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El SIMBOLISMO DE LAS VELAS.

Dice una antigua máxima que “Más que por palabras y leyes, el mundo está gobernado por
signos y símbolos”.
La luz fue creada en el primer día y la Biblia nos dice que era buena. La luz ilumina la
oscuridad…el alma misma es llamada una candela, candela de Dios y es el alma la que
conecta a los seres humanos con Dios. La conexión entre la llama de las candelas y el alma
proviene originalmente del libro de Proverbios (Cap20: v27).
La luz de una vela es a menudo considerada un recordatorio de la presencia divina. Encender
una vela es un momento santo, distinto de los otros que llenan nuestro día, infunde
espiritualidad…gozo. La oscilación de su luz ayuda a que recordemos la preciosa fragilidad de
nuestra vida, pues como ella debemos respirar, cambiar, crecer, luchar contra la oscuridad y
finalmente apagarnos. En las velas encendidas, nuestras oraciones se elevan hasta el cielo
día y noche. Es una manera de dejar nuestra oración ante Dios cuando no podemos continuar,
sabemos que todo se resolverá en el tiempo del Cielo y la paz y la calma de la llama sosiega
la ansiedad e invita a ser como ella: luz silenciosa y orante
Las velas tienen un profundo simbolismo y una larga y bella historia en la Iglesia. Desde los
tiempos más tempranos fueron usadas al otorgar los Sacramentos excepto en el de
Penitencia, al igual que en otras ocasiones: Las utilizamos en las procesiones, en el altar y las
encendemos como una forma de extender nuestras oraciones.
El gran cirio pascual representa a Cristo, la Luz verdadera, y las velas más pequeñas
representan cada individuo católico que se esfuerza por llegar a ser "otro Cristo." Por ejemplo,
en el Bautismo, la vela encendida colocada en la mano del padrino representa el niño que
recibe la luz de Cristo. En excomuniones, una vela se apaga – es una representación trágica
de una vida que está excluida de la preciosa vida de la gracia en la Iglesia Católica.
La vela de Pascua representa la resurrección de Cristo, su regreso como la luz de este
mundo, simboliza la conquista de la muerte por la luz y la vida en el amor de Dios. Incluso la
cera de abejas con que está elaborado el cirio pascual es un símbolo de Jesús. Lo Padres de
la Iglesia siempre se esforzaron por discernir el significado místico de las prácticas cristianas y
uno de ellos nos explica las razones por las que la ley de la Iglesia requiere que las candelas
sean de cera: “la pureza de la cera representa el cuerpo sin mancha de Cristo; la mecha de su
interior es una alegoría de su alma, mientras que la llama brillante tipifica la unión de su
naturaleza divina con la humana un Persona Divina”
Cuando un niño es bautizado, la luz de su vela se obtiene de la vela Pascual. Esto significa
que la luz del amor de Cristo puede y va a aplastar el poder del pecado en el alma del
bautizado. Desde el momento del bautismo en adelante, el bautizado es nuevo para Dios
porque lleva con él la vida sobrenatural de Cristo. Esa luz, si se lleva a la muerte sin
extinguirse debido al pecado mortal, permite a los bautizados merecer el regalo, la dádiva de
la salvación. Pero no es exactamente la candela el símbolo, sino la luz que emite. La luz que
representa la Luz de Cristo.
En el año Litúrgico la fiesta de la Purificación de Nuestra Señora (2 de febrero) se ha elegido
para una ceremonia solemne de bendición de las velas y por eso a esta fiesta se le conoce
también como de la Candelaria o Misa de las velas. Sin embargo, las candelas pueden ser
bendecidas en otros días también.
Luego de estas consideraciones entenderán que no simpatizo con el uso de candelas
eléctricas ¿por qué? Porque no tiene la riqueza simbólica de la vela; porque extinguen el
fuego, acaban con la cera, la mecha, la llama…acaba con la candela misma. Mata el símbolo
y mata lo que la candela simboliza, la idea de sacrificio, de ser consumida por el amor de Dios
Y porque no podemos expresarnos a través de ella, porque rechaza lo trascendente.
¡Que la Luz de Cristo nos ilumine!