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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

SÓFOCLES
ÁYAX
(La acción tiene lugar en el campamento de los ODISEO.- ¿Conque ésta era su decisión, la de ir contra
griegos. Odiseo está ante la tienda de Áyax los Argivos?
examinando unas huellas en la arena. Atenea aparece ATENEA.- Y, de haberme yo descuidado, hubiera sido
y le habla.) llevada a cabo.
ATENEA.- Siempre te veo, hijo de Laertes, a la caza de ODISEO.- ¿Qué clase de audacia era ésta y qué osadía
alguna treta para apoderarte de tus enemigos 1 . de ánimo?
También ahora te veo junto a la marina tienda de Ayas ATENEA.- Se lanza contra vosotros solo, durante la
en la playa —que ocupa el puesto extremo 2 , siguiendo noche y con engaños.
desde hace un rato la pista y midiendo las huellas 50 ODISEO.- ¿Es que ya estuvo cerca y llegó a su meta?
recién impresas de aquél, para conocer si está dentro o ATENEA.- Si, ya estaba junto a las puertas de los dos
no lo está. Tu paso bien te lleva, por tu buen olfato, jefes 6 .
propio de una perra laconia 3 . En efecto, dentro se ODISEO.- ¿Y cómo retuvo a su ávida mano del
encuentra el hombre desde hace un instante, bañadas asesinato?
10 en sudor su cabeza y sus manos ATENEA.- Yo se lo impedí infundiéndole en sus ojos
asesinas con la espada. Y no te tomes ya ningún falsas creencias, de una alegría fatal 7 , y le dirigí contra
trabajo en escudriñar al otro lado de esta puerta, y sí en los rebaños y el botín que, mezclado y sin repartir,
decirme por qué tienes ese afán, para que puedas guardan los boyeros. Cayendo allí, causó la muerte a
aprenderlo de la que lo sabe. hachazos de muchos animales cornudos rompiendo
ODISEO.- ¡Oh voz de Atenea, la más querida para mi de espinazos a su alrededor. Unas veces creía tener a los
los dioses! ¡Qué claramente, aunque estés fuera de mi dos Atridas, y que los mataba con su propia mano,
vista, escucho tu voz y la capta mi corazón, como el otras, que caía contra cualquier otro de los generales.
sonido de tirrénica trompeta de abertura broncínea 4 !. Y cuando nuestro hombre iba y venía preso de furiosa
También en esta ocasión me descubres merodeando al 60 locura, yo le incitaba, le empujaba a la trampa funesta.
acecho de un enemigo, de Áyax, el del gran escudo 5 . Y luego, después que se tomó un descanso en esta
De él, que de ningún otro, sigo el rastro desde hace faena, habiendo atado a los bueyes que quedaban
20 rato. vivos y a todas las reses, los lleva a la tienda como
Pues ha cometido contra nosotros durante esta noche quien lleva a hombres y no un botín de hermosos
una increíble acción, si es que él es el autor. Nada cuernos. Y ahora, atados, en su morada los está
sabemos con exactitud sino que estamos faltos de maltratando.
datos y yo me he sometido gustoso a esta tarea. Te mostraré esta manifiesta locura para que, tras verlo,
Hemos descubierto, hace poco, destrozadas y muertas se lo cuentes a todos los Argivos. Resiste con valor y
todas las reses del botín por obra de mano humana, no recibas a nuestro hombre como una calamidad. Yo
junto con los guardianes mismos del majada. Todo el haré que las miradas de sus ojos se vuelven a otra
mundo echa la culpa de esto a aquél. Un testigo 70 parte e impediré que vean tu rostro.
presencial que lo vio a él solo, dando saltos por la (Dirigiéndose a la entrada de la tienda grita.) ¡Eh, tú,
30 llanura con la espada aún chorreante, que atas con lazos las manos de los prisioneros a la
me lo cuenta y me lo muestra. Yo, al punto, me lanzo espalda, te invito a venir aquí! A Áyax estoy llamando.
sobre sus huellas y por algunas lo confirmo, pero estoy Ven delante de la puerta.
desconcertado por otras y no puedo saber de quién ODISEO.- ¿Qué haces, Atenea? De ningún modo le
son. Te has presentado en el momento oportuno; pues llames afuera.
en todo, tanto en el pasado como en el futuro, tu mano ATENEA.- ¿No vas a mantenerte en silencio y dejar de
es la que me guía. dar muestras de cobardía?
ATENEA.- Yo ya lo sabia, Odiseo, y desde hace rato me ODISEO.- No, por los dioses, pero es suficiente con que
puse en tu camino como resuelto guardián de tu se quede en el interior.
persecución. ATENEA.- ¿Qué temes que ocurra? ¿Acaso antes no era
ODISEO.- Y bien, soberana querida, ¿me afano con éste un hombre?
algún provecho? ODISEO.- Y enemigo del hombre aquí presente por
ATENEA.- Sí, pues esas acciones son obra de este cierto, y ahora aún más.
hombre. ATENEA.- Reírse de los enemigos, ¿acaso no es la risa
ODISEO.- ¿ Por qué descargó así su mano tan más grata?
40 insensatamente? 80 ODISEO.- A mi me basta que él se quede en la tienda.
ATENEA.- Vejado por el resentimiento a causa de las ATENEA.- ¿Temes ver cara a cara a un hombre que está
armas de Aquiles. loco?
ODISEO.- ¿Y por qué arremetió contra los rebaños? ODISEO.- No le evitaría por miedo, si estuviera cuerdo.
ATENEA.- Creyendo que manchaba sus manos en ATENEA.- Pero es que ahora, ni aunque estés cerca,
vuestra sangre. te verá.
ODISEO.- ¿Cómo, si aún ve con los mismos ojos 8 ?.
1
Odiseo, calificado en la epopeya griega como "rico en ardides" ATENEA.- Yo haré que sus ojos queden oscurecidos,
ilustra las palabras de Atenea mediante sus acciones anteriores: aun cuando esté mirando.
trampa contra Palamedes, captura de Heleno, captura de
Filoctetes y expedición nocturna con Diomedes. ODISEO.- Ciertamente, todo puede suceder si lo
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Los puestos extremos del campamento, al E. y O. (los más maquina un dios.
peligrosos, pues), estaban ocupados por las tiendas de Aquiles y ATENEA.- Permanece callado y quédate como estás.
Áyax.
3
Los perros laconios resultaban de un cruce con zorros, lo que
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explica su extremada inteligencia. Agamenón y Menelao.
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De forma recta, ampliándose gradualmente su diámetro hasta Es decir, su imaginación le proporciona alegría de un supuesto
acabar en una abertura acampanada. triunfo que le va a ser fatal.
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Ver Iliada VII v. 219 para la descripción del escudo. Ha olvidado lo prometido por la diosa en v. 69.

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ODISEO.- Me quedo, pero hubiera querido encontrarme no pienso en el de éste más que en el mío, pues veo
en otro lugar. que cuantos vivimos nada somos sino fantasmas o
ATENEA.- ¡Eh tú, Áyax!, por segunda vez te llamo. ¡Qué sombra vana 11 .
90 poco caso haces, pues, de tu aliada 9 !. ATENEA.- Por eso precisamente, viendo tales cosas,
(Áyax sale de la tienda llevando en la mano el látigo nunca digas tú mismo una palabra arrogante contra los
ensangrentado del que se está sirviendo.) dioses, ni te vanaglories si estás por encima de alguien
ÁYAX.- Te saludo, Atenea, te saludo, hija de Zeus. o por la fuerza de tu brazo o por la importancia de tus
¡Cuán propicia me asististe! Por este botín te honraré riquezas.
con áureos despojos. Que un solo día abate y, otra vez, eleva todas las
ATENEA.- Bien has hablado. Pero dime una cosa, ¿has cosas de los hombres 12 . Los dioses aman a los
hundido bien la espada en el ejército argivo? prudentes y aborrecen a los malvados.
ÁYAX.- Me cabe ese orgullo y no voy a negarlo. (Atenea desaparece. Odiseo sale de escena y entra el
ATENEA.- ¿También contra los Atridas has blandido tu Coro de marineros.)
armado brazo? CORO.- Hijo de Telamón, que tienes por trono a
ÁYAX.- De tal modo que no deshonrarán nunca más a Salamina, la que, situada en el cercano mar 13 , está
Áyax. rodeada por él, me alegro de tu bienestar. Pero cuando
ATENEA.- Muertos están, por lo que puedo entender de una aflicción de parte de Zeus o el vehemente y
tus palabras. malsonante lenguaje de los Dánaos te atacan, gran
ÁYAX.- Estando muertos ya, ¡que me vengan a temor siento y espantado estoy como la mirada de una
100 arrebatar mis armas 10 ! 140 alada paloma.
Así también en la noche que ahora termina, incesantes
murmullos nos envuelven, referentes a tu deshonor, de
que, irrumpiendo en el prado, gratísimo a los caballos,
has dado muerte a las reses y acabado con el botín
que, capturado por nuestras lanzas, aún quedaba,
matándolo con el reluciente hierro.
Tales maledicientes palabras ha inventado Odiseo y las
dice en los oídos de todos y los persuade
completamente. Anda murmurando de ti cosas que
150 convencen fácilmente,
y todo el que le escucha, más que el que lo ha contado,
se complace en injuriarte en tus desgracias.
Apuntando a los espíritus grandes no puedes errar.
Pero si tales cosas se dijeran contra mí no
ATENEA.- Sea. ¿Qué hay, pues, del hijo de Laertes? convencerían. La envidia se desliza contra el poderoso.
¿Qué destino le has deparado? ¿O es que se te ha Sin embargo, los pequeños sin los poderosos son débil
escapado? protección de la torre. Porque, junto a los grandes, el
ÁYAX.- ¿ Me preguntas acaso dónde se encuentra ese 160 pequeño perfectamente se acopla
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astuto zorro? y el grande se endereza con ayuda de los pequeños .
ATENEA.- Si, hablo de Odiseo, tu adversario. Pero no es posible instruir a tiempo a los insensatos en
ÁYAX.- Mi más dulce presa, oh señora, dentro está. No estas máximas. Tal clase de hombres son los que
quiero que muera todavía... alborotan y nosotros, contra esto, no tenemos fuerzas
ATENEA.- ¿ Qué le quieres hacer antes o qué mayor para defendernos sin ti, señor.
provecho quieres sacar? Cuando ahora han esquivado tu mirada, meten rudo
ÁYAX.- ... antes de que atado en el poste de la tienda... cual bandadas de aves, pero ante el gran buitre, si tú
ATENEA.- ¿Qué daño le infligirás al infeliz? 170 aparecieras de repente,
ÁYAX.- ... enrojecidas, previamente, sus espaldas por tal vez por espanto, en silencio, se agazaparían sin
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110 los latigazos, muera. voz .
ATENEA.- No maltrates así al desgraciado. Estrofa.
ÁYAX.- En todo lo demás deseo agradarte, Atenea, ¿Acaso la guardadora de toros, Ártemis la hija de Zeus
pero ése expiará con este castigo y no con otro. —¡oh tremendo rumor, oh causa de mi deshonra!—, le
ATENEA.- Ya que tu gusto es el hacerlo, sírvete tú, pues, impulsó contra los bueyes, propiedad de todos, de la
de tu brazo y por nada dejes de hacer lo que majada? ¿Fue por causa de alguna infructuosa victoria,
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piensas. o por estar decepcionada ante los gloriosos despojos ,
ÁYAX.- Me voy a hacerlo. Una cosa deseo de ti, que 180 o por haber hecho cacerías de ciervos sin ofrendas?
me asistas siempre como la aliada que eres.
(Entra Áyax de nuevo en la tienda.)
ATENEA.- ¿Ves, Odiseo, cuánto es el poder de los 11
Lugar común en la poesía griega (cf. v. 131, Filoctetes 947,
dioses? ¿A quién te podrías haber encontrado más Píndaro VIII 95).
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previsor que este hombre o que actuara con más Esta imagen de la balanza la encontramos en Antígona v. 1158,
120 oportunidad? Filoctetes 866.
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Sófocles habla desde su perspectiva local, la de Atenas, frente a
ODISEO.- Yo, por lo menos, no conozco a nadie. No la cual se encuentra, realmente, Salamina. Estas inconexiones no
obstante, aunque sea un enemigo, le compadezco, 14
extrañaban al público ateniense.
130 infortunado, porque está amarrado a un destino fatal. Y Posiblemente un proverbio (cf. Platón Leyes 902) cuyo
significado, proveniente de la albañilería, indica que las piedras
grandes, sin las pequeñas no forman nada sólido.
15
La comparación con el mundo de las aves, con la oposición de
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Palabras dichas con ironía. Áyax rechaza la ayuda de la diosa, de las grandes rapaces y las indefensas, aparece en otros lugares:
ahí el resentimiento de ella (cf. v. 770-ss). Iliada XIII v. 64, Hesiodo Trabajos... v. 203, Esquilo
10
Las armas de Aquiles que, habiendo muerto, pertenecían por Suplicantes v. 62, Eurípides Andrómaca v. 1140.
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derecho a Áyax y que, al negárselas los Atridas, dan lugar a la Los que se le tenían que ofrendar a Ártemis después de la
venganza del héroe, objeto de esta tragedia. cacería.

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¿O pudo ser Enialio 17 el de broncínea coraza que de su TECMESA.- ¡Ay de mí! De allí, de allí nos vino con
lanza aliada tiene queja cautivo rebaño, de los que a unos degollaba dentro,
y venga el ultraje con ardides nocturnos 18 ? sobre la tierra, y a otros, rompiéndoles las costillas, los
Antistrofa. abría en dos partes. Después cogió dos carneros de
Nunca, por propio impulso, hijo de Telamón, te has blancas patas: a uno le cortó la cabeza y el extremo de
apartado de tu razón como para arrojarte entre la lengua, y los tira lejos, y al otro, erguido, lo ata a un
rebaños. Un mal divino debe haberte llegado. Que pilar
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Zeus y Febo quieran alejar este funesto rumor de los y, con una gran correa de atar caballos, le golpea con
argivos. un sonoro látigo doble, denostándole con insultos que
Y si los grandes reyes inventan calumnias y las un dios, no un hombre, le enseñó.
divulgan, o proceden de la corrompida raza de los hijos CORO.-
20
de Sísifo no mantengas por más tiempo, oh señor, tu Antistrofa.
21
190 rostro así , en la tienda Es momento ya de que cada uno, cubierto el rostro con
a la orilla del mar, aumentando el nefasto rumor. velos, emprenda en secreto la huida o, sentado en
Epodo. banco de remeros con rápido movimiento, se vaya en
Antes bien, álzate de la morada donde te has instalado 250 la nave que surca el alta mar.
en esta inactividad respecto al combate que ya dura ¡Qué amenazas agitan contra nosotros los dos
largo tiempo, inflamando tu desgracia hasta el cielo. La poderosos Atridas! Temo que, golpeado, una muerte
insolencia de tus enemigos se lanza sin miedo a través por lapidación comparta yo con éste, de quien un
de valles bien expuestos a los vientos, carcajeándose terrible destino se apodera.
todos en sus lenguas con dichos que nos causan vivo TECMESA.- Ya no. Pues tras un fulgente relámpago se
dolor. calma, después de irrumpir violentamente, como el
200 (Sale Tecmesa, esposa de Áyax.) viento del Sur. Ahora, consciente, experimenta un
TECMESA.- Ayudantes de la nave de Áyax, el de la raza 260 nuevo dolor.
de los Erecteidas que proceden de la propia tierra 22 , En efecto, el contemplar las desgracias propias, en las
tenemos motivos para gemir los que nos preocupamos que nadie más ha intervenido, causa enormes dolores.
por la casa de Telamón lejos de ella, porque ahora el CORIFEO.- Si ya está calmado, creo que podrá irle bien.
fiero, el grande, el robusto Áyax yace afectado por La importancia del mal que ya se ha ido es menor.
turbulenta agitación. TECMESA.- Si alguien te permitiera elegir, ¿ qué
CORIFEO.-¿ Cuál es la pesadumbre que esta noche nos preferirías: ser feliz tú afligiendo a los tuyos, o estar con
ha traído en lugar de la tranquilidad? Habla, hija del ellos compartiendo las penas?
210 frigio Teleutante, CORIFEO.- La que es doble, oh mujer, es mayor
porque tras conquistarte con su espada y hacerte su desgracia.
esposa, en su amor por ti es constante el impetuoso TECMESA.- Nosotros, sin estar enfermos, sufrimos más
Áyax. Por eso, no nos darías una explicación sin ahora.
conocer los hechos. CORIFEO.- ¿Cómo dices eso? No comprendo tus
TECMESA.- ¿ Cómo, pues, puedo contar un relato que 270 palabras.
es inenarrable? Te vas a informar de un suceso TECMESA.- Nuestro hombre 23 cuando se encontraba en
que equivale a una muerte: preso de un ataque de pleno ataque disfrutaba con las atrocidades en las que
locura, nuestro ilustre Áyax ha quedado en esta noche estaba inmerso, aunque a nosotros, que a su lado
deshonrado. Dentro de la tienda puedes ver victimas estábamos en nuestro juicio, nos afligiera. Pero ahora,
bañadas en sangre, degolladas por su mano, sacrificio una vez que ha cesado y ha vuelto en sí de su locura,
220 de ese hombre. él mismo está hundido por completo en un fatal
CORO.- abatimiento, mientras que nosotros en nada sufrimos
Estrofa. menos que antes. ¿Acaso, entonces, no son dobles los
¡Qué noticia de este fiero varón, insufrible y sin males a partir de uno solo?
escapatoria me confirmas, divulgada por los poderosos CORIFEO.- Te comprendo y temo que algún golpe
dánaos y a la que un insistente rumor acrecienta! procedente de la divinidad llegue. Porque, ¿cómo no, si
¡Ay! ¡Siento temor ante lo que se avecina! Este hombre cuando está calmado no está mejor que cuando estaba
a la vista de todos morirá tras haber dado muerte 280 enfermo?
230 por frenética mano al ganado, TECMESA.- Debes conocer que la situación es ésta.
a la vez que a los pastores que apacientan las CORIFEO.- ¿Qué principio de locura se le presentó
240 yeguadas. súbitamente? Háznoslo saber a los que compartimos
sus sufrimientos.
17
Dios de la guerra o epíteto de Ares. En Salamina, patria de Áyax, TECMESA.- Vas a conocer todos los hechos, puesto que
existía un templo dedicado a él. Aquí da a entender que Enialao eres partícipe. Aquél, en las altas horas de la noche
había ayudado a Áyax, mientras que Ares favorecía a los cuando las hogueras vespertinas ya no ardían 24 , tomó
troyanos. la espada de doble filo y trataba de marcharse en una
18
Obsérvese que no se nombra a Atenea, la verdadera causante.
19
Zeus era invocado, especialmente, por ser fuente de voces y injustificada salida. Yo le increpo y le digo: ¿Qué haces,
20
rumores misteriosos. Áyax, por qué sin ser llamado ni convocado por
Sísifo era el más astuto y menos escrupuloso de los mortales. mensajeros ni por trompeta alguna te lanzas a este
Fue fundador de Corinto. Sedujo a la joven Anticlea la víspera
misma de su boda con Laertes y así ella concibió a Odiseo. Este 290 ataque?
innoble origen es el que se le reprocha cuando se habla de él con Ahora todo el ejército duerme.
desprecio (Cf. Filoctetes 417, 625, 1311, Eurípides Cíclope v. El me dirigió pocas palabras, de las siempre repetidas:
104)
21
Oculto. 300 «Mujer, el silencio es un adorno en las mujeres 25 »
22
Erecteo es el héroe ateniense que representa la pretensión de los
atenienses a ser autóctonos. Aquí los habitantes de Salamina,
23
aunque políticamente fuera una isla independiente, se Áyax.
24
consideran descendientes del mismo fundador y, por tanto, de la Eran hogueras que se encendían, en sitios fijos, que servían para
misma estirpe que los atenienses, y reverencias a la sagrada alumbrar y para dar calor.
25
Atenas como la metrópoli de su raza. Expresión proverbial (Cf. Eurípides Heracles v. 476).

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Cuando lo oí, yo no proseguí y él salió solo. No puedo ÁYAX.- A Teucro llamo, ¿dónde está Teucro 27 ? ¿Es
contar lo que allí sucedió. Lo cierto es que entró que constantemente va a estar saqueando, mientras yo
trayendo atados juntamente toros, perros pastores y me estoy muriendo?
una presa de hermosa lana. A unos los desnucaba, a CORIFEO.- El hombre parece que razona. Ea, abrid. Tal
otros, haciéndoles levantar sus cabezas, los degollaba vez adquiera un cierto respeto cuando me haya visto.
y abría en canal. A otros, atados, los maltrataba como TECMESA.- Mira, abro. Te es posible ver sus acciones y
si de hombres se tratara, precipitándose sobre el cómo está él mismo.
ganado. (Abre la puerta y aparece Áyax sentado en medio de
las reses muertas 28 .)
Estrofa 1.’
ÁYAX.- ¡Ah, mis marineros, los únicos de mis amigos,
los únicos que permanecéis fieles a una recta ley 29 !.
Ved qué ola desde ha poco me envuelve, rodeándome
bajo los efectos de la sangrienta tempestad.
CORIFEO.- ¡Ah, cuán fidedignamente pareces probarIo!
Se demuestra que su acción procedió de la locura.
Antistrofa 1.’
ÁYAX.- ¡Ah raza protectora del arte naval! Tú te
embarcaste haciendo girar el marino remo. A ti, a ti
Por último, saliendo fuera a través de la puerta, a una 360 sólo veo que puedas apartar mi desgracia.
sombra 26 dirige sus palabras, en contra unas veces de ¡Ea, degolladme!
los Atridas, otras hablando de Odiseo, añadiendo a CORIFEO.- Di palabras de buen agüero, no vayas a
grandes carcajadas, con cuánta arrogancia se había acrecentar el sufrimiento de tu destino ofreciendo un
vengado de ellos en su ataque. mal remedio a la desgracia.
Y después de eso, irrumpiendo otra vez en su tienda Estrofa 2.’
con dificultad y a medida que pasa el tiempo, va ÁYAX.- ¿Ves al intrépido, al animoso, al que en
volviéndose a su juicio. Y cuando observa su tienda destructores combates no tembló jamás? A mí, terrible
llena de estragos, golpeándose la cabeza se pone a por mis manos, entre animales que no producen
gritar y, hundido entre los despojos de los cadáveres de temor.¡Ay de mí, motivo de irrisión! ¡Cómo he sido
la matanza de corderos, se sentó y se arrancaba con ultrajado!
310 fuerza los cabellos con la mano y con las uñas. TECMESA.- Áyax, dueño mío, te lo suplico, no digas
Durante mucho tiempo se mantuvo sin hablar; luego eso.
me amenazó con terribles palabras, si no le ÁYAX.- ¿No te irás fuera? ¿No te volverás sobre tus
manifestaba todo lo que había sucedido, y me 370 pasos? ¡Ay, ay!
preguntaba en qué aprieto se encontraba metido. Y yo, TECMESA.- ¡Oh, por los dioses, cede y sé sensato!
amigos, temerosa, le dije todo cuanto había hecho que ÁYAX.- ¡Ay infortunado de mí, que con mi mano solté los
yo supiera. Al punto, él prorrumpió en penosos genios vengadores y, cayendo sobre cornudos
lamentos como nunca antes le había yo escuchado — bueyes y lustrosas cabras, derramé negra sangre!
pues siempre consideraba que tales lamentos eran CORIFEO.- ¿Por qué te afliges, si es por hechos ya
320 propios de un hombre cobarde y pusilánime—. pasados? No’ podría suceder que estas cosas no
Se quejaba sordamente, sin proferir agudos gritos, fueran así.
como cuando un toro muge. Y ahora, expuesto ese Antistrofa 2.’
hombre a tan infausta suerte, sin comer, sin beber, ÁYAX.- ¡Ah el que todo lo observas, constante
postrado entre los rebaños muertos por su espada, 380 instrumento de todos los males, hijo de Laertes,
está sentado inmóvil. Es evidente que algo aciago el más sucio truhán del ejército! Ciertamente, para tu
maquina, pues eso da a entender en sus palabras y contento llevas gran motivo de risa.
lamentos. Mas, ¡ea, amigos!, que por este motivo me CORIFEO.- Con la intervención de un dios, cualquiera ríe
llegué aquí, venid en mi ayuda entrando, si es que o se lamenta.
algún poder tenéis, que los que son de este modo, con ÁYAX.- ¡Ojalá lo viera, aun estando así de afligido, ay de
330 los consejos de los amigos se doblegan. mí!
CORIFEO.- Tecmesa, hija de Teleutante, nos dices CORIFEO.- Nada hables orgullosamente. ¿No ves en
cosas terribles: que nuestro héroe se ha enloquecido qué punto de desgracia estás?
por sus males. ÁYAX.- ¡Oh Zeus, padre de mis antepasados 30 ! ¿Cómo,
(Se oye dentro la voz de Áyax) tras destruir al muy astuto, odioso truhán, y a los dos
ÁYAX.- ¡Ay de mí! 390 poderosos reyes,
TECMESA.- Pronto, según parece, estará peor. ¿O es podría finalmente morir también yo?
que no habéis escuchado a Áyax qué grito ha lanzado? TECMESA.- Cuando esto pidas, pide también mi muerte
ÁYAX.-¡Ay, aay de mí! a la vez. Pues, ¿por qué tengo que vivir yo, si tú estás
CORIFEO.- Parece que el hombre está enfermo o que muerto?
sufre al encontrarse con pasados motivos de Estrofa 3.’
desgracias. ÁYAX.- ¡Ah oscuridad que eres luz para mí! ¡Oh Érebo,
ÁYAX.-¡Ay, hijo, hijo! que me resultas muy luminoso! Recibidme, recibidme
TECMESA.- ¡Ay de mi, infortunada! Eurísaces, por ti 400 como habitante, recibidme. Ni a la estirpe de los dioses
340 clama.
¿Qué está tramando? ¿Dónde estás? ¡Desdichada de 27
Teucro, hermano del padre de Áyax. De su genealogía nos habla
350 mí! él mismo.
28
El recurso del ekkyklema permite mostrar a Áyax rodeado de
animales degollados (cf. Antígona 1294, Electra 1464)
26 29
Era Atenea, que era visible para el héroe, pero no para Tecmesa, La de lealtad a la amistad, lo que no han hecho los aqueos.
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que interpreta este hecho como una prueba más de la locura de Zeus, con la ninfa Egina, tuvo un hijo. Eaco, que fue abuelo de
Áyax. Áyax.

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ni a la de los efímeros hombres soy ya digno de mirar Entonces, pues, ¿iré hacia la fortificación de los
esperando ayuda alguna. troyanos y combatiré yo solo contra ellos sin nadie más,
31
La poderosa diosa hija de Zeus , a mí, desdichado, para hacer alguna proeza y, por último, morir? Pero de
me atormenta. ¿Adónde puede uno huir? ¿Adónde iré esta manera yo daría gusto a los Atridas. No es posible
a quedarme, si nuestras cosas se consumen, amigos, y esto. Tengo que buscar
el castigo está cerca de mi y estoy dedicado a una loca un proyecto de unas características tales que
cacería? El ejército entero podría venir a matarme a evidencien a mi anciano padre, de algún modo, que no
mandobles. he nacido de él para ser un cobarde. Porque
TECMESA.- ¡Oh desdichada! ¡Que un hombre cabal diga vergonzoso es que un hombre desee vivir largamente
410 cosas semejantes, sin experimentar ningún cambio en sus desgracias.
que nunca antes él mismo hubiera osado! ¿Cómo puede alegrarnos añadir un día a otro y
Antistrofa 3.’ apartarnos de morir? 35 No compraría por ningún valor
ÁYAX.- ¡Ah, pasos que resuenan con el ruido del mar, al hombre que se anima con esperanzas vanas; el
cuevas marítimas y prado costero, mucho, mucho, noble debe vivir con honor o con honor morir. Mi
largo tiempo ya me retenéis en torno a Troya! Pero ya 480 discurso por entero has escuchado.
no más, ya no conservaré el aliento. ¡Sépalo esto todo CORIFEO.- Ninguno dirá nunca que has hablado
el que entienda! ¡Oh vecinas corrientes del palabras fraudulentas, Áyax, sino de tu propio sentir.
32
420 Escamandro , favorables a los argivos! Desiste, sin embargo, y permite a los amigos que
Ya no veréis a este hombre —voy a hacer una prevalezcan sobre tu determinación y echa en olvido
orgullosa afirmación—, a un hombre cual Troya no ha estas consideraciones.
visto ningún otro en el ejército que vino de la tierra TECMESA.- ¡Oh Áyax, dueño mío!, ningún mal hay mayor
helénica; y ahora, en cambio, deshonrado, yace aquí. para los hombres que el destino que se nos ha
CORIFEO.- Yo no puedo impedírtelo y no sé cómo impuesto. Yo nací de un padre libre y poderoso y rico
permitirte hablar, caído como estás en tales desgracias. cual ninguno entre los frigios. Ahora soy una esclava
ÁYAX.- ¡Ay, ay! ¿Quién hubiera pensado nunca que mi porque así les plugo a los dioses y, sobre todo, a tu
430 nombre 490 brazo. Por tanto,
se iba a adecuar tan significativamente a mis males 33 ? una vez que compartí tu lecho, bien miro por lo tuyo y
Ahora me es posible dar ayes dos y tres veces ya que te imploro, por Zeus protector de nuestro hogar y por tu
en tales infortunios me encuentro. Mi padre, después tálamo en el que conmigo te uniste, que no me hagas
de obtener como premio los primeros galardones del merecedora de alcanzar dolorosa fama entre tus
ejército 34 desde esta tierra del Ida regresó a su patria enemigos, si me dejas sometida a otro.
con gran gloria. Yo, sin embargo, hijo de aquél, Porque si tú mueres y, con ello, me dejas abandonada,
habiendo llegado más tarde a esta misma tierra troyana piensa que en ese día también yo, arrebatada a la
con un arrojo no inferior y habiendo rendido no fuerza por alguno de los argivos, juntamente con tu
menores servicios con mi propia mano, muero así hijo, tendré el régimen de vida de una esclava. Y
440 deshonrado por los argivos. 500 alguno de mis amos 36 , hiriéndome con sus palabras,
No obstante, creo estar seguro de una cosa: que si me lanzará mordaz saludo: «Ved a la esposa de Áyax,
Aquiles viviera y fuera a adjudicar a alguien con sus el que fue el más poderoso del ejército, qué
armas el premio del heroísmo, ningún otro que no fuera servidumbre soporta, en vez de ser objeto de envidia.»
yo se lo hubiera llevado. Pero ahora los Atridas Así hablará alguien y, mientras un dios a mí me
actuaron en esto de acuerdo con un hombre malvado, maltratará, para ti y para tu linaje estas palabras serán
con desprecio de las hazañas de mi persona. Y si estos motivo de oprobio.
ojos y la mente extraviada no se hubieran desviado de Ea, avergüénzate de abandonar a tu padre en la
mi intención, nunca hubieran vuelto a sentenciar así penosa vejez, siente respeto por tu madre, de edad
contra otro hombre. Ahora la indómita diosa hija de avanzada, que muchas veces implora a los dioses que
450 Zeus, la de aterradora mirada, vuelvas a casa sano y salvo. Apiádate, señor, de tu
cuando dirigía ya mi brazo contra ellos, me hizo 510 hijo,
fracasar, infundiéndome un rapto de locura, de suerte si, privado del cuidado que requiere su niñez, separado
que en estos animales he ensangrentado mis manos. Y de ti, va a pasar su vida bajo tutores que no le quieran.
aquéllos se ríen porque se han librado contra mi Piensa qué gran infortunio nos dejas a él y a mi con
voluntad. Pero, cuando es un dios el que inflige el ello, en el caso de que mueras. Para mi no hay ya a
daño, incluso el débil podría esquivar al poderoso. Y qué dirigir la mirada si no estás tú. Porque tú
ahora, ¿qué debo hacer? Yo que soy claramente aniquilaste mi patria con tu espada y otro sino 37
aborrecible a los dioses, al que el ejército de los arrebató a mi madre y al que me engendró para que,
helenos odia, y Troya entera, así como estas llanuras, muertos, fueran habitantes del Hades. ¿Qué patria
detestan... ¿Acaso atravesaré el mar Egeo en dirección podría tener yo que no fueras tú? ¿Qué riqueza? En ti
460 a mi casa abandonando estos lugares estoy yo completamente a salvo. Así pues, tenme
que nos sirven de puertos y dejando solos a los 520 también a mí en el recuerdo: pues es preciso
Atridas? ¿Y qué rostro mostraré cuando me presente que el hombre recuerde, si es que algún contento ha
ante mi padre Telamón? ¿Cómo va a soportar verme, sentido. Un favor otro favor siempre engendra. Aquel
si aparezco sin galardones, de los que él obtuvo una 530 para quien el recuerdo de un beneficio se pierde, no
470 gran corona de gloria? No es cosa soportable.
35
Lo que desea expresar es que al final siempre está la muerte,
31
Atenea. aunque se retrase.
32 36
Río de Troya que nace en el monte Ida. Toda esta escena recuerda a la despedida de Héctor y
33
Sófocles relaciona el nombre con la interjección de dolor. Otros Andrómaca (Iliada VI 459-ss)
37
ejemplos son el de Penteo (Eurípides Bacantes 507) Polinices Con esta expresión Sófocles moraliza la situación. Áyax fue
(Esquilo Siete ... 577). quien asoló el país de Tecmesa y el que ocasionó en definitiva la
34
Telamón acompañó a Heracles en la primera guerra contra Troya muerte de los padres de ellos. Pero el poeta no quiere
y fue recompensado con la mano de Hesíone, hija de presentarnos a Tecmesa viviendo con el asesino de sus padres e
Laomedonte y hermano de Príamo. inventa este recurso.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

podrá llegar a ser un hombre de noble linaje. (Devolviendo el niño a Tecmesa.) Pero cuanto antes
CORIFEO.- Áyax, quisiera que tú sintieras en tu ánimo la recibe ya a este niño, cierra el cuarto y no te lamentes
compasión que yo siento. En ese caso aprobarías las llorando delante de la tienda. La mujer es muy amiga
palabras de ésta. de gimotear.
ÁYAX.- Y, ciertamente, obtendrá alabanza por mi parte, No es de médico sabio entonar palabras de conjuros
si sólo lo que yo ordene se resigna a cumplir. ante un mal que hay que sajar.
TECMESA.- Sea, querido Áyax, yo te obedeceré en todo. CORIFEO.- Siento miedo al escuchar esta decisión.
ÁYAX.- Tráeme, pues, a mi hijo para que lo vea. No me gusta tu tajante modo de hablar.
TECMESA.- En verdad que por causa de mis temores lo TECMESA.- ¡Oh Áyax, mi señor! ¿Qué maquinas en tu
saqué de aquí. corazón?
ÁYAX.- ¿Mientras estaba en estos males, o qué me ÁYAX.- No me interrogues, no me preguntes. Bueno es
dices? ser prudente.
TECMESA.- No fuera a ser que al toparse contigo el TECMESA.- ¡Ay, qué angustiada estoy! En nombre de tu
infeliz encontrara la muerte. hijo y de los dioses te suplico, no nos traiciones.
ÁYAX.- ¡Esto hubiera sido digno de mi destino! ÁYAX.- Mucho me importunas. ¿No comprendes que yo
TECMESA.- En cualquier caso yo vigilé para evitarlo. no estoy ya obligado por gratitud a contentar en nada a
ÁYAX.- Alabo tu acción y la previsión que has tenido. 590 los dioses?
TECMESA.- Según esto, ¿en qué podría serte útil? TECMESA.- Di palabras respetuosas.
ÁYAX.- Permíteme hablarle y verle cara a cara. ÁYAX.- Dilo a los que quieran oír.
TECMESA.- Está cerca de aquí, vigilado por los TECMESA.-¿No nos harás caso?
servidores. ÁYAX.- Estás diciendo ya demasiadas cosas.
540 ÁYAX.- ¿Por qué, pues, se retarda su presencia? TECMESA.- Es que estoy asustada, señor.
TECMESA.- Hijo mío, tu padre te llama. Tráelo aquí, tú, ÁYAX.- (A los criados.) ¿No vais a cerrar cuanto antes?
siervo, que lo guías con tu mano. TECMESA.-¡Ablándate, por los dioses!
ÁYAX.-¿Se lo dices a uno que viene a rastras o a quien ÁYAX.- Me parece que discurres como una necia, si
es tardo en obedecer? precisamente ahora esperas educar mi carácter 44
TECMESA.- Aquí cerca viene ya el servidor. (Áyax entra en la tienda. Tecmesa y su hijo se van.)
(Entra un esclavo con Eurísaces. Tecmesa lo coge y lo CORO.-
acerca a Áyax.) Estrofa 1.’
ÁYAX.- Levántalo, levántalo aquí, que no se asustará ¡Oh ilustre Salamina!, allí donde estás eres feliz, batida
por mirar esta carnicería recién cometida, si es que en por el mar, famosa desde siempre para todos 45 . Yo,
verdad es hijo mío. Antes bien, hay que adiestrarlo en 600 infortunado, desde largo tiempo aguardando
seguida en las duras costumbres de su padre y en el Ida, durante incontable número de meses estoy
asemejarle en su naturaleza. ¡Oh hijo, ojalá alcances a tendido siempre en la pradera cubierta de hierba,
550 ser más feliz que tu padre consumido por el tiempo, con el funesto presentimiento
y semejante a él en las demás cosas, y no serías un de que cualquier día recorreré el horrible y oscuro
cobarde! Sin embargo, ahora, por esto te envidio, por camino del Hades.
no ser consciente de ninguna de estas desgracias. La Antistrofa 1ª
vida más grata está en la inconsciencia hasta que Y sentado se encuentra cerca de mí Áyax, difícil de
llegas a conocer las alegrías y las penas 38 . Y cuando 610 cuidar, ¡ay de mí!,
llegues a esto, deberás mostrar entre los enemigos de poseído de divina locura, a quien tú en tiempos
46
tu padre quién eres y por quién has sido formado. pasados enviaste poderoso en el violento Ares .
Mientras tanto, aliméntate de brisas vanas, Ahora, en cambio, apacentando en la soledad sus
robusteciendo tu joven vida para contento de tu madre. pensamientos, manifiesta ser una gran aflicción para
560 Que ninguno de los Aqueos, lo sé, te humillará los suyos. Las antiguas acciones de enorme valor de
con hostiles ultrajes, ni aunque estés separado de mí: sus manos han caído, han caído hostiles a juicio de los
tal será el protector que como guardián tuyo dejaré, 620 hostiles y miserables Atridas.
Teucro, que no descuidará tu crianza, a pesar de que Estrofa 2ª
ahora lejos se ha ido a la caza de enemigos. Ciertamente que su madre, cargada de años y
Pero, guerreros amigos, tropa marina, a vosotros compañera de blanca ancianidad, cuando oiga que él
suplico este favor común, que a aquél 39 comuniquéis ha perdido la razón lanzará, desdichada, un grito de
mi encargo de llevar a este hijo mío a mi casa y dolor, un canto de dolor y no el lamento del
mostrárselo a Telamón y a mi madre, a Eribea me 630 quejumbroso pájaro, del ruiseñor.
refiero, para que llegue a ser para ellos un constante Más bien entonará agudos cantos y en su pecho
570 sustento caerán sordos golpes producidos con sus manos y se
47
de su ancianidad hasta que alcancen los abismos del arrancará los cabellos de la blanca melena
dios de los infiernos 40 . En cuanto a mis armas, que ni Antistrofa 2ª
unos jueces de certámenes ni el que es mi ruina 41 las Mejor es que se oculte en el Hades el que sufre este
expongan entre los aqueos, sino que tú mismo, hijo, delirio, el que por linaje paterno vino a ser el mejor de
Eurísaces, tomando lo que te ha dado el nombre 42 los Aqueos que arrostran muchos trabajos. Y ya no es
sujétalo por la correa fuertemente unida haciendo girar constante en sus habituales impulsos, sino que se
el indestructible escudo de siete capas. Las demás 640 mantiene alejado.
580 armas juntamente conmigo serán enterradas 43 . ¡Oh infortunado padre!, ¡qué penosa locura de tu hijo te
650 resta por conocer: nunca destino alguno de los Eácidas
38
Tema típico el de la inconsciencia de la infancia (Eurípides
44
Medea 1041, Iliada VI 400). Conocido era el carácter testarudo del héroe.
39 45
Teucro. Especialmente por la batalla de su nombre en las Guerras
40
O sea, hasta que muera. Médicas. El anacronismo es patente pero la alusión sería muy
41
Odisea. grata a los espectadores.
42 46
Eurísaces significa "de ancho escudo". Guerra.
43 47
Práctica muy usual desde Micenas. Gestos de duelo de las mujeres.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

la alimentó antes que éste! por la orilla del mar, muéstrate desde la cumbre del
54
(Áyax se presenta con una espada en la mano. Por la monte Cileno , batida por la nieve, oh señor
derecha de los espectadores entra Tecmesa con el organizador de los coros de los dioses, para que en mi
hijo.) compañía impulses las danzas que se aprenden solas
55
ÁYAX.- El tiempo largo y sin medida saca a la luz todo de Nisa y de Cnoso !
56
lo que era invisible, así como oculta lo que estaba Ahora me interesa danzar y que Apolo Delío , viniendo
57
claro. Nada hay que no se pueda esperar, sino que son por encima de los mares de Icaro fácilmente
doblegados, incluso, el terrible juramento y las mentes reconocible, me asista en todo propicio.
obstinadas. Yo, que hace un momento resistía tan Antrístofa.
violentamente, Ares nos quitó la terrible aflicción de los ojos. ¡ló, ió!
cual el hierro al temple, me he sentido ablandado en mi Ahora de nuevo, ahora, oh Zeus, es posible que la
afilado lenguaje a causa de esta mujer. Siento reluciente luz, anuncio de días felices, se acerque a las
compasión de dejarla viuda entre mis enemigos, y veloces naves que se deslizan rápidas por el mar.
huérfano a mi hijo. Ea, iré a bañarme y a las praderas 710 Cuando Áyax
junto al mar para que, purificando mis manchas 48 , se ha vuelto a olvidar de sus males y, otra vez, cumple
pueda evitar la terrible cólera de la diosa y, llegando allí los ritos con toda clase de sacrificios a los dioses 58 ,
donde encuentre un lugar sin pisar, tras excavar la honrándoles con el mayor sometimiento. Todo lo
tierra, ocultaré esta espada mía, la más odiosa de las marchita el tiempo poderoso y nada diría yo que no
armas, donde no sea posible que nadie la vea. ¡Que la pueda decirse cuando, contra lo que podría esperarse,
660 noche y el Hades la guarden allá abajo! Áyax ha desistido de su cólera contra los Atrídas y de
Pues yo desde que la recibí en mis manos como sus grandes querellas.
ofrenda de Héctor, mi peor enemigo, nunca recibí un (Llega corriendo un mensajero procedente del
beneficio de parte de los Aqueos. Cierto es el dicho de campamento de los griegos.)
los hombres: «los dones de los enemigos no son tales MENSAJERO.- Amigos, quiero en primer lugar
y no aprovechan». anunciaros que Teucro está entre nosotros, que acaba
Así pues, de aquí en adelante sabré ceder ante los 720 de llegar de los barrancos de Misia.
dioses y aprenderé a respetar a los Atridas; jefes son, Al llegar junto a la tienda de los generales 59 fue
por tanto hay que obedecerles, ¿por qué no? Las más insultado por todos los argivos al tiempo. Pues cuando
terribles y resistentes cosas ceden ante mayores supieron que se acercaba, le empezaron a rodear
670 prerrogativas 49 . Y así, los inviernos desde lejos para después, todos sin excepción,
con sus pasos de nieve dejan paso al verano de imprecarle con insultos desde ambos lados. Le llaman
buenos frutos. Y el círculo sombrío de la noche se hermano del loco, del que es enemigo solapado del
aparta ante el día de blancos corceles para que brille ejército, diciendo que no conseguirá evitar el morir
su luz. Y el soplo de terribles vientos calma el ruidoso destrozado por completo a pedradas. A tal punto han
mar; el omnipotente sueño libera tras haber llegado, que, incluso, blanden al aire en sus manos las
encadenado y no te tiene por siempre aunque te haya 730 espadas ya desenvainadas.
apresado. Y nosotros, ¿no vamos a aprender a ser La pendencia que había ido muy lejos, cesó por la
sensatos? Yo, al menos, acabo de aprender que el mediación de las palabras de los ancianos. Pero,
enemigo deberá ser odiado por nosotros hasta un ¿dónde está Áyax para que le diga esto? Es a los de
punto tal que también pueda ser amado en otra mayor autoridad a quienes debo comunicarles todo.
680 ocasión, CORIFEO.- No está dentro. Hace poco que se ha ido,
y que voy a desear ayudar al amigo prestándole después de haber adecuado sus nuevos planes a sus
servicios en tanto que no va a durar siempre 50 . Pues nuevas disposiciones de ánimo.
para la mayor parte de los hombres no es de fiar el MENSAJERO.- ¡Ay, ay! El que me envió con esta misiva
puerto de la amistad. Y por ello, en relación con esto, lo hizo demasiado tarde o, acaso, yo me mostré
todo saldrá bien. Tú, mujer, entra y suplica a los dioses calmoso.
que se cumplan enteramente los deseos de mi CORIFEO.- ¿En qué se ha dejado de cumplir este
corazón. Y vosotros, compañeros, dadme honra en las 740 cometido?
mismas cosas que ella y comunicadle a Teucro, MENSAJERO.- Teucro prohibió que nuestro hombre
cuando llegue, que se ocupe de mí, al tiempo que se saliera del interior de la morada antes de que él, en
porte bien con vosotros. Yo voy allí donde debo persona, se encontrara presente.
690 encaminarme. CORIFEO.- Pues ya se ha ido 60 , orientado a lo más
Vosotros haced lo que os digo y, tal vez pronto, os provechoso de su plan, para reconciliarse con los
enteréis de que estoy salvado, aunque ahora sufra el dioses por su ira.
infortunio 51 . MENSAJERO.- Estas palabras están llenas de gran
CORO.- insensatez, si Calcas profetiza con clarividencia.
Estrofa. CORIFEO.- ¿Cómo? ¿Qué sabes tú acerca de este
Me estremezco de gozo y, de alegría, me echo a 750 asunto?
700 volar 52 . ¡Io, ió, Pan, Pan! ¡Oh Pan, Pan 53 , que vagas
53
Pan, invocando aquí por los marinos de Salamina, dios de los
rebaños y pastores.
48 54
Acto de purificación para él mismo, que va a llevar a cabo su Monte de Arcadia, donde, según una tradición, nacieron tanto
propia muerte. Al lavarse las manos en agua del mar, cree que Heremes como su hijo Pan.
55
arrojará sobre él las manchas, que, de otra manera, irían a recaer Lugares famosos donde se bailaban danzas en honor de Dioniso.
56
sobre sí mismo por darse muerte. Apolo nació en la isla de Delos.
49 57
Término de amplio significado que podría entenderse por El mar de Ícaro estaba situado entre Samos y Mikonos. Recibió
"dignidades" o "jerarquías" aplicables a las fuerzas más el nombre del hijo de Dédalo que cayó en sus aguas.
58
elementales de la naturaleza. El Coro supone que Áyax, después de purificarse, ofrecerá a los
50
No va a durar siempre la amistad y, por tanto, las dioses (a Atenea y Ártemis, a las que había ofendido) los
manifestaciones de ella. sacrificios debidos. Ironía trágica.
51 59
Ironía clara en estas palabras. Agamenón y Menelao.
52 60
Canto de alegría del coro precediendo a noticias desgraciadas. Es decir, se ha muerto. Ironía trágica.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

MENSAJERO.- Esto sé, pues me encontraba presente. hacia los recodos de occidente y otros, a los del
Del círculo de los consejeros reales, sólo Calcas 61 se levante, tratad de hallar la fatal salida del héroe. Me
levantó, lejos de los Atridas, doy cuenta de que he sido engañada por este hombre y
y, colocando su mano afablemente sobre el brazo despojada del favor de antaño. ¡Ah! ¿Qué haré, hijo?
derecho de Teucro, le dice y le encomienda que por No debo sin quedarme sentada. Ea, iré también yo allá
todos los medios, mientras dure el día que está aún hasta donde resista.
luciendo, encierre a Áyax bajo el techo de la tienda y Partamos, apresurémonos. No es momento de
que no le permita salir, si quiere ver a aquél vivo. sentarse cuando queremos salvar a un hombre que se
Según sus palabras, la cólera de la divina Atenea sólo afana por morir.
le alcanzará durante este día. Porque los mortales CORIFEO.- Estoy dispuesto a salir y no lo demostraré
orgullosos y vanos caen —seguía diciendo el adivino— sólo de palabra. La prontitud de la acción se
bajo el peso de las desgracias que envían los dioses, acomodará, a la vez, a la de mis pasos.
760 como aquél que, naciendo de naturaleza mortal, (Salen de la escena el Coro 65 , Tecmesa y el
no razona después como hombre. Ése 62 , por su parte, mensajero. Ahora estamos en un paraje solitario a
nada más abandonar su casa, se mostró un orillas del mar. Se distinguen unos arbustos. Áyax entra
inconsciente, a pesar de los buenos consejos de su en escena y clava la espada en tierra con la punta
padre, que le decía: “Hijo, desea la victoria con la hacia arriba.)
lanza, pero siempre con la ayuda de la divinidad”. ÁYAX.- La que me ha de matar está clavada por donde
Pero él, de forma jactanciosa e insensata, respondía: más cortante podrá ser, si alguno tiene, incluso, la
“Padre, con los dioses, incluso el que nada es, podría calma de calcularlo. Es un regalo de Héctor, el que me
obtener una victoria. Yo, sin ellos estoy seguro de es el más aborrecible de mis huéspedes, y el más
conseguir esa fama.» Con palabras tales alardeaba. odioso a mi vista. Está hundida en tierra enemiga, en la
770 En otra segunda ocasión, 820 Tróade, recién afilada con la piedra que roe el hierro.
a la divina Atenea, cuando le decía, animándole, que
dirigiera la mano homicida contra los enemigos, le
contestó, enfrentándosele, con terribles e inusitadas
palabras: “Señora, asiste a otros argivos, que por mi
lado nunca flaqueará la lucha 63 ”. Con estas palabras,
se ganó la cólera hostil de la diosa, por no razonar
como un hombre. Pero, si vive en este día, tal vez
podríamos ser sus salvadores con la ayuda de un dios.
780 Esto dijo el adivino y, apartándose al punto del sitio,
me envía a ti con estas órdenes para que sean
cumplidas. Y si hemos llegado tarde, no vive ya aquel Áyax se dispone a suicidarse
hombre —si Calcas es sabio.
CORIFEO.- ¡Oh desventurada Tecmesa, ser desdichado!
Yo la he fijado con buen cuidado, de modo que, muy
Ven a ver qué palabras dice éste, pues hieren en lo
complaciente para este hombre, cuanto antes le haga
vivo y no pueden alegrar a nadie.
morir. Y así bien equipados vamos a estar. Después de
(Sale Tecmesa de la tienda.)
estos preparativos, tú el primero, ¡oh Zeus!, como es
TECMESA.- ¿Por qué, desventurada de mí, cuando
justo, socórreme. No te pido alcanzar un gran privilegio:
acabo de descansar de mis incesantes desgracias, de
que envíes un mensajero que lleve la noticia fatal a
nuevo me levantas de mi puesto?
Teucro, a fin de que él, el primero, me levante, cuando
CORIFEO.- Escucha a este hombre, porque ha venido
haya caído en esta espada, con la sangre aún reciente,
trayéndonos una noticia acerca de la suerte de Áyax
y no suceda que, reconocido antes por alguno de mis
790 que me ha apesadumbrado.
enemigos, me dejen expuesto, presa y botín de perros
TECMESA.- ¡Ay de mí! ¿Qué dices, hombre? ¿Es que
830 y aves de rapiña 66 .
estamos perdidos?
Esto es lo que te suplico, oh Zeus, y a la vez invoco a
MENSAJERO.- No conozco tu suerte, pero acerca de la
Hermes, el que conduce al mundo subterráneo, que
de Áyax, si es que está fuera, no estoy confiado.
bien me haga dormir, después que, sin convulsiones y
TECMESA.- Sí está fuera, de modo que estoy
en rápido salto, me haya traspasado el costado con
angustiada ante lo que dices.
esta espada. Invoco también en mi ayuda a las siempre
MENSAJERO.- Teucro manda que retengamos a aquél
vírgenes, que sin cesar contemplan los sufrimientos de
dentro de la tienda y que no salga solo.
los mortales, a las augustas Erinis, de largos pasos,
TECMESA.- ¿Dónde está Teucro y por qué razón dice
para que sepan cómo yo perezco, desdichado, por
esto?
culpa de los Atridas. ¡Ojalá los arrebaten a ellos,
MENSAJERO.- Él está aquí desde hace muy poco.
malvados, del peor modo, destruidos por completo,
Piensa que esta salida de Áyax es funesta.
840 igual que ven
TECMESA.- ¡Ay de mí, desdichada! ¿De qué hombre lo
que yo caigo muerto por mi propia mano! ¡Así perezcan
800 ha sabido?
aniquilados por sus más queridos familiares 67 ! Venid,
MENSAJERO.- Del adivino hijo de Téstor. En este día de
rápidas y vengadoras Erinis, hartaros, no tengáis
hoy le ocurrirá lo que le vaya a traer muerte o vida.
clemencia con ninguno del ejército.
TECMESA.- ¡Ay de mí, amigos!, protegedme contra un
Y tú también, oh Sol, que el inaccesible cielo recorres
destino ineluctable. Apresuraos vosotros 64 para que
en tu carro, cuando veas mi tierra patria, sujeta la
810 Teucro venga cuanto antes. Vosotros, yendo unos
850 rienda dorada y anuncia mi desgracia y mi destino a mi
61
Adivino de los Aqueos que se aparta de los demás y le dice a
65
Teucro lo que por su inspiración conoce. El mensajero estaría El Coro abandona la escena en dos semicoros. (Esquilo
cerca y lo ha oído. Euménides, Eurípides Alcestis, Helena)
62 66
Áyax. Acción terrible para la mentalidad griega. Es el mismo caso que
63
La batalla se ganaba siempre que la línea de guerreros fuese rota. con Polinices en la Antígona.
64 67
A los servidores de Áyax. Agamenón muere a manos de su esposa.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

anciano padre y a mi desgraciada madre. De seguro dar ayes.


que la infeliz, cuando oiga esta noticia, CORIFEO.- ¿Y por mano de quién el desdichado lo llevó
un gran gemido lanzará por toda la ciudad. Pero no es a cabo?
provechoso lamentarse en vano de estas cosas, sino TECMESA.- Él mismo por sí mismo. Es evidente: la
que hay que poner manos a la obra cuanto antes. espada sobre la que ha caído, clavada por él en tierra,
¡Oh Muerte, Muerte!, ven ahora a visitarme. Pero a ti lo manifiesta.
también allí te hablaré cuando viva contigo, en cambio CORO.-
a ti, oh resplandor actual del brillante día, y a ti, el ¡Ay, qué desgracia la mía! Por lo visto tú solo te has
auriga Sol, os saludo por última vez y nunca más lo dado muerte, sin protección de amigos.
haré de nuevo. ¡Oh luz, oh suelo sagrado de mi tierra Y yo, sordo a todo, sin enterarme de nada, me
860 de Salamina!, ¡oh sede paterna de mi hogar, despreocupé. ¿Dónde, dónde yace el obstinado Áyax,
ilustre Atenas y raza familiar!, ¡oh fuentes y ríos de de funesto nombre?
aquí, llanura Troyana!, a vosotros os hablo y os digo TECMESA.- No está para ser visto. Yo lo cubriré con este
adiós, ¡oh vosotros que habéis sido alimento para mí! manto que le abarca por completo 68 , ya que nadie, ni
Esta palabra es la última que os dirijo, las demás se las siquiera un amigo, podría soportar verle expulsando
diré a los de abajo en el Hades. negra sangre por las narices y de su mortal herida por
(Áyax se lanza sobre la espada y muere. Queda oculto su propio suicidio. ¡Ay de mí! ¿Qué haré? ¿Quién de
entre la maleza. Entra el Coro buscando a Áyax. Viene 920 tus amigos te levantará?
dividido en dos semicoros.) ¿Dónde está Teucro? ¡Qué a punto vendría, si llegara,
PRIMER SEMICORO.- para ayudarme a enterrar a su hermano! Aquí yaces
La angustia arrastra angustia sobre angustia. Pues muerto, ¡oh infortunado Áyax!, siendo cual eres. ¡ En
¿por dónde, por dónde, por dónde no he pasado yo? qué estado te encuentras, que te hace merecedor de
870 Ningún lugar sabe socorrerme. Atención, atención, alcanzar lamentos, incluso, de tus enemigos!
de nuevo oigo un ruido. CORO.-
SEGUNDO SEMICORO.- Antistrofa.
De nosotros, tus compañeros de la nave. ¡Desventurado! Al final ibas, ibas a cumplir, por tu
PRIMER SEMICORO.- obstinado corazón, tu fatal destino de inmensos males.
¿Y qué, pues? 930 ¡Qué odiosas quejas exhalabas, corazón cruel,
SEGUNDO SEMICORO.- contra los Atridas de día y de noche, con funesto
Está explorado todo el lado occidental de las naves. sentimiento! ¡Grande en desgracias fue aquel día
PRIMER SEMICORO.- desde el principio, cuando tuvo lugar un certamen de
¿Has obtenido...? valor por las armas!
SEGUNDO SEMICORO.- TECMESA.- ¡Ay de mí!
Enorme fatiga y nada nuevo a la vista. CORIFEO.- Llega a tus entrañas una auténtica aflicción.
PRIMER SEMICORO.- TECMESA.- ¡Ay, ay de mí!
Pero tampoco el hombre se ha aparecido por parte CORIFEO.- Nada me asombra que doblemente te
alguna en la rufa del Oriente. 940 lamentes, mujer,
CORO.- cuando acabas de perder tal ser querido.
Estrofa. TECMESA.- A ti te es posible imaginarlo, pero en mi hay
¿Quién, quién entre los afanados pescadores que sin un desmesurado sentimiento.
880 descanso hacen su pesca, CORO.-
o cuál de las diosas del Olimpo, o de los ríos que Lo confirmo.
corren al Bósforo, si en alguna parte ha visto errante al TECMESA.- ¡Ay de mí, hijo! ¡Hacia qué yugos de
de fiero corazón, podría decírmelo a voces? Es terrible esclavitud nos encaminamos, qué clase de protectores
que yo, que ando errante con grandes fatigas, no nos vigilan!
pueda llegar junto a él en un recorrido favorable y no CORO.-
pueda ver dónde está ese hombre de descarriada ¡Ah! En tu aflicción has nombrado inenarrables hechos
mente. de los dos implacables Atridas. Pero, ¡ojalá lo impida la
890 (Se oyen lamentos detrás de los matorrales.) divinidad!
TECMESA.- ¡Ay de mi, ay! TECMESA.- No se habría llegado a esta situación sin la
CORIFEO.- ¿ De quién es ese grito cercano que ha 950 colaboración de los dioses!
partido del bosque? CORIFEO.- Pesada, por encima de nuestras fuerzas, es
TECMESA.- ¡Ah, desdichada! la carga que nos han impuesto.
CORIFEO.- Reconozco a la infeliz mujer conquistada por TECMESA.- Palas, la terrible diosa hija de Zeus, ha
la lanza, a Tecmesa, profundamente afectada, a juzgar causado, sin embargo, tal dolor para agrado de Odiseo.
por este lamento. CORO.-
(Aparece Tecmesa.) Sin duda que el muy osado varón 69 se ensoberbece en
TECMESA.- ¡ Estoy perdida, estoy muerta, destrozada, su sombrío corazón y ríe por estos frenéticos males
amigos! con estentórea carcajada, ¡ay, ay!, y juntamente los dos
CORO.- 960 soberanos Atridas al escucharlo.
¿Qué sucede? TECMESA.- Pues bien, ¡que ellos se rían y se regocijen
TECMESA.- Áyax yace aquí, se nos acaba de sacrificar con las desgracias de éste! Que, tal vez, aunque
atravesado por la espada que está oculta. 970 no le echaban de menos mientras vivía, le lamenten
CORO.-
900 ¡Ay de mi regreso!
¡Ay, has matado a la vez, oh señor, a este compañero 68
El actor que desempeñaba el papel de Áyax, ahora hace el de
de travesía, oh desgraciado de mí! ¡Oh desdichada Teucro. Este túmulo era una efigie tapada casi por completo,
mujer! visible en la escena. Lo mismo encontramos en Antígona (v.
1258) representando a Hemón y en Electra con el cuerpo de
910 TECMESA.- Estando éste como está, hay motivo para Clitemnestra (v. 1466).
69
Odiseo.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

muerto por la necesidad de su lanza 70 . Los torpes no se encoleriza y llega hasta la disputa. Y, finalmente,
conocen lo valioso, aun teniéndolo en sus manos, seré desterrado, echado del país, mostrándome en
hasta que se lo arrebatan. Su muerte me es amarga, habladurías como un esclavo, en lugar de como un
en la medida que es dulce para aquéllos y, para él hombre libre.
mismo, es agradable. Lo que deseaba obtener lo ha Tales cosas me aguardan en mi patria. Y en Troya
conseguido para si: la muerte que quería. ¿Por qué, en tengo muchos enemigos y pocas ayudas, y todo esto lo
ese caso, podrían reírse de él? A los dioses concierne he encontrado con tu muerte, ¡ay de mi! ¿Qué haré?
su muerte, no a aquéllos, no ¿Cómo te arrancaré de esta cortante espada de
Según eso, que se jacte Odiseo con argumentos resplandeciente filo, desdichado, por la cual has
vanos. Áyax no existe ya para ellos, se ha ido perecido? ¿Has visto cómo al cabo del tiempo iba
dejándome penas y lamentos. Héctor, incluso muerto, a matarte?
(Tecmesa sale. Se oyen los lamentos de Teucro antes Considerad, por los dioses, la suerte de estos dos
de que aparezca en escena.) hombres: Héctor, sujeto al barandal del carro por el
TEUCRO.- ¡Ay de mi, ay! cinturón con el que precisamente fue obsequiado por
Corifeo.- Silencio. Me parece estar oyendo la voz de 1030 éste,
Teucro, que deja oír un canto acorde con esta fue desgarrándose hasta que expiró 74 . Y éste, que
desgracia. poseía este don de aquél, ha perecido en mortal caída
(Aparece Teucro.) por causa de la espada. ¿No es Erinis, acaso, la que
TEUCRO.- ¡Oh muy querido Áyax! ¡Oh rostro fraterno forjó esta espada y Hades, fiero artesano, lo otro? Yo,
para mi! ¿Es verdad que has sucumbido como el rumor ciertamente, diría que éstas, así como todas las cosas,
asegura? las traman siempre los dioses para los hombres. Y para
CORIFEO.- El héroe ha perecido, Teucro, entérate. quien estos pensamientos no sean aceptables en su
980 TEUCRO.- ¡Ay de mí! ¡Cruel es, pues, mi suerte! creencia, que él se conforme con los suyos y yo con
CORIFEO.- Como que estando así las cosas... éstos.
TEUCRO.- ¡Ah, desgraciado de mi, desgraciado! CORIFEO.- No te extiendas demasiado, antes bien,
CORIFEO.- ... hay razón para gemir. 1040 piensa en seguida cómo enterrarás
TEUCRO.- ¡Oh impetuoso sufrimiento! al hombre y qué vas a decir. Pues veo un enemigo, y
CORIFEO.- Excesivo, en verdad, Teucro. tal vez venga a reírse de nuestras desgracias, cual
TEUCRO.- ¡Ah, infortunado! ¿Qué es de su hijo? ¿Dónde haría un malvado.
se encuentra en la tierra de Troya? TEUCRO.- ¿Quién es el guerrero del ejército que ves?
CORIFEO.- Está solo junto a las tiendas. CORIFEO.- Menelao, en cuyo provecho emprendimos
TEUCRO.- ¿No lo traerás cuanto antes aquí, no sea que esta travesía.
alguno con malas intenciones lo arrebate como a un TEUCRO.- Ya veo, pues de cerca no es difícil
cachorro de leona sin protección? Ve, apresúrate, reconocerlo.
socórrele 71 . Todos suelen reírse de los muertos tan (Entra Menelao con su séquito.)
pronto como están caídos. MENELAO.- ¡ Eh, tú, te ordeno que no entierres ese
CORIFEO.- Ciertamente que cuando aquel varón aún cadáver con tus manos, sino que lo dejes como está!
990 vivía, Teucro, encargó que te cuidaras de él TEUCRO.- ¿Con qué objeto has malgastado tantas
como lo estás haciendo. palabras?
TEUCRO.- ¡Oh el más doloroso, para mi, de cuantos MENELAO.- Porque así nos parece bien a mí y al que
espectáculos he contemplado con mis ojos, y camino, 1050 manda el ejército.
de todos los caminos, el que más ha afligido mi alma, el TEUCRO.-.¿Y no podrías decir qué razón invocáis?
que ahora he hecho, oh queridísimo Áyax, lanzándome MENELAO.- Que, habiendo creído traernos de la patria
a seguir tu rastro, una vez que me enteré de tu muerte! con él a un aliado y amigo de los aqueos, nos hemos
La noticia acerca de ti rápidamente, como si fuera de encontrado, tras una prueba, a alguien peor que los
una divinidad, corrió a través de todos los Aqueos: que frigios 75 un hombre que, tras maquinar la destrucción
habías muerto. Yo, desdichado, al oírlo, mientras para todo el ejército, salió por la noche a sembrar la
1000 estaba ausente, muerte con su espada. Y, si uno de los dioses no
gemía y ahora, al verte, me muero. ¡Ay! hubiera amortiguado este intento, seríamos nosotros
(A un esclavo.) Ea, descúbrelo para que vea la los que yaceríamos muertos de la peor de las muertes,
desgracia en todo su alcance. ¡Oh rostro terrible de cual el destino que ése ha obtenido, mientras que él
contemplar y de cruel audacia 72 cuántas amarguras 1060 estaría vivo. Pero un dios
siembras en mi con tu muerte! ¿Adónde me es posible cambió el rumbo de su insolencia para hacerla recaer
ir, a qué mortales, ya que no te serví de ayuda en tus en carneros y rebaños. Por ello, ningún hombre existe
dolores? ¡ Sí que me va a recibir con buena cara y con tanto poder como para enterrar en la sepultura su
propicio Telamón, tu padre a la vez que mío, cuando cuerpo, sino que, abandonado en la parda arena, será
1010 llegue sin ti! Y ¿cómo no?, pasto para las marinas aves. Y, ante esto, no te exaltes
si a él ni en la prosperidad le es natural una agradable en cólera terrible; pues, si estando vivo no fuimos
sonrisa. ¿Qué guardará, qué insulto no dirá al bastardo capaces de dominarle, lo haremos por completo ahora
nacido de una cautiva enemiga 73 al que te ha que está muerto, aunque tú no quieras, controlándole
traicionado por temor y por cobardía, a ti, muy querido en nuestras manos. Nunca quiso escuchar mis
Áyax, acaso con engaños, para obtener tus privilegios y 1070 palabras cuando vivía.
tu palacio, una vez muerto? Tales cosas dirá ese Y en verdad que es propio de un malvado el que, como
1020 hombre iracundo, pesaroso en su vejez, que por nada hombre del pueblo, no tenga en nada el obedecer a los
que están al frente. En efecto, en una ciudad donde no
reinase el temor, nunca se llevarían las leyes a buen
70
En los combates contra los troyanos. cumplimiento, ni podría ser ya prudentemente guiado
71
El hijo de Áyax, Eurísaces.
72
Rostro que refleja la audacia del suicida.
73 74
Se refiere a él mismo, hijo de Telamón, y de una mujer tomada Por Áyax.
75
en campaña como botín de guerra, Hesíone. Sinónimo de troyanos.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

un ejército, si no hubiera una defensa del miedo y del TEUCRO.- Con la razón de mi parte, es posible
respeto 76 . Y es preciso que el hombre, aunque sea mostrarse orgulloso.
corpulento, crea que puede caer, incluso por un MENELAO.- ¿Es que es justo portarse bien con el
pequeño contratiempo. Quien tiene temor y, a la vez, hombre que me ha matado?
1080 vergüenza sabe bien que tiene salvación. TEUCRO.- ¿Que te ha matado? Extraño es, en verdad, lo
Y donde se permite la insolencia y hacer lo que se que dices, si vives después de muerto.
quiera, piensa que una ciudad tal, con el tiempo caería MENELAO.- Un dios me puso a salvo, pues por éste
al fondo, aunque corrieran vientos favorables. Que estaría muerto.
tenga yo también un oportuno temor, y no creamos TEUCRO.- No deshonres, pues, a los dioses, si has sido
que, si hacemos lo que nos viene en gana, no lo salvado por ellos.
pagaremos a nuestra vez con cosas que nos aflijan. MENELAO.- ¿Es que yo estoy reprobando las leyes de
Alternativamente llegan las situaciones. Antes era éste 1130 los dioses?
el fiero insolente, y ahora soy yo, a mi vez, el que estoy TEUCRO.- Si, si impides enterrar a los muertos con tu
engreído y te mando que no des sepultura a éste para presencia.
1090 que no caigas tú mismo en la tumba, si lo haces. MENELAO.- Yo mismo lo impido a los que son mis
CORIFEO.- Menelao, después de haber dado sabias propios enemigos. Pues no es decoroso.
sentencias, no seas luego tú el insolente con los TEUCRO.- ¿ Es que Áyax se colocó frente a ti como tu
muertos 77 . enemigo?
TEUCRO.- Nunca, varones, me podré extrañar de que un MENELAO.- Nuestro odio era mutuo y tú lo sabias.
hombre que no haya sido nada en sus orígenes TEUCRO.- Porque fuiste descubierto como un ladrón
después cometa faltas, cuando los que parecen haber amañador de votos contra él 80 .
nacido nobles yerran con tales razones en sus MENELAO.- Por los jueces, que no por mí, se vio en eso
discursos. ¡Ea, dilo otra vez desde el principio! ¿Es que frustrado.
afirmas tú que trajiste a este hombre aquí por haberlo TEUCRO.- Tú podías a escondidas haber hecho
elegido como aliado de los aqueos? ¿No se embarcó hábilmente muchas acciones perversas.
espontáneamente, siendo como era dueño de sí MENELAO.- Esta acusación va contra algún otro para su
mismo? ¿Con qué razón eres tú el jefe de éste? ¿Con tormento.
1100 qué razón te permites mandar TEUCRO.- No mayor, a lo que parece, que el que
sobre unas tropas que él trajo de su patria? causaremos nosotros.
Has llegado como rey de Esparta, no como soberano MENELAO.- Sólo una cosa te diré: a éste no se le va a
nuestro. Nunca ha sido establecida una norma de 1140 enterrar.
autoridad, según la cual dispusieras tú sobre él más TEUCRO.- Tú, a tu vez, escucha: a éste se le enterrara.
que él sobre ti. Has navegado aquí en calidad de MENELAO.- En una ocasión, ya conocí yo a un hombre
lugarteniente de los demás, no de general de todos osado en sus palabras que animaba a los marineros a
como para mandar alguna vez sobre Áyax. Así que da navegar en medio del mal tiempo. Su voz, en cambio,
órdenes a los que gobiernas y repréndeles a ellos con no la hubieras encontrado cuando estaba en lo peor de
las altivas palabras; que a éste, ya ordenes tú que no, la tempestad, sino que, oculto por su manto, se dejaba
ya lo haga otro general, yo lo pondré en una tumba con pisotear por cualquiera de los marineros. Así también,
1110 todo derecho sin temor a tu lengua. respecto a ti y a tu fiera boca, tal vez un gran huracán
Porque él no entró en campaña por causa de tu mujer, que sople desde una pequeña nube podría ahogar tu
como los que están llenos de agobio por doquier 78 sino incesante griterío.
por los juramentos a los que estaba ligado. Y para nada TEUCRO.- Yo también he visto a un hombre lleno uso de
lo hizo por ti, pues no tenía en cuenta a los don nadie. 1150 insensatez
Para refutar esto, ven aquí con más heraldos y con el que se comportaba insolentemente con ocasión de las
general en jefe. No me volvería yo por el ruido que desgracias de los que le rodeaban. Entonces,
hagas, mientras seas cual precisamente eres. observándolo alguien parecido a mí y semejante en su
CORIFEO.- No me gusta tampoco un lenguaje así en las carácter, le dijo lo siguiente: «¡Oh hombre, no te
desgracias. Las palabras duras, aunque estén comportes mal con los muertos. Si lo haces sabe que
cargadas de razón, muerden. te dolerás! » Así amonestaba, a la cara, al malhadado
MENELAO.- El arquero parece no razonar con varón. Le estoy viendo y me parece que no es otro que
1120 humildad 79 . tú. ¿Acaso he hablado enigmáticamente?
TEUCRO.- No he adquirido un arte mezquino. MENELAO.- Me voy. Sería una vergüenza que alguien
MENELAO.- Grande sería tu jactancia, si tomaras un se enterara de que castigo con palabras a quien es
escudo. 1160 posible someter por la fuerza.
TEUCRO.- Incluso desarmado me defendería de ti, TEUCRO.- Vete, entonces. También para mí sería muy
aunque tú tuvieras armas. vergonzoso escuchar a un hombre necio que dice
MENELAO.- ¡A qué terrible valor da aliento tu lengua! palabras desagradables.
(Sale Menelao.)
76
recuérdense las palabras de Creonte (Antígona 666-ss) que, en CORO.-
términos semejantes, pide la obediencia a las normas Habrá una contienda de gran porfía. Ea, Teucro,
establecidas. apresurándote cuanto puedas, lánzate a buscar una
77
Menelao ha condenado la conducta de Áyax, porque desafió las
leyes humanas. Ahora, los marineros le advierten de si no estará oquedad profunda para éste, y allí ocupará su sombría
él desafiando las leyes de los dioses con sus palabras. tumba de eterno recuerdo para los hombres.
78
Otro ejemplo de anacronismo. Parece estar pensando Sófocles en (Entra Tecmesa acompañada de su hijo.)
los periecos e hilotas, clases sociales inferiores en el
Peloponeso, que servían en las armadas de los nobles TEUCRO.- Ciertamente en el momento oportuno se
espartanos. presentan aquí el hijo y la mujer de este hombre para
79
El término "arquero" había adquirido en Atenas una connotación
peyorativa, ya que muchos de los arqueros eran bárbaros escitas.
En la Iliada, no obstante, se reconoce la habilidad y el valor de
Teucro como arquero. Los mejores arqueros entre los aqueos
80
eran Filoctetes, Odiseo y Teucro. Alusión al juicio por las armas de Aquiles.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

cuidar de la sepultura de este desventurado cadáver 81 . siendo nada, nos has hecho frente defendiendo a quien
nada era y has afirmado solemnemente que nosotros
1170 no hemos venido como generales ni como almirantes
¡Oh hijo, acércate aquí, colócate a su lado y, como de los aqueos ni de ti, sino que, según tú dices, Áyax
suplicante, toca al padre que te engendró 82 ! Siéntate se embarcó mandando sobre sí mismo. ¿ No son
implorante, teniendo entretanto en tus manos cabellos grandes afrentas para escuchar de esclavos? ¿ Por
míos, de éste y, en tercer lugar, tuyos 83 , tesoro del qué clase de hombre has dado esos arrogantes gritos?
suplicante. Y, si algún guerrero te apartara por la fuerza ¿Adónde ha ido él o en dónde ha estado que yo no
de este cadáver, que, como criminal, sea arrojado por estuviera? ¿Es que no tienen los aqueos más guerrero
las malas de esta tierra, insepulto, extinguido todo su que éste? Cruel fue el concurso, al parecer, que
linaje desde la raíz, así como yo corto este rizo. Tenlo, proclamamos entonces
1180 oh niño y cuídalo, entre los argivos por las armas de Aquiles, si por
y que nadie te mueva, antes bien, arrodillándote, doquier vamos a aparecer como malvados según
sujétate a él. Y vosotros no estéis parados a su lado Teucro, y si no va a bastar ni el que quedéis vencidos
como mujeres, en lugar de cómo hombres, y socorredle para que os sometáis a lo que a la mayoría de los
hasta que yo vuelva de ocuparme de la sepultura para jueces pareció bien, sino que siempre los que habéis
éste, aunque nadie me lo permita. perdido nos vais a asaetear con insultos o a agredir con
CORO.- traición.
Estrofa 1. Como resultado de esta conducta, sin embargo, nunca
¿Cuál será el último? ¿Para cuándo se terminará el se podría llegar a establecer ninguna ley, si
número de los errantes años que me trae, rechazamos a los que con justicia han vencido y
constantemente, la desgracia sin fin de las fatigas llevamos adelante a los que están atrás. ¡Hay que
1190 marciales en la espaciosa Troya, 1250 impedir eso! No son los más seguros
afrenta infortunada de los helenos? los hombres grandes y de anchas espaldas, sino que
Antistrofa 1.» en todas partes vencen los que razonan
¡Ojalá antes se hubiera sumergido en el amplio cielo o prudentemente. A un buey de anchos costados con un
en el Hades, común a todos, aquel hombre que mostró pequeño látigo, sin embargo, se le conduce derecho en
84
a los helenos la guerra de odiosas armas que a todos su camino. Y yo veo que este remedio a no tardar te
afecta! ¡Oh infortunios creadores de infortunios nuevos! convendrá a ti, si no adquieres algo de juicio. Porque,
Ella fue la que empezó a destruir a los hombres. no existiendo ya ese hombre, sino que es ya una
Estrofa 2. sombra, te insolentas con arrojo y te expresas
1200 Aquélla no me concedió audazmente. ¿ No te harás razonable? Y si te das
que me acompañara la satisfacción de las coronas ni cuenta de quién eres por tu origen, ¿no traerás aquí a
de las profundas copas, ni el dulce sonido de las 1260 algún otro hombre, a uno libre,
flautas, desdichado, ni pasar la noche en suave reposo. para que ante nosotros defienda tu causa en tu
De los amores, de los amores me apartó, ¡ay de mí! Y lugar 85 ? Yo no te comprendería cuando hablases, pues
yazco así, desamparado, empapados mis cabellos no conozco la lengua bárbara 86 .
siempre por abundantes rocíos, recuerdos de la funesta CORIFEO.- ¡Ojalá tuvierais vosotros dos la inteligencia
1210 Troya. de ser sensatos! Nada mejor que esto puedo deciros.
Antistrofa 2. TEUCRO.- ¡Ay! ¡Cuán rápidamente se pierde para los
Antes yo tenía en el aguerrido Áyax una defensa del mortales el agradecimiento al que ha muerto! ¿ Puede
incesante temor nocturno. Pero ahora él está entregado ser considerado una traición el que este hombre ya no
a un odioso destino. ¿Qué goce, qué goce aún me guarde de ti ni un pequeño recuerdo en sus palabras,
queda? ¡Ojalá estuviera allí donde me protegiera el Áyax, por quien tantas veces tú te has esforzado
promontorio cubierto de bosque y bañado por el mar, al 1270 exponiendo tu vida con la lanza?
1220 pie de la alta meseta de Sunion, ¡Todas estas cosas dejadas de lado se han
para saludar a la sagrada Atenas! desvanecido! ¡Oh tú, que acabas de decir muchas e
(Teucro entra en escena.) insensatas palabras!, ¿no te acuerdas ya cuando, en
TEUCRO.- Me he dado prisa al ver venir hacia aquí al cierta ocasión en que vosotros estabais encerrados
jefe Agamenón. Es evidente que contra mi va a desatar dentro de vuestros muros, reducidos ya a la nada en la
su infausta lengua. fuga del ejército, éste, yendo él solo, os salvó, a pesar
(Entra Agamenón.) de estar ardiendo ya el fuego en torno a las cubiertas
AGAMENÓN.- ¿ Eres tú el que te atreves a proferir extremas de los barcos y de que Héctor estaba a punto
impunemente —según me dicen— terribles palabras de saltar desde arriba por encima de los fosos a las
contra mi? A ti me dirijo, al hijo de la esclava. En 1280 naves? ¿Quién lo impidió? ¿No fue éste el que lo hizo,
verdad que te jactarías con mucho orgullo y andarías de quien tú dices que nunca puso el pie donde tú no
1230 muy estirado, estuvieras? ¿Es que para vosotros no lo hizo según
1240 si de una madre noble hubieras nacido, ya que, no debía?
¿Y cuando otra vez él, en persona, porque le tocó en
81
suerte y no por haber sido mandado, se enfrentó solo a
Los ritos funerarios debidos a un cadáver: lavarlo y vestir el Héctor, también solo, echando ante todos no la bola
cuerpo que correrán a cargo de Tecmesa y derramar libaciones,
en las que Eurísaces también puede participar. que desertara, un grumo de húmeda tierra sino la que
82
Teucro va a marcharse a buscar un lugar para la sepultura de iba a saltar en primer lugar del yelmo de hermoso
Áyax. Pero antes insiste en que el niño ponga la mano en el penacho? Él era quien hacía estas hazañas y yo a su
cuerpo de su padre en actitud de suplicante estando de rodillas,
porque sabe que mientras está en tal actitud nadie podrá tocar el lado, el esclavo, el nacido de madre bárbara.
cuerpo sin una ofensa a Zeus, dios de los suplicantes.
83
Para ofrecérselos al muerto (Cf. Electra 449). El simbolismo de
85
esta acción es que la persona de la que se ha cortado el rizo se El derecho ático contemporáneo de Sófocles no daba validez al
inmola al muerto y le acompaña a la región de las sombras. testimonio de un esclavo que no fuera avalado por su amo.
84
Se refiere al supuesto inventor de la guerra, no a un personaje Teucro reacciona agriamente ante este insulto.
86
concreto. Sigue el tono ofensivo: Hesíone era troyana.

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

1290 ¡Desdichado! ¿Adónde podrías mirar son honestos.


al pronunciar tus palabras? ¿ Es que no sabes que el 1350 AGAMENÓN.- No es fácil que un tirano sea piadoso.
legendario Pélope, el que fue padre de tu padre, era ODISEO.- Pero sí que honre a los amigos que le dan
bárbaro, un frigio; que Atreo, el que, a su vez, te buenos consejos.
engendró, ofreció a su hermano el más impío AGAMENÓN.- Es preciso que el hombre noble obedezca
banquete, el de sus propios hijos; que tú mismo has a los que tienen el poder.
nacido de una madre cretense, y que, sorprendiendo ODISEO.- Desiste. Seguirás mandando aunque seas
en brazos de ella a un hombre extranjero, su propio vencido por un amigo.
padre la hizo arrojar a los mudos peces como pasto? Y AGAMENÓN.- Recuerda a qué clase de hombre le estás
siendo de tal clase, ¿me haces reproches sobre mi concediendo el favor.
origen, a mí que he nacido de mi padre Telamón, aquel ODISEO.- Este hombre era un enemigo, pero de noble
1300 que, por sobresalir en el ejército por su valor, raza.
obtuvo a mi madre como esposa, la que era por su AGAMENÓN.- ¿Qué harás, entonces?, ¿así respetas un
nacimiento princesa, hija de Laomedonte? Se la ofreció cadáver enemigo?
como escogido regalo el hijo de Alcmena. Si he nacido ODISEO.- El valor puede en mí más que su enemistad.
así noble, de padre y madre nobles, ¿podría acaso AGAMENÓN.- ¿Así de volubles son entre los mortales
deshonrar al que es de mi sangre, al que en tan gran algunos hombres?
miseria yace y a quien tú ahora quieres arrojar ODISEO.- Ciertamente, muchos son amigos en un
insepulto? ¿Y no te avergüenzas de decirlo? Pues bien, momento y después son enemigos.
entérate de esto: si echáis a éste a alguna parte AGAMENÓN.-¿Son ésos los amigos que tú aconsejas
tendréis que echarnos a la vez a nosotros tres, 1360 que tengamos?
muertos, a su lado Porque es evidente que es más ODISEO.- Yo no suelo aconsejar tener un alma inflexible.
1310 honroso para mí morir AGAMENÓN.- Nos harás aparecer cobardes en el día de
esforzándome en defensa de Áyax, que por tu mujer, o hoy.
¿por la de tu hermano he de decir? Ante esto, atiende ODISEO.- No, sino hombres justos a los ojos de todos
no a mi interés, sino al tuyo, puesto que, si me ofendes los helenos.
en algo, preferirás algún día haber sido, incluso, AGAMENÓN.- ¿Me ordenas que permita sepultar al
cobarde conmigo a valiente. cadáver?
(Entra Odiseo.) ODISEO.- Sí, pues yo mismo también llegaré a esa
CORIFEO.- Soberano Odiseo, sabe que has llegado muy situación.
oportunamente, si te presentas no para complicar las AGAMENÓN.- ¡Todo es igual! Cada cual se afana por sí
cosas, sino para resolverlas. mismo.
ODISEO.- ¿Qué ocurre, guerreros? Desde lejos el ODISEO.- ¿Para quién es más natural que me afane que
griterío de los Atridas sobre el cadáver de este valiente. para mí mismo?
AGAMENÓN.- ¿Acaso no estábamos escuchando hace AGAMENÓN.- Tuya será considerada esta acción, que
1320 muy poco, no mía.
rey Odiseo, palabras muy ultrajantes en boca de este ODISEO.- De cualquier modo que obres serás honrado.
hombre? 1370 AGAMENÓN.- Pero al menos sabe bien esto:
ODISEO.- ¿Cuáles? Porque yo soy indulgente con el que yo te concedería un favor incluso mayor que éste;
hombre que lanza palabras injuriosas cuando también pero que ese , aquí y allí, será para mí siempre el más
él las oye. odioso. Tú puedes hacer lo que quieras.
AGAMENÓN.- Oyó afrentas, porque él hacia lo mismo (Sale Agamenón.)
contra mí. CORIFEO.- Aquel que diga que tú, Odiseo, siendo de
ODISEO.- ¿Y qué hizo contra ti como para que lo tengas esta manera, no eres en tus decisiones un sabio, es un
por una ofensa? hombre necio.
AGAMENÓN.- Dijo que no permitiría que este cadáver ODISEO.- Y ahora, a partir de este momento, comunico
quedara privado de sepultura, sino que lo enterrará a Teucro que, en la medida en que era antes enemigo,
contra mi voluntad. es ahora amigo y que estoy dispuesto a ayudarle a
ODISEO.- ¿Le es posible a un amigo decirte la verdad y sepultar este cadáver y a hacer con él los preparativos
seguir siendo tan amigo como antes? sin omitir ninguna de cuantas cosas deben los hombres
1330 AGAMENÓN.- Dímela. Si no fuera así, estaría loco, 1380 preparar a los varones excelentes.
ya que te considero el mejor amigo entre los argivos. TEUCRO.- Muy noble Odiseo, todos los motivos tengo
ODISEO.- Escucha, pues. No te atrevas, por los dioses, para alabarte por tus palabras. Mucho me has
a exponer así cruelmente a este hombre insepulto, y engañado en mi presentimiento, pues siendo el mayor
que la violencia no se apodere de ti para odiarle hasta enemigo de entre los argivos para éste, sólo tú has
el punto de pisotear la justicia. También para mi era el acudido a su defensa con actos y no has osado,
peor enemigo del ejército desde que me hice con las estando tú vivo, hacer ultrajes desmesurados en
armas de Aquiles, pero yo no le respondería con presencia del muerto, como ha hecho el jefe, ese loco,
1340 injurias hasta negar que he visto en él al más valiente que, habiéndose presentado él en persona y su
de cuantos argivos llegamos a Troya, después de hermano, quiso arrojarle ignominiosamente sin
Aquiles. De modo que en justicia no podría ser sepultura. Por ello, que el Padre que domina en el
deshonrado por ti, pues no destruirías a éste sino las 1390 Olimpo, la implacable Erinis y la Justicia
leyes de los dioses. Y no es justo dañar a un hombre que castiga les hagan perecer de mala manera a los
valiente si muere, ni aunque le odies. malvados, al igual que indignamente querían echar
AGAMENÓN.- ¿Tú, Odiseo, tomas en este asunto la ellos a nuestro héroe con afrentas. En cuanto a ti, oh
defensa de éste contra mí? vástago del anciano Laertes, no me atrevo a permitirte
ODISEO.- Sí, le odiaba cuando hacerlo era decoroso. que intervengas en este enterramiento, no sea que
AGAMENÓN.- ¿No debías tú también pisotear al muerto? haga, con ello, algo enojoso para el muerto. Pero en
ODISEO.- No te alegres, Atrida, de provechos que no 1400 todo lo demás participa también y, si quieres traerte a

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Teatro Griego TEXTOS: Sófocles Áyax

alguien del ejército, no tendremos inconveniente. Yo


prepararé lo que me corresponde y tú sabe que eres
para nosotros un hombre noble.
ODISEO.- Hubiera sido mi deseo, pero si no te es grato
que haga esto, dándote la razón me voy.
(Sale Odiseo.)
TEUCRO.- Basta, pues ya ha pasado mucho tiempo. Así
que apresuraos los unos a hacer con vuestros brazos
una fosa profunda, otros disponed un elevado trípode
rodeado de fuego, propio para lavatorios rituales. Que
un grupo de hombres traiga de la tienda su armadura y
su escudo. Hijo, tú coge tiernamente a tu padre con
todas tus fuerzas y ayúdame a levantarle por los
1410 costados.
Las venas aún calientes exhalan una negra sangre.
Pero vamos, que todo hombre que diga ser su amigo
se apresure, que venga, afanándose por este hombre
que fue noble en todo, y ninguno fue mejor entre los
mortales; hablo de Áyax, cuando estaba vivo.
CORIFEO.- Ciertamente que a los mortales les es
posible conocer muchas cosas al verlas. Pero antes
1420 nadie es adivino de cómo serán las cosas futuras.

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