Estudios e Investigaciones
DISEÑO Y VALIDACIÓN DE UN PROGRAMA DE
INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA CON MUJERES
VÍCTIMAS DE MALTRATO POR PARTE DE SU
PAREJA
Abstract
2001 - 2004
Equipo investigador dirigido por: Mª Pilar S. Matud Aznar
Juan Manuel Bethencourt Pérez
Carmen Mª Rodríguez Wangüemert
Ignacio Ibáñez Fernández
Pedro Avero Delgado
Marisela López Curbelo
Universidad de La Laguna
Ref: 622/04
INSTITUTO DE LA MUJER
622
TÍTULO: DISEÑO Y VALIDACIÓN DE UN PROGRAMA DE INTERVENCIÓN
PSICOLÓGICA CON MUJERES VÍCTIMAS DE MALTRATO POR PARTE DE
SU PAREJA.
EQUIPO INVESTIGADOR:
Mª Pilar Socorro Matud Aznar (IP), Juan Manuel Bethencourt Pérez, Carmen
Mª Rodríguez Wangüemert, Ignacio Ibáñez Fernández, Pedro Avero Delgado,
Marisela López Curbelo, Rosario J. Marrero Quevedo, Mónica Carballeira
Abella, Mª Almeida Esquivel Martín, Isabel Gema Infante García, Ana Marlene
Pérez Lorenzo, Mª Nieves Pérez Trujillo, Francisca Gálvez Pérez, Magalines
Rosales Escobar, Olga Moraza Pulla, Laura Aguilera Ávila, Lorena Medina
Rodríguez, Mª Vanesa Padilla Correa. Ana Belén Gutiérrez Fariña
FECHA DE REALIZACIÓN: 2001-2004
OBJETIVOS:
El maltrato a la mujer por su pareja es uno de los problemas más relevantes de
nuestra sociedad. Se trata de un problema universal que tradicionalmente se
ha mantenido oculto, ya que se consideraba como un fenómeno “privado” del
que, incluso, la víctima tenía que avergonzarse, por lo que hasta muy
recientemente no ha sido investigado y, menos aún, en nuestro país. Pero los
estudios realizados muestran que su impacto en la salud de la mujer es tan
grande que se está considerando como un problema importante de salud
pública. Además de las lesiones físicas, consecuencia directa de las
agresiones, tiene gran impacto psicológico y supone un factor de riesgo para la
salud a largo plazo. Los problemas citados con mayor frecuencia son trastorno
de estrés postraumático y depresión. También se ha encontrado que puede
tener baja autoestima y que es posible que desarrolle sentimientos de ineficacia,
de culpa, aislamiento social y dependencia emocional del maltratador, junto con
ansiedad y sintomatología somática. Otros problemas menos comunes son los
intentos de suicidio y el abuso de alcohol, drogas y/o de medicamentos, sobre
todo de analgésicos y psicofármacos, como una forma inadecuada de hacer
frente a la situación.
Pese a que, durante las agresiones, las mujeres víctimas de violencia por
parte de su pareja tienen reacciones muy similares a las víctimas de otros tipos
de traumas, las implicaciones emocionales que tienen con el agresor y la
dependencia económicamente de muchas de ellas son factores importantes
que habrá que tener en cuenta, tanto para analizar la dinámica del abuso como
para su tratamiento. Pese a la frecuencia y gravedad de los abusos, la mayor
parte de las mujeres permanece con el agresor durante muchos años y algunas
vuelven con él aunque hayan sido capaces de abandonarlas temporalmente,
proceso que aún no es bien conocido. Pero dejar la relación no siempre significa
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que la violencia cese, sino que es un periodo en el que puede aumentar el riego
para la vida de la mujer.
A nivel social, la violencia del hombre contra la mujer es una
manifestación de la desigualdad de género y un mecanismo de subordinación
de las mujeres que sirve para reproducir y mantener el status quo de la
dominación masculina y la subordinación femenina. El conocimiento de estos
factores es imprescindible en la intervención psicológica con mujeres
maltratadas por su pareja ya que el problema de la violencia contra las mujeres
no puede ser comprendido centrándose exclusivamente en la psicología del
individuo. Pero, aunque han sido varias las intervenciones psicológicas en esta
área, no siempre se ha tenido en cuenta los factores sociales que fomentan y
mantienen la violencia contra las mujeres e impiden que éstas puedan
recuperarse del sufrimiento vivido. Y aunque se han realizado aportaciones
muy importantes, sobre todo en otros países, desconocemos la medida en que
ello se aplica y puede ser útil en nuestro entorno sociocultural.
El objetivo general del presente trabajo es el diseño y validación de un
programa de intervención psicológica para ser puesto en práctica con
pequeños grupos de mujeres maltratadas por su pareja, a partir del cual
elaborar un manual de tratamiento que suponga una guía de práctica clínica
para los/as profesionales de la psicología que trabajan en el área. Pero para
poder alcanzar dicho objetivo es necesario, en primer lugar, analizar los
problemas psicológicos y las necesidades de las mujeres maltratadas, ya que
para elaborar un programa de intervención psicológica adecuado es necesario
conocer el fenómeno en toda su complejidad.
METODOLOGÍA:
1. Fecha de realización del trabajo de campo
Enero de 2002 a septiembre de 2004
2. Muestra
La muestra está compuesta por 287 mujeres maltratadas por su pareja, las
cuales habían acudido a diferentes servicios para mujeres víctimas de violencia
de género de la Comunidad Canaria. Todas aceptaron voluntariamente participar
en esta investigación.
Cincuenta de ellas también participaron en varios grupos en los que se
puso a prueba el programa de intervención diseñado por nuestro equipo y en el
que se evaluaron sus efectos inmediatamente después y a los 3, 6 y 12 meses
tras finalizar el tratamiento, si bien en dichos seguimientos no participaron todas
las mujeres, en muchos casos porque aún no ha pasado un año de la finalización
del programa.
3. Proceso de investigación
Dado que para elaborar el programa de intervención psicológica
consideramos imprescindible conocer a fondo el problema, uno de los objetivos
se centraba en el análisis de los problemas psicológicos y sociales de las
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mujeres maltratadas en Canarias. Para ello hemos entrevistado a un total de
287 mujeres maltratadas por su pareja que, aunque solo 50 de ellas han
participado en la terapia grupal, nos ha permitido conocer las características
generales y el impacto psicológico que el maltrato tiene en la mujer, así como
las variables que parecen ser más relevantes, pudiendo lograr mayor
adecuación del programa de intervención a los problemas y necesidades de las
mujeres maltratadas.
El acceso a la muestra fue a través de diversos centros públicos de
atención a las víctimas de violencia de género de las islas de Tenerife,
Fuerteventura y La Palma. En ellos, el equipo investigador, junto con otras
colaboradoras, entrevistaron a las mujeres que acudían a los citados servicios
y que desearon participar en este estudio, a lo cual aceptaron más del 95% de
las mujeres a las que se le propuso.
Siempre y cuando hubiese terapeutas disponibles, también se les ofrecía
la posibilidad de participar en los grupos de intervención. En ellos, dos
psicólogas formadas en género y en maltrato a la mujer, conducían un
programa de intervención en el que, a través de distintas estrategias y técnicas
terapéuticas tales como la reestructuración cognitiva, la relajación, el
entrenamiento en habilidades sociales y solución de problemas, el refuerzo
positivo, etc., se pretendía ayudar a las mujeres, no solo a disminuir su
sintomatología, su sensación de indefensión y aumentar su autoestima y apoyo
social, sino a un cambio de actitudes y conductas que le posibilitasen un mayor
reempoderamiento y control de su propia vida. El programa trata de validar la
experiencia de la mujer y fomentar su independencia, recuperando así el
control de su vida y ayudándole a que utilice estrategias que la sitúen en una
posición de mayor poder y toma de decisiones.
Tras la finalización del programa había tres contactos con las mujeres: a
los 3, 6 y 12 meses que permitían, además de pasar de nuevo los test que
evaluaban su estado de salud, conocer su evolución y dificultades.
4. Instrumentos de obtención de la información
Utilizamos varios instrumentos de evaluación, algunos diseñados por
nuestro equipo en investigaciones anteriores y otros elaborados por otros/as
autores/as. Todos ellos fueron adaptados y/o validados para su uso con
mujeres maltratadas y todos tenían garantías científicas de fiabilidad y validez.
Son los siguientes:
Entrevista semiestructurada de historia y tipo de maltrato (Matud, 1999).
Amplia entrevista en la que se recogen los aspectos fundamentales del
maltrato, incluyendo tanto los aspectos actuales como la historia y la dinámica
funcional de los abusos.
Inventario de autoestima (A self-esteem Inventory, SEQ,) (Rector y
Roger, 1993) Evalúa dos factores: Inseguridad y Autoestima.
Cuestionario de Salud General de Goldberg (GHQ-28) (Goldberg y
Hillier, 1979). Consta de 4 subescalas: Síntomas somáticos, Ansiedad e
insommio, Disfunción social y Depresión grave.
Escala de gravedad de síntomas del trastorno de estrés postraumático
(Echeburúa, Corral, Amor, Zubizarreta y Sarasúa, 1997). Sus objetivos son
tanto el diagnóstico categorial de este cuadro clínico como la evaluación de la
intensidad de los síntomas de reexperimentación, evitación y aumento de la
activación.
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Inventario de evaluación del maltrato a la mujer por su pareja (APCM)
(Matud, 1999) Consta de 57 ítem que se refieren a conductas concretas de
maltrato físico, psicológico o sexual.
Cuestionario de estilos de afrontamiento del maltrato (CSQ-M). Es una
adaptación para la mujer maltratada de la versión española del CSQ (Roger,
Jarvis y Najarian, 1993). Evalúa tres factores: Racionalización, Emocionalidad y
Distanciamiento/evitación.
Inventario de Apoyo Social (ASM) (Matud, 1998). Evalúa tanto el apoyo
social percibido como las fuentes de dicho apoyo.
Cuestionario de estrés crónico (Matud, 1998). Evalúa el estrés diario de
alta intensidad.
Cuestionario de contrariedades diarias (Matud, 1998). Evalúa el estrés
diario de baja intensidad.
Hoja de recogida de información general y de salud. En ella se recogen
las principales variables sociodemográficas y de salud, tanto de la mujer como
de su familia.
Además, en la mayoría de los casos, también se utilizaron dos
instrumentos más específicos para la evaluación de la sintomatología ansiosa y
depresiva: el cuestionario para la ansiedad de Beck (BAI) y el Inventario para la
depresión de Beck en su segunda versión (BDI-II).
5. Técnicas de análisis
Se han realizado análisis descriptivos para conocer las principales
características de las mujeres, de su salud, su familia y de su entorno, así
como el tipo de maltrato a que ha estado sometida, sus respuestas a éste y el
impacto que ha tenido en su vida.
Los análisis bivariados han sido básicamente de dos tipos: 1)
correlacionales, para ver la asociación de las variables sociodemográficas, del
maltrato y los distintos indicadores de salud, tanto física como mental. 2)
diferenciales, tanto para analizar las diferencias en salud antes, después del
programa de intervención psicológica y en los seguimientos a los 3, 6 y 12
meses tras la finalización del programa, como para comprobar si existían
diferencias en función de una serie de variables tales como que los grupos
completasen o no la terapia; que mujeres acudiesen también a terapia
individual; el tipo de terapeuta; que hubiesen participado o no en todas las
sesiones, y que conviviesen o no con el agresor.
También se realizaron análisis multivariados, de regresión múltiple para
conocer qué variables eran las más relevantes en la salud de las mujeres
maltratadas; y discriminante para conocer los factores de riesgo del desarrollo
del trastorno por estrés postraumático.
Los análisis estadísticos se realizaron con la versión 12 de SPSS para
Windows.
El diseño fue transversal en el análisis de la muestra total, y longitudinal en
la submuestra de 50 mujeres con las que se puso a prueba el programa de
intervención desarrollado en esta investigación.
RESULTADOS:
1. Resumen de resultados
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Encontramos gran variabilidad, tanto en la edad (entre 16 y 74 años,
media de 38), como en el nivel de estudios y laboral de las mujeres, si bien la
mayoría carecía de empleo o era muy precario. También era muy diverso el
estado civil y, aunque generalmente tenían hijos/as, el 14% no tenía ninguno/a. El
nivel de estudios y laboral de los agresores también era muy diverso, yendo
desde empleo manual no cualificado a empresarios y profesionales liberales,
pasando por empleados en fuerzas de seguridad (el 5,3%). El 38% solo era
agresivo con su pareja, mientras que el 27% presentaba agresividad
generalizada, y el 55,5% también era agresivo con sus hijos/as. El 60% de los
agresores tenía historia de violencia en su familia de origen, antecedentes que
también se daban en el 36,5% de las mujeres maltratadas.
El 50% de las mujeres sufrió maltrato físico y psicológico; físico,
psicológico y sexual el 28%; psicológico el 17%; y en el 5% se dieron abusos
psicológicos y sexuales. El 35,5% de los agresores usaba armas, generalmente
cuchillos (el 15%) y armas de fuego (el 3%). Sufrió lesiones físicas el 55,6%,
siendo de gravedad en el 8%. El 87% fue amenazada por su pareja, de muerte
en el 46% y con quitarle a los/as hijos/as en el 19%.
Había gran variabilidad en la edad en que comenzó el maltrato,
oscilando entre 13 y 54 años, si bien el 93% comenzó a serlo antes de los 40
años. Lo más común era que se diese desde el comienzo de la relación (el
23%) o durante el primer año (el 21%), pero en un 5% sucedió cuando ya
llevaban más de 10 años de relación. También había gran variabilidad en los
años que las mujeres fueron maltratadas, oscilando desde menos de 1 hasta
54, siendo la media de 11,7 y la mediana de 8. Aunque eran varios los factores
a los que las mujeres atribuían los episodios de violencia, el 67% citaba
conductas que reflejan un intento de control de la mujer por parte del agresor;
el 27% al alcohol y las drogas; a los celos el 10,5%; y a cuestiones económicas
el 8,5%. Para el 51,5% era su primera relación de pareja y únicamente el 13%
había sufrido maltrato con alguna pareja anterior.
El 57% de las mujeres decía tener al menos un problema de salud,
siendo lo más común los de tipo osteomuscular (el 23%), ansiedad (el 22%) y
depresión (el 16%). El 29% tomaba ansiolíticos y el 17% antidepresivos, pero
ninguna abusaba de sustancias ni de alcohol. El 56% de las mujeres tenía
trastorno de estrés postraumático. Las puntuaciones en el BDI mostraban que
el 37% tenía depresión grave, moderada el 26,8%, leve el 18,1% y mínima otro
18,1%. También la puntuación en ansiedad, síntomas somáticos y disfunción
social eran elevadas en algunas de las mujeres, pero en otras eran bajas y
algunas apenas tenían sintomatología. Únicamente el 10% no había sentido
nunca indefensión ante la situación de maltrato, siendo una sensación
constante para el 33%. El 26,5% había intentado suicidarse en al menos una
ocasión. Aunque había gran variabilidad en su nivel de autoestima y apoyo
social, en varias era bajo, mostrándose también muy inseguras.
La baja autoestima y el comenzar a ser maltratada a menor edad eran
los factores más importantes de riesgo de problemas de salud, junto con el
estilo de respuesta de emocionalidad. Además, en el desarrollo de estrés
postraumático también influía la intensidad del maltrato sufrido y la ausencia de
apoyo social.
El programa de intervención psicológica que hemos propuesto y validado
en este trabajo parece adecuado y cumple con los objetivos que nos habíamos
planteado. Así, la mayoría de las mujeres que han participado en los grupos en
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que se ha llevado a cabo dicho programa muestran, tras éste, una reducción
importante y estadísticamente significativa de los síntomas de estrés
postraumático, ansiedad, depresión, somatizaciones, de la sensación de
indefensión y de la inseguridad en sí misma, así como un aumento de la
autoestima y el apoyo social. Mejoría que se da inmediatamente tras el
tratamiento y se mantiene al menos un año después. Esta eficacia parece
darse independientemente de la edad, nivel sociocultural y abusos sufridos. Y
también parecen beneficiarse las mujeres que siguen conviviendo con el
agresor. Los efectos parecen ser independientes del tipo de psicóloga que
conduzca el grupo, siempre y cuando tenga actitudes y formación adecuadas,
tanto en maltrato a la mujer como en las técnicas que se llevan a cabo.
2. Conclusiones y prospectiva
Los resultados obtenidos apuntan a la universalidad del maltrato a la
mujer por parte de su pareja. También hay que destacar la ausencia de
psicopatología y la escasez de agresores con tratamiento psiquiátrico. Sí que
había algunos con adicciones a sustancias y que abusaban del alcohol, pero la
mayoría ni abusaba del alcohol ni consumía drogas.
Aunque todo indica que el maltrato a la mujer por parte de su pareja
tiene un fuerte impacto en su salud, no hay que olvidar la gran variabilidad que
se encuentra en el estado de salud físico y mental de las mujeres maltratadas.
En todo caso, al interpretar estos datos hay que tener en cuenta el problema de
la selección muestral: se trata de mujeres que han reconocido el problema y
han acudido en búsqueda de ayuda.
También parece bien establecido que el programa de intervención
psicológica que hemos propuesto y validado es útil para ayudar a las mujeres
maltratadas por su pareja a que recuperen su salud y control de su vida. Pero,
en algunas mujeres, parece no ser suficientemente eficaz. Quizá, en estos
casos, se debería combinar con terapia individual y también puede ser
recomendable el tratamiento específico del trastorno de estrés postraumático
en las mujeres que presenten dicho trastorno, el cual podría llevarse a cabo de
forma individual ya que nuestra experiencia desaconseja el incluirlo de forma
sistemática en el grupo, a no ser que todas participantes presenten dicho
trastorno.
Finalmente, hay que tener en cuenta que, aunque el desarrollo e
implementación de programas de intervención psicológica con mujeres
maltratadas es muy importante, también se debe atender sus necesidades
legales, laborales y sociales. Y tampoco hay que olvidarse de la prevención de
este tipo de violencia.
INSTITUTO DE LA MUJER
ENTIDAD INVESTIGADORA: Universidad de La Laguna
IDIOMA: Castellano
Nº DE PÁGINAS:
DESCRIPTORES: Asistencia psicológica, Malos tratos, Violencia contra la
mujer
IDENTIFICADORES:
LUGARES: España
CLASIFICACIÓN: Violencia
DIRECCIÓN DE UBICACIÓN DE LA MEMORIA FINAL:
Hypatia\Estudios2\Memorias 622
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