
(Extraído de la constitución política de los estados unidos mexicanos de 1917); sin embargo la
discusión sobre este artículo se prolongo durante casi diez años, ya que provocaba una gran
conmoción el hecho de que el estado fuera quien controlara a la banca central. Fue así que en 1925
el Banco de México se funda como un organismo autónomo; cuatro años más tarde se enfrentaría
a crisis de 1929, misma de la que se repondría con las reformas a la ley económica, en estas se
establecía el uso de billetes como moneda principal y se obligaba al banco de México a prestar
mayor atención a los asuntos internos del país.

A inicios de la segunda guerra mundial, México comenzó a recibir una gran cantidad de capital
extranjero debido a todas las exportaciones que realizaba, sin embargo no tenia donde invertir todo
ese dinero, esto provoco un gran desequilibrio económico que, sumado a la recesión económica
mundial, provocaron una devaluación en el precio del peso frente al dólar y atrajo un nuevo periodo
de crisis al país; ante esto, el presidente Adolfo Ruiz Cortínez comenzó el uso de medidas de
desarrollo económico sostenible, sin embargo fue hasta 1954 que estas se vieron reflejadas con un
periodo de estabilidad que duro casi veinte años; este periodo acabaría al iniciar el mandato de
Gustavo Díaz Ordaz, cuando la deuda externa creció hasta los 26 mil millones de dólares, esta deuda
aumento aun mas cuando el siguiente presidente, José López Portillo, mal gasto la riqueza
acumulada de México en la inversión de plataformas petroleras, misma que contrajo el aumento de
la deuda externa a mas de 100 mil millones de dólares. Finalmente, en 1982 Portillo firmaría la
nacionalización de la banca; en este mismo año, Miguel de la Madrid inició un programa de
recuperación que incluía entre otras cosas, la reducción del presupuesto, el aumento al IVA y la
renegociación de la deuda externa. Este proceso se detendría ante el mandato de Carlos Salinas de
Gortari, quien nombro como secretario de hacienda a Pedro Haspe, este último fue quien dirigió el
proceso de reprivatización de la banca y de múltiples empresas públicas, salvando así a las finanzas
públicas. Durante el último año de mandato de Gortari, se firmaría la reforma que marcó por fin la
pauta para la autonomía del Banco de México, separando de sus funciones el cobro de impuestos e
implementando esta actividad a la secretaría de hacienda. “La fase de modernización definitiva del
Banco de México se inicia con el otorgamiento de su autonomía, la cual empezó a regir a partir de
abril de 1994. En términos prácticos, la autonomía del Banco de México implica que ninguna
autoridad pueda exigirle la concesión de crédito, con lo cual se garantiza el control ininterrumpido
del instituto central sobre el monto del dinero (billetes y monedas) en circulación.” (Banxico)

En la evolución histórica el Banco de México ha enfrentado retos en cada una de sus etapas y ha
mostrado gran capacidad para renovarse y ponerse a la altura de responder ante las necesidades
que presenta México.