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Programa:

Resiliencia en el ámbito
laboral.
No es cómo te caes, sino cómo te levantas.

Profesora:

Trinidad Yera Cuesta

Campus / Convocatoria:

Madrid / Abril 2019


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Índice.

1. El concepto de resiliencia aplicado al ámbito laboral.


2. Las personas resilientes favorecen a la empresa y al
clima laboral.
3. ¿Cómo ser resiliente en el trabajo?
4. Una de las competencias emocionales que más se
valora en los puestos de trabajo.
5. Gestión de la Resiliencia para mejorar el bienestar
laboral
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1. El concepto de resiliencia aplicado al ámbito laboral.

¿Sabías que, después de su primer trabajo discográfico, los productores


les aseguraron a los Beatles que no tenían futuro en la música;

que Walt Disney fue despedido de un diario por falta de imaginación y


buenas ideas,

y que Spielberg fue rechazado de hasta tres veces de la Escuela de Teatro


Cine y Televisión de la Universidad de Carolina del Sur?

En neurociencia, la resiliencia tiene que ver con la capacidad para afrontar


una situación adversa, superarla y salir fortalecido.

Resiliencia. Del ingl. resilience, y este der. del lat. resiliens, -entis, part.
pres. act. de resilīre 'saltar hacia atrás, rebotar', 'replegarse'.

1. f. Capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente


perturbador o un estado o situación adversos.

2. f. Capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar


su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había
estado sometido.

El término resiliencia se puso de moda hace diez años cuando la crisis


económica comenzó a azotar el país. Una persona resiliente tiene una
habilidad natural para aceptar la adversidad y saber gestionarla de forma
positiva.

Llevándola al terreno laboral, hace referencia a la habilidad que permite


estar preparado para aprovechar conflictos, debilidades y amenazas
como fuente de oportunidad y desarrollo, aprendiendo del proceso de
cambio.
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La resiliencia no es una característica que la gente tiene o no tiene.


Incluye conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y
desarrolladas por cualquier persona.

Además, es una habilidad fundamental a la hora de llevar a cabo nuestro


trabajo de la manera más productiva posible, sobre todo en épocas de
incertidumbre en las que salir fortalecido de las complejidades
dependerá, en gran medida, de cómo las gestionemos emocionalmente.

Es cierto que todos reaccionamos de forma diferente frente a las


adversidades. En nuestro entorno laboral, por ejemplo, siempre podemos
encontrar a ese compañero que, a pesar el conflicto o la situación adversa
que se le presente, acaba rápidamente aceptando las condiciones y
adaptándose a los cambios de forma natural, encontrando estrategias
propias para elaborar planes de acción que resuelvan las nuevas
situaciones a las que se enfrenta.

Esto quiere decir que, a diferencia de muchos que se quedan estancados,


elucubrando escenarios que no son y enredados en recuerdos negativos
durante mucho tiempo; otros, asumen actitudes positivas, superan los
obstáculos, sacan provecho de ellos e incluso, consiguen transformarse
en mejores versiones de sí mismos.

Como hemos mencionado, el ámbito laboral puede ser un lugar


estresante y que pueden generar altos niveles de negatividad y
frustración, por ejemplo: relaciones interpersonales conflictivas,
indefinición de responsabilidades, superposición de roles, plazos de
entrega de trabajo muy exigentes, tratos inadecuados, presión por
resultados, etc.

La pregunta es:

¿podemos cambiar la realidad; interferir en las incertidumbres que


vienen del entorno; hacer que nuestros compañeros de equipo
cambien su carácter, o hacer que el día tenga más horas?

Claramente NO.

Como siempre lo decimos, no podemos cambiar lo que está fuera.


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Efectivamente, la adversidad no la podemos cambiar, simplemente ES.


Lo que sí está en nuestra mano cambiar, y es dónde reside nuestra
libertad y nuestra fuerza, es en cambiar la creencia que tenemos sobre
ella, para transformar, reducir e incluso eliminar el malestar. Las cosas son
lo que pensamos sobre ellas.

Las emociones no surgen de los acontecimientos externos, sino de la


valoración que hacemos de los acontecimientos, de lo que pensamos
sobre ellos. En esta valoración tienen un peso fundamental las creencias,
ya que nuestra realidad la creamos a partir de lo que creemos que son las
cosas. Si creemos que nuestro trabajo no vale, seguramente no valdrá; si
creemos que nada de lo que hacemos sorprenderá, tampoco haremos
nada para sorprender.

2. Las personas resilientes favorecen a la empresa y al


clima laboral
El ser humano tiene una gran capacidad para superar situaciones difíciles.
Vivir no es otra cosa que levantarnos cada vez que nos caemos. Aprender
a canalizar las emociones es fundamental en un ambiente laboral
óptimo.

Adoptar una actitud realista conlleva interpretar los hechos de la manera


más objetiva y exacta posible, sin cometer errores de pensamiento como:

 EXAGERAR

 SACAR CONCLUSIONES PRECIPITADAS

 GENERALIZAR

La resiliencia no es sólo un concepto dentro de la psicología laboral, sino

una herramienta que otorga una ventaja competitiva a las personas.

La implantación de programas que promueven la resiliencia y manejo del


estrés entre los empleados es cada vez más común. Con esto buscan
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reducir las situaciones de estrés diario que se genera en la continuidad de


un trabajo y activar seis puntos esenciales en las relaciones laborales:

 Favorecer el contacto entre empleados de forma no conflictiva.


 Generar políticas comunes.
 Incentivar la buena relación y la cooperación entre los empleados.
 Fomentar el aprendizaje mutuo, generar empatía y apoyo entre los
trabajadores.
 Desarrollar la autoestima.
 Promover la participación de todos en la toma de decisiones.

3. ¿Cómo ser resiliente en el trabajo?


 Ser conscientes de nuestras emociones, sobre todo en los
momentos tensión. Si ignoramos los temores, jamás podremos tener
una actitud positiva frente a ellos.

 Controlar el estrés y la incertidumbre. Las personas resilientes


tienen una mayor capacidad para gestionar estos dos conceptos tan
habituales en el ámbito laboral. Aunque no siempre resulte fácil,
debemos tratar de que los sentimientos negativos no nos alteren en
exceso.

 Ser flexible con las opiniones de los demás. Si sabemos


adaptarnos a los cambios, aunque sean negativos habrá menos
posibilidades de pasarlo mal por ellos. Si se produce una novedad en el
trabajo pronto aparecerán las disputas y las opiniones. Ser capaz de
practicar la escucha activa nos evitará discusiones y malentendidos.

 Paciencia. El frenesí por obtener resultados a corto plazo hace que


muchas veces tomemos decisiones precipitadas. En el trabajo es el
peor enemigo. La paciencia y la capacidad de espera se deben poner
en práctica cuando las metas a medio o largo plazo prevalecen sobre
los deseos del momento. Controlar los impulsos es un éxito
garantizado en el trabajo en equipo.
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 Visualizar positivamente. Buscar incansablemente una alternativa


mejor. Una actitud activa, tenaz, constante y positiva enfocada a la
mejora, es una gran manera de aumentar la capacidad de resiliencia.

 Permitir que aflore el sentido del humor. El humor y la risa son


válvulas de escape que neutralizan los momentos de tensión y tiene
que ver, sobre todo, con la naturalización de las situaciones, por más
adversas que puedan parecer.

4. Una de las competencias emocionales que más se


valora en los puestos de trabajo.
En el entorno laboral cualidades como la creatividad, el trabajo en
equipo, el respeto, el sentido de la responsabilidad o la
paciencia siempre han estado bien consideradas. Sin embargo, existe
una competencia que de alguna manera agrupa a muchas de ellas y que
facilita unas mejores relaciones y un ambiente adecuado en la oficina:
la resiliencia. Este término, que hace referencia a la capacidad con la
que cuentan algunas personas para enfrentarse a situaciones
inesperadas o complicadas y, además, convertirlas en oportunidades de
cambio en positivo, ha sido uno de los más valorados en un prestigioso
estudio.

Una cualidad fundamental en situaciones de estrés


Los departamentos de recursos humanos y las agencias de
contratación encuentran en la resiliencia un valor diferencial. Según
apunta el experto Stefan Vanistendael, secretario general adjunto de
BICE (Bureau International Catholique de l’Enfance), esta competencia
está formada, a su vez, de otros dos factores. El primero de ellos es la
capacidad para resistir en una situación de gran presión y el segundo
hace referencia al valor para diseñar un comportamiento optimista y
práctico, y saber así adaptarse sin aparente dificultad. En definitiva, se
trata de transformar situaciones estresantes y desagradables en un
buen reto, del que llegará algo mejor, sin modificar el ambiente de
trabajo hacia uno más tenso. Evitar periodos largos con sentimientos
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como la frustación, el miedo, la rabia, la envidia, el enfado, la ansiedad o


el agobio ayuda, por ejemplo, a fomentar esta cualidad.
La resiliencia es necesaria tanto en puestos directivos como en cargos
ejecutivos dado que en todos se dan casos de convivencia y pueden
existir problemas de carácter psicosocial. Eso sí, en profesiones que
están en contacto directo con las personas y especialmente con una
necesidad de seguridad -como los médicos, los policías, los bomberos o
los militares- contar con esta cualidad resulta fundamental porque
las simples situaciones cotidianas no son como las del día a día de
cualquier otro trabajador.

5. Gestión de la Resiliencia para mejorar el bienestar


laboral
El cuidado del bienestar laboral está ganando cada vez más peso en las
compañías. Los líderes saben que los empleados felices están más
comprometidos con la empresa y mejoran sus niveles de productividad,
¿por qué no cuidar que sus empleados trabajen en entornos laborales
agradables, felices y buenos para su bienestar?

La resiliencia juega un papel importante a la hora de promover el


bienestar laboral. Las empresas que cultivan la resiliencia tienen una
ventaja competitiva muy fuerte en los momentos de incertidumbre o
cuando atraviesan dificultades.

El bienestar laboral se compone de varios factores clave, la resiliencia está


entre ellos. No todos los problemas de salud mental son evitables pero, si
en tu modelo de empresa incluyes estrategias que promuevan la
resiliencia, estarás contribuyendo a salvaguardar el bienestar y la salud
mental de tus empleados.

¿Y por qué es importante cuidar de la salud mental de tus empleados?


Estudios afirman que las empresas que se preocupan por el bienestar
psicológico de sus empleados son más productivas que aquellas que no lo
hacen.
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Padecer altos niveles de estrés incrementa la probabilidad de que un


empleado desarrolle el síndrome burnout, con el consiguiente cansancio
emocional, la pérdida de seguridad en sí mismo y la apatía.

El burnout provoca un aumento en las tasas de absentismo y reduce la


productividad. Absentismo y baja productividad, dos auténticos lastres
para la empresa que impactarán directamente en su línea de flotación.

La resiliencia no es una habilidad innata sino que es una capacidad que se


puede aprender y desarrollar. Se trata de adoptar ciertos pensamientos y
actitudes que, mantenidos en el tiempo, nos transforman en personas
más resilientes.

¿Cómo es una persona resiliente? Una persona capaz de gestionar sus


emociones y mantenerse equilibrada frente a una situación adversa.
Asimismo, este tipo de persona tiene una gran flexibilidad frente a los
cambios y no se viene abajo frente a una dificultad sino que la ve como
una oportunidad de mejora.

Si quieres nutrir tu resiliencia, afronta la realidad y no


pierdas tiempo quejándote, busca alternativas para
cambiar aquello que no te gusta.