Clochiatti Libro PDF
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Alejandro Clocchiatti
Márcio Catelan
1 de diciembre de 2016
ii
Índice general
Prefacio XIII
1. Radiación electromagnética 1
1.4. Problemas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
2. Transferencia radiativa 33
iii
iv ÍNDICE GENERAL
2.9. Aplicaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
2.10. Problemas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63
3. Radiación térmica 69
[Link]́ndices 303
ix
x ÍNDICE DE FIGURAS
6.17. Dependencia con la longitud de onda (factor Qλ ) para las partı́culas del pro-
blema 6.6. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 223
Prefacio
presentarlo de acuerdo a los contenidos programados. Dos, que no habı́a un texto apropiado
al nicho que ocupan los estudiantes de la Licenciatura en Astronomı́a de la PUC. Este libro
surge como respuesta a estas dos conclusiones. Por un lado significa un cambio en el temario
y por otro un cambio en el estilo de presentación.
parte de ellos están escritos en inglés. Aunque es deseable que los estudiantes se familiaricen
con la literatura técnica en este idioma desde un comienzo, probó ser un objetivo poco realista
forzar a los alumnos a usar textos en esta lengua, aún más en el caso de aquellos cuyo dominio
en inglés es limitado, considerando además el marco de estrés en que desarrollan sus primeros
semestres. En segundo lugar, el nivel y el estilo de presentación de los libros no era el más
apropiado para nuestros estudiantes.
En astrofı́sica, los textos existentes se dividen en dos grandes grupos. Por un lado los
que son usados a nivel de estudios de pregrado, que asumen que el estudiante no tiene una
formación sólida en fı́sica y cálculo, por lo que ignoran esta parte fundamental de la as-
trofı́sica y presentan los temas más básicos a nivel superficial o los desarrollan prácticamente
desde primeros principios. Por otro lado están los que han sido diseñados para estudios de
postgrado, que son muy especializados en áreas puntuales y asumen que los estudiantes han
completado su formación básica en fı́sica y matemáticas.
Ninguno de estos estilos de texto era apropiado para nuestro curso. El estudiante de
la Licenciatura en Astronomı́a de la PUC comienza el curso de Astrofı́sica General con
conocimientos de cálculo básico (aunque recién aprendidos), sabiendo resolver ecuaciones
diferenciales y habiendo completado su formación en fı́sica básica, incluyendo conocimientos
de Fı́sica Moderna, pero antes de haber tomado los cursos de fı́sica teórica clásica, mecánica
cuántica y mecánica estadı́stica. Por esto, resulta contraproducente presentar de manera
formal y rigurosa los contenidos de fı́sica que están en la raı́z de la mayor parte de los
problemas de Astrofı́sica. Serı́a conveniente haber tenido el curso de Mecánica Estadı́stica
para poder comprender con plenitud el factor de Boltzmann, o el peso estadı́stico del electrón
libre, haber cursado Mecánica Cuántica para entender a partir de primeros principios las
sutilezas involucradas en el cálculo de la sección eficaz de absorción para una cierta transición
atómica. Pero si esperamos a que los estudiantes completen su formación en todas las áreas de
El segundo semestre del año 2000, y luego de un año de experiencia, comenzamos con la
tarea de reformular los contenidos de los cursos principales de astrofı́sica de la licenciatura.
Astrofı́sica General pasó a constituirse básicamente en un curso sobre herramientas fı́sicas
de interpretación en astronomı́a, con ejemplos de aplicación fundamentalmente dirigidos a
El nivel de profundidad de este texto asume el conocimiento previo con que llegan los
estudiantes de la PUC al cuarto semestre de la carrera, y el estilo, los contenidos que es-
tudiarán posteriormente. Ası́, no se hace énfasis en el desarrollo riguroso de los resultados
fundamentales de mecánica estadı́stica y cuántica, por ejemplo, sino que se busca presen-
tarlos en el marco de problemas astrofı́sicos clásicos y reducir los elementos, que no serán
estudiados en detalle, a conceptos simples que puedan ser interpretados cualitativamente,
enfatizando los resultados especı́ficos que proporcionarán los cursos de fı́sica futuros. El ob-
jetivo de este estilo es no presentar de manera apresurada (y por tanto devaluada), temas
que los alumnos van a estudiar en los cursos de fı́sica teórica en los próximos dos o tres
semestres, sino hacer uso de los problemas de astrofı́sica para darles un contexto especı́fico
y motivar su estudio posterior. Es esperable que, gracias a esta presentación, los temas de
fı́sica básica que se estudian en los cursos al final de la carrera podrán serán ubicados en sus
respectivos escenarios astronómicos de manera natural por los mismos estudiantes.
Parte del estilo del libro es, también, el reconocimiento de que el texto está dirigido a
estudiantes de pregrado. Esto implica, fundamentalmente, que el profesor/texto debe “fil-
trar”, dentro de márgenes tolerables, la complejidad del sujeto de estudio, presentar solo la
parte más básica y simple de interpretar, e incorporar la falta de seguridad del estudiante
en el uso de herramientas de cálculo que han sido adquiridas recientemente. El estudiante
de pregrado tı́pico está poco acostumbrado a “jugar” con la relación realidad–modelo fı́sico,
llegan a comprender los contenidos con una cierta figura, tabla o párrafo, sino que algunos
comprenderán mejor con uno u otro de estos recursos. Por esto, si el lector se encuentra, en
cierta parte del texto, pensando “¡Pucha! Si esto ya lo habı́a dicho antes,” preste atención
nuevamente. Seguramente es algo que no habı́a sido dicho de la misma manera, y es posible
que las distintas formas traten de enfatizar distintos aspectos del mismo tema.
La insistencia en proseguir algunos desarrollos y aproximaciones en detalle también tiene
como objetivo familiarizar al estudiante con técnicas básicas y darle confianza para que se
aventure a sus propias indagaciones y juegos de interpretación en el marco de las teorı́as
simples, probadas y conocidas que se presentan en este texto. La insistencia con algunas
aproximaciones relativamente rústicas (como el paso entre las ecuaciones 6.19 y 6.20, que
sólo es aceptable para funciones de sensibilidad S correspondientes a filtros de banda angosta,
y llevarı́a al enojo a cualquier fotometrista cuidadoso) también tiene un objetivo didáctico.
El autor espera que aquellos licenciados que quieran realmente profundizar en las sutilezas y
ciendo uso de lápiz y papel. En esta época, para hacer astronomı́a profesional, es necesario el
uso de computadoras, lenguajes de programación de bajo nivel y herramientas de graficación.
Gran parte de los problemas y tareas que se presentan al final de los capı́tulos asumen que
los estudiantes tienen acceso a esta clase de recursos y algunos de ellos, incluso, requieren de
acceso a páginas web de catálogos o paquetes de software producidos por reconocidos espe-
cialistas en el mundo. Se espera que las tareas sirvan de motivación para que el estudiante se
familiarice con esta clase de herramientas, que son imprescindibles para el trabajo cotidiano
en astrofı́sica.
están sacadas del libro de Rybicki y Lightman. El cálculo del espectro de cuerpo negro,
sin embargo, ha sido condimentado con el tratamiento dado en el libro de Eisberg para
sintonizarlo un poco mejor a las posibilidades de nuestros estudiantes. El capı́tulo 4 también
sigue de cerca el texto de Rybicki y Lightman.
El Capı́tulo 5 es una aplicación seria al estudio del contı́nuo de una estrella tı́pica, ejem-
plificada por el Sol, y motivado por la búsqueda de una explicación para el oscurecimiento
al limbo observado. El nivel del tratamiento es parecido al de Carroll y Ostlie, pero la lı́nea
argumental toma elementos de otros textos, como el de Mihalas.
Los capı́tulos 6 y 7 extraen elementos de muchos textos e incorporan también una gran
cantidad de ideas y elementos que son creación de los autores. El objetivo del primero
de ellos es vincular los conceptos fundamentalmente teóricos vistos en los primeros cuatro
capı́tulos, con las cantidades que los astrónomos observamos y sobre las que basamos nuestra
interpretación de las estrellas (la mayor parte de los ejemplos y aplicaciones se refieren a la
astrofı́sica estelar). Una referencia de nivel similar es el libro de Kitchin y una de nivel mucho
más elevado es el texto de Golay. El capı́tulo 7 es una presentación desde el punto de vista
xviii
El capı́tulo 8 también incorpora ideas de muchos textos, aunque está basado fundamen-
talmente en el tratamiento de Mihalas. La idea de éste es, básicamente, construir la ley de
Saha. Enfatizamos la palabra construir, porque no se trata de una deducción de la misma a
partir de primeros principios, sino que se toman como hipótesis varios resultados de mecánica
cuántica y estadı́stica, se interpretan cualitativamente y se combinan para obtener la razón
de población entre distintos niveles de energı́a de diferentes iones. El objetivo es aprender a
usar la ley de Saha para interpretar espectros de lı́neas.
El capı́tulo 9, último del libro, intenta cerrar el cı́rculo que comenzamos en el 2 cuando
introdujimos los conceptos de coeficientes de emisión y absorción de radiación de manera
fenomenológica. La idea aquı́, tomada de Rybicki y Lightman, es vincular estos coeficientes
con propiedades más básicas de los átomos, como su sección eficaz de absorción, y a ésta con
la probabilidad de transición entre niveles de energı́a. De esta manera se busca eliminar una
de las tensiones de disconformidad que manifestaron muchos estudiantes frente a una teorı́a
fenomenológica, como la de transferencia de radiación presentada al principio del texto. Esta
parte del libro busca conectar la transferencia radiativa con la fı́sica más básica que se estudia
en otros cursos, pero evitando bajar los peldaños de complejidad que son necesarios para
calcular propiedades atómicas fundamentales, como la probabilidad de transición entre dos
niveles de energı́a. En este curso tomamos estos números como propiedades básicas de los
átomos, al igual que la carga, la masa, o los propios niveles de energı́a. En cursos posteriores
del pregrado el estudiante descubrirá como calcular algunas de estas propiedades básicas,
mas otras deberán esperar a cursos de postgrado, o, incluso, a nuevas teorı́as de la fı́sica.
xix
Bibliografı́a de Referencia:
J. Kaler, Stars and their spectra: An introduction to the spectral sequence , (Cambridge
University: UK), 1989, Chapters 3–11.
G.B. Rybicki & A.P. Lightman, Radiative Processes in Astrophysics, (Wiley & Sons: USA),
1978.
xx
Capı́tulo 1
del espectro electromagnético son arbitrarios y no muy precisamente definidos. Una división
tı́pica se muestra en la figura 1.1.
El estudio y comprensión final unificada de las distintas manifestaciones del campo ra-
diativo fue una de las epopeyas más ricas de la historia de la fı́sica, y se estudia en varios
cursos de la Licenciatura en Astronomı́a. Una de las discusiones más largas en la historia del
desarrollo de la teorı́a de la luz fue la relativa a su naturaleza básica. Dos modelos compi-
tieron por la primacı́a: la luz como onda o como corpúsculos o partı́culas. Los experimentos
de difracción e interferencia que se hicieron en los siglos XVIII y XIX favorecieron el modelo
de la luz como onda y dejaron de lado el de partı́culas. Sin embargo, la nueva fı́sica que
se desarrolló a principios del siglo XX rescató el carácter corpuscular de la luz y dio base
1
2 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
Rayos X
Radio Infrarrojo
TV
(Rojo) Luz Visible (Violeta)
Microondas UV
Rayos γ
8 10 12 14 16 18 20 22
10 10 10 10 10 10 10 10
Frecuencia en Hertz
Figura 1.1: Regiones del espectro electromagnético.
de tamaño de los instrumentos con los que la analizamos o, más en general, de los sistemas
con que interactúa, es comparable con su longitud de onda, como en los experimentos de
difracción e interferencia. El modelo más simple que captura la fenomenologı́a ondulatoria
de la luz, es el de una onda transversal plana. La radiación de longitud de onda λ está com-
puesta por un campo eléctrico y un campo magnético perpendiculares entre sı́ que, en el
vacı́o, se propagan con velocidad v = c. Si el sentido de propagación es a lo largo del eje x
(vector unitario ı̂), la velocidad de propagación es v, y las ondas tienen longitud λ, podemos
1.1. DESCRIPCIONES DEL CAMPO RADIATIVO 3
~ 2π
Eλ = Eλ,0 sin (x − vt) ̂ ≡ Eλ,y , (1.1)
λ
~λ = Hλ,0 sin 2π
H (x − vt) k̂ ≡ Hλ,z , . (1.2)
λ
Figura 1.2: Representación esquemática de la onda electromagnética dada por las ecua-
ciones 1.1 y 1.2. En la figura se ha graficado el vector E~λ , y el vector inducción magnética
B~λ . Este último es paralelo al vector campo magnético, y está definido por B~λ = µ0 H ~λ ,
donde µ0 es la permeabilidad magnética del medio. Por claridad gráfica, los ejes y y z no
se han dibujado a escala (|B~λ | y |E~λ | son en realidad aproximadamente iguales).
aparecen naturalmente como una elegante solución a las Ecuaciones de Maxwell.1 Puede
mostrarse que los vectores E~λ,0 , H~λ,0 e ı̂ forman una trı́ada ortonormal, con
o bien
También, como para cualquier onda armónica, tendremos las siguientes relaciones
c
ν= , (1.6)
λ
k es el número de onda (no confundir con k̂, el vector unitario en la dirección del eje z), y
ω = 2πν, (1.8)
ω es la frecuencia angular.
Las definiciones anteriores nos permiten escribir las ecuaciones 1.1 y 1.2 como,
1
En la Licenciatura en Astronomı́a de la PUC estas ecuaciones se estudian en varios cursos, comenzando
por el tercer curso de Fı́sica General.
1.1. DESCRIPCIONES DEL CAMPO RADIATIVO 5
y
~ ν (x, t) = H0,ν sin(kx − ωt) k̂.
H (1.10)
~k = 2π
n̂, (1.11)
λ
que facilita la descripción de los campos cuando éstos se propagan en direcciones arbitrarias
n̂, no paralelas a alguno de los ejes. En estos casos, el argumento de propagación se escribe
Al igual que las ondas mecánicas, la luz transporta energı́a y momentum. La intensidad
de la onda será, como para cualquier onda, proporcional al cuadrado de la amplitud. El valor
medio temporal de la intensidad, que es una medida de la energı́a por unidad de tiempo que
2 2
la onda transporta, será entonces proporcional a la suma de E0,ν y H0,ν .
En las ecuaciones 1.9 y 1.10 hemos cambiado el nombre de la amplitud de los campos
eléctrico y magnético de E~ y H
~ a E~ν y H
~ ν , para enfatizar el hecho de que la amplitud
éstos transportan en cada frecuencia. Ésto, que como dijimos antes resultará proporcional a
2 2
la suma de E0,ν y H0,ν , es lo que se conoce como el espectro del campo radiativo.
Como partı́culas, los fotones son bien peculiares. Una de sus caracterı́sticas principales
es que no poseen masa: Son partı́culas sin masa. Pese a eso, pueden transportar energı́a y
momentum, aunque no son válidas para ellos las relaciones usuales entre momentum, masa
y velocidad, o energı́a, masa y velocidad. Independiente de su energı́a o momentum, todos
los fotones se mueven con la misma velocidad: la velocidad de la luz.
Desde el punto de vista simplificador, que tomaremos en este curso, los fotones serán
partı́culas que se mueven con la velocidad de la luz, c en el vacı́o, y que portan energı́a y
momentum. La cantidad de energı́a y momentum que lleva un fotón está relacionada con su
frecuencia, y la frecuencia de un fotón es la misma que la del campo de radiación asociado.
Un fotón de frecuencia ν, tiene asociada, o lleva consigo, una energı́a E(ν) dada por
hc
E(ν) = hν = = E(λ), (1.13)
λ
E(ν) hν h
p(ν) = = = = p(λ). (1.14)
c c λ
Estas relaciones, que acá damos como postulados, se estudian con más detalle en el curso
de Mecánica Cuántica (aunque, como los estudiantes descubrirán con cierta perplejidad,
pese a que la Mecánica Cuántica presenta las relaciones anteriores con mucha más elegancia
matemática, en última instancia seguirán siendo postulados).
Cuando la escala de tamaño del sistema fı́sico que interactúa con la radiación es mucho
mayor que su longitud de onda, la luz no mostrará ni el comportamiento corpuscular ni el
ondulatorio. Estaremos en el lı́mite en el cual los fenómenos de difracción e interferencia
1.2. FORMULACIÓN MACROSCÓPICA: RAYOS DE LUZ 7
dA
n normal
Figura 1.3: Construcción gráfica para la definición del flujo F de un campo radiativo
general, con rayos de múltiples direcciones, a través de una superficie dA.
si estuviera compuesta por rayos. Para ello, debemos formalizar varios conceptos, que nos
permitirán finalmente describir un rayo de luz individual, estudiar cómo se propaga y cómo
varı́an sus propiedades cuando interactúa con la materia.
8 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
Uno de los conceptos más elementales que podemos formalizar es el de flujo de energı́a
que viaja en el campo de radiación. En una región del espacio donde existe un campo
radiativo, ubicamos un elemento diferencial de área dA y medimos la cantidad de energı́a
diferencial neta, dEA , que pasa por dA durante un cierto intervalo de tiempo dt (ver Figura
1.3). La dirección normal a la superficie dA será denotada también por ~n. Intuitivamente
resulta evidente que si duplicamos el tamaño del área dA, duplicaremos la cantidad de
energı́a diferencial que recogemos, y que si duplicamos el tiempo dt sobre el cual tomamos
la medición también duplicaremos dEA . La constante de proporcionalidad en esta operación
será el flujo de energı́a neto del campo radiativo, F , el cual queda definido por
El campo radiativo, con el que ilustramos esta definición, está formado por radiación que
viaja en todas las direcciones que atraviesan dA, las cuales, en el caso ejemplificado en la
figura 1.3, son muy diversas, aunque todas se dirigen en general de izquierda a derecha.
Podrı́amos tener un campo radiativo muy distinto del anterior, donde todos los rayos fueran
paralelos (ver figura 1.4), y pese a esto tener el mismo flujo radiativo atravesando el área
dA. En general, deberı́amos considerar en F a los rayos que viajan en todas las direcciones,
lo que podrı́a llevarnos a la situación en que F fuera nulo, incluso con campos radiativos no
nulos atravesando el área dA. El caso de la figura 1.4 muestra que, además de depender de
propiedades intrı́nsecas del campo radiativo, el flujo F de energı́a que atraviesa el área dA
dependerá de la orientación del elemento de área (ángulo de inclinación entre la normal ~n y la
dirección de los rayos). Si éstos fueran perpendiculares a ~n, dEA serı́a cero independiente del
tamaño de dA y de la duración del tiempo dt que nos tomáramos para hacer las mediciones.
De acuerdo con la ecuación 1.15 esto quiere decir que F también deberı́a ser cero en este
caso.
Estos comentarios sirven para ilustrar la clase de problemas que las definiciones bási-
1.2. FORMULACIÓN MACROSCÓPICA: RAYOS DE LUZ 9
dA
normal
Figura 1.4: Construcción para el cálculo del flujo F de un campo radiativo con rayos
paralelos entre sı́ a través de una superficie dA.
cas para una teorı́a de rayos de luz debe resolver. El flujo neto F describe una propiedad
importante del campo de radiación, y es fácil de entender. Pero vamos a necesitar bajar
conceptualmente un peldaño más y definir caracterı́sticas más básicas, para poder diferen-
ciar entre los casos dibujados en las figuras 1.3 y 1.4 (y tantos otros diferentes que podrı́an
dibujarse), si queremos caracterizar apropiadamente los campos radiativos utilizando rayos.
r1 , por unidad de tiempo, se podrá escribir como E1 = 4πr12 F (r1 ). Si encerramos a su vez la
esfera de radio r1 por una mayor de radio r, por consideraciones análogas podremos escribir
2
Esta hipótesis es generalizada a un emisor finito (esférico en el Problema 1.2.)
10 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
E = 4πr 2 F (r). Puesto que entre las dos esferas no hay ni fuentes adicionales ni sumideros de
energı́a (habı́amos supuesto que el emisor puntual estaba en el vacı́o), tendremos la misma
cantidad de energı́a por unidad de tiempo atravesando cada una de las esferas, es decir
E1 = E. Esto nos lleva a escribir
r12 C
F (r) = F (r1 ) 2
= 2, (1.16)
r r
que es la ley del inverso del cuadrado de la distancia para el flujo radiativo causado por un
emisor isotrópico.
La energı́a total emitida por una estrella por unidad de tiempo, en todas las direcciones
y en todas las longitudes de onda, es llamada luminosidad y suele designarse con la letra L.
Como el flujo es la cantidad total de energı́a por unidad de área y de tiempo, en la superficie
de una estrella de radio Rs que emite energı́a de manera isotrópica, la siguiente relación
Esta es, una vez más, la ley del cuadrado de la distancia llevada ahora al lı́mite de la distancia
mı́nima a la que podemos llegar de una estrella (y estar todavı́a fuera de la misma). Para el
caso del Sol, L⊙ = 3,84 × 1033 ergios s−1 , R⊙ = 6,96 × 1010 cm y resulta F (Rs ) = 6,41 × 1010
ergios s−1 cm−2 .
La cantidad F que definimos y utilizamos antes tiene las unidades de energı́a por unidad
de tiempo y unidad de área, tı́picas de flujo de energı́a ([F ] = erg cm−2 s−1 ). Asimismo,
el flujo F puede ser interpretado como la suma de contribuciones diferenciales de todas las
1.2. FORMULACIÓN MACROSCÓPICA: RAYOS DE LUZ 11
∂F
dF (ν) = dν ≡ Fν dν. (1.18)
∂ν
La cantidad Fν definida por la ecuación anterior, cuyas unidades serán [Fν ] = erg cm−2
s−1 Hz−1 , será llamada flujo monocromático, aunque en algunos textos es llamada “densidad
de flujo.”
En este caso, las unidades de Fλ serán [Fλ ] = erg cm−2 s−1 Å−1 . Puesto que la energı́a
dF (ν) = dF (λ = c/ν) no puede depender de la formulación que se esté utilizando, debe
valer, en valor absoluto,
|Fν dν| = |Fλ dλ| , (1.20)
o bien
dν c
Fλ = Fν = Fν 2 . (1.21)
dλ λ
El flujo es una medida de la energı́a neta que llevan todos los rayos que pasan por una
superficie diferencial de análisis arbitaria. Cuando medimos el flujo consideramos todos los
12 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
rayos que pasan, independiente del ángulo que tengan con la superficie. Este ángulo define
la dirección (relativa a la superficie) en la que la energı́a es transportada.
La descripción más detallada que necesitamos es la de la energı́a que lleva cada rayo
individual que contribuye al flujo. Formalmente, requerimos que el flujo aparezca como la
suma del flujo individual que lleva cada rayo que atraviesa la superficie, en cualquier direc-
ción. En el lı́mite diferencial, el flujo se calculará como una integral sobre todos los rayos y,
por lo tanto, los mismos rayos deberán ser entes diferenciales. Resulta conveniente tomar,
como elemento básico del campo de radiación en el lı́mite de la teorı́a de rayos, no uno, sino
un conjunto diferencial de rayos que se apartan diferencialmente poco del que nos interesa
describir.
rayo
dA
n
normal
dΩ
Para estos fines, consideremos la energı́a que se mueve en un campo radiativo en la direc-
ción horizontal, de izquierda a derecha, y aislemos los rayos que se apartan diferencialmente
poco de esta dirección. El rayo identificado por nombre en la figura 1.5 es uno de ellos. De-
finiremos el conjunto de rayos de interés tomando un área dA normal a la horizontal, cuya
dirección describiremos por el vector normal ~n, y considerando todos los rayos que atraviesan
dA, tales que sus direcciones queden dentro del ángulo sólido dΩ tomado en torno a ~n (ver
figura 1.5).
Sea dE(ν) la energı́a que atraviesa dA en un cierto intervalo de tiempo dt, en un entorno
1.2. FORMULACIÓN MACROSCÓPICA: RAYOS DE LUZ 13
de frecuencia dν, y en las direcciones contenidas en torno a dΩ. Siguiendo la misma clase
de razonamiento que nos llevó a la ecuación 1.15, pero ampliado ahora a los diferenciales de
frecuencia y de ángulo sólido, concluimos que esta energı́a deberá ser proporcional a dA, dt,
dΩ y dν. Escribimos entonces,
Iν es la cantidad de energı́a que viaja en una cierta dirección, por unidad de área, unidad
de tiempo, unidad de frecuencia (o de longitud de onda) y unidad de ángulo sólido. Para un
campo radiativo general, será una cantidad que dependerá de la posición x, y, z en el espacio,
rayo
dA
normal n
dΩ
La figura 1.5, y otras similares que aparecerán más adelante, podrı́an llevar a confusión
14 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
si el lector las interpretara muy rigurosamente, sin ponderar que tanto el dA como el dΩ son
cantidades diferenciales (por lo que sus dimensiones son de la misma escala de tamaño que los
puntos que se usan para dibujar las lı́neas). Los rayos se trazan pasando por el centro de dA
y orientados cerca del centro de dΩ, el cual, a su vez, se dibuja saliendo del centro de dA. En
claro.
Z ∞ Z ∞
I= Iν dν = Iλ dλ. (1.23)
0 0
Esta última ecuación arroja una luz diferente sobre las ecuaciones 1.20 y 1.21, y permite
R
Iν dΩ 1
Z
4π
Jν = R = Iν dΩ. (1.24)
4π
dΩ 4π 4π
Jν = Iν . (1.26)
Nos preguntamos cómo varı́a la intensidad especı́fica Iν a lo largo de un rayo de luz que
se propaga en el espacio vacı́o. Para estudiar el problema, dibujamos dos áreas, dA1 y dA2 ,
ambas perpendiculares a la dirección del rayo (figura 1.7). Las áreas están separadas por una
distancia R, el área dA2 subtiende un ángulo sólido dΩ1 cuando es vista desde dA1 , en tanto
que el área dA1 subtiende un ángulo sólido dΩ2 cuando es vista desde dA2 . Es decir
dA2
dΩ1 = , (1.27)
R2
y
dA1
dΩ2 = . (1.28)
R2
Consideremos todos los rayos de frecuencia ν1 que pasan por dA1 , y que pasarán luego por
16 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
Pero también se puede describir la radiación de frecuencia ν2 que pasa por dA2 , proveniente
de dA1 , de la siguiente forma:
dA2 dA1
Iν1 dA1 dt 2
dν = Iν2 dA2 dt 2 dν. (1.31)
R R
Simplificando, tendremos
Iν1 = Iν2 . (1.32)
1.2. FORMULACIÓN MACROSCÓPICA: RAYOS DE LUZ 17
dIν
= 0. (1.33)
ds
Este importante resultado puede parecer matemáticamente correcto, pero anti intuitivo
desde el punto de vista fı́sico. Sin embargo, es consistente con las interpretaciones ondulatoria
y corpuscular de la luz. En efecto, un fotón viajando por el espacio vacı́o no pierde ni energı́a
ni impulso. Lo mismo sucede con la energı́a y el impulso asociados a una onda plana que se
mueve en un medio completamente elástico, donde todas las fuerzas son conservativas, que
constantemente, la densidad de energı́a radiativa se refiere a energı́a que fluye a través del
espacio. En la definición de uν resulta útil considerar en primer lugar una cantidad más
básica, la densidad de energı́a radiativa en el ángulo sólido uν (Ω). Ésta es la cantidad de
energı́a por unidad de frecuencia, por unidad de volumen, que viaja en un cono de ángulo
sólido dΩ, en torno a una cierta dirección de interés. Usando uν (Ω), podemos escribir la
energı́a encerrada en un diferencial de volumen dV que viaja dentro de un dΩ en torno a la
dirección de interés como
dE(ν) = uν (Ω)dV dΩdν. (1.34)
Pensemos ahora en dV como si fuera una “trampa” por donde los rayos luminosos son
forzados a pasar. Consideremos un volumen cilı́ndrico en torno a la dirección de interés,
18 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
como se exhibe en la figura 1.8. El cilindro tiene una sección dA y un largo ds. Consideremos
la radiación que entra en el cilindro en un cierto momento y que lo abandona un cierto dt
después. Antes de salir del cilindro habrá recorrido una distancia ds = cdt, lo que hace que
dV = dAcdt. Por lo tanto, podemos escribir
dA dA
normal
dΩ
ds = c dt
Esta cantidad de energı́a es exactamente la misma que pasó en dt por el área dA, dentro del
cono dΩ y en el intervalo de frecuencias dν. La otra forma que conocemos de escribir esta
energı́a está dada por la definición de intensidad especı́fica (ecuación 1.22). Podemos igualar
las ecuaciones 1.22 y 1.35, y ası́ obtener
Iν
uν (Ω) = . (1.36)
c
Notemos que las unidades de uν (Ω) son [uν (Ω)] = erg cm−3 Hz−1 esterradián−1 . La depen-
dencia con el intervalo temporal de Iν , y por lo tanto las unidades de s−1 , han desaparecido.
1
Z Z
uν = uν (Ω) dΩ = Iν dΩ. (1.37)
4π c 4π
4π
uν = Jν . (1.38)
c
campo tendrá un espectro de frecuencias, y cada una de ellas tendrá su propia cantidad de
energı́a por unidad de volumen. La densidad de energı́a total del campo radiativo estará dada
por la suma de todas ellas, que obtenemos integrando sobre todo el espectro:
∞ ∞
4π 4π
Z Z
u= uν dν = Jν dν = J, (1.39)
0 c 0 c
donde J denota la intensidad especı́fica media integrada sobre todas las frecuencias.
4π
uν = Iν , (1.40)
c
y
4π
u= I. (1.41)
c
energı́a que pasa por un área elemental de análisis, dA, incluso si el elemento dA no estuviera
orientado perpendicularmente a la dirección de propagación del rayo (que es la costrucción
que utilizamos para definir Iν en la figura 1.5 y la ecuación 1.22). En la figura 1.9 se muestra
20 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
el caso más general, en que la normal a dA y el rayo forman un ángulo θ. El área que recoge
una cantidad de energı́a Iν por unidad de tiempo, unidad de frecuencia y unidad de ángulo
sólido (la energı́a dada por la ecuación 1.22) es, en este caso, la proyección de dA en la
dirección perpendicular al rayo. Esta área proyectada es dA cos θ. Por lo tanto, la cantidad
de energı́a que atraviesa dA en un intervalo de tiempo dt, en el cono de ángulo sólido dΩ, y
el intervalo de frecuencias dν, proveniente del rayo que forma un ángulo θ con la normal a
dA, será
dE(ν) = Iν dA cos θ dν dt dΩ = dFν dA dν dt, (1.42)
El significado de la última igualdad es el que sigue. dE(ν) tiene unidades de energı́a. Como Iν
tiene unidades de energı́a por unidad de área, de frecuencia, de tiempo y de ángulo sólido, la
podemos interpretar como el producto de un diferencial de flujo monocromático por dA dν dt,
si incluimos en la definición de éste último, los factores de proyección con el ángulo θ que el
rayo forma con la normal y su divergencia dentro del ángulo sólido. El diferencial de flujo
Z
Fν = Iν cos θ dΩ. (1.44)
4π
Integrando este flujo monocromático sobre todas las frecuencias, obtendremos el flujo total
Las ecuaciones 1.44 y 1.45 son las generalizaciones de las ecuaciones 1.15, 1.18 y 1.19, que
habı́amos obtenido de forma más intuitiva. Lo que hemos conseguido ahora es referir el flujo
radiativo y el flujo radiativo monocromático a una propiedad más básica del campo radiativo,
su intensidad especı́fica Iν , la que siempre se mide en la dirección del rayo.
El flujo monocromático en un punto y una dirección dados (figura 1.9 y ecuación 1.44),
se calcula a partir de la proyección de la intensidad especı́fica en esa dirección, integrándola
sobre todo el ángulo sólido para sumar las intensidades especı́ficas que viajan en todas las
direcciones posibles. Para una fuente de radiación dada, ubicada a una cierta distancia del
simple, que para el caso de un emisor isotrópico puntual el flujo decrece con el cuadrado de la
distancia. Veremos más adelante que esta dependencia aparece también para ciertos emisores
no puntuales, aunque, en general, la dependencia del flujo con la distancia depende de las
22 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
Z Z
Fν = Iν cos θ dΩ = Iν cos θ dΩ, (1.46)
Ω 4π
y
Z 2π Z π Z 2π Z π
Fν = Iν cos θ sin θ dθ dφ = Iν dφ cos θ sin θ dθ = 0 (1.47)
0 0 0 0
momentum como la energı́a tienen sus unidades usuales. El momentum p(ν) es una canti-
dad vectorial y su dirección es la dirección de propagación del rayo considerado. En caso de
que tengamos un flujo de energı́a, o un flujo monocromático, como el dado por la ecuación
1.42, tendremos asociado un flujo de momentum en la dirección de la intensidad especı́fica
Iν . Basándonos en las ecuaciones 1.14 y 1.42, podemos definir un flujo de momentum mono-
cromático que viaja en la dirección que forma un ángulo θ con la normal, al cual denoratemos
con Πν , y cuyas unidades serán las de momentum por unidad de frecuencia (por esto llamado
1.2. FORMULACIÓN MACROSCÓPICA: RAYOS DE LUZ 23
dE(ν) dFν ~ ν dν dA dt
d~p(ν) = ŝ = ŝ dν dA dt = dΠ (1.48)
c c
~ν = Iν
dΠ ŝ cos θ dΩ. (1.49)
c
Newton), y que momentum por unidad de tiempo por unidad de área (flujo de momentum)
es entonces una presión. En unidades, tendremos
momentum 1 fuerza 1 1
= = presión . (1.50)
(tiempo) (área) Hz área Hz Hz
momentum Πν , cuyo diferencial está dado por la ecuación 1.49, está alineado con la dirección
del rayo (dada por ŝ). Por lo tanto, la presión asociada será la que medirı́amos sobre un área
diferencial perpendicular a ŝ.
Iν
dPν = cos2 θ dΩ, (1.52)
c
1
Z
Pν = Iν cos2 θ dΩ. (1.53)
c 4π
Notemos, una vez más, las unidades de la ecuación anterior, [Pν ] = dina cm−2 Hz−1 . La
presión que hace el campo radiativo completo, con todas sus frecuencias, sobre el elemento
dA, se obtendrá integrando la presión monocromática Pν sobre el diferencial de frecuencia:
Z ∞
P = Pν d ν . (1.54)
0
Es importante repasar los motivos por los cuales la ecuación 1.53 lleva el factor cos2 θ. El
primero de estos cosenos aparece en la ecuación 1.49, y proviene directamente de la definición
de Fν (revisar ecuaciones 1.43 y 1.44), en la cual aparecı́a porque la energı́a que pasa por
el área dA, si ésta está inclinada con relación al rayo de luz, es menor que la que pasarı́a si
dA fuera perpendicular al rayo. Es decir, uno de los cos θ proviene de proyectar el dA en la
dirección del rayo para calibrar la energı́a y obtener el módulo correcto del momentum en la
dirección del rayo ŝ. El otro aparece en la ecuación 1.51, y proviene de proyectar el vector
~ ν en la dirección perpendicular al área dA para obtener el momentum que se transporta
Π
perpendicularmente a la misma, ya que esto es lo que se necesita para calcular la presión de
radiación sobre dA. Es importante que el lector comprenda el rol diferente de cada uno de
1.2. FORMULACIÓN MACROSCÓPICA: RAYOS DE LUZ 25
estos cosenos, porque una revisión rápida podrı́a llevar a pensar que una de las proyecciones
deberı́a cancelar a la otra.
También es importante notar la similaridad de las ecuaciones 1.24, 1.44 y 1.53. En las tres
Z
Mnν = Iν cosn θ dΩ (1.55)
4π
Iν
Z
Pν = cos2 θ dΩ, (1.56)
c 4π
o bien
2π π
Iν
Z Z
Pν = dφ cos2 θ sin θ dθ. (1.57)
c 0 0
Como
1
Z
cos2 θ sin θ dθ = − cos3 θ, (1.58)
3
se obtiene
4π
Pν = Iν . (1.59)
3c
Al igual que la intensidad especı́fica media de un campo radiativo isotrópico (ver ecuación
de la intensidad especı́fica de un campo radiativo isotrópico serán nulos, en tanto que los de
orden par no van a serlo. Aunque la razón matemática sea simple de entender, es interesante
plantearse la pregunta: ¿Coḿo es posible que la fuerza total de la radiación sobre un elemento
de área sea nula pero no la presión, cuando esta última es la fuerza por unidad de área?
Finalmente, podemos escribir la presión de radiación total para el campo radiativo isotrópi-
co integrando la presión de radiación monocromática sobre todo el espectro:
∞
4π
Z
Prad = Iν dν. (1.60)
3c 0
4π u
Prad = J= . (1.61)
3c 3
Todas las formulaciones descriptivas del campo electromagnético tienen que ser consis-
tentes en la predicción de los observables comunes, y esto nos permite establecer relaciones
entre las distintas cantidades que usamos en ellas. La que nos interesa establecer aquı́ es la
relación entre la descripción electromagnética clásica y la del lı́mite de la óptica geométrica.
La ecuación anterior nos dará el flujo instantáneo del campo de radiación, por lo que ne-
cesitamos considerar el promedio en un perı́odo de la onda para poder comparar con las
cantidades de la formulación macroscópica. El promedio del seno cuadrado sobre un perı́odo
es 1/2, por lo que tendremos
~ = c E0,ν H0,ν ı̂,
S (1.64)
8π
c 2
S= E . (1.65)
8π 0,ν
En general, el flujo de energı́a en una dirección definida puede ser escrito como una densidad
Esto deja en claro que, para que la formulación macroscópica sea equivalente a la formulación
electromagnética clásica, tendremos que asociar a la intensidad especı́fica que definimos con
la ecuación 1.22 con el cuadrado del campo eléctrico que define el módulo del vector de
Poynting.
28 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
1.4. Problemas
Problema 1.1 Considere una cavidad de paredes planas y perfectamente reflectantes que
contiene un campo de radiación isotrópico. Calcule la fuerza por unidad de área que la
radiación hace contra una de las paredes y muestre que es igual a la dada por la ecuación
1.61.
Problema 1.2 Sea un cuerpo esférico de radio R que emite radiación desde su superficie con
intensidad especı́fica Iν . La emisión es isotrópica. Considere un punto P situado a distancia
Iν
R θ
P
θc
d
Figura 1.10: Esquema de un emisor esférico que irradia una intensidad especı́fica
isotrópica. El observador en el punto P verá una intensidad especı́fica Iν si su lı́nea
de visión toca a la esfera de radio R, independientemente del ángulo θ, e Iν = 0 si no la
toca.
Utilice el resultado de (c) para mostrar que el flujo de radiación de una superficie que emite
Problema 1.3 Calcule el flujo monocromático Fν que mide un observador situado a una dis-
tancia d de una superficie plana infinita que emite isotrópicamente una intensidad especı́fica
Iν , con
Bν para 0 < θ < π/2
Iν =
0
para π/2 < θ < π
Problema 1.4 Una placa redonda de superficie A = πR2 , está orientada paralela a un plano
fijo y se mueve a lo largo de un eje x (ver figura). Un observador, situado en P a distancia
perpendicular r del eje, y del plano, mide el flujo radiativo que recibe de la placa. La placa
Problema 1.5 Suponga que el emisor esférico del problema 1.2 es un buen modelo para una
estrella y considere el caso de una binaria eclipsante. La segunda estrella tiene R2 = R/2 y
brillo Iν,2 = Iν /2. Asuma que r ≫ R y que la segunda estrella se encuentra esencialmente a
30 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
2R
x=0
x
d
r
α
Figura 1.11: Esquema de la placa emisora isotrópica que se mueve paralela a un plano.
El observador está en P .
la misma distancia r que la primera del observador en el punto P . En el momento del eclipse
ambas estrellas quedan perfectamente alineadas con el observador (ver figura que muestra
vista del eclipse desde el observador en P ).
R/2
Figura 1.12: Esquema del eclipse de dos emisores esféricos isotrópicos tal como es visto
desde el observador en P .
1.4. PROBLEMAS 31
b) Compare la magnitud aparente del sistema en el máximo del eclipse con la magnitud
aparente de la estrella 1 antes del eclipse.
32 CAPÍTULO 1. RADIACIÓN ELECTROMAGNÉTICA
Capı́tulo 2
Transferencia radiativa
lo largo de un rayo, o sea, tomando en cuenta en detalle las unidades, la energı́a por unidad
de área, por unidad de tiempo, por unidad de frecuencia y por unidad de ángulo sólido,
permanece constante. Esto es ası́ porque en el vacı́o no hay procesos que agreguen o quiten
energı́a de un haz de radiación.
La conclusión anterior dejará de ser válida para un rayo que atraviesa un medio material.
En general, la interacción con la materia puede hacerle perder o ganar energı́a. La materia
puede agregar energı́a en la dirección del rayo y en la misma frecuencia de interés, puede
absorber energı́a del rayo e incorporarla como calor u otra forma de energı́a interna, o puede
cambiar la dirección del rayo, o de parte de la energı́a que viaja en él. El primer proceso
Los procesos que incrementan la intensidad especı́fica son los procesos de emisión y se los
33
34 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
frecuencia que se propaga en una dirección distinta que la original. Los procesos de dispersión
y de absorción pura juegan un rol semejante desde el punto de vista de un observador
analizando la intensidad especı́fica de un rayo, ya que ambos son responsables de que ésta
disminuya. Pero, dispersión y absorción pura producen un acople diferente entre la radiación
y la materia, y requieren distintos modelos matemáticos. En el estudio de transferencia
el proceso de absorción pura, que es el más relevante para los casos fı́sicos que nos interesa
analizar y que, además, conduce a ecuaciones más simples.
especı́fica Iν dejará de satisfacer la ecuación 1.33. Nos interesa establecer la ley cuantitativa
que describe el comportamiento de la intensidad especı́fica cuando los coeficientes de emisión
y absorción son no nulos.
donde el sı́mbolo + en dE indica que ésta es energı́a que es agregada al haz. Las unidades
de jν son erg cm−3 s−1 esterradiánán−1 Hz−1 .
Comparando esta ecuación con la 1.22, vemos que jν ds juega un rol equivalente al de
Iν . Las unidades de jν ds son exactamente las de Iν , pero jν ds es una cantidad diferencial.
Es natural identificarlo con un dIν+ , la cantidad de energı́a por unidad de área, tiempo,
frecuencia y ángulo sólido, que los procesos de emisión añaden al haz de radiación cuando
Recordando una vez más la definición 1.22, notaremos que la energı́a que pasa por la cara
de entrada (el dA de la izquierda) del volumen dV durante un intervalo dt, en el entorno dΩ
Puesto que este proceso tiene lugar en un ds el incremento Iνe − Iνi es diferencial. Escribiendo
donde el sı́mbolo + indica, al igual que en los casos anteriores, que se trata de energı́a
Esta ecuación es consistente con la interpretación que habı́amos hecho antes de la ecuación
2.3.
(es decir, si recorre el doble de distancia perderá el doble de energı́a). También es natural
esperar que si incide el doble de energı́a, la cantidad perdida luego de recorrer el mismo
ds sea el doble. Consideraciones análogas son válidas para dt, dΩ y dν. Entonces, si dEν−
2.2. PROCESOS DE ABSORCIÓN 37
representa la energı́a que el haz pierde luego de recorrer un ds, esperamos que
donde el signo “−” en dE indica que se trata de energı́a que es perdida por el haz de radiación.
αν es el coeficiente de absorción monocromática, que incluye todos los procesos que sacan
energı́a del haz de radiación en la frecuencia ν. Estos procesos incluyen la absorción pura,
deberı́amos asociarla con un dIν− . De acuerdo con esto, la intensidad especı́fica perdida por
un rayo de luz luego de atravesar una distancia ds en un medio material será
Esta es una ley puramente fenomenológica, que parametriza toda la parte fı́sica de la inter-
acción materia-radiación en el coeficiente αν .
Notemos que [αν ] = cm−1 . Podemos, entonces, definir una escala de distancia caracterı́sti-
ca para el proceso de absorción como
1
ℓν ≡ . (2.12)
αν
Por razones que quedarán claras más adelante, ℓν se llama camino libre medio de la radiación
en el medio considerado.
El concepto de camino libre medio nos sirve para trascender un poco las matemáticas
38 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
detrás de la ecuación 2.11 e interpretarla desde un punto de vista fı́sico. ℓν es la única escala
fı́sica que aparece en la ecuación, la cual es una ecuación diferencial. Esto quiere decir que la
única forma de saber si el camino geométrico recorrido por la radiación, ds, es realmente un
diferencial, será compararlo con ℓν y asegurarse que ds ≪ ℓν . En tanto estemos trabajando
sino un incremento numérico pequeño (ds → ∆s). En este caso la comparación anterior se
torna crı́tica. Al programar cualquier rutina de solución tendremos que asegurarnos que el
incremento geométrico sea pequeño en comparación con el camino libre medio (∆s ≪ ℓν ).
Pese a ser un resultado muy importante y de gran utilidad, la ecuación 2.11 puede dejarnos
con la sensación de que estamos ocultando parte importante de la fı́sica detrás de un modelo
fenomenológico. Es interesante tratar de vincular la ley del decaimiento exponencial de la
radiación con propiedades más elementales de la materia que la absorbe. El tratamiento
completo del problema incorpora modelos fı́sicos a escala microscópica, tanto de la materia
como de la radiación. Ese tratamiento trasciende los objetivos de este curso. Sin embargo,
podemos ganar una perspectiva esclarecedora a partir de un modelo microscópico simple.
Para fijar ideas, supongamos que el medio material es un gas, o un vapor, y está entonces
compuesto por partı́culas aisladas distribuidas al azar. Supongamos además que su densidad
volumétrica es n partı́culas por unidad de volumen y por lo tanto [n] = cm−3 . Supondremos
finalmente que la radiación está formada por fotones de frecuencia ν.
Dado este paso hacia el modelo a pequeña escala, vamos a volver a esconder la com-
plejidad fı́sica detrás de un modelo fenomenológico microscópico. Supondremos que cada
2.2. PROCESOS DE ABSORCIÓN 39
partı́cula presenta a la radiación un área de interacción σν , con [σν ] = cm2 , a la que llama-
mos sección eficaz de absorción (ver Figura 2.1 y 2.2). Una visión extremadamente simplista,
pero ilustrativa, serı́a imaginar a las partı́culas como bolitas esféricas de radio rν , e interpre-
tar a σν como πrν2 . σν es el área de cada partı́cula percibida por la radiación de frecuencia
de la sección eficaz de absorción trasciende los objetivos de este curso. Los estudiantes de la
Licenciatura en Astronomı́a o Fı́sica, lo estudiarán en algunos capı́tulos avanzados de teorı́a
electromagnética y mecánica cuántica. Para el fin que nos ocupa ahora, la forma de definir
ds
A
σν Iνf
Iνi
Figura 2.1: Modelo de partı́culas con área efectiva σν para interpretar el coeficiente de
absorción lineal αν .
la sección eficaz es la perspectiva del fotón: σν es tal que si un fotón individual pasa dentro de
σν será absorbido, y, si no, seguirá su camino. Consideremos que tenemos fotones incidiendo
desde la izquierda en el volumen dV (ver figura 2.1 ) y veamos la perspectiva que tienen
de estas partı́culas, que pueden absorberlos. Si ellas no estuvieran, los fotones tendrı́an un
área A completa para pasar. Dada su presencia, el área disponible para los fotones se ve
reducida (ver Figura 2.2). Si hay n partı́culas por unidad de volumen, en un volumen dV ,
40 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
A − ndV σν .
La fracción (aproximadamente igual a uno) de intensidad especı́fica incidente que podrá atrave-
sar el dV sin ser absorbida será igual al cociente de estas dos áreas
La fracción (mucho menor que uno) de intensidad especı́fica incidente que será bloqueada
será igual al complemento de la anterior,
αν = n σν . (2.15)
¿Cuál es el rango de validez de este modelo simplificado? La ecuación 2.13 requiere que la
fracción de área bloqueada sea mucho menor que A, para evitar que las σν de las partı́culas
2.2. PROCESOS DE ABSORCIÓN 41
n dV σν
= n σν ds ≪ 1. (2.16)
A
1 1
ds ≪ = ≡ ℓν , (2.17)
n σν αν
donde ℓν es el camino libre medio de la radiación, definido previamente. Esto siempre será po-
sible, a menos que la distancia tı́pica entre partı́culas sea comparable con el camino libre
σν A
Figura 2.2: Área cubierta por las partı́culas que absorben la radiación, tal como se
presenta al haz de radiación incidente.
Los razonamientos hechos en esta sub sección nos permiten ahora otra perspectiva sobre
el camino libre medio. La fracción n dV σν /A (ver ecuación 2.16) es también la probabilidad
(diferencial en este caso) de que un fotón individual sea absorbido mientras recorre la dis-
42 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
tancia ds. El diferencial de probabilidad de absorción puede expresarse entonces como ds/ℓν .
Cuando ds/ℓν ∼ 1 (una vez más, esta idea de expandir un diferencial hasta hacerlo finito
es simplista) tenemos que la probabilidad de que el fotón haya sido absorbido se aproxima
a la certeza. Ası́, ℓν representa la distancia tı́pica que un fotón puede recorrer dentro de un
En la sub sección previa tocamos el concepto de probabilidad de absorción. Será útil que lo
desarrollemos ahora en mayor profundidad. Dijimos en particular que la fracción n dV σν /A
(ecuación 2.16) es la probabilidad diferencial de que un fotón sea absorbido mientras recorre
la distancia ds. Podemos escribir esa probabilidad diferencial en función del número total de
fotones que tratan de pasar por el área A. Llamemos Nν al número de fotones de frecuencia
ν que llegan desde la izquierda en la figura 2.1 para atravesar el volumen dV a través del
área perpendicular A. Las unidades de Nν serán s−1 Hz−1 cm−2 esterradián−1 . Como en el dV
hay n dV partı́culas que pueden absorber los fotones, la cantidad dNν que quedará atrapada
tras recorrer ds estará dada por
n dV σν
dN = −Nν , (2.18)
A
donde el signo negativo indica que el dNν corresponde a fotones que desaparecen del haz de
dN
= −nσν ds, (2.19)
Nν
cuya solución, al ser una ecuación de variables separadas, se obtiene integrando a ambos
lados. Si llamamos Nν0 al número inicial de fotones que incide sobre el medio absorbente,
2.2. PROCESOS DE ABSORCIÓN 43
Notemos que
en tanto que
Para un número grande de fotones, que corresponde a la situación usual que consideraremos,
la ecuación 2.21 expresa la probabilidad de que un fotón no sea absorbido. Es decir que
hace irrelevante (para s/ℓν = 10, por ejemplo, es menor que uno en 22.000).
Utilizando los resultados de las secciones 2.1 y 2.2, podemos escribir una ecuación di-
ferencial que nos describa el proceso de transporte radiativo. Para esto, consideremos la
variación neta de la intensidad, es decir, la suma con signos apropiados de las contribuciones
de emisión y de absorción,
dIν = dIν+ − dIν− . (2.25)
o bien,
dIν
= −αν Iν + jν . (2.27)
ds
Además, si queremos resolver un campo de radiación que varı́a con más de una coordenada
en el espacio, tendremos que trazar una serie de rayos representativos y resolver la ecuación
2.27 para cada uno de ellos (y para cada una de las frecuencias).
2.27 pasará a ser una ecuación integro–diferencial y su técnica de solución será bastante más
compleja que la de los casos simples que veremos a continuación.
s=0 s’ s
1111111111111111111111111111111111111
0000000000000000000000000000000000000
111111
000000
111111111111111111111111111111111111
000000000000000000000000000000000000
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
Iν
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
jν αν
111111111
000000000
000000
111111 111100000
000011111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
0 000000
111111
Iν 000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
000000
111111
111111111111111111111111111111111111
000000000000000000000000000000000000
τν
1111111111111111111111111111111111111
0000000000000000000000000000000000000
τ=0 τ ’ν
111111111111111
000000000000000
τ ν − τ ’ν
Figura 2.3: Geometrı́a para resolver la ecuación de transporte radiativo.
46 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
dIν
= jν , (2.28)
ds
Z s
Iν (s) = Iν (s0 ) + jν (s′ )ds′ . (2.29)
s0
tiene emisión está constituida por la superposición (suma) de la intensidad especı́fica inicial
y de las contribuciones de la emisión de cada elemento s′ a lo largo del camino entre s0 y s.
Este es el caso contrario al anterior, de un medio en el que no hay emisión (jν = 0).
Esta es una ecuación de variables separables, que también puede integrarse directamente,
resultando
Z s
′ ′
Iν (s) = Iν (s0 ) exp − αν (s )ds . (2.31)
s0
que sólo absorbe está dada por la intensidad especı́fica que incide en el medio (en nuestras
figuras siempre es por la cara izquierda), Iν (s0 ), atenuada por la exponencial de la integral
de αν a lo largo del camino recorrido.
2.5. LA PROFUNDIDAD ÓPTICA 47
Z s
τν (s) = αν (s′ )ds′, (2.33)
s0
Vemos que τν es una cantidad adimensional, y que τν = 1 también define un punto carac-
Z s
τν (s) = αν ds′ = αν ∆s, (2.35)
s0
donde ∆s = s − s0 es el largo del camino recorrido por la radiación dentro del medio que la
absorbe. Recordando la ecuación 2.12, podemos escribir
∆s
τν (s) = , (2.36)
ℓν
lo que nos permite interpretar a la profundidad óptica como el número de veces que entra el
48 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
pueda atravesar el medio (i.e. e−s/ℓν ). La ecuación 2.36 nos indica que la interpretación que
deberı́amos hacer para τν ≪ 1 es la misma. τν ≪ 1 señala el caso en que la probabilidad
de que los fotones sean absorbidos es pequeña, y, consecuentemente, la radiación incidente
es muy poco amortiguada. τν ∼ 1 indica la situación de transición, cuando la probabilidad
se aproxima a uno y la radiación incidente es amortiguada significativamente. τν ≫ 1, final-
Para el caso más general en que tanto jν como αν son distintos de cero, la ecuación de
transporte admite una solución formal, que generaliza, e incluye, a los casos particulares
precedentes. El estudio de esta solución nos permitirá profundizar en el entendimiento del
problema de transferencia de radiación.
Debemos trabajar un poco con la ecuación 2.27 para llegar a una forma que podamos
dIν
= −Iν + Sν , (2.37)
dτν
tendremos
dI dIν
= + Iν eτν = Sν eτν = S. (2.39)
dτν dτν
Luego
Z τν
I(τν ) = I(0) + S(τν′ )dτν′ , (2.40)
0
Si ahora volvemos atrás, reemplazando las nuevas variables por las originales, se obtiene
finalmente la solución formal a la ecuación (2.27), en la geometrı́a de la figura 2.3,
Z τν
′
Iν (τν ) = Iν0 e−τν + e−(τν −τν ) Sν (τν′ )dτν′ . (2.41)
0
Es fácil convencerse de que esta ecuación es una generalización simple de las soluciones para
casos lı́mite que vimos anteriormente. La intensidad especı́fica cuando el rayo abandona el
medio material por el lado de la derecha, es igual a la suma de dos contribuciones:
1. La intensidad especı́fica que ingresó por el lado de la izquierda, Iν0 , la cual ha sido
extinguida por la profundidad óptica completa del cilindro, el factor exponencial e−τν .
función fuente Sν es parte de la misma. Sν se define como el cociente entre jν y αν , los que
prodrı́an a su vez ser función de Iν . En el caso más general, los problemas de transferencia
radiativa deben resolverse con procesos iterativos.
50 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
Z τν
′
Iν (τν ) = Iντν,0 −τν
e + Sν e−(τν −τν ) dτν′ (2.42)
0
Es decir
Esta solución muestra con particular claridad las propiedades de Iν y cómo ella se cons-
Por otra parte, para profundidades ópticas grandes e−τν ∼ 0, con lo que tendremos
(1 − e−τν ) ∼ 1, e Iν ∼ Sν . Es decir, a medida que entramos en la nube, la contribución a
Iν proveniente del exterior se hace ignorable y lo que nos queda es lo que la nube misma
produce, dado por su función fuente Sν .
Cuando Iν > Sν , dIν /dτν < 0. Es decir, Iν es mayor que Sν pero su derivada es negativa,
por lo cual irá decreciendo a lo largo del rayo (acercándose a Sν ).
Cuando Iν < Sν , entonces dIν /dτν > 0. En este caso, Iν es menor que Sν pero su
derivada es positiva, de forma que aumentará a lo largo del rayo (también acercándose
a Sν ).
didad óptica, τν . Si τν crece rápidamente con s, lo que sucede cuando αν es grande, entonces
tendremos una relajación rápida en el espacio. El hecho de que τν sea función de la frecuen-
cia agrega complejidad, y riqueza, a los problemas de transferencia de radiación. Cuando
τν ≡ τ , independiente de la frecuencia, todas tendrán la misma capacidad de relajar hacia
la función fuente, ya que las profundidades ópticas crecen de la misma manera con s (son
proporcionales a s con el mismo coeficiente de proporcionalidad). Éste es el llamado “caso
gris” (ver problema 2.5).
En el caso de que τν dependa de la frecuencia, habrá regiones del espectro que relajarán
2.9. Aplicaciones
en el medio (a la cual hemos descrito en general con la letra s), y la frecuencia (ν). Puede
llevar a confusión el hecho de que, al definir la profundidad óptica τν , ambas variables (s y
ν) quedan asociadas en una (τν ).
transferencia radiativa para el caso de una función fuente Sν 6= Sν (s). Debe enfatizarse
acá que esto significa Sν = constante en el espacio. Las soluciones que veremos en esta
sección pueden ser funciones arbitrarias de la frecuencia.
Relajación en el espacio
Supongamos que tenemos una nube homogénea que está caracterizada por una función
fuente Sν = constante, tanto en el espacio como en frecuencia (Sν ≡ S). La solución de la
ecuación de transporte de radiación para este caso se escribirá
αν es constante en el espacio,
Es claro de esta ecuación que el fenómeno de relajación hacia S se cumple, pero es ilustrativo
ver que (1) la magnitud de la relajación de Iν a S está dada por la diferencia entre Iν0 , el
2.9. APLICACIONES 53
valor inicial de Iν , y S, y (2) que la velocidad con la que Iν relaja hacia S está caracterizada
por el valor de αν . Ası́, si αν es grande, entonces una pequeña profundidad geométrica
implicará una gran profundidad óptica y llegaremos al régimen τν ≫ 1 rápidamente. Por
otra parte, para αν pequeño será necesario recorrer un camino geométrico más largo para
Figura 2.4: Relajación de Iν hacia Sν para el caso de una nube de material homogéneo
con S = 1 y para dos frecuencias diferentes ν1 y ν2 , tales que αν2 = 3 αν1 . La mitad
superior de la figura muestra la relajación de un caso para el cual la intensidad especı́fica
incidente es Iν01 = Iν02 = 1,75 (75 % mayor que S). En este caso, Iν adquiere una derivada
negativa y decrece, acercándose a S. El proceso es mucho más rápido para ν2 que para
ν1 , por el hecho de que el coeficiente de absorción en ν2 es mayor que en ν1 . La parte
inferior del gráfico muestra el caso en que Iν01 = Iν02 = 0,5 (50 % menor que S), en el cual
Iν adquiere una derivada positiva y relaja hacia S, haciéndose cada vez mayor.
Para la frecuencia ν2 , que posee el mayor coeficiente de absorción, en ambos casos el
proceso de relajación se completa. Un observador a la salida (hacia la derecha de s = 50)
observarı́a Iν02 ≈ 1. Para la frecuencia ν1 , el proceso de relajación no ha terminado cuando
se acaba la nube. Un observador a la derecha medirı́a Iν01 ∼ 1,1 (es decir, falta relajar
∼ 0,1) para el caso en que Iν01 es 75 % mayor que S, y Iν1 ∼ 0,93 (es decir, falta relajar
∼ 0,07) para el caso en que Iν01 es 50 % menor que S.
54 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
radiación para dos frecuencias distintas ν1 y ν2 , tales que el coeficiente de absorción lineal
es αν2 = 3 αν1 en unidades de distancia−1 .
El hecho de que Iν relaja hacia Sν implica que se modificará la forma del espectro con
la frecuencia, o longitud de onda, incluso para los casos en que algunos de los componentes
del problema sean constantes con la longitud de onda. En los problemas 2.5 y 2.6 se estudia
el caso de un espectro lineal con la longitud de onda para un coeficiente de absorción gris
(independiente de la frecuencia) y para uno no gris, respectivamente. Los casos analizados
en estos problemas son sólo ilustrativos y no tienen mucha relación con situaciones fı́sicas
reales en el Universo.
Figura 2.5: Relajación del espectro de Iλ hacia el de Sλ para el caso en que Iλ0 corres-
ponde a una estrella a 10000 K, Sλ a una nube de material interestelar a 1500 K, con αλ ≈
λ−1 , correspondiente a polvo interestelar tı́pico. Puesto que τλ depende de la longitud de
onda, se ilustran los casos representativos de τ = 0,1 y τ = 1,0. Las lı́neas
5000Å 5000Å
punteadas indican los espectros individuales de la estrella y la nube para el caso de
profundidad óptica pequeña, las lı́neas de trazos los espectros individuales para el caso
de profundidad óptica grande, y las lı́neas continuas la suma de ambas contribuciones en
cada caso.
ción de cuerpo negro se caracteriza por un espectro cuya dependencia con la longitud de onda
es suave y tiene un máximo en la distribución de energı́a que está hacia el azul/ultravioleta
para temperaturas altas, y hacia el rojo/infrarrojo para temperaturas bajas (ver figura 3.7).
Dos componentes tı́picos de nuestra galaxia son las estrellas, cuyas temperaturas super-
ficiales están entre miles y decenas de miles de grados Kelvin, y el gas interestelar, cuya
temperatura tı́pica es de entre decenas y cientos de grados Kelvin. Ambos emiten radiación
cuya intensidad especı́fica es aproximadamente la de un cuerpo negro. Por otra parte, junto
al gas interestelar coexiste polvo interestelar, cuyo efecto principal para frecuencias en el
56 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
rango óptico es absorber radiación. La absorción por polvo interestelar depende fuertemente
de la longitud de onda, y es mayor para radiación de longitudes de onda más cortas.
La figura 2.5 ilustra el caso del espectro de una estrella con temperatura superficial de
10000 K, que atraviesa una nube homogénea de gas interestelar y polvo. El gas está a 1500 K,
y el polvo interestelar absorbe la radiación con αλ ≈ λ−1 . Para profundidades ópticas pe-
queñas, la región azul del espectro está dominada por el espectro de la estrella, pero en el
rojo se observa un exceso de radiación. Este exceso no es compatible con la forma del espectro
siempre mirando hacia la estrella, el espectro se hace cada vez más parecido al de la nube
misma. La forma del espectro combinado pasa a estar dominada por la radiación de la nube
en la parte roja/infrarroja y se percibe ahora un exceso en la parte azul que corresponde a
la cada vez más extinguida radiación de la estrella. Para τλ ≫ 1 se llegará eventualmente al
La temperatura considerada para la nube de gas y polvo es un poco alta, ya que tı́picamente
son pocos cientos de grados Kelvin. Esto se hizo para simplificar la figura, haciendo que el
La observación astronómica se hace, en la gran mayorı́a de los casos aún, desde dentro de
la atmósfera terrestre. La radiación que medimos ha sido, por lo tanto, alterada por su paso
a través de ella. Puesto que el objetivo final de la astrofı́sica es medir propiedades intrı́nsecas
de los objetos observados, se vuelve imperativo corregir las observaciones hechas desde la
superficie de la Tierra, considerando el efecto de la atmósfera.
2.9. APLICACIONES 57
La atmósfera funciona como un medio sin emisión de radiación1 para la mayor parte de
las longitudes de onda. Esto hace que la ecuación de transporte radiativo asuma la forma
simple de la ecuación 2.34, cuya solución era el decaimiento exponencial de la intensidad
especı́fica incidente. Considerando el caso particular de la atmósfera de la Tierra, la profun-
didad geométrica, ∼ 200 km, es muy pequeña frente al radio del planeta, ∼ 6400 km por lo
que podemos asumir con bastante precisión que la atmósfera es plana.
Con esta hipótesis, definimos las variables para la ecuación de transporte radiativo, como
en la figura 2.6, con s y la profundidad óptica τλ crecientes a lo largo del camino del rayo y
tomando el valor cero en el lı́mite externo de la atmósfera. Si s es la distancia geométrica
S
Figura 2.6: Definición de variables para describir el paso de la radiación de una estrella
a través de la atmósfera de la Tierra en la hipótesis de que ésta es plana. Sp es la distancia
total recorrida por la luz que ingresa con ángulo cenital θ.
Z s
τλ (s) = αλ (s′ )ds′ . (2.46)
0
1
La excepción son algunos breves intervalos de longitud de onda donde la atmósfera tiene lı́neas de emisión
intensas.
58 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
donde Iλ0 es la intensidad especı́fica del objeto fuera de la atmósfera de la Tierra, que es la
que nos interesa medir. La intensidad especı́fica que realmente medimos sobre la superficie,
Iλ , corresponde al camino total recorrido en la atmósfera stotal , y es
Con este fin, definimos la coordenada vertical z, que mide la altura sobre el suelo (ver
figura 2.6) y que comienza en z = 0 sobre la superficie. Si la estrella, cuya luz estamos
midiendo, está a un ángulo θ con la vertical (ésta es su distancia cenital), tendremos,
s cos θ = h − z, (2.50)
donde h es la altura máxima vertical de la atmósfera (su grosor). Notemos que estamos
tomando dz y ds en sentidos opuestos, para hacer que s = stotal cuando z = 0.
Z 0
dz
τλ (h, θ) = σλ − n(z) , (2.52)
h cos θ
donde hemos hecho explı́cita la dependencia de la profundidad óptica con la distancia cenital
θ y la altura de la atmófera h. Como cos θ es constante a lo largo del rayo, podremos escribir
Z h
σλ
τλ (h, θ) = n(z)dz . (2.53)
cos θ 0
La integral que tenemos en la ecuación anterior es una cantidad con unidades de cm−2 , que
corresponde al número total de partı́culas absorbedoras por unidad de área en la dirección
vertical sobre el sitio de observación. Este número se llama densidad de columna, que en este
caso es la densidad de columna vertical de la atmófera, que llamaremos N. Entonces
Z h
Npartı́culas = n(z)dz. (2.54)
0
donde τλ,0 designa a la profundidad óptica máxima en el cenit, o profundidad óptica ver-
tical. Con esta definición, y eliminando la letra h que daba cuenta de que calculábamos la
profundidad óptica para la atmósfera completa, podremos escribir la ecuación 2.53 en forma
más compacta,
Por razones históricas,la cantidad sec θ ≡ Xp se llama masa de aire para la atmósfera
plana. Con estas definiciones podremos reescribir nuestra ecuación 2.48 como sigue:
El modelo de atmósfera plana es muy bueno, pero, a medida que nos alejamos de la
vertical y nos acercamos al horizonte, la diferencia entre el camino recorrido por la luz
en la atmósfera real (que se curva siguiendo la superficie de la Tierra) y la idealización
plana comienza a hacerse significativa (ver figura 2.7). De acuerdo con esto, cuando
S S
S
la distancia zenital θ se hace mayor que unos 50◦ , comienza a ser necesario redefinir las
distancias geométricas para dar cuenta de la curvatura. Suele usarse el siguiente desarrollo
Aunque esta expresión es razonablemente precisa para distancias cenitales de hasta unos
70◦ , es decididamente desaconsejable tratar de hacer mediciones tan lejos de la vertical,
2.9. APLICACIONES 61
por efectos que serán estudiados con más detalle en un curso de astrofı́sica experimental
u observacional. Con esto, escribimos nuestra versión final de la solución al problema de
transferencia radiativa en la atmósfera de la Tierra como
Esta ecuación nos indica que si queremos conocer la intensidad especı́fica fuera de la atmósfe-
ra Iλ0 , necesitaremos medir Iλ a una cierta masa de aire X, de ser posible pequeña, y conocer
de antemano el valor de la profundidad óptica vertical τλ,0 para el lugar en el que estamos
observando. Aunque en los buenos lugares astronómicos la profundidad óptica vertical suele
tener un valor bastante repetible noche a noche, la precisión necesaria en las observaciones
de astronomı́a profesional hace necesario calibrar este valor para cada lugar, cada noche.
Ésta es la ecuación de una recta que corta al eje “y” para X = 0 (un valor geométricamente
obtener esta última hay que extrapolar la recta hasta X = 0 desde el menor valor de X que
pueda medirse que será, salvo objetos que pasen por el cenit, X > 1.
Podrı́a parecer, a priori, que este mecanismo de testear noche a noche el valor del coe-
ficiente de extinción atmosférica, parametrizado por τλ,0 , es excesivo. Sin embargo, esa es
la única forma de estar seguro que una noche fue de calidad fotométrica, es decir, apropia-
da para calibrar intensidades especı́ficas de objetos observados en distintos momentos y en
62 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
distintas posiciones del cielo. Cuando esto sucede, los puntos de todos los objetos caen próxi-
mos a la lı́nea recta y la incerteza en torno al ajuste es pequeña. Incertezas tı́picas para una
noche fotométrica son ∼0.01 magnitudes para longitud de onda roja, y ∼0.04 magnitudes
para ultravioletas, con valores intermedios para longitudes de onda también intermedias. Si
la incerteza del ajuste fuera mucho mayor que estos valores serı́a una señal de que la noche
fue probablemente no fotométrica.
especı́fica que medimos. Como estas variaciones no están contempladas en el modelo (la
ecuación 2.60), el resultado es mayor dispersión de los valores observados en torno a la lı́nea
de mejor ajuste y una señal de alerta sobre la calidad de la noche.
2.10. PROBLEMAS 63
2.10. Problemas
Problema 2.1 Una fuente puntual emite una intensidad especı́fica Iν0 que pasa a través de
un medio de caras plano paralelas antes de llegar a un observador situado al otro lado. El
medio tiene un espesor ∆ y está caracterizado por un coeficiente de absorción αν (ver figura,
el observador está arriba).
b) Suponga ahora que podemos variar Iν0 con θ, de forma tal que sea Iν0 (θ) = Iν0 f (θ), donde
f (0) = 1), de forma que sigue valiendo la condición Iν (θ = 0) = Iν0 /e. ¿Cuál es la
función f (θ) que hará que el observador vea una Iν constante (independiente de θ).
c) Suponga ahora que αν = βν/ν0 , con β constante, y que Iν0 (θ) = I 0 f (ν, θ). En esta última,
Problema 2.2 Sea una nube de gas homogénea, esférica de radio R, con coeficientes de
θ Iν
∆
αν
0
Ιν
Figura 2.9: Esquema de la geometrı́a para el problema 2.1, con una fuente puntual y
una nube absorbente plana.
c) Asumiendo ahora que el gas está distribuido en una cáscara hueca, con densidad constante
entre un radio interior Rint = R − ∆ y un radio exterior R (ver Figura 2.10), calcule
Iν (θ) y inclúyala también el diagrama de la respuesta anterior.
intrinseco R de la misma está dado por una calibración teórica, la medición del ángulo
subtendido por la nube puede usarse para medir la distancia d (las distancias medidas
con esta clase de estrategia, a partir de un ángulo, en astrofı́sica se llaman distancias
angulares). Suponga que un observador mide Iν (θ) para ángulos θ1 < θ < θ2 , donde θ1
R− ∆ θ
P
θint θc
R
d
Figura 2.10: Cáscara de gas esférica para el problema 2.2.
Problema 2.3 La magnitud de una estrella medida cuando está en el cenit es mλ0 . Sea θ
la distancia cenital de la estrella.
3. Supongamos que deseamos hacer fotometrı́a con una precisión de 0.01 magnitud. Nos
preguntamos hasta qué distancia cenital podremos llegar con la hipótesis de atmósfera
plano-paralela manteniéndonos bajo esta cota de error.
p
Sea Iλ,0 la intensidad especı́fica fuera de la atmósfera, que calculamos asumiendo que
c
la masa de aire está dada por sec θ, e Iλ,0 , la que obtuvimos considerando el desarrollo
de cuarto orden para una atmósfera curva, ecuación 2.58. Defina una diferencia de
magnitud δm que corresponda a la razón de estas intensidades, y conteste: ¿Cuáles
son las distancias cenitales máximas que puede tolerar usando X = sec θ para las
66 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
siguientes profundidades ópticas verticales: τU,0 = 0,55, τB,0 = 0,27, τV,0 = 0,14, τR,0 =
0,11, τI,0 = 0,06? (que corresponden aproximadamente a las bandas U, B, V, Rc , Ic ,
respectivamente,2 y fueron medidos en el Observatorio de Cerro Tololo, en el norte de
Chile).
4. Interprete la tabla de resultados. ¿Qué significan esos números para el trabajo fo-
tométrico desde dentro de la atmósfera, y para nuestra percepción conceptual del cielo?
¿Hasta dónde es plana la atmósfera y desde dónde no?
cie de la Tierra puede representarse aproximadamente con una ley exponencial n(h) =
n0 exp(−h/h0 ), donde h es la altura sobre la superficie, h0 = 8,0 km es la altura de es-
cala y n0 = 2,5 × 1019 cm−3 es la densidad de todas las partı́culas gaseosas que componen la
atmósfera cerca de la superficie. Tomando como base este modelo de densidad, y asumiendo
que la composición quı́mica de la atmósfera no varı́a con la altura h, calcule la sección eficaz
de extinción, σλ , para las longitudes de onda de las bandas U, B, V, Rc , Ic , de las partı́culas
que originan las profundidades ópticas verticales dadas en el ejercicio 1. Compárelos con la
sección eficaz de Thomson para electrones libres (σe = 6,65 × 10−25 cm2 ) y con el “área” de
un átomo ilustrativo como el H (el radio de la “órbita” electrónica más cercana, llamado
Radio de Bohr, es r = 0,53 Å), y conteste: ¿Son razonables estos números? Si no lo son,
¿qué hipótesis del modelo exponencial sugiere alterar para describir a nivel microscópico las
profundidades ópticas verticales medidas en Tololo?
Problema 2.5 Un proceso astrofı́sico emite una intensidad especı́fica Iλ0 cuya dependencia
con la longitud de onda es lineal, y dada por
13 λ
Iλ0 (λ) = − [erg cm−2 s−1 ester.−1 Å−1 ] (2.61)
6 6000
donde λ es la longitud de onda en Å. Esta radiación recorre una nube homogénea de largo
2
Estas bandas fotométricas están ubicadas en λU = 3600Å, λB = 4400Å, λV = 5500Å, λRc = 6400Å,
λIc = 7900Å, respectivamente.
2.10. PROBLEMAS 67
total L que tiene una función fuente constante Sλ = 1,0 [erg cm−2 s−1 ester.−1 Å−1 ], y un
coeficiente de extinción constante con la longitud de onda (llamado “gris”) αλ0 = 2 L−1 [cm−1 ].
1. Calcule la intensidad especı́fica para λ = 4000, 6000, 8000 y 10000 Å, cuando la ra-
diación ha recorrido la mitad de la nube (distancia recorrida s = L/2) y toda la nube
(s = L).
2. Grafique en el mismo diagrama las intensidades especı́ficas del punto anterior, el es-
pectro incidente Iλ0 (λ), y la función fuente Sλ (conecte entre sı́ los puntos de distinta
longitud de onda que corresponden a la misma profundidad óptica, teniendo como eje
“x” a la longitud de onda).
3. Describa el resultado. ¿Por qué cambia la pendiente del espectro con la profundidad
óptica?
Problema 2.6 Suponga ahora que el coeficiente de extinción no es gris, sino que varı́a con
la longitud de onda de acuerdo con:
2
7000
αλ = αλ0 , (2.62)
λ
donde αλ0 es el coeficiente de extinción del problema anterior (problema 2.5) y λ es la longitud
de onda expresada en Å.
1. Calcule la profundidad óptica para λ = 4000, 5000, 6000, 7000, 8000, 9000 y 10000 Å,
cuando la radiación ha recorrido la mitad de la nube (distancia recorrida s = L/2) y
toda la nube (s = L). Grafı́quelas todas en el mismo diagrama (teniendo como eje “x”
a la longitud de onda).
2. Calcule ahora la intensidad especı́fica para λ = 4000, 5000, 6000, 7000, 8000, 9000 y
10000 Å, cuando la radiación ha recorrido (a) la mitad de la nube y (b) toda la nube
(s = L).
68 CAPÍTULO 2. TRANSFERENCIA RADIATIVA
4. Describa el resultado; en particular, explique por qué la parte azul del espectro relaja
Problema 2.7 Un objeto astronómico emite radiación con intensidad especı́fica Iλ,0 dada
por
Iλ,0 = A − B λ, (2.63)
λ < A/B, donde A y B son constantes, y B > 0. La radiación atraviesa una nube de
material interestelar homogénea, de profundidad óptica total τ desconocida, cuyo coeficiente
de absorción lineal es αλ ≡ α = constante (absorción gris), y luego es medida por un
observador.
b) Indique, a partir de primeros principios, los posibles valores de −γ, pendiente del espectro
Sλ = C + D λ, (2.64)
donde C y D son constantes (D puede ser mayor o menor que cero), y conteste:
d) Indique, a partir de primeros principios, los posibles valores de −γ, pendiente del espec-
tro observado, como función de η, pendiente del espectro emitido por el objeto, y β,
pendiente del espectro emitido por la nube.
Capı́tulo 3
Radiación térmica
La superficie de todo cuerpo que se encuentra a una temperatura mayor que el cero
absoluto emite energı́a en forma de radiación. Esta radiación es generada por el movimiento
acelerado, producto de la agitación térmica, de las cargas eléctricas que se encuentran cerca
de la superficie. La energı́a emitida proviene de la energı́a de agitación térmica, por lo que la
emisión de radiación enfrı́a la superficie emisora. Esperamos que tanto la cantidad de energı́a
como su distribución en frecuencias (el espectro emitido) sean función de la temperatura.
Esta dependencia motiva nuestro interés por la radiación, ya que de su estudio podremos
inferir detalles del estado fı́sico de los objetos emisores.
Si el tiempo de enfriamiento es muy largo en comparación con el tiempo que nos toma
hacer una medición, cada medida corresponderá a la radiación del cuerpo a una temperatura
bien definida. A la radiación emitida por materia que está a una temperatura determinada,
es decir, en equilibrio térmico, la llamamos radiación térmica.
Una ley observacional descubierta por Stefan en 1879 establece que si FTe es la energı́a
total por unidad de área y por unidad de tiempo, emitida por una superficie que se encuentra
69
70 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
a temperatura T ,
FTe = σ e T 4, (3.1)
a = e. (3.3)
Los cuerpos cuyas superficies tienen la propiedad de absorber toda la energı́a radiativa
que incide sobre ellos, usualmente presentan a la vista un color negro mate y por este motivo
se los denomina cuerpos negros.1 Un cuerpo negro, absorbedor perfecto de energı́a, será un
emisor perfecto de energı́a ya que e = a = 1.
1
Una superficie tiznada uniformemente con humo de carbón tiene a = e ∼ 1.
3.2. CUERPOS NEGROS Y PROPIEDADES DE LA RADIACIÓN 71
desde el punto de vista de la emisión o absorción de radiación. Los cuerpos negros son, por
lo tanto, los laboratorios ideales para estudiar la radiación térmica.
cavidad cerrada con un material que tenga una capacidad calorı́fica muy alta, y cuyas paredes
internas tengan absorptividad a tan próxima a 1 como sea posible. Éstas no deben ser lisas,
sino poseer rugosidades que dificulten la reflexión de la luz a lo largo del camino por el que
incide. Dotamos a esta cavidad de un orificio pequeño.2 Un rayo incidente sufrirá muchas
reflexiones antes de poder volver a salir. Cada una de estas reflexiones deberı́a absorberlo
casi completamente, por lo que el orificio se comporta como un cuerpo negro (ver Figura
3.1).
111111111111111111111111111111111111111
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Dejando la apertura cerrada para que no entre ni salga radiación, calentamos el dispositivo
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El significado de pequeño, en este contexto, será explorado en varios ejemplos que siguen a continuación.
72 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
hasta llegar a la temperatura de interés T , y lo dejamos un tiempo largo hasta que llegue al
estado de equilibrio térmico. Podemos abrir entonces la apertura y estudiar la radiación que
sale de la cavidad. Si el tiempo que empleamos en nuestras mediciones es corto, la energı́a
que dejamos salir será pequeña frente a la energı́a total del cuerpo negro, y su estado de
Usando argumentos termodinámicos generales, más el hecho de que los fotones no tienen
masa en reposo, y de que, para todos los fines prácticos, no interactúan entre ellos, podemos
derivar muchas propiedades importantes de la radiación de cuerpo negro. El hecho de que
los fotones no tengan masa hace que puedan ser creados y destruidos en número arbitrario
por las paredes de la cavidad. A diferencia de lo que sucede con las partı́culas de un gas,
no hay una ley de conservación para el número de fotones en la cavidad. En condiciones de
equilibrio a una cierta temperatura, esperamos que este número se autoregule. Cuando se
alcanza el equilibrio, debe existir un número constante de fotones, y, más importante aún,
un número constante de fotones en cada frecuencia.
consideremos unir dos cavidades de forma y material arbitrarios pero a igual temperatura
T , dejando que fluya radiación de una a la otra por un filtro monocromático que deja pasar
solamente radiación de una frecuencia ν (ver Figura 3.2). Digamos que una de las cavidades
emite una intensidad especı́fica Iν y la otra una intensidad especı́fica Iν′ . Si Iν 6= Iν′ habrá un
flujo neto de energı́a de una cavidad a la otra, sin que exista un gradiente térmico y sin un
trabajo hecho por una máquina para producir este flujo como resultado. Esto contradice el
segundo principio de la termodinámica. Por similares argumentos podemos entender que la
radiación Iν no podrá depender de la dirección (dentro de la cavidad) que estemos analizando,
es decir, Iν 6= Iν (Ω), donde Ω ≡ Ω(θ, φ) indica el ángulo sólido en torno a la dirección dada
por θ y φ. Entonces, si Iν no depende ni de la forma, ni del material de las cavidades ni de
la dirección dentro de las mismas, dependerá solamente de la temperatura que tengan, y,
3.3. LEY DE KIRCHHOFF PARA EMISIÓN TÉRMICA 73
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Figura 3.2: Flujo de energı́a entre dos cuerpos negros a la misma temperatura T . Si Iν
no fuera igual a Iν′ se vioları́a el segundo principio de la termodinámica.
este cuerpo arbitrario, pero resulta conveniente por ahora imaginar un objeto tal que τν < 1.
Llevemos este cuerpo a la misma temperatura T que una cavidad de cuerpo negro que
ha llegado al equilibrio, y ubiquémoslo en una posición aleatoria sin que el añadido de este
cuerpo arbitrario altere las condiciones que hacen que nuestro dispositivo funcione como
cuerpo negro (para simplificar la visualización del experimento hagamos que el cuerpo quede
74 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
cerca del eje de la apertura, como en la Figura 3.3). Sea Sν = jν /αν la función fuente
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Bν (T)
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STν
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Iν
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Bν (T)
Figura 3.3: Cuerpo negro con un objeto de material arbitrario con función fuente Sν a
la misma temperatura T dentro de su cavidad.
a la misma temperatura T que el cuerpo negro no puede alterar el hecho de que nuestra
cavidad es un cuerpo negro. La radiación que sale de la apertura debe ser radiación de cuerpo
negro con cuerpo extraño o sin él. Por lo tanto, Sν = Bν (T ) y tendremos
jν = αν Bν (T ). (3.4)
Vemos que la ecuación 3.4 es, de hecho, una condición de equilibrio. A cada frecuencia
la energı́a que es emitida por el cuerpo extraño guarda una proporción fija con la que es
absorbida, y esta proporción está dada por la ley de Planck. Ahora bien, la ley de Planck es
3.3. LEY DE KIRCHHOFF PARA EMISIÓN TÉRMICA 75
algo externo al cuerpo extraño, ya que no guarda relación con las caracterı́sticas que definen
a αν y que sı́ están estrechamente relacionadas con sus propiedades intrı́nsecas.
La condición de equilibrio 3.4 implica que la energı́a emitida por el cuerpo extraño, por
unidad de volumen, frecuencia, superficie y tiempo, y en un cierto haz, es exactamente igual
a la absorbida dentro de ese mismo haz. Esta condición de equilibrio involucra a la radiación
de forma que el cuerpo extraño emite tal que su función fuente Sν , y no su jν , tiene la
distribución de energı́a dada por la ley de Planck. Esto significa una severa restricción
Figura 3.4: Ejemplo de la ley de Kirchhoff para la emisión térmica. Para una fun-
ción fuente Sλ = Bλ (T ) como la del panel superior, y un gas de hidrógeno neu-
tro, los coeficientes de absorción αλ y de emisión jλ , que son también función de
la temperatura, deben guardar la relación con la longitud de onda que se muestra
en los dos paneles inferiores. Las unidades del eje vertical son [αν ] = cm2 átomo−1 ,
[jν ] = erg átomo−1 s−1 Hz−1 esterradián−1 , y [Bν (T )] = erg cm2 s−1 Hz−1 esterradián−1 .
atómicos debido al hecho de que los niveles de energı́a de los átomos son discretos. La figura
3.4 muestra el caso del hidrógeno neutro a 3000K, con longitudes de onda de 3000 hasta
10000 Å, entre las cuales se encuentran lı́mites de dos de sus series de lı́neas. El cociente de
las curvas discontı́nuas de los dos paneles inferiores (que se muestran en escala logarı́tmica
debido a que los coeficientes varı́an más de 10 órdenes de magnitud en este rango de longitud
de onda) debe dar la curva suave del espectro de cuerpo negro que se muestra en el panel
superior.
Por otra parte, un medio cuya función fuente satisface la ecuación 3.4 emite radiación
térmica. ¿Cuál será la intensidad especı́fica Iν que proviene de un medio que este tipo de
radiación? Podemos contestar esta pregunta usando nuestro conocimiento sobre la ecuación
de transporte radiativo.
dIν
= −αν Iν + jν = −αν Iν + αν Bν (T ), (3.5)
ds
o bien,
dIν
= −Iν + Bν (T ). (3.6)
dτν
dIν
= 0 e Iν = Bν (T ), (3.7)
ds
3.4. RADIACIÓN TÉRMICA Y RADIACIÓN DE CUERPO NEGRO 77
En un medio que emite radiación térmica la situación es diferente. Imaginemos que tene-
mos un medio con función fuente constante con la posición. Sabemos que en estas condiciones
Vemos que incluso si no existe radiación Iν0 incidente desde un medio externo, la cual podrı́a
tener espectro diferente a una ley de Planck con temperatura T , la existencia del factor
exponencial con τν hace que Iν no tenga la forma de la radiación de cuerpo negro. Pese a
que el cuerpo emite radiación térmica, y su función fuente es exactamente la ley de Planck,
el espectro emitido no es el de un cuerpo negro. Esto es sumamente afortunado, ya que es el
factor (1 − e−τν ) el que permite entender en detalle caracterı́sticas más finas de la emisión de
radiación por una atmósfera estelar, o una nube de gas, que las que quedan codificadas en la
la sección 7.5).
La condición que hace que el espectro de emisión térmica sea igual al espectro de radia-
ción del cuerpo negro es la profundidad óptica muy grande. Si τν → ∞ entonces Iν → Bν (T ).
Un medio que produce radiación térmica emitirá radiación de cuerpo negro cuando su pro-
fundidad óptica sea infinita. Finalmente, la radiación térmica es la radiación que emite la
materia que está en equilibrio térmico, en tanto que la radiación de cuerpo negro está en
78 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
equilibrio térmico tanto con la materia del cuerpo negro que la emite como consigo misma.
Podrı́a parecer que la ecuación 3.9 se contradice con el razonamiento que nos llevó justa-
mente a la ley de Kirchhoff para la Radiación Térmica (ecuación 3.4). Luego de analizar la
figura 3.3, concluı́amos que la radiación que salı́a por la apertura, y que habı́a sido emitida
por el cuerpo extraño, tenı́a que ser tal que Iν ≡ Bν (T ), y en la ecuación anterior vemos que
en general no es ası́.
La respuesta está en la misma ecuación 3.9 y el desarrollo que nos llevó a la ley de
Kirchhoff. En el caso de la figura 3.3 la radiación incidente por la izquierda del cuerpo extraño
era Iν0 = Bν (T ). Con esta intensidad especı́fica incidiendo en la capa τ = 0, la ecuación 3.9
dará Iν = Bν (T ) para todo valor de τ , por lo que en realidad no hay contradicción.
A partir de esta ecuación vemos que si la profundidad óptica del cuerpo extraño fuese muy
grande, la intensidad especı́fica emitida por la superficie brillante del objeto también serı́a
Iν = Bν (T ), con lo que un observador externo seguirı́a percibiendo el dispositivo experimental
como cuerpo negro, incluso con el cuerpo opaco interceptando el eje óptico experimental.
Como todos los sistemas en equilibrio termodinámico, la radiación de cuerpo negro puede
tratarse con las técnicas usuales de la termodinámica. Imaginemos una cavidad de cuerpo
negro. Una de sus paredes es un pistón que puede usarse para hacer trabajo sobre, o reci-
bir trabajo de, la radiación interna (ver figura 3.5). Podemos asegurar que la radiación
dQ = dU + P dV, (3.10)
donde todos los sı́mbolos tienen su significado usual. Q es el calor entregado al sistema, U es la
energı́a interna total, y P dV el trabajo total hecho por el sistema sobre el medio externo (ésta
3.5. TERMODINÁMICA DE LA RADIACIÓN DE CUERPO NEGRO 79
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11111111111111111111111111111111
00000000000000000000000000000000
11111111111111111111111111111111
00000000000000000000000000000000
11111111111111111111111111111111
Figura 3.5: Cuerpo negro con un pistón asociado para experimentar con la radiación.
Definimos, también de la forma usual, la entropı́a S del sistema de manera que el cambio
de entropı́a sea
dQ
dS = , (3.11)
T
La energı́a total del sistema se puede escribir en función de la energı́a por unidad de
En cuanto a la presión de radiación, vimos en la sección 1.2.8 (ecuación 1.61) que está dada
por
u
P = , (3.13)
3
La energı́a interna por unidad de volumen del cuerpo negro deberá ser solamente función
80 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
4π
Z
u= Jν dν, (3.14)
c ν
A partir de las ecuaciones 3.10, 3.11, 3.12 y 3.13, y teniendo en mente u ≡ u(T ), podemos
escribir, sucesivamente,
dQ dU pdV
dS = = + , (3.15)
T T T
d(uV ) 1 u
dS = + dV, (3.16)
T 3T
du V u dV 1u
dS = dT + + dV, (3.17)
dT T T 3T
y, finalmente,
V du 4u
dS = dT + dV. (3.18)
T dT 3T
Para poder escribir dS como en la ecuación anterior, el proceso que provoca un cambio
dV en el volumen de la radiación dentro del cuerpo negro debe ser reversible. Entonces dS
será un diferencial exacto, y las derivadas cruzadas deberán ser iguales. Tendremos
∂S V du
= , (3.19)
∂T V T dT
∂S 4u
= , (3.20)
∂V T 3T
∂2S 1 du
= , (3.21)
∂T ∂V T dT
3.5. TERMODINÁMICA DE LA RADIACIÓN DE CUERPO NEGRO 81
∂2S 4 u 4 1 du
=− 2
+ . (3.22)
∂V ∂T 3T 3 T dT
du u
=4 . (3.23)
dT T
u(T ) = a T 4 . (3.25)
Esta es la ley de Stefan-Boltzmann, que describe la energı́a por unidad de volumen asociada
a la radiación de cuerpo negro. A partir de la misma podemos interpretar la constante a como
la energı́a por unidad de volumen que tiene el campo de radiación cuando su temperatura
es de 1 K.
que confirma la intuición de que la presión que hace el campo radiativo depende fundamen-
talmente de su temperatura asociada.
4π 4π
uν = Jν = Bν (T ), (3.27)
c c
82 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
donde la última igualdad es válida para la radiación de cuerpo negro, al ser un caso donde
Iν es isotrópica. Integrando para todas las frecuencias, obtendremos
∞
4π 4π
Z
u(T ) = Bν (T )dν = B(T ), (3.28)
c 0 c
a partir de la cual interpretamos a B(T ) como una intensidad especı́fica total, es decir
Iν = Bν (T ) sumada sobre todas las frecuencias. Comparando esta última ecuación con la
3.25, tendremos
ac 4
B(T ) = T . (3.29)
4π
Es de interés también usar el resultado anterior para calcular la expresión del flujo total
emitido por una superficie que se comporta como un cuerpo negro. Habı́amos encontrado
antes que el flujo monocromático de una superficie que emite isotrópicamente era Fν = π Iν
(ver problema 1.3). Para asociar con el caso anterior necesitamos el flujo total. Integrando
sobre todas las frecuencias, tendremos
Z ∞ Z ∞
F = fν dν = π Bν (T )dν = πB(T ). (3.30)
0 0
Comparando ahora la ecuación 3.30 con la 3.29, llegamos a otra forma usual de la ley de
Stefan-Boltzmann:
F = πB(T ) = σT 4 , (3.31)
donde
σ = ac/4 (3.32)
La ecuación 3.31 describe la relación exacta entre el flujo radiativo total (medido en ergios
por segundo por unidad de área) y la temperatura de la radiación, para el caso de radiación
de cuerpo negro. Se utiliza también esta relación para definir una temperatura de radiación,
llamada temperatura efectiva, Tef f , correspondiente a un flujo radiativo total, Frad , de un
campo de radiación arbitrario, incluso cuando no se conozca el espectro de este campo de
radiación (Fν ), o cuando éste no corresponda a radiación de cuerpo negro. Para un Frad
donde debe quedar en claro que Tef f = T solamente para radiación de cuerpo negro.
teorı́a que incorpore, con cierto detalle, las caracterı́sticas más relevantes del comportamiento
microscópico de la radiación y de su interacción con la materia. El cálculo teórico del espectro
de radiación del cuerpo negro fue de importancia trascendental en el desarrollo de la fı́sica,
84 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
La estrategia que seguiremos será calcular la energı́a por unidad de frecuencia en un cierto
cono de ángulo sólido diferencial, que habı́amos llamado uν (Ω), para después calcular a partir
de ella a Bν (T ). Recordemos que las unidades de uν (Ω) son erg cm−3 Hz−1 esterradián−1 .
Vamos a factorizar a uν (Ω) como el producto de ρν (Ω), la densidad de fotones con frecuencia
dentro del intervalo ν y ν + dν, dentro del ángulo sólido dΩ en torno a la dirección Ω ([ρν ] =
cm−3 Hz−1 ester.−1 ), por Ē, la energı́a promedio que existe distribuida en los fotones de
frecuencia ν, con [Ē] = ergios. Es decir, calcularemos
número de fotones que hay dentro del cuerpo negro en un cierto rango de frecuencias y
el número de fotones que podrı́a haber (este es el número de estados posibles en el mismo
intervalo de frecuencias). En lo sucesivo, nos referiremos indistintamente a ambas cantidades.
Para obtener el número de fotones, o estados posibles para los mismos, por unidad de
frecuencia, a partir de la densidad ρν (Ω) calcuları́amos la siguiente integral:
Z Z
N(ν)dν = ρν (Ω)dΩ dV dν. (3.35)
V 4π
3.6. ESPECTRO DE RADIACIÓN DE CUERPO NEGRO 85
Ahora bien, dadas las propiedades de isotropı́a y homogeneidad de la radiación del cuerpo
negro, el número de estados posibles por unidad de volumen no puede depender de la posición
que se considere dentro de la cavidad, ni de la dirección en que la radiación esté viajando.
Entonces, la densidad de estados de los fotones, ρν (Ω), tiene que ser independiente de la
Z Z
N(ν)dν = ρν dV dΩ dν = ρν 4πV dν, (3.36)
V 4π
y despejar finalmente
N(ν)dν
ρν dν = (3.37)
4πV
¿Cómo son los fotones, u ondas electromagnéticas, que pueden existir dentro de la cavidad
del cuerpo negro?
Asumimos como conocido el resultado del electromagnetismo que explica la radiación co-
mo una onda transversal plana compuesta por campos eléctrico y magnético perpendiculares
entre si que se propagan con la velocidad de la luz. Una onda transversal plana tiene una
polarización definida y en el caso más general un rayo de luz no la tendrá. Un rayo de luz
más general se puede representar con la suma vectorial de dos polarizaciones perpendiculares
independientes entre sı́.
Para un rayo de luz que se mueve dentro del cuerpo negro con una dirección arbitraria,
86 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
En el estado de equilibrio, las ondas de radiación dentro de la cavidad deberán ser esta-
cionarias, con nodos en las paredes y nodos fijos en otros puntos, de acuerdo a su longitud de
onda. Esta condición limita el número posible de longitudes de onda para la radiación elec-
tromagnética que pueden existir en la cavidad. Por lo tanto, la condición de contorno para
un campo eléctrico al reflejarse en una pared conductora indica que la onda en la dirección
x deberá tener nodos en x = 0 y x = l, y lo mismo sucede para la componente y en y = 0 e
y = l y para la z en z = 0 y z = l.
Una onda electromagnética general con una polarización definida, con longitud de onda
λ y frecuencia ν = c/λ, contenida en la cavidad, satisfacerá una ecuación de la forma 1.9,
que repetimos acá por comodidad:
k~x = kx î + 0 ĵ + 0 k̂
k~y = 0 î + ky ĵ + 0 k̂ (3.40)
k~z = 0 î + 0 ĵ + kz k̂,
La forma de las ecuaciones 3.41 satisface el nodo en la pared con coordenada cero por diseño
(al haber escogido la función seno para representar las ondas estacionarias) pero hace falta
kx x = nx π (para x = l)
ky y = ny π (para y = l) (3.42)
kz z = nz π (para z = l),
2l q 2
= nx + n2y + n2z . (3.44)
λ
88 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
Puesto que conviene continuar la discusión usando frecuencias en vez de longitudes de onda,
convertimos la ecuación anterior en su equivalente para frecuencias,
cq 2
ν= nx + n2y + n2z . (3.45)
2l
Las frecuencias que pueden existir dentro de la cavidad del cuerpo negro están limitadas a
aquellas que satisfacen la ecuación 3.45, con nx , ny , nz enteros positivos.
uso de la forma en que expresamos la ecuación 3.45. Notemos que cada frecuencia posible
está dada por la suma de tres números enteros positivos. Podemos considerar a estos números
como las coordenadas de un punto en el octante positivo de un sistema de cartesiano. Como
cada punto ası́ determinado equivale a una frecuencia, el número de puntos contenidos en
cada sección de superficie esférica intersectada por este octante iguala el número de modos
en que es posible obtener la frecuencia dada. Podemos trasladar ası́ el problema de contar
frecuencias al problema de contar puntos en una superficie esférica, ya que ambos serán los
mismos.
Ası́, si Np,ν dν es el número de ondas planas, como la dada por ecuación 3.41, con fre-
cuencia permitida entre ν y ν + dν, entonces Np,ν dν = N(r)dr, donde N(r)dr es el número
de puntos contenidos entre dos esferas de radios r y r + dr, respectivamente, si r está dado
por
q
r= n2x + n2y + n2z . (3.46)
Los puntos de la grilla tridimensional, por construcción, están separados de sus vecinos más
próximos por una distancia ∆r ≡ 1. En el caso en que r ≫ ∆r, la grilla de puntos se
aproxima al lı́mite contı́nuo (los puntos separados comienzan a semejarse a una distribución
continua de puntos con densidad uniforme ρp puntos por unidad de volumen en el espacio
x, y, z de la figura 3.6). En este lı́mite, N(r)dr, el número de puntos que existen en la grilla
tridimensional entre las superficies esféricas con radio r y r + dr, puede escribirse como el
producto del volumen encerrado entre las dos esferas, por la densidad de puntos, siempre
dentro del octante positivo.
1 πr 2 dr
N(r)dr = ρp 4πr 2 dr = . (3.48)
8 2
3
π 2l
Np,ν dν = ν 2 dν. (3.49)
2 c
La ecuación anterior nos da el número de frecuencias posibles para ondas planas, como la
dada por la ecuación 3.41, que pueden existir dentro de la cavidad por intervalo de frecuen-
cia. Recordemos que una onda plana corresponde a una polarización definida, y que en el
90 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
caso más general un rayo de luz necesita ser descrito por la composición de dos polariza-
ciones independientes. Entonces, por cada onda que estamos contando en la ecuación 3.49,
tenemos en realidad dos. Debemos multiplicar el miembro de la derecha de la ecuación an-
terior por 2, para tener en cuenta los dos modos posibles de polarización que tiene una onda
electromagnética general:
3
2l
N(ν)dν = 2 Np,ν dν = π ν 2 dν. (3.50)
c
2 ν2
ρν = . (3.51)
c3
Es en el cálculo de la energı́a promedio que existe en las ondas de una frecuencia ν, que
se manifiesta la diferencia entre la teorı́a clásica de la radiación que falla en la predicción del
espectro de radiación del cuerpo negro, y la teorı́a cuántica, que sı́ consigue explicarlo.3
Nosotros partiremos aceptando que cada fotón tiene una energı́a hν y que si el estado
de frecuencia ν tuviera n fotones, la energı́a total del mismo serı́a En = nhν. Aceptaremos
también como hipótesis el resultado de la mecánica estadı́stica que indica que la probabilidad
3
Los detalles de este cálculo, que pasó a la historia con el nombre de “catástrofe del ultravioleta” y que
de hecho dió origen a la “Fı́sica Moderna” del siglo XX, son repasados en los cursos de Fı́sica Moderna y
Mecánica Cuántica en el programa de la Licenciatura en Astronomı́a.
3.6. ESPECTRO DE RADIACIÓN DE CUERPO NEGRO 91
donde
β = (k T )−1 , (3.53)
con k = 1,38 × 10−16 erg K−1 , la constante de Boltzmann. La energı́a promedio del estado
de frecuencia ν será entonces la suma de todos los posibles En pesados con la probabilidad
de que ese En exista,
ΣEn e−βEn
Ē = . (3.54)
Σe−βEn
∂ −βEn
En e−βEn = − e , (3.55)
∂β
En esta última, el numerador es la derivada parcial del denominador con respecto a β. Por
lo tanto,
∂
Ē = − ln Σe−βEn . (3.57)
∂β
−1
Σe−βEn = Σe−nhνβ = 1 − e−hνβ . (3.58)
obtenemos
hν
Ē = . (3.59)
ehν/kT − 1
Podemos ver a esta última ecuación como el producto de hν, la energı́a de cada fotón en el
Finalmente, contamos con todos los elementos que necesitamos para calcular uν (Ω) a
partir de primeros principios. Combinando las ecuaciones 3.34, 3.51 y 3.59, tendremos
2hν 3
1
uν (Ω) = 3 . (3.60)
c ehν/kT − 1
Habı́amos hallado antes que uν (Ω) = Iν /c. Por lo tanto, como para el cuerpo negro
Iν = Bν (T ), tendremos
2hν 3
1
Bν (T ) = 2 . (3.61)
c ehν/kT − 1
2hc2
1
Bλ (T ) = 5 . (3.62)
λ ehc/λkT − 1
4
Una vez más, con referencia al curso de mecánica estadı́stica.
3.6. ESPECTRO DE RADIACIÓN DE CUERPO NEGRO 93
Figura 3.7: Función de Planck, Bλ (T ), para longitudes de onda del ultravioleta al in-
frarrojo. Note (1) que el área bajo las curvas crece mucho con la temperatura, como
resultado de la dependencia con T 4 , (2) que las curvas de distinta temperatura no se
cortan entre si, y (3) que el máximo de las curvas se corre hacia el azul a medida que
crece la temperatura.
Considerando las unidades de las constantes y variables en los miembros de la derecha, vemos
que
Notar que una forma más compacta de escribir las unidades de la representación Fλ es
erg cm−3 s−1 esterradián−1 . Preferimos escribirla separando el cm−3 en los componentes que
tienen sentido fı́sico, cm−2 , para indicar energı́a que fluye por unidad de área, y cm−1 para
indicar energı́a que se asigna por unidad de longitud de onda. De esa manera también queda
94 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
el factor π), para varias temperaturas dentro del rango de interés de la astrofı́sica estelar.
4 Z ∞
x3 dx
2h kT
B(T ) = 2 . (3.64)
c h 0 (ex − 1)
∞
x3 dx π4
Z
= ,
0 (ex − 1) 15
2π 5 k 4
σ= (3.66)
15c2 h3
y
8π 5 k 4
a= . (3.67)
15c3 h3
onda cortas, y más lentamente hacia longitudes de onda largas. La posición del máximo de
radiación se da en longitudes de onda más cortas a medida que la temperatura aumenta, y
el área bajo las curvas crece muy rápidamente con el aumento de temperatura.
Una propiedad importante es que las curvas jamás se cruzan. Con la obvia excepción de
los lı́mites λ → 0 y λ → ∞, donde todas tienden asintóticamente a los mismos valores, por
cada par de coordenadas λ, Bλ (T ) pasa solamente una curva. Esto será usado luego para
definir una temperatura asociada a valores medidos de la intensidad especı́fica.
hc hc
ehc/λkT − 1 ≈ 1 + −1= . (3.68)
λkT λkT
La ley de Planck tiende a esta ecuación para longitudes de onda muy largas. Esta aproxima-
ción tiene una gran importancia histórica. La ecuación 3.69 es la que se obtiene si uno calcula
la energı́a de los fotones que pueden existir dentro de la cavidad del cuerpo negro desde un
punto de vista enteramente clásico (en vez de asumir que cada fotón tiene una energı́a hν).
El hecho de que la aproximación de Rayleigh y Jeans diverge para longitud de onda corta
fue llamado por los fı́sicos de fines del siglo XIX “la catástrofe del ultravioleta,” dando una
idea del dramatismo con el que los cientı́ficos tomaron la imposibilidad de la fı́sica, que era
tenida como el ejemplo paradigmático de una ciencia exacta, de explicar una observación.
Los problemas de la fı́sica clásica para explicar la radiación de cuerpo negro motivaron a
Max Planck, en 1899, a volver a analizar las hipótesis usadas en el cálculo clásico y pro-
poner la cuantización de los niveles de energı́a de las ondas estacionarias en la cavidad del
96 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
cuerpo negro, como una solución matemática al problema. Esta hipótesis de Planck sirvió de
motivación para el desarrollo de la mecánica cuántica.
El hecho de que la exponencial tienda a uno para longitudes de onda muy largas hace que,
cualitativamente, su comportamiento nunca se aleje mucho de la ley de Planck (ver figura
3.8).
3.6. ESPECTRO DE RADIACIÓN DE CUERPO NEGRO 97
Planck (ecuación 3.62), la derivamos con relación a la longitud de onda, la igualamos a cero,
y buscamos la relación entre el punto que anula la derivada y la temperatura. Si hacemos
esto, encontraremos una ecuación trascendente cuyo resultado nos dará
νmax
= 5,88 × 1010 [Hz K−1 ]. (3.72)
T
El análisis de las dos ecuaciones anteriores nos lleva al curioso resultado de que, aunque el
En la ecuación 3.60 hemos escrito la forma para la energı́a del campo radiativo que viaja
en una dirección dada, dentro de un cierto diferencial de ángulo sólido, y la llamámos uν (Ω).
A partir de ella, y aplicando la definición, podremos escribir la energı́a del campo radiativo
por unidad de volumen,
Z
uν = uν (Ω)dΩ = 4πuν (Ω), (3.73)
4π
ya que la radiación del cuerpo negro es isotrópica. Comparando con la ecuación 3.60, ten-
dremos
8πh ν3
uν = , (3.74)
c3 ehν/kT − 1
98 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
donde [uν ] = erg cm−3 Hz−1 . Contando con la densidad de energı́a, es simple escribir el
número de fotones por unidad de frecuencia y unidad de volumen que hay dentro del cuerpo
negro. Para una frecuencia dada:
uν 8π ν2
Nν = = 3 hν/kT , (3.75)
hν c e −1
donde [Nν ] = cm−3 Hz−1 . Usando esta expresión, el número total de fotones, por unidad de
3 Z
∞ ∞
x2
8π kT
Z
N= Nν dν = 3 dx, (3.76)
0 c h 0 ex − 1
es con T 3 , a diferencia de la dependencia de la energı́a total, que era con T 4 . Esto sucede
porque al aumentar la temperatura una parte importante de la energı́a disponible para el
campo de radiación se invierte en generar fotones de alta energı́a. En otras palabras, se hace
“más duro.” Al cambiar la energı́a promedio de los fotones, la dependencia del número de
éstos con la temperatura será más suave que la de la energı́a.
jamos salir por la apertura será pequeña frente a la energı́a total del cuerpo
negro, y el estado de equilibrio térmico del mismo no será alterado. La radiación
emergente [que medimos], Iν , será, entonces, radiación de cuerpo negro.
3.7. APLICACIONES ILUSTRATIVAS 99
¿Cuán corto debe ser el tiempo que empleamos en nuestra medición, para que el estado de
equilibrio térmico de nuestro cuerpo negro no sea alterado?
Una estimación basada en el número de fotones nos puede dar una idea de los órdenes de
magnitud involucrados. Si el número total de fotones que dejamos salir es N f uera y el número
total de fotones, por unidad de volumen, que tenemos en el cuerpo negro es N (ecuación 3.76),
la condición que requerimos es N f uera ≪ N V , donde V es el volumen total de la cavidad
del cuerpo negro. Una condición quizás más útil es la más restrictiva Nνf uera ≪ Nν V , donde
ahora Nν está dado por la ecuación 3.75, ya que esta última condición nos garantiza que
la forma del espectro no será alterada. Si abrimos una apertura en una de las paredes del
cuerpo negro y dejamos salir radiación por la misma en cualquiera de las direcciones del
ángulo sólido 2π hacia afuera (un hemisferio completo), podremos usar la ley de Planck para
escribir el número de fotones que escapan por unidad de tiempo y unidad de área, como
Bν (T )
Nνf uera = 2π , (3.77)
hν
donde [Nνf uera ] = cm−2 s−1 Hz−1 . Si la sección de la apertura es S, y la mantenemos abierta
un tiempo ∆t, tendremos
4π ν2
Nνf uera = nfν uera S∆t = S∆t, (3.78)
c2 ehν/kT − 1
donde [Nνf uera ] = Hz−1 . Ahora, la condición de que el campo de radiación del cuerpo negro
no se vea substancialmente alterado se escribirá
donde Tf uera es la temperatura de la radiación que sale por la apertura y TCN es la tempera-
tura de la radiación que existe dentro de la cavidad. Puesto que estamos en una situación
de equilibrio térmico, ambas son iguales (Tf uera = TCN ). Simplificando, tendremos
Nνf uera ∆t
= ≪ 1, (3.81)
Nν V t0
donde hemos introducido ahora el tiempo caracterı́stico para enfriamiento por radiación, t0 ,
que es el tiempo que el cuerpo negro puede tener abierta la apertura sin que su campo de
radiación se altere significativamente y deje de ser bien representado por una ley de Planck
con temperatura T :
2V
t0 = . (3.82)
cS
Notemos que este t0 está basado en el número de fotones que el cuerpo negro tiene en
un instante dado, y no considera la capacidad del cuerpo de generar nuevos fotones a costa
de la energı́a térmica almacenada en sus paredes. Veamos también que t0 es una escala de
distancia que caracteriza al cuerpo negro con la abertura dada, lCN = 2(V /S), dividida por
la velocidad de la luz. Para un volumen dado, cuanto menor sea la abertura mayor será la
escala de distancia caracterı́stica y más tiempo le llevará a la velocidad de la luz recorrerla.
Para hacerse una idea, un cuerpo negro cúbico de lado l = 1 m, con una abertura circular
de 0.25 cm de diámetro implica un t0 poco mayor que un milésimo de segundo.
realidad es que la estimación 3.81 está basada sólo en el número de fotones en una frecuencia
dada, lo que implica considerar únicamente el contenido energético de la radiación interna
del cuerpo negro (una estimación diferente, basada también sólo en la energı́a del campo de
3.7. APLICACIONES ILUSTRATIVAS 101
ejemplo que sigue, muestra los lı́mites del modelo que conduce a la ecuación 3.82 al aplicarlo
a un caso de una abertura extrema.
una estrella. Para este ejercicio, ignoremos tanto su materia como sus fuentes de energı́a,
suponiendo que solo está hecha de radiación de cuerpo negro. Esto equivale a imaginar la
estrella como una bola de radiación, asociar la sección de la apertura a la superficie de ésta,
y el volumen del cuerpo negro al volumen de la misma (en el caso del cuerpo negro cúbico
de lado l, eliminarı́amos las paredes, por lo que el área S de la abertura pasarı́a a ser 6 l2 y
t0 = l/3c). Para una estrella como el Sol, cuyo radio es R ≈ 7 × 1010 cm, la ecuación 3.82
dará
2V 2 4 πR3 2R
t0,⊙ = = 3 2 = ≈ 1,6s. (3.83)
cS c 4πR 3c
Es claro que hay algo fundamentalmente mal en las hipótesis que nos llevaron a este
resultado. El orden de magnitud que obtenemos para la escala durante la cual el Sol puede
irradiar como un cuerpo negro sin alterar mayormente su espectro resulta ser del orden de
magnitud del tiempo que le lleva a la luz recorrer un radio solar. Esto es muchos órdenes de
magnitud menor que lo que sabemos que es, ya que el Sol no ha variado su color en muchos
siglos de historia humana.
Concluı́mos que es tan poco realista suponer que el Sol es una bola de radiación como
lo era suponer que la radiación de cuerpo negro existe sin el dispositivo experimental que la
produce.
102 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
fotones para reemplazar a los que se están perdiendo. Aunque en definitiva hay pérdida de
energı́a, el reservorio es mucho mayor y esto alarga el tiempo caracterı́stico para pérdida de
fotones.
si el cuerpo negro irradia a costa de la energı́a que tiene almacenada, cada ergio de energı́a
que se irradia es un ergio de energı́a que se pierde. Si L es la potencia perdida por radiación
([L] = ergs s−1 ), y UT la energı́a térmica total almacenada (UT = UR + UM ), tendremos
dUT
= L, (3.84)
dt
y el orden de magnitud τ0 para la escala temporal en la que esta energı́a va a perderse por
τ0 = UT /L. (3.85)
La exploración del orden de magnitud de los τ0 que resultan de aplicar este modelo a distintos
tipos de estrellas se deja al lector como ejercicio (ver problemas 3.7 y 3.8).
3.7. APLICACIONES ILUSTRATIVAS 103
perder toda la energı́a térmica que tiene acumulada (caso de τ0 ). Como se puede apreciar
en los problemas, la estimación 3.85 es sensata, pero tiene una limitación: asume que todo
el contenido energético del cuerpo negro, UT , se pierde por radiación a una tasa constante
L. La realidad es que el cuerpo negro se enfrı́a cuando pierde radiación: A medida que UT
Para estudiar los órdenes de magnitud del problema, consideremos el caso simplificado
de una “estrella” cuya temperatura sea uniforme, tanto en el interior como en la superficie.
Supondremos además que la estrella no genera energı́a, y que toda la que emite la extrae del
calor que tiene almacenado5 .
3 M 3
UM = N kT = kT, (3.87)
2 µmH 2
UT
τ0 = . (3.88)
L
Ésta es la clase de estimación que hicimos en la sección anterior, pero podemos ver ahora
que es apenas un lı́mite inferior del tiempo que le lleva a la estrella liberarse de la energı́a
térmica acumulada, ya que su capacidad de irradiar disminuye fuertemente a medida que se
enfrı́a.
L = 4πR2 σT 4 . (3.89)
d 3 M
k T = −4πR2 σT 4 . (3.90)
dt 2 µmH
(es decir que R = constante), que ésta no pierde ni gana masa (o sea M = constante), y que
no cambia la composición quı́mica (es decir, µ = constante), escribimos
2
dT 4πR σ dt.
− = (3.91)
T4 3
k M
2 µmH
dTn dt
− 4
= . (3.92)
Tn τ0
Notemos aquı́ que τ0 es el dado por la ecuación 3.88, con UT = U0 y L = L0 , los valores de
6
Esto es, una vez más, una aproximación razonable para las enanas blancas.
3.7. APLICACIONES ILUSTRATIVAS 105
donde Ci es una constante de integración que, dado que la ecuación es de evolución temporal,
hay que calcular a partir de las condiciones iniciales. Como Tn = 1 para t = 0, tenemos que
Ci = 1. Recuperando la temperatura T = Tn T0 escribimos, finalmente,
− 31
t
T = T0 3 + 1 . (3.94)
τ0
Usando esta ecuación, vemos que para t = τ0 la temperatura todavı́a es ∼ 0,63 T0 , un valor
no mucho menor que T0 , pero que la capacidad de perder energı́a por radiación, de acuerdo
con la ley de Stefan-Boltzmann (ecuación 3.29), ha caido por un factor ∼ 0,634 = 0,16.
Luego de τ0 , la estrella sigue estando substancialmente caliente, pero irradia mucho menos
que al principio.
Ejemplo 3.7.2 Tomada literalmente, la ecuación 3.88 indica que luego de un tiempo τ0 , la
energı́a térmica total de la estrella UT se habrá consumido, y que, por lo tanto (ver ecuación
3.87), la estrella tendrá T ≃ 0. Se deja al lector el ejercicio de calcular usando la solución
3.94 cuál es el tiempo que tiene que pasar para que la temperatura de la estrella se reduzca
en un factor substancial, T ∼ T0 /γ, con γ ≫ 1 .
106 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
3.8. Problemas
Problema 3.1 En el interludio 1.2.1 habı́amos calculado el flujo total de radiación produ-
cido por un centı́metro cuadrado de la superficie del Sol. Usando ese resultado, y asumiendo
que esta superficie se comporta como un cuerpo negro, calcule la temperatura superficial.
Problema 3.2 Dos cubos de material arbitrario de lado l se enfrentan por una de sus caras,
por la cual pueden emitir y absorber radiación con intensidad especı́fica perpendicular a la
cara, en tanto que se encuentran adiabáticamente aislados por las otras cinco. La emisividad
de las caras enfrentadas es e = 1. El espacio entre los cubos está vacı́o. En el instante inicial
t = 0 uno de los cubos, cuya capacidad calorı́fica total es C1 ([C1 ] = erg K−1 ), se encuentra
a) Encuentre las ecuaciones diferenciales para las temperaturas T1 (t) y T2 (t). (Si quiere
b) Sin necesidad de resolver por completo las ecuaciones diferenciales de (a), conteste lo
siguiente: ¿cuál es la temperatura final del sistema, una vez que relajó al nuevo estado
de equilibrio (para t → ∞)?
c) Las ecuaciones diferenciales de (a) se simplifican notoriamente hacia el final del proceso
de relajación, cuando T1 (t) ≃ T2 (t) ≃ Tf , permitiendo escribir una ecuación mucho
e) Si desea un poco de diversión realmente seria, considere que los cubos no son cuerpos
negros sino que tienen emisividades e1 y e2 , respectivamente, y encuentre la ecuaciones
diferenciales para T1 (t) y T2 (t). (El consejo en este caso es ¡no intente resolverlas!)
Problema 3.3 Compare el problema anterior con el de los dos cubos unidos por un material
opaco a la radiación, pero conductor del calor, con conductividad térmica K ([K] = erg cm−1
K−1 s−1 ) y espesor ∆l. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian las dos situaciones?
Problema 3.4 ¿Cuál es la relación entre la ley de Planck y las siguientes leyes?
b) Ley de Wien.
d) Ley de Stefan-Boltzmann.
Problema 3.5 Cuando interpretamos las ecuaciones 3.82 y 3.83 llegamos a la conclusión
de que un cuerpo negro no puede estar constituı́do solamente por radiación y que para tener
radiación de cuerpo negro en necesario tener materia en equilibrio térmico con radiación.
Como caso paradójico invitamos al lector a que piense en el espectro del fondo de radiación
Problema 3.6 Una estimación diferente del tiempo caracterı́stico t0 (con referencia a la
ecuación 3.81), puede hacerse requiriendo que la energı́a radiativa total que sale por la
abertura del cuerpo negro sea mucho menor que la energı́a radiativa total contenida en su
cavidad. Estime esta nueva escala. ¿Resuelve los problemas del resultado 3.82?
Problema 3.7 Asuma que el Sol es esférico, que emite radiación térmica desde una región
con profundidad óptica τ ∼ 1 y temperatura Tef f ∼ 5770 K (la “superficie),” y que debajo de
108 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
1. Calcule L⊙ , la luminosidad del Sol, asumiendo que emite radiación térmica con tem-
peratura efectiva Tef f = 5770 K.
3. Calcule la energı́a térmica total, UM , contenida en la masa del Sol en forma de movi-
miento translacional de sus partı́culas (1/2k T por grado de libertad de cada partı́cula).
¿Cómo se compara con UR ?
4. Usando la luminosidad L⊙ , estime valores para t0,R , t0,M y t0,T , los tiempos carac-
Problema 3.8
a) ¿Qué pasarı́a con el t0 estimado en el ejercicio anterior, si el radio del Sol se redujera en
un factor 100 (orden de magnitud del tamaño de una estrella enana blanca) sin alterar
b) ¿Podrı́a una estrella ası́ haber existido desde el comienzo del tiempo (edad del Universo
∼ 13 × 109 años)?
3.8. PROBLEMAS 109
c) Usando el modelo de enfriamiento tratado en la sección 3.7.2, calcule el tiempo que hace
falta para que el objeto anterior reduzca su temperatura en (1) un factor 2, y (2) a un
10 % de su valor inicial.
Problema 3.9 Una estrella con temperatura efectiva T⋆ emite radiación térmica. Ésta atra-
viesa una nube de material interestelar homogéneo de largo total L, densidad de partı́culas
n, y coeficiente de emisión jλ = 0. La sección eficaz de absorción de las partı́culas puede
escribirse como
λV
σλ = σV , (3.95)
λ
Un observador, que ignora la presencia de la nube, mide la función Iλ , la ajusta con una ley
de Planck y determina una temperatura, To , que asigna al objeto emisor.
c) ¿Cuál será la relación entre la temperatura real del objeto emisor, T⋆ , y la temperatura
medida por el observador, To ? (Sugerencia: Aproxime la Ley de Planck con la de Ley
de Wien)
d) Si T⋆ = 6000 K ¿Cuál es la profundidad óptica τλ , para λ = 5500 Å, que hace que la
a) Encuentre la distancia a la que debe estar el planeta para que la temperatura de equilibrio
diurna sea aproximadamente 273 grados Kelvin.
110 CAPÍTULO 3. RADIACIÓN TÉRMICA
b) Asumiendo que la capa externa del planeta que interactúa con la radiación, cuyo espe-
sor es ∆R ≪ Rp , está compuesta en partes iguales (por masa) de aire, roca y agua
(capacidades calorı́ficas ∼0.18, ∼0.8, y 1.0, calorı́as por gramo y por grado centı́grado,
respectivamente), y que su densidad media es de 1 gr cm−3 , encuentre la relación entre
Radiación dispersada
cierto medio es generada por la propia materia a partir de su energı́a térmica. En este caso
la función fuente es la Ley de Planck y la radiación emitida depende sólo de la temperatura
del medio. Otro caso muy común en astrofı́sica es el de medios que brillan dispersando la
radiación que incide sobre ellos. Para distinguir conceptualmente entre ambas situaciones es
los incorpora como energı́a interna, fabrica nuevos y los emite, reemplazando éstos a los
anteriores. Los fotones pierden su identidad, pero todos los de la misma frecuencia son
exactamente iguales. En estado de equilibrio térmico, por cada fotón absorbido otro igual es
emitido. Este balance estadı́stico es válido cuando se suman y restan muchos fotones en un
En los procesos térmicos hablamos de procesos de absorción pura (una vez más, los fo-
tones pierden su identidad) equilibrados por procesos de emisión térmica. Un centı́metro
cúbico de un medio que emite radiación térmica con una cierta temperatura, emitirá con la
misma función fuente si está inmerso en una estrella, rodeado por otros volúmenes idénticos
que producen exactamente la misma radiación y lo iluminan desde todos los ángulos, o, en
111
112 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
tanto pueda mantener su temperatura, aislado en el espacio vacı́o donde la única radiación
existente sea la que él mismo produce. El hecho de que la función fuente dependa solamen-
te de la temperatura, hace que los problemas de transferencia de radiación térmica sean
particularmente simples de resolver, como vimos en el capı́tulo previo.
original. De esta manera, la emisión de radiación por parte del medio depende por completo
de la intensidad especı́fica incidente. Un centı́metro cúbico de un medio que brilla por dis-
persión de radiación emitirá mucha de ésta cuando esté inmerso en un campo de radiación,
y no emitirá ninguna cuando no haya un campo radiativo que incida sobre él. La función
fuente, entonces, depende crı́ticamente de la radiación incidente. Ası́, la radiación dispersada
contribuye a la función fuente, pero, a su vez, depende de la radiación incidente, que también
contribuye a esta función. En general, los problemas de transferencia de radiación cuando
hay dispersión son complicados de resolver.
también dispersión de Thomson, que puede modelarse bien con algunas hipótesis simplifi-
catorias. En primer lugar, la dispersión de Thomson es independiente de la frecuencia del
campo dispersado (se llama también dispersión gris), y, por lo tanto, resulta también ser
dispersión coherente. La definición más general de dispersión coherente es que la potencia
emitida por intervalo de frecuencia es igual a la potencia absorbida en este mismo intervalo.
En segundo lugar, asumiremos que la dispersión es isotrópica, es decir, que la radiación se
dispersa de igual manera en todos los ángulos sólidos.
4.1. LA ETR EN PRESENCIA DE DISPERSIÓN 113
jν = ζν Jν , (4.1)
jν 1
Z
Sν = = Jν = Iν dΩ. (4.2)
ζν 4π
dIν
= −ζν (Iν − Jν ). (4.3)
ds
La solución formal de esta ecuación es la misma que antes (ecuación 2.41). En este caso,
sin embargo, no es de mucha utilidad porque la función fuente Jν no es conocida a-priori.
Jν , en el miembro de la derecha de la ecuación 4.3, depende de Iν .
¡La solución para Iν está escrita en función de la misma solución para Iν ! Esto es, por
decir lo menos, curioso. No podemos conocer Iν en una cierta dirección, arbitraria y única,
sin conocer antes la intensidad especı́fica en todas las direcciones (necesaria para calcular la
dIν 1
Z
= −ζν Iν − Iν dΩ , (4.4)
ds 4π
que muestra que la ecuación de transferencia radiativa para dispersión es una ecuación
114 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
Son frecuentes en astrofı́sica los casos en que la radiación interactúa con medios que
tienen partı́culas que absorben la luz, como también partı́culas que las dispersan. Si las
secciones eficaces de interacción para los dos procesos son semejantes, no podremos decir
que uno de ellos es dominante y tendremos que escribir una ETR que incluya a ambos. Esto
puede hacerse de manera relativamente directa. Supongamos que tenemos un medio con un
coeficiente de absorción pura αν y un coeficiente de dispersión ζν , que satisface las hipótesis
que nos llevaron a la ecuación 4.3 (i.e. dispersión coherente). El dIν de un haz de radiación
atravesando el medio, en alguna dirección arbitraria, estará afectado por dos fuentes, que
darán origen a dos términos en el miembro de la derecha, y no uno, como habı́a sido hasta
ahora,
dIν
= −αν (Iν − Bν ) − ζν (Iν − Jν ). (4.5)
ds
Podemos definir una función fuente que combine las contribuciones térmicas y dispersivas
como
αν Bν + ζν Jν
Sν = , (4.6)
αν + ζν
está aislado en el espacio, tendremos Jν = 0, y la función fuente será sólo una fracción de la
función de Planck, Sν = αν Bν (T )/(αν + ζν ).
En general, fuera de esta clase de casos lı́mite, la función fuente no puede conocerse a
priori y debe ser calculada como parte de la solución del problema, usando aproximaciones
simplificatorias o procesos de cálculo iterativo. Éstos parten de asumir una Jν0 como si fuera
la solución del problema, usarla para calcular función fuente en ecuación 4.6, con esa función
fuente resolver la ecuación 4.7, y con esta solución recalcular la intensidad especı́fica media Jν
(llamémosla Jν1 ) y compararla con la Jν0 que se asumió inicialmente. Si fueran más diferentes
que lo tolerable (y esto queda definido por la precisión que necesita el problema), se usará esta
nueva Jν1 para calcular una nueva función fuente con la ecuación 4.6, se resolverá nuevamente
la ecuación 4.7, se obtendrá una nueva aproximación a Jν , Jν2 , y se comparará con la previa.
El proceso se continúa hasta que la diferencia entre iteraciones sucesivas se hace menor que
la precisión requerida para la solución.
El coeficiente de dispersión ζν tiene unidades de cm−1 , las mismas que αν . Por lo tanto,
para el caso de un medio que sólo dispersa la radiación, es trivial definir el camino libre
116 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
1
ℓν = . (4.9)
ζν
Para el caso de un medio que actúa con los procesos de dispersión y absorción pura a la
vez, la marcha de la radiación está regulada por el coeficiente de absorción neto, o coeficiente
de extinción, que es la suma de ambos (αν + ζν ). En este caso, el camino libre medio para
que es la forma que aparece naturalmente en la ecuación 4.7 y que ya usamos para definir
La ecuación 4.10 muestra que el camino libre medio estará dominado por el proceso que
tenga coeficiente mayor. Por su parte, los coeficientes de dispersión o absorción dependerán de
la cantidad de partı́culas dispersivas o absorbentes por unidad de volumen, y del área eficaz
que tengan para cada uno de estos procesos (ver sección 2.2.2, especialmente la ecuación
2.15).
En el caso de radiación moviéndose a través de un medio que sólo contiene absorción pura,
el camino libre medio describı́a la distancia media que los fotones viajaban entre que eran
creados dentro del medio, o entraban a éste desde afuera, y desaparecı́an. Para un medio que
sólo tiene dispersión, el camino libre medio describe la distancia media entre interacciones
que alteran la trayectoria del fotón, pero (con las hipótesis hechas en este capı́tulo) no alteran
al fotón mismo. Considerando un medio que combina ambos procesos, la interpretación del
camino libre medio dado por 4.10 es más compleja, ya que incorpora procesos que alteran
la dirección del fotón con procesos que lo destruyen. En la próxima sección ahondaremos un
poco más en esto.
4.2. VISIÓN MICROSCÓPICA 117
Para los casos de un medio que sólo disperse radiación, o para el de uno que combine absorción
pura con dispersión, podemos hacer algo parecido.
utilidad estudiar el proceso como una serie de pasos en direcciones azarosas, que los fotones
se ven forzados a tomar luego de cada interacción con un elemento dispersivo. Puesto que
el fotón dispersado mantiene su identidad, podemos seguir (estadı́sticamente hablando) su
trayectoria de pasos aleatorios, donde cada uno es un segmento lineal de largo aleatorio, con
orientación en el espacio, también aleatoria, tanto con respecto al segmento anterior como al
siguiente. Esto es lo que se llama una caminata de pasos aleatorios, o una caminata aleatoria
(random walk en inglés).
Imaginemos un fotón dando estos pasos aleatorios dentro de un medio que interactúa con
los dos procesos que definimos, absorción pura y dispersión. La probabilidad de que un fotón
experimente alguna de estas dos interacciones, luego de recorrer una distancia s, está dada
por la ecuación 2.24, con el ℓν correspondiente al coeficiente de extinción (ecuación 4.10).
También nos interesa saber cuál es la probabilidad de que un paso aleatorio dado se
continúe con un evento de absorción o uno de dispersión. Con las hipótesis hechas en este
capı́tulo, cada paso es completamente independiente del anterior. De hecho, cada uno es
equivalente al primer paso que el fotón da, inmediatamente después de ser creado o de haber
118 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
ingresado al medio desde afuera. Asumiendo que el espacio de probabilidades abarca sólo
estas dos opciones, que es lo mismo que imponer la certeza de que el fotón tendrá uno u otro
evento, la probabilidad de que un segmento del recorrido termine en absorción, que significa
la destrucción del fotón y su incorporación al reservorio de energı́a térmica del medio, es
αν
ǫν = . (4.11)
αν + ζν
Las probabilidades anteriores permiten reescribir la función fuente combinada para ab-
sorción pura y dispersión como
Sν = (1 − ǫν )Jν + ǫν Bν . (4.13)
Esta forma de Sν , quizás intuitivamente más directa, deja en claro el significado de los pesos
que habı́amos propuesto en la ecuación 4.6. La probabilidad de dispersión, 1 − ǫν , se llama
albedo para dispersión.
DN = d1 + d2 + d3 + · · · + dN . (4.14)
Nos interesa calcular el orden de magnitud de la distancia |D| atravesada por un fotón
tı́pico. Buscar el promedio de la ecuación 4.14 sobre todas las trayectorias posibles no nos da
la respuesta que buscamos porque el desplazamiento promedio, al ser un vector, será nulo.
Por lo tanto, lo que hacemos es: primero elevar al cuadrado la ecuación y luego promediarla.
Esto nos proporcionará una cantidad que llamaremos desplazamiento cuadrático medio, y
que denotaremos l∗2 ,
l∗2 = hDN
2
i = hd21 i+hd22i+hd23 i+· · ·+hd2N i+2hd1 · d2 i+2hd2 · d2 i+2hd3 · d2 i+· · · . (4.15)
Para N grande, la suma de N d2j tiende a la suma de N veces el promedio del cuadrado de
la distancia tı́pica media que recorre un fotón entre dos interacciones sucesivas (dispersiones
en este caso). Esta distancia tı́pica es la cantidad que habı́amos llamado camino libre medio,
ℓν , cuando estudiamos el proceso de absorción (ver sección 2.2 y en especial la discusión
en las subsecciones 2.2.2 y 2.2.3). Notemos además que, dentro de factores de orden de
magnitud uno, el promedio del cuadrado de la distancia tı́pica, hℓ2ν i, será igual al cuadrado
de la distancia tı́pica media, ℓ2ν . Podemos escribir entonces la primer parte de la suma en la
En cuanto al valor medio de productos cruzados, notemos que tienen la forma hdj · dki.
Ésto nos llevará en definitiva a calcular los valores medios de los cosenos de los ángulos entre
los distintos vectores de desplazamiento, que son los ángulos entre las direcciones del fotón
antes y después de ser dispersado en alguno de los eventos de dispersión. Para un proceso
de dispersión isotrópico, el valor medio del coseno de esos ángulos es cero. (Notar que es
cero también para procesos de dispersión que pueden no ser isotrópicos pero que tienen
120 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
simetrı́a entre la dispersión hacia adelante y hacia atrás, según la dirección del fotón, como
la dispersión de Rayleigh). Escribimos entonces, finalmente,
l∗2 ≃ Nℓ2ν ,
o bien,
√
l∗ ≃ N ℓν , (4.17)
La estimación de orden de magnitud anterior nos será de mucha utilidad. Nos permi-
tirá conectar el número medio de dispersiones con la profundidad óptica de un medio dis-
persivo finito y de tamaño y camino libre medio conocidos, y entender desde este punto de
vista sus lı́mites opticamente gruesos y delgados. Podremos definir una profundidad óptica
efectiva para medios que combinen absorción y dispersión, y entender también sus lı́mites.
Finalmente, seremos capaces de calcular cuán lejos puede viajar la energı́a radiativa en un
medio absorbedor/dispersor y hacer estimaciones de la luminosidad emitida.
dispersivo finito cuya escala de tamaño es L. Luego de aparecer, sufrirá sucesivas dispersiones
hasta que abandone el medio, ya que nunca será absorbido.
estimar el número de dispersiones por las que pasará antes de salir haciendo l∗ ≈ L. De la
ecuacion 4.17 tendremos N ≈ L2 /ℓ2ν , y, recordando que τν = ∆s/ℓν (ecuación 2.36),
2
N ≈ τt,ν , (τt,ν ≫ 1), (4.18)
4.2. VISIÓN MICROSCÓPICA 121
donde τt,ν es la profundidad óptica total del medio, correspondiente a su largo caracterı́stico
L.
escrito la ecuación 2.24. Para el caso de dispersión pura es equivalente. El número medio de
dispersiones será 1 − e−τν ≈ τν , es decir
Para la mayor parte de las estimaciones de orden de magnitud, será suficiente calcular N
como el máximo entre τν y τν2 , o, también
N ≈ τν + τν2 . (4.20)
Consideremos ahora un medio infinito y homogéneo que interactúa con la radiación por
medio de ambos procesos, absorción y dispersión. Como no hay radiación incidiendo desde
afuera, la caminata aleatoria de un fotón arranca con su creación por emisión térmica y
finaliza con su destrucción por absorción, devolviendo la energı́a al reservorio térmico del
medio. Entre la creación y la destrucción puede experimentar eventos de dispersión. Nuestro
propósito en este apartado es obtener estimaciones cuantitativas de cuantas interacciones
Notemos que si la probabilidad de absorción es grande, próxima a uno, entonces N será tam-
122 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
bién próximo a uno. Este es el caso en que αν ≫ ζν (ver ecuación 4.11). En el caso opuesto,
αν ≪ ζν , ǫν ≃ 0, y tendremos N ≫ 1. De acuerdo con la ecuación 4.17 el desplazamiento
cuadrático medio será
√ ℓν
l∗,ν ≃ N ℓν = √ , (4.22)
ǫν
donde ℓν es el dado por la ecuación 4.10. A diferencia de la ecuación 4.17, en la anterior hemos
hecho explı́cita la dependencia de l∗ con ν. Esto se debe a que para el caso de dispersión
pura existen varios procesos fı́sicos de interés que son prácticamente independientes de la
1
l∗,ν ≃ p . (4.23)
αν (αν + ζν )
Esta versión del desplazamiento cuadrático medio es llamada largo, o distancia, de difusión,
o de termalización, o camino libre medio efectivo. Es una medida de la distancia sobre la
cual la radiación puede transportar energı́a en un medio que tenga absorción y dispersión.
Notemos que l∗,ν combina de manera interesante los coeficientes de absorción pura y dis-
1
l∗,ν ≈ √ , (4.24)
αν ζν
que es el promedio armónico de los caminos libres medios para absorción pura (ecuación
2.12) y para dispersión (ecuación 4.9) y por lo tanto no es igual a ninguno de ellos. En este
4.2. VISIÓN MICROSCÓPICA 123
αν
ǫν ≈ ≪ 1, (4.25)
ζν
Pero el número de eventos de dispersión que experimenta un fotón (ecuación 4.21) estará de
todas formas limitado por ella ya que, sea tarde o temprano, la absorción es el proceso que
hace que el fotón desaparezca.
La distancia tı́pica que puede recorrer un fotón antes de ser absorbido es también la
distancia máxima a la que la radiación puede transmitir eficientemente energı́a y, por lo
tanto, contribuir al equilibrio térmico del medio. La ecuación 4.24 deja en claro que, cuando
El desarrollo anterior también nos permite caracterizar un medio que absorbe y dispersa
radiación, pero que tiene un tamaño finito que podemos describir con un largo tı́pico L.
Será conveniente definir para este medio la profundidad óptica efectiva,
L
τ∗,ν = , (4.26)
l∗,ν
donde l∗,ν es el dado por ecuación 4.23. Definiendo profundidades ópticas para absorción y
dispersión en base a los caminos libres medios respectivos, como
podremos escribir
q
τ∗,ν = τa,ν (τa,ν + τd,ν ). (4.28)
124 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
encontrará obstáculos para salir al exterior. Podrı́a sufrir algunas dispersiones antes, si estu-
viésemos en el caso τ∗,ν ≪ 1 con τd,ν ∼ 1. Ésto puede demorar un poco la salida de cada uno
de los fotones, pero, en estado estacionario, no alterará el flujo de energı́a hacia afuera. En
estas condiciones, la luminosidad del objeto será igual a la potencia emitida. Ésta, a su vez,
es el producto del coeficiente de emisión térmica volumétrico por el volumen del medio. Re-
cordando las ecuaciones 2.1 y 3.4, si V ∼ L3 es el volumen del medio emisor, la luminosidad
monocromática emitida será
donde el factor 4π considera que el coeficiente de emisión volumétrica debe ser integrado
sobre todo el ángulo sólido.
Por otra parte, un medio como el anterior, pero con tamaño caracterı́stico L mucho
mayor que el camino libre medio efectivo, tendrá τ∗,ν ≫ 1 y dificultará seriamente la marcha
de la radiación hacia afuera. La mayor parte de los fotones generados por emisión térmica
dentro del medio serán absorbidos nuevamente y, a gran profundidad óptica, contribuirán
a que la materia y la radiación estén en equilibrio térmico. Es en estas condiciones que el
4.2. VISIÓN MICROSCÓPICA 125
camino libre medio efectivo, l∗,ν , se llama largo de termalización, porque describe la mayor
distancia a la cual la radiación puede establecer equilibrio térmico. A distancias mayores que
l∗,ν las condiciones de temperatura podrı́an variar y la radiación no tendrı́a la capacidad de
remediarlo. En situación de equilibrio térmico sabemos que Iν → Bν y Sν → Bν .
Para hacer una estimación de la luminosidad, notemos que los fotones que sean genera-
dos a profundidades l∗,ν o menores, y en dirección hacia afuera, tendrán una oportunidad
razonable de escapar del medio, con probabilidad menor que 36 % de ser absorbidos (ecua-
ción 2.24) si nacen viajando en sentido vertical, directamente hacia la superficie. Entonces,
una aproximación a la luminosidad emitida será considerar que la función fuente es la que
corresponde a emisión térmica, que el volumen emisor es la cáscara de produndidad l∗,ν que
rodea al volumen emisor V ∼ L3 , y tomar en cuenta sólo los fotones que viajan hacia afuera.
El factor correspondiente al ángulo sólido es 2π en vez de 4π porque sólo contamos los fotones
que son emitidos hacia afuera.
√
Lν ≈ 2π ǫν Bν A, (τ∗,ν ≫ 1), (4.31)
Podemos ver que para el caso lı́mite, en que no hay dispersión (ǫν → 1), la ecuación
anterior tiende a Lν ≈ 2πBν A en vez de tender a Lν ≈ πBν A, que es lo que corresponderı́a
a una superficie A emitiendo radiación térmica. Esto se debe a que la ecuación 4.31 es
una aproximación bastante rudimentaria para un problema de transferencia radiativa con
profundidades ópticas mayores que uno. El factor 2π cuenta de igual forma todos los fotones
126 CAPÍTULO 4. RADIACIÓN DISPERSADA
que nacen viajando hacia afuera del volumen emisor, como si todos ellos salieran del mismo.
La realidad es distinta. La probabilidad de que los fotones que nacen viajando verticalmente
hacia fuera sean absorbidos es baja, pero los que nacen viajando hacia afuera formando un
ángulo con la vertical (que están incorporados en el factos 2π) tienen una probabilidad menor
de poder salir porque enfrentan una profundidad óptica efectiva mayor, o incluso mucho
mayor si el ángulo con la vertical es grande. Para el caso de un volumen emisor esférico
podemos volver a mirar la Figura 2.7, pero ahora imaginando que el observador ubicado a
profundidad h (h ∼ l∗,ν para el caso considerado acá) es en realidad el volumen emisor de
radiación, y ponderar las posibilidades reales de escape que tienen los fotones, a medida que
4.3. Problemas
Problema 4.1 Asumiendo que el Sol está compuesto solamente por hidrógeno, que éste
está completamente ionizado y que tiene densidad uniforme, estime el camino libre medio
de un fotón (note que al no haber átomos sólo habrá dispersión de Thomson). Para un fotón
producido en el centro, calcule el número medio de dispersiones que experimentará hasta
llegar a la superficie, y el tiempo que le tomará el viaje.
Problema 4.2 Asuma que la intensidad especı́fica del emisor del problema 1.2 es la función
de Planck, Iν = Bν (T ), y que la esfera emisora de radio R está rodeado por una cáscara
ópticamente delgada con coeficiente de dispersión gris ζ. Un observador, que conoce la dis-
tancia d al emisor, pero ignora la presencia de la cáscara dispersiva, mide la temperatura
Problema 4.3 Un cometa eyecta una nube de polvo cuando se encuentra a una distancia r
del Sol (cuyo radio es R⊙ ), y d de Tierra (figura 4.1). La nube, cuya forma asumimos que es
esférica, se expande hasta hacerse ópticamente delgada, y brilla por dispersión de la luz que
recibe del Sol. Si el radio de la nube es Rn , con Rn ≪ d y Rn ≪ r, el coeficiente de dispersión
del material que la compone es ζν , calcule de forma aproximada el flujo de radiación que
nube
r
d
Sol
Tierra
Figura 4.1: Geometrı́a para el problema de la nube eyectada por el cometa, iluminada
por el Sol, y vista desde la Tierra (problema 4.3).
Capı́tulo 5
Las herramientas elaboradas en los capı́tulos previos nos permiten aproximarnos al estu-
dio de uno de los problemas más interesantes de la astrofı́sica observacional, que es el de las
atmósferas estelares, aunque, dentro del marco restringido de este curso, no podremos desa-
rrollarlo de manera muy extensa. El estudio acabado requiere del uso de técnicas numéricas
y complejidades computacionales que trascienden, incluso, los contenidos de un curso de
postgrado. Sin embargo, tenemos ya el conocimiento suficiente como para abordar en detalle
el estudio simplificado de la atmósfera del Sol. Dentro del problema, nos interesará entender
cómo se forma el espectro contı́nuo, la forma global del campo de radiación emitido por el
Sol.
El hecho de que el Sol sea una estrella tan próxima hace que el estudio de su atmósfera
sea observacionalmente simple. Es posible resolver la superficie estelar en elementos finitos de
área, o ángulo sólido, y medir tanto el flujo integrado sobre todo el disco (c.f. ecuación 1.44,
y problema 1.2) como la intensidad especı́fica emitida por pequeños elementos de ángulo
sólido. En este sentido el caso del Sol es, todavı́a, único. Con la tecnologı́a disponible a la
fecha (año 2017) no hay otras estrellas de secuencia principal a las cuales se les pueda observar
la intensidad especı́fica de esta manera, y sólo hay unas pocas gigantes muy brillantes a las
129
130 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
que se les puede observar el disco usando interferometrı́a, con muy baja resolución angular.
Para el Sol podemos hacer modelos de atmósfera, calcular la intensidad especı́fica emitida
por diferentes sectores del disco y compararlas con las observaciones. Luego podemos integrar
nuestra intensidad especı́fica modelo y comparar este resultado con el flujo del Sol integrado
sobre todo el disco estelar. Para el resto de las estrellas, solo podemos hacer este segundo
test, que es menos restrictivo que el primero.
El problema que nos servirá de motivación para el desarrollo de este capı́tulo queda
ilustrado de manera directa en una imagen del Sol. En la figura 5.1 vemos una imagen del
disco solar obtenida en luz blanca. La visión que se tiene de la superficie de él es bastante
limpia, salvo por algunas “manchas” solares, como la que aparece ligeramente por debajo
de la lı́nea media del Sol, cerca del borde de la derecha. No le prestaremos atención a estas
manchas, que están relacionadas con actividad magnética cerca de la superficie, sino más
generalmente al brillo de la superficie por unidad de área.
Fijémosnos en cuán brillante es cada unidad de superficie del disco, y veremos que hay
más brillo por unidad de área proyectada en el plano del cielo en la parte central del disco,
y que éste se vuelve más oscuro a medida que nos acercamos a los bordes. Este fenómeno
se conoce con el nombre de oscurecimiento al limbo y está relacionado con la atmósfera del
Sol, o, mejor dicho, con la forma en que la radiación que observamos se produce y emerge
de la atmósfera solar. Aunque, como veremos luego, la perspectiva desde la cuál lo estamos
mirando no influye, ya que cualquier observador mirando el Sol desde un ángulo diferente
al nuestro observarı́a el mismo fenómeno. En particular, sabemos que el Sol rota en torno a
un eje perpendicular al plano de la Eclı́ptica y que, por lo tanto, no nos muestra siempre la
misma sección fı́sica de su superficie. Sin embargo, el oscurecimiento al limbo no varı́a con
la rotación solar.
En el problema 1.2 del capı́tulo 1, obtuvimos el flujo de radiación que verı́a un observador
5.1. OSCURECIMIENTO AL LIMBO 131
Figura 5.1: Imagen del disco solar obtenida en “luz blanca,” es decir, en un gran intervalo
de longitudes de onda cubriendo entre ∼4000 y ∼6000 Å. La imagen fue tomada desde
el Big Bear Solar Observatory, perteneciente al New Jersey Institute of Technology, el 12
de Abril del 2004, poco antes de las 16 horas y 43 minutos.
situado a una cierta distancia de una estrella. Para ello calculamos la integral de la intensidad
especı́fica proveniente de cada punto del disco de la estrella, proyectada sobre la dirección
de análisis. Al hacer esto, usamos la hipótesis de que la intensidad especı́fica emitida por
la estrella era isotrópica. Esa hipótesis es, de hecho, un modelo sumamente simplificado de
la emisión de radiación por una atmósfera estelar, ya que un disco estelar que emitiera de
esta manera se verı́a uniformemente iluminado. Sea donde sea que nuestra lı́nea de visión lo
Lo que vemos en la figura 5.1 no es un disco uniformemente iluminado, y ésto nos lleva a
la conclusión de que la hipótesis que usamos en el problema 1.2 era una sobre simplificación.
La observación del Sol muestra que la intensidad especı́fica emitida por una estrella real,
tı́pica, no es isotrópica.
132 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
Trataremos entonces de desarrollar una teorı́a simple que nos permita explicar la obser-
vación del disco del Sol. Una de las primeras cosas que debemos reconocer son las diferencias
entre la geometrı́a de un rayo (intensidad especı́fica) que proviene del centro del disco y la
de uno que proviene de los bordes. Para hacer esto, construimos un modelo esquemático de
una atmósfera estelar.
La observación del espectro del Sol muestra que éste puede describirse como un espec-
tro contı́nuo bastante similar al de un cuerpo negro, sobre el que se superponen lı́neas de
absorción de varios iones (como adelanto el lector puede prestar atención a la figura 6.2,
que muestra la comparación del espectro integrado del Sol con curvas de cuerpo negro a
T ∼ 6000 K normalizadas). De acuerdo con las leyes de Kirchhoff para espectros de gases,
la interpretación simple de este resultado es que la zona donde se genera el espectro puede
describirse como una región de gas denso y caliente, donde se origina el contı́nuo con forma
de cuerpo negro, sobre el cual hay otra región de gas menos denso y más frı́o que es la que
produce las lı́neas de absorción. La observación indica también que el Sol tiene forma muy
aproximadamente esférica, por lo cual el primer bosquejo que podemos dibujar es el dado en
la figura 5.2. En ella dibujamos al Sol como una esfera de radio R, sobre la que tenemos una
cáscara de gas más tenue de espesor h. En esta versión simplificada diremos que la cáscara
de que escapen al exterior es apreciable (h/lν . 7). Fı́sicamente, el borde de esta esfera de
radio R representa el lı́mite inferior, más profundo, caliente y denso de la atmósfera. Ésta,
entonces, es la región progresivamente más tenue y frı́a que se extiende desde R hacia afuera
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 133
a lo largo de un camino geométrico h. Nos referiremos a esta esfera de radio R como el lı́mite
inferior de la atmósfera, aunque es bueno tener en mente que no es un lı́mite abrupto, sino
que se trata de una región difusa.
ejemplo de rayo que sale hacia el observador es el que se origina en el punto b, también en
el lı́mite inferior de la atmósfera. Finalmente, el que se origina en c, en la parte externa de
la atmósfera de la estrella, también sale hacia el observador.
directamente de las zonas más externas de la atmósfera es muy débil en comparación con la
proveniente de las zonas internas, por lo que no es detectada en la observación espectroscópica
normal.
Concentrémosnos solamente en los rayos que salgan del lı́mite geométrico inferior de la
atmósfera, atravesándola antes de llegar al observador, como el a y el b, e ignoremos los
rayos como el c, que se originan a menor profundidad geométrica, con una función fuente
134 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
Rayo
θe b
p
r θ
a a
α R
c
h
Figura 5.2: Esquema simple de una atmósfera estelar. El cı́rculo amarillo representa el
lı́mite inferior de la atmósfera, de radio R, y la corona magenta la atmósfera, de profun-
didad geométrica h. La figura, por simplicidad, muestra una atmósfera cuya profundidad
geométrica es grande en comparación con el radio de la estrella (radio de la parte más
profunda de la atmósfera). El observador se encuentra en el plano del dibujo, hacia arriba
(en la dirección θb = 0).
correspondiente a capas más externas (que suponemos serán más frı́as). La dirección entre
puntos (como el señalado a) desde donde se origina la radiación, y también tenemos definido
su recorrido dentro de la atmósfera, y en especial los puntos como el p que contienen la
materia que va a interactuar con la radiación. Debido a la simetrı́a del problema, el campo
radiativo a lo largo de un radiovector cualquiera, como el que une el punto a con el centro de
A medida que el rayo avanza para salir desde lo profundo de la atmósfera hacia afuera, la
profundidad desde el borde de la estrella disminuye, y el ángulo que forma con el radiovector,
o vertical local en cada punto también (note que el ángulo de emergencia en p no es ya θe ,
sino θe −α). Entonces, dada una condición inicial en un cierto punto como el a, la descripción
del campo radiativo, dado por el dI/ds en la ecuación de transferencia radiativa (ecuación
2.27), requerirá conocer las derivadas del campo con respecto a la distancia radial r y con
respecto al ángulo con la vertical θe , ya que ambos cambian a medida que el rayo viaja hacia
la superficie,
dI ∂I dθ ∂I dr
= + . (5.1)
ds ∂θ ds ∂r ds
La figura 5.2 resalta la importancia del ángulo de emergencia θe . La radiación que sale
desde el punto b es la que el observador ve escapando desde el centro del disco estelar. La
radiación que emerge desde a será vista por el observador saliendo desde cerca del borde
(limbo) de la estrella. Para θa = 90 grados, el observador verá radiación proveniente exacta-
mente del borde de la estrella. Es importante notar, además, que para un observador en el
infinito θa = θe .
análisis, puede hacerse cuando la profundidad h de la atmósfera estelar es mucho menor que
el radio R en el fondo de la misma, h ≪ R. En el lı́mite, esto equivale a considerar R = ∞.
Ası́, los ángulos α se hacen innecesarios ya que los radiovectores, como el indicado en la
figura que conecta el centro con el punto p del rayo, dejan de converger hacia el centro y se
hacen paralelos entre si. Los ángulos con la vertical serán iguales para todo el recorrido del
rayo dentro de la atmósfera (ver figura 5.3), y, dada una condición inicial en un punto como
el a, la descripción del campo radiativo necesitará solamente las derivadas con respecto al
136 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
radio vector R, o con respecto a h. Es de esperar, sin embargo, que aunque las derivadas con
respecto a θ no figuren, el ángulo θe = θa sı́ entrará como parámetro del problema.
Rayo 1111
0000
0000
1111
b h
θe
1111
0000
0000
1111 p
0000
1111
a
0000
1111 θa
Figura 5.3: Esquema simple de una atmósfera estelar de espesor h pequeño en compa-
ración con el radio, R, del fondo de la atmósfera. Al igual que en la figura 5.2 el cı́rculo
amarillo representa el fondo de la atmósfera y el cı́rculo magenta a la atmósfera. El ob-
servador se encuentra en el plano del dibujo, hacia arriba, siguiendo el rayo que pasa por
b (en la dirección θa = 0).
La figura 5.3 describe esta simplificación adicional. La geometrı́a esférica de las regiones
en torno al punto de emergencia de los rayos en la fotósfera ha sido reemplazada por una
geometrı́a plana. Al ser h ≪ R, la curvatura de las capas atmosféricas es ignorable a pequeña
escala de distancias (h es la escala pequeña), aunque a gran escala de distancias la curvatura
luz hacia el observador (hacia arriba y hacia el infinito) con distintos ángulos de emergencia
θe . Sin embargo, a pequeña escala de distancias, la transferencia radiativa tendrá lugar sin
que esta curvatura global de la atmósfera tenga efecto, porque el rayo de luz no la nota en
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 137
Un rayo de luz que deje la fotósfera en algún punto como el a, viajará hacia la super-
ficie de la atmósfera atravesando capas sucesivamente menos densas y más frı́as pero muy
aproximadamente paralelas entre si. Las caracterı́sticas fı́sicas de cualquier punto p en el
trayecto del rayo de luz podrán ser descritas por la profundidad del punto desde la superficie
de la atmósfera, que jugará el rol que juega la distancia r desde el centro de la estrella en
la figura 5.2. Asimismo, la distancia geométrica recorrida por el rayo desde a hasta el punto
p podrá escribirse en función de la profundidad geométrica hasta el punto p y el coseno del
ángulo θe , indicado en la figura. Puesto que siempre consideraremos al observador en el infini-
En primer lugar, debemos dejar atrás la ilusión de bordes nı́tidos, tanto entre el espacio
exterior y la atmósfera, como entre esta última y el interior estelar. La estrella es un cuerpo
gaseoso, y como tal, no tiene bordes nı́tidos. Podrı́amos iniciar un viaje óptico desde fuera
de la estrella hacia adentro, imaginando que nos sumergimos en un banco de niebla cuya
densidad crece a medida que nos adentramos en él. Ésta es la imagen que debemos tener
presente, y la que, en definitiva, nos permitirá explicar el oscurecimiento al limbo.
138 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
La figura 5.4 muestra una región de profundidad geométrica aproximada h, que está des-
crita en función de la profundidad óptica asociada τν,v , en que el subı́ndice v indica la
dirección vertical. Desde afuera de la estrella hacia adentro, la atmósfera comienza cuando
la profundidad óptica acumulada en el recorrido, τν,v , pasa de ser cero a ser mayor que
cero. A medida que nos sumergimos la densidad y la temperatura aumentan, y, junto con
ellas, la profundidad óptica local (por diferencial de distancia geométrica recorrida, dτν ) y la
profundidad óptica acumulada, τν,v . En tanto la profundidad óptica sea τν,v < 1, la radiación
podrá salir con facilidad. Cuando llegamos a τν,v ∼ 1 comenzamos a entrar en la región de
profundidad óptica grande, y la radiación no saldrá con tanta facilidad: las probabilidades
de que sea absorbida comienzan a ser altas. La región superior de la atmósfera, llamada
cromósfera, es esta zona “neblinosa” de la estrella que se extiende entre τν,v ∼ 0 y τν,v ∼ 1,
y desde la cual la radiación puede salir al exterior con relativa facilidad. Aquı́ se produce la
mayor parte de una lı́nea de absorción. La fotósfera es la región que comienza en τν,v ∼ 1
y, dentro de los lı́mites de este curso, diremos simplemente que se extenderá hasta que
podamos asegurar τν,v ≫ 1 (pensemos en τν,v ∼ 10 para fijar la idea). Por debajo de la
fotósfera comienza lo que denominaremos el interior de la estrella. Desde el punto de vista
de la radiación, la fotósfera se extiende entre la zona en que la probabilidad de salir al exterior
comienza a ser significativa (τν,v ∼ 1) hasta la zona en que la probabilidad de salir comienza
a ser claramente cero (τν,v ∼ 10).
En lo que sigue, consideraremos que la atmósfera está compuesta por estas dos capas, la
fotósfera, más interna, y la cromósfera, sobre ella. En rigor, habrı́a que añadir una capa más
externa aún, que es extremadamente ténue pero puede ser muy extensa: la corona. Como la
radiación del rango óptico-infrarrojo producida por la fotósfera no es afectada por la corona,
Vamos a definir entonces la profundidad óptica vertical τν,v , comenzando con cero en el
borde exterior de la atmósfera (es decir, cuando la densidad es también cero). La profundidad
geométrica asociada será la variable z, indicada en la figura, que también comienza en cero
en el borde exterior. Para relacionar estas variables con la transferencia radiativa tal como
la hemos estudiado en el Capı́tulo 1, utilizaremos la profundidad geométrica a lo largo del
rayo τν , la cual está asociada a la distancia geométrica s. La variable s parte de cero en
la base de la fotósfera, en la región más profunda, y crece hacia afuera. La dirección del
rayo s forma un ángulo θ con la vertical. Con estas definiciones, llamando dtν,v al diferencial
de profundidad óptica que recorre la dirección vertical, con 0 < tν,v < τν,v , y siendo dτν el
diferencial de profundidad óptica a lo largo del rayo, podemos escribir
dz dtν,v
dτν = αν ds = −αν =− (5.2)
cos θ cos θ
140 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
Haciendo uso de la profundidad óptica vertical dada por la ecuación 5.2 podemos particula-
rizar esta ecuación para el caso de las atmósferas plano–paralelas como sigue
dIν (tν,v )
cos θ = Iν (tν,v ) − Sν (tν,v ). (5.4)
dtν,v
La nueva ecuación es semejante a la anterior, aunque tiene los signos del miembro de
simplificada, que dependa de una sola variable (una ecuación diferencial ordinaria); (2) par-
ticularizar la clase de soluciones para poder resolverla; y (3) usar la solución de esta ecuación
simplificada para encontrar un modelo de variación de temperatura con profundidad óptica
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 141
en la atmósfera estelar.
ν (por ejemplo, si fuera la función fuente para un caso de equilibrio termodinámico, serı́a la
función de Planck) como implı́citamente, a través de tν,v . Iν depende implı́citamente de ν a
través de Sν y tν,v dada por la ecuación de transferencia radiativa.
hecho de que se vea en luz de todas las frecuencias, y también en luz integrada en un gran
rango de frecuencias, nos lleva a pensar que ésta no es una variable crı́tica en el problema del
oscurecimiento al limbo. Además, desde el punto de vista de la microfı́sica, existen procesos
de absorción que son muy poco dependientes de la frecuencia, en los cuales la radiación
es absorbida de igual forma en todas ellas. Ambas consideraciones nos llevan a pensar que
podremos entender el problema de transferencia radiativa, y con esto explicar el oscureci-
miento al limbo, incluso si transformamos la ecuación 5.4 en una ecuación independiente de
la frecuencia.
La hipótesis gris
La forma más simple de conseguir esto último es asumir que el coeficiente de absorción
αν es independiente de la frecuencia, es decir, α 6= αν . Esto implica que tν,v ≡ tv , y que
142 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
dIν (tv )
cos θ = Iν (tv ) − Sν (tv ). (5.5)
dtv
Podemos integrar ahora la ecuación 5.5 sobre ν, y obtener una ecuación de transferencia
para las cantidades integradas, como sigue:
∞ Z ∞
dIν (tv )
Z
cos θ dν = [Iν (tv ) − Sν (tv )] dν, (5.6)
0 dtv 0
∞ ∞ ∞
dIν (tv )
Z Z Z
cos θ dν = Iν (tv ) dν − Sν (tv ) dν, (5.7)
0 dtv 0 0
∞ ∞ ∞
d
Z Z Z
cos θ Iν (tv )dν = Iν (tv ) dν − Sν (tv ) dν. (5.8)
dtv 0 0 0
Definiendo ahora
Z ∞
S= Sν (tv ) dν, (5.9)
0
dI
cos θ = I − S, (5.10)
dtv
La ecuación 5.10 es bastante más simple que la original 5.4, aunque sigue siendo compleja
de resolver. Uno de los problemas es intrı́nseco ya que, como vimos en la solución formal
(ecuación 2.41), la intensidad especı́fica no quedará definida a menos que especifiquemos la
función fuente (y la función fuente podrı́a depender de la intensidad especı́fica). Ignorando
esta complejidad adicional, usaremos la ecuación 5.10 para encontrar los momentos del campo
de radiación I (con referencia a las ecuaciones 1.24, 1.44, 1.53 y, en general, cantidades dadas
por ecuaciones de la forma 1.55).
d
Z
F = 4πJ − S dΩ, (5.12)
dtv 4π
donde F es el flujo radiativo total (ecuación 1.45) y J la intensidad especı́fica media total
(ecuaciones 1.24 y 1.39). Haciendo la aproximación adicional de que la función fuente es
isotrópica (lo que es una buena hipótesis en la gran mayorı́a de los casos de interés), tendremos
una ecuación diferencial relativamente simple para el flujo total de radiación,
d
F = 4π (J − S). (5.13)
dtv
Hacemos uso del hecho de que la ecuación 5.13 está integrada sobre las frecuencias.
La cantidad F es el flujo total del campo radiativo, es decir, la energı́a total en forma de
radiación que atraviesa cada centı́metro cuadrado, de cada capa de nuestra atmósfera plano–
paralela. En una situación de equilibrio, esta cantidad debe ser constante con la profundidad
144 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
F = constante. (5.14)
energı́a radiativa total, dada por F debe ser constante. Las ecuaciones 5.13 y 5.14 implican
J = S, (5.15)
es decir, la función fuente, en cualquier profundidad óptica, deberá ser igual a la intensidad
especı́fica media.
Otra relación de utilidad puede ser obtenida multiplicando la ecuación 5.10 por cos θ,
introduciendo el cos 2 θ dentro de la derivada con respecto a tv e integrando sobre el ángulo
d
Z Z Z
2
cos θ IdΩ = cos θIdΩ − S cos θdΩ. (5.16)
dtv 4π 4π 4π
Z
cos θdΩ = 0,
4π
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 145
podemos escribir
d 1
Prad = F, (5.17)
dtv c
donde, al igual que antes, F es el flujo total del campo radiativo y hemos introducido a Prad ,
la presión de radiación del campo radiativo (ver Interludio 1.2.4, y también ecuaciones 1.53,
1.54).
La ecuación anterior proporciona una visión muy ilustrativa del flujo de radiación. Si
la presión de radiación fuera constante con la profundidad óptica, el flujo radiativo serı́a
nulo. ¿Es acaso el gradiente en la presión de radiación lo que proporciona el flujo radiativo?
Es tentador pensar que, ası́ como los gradientes de presión en un gas producen un flujo de
materia para equilibrar las diferencias de presión, el gradiente de presión de radiación podrı́a
producir el “viento” de fotones que llamamos “flujo del campo radiativo.” La analogı́a tiene
limitaciones, porque en el caso de la radiación en el interior de una atmósfera, los fotones están
estrechamente conectados con la materia, interactuando constantemente mientras fluyen.
1
Prad = F tv + C, (5.18)
c
donde C es una constante de integración. En palabras, Prad crece linealmente con la profun-
La aproximación de Eddington
A partir de las ecuaciones para los momentos del campo de radiación hemos encontrado
dos resultados muy importantes, dados por las ecuaciones 5.15 y 5.18. Sin embargo, como
146 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
hasta ahora usamos sólo cantidades integradas en el ángulo sólido, todavı́a no hemos resuelto
el problema radiativo, cuya solución completa requiere el conocimiento de la intensidad
especı́fica I. Para conseguir esto haremos una hipótesis adicional sobre el campo radiativo,
que es la llamada aproximación de Eddington, o aproximación de las dos corrientes. Esta
hipótesis es equivalente a asumir una distribución angular para el campo de radiación y fue
hecha originalmente por el fı́sico y astrofı́sico inglés A. S. Eddington.
misma intensidad de radiación. Para cada rayo que viaja en una dirección horizontal existe
un rayo igual y de sentido opuesto que lo equilibra, haciendo que el flujo neto a través de
cualquier elemento de área vertical sea nulo. Este no puede ser el caso para la radiación
moviéndose en sentido vertical y atravesando elementos de área horizontales. Si estando
inmersos en la atmósfera a una cierta profundidad, observáramos hacia arriba o hacia abajo,
verı́amos radiación, pero no verı́amos exactamente la misma cantidad de ésta moviéndose
hacia afuera o hacia dentro de la estrella. Es interesante, y resulta muy útil, describir este
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 147
desbalance como si fuera la diferencia entre dos corrientes de radiación, una de ellas saliendo
de la estrella y la otra entrando.
hacia afuera
I+
I-
Para I(tv ) dada por 5.19, y de acuerdo con las definiciones de J, F y Prad , es fácil mostrar
que
I+ + I−
J= , (5.20)
2
F = π (I+ − I− ) , (5.21)
y
4π 2π
Prad = J= (I+ + I− ). (5.22)
3c 3c
Es importante notar que, puesto que el flujo radiativo F es una constante, la ecuación 5.21
indica que la diferencia entre I+ e I− también lo es, a cualquier profundidad tv que estemos
radiativo. Ésta, junto con la ecuación 5.18, nos permitirán resolver el problema.
4π F
J = tv + C. (5.23)
3c c
las ecuaciones 5.20 y 5.21, para determinar la constante de integración C. Es fácil mostrar
que
2
C= F, (5.24)
3c
3 2
J(tv ) = F tv + . (5.25)
4π 3
Hemos encontrado que, al igual que la presión de radiación, la intensidad especı́fica media
también crece linealmente con la profundidad óptica vertical. Haciendo uso de la relación
entre el flujo total y la temperatura efectiva de la estrella, Tef f (ecuación 3.33), podemos
escribir
3σ 4 2
J(tv ) = T tv + . (5.26)
4π ef f 3
tura de la atmósfera estelar (paso previo a conocer la intensidad especı́fica en cada punto)
está relacionada con el estado térmico de las distintas capas de la atmósfera. Vamos a supo-
ner que la radiación, a medida que transita por la atmósfera, encuentra una temperatura
bien definida en cada profundidad tv . En otras palabras, vamos a asumir que cada capa
de la atmósfera está caracterizada por una temperatura, y que, en cada una, la radiación
y la materia están en equilibrio termodinámico. Esta aproximación, que se conoce con el
nombre de equilibrio termodinámico local, está justificada por las escalas de tamaño y de
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 149
que la radiación de cada zona tν escapa hacia otras con relativa facilidad. Cerca del borde de
la estrella, donde se hace tν ∼ 1, tendremos que el camino libre medio de los fotones es mucho
mayor que el de las partı́culas, y la radiación escapará hacia el exterior. La radiación que
escapa de cada capa, y la que finalmente escapa de la estrella, se lleva una fracción pequeña
de la energı́a total contenida en la capa a tν . Además, es reemplazada rápidamente por
energı́a que viene desde abajo, generada en regiones profundas de la estrella. Por lo tanto, la
radiación que es producida a cada tν , y en particular la producida a tν ∼ 1, corresponderá a
situaciones de equilibrio térmico, aunque con distinta temperatura a cada profundidad óptica
tν .
será la función de Planck total, B, y podemos usar las ecuaciones 3.31 y 5.15 para escribir
σ 4
J =S=B= T , (5.27)
π
y, finalmente,
4 3 4 2
T (tv ) = Tef f tv + . (5.28)
4 3
La ecuación anterior es, de hecho, un modelo de atmósfera estelar, ya que nos indica cuál
es la temperatura en cada profundidad óptica vertical tv . Considerando la relación entre la
profundidad óptica y la geométrica, la cual está dada por la definición de la ecuación 5.2,
obtendremos la variación de la temperatura con la profundidad geométrica z en la atmósfera
estelar.
La ecuación 5.28 nos permite, además, una visión más detallada de la relación entre la
temperatura efectiva, definida por el flujo radiativo total, y la “temperatura de la estrella.”
Notemos que T = Tef f cuando tv = 2/3, y no cuando tv = 0. Lo que llamamos “superficie”,
150 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
que por definición tiene la temperatura Tef f , está a una profundidad óptica relativamen-
te profunda. Este resultado se interpreta también diciendo que la radiación que vemos de
la estrella proviene preferentemente, o en promedio, de una profundidad óptica tv = 2/3.
Allı́ deberı́amos imaginar el borde más externo de la fotósfera. Hemos obtenido este resultado
es decir, poco más que un 25 % de variación entre el borde externo y una región desde la
cual la radiación tiene altas probabilidades de no salir. Aunque desde el punto de vista
de la transferencia radiativa y caracterización fina del espectro, la variación de temperatura
dentro de la atmósfera es significativa. Desde el punto de vista de equilibrio macroscópico (por
deja como ejercicio al lector mostrar que la solución formal para la radiación emergente de
una atmósfera plano–paralela con profundidad óptica τν,v se escribe
τν,v / cos θ
dtν,v
Z
Iν (0, θ) = IνFot. e−τν,v / cos θ + Sν (tν,v )e−tν,v / cos θ , (5.30)
0 cos θ
donde IνFot. es la intensidad especı́fica que ingresa por la parte inferior de la fotósfera. En
el caso de la atmósfera gris eliminaremos el subı́ndice ν de la profundidad óptica. Para la
atmósfera plano paralela infinita, asumimos que el lı́mite inferior está en τν,v → ∞ (τv → ∞
en el caso gris), de manera que nuestra ecuación final será, para 0 < θ < π/2,
Z ∞
sec θ
Iν (0, θ) = Sν (tv )e−tv sec θ dtv , (5.31)
0
que hemos particularizado para el caso gris, sin la dependencia de la profundidad óptica con
la frecuencia. La solución para la atmósfera plano–paralela es una integral definida, y, tal
como esperábamos, lleva al factor cos θ como parámetro.
Para seguir adelante es necesario conocer el valor de la función fuente a cada profundidad
óptica vertical, Sν (tν,v ). Al igual que en el caso gris, consideramos la hipótesis de equilibrio
termodinámico local, Sν = Bν . Como Sν ≡ Sν (tν,v ), tendremos
Esto transfiere el problema de conocer Sν (tν,v ) al problema de conocer T (tν,v ), que hemos
resuelto anteriormente para el caso plano–paralelo, gris, con conservación de flujo y equilibrio
termodinámico local (ecuación 5.28).
Sin más hipótesis, entonces, adoptando la solución 5.28 como escala de temperaturas,
podemos usar la ecuación 5.31 para calcular la intensidad especı́fica que emitirı́a una estrella
con atmósfera gris, en función del ángulo de emergencia θ. La escala de temperatura introduce
la temperatura efectiva de la estrella como parámetro externo adicional, además del ángulo
de emergencia.
152 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
Figura 5.6: Intensidad especı́fica de una atmósfera plano–paralela gris, para una tempe-
ratura efectiva de 5700 K. La figura muestra, en lı́nea contı́nua desde arriba hacia abajo, la
intensidad especı́fica que emerge a 0, 10, 20, 30, 40, 50, 60, 70, 80 y 89 grados de inclinación
con la vertical. En lı́nea punteada, y también de arriba hacia abajo, se muestran las
funciones de Planck para cuerpos negros de 6300 K, 5700 K y 5000 K, respectivamente.
Las unidades del eje vertical son las que corresponden a intensidad especı́fica en el sistema
−1
cgs y en formulación Fλ : erg seg−1 Å cm−2 esterradián−1 .
La figura 5.6 muestra el resultado de este cálculo para una estrella con temperatura efec-
tiva Tef f = 5700 K, similar a la de nuestro Sol. Es claro desde la figura que el espectro de
ponde a cuerpos negros de temperaturas más frı́as ¿Por qué? Sabemos que la radiación no
podrá salir de la atmósfera si la profundidad óptica es muy grande, porque está amortiguada
por el factor exponencial de extinción. Por otra parte, los bordes externos son más ténues y
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 153
frı́os que el interior y, por lo tanto, emiten menos. En consecuencia, la intensidad especı́fica
está dominada por radiación que proviene de una capa de profundidad óptica intermedia
τν ∼ 1, que es la que comenzamos a asociar con la fotósfera. Recordar que la temperatura
efectiva, definida por el flujo radiativo total, es la de la capa τν = 2/3 de acuerdo con el
modelo plano–paralelo gris (ecuación 5.28). Según el ángulo de emergencia de que se trate
(ver figura 5.4) esta profundidad óptica intermedia donde, en promedio, se origina la ra-
diación que caracteriza a un cierto rayo, aparecerá a diferentes profundidades geométricas.
Para θ = 0, el camino geométrico recorrido para llegar a τν ∼ 1 conduce a una capa de
mayor profundidad que cuando θ > 0. En particular, para θ → 90 grados la radiación es
color habrı́a mostrado tanto un oscurecimiento como un enrojecimiento al limbo. Note que
6300/5000, el cociente de las temperaturas de los cuerpos negros que ajustan, aproximada-
mente, las intensidades especı́ficas a θ = 0 y θ = 80 grados, respectivamente, es 1.26. Este es
el mismo valor que habı́amos obtenido previamente, cuando comparamos las temperaturas
Comparando en detalle las lı́neas contı́nuas y punteadas de la figura 5.6, vemos que el
espectro de la intensidad especı́fica es muy parecido, aunque no exactamente igual, al de
un cuerpo negro. Esto es ası́ porque la integral en la ecuación 5.31 suma contribuciones de
la región del máximo y se aparta ligeramente para longitudes de onda mayores y menores
que las del máximo (hay un exceso de radiación a ambos lados).
Cuando las longitudes de onda son mayores que las del máximo de radiación, la inten-
sidad especı́fica es sensible a las contribuciones de las capas más superficiales que aquellas
que forman el máximo. Éstas son más frı́as, emiten menos radiación, pero son menos ab-
sorbidas. Como son más frı́as, su propio máximo de radiación está en longitudes de onda
más largas que el máximo de la intensidad especı́fica emergente. La combinación de menor
factor exponencial de extinción y más radiación con longitud de onda mayor que el máximo
hace que las contribuciones hacia el rojo de éste, de una cierta intensidad especı́fica, sean
mayores que lo que corresponderı́a al cuerpo negro que ajusta bien el máximo. Esto, debido
a las contribuciones de las capas más superficiales. Algo parecido sucede hacia el azul del
máximo de una intensidad especı́fica dada. La caı́da desde el máximo hacia el azul es muy
abrupta y la intensidad especı́fica se hace sensible a las contribuciones de los cuerpos negros
a mayor profundidad que el que reproduce el máximo. Éstos están más extinguidos, pero
son más calientes. Por lo tanto, producen más radiación que el cuerpo negro que reproduce
el máximo de la intensidad especı́fica, y el máximo de esta radiación está más hacia el azul
que el de éste. Por lo tanto, las intensidades especı́ficas para una atmósfera gris son muy
cercanas a las de cuerpos negros de diferentes temperaturas, pero, dado un cuerpo negro que
ajuste el máximo de luz, encontraremos que la intensidad especı́fica tiene comparativamente
un exceso de radiación hacia ambos lados del máximo.
El espectro de una estrella lejana, para la cual no podemos medir intensidades especı́ficas
provenientes de distintos sectores del disco estelar, corresponde a la suma de contribuciones
como las mostradas en lı́nea contı́nua en la figura 5.6. Cada una de estas contribuciones
entra pesada por un factor de ángulo sólido, correspondiente a la zona del disco por la
cual es emitida. Las regiones que emiten un espectro más frı́o, con θ ∼ 90 grados, lo hacen
desde un ángulo sólido grande correspondiente al disco más externo de la estrella. Por otra
5.2. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN UNA ATMÓSFERA ESTELAR 155
parte, las regiones que emiten con un espectro más caliente lo hacen desde un ángulo sólido
pequeño, correspondiente al centro del disco estelar. El espectro resultante estará pesado
Figura 5.7: Flujo monocromático de un disco estelar compuesto por atmósferas plano–
paralelas con absorción gris y temperatura efectiva de 5700 K (lı́nea contı́nua), comparado
con el espectro de radiación de un cuerpo negro a 6000 K (lı́nea punteada). Note que,
pese a tener una temperatura efectiva menor, el flujo de la atmósfera gris posee un leve
exceso de radiación a ambos lados del máximo.
hacia regiones moderadamente calientes que emiten con un área mesuradamente grande, y
Z π
2
Fν = 2π Iν (0, θ) sin θ cos θ dθ, (5.33)
0
156 CAPÍTULO 5. ATMÓSFERAS ESTELARES: ESPECTRO CONTÍNUO DEL SOL
donde Iν (0, θ) está dada por la ecuación 5.31. La figura 5.7 muestra el resultado de este
cálculo, para una atmósfera gris, plano–paralela, con temperatura efectiva 5700 K. Vemos
que, al igual que lo que sucede con las intensidades especı́ficas, el flujo del disco estelar tiene
un exceso de radiación hacia ambos lados del máximo respecto al cuerpo negro que mejor lo
ajusta, que en este caso es el correspondiente a 6000 K aproximadamente (300 grados más
caliente que la temperatura efectiva usada).
La ecuación 5.31 y la figura 5.6 son útiles para explicar el oscurecimiento al limbo. Sin
embargo, es posible obtener una forma más simple que permite una comparación cuantitativa
directa usando cuentas simples hechas con una calculadora de mano en vez de integrales
numéricas hechas con una computadora.
En el análisis de la atmósfera plano–paralela gris habı́amos encontrado que la intensidad
Z ∞
I(0, θ) = S(tv )e−tv sec θ sec θ dtv , (5.35)
0
disco solar sale de una zona más profunda que la radiación que proviene de los bordes, por
eso es más caliente y más intensa. La figura 5.8 describe esta situación. En el punto 1,
Iν = a ν + b ν
Iν = a ν + b ν cos θ
Iν = a ν
θ 1
2 θ
3
Figura 5.8: Esquema simple de una atmósfera estelar mostrando la zona de formación de
la radiación que ve un observador situado hacia arriba y en el infinito. La fotósfera efectiva
se ubica a diferente profundidad geométrica dependiendo del ángulo de emergencia de la
radiación, el cual es igual al ángulo de apartamiento desde el centro del disco (punto 1).
El valor de la intensidad especı́fica que emerge de cada punto es el indicado.
sitio donde se origina la radiación proveniente del centro del disco, la función fuente alcanza
Usando las ecuaciones 5.25, 5.27, y 5.36 es fácil encontrar que la función fuente integrada
sobre las frecuencias para el caso gris se escribe
σ 4 3
S(tv ) = T 1 + tv , (5.38)
2π ef f 2
y por lo tanto
σ 4 3
I(0, θ) = T 1 + cos θ . (5.39)
2π ef f 2
I(0, θ) 2 + 3 cos θ
= . (5.40)
I(0, 0) 5
En esta teorı́a simple, basada en una atmósfera plano–paralela con coeficiente de absorción
1.0
0.9
0.8
I(θ)/I(θ = 0)
0.7
0.6
central. La ecuación 5.40 permite, además, un análisis directo y simple con la observación.
En la figura 5.9 se muestra una comparación entre la ecuación 5.40 y la observación del disco
del Sol. Es sorprendente ver que pese al gran número de aproximaciones hechas, el resultado
de la teorı́a que hemos desarrollado es bastante similar a la observación. Concluimos que las
5.3. Problemas
Problema 5.1 Usando la definición 5.19 deduzca las ecuaciones 5.20 a 5.25
de que la atmósfera solar es isoterma. Haciendo uso de este resultado y las relaciones entre
αν , κν y σν , estudie las condiciones que deben cumplirse para que la hipótesis de atmósfera
plano–paralela para una estrella como el Sol sea sensata.
Capı́tulo 6
energı́a (espejo o antena) del telescopio disponibles, determinan las posibles observaciones y
la clase de interpretación que podrá tener lugar.
para unos pocos objetos astronómicos. Para la mayor parte de ellos, los astrónomos debemos
conformarnos con la observación del flujo fλ , es decir, la intensidad especı́fica Iλ integrada
sobre el ángulo sólido que el objeto subtiende. La técnica, y también arte, de la observación
astronómica está definida esencialmente por el intervalo entre las diferentes longitudes de
onda que pueden observarse con una combinación de telescopio y detector dado, de manera
de obtener una relación favorable entre la señal recogida y el ruido propio del detector. Esta
relación es llamada, en general, relación señal/ruido, o relación S/R (ver Problema 6.1).
161
162 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
En las secciones previas se definieron varias cantidades que serán de utilidad en ésta. Las
resumiremos a continuación y las usaremos para definir una nueva cantidad, la luminosidad
monocromática, de un emisor esférico isotrópico.
Fλ = πBλ . (6.1)
F , el flujo total de este mismo objeto, con unidades de [F ] = erg s−1 cm−2 , está dado por
Z ∞
F = Fλ dλ. (6.2)
0
En el primer caso podemos escribir la energı́a que se mueve en el campo de radiación por
unidad de área y tiempo (dentro de un hemisferio), o por unidad de área, tiempo y ángulo
sólido (intensidad especı́fica total), o por unidad de volumen. En el segundo caso podrı́amos
necesitar la energı́a emitida por unidad de área y de tiempo, o por unidad de área, tiempo
y ángulo sólido. La única diferencia será la constante que multiplica a T 4 . En particular,
para el caso de la energı́a emitida por una superficie que se comporta como cuerpo negro,
las unidades serán las mismas que las del flujo total, [FCN ] = erg s−1 cm−2 ,
fλ , llamado flujo monocromático aparente, es el flujo que un objeto produce a una cierta
6.1. DEFINICIONES INTRODUCTORIAS 163
2
R
fλ = Fλ (6.4)
r
(ver Problema 1.2). Las unidades de fλ son erg s−1 cm−2 Å−1 .
f , flujo total aparente, se obtiene del anterior por simple integración ([f ] = erg s−1 cm−2 ),
Z ∞
f= fλ dλ. (6.5)
0
Lλ = 4πR2 Fλ . (6.6)
Notemos que haciendo uso de la luminosidad monocromática, y por simple aplicación del
principio de conservación de la energı́a, podemos escribir el flujo aparente a la distancia r
como
Lλ
fλ = . (6.7)
4πr 2
Z ∞
L= Lλ dλ. (6.8)
0
Z ∞
L= 4πr 2 fλ dλ = 4πr 2 f. (6.9)
0
164 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
Las ecuaciones 6.4–6.10 son útiles para delimitar el problema observacional de la astrofı́si-
ca, basado en el estudio de la radiación electromagnética.1 Deseamos interpretar fı́sicamente
a los objetos emisores y, para ello, debemos conocer Fλ y R. De acuerdo con la ecuación
6.4 el observable que tenemos a nuestra disposición (o sea, el que es medido en el telesco-
pio) es fλ , que combina a Fλ con los factores geométricos R y r. Si podemos conocer r por
algún mecanismo independiente de la medición de fλ , tendremos el producto R2 Fλ . Para
poder separar este producto y tener las cantidades R y Fλ individualmente necesitaremos
una observación de R independiente, lo que es posible en una muy pequeña cantidad de
casos, o bien un modelo que nos permita predecir al menos uno de ellos. La ecuación 6.10
muestra uno de tales modelos. La hipótesis de que el objeto emite como un cuerpo negro a
una cierta temperatura T nos permite expresar L en función de R y T . Si tenemos alguna
forma de medir T que sea independiente de R o r, entonces podremos estimar R a partir del
conocimiento del flujo total aparente f .
En casos en que el objeto a estudiar subtienda un ángulo sólido mayor que la resolución
angular del telescopio, o radiotelescopio en uso, podremos medir la energı́a que proviene de
distintos sectores del mismo. Si estos sectores corresponden a porciones pequeñas, en uni-
dades fı́sicas, frente al tamaño total del objeto, entonces estaremos midiendo esencialmente
la intensidad especı́fica que proviene de cada uno de estos sectores. Para observaciones en
el óptico/infrarrojo desde la superficie de la Tierra, la resolución angular de los telescopios
está acotada por el seeing atmosférico, que produce discos mı́nimos tı́picos de 1.0 a 0.4 se-
gundos de arco de tamaño para longitudes de onda visibles a infrarrojas, respectivamente.
En consecuencia, la medición de intensidad especı́fica es posible solamente para objetos que
tienen un tamaño angular del orden de minutos de arco o mayores, lo que excluye a todas
1
Además de la radiación electromagnética, los astrónomos observan partı́culas atómicas o subatómicas,
como los rayos cósmicos o neutrinos, que son producidas por distintos procesos astrofı́sicos.
6.2. MEDICIÓN DE Fλ 165
6.2. Medición de fλ
respuesta que origina en un sistema de telescopio y detector, luego de haber sido degradado
por la absorción de la atmósfera terrestre.
Llamaremos Rλ , con 0 < Rλ ≤ 1, a la eficiencia del sistema óptico del telescopio para
convertir la radiación de longitud de onda λ que le llega del exterior en una señal que
R λ2
λRλ dλ,
λ̄ = Rλ1λ2 (6.11)
λ1
Rλ dλ,
y podremos escribir
Z λ2
2
bλ̄ = πa fλ Aλ,z Rλ dλ, (6.12)
λ1
donde a es el radio del espejo primario del telescopio, y Aλ,z es la fracción de la luz que deja
pasar la atmósfera de la Tierra en la longitud de onda λ (que es función de la masa de aire
z). La cantidad δλ, con
δλ = λ2 − λ1 , (6.13)
indicará el grado de resolución espectral de las observaciones. Si pudiéramos obtener bλ̄ para
muchos λ̄ separados por intervalos δλ pequeños, estarı́amos midiendo esencialmente el flujo
166 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
El objetivo usual de los observadores es medir bλ̄ para determinar fλ̄ . Como bλ̄ incluye,
además, el efecto de la absorción de la atmósfera Aλ,z y las propiedades ópticas del instru-
mento usado, Rλ , es necesario corregir por ellas. El efecto combinado de Aλ,z y Rλ puede
ser medido cada noche observando estrellas cuyo espectro fλ es conocido, llamadas estrellas
estándar espectroscópicas.
Determinar fλ con precisión implica medir fλ̄ usando pequeños intervalos δλ (observa-
ciones con alta resolución) y medir cada bλ̄ con pequeñas incertezas observacionales. Sin
embargo, pequeños intervalos δλ implican poca energı́a incidiendo en el instrumento, y, por
lo tanto, dificultad para medirla con pequeñas incertezas observacionales. Si el objeto emisor
produce en la boca del detector un bλ razonablemente grande, estaremos en condiciones de
medir un espectro fλ . A partir de este espectro podremos inferir propiedades fı́sicas de la re-
gión del objeto que produjo la radiación. En la sección 6.3 se describen tres formas diferentes
de hacer estas inferencias.
decir que estamos midiendo un espectro, y pasaremos a medir el flujo monocromático inte-
grado en un cierto intervalo de longitud de onda. La observación pasa a llamarse fotometrı́a.
Eligiendo convenientemente los intervalos de longitud de onda, estaremos en condiciones de
inferir propiedades fı́sicas de la región del objeto que produjo la radiación. Los fundamentos
de la fotometrı́a son descritos en la sección 6.4.
Resulta conveniente hacer una pausa en este momento para tratar de hacernos una imagen
simplificada de cómo es que se relacionan las ecuaciones 6.12 y 6.14 con los instrumentos
conocidos como espectrógrafos y la situación práctica de observar un espectro. La figura 6.1,
que detalla un espectrógrafo esquemático, nos ayudará en esta tarea.
Filtro bloqueador
La luz blanca, incluyendo todas las longitudes de onda que la atmósfera transmite, es
concentrada por el telescopio, cuyo espejo primario tiene diámetro 2a, en la rendija del
espectrógrafo. La finalidad de la rendija es aislar la imagen del objeto, cuyo espectro se desea
observar, de otros objetos que pudiera haber cerca y, también, del cielo (éste último puede
ser muy brillante en aquellas longitudes de onda en las que hay lı́neas de emisión de los
gases de la atmósfera terrestre). Luego de pasar por la rendija, la luz atraviesa un filtro
pasabandas que selecciona una región de longitudes de onda de interés, y luego pasa por la
red de dispersión, donde es dispersada en un espectro que cae sobre el detector situado a una
distancia l. Los detectores modernos tienen elementos sensibles de tamaño finito, llamados
pixeles. El tamaño tı́pico de los éstos es entre 12 y 20 micrones. Los pixeles recolectan una
168 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
señal proporcional a la cantidad de energı́a que incide sobre ellos, y un sistema electrónico
mide esa señal una vez que la exposición del detector ha terminado. Los pixeles no responden
con la misma sensibilidad a todas las longitudes de onda, y esto debe considerarse al momento
de programar una observación (ver problema 6.1).
uno, y ası́ sucesivamente. Cuando m = 0 todas las longitudes de onda tienen la misma
desviación (nula), y la imagen en esa posición central incluye todas las longitudes de onda
(luz “blanca).” En general, θ es pequeño, por lo que sin(θ) ≈ θ.
constructivamente.
2
En el segundo curso de fı́sica básica se estudia en general la Interferencia de Young.
6.3. MEDICIÓN DEL CONTÍNUO: TEMPERATURAS RADIATIVAS 169
ellas. Para evitar esto es que se usan elementos ópticos llamados filtros bloqueadores. Si el
filtro bloqueador no permite el paso de radiación con longitudes de onda λ ≤ λ1 , la radiación
que caerá sobre el detector entre las posiciones ya ≈ lθa e yr ≈ lθr será un espectro contı́nuo
de todas las longitudes de onda que se encuentran entre λa y 2λr , sin ninguna superposición.
tamaño completo, ∆y = yr − ya , del detector. Si éste tiene N pixeles de tamaño δy, tal que
nδy = ∆y, la dispersión del espectrógrafo será δλ = ∆λ/N = (λr − λa )/N (ver problema
6.9).
Este interludio presenta una descripción muy simplificada de un espectrógrafo. Sin em-
observaciones del espectro y deducir de éstas la temperatura del objeto emisor. Para un
cuerpo negro genuino cualquier medida de la temperatura que hiciéramos nos darı́a el mismo
valor. Para un cuerpo negro aproximado esto no será cierto. Para objetos astronómicos reales,
en general, dependiendo de la clase de observación que hagamos, tendremos una estimación
Iλobs
1
= Bλ1 (TB ). (6.16)
Por otra parte, esta medición conlleva la necesidad de medir una intensidad especı́fica. Es
decir, para objetos que no sean resueltos por el instrumento necesitaremos hacer la hipótesis
de que emiten isotrópicamente para conectar Fλ con Iλ (ver ecuación 6.1), y conocer los
factores geométricos r y R en la ecuación 6.4 (la cual incluye, además, la hipótesis de que el
emisor es esférico).
6.3).
Si podemos medir el flujo total F , la energı́a que el objeto emite en todas las longitudes
de onda, por unidad de superficie y de tiempo, definimos la temperatura efectiva Tef f como
la temperatura que tendrı́a que tener un cuerpo negro para emitir esta misma cantidad de
energı́a:
p
4
Tef f = F/σ. (6.17)
Los problemas de definir una temperatura efectiva son similares a los de determinar una
temperatura de brillo para objetos no resueltos. Necesitamos medir fλ en todas las longitudes
de onda donde haya emisión significativa, y debemos conocer los factores geométricos r y R
(ecuación 6.4). Hecho esto, podemos calcular la integral en la ecuación 6.2 y luego usar la
6.17. La propagación de errores en una Tef f resulta favorable, pues el F entra bajo una raı́z
cuarta.
Puede surgir la pregunta acerca de si es realmente necesario observar Fλ con una cierta
resolución espectral que nos permita llamar a nuestra observación “espectro”, en todas las
longitudes de onda donde haya emisión significativa, para luego integrarla y ası́ calcular F,
o si serı́a suficiente observar sin resolución espectral pero con un detector que sea sensible a
todas las longitudes de onda y estimar ası́, directamente, F. Si existiera ese detector ideal
sensible a todas las longitudes de onda de interés y fuese factible de ser calibrado, esto
serı́a posible. Sin embargo, en la práctica esta situación no es real. Los detectores tienen
sensibilidad significativa en un rango restringido de longitudes de onda, y el efecto de la
atmósfera varı́a bastante (en escala de tiempo cortas) en ciertos rangos. Estos dos factores
observadas y que, si la observación estuvo bien diseñada, deberı́an concentrar una fracción
comparativamente pequeña del flujo del objeto para minimizar ası́ la incerteza.
en escala absoluta, es decir, independientemente del factor (R/r)2 que hay en la relación
entre Fλ y fλ . Simplemente, buscamos el cuerpo negro cuya forma siga a la del observado y,
si la temperatura de éste es TC , decimos que TC es la temperatura de color, o temperatura
color, del objeto observado. Una ilustración de esta clase de procedimiento se muestra en la
Figura 6.2, donde la aproximación del método queda en evidencia por la imposibilidad de las
curvas de emisión del cuerpo negro de ajustar al mismo tiempo las longitudes de onda hacia
el rojo y hacia el azul del máximo. De todas maneras, la conclusión razonable es que el Sol
emite de forma muy semejante a la de un cuerpo negro a TC ∼ 6000 K. En muchos casos
reales, la observación es mucho menos precisa que el espectro del Sol mostrado en la Figura
6.2, por lo que la estimación de la temperatura de color debe hacerse de manera aún más
negro, nos permitirá estimar su flujo total por unidad de superficie, F ∼ σTC4 . Teniendo F y
f podremos estimar, directamente de esta observación, la relación R/r (ver ecuación 6.4).
Cuando el flujo fλ que un cierto objeto produce fuera de la atmósfera de la Tierra es muy
débil (ver ecuaciones 6.12 y 6.14), no podremos recolectar suficiente energı́a bλ̄ para excitar
el detector en intervalos δλ pequeños con tiempos de exposición realistas, y nos veremos
forzados a perder resolución para ganar señal. Es posible obtener información valiosa acerca
de las propiedades globales del contı́nuo a partir de la medición del flujo integrado sobre
intervalos de longitud de onda significativamente grandes, si los lı́mites del intervalo, [λ1 , λ2 ],
son convenientemente elegidos. En el mundo de la fotometrı́a los intervalos de longitud de
onda se llaman bandas, y hacer fotometrı́a en diferentes bandas se denomina fotometrı́a
multicolor.
ludio 6.2.1 y en el problema 6.9). Dijimos solamente que quedaban definidos por el diseño del
espectrógrafo. La estrategia de la fotometrı́a multicolor es eliminar el espectrógrafo y hacer
pasar toda la luz del telescopio por un filtro pasabanda, que la bloquea fuera de un rango
escogido de longitud de onda.
del filtro. Sλ está caracterizada por una longitud de onda caracterı́stica λS y por un ancho
de banda a altura media ∆λS (ver figura 6.3). Con estas definiciones, podremos escribir
Z λ2
2
bλS = πa fλ Aλ,z Rλ′ Sλ dλ. (6.19)
λ1
Puesto que Sλ es una función no nula sólo en el intervalo en torno a su longitud de onda
caracterı́stica, podemos extender la integral a [0, ∞], sin alterar el resultado:
Z ∞
2
bλS = πa fλ Aλ,z Rλ′ Sλ dλ. (6.20)
0
Z ∞
2
bλS = πa AλS ,z Rλ′ S fλ Sλ dλ. (6.21)
0
6.4. FOTOMETRÍA MULTICOLOR 175
flujo aparente, fλ , si Sλ está normalizada como en la ecuación 6.24 (más abajo). De acuerdo
con esto, definimos el flujo en la banda Sλ como
R∞
fλ Sλ dλ
fS = R0 ∞ . (6.22)
0
Sλ dλ
Si S es una curva simétrica con respecto a una cierta longitud de onda λS , y el espectro fλ no
es fuertemente variable en el intervalo en el cual Sλ es no nula, el flujo integrado en la banda,
R∞
λSλ dλ
λS = R0 ∞ . (6.23)
0
S λ dλ
Existen varias formas de expresar las curvas de sensibilidad. Una de ellas es por el por-
centaje de energı́a que dejan pasar en cada longitud de onda, el porcentaje de energı́a que
dejan pasar con relación al máximo (en este caso el máximo es siempre uno), y otra es darlas
normalizadas en área, de tal forma que
Z ∞
Sλ dλ = 1. (6.24)
0
176 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
Esta normalización implica que los Sλ normalizados son tales que [Sλ ] =Å−1 . Note que la
definición que debe usarse en la ecuación 6.21 es la que satisface la normalización 6.24, lo
que simplifica las ecuaciones 6.22 y 6.23. Note también que con estas definiciones fS sigue
siendo un flujo monocromático (energı́a por unidad de tiempo, por unidad de área y por
Podrı́amos continuar esta discusión usando las ecuaciones 6.21 a 6.23, en la forma en
que están escritas. Sin embargo, tradicionalmente los astrónomos no han usado el sistema
de flujos aparentes fS para describir las observaciones, sino el de magnitudes aparentes, y
debemos hacer un repaso de este sistema para seguir la discusión de fotometrı́a utilizando
su lenguaje tı́pico.
basándose en una ecuación como la 6.21, con Sλ definida por la función de sensibilidad del ojo
humano, que tiene su máximo cerca de 5500 Å. Algunos de los astrónomos de la antiguedad
fueron observadores muy prolı́ficos y dejaron catálogos de observaciones extensos. Hiparco
y Ptolomeo fueron los más emblemáticos, pero el sistema de magnitudes fue adoptado de
hecho por todos los observadores de las edades que siguieron (Tycho Brahe, Johannes Kepler,
Galileo Galilei, etc.). Pese a la poca precisión de las observaciones visuales, la escala de tiempo
transcurrida desde las observaciones hasta la época moderna llevó a pensar que podı́a ser de
utilidad mantener en uso el sistema de magnitudes, y con ellos esta conexión de la astronomı́a
contemporánea con sus ancestros más remotos.
b2
= 100(m1 −m2 )/5 . (6.25)
b1
La ecuación anterior es válida para medidas del brillo (flujo monocromático integrado sobre
un cierto intervalo de longitud de onda), o cualquier otra medición de energı́a por unidad
de tiempo, a la cual el brillo sea proporcional. Esto incluye el flujo monocromático mismo,
evaluado en una cierta longitud de onda, la intensidad especı́fica monocromática, etc.
Tomando logaritmos en base diez a cada lado de la ecuación 6.25, obtenemos la forma
b1
m1 − m2 = −2,5 log . (6.26)
b2
Las ecuaciones 6.25 y 6.26 revelan el carácter incómodo de la escala de energı́as que los
astrónomos modernos aceptamos en consideración a nuestros antepasados intelectuales. A
un brillo mayor le corresponde una magnitud menor. Éste es uno de los motivos por el cual
los gráficos con ejes cartesianos de magnitudes astronómicas tienen en general al menos uno
de los ejes invertidos.
escala logarı́tmica, ayudó a perpetuar la idea de que el ojo humano tenı́a también esta
respuesta a la iluminación, o al menos a la iluminación con bajas intensidades. Investigaciones
relativamente recientes (ver Apéndice 10.1) han mostrado que esto en realidad no es ası́. La
178 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
escala logarı́tmica no es natural, sino que debe ser aprendida por los observadores.
Notemos también que ambas ecuaciones 6.25 y 6.26, definen una escala relativa y están
basadas en el brillo que los objetos producen sobre algún detector, incluido el ojo desnudo,
sobre la superficie de la Tierra. Sabemos cómo corregir por el efecto de la atmósfera, de
manera que podemos trasladar fácilmente las mediciones hechas debajo de ella a las que
habrı́amos hecho fuera. La escala de magnitudes está basada, entonces, en el brillo que los
objetos producen en la Tierra, libre de atmósfera, y la magnitud medida en estas condiciones
se llama magnitud aparente.
Para definir un punto fijo en el sistema y asignar una medida en unidades fı́sicas a la
cantidad de energı́a por unidad de tiempo, en magnitudes, que un objeto produce en la
Tierra, es necesario acordar qué magnitud corresponde a una cierta energı́a. En general, se
define el brillo b2 que corresponde a una estrella de magnitud m2 = 0. La ecuación 6.14 se
escribe, entonces,
m1 = −2,5 log (b1 ) + ZS (6.27)
donde ZS = 2,5 log(b2 ) define el cero del sistema. En el lenguaje astronómico usual, ZS se
denomina punto cero del sistema.
Revisando nuevamente la ecuación 6.21 notamos que los brillos b1 y b2 van a depender
crı́ticamente de la curva de sensibilidad Sλ del filtro pasabanda usado en la observación. Las
magnitudes corresponden a una cierta banda fotométrica, la que está caracterizada por la
Para un objeto puntual, cuyo tamaño angular es menor que el poder de resolución de
nuestros instrumentos, la cantidad que medimos en la Tierra es el flujo monocromático
llamarse flujo monocromático aparente, ya que depende tanto de propiedades intrı́nsecas del
objeto como de su distancia a la Tierra. Para aquellos objetos cuya distancia r es conocida,
podremos medir R2 Fλ , que es una medida de su luminosidad L (ver ecuación 6.6 y siguientes),
la cual es una propiedad intrı́nseca del objeto.
−1
(m−M )/5 b10 L L r 2
100 = = = , (6.28)
b 4π102 4πr 2 10
donde [r] = pc. A partir de esta ecuación se define la cantidad (m − M), llamada módulo de
distancia de un objeto astronómico, el cual es, en esencia, tan sólo otra forma de expresar
su distancia r:
r
m − M = 5 log r − 5 = 5 log . (6.30)
10
Note que, exceptuando aquellos de nuestro Sistema Solar, la gran mayorı́a de los objetos
astronómicos está a distancia mayor que 10 pc, por lo que en la generalidad de los casos
(m − M) resulta ser un número positivo.
Nos interesa poder usar las posibilidades de la fotometrı́a multicolor para determinar,
al menos, los mismos parámetros globales del contı́nuo de los objetos astronómicos que
4
Un parsec es la distancia a la que debe estar un objecto para que su ángulo de paralaje anual sea un
segundo de arco. Equivale a 3.26 años luz.
180 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
podı́amos obtener mediante el anális del espectro. Estos eran, en resumen, flujo total, tem-
peratura y, quizás, intensidad especı́fica. Con este objetivo, los astrónomos han definido
diversos sistemas fotométricos, caracterizados por una serie de bandas de sensibilidad Sλ y
sus respectivos puntos cero de calibración. De acuerdo con el ancho ∆λ de sus curvas de
transmisión, los sistemas se denominan: (1) de banda angosta, con ∆λ entre unos pocos y
unas pocas decenas de angstroms; (2) de banda intermedia, con ∆λ entre unas pocas decenas
y ∼ 102 angstroms; y (3) de banda ancha, con ∆λ entre ∼ 102 y ∼ 103 angstroms.
Figura 6.4: Curvas de sensibilidad de los filtros del sistema U BV (RI)C normalizadas a
transferencia máxima 1, superpuestas sobre el espectro del Sol. Preste atención al hecho
de que la normalización, y la escala usada para las curvas en la figura, es arbitraria y ha
sido elegida para que todas ellas ocupen una fracción substancial del área de graficación.
Las unidades del flujo monocromático del Sol (dadas en el eje de la izquierda) y las de
las curvas de sensibilidad (dadas en el eje de la derecha) son diferentes.
La figura 6.4 muestra los gráficos de las curvas de sensibilidad de uno de tales sistemas,
conocido con el nombre de UBV (RI)C . Éste es un sistema de banda ancha. Los filtros U,
B y V fueron definidos por Johnson en 1956, y los R e I por Cousins en 1978. La figura
muestra las curvas de sensibilidad de los filtros normalizada a un máximo de uno (notar que
esta normalización es diferente que la que usamos en la ecuación 6.21), superpuestas sobre
el espectro del Sol. Vemos ası́ cuál es la parte del espectro que cae en cada uno de los filtros
6.4. FOTOMETRÍA MULTICOLOR 181
pasabandas. Los parámetros del sistema UBV (RI)C se indican en la Tabla 6.1, donde las
longitudes de onda λ0 están definidas por la ecuación 6.23.
En lo que sigue, utilizaremos el sistema UBV (RI)C como ejemplo, aunque hay muchos
otros sistemas fotométricos ampliamente utilizados en astrofı́sica.5
Formalmente, las bandas de sensibilidad del sistema UBV (RI)C definen cinco magnitudes
Z ∞
U = −2,5 log fλ SU dλ + ZU = −2,5 log fU + ZU , (6.31)
0
Z ∞
B = −2,5 log fλ SB dλ + ZB = −2,5 log fB + ZB , (6.32)
0
Z ∞
V = −2,5 log fλ SV dλ + ZV = −2,5 log fV + ZV , (6.33)
0
Z ∞
RC = −2,5 log fλ SRC dλ + ZRC = −2,5 log fRC + ZRC , (6.34)
0
e
Z ∞
IC = −2,5 log fλ SIC dλ + ZIC = −2,5 log fIC + ZIC , (6.35)
0
donde fU , fB , fV , fRC y fIC designan los flujos integrados bajo las respectivas bandas.
Asociadas a estas magnitudes aparentes están las magnitudes absolutas y los módulos de
distancia correspondientes, que se definen, de acuerdo con la ecuación 6.30, como (se muestra
5
Una lista detallada de algunos de los sistemas fotométricos más utilizados se encuentra en la página web
[Link] (Bases de donnees).
182 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
V − MV = 5 log r − 5, (6.36)
Debe quedar claro que, pese a que U, B, V , RC e IC tienen valores diferentes, los módulos
de distancia U − MU , B − MB , V − MV , RC − MRC e IC − MIC deberán ser todos iguales
(ya que son un simil de la distancia r).
La implementación del sistema estándar, desde un punto de vista práctico, se hace me-
diante la calibración de estrellas estándar del sistema, llamadas estándares fotométricas.
Éste es un conjunto de estrellas bien distribuidas en el cielo, accesibles desde todos los
observatorios del mundo y en un rango de brillo lo suficientemente amplio como para ser-
vir a combinaciones de telescopio y detector de sensibilidades muy diferentes. Las estrellas
estándar fotométricas permiten calibrar las distintas combinaciones de detector y telescopio
que los astrónomos usan en sus observaciones.
Dado el flujo que entra en el detector bajo la curva de sensibilidad de un cierto filtro,
¿cuál es el flujo que hubiéramos medido si nuestro detector hubiera sido sensible a todas las
longitudes de onda? O, en otras palabras, ¿Cuál es el flujo total emitido por el objeto en
6.5. ÍNDICES FOTOMÉTRICOS 183
R∞
fλ dλ
f 0
CBV = mbol − V = −2,5 log = −2,5 log R ∞ . (6.38)
fV 0
fλ SV dλ
En la ecuación anterior, el flujo f es el flujo total aparente dado por la ecuación 6.5. Ası́ co-
mo existen magnitudes absolutas para los diferentes filtros, también existe una magnitud
absoluta bolométrica Mbol , tal que
Usando las distintas definiciones, podemos ver que la corrección bolométrica puede escribirse
también en función de las magnitudes absolutas,
negativo (siempre habrá más flujo integrado en todas las longitudes de onda que solamente
bajo una cierta banda). Algunos astrónomos prefieren definir CB de tal manera que sea un
número positivo. El concepto, relación entre el flujo total emitido y el flujo bajo una cierta
banda, es lo suficientemente simple como para que la posibilidad de error sea mı́nima. Sin
embargo, como no existe un acuerdo general en cuanto al signo de CB, es necesario prestar
atención a la definición usada en cada caso.
184 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
Uno de nuestros objetivos básicos es medir flujo total. El flujo total producido por un
objeto a temperatura T que emite radiación térmica es proporcional a T 4 . El flujo mono-
Figura 6.5: Integrando de la ecuación 6.21 para las curvas de sensibilidad Sλ del siste-
ma fotométrico U , B, V , cuando el flujo monocromático fλ corresponde al emitido por
un cuerpo negro a temperaturas de 5000 (panel inferior) y 10000 K (panel superior).
Las unidades de la escala del eje vertical (que no se incluyen por falta de espacio) son
erg cm−2 s−1 Å−1 , y son las mismas en ambos paneles.
La figura 6.5 muestra cómo varı́a la cantidad de flujo que entra bajo las bandas U, B, y
V , para radiación térmica de objetos con temperaturas de 5000 y 10000 K (el integrando de
la ecuación 6.21). Las curvas en los dos paneles exponen claramente dos cosas. Primero, el
flujo integrado bajo todas las curvas crece con la temperatura (notar que la escala del panel
6.5. ÍNDICES FOTOMÉTRICOS 185
inferior es mucho menor que la del panel superior). Segundo, el flujo bajo la banda U crece
más que el flujo bajo la banda V . La razón de esto es que, para este rango de temperaturas,
el máximo de la curva de radiación del cuerpo negro se está desplazando justamente por
debajo de estos filtros, desde unos 6000 Å para 5000 K a unos 3000 Å para 10000 K (ver
ecuación 3.71). La figura 6.6 muestra otra versión de esta propiedad. En ella se grafica
Figura 6.6: Variación del flujo integrado bajo las bandas U , B y V con el flujo total,
para objetos que emiten radiación térmica.
cómo varı́an los flujos bajo las curvas de sensibilidad UBV con el flujo total. Vemos, primero,
que los flujos integrados bajo los filtros son entre uno y dos órdenes de magnitud menores
que el total. Notamos también, sin embargo, que todos ellos varı́an mucho con el flujo total,
por lo que en principio cualquiera podrı́a servir como un indicador fidedigno del mismo. Para
objetos más frı́os que unos 18000 K, el flujo integrado FB es mayor que el FU ; mientras que
para objetos más frı́os que unos 13000 K, la variación de FB con Ftot es algo más fuerte que
la variación de FU (dFB /dFtot > dFU /dFtot ). A partir de unos 13000 K la relación entre las
derivadas se invierte, y la variación de FU con el flujo total pasa a ser más fuerte que la de
FB , cuya derivada se va haciendo progresivamente más suave. Si ampliáramos la región del
186 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
gráfico en la zona de temperaturas más frı́as que ∼8000 K, verı́amos que eventualmente FV
toma el rol de flujo dominante, y el de responder más fuertemente a los cambios de flujo
total.
Cada observación de fU , fB o fV llevará asociada una incerteza ∆fU , ∆fB o ∆fV . To-
memos el caso de fB como ejemplo, y llamemos fB′ a la derivada de fB con respecto a ftot .
Si las incertezas son pequeñas, podemos escribir
dfB ∆fB
fB′ = ≃ , (6.41)
dftot ∆ftot
y, de ésta,
1
∆ftot = ∆fB . (6.42)
fB′
En esta última ecuación es claro que si fB′ es muy plana, es decir, si fB cambia poco con
el cambio de ftot (o, lo que es lo mismo, si fB cambia poco con la temperatura), cualquier
El análisis previo, basado en los casos de fU , fB y fV (figuras 6.5 y 6.6) indica que podemos
usar el flujo bajo las curvas de sensibilidad de los filtros como un indicador del flujo total
aparente, pero que es conveniente escoger el filtro que correlacione más fuertemente con
el flujo total, de acuerdo con las temperaturas caracterı́sticas de los objetos que queramos
estudiar. Esta clase de selección tiene como contrapartida positiva que estaremos observando
a los objetos en la región espectral en la que más brillan. En el lenguaje de la corrección
bolométrica, observaremos la magnitud que hace que ésta corrección sea lo más pequeña
posible.
¿Qué opciones tenemos para estimar una temperatura usando fotometrı́a multicolor?
Una segunda mirada a la figura 6.5 nos dará la respuesta. Al pasar de 5000 K a 10000 K
la razón de flujos entre la banda U y la V se revirtió. A 10000 K hay más energı́a bajo la
6.5. ÍNDICES FOTOMÉTRICOS 187
banda U que bajo la visual, y a 5000 K sucede lo contrario. Esta condición es independiente
de la distancia, y está relacionada con el color que mostrarı́a el objeto al ojo desnudo (un
objeto blanco azulado para los 10000 K y amarillo verdoso para los 5000 K). Para objetos
que emitan radiación térmica, la relación de flujos entre diferentes bandas fotométricas nos
Con esta idea en mente, se definen los ı́ndices de color como las razones entre los flujos
bajo las diferentes bandas, expresados en magnitudes. A partir de las ecuaciones 6.31 a 6.33,
por ejemplo, los ı́ndices de color (U − B) y (B − V ), del sistema UBV , se escriben
fU
U − B = −2,5 log + CU −B (6.43)
fB
y
fB
B − V = −2,5 log + CB−V , (6.44)
fV
en el filtro con longitud de onda mayor (más roja) con signo negativo. Esto hace que los
objetos rojos tengan ı́ndices de color positivos y los objetos azules los tengan negativos.
Tal como el comportamiento de los flujos en la figura 6.5 sugiere, los ı́ndices de color son
un buen indicador de la temperatura para objetos que emiten radiación térmica. Existen
varias maneras de mostrar esto.
Una de ellas es buscar una relación cuantitativa haciendo uso de la ley de Planck. Si
definimos los ı́ndices de color a partir de flujos monocromáticos, en vez de flujos integrados
188 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
bajo bandas fotométricas, podemos escribir un ı́ndice de color arbitrario Iλ1 ,λ2 como
Iλ1 ,λ2 = −2,5 [log (Bλ1 (T )) − log (Bλ2 (T ))] + Cλ1 −λ2 . (6.45)
Vemos ası́ que el ı́ndice de color Iλ1 ,λ2 es una forma de expresar la diferencia del valor de
la ley de Planck, calculada en unidades de magnitud, entre dos longitudes de onda fijas. Es
interesante notar que los ı́ndices de color son la contrapartida en fotometrı́a de la temperatura
6.7 muestra la evolución de estas diferencias para longitudes de onda de 4500 Å y 2900 Å, y
temperaturas variando entre 4000 K y 10000 K. Éstas son graficadas como vectores verticales,
para indicar el signo, y pasan de ser grandes y positivas para T = 4000 K, a ser negativas
6.5. ÍNDICES FOTOMÉTRICOS 189
para T = 10000 K, pasando por cero para T ≈ 8000 K. Es posible ver en esta figura
que la diferencia entre el flujo a 4500 Å y 2900 Å varı́a apreciablemente para el rango de
temperaturas considerado, pero que otras diferencias, que podrı́an haberse calculado por
ejemplo entre 8000 Å y 6500 Å, hubieran variado mucho menos. Es decir,
Una manera elegante de ver la relación de los ı́ndices de color con la temperatura es
dIλ1 ,λ2
≃ C, (6.48)
dT −1
donde C es aproximadamente constante. En palabras, esto indica que los ı́ndices de color mo-
Una forma particularmente simple de ver la relación entre la temperatura de los objetos
que producen la radiación térmica y los ı́ndices de color que pueden medirse, es asumir que
estamos en el lı́mite en el que la ley de Planck está bien representada por la aproximación
de Wien (ecuación 3.70), y reescribir la ecuación 6.45 como,
Bλ1 (T )
Iλ1 ,λ2 = −2,5 log + Cλ1 ,λ2 , (6.49)
Bλ2 (T )
190 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
donde ahora hemos incluido la diferencia de puntos cero Cλ1 ,λ2 de manera explı́cita. Haciendo
uso de la aproximación de Wien, esta ecuación queda
" 5 #
λ2 c2 1 1
Iλ1 ,λ2 = −2,5 log + − log(e) + Cλ1 ,λ2 , (6.50)
λ1 T λ1 λ2
donde c2 = hc/k. Definiendo nuevas constantes, la ecuación 6.50 puede escribirse como
b
Iλ1 ,λ2 = a + , (6.51)
T
donde a es un número que puede ser positivo o negativo, dependiendo de los puntos cero
del sistema (en general es negativo), y b es un número positivo. Note, en particular, que
b ∝ (λ2 − λ1 ). La ecuación 6.51 satisface trivialmente la relación 6.48, que se obtenı́a para el
caso más general de un espectro Planckiano.
las bandas del sistema UBV , y luego calcular los ı́ndices de color del sistema UBV de
acuerdo con las definiciones 6.43 y 6.44. El resultado de este ejercicio es, por supuesto,
cualitativamente el mismo que el dado por la ecuación 6.48, tal como puede verse en la
figura 6.8.
La figura 6.8 y la ecuación 6.51 ilustran una propiedad, y limitación, importante de los
ı́ndices de color: como indicador de la temperatura son útiles para un rango acotado. Para
Planck como función de la temperatura. Cuando los filtros que usamos están centrados en
longitudes de onda próximas al máximo de la distribución de energı́a, tendremos mediciones
de color sensibles a la temperatura, ya que estamos probando una zona de la curva que varı́a
mucho con los cambios en ella. Pero si nuestros filtros quedan muy lejos del máximo de la
Por otra parte, si nuestros filtros están muy próximos entre sı́, la constante b de la ecuación
6.51 tenderá a cero, y la correlación entre Iλ1 ,λ2 y T , tenderá a desaparecer (Iλ1 ,λ2 → cons-
tante).
Esto indica que, cuando se desea determinar temperaturas por medio de fotometrı́a mul-
192 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
ticolor, es importante escoger con cuidado los filtros pasabandas del sistema fotométrico en
cuestión, o, incluso, considerar las ventajas y desventajas de distintos sistemas fotométri-
cos. En el caso graficado en la figura 6.8, puede percibirse que necesitarı́amos un sistema
fotométrico con pasabandas en el ultravioleta (longitudes de onda menores que λU ) para
medir adecuadamente la temperatura de los cuerpos negros más calientes que unos 10000 K.
Otras posibles utilidades de los ı́ndices de color aparecen cuando éstos se aplican a estrellas
reales, y no a espectros ideales de cuerpo negro. Una segunda inspección a la figura 6.4 arroja
luz sobre una de las utilidades de los ı́ndices de color. El espectro del Sol se aproxima mucho
más a un cuerpo negro, desde los 5000 Å hacia el rojo que hacia el azul (recordar figura 6.2).
El motivo de esto se estudia en otro capı́tulo de este curso (cap. 7), pero, por el momento,
podemos adelantar que es debido fundamentalmente a la absorción por parte de hidrógeno
neutro que el Sol tiene en las capas externas de su atmósfera. Aproximadamente a 3600 Å
se encuentra el lı́mite de las lı́neas de la serie de Balmer del hidrógeno, región del espectro
donde la absorción por hidrógeno neutro es particularmente grande. Esta zona del espectro es
llamada salto de Balmer, por la cuasi-discontinuidad que la distribución de flujo de estrellas
de tipo A0, más calientes que el Sol, muestran en esta longitud de onda.
La banda U del sistema UBV está posicionada justo en esta región del espectro; por lo
tanto, el valor de la magnitud U estará muy influenciado por las variaciones de intensidad
en el salto de Balmer. En general, en el sistema UBV se interpreta al color (B − V ) como
un ı́ndice de la temperatura, y al (U − B) como un indicador de cuán grande es el salto de
Balmer. Aunque el salto de Balmer también está relacionado con la temperatura, el hecho
de que es causado por una absorción en la atmósfera indica que las abundancias quı́micas y
otros parámetros como la densidad pueden afectarlo. En resumen, para una estrella real, el
ı́ndice (U − B) mide algo más que temperatura.
longitudes de onda conocidas. Una de las estrategias más usuales es combinar un filtro
de banda angosta, de unas pocas decenas de angstroms, con un filtro de banda ancha o
intermedia, ambos centrados en la longitud de onda de la lı́nea que se espera detectar. La
observación consiste en obtener imágenes en ambas bandas y luego compararlas. Aquellos
objetos cuyo espectro sea contı́nuo, que serán la mayorı́a de los que aparezcan en la imagen,
se verán con aproximadamente el mismo brillo relativo en las dos imágenes. Aquellos objetos
que tengan la lı́nea en emisión tendrán un contraste diferente. La lı́nea aumenta el flujo
recibido tanto en la banda ancha como en la angosta, pero el incremento en la primera
será relativamente menos importante. El ancho de la banda permite el ingreso de más energı́a
relativamente más débiles en la banda angosta que en la ancha. Esta técnica permite hacer
relevamientos para descubrir grandes cantidades de objetos que posean una caracterı́stica
espectral de interés usando telescopios pequeños, o poco tiempo en telescopios grandes. El
necesario, y más costoso, estudio espectroscópico se hace después sólo en los objetos a los
6.6. Aplicaciones
a la interpretación fı́sica de las estrellas cuya luz observamos desde la Tierra. Para muchas de
ellas podemos medir la magnitud en una cierta banda fotométrica, como la V . En aquellas
que estén lo suficientemente cercanas como para medir distancias (por ejemplo, usando el
194 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
0
MV
4 Gigantes
Sec
uen
cia
8 Prin
cipa
l
12
Enanas Blancas
16
−0.4 0.0 0.4 0.8 1.2 1.6 2.0
B−V
Figura 6.9: Diagrama color-magnitud para el la población general de las estrellas cer-
canas al Sol. La figura ha sido adaptada de la Figura 8.11 en Carroll & Ostlie (1996). El
eje superior indica el color aproximado que las estrellas mostrarı́an al ojo humano.
6.6. APLICACIONES 195
imaginamos el eje de las abscisas como un eje de temperatura, éste apunta en sentido inverso
al usual, con las mayores temperaturas hacia la izquierda. Los primeros CMDs de la historia
fueron construidos en las primeras décadas del siglo XX, independientemente por Ejnar
Hertzsprung (en 1905) y Henry N. Russell (en 1913). Por este motivo, los CMDs también
Para una estrella esférica de radio R, cuyo flujo superficial total integrado sobre todas
las frecuencias es F , la luminosidad estará dada por
L = 4πR2 F, (6.52)
L = 4πR2 σTef
4
f. (6.53)
perficial. Podrı́amos pensar, a priori, que la naturaleza puede hacer estrellas de cualquier
tamaño con cualquier temperatura. Si no hubiera ninguna relación entre las variables R y
T en la ecuación anterior, el diagrama H-R de las estrellas deberı́a estar poblado de puntos
196 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
más o menos distribuidos al hazar, ocupando todo el plano. Vemos, sin embargo, que esto
no es ası́. El diagrama muestra a las estrellas distribuidas con preferencia en grupos. El más
numeroso de ellos, llamado secuencia principal, engloba a entre el 80 % y el 90 % de todas las
estrellas. La secuencia es relativamente estrecha en algunas regiones de color, en particular
para (B −V ) entre ∼ 0,6 y ∼ 1,4, lo que da la idea de una relación de la forma R = f (Tef f ), o
quizás relaciones de la forma R = f (ζ), y Tef f = g(ζ), donde ζ es otra variable relevante para
la estrella que implı́citamente determina la relación entre R y Tef f . Entender la fı́sica detrás
de las relaciones entre R y Tef f , ası́ como identificar la variable crı́tica ζ y estudiar cómo es
que ésta determina la forma de la secuencia principal, es uno de los objetivos principales del
Es posible confirmar esta intuición construyendo una versión ligeramente diferente del
diagrama H-R, como la mostrada en la figura 6.10, donde se han reemplazado los ejes “as-
tronómicos” por ejes en unidades fı́sicas, aunque manteniendo la orientación del eje de la
temperatura en sentido inverso para que sean comparables. Haciendo uso de la ecuación 6.53
es fácil encontrar las lı́neas de igual radio: las lı́neas en el plano que conectan los puntos
4
para los que vale L/Tef f = constante. Vemos que la secuencia principal no es paralela
a una lı́nea de igual radio, por lo que las estrellas en ella tienen distintos tamaños, desde
más o menos unas décimas del radio del Sol a cerca de diez veces su tamaño, en tanto que
las temperaturas cambian desde pocos miles de grados Kelvin a más de cuarenta mil. El
cambio de radio, que entra en la luminosidad al cuadrado, equivale a un cambio en L por un
factor algo menor que ∼ 104 , en tanto que el de la temperatura (entra con potencia cuatro
6.6. APLICACIONES 197
7
-0.33 100
6 R
-0.30 Supergigantes
5
4
3
Log10 (L/L )
1R
-0.02 Gigantes
2
0.30
1 0.58
0 0.81
1.40
−1 0.01
R
−2 Ena
nas
Blan
−3 cas
−4
40,000 20,000 10,000 6000 3000
Te (K)
en la luminosidad) implica un factor algo mayor que ∼ 4 × 104 . Nuestra intuición original es
aproximadamente satisfecha, aunque el factor del radio sı́ juega un rol en el incremento de
luminosidad a lo largo de la secuencia principal.
Más notables, incluso, que la misma secuencia principal son algunos de los grupos estelares
que se apartan de ella. Por ejemplo, las estrellas gigantes y supergigantes rojas se encuentran
en una parte de los diagramas en la cual la temperatura es muy baja, y por lo tanto el factor de
4
Tef f no hace mucho por proveer una gran luminosidad. El hecho de que brillen tanto como las
198 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
tan baja como las de las estrellas más débiles. Esto indica que sus tamaños deben ser muy
pequeños.
Una vez más, la respuesta detallada para entender el porqué de las diferentes agrupaciones
de estrellas en el diagrama H-R la dará el curso de astrofı́ca estelar. A nivel intuitivo, podemos
adelantar acá que los distintos grupos están caracterizados por la forma en que las estrellas
producen energı́a. Los mecanismos más comunes son: reacciones termonucleares en la zona
H-R.
El diagrama color-magnitud, que vimos antes, tenı́a el eje de las ordenadas calibrado en
unidades de brillo emitido por las estrellas, fuera éste medido en magnitudes absolutas en
una cierta banda fotométrica, o en ergios por segundo, en el caso de la luminosidad. Esto
implica necesariamente conocer la distancia a las estrellas.
Figura 6.11: Diagrama color-magnitud para el cúmulo abierto de las Hı́ades. Este es
un grupo de estrellas relativamente joven, y muestra la secuencia principal muy bien
definida. Los datos fueron extraı́dos de Pinsonneault et al. (2004). Los V aparentes han
sido corregidos por la profundidad del cúmulo en la dirección de la visual, y llevados a la
distancia promedio de las estrellas del mismo.
en la misma banda, por ejemplo V − MV , es una constante (ver ecuaciones 6.30 y 6.36). Por
lo tanto, las formas caracterı́sticas del diagrama H-R estarán presentes incluso si se grafica la
magnitud aparente en algún filtro, por ejemplo V versus (B − V ). Esto nos permite invertir
el problema y transformar los diagramas H-R en una herramienta para medir distancias. Si
tenemos dos diagramas H-R semejantes, uno de ellos de un cúmulo a distancia conocida y
graficado entonces en magnitudes absolutas, y el otro de un cúmulo a distancia desconocida y
graficado en magitudes aparentes, simplemente superponiendo uno sobre el otro, de manera
que los grupos estelares coincidan, podremos leer el módulo de distancia de la diferencia
entre las escalas verticales. La importancia práctica de los diagramas H-R como herramienta
para medir distancias es que se construyen con cantidades que resultan de la observación
fotométrica, por ejemplo imágenes tomadas con un CCD, cada una de las cuales incluye un
200 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
gran número de estrellas. Ésto los hace mucho más fáciles de observar que los espectros,
que también nos permitirı́an estimar distancias, los cuales deben observarse individualmente
para cada estrella y son mucho más costosos en tiempo de telescopio y trabajo de análisis
posterior.
Figura 6.12: Diagrama color-magnitud para el cúmulo globular Messier 13. Este es un
grupo de estrellas muy viejo, y solamente las estrellas muy frı́as e intrı́nsecamente débiles
permanecen en la secuencia principal. La mayor parte ya ha salido de la secuencia y se ha
movido hacia la zona de las gigantes y supergigantes. Este es un diagrama observacional
(Yim, Byun, & Sohn, 2000), por lo que hay contaminación por estrellas de campo, en
especial hacia magnitudes débiles y colores más rojos. También es notorio el “ensancha-
miento” de la secuencia principal hacia magnitudes débiles por la incerteza observacional
en el ı́ndice de color.
Un resultado llamativo de esta clase de estudios es que los diagramas H-R de cúmu-
los estelares son enormemente variados. Todos tienen elementos comunes con los diagramas
mostrados antes en las figuras 6.9 y 6.10, pero la distribución de estrellas entre los distintos
6.6. APLICACIONES 201
elementos (la ubicación detallada y el número de estrellas en los distintos grupos del dia-
grama H-R) varı́a mucho de cúmulo a cúmulo. Una de las caracterı́sticas importantes de los
cúmulos estelares es que todas las estrellas deben haber nacido más o menos simultánea-
mente. Asumiendo que las estrellas son iguales en toda la Galaxia, las variaciones en los
diagramas H-R para grupos estelares, como diferencias en la forma de la secuencia principal
y la distribución de estrellas entre los diferentes grupos de gigantes y enanas blancas, son
mayoritariamente una indicación de la edad del cúmulo. Los diagramas H-R de grupos este-
lares muestran la evolución de las temperaturas y luminosidades de las estrellas a medida que
envejecen. Aunque no es posible en escalas de tiempo humanas, o históricas, realizar estudios
de evolución estelar, comparando cúmulos estelares de diferentes edades es posible aislar los
efectos observacionales de la evolución y proveer datos para comparar con las teorı́as.
millones de años. Las estrellas más frı́as pueden permanecer en la secuencia principal por
muchos miles de millones de años.
otra para medir luminosidad, también pueden compararse los colores medidos entre dos
pares de bandas diferentes, para lo cual se necesitan observaciones en al menos tres bandas
fotométricas.
202 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
b′
U − B ≈ a′ + , (6.55)
T
donde a′ y b′ también son constantes. Debe recordarse que la ecuación 6.51 era una igualdad
estricta solamente si la radiación analizada correspondı́a a la aproximación de Wien a la
ley de Planck. De éstas, es fácil intuir que cuando los colores sean calculados con la ley de
donde a′′ y b′′ serán aproximadamente constantes. Es de esperar que (U − B) tenga una
relación simple con (B −V ), que esta relación lleve como parámetro implı́cito la temperatura,
y que, además, sea completamente independiente de la distancia a la que se encuentra el grupo
estelar. El diagrama color-color (U −B versus B−V ) tı́pico de estrellas de secuencia principal
jóvenes se muestra en la figura 6.13, comparado al caso de los cuerpos negros perfectos.
Es interesante comprobar en esta figura que la relación color-color para el cuerpo negro
sı́ es aproximadamente lineal, y que la curva trazada para las estrellas muestra interesantes
diferencias. Es posible interpretar estas diferencias en términos de las caracterı́sticas más
destacadas de los espectros estelares, y de cómo los mismos afectan a la parte del espectro que
cae en la banda de transmisión de un cierto filtro. Vemos, por ejemplo, que para temperaturas
menores que unos 3000 K, del orden de 6000 K y mayores que unos 28000 K, la lı́nea de los
colores estelares parece aproximarse a la curva de colores para el cuerpo negro, en tanto que
para unos 10000 K, por ejemplo, se aparta notoriamente. Una inspección a los espectros de
las estrellas, cuyas atmósferas están a 10000 K, muestra que tienen lı́neas de hidrógeno muy
6.6. APLICACIONES 203
28
−1.0
−0.5
Cu
0 erp
10 oN
U−B
7 6
eg
ro
0.5 5
1.0
3
1.5
−0.5 0 0.5 1.0 1.5 2.0
B−V
Figura 6.13: Diagrama color-color para estrellas de secuencia principal jóvenes y para
radiación de cuerpo negro. Los números próximos a los puntos sobre la lı́nea de los colores
estelares indican las temperaturas efectivas de las estrellas con esos colores, en miles de
grados Kelvin. La imagen está adaptada de la Figura 3.10 en Carroll & Ostlie (1996).
fuertes y, en particular, la absorción combinada de los cientos de lı́neas débiles que se conoce
con el nombre de salto de Balmer es muy fuerte. Esta absorción disminuye notoriamente
la energı́a que pasa bajo la banda de transmisión del filtro U, por lo que la magnitud U
se incrementa notoriamente con relación a la que tendrı́a un cuerpo negro de la misma
temperatura. El ı́ndice (U − B) se incrementa, y la curva de colores de las estrellas se aparta
mucho de la de colores del cuerpo negro. Algo semejante ocurre con los espectros de estrellas
cuyas atmósferas tienen menos que 6000 K, pero ahora el responsable no es el hidrógeno,
sino combinaciones de elementos más pesados e, incluso, moléculas.
204 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
Durante muchos siglos los astrónomos observaron el cielo y extrajeron conclusiones cuali-
tativas y cuantitativas acerca del Universo, asumiendo que el espacio entre las estrellas estaba
vacı́o. Ésta fue una hipótesis natural, tan natural que en realidad tardó mucho tiempo en ser
incluso abiertamente formulada. Desde un punto de vista moderno esto resulta sorprendente,
ya que incluso la observación casual de la Vı́a Láctea en sitios de buena visibilidad muestra
que las zonas de alto brillo superficial, debido a los millones de estrellas débiles que tapizan
el fondo del cielo, están mezcladas con regiones muy oscuras, donde es difı́cil ver alguna
estrella. Desde el hemisferio Sur es particularmente notable la región conocida como el “Saco
de Carbón,” que está cerca de la Cruz del Sur.
El polvo interestelar estará caracterizado por una sección eficaz de absorción, σλ , que
será función de la longitud de onda de la luz, de acuerdo a las caracterı́sticas fı́sicas y quı́micas
del mismo. Esta sección eficaz de absorción implicará un coeficiente de absorción lineal, αλ ,
y, por lo tanto, una profundidad óptica de polvo entre nosotros y los objetos emisores de
radiación, τλ . Ésta dará lugar a una absorción de la luz que depende de la longitud de onda.
Esta absorción tendrá un efecto obvio en la intensidad especı́fica que podemos establecer
en la Tierra, ya que disminuirá su valor absoluto, pero también en la relación entre las
intensidades especı́ficas que podemos medir en longitudes de onda diferentes, ya que no las
afectará de manera “gris.” Para un objeto que produce un flujo monocromático aparente
fλ fuera de la atmósfera de la Tierra, definı́amos la magnitud monocromática aparente mλ
6.6. APLICACIONES 205
como
mλ = −2,5 log fλ + Cλ . (6.57)
Asumiendo que éste era el flujo monocromático del objecto, disminuido solamente por efec-
mλ = Mλ − 5 + 5 log d. (6.58)
Si entre nosotros y el objeto existe material interestelar que absorbe radiación, con una cierta
profundidad óptica τλ , el flujo monocromático medido fuera de la atmósfera de la Tierra,
fλ , será en realidad el flujo luego de haber sido atenuado por la absorción interestelar. La
ecuación 6.57 debe escribirse, en realidad,
donde
Aλ = 2,5 τλ log (e) (6.61)
Como Aλ es mayor o igual que cero, tendremos que, en presencia de extinción, mλ > mλ,0 .
Es interesante considerar el caso en que la extinción tiene lugar en una región de largo
l, con densidad uniforme de material absorbente Nd , cuya sección eficaz de absorción es σλ .
206 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
Figura 6.14: Aλ como función de λ para el medio interestelar general (lı́nea continua).
Como es usual, la función está normalizada a A5500 = 1. La lı́nea de puntos muestra la
aproximación Aλ ∝ λ−1 , que resulta razonablemente buena en el rango ∼ 3000 < λ ∼
6000 Å.
tura, que dificulta el uso del contı́nuo de los espectros de radiación térmica para determinar
6.6. APLICACIONES 207
radiación observadas se corran hacia longitudes de onda más rojas llevarı́a a los observado-
res a malinterpretar la temperatura de los objetos emisores. Si la extinción interestelar no
es considerada, todas las temperaturas que podrán medirse a partir del espectro observado
(con referencia a la sección 6.3) serán menores que la temperatura real. El efecto se hace
decididamente importante si la profundidad óptica de la columna de polvo interestelar es
alta, como queda claro en la figura 6.15. Si interpretamos el espectro observado como el de
un cuerpo negro, utilizando la ley del desplazamiento de Wien concluirı́amos, para τ5500 ∼ 0,
que la temperatura del emisor es de ∼ 6000 K. Para τ5500 ∼ 1, la conclusión serı́a que la
temperatura es de ∼ 5000 K.
A partir de la ecuación 6.62, podemos escribir para las magnitudes en un sistema estándar
(tomemos U, B, y V como ejemplos),
U = U0 + AU , (6.64)
208 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
B = B0 + AB , (6.65)
y
V = V0 + AV , (6.66)
donde AU , AB y AV son las extinciones en las longitudes de onda ultravioleta, azul y visual,
respectivamente. Podremos escribir, para los ı́ndices de color,
y
B − V = B0 − V0 + AB − AV = (B − V )0 + E(B − V ), (6.68)
E(U − B) = AU − AB (6.69)
y
E(B − V ) = AB − AV , (6.70)
respectivamente. Para las secciones de absorción tı́picas del material interestelar, la extinción
en las bandas con longitud de onda menores es mayor y, por lo tanto, ambos E(U − B) y
E(B − V ) son cantidades positivas.
Para Aλ ∝ λ−1 es posible establecer relaciones simples entre los excesos de color y la
λV
E(B − V ) = AB − AV = AV − AV , (6.71)
λB
y, despejando de ésta AV ,
λB
AV = E(B − V ). (6.72)
λV − λB
λU
AB = E(U − B). (6.73)
λB − λU
AV = 4,07E(B − V ) (6.74)
210 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
y
AB = 4,87E(U − B). (6.75)
Las constantes de proporcionalidad halladas son tan sólo aproximaciones, ya que dependen
AV = RV E(B − V ) (6.76)
y
AB = RB E(U − B), (6.77)
las regiones del cielo donde el polvo interestelar tiene un comportamiento tı́pico, el valor de
RV es aproximadamente RV ≃ 3,2, y RB ≃ 4,0. La relación entre los excesos de color es
RB
E(B − V ) = E(U − B). (6.78)
1 + RV
La importancia de esta relación es que si bien tanto RV como RB pueden depender de las
caracterı́sticas de los granos de polvo que producen la extinción, el cociente que aparece
acá deberı́a ser más estable frente a estos cambios.
Las relaciones anteriores son de utilidad ya que si se conocen los colores intrı́nsecos de los
objetos en estudio y se tienen los colores medidos, entonces es posible determinar el exceso
de color y, a partir de él, la extinción en la banda que se esté estudiando.
Figura 6.16: Comparación del diagrama color-magnitud real para las Hı́ades, con el que
se verı́a si tuviera un exceso de color E(B − V ) = 0,3, con RV = 3,2. Los cı́rculos abiertos
son los mismos puntos dibujados en el diagrama de la figura 6.11. Los cuadrados rellenos
son los que se verı́an si tuviéramos enrojecimiento.
cero, ı́ndices fotométricos y el flujo emitido bajo el pasabandas respectivo. Por otra parte, la
R∞
ecuación 6.21 define la relación entre la cantidad que podemos medir bλ y 0 fλ Sλ dλ. ¿De
qué manera se establece, en la práctica, la relación entre el sistema de magnitudes estándar
212 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
nV = cV bV , (6.79)
donde cV es una constante. Con esto en mente, reescribamos la ecuación 6.21 para el caso
particular del filtro V :
∞
nV
Z
2
bV = πa AV,z RV′ fλ SV dλ = , (6.80)
0 cV
Z ∞
nV 2
−2,5 log bV = −2,5 log = −2,5 log πa AV,z RV′ − 2,5 log fλ SV dλ . (6.81)
cV 0
Haciendo uso de la ecuación 6.33 podemos reescribir la última igualdad de la ecuación anterior
como
−2,5 log nV = −2,5 log cV πa2 RV′ − 2,5 log (AV,z ) + V − ZV .
(6.82)
FV IV
AV = V − V0 = −2,5 log = −2,5 log , (6.83)
FV,0 IV,0
6.6. APLICACIONES 213
y recordemos que la extinción atmosférica podı́a escribirse como (ver ecuación 2.60 y pro-
blema 2.3)
−2,5 log (AV,z ) = 2,5 log (e)τV,0 X = KV X, (6.84)
donde τV,0 es la profundidad óptica vertical para la banda V y X la masa de aire. Notemos
que la cantidad −2,5 log (cV πa2 RV′ ) está definida por propiedades del telescopio (a y RV′ )
y del detector (cV ), por lo que serán iguales para cualquier objeto observado. Definiendo un
punto cero instrumental, ZV′′ , como
mV = ZV′′ + KV X + V. (6.87)
Pueden repetirse los pasos dados hasta llegar a la definición anterior de mV , que hemos
llamado magnitud V instrumental, para cualquier filtro de un sistema estándar (por ejemplo,
el U o el B). Estos números, mU , mB y mV , por ejemplo, definen un sistema de magnitudes
Para ello, observamos estrellas estándar del sistema en un rango suficientemente grande de
masas de aire y, usando una estrategia de mı́nimos cuadrados, por ejemplo, podemos ajustar
las constantes ZV′′ y KV . Con estas constantes determinadas, la medición de magnitudes
214 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
En la sección anterior llegamos a escribir la relación entre la magnitud visual del sistema
UBV , medida en un sistema instrumental particular mV , y la magnitud V en el sistema
estándar (ver ecuación 6.87), en la hipótesis de que el filtro SV del instrumento era exacta-
mente igual al filtro usado para definir el sistema. ¿Cómo se modifica esta ecuación cuando el
filtro usado es tan sólo aproximadamente igual al filtro que se usó para calibrar las estrellas
estándar del sistema? La pregunta tiene sentido porque es en general fácil construir filtros
muy parecidos a los del sistema estándar, pero muy difı́cil conseguir que sean exactamente
iguales. Si la banda de transmisión del instrumento, SV′ , no es exactamente igual a la original
del sistema, SV , podremos repetir los pasos de la sección 6.6.3 hasta la ecuación 6.81. En
ella tendremos que reemplazar Sλ por Sλ′ (también normalizada como en la ecuación 6.24)
en la integral del flujo del último término de la igualdad. Tendremos
Z ∞
−2,5 log fλ SV′ dλ = V ′ − ZV , (6.88)
0
Debemos introducir un nuevo valor, V ′ , ya que el filtro en uso difiere del que lleva la ecuación
6.33. Ası́, llegaremos a una ecuación de transformación equivalente a la 6.87, pero con una
mV = ZV′′ + KV X + V ′ . (6.89)
R ∞
fλ SV′ dλ
′ 0
V − V = −2,5 log R ∞ . (6.90)
0
fλ SV dλ
6.6. APLICACIONES 215
b′
V ′ − V = a′ + , (6.91)
T
V ′ − V = a + b(B − V ) (6.92)
con a y b también constantes (notar que esta ecuación es igual a la 6.56). En definitiva, la
relación entre V ′ y V será
V ′ = V + a + b(B − V ). (6.93)
la ley de Planck, la forma de la ecuación 6.93 se mantenga, aunque las constantes cambien.
Es decir, cabe esperar que la diferencia entre los dos filtros pueda corregirse con un término
proporcional al ı́ndice de color de los objetos observados. Podemos reemplazar, entonces,
la forma de la ecuación 6.93 en la 6.89. La constante a, o su equivalente para el caso de
estrellas reales, quedará incorporada dentro del punto cero del sistema, y la constante b
se llama término de color del sistema instrumental. De la ecuación 6.51 sabemos que b
será proporcional a la diferencia entre las longitudes de onda efectivas de V ′ y V . Por lo tanto,
si los filtros son aproximadamente iguales, esperamos que b sea numéricamente pequeño.
Lo anterior nos permite conocer la forma de la ecuación final que deberemos ajustar a
las estrellas estándar para calibrar un sistema fotométrico, cuando la curva de transmisión
216 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
del filtro pasabandas Sλ′ es ligeramente diferente que la que se usó para calibrar el sistema
estándar original:
mV = V + ZV′ + KV X + CB−V (B − V ). (6.94)
A lo largo de esta sección, hemos hecho los cálculos asumiendo que se querı́a relacionar
la magnitud V del sistema estándar con la magnitud instrumental mV de un sistema telesco-
pio/detector dado. La situación es análoga para el caso de cualquier otra banda, y el ı́ndice
entre el sistema instrumental y el estándar requiere que se observe en dos filtros pasabandas,
por lo menos. Note también que tanto el término de color como el punto cero son parámetros
completamente instrumentales que, si el sistema telescopio/detector es estable, no necesitan
ser medidos todas las noches. No obstante lo anterior, note que la única forma independiente
de saber si una noche de observación tuvo calidad fotométrica es ajustar una ecuación como
la 6.94 y comprobar que las constantes ZV′ , KV y CB−V tienen los valores usuales para este
telescopio/detector.
de onda. Por otra parte, los filtros tı́picos de banda ancha tienen ∆λ ∼ 1000 Å, y las
estrellas tı́picas tienen una distribución de flujo aproximadamente igual a la de la ley de
Planck, Bλ (T ). Para las temperaturas tı́picas estelares no es mucho lo que Bλ (T ) varı́a sobre
6.6. APLICACIONES 217
intervalos de ∼ 1000 Å, y, por lo tanto, no es mucho lo que el espectro de una estrella
normal varı́a dentro del ancho de un pasabandas tı́pico. La variación puede ser representada
aproximadamente por un desarrollo en serie de potencias en torno a una longitud de onda
elegida apropiadamente. Conviene tomar una más o menos centrada en el filtro pasabanda,
Definamos la longitud de onda media del filtro SV , tomando el promedio pesado con la
sensibilidad:
Z ∞
λc = λSV dλ. (6.95)
0
Z ∞
λ′c = λSV′ dλ. (6.96)
0
∂Bλ (T ) −5 c2 /λT −1 1 c2 /λT −2 c2 c2
= c1 e −1 + 5 e −1 e λT 2 , (6.98)
∂λ λ6 λ λT
ec2 /λT
∂Bλ (T ) −5 c2
= Bλ (T ) + c2 /λT . (6.99)
∂λ λ (e − 1) λ2 T
En el sumando de la derecha, dentro del corchete, el término c2 /λ2 T varı́a mucho más fuer-
temente con λ o con T que con el cociente de exponenciales. Para los fines que perseguimos
en este apartado podremos suponer que
Note que esto equivale a cambiar la ley de Planck por la aproximación de Wien. Obtenemos,
finalmente,
∂Bλ (T ) Bλ (T ) h c2 i
≃ −5 . (6.100)
∂λ λ λT
∂Bλ (T )
Bλ (T ) ≃ Bλc (T ) + (λ − λc ) . (6.101)
∂λ λc
Bλc (T ) c2
Bλ (T ) ≃ Bλc (T ) + −5 (λ − λc ) . (6.102)
λc λc T
Usando esta distribución de flujo, calculemos ahora las integrales bajo las bandas SV y SV′
que entran en la ecuación 6.90. Tendremos
∞ ∞
Bλc (T ) c2
Z Z
Bλ (T )SV dλ ≃ Bλc (T ) + −5 (λ − λc ) SV dλ. (6.103)
0 0 λc λc T
∞ Z ∞
Bλc (T ) c2
Z
Bλ (T )SV dλ ≃ Bλc (T ) + −5 (λ − λc ) SV dλ. (6.104)
0 λc λc T 0
Al calcular la integral bajo Sλ′ podemos repetir los pasos hasta llegar a la ecuación 6.104,
6.6. APLICACIONES 219
∞ Z ∞
Bλc (T ) c2
Z
Bλ (T )SV′ dλ ≃ Bλc (T ) + −5 (λ − λc ) SV′ dλ. (6.106)
0 λc λc T 0
∞
Bλc (T ) c2
Z
Bλ (T )SV′ dλ ≃ Bλc (T ) + −5 (λ′c − λc ) . (6.107)
0 λc λc T
Reemplazando ahora los resultados de las ecuaciones 6.105 y 6.107 en la ecuación 6.90
tendremos, sucesivamente,
h i
Bλc (T ) c2
Bλc (T ) + λc λc T
−5 (λ′c − λc )
V ′ − V ≃ −2,5 log , (6.108)
Bλc (T )
′ c2 λ′c − λc
V − V ≃ −2,5 log 1 + −5 . (6.109)
λc T λc
Ahora bien, si el filtro Sλ′ es razonablemente parecido al Sλ , las longitudes de onda centrales
λ′c y λc deberán ser muy similares. En el término de la derecha de la última ecuación,
los cocientes (λ′c − λc )/λc deberán ser mucho menores que 1. Para longitudes de onda del
óptico/infrarrojo y temperaturas tı́picas estelares, el término c2 /λc T tendrá orden 1, por lo
que el producto de (λ′c − λc )/λc por este término también deberá ser mucho menor que 1.
Con esto en mente, reescribimos la ecuación 6.109 como
′
′ 2,5 c2 λc − λc
V −V ≃− ln 1 + −5 . (6.110)
ln 10 λc T λc
′ 2,5 c2 λ′c − λc
V −V ≃− −5 . (6.111)
ln 10 λ2c T λc
Para sistemas estándar e instrumental dados, cuyos λc y λ′c están definidos, esta ecuación
220 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
Para longitudes de onda convenientemente elegidas (ver problema 6.10), los ı́ndices de color
quedan
bB−V
B − V = aB−V + , (6.113)
T
donde una vez más hemos tomado el ı́ndice (B − V ) como ejemplo. Lo que la ecuación 6.112
V ′ = V + a + b(B − V ), (6.114)
6.7. Problemas
Problema 6.1 La eficiencia combinada del sistema detector (espectrógrafo más CCD) lla-
mado FORS1, el que fue desmontado en abril del 2009 y que se usaba adosado al telescopio
VLT-1 de 8.1m de diámetro del Observatorio Europeo Austral, y el valor del flujo mo-
nocromático del Sol medido a la distancia de la Tierra, para cuatro longitudes de onda
representativas, se muestran en la siguiente tabla. La eficiencia corresponde al número de
electrones que se generan en el CCD por cada 100 fotones, de la longitud de onda dada,
que llegan al detector. El ancho de los elementos de detección, en unidades de longitud de
onda, es de 1 Å (es decir, la resolución del espectro que podemos observar es de 1 Å). La
electrónica que lée el CCD tiene un ruido de lectura de unos 5 electrones (el mismo para
todas las longitudes de onda). La distancia entre la Tierra y el Sol es de ∼ 1,5 ×1013 cm. Con
estas condiciones: ¿Cuántos fotones llegarı́an a la boca del detector, por unidad de tiempo,
desde el Sol, si éste estuviera ubicado en el centro de la Galaxia (a unos 10 kpc de distancia)?
¿Cuánto tiempo necesitarı́amos observar una estrella como el Sol a la distancia de 10 kpc
para tener un espectro con relación S/R = 10 en cada una de las longitudes de onda dadas
en la tabla?
b) Para objetos de tamaño angular menor que el poder de resolución de un telescopio, ¿Cuál
de estas temperaturas es independiente de la distancia?
Problema 6.3 Suponga que tiene una observación de intensidad especı́fica Iλ con una in-
certeza observacional asociada ∆Iλ . Asumiendo que el objeto observado irradia como un
cuerpo negro a temperatura TB , encuentre la incerteza en TB , ∆TB , en función de TB , λ, Iλ
222 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
y ∆Iλ . Haga su cálculo tanto en el lı́mite de Rayleigh y Jeans como en el de Wien, y conteste:
¿En qué lı́mite resulta el campo de radiación un indicador más preciso de la temperatura del
emisor?
Problema 6.4 Partiendo de la ecuación 6.51 estudie la relación entre una incerteza en el
ı́ndice de color ∆Iλ1 ,λ2 y la temperatura T . ¿Cuáles son los elementos con los que puede jugar
para definir un ı́ndice que resulte apropiado para un rango de temperaturas dado?
Problema 6.5 Un objeto astronómico emite radiación con intensidad especı́fica Iλ,0 dada
por la aproximación de Wien a la ley de Planck. La radiación atraviesa una nube de ma-
terial interestelar homogénea, de profundidad óptica total τλ . La sección eficaz del material
absorbente de la nube (polvo) puede describirse como
λV
σλ = σV , (6.115)
λ
donde σV y λV son la sección eficaz y longitud de onda “visual” (5500 Å). El coeficiente de
la nube.
c) ¿Cuál será la relación entre la temperatura del objeto emisor, Te , y la temperatura medida
por el oservador, To ?
e) ¿Quiere esto decir que el objeto se verá más azul, o más rojo, que el color original?
Problema 6.6 Una nube de material interestelar homogénea, cuya longitud a lo largo de
Calcule la profundidad óptica de la nube para radiación de 4500 Å, 5500 Å y 6500 Å, para
Figura 6.17: Dependencia con la longitud de onda (factor Qλ ) para las partı́culas del
pro- blema 6.6.
nubes de s = 2 pc y s = 80 pc.
Problema 6.7 La nube anterior se encuentra situada entre un observador y una estrella
que emite radiación con intensidad especı́fica Iλ0 . Asuma Iλ0 = Bλ (T⋆ ), con Bλ (T ) la función
de Planck, y T⋆ =10000 K, y que la nube emite radiación térmica con intensidad especı́fica
Bλ (Tnube ). ¿Qué temperatura de brillo para la estrella medirı́a un observador que determinara
la intensidad especı́fica con filtros angostos centrados en 4500 Å, 5500 Å y 6500 Å, para nubes
224 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
de s = 2 pc y s = 80 pc? ¿En qué caso podrı́a el observador concluir que está observando
un cuerpo negro, y cuál serı́a su temperatura?
función de la profundidad óptica. Asuma que la cara más alejada del observador es irradiada
con una intensidad especı́fica Iν0 que también puede expresarse como radiación térmica en el
lı́mite de Rayleigh y Jeans, pero con su propia temperatura. Si el observador puede medir
la temperatura de brillo en varias frecuencias diferentes: ¿Qué condiciones deben darse para
que concluya que está midiendo radiación de cuerpo negro?
Problema 6.9 Se desea construir un espectrógrafo usando una red de difracción que tiene
300 lı́neas por milı́metro para dispersar la luz y un CCD con 2048 pixeles de 15µ de lado
para medir la intensidad del espectro. ¿A qué distancia l debe ponerse el CCD de la red si
se quiere observar un espectro completo de segundo orden con longitud de onda lı́mite azul
de 3000 Å? ¿Cuál es la resolución en Å pixel−1 que se obtiene? ¿Cuál será la resolución que
se obtendrá con este mismo instrumento para longitudes de onda lı́mite inferior de 4500 Å y
6500 Å (si también se quiere observar el espectro completo de segundo orden en cada caso)?
Problema 6.10 Un grupo de objetos emiten radiación térmica (su espectro corresponde a
la ley de Planck Bλ (T )).
T.
y T ∼ 5000K, indique cúal es la precisión que debe obtenerse en I(B, V ) para poder
medir temperaturas con una incerteza menor que 100 K.
Problema 6.11 Betelgeuse tiene una temperatura efectiva de 3400 K y Rigel una tempe-
ratura efectiva de 10000 K. Si ambas estrellas tienen aproximadamente la misma magnitud
absoluta: ¿Cuál es la razón entre sus diámetros?
Problema 6.12 La tabla siguiente muestra los datos de temperatura e ı́ndice de color para
estrellas de tipo espectral G. Asumiendo que los espectros corresponden aproximadamente
a radiación térmica, encuentre el ı́ndice de color (B − V )3 para el Sol (tipo espectral G3),
respectivamente.
Tipo T [K] B − V
G0 6030 0.58
G3 5770 ?
G5 5520 0.70
Problema 6.13 El ojo desnudo puede ver estrellas de hasta magnitud V ∼ 6. El Sol tiene
Problema 6.14 Compruebe que el término c2 /λc T , en la ecuación 6.109, tiene orden 1 para
longitudes de onda del óptico/infrarrojo y temperaturas tı́picas estelares.
226 CAPÍTULO 6. LA OBSERVACIÓN DEL CAMPO RADIATIVO
Problema 6.15 La tabla muestra datos de dos estrellas estándard y cuatro estrellas de
programa.
a) De las estrellas de programa PRG 1 y PRG 2 se sabe, por un estudio independiente, que
tienen la misma luminosidad y no tienen extinción interestelar. ¿Cuánto mayor es la
estrella PRG 1 que la PRG 2?
b) Las estrellas PRG 3 y PRG 4 están proyectadas sobre una nube de polvo interestelar.
Ambas tienen el mismo tipo espectral (i.e. misma temperatura) y estudios del espectro
Espectroscopı́a estelar
El hecho de que la luz del Sol está compuesta de una mezcla de colores fue descubierto
por Isaac Newton en 1666. Newton hizo pasar la luz del Sol por una pequeña abertura en una
habitación a oscuras y luego dejó pasar este haz de luz por un prisma. Newton reconoció los
colores del arco iris y también, usando un segundo prisma idéntico al primero pero con
la orientación invertida para recomponer la luz, demostró que la sensación blanca al ojo
corresponde a la mezcla de colores del arco iris.
En 1802, casi 150 años después de Newton, W. Wollaston repitió el experimento usando
prismas con mayor poder de dispersión y mejores piezas ópticas para examinar la luz del
espectro del Sol, y descubrió que, insertas entre el contı́nuo de colores, habı́an cuatro nı́tidas
lı́neas negras muy delgadas. Repitió la experiencia usando prismas de muy variadas composi-
ciones quı́micas para probar que el medio usado en la dispersión de la luz no era responsable
de las lı́neas oscuras, y que éstas eran caracterı́sticas genuinas del espectro del Sol.
Para 1815, J. Fraunhofer habı́a catalogado 574 lı́neas oscuras en el espectro del Sol y
medido las longitudes de onda de 324 de ellas. Para contestar la sugerencia de que las
lı́neas oscuras podı́an deberse a absorción de la luz en la atmósfera de la Tierra, Fraunho-
fer observó los espectros de varias estrellas brillantes. Encontró que ellos se veı́an bastante
227
228 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
diferentes que el del Sol, aunque en algunos casos habı́an lı́neas comunes. Concluyó acerta-
damente que muchas de las lı́neas oscuras se originaban en el mismo Sol y en las estrellas.
Notablemente, Fraunhofer también notó la coincidencia entre la longitud de onda de algunas
de las lı́neas del espectro del Sol y lı́neas de elementos quı́micos medidas en laboratorios
de 5170 Å; las lı́neas D del sodio, cerca de 5895 Å; la banda G del cianógeno (CH); y las
bandas de la atmósfera terrestre A (λ = 7594 Å), a (λ = 7165 Å) y B (λ = 6867 Å), debidas
a absorción por O2 , H2 O y O, respectivamente.
Hallaron muchas lı́neas en común, y esto los llevó a concluir que la materia debı́a ser muy
parecida en todos los lugares del Universo. Huggins también descubrió que algunos objetos,
como la nebulosa de Orión, no mostraban lı́neas de absorción sobre un contı́nuo sino lı́neas
de emisión. El descubrimiento de la coincidencia de elementos quı́micos entre la Tierra, el
Desde 1866, más o menos para la misma época del trabajo de Huggins y Lockyer, el padre
A. Secchi, en Roma, estaba interesado en la gran diversidad de los espectros de las estrellas.
Algunos, como el del Sol, mostraban una gran cantidad de lı́neas de metales, como el calcio,
sodio y hierro. Otros, tenı́an sólo lı́neas fuertes de hidrógeno. Los de las estrellas más rojas, en
general, tenı́an gran cantidad de detalles complejos, tales como bandas oscuras, más anchas
que las lı́neas de los elementos quı́micos simples. Secchi encontró que podı́a agrupar a la gran
7.1. DE ARCO IRIS A ESPECTROS 229
mayorı́a de las estrellas en cuatro clases diferentes, tales que las de cada clase compartı́an
la mayor parte de sus caracterı́sticas espectrales. Reservó, además, una clase para todos los
espectros peculiares, observados en algunos casos en objetos de apariencia nebulosa. Las
clases espectrales del padre Secchi, que asociaban caracterı́sticas de lı́neas y color, fueron:
Clase 1: Estrellas blanco–azuladas con lı́neas de hidrógeno fuertes (ej. Sirio y Vega).
Clase 2: Estrellas amarillentas con lı́neas de metales fuertes (ej. Sol, Capella, Arcturus).
Clase 3: Estrellas anaranjadas a rojizas con bandas de absorción oscuras que se hacen más
oscuras hacia longitudes de onda cortas (es decir hacia el azul), además de las lı́neas
de metales de la Clase 2 (ej. Betelgeuse y Antares).
Clase 4: Estrellas muy rojizas con bandas de absorción oscuras que se hacen más oscuras
hacia longitudes de onda largas (es decir, hacia el rojo). No hay ninguna más brillante
que magnitud visual aparente 5.
Clase 5: Espectros con lı́neas brillantes (de emisión) además, o en lugar, de las lı́neas de
absorción. Son raros (ej. nebulosa en Orión).
Secchi descubrió también que aquellas estrellas conocidas porque su intensidad de luz fluctua-
ba irregularmente en el tiempo pertenecı́an al grupo que tenı́a bandas oscuras en los espectros
(Clase 3), y que las estrellas de su Clase 1 tendı́an a formar grupos en ciertas regiones del
cielo. Al agrupar las estrellas en conjuntos con caracterı́sticas espectrales comunes, el trabajo
de Secchi sugirió el camino de algunos de los mayores esfuerzos de la astronomı́a del siglo
XX. Era claro que los espectros de las estrellas estaban relacionados con sus caracterı́sticas
fı́sicas más superficiales. Si todas las estrellas de un grupo tenı́an un espectro semejante,
no iba a ser necesario estudiar en detalle a todas y cada una de ellas, sino concentrarse en
algunas que fueran representativas de la clase. Todas las demás estrellas de esta misma clase
y las estrellas eran cuerpos incandescentes, que como tales producı́an una radiación con
espectro contı́nuo, rodeados de un gas tenue y relativamente más frı́o que el cuerpo principal
de las estrellas el cual imprimı́a las lı́neas de absorción. A partir de la hipótesis de Kirchhoff
esta capa más frı́a se conoce con el nombre de capa inversora o atmósfera de la estrella.
Hacia fines del siglo XIX, el progreso en las emulsiones fotográficas permitió que se
comenzara a investigar espectros estelares en forma más sistemática y sin los problemas de la
astronomı́a visual (permitiendo, entre otras cosas, que varias personas examinaran la misma
evidencia y en un ambiente más cómodo que el de una cúpula de telescopio). E. Pickering,
director del observatorio del Harvard College, en [Link]., comenzó un programa de desarrollo
de un sistema de clasificar espectros estelares con el apoyo de un equipo de mujeres –las
distancias extragalácticas y descubrir primero la estructura del universo (estrellas, gas y polvo
agrupados en galaxias), y después el Big Bang 1 .
El objetivo del grupo de Harvard era desarrollar criterios que permitieran acomodar los
espectros en secuencias tales que un grupo de ellos (en el sentido de los cuatro grupos de
Secchi) se fundiera suavemente con el siguiente. Es decir, más que trazar lı́neas divisorias, el
objetivo de ellos fue proponer una secuencia. Como las lı́neas oscuras del hidrógeno parecı́an
ser una caracterı́stica común a muchos de los espectros, el programa original consistió en
ordenar a las estrellas de acuerdo a una secuencia decreciente de intensidad de las lı́neas de
hidrógeno. En este contexto, fue natural llamar “A” a las estrellas que tenı́an las lı́neas del
hidrógeno más fuertes, “B” a las que las seguı́an en esta caracterı́stica, “C” a las siguientes,
1
El incentivo de Pickering fue fundamentalmente económico. Por el costo de un asistente masculino
podı́a, en aquel entonces, contratar tres mujeres con el mismo nivel de educación y, probablemente, mucha
más motivación para trabajar fuera del ámbito hogareño.
7.1. DE ARCO IRIS A ESPECTROS 231
etc., hasta llegar a los tipos “M” y “N,” en los cuáles las lı́neas del hidrógeno se veı́an muy
débiles. Este esquema tuvo que ser modificado por varios motivos, algunos muy terrenales,
otros astrofı́sicos. Algunas de las clases, tales como “C,” “D” y “H,” por ejemplo, habı́an
sido propuestas a partir de espectros que habı́an sido tomados con el espectrógrafo fuera
fue descubierta bastante más tarde que las otras) al comienzo de la serie y a la clase “B”
luego de la “O” y antes de la “A.” Finalmente, un pequeño grupo de estrellas que habı́a
sido clasificado con las letras “R,” “N” y “S” parecı́an corresponder más bien a secuencias
paralelas a la secuencia original, en la cercanı́a de las letras “K” y “M.” ‘R” corresponderı́a
a estrellas como las “K” y las “N” y “S” a estrellas como las “M,” en las que lı́neas de algún
elemento quı́mico (en particular carbono y/o nitrógeno) aparecen más intensas. La secuencia
final de tipos espectrales para estrellas normales quedó designada por las letras O, B, A, F,
G, K y M 2 .
El catálogo producido por el grupo de Harvard con estos siete tipos espectrales es el
llamado Henry Draper Catalogue, en honor al astrónomo que comenzó el proyecto en 1872
grabando por primera vez el espectro de una estrella en una placa fotográfica (Vega). Draper
proporcionó, además, por medio de su herencia, fondos para que el proyecto prosperara.
Análisis subsecuentes, con espectrógrafos de mayor resolución, permitieron llegar a detalles
más finos que hicieron necesario subdividir adicionalmente estos tipos principales en diez
subclases dentro de cada letra, asignando un número de 0 a 9 luego de la misma. Esto
proporciona una transición suave entre los diferentes tipos básicos. Las estrellas B8, por
ejemplo, resultan más parecidas a las A0 que las A5, aún cuando las dos últimas pertenecen
2
La mnemotecnia astrofı́sica especializada para recordar la secuencia está contenida en la frase: Oh, Be
A Fine Girl/Guy, Kiss Me.
232 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
Los astrónomos utilizamos un sistema de notación para los iones ligeramente diferente
del que se usa en fı́sica o quı́mica. En él se designa al ion por su nombre usual de dos letras,
Asimismo, para designar una lı́nea producida por un cierto ion se usa el nombre del ion
seguido de la longitud de onda de la transición en unidades de angstroms, pero sin especificar
la unidad (se la entiende por defecto). Por ejemplo el helio neutro produce una lı́nea cuya
Las caracterı́sticas espectrales más relevantes de cada tipo, ası́ como su color y tempera-
tura son dadas con cierto detalle en la Tabla 7.1. Es importante destacar una vez más que la
clasificación espectral es empı́rica. El valor de temperatura u otra variable fı́sica asignado a
cada tipo espectral depende de la perfección de los modelos estelares que pueden construir-
se. Es decir, son valores que dependen de nuestra teorı́a de las atmósferas estelares y de las
hipótesis hechas para poder desarrollarlas. Desde las primeras calibraciones hasta la fecha
esos valores han cambiado, en ocasiones mucho. Los criterios de clasificación empı́rica basa-
dos en las razones de intensidad entre lı́neas preestablecidas, sin embargo, han permanecido
inalterados.
Las figuras 7.1, 7.2 y 7.3 muestran la secuencia espectral moderna. Una primera mirada
revela que los espectros crecen en complejidad a medida que pasamos de B a M. Las lı́neas
7.1. DE ARCO IRIS A ESPECTROS 233
del hidrógeno crecen en intensidad desde B1 a A0 y luego comienzan a decrecer hasta casi
desaparecer en tipo K5. La clase B muestra algunas lı́neas de helio, el cual prácticamente
posteriormente como pertenecientes a compuestos moleculares, aparecen con fuerza entre las
clases G y K, y se hacen sumamente notorias en la clase M (y también en las clases paralelas
R, N y S).
Un hecho muy significativo de la secuencia de tipos espectrales es que, junto con permitir
ordenar a las estrellas de forma que la razón entre la intensidad de ciertas lı́neas espectrales
7.1. DE ARCO IRIS A ESPECTROS 235
varı́a con continuidad, también ordena a las estrellas en una secuencia de color. Si analizamos
la distribución de la radiación del contı́nuo subyacente a las lı́neas, veremos que las estrellas
se acomodan en una sucesión de temperaturas de manera monótona y continua desde la clase
O a la clase M. Esto es, en principio, notable. La clasificación espectral se hizo solamente a
partir de la comparación de las lı́neas de los espectros consigo mismas, sin referencia a otros
atributos de la radiación de las estrellas, o referencia a las causas fı́sicas que puede haber
detrás de la intensidad de lı́nea (que, por otra parte, no eran completamente conocidas
en la época en que se desarrollaron las primeras clasificaciones). La temperatura de
la atmósfera estelar quedaba identificada, entonces, como una de las variables crı́ticas que
determinaban las propiedades radiativas de las estrellas. Sin embargo, ya desde 1896, existian
indicios de que habı́a una segunda variable que modificaba la apariencia de los espectros,
236 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
pero cuyo rol se desconocı́a. Antonia Caetana de Paiva Pereira Maury3 notó que habı́a
estrellas cuyas razones de lı́neas principales (las que definen el tipo espectral) eran idénticas,
pero, pese a esto, la apariencia de las lı́neas era diferente. Algunas estrellas tenı́an lı́neas
extremadamente delgadas y muy nı́tidas. Otras, la mayorı́a, las tenı́an más anchas. Un tercer
grupo las mostraba muy anchas y con bordes borrosos. Aunque las razones de intensidad
y el tipo espectral fueran los mismos, el ancho de las lı́neas era diferente. En ese momento
no fue posible asociar esta variable con algún otro observable de las estrellas. A. Maury
introdujo una letra adicional, un subtipo, para dar cuenta de esta diferencia en la clasificación.
Ella llamó subtipo a a las estrellas cuyas lı́neas tenı́an apariencia “normal,” b a las que
3
Su nombre es usualmente dado como Miss Maury, o A. Maury, pero para quienes tengan curiosidad por
la historia, es importante partir con el dato completo.
7.1. DE ARCO IRIS A ESPECTROS 237
las tenı́an borrosas y c a las que las tenı́an muy nı́tidas. En 1905, Ejnar Hertzsprung, un
astrónomo danés, notó que las estrellas que A. Maury habı́a clasifcado como subtipo c eran
intrı́nsecamente mucho más brillantes que las estrellas del mismo tipo espectral cuyas lı́neas
respondı́an a los subtipos a y b. Unos 10 años más tarde, Henry Norris Russell, un astrónomo
Figura 7.4: Variación del ancho de las lı́neas para un mismo tipo espectral en función de
la luminosidad de la estrella (efecto de luminosidad para un tipo espectral dado). Todos
los espectros de la figura son tipo A0.
mismo tipo espectral pero diferente clase de luminosidad. El sistema de clasificación que se
usa actualmente desciende del catálogo Henry Draper y fue desarrollado por J. Morgan, P.
Keenan y J. Kellman cerca de 1940, culminando con la publicación de su catálogo (conocido
como catálogo MKK) en 1943. Han habido extensiones al catálogo MKK, fundamentalmente
4
El ancho observado de una lı́nea está dado por la convolución del perfil de lı́nea real con el perfil
instrumental.
238 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
por la incorporación de estrellas peculiares, muy calientes o muy frı́as. Las últimas pudieron
ser descubiertas, estudiadas y clasificadas luego de la aparición de detectores infrarrojos en
las últimas décadas del siglo XX (ver Sección 10.2 en capı́tulo de apéndices).
En la figura 7.5 se muestra un espectro de la estrella Feige 66, una de las estrellas estánda-
res espectrofotométricas para la región espectral óptico–infrarrojo cercano, y en la figura 7.6
un espectro de la estrella HD 93521, también estándar espectrofotométrica. El análisis com-
parativo nos será de utilidad para ilustrar la clase de problemas que la espectroscopı́a estelar
Una inspección rápida a las figuras 7.5 y 7.6 muestra que los espectros tienen lı́neas de
absorción superpuestas sobre un contı́nuo brillante. La ley de Kirchhoff para espectros de
absorción nos permite interpretar elementalmente los espectros estelares como el resultado
de una capa de gas frı́a interpuesta entre nosotros y la fuente emisora del contı́nuo. La capa
de gas debe tener una temperatura menor que la de la fuente emisora del contı́nuo para que
veamos lı́neas de absorción. Esta interpretación nos lleva a un modelo simplificado para las
capas exteriores de las estrellas, sus atmósferas. Postulamos que las atmósferas tienen una
región más o menos profunda donde se forma el contı́nuo (la fotósfera), y que sobre ésta hay
capas que son relativamente transparentes para la radiación del contı́nuo (la cromósfera).
sus capas inferiores, pero en promedio debe ser inferior a la temperatura de la fotósfera.
dando lugar a las lı́neas de absorción. Estas lı́neas de absorción corresponden a transiciones
entre niveles de energı́a de los iones que (a) estén presentes en la atmósfera y (b) tengan
una población significativa en los niveles de energı́a apropiados para absorber las lı́neas. Una
lı́nea de absorción será intensa si hay muchos átomos de la especie apropiada, en el estado
Prestemos atención más en detalle a las lı́neas de absorción de los espectros de las figuras
7.5 y 7.6. Las dos estrellas muestran, entre otras, lı́neas de la serie de Balmer del hidrógeno,
lı́neas de He neutro y las lı́neas H y K del calcio ionizado una vez5 . La lı́nea del calcio ionizado
es relativamente intensa en la estrella HD 93521, pero aparece apenas como una muesca en
el contı́nuo en Feige 66, entre las lı́neas del hidrógeno Hζ y Hǫ. ¿Es esto indicación de que
HD 93521 tiene más calcio que Feige 66? ¿O es que ambas tienen la misma cantidad de calcio
5
Estas lı́neas son realmente dos, pero con el poder de resolución del espectrógrafo usado aparecen como
una en ambas figuras.
Figura 7.5: Espectro de la estrella Feige 66. Este es uno de los espectros usados en el
proyecto de calibración de los espectrógrafos del Telescopio Espacial Hubble.
240 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
Figura 7.6: Espectro de la estrella HD 93521. Este es otro de los espectros usados en el
proyecto de calibración de los espectrógrafos del Telescopio Espacial Hubble.
pero la temperatura de HD 93521 es más apropiada para mantener una población de calcio
ionizado? ¿Será que ambas tienen temperaturas tales que la población de calcio ionizado es
muy parecida, pero que la temperatura de HD 93521 es ligeramente diferente y más favorable
para poblar el nivel de energı́a apropiado para absorber las lı́neas H y K?
semejante, en tanto que, en Feige 66, Hγ es mucho más profunda que HeI λ4471. ¿Es esto
indicación de que HD 93521 tiene más helio que Feige 66? ¿De que HD 93521 tiene menos
hidrógeno que Feige 66? ¿O es tan sólo un efecto de la temperatura?
que los mismos muestran. Tan pronto como deseamos obtener conclusiones más precisas
que la mera existencia o (presunta) inexistencia de un cierto elemento en la atmósfera de
una estrella, nos enfrentamos con la necesidad de distinguir entre lo que son efectos de
abundancia quı́mica (la estrella tiene o no átomos de un elemento dado) y lo que son efectos
de temperatura u otra variable fı́sica (las condiciones fı́sicas permiten o no que la lı́nea de
absorción se forme incluso si hay átomos de ese elemento en la atmósfera de la estrella). Este
es, precisamente, el problema que la espectroscopı́a cuantitativa debe tratar de resolver.
La observación de espectros estelares muestra que los mismos tienen lı́neas de absorción
correspondientes a distintos elementos quı́micos6 . La interpretación cuantitativa de la clasi-
ficación de espectros estelares, a partir de la correlación con ı́ndices de color, nos indica que
la temperatura juega un rol importante en la clase de lı́neas que muestra una estrella, ya
que es la variable crı́tica que regula cuáles iones pueden existir en una atmósfera estelar, y
Ahora bien, una lı́nea dada puede ser débil porque la temperatura no permite que el
ion apropiado exista, o que haya un número apropiado de ellos en el nivel adecuado para
absorber radiación de la frecuencia de la lı́nea, o porque la abundancia del átomo “madre” del
ion en la atmósfera es demasiado baja. Esto nos indica que, para poder extraer conclusiones
cuantitativas serias acerca del estado fı́sico de la atmósfera de las estrellas y de la abundancia
de materia que las constituye, tenemos que poder distinguir entre los efectos de temperatura
interesados, en realidad, en la energı́a que la transición atómica extrae del contı́nuo, ya que
ésta será una cantidad más fácil de relacionar con la cantidad de iones que, por unidad de
tiempo, están cumpliendo con el proceso de absorción.
Prestemos un poco de atención a los niveles de energı́a de los átomos, desde el punto
de vista de los fotones que tratan de atravesar la atmósfera de la estrella. Es obvio que la
presencia de lı́neas de una cierta transición, entre dos niveles separados por ∆E, implica
las lı́neas aparecerı́an en una frecuencia única. Serı́an perfectamente monocromáticas. Vemos
que este no es el caso (ver figuras 7.5 y 7.6, por ejemplo).
La lı́nea comienza en una cierta frecuencia, se hace más intensa, llega a una cierta pro-
fundidad máxima, la que llamamos frecuencia central de la lı́nea, ν0 , y luego decrece hasta
que el flujo monocromático observado vuelve a ser la del contı́nuo fotosférico. Esto indica
que, vistos por el fotón, la diferencia de energı́a entre los niveles que dan lugar a la lı́nea es
relativamente indefinida, con un valor medio ∆E0 = hν0 y una cierta dispersión en torno al
mismo. En los bordes del perfil, lejos del centro, la lı́nea es débil. La profundidad óptica de
la lı́nea depende de la distancia, en frecuencia o longitud de onda, al centro del perfil. Desde
el punto de vista del fotón, la probabilidad de ser absorbido es mayor si su frecuencia es más
cercana a la del centro de la lı́nea, y tiende a cero si su frecuencia está cerca de los lı́mites
de la lı́nea hacia el rojo o el azul.
Son varios los procesos fı́sicos que determinan la forma del perfil de lı́nea, entre ellos cabe
mencionar:
2. La perturbación de los niveles de energı́a causada por átomos o iones vecinos. Este
es un fenómeno colectivo entre los átomos e iones. El ensanchamiento resultante se
conoce con el nombre de ensanchamiento por presión y causa que las estrellas más
3. Efecto Doppler, causado por la proyección del movimiento de los átomos en la dirección
sino una frecuencia desplazada. Provoca un ensanchamiento mayor en las estrellas más
calientes.
observa la intensidad especı́fica sino la radiación de todo el disco estelar integrado (flujo
monocromático), el ensanchamiento Doppler incluirá también los posibles movimientos
globales de la estrella, como rotación, expansión o contracción.
Más allá de su simpleza conceptual, calcular la forma de las lı́neas que resulta de los
procesos anteriores es un procedimiento complejo desde el punto de vista técnico. En este
capı́tulo no vamos a profundizar en ese cálculo. Nos conformaremos con reconocer que las
lı́neas están caracterizadas por una frecuencia central ν0 , determinada por la diferencia pro-
medio de energı́a de los niveles entre los cuales se produce la transición, y por una función
que llamamos perfil de lı́nea, φν0 (ν). Tanto el coeficiente de absorción de lı́nea αν0 , como la
sección eficaz de absorción σν0 , deberán ser proporcionales a φν0 (ν). φν0 (ν) Éste debe ser
interpretado en términos probabilı́sticos de la siguiente forma: Cuando ocurre una absorción
Z ∞
φν0 (ν)dν = 1. (7.1)
0
Notar que [φν0 (ν)] = Hz−1 . La integral en la definición 7.1 se extiende formalmente a todo
el intervalo [0, ∞] pero, de hecho, φν0 (ν) 6= 0 sólo en un entorno pequeño de ν0 .
En resumen, una lı́nea del espectro de una estrella estará caracterizada por dos elementos
básicos. Uno de ellos es su frecuencia, o longitud de onda, central ν0 . Este elemento está de-
finido por las propiedades internas del átomo, o ion, que la produce. El otro es la forma
7.4. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN Y PERFIL DE LÍNEA 245
de la lı́nea, y ésta está definida por el perfı́l. Para el caso de estrellas normales, el perfı́l de
lı́nea depende fundamentalmente de efectos colectivos de los átomos e iones (temperatura y
densidad), ya que el ancho natural de las lı́neas es comparativamente pequeño. Es de utilidad
escribir la sección eficaz de absorción de lı́nea de manera que las dependencias de estos dos
El perfil de lı́nea φν0 (ν) encierra toda la dependencia fuerte de σν0 con la frecuencia, de
manera que vamos a poder reescribir la sección eficaz de absorción, σν0 , como
La ecuación anterior sirve para definir Σν0 , que debe interpretarse como la letra Sigma
mayúscula del alfabeto griego, en el mismo sentido que usamos la minúscula σ, reprentando
a una de las partes que componen la sección eficaz de absorción. Ésta es una cantidad que
describe toda la dependencia de la sección eficaz de absorción de lı́nea σν0 con la frecuencia
central de esta lı́nea especı́fica, ν0 , es decir, toda la dependencia de la sección eficaz con la
transición dada, pero que es independiente de la forma de la lı́nea, dada por φν0 (ν). Diferentes
lı́neas de una estrella tendrán diferente Σν0 , pero, en general, todas las lı́neas producidas en
la misma región de la atmósfera de una estrella tendrán el mismo φν0 (ν). Dividiendo a σν0
en estos dos factores obtenemos varios beneficios. Uno de ellos es que Σν0 encierra toda la
dependencia importante de σν0 con las propiedades de la transición a nivel microscópico, en
tanto que φν0 (ν) está mucho más relacionado con fenómenos colectivos de los átomos e iones
Σν0 corresponde entonces a la parte atómica de la sección eficaz de absorción de lı́nea σν0
y en lo sucesivo la llamaremos, no sin cierto abuso de lenguaje, sección eficaz de absorción
atómica, para diferenciarla de σν0 , que será la sección eficaz de absorción de la lı́nea. Notemos,
finalmente, que la introducción del perfil de lı́nea φν0 (ν) en la ecuación 7.2 hace que Σν0 tenga
unidades combinadas de área y tiempo, [Σν0 ] = cm2 s−1 .
246 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
no estuviera (este serı́a el flujo monocromático del contı́nuo en la zona de la lı́nea) y fR,ν
al flujo monocromático residual, el que queda luego de la absorción de la lı́nea (el que es
realmente observado), es claro que la energı́a que la lı́nea saca del espectro, por unidad de
área y por unidad de tiempo, estará dada por
Z ∞
∆fν0 = (fν − fR,ν )dν. (7.3)
0
Notar que [∆fν0 ] = erg s−1 cm−2 . Integrada sobre frecuencia, la lı́nea saca del haz de radiación
una cierta cantidad de energı́a por centı́metro cuadrado por unidad de tiempo. Es decir, una
cierta cantidad de flujo (ver figura 7.7).
despreciable, el problema de transferencia de radiación en las lı́neas (que quiere decir trans-
ferencia de la radiación en el rango de frecuencias abarcado por la lı́nea) se reduce al caso
de absorción pura. Por tanto, el flujo monocromático residual podrá escribirse como
donde
Z s2 Z s2
τν = αν0 (s)ds ≃ σν0 n(s)ds ≃ σν0 n∆s, (7.5)
s1 s1
donde n es el número de iones por unidad de volumen que están en condiciones de producir
la lı́nea ν0 , llamado número de absorbedores. La segunda igualdad vale para el caso en que
la composición quı́mica de la atmósfera sea homogénea (lo que nos permite sacar el σν0 de
la integral) y la última igualdad vale si, además, n(s) es constante con s. Para profundidad
óptica pequeña, que es el caso usual para la mayor parte de las lı́neas en atmósferas estelares,
7.5. TRANSFERENCIA RADIATIVA EN LAS LÍNEAS DE ABSORCIÓN 247
fR,ν ≃ fν (1 − τν ). (7.6)
Z ∞
∆fν0 ≃ fν τν dν, (7.7)
0
Z ∞ Z ∞
∆fν0 = fν σν0 n∆s dν = n∆s fν σν0 dν. (7.8)
0 0
Observando ésta ecuación, intuimos que ∆fν0 , cantidad que en lo sucesivo llamaremos in-
tensidad de la lı́nea, tiene que ser un buen diagnóstico de la abundancia quı́mica del elemento
Para ver esto más claramente, usemos la ecuación 7.2 para reescribir la ecuación 7.8 de
la siguiente manera:
Z ∞
∆fν0 ≃ n∆s fν Σν0 φν0 (ν)dν, (7.9)
0
recordando que hemos asumido como hipótesis que la dependencia de Σν0 con la frecuencia
Z ∞
∆fν0 ≃ n∆sΣν0 fν φν0 (ν)dν. (7.10)
0
Z ∞
f¯ν0 = fν φν0 (ν)dν, (7.11)
0
248 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
y tenemos, finalmente,
∆fν0 ≃ n∆sΣν0 f¯ν0 . (7.12)
Resulta conveniente reunir los observables que extraemos del espectro, ∆fν0 y f¯ν0 , en uno
solo, definiendo una intensidad de lı́nea normalizada por el flujo monocromático promedio,
como sigue.
∆fν0
δfν0 = ≃ n∆sΣν0 . (7.13)
f¯ν0
Supongamos que tenemos en la atmósfera de una estrella átomos de una cierta especie
a, en uno de sus posibles estados de ionización r. El ion (a, r) tiene una lı́nea de absorción
en la frecuencia νkl que se produce cuando el mismo absorbe energı́a y hace una transición
partiendo del nivel de energı́a k y llegando al l. Denotaremos con na,r,k al número de átomos
de la especie a, en el estado de ionización r y nivel de excitación k. Éstas son las únicas
partı́culas por unidad de volumen en la atmósfera de la estrella capaces de absorber radiación
de frecuencia νkl .
Supongamos que también tenemos en la atmósfera de esta estrella átomos de otra especie,
b, en su estado de ionización s. Este nuevo ion tiene una lı́nea de absorción en la frecuencia
νmn , que se produce cuando el ion (b, s) absorbe energı́a y hace una transición partiendo
del nivel de energı́a m y llegando al n. Habrá nb,s,m partı́culas por unidad de volumen en la
atmósfera de la estrella capaces de absorber radiación de frecuencia νmn .
Usando la ecuación 7.13 podemos escribir la razón entre la intensidad normalizada de las
lı́neas νkl y νmn como
δfνkl na,r,k ∆sa,r Σνkl
≃ . (7.14)
δfνmn nb,s,m ∆sb,s Σνmn
Suponiendo que las partı́culas na,r,k y nb,s,m existen en la misma región de la atmósfera (es
7.6. RAZÓN DE INTENSIDAD DE LÍNEAS 249
Es claro que na,r,k y nb,s,m serán proporcionales a las abundancias quı́micas de los elementos
na,r,k
δfνkl nH nnHa na
Σνkl
≃ . (7.16)
δfνmn nH nnHb
nb,s,m
Σ
nb ν mn
utilidad referir los números na,r,k y nb,s,m no a los números totales de átomos de la especie a
o b, sino al número total de iones apropiado na,r o nb,s , que son el número total de átomos
de la especie a, o b, en el estado de ionización r, o s, respectivamente.
250 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
Notemos que al incluir en na todos los estados de ionización del elemento a (es decir todos
los núcleos atómicos de la especie a independientemente del número de electrones ligados
que tengan) tendremos
M
X +1
na = na,r , (7.18)
r=1
donde M es el número atómico del elemento a (que es también el número de electrones que
tiene para perder). En la notación que usaremos, un átomo con M electrones tendrá M + 1
estados de ionización. na,r denota a los átomos que se encuentran en el r-ésimo estado de
la derecha contiene las abundancias de los elementos a y b, que son parámetros que definen
la atmósfera de una cierta estrella; los cocientes na,r /na , nb,s /nb , na,r,k /na,r y nb,s,m /nb,s ,
que, intuimos serán función de la temperatura, y las secciones eficaces de absorción Σ que,
podemos sospechar, serán propiedades intrı́nsecas de cada átomo (aunque también podrı́an
depender de cosas externas como temperatura o densidad). Para poder interpretar conve-
Siendo más especı́ficos, necesitamos una teorı́a que nos permita escribir las secciones
eficaces de absorción Σνkl y otra que nos permita escribir na,r,k , el número n de átomos de
La respuesta última al cálculo de las secciones eficaces Σνkl la tendrá que dar la mecánica
cuántica. Sin embargo, aunque el significado de una sección eficaz a nivel cuántico puede ser
complejo, es posible escribir las Σνkl en función de la probabilidad de transición entre dos
niveles de energı́a del átomo. Esta última, es una propiedad muy fácil de interpretar incluso
fı́sico que nos permitirá escribir los na,r,k es la teorı́a de Boltzmann-Saha, que veremos en la
próxima sección.
252 CAPÍTULO 7. ESPECTROSCOPÍA ESTELAR
7.7. Problemas
Problema 7.1 Asumiendo que los átomos/iones en una atmósfera estelar tienen una dis-
tribución de velocidades de Maxwell-Boltzmann, calcule cual es la velocidad más probable
para los átomos/iones que producen las lı́neas de hidrógeno, He I y Ca II en las estrellas de
tipo O, A, G y M.
dirección, estime el orden de magnitud del ensanchamiento Doppler para las lı́neas del
hidrógeno, He I y Ca II en las estrellas de tipo O, A, G y M.
Capı́tulo 8
Número de absorbedores
lı́nea en particular, pertenecen a una especie atómica (digamos la “a”) cuya abundancia es
Xa . Los iones están en un plasma caracterizado por una cierta temperatura. De acuerdo
con el principio de equipartición de la energı́a, en una situación de equilibrio térmico su
distribución de velocidades es la distribución de Maxwell–Boltzmann y está caracterizada
Los átomos, que si estuvieran aislados tendrı́an sus electrones en los niveles de energı́a
más bajos posibles, se mueven en la atmósfera y colisionan. Las colisiones transfieren energı́a
a los electrones de las capas más externas, los cuáles ocupan (“saltan a”) niveles de energı́a
más altos. Diremos que se produce una excitación colisional de los niveles de energı́a de los
átomos/iones. En una situación de equilibrio, con una temperatura bien definida, habrá una
cierta distribución de electrones en los diferentes niveles de energı́a. Intuitivamente, espe-
ramos que a temperaturas bajas el número de colisiones muy energéticas sea bajo y que el
253
254 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
Las colisiones pueden arrancar electrones de los átomos (ionizar el átomo) produciendo un
electrón libre y un ión. Este ion es una variedad del átomo neutro considerado en el estado de
ionización siguiente. En la definición de abundancia quı́mica se los incluye a todos en la suma
que determina el na total. Sin embargo, desde el punto de vista de las lı́neas de absorción
La interacción entre radiación y los átomos, o iones, también altera el balance de ioniza-
ción y debe ser considerada. Un fotón energético puede transferir tanta energı́a a un electrón
ligado a un átomo, que el vı́nculo entre ambos se rompe. El proceso se llama fotoionización.
El caso inverso, que un electrón libre sea capturado por un átomo o ion, emitiendo un fotón
en el proceso, tambien existe, y se llama recombinación.
atómica. Con esto podremos finalmente escribir los cocientes de la forma na,r /na y na,r,k /na,r ,
que dejamos expresados en la ecuación 7.17, como función de parámetros fı́sicos básicos de
la atmósfera estelar, fundamentalmente de la temperatura.
8.1. POBLACIÓN RELATIVA DE NIVELES DE ENERGÍA 255
Sea i el número cuántico que caracteriza al estado de energı́a Ei de un ion a dado1 y sea j
el número cuántico que caracteriza al estado de energı́a Ej de este mismo ion (Figura 8.1). La
razón entre la probabilidad P (j) de hallar al ion en el estado de energı́a Ej y la probabilidad
P (i) de hallar al ion en el estado de energı́a Ei es
Ej
P (j) e− kT
= Ei , (8.1)
P (i) e− kT
n= 5
E5
n= 4
E4
n= 3
E3
∆ E13
n= 2
E2
∆ E12
n= 1
E1
Figura 8.1: Niveles de energı́a para un átomo/ion hipotético. El nivel n = 1 es el
fundamental. La energı́a En crece con n desde un valor negativo y se acerca a cero para
los niveles más altos (n → ∞).
Tomaremos a la ecuación 8.1 como una propiedad fundamental de los átomos inmersos
en un gas, que es relativamente fácil de aceptar a nivel intuitivo y que será justificada con
mayor detalle en el curso de mecánica estadı́stica. Sin embargo, algo de interpretación simple
es necesaria en este momento. Podemos pensar en cada nivel de energı́a como una caja en la
1
Por simplicidad, estamos asumiendo que la energı́a de cada nivel se puede caracterizar con un sólo
número cuántico. Esta hipótesis es razonable para iones hidrogenoides (los que tienen sólo un electrón en la
capa menos ligada), tales como el H, Li, Na, y el He ionizado una vez.
256 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
cual el átomo o ion puede guardar un electrón, de acuerdo con la energı́a que este electrón
tenga. Dado el electrón ligado al átomo y exceptuando el brevı́simo tiempo que le toma hacer
una transición entre dos estados de energı́a, el electrón deberá estar ocupando, siempre, uno
de ellos. La ecuación 8.1 nos da la probabilidad relativa de tener al electrón en los distintos
estados. Si tomamos Ei como el nivel de energı́a básico del ion, llamado también nivel
fundamental, vemos que esta probabilidad relativa de ocupación decae exponencialmente
con la energı́a del nivel.
Notemos que la ecuación 8.1 es válida para estados de energı́a simples (llamados en
cuántica “no degenerados”), caso en el cual estados diferentes siempre tienen energı́a diferente
(j 6= i implica Ej 6= Ei ). En el caso más general, un ion puede tener estados que son diferentes
(representan lógicamente diferentes “cajas” en las cuáles el electrón puede ser “guardado”),
pero pese a eso tienen la misma energı́a (ver figura 8.2). Estos estados, llamados degenerados,
necesitarán más de un número cuántico para ser descritos completamente, aunque la energı́a
de todos ellos siempre será descrita por uno sólo. Llamemos si (sj ) al conjunto de números
que necesitamos para describir un estado. si 6= sj junto con Ei = Ej y la razón de los factores
de Boltzmann no nos dará la probabilidad relativa correcta. Por ejemplo, si hay dos estados
de energı́a Ej , en vez de uno, la probabilidad de hallar al ion en el estado j será el doble que
la dada por la ecuación 8.1. El problema se resuelve contando cada estado degenerado del
conjunto sj (si ) como un estado diferente para la energı́a considerada. La población de un
nivel de energı́a i (j) estará caracterizada, entonces, por dos números: la energı́a Ei (Ej ) y
el número de estados que la poseen gi (gj ), que se conoce con el nombre de peso estadı́stico
del nivel2 . De acuerdo con esto, la ecuación 8.1 deberá ser modificada para dar cuenta de
la posible degeneración de los niveles de energı́a. La probabilidad de hallar al sistema con
energı́a Ej (es decir, en cualquiera de los estados degenerados j) relativa a la de hallarlo con
2
Más formalmente, podemos ver a los factores gj y gi como el número de formas posibles, distintas, en las
que un átomo o ion puede organizar su configuración de electrones sin cambiar su energı́a. En el modelo de
Bohr, en el que el electrón y el núcleo se asocian a un “sistema solar microscópico,” los niveles degenerados
pueden ser interpretados como órbitas con diferente excentricidad (diferente impulso angular) pero el mismo
semieje mayor. El impulso angular del electrón está directamente relacionado con el peso estadı́stico de los
niveles de energı́a del átomo. En un sistema planetario clásico hay un número infinito de impulsos angulares
(excentricidades) posibles para una energı́a dada. En un sistema cuántico no.
8.1. POBLACIÓN RELATIVA DE NIVELES DE ENERGÍA 257
Ej
P (j) gj e− kT gj −(Ej −Ei )/(kT ) gj ∆Eij /(kT )
= Ei = e = e . (8.2)
P (i) gi e− kT gi gi
j= 5 E5
j= 4 E4
j= 3
E3
j= 2
E2
j= 1 E1
Figura 8.2: Niveles de energı́a degenerados para un átomo/ion hipotético. Los niveles
de energı́a de este ion están situados en las mismas energı́as que los niveles del ion de
la figura 8.1, pero en este caso, la degeneración de los niveles crece con j (gj = j). Para
una temperatura dada, la probabilidad P(3)/P(1), por ejemplo, de encontrar al ion en
el estado de energı́a 3 con respecto a la de encontrarlo en el estado 1 es tres veces más
grande para este ion que para el de la figura anterior.
δEj
P (j) gj e− kT
= δEi . (8.3)
P (i) gi e− kT
Si el número de iones que estamos considerando es muy grande, que es el caso para los
258 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
sistemas fı́sicos que nos interesan (como la atmósfera de una estrella), la razón de probabi-
lidades será esencialmente igual a la razón del número de iones en cada uno de los niveles.
La ecuación fundamental con la que trabajaremos en lo sucesivo será, entonces,
δEj
na,r,j gj ∆Eij /(kT ) gj e− kT
= e = δEi , (8.4)
na,r,i gi gi e− kT
el estado de energı́a i.
Ejemplo 8.1.1 Las lı́neas más prominentes en muchas estrellas son las lı́neas de la serie
de Balmer del átomo de hidrógeno neutro. Éstas se producen cuando un átomo de hidrógeno
absorbe fotones desde el segundo nivel de energı́a (primer nivel excitado). Intuimos que, para
tener lı́neas de Balmer en el espectro, debemos tener una población significativa de átomos
neutros de hidrógeno en el segundo nivel de energı́a. Las estrellas que muestran lı́neas de
Balmer más intensas serán las que tienen un mayor número de átomos de hidrógeno en éste
nivel.
Nos preguntamos entonces, dado un gas de átomos neutros de hidrógeno, ¿A qué tempe-
Para el átomo de hidrógeno tenemos que la energı́a del nivel n está dada muy aproxima-
damente por
13,6 eV
En = − , (8.5)
n2
en tanto que la degeración del nivel n está dada por gn = 2 n2 . Con estos resultados, aplicamos
Nuestra primera aplicación de la ley de Boltzmann nos deja con una gran incógnita.
Habı́amos visto antes que las lı́neas de Balmer del H neutro eran más conspicuas en las
estrellas de tipo A0 y que éstas, de acuerdo con su ı́ndice de color, tenı́an una temperatura
aproximada de 10000 K. La ley de Boltzmann nos indica que para tener una población
Figura 8.3: Población del segundo nivel de energı́a del hidrógeno neutro (primer nivel
excitado) relativa a la del primero o fundamental. Note que nH,1,2 /nH,1,1 comienza a ser
significativo para T > 30000 K.
razón nH,1,2 /nH,1,1 para todo el rango relevante de temperaturas de las estrellas normales
encontramos que la población de n = 2 recién llega a ser un 10 % de la de n = 1 para T =
30000 K. Por otra parte, para T = 10000 K, se tiene nH,1,2 /nH,1,1 ≃ 3×10−5 . Evidentemente,
260 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
Debemos trabajar un poco más con la ecuación 8.4, ya que nuestro objetivo es referir el
número de iones na,r,j no al número na,r,i , sino a na , el número total de átomos de la especie
considerada en todos los estados de ionización (ver ecuación 7.17). El primer paso será referir
na,r,j a na,r , el número total de átomos de la especie a en el estado de ionizacı́on r. Para
conseguir esto, primero invertimos la ecuación 8.4,
δEi
na,r,i gi e− kT
= , (8.6)
na,r,j gj e− δE
kT
j
y luego sumamos sobre todos los estados de energı́a i posibles (es decir, sobre el ı́ndice i).
Tendremos, sucesivamente,
∞? ∞?
X na,r,i X gi e−δEi /(kT )
= −δEj /(kT )
, (8.7)
i=1
na,r,j i=1
g j e
P∞? P∞?
i=1 na,r,i i=1 gi e−δEi /(kT )
= , (8.8)
na,r,j gj e−δEj /(kT )
na,r ua,r (T )
= . (8.9)
na,r,j gj e−δEj /(kT )
∞?
X
ua,r (T ) = gi e−δEi /(kT ) . (8.11)
i=1
Para un átomo o ion dado, que, a los fines de la ley de Boltzmann, está completamente
caracterizado por sus niveles de energı́a Ei y sus pesos estadı́sticos gi , ua,r (T ) es, en principio,
solamente función de T .
El lı́mite superior de la sumatoria, que hasta ahora hemos caracterizado por ∞, requiere
una consideración especial. Muchos átomos o iones aislados tienen, idealmente, infinitos ni-
veles de energı́a. Una sumatoria hasta infinito en la ecuación 8.11 podrı́a llevar a una función
de partición ua,r (T ) divergente si la serie de los pesos estadı́sticos no fuera convenientemente
mantienen al electrón más alejado del núcleo del átomo. Existe un cierto nivel para el cual la
distancia promedio del electrón al núcleo se hace comparable a la distancia media entre áto-
mos en la atmósfera estelar y en este caso ya no puede hablarse de pertenencia del electrón
al núcleo en cuestión. Esto significa que la sumatoria de la ecuación 8.11 no se extenderá a
∞, sino que se cortará en algun imax , que es el valor máximo de i que corresponde a un
electrón con energı́a mecánica total negativa (ligado al nucleo). Este imax estará relacionado
tanto con la temperatura como con la densidad de partı́culas en el gas. Por lo tanto, en
general ua,r (T ) será función más o menos fuerte de la temperatura (por la dependencia de la
exponencial) y bastante más débil de la densidad (por la dependencia de imax con la misma).
En este curso no nos preocuparemos por la dependencia de ua,r (T ) con la densidad, ya que
es un efecto secundario. Nos interesa, sin embargo, saber que este efecto existe.
Notemos que podemos ver a la función de partición (ecuación 8.11) como un promedio
pesado de los pesos estadı́sticos gi de los niveles del átomo a en el estado de ionización r,
262 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
Figura 8.4: Función de partición para el átomo de hidrógeno neutro. El gráfico muestra
los sumandos de la ecuación 8.11 para niveles de energı́a entre n = 1 (el fundamental) y
n = 6. Las curvas están etiquetadas con el n correspondiente. Se indica además la suma
de todos los términos del 1 al 6, que es uH,1 (T ) calculada para seis términos. Vemos
que, para el caso del hidrógeno, el valor de la función de partición comienza a apartarse
significativamente del peso estadı́stico del nivel fundamental recién para temperaturas
mayores que 20000 K.
La ecuación 8.11 nos permite además desarrollar una intuición acerca del valor numérico
de ua,r (T ). Si T es pequeña, δEi /(kT ) se hace grande rápidamente y los únicos niveles que
contribuyen significativamente a la función de partición son los más bajos. A medida que T
crece, los niveles superiores juegan un rol más relevante. Sin embargo, a medida que T crece
Ejemplo 8.2.1 ¿Será posible que el dilema planteado por el Ejemplo 8.1.1 se resuelva con-
siderando lo que sucede con las poblaciones de los estados de energı́a relativos al total y no
entre sı́ mismos? Es posible que la población de nH,1,2 con relación a la de nH,1,1 nunca sea
significativa para las temperaturas de interés en astrofı́sica estelar, pero que de todas ma-
Podemos hacer uso de las ecuaciones 8.10 y 8.11 para hallar las poblaciones relativas
nH,1,1 /nH,1 y nH,1,2 /nH,1 . Usamos los valores de energı́a y peso estadı́stico dados en el Ejemplo
8.1.1 y, siguiendo el consejo que Mihalas dejó en la literatura4 , truncamos la suma de la
Función de Partición para imax = 60. El resultado para nH,1,1 /nH,1 se muestra en la Figura
8.5 y el de nH,1,2 /nH,1 en la Figura 8.6.
fundamental. Esto sin duda contribuye a explicar por qué las lı́neas de la serie de Balmer
no son preponderantemente fuertes en estrellas más frı́as que tipo A0, aunque no nos dice
nada acerca de por qué no son más fuertes todavı́a en tipos más calientes. De todas formas,
es claro que algo relativamente dramático le sucede al átomo de H neutro cuando la tem-
sı́ tiene un máximo para una temperatura de entre de 10000 y 20000 K. Pero, pese al orden
de magnitud correcto, el máximo ocurre cerca de 1.6×104 K. La diferencia de ∼60 % no es
ignorable. Si el gráfico de la figura 8.6 fuera la respuesta que buscamos, las lı́neas de la serie
3
De acuerdo al relato del Dr. Robert P. Harkness, que lo tuvo de profesor, Dimitri Mihalas aconsejaba a
sus alumnos usar el peso estadı́stico del nivel fundamental.
4
en Stellar Atmospheres, 1987.
264 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
de Balmer del hidrógeno serı́an más intensas entre los tipos espectrales B6 y B7 que en el
A0. Por otra parte, es llamativo lo poco que se puebla en nivel nH,2 . La población máxima
es del orden de 5×10−4 , a una temperatura donde todavı́a un 20 % del H está en el nivel
fundamental (a 1.6×104 K, nH,1,1 /nH,1 ≃ 2 × 10−1 como se ve en la figura 8.5). El cociente
nH,1,2 /nH,1,1 , que muestra la figura 8.3, crece para temperaturas altas no porque nH,1,2 crezca
La ecuación 8.10 nos permite referir el número de átomos de una cierta especie, en un
cierto estado de ionización (r) y un cierto nivel de energı́a (j), al número total de átomos de
esta especie que se encuentran en el mismo estado de ionización (r). Necesitamos todos los
8.3. POBLACIÓN RELATIVA DE DISTINTOS IONES 265
Figura 8.6: Población del segundo nivel excitado, nH,1,2 , para el átomo de hidrógeno
neutro como función de la temperatura. Note la diferencia de escala, con relación a la
figura 8.5 en el eje de las ordenadas. La lı́nea de trazos muestra el cociente nH,1,2 /nH,1,1
que se calculó en el Ejemplo 8.1.1. La lı́nea de puntos (que aparece apenas en la esquina
superior derecha de la figura) muestra el cociente nH,1,1 /nH,total cuya curva completa se
muestra en la figura 8.5.
que para un número de partı́culas muy grande será directamente el cociente del número de
partı́culas en cada estado) cuando hay involucrados dos estados de ionización diferentes.
Recordemos, además, que ∆Eij = −δEj − (−δEi ). Es decir, la exponencial del factor de
Boltzmann lleva la energı́a de cada nivel relativa al nivel fundamental con signo negativo. En
el caso en que queramos evaluar el cociente entre el número de partı́culas en dos niveles de
energı́a diferentes, pero que involucran un cambio en el estado de ionización, podremos llegar
a una ecuación análoga a la 8.12, si tenemos en cuenta de manera apropiada los distintos
elementos involucrados en el proceso.
Sea r el estado de ionización inicial, Ei el nivel de energı́a que tenı́a el átomo previo a la
ionización, r + 1 el estado de ionización final y Ej el nivel de energı́a en que queda el átomo
ionizado. En el proceso, se libera un electrón que lleva un cierto impulso p y una cierta
energı́a5 Ep = p2 /(2m). No es difı́cil aceptar a nivel intuitivo que, en este caso, el cociente
entre el número de partı́culas deberı́a escribirse:
′
na,r+1,j ga,r+1,j ∆E[(r+1,j),(r,i)]
= e[ kT ]. (8.13)
na,r,i ga,r,i
′
ga,r+1,j es el peso estadı́stico de la configuración que se tiene luego de la ionización,
es decir, el peso estadı́stico del átomo a en el estado de ionización r + 1 y en el nivel
′
ga,r+1,j = ga,r+1,j ge′ . (8.14)
∆E [(r + 1, j), (r, i)] es la diferencia de energı́a entre las dos configuraciones, es decir,
la energı́a que se tuvo que invertir para llevar al átomo a, en el estado de ionización
r y nivel de energı́a i, a convertirse en el ion siguiente r + 1, más la energı́a que se
llevó el electrón libre, más la energı́a que se usó para excitar el nuevo ion formado
p2
∆E [(r + 1, j), (r, i)] = χa,r + δEa,r+1,j − δEa,r,i + , (8.15)
2m
Donde, al igual que antes, δEa,r+1,j y δEa,r,i denotan las energı́as de excitación de los
gj
Ej
δEj
χa,r+ δ E r+1, j- δ E r,i
E1
gi (a,r+1) + e
Ei
δEi χa,r
E1 (a,r)
Figura 8.7: Diagrama esquemático de los niveles de energı́a involucrados en el proceso
de ionización desde un átomo a en estado de ionización r y nivel de energı́a Ei , situado
un δEi por encima de su nivel fundamental, al siguiente estado de ionización r + 1 y nivel
de energı́a Ej , situado un δEj por encima del nivel fundamental del estado r + 1. Para
simplificar la figura se han omitido los subı́ndices a, r y r +1 en las etiquetas de los niveles
de energı́a y pesos estadı́sticos.
268 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
De acuerdo con principios que estudiarán con todo detalle en el curso de mecánica es-
tadı́stica, definimos el peso estadı́stico de un electrón de impulso p como
Esta ecuación presentada ası́ resulta sin duda sorprendente. Los estudiantes deberán
esperar al curso de mecánica estadı́stica para deducirla desde primeros principios. Vale la
pena notar, sin embargo, que a diferencia del caso del peso estadı́stico de un nivel de energı́a
ligado a un ion, que era el la degeneración del nivel multiplicado por los dos estados de spin,
en este caso hay que normalizar el número de estados posibles con el de estados ocupados,
ya que los electrones siguen el principio de exclusión de Fermi. El peso estadı́stico de los
estados, con un cierto impulso, decrece a medida que van siendo ocupados.
magnéticos intensos comparados con la energı́a del mismo), el número de estados posibles
por unidad de volumen es
4πp2 dp
N(p)dp = ge , (8.17)
h3
donde ge ≡ 2 es el peso estadı́stico intrı́nseco del electrón (su número de estados de spin).
Aplicando la definición 8.16, tendremos
4πp2 dp
ge′ = ge . (8.18)
h3 dne,p
Tenemos que trabajar un poco más con la ecuación 8.19 para transformarla en la que
nosotros necesitamos. Primero, en el caso más general tendremos colisiones con todas las
energı́as posibles que, para i y j fijos, podrán producir electrones con todos los impulsos
posibles. En una situación de equilibrio térmico a temperatura T , la distribución de impul-
sos posibles será la de Maxwell-Boltzmann para temperatura T , donde los impulsos están
∞
na,r+1,j ga,r+1,j 1
Z
2 /(2m kT )
ne = ge e−(χa,r +δEa,r+1,j −δEa,r,i )/kT 3 4πp2 e−p e
dp. (8.20)
na,r,i ga,r,i h 0
3/2
na,r+1,j ga,r+1,j 2πme kT
ne = ge e−(χa,r +δEa,r+1,j −δEa,r,i )/kT (8.21)
na,r,i ga,r,i h2
Esta es la ecuación de Saha6 , que relaciona las poblaciones de dos estados de ionización
sucesivos r y r + 1 del mismo átomo a cuando la ionización se da entre los niveles i del estado
r y j del estado r + 1, en un gas que tiene una población de ne electrones libres por unidad
de volumen. Notemos que, dados el átomo a, el estado base de ionización r y los niveles de
energı́a i y j, el miembro de la derecha es solamente función de la temperatura. Para una
temperatura dada, la ecuación de Saha indica cuál es la constante de equilibrio del proceso
de ionización que produce átomos (a, r+1, j) y electrones libres teniendo como fuente átomos
(a, r, i). La interpretación del ne en el miembro de la izquierda es simple: en una situación
6
Fue derivada en 1920 por el fı́sico indú, Meghnad Saha (1894–1956).
270 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
(a, r+1) y (a, r), independiente de los niveles de energı́a desde el que se produce la ionización,
y en el que el átomo ionizado es producido. Escribamos la ecuación anterior:
“χ ”
a,r −δEa,r,i
3/2 −
na,r+1,j (2πme kT ) e kT
“ δE ”
a,r+1,j
−
ne = ge ga,r+1,j e kT
na,r,i h3 ga,r,i
número total de iones en el estado r + 1, en todos los estados posibles de energı́a. El factor
de la derecha, que depende de j, sumado para j = 1 a j = jmax , es la función de partición
para el ion a, r + 1 (ecuación 8.11).
“χ ”
a,r −δEa,r,i
3/2 −
na,r+1 (2πme kT ) e kT
ne = ge ua,r+1 (T )
na,r,i h3 ga,r,i
Podemos repetir el proceso con esta nueva ecuación: invertirla, separar la parte que
depende de i en la exponencial y tomar la sumatoria para i, entre i = 1 e i = imax , y
se calcula como cualquier presión parcial de una especie de partı́culas con número ne por
unidad de volumen:
Pe = ne kT. (8.23)
8.3. POBLACIÓN RELATIVA DE DISTINTOS IONES 271
La forma compleja de las ecuaciones 8.22 o 8.24 no debe hacernos perder de vista lo que
representan. Para un átomo a dado y un estado de ionización r definido, el miembro de la
derecha será tan sólo función de la temperatura. Es decir, tendremos
na,r+1
ne = F (T ). (8.25)
na,r
na,r+1
ne ∝ T 1,5 e−C/T , (8.26)
na,r
donde C es una constante. Para T → 0, e−C/T tiende a cero y na,r+1 ne /na,r también lo hace
(rápidamente), en tanto que cuando T crece e−C/T tiende a uno y na,r+1 ne /na,r diverge.
Este es el comportamiento esperado ya que para temperaturas muy bajas el estado de
ionización superior no puede existir, pero, al aumentar T , el estado de ionización inferior
a, r comenzará a desaparecer y todos los átomos de la especie a pasarán al estado r + 1,
o superiores si es que los hubiera. Esta es en definitiva la razón por la que el número de
átomos de hidrógeno en el segundo nivel de energı́a es máximo a ∼10000 grados K, y no a
∼16000. Antes de poder maximizar la población de átomos de hidrógeno neutro en el nivel
2 de excitación, relativa al total de átomos de hidrógeno neutro, el hidrógeno se ioniza y los
La ecuación de Saha nos da el número relativo de iones entre dos estados de ionización
sucesivos. Si prestamos atención nuevamente a la ecuación básica de diagnóstico de lı́neas
272 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
na,r,j
. (8.27)
na
na,r,j na,r,j na,r
= . (8.28)
na na,r na
El primero de los cocientes en el miembro de la derecha está dado por nuestra generalización
de la ley de Boltzmann en la ecuación 8.10. El segundo puede escribirse haciendo uso repetido
na,r na,r /na,1
= . (8.30)
na 1 + na,2 /na,1 + na,3 /na,1 + na,4 /na,1 + · · · + na,m /na,1
En el numerador ha aparecido ahora la razón na,2 /na,1 , entre dos estados de ionización
sucesivos, lo que podemos escribir directamente usando la ley de Saha. El cociente na,3 /na,1
na,3 na,3 na,2
= ,
na,1 na,2 na,1
y también
na,4 na,4 na,3 na,2
= ,
na,1 na,3 na,2 na,1
8.3. POBLACIÓN RELATIVA DE DISTINTOS IONES 273
y, en general,
na,r−(r−2)
na,r na,r na,r−1
= ··· . (8.31)
na,1 na,r−1 na,r−2 na,1
En estas últimas expresiones, cada uno de los cocientes individualizados por paréntesis o
corchetes puede escribirse usando la ley de Saha (ecuación 8.22). Esto, finalmente, nos per-
mitirá calcular na,r,j /na en la ecuación 8.28.
La situación práctica es, muchas veces, menos complicada de lo que las ecuaciones an-
teriores parecen indicar. Muchos de los átomos más importantes tienen pocos estados de
!
nH,2 nH,2 nH,2 1
= = n , (8.32)
nH nH,1 + nH,2 nH,1 1 + nH,2
H,1
Ejemplo 8.3.1 Podemos hacer uso de la ecuación 8.32 para calcular el número de átomos
de hidrógeno ionizado en relación al número de átomos de hidrógeno total. Tomando el
potencial de ionización para el H χH,1 = 13,6eV y truncando la suma de la función de
partición, una vez más, en imax = 60, obtenemos el resultado que se muestra en la Figura
8.8.
al número de átomos de H neutro total (también mostrado en la figura). Las curvas son
prácticamente complementarias. A medida que el nivel fundamental se despuebla, el átomo
se ioniza y todo el proceso tiene lugar en un pequeño intervalo de temperatura cerca de 104 K.
274 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
Figura 8.8: Número de átomos de hidrógeno ionizado con relación al número de átomos
de hidrógeno total (dado por la ecuación 8.32) en función de la temperatura. Se asu-
mió una presión electrónica de 100 dinas cm−2 (lı́nea contı́nua). Con lı́nea punteada se
muestra la curva de la figura 8.5 (número de átomos de hidrógeno en el nivel de energı́a
fundamental con relación al número de átomos de hidrógeno neutro nH,1,1 /nH,1 ). El pun-
to negro sobre ella marca el sitio donde nH,1,1 /nH,1 = 0,5. Esto sucede a una temperatura
de ∼ 1,4 × 104 K, a la cual nH,2 /nH ∼ 0,001.
Es notorio, sin embargo, que la curva de despoblamiento del nivel fundamental decae más
lentamente de lo que la curva de ionización crece. Por ejemplo, la mitad de los átomos de
hidrógeno neutro todavı́a están en el nivel fundamental a ∼14000 K (punto negro en la figura
8.8), pero a esa temperatura casi todo el hidrógeno está ionizado (nH,2 /nH ∼ 0,001). ¿Por
qué es que sucede esto? La respuesta está en la Ley de Saha. Por un lado tenemos la estructura
interna de los átomos que, en forma conjunta con la Ley de Boltzmann, significará una
población relativa a los distintos niveles de energı́a para cada temperatura. Dependiendo de
su estructura interna cada átomo podrá poblar los niveles superiores con mayor o menor
facilidad. Pero lo anterior describe sólo la estructura interna del átomo. La ecuación de
Saha parametriza la influencia del que podrı́amos llamar “mundo externo” al átomo por
la vı́a del número de electrones ne , o su presión electrónica Pe . La figura muestra la curva
8.3. POBLACIÓN RELATIVA DE DISTINTOS IONES 275
de ionización del hidrógeno para una presión electrónica de 100 dinas cm−2 . A una presión
electrónica mayor el hidrógeno se hubiera ionizado completamente a menor temperatura y a
una presión menor habrı́a sucedido lo contrario.
Otra conclusión interesante que se deriva de la figura 8.8 está relacionada con el cálculo de
la función de partición del hidrógeno neutro para el caso de átomos en atmósferas estelares.
La curva de ionización de la figura 8.8 fue calculada para una presión electrónica de 100
dinas cm−2 , tı́pica de una estrella como el Sol. Para toda Pe tı́pica de una estrella de secuencia
Mihalas, uno de los pioneros en el estudio teórico de atmósferas estelares, aconsejaba a sus
estudiantes usar tan sólo el peso estadı́stico del nivel fundamental, en particular para el caso
del hidrógeno neutro. Comparando las figuras 8.4 y 8.8 entendemos perfectamente la razón de
Mihalas. Para las presiones electrónicas tı́picas de las atmósferas estelares, a las temperaturas
en que la función de partición del hidrógeno neutro comienza a ser significativamente diferente
del peso estadı́stico del nivel fundamental, algo ası́ como 20000 K, ya no hay hidrógeno neutro
en la atmósfera.
Ejemplo 8.3.2 Notemos que tenemos ahora, en la ecuación 8.28, todos los elementos que
se necesitan para dar una respuesta definitiva a la pregunta acerca de la intensidad de las
lı́neas de Balmer del hidrógeno neutro, que se hace máxima para tipo espectral A0. El primer
paréntesis en el miembro de la derecha de esta ecuación lo calculamos en el Ejemplo 8.2.1 y
se muestra en la figura 8.6. El segundo podemos calcularlo ahora usando la ecuación 8.32. O
bien, usar directamente el resultado del ejemplo anterior (Ejemplo 8.3.1) ya que nH,1 /nH =
1 − nH,2 /nH .
Combinando estos dos resultados, obtenemos la función que se muestra en la figura 8.9.
La curva sólida de la figura 8.9, finalmente, refleja el resultado que esperábamos encontrar.
276 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
Por otra parte, el máximo de población es relativamente angosto. Esto indica que las
lı́neas de la serie de Balmer del hidrógeno son un buen termómetro. Analizando cuidadosa-
mente la intensidad de las lı́neas y calibrandola con la temperatura para aquellas atmósferas
en ésta sea conocida, estaremos en condiciones de medir la temperatura de otras atmósferas
utilizando razones de lı́neas. Esto nos dará una temperatura independientemente de medi-
ciones espectroscópicas de la forma del contı́nuo, o mediciones fotométricas de los colores de
la estrella, que pueden estar afectadas por extinción por material interestelar entre nosotros
Figura 8.9: Número de átomos de hidrógeno neutro en el segundo nivel de energı́a con
relación al número de átomos de hidrógeno total (nH,1,2 /nH , dado por ecuación 8.28),
para una presión electrónica de 100 dinas cm−2 . En la lı́nea de puntos se muestra la
solución aproximada dada por la ecuación 8.35.
8.3. POBLACIÓN RELATIVA DE DISTINTOS IONES 277
Muchas veces las condiciones del problema permiten simplificaciones adicionales que fa-
cilitan el cálculo del número de átomos en el nivel de excitación de interés. Volviendo a
y
nH,1,2 nH,1,2 nH,1 nH,1,2 nH,1
= = , (8.34)
nH nH,1 nH nH,1,2 + nH,1,1 nH,1 + nH,2
nH,1,2 nH,1,2 /nH,1,1 1
= . (8.35)
nH 1 + nH,1,2 /nH,1,1 1 + nH,2 /nH,1
En esta última ecuación, los cocientes del primer paréntesis de la derecha se calculan usando
la ley de Boltzmann (ecuación 8.4); este cálculo lo hicimos en el ejemplo 8.1.1 y el resulta-
do se muestra en la figura 8.3. El del segundo paréntesis se calcula usando la ley de Saha
(ecuación 8.22). Vemos en esta expresión simplificada, una vez más, que la causa del de-
bilitamiento de las lı́neas del H para temperaturas altas es la desaparición del nH,1 . En el
miembro de la derecha, el paréntesis último se hace nulo para temperaturas inferiores a las
que son necesarias para que el de la izquierda, nH,1,2 /nH,1,1 , sea máximo. La curva apro-
ximada dada por la ecuación anterior también se muestra en la figura 8.35. Vemos que el
máximo está muy bien reproducido, aunque la caı́da luego del mismo es notoriamente más
suave. Esto sucede porque el máximo está fundamentalmente determinado por la ionización
del H, por lo que la precisión con la que se obtiene el nH,1,2 /nH,1 no es tan importante.
278 CAPÍTULO 8. NÚMERO DE ABSORBEDORES
Las ecuaciones 8.10, 8.22, 8.30 y 8.31 nos permiten calcular las razones 8.27 que aparecen
en la ecuación de diagnóstico 7.17. Dado el átomo y el nivel de ionización deseados, estas
razones son solamente función de la temperatura y la densidad de electrones. Con esto
tenemos resuelta la mitad del problema de construir un modelo fı́sico para interpretar las
razones de lı́neas de la ecuación de diagnóstico 7.17. La otra mitad, el cálculo de las secciones
eficaces de absorción atómica Σν , la resolveremos en la sección siguiente.
8.4. PROBLEMAS 279
8.4. Problemas
es constante e igual a 100 dinas cm−2 . La tabla de potenciales de ionización (tabla datos) y
los archivos de la función de partición están en el CD de apoyo a los apuntes. Estos archivos
tienen nombres de la forma [Link], donde “N” es el número atómico del elemento en cuestión.
El formato de los archivos es:
conteste: ¿hay algún estado de ionización de este elemento que sea un buen “termómetro?”
Si es ası́, ¿para qué rango de temperaturas podrı́a resultar de utilidad?
Problema 8.2 Utilizando las abundancias cósmicas dadas en la tabla tabla datos (CD de
apoyo), convierta los números relativos anteriores en números absolutos, NI , NII , NIII , donde
N representa ahora el número de átomos por unidad de volumen en el estado de ionización
jν coeficiente de emisión
Sν = = (9.1)
αν coeficiente de absorción
jν = αν Bν (T ), (9.2)
cavidad de cuerpo negro, que tiene radiación y materia en estado de equilibrio térmico, le
introducimos una pequeña cantidad de átomos de un gas. Luego de un tiempo de relajación,
en el cual los átomos se ajustan al entorno, y en particular los niveles de energı́a llegan a
281
282 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
negro, es algo externo a los átomos, en tanto que jν y αν , dependen de la interacción entre
átomos y radiación. Estando la radiación fijada por la cavidad de cuerpo negro, la ley de
Kirchhoff debe implicar forzosamente una relación entre los procesos de emisión y absorción
a nivel microscópico. Absorción y emisión tienen que ajustarse en forma detallada a nivel
microscópico, y en cada frecuencia, para satisfacer las demandas del equilibrio térmico (ver
figura 3.4).
La ecuación 9.2 es una propiedad termodinámica general que aplica a cualquier proceso de
Esto último fue descubierto por Albert Einstein y reportado en uno de sus famosos papers
del año 1905. Einstein consideró el caso de un átomo con sólo dos niveles de energı́a discretos
inmerso en un campo de radiación. El nivel inferior tiene energı́a El peso estadı́stico gl y el
superior tiene energı́a Eu y peso estadı́stico gu . La diferencia de energı́a es Eu − El = hνul .
El átomo hace una transición del nivel l al u absorbiendo un fotón de energı́a hνul , y del
nivel u al l emitiendo un fotón de energı́a hνul (ver figura 9.1).
Supongamos que este átomo de dos niveles de energı́a está en estado de equilibrio dentro
de un baño de radiación, con intensidad especı́fica media Jν . Los siguientes procesos serán
posibles:
Por consistencia con las definiciones que se han usado a lo largo del texto la intensidad
Z ∞
Jνul = Jν φνul (ν)dν. (9.3)
0
Notemos que, con estas definiciones, las unidades de Blu resultan [Blu ] = cm2 erg−1
s−1 . Reescribiendo
erg −1
−1
[Blu ] = s , (9.4)
cm2
podemos interpretar al coeficiente Blu como la probabilidad de que el átomo tenga una
transición hacia arriba, desde el nivel l al nivel u, por unidad de tiempo y por unidad
de flujo de energı́a (en la frecuencia apropiada) que lo irradia.
dirección del rayo incidente y cada vez que se produce por cada fotón que incide en
el medio emergen dos. Al igual que en el caso de absorción, la probabilidad de que
esto suceda es proporcional al número de fotones incidentes y se escribe como Bul Jνul .
284 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
Ésta es la probabilidad de transición por unidad de tiempo para emisión inducida. Sus
unidades son, también, [Bul Jνul ] = s−1 .
Los números Aul , Blu y Bul ası́ definidos son llamados coeficientes de Einstein.
gu Eu
∆Eul = h νul
gl El
Figura 9.1: Definiciones usadas para el cálculo de las probabilidades de transición entre
los niveles de energı́a de un átomo de dos niveles.
nu gu ∆Eul
= e− kT , (9.7)
nl gl
9.2. RELACIÓN DE LOS COEFICIENTES DE EINSTEIN CON Jν Y αν 285
Aul /Bul
Jνul = , (9.8)
gl Blu hν ul
gu Bul
e kT −1
que es una expresión para la intensidad especı́fica media del campo de radiación en la frecuen-
cia central de la lı́nea. Por otra parte, en situación de equilibrio termodinámico, la intensidad
especı́fica media del campo de radiación estará dada por la ley de Planck,
2hνul 3 1
Jνul ≡ Bνul (T ) = hν . (9.9)
c2 e kTul − 1
Comparando las ecuaciones (9.8) y (9.9), y para que tengamos la igualdad para todo T , se
obtienen las relaciones
c2
Bul = 3
Aul , (9.10)
2hνul
atómicas deben valer incluso si los átomos no están en equilibrio termodinámico, es decir,
deben ser de aplicación general. Las ecuaciones (9.10) y (9.11) son importantes, entre otras
cosas, porque dado un coeficiente nos permiten calcular los otros dos.
Aul y Bul , las probabilidades de transición desde el nivel superior de energı́a al inferior
por vı́a de emitir un fotón, son la contrapartida microscópica al coeficiente de emisión por
unidad de volumen jνul que habı́amos definido en el estudio de transferencia radiativa. Por
su lado, Blu , la probabilidad de subir del nivel de energı́a inferior al superior por la vı́a de
286 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
Desde el punto de vista microscópico, la emisión tiene dos fuentes: Aul , la emisión es-
pontánea, y Bul la emisión inducida. Ambos procesos contribuyen a incrementar la energı́a
en el haz de radiación pero son distintos fı́sicamente y, desde el punto de vista formal, convie-
ne tratarlos separados. De hecho, como veremos poco más adelante, la emisión inducida es
análoga a la absorción (funciona como una absorción negativa) y resulta natural considerarla
junto con ella.
(ver ecuación 2.9), con [jν ] = erg cm−3 s−1 Hz−1 esterradián−1 . Con esta definición, la energı́a
total, en ergios, emitida por un volumen dV , en dΩ, dν y dt se escribe
que es la ecuación 2.1. Tenemos que llegar a escribir la ecuación anterior sumando la contri-
bución individual de cada transición de cada átomo.
Partamos entonces desde la definición de emisión de energı́a de los átomos a nivel mi-
croscópico, focalizándonos sólo en la emisión espontánea. Aul es la probabilidad, por unidad
de tiempo, de que la transición u → l tenga lugar [Aul ] = s−1 . Si hay nu átomos por unidad
de volumen en el nivel superior, nu Aul será el número de transiciones por unidad de volu-
men y por unidad de tiempo, con [nu Aul ] = s−1 cm−3 . Como cada una de estas transiciones
9.2. RELACIÓN DE LOS COEFICIENTES DE EINSTEIN CON Jν Y αν 287
produce una energı́a hνul , la total producida será nu Aul hνul . Esta es la energı́a por unidad
de volumen y por unidad de tiempo, expresada en [nu Aul hνul ] = erg s−1 cm−3 .
Nos falta aún incluir la distribución en ángulo sólido y frecuencia. Cada fotón sale en una
dirección dada llevando la energı́a hνul completa. Sin embargo, para recoger una energı́a hνul
integrada sobre los 4π esterradianes de la esfera completa, requerimos sumar la contribución
de cada fotón por esterradián y dividirla por 4π (como si cada uno contribuyera uniforme-
mente a la radiación en toda la esfera). Si promediamos para un gran número de fotones,
asumiendo que éstos son emitidos con igual probabilidad en todas las direcciones, la emi-
sión espontánea se comporta como si cada fotón contribuyera individualmente hνul /(4π) por
unidad de ángulo sólido. Esto nos lleva a escribir la energı́a emitida por unidad de volumen,
por unidad de tiempo y por unidad de ángulo sólido, como nu Aul hνul /(4π), cuyas unidades
serán [nu Aul hνul /(4π)] = erg s−1 cm−3 esterradián−1 .
Esto serı́a todo si la transición emitiera la energı́a exactamente a una frecuencia dada. Es
decir, si la emisión fuera perfectamente monocromática. En realidad, debido a varios procesos,
la energı́a es emitida con una cierta distribución en frecuencia que llamaremos perfil de lı́nea
φνul (ν), también con unidades [φνul (ν)] = Hz−1 , y escribimos, finalmente,
hνul
jνul = nu Aul φνul (ν). (9.14)
4π
288 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
Si la probabilidad de transición por unidad de tiempo para una absorción desde el nivel
l al u es Blu Jνul , con [Blu Jνul ] = s−1 , y el número de átomos en el nivel de energı́a l es nl ,
con [nl ] = cm−3 , el número de transiciones por unidad de tiempo estará dado por
Cada una de estas transiciones absorbe una energı́a h νul , por lo que la energı́a absorbida,
por unidad de tiempo, será
Si consideramos solamente los procesos que tienen lugar en un intervalo de tiempo dt, ob-
tendremos la energı́a total absorbida (en ergios),
Esta ecuación es equivalente a las ecuaciones 1.37 o 1.38, a las que llegamos integrando
sobre toda la esfera la energı́a que viaja en el haz de radiación. dEabsorción total da cuenta
de toda la energı́a, absorbida de todos los fotones, independientemente de la dirección en la
cual hayan estado viajando. Pero que el coeficiente de absorción αν actúa sobre la intensidad
especı́fica Iν y no sobre la intensidad especı́fica media Jν , o sobre su integral pesada con
el perfil de lı́nea Jνul . Por lo tanto, tenemos que deconstruir la ecuación 9.17, en particular
dando marcha atrás en las integrales que están detrás de la definición de Jνul , para poder
identificar los procesos en el haz de radiación y llegar ası́ a la combinación especı́fica de
elementos que juega el rol de αν .
Z ∞
Jνul = Jν φνul (ν) dν, (9.19)
0
y
∞
1
Z Z
Jνul = Iν φνul (ν) dνdΩ. (9.20)
4π Ω 0
Z ∞ Z
hνul
dEabsorción total = nl Blu Iν φνul (ν) dΩ dν dV dt. (9.21)
0 Ω 4π
El término que está entre llaves tiene unidades de energı́a por unidad de tiempo y de volumen,
es el quivalente a la ecuación 1.39. El término que está entre corchetes dentro de las integrales
tiene unidades de energı́a por unidad de frecuencia, por unidad de ángulo sólido, por unidad
de tiempo y por unidad de volumen. La intensidad especı́fica, que buscamos identificar, tiene
unidades de energı́a por unidad de frecuencia, por unidad de ángulo sólido, por unidad de
tiempo y por unidad de área. Si escribimos ahora dV = dA ds, tendremos
Z ∞ Z
hνul
dEabsorción total = nl Blu Iν φνul (ν)ds dΩ dν dA dt. (9.22)
0 Ω 4π
El término entre llaves ahora tiene unidades de energı́a por unidad de tiempo y de área, lo
que indica que es un flujo de energı́a. El término entre corchetes sı́ tiene ahora las unidades
que necesitamos. Concentrémonos en el integrando de la ecuación anterior, que describe la
energı́a absorbida por dν y dΩ. Eliminando las integrales tendremos
hνul
dEabsorción = nl Blu φνul (ν) Iν ds dΩ dν dA dt. (9.23)
4π
era la energı́a por unidad de área, unidad de tiempo, unidad de ángulo sólido y unidad de
frecuencia, dada por la ecuación 1.22 que repetimos acá abajo.
dE = Iν dA dΩ dν dt. (9.24)
palabras, este factor tiene las unidades de Iν pero corresponde solamente a la energı́a que se
pierde en el proceso de absorción. Antes (ecuación 2.11), habı́amos escrito esta energı́a como
donde el signo negativo en el ı́ndice superior indicaba que el proceso reducı́a la energı́a que
viajaba en el haz. Comparando las ecuaciones 9.24, 9.23 y 9.25, podemos escribir
hνul
dIν− = nl Blu φνul (ν) Iν ds, (9.26)
4π
hνul
αν = nl Blu φνul (ν). (9.27)
4π
Recordando que las unidades de Blu son [Blu ] = cm2 erg−1 s−1 (ver ecuación 9.4), vemos
que las de αν resultan [αν ] = cm−1 , como corresponde. La ecuación 9.27 es la expresión del
coeficiente de absorción pura, αν , en función del coeficiente de absorción Blu de Einstein.
produce es exactamente igual al que motivó a transicón (tiene la misma energı́a y la misma
polarización). De hecho el proceso es inverso al de absorción y se lo puede considerar como
una absorción con signo negativo. Podemos seguir un razonamiento exactamente análogo al
que usamos para el coeficiente de absorción αν , y esto nos llevarı́a a la siguiente expresión
para la cantidad de energı́a por unidad de área, unidad de ángulo sólido, unidad de frecuencia
y unidad de tiempo, que es añadida al haz:
hνul
dIν+ = nu Bul φνul (ν) Iν ds, (9.28)
4π
donde hemos asumido que la emisión estimulada tiene el mismo perfil de lı́nea φνul que la
emisión espontánea y que la absorción. El término entre corchetes es la contrapartida a ανul
para el proceso de emisión estimulada.
o bien, sucesivamente,
−,neto hνul hνul
dI = nl Blu φνul (ν) Iν ds − nu Bul φνul (ν) Iν ds , (9.30)
4π 4π
y
−,neto hνul hνul
dI = nl Blu φνul (ν) − nu Bul φνul (ν) Iν ds. (9.31)
4π 4π
292 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
hνul nu Bul
αν = φνul (ν) nl Blu 1 − . (9.32)
4π nl Blu
Esta es la expresión del coeficiente de absorción corregido por emisión estimulada. El término
entre corchetes es llamado factor de corrección por emisión estimulada. Es fácil mostrar
que, en estado de equilibrio y para una transición dada, este factor de corrección depende
solamente de la temperatura. Utilizando las ecuaciones (9.11), primero, y la ley de Boltzmann
(ecuación 9.7), después, tendremos
La corrección por emisión estimulada no es muy importante para frecuencias en el óptico e in-
frarrojo y temperaturas tı́picas en astrofı́sica estelar, pero, como puede verse en la Figura 9.2,
se hace importante para longitudes de onda milimétricas/centimétricas y para temperaturas
muy altas. En consecuencia, deberá ser tenido en cuenta en el estudio de objetos altamente
energéticos y en radioastronomı́a.
Habiendo construido nuestra expresión para ανul podemos finalmente escribir las secciones
(recordar la ecuación 2.15). Comparando la ecuación 9.35 con las ecuaciones 9.32 y 9.34,
obtenemos
hνul h hνul
i
Σνul = Blu 1 − e− kT . (9.36)
4π
Las tablas de datos atómicos traen usualmente listas de las transiciones de los átomos
(listas de lı́neas atómicas), las cuáles vienen caracterizadas por su energı́a, o longitud de
onda y los coeficientes de emisión espontánea Aul . Resulta conveniente, entonces, reescribir
Σνul en función de Aul . Reemplazando las ecuaciones (9.10) y (9.11) en (9.36), se obtiene
c2 g u 1 h hν
− kTul
i
Σνul = 2
Aul 1 − e . (9.37)
8π gl νul
Vemos que las unidades de Σνul son [Σνul ] = cm2 s−1 , como corresponde para que [σνul ] =
cm2 . Habı́amos asumido en la sección 7.5, que la dependencia de Σνul con la frecuencia debı́a
ser suave, en particular mucho más suave que la de φνul . Esta ecuación nos muestra que,
Figura 9.2: Factor de corrección por emisión estimulada. El panel superior muestra el
valor del factor dado por la ecuación 9.34 para longitudes de onda desde el ultravioleta
al infrarrojo. Las curvas fueron calculadas especı́ficamente para las longitudes de onda
efectivas λS de los filtros U , B, V , Rc , Ic , J, H y K. Para simplificar la figura se indican
con etiquetas solamente las curvas de los filtros U y K. El panel inferior muestra este
mismo factor para longitudes de onda de 1 mm y 1 cm. Deben usarse paneles diferentes
por la gran diferencia en escala de los factores entre las regiones ultravioleta, óptica,
infrarroja y de radio (notar la diferencia de escala en los ejes de ordenadas).
294 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
efectivamente, esto es ası́. Σνul no varı́a con la frecuencia sobre pequeñas escalas, como es el
caso de φνul (ν). También habı́amos sugerido que las secciones eficaces Σν debı́an depender
principalmente de las propiedades atómicas. Vemos en la ecuación 9.37 que efectivamente es
ası́. De hecho, el coeficiente de absorción pura depende solamente de las propiedades atómicas
y es sólo a la inclusión del término de emisión estimulada que trae con él una dependencia
con la temperatura.
calculada con la mecánica cuántica. Ası́ como no entramos en el detalle del cálculo de los
coeficientes de Einstein, no entraremos en el detalle del cálculo de la fuerza del oscilador.
Tomaremos nota de que la relación del coeficiente Blu con la fuerza del oscilador flu es
4π 2 e2
Blu = flu , (9.38)
hνul mc
donde c es la velocidad de la luz, m la masa del electrón, y e su carga, y las unidades son
las del sistema cgs. Entonces, la sección eficaz de absorción atómica corregida por emisión
estimulada se escribirá en función de la fuerza del oscilador de la siguiente forma
πe2 h hνul
i
Σνul = flu 1 − e− kT . (9.39)
mc
Comparando esta ecuación con la 9.37 vemos que desde el punto de vista práctico resultan
convenientes las bases de datos que entregan directamente la fuerza del oscilador, porque
por cada frecuencia de transición νul necesitaremos extraer un sólo número (flu ) en vez de
tres (gu , gl , y Aul ).
9.3. LA FUNCIÓN FUENTE PARA LAS LÍNEAS 295
Las ecuaciones que hemos desarrollado nos permiten escribir la función fuente en función
de las poblaciones de los niveles de energı́a entre los cuales se produce la transición atómica
considerada. Dividiendo la ecuación 9.14 por la 9.32 obtenemos
−1
jν Aul Blu
Sνul = ul = −1 , (9.40)
ανul Bul Bul
−1
2hν 3
gu nl
Sνul = 2 ul −1 . (9.41)
c gl nu
Esta es una expresión que generaliza a la ley de Kirchhoff. La original indicaba Sνul =
jνul /ανul para el caso de equilibrio térmico. La relación anterior es la función fuente para el
caso general, en que la población del nivel superior sea nu y la del inferior sea nl , indepen-
dientemente de si hay equilibrio térmico o no. Analizaremos tres casos posibles.
Si hay equilibrio térmico, la población de los niveles de energı́a estará dada por la ley de
Boltzmann (ecuación 8.4). Recordemos (ver figura 9.1) que el nivel de energı́a u es el nivel
3
2hνul −1
Sνul = 2
ehνul/(kT ) − 1 . (9.42)
c
El poseer una expresión generalizada como la 9.41, nos permite calcular el campo de
radiación para los casos en que no haya equilibrio térmico (non LTE, o NLTE por sus siglas
en inglés). ¿Cuáles son estos casos? Cualquiera en la que la población de los niveles atómicos
no esté dada por la ecuación de Boltzmann 8.4. En estas situaciones, no podemos calcular la
razón de poblaciones nl /nu a partir de una temperatura, sino que deberemos hacer uso de un
modelo detallado, a nivel microscópico, de la fı́sica del caso. Hay que llevar la cuenta del flujo
de electrones entrando y saliendo de los átomos, y transitando entre sus distintos niveles de
energı́a. Esto nos dará como resultado la población instantánea de cada uno de los niveles.
Esto también definirá la contribución al campo de radiación de los mismos átomos, por el
aporte de cada transición, ya sea en absorción o emisión. Estas contribuciones, sumadas a
un eventual campo externo, definirán el campo de radiación en el entorno de los átomos, de
manera consistente.
En los casos más generales de la astrofı́sica estelar, las poblaciones atómicas se apartarán
de la condición de equilibrio térmico cuando haya gradientes significativos de temperatura, o
cuando la profundidad óptica sea muy pequeña y no permita a la radiación llegar al equilibrio
con el entorno. Estas son las condiciones prevalentes, justamente, en las capas más externas
de las estrellas.
Otra posibilidad es que sean las propias colisiones entre las partı́culas del gas las que
produzcan una población de niveles de energı́a diferente de la de Boltzmann. Esto sucede
cuando la distribución de velocidades de las partı́culas en el gas se aparta de la de Maxwell–
Boltzmann, lo que puede suceder en presencia de campos magnéticos fuertes, o cuando una
Notemos que el término entre corchetes del coeficiente de absorción pura en la ecuación
9.32 puede expresarse
gl nu
1− . (9.43)
gu nl
Este fenómeno se conoce con el nombre de maser, para radiación con longitud de onda del
orden de micrones, y laser para radiación con longitudes de onda visibles o más cortas1 .
Es importante notar la magnitud del efecto. Si la profundidad óptica es del orden de 10,
la amplificación resultará del orden de 2,2 × 104 . Si fuera del orden de 100, entonces la
amplificación serı́a del orden de 1043 . El fenómeno maser se observa en regiones del disco
de la Galaxia donde existe material interestelar, de alta densidad, lo suficientemente frı́o
como para formar moléculas. El fenómeno laser no ha sido observado en la naturaleza, pero
la derecha de la ecuación de diagnóstico 7.17, que habı́amos llamado “el modelo teórico.”
1
maser/laser son acronismos de Microwave/Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation.
298 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
Teniendo ahora todas las herramientas, podemos usar esta ecuación para definir, e interpretar
de acuerdo al modelo, distintos ı́ndices espectroscópicos. Éstos sirven para medir propiedades
de las atmósferas de las estrellas, o del medio interestelar, de acuerdo a como sean empleados.
Una posibilidad es aplicar la ecuación 7.17 a dos lı́neas diferentes del mismo elemento
quı́mico, en igual estado de ionización pero originadas por excitación de electrones en dife-
rentes niveles de energı́a (por ejemplo una lı́nea de la serie de Balmer del átomo de hidrógeno
neutro y otra de la serie de Lyman, o de la serie de Paschen). En este caso, la ecuación 7.17
se escribirá
n
δfνkl Xa a,r,k
na
Σνkl
= . (9.45)
δfνmn Xa na,r,m Σ
na νmn
El cociente na,r,k /na,r,m está dado por la ley de Boltzmann (ecuación 8.4), por lo que
δEk
δfνkl gk e− kT Σνkl
= δEm , (9.47)
δfνmn gm e− kT Σνmn
Notemos que el miembro de la derecha está constituido por factores atómicos y observables,
en tanto que en el de la izquierda entra la temperatura. Aquella que satisface la ecuación
la frecuencia de alguna de las lı́neas de absorción, para las que tendremos τνul . 1. Es en
el camino desde la fotósfera hacia afuera donde se produce la absorción de lı́nea. Como la
temperatura decrece hacia afuera, es de esperar que Tex . TC .
de longitudes de onda, podemos medir las intensidades de lı́nea normalizadas para muchas
lı́neas de distintos estados de ionización de diferentes elementos quı́micos. Sea con el mecanis-
mo descrito en la sección 9.4.1, o usando el contı́nuo de la estrella para medir la temperatura
color (capı́tulo 6), podemos estimar la temperatura que caracteriza a la atmósfera. Hecho
esto, podremos aplicar la ecuación 7.17 (que repetimos para comodidad),
n
δfνkl Xa a,r,k
na
Σνkl
= , (9.49)
δfνmn n
Xb b,s,m Σ
nb νmn
calcular los cocientes na,r,k /na y nb,s,m /nb con las leyes de Boltzmann y Saha tal como
mostramos en el capı́tulo 8. Las secciones eficaces de absorción atómicas Σνkl y Σνmn están
dadas por las ecuaciones 9.37 o 9.39. Podemos despejar entonces el cociente Xa /Xb , que
nos permite estimar observacionalmente las abundancias relativas de diferentes elementos
quı́micos.
Nuestra hipótesis implı́cita será que las lı́neas de todos los elementos que estemos usan-
300 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
como observable las intensidades de lı́nea normalizadas para estados de ionización que nece-
sitan condiciones de temperatura y densidad muy diferentes para poder existir, los resultados
tendrán en general errores sistemáticos.
9.5. PROBLEMAS 301
9.5. Problemas
abundancia absoluta máxima del ion haga posible pensar que tendrı́a una intensidad ∆fν
respetable? ¿En qué tipo espectral buscarı́a esta lı́nea? Justifique sus respuestas.
302 CAPÍTULO 9. SECCIÓN EFICAZ DE ABSORCIÓN ATÓMICA
Capı́tulo 10
Apéndices
En la sección 6.4.2 vimos que en astronomı́a se utiliza una escala de magnitudes, la que
está basada en la llamada razón de Pogson. Proposiciones como la de Pogson, a su vez, tenı́an
como motivación la creencia de que la respuesta del cuerpo humano a estı́mulos externos tiene
se dió el nombre ley de Fechner. Tal ley se refiere a los estudios de psicologı́a sensorial, y
establece que, cuando los “estı́mulos externos” crecen en progresión geométrica, las sensacio-
nes por ellos desencadenadas crecen en progresión aritmética. Con la ley de Fechner, que se
tomaba como una ley general, como motivación, se definieron escalas especı́ficas para medir
los procesos fı́sicos que provocan las sensaciones percibidas por nuestros sentidos. Esta es la
razón de la existencia de la escala decibel, que es logarı́tmica, y corresponde, desde el punto
de vista fisiológico, a la respuesta del oı́do humano a estı́mulos sonoros.
303
304 CAPÍTULO 10. APÉNDICES
de
= k e, (10.1)
ds
e1
s1 − s2 = C log . (10.2)
e2
William Herschel, en la primera mitad del siglo XIX, fue probablemente la primera perso-
na en sugerir que una estrella de primera magnitud “parece” unas 2.5 veces “más brillante”
que una de segunda magnitud—y ésta, a su vez, unas 2.5 veces “más brillante” que una de
tercera magnitud; y ası́ sucesivamente. En acuerdo con esta sugerencia Norman R. Pogson
propuso, en 1856, que una diferencia de cinco magnitudes correspondiera, por definición, a
una razón de flujos de exactamente 100. En términos de la ecuación 10.2, tenemos entonces:
de manera que
C = −2,5. (10.4)
Por lo tanto,
F1
m1 − m2 = −2,5 log . (10.5)
F2
Para ∆m = 1, tenemos F1 /F2 = 1001/5 ≃ 2,512; esa es la llamada razón de Pogson, la que no
se debe confundir con la constante de proporcionalidad, 2.5, que aparece en la ecuación 10.4.
siglo XIX, ésa es la definición de magnitud que se sigue usando hoy dı́a—exclusivamente por
razones históricas.
Si la ley de Fechner no es válida para el ojo humano, sino que la ley de Stevens, ¿qué rela-
ción se deberı́a entonces emplear para reemplazar la escala astronómica de magnitudes, bajo
la hipótesis que nos gustarı́a mantener el concepto de que tal escala refleja la reacción del
ojo humano a estı́mulos luminosos externos? En términos matemáticos, podrı́amos entonces
tratar de utilizar la ley de Stevens, que nos dice entonces:
13
s1 e1
= C′ . (10.6)
s2 e2
luz).1
En resumen, la escala de magnitudes astronómicas está basada, más que nada, en razones
históricas y, seguramente, si tuviéramos que definirla hoy por primera vez, probablemente
utilizarı́amos la ecuación 10.6 (ley de Stevens) como base, y no la ecuación 10.2. Alternativa-
mente, emplearı́amos las unidades de intensidad, luminosidad y flujo, que son las cantidades
realmente fundamentales en astrofı́sica.
1
Para discusiones más detalladas de la ley de Fechner, de la ley de Stevens, de las hipótesis contenidas
en ambas y sus rangos de aplicabilidad, indicamos las siguientes referencias: 1) Gray, P. 2002, Psychology
(Worth Publishing, Pasadena), 4a. edición; 2) Tasman, W., & Jaeger, E. A. 1993, in Duane’s Foundation of
Clinical Ophtalmology, Vol. 2 (J. B. Lippincott Company, Philadelphia), capı́tulo 17.
306 CAPÍTULO 10. APÉNDICES
estrellas de los distintos tipos espectrales de tal sistema están indicados en la figura 10.1.
Figura 10.1: Espectros de la secuencia espectral MKK tradicional, desde O hacia M, para
estrellas enanas (clase espectral V). Estos espectros son trazados en flujo monocromático
de los espectros cuyas placas representativas muestran las figuras 7.1, 7.2, y 7.3.
Ya en la misma sección, vimos que fue necesario extender el sistema MKK para incluir las
10.2. EXTENSIÓN DEL SISTEMA DE CLASIFICACIÓN ESPECTRAL 307
estrellas de tipo R, S y N, las que corren paralelamente a la secuencia espectral del sistema
MKK—más especificamente, en paralelo a los tipos espectrales G-K-M, con anomalı́as en
composición quı́micas caracterı́sticas.
En este apéndice sabremos que también ha sido necesario extender el sistema MKK “a
lo largo de su eje,” o sea, con la introducción de tipos espectrales más tempranos que O,
y también de tipos espectrales más tardı́os que M. Sin embargo, antes de describir tales
extensiones, es importante mencionar algunos tipos espectrales adicionales que también se
desvian del sistema MKK paralelamente a clases espectrales especı́ficas. Hay muchos de estos
tipos; discutiremos, brevemente, solamente algunos de los más comunes entre ellos, o sea: las
estrellas de tipo Ap, Am, Bp y Be.
Muy importante, en ese sentido, son las estrellas quı́micamente peculiares, o estrellas CP,
como son comúnmente conocidas por sus iniciales en inglés. Tales estrellas representan unos
tales como magnesio, silicio, europio, cromo y estroncio, son excepcionalmente fuertes. A
veces, se nota aún la presencia de lı́neas de elementos menos comúnmente observados, como
mercurio y kripton. Tal clase de estrellas peculiares, en realidad, empieza en el tipo F0, y
llega hasta casi el tipo B4; en este caso, son clasificadas como estrellas Bp.
escandio peculiarmente débiles, pero lı́neas de absorción muy fuertes de metales más pesados
que el hierro—tales como el cobre y el zinc—, y también de las llamadas tierras raras, que
son los elementos con número atómico entre 57 y 71. La propia estrella Sirius es clasificada
308 CAPÍTULO 10. APÉNDICES
como de tipo Am. No hay explicaciones totalmente satisfactorias para las estrellas Ap y Am,
aunque esté claro que su existencia está relacionada a la presencia de campos magnéticos.
Las estrellas Be son estrellas de tipo B con una peculiaridad muy caracterı́stica en sus
espectros: lı́neas de emisión (e = emisión) de hidrógeno.2 Muy frecuentemente, se observan
lı́neas, en tales estrellas, que tienen un perfil caracterı́stico de efectos de pérdida de masa,
llamados perfiles P Cygni. Los perfiles P Cygni son caracterizados por lı́neas de emisión
acompañadas, en su lado ultravioleta, por absorción.
Como extensión del sistema MKK hacia tipos espectrales más tempranos que O, encon-
tramos las estrellas Wolf-Rayet (tipo WR o W). Estos tipos de estrellas fueron descubiertos,
por primera vez, por Charles Wolf y Georges Rayet, en 1867. Sus espectros están caracteriza-
dos por lı́neas de emisión anchas, de hidrógeno y de hélio, ası́ como de carbono, nitrógeno y
oxı́geno ionizados—lo que indica que sus temperaturas son extremadamente altas. Además,
tales estrellas prácticamente no tienen lı́neas de absorción.
Las estrellas Wolf-Rayet eran, originalmente, clasificadas como estrellas de tipo O—más
especificamente, como estrellas de tipo Oa, Ob, y Oc, en que los subı́ndices indicaban la
presencia de fuertes lı́neas de emisión. En la década de 1920, H. H. Plaskett movió tales
estrellas hacia una clase espectral propia; o, más exactamente, hacia dos clases espectrales
paralelas, la WN y la WC, según la prominencia de lı́neas de emisión de nitrógeno o de
carbono, respectivamente. La división entre las dos sub-clases es muy nı́tida, y no hay casos
2
El subı́ndice “e” es utilizado, de manera más general, para designar estrellas con lı́neas de emisión
también de otros tipos espectrales.
10.2. EXTENSIÓN DEL SISTEMA DE CLASIFICACIÓN ESPECTRAL 309
Figura 10.2: Extensión del sistema MKK para la clase de estrellas tipo W. Notar la fuerte
presencia de lı́neas de emisión de nitrógeno (estrellas tipo WN) y carbono (estrellas tipo
WC).
intermedios entre las dos. El tipo espectral WN fue subdividido, de manera semejante a los
tipos espectrales del catálogo MKK original, en WN5 a WN8 (hoy dı́a, ya se llegó a la clase
WN1), mientras que el tipo espectral WC fue subdividido en WC6 a WC8 (ya extendida
hacia WC4). Asimismo, el grupo Oe5 original, que contenı́a las estrellas O normales, fue
subdividido en las subclases O5 a O9. Por lo tanto, la clase O no tiene los sub-tipos espectrales
O0 a O4.
figura 10.2, donde son comparados con los espectros de estrellas de tipo O.
Tanto las estrellas de tipo Of como las de tipo W presentan fuertes perfiles P Cygni, de
310 CAPÍTULO 10. APÉNDICES
manera que se cree que están sujetas a tasas de pérdida de masa extremadamente altas. Tal
pérdida de masa es inducida por la propia luminosidad de tales estrellas, las que son también
muy altas. El hecho de que están perdiendo masa hace que las temperaturas de estrellas de
tipo W no sean bien conocidas. Esta pérdida modifica la forma de las lı́neas, que dejan de
ser de absorción simples, lo que hace imposible utilizar diagnósticos como los estudiados
en la sección 7.3, y también dificulta el cálculo de modelos de atmósfera realistas. De todas
maneras, está claro que las estrellas W tienen temperaturas muy altas, posiblemente llegando
a 50000 K.
Figura 10.3: Extensión del sistema MKK para la clase de estrellas tipo L.
10.2. EXTENSIÓN DEL SISTEMA DE CLASIFICACIÓN ESPECTRAL 311
Con el desarrollo de la astronomı́a infrarroja, estrellas aun más frias que las de clase
espectral M9 han sido descubiertas en los últimos años, lo que hizo necesario extender el sis-
tema MKK hacia tipos espectrales aun más tardı́os que M. El primer tipo espectral adicional
que encontramos, en tal sentido, es el tipo L.
Figura 10.4: Extensión del sistema MKK para la clase de estrellas tipo L, con regiones
espectrales particularmente relevantes para la clasificación indicadas. La figura ha sido
tomada de Kirkpatrick et al. (1999).
Las temperaturas de estrellas tipo L son, tı́picamente, más bajas que 2000 K. Tales
estrellas representan la extensión de la secuencia principal hacia valores muy bajos de masa.
La figura 10.3 muestra claramente la transición entre las estrellas de tipo M más tardı́o y
312 CAPÍTULO 10. APÉNDICES
Figura 10.5: Extensión del sistema MKK para la clase de estrellas tipo L y T. Re-
giones espectrales particularmente relevantes para la clasificación de estas últimas están
indicadas. Notar las longitudes de onda hacia el infrarrojo cercano utilizadas.
Finalmente, a temperaturas aun más bajas (1400 K o menos), encontramos las estrellas
de tipo espectral T. Una importante distinción entre el espectro de tales estrellas y aquellas
propiamente dichos.
La figura 10.5 muestra la secuencia espectral revisada completa para estrellas de baja
temperatura, desde las de tipo M hasta las de tipo T.
314 CAPÍTULO 10. APÉNDICES