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Cosas de Muchachos.

Este documento presenta una conversación entre un chico y una chica en la escuela que comienza de manera informal pero luego se vuelve más agresiva, con el chico presionando a la chica para que haga cosas que no quiere. Más tarde, cuando están solos, la situación se intensifica aún más, con el chico ignorando las objeciones de la chica. Al final, la chica amenaza con contarle todo a su padre, dejando la conclusión de la historia incierta.
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Cosas de Muchachos.

Este documento presenta una conversación entre un chico y una chica en la escuela que comienza de manera informal pero luego se vuelve más agresiva, con el chico presionando a la chica para que haga cosas que no quiere. Más tarde, cuando están solos, la situación se intensifica aún más, con el chico ignorando las objeciones de la chica. Al final, la chica amenaza con contarle todo a su padre, dejando la conclusión de la historia incierta.
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Cosas de muchachos.

El: ¡ándale ya te caché, vas a ver con el profe!


Ella: Ni me importa.
El: Oye…estás re buena
Ella: No estés fregando.
El: Oye… Juliancito te anda echando los perros, ¿verdad?
Ella: ¿Sí? Ni me había dado cuenta
Él: Hazte mensa, si hasta te regaló el libro de la materia
Ella: Como a ti te sacaron de clase por no traerlo
Él: Como no soy riquillo como el Julián…
Ella: Pídele dinero a tu mamá
Él: A mí solo me da para tragar, casi ni la veo. Si le pido para libros, me dice que es pa’ el cine, si le
pido para el cine, que es pa’ el billar. Y cuando es para el billar, que me conforme con tragar. Inche
profe, ¿oíste lo que dijo?
Ella: No, ¿qué dijo?
Él: Tú debes traer tu propio libro, no el de otro… Tanto que me costó que me prestaran un libro en el
otro grupo.
Ella: Ni lo sabes imitar, mira: “¡Muchacha, cierra las piernas! ¡Muchacha, ¿qué estás leyendo? Conque
novelitas, trae acá esa novela y bájese la falda”
Él: Estuvo bueno, pero… mejor hazte un striptease…
Ella: Ay, sí tú… idiota…
Él: Oye… Estás re buena… Da chance, ¿no?
Ella: Deja de estar chingando
Él: Hey, enséñamelas, ¿no?
Ella: ¿Qué cosa?
Él: Pues las manzanas…
Ella: ¿Cuáles, tú?
Él: Pues esas…
Ella: Pues… no se puede… Oh, deja de estar chingando, idiota.
Él: Oye, te ensuciaste tu blusa…
Ella: Oye, idiota, ¿qué te pasa? Te voy a acusar con el profe.
Él: Fue sin querer
Ella: Sin querer… sigue fregando y te cacheteo
Él: Uy, muy brava (hace como que se le cae el libro y se agacha, ella le pega)
Ahí muere, ahí muere…
Ella: Baboso…
Él: Oye, ¿ya sabes cómo te dicen en el salón?
Ella: No, ¿cómo?
Él: La Oxxo
Ella: ¿Por qué?
Él: Porque está abierta las 24 horas
Ella: Imbécil
Él: Oye, vamos al malecón, traigo cincuenta pesos que le volé a mi mamá, te invito un esquite.
Ella: Ay, sí, ¿a poco crees que voy a ir sola contigo?
Él: ¿Me tienes miedo?
Ella: ¿Qué miedo te voy a tener si estás re idiota?
Él: ¿A poco no quieres ser mi novia?
Ella: ¿Así nomás?
Él: Es la moda, ¿no? Ándale, y nos echamos un perico, mira.
Ella: No. Mi papá me mata
Él: Ándale, nomás un ratito. Yo te llevo a tu casa.
Ella: Ya te dije que no.
Él: Collona… Ahí andas presume y presume que eres muy rebelde… pero vas a ver, le voy a contar a
todas tus cuatas
Ella: Está bien, de todas maneras, ya me aburrí aquí.
Él: Mira, por aquí atrás podemos saltarnos la barda, ¡vamos!
Ella: ¡Pues vamos!
Él: Apúrate pues. Oye, las tienes bien buenas.
Ella: No voy a ir, ¿eh?
Él: Pues hazte mi novia para respetarte, ¿no?
Ella: Ya vámonos
Él: Tas re chula
Ella: ¡Estate quieto, idiota!
CAMBIO DE ESPACIO
Él: ¡Cuidado con el charco! ¡Vente para acá! Acá está más solito.
Ella: No, mejor vámonos al parquecito. Allá hay más gente.
Él: El chiste es que no haya gente. Somos novios. ¡Ándale!, no seas collona y dame un beso.
Ella: ¡No, no, nos pueden ver! Hay policías. No me agarres.
Él: No pasa nada, yo conozco bien este lugar. Dame un beso.
Ella: No, no, déjame.
Él: Ándale, dame un beso.
CAMBIO DE PERSONALIDAD
Padre: ¡Bájese la falda! ¡Siéntese bien! ¡cierre las piernas! Si te vuelvo a ver así, te rajo la espalda a
azotes. ¿Entendiste?
Ella: Sí, sí. Sí ‘apá.
Padre: Me le vas a bajar la vastilla a ese vestido inmediatamente, ¿entendiste?
Ella: Sí, sí…
Padre: ¿Entendiste? ¿ENTENDISTE?
Ella: Sí, sí, papá, no me pegues….
Él: ¿Qué te pasa? ¿Qué tienes? ¿Por qué te pones así toda idiota?
Ella: Nada, no tengo nada… Es que… Ya vámonos.
Él: No seas payasa, vamos a hacer del cinco, ¿sí?
Ella: ¿Del qué?
Él: ¡No te hagas! Ándale.
Ella: No, mejor ya vámonos. Puede pasar mi papá. Por acá vive su otra vieja. A veces la viene a ver.
Él: Pero aquí no nos ve… Acuéstate.
Ella: No, ¿para qué?
Él: ¿Para qué crees?
Ella: No, no quiero
Él: Te va a gustar…

Padre: ¡Te dije que te si volvía a verte con muchachos, te partía la madre! ¡Y fue lo primero que hiciste!
Ella: Yo… yo solo estaba tomando un raspado
Padre: ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué te mate? ¿Eso quieres?
Ella: ¡No papá, no!
Padre: Te voy a partir tu madre si algún día me llegas panzona, ¿entendiste? ¿entendiste?
Ella: Sí apá, pero no me mate, ¡no me mate!
Él: Oye, ¿qué tienes? ¿Te sientes bien?
Ella: ¡Nada!... es que… ¡nada!
Él: Si hubiera sabido que te pones así, mejor no hubiéramos venido. Vámonos.
CAMBIO DE PERSONALIDAD
Ella: Pero ¿por qué no he de subirme la falda? ¿por qué he de cerrar las piernas?
Padre: Si me llegas panzona, te mato. ¿Me oyes? ¡Te mato!
Ella: ¿pero por qué me tendría que matar?... Pues ahora lo hago para que se le quite.
Él: Bueno… ya vámonos.
Ella: ¿Qué? ¿No vas a querer lo que pedías?
Él: ¿Qué cosa?
Ella: Pues… lo del cinco…
Él: Mejor vámonos
Ella: No. No.
Él: ¡Vámonos!
Ella: No.
Él: ¿No?... (SE METEN TRAS LOS CUBOS).
OSCURO
Padre: ¡Bájese la falda! ¡Cierre las piernas!
Ella: Así mi amor… bésame más…
Padre: ¿Por qué llegas a estas horas?
Ella: Así… Así… Más…
Padre: ¡Si me llegas panzona, te mato!
APAGAMOS
El: Bueno… ya vámonos…
Ella: No quiero
Él: ¿Te quieres quedar? Porque yo ya me voy…
Ella: No quiero…
Él: Pues toma, para tu camión. Ahí nos vemos.
Ella: Ora sí, ¿verdad? Ora sí. ¿Y qué tal si le cuento todo a mi papá?
Él: Pues entonces vámonos.
Ella: No puedo.
Él: ¿Y por qué no puedes?
Ella: Tengo manchas en el vestido
Él: Pues cúbretelo… Oye… ¿De veras viene tu jefe por acá?
Ella: Sí…
Él: Pues entonces vámonos
Ella: No quiero… espera… tengo ganas de vomitar
(Ella sale de escena. Él se sienta asustado. Ella regresa)
Ella: Oye…
Él: ¿Qué quieres?
Ella: ¿No será que “ya”?
Él: ¿”Ya” qué?
Ella: Que “ya”… ¿Te acuerdas de Matilde? Cuando ella quedó… me dijo que sentía asco.
Él: ¿Qué va a ser? (Duda) ¿O tú crees que ya?... ¿No te habrá hecho daño el perico?
Ella: Ay… ay… (dolor) Me está saliendo algo… me estoy mojando…
Él: Cállate, te van a oír.
Ella: Me está ardiendo… (sale corriendo)
Él: ¡Cállate loca, nos van a escuchar!
(Trata de irse, pero regresa y se sienta. Ella regresa.)
Él: ¿Qué pasó?
Ella: No sé, me salió sangre… pero no sé… no siento nada…
Él: ¿De veras no sientes nada?
Ella: Nada…
Él: Pues por mi casa hay una vieja partera y…
Ella: Yo no quiero ir…
Él: Yo contigo… pues… no pienso… Yo me tengo que ir. Nos vemos mañana en la escuela.
Ella: Se lo voy a contar todo a mi papá.
Él: ¡No la friegues! No hice nada malo… todos los muchachos lo hacen… Si fue nada más pa’ gozar…
¿O qué? ¿No gozaste?
Ella: No.
Él: Pues tú… Te llevo a tu casa.
Ella: Yo no quiero ir a mi casa
Él: ¿A poco quieres prefiere que te lleve a la mía? Mi jefa te saca de las greñas
Ella: Yo no quiero ir a mi casa.
Él: Yo ya me voy.
Ella: Se lo voy a contar todo a mi papá.
Él: ¡Está bien! ¡Me quedo! ¿Y ahora qué?
Ella: No sé…
Él: Tan siquiera vámonos de aquí
Ella: Espera… (sale corriendo a vomitar)
Él: Mejor se la hubiera dejado a Juliancillo… a mí ni me gustaba… ¡Híjole! ¿Ahora qué hago? Mejor la
mando a la fregada.
(Trata de salir. Regresa.)
Él: Pero ésta le va a contar todo a su jefe… y ese sí me friega… pinche viejo… yo ya ni quería… ¿Qué
hago?... ¿Y si le digo mi jefa?
--
Mamá: ¿Por qué no te vas a la calle, a tu cuarto o a donde quieras? Pero déjame en paz.
Él: Pero si nunca nos vemos…
Mamá: ¿Es justo no tener un minuto de descanso después de trabajar? No me molestes, quiero dormir.
Él: Sí jefa, si jefa… no me van a creer… si no me creyeron lo de la puta… pinche vieja, estaba fea y
apestosa…
Prostituta: ¿Quieres ir al motel? Yo sé muchas cosas, vas a gozar.
Él: Pero no traigo lana. Solo traigo cien pesos…
Prostituta: Bueno… pues vamos…
Él: Ya ni la friego… tan fea que estaba… ¡qué puerco!
Prostituta: ¿Y la lana?
Él: ¡Espérate, espérate!
Ella: Ya, ya estoy lista.
Él: ¿No te vas a desnudar?
Prostituta: ¿Por cien pesos? ¡Estás loco! ¡Apúrate! Ya pagaste
OSCURO
Él: Soy un cochino, un cerdo, un asqueroso. Una mierda… Al menos esta sí está buena… Pero
tampoco me gustó. ¿Qué no seré macho? Nah, lo que pasa es que a mí me gustan más buenas…
¿Qué hago aquí todavía? Mejor me largo… No sé a quién preguntarle cómo salir de ésta…
(Ella entra asustada)
Él: Yo me largo. Arréglatelas como puedas.
Ella: ¡Se lo voy a contar todo a mi papáaa!
Él: ¡Pues cuéntaselo!
Ella: ¡Se lo voy a contar!
Él: ¡Pues cuéntaselo! (Él sale corriendo).
Ella: Se lo voy a contar… se lo voy a contar…
OSCURO
-AUDIO-
Ella: ¿A dónde vas?
Él: ¿Qué te importa?
Ella: Soy tu mujer, ¿no?
Él: Cierto, soy tu marido. Soy tu sostén. Tu forma de llenar la tripa.
Ella: Yo soy tus tipas encueradas. Tus masturbaciones. Tus ganas de hacer sexo.
Él: Soy tus maridos riquillos y bien jotillos.
Ella: Soy tu puta asquerosa.
Él: Soy tu padre.
Ella: Soy tu madre.
Él: No traigo ni quinto.
Ella: Tengo ganas de comer, vestir, tener casa, vivir.
Él: ¿A quién robamos, a quién?
Ella: Mis ganas de ser feliz.
Él: De ser feliz… Desnúdate.
Ella: No quiero.
Él: Desnúdate.
Ella: No quiero hacerlo.
Él: Para que se nos quite el hambre.
Ella: No quiero.
Él: Para poder amarte.
Ella: Para poder besarte.
Él: Tengo que encontrar trabajo.
Ella: Tienes que encontrar trabajo.

(Ella toma el lugar de una recepcionista)


Él: Señorita, llevo tres horas esperando allá afuera. Atiéndame.
Ella: ¿Trae recomendaciones?
Él: No, no traigo
Ella: (Gritando) El que sigue!
Él: Pero… ¿por qué yo no?
Ella: ¡EL QUE SIGUE!
Él: ¿PERO POR QUÉ?... Ya terminé la primaria, y empecé la secundaria… sé hacer rete bien las
cuentas… sé escribir… sé leer… ¿qué dice?
Ella: “El que sigueee!
(Él avanza)
Él: Tal vez en esa tiendita…
OSCURO
-AUDIO 2-
Él: Ya no me queda mas que vender periódicos
-AUDIO 3-
Él: Me recogieron el cajón de la bola… los chicles… los periódicos… las pepitas… los churros, las
manzanas, las nueces (Abrumado, se sienta). ¿Qué hago?
(Ella entra con unas bolsas)
Él: Oiga, señito, ¿le ayudo? Me da lo que quiera… Se ven muy pesadas… Ándele, ándele. Se las
llevo.
Ella: ¡Policía! ¡Policíaaaa!
Él: Hay que comer
Ella: ¡Policía!
Él: Hay que vivir
Ella: ¡Policía!
OSCURO
Ella: ¿A dónde vas?
Él: ¿Qué te importa?
Ella: Soy tu mujer, ¿no?
Él: Voy a la cantina.
Ella: ¿A qué?
Él: A emborracharme, pendeja.
OSCURO.
-Audio 4-
(Aparece cuerpo de él, acostado en los cubos, cubierto con una sábana)
Ella: ¿Mil pesos de embalsamiento? ¿Setecientos de la caja? ¿Trescientos de las flores’ ¿Y dos mil
del sepelio? Pero no tengo dinero… no tengo ni un quinto… ¿Podría pagárselo de otra manera?...

FIN

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