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ACEPTARA DIOS NUESTRAS EXCUSAS?

(Lucas 14:15-24)
Introducción:
A. Esta es una parábola en la cual el señor nos enseña que hay algunos que le ponen excusas
al momento de llamarles y déjeme la digo que en toda la biblia vemos algunos hombres
que pusieron excusas frente al llamado del Señor y que son las mismas que ponemos hoy
día:
B. Tres de las parábolas que tratan con las excusas son:
1. El hombre de un talento ofreció una excusa, “Señor, te conocía que eres hombre duro, que
siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y
escondí tu talento en la tierra” (Mat. 25:24-25).
2. El hombre con una mina ofreció una excusa, “Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido
guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas
lo que no pusiste, y siegas donde no sembraste”(Luc. 19:20-21).
3. Tres hombres ofrecieron excusas para rehusar la invitación a la gran cena. Uno dijo, “He
comprado una hacienda, y necesito ir a verla.” Otro dijo, “He comprado cinco yuntas de
bueyes, y voy a probarlos.” Otro dijo, “Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir” (Luc.
14:18-20).
C. Estos fueron algunos hombres que pusieron excusas al señor.
D. La pregunta que te hago hoy es: ¿ACEPTARA DIOS NUESTRAS EXCUSAS?

I. No aceptó las excusas de El hombre de un talento. (Mat. 25:24-25).


A. El hombre sabía que su señor es duro.
B. El hombre sabía que su señor siega donde no sembró.
C. El hombre sabía que su señor recoge donde no esparció.
D. El hombre tuvo miedo… Mt.25:25.
E. El hombre de un talento fue llamado un “siervo malo y negligente.” Su talento le fue quitado.

II. No aceptó las excusas de El hombre con una mina. (Luc. 19:20-21)
A. El hombre sabía de La severidad de Dios. LC.19:21)
(Sal. 18:26 "severo serás para con el perverso"; Rom. 11:22 "Mira... la severidad de Dios".
1. El hombre sabía que La severidad de Dios toma venganza - Rom. 3:5, 6; Heb. 10:30, 31.
2. El hombre sabía que La severidad de Dios se manifiesta contra los inicuos - Rom. 1:32.
3. El hombre sabía que La severidad de Dios ejecuta el juicio - Rom. 2:2-16.
a. Es juicio justo - Ef. 6:8; 1 Ped. 1:17.
b. Es juicio imparcial - 2 Tes. 1:6; Apoc. 19:2.
4. El hombre sabía que La severidad de Dios castiga - 2 Ped. 2:9; Heb. 12:5-11.
5. El hombre sabía que La severidad de Dios es terrible - Heb. 12:22, 23, 29; Heb. 10:31.
A. El hombre fue llamado “siervo malo.” ( Vs.22-26)
B. Su mina le fue quitada.

III. No aceptó las excusas de Aquellos que ofrecieron excusas para rechazar la invitación a
la gran cena. (Luc. 14:18-20)
A. Los hombres empezaron a excusarse en distintas maneras.
1. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla (como si la hacienda no
estaría el día siguiente); te ruego que me excuses. Lc.14:18–
a. Los que fueron invitados originalmenteaceptaron, puesto que la segunda invitación fue
dada a ellos. Estaban comprometidos y deberían asistir a la cena; al no hacerlo no sólo
mostraron falta de cortesía, sino que fue en extremo insultante.
b. El punto principal en esta excusa es que “la hacienda” es mejor que la “gran cena”. Así
piensan muchos hombres. Para ellos la hacienda, la tierra que compran, es mejor que el
reino de Dios, mejor que la iglesia. Es más importante que la salvación del alma.
c. El compró tierra. Es de gran valor. Se trata de “bienes raíces” que tienen valor duradero.
d. Teniendo esto hay confianza, seguridad. Los que piensan así no aceptan lo que Jesús dice
(Luc. 12:15).
e. El hombre dice, “necesito ir a verla”. Para él fue una necesidad, algo imperativo. No
podría verla el día siguiente. Como las personas que no pueden esperar hasta el lunes para
“ver” su “tierra”; tiene que ir el domingo en lugar de adorar a Dios. La tierra podría volar o
ser robada. Por eso, “tengo que ir ahora, de una vez, es necesario. Es urgente”. No hay otra
cosa más importante.
f. Es como si dijesen, “No niego que es importante salvar el alma, pero no tengo tiempo ahora.
Tal vez después. A no ser por esta ‘necesidad’ de seguro me iría, pero los asuntos del
mundo son tan importantes que no es posible apartar tiempo para el alma. No hay tiempo
para estudiar la Biblia, orar, asistir a las reuniones de la iglesia y obrar por el Señor”. El
Señor dice, “Buscad primeramente el reino de Dios” (Mat. 6:33), pero éstos responden, “es
imposible hacerlo, porquenecesito dedicarme completamente a los asuntos de esta vida”.
Simplemente dicho, no podemos posponer los asuntos de “la hacienda” (la tierra que
compré), pero los asuntos del reino sí pueden esperar, pues son de menos importancia. Así
son los que son ahogados por los afanes de sus “haciendas”, los asuntos de esta vida y el
engaño de las riquezas (Lucas 8:14; Mat. 13:22).
2. El segundo dijo; 14:19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te
ruego que me excuses. –
a. La mentalidad de este individuo es que mis bueyes son más importantes que la “gran
cena”, y
b. hay millones que piensan igual.
1) Sus bueyes son más importantes que la iglesia.
2) Sus bueyes son más agradables que los hermanos.
3) Prefieren estar con sus bueyes. Tiene que probarlos ahora, cuanto antes. Mañana no.
Podrían escapar o ser robados. Ya los compré, ya está hecho; por eso, es de suma
importancia “probarlos” ahora. En realidad ahora mismo “voy”, ya estoy en camino para
hacerlo.
c. Esto es otro ejemplo del puro egoísmo. El tal busca su propia satisfacción. Se agrada a sí
mismo. Así son todas las excusas. Dicen a Dios, “no sea la voluntad tuya, sino la mía”.
d. Es más. Fue posesión nueva. Acabo de comprarlos. Compárese el que dice, “acabo de
comprar este vehículo y tengo que hacer un viaje para probarlo. Estaría muy inquieto en
los servicios de la iglesia, sólo pensando en mi nuevo automóvil. Desde luego, a no ser por
mi nueva posesión de seguro me iría, pero …”
3. El tercero dijo 14:20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. –
a. Compárese Deut. 24, “5 Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni en
ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la mujer que
tomó”;
b. pero aunque este nuevo marido hubiera querido aplicar esta ley,
1. ¿no hubiera ayudado a “alegrar a la mujer que tomó” la gran cena?
2. ¿No hubiera sido bienvenida ella también?
c. Después de las bendiciones relacionadas con la salvación misma, no hay otra bendición
más grande que la espo
1. Prov. 18:22, “El que haya esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová”.
2. Prov. 12:4, “La mujer virtuosa es corona de su marido”. Sin embargo, el apóstol Pablo dice,
3. 1 Cor. 7, “29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que
tienen esposa sean como si no la tuviesen”;
4. es decir, no dejar que la esposa sea estorbo para su vida espiritual. Tampoco los hijos.
¿Cuántas mujeres dicen que les gustaría ir a los servicios pero que tienen muchos niños y
que son muy molestos? Entonces, ¿debe Dios quitar estos estorbos? En realidad muchos
aman su familia terrenal más que su familia celestial. ¡Cuántas veces hemos escuchado
tales excusas! Hay que hacer algo con la familia, o algo por la familia, y no hay tiempo para
la iglesia.
5. En el día final, ¿podrá la familia salvarles? Mateo 12:46, “Mientras él aún hablaba a la
gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. 47 Y le dijo
uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar. 48 Respondiendo
él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? 49 Y
extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. 50
Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi
hermano, y hermana, y madre”.
6. La esposa, como también los negocios y posesiones, son bendiciones del Señor. ¿Cómo,
pues, dejaremos que las buenas cosas que Dios nos da nos impidan en nuestro servicio a
El? Mejor que la iglesia. Estas personas y sus excusas bien representan a los que hoy en día
rehúsan buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia.
a) Creen que “la hacienda” es mejor que la iglesia.
b) Creen que sus “bueyes” son mejor que la iglesia.
c) Creen que su “esposa” es mejor que la iglesia. Por eso dicen, “no puedo”, pero se engañan
solos porque Jesús no dice que “no puede”, sino que, “no quisiste” (Luc. 13:34).
B. El que hizo la invitación estaba enojado porque los invitados despreciaron su cena. Esto
bien representa al Dios de ira, que es “fuego consumidor” (Heb. 12:29).
C. Estos hombres estuvieron luego privados de los privilegios de concurrir a ella. LC.14:24)
Conclusión:
A. Estos son hombres que pusieron excusas ante Dios mas sin embargo miramos con claridad
que ninguna de ellas fu aceptada por Dios y déjame te digo que el día del juicio
abra Excusas que no funcionarán ante Dios.
1. Hay excusas que los hombres ponen para no obedecer a Cristo.
a. “Estoy demasiado ocupado.”
b. “Estoy temeroso de que no pueda aguantar.”
c. “No me siento bien ahora.”
d. “No es conveniente ahora.”
e. “Hay hipócritas en la iglesia.”
f. “No estoy seguro si lo necesito.”
g. “No creo que Dios me condene por siempre si no lo hago.”
h. “Fui prevenido contra la iglesia cuando era joven.”
i. “Hay abundancia de tiempo.”
2. Hay excusas que los hombres ponen para no ser fiel a Cristo.
a. “Tengo muchas cosas para hacer.”
b. “No es fácil vivir la vida Cristiana.”
c. “Mi esposo se opone a que vaya a la iglesia.”
d. “Mis padres me hicieron ir cuando era niño.”
e. “No consigo nada de los servicios.”
f. “Algunos miembros de la iglesia no son amistosos.”
B. ¿Una de estas serán ofrecidas a nuestro Señor cuando estemos delante de El en el
juicio? ¿Hay alguna otra que tengamos en mente? ¿Hallaremos alguna mejor?
C. El hecho es que, todas las excusas son igualmente inaceptables. Caen cortas de ser
razones justificables, de manera que no debemos depender de ellas. No funcionaran
absolutamente en el juicio final. La única cosa que interesará entonces, es que escuche,
obedezca y siga fielmente hasta la muerte.
D. La pregunta que te hago hoy es: ¿Cuál es tu excusa frente al llamado de Dios? ¿Cómo le
responderás al Señor cuando te llame? Cuando Jesús llamó a un hombre para que le
siguiera, el hombre dijo, “Señor, déjame primero ir y enterrar a mi padre.” Ni aún esto fue
razón suficiente para rehusar aceptar la invitación del Señor (Luc. 9:59-60).