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PROGRAMA No.

1203

JUDAS

Versículos 8 y 9

Continuamos hoy, amigo oyente, nuestro recorrido por la pequeña epístola del Apóstol San
Judas. Volvemos hoy al versículo 8. Por lo general, siempre decimos capítulo 1, pero en esta
carta, tenemos solamente un capítulo. Así es que uno puede decir: “Capítulo 1, versículo 8”, o
sencillamente, el “versículo 8”, porque no habrá otro versículo 8 en esta epístola del Apóstol
Judas. Y él va a identificar aquí para nosotros una vez más, a los maestros apóstatas. En el
versículo 4, nos dijo algo en cuanto a esto. Eran hombres impíos. De ellos, ya se había escrito
antes; los otros apóstoles ya habían escrito algo en cuanto a ellos anteriormente. Ellos eran
hombres impíos. O sea que, habían dejado a Dios fuera de sus vidas. Ellos habían convertido la
gracia de Dios en libertinaje. Se habían entregado a un pecado arrogante, una inmoralidad
arrogante; es decir, hacían alarde de eso ante el mundo.

Luego, ellos también negaban al Señor Jesucristo, es decir, quien es Él y lo que Él ha hecho
por nosotros. Y ahora, se nos dice algo más en cuanto a ellos, y se nos presenta otras formas de
identificación aquí en el versículo 8, leamos:

8
No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne,
rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores. (Jud. 8)

Judas nos presenta cuatro puntos de identificación para que lo notemos. Nuevamente, estos
son aquellos de los cuales debemos tener cuidado, estos hombres. Como él indica en el versículo
4, ellos se han introducido subrepticiamente, encubiertamente; es decir, han entrado por una
puerta lateral, y se deslizaron digamos, dentro de la iglesia, se presentaron bajo colores falsos.
Sus credenciales y sus credos no eran los mismos. Pretendían ser algo que en realidad no eran.

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Ahora, él los identifica un poco más aquí. Se nos dice aquí que ellos eran soñadores. Es
decir que viven en un mundo irreal, un mundo que no existe. Nosotros pensamos que los
liberales nunca han pasado por la realidad. Es como si fuera un romance. Parece algo bueno en
papel. Es bueno resolver todos los problemas pensando positivamente, por lo menos intentarlo.
Pero también existe mucho del pensar negativo. Y es necesario que aprendamos en el presente a
decir “no”, así como también a decir “si”. Necesitamos también reconocer que existen estos
soñadores y que ellos no quieren enfrentarse a la realidad. Ellos no hacen esto para nada.

Hace muchos años, apareció un artículo en una revista que quisiéramos compartir con usted,
aunque es algo bastante viejo ya, antiguo, quisiéramos presentarlo porque creemos que de aquí
podemos sacar algo de beneficio. Este artículo se titulaba “Una Promesa”, un artículo editorial y
decía lo siguiente: “La promesa de no tener parte en ninguna guerra ha sido hecha por muchos
clérigos protestantes. Entre ellos se encuentran algunos de los más sabios y de más influencia
que tenemos. Este grupo que realizó este pacto de paz, dice que la guerra no arregla ningún
asunto, que es algo fútil y suicida, y que es una negación de Dios y las enseñanzas de Cristo.
Asegura que la cadena del mal, que mantiene a la guerra, puede y debe ser quebrantada ahora”.
Luego, hace este comentario: “Esa es una doctrina noble; sin embargo, algunos eventos pueden
llevarnos a estar en desacuerdo con ellos. Cuando estos osados y sinceros hombres hablan desde
sus púlpitos y predican este rechazo a todas las guerras, debemos recordar que estos clérigos, por
su propia experiencia pasada, tienen el derecho a su creencia en una gran supresión del clero en
la democracia. Y la guerra y la paz nunca pueden justamente llegar a ser un instrumento de
norma, como lo ha sido bajo los dictadores”. Hasta aquí el artículo de la revista.

Ahora, ellos llaman aquí: “una doctrina noble”, a una doctrina con la cual no están de
acuerdo. Y amigo oyente, cuando algo así se lleva a cabo, su único producto es una mayor
dificultad y problemas. Esa forma de pensar y reuniones de protestas, lo único que hacen es
prolongar una guerra y provocar que muchas personas más sean muertas que de otro modo
estarían viviendo. Es decir que provoca el resultado opuesto del que ellos esperan.

Amigo oyente, eso no es darse cuenta de que nosotros vivimos en un mundo malo, y que la
realidad es algo que uno debe enfrentar. Es algo que uno no puede ignorar.
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Aun esas nuevas llantas para automóviles con bandas de acero tienen que pasar por los
caminos escabrosos, y algunas hasta se pinchan. Así es que, podemos notar que esos hombres
son soñadores. Están tratando con aquello que no es real. Es lindo que ellos puedan decir cosas
así, mientras el país tenga una fuerza naval, grande, mientras un país pueda tener bombas
atómicas, es bueno poder sentarse en un banco en la iglesia, y poder hacer declaraciones tan
osadas como estas. Pero eso no da resultado. Pensamos que hoy, si estos hombres estuvieran
vivos, así como también los nuevos que aparecen todos los días, nos imaginamos que ellos no se
arriesgarían a andar por las villas miserias, y otros lugares similares de noche, aunque hablen
muy osadamente durante el día. Se nos ha informado que una iglesia que se jactaba de cuánto
querían trabajar con los grupos de necesitados, cerraron dicha iglesia que estaba en esa zona
precisamente, y creemos nosotros que cometieron una gran equivocación al hacerlo.

Pues bien, estos hombres son soñadores, y por esa razón, han entrado a la iglesia, y han usado
la iglesia del Señor Jesucristo. Imagínese usted hacer esa declaración aquí de que el tener guerra
es negar las enseñanzas de Cristo. Él, precisamente declaró que el hombre fuerte se arma y cuida
su casa. Esa es la forma en que uno va a proteger lo suyo propio, estando armado. Y Él también
dijo que el rey que sale a la guerra, va a pensar en lo que sucede, y va a planear lo que va a hacer.
Él no dijo que era malo hacer eso. Él dijo que lo mejor que podía hacer ese rey, es planear lo que
haría, y si es inteligente, él va a calcular cómo va a llevar a cabo esa guerra. Amigo oyente, es
sencillamente un fracaso el enfrentarse a lo que el Señor Jesucristo ha dicho en realidad.

Usted y yo, amigo oyente, estamos viviendo en un mundo malo, y el Señor Jesucristo le dijo
a Sus discípulos cuando los envió, que ellos no deberían llevar nada con ellos, ni siquiera una
bolsa con dinero, sino que debían predicar. Pero, cuando regresaron y se preparaban ya para ir
hasta el fin de la tierra, Él dice: “Muy bien, ahora quiero decirles que ustedes deben llevar
consigo su bolsa de dinero, y también tienen que llevar todas esas tarjetas de crédito que tengan
para comprar comida y la gasolina, y todas las cosas que necesitan. Deben llevar las cosas con
ustedes, y también sería bueno que llevaran una espada. Ustedes necesitarán una espada para
protegerse”.

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Amigo oyente, ¡qué insensatez! Son soñadores los que hablan de esta manera. Parecería
algo bueno, y sería bueno poder decir que uno no quiere participar en las guerras; sin embargo,
amigo oyente, debemos enfrentar la realidad.

Usted puede apreciar que esto es un engaño. Es muy lindo poder predicar un domingo por la
mañana en una pequeña iglesia a los que están allí presentes, cuando no hay ninguna guerra, y
todo parece estar en paz, y es algo muy bueno de presentarlo entonces. Pero, repito, debemos
enfrentar la realidad.

Ahora, la segunda cosa en cuanto a estos hombres es que mancillan la carne. Notemos que
ellos mancillan la carne, es decir, que toman parte en una inmoralidad baja y anormal. Eso es lo
que él está comunicando aquí. Él ya hizo mención de las ciudades de Sodoma y Gomorra, en el
versículo anterior, y Dios juzgó a esas ciudades de Sodoma y Gomorra.

Y los ángeles también son una advertencia, porque ellos van a ser juzgados. Ellos están
prisioneros para pasar por el juicio, y Dios ni siquiera permitió que Su propio pueblo, aquellos
que Él había sacado de Egipto, entraran a la tierra prometida, debido a su incredulidad. Así es
que, estos son ejemplos para nosotros en el presente, y es bueno que reconozcamos el hecho de
que Dios juzgará esta nueva moralidad, aunque la podríamos llamar nueva inmoralidad. Amigo
oyente, en realidad no hay nada nuevo en cuanto a esto, porque podemos retroceder hasta la
época de Sodoma y Gomorra y allá encontramos eso, hasta los días de Noé. Luego él dice que
éstos rechazan la autoridad. Estos son aquellos que dicen que la pena de muerte debe
desaparecer; ellos son los que quieren salir con algo nuevo para dejar libre a todo el mundo, para
que puedan hacer las cosas como les plazca, según su propia manera. Y estamos viendo que eso
está ocurriendo ahora. La sociedad se ha resquebrajado como cáncer en lo político. Nosotros
pensábamos que éramos gente civilizada. Sin embargo, no somos otra cosa sino un grupo de
salvajes, por la forma en que se están llevando a cabo las cosas. Y es a causa de este asunto de
rechazar la autoridad; queremos que las leyes sean rechazadas. No queremos el divorcio. No
hay razón para tener esas leyes del divorcio. Ah, permitámosles nomás que dejen de vivir juntos,
y eso es todo. Y esto es algo que hoy quebranta la moralidad de cualquier nación, porque el
hogar es la base de cualquier pueblo.
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Luego, la cuarta cosa que se nos presenta aquí es que blasfeman de las potestades superiores.
O sea que, faltan al respeto a aquellos que son dignos de respeto. Protestan contra los que están
en autoridad. O sea que, protestan contra la policía por ejemplo, porque ellos representan la
autoridad, o atacan a aquellos que ocupan posiciones elevadas, como el presidente, el
gobernador, el alcalde, y a estas personas las hacen responsables por cualquier cosa que ocurra en
el estado, en el departamento o en la ciudad, ya sean responsables o no lo sean. ¿Por qué?
Porque existe mucho de esta falta de respeto a las autoridades. Debemos decir que algunas de
esas personas no son dignas de respeto, pero el cargo que ocupan demanda respeto, y Judas va a
presentarnos un ejemplo de esto.

Notemos nuevamente a estos apóstatas que han entrado a la iglesia. Han entrado, como
hemos dicho, por una puerta lateral. Son impíos. Y ellos convierten en libertinaje la gracia de
Dios. Ellos niegan al Señor Jesucristo, son soñadores, mancillan la carne, rechazan la
autoridad, y blasfeman de las potestades superiores. Estas son las cosas que caracterizan a estas
personas y son peligrosos por la forma en que han entrado.

Usted recuerda la historia de Troya, presentada por Homero. Los griegos habían sitiado por
10 años infructuosamente a la ciudad de Troya. Ulises, entonces, concibió la idea de construir un
gigantesco caballo de madera y colocar en su interior valerosos soldados griegos. El caballo fue
dejado junto a los muros de Troya y los griegos aparentaron embarcarse en sus naves y
abandonar el lugar. Intrigados por la curiosidad, los troyanos introdujeron el caballo en la ciudad
a pesar de los consejos de Laoconte, sacerdote del dios Neptuno. Por la noche, los soldados
abandonaron su escondrijo en el interior del caballo, y abrieron las puertas de la ciudad al ejército
griego que estaba al asecho. Los griegos entonces, arrasaron la ciudad y mataron a casi todos sus
pobladores. Lo que un ejército completo, no pudo hacer desde afuera, unos cuantos soldados
lograron hacerlo desde adentro. Y así ha sido tomada la iglesia por el liberalismo. En realidad,
la iglesia nunca ha sido perjudicada desde afuera. La persecución hizo que creciera muy
rápidamente. Pero hoy estamos contemplando la destrucción de la iglesia desde adentro, es algo
que está teniendo lugar dentro de la iglesia misma. El Señor Jesucristo fue traicionado por
alguien que formaba parte de Su grupo, no alguien de afuera, sino que alguien que era Suyo
propio le traicionó para con Su nación. Su nación le traicionó y le entregó a los romanos. Y los
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romanos le llevaron a la cruz. Así es como la iglesia está siendo traicionada en el presente.
¿Cómo? Son éstos que han entrado y están trabajando desde adentro. Podríamos decir, que son
como “termitas espirituales”. Dice aquí que éstos blasfeman de las potestades superiores.
Ahora, notemos lo que se nos dice el versículo 9 de esta epístola universal de San Judas:

9
Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el
cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo:
El Señor te reprenda (Jud. 9)

Para nosotros, amigo oyente, este es uno de los versículos más fuera de lo común en las
Escrituras. No vamos a entrar en detalle en lo que se dice aquí, pero, cuando lleguemos al libro
de Apocalipsis, vamos a analizar esto un poco más minuciosamente en cuanto a la creación de
Satanás, el cosmos de Satanás, el conflicto con Satanás, y la conclusión de su carrera. Vamos a
observar esto. Él era una criatura de Dios y, aparentemente, la criatura más alta o elevada que
Dios haya creado, y luego se encontró mal o malicia en él. Ahora, no piense que lo malo que se
encontró en él en ese entonces, era que él iba de un lugar a otro robando. El mal que se encontró
en él es que puso su propia voluntad contra la voluntad de Dios, y fue elevado, fue inflado por su
propio orgullo, y quiso ser independiente de Dios. Eso es lo que él trató de hacer, y pensó que él
podía destronar a Dios, y obtener parte de todo el universo. Y en lo que al mundo se refiere,
Dios le ha permitido que él continúe con su rebelión. Dios tiene un propósito elevado y santo en
él; pero esta criatura aún cree que podrá tomar una parte o un segmento del universo creado por
Dios, y mantenerlo bajo su poder. Y estamos seguros que él quiere que esta tierra sea suya.

Ahora, él no quería que Moisés fuera sepultado aquí, y la razón era que Moisés iba a ser
levantado para entrar a la tierra prometida. Usted recuerda que él apareció allá en el Monte de la
Transfiguración, junto con Elías. Así es que, cuando el ángel sepultó a Moisés allí, se nos dice
que hubo allí una contienda. El versículo 9 dice: pero cuando el arcángel Miguel contendía con
el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés. Y sigue: No se atrevió a proferir juicio de
maldición contra él. El arcángel Miguel no le maldijo. Él no le llamó por un montón de
nombres. Estamos seguros que a muchos de nosotros nos hubiera gustado hacer eso.
Hubiéramos estado dispuestos a hacerlo. Con mucho gusto le hubiéramos leído la ley del orden
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público. Pero Miguel no lo hizo. ¿Por qué? Porque Miguel es un arcángel. Y todo lo que él
dijo fue: El Señor te reprenda. Él no pronunció una larga diatriba de condenación. Él pudo
haberlo hecho, pero no lo hizo. ¿Por qué? Porque él tenía respeto por el cargo, por la posición
de Satanás. Él, o sea Satanás, había sido creado una criatura superior.

Y usted y yo, amigo oyente, necesitamos aprender esto. Hay muchos creyentes que no han
aprendido a tratar con Dios. Amigo oyente, usted y yo somos Sus criaturas, las criaturas de
Dios. Él es el Creador. ¿Qué derecho tiene usted y qué derecho tengo yo de cuestionar cualquier
cosa que Él haga? No quiero que me entienda mal, amigo oyente. Si usted piensa que yo, de una
manera “supuestamente piadosa” acepto todo lo que sucede en mi vida, pues, está equivocado.
Hay momentos en que quiero hablar, quiero contestarle a Él, especialmente cuando Él permite
que algo suceda en mi vida y yo quiero preguntarle: ¿por qué, por qué tuvo lugar esto y aquello y
lo otro? Quizá usted también haga lo mismo. Pero debemos reconocer que Dios es el Creador.
Y Él también es nuestro Redentor. Él también es aquel que nos ama. Nuestro Dios es un Dios
santo, altísimo, y Él es un Dios justo y recto y nunca se equivoca. Él nunca hace nada malo.
Todo lo que Él hace es correcto. Usted y yo podemos confiar en Él. Ahora, ¿hacemos esto?
¿Respetamos Su autoridad? ¿Respetamos Su persona?

Y, ¿qué en cuanto al Señor Jesucristo? Él va a decir en aquel día: Ustedes me llaman Señor,
Señor, pero no hacen las cosas que les he mandado. Cada uno hizo las cosas según era correcto
en sus propios ojos. Así fue la humanidad. Y ese es el cuadro del mundo. ¿Qué en cuanto a
usted, amigo oyente? ¿Qué en cuanto a mi hoy? ¡Qué lección la que podemos aprender aquí del
arcángel Miguel!

Bien, vamos a detenernos aquí por hoy y continuaremos Dios mediante en nuestro próximo
programa. Contamos desde ya con su siempre fiel sintonía. Mientras tanto, le sugerimos como
es nuestra costumbre, que lea el resto de esta epístola del Apóstol Judas, para estar al tanto de lo
que estudiaremos en nuestro próximo programa. Las notas y bosquejos que enviamos a nuestros
oyentes le serán de gran ayuda en el estudio de la Palabra de Dios. Si no las tiene u olvidó
pedirlas, hágalo al final de este programa. Cuando nos escriba, tenga muy en cuenta detallar con
toda claridad sus datos personales, es decir, su nombre y dirección completos y en orden. La
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provisión de estos datos nos permitirá enviarle con prontitud nuestro material de estudio sin que
haya pérdidas en el correo. Quedamos pues, amigo oyente, en espera de sus gratas noticias. Será
pues, hasta entonces, es nuestra oración ¡que la misericordia, paz y amor del Señor Jesucristo,
sean multiplicados en su vida!

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