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GRANDES

BATALLAS
DE LA ANTIGUA
GRECIA
MITOS Y
REALIDADES EN
LA GUERRA
DE TROYA
DUELOS ÉPICOS:
GRIEGOS VS.
PERSAS
DESCUBRE
LA FURIA
ESPARTANA

E NTO
D O C UM
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TODO EL ÁRBOL SE APROVECHA FERTILIZANTES
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DE LAS PARTES MÁS
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45% de la recolección, porcentaje Y LA MADERA CORTADA los aserraderos y molinos. La
dedicado a la manufactura de EN MANTENIMIENTO, SE producción de estos últimos
cartones y papel. El resto (ramas, CONVIERTEN EN PULPA se basa, principalmente, en
PARA PAPEL O CARTÓN
aserrín y cortezas) se usa para energía térmica y no fósil.
generar energía.

*El aclareo son los árboles que se cortan porque en un bosque no todos tienen espacio suficiente para crecer.
Guerreros griegos en
ánfora ática de figuras
negras del siglo VI a.C.

La Hélade,
en pie de guerra

D
esde los mismos mitos sobre los que se fundó su civilización –los Siete
contra Tebas, la Guerra de Troya–, la historia de la Antigua Grecia se
escribió a golpe de espada y lanza en los campos de batalla. Hacia
2000 a.C., la extinción de la matriarcal cultura minoica a manos de
los pendencieros invasores micénicos dio a luz una nueva identidad
griega, que se refleja en esa mitología guerrera. Los legendarios
héroes de la epopeya troyana –Aquiles, Héctor, Paris, Helena...–, in-
mortales gracias a la Ilíadaa de Homero, quizá son reflejos literarios de hechos y personajes
reales de la época micénica.
También esta llegó a su fin y, en el siglo V a.C. –el de Pericles y el esplendor de la demo-
cracia–, la luminosa Atenas, dominante en el mar, y la austera Esparta, invencible en tierra
con sus feroces hoplitas, emergieron como potencias; en armas, por supuesto. Primero, uni-
das contra un enemigo común, liderando a las demás polis o ciudades-Estado en las Guerras
Médicas para expulsar a los invasores persas; luego, enfrentadas a rajatabla por la hegemonía
en la extenuante Guerra del Peloponeso. La decadencia de ambas y su relevo en el siglo IV a.C.
por nuevos poderes (Corinto, Tebas o Macedonia) no trajo, ni por asomo, la paz a la Hélade,
que, convertida en un Imperio por el gran Alejandro, expandió el helenismo por medio mun-
do... a base, otra vez, de guerra y más guerra.
Algunos de los combates más célebres –y decisivos– de todos los tiempos tuvieron por pro-
tagonistas a aquellos griegos antiguos: batallas como la de Maratón, la de Salamina, la de las
FOTO: ASC

Termópilas (con los 300 espartanos de Leónidas), la de Issos o la de Gaugamela, entre otras
muchas, que ahora impulsan el recorrido épico en este número de Muy Historia.
ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA

TEBAS
Y TROYA
Aunque lo que sabemos de ellas se debe a la mitología, la
tradición oral y la literatura, podemos rastrear un origen tanto
en la Guerra de los Siete contra Tebas como en la más famosa
contienda de la Antigüedad: la Guerra de Troya.
Por José Ángel Martos

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MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Grandes batallas
de la
Antigua Grecia
De Troya a Alejandro Magno
2000-1180 a.C. 547-490 a.C. 484-479 a.C. 404-399 a.C.

Entre el mito La Primera Jenofonte y la


y la historia Guerra Médica expedición de
2000 a.C. Según la mitología, 547-518 a.C. El Imperio los 10,000
sucede la Guerra de los Siete aqueménida se hace con el 404 a.C. Es coronado en Persia
contra Tebas, episodio proba- control de toda Asia menor y de Artajerjes II. Su hermano menor,
blemente basado en un conflic- la mayoría de las islas orientales Ciro el Joven, se alza en armas
to real entre coaliciones griegas. del Egeo, entre ellas Lesbos y contra él para disputarle el
1600 a.C. La civilización Samos. trono.
micénica cobra protagonismo 499-494 a.C. Se desencadena 402 a.C. De refuerzo, recluta un
en la Grecia continental, la Rebelión Jónica contra los gran contingente de mercenarios
con Micenas (en el Peloponeso) persas, que concluye con la griegos conocido como “Los
como metrópoli más influyente. Batalla de Lade y la ocupación Jerjes I, rey persa 10,000” (fueron unos 13,000),
1184-1175 a.C. Los llamados de Mileto. aqueménida, en un grabado. que parte desde Sardes.
Pueblos del Mar, que algunos 493 a.C. Mardonio, noble persa La Segunda 401 a.C. El 3 de septiembre se
identifican con los aqueos ho- y yerno del rey Darío, realiza sus Guerra Médica libra la Batalla de Cunaxa, en la
méricos, lanzan ataques en el primeras incursiones bélicas. 484 a.C. Jerjes I, el nuevo rey que Ciro perece.
Mediterráneo y Oriente próximo: 492 a.C. Estalla la Primera persa, empieza a preparar otra 399 a.C. Tras una penosa vuelta
Egipto, Ugarit... Guerra Médica, con Atenas y invasión de la Hélade. por tierra y mar, los expedicio-
1180 a.C. Fecha aproximada de Esparta encabezando la lucha 482 a.C. Treinta polis deciden narios regresan a Grecia dirigidos
la Guerra de Troya, narrada en la de las polis contra los ocupantes hacerle frente, coaligadas en por Jenofonte, que lo contará
Ilíadaa (s. VIII-VI a.C.). aqueménidas. torno al poder naval de Atenas más tarde en la Anábasiss (385-
491-490 a.C. Expedición persa (Liga de Delos) y el terrestre de 368 a.C.).
por las Cícladas y sitio de Eretria. Esparta (Liga del Peloponeso).
Agosto de 490 a.C. La Batalla de Agosto-septiembre de 480
Maratón, victoria griega, pone a.C. Se producen los comba-
fin a la guerra. tes decisivos de la Segunda
Guerra Médica: la Batalla de
las Termópilas y la Batalla de
Salamina.
479 a.C. Los griegos vencen
en la Batalla de Platea y la de
Mícala, y expulsan a Jerjes.
FOTO: ALBUM; ALAMY

Los principales hechos de las


Hércules luchando con la Hidra de Estatua de Filípides, héroe Guerras Médicas serán recopila- Muerte de Ciro en Cunaxa
Lerna (cuadro de Zurbarán, 1634). de la Batalla de Maratón. dos por Heródoto. (grabado coloreado).

4 MH
460-404 a.C.
DOCUMENTO: GUERRA DEL PELOPONESO Pericles, revuelta de Mitilene, Batalla de
460-445 a.C. Atenas y Esparta, junto Pilos y Esfacteria...
a sus respectivos aliados, se enfrentan 415-413 a.C. Segunda fase de la gue-
entre sí por la hegemonía en Grecia rra centrada en la Expedición a Sicilia,
(Primera Guerra del Peloponeso). que tendrá trágicas y definitivas conse-
435-432 a.C. La paz vuelve a romper- cuencias para los atenienses.
se: guerra civil de Epidamno, Batalla de 413-404 a.C. Tercera y última etapa
Potidea... de la contienda, conocida como Guerra
431-421 a.C. Primera fase de la de Decelia: Batalla de Notio, Batalla de
Guerra del Peloponeso, llamada Guerra Arginusas y derrota final de Atenas ante
Arquidámica: sitio de Atenas, muerte de Esparta.
Vista de la Acrópolis, en Atenas.

395-387 a.C. 371-362 a.C. 336-331 a.C.

La guerra de Corinto Alejandro Magno y el


395 a.C. La rivalidad entre Esparta y sus Imperio macedónico
antiguos aliados Corinto y Tebas desata una 336 a.C. Con apenas 20 años, Alejandro III,
nueva contienda en Beocia. llamado Magno o el Grande, sube al trono
394 a.C. Sucesión de choques: Batalla de Macedonia tras el asesinato de su padre,
de Nemea, Batalla de Cnido, Batalla de Filipo II.
Coronea... 334 a.C. En la Batalla del Gránico, a
391 a.C. Derrota espartana en la Batalla de orillas de este río, nace su leyenda de imba-
Lequeo; Argos conquista Corinto. tible semidiós al vencer a los persas.
387 a.C. La Paz de Antálcidas pone 333 a.C. La Batalla de Issos es su victoria
fin a la guerra. definitiva sobre los persas.
332 a.C. Se produce el sitio de Tiro (Fenicia),
que termina en una gran masacre de todos
sus habitantes.
331 a.C. Se disputa la Batalla de
Gaugamela, tras la cual Alejandro Magno es
proclamado rey de Asia.

Ánfora de figuras negras (siglo V a.C.)


con un espartano bebiendo vino.

El fin de Esparta
en Leuctra
371 a.C. Ante el desafío de Tebas a la he-
gemonía de Esparta, esta decide atacar en
FOTO: JOSÉ ANTONIO PEÑAS; GETTY IMAGES; ALAMY

Leuctra, región de Beocia al sur de la capital


tebana. La Batalla de Leuctra supone el final
del poder espartano y el inicio de una efí-
mera etapa de gloria para Tebas.
362 a.C. La Batalla de Mantinea remata a
Esparta, pero tras ella el dominio tebano
empieza a descomponerse en favor de la Carga de Alejandro y los hetairoi
emergente Macedonia. en la Batalla del Gránico (ilustración).

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MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

El juicio de Paris. Rubens


FOTO: MUSEO DEL PRADO

pintó varias veces este episodio


mitológico (esta versión es de
1638), según el cual el troyano
Paris obtuvo la mano de la
princesa Helena como premio
de Venus, lo que desencadenó
la Guerra de Troya.

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ENTRE EL MITO Y LA HISTORIA

TEBAS
Y TROYA
Aunque lo que sabemos de ellas se debe a la mitología, la
tradición oral y la literatura, podemos rastrear un origen tanto
en la Guerra de los Siete contra Tebas como en la más famosa
contienda de la Antigüedad: la Guerra de Troya.
Por José Ángel Martos

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GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

L
a “madre de todas las bata- pagarles el salario convenido por construir-
llas” ocurrió tres milenios le las famosas murallas de la ciudad. El rey
antes de que Sadam Hu- iba a sacrificar a su hija Hesíone al monstruo
sein utilizara la expresión por exigencias de un oráculo, pero Hércu-
para amenazar a Occiden- les (Heracles, en griego) libró a Troya de la
te. Como ahora, en el año bestia antes. Sin embargo, el taimado rey
1180 a.C. esa bisagra entre volvió a engañar de nuevo a un griego: había
dos partes del mundo que es Medio Oriente prometido pagarle dándole las yeguas divi-
iba a convertirse en escenario de una gue- nas de Zeus (que habían sido entregadas a
rra definitoria para decidir quién mandaba un monarca antepasado suyo) y no cumplió
y se apoderaba de sus recursos. La Guerra su pacto, pretendiendo colarle un par de
de Troya, esa lucha de los griegos por do- yeguas ordinarias entre la reata.
minar la gran ciudad comercial del segun-
do milenio antes de Cristo, que estaba en la Hércules en Troya
órbita del Imperio hitita, sería una prueba La reacción de Hércules fue organizar una
de fuego para sus participantes, un antes y expedición de castigo con 18 naves, enca-
un después que se convertiría en referen- bezadas por héroes como los argonautas
cia −geopolítica, pero sobre todo simbólica, Peleo (padre de Aquiles) y Telamón. El epi-
gracias a su narrador, Homero− para toda la sodio, que parece una precuela de la Guerra
Imperio hitita. civilización occidental. de Troya homérica, con los antepasados de
Troya, la gran urbe
comercial del segundo
Troya, en realidad, ya era un objetivo mu- los protagonistas incluidos, tuvo también
milenio antes de cho antes. El deseo de los pueblos helénicos su momento de máxima tensión en el ase-
Cristo, estaba bajo
su dominio. Abajo,
por expandirse hacia Oriente resuena en le- dio de la ciudad. Telamón fue el primero en
un carro hitita en un yendas bélicas tempranas: Poseidón y Apo- abrir brecha en los muros. Recibiría como
relieve conservado en
el Museo Arqueológico
lo castigaron al rey troyano Laomedonte premio por su hazaña a la princesa Hesíone,
de Estambul. con un monstruo marino porque se negó a la única de la familia real destinada a

FOTO: AGE

8 MH
Castigo mitológico.
En el grabado, el dios
Poseidón amenaza
al astuto rey troyano
Laomedonte por
negarse a pagarle el
salario convenido
tras haberle construido
las famosas murallas
de la ciudad.

salvarse porque Hércules, harto de ser en- Grecia continental, con Micenas (en la re-
gañado y tras haber “llenado las calles de gión del Peloponeso) como metrópoli más
Troya de viudas” (según Homero), mató a influyente, junto a otras urbes como Pilos,
Laomedonte y pretendía hacer lo mismo Tirinto, Tebas y, en menor medida, Atenas.
con todos sus hijos. Cada una de estas partes era dominada por
Sin embargo, Hesíone había obtenido la una élite guerrera que gobernaba desde
prerrogativa de poder llevarse consigo a un un gran palacio (por eso se les califica de
prisionero. Hábilmente, la princesa eligió a “Estados palaciales”).
su joven hermano Podarces. Hércules le im- El alcance del poderío micénico tiene
puso una condición: que primero este debía todavía hoy una prueba visible en la ciu-
ser hecho esclavo y luego rescatado. Hesío- dadela de Micenas, de la que se siguen ad-
ne accedió y entregó su velo de oro como mirando su muralla −denominada ciclópea
rescate. Este lance llevó a que Podarces pa- por haber sido construida con grandes pie-
sara a ser conocido desde entonces con un dras sin argamasa− y en particular la en-
nombre que significaba “el rescatado”. Ese trada, conocida como Puerta de los Leones
nombre era Príamo. Los más avezados re- por la escultura situada sobre el dintel. Sin
cordarán que Príamo es el rey de Troya en la embargo, no ha resultado posible conocer
posterior invasión homérica, de forma que demasiados detalles sobre su organización
ambos incidentes se encuentran conecta- interna o acerca de sus relaciones con otras
dos en la leyenda. ciudades. En muchos casos hay que acudir
a testimonios de las otras potencias de la
La expansión micénica época, como Egipto: una inscripción fa-
Las evidencias arqueológicas nos muestran, raónica menciona a Micenas como perte-
de todas formas, que la expansión oriental neciente al país de Danaya, junto a Tebas.
de los griegos tuvo varios destinos, y no ex- El nombre de Danaya proviene de Dánao,
clusivamente Troya. La civilización micé- un personaje mitológico que, huyendo de
nica fue la primera en volcarse en extender su hermano Egipto, habría llegado hasta
sus tentáculos más allá de sus lugares de las costas egeas. Este mito ha dado origen a
FOTO: AGE

origen. Su protagonismo arranca a partir de multitud de especulaciones sobre el origen


1600 a.C., durante la Edad del Bronce, en la de los griegos.

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GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Precuela hercúlea. Siete contra Tebas en la región, organizaron una liga en la que
El legendario Hércules
(aquí, luchando
Existe un precedente de alianzas griegas participaron muchos guerreros destacados
contra la Hidra de frente a un enemigo común: se trata de la para marchar contra el rey tebano Eteocles.
Lerna según un óleo
de Zurbarán, 1634)
llamada Guerra de los Siete contra Tebas, un Este conflicto es explicado por la mitología
encabezó con Peleo, episodio que, aunque mitológico, ilustra el en clave de afrentas personales y aventuras
padre de Aquiles,
y otros héroes una
establecimiento de coaliciones como estra- heroicas, lo cual era común en la época: no se
“primera Guerra de tegia habitual. En esa ocasión, dos prínci- daba una interpretación estratégica o econó-
Troya”.
pes desterrados (Polinices de Tebas y Tideo mica a los grandes acontecimientos bélicos.
FOTO: ALBUM

de Calidón), animados por el rey de Argos, La motivación casi siempre era por enfren-
Adrasto, deseoso de engrandecer su poder tamiento de personalidades, muchas veces

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El deseo de los pueblos helénicos
por expandirse hacia Oriente
resuena en varias leyendas
bélicas tempranas.
Vestigios troyanos

H
einrich Schliemann
(1822-1890) demostró
la existencia real de Troya
con sus excavaciones en Hisarlik
(Turquía). Una de las muchas
joyas que halló fue la máscara
mortuoria de Agamenón (izq.,
una réplica que puede admirarse
en el Museo Heinrich Schliemann de
Ankershagen, Alemania).

Una guerra de héroes


Por eso Homero, en su gran poema épico, la
Ilíada –una de las obras más influyentes de
todos los tiempos–, narra también la Guerra
de Troya en clave heroica, algo que choca
con nuestra mentalidad racionalista. Se le
ataca no por sus riquezas ni su posición es-
tratégica, sino porque el troyano Paris rap-
ta a la princesa Helena, esposa de Menelao
de Esparta, a su vez hermano del principal
caudillo micénico, Agamenón. La gran coa-
lición de los griegos (llamados aqueos por
Homero) se forma para vengar esta afren-
ta. Y, ya desde la primera línea de la obra
−“Canta, oh diosa, la cólera de Aquiles; có-
lera funesta que causó infinitos males a los
aqueos y precipitó al Hades muchas almas
valerosas de héroes”−, veremos que las ri-
validades entre sus jefes trastocan el curso
lógico de los acontecimientos. Aquiles, al
por rivalidades en amores y otras por pleitos comenzar el primer canto de la Ilíada, se
familiares. En este caso, Eteocles de Tebas ha- ha enfadado con Agamenón, el jefe supre-
bía expulsado de la ciudad a su hermano Poli- mo de la expedición griega a Troya, porque
nices, y este quería ser restituido y suspiraba este le ha arrebatado a una mujer troya-
por la venganza. En definitiva, las visiones na que le había correspondido en el botín
que hoy nos parecen lógicas y subyacentes de uno de sus ataques. Ofendido, Aquiles
a cualquier conflicto eran por entonces algo se niega a luchar, y su particular “huelga”
demasiado prosaico. A ello se une la realidad ocasionará muchos males a su propio ejér-
de que la guerra era la mejor manera para un cito, de cuyo jefe, Agamenón, abominará
líder de lograr el respeto y la gloria. continuamente.

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GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Fascinante Micenas. Uno de los mayores debates de la ciencia y también en el XXI, tumbarían todas las
La Puerta de los
Leones, entrada a la
histórica es si sucedió alguna vez la Guerra reticencias que en su momento manifesta-
muralla ciclópea de la de Troya y, en segundo lugar, si lo narrado ron los eruditos.
ciudadela de Micenas
(arriba), es una huella
por Homero tuvo relación con la realidad. El hallazgo de sucesivos estratos en la ex-
visible de su ancestral Si retrocediéramos dos siglos atrás, vería- cavación, que corresponden a las diferen-
poderío.
mos que hubo otro debate previo: si la pro- tes etapas históricas del enclave, permitió
pia ciudad de Troya existió. A mediados del hallar rastros de destrucción violenta en
XIX se había concluido que era un enclave varios de ellos, lo que anima a pensar que
de ficción, pero las excavaciones hechas a en alguna fase fue tomada por un ejército
partir de 1870, de Heinrich Schliemann en rival. Ahora bien, ello no está claro, ya que
la colina de Hisarlik (Turquía), continua- en algún caso la catástrofe pudo deberse a
das después por otros a finales del siglo XX un terremoto, a decir de los arqueólogos.

El final de Micenas
y el retorno de los hijos de Hércules

H
ércules o Heracles es uno de los dioses más primitivos del panteón griego. Personaje a
medio camino entre el héroe y la divinidad, la mitología lo sitúa como rey de Argos, una
ciudad de la península del Peloponeso de la que, a su muerte, sus descendientes serían
expulsados. Su hijo Hilo encontró refugio entre los dorios, a cuyo soberano había ayudado
Hércules, y acabaría por liderarlos. Este pueblo, situado mucho más al norte, protagonizaría más
adelante el llamado “retorno de los heráclidas”, una invasión o migración con la que los dorios
se dirigieron hacia el Peloponeso, reconquistando lo que creían su legítimo territorio. Todo este
episodio, que se narra en clave épica en la obra de Eurípides Los heráclidas, ha sido relacionado
por muchos historiadores con la destrucción de los palacios de Micenas y Pilos hacia 1100 a.C.,
momento que señala el declive de la civilización micénica. Aunque no hay unanimidad, la inva-
FOTOS: AGE; ASC

sión de pueblos del norte es una de las explicaciones para el súbito final del periodo de primacía
de Micenas y sus ciudades aliadas. Los dorios −denominación clásica cuya geografía no está
definida− podrían haber sido los más conocidos tracios, macedonios u otras tribus del norte.

12 MH
Los historiadores actuales están divididos,
pero es algo mayoritario el bando de los lla- El protagonismo de Micenas
mados “positivistas” respecto a su existencia. arranca durante la Edad del
El detallado catálogo de naves Bronce, en la Grecia continental.
En favor de estos últimos no puede dejar-
se de lado que Homero fue muy detallista El catálogo de naves es uno de los argu-
en su descripción de la guerra, y llaman la mentos principales en favor de la existencia
atención aspectos como el “catálogo de las de una gran batalla, pues por lo extenso de
naves griegas” que forma parte del Canto II la información, no cabe pensar en un mero
de la Ilíada. invento de ficción. Más bien, se ha formu-
Se trata de una larga enumeración de to- lado la teoría de que Homero (u otro literato
dos los contingentes de barcos aqueos par- que introdujera la lista después) pretendía
ticipantes, que fueron 29 según dicha lista, impresionar a la audiencia con su memo-
y se detalla cuántas galeras formaban cada ria. No olvidemos que la Ilíada era un poema
uno (un total de 1,186), la ciudad de la que oral, que los rapsodas recitaban sin papeles.
Motivos personales.
procedían, el nombre de su comandante Por otro lado, la relación de sitios y nom- La Ilíada, como
y también el de sus principales guerreros. bres proporciona una información preciosa era común en la
Antigüedad, no
Homero también describe a las fuerzas tro- sobre enclaves de la cultura micénica, al- fundamenta la guerra
yanas enumerando a sus aliados, proce- gunos de los cuales todavía hoy no han sido en lo político o lo
económico, sino en
dentes de la región de Anatolia y de urbes localizados. asuntos de amores y
vinculadas al Imperio hitita, el cual tam- Una de las mayores incógnitas de la Gue- rivalidades, como el
rapto de Helena de
bién envió directamente algunas fuerzas rra de Troya es si los efectivos movilizados Troya (abajo, en una
para ayudar en su defensa. por los griegos alcanzaron el fenomenal urna funeraria etrusca).
FOTOS: GETTY IMAGES; ALAMY

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GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Un debate histórico. número que se deriva de esta lista. Los 1,186 troyanos y sus aliados serían un total de
Los expertos ya no
dudan de la historici-
barcos con unos 120 soldados por embar- 50,000 personas. Parecería que hubo algo
dad de Troya (arriba, cación (cantidad mencionada también por de exageración literaria en la narración ho-
en una acuarela de
Peter Connolly), pero
Homero) sumarían más de 120,000 ata- mérica. Al menos esta es la conclusión del
discuten todavía la de cantes aqueos; mientras que enfrente, los historiador militar Barry Strauss, quien en
la guerra, aunque con
una mayoría a favor.
su libro La guerra de Troya (Edhasa, 2008)
menciona datos como que la flota de la ciu-
dad de Ugarit (en la costa de la actual Siria),
una de las grandes potencias marítimas de
la época, estaba formada por algo más de
150 barcos. Esto nos lleva a pensar entonces
que lograr reunir una cantidad de naves que
multiplica por 10 esa cifra pudiera resultar
bastante complicado.
Respecto a las fuerzas troyanas, parecen
también muy elevadas si se comparan con
El héroe de la Ilíada.
los 47,000 hombres que el mismísimo em-
Aquiles (derecha, perador hitita Muwatalli II había logrado
encarnado por Brad
Pitt en Troya, 2004) es
reunir 100 años antes para combatir contra
el gran guerrero griego el faraón egipcio Ramsés II en la gran Batalla
en la leyenda de la
Guerra de Troya, que
de Qadesh. Si tomamos en cuenta que Tro-
dada la minuciosidad ya era una metrópoli dependiente o afiliada
FOTOS: ALBUM

de nombres y detalles
está seguramente basa-
al Imperio hitita, resulta difícil pensar que
da en hechos reales. pudiera igualar sus efectivos.

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El caballo de Troya... ¿era en realidad un barco?

L
a realidad de la treta del caballo de Bajo estas líneas, el
famoso caballo de Troya
Troya, decisiva para el desenlace de según un grabado de 1830.
la guerra, es uno de los aspectos más
discutidos de la narración homérica, ya
que parece poco verosímil. Una de las
teorías para solventar las dudas es que el
artefacto en realidad no era ningún gran
equino de madera, sino un barco, a los
que en la época se solía llamar “caballos”.
Homero ya utilizaba la metáfora “caballos
de mar” en la Odiseaa para referirse a los
barcos griegos. En 2016 esta teoría recibió
el apoyo de un especialista en arqueo-
logía naval, el profesor Francesco Tiboni
de la Universidad de Aix-Marsella, quien
afirma que la estratagema utilizada habría
podido consistir en regalar a los troyanos decorar con la cabeza de un caballo. Esta de la embarcación. En opinión de Tiboni,
como tributo un tipo de barco de origen nave recibía entre los griegos el nombre de “el barco fenicio se ha convertido en un
fenicio muy usado en la época en todo hipposs (que significa caballo). Los soldados caballo de madera a consecuencia de un
el Mediterráneo oriental y que se solía griegos se habrían escondido en la bodega posible malentendido secular”.

Ell ataque a Troya podría


d í formar
f parte de
d las
l
invasiones
as o es que llevaron
e a o a cabo los
os Pueblos
ueb os del
de Mar.
a.
Los Pueblos del Mar
Más allá de las cifras, sigue abierta la inte-
rrogante de por qué se atacó Troya. Una de
las teorías que ha ganado seguidores en el Para sab
último siglo es que fuera parte de las inva- l historiado
siones llevadas a cabo por los Pueblos del gador esta
Mar: esta habría sido una confederación Strauss, au La
de pueblos de Grecia y de diversas islas del guerra de Espa y La Batalla de
Mediterráneo que asolaron multitud de en- Salamina, ana el conflicto troya-
claves del Medio Oriente en un lapso que no política y m
resultaría compatible con la cronología del d Homero y vu
de
ataque a Troya. deeleitando”, co
El nombre de Pueblos del Mar fue utiliza-
do por los faraones egipcios para describir
a unos agresores que en 1184 a.C. llegaron bandas de piratas errantes procedentes de
a invadirles, siendo rechazados por Ramsés diferentes puntos de la actual Grecia y sus
III tras varias batallas. Fue su hazaña más islas, que vivían del botín obtenido en la
atrevida, pero también se puede rastrear la guerra y el saqueo. Los nombres dados en
presencia de los Pueblos del Mar en la des- las fuentes egipcias o hititas a estos pue-
trucción del próspero reino de Ugarit hacia blos, así como sus representaciones grá-
1175 a.C. y, por supuesto, en la propia Troya ficas en relieves, avalan esta tesis. Si así
hacia 1180. Incluso podrían haber sido los fuera, la confederación descrita por Ho-
FOTOS: ALBUM; AGE

causantes del súbito final del Imperio hitita. mero no se encontraría demasiado lejos de
La hipótesis principal es que los Pue- la realidad de unos guerreros implacables
blos del Mar fueran los aqueos de Homero, unidos por la sed de riqueza.

MH 15
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

LA PRIMERA GUERRA MÉDICA

DUELO DE
TITANES
Bajo el montículo de Soros, en la llanura que se extiende frente a las
playas de la bahía de Maratón, todavía yacen las cenizas de los soldados
atenienses y persas que cayeron en un encuentro mítico, que representó el
momento álgido del primer gran conflicto entre Oriente y Occidente.
Por José Luis Hernández Garvi

FOTO: GETTY IMAGES

16 MH
Victoriosa Atenas. Las muy inferiores
fuerzas griegas derrotaron al gran
ejército persa en Maratón. Murieron
192 hoplitas frente a más de 6,000 de
sus enemigos. Cuadro academicista del
francés G.A. Rochegrosse.

MH 17
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

L
a mayoría de los historia- rey de Lidia. El monarca aprovechó el cli-
dores, con Heródoto [ver ma de inestabilidad reinante en la zona para
recuadro 2] a la cabeza, invadir los territorios vecinos a su frontera
considera que el origen de occidental, convencido de que los persas
las Guerras Médicas hay que no reaccionarían al estar demasiado ocu-
buscarlo en la sucesión de pados en extender sus dominios. El exceso
acontecimientos que pro- de confianza de Creso lo llevó a cometer un
vocó el ascenso de Ciro II el Grande, el pri- error estratégico que le costaría caro. Ciro
mer rey de la dinastía aqueménida, al trono dio batalla a su ejército en Capadocia y lo
del Imperio persa. Ciro acaudilló a su pueblo obligó a emprender una apresurada retirada
para liberarse del yugo medo y extender sus para evitar su destrucción total. Refugiado
Ciro II el Grande. dominios por todo Oriente próximo hasta en la ciudad de Sardes, Creso confiaba en
El ascenso al trono del
Imperio del primero de
dar forma a un nuevo Imperio que parecía que su repliegue y el desarme de su ejército
los reyes de la dinastía no tener límites. Las ambiciones expansio- servirían para apaciguar a su enemigo. El
aqueménida (abajo,
en un aguafuerte)
nistas del rey persa eran insaciables y el en- rey de Lidia volvió a equivocarse y las tro-
desencadenó un frentamiento con los griegos asentados en pas persas se presentaron ante las murallas
terremoto político:
tras librarse del yugo
Asia no se haría esperar. de Sardes para sitiarla. Después de dos se-
medo se lanzó a En aquel entonces, los jonios (pueblo de manas de asedio, la ciudad cayó y Ciro con-
una expansión sin
precedentes por todo
cultura helénica que residía en Asia menor) quistó toda Lidia en 547 a.C.
Medio Oriente. vivían sometidos bajo el reinado de Creso,
Un Imperio en expansión
Ante el avance imparable de los persas, las
ciudades jonias se vieron obligadas a some-
terse a ellos. Aquellas que se atrevieron a
desafiar la autoridad de Ciro y participaron
en una revuelta lidia contra la ocupación
sufrieron una represión implacable.
Ante los brutales métodos aplicados
por los persas, muchos de sus habi-
tantes optaron por el exilio hacia
el Mediterráneo occidental, don-
de se fundaban nuevas ciuda-
des griegas. Las islas de mayor
tamaño frente a la costa jonia
mantuvieron su independencia
durante cierto tiempo, pero en
518 a.C. los persas habían to-
mado el control de toda Asia
menor y la mayoría de las islas
orientales del Egeo, entre ellas
Lesbos y Samos.
Los persas encontraron la
oportunidad que habían esta-
do esperando para extender su
hegemonía en la región con oca-
sión de la rebelión jonia provocada
después de los sucesos que tuvie-
ron lugar en Naxos, la más próspera
de las islas Cícladas (archipiélago si-
tuado en el Egeo meridional). Tras una
revuelta interna, el pueblo de la isla había
FOTO: ALAMY

expulsado a la oligarquía dominante que,


exiliada en Mileto, había pedido ayuda al

18 MH
Creso, último rey de
Lidia, creyó que los
persas no le atacarían:
se equivocó y cayó en
Sardes (el rey en un
ánfora, 546 a.C.).

tirano Aristágoras para recuperar el poder


perdido. Aristágoras vio en esta solicitud la El expansionismo de Ciro era
oportunidad que esperaba para dominar la
isla, pero al carecer de las fuerzas necesarias
insaciable: el choque con los
para emprender con garantías una campaña griegos asentados en Asia no
militar acudió a Artafernes, el sátrapa persa
que gobernaba Lidia, en busca de ayuda. se hizo esperar.
La conquista de Naxos parecía fácil y abri-
ría el camino a la expansión persa por el merciantes que navegaban entre las Cí-
Egeo, antesala de los territorios de la Grecia cladas, tuvieron tiempo de reforzar las
continental. Ante esta perspectiva, Darío, defensas de la urbe y acumular suficientes
el rey persa en ese momento, dio su con- víveres para resistir un asedio prolongado.
sentimiento a la operación y se organizó Tras cuatro meses de infructuosos ataques,
una flota de 200 trirremes dispuesta al asal- los persas se vieron obligados a retirarse sin
to. Sus tripulaciones habían sido reclutadas conseguir su objetivo.
entre los puertos griegos de Asia menor, Ante este fracaso inesperado, Aristágo-
mientras que la fuerza de combate estaba ras decidió cambiar de bando y liderar una
integrada por soldados persas reclutados en sublevación de los jonios contra los persas.
las posesiones del Imperio. Las causas que provocaron su traición se
El ataque no tomó por sorpresa a los ha- derivaron de sus compromisos incumpli-
FOTO: ALBUM

bitantes de Naxos, que advertidos de la dos: había quedado en una posición incó-
presencia de la flota enemiga por los co- moda y decidió aprovechar en su favor el

MH 19
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Rebelión de los descontento latente que existía en las ciu- acabó en una caótica desbandada en la que
jonios. Fue uno
de los detonantes
dades jonias hacia los persas para ofrecerse los jinetes enemigos los masacraron.
de la guerra: el a dirigir una revuelta contra los opresores, Los intentos por extender la rebelión a
pueblo de la isla de
Naxos expulsó a la
encarnados en las figuras de los tiranos [ver otros territorios sometidos no tuvieron
oligarquía dominante recuadro 1]. La sublevación consiguió de- éxito ante la rápida reacción de los persas.
que, refugiada en la
cercana Mileto (hoy
rrocar a muchos de ellos, que buscaron la La muerte de Aristágoras supuso un duro
Anatolia, Turquía; protección de Artafernes. golpe para un movimiento que se mostraba
arriba, ruinas de la
ciudad), pidió ayuda al
inmune al desaliento, pero que carecía del
tirano Aristágoras para La astuta campaña de mardonio liderazgo político y militar necesario para
recuperar el poder
perdido en la revuelta.
Tras recuperar su libertad, los jonios se pre- alcanzar sus objetivos.
pararon para una guerra inminente contra Tras varios años de conflicto enquistado,
los persas. Junto a sus aliados atenienses la Primera Guerra Médica comenzó en 492
se lanzaron contra Sardes en un ataque a.C. Artafernes había optado por la conci-
por sorpresa que tomó desprevenido a liación al adoptar medidas como la reduc-
Artafernes, que en el último momento con- ción de los tributos o la retirada de las tropas
siguió refugiarse en la acrópolis de la ciudad persas acantonadas en la región, con la ex-
a la espera de refuerzos que no tardaron en cepción del ejército de Mardonio, yerno de
FOTO: ALBUM

llegar. La presencia de un gran ejército per- Darío que había sido enviado para hacerse
sa forzó una apresurada retirada griega, que cargo de la situación militar. Mardonio se

20 MH
cuando nada parecía interponerse en su El choque decisivo.
En Maratón se resolvió
camino, una tempestad hizo naufragar a la el final de la Primera
apresuró a destituir a los tiranos que aún mayor parte de los barcos de la flota de Mar- Guerra Médica, en una
fecha indeterminada
se mantenían en el poder y permitió la ins- donio. Debido a la fuerza de los elementos, del verano de 490
tauración de gobiernos democráticos regi- los persas fracasaron en su primer intento a.C. En este grabado
coloreado se enfrentan
dos bajo el principio de isonomía (igualdad por apoderarse de Grecia, pero no estaban las tropas del griego
de todos ante la ley). Estas decisiones le dispuestos a arrojar tan pronto la toalla. Milcíades el Joven y
de los persas Datis y
acarrearon las simpatías y el apoyo de los Así, al año siguiente –491 a.C.–, el rey Da- Artafernes.
griegos, que desconocían la verdadera in- río envió embajadores a los Estados más po-
tención que se ocultaba tras su nombra- derosos de Grecia con un regalo simbólico
miento: sentar las bases para consolidar el de tierra y agua que debía ser correspondido
avance persa hacia el Egeo. de igual forma como señal de sometimien-
Para cumplir su misión oculta, Mardonio to. Todos se doblegaron menos Atenas y Es-
penetró en Tracia y conquistó la ciudad de parta, que ejecutaron a los enviados persas.
Tasos, apoderándose de su flota de trirre-
mes. Desde allí avanzó siguiendo la costa Formidable ejército invasor
norte del Egeo en dirección a Macedonia. El todopoderoso rey Darío, poco acostum-
Gracias a su hábil combinación de manio- brado a que lo desafiaran, reunió un gran
bras políticas y militares, los persas habían ejército con el que pensaba aplastar el orgu-
FOTO: ALBUM

logrado adentrarse en la Grecia continen- llo griego. Las fuentes históricas de la época
tal sin encontrar obstáculos. Sin embargo, hablan de un contingente compuesto por

MH 21
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Muy astuto. más de 600,000 hombres, en su mayoría y Artafernes se desplegó ante sus murallas,
Mardonio jugó a
varias bandas; en
tropas iraníes procedentes del corazón del era demasiado tarde para negociar.
el grabado, envía Imperio persa. Estimaciones más realistas Los persas atacaron con decisión en su-
delegados a negociar
con los atenienses
sitúan esa cifra en 25,000 soldados embar- cesivos asaltos, que se saldaron con nu-
para separarlos de cados en una flota de 600 barcos. Esta expe- merosas bajas por ambas partes. Se había
sus aliados.
dición militar estaba al mando de dos jefes: cumplido una semana de cruentos comba-
Datis, un curtido comandante veterano de tes frente a los muros de la ciudad cuando
la rebelión jonia, y Artafernes, hijo del sá- una facción de sus habitantes, partidaria de
trapa de Lidia llamado como él. Su objeti- la rendición, abrió las puertas de las mura-
vo era establecer una cabeza de puente en llas para franquear el paso a los invasores.
Atenas desde donde lanzar una ofensiva a En contra de la clemencia que los traidores
mayor escala y con fuerzas superiores con- habían esperado, los persas destruyeron
tra el resto del territorio griego. Eretria hasta los cimientos y sometieron a
El ejército de invasión avanzó por el archi- la esclavitud a la mayoría de su población.
piélago de las Cícladas; en la isla de Eubea La victoria supuso una inyección de moral
encontraron la primera resistencia en la para los persas, que prosiguieron su avance
urbe de Eretria. Los atenienses, que habían con la intención de desembarcar cerca de
establecido una colonia en la cercana Cal- Atenas. Hipias, antiguo tirano de la ciudad
cis, movilizaron a 4,000 de sus ciudadanos forzado al exilio, los acompañó como guía y
para acudir en ayuda de Eretria, pero cuan- consejero. Fue él quien recomendó al ejérci-
do llegaron se encontraron a sus líderes to persa desembarcar en la bahía de Maratón,
discutiendo sobre si debían presentar o no un área caracterizada por una amplia llanura
resistencia. Ante esas dudas, los atenienses donde podría desplegar todo su poderío.
decidieron volver sobre sus pasos y la ciu- Los mandos militares griegos tenían cla-
FOTOS: AGE

dad se enfrentó en solitario a su destino. ro que debían atacar al enemigo en cuanto


Cuando el impresionante ejército de Datis pusiera pie en tierra firme para impedir el

22 MH
La flota de
Mardonio.
El estratega y noble
persa se apoderó en
Tasos de los trirremes
griegos (izq., mosaico)
y siguió por el Egeo
hacia Macedonia, pero
una tempestad hizo
naufragar a la mayor
parte de los barcos de
su flota.

ataque contra Atenas. Habían consegui- ción de ayuda para los espartanos. Filípides
do reunir una fuerza compuesta por 9,000 recorrió más de 220 kilómetros en menos
hoplitas, nombre que recibían los ciudada- de dos días para entregar el mensaje. Los
nos-soldados de las polis griegas, apoyados espartanos aceptaron enviar un pequeño
por varios centenares de hombres de Platea, contingente que demoró su partida hasta
una ciudad aliada. Al llegar a la llanura de que llegara la luna llena.
Maratón, el ejército griego se situó en una
posición elevada a lo largo del trazado de Sorprendente victoria griega
la calzada que conducía hasta Atenas, a la El alto mando griego, formado por 10 ge-
espera de recibir refuerzos procedentes de nerales, decidió someter a votación el si-
Esparta. Antes de partir hacia el campo de guiente paso. La mitad se decantó por atacar
batalla, los atenienses habían enviado a mientras que el resto consideró que lo más
Filípides, su mejor corredor, con una peti- sensato era esperar. El empate lo rompió el

Tiranos y sátrapas

E
n los territorios ocupados en que podía otorgar la pertenencia a
Asia menor, los reyes persas una monarquía heereditaria.
decidieron situar a destacados Los tiranos rendían cuentas y
miembros de la aristocracia local eran responsables de sus actos de
como gobernadores. De esa forma gobierno ante un funcionario persa
se garantizaban la lealtad de estas de alto rango que residía en la
nuevas regiones anexionadas a su ciudad de Sardes, la antigua capital
extenso Imperio. Estos mandatarios del reino de Lidia (que estaba
eran conocidos como “tiranos”, pa- situado en lo que hoy en día es
labra del idioma lidio –y por tanto, el territorio asiático de Turquía).
de origen indoeuropeo– usada por Este dirigente recibbía el nombre de
los griegos para definir a aquellos “sátrapa”, una paalabra del persa
FOTOS: AGE; ALBUM

gobernantes que, sin gozar del antiguo que podríía traducirse Ruinas de la ciudad de
apoyo popular, ejercían un poder aproximadamentee como “protector Sardes, antigua capital de
Lidia (hoy Sart, en Turquía).
absoluto y solitario sin el derecho del territorio”.

MH 23
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA CURIOSIDADES

Los espartanos también eran supersticiosos


L
a forma de vida y las costumbres de Esparta sorprendían hasta a
los propios griegos. Parece ser que los habitantes de Lacedemonia
eran xenófobos, y conseguir la ciudadanía era casi un imposible
para cualquiera que no fuera espartano. Heródoto cuenta que sólo
dos lo consiguieron: un adivino y su hermano. Esto indica otro de sus
rasgos más definitorios: si todos los griegos eran muy supersticiosos,
ellos lo eran todavía más, hasta el punto de que dejaron de ir a la
Batalla de Maratón en apoyo de los atenienses por la fiesta de las
Carneas en honor de Apolo. Lo mismo sucedería en las Termópilas.
Antes de iniciar la marcha hacia el combate era habitual que el rey
espartano ofreciera sacrificios; si los presagios eran benignos, se llevaba
una antorcha de fuego al altar situado en las fronteras de Laconia, donde
se ofrecía otro sacrificio. Si volvía a haber buen augurio, entonces el
ejército podía marchar portando el fuego. En el grabado, representación
del sacrificio de un cordero ante el monarca espartano. Un adivino
interpretaba las señales para emitir un presagio que el rey atendía.

La estructura de los Inmortales


A
la unidad del ejército persa que al terminar la guerra. Además, como caravana en la que viajaban mujeres y sus
abarcaba un baivarabam (10,000 bien señala el historiador clásico, tenía la criados. Partían siempre a la contienda con
soldados) se le conoció como los particularidad de que debía estar formada vestidos de lujo y, en palabras de Heródoto,
Inmortales después de que el historiador únicamente por persas. Representan la su avituallamiento se transportaba de forma
Heródoto afirmara que siempre mantenían mística que envuelve a cualquier cuerpo de independiente al del resto del contingente.
la misma composición: “Si un hombre excelencia: siempre hay un grupo escogido al Dentro del baivarabam de los Inmortales
resultaba muerto o caía enfermo, la vacante que se le teme por su preparación y valentía. había además un hazarabam (1,000 com-
que dejaba se cubría al momento, así que el batientes), cuyos miembros eran selecciona-
total de este cuerpo nunca constaba de LA ÉLITE MILITAR dos para ser la guardia privada del rey persa.
menos ni de más que de 10,000 guerreros”. Además de las batallas en las que vencieron Estos hombres eran denominados melopho-
Por lo tanto, la visión que se da en el filme en Asia menor y Egipto, ese carácter de roi o “portadores de manzanas”, porque sus
300 (donde se afirma que este apelativo lo cuerpo permanente provocó que la fama de lanzas estaban rematadas en manzanas de
recibían por su invencibilidad) es errónea. esta unidad creciera con el tiempo. De igual oro, y eran los doryphoroi –que en griego
Con todo, y siempre según Heródoto, los forma, les ganó ciertos beneficios y ventajas se traduce como “soldados armados con
Inmortales sí contaban con cierta prepara- dentro del mismo ejército, como disfrutar lanzas”– de su rey. No obstante, parece que
ción extra, al ser una de las pocas unidades de algunos lujos impensables para otros su nombre oficial era el de arstibara (literal-
del ejército que nunca era desmovilizada soldados. Siempre los acompañaba una mente, “portadores de lanzas”).
FOTOS: AGE; MUSEO DEL LOUVRE

38 MH
Jerjes I sí era terrible
Q
uinto gobernante de uno de los mayores Imperios persas de la historia, Jerjes I o Jerjes
el Grande se dio a conocer al gran público con la película 300 (abajo, un fotograma
donde aparece el rey aqueménida, interpretado por Rodrigo Santoro), en la que es una
auténtica encarnación del mal. ¿Era de verdad así? Si repasamos algunas de sus acciones, sí,
era violento y sanguinario. Un claro ejemplo ocurrió en Babilonia, donde se encaprichó con
la estatua de oro del dios Marduk. Decidió llevársela para fundirla, pero para gran disgusto
de los guardianes del templo se saltó el ritual que los sacerdotes de ese dios hacían cumplir a
los monarcas babilonios. El rey legítimo, al iniciarse el año, debía poner las manos sobre la
estatua dorada de Marduk. Por supuesto, Jerjes asesinó a los sacerdotes que intentaron
El dinero habla...
impedir que robara la estatua. de cierto modo

L
En la tradición griega es representado como un rey degenerado, excesivo, esclavista a gran carga iconográfica que portan las
y dado al lujo extremo, lo que demostraba que la democracia ateniense era el mejor monedas, en especial las antiguas,
sistema político posible. Era un loco capaz incluso de castigar a las fuerzas naturales adquiere importancia durante los
que se interponían en sus planes: el historiador griego Heródoto narra que el rey persa periodos de conflictos bélicos. En época de
ordenó dar 300 latigazos a las aguas del estrecho del Helesponto porque le impedían guerra, el significado de los mensajes que
cruzar con su ejército. Lo cierto es que ningún autor griego, aunque criticara a Jerjes, refleja una escena en cada cara de la
lograba disimular que, en verdad, sentía fascinación por sus riquezas y poder. moneda nunca se elige al azar.
En la numismática de la Antigua Grecia
encontramos un hito en las Guerras Médicas,
que sin duda fueron un punto de inflexión
en la trayectoria tanto económica como
política y cultural de la Hélade. Tras la
victoria, los griegos esculpieron en sus
monedas mensajes antipersas, algunos nada
inocentes, sino llenos de sensacionalismo e
intencionalidad.
En la foto, la moneda de uso más habitual
en el mundo griego hasta Alejandro Magno:
un tetradracma ateniense de 480 a.C.

Se busca la tumba de
L
os restos del célebre rey macedonio todavía no
se han encontrado: se trata de otro Santo Grial

Alejandro Magno de la arqueología.


Hubo un sarcófago (en la foto) que se creyó por
mucho tiempo que albergaba el cuerpo de
Alejandro. Se supone que, en realidad, perteneció a
Abdalónimo, rey de Sidón.
Hoy en día se conserva en el Museo Arqueológico
de Estambul (Turquía). Desde que Alejandro Magno
exhaló su último suspiro, sus generales comenzaron
a disputarse su Imperio; pero antes tenían que
decidir dónde y cómo enterrar al monarca.
Según las costumbres macedónicas, el que
enterraba a un rey podía aspirar a ser reconocido
como su sucesor. Y aquí empieza el misterio: se cree
FOTOS: ALAMY; GETTY IMAGES

que no fue incinerado, como obliga la tradición


macedonia. En el ambiente de traiciones que
rodeaba a los sucesores del rey, se urdió un desvío
de la comitiva que llevaba su cadáver. A partir de
ahí, todo lo que sigue es ya leyenda.

MH 39
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

FOTO: AGE

40 MH
LUCES Y SOMBRAS DE

La Guerra
del Peloponeso
Este conflicto, uno de los más devastadores y mejor conocidos del
mundo antiguo, enfrentó durante casi 30 años (431-404 a.C.)
a toda la Hélade en torno a dos grandes rivales, atenienses y
espartanos. Ambos pugnaron por la supremacía en escenarios de
Grecia, del Mediterráneo y del litoral de Asia menor, a lo largo
de una contienda que tuvo tres fases: la Guerra Arquidámica, la
expedición a Sicilia y la Guerra de Decelia. Por Nacho Otero

I / El poder de Atenas II / La hora de Esparta


Pág. 42 Pág. 52

MH 41
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

nante sin duda destinado a paralizar al ene-


migo. La finalidad de la campaña de Jerjes
era sobre todo punitiva, y se remontaba a
los objetivos no alcanzados en la Primera
Guerra Médica (492–490 a.C.).
El primer objetivo era castigar a Atenas
por su apoyo a las metrópolis de Asia menor
que en la revuelta jónica de 499–493 a.C. se
habían revelado contra su padre, pero tam-
bién vengar la vieja afrenta de la ejecución
de los embajadores persas (491 a.C.), a los
que, en lugar de tratar con el debido respe-
to, tanto en Atenas como en Esparta habían
arrojado a un pozo. A ello se sumaba, claro,
la derrota en Maratón.
La preparación de la campaña le tomó a
Jerjes cuatro años y, además del recluta-
miento del enorme contingente de soldados
por todo el Imperio, encargado a los sátra-
pas –había desde rudos campesinos del
Punjab a nubios cubiertos con pieles de león
y leopardo–, incluyó dos notables obras de
ingeniería: la excavación de un canal en el
istmo del monte Athos para que pasaran sus
naves –Darío había perdido en la zona mu-
chos barcos y hombres, estrellados contra
las rocas– y la construcción de un puente de
pontones sobre el Helesponto (en la actua-
lidad, estrecho de los Dardanelos) para que
cruzaran las tropas terrestres.

El dividido mundo griego


Las noticias de tales preparativos provoca-
ron alarma entre los griegos, que celebraron

D
Venganza persa. iez años después de la un par de encuentros –otoño de 482 a.C.
Jerjes (arriba) quería
cobrar viejas afrentas
Batalla de Maratón, y primavera de 480 a.C.– para decidir qué
que se remontaban en 480 a.C., el mundo hacer. Hay que aclarar que, por ese enton-
a la Primera Guerra
Médica. Durante cuatro
griego volvió a enfren- ces, Grecia no existía como tal. El mundo
años planeó una tarse a una invasión del griego –la Hélade– se componía de más de
expedición que supuso
importantes obras de
Imperio aqueménida. un millar de comunidades –polis– que se
ingeniería; entre ellas, Esta vez fue Jerjes I, hijo extendían desde las Columnas de Hércules
un puente de pontones
sobre el Helesponto
de Darío, quien organizó una expedición de (Gibraltar) hasta el extremo oriental del
(derecha). dimensiones colosales, tanto en número de Mar Negro, en la actual Georgia. Su unión
soldados como en medios materiales. era inexistente; compartían lengua y re-
Heródoto, principal fuente sobre las Gue- ligión, pero muchas se encontraban en
rras Médicas, cifra el ejército en 2.5 millones guerra entre sí y otras estaban perfecta-
de soldados (más del doble con el personal de mente integradas en el Imperio aqueméni-
apoyo), lo que es evidentemente fantástico, da y combatían en sus filas. De hecho, las
pero estimaciones modernas hablan de unos Guerras Médicas, y en especial la segunda,
150,000 efectivos llegados de todos los rin- fueron un paso fundamental en la creación
cones del mayor Imperio que había conocido de una identidad griega.
FOTO: ALAMY

hasta entonces la humanidad, desde Egipto Las abrumadoras dimensiones del ejército
hasta el Cáucaso, un despliegue impresio- de Jerjes invitaban a no oponerse al avance

28 MH
persa, cuya victoria se daba por descon-
tada, pese al antecedente de Maratón. Eso El mundo griego se
es lo que decidieron polis tan importantes
como Macedonia, Tesalia y, más tarde, Te-
componía de un millar
bas, mientras Argos se declaraba sospecho- de polis que iban desde
samente neutral.
De todo ese millar de comunidades, sólo Gibraltar hasta el Mar Negro.
unas 30 decidieron resistir. El liderazgo re-
cayó sin discusión sobre Esparta, la mayor perecieron intentando detener el avan-
potencia terrestre, seguida de Atenas, la ce persa. Las Termópilas fue una derro-
potencia marítima. Jerjes había planteado ta transformada de inmediato en victoria
una ofensiva anfibia que la coalición griega moral, pues el sacrificio no se había hecho
intentó frenar con un bloqueo dual: por tie- en nombre de un rey, sino de las libertades
rra en el desfiladero de las Termópilas y por griegas y el bien común.
mar en el estrecho de Artemisio. Ambos en- La coalición helena decidió que el sitio in-
cuentros tuvieron lugar a la vez, en agosto o dicado para cerrar el paso de Jerjes hacia el
septiembre de 480 a.C. sur de la península Balcánica (Beocia, Áti-
ca y el Peloponeso) era el desfiladero de las
El sacrificio de Leónidas y los 300 Termópilas, en la frontera con Tesalia. Dada
Pocas batallas han sido tan celebradas a lo su estrechez –unos 30 metros de ancho en-
largo de la historia como ejemplos de en- tonces; mucho más amplio en la actualidad,
trega y valor como la de las Termópilas, debido a cambios geológicos–, se podría
en la que Leónidas –uno de los dos reyes anular la enorme superioridad numérica de
FOTO: ALAMY

de Esparta– y sus 300 guerreros (además los persas con un reducido número de ho-
de muchos otros de distintas regiones) plitas (ciudadanos–soldados de las polis).

MH 29
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Temístocles, el valor de la astucia

U
no de los nombres fundamentales de esta historia es el del general
ateniense Temístocles, que encabezó el bando de quienes querían
oponerse a la invasión persa. Si Leónidas ha sido identificado por su
valor con el modelo heroico de Aquiles, la figura de Temístocles recuerda
la astucia de Ulises. Fue gracias a una jugada suya que los persas entraron
en los estrechos de Salamina y, antes de eso, había sembrado los lugares
en los que estos debían reabastercerse de agua con mensajes en los que
animaba a los jonios a desertar de la flota de Jerjes.
También fue el responsable del poderío naval de su ciudad. Cuando en
483 a.C. fue descubierta una importante mina de plata, convenció a los
atenieses de que los beneficios se destinaran a construir una flota de 200
trirremes. Temístocles fue enviado al destierro por intrigas políticas y aca-
bó al servicio del rey persa Artajerjes I, hijo de Jerjes. Pericles se encargó
de rehabilitar su nombre y, desde entonces, fue considerado un héroe.

sabía que era una misión suicida –se lo había


dicho el Oráculo de Delfos– y escogió a 300
guerreros de élite que ya tenían un hijo va-
rón, lo que dejaba asegurada la descenden-
cia. Combatieron además guerreros de otras
polis –sobre todo tespios, focenses y locrios
opuntios–: en total, casi 7,000 hombres.
Pero la alianza tenía un problema: a finales Jerjes llegó al desfiladero y estuvo varios
del verano de 480 a.C., Esparta se encontra- días esperando a que los griegos, a la vista
ba inmersa en la celebración de la festividad de un ejército tan colosal, decidieran apar-
religiosa de las Carneas, durante la cual se tarse. Luego envió a un espía que volvió
prohibía hacer la guerra. Por ese motivo sólo contando que los hombres se dedicaban a
se permitió, y de forma excepcional, la parti- hacer ejercicios gimnásticos –desnudos– y
cipación de 300 espartanos –esa fue también a peinarse unas cabelleras extraordinaria-
FOTO: ALBUM

la causa de que no llegaran a tiempo para au- mente largas. Fue su consejero Demara-
xiliar a los atenienses en Maratón–. Leónidas to, rey espartano exiliado, quien tuvo que

30 MH
Aliados de los persas. Ruinas
del Tholos de Delfos, en Fócida.
Esta polis, igual que Macedonia
y más tarde Tebas, apoyó a
Jerjes en la invasión de Grecia.

explicarle que estaban preparándose para Fue entonces cuando el soberano persa
combatir hasta la muerte. tuvo un golpe de suerte: un griego de Te-
El quinto día –primero de la batalla–, salia llamado Efialtes le habló de un cami-
Jerjes no aguantó más y lanzó un decidido no montañoso que rodeaba las Termópilas
ataque con 1,000 medas que sufrieron una –la senda Anopea– y se ofreció a guiarlos.
brutal matanza y causaron muy pocas ba- Leónidas sabía de la existencia de ese paso
jas entre los griegos. La capacidad bélica y había dejado allí una guardia de 1,000 fo-
de estos últimos era muy superior debido censes, pero cuando los persas llegaron los
tanto al armamento –lanzas más largas y agarraron desprevenidos por completo y no
escudos más fuertes– como a tácticas como tuvieron el menor problema para pasar.
la famosa falange griega o las huidas fingi- La maniobra dejó rodeados a los griegos,
das, que los espartanos ejecutaban como muchos de los cuales iniciaron una retirada
nadie. Al día siguiente, Jerjes decidió recu- de emergencia –no se sabe si con el permi-
rrir a sus mejores hombres, el cuerpo de los so de Leónidas o no–, pero otros decidieron
FOTO: AGE

10,000 Inmortales... que volvieron a estre- morir luchando: no sólo los 300 espartanos
llarse contra el muro griego. famosos, sino también 700 tespios y 400

MH 31
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

GRECIA N

La batalla de las Termópilas Termópilas

Monte
MAR
Ejército griego Ejército persa Avances Avances persas Parnaso
EGEO
griegos Corinto
Monte Parnaso Peloponeso Península del Atenas
Peloponeso
Golfo de Corinto Esparta

MAR
JÓNICO CRETA
Monte
Calídromo Río Cefiso

El desarrollo de la batalla
Campamento
griego: unos 1 ATAQUE
3,100 efectivos Los griegos son atacados por
los persas, cuyo ejército es
mucho más numeroso pero
2 no puede desplegarse por lo
Ejército 1
3 angosto del terreno.
griego
2 RETIRADA
Los hoplitas griegos, sin romper
Ejército la formación, fingen huir. Sus
La defensa del paso de las Termópilas persa enemigos los persiguen.
se apoya en el muro focense. Golfo Maliaco

3 CONTRAATAQUE
La retirada griega es, en reali-
Peloponeso dad, una emboscada: se vuel-
Monte Parnaso ven contra sus perseguidores,
causándoles muchas bajas.

Golfo de
4 RODEO
Corinto Los Inmortales (unos 10,000
hombres, las tropas de élite
persas) marchan por la senda
Monte Calídromo Anopea al atardecer. Hacia la
Río Cefiso madrugada del día siguiente
superan a 1,000 focenses que
4 guardan el sendero.
Senda Anopea
5 ENFRENTAMIENTO
Los griegos, que ya han deci-
dido morir, salen al encuentro
Campamento de los persas. La batalla es
griego muy cruenta. Perece Leónidas.
6

Muro 5 6 DERROTA
focense Con sus lanzas ya inservibles, los
últimos hoplitas son rodeados
por los persas, que los aniquilan
tras sepultarlos bajo una lluvia de
Golfo Maliaco flechas y proyectiles.

Tarea de un traidor. tebanos fueron masacrados por las flechas había sufrido un considerable número de
Jerjes pudo vencer a
Leónidas cuando un persas (un arma que los espartanos despre- bajas, pero otro tanto les ocurría a los per-
griego llamado Efialtes ciaban porque permitía matar a distancia sas –que además habían perdido muchos
guio a las tropas
persas por un camino y sin riesgo). En una muestra de lo mucho barcos en un par de vendavales–, por lo
de montaña: la senda que le había irritado la insolencia griega de que el enfrentamiento acababa en empa-
Anopea.
oponérsele, Jerjes, que en la batalla había te. Dado que ya no era necesario proteger
perdido a 20,000 hombres y dos hermanas- el flanco de las Termópilas, los griegos
tros, ordenó la decapitación del cadáver de decidieron retirarse a la isla de Salamina.
Leónidas. Cero respeto para el líder caído. Los persas iniciaron el camino hacia el sur
y arrasaron Tespias y Platea, algo que de-
GRÁFICO: CARLOS AGUILERA

Arde Atenas terminó una decisión extraordinaria: la


La noticia de la caída de las Termópilas lle- evacuación de Atenas, ciudad que Jerjes
gó a Artemisio cuando la batalla naval se tomó y ordenó incendiar, incluyendo los
encontraba en pleno apogeo. La flota griega lugares sagrados de la Acrópolis, un triste

32 MH
espectáculo que los refugiados atenienses
contemplaron desde la distancia. Jerjes
j ordenó
d ó incendiar
i di los
l
Gran parte de Grecia estaba ya en manos
persas, pero para completar la conquista lugares sagrados de la Acrópolis
quedaba el Peloponeso. Con el fin de ce-
rrarles el paso, las fuerzas de la coalición
de Atenas; los refugiados lo
se hicieron entonces fuertes en el istmo de vieron cuando huían.
Corinto. La experiencia de las Termópilas le
había enseñado a Jerjes la dificultad de ata- le hizo creer que la flota griega huiría. Jerjes
car una posición griega bien defendida, por vio la oportunidad de acabar con la armada
lo que pareció más aconsejable superar a los enemiga y decidir una guerra que le esta-
griegos por mar. El resultado fue la Batalla ba costando más de lo previsto. No se sabe
de Salamina, un enfrentamiento crucial en con exactitud lo que ocurrió en Salamina,
esta guerra y uno de los combates navales pero la flota persa quedó seriamente dañada
más importantes de la historia. (perdió entre 200 y 300 naves, de un total de
600). El dramaturgo Esquilo, que luchó allí,
El error estratégico de Jerjes
Siempre ha desconcertado a los historiado-
res el hecho de que Jerjes metiera a su flota
en los estrechos de Salamina, dos angostos Cronista de lujo
canales dentro del golfo Sarónico donde

E
l dramaturgo griego Esquilo lu-
sus naves, mucho más numerosas, debían chó en la Batalla de Salamina y
combatir en un espacio reducido; algo que, luego recreó la experiencia en
como se había comprobado en Artemisio, Los persas. La acción se sitúa en la
favorecía a los griegos. La respuesta más Corte de Jerjes, en Susa, y refleja el
plausible es que cayó en la trampa tendida dolor y los lamentos por la derrota.
por el brillante general Temístocles [ver re- Es la obra teatral más antigua que
cuadro 1], que mediante la desinformación se conserva y la única tragedia ba-
FOTO: AGE

proporcionada por un supuesto traidor, sada en hechos contemporáneos.


papel interpretado por su sirviente Sicino,

MH 33
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Oriente y Occidente:
un relato polémico

L
as Guerras Médicas han sido Inglaterra que la de Hastings, y
consideradas un hito universal Temístocles ha sido comparado
e interpretadas tradicional- reiteradamente con Churchill (der.).
mente como un choque entre la Pero este análisis tiene también
libertad y la tiranía. Según esta vi- sus detractores. En 1978, el crítico
sión, la joven democracia ateniense y teórico palestino Edward Said
y las libertades de las polis griegas publicó Orientalismo, una obra
se enfrentaron al totalitarismo de enorme repercusión en la que
del primer gran Imperio de la denunciaba los “persistentes y
historia en un combate donde unos sutiles prejuicios eurocéntricos
luchaban por sus principios y otros contra los pueblos árabes-islámi-
por obediencia ciega a un monarca cos y su cultura”; en su opinión,
absoluto. Si la cuna de la democra- una interpretación interesada
cia occidental y los fundamentos de y carente de rigor destinada a
nuestras sociedades se encuentran favorecer los intereses coloniales
en la Antigua Grecia, se argumenta, e imperialistas de Occidente. Said
nada sería igual de haber vencido situaba justamente el inicio de

FOTO: GETTY IMAGES


el Imperio aqueménida. Por eso, esa corriente en el relato que hace
Stuart Mill decía que la Batalla de Esquilo de la Batalla de Salamina
Maratón era más importante para en Los persas.

recreó luego la batalla en su obra Los persas


y dio testimonio de cómo estos se ahogaban
por no saber nadar, una destreza que era
parte esencial de la formación de cualquier
griego. También se sabe por Heródoto que
en el bando de Jerjes combatió, al man-
do de sus cinco barcos, una mujer griega,
Artemisia I, reina de Halicarnaso, quien le
había advertido sobre el peligro de entrar en
los estrechos, consejo que este prefirió ig-
norar. Al final, Jerjes contempló la masacre
desde el trono que, como en las Termópilas,
se había hecho instalar en un altozano, esta
vez del monte Aigaleo.
Tras el desastre de Salamina, Jerjes volvió
apresuradamente a Persia, porque temía
quedarse atrapado en la Hélade si los grie-
gos destruían los puentes del Helesponto.
Para terminar la tarea, puso al general Mar-
donio al mando de un numeroso ejército.
En el verano de 479 a.C., la alianza griega
reunió una impresionante fuerza de entre
40,000 y 50,000 soldados –aun así, la mitad
que sus contrincantes– con la que cruzó el
istmo de Corinto y salió a buscar al enemi-
go fuera del Peloponeso. Mardonio se reti-
ró entonces a Beocia, donde acampó cerca
de la ciudad de Platea. Las tropas griegas,

34 MH
Arquidamo II, rey de
Esparta, dirigió los
ataques contra el
Ática hasta su muerte
(
(427 a.C.).
considera, junto con la anterior de Síbota,
uno de los catalizadores de la Guerra del Pe-
loponeso. Las fuerzas atenienses de Calias
lograron imponerse sobre las tropas corintias
comandadas por Aristeo, levemente inferio-
res en número. A la batalla seguiría un largo
y extenuante asedio que organizó Formión, Del Decreto de Mégara a la ruptura Una plaga terrible.
En el cuadro La peste
al haber muerto Calias en el transcurso del Una nueva provocación surgió, también de Atenass (1652) se
combate; se extendió hasta el año 429 a.C., en 432 a.C., en la forma de un decreto ate- recrea una escena de
la devastación causada
ya en plena guerra, y finalizó con la toma de niense que imponía estrictas sanciones por esta epidemia en
Potidea por parte de Atenas. comerciales a Mégara con dudosas excusas: la ciudad de 430 a
427 a.C.
Pero antes, tras concluir la batalla, los ul- quedaba excluida del mercado de Atenas y
trajados corintios comenzaron a presionar a sus mercaderes se les prohibía utilizar los
a Esparta para que tomara medidas contra puertos del Imperio. Este embargo, conoci-
Atenas. Al mismo tiempo, Corinto ayudaba do como Decreto de Mégara, fue ignorado
en secreto a la asediada Potidea infiltrando por Tucídides como detonante de la guerra,
grupos de soldados en la urbe para reforzar pero los historiadores modernos señalan
sus defensas. Todo ello era una violación fla- que apartar a Mégara de la prosperidad ate-
grante, en realidad, de la Paz de los Treinta niense la redujo a la postración económica
Años, que entre otros aspectos, había esti- y, por lo tanto, lo consideran una causa más
pulado con claridad que las Ligas de Delos y del conflicto.
del Peloponeso respetarían mutuamente sus Así, los espartanos convocaron una reunión
“asuntos internos”. urgente de la Liga del Peloponeso. Se invitó,

La Primera Guerra del Peloponeso

T
ucídides no consideró, en su magna obra, que hubiera más que una guerra
merecedora de tal nombre. Sólo en tiempos recientes se ha empezado a llamar
así, por su carácter continuado, prolongado –de 460 a 445 a.C.– y claramente
antecesor de la “segunda” guerra, a la serie de contiendas menores que enfrentaron
a Esparta, Tebas y otros aliados de su Liga con los de la Liga de Delos encabezada por
Atenas, que en esta ocasión contaron además con el apoyo de la peloponesia Argos.
El cambio de bando de Mégara, “comprada” por Atenas, y la suspicacia espartana
ante el crecimiento del Imperio ateniense –y el de sus murallas– estuvieron detrás
del arranque de las escaramuzas, entre las que hubo algunas muy notables. Por
ejemplo, la Segunda Guerra Sagrada (449-448 a.C.), que tuvo por objeto de deseo
el mítico Oráculo de Delfos, santuario y lugar al que Esparta quiso independizar de
la región a la que pertenecía, Fócida. Pericles defendió los derechos de los focidios
FOTOS: GETTY IMAGES; ALAMY

sobre Delfos con un ejército y consiguió arrancar el Oráculo de las manos espartanas
y devolvérselo a sus primitivos dueños. El enfrentamiento fue corto, veloz y mucho
menos encarnizado que la Tercera Guerra Sagrada, librada ya en el siglo IV a.C. entre La sibila del Oráculo de Delfos
Tebas y Fócida por motivos idénticos. según la representó Miguel
Ángel en la Capilla Sixtina.

MH 49
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

La primera fase de esta recibe el nombre


de Guerra Arquidámica (431-421 a.C.) por
Arquidamo II, rey de Esparta que, sin ser un
entusiasta del conflicto (era amigo de Peri-
cles), dirigió los ataques peloponesios contra
el Ática hasta su muerte, en 427 a.C.

Estalla la Guerra Arquidámica


Esparta y sus aliados, excepto Corinto, eran
dominios con base predominante en tierra,
capaces de reunir grandes ejércitos terrestres
prácticamente invencibles en campo abier-
to; el Imperio ateniense, por el contrario,
El famoso cuadro historicista aunque instaurado en la península del Ática,
del alemán Philipp Foltz Discurso se extendía entre las islas del Egeo. Por eso, la
fúnebre de Pericles (1877).
estrategia espartana inicial consistió en inva-
dir el territorio que rodeaba Atenas y sitiarla.
Pericles y su discurso fúnebre Sin embargo, pese a que así la privaban
del producto de las tierras circundantes, los

L
lamado “primer ciudadano de Atenas que con tanto ahínco había
Atenas” por Tucídides, el abogado, contribuido a desarrollar. Además de atenienses conservaron su acceso al mar y
orador, político, estratega y todo lo anterior, es el autor de uno no sufrieron en exceso el asedio. Para salvar
militar Pericles (495-429 a.C.) fue sin de los discursos más célebres de todos la vida, muchos pobladores del Ática aban-
duda el personaje más influyente e los tiempos, que conocemos por estar donaron sus granjas y se instalaron dentro
importante, para bien y para mal, en recogido en la Historia de la Guerra de los Muros Largos, entre Atenas y El Pireo,
la edad de oro de Atenas, que no en del Peloponeso: se trata del “Discurso desde donde vieron a los peloponesios des-
vano es denominada con frecuencia fúnebre” u “Oración fúnebre”, que truir sus viñedos, olivares y trigales. Además,
“el siglo de Pericles”. Promocionó Pericles pronuncia ante sus conciu- los espartanos sólo hacían incursiones du-
las artes, la literatura, la filosofía, el dadanos para, en medio del desastre rante lapsos intermitentes de tres semanas:
debate político, la arquitectura y, en de la guerra y la plaga, recordarles siguiendo la tradición hoplita, regresaban
definitiva, la democracia y el progreso el valor de la democracia ateniense periódicamente a sus casas para participar
de su polis como nadie antes ni y la libertad de la que gozan y la en la cosecha y controlar a los ilotas. Durante
después de él; a la vez, su ambición importancia del respeto al imperio de el sitio, Arquidamo trató de arrancar una ne-
desmedida fue quizás uno de los la ley. Sea literal o embellecido por el gociación a Pericles, pero este y la Asamblea
motores de la Guerra del Peloponeso, historiador, es sin duda un pasaje de ateniense se negaron a parlamentar.
que resultó en un desastre para la fuerza insuperable. En paralelo comenzaron las acciones béli-
cas, propiamente dichas, en la primavera de
431 a.C., con el ataque de Tebas contra Platea,
asimismo, a representantes de Atenas, y en- ciudad aliada de los atenienses y hostil a la
seguida la reunión se convirtió en escenario supremacía tebana en la Liga Beocia. El asalto
del acalorado debate entre atenienses y co- fracasó y 330 prisioneros tebanos fueron ma-
rintios. Estos reprocharon a los espartanos sacrados en su totalidad.
su pasividad advirtiéndoles que, si seguían En estos primeros años, Atenas, además de
inactivos, pronto se hallarían rodeados de defenderse, también desplegó una intensa
enemigos y sin ningún aliado. Por su parte, actividad militar: invadió la vecina región de
Atenas recordó a Esparta su historial de vic- Megáride, expulsó a los habitantes de Egina
torias militares contra Persia en las Guerras para establecer en la isla a sus clerucos y se
Médicas y la previno de los peligros de en- lanzó por tomar el control absoluto del Golfo
frentarse a un Estado tan poderoso. Imper- de Corinto y de la ruta hacia el Mediterráneo
turbable ante estas amenazas, la asamblea occidental.
espartana votó finalmente una resolución:
eran los atenienses quienes habían roto la paz Atenas contraataca
FOTO: ALAMY

y declarado, en esencia, la guerra. La con- Así, en el mismo 431 a.C., Pericles envió una
tienda estaba lista. escuadra de 100 trirremes a la conquista de la

50 MH
costa del Peloponeso. En Metone, defendida
por el brillante general espartano Brásidas, A juicio de Tucídides, la
fracasó el esfuerzo, pero la flota tuvo éxito
en Élide y en otros puntos, como la colonia desaparición de Pericles, muerto
corintia de Solio o la isla de Cefalonia, en la
boca del golfo. Más tarde, en la primavera de
en la Plaga de Atenas, fue un
430 a.C., 4,000 hoplitas atenienses y otros desastre para esta.
combatientes aliados, a bordo de 100 naves
propias y 50 de Quíos y Lesbos, arrasaron apiñada dentro de las murallas en precarias
la campiña de Epidauro, Trecén, Halias y condiciones higiénicas. La naturaleza de la
Hermíone, en la península peloponesia, lo enfermedad sigue siendo objeto de debate
que minó la moral espartana. entre los patólogos: peste bubónica, gripe,
Aunque no tanto como para rendirla: ese viruela o –lo más probable– fiebre tifoidea.
verano, justo cuando –como veremos a
continuación– más dispuesta estaba Ate- El fin de Pericles
nas a negociar la paz por las dificultades Como saldo de esta plaga, en tres años pere-
que atravesaba, Esparta envió una nutri- cerían al menos 4,300 personas. A eso había
da e ilustre embajada a Persia para tratar que sumarle el agotamiento del tesoro de
de conseguir apoyo financiero del gigante Atenea, desangrado por la escalada bélica,
asiático contra Atenas. La maniobra fue y la temporal caída en desgracia de Pericles,
desbaratada por los atenienses gracias a al que, pasada la euforia de su emocionante
una afortunada casualidad. De camino a “Discurso fúnebre”, el pueblo acusaba ahora
Persia, los embajadores pararon en la Corte de todos sus males, y que sería por ello degra-
del rey odrisio Sitalces para persuadirlo de dado y multado.
abandonar la Liga de Delos, lo que convenía No obstante, en 429 a.C. Pericles recobró su
a Esparta para el auxilio a la sitiada Potidea puesto al frente del ejército con los máximos
e incluso para sublevar a toda la Calcídica; honores. Empero, algo mucho peor lo aguar-
pero resulta que se hallaban de paso en la daba: primero, la muerte de sus hijos Jantipo
Corte de Sitalces, a su vez, dos embajado- y Páralos a causa de la plaga... y luego la suya
res atenienses, que convencieron al hijo del propia, por el mismo motivo, en el otoño de
soberano, Sádoco –que acababa de recibir ese año. A juicio de Tucídides, su desapari-
la ciudadanía ateniense–, para que les en- ción fue un desastre para Atenas. Lo cierto es
tregara a los enviados peloponesios. De este que el vacío de poder que dejó fue ocupado
modo, los integrantes de la expedición fue- en lo sucesivo por personajes contrapuestos,
ron apresados, conducidos a Atenas y eje- cuyas luchas internas afectaron a la larga al
cutados sin juicio previo. desempeño bélico: en lo po-
Como se ha dicho, en lítico, Éucrates y Lisi-
el verano de 430 a.C. cles, y en lo militar,
Atenas pasaba por un el demagogo Cleón,
momento muy difícil, proclive a la guerra a
no tanto por el pro- ultranza y sin conce-
longado sitio pelopo- siones, y el aristócra-
nesio como por una ta Nicias, partidario
epidemia que diez- del entendimiento
maba a sus habitan- con Esparta, cuya
tes. La llamada Plaga visión acabaría pre-
de Atenas, originada valeciendo a la larga.
al parecer en Etiopía, Pero aún faltaba mu-
se había introducido en cho para llegar a la Paz
Cosecha espartana.
la ciudad por el puerto de Nicias, que además,
FOTO: GETTY IMAGES

En esta ánfora de
de El Pireo y propagado como se verá a continua- figuras negras (siglo
VI a.C.) vemos a unos
a toda velocidad entre una ción, iba a ser todo menos hoplitas vareando
densa población que vivía definitiva. olivos (izquierda).

MH 51
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA CURIOSIDADES

Los espartanos también eran supersticiosos


L
a forma de vida y las costumbres de Esparta sorprendían hasta a
los propios griegos. Parece ser que los habitantes de Lacedemonia
eran xenófobos, y conseguir la ciudadanía era casi un imposible
para cualquiera que no fuera espartano. Heródoto cuenta que sólo
dos lo consiguieron: un adivino y su hermano. Esto indica otro de sus
rasgos más definitorios: si todos los griegos eran muy supersticiosos,
ellos lo eran todavía más, hasta el punto de que dejaron de ir a la
Batalla de Maratón en apoyo de los atenienses por la fiesta de las
Carneas en honor de Apolo. Lo mismo sucedería en las Termópilas.
Antes de iniciar la marcha hacia el combate era habitual que el rey
espartano ofreciera sacrificios; si los presagios eran benignos, se llevaba
una antorcha de fuego al altar situado en las fronteras de Laconia, donde
se ofrecía otro sacrificio. Si volvía a haber buen augurio, entonces el
ejército podía marchar portando el fuego. En el grabado, representación
del sacrificio de un cordero ante el monarca espartano. Un adivino
interpretaba las señales para emitir un presagio que el rey atendía.

La estructura de los Inmortales


A
la unidad del ejército persa que al terminar la guerra. Además, como caravana en la que viajaban mujeres y sus
abarcaba un baivarabam (10,000 bien señala el historiador clásico, tenía la criados. Partían siempre a la contienda con
soldados) se le conoció como los particularidad de que debía estar formada vestidos de lujo y, en palabras de Heródoto,
Inmortales después de que el historiador únicamente por persas. Representan la su avituallamiento se transportaba de forma
Heródoto afirmara que siempre mantenían mística que envuelve a cualquier cuerpo de independiente al del resto del contingente.
la misma composición: “Si un hombre excelencia: siempre hay un grupo escogido al Dentro del baivarabam de los Inmortales
resultaba muerto o caía enfermo, la vacante que se le teme por su preparación y valentía. había además un hazarabam (1,000 com-
que dejaba se cubría al momento, así que el batientes), cuyos miembros eran selecciona-
total de este cuerpo nunca constaba de LA ÉLITE MILITAR dos para ser la guardia privada del rey persa.
menos ni de más que de 10,000 guerreros”. Además de las batallas en las que vencieron Estos hombres eran denominados melopho-
Por lo tanto, la visión que se da en el filme en Asia menor y Egipto, ese carácter de roi o “portadores de manzanas”, porque sus
300 (donde se afirma que este apelativo lo cuerpo permanente provocó que la fama de lanzas estaban rematadas en manzanas de
recibían por su invencibilidad) es errónea. esta unidad creciera con el tiempo. De igual oro, y eran los doryphoroi –que en griego
Con todo, y siempre según Heródoto, los forma, les ganó ciertos beneficios y ventajas se traduce como “soldados armados con
Inmortales sí contaban con cierta prepara- dentro del mismo ejército, como disfrutar lanzas”– de su rey. No obstante, parece que
ción extra, al ser una de las pocas unidades de algunos lujos impensables para otros su nombre oficial era el de arstibara (literal-
del ejército que nunca era desmovilizada soldados. Siempre los acompañaba una mente, “portadores de lanzas”).
FOTOS: AGE; MUSEO DEL LOUVRE

38 MH
Jerjes I sí era terrible
Q
uinto gobernante de uno de los mayores Imperios persas de la historia, Jerjes I o Jerjes
el Grande se dio a conocer al gran público con la película 300 (abajo, un fotograma
donde aparece el rey aqueménida, interpretado por Rodrigo Santoro), en la que es una
auténtica encarnación del mal. ¿Era de verdad así? Si repasamos algunas de sus acciones, sí,
era violento y sanguinario. Un claro ejemplo ocurrió en Babilonia, donde se encaprichó con
la estatua de oro del dios Marduk. Decidió llevársela para fundirla, pero para gran disgusto
de los guardianes del templo se saltó el ritual que los sacerdotes de ese dios hacían cumplir a
los monarcas babilonios. El rey legítimo, al iniciarse el año, debía poner las manos sobre la
estatua dorada de Marduk. Por supuesto, Jerjes asesinó a los sacerdotes que intentaron
El dinero habla...
impedir que robara la estatua. de cierto modo

L
En la tradición griega es representado como un rey degenerado, excesivo, esclavista a gran carga iconográfica que portan las
y dado al lujo extremo, lo que demostraba que la democracia ateniense era el mejor monedas, en especial las antiguas,
sistema político posible. Era un loco capaz incluso de castigar a las fuerzas naturales adquiere importancia durante los
que se interponían en sus planes: el historiador griego Heródoto narra que el rey persa periodos de conflictos bélicos. En época de
ordenó dar 300 latigazos a las aguas del estrecho del Helesponto porque le impedían guerra, el significado de los mensajes que
cruzar con su ejército. Lo cierto es que ningún autor griego, aunque criticara a Jerjes, refleja una escena en cada cara de la
lograba disimular que, en verdad, sentía fascinación por sus riquezas y poder. moneda nunca se elige al azar.
En la numismática de la Antigua Grecia
encontramos un hito en las Guerras Médicas,
que sin duda fueron un punto de inflexión
en la trayectoria tanto económica como
política y cultural de la Hélade. Tras la
victoria, los griegos esculpieron en sus
monedas mensajes antipersas, algunos nada
inocentes, sino llenos de sensacionalismo e
intencionalidad.
En la foto, la moneda de uso más habitual
en el mundo griego hasta Alejandro Magno:
un tetradracma ateniense de 480 a.C.

Se busca la tumba de
L
os restos del célebre rey macedonio todavía no
se han encontrado: se trata de otro Santo Grial

Alejandro Magno de la arqueología.


Hubo un sarcófago (en la foto) que se creyó por
mucho tiempo que albergaba el cuerpo de
Alejandro. Se supone que, en realidad, perteneció a
Abdalónimo, rey de Sidón.
Hoy en día se conserva en el Museo Arqueológico
de Estambul (Turquía). Desde que Alejandro Magno
exhaló su último suspiro, sus generales comenzaron
a disputarse su Imperio; pero antes tenían que
decidir dónde y cómo enterrar al monarca.
Según las costumbres macedónicas, el que
enterraba a un rey podía aspirar a ser reconocido
como su sucesor. Y aquí empieza el misterio: se cree
FOTOS: ALAMY; GETTY IMAGES

que no fue incinerado, como obliga la tradición


macedonia. En el ambiente de traiciones que
rodeaba a los sucesores del rey, se urdió un desvío
de la comitiva que llevaba su cadáver. A partir de
ahí, todo lo que sigue es ya leyenda.

MH 39
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

FOTO: AGE

40 MH
LUCES Y SOMBRAS DE

La Guerra
del Peloponeso
Este conflicto, uno de los más devastadores y mejor conocidos del
mundo antiguo, enfrentó durante casi 30 años (431-404 a.C.)
a toda la Hélade en torno a dos grandes rivales, atenienses y
espartanos. Ambos pugnaron por la supremacía en escenarios de
Grecia, del Mediterráneo y del litoral de Asia menor, a lo largo
de una contienda que tuvo tres fases: la Guerra Arquidámica, la
expedición a Sicilia y la Guerra de Decelia. Por Nacho Otero

I / El poder de Atenas II / La hora de Esparta


Pág. 42 Pág. 52

MH 41
invierno, su ejército tuvo que retirarse a sus consejo del “traidor” Alcibíades, fortifica-
cuarteles, lo que supuso perder un tiempo ron Decelia, cerca de Atenas, y evitaron así
precioso: el retraso permitió a los siracusa- que los atenienses pudieran utilizar sus tie-
nos solicitar la ayuda directa de Esparta, que rras: fue el inicio de la última parte del con-
dando por rota la paz, envió al general Gilipo flicto del Peloponeso, la Guerra de Decelia,
a Sicilia con numerosos refuerzos. Atenas re- también llamada decélica o jónica (413-404
accionó mandando a su vez una nueva flota a.C.). El aislamiento de Decelia cortó el envío
dirigida por Demóstenes, pero ya era tarde. de suministros a Atenas por tierra, obligan-
Tras una serie de choques menores, la ba- do a que fueran transportados por mar con
talla en el puerto de Siracusa y la posterior un costo mayor, que siguió ahogando sus ya
retirada se convirtieron en una masacre de depauperadas reservas de emergencia. Por
proporciones inimaginables: la caballería si fuera poco, el trabajo en las minas de plata
siracusana y los hoplitas de Gilipo mataron cercanas quedó interrumpido por completo,
Muerte de
o esclavizaron a todos los atenienses sin ex- ya que unos 20,000 esclavos fueron liberados Alcibíades.
Se cuenta que el
cepción. Una generación entera pereció en por los hoplitas espartanos. controvertido estratega
aquel desastre, que marcó sin remedio posi- Todos, enemigos y aliados, veían acercar- –que cambió varias
veces de bando a lo
ble el curso de la guerra. se el fin del Imperio ateniense, con los 1,000 largo de la Guerra
talentos de su tesoro casi agotados, sus asti- del Peloponeso–,
tras haber huido a
Tercera parte: guerra en Decelia lleros vacíos y sus jóvenes muertos o prisio- Frigia por la derrota
Envalentonados por el triunfo en Sicilia, los neros en tierras lejanas. Sin embargo, aún le de Egospótamos,
falleció acribillado por
lacedemonios resolvieron llevar la guerra de quedaban algunos cartuchos y logró sobrevi-
FOTO: AGE

una lluvia de flechas


nuevo a territorio ateniense. Siguiendo el vir casi una década. En ello influyeron varios (grabado).

MH 59
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

De Brásidas a Lisandro. El primero fue el rival espartano


de Cleón, y cayó igual que él en Anfípolis (abajo, en un
grabado defendiendo el puerto de Methoni); el segundo,
el gran estratega de Esparta que venció a Atenas.

factores; quizás el más determinante fue el De este modo, entre 410 y 406 a.C.,
regreso a su bando natal del muy brillante Al- Atenas obtuvo una serie de triunfos que
cibíades, que fue puesto al frente de la flota y empezaron con la Batalla de Cícico –en
cosechó importantes victorias navales. la cual la flota espartana quedó parcial-
Además, tras la revuelta oligárquica que, en mente destruida– y recobró buena parte
411 a.C., impuso como forma de gobierno en de su poderío y prosperidad. Sería, em-
Atenas el denominado Consejo de los Cua- pero, su canto del cisne. Lisandro, el nue-
trocientos, Alcibíades logró de igual manera vo navarco (almirante) espartano, un
restituir la democracia –aunque no sería por formidable estratega y diplomático, pronto
demasiado tiempo– dos años más tarde, ya revirtió la situación a favor, otra vez, de los
en 409 a.C. lacedemonios.

Tucídides, padre del rigor histórico

S
i Heródoto, el gran cronista de las orgullo en el prólogo de su obra. Pese a
Guerras Médicas, es considerado su gran importancia, sabemos muy poco
el primer historiador, su sucesor de su vida: la fuente más fiable sobre esta
Tucídides (460-396 a.C., retratado a la es el propio historiador, que nos refiere
izquierda) sería el primer “historiador en el mencionado libro su nacionalidad
científico” por los estrictos estándares –ateniense–, su pertenencia a la ilustre
que aplicó en Historia de la Guerra del familia de los Filaidas, su profesión militar
Peloponesoo en cuanto a recopilación de y algunos otros datos, como que contrajo
FOTOS: ALBUM; ALAMY

pruebas y análisis del conflicto en términos la Plaga de Atenas. También se le consi-


de causa-efecto, sin referencia alguna a la dera el padre del “realismo político”, que
intervención de los dioses, como él mismo analiza las relaciones entre las naciones en
se encargó de resaltar con indisimulado función de su poder y no de la justicia.

60 MH
Los Treinta tiranos.
Fue el gobierno
impuesto por Esparta a
Atenas tras la derrota
final de esta; Critias,
sofista y tío carnal de
Platón, formó parte
de él, como se aprecia
en esta ilustración de
Percy Hague Jowett.

Las condiciones
di i de
d la
l rendición
di ió ded Atenas fueron
f duras:
d
se lee pprivóó de sus muros,
u os, su flota
ota y sus colonias.
co o as.
Atenas se rinde rechazó este ensañamiento con quienes,
Lo primero que hizo fue amenazar con un a pesar de todo, habían prestado un gran
bloqueo de su flota el suministro de cerea- servicio a Grecia en los difíciles tiempos de
les que Atenas recibía del Helesponto, vital las Guerras Médicas.
para su mera supervivencia tras la pérdida La clemencia tuvo su contrapartida: a partir
de Decelia. Ante la perspectiva de una ham- de ese momento, Atenas pasaría a incorpo-
bruna fatal, la flota ateniense no tuvo otra rarse al sistema político de Esparta y a de-
opción que enfrentarse a la de sus enemigos pender subsidiariamente de esta. Así, se le
y, haciendo gala de una astuta estrategia, impuso en un principio el gobierno oligár-
Lisandro la derrotó completamente en 405 quico de los Treinta Tiranos, con Critias y Te-
a.C. en la Batalla de Egospótamos. Ciento rámenes a la cabeza, quedando suspendidas
sesenta y ocho navíos atenienses resultaron las libertades democráticas. No obstante, al
hundidos y casi 400 marineros fueron cap- año siguiente, en 403 a.C., un golpe del ge-
turados; sólo 12 barcos se salvaron, varios de neral Trasíbulo derrocó a los oligarcas y res-
los cuales huyeron a Chipre por temor a las tableció la democracia, aunque esta nunca
represalias de la Asamblea. volvería a ser lo que fue.
A continuación vino un prolongado ase-
dio de la debilitada polis, que al fin, vapu- Consecuencias de la contienda
leada por el hambre y las enfermedades, Porque, más allá de otras consecuencias a las
firmó su rendición en 404 a.C., seguida que se aludía al principio de este Documento
por la mayoría de sus aliados (salvo los de- –el ascenso de Esparta, el empobrecimien-
mócratas de Samos, que pelearon hasta el to general de la Hélade, la implantación de
último aliento). Las condiciones de esta las guerras civiles entre polis como forma
fueron duras: se privó a Atenas de sus Mu- brutal de dirimir disensiones...–, la más
ros Largos, su flota y todas sus posesiones trascendental para la historia sería esa de la
de ultramar. Podrían haber sido peores, ya que habla David Deutsch: que la quiebra del
que Corinto y Tebas reclamaban ni más ni sueño de Atenas interrumpió el progreso de
FOTO: ALBUM

menos que la destrucción de la ciudad y la la humanidad durante siglos... y por eso aún
esclavitud de sus habitantes, pero Esparta no somos inmortales.

MH 61
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

FOTO: AGE

62 MH
Grandiosa Susa. Friso de
la ciudadela de Darío I en
esta antiquísima ciudad,
una de las capitales del
Imperio aqueménida.

LA ANÁBASIS Y LA EXPEDICIÓN DE LOS 10,000

TIERRA
ADENTRO
La disputa por el trono de Persia llevó a una de las más
formidables gestas de la Antigüedad, que conocemos en detalle
gracias a Jenofonte, polígrafo griego y también mercenario en
aquel conflicto. Por Alberto Porlan

MH 63
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

E
n el siglo V a.C. los persas Tras las Guerras Médicas
habían construido un im-
perio formidable que llega- y del Peloponeso, miles
ba desde las costas de Libia
y Egipto hasta las orillas del
de soldados veteranos
Syr Darya, lindando con las quedaron en desempleo.
estepas asiáticas. Aquel do-
minio alcanzó su apogeo con Ciro II, quien Ciro, que controlaba la antigua Lidia vecina
tras terminar con sus enemigos medos, ocu- al territorio griego, se alzó en armas esgri-
pó las ricas y civilizadas tierras que compo- miendo una razón histórica: si bien Arsaces
nían la antigua Mesopotamia y las estepas era el hijo mayor, había nacido antes de que
iraníes. Ciro fundó una dinastía, la de los Darío II fuera proclamado rey, en tanto que
aqueménidas, que perduraría 200 años, a lo él, Ciro, llegó al mundo “sobre la púrpura”,
largo de los cuales el trono conoció no pocas es decir, cuando su padre ya era monarca. Esa
turbulencias dinásticas. diferencia de categoría se basaba a su vez en
La principal fue la rebelión de Ciro el Joven, una antigua tradición que primaba a los hijos
uno de los hijos de Darío II. A la muerte de paridos de rey y reina coronados, pues ga-
este último, que se produjo en 404 a.C., fue rantizaba con más seguridad que la criatura
coronado el mayor de sus cuatro hijos vivos, fuese descendiente efectivo de su padre.
Arsaces, con el nombre de Artajerjes II. Es po-
Muerte de Darío
II. Su sucesión
sible que tanto el rey Darío como su esposa, la Se buscan mercenarios
desencadenó el reina Parisátide, tuvieran algún secreto que Con esta excusa legitimista, el joven Ciro
conflicto en que se
no podían divulgar y que Arsaces conociera, reunió a sus 23 años un ejército formidable

FOTO: GETTY IMAGES


vieron envueltos los
mercenarios griegos. pero el hecho es que ambos hubieran prefe- y, como refuerzo, reclutó un contingente de
En el grabado, el rey
a la derecha de su
rido como sucesor a Ciro. Y él lo sabía muy mercenarios griegos que rondaba los 10,000
padre, Artajerjes I. bien. Apenas su hermano asumió el poder, hombres. Las negociaciones se llevaron en

64 MH
LA EXPANSIÓN DEL Mar
de Aral

IMPERIO PERSA MACEDONIA


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Tebas Bampur
Golfo Pérsico

Golfo de Omán

Mar
Rojo Mar de Arabia

Territorio persa antes de 550 a.C. Ciudad importante

Expansión persa 550 a.C. MEDIA (Satrapía)

Expansión persa 547 a.C. Batallas entre


persas y griegos
Expansión persa 539 a.C. Principales vías de
comercio persa
Expansión persa 525 a.C.
Camino Real
Persa
Expansión persa 512 a.C.

absoluto secreto, pues Ciro sabía que era es- griegos de Ciro constituían dentro su ejército Poderío formidable.
Sobre estas líneas, el
piado por su regio hermano. Para evitar que una entidad militar autónoma cuyos miem- mapa reproduce las
este se enterara de sus verdaderas intencio- bros sólo obedecían a sus propios mandos, los etapas de expansión
del Imperio persa, que
nes, engañó a los griegos sobre el enemigo cuales, a su vez, secundaban las órdenes del en el siglo V a.C. llegó
al que iban a enfrentarse: les dijo que mar- príncipe persa. a su cénit.
charían contra un pueblo rebelde, el de los
písidas, ocultándoles que iban a enfrentarse Hoplitas veteranos
con el inmenso poder del Imperio persa que Siguiendo la tradición militar de Oriente, los
controlaba su hermano Artajerjes. soldados nativos de Ciro eran sobre todo jine-
Hay que recordar que el siglo que terminaba tes y arqueros de a pie, por lo que necesitaba
había sido el de las llamadas Guerras Médi- con urgencia fuerzas de infantería pesada;
cas, una fase de los permanentes conflictos en esa tarea, los mejores eran los hoplitas
que los griegos mantenían contra medos y griegos. Los hoplitas eran ciudad danos que
persas, a las que siguieron los enfrentamien-
tos entre las ciudades griegas –la Guerra del
Peloponeso– que duraron casi 30 años y que,
al concluir, dejaron desocupados a miles de Testimonio único
soldados veteranos y de especialistas mili-

E
xiste división de opiniones sobre
tares. Fueron en esencia aquellos elementos la fecha en que Jenofonte (431-
los que integraron las filas del contingente 354 a.C.) recogió la experiencia
mercenario griego, inaugurando así una mo- que había vivido en este excepcional
dalidad de guerra en la que el más rico podía documento. Todo parece indicar,
hacerse con las mejores tropas siempre que por diversas alusiones, que escribió
pagara el mejor precio. No es que Ciro el Joven el libro en dos fases distintas: la
GRÁFICO: CARLOS AGUILERA

inventara la lucha mercenaria, pues siempre primera, en torno al año 385 a.C., y
hubo soldados de fortuna en las guerras, pero la segunda, después de 371 a.C.
sí fue el primero en contratar a una fuerza ex-
tranjera grande y organizada. De hecho, los

MH 65
Arquidamo II, rey de
Esparta, dirigió los
ataques contra el
Ática hasta su muerte
(
(427 a.C.).
considera, junto con la anterior de Síbota,
uno de los catalizadores de la Guerra del Pe-
loponeso. Las fuerzas atenienses de Calias
lograron imponerse sobre las tropas corintias
comandadas por Aristeo, levemente inferio-
res en número. A la batalla seguiría un largo
y extenuante asedio que organizó Formión, Del Decreto de Mégara a la ruptura Una plaga terrible.
En el cuadro La peste
al haber muerto Calias en el transcurso del Una nueva provocación surgió, también de Atenass (1652) se
combate; se extendió hasta el año 429 a.C., en 432 a.C., en la forma de un decreto ate- recrea una escena de
la devastación causada
ya en plena guerra, y finalizó con la toma de niense que imponía estrictas sanciones por esta epidemia en
Potidea por parte de Atenas. comerciales a Mégara con dudosas excusas: la ciudad de 430 a
427 a.C.
Pero antes, tras concluir la batalla, los ul- quedaba excluida del mercado de Atenas y
trajados corintios comenzaron a presionar a sus mercaderes se les prohibía utilizar los
a Esparta para que tomara medidas contra puertos del Imperio. Este embargo, conoci-
Atenas. Al mismo tiempo, Corinto ayudaba do como Decreto de Mégara, fue ignorado
en secreto a la asediada Potidea infiltrando por Tucídides como detonante de la guerra,
grupos de soldados en la urbe para reforzar pero los historiadores modernos señalan
sus defensas. Todo ello era una violación fla- que apartar a Mégara de la prosperidad ate-
grante, en realidad, de la Paz de los Treinta niense la redujo a la postración económica
Años, que entre otros aspectos, había esti- y, por lo tanto, lo consideran una causa más
pulado con claridad que las Ligas de Delos y del conflicto.
del Peloponeso respetarían mutuamente sus Así, los espartanos convocaron una reunión
“asuntos internos”. urgente de la Liga del Peloponeso. Se invitó,

La Primera Guerra del Peloponeso

T
ucídides no consideró, en su magna obra, que hubiera más que una guerra
merecedora de tal nombre. Sólo en tiempos recientes se ha empezado a llamar
así, por su carácter continuado, prolongado –de 460 a 445 a.C.– y claramente
antecesor de la “segunda” guerra, a la serie de contiendas menores que enfrentaron
a Esparta, Tebas y otros aliados de su Liga con los de la Liga de Delos encabezada por
Atenas, que en esta ocasión contaron además con el apoyo de la peloponesia Argos.
El cambio de bando de Mégara, “comprada” por Atenas, y la suspicacia espartana
ante el crecimiento del Imperio ateniense –y el de sus murallas– estuvieron detrás
del arranque de las escaramuzas, entre las que hubo algunas muy notables. Por
ejemplo, la Segunda Guerra Sagrada (449-448 a.C.), que tuvo por objeto de deseo
el mítico Oráculo de Delfos, santuario y lugar al que Esparta quiso independizar de
la región a la que pertenecía, Fócida. Pericles defendió los derechos de los focidios
FOTOS: GETTY IMAGES; ALAMY

sobre Delfos con un ejército y consiguió arrancar el Oráculo de las manos espartanas
y devolvérselo a sus primitivos dueños. El enfrentamiento fue corto, veloz y mucho
menos encarnizado que la Tercera Guerra Sagrada, librada ya en el siglo IV a.C. entre La sibila del Oráculo de Delfos
Tebas y Fócida por motivos idénticos. según la representó Miguel
Ángel en la Capilla Sixtina.

MH 49
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

La primera fase de esta recibe el nombre


de Guerra Arquidámica (431-421 a.C.) por
Arquidamo II, rey de Esparta que, sin ser un
entusiasta del conflicto (era amigo de Peri-
cles), dirigió los ataques peloponesios contra
el Ática hasta su muerte, en 427 a.C.

Estalla la Guerra Arquidámica


Esparta y sus aliados, excepto Corinto, eran
dominios con base predominante en tierra,
capaces de reunir grandes ejércitos terrestres
prácticamente invencibles en campo abier-
to; el Imperio ateniense, por el contrario,
El famoso cuadro historicista aunque instaurado en la península del Ática,
del alemán Philipp Foltz Discurso se extendía entre las islas del Egeo. Por eso, la
fúnebre de Pericles (1877).
estrategia espartana inicial consistió en inva-
dir el territorio que rodeaba Atenas y sitiarla.
Pericles y su discurso fúnebre Sin embargo, pese a que así la privaban
del producto de las tierras circundantes, los

L
lamado “primer ciudadano de Atenas que con tanto ahínco había
Atenas” por Tucídides, el abogado, contribuido a desarrollar. Además de atenienses conservaron su acceso al mar y
orador, político, estratega y todo lo anterior, es el autor de uno no sufrieron en exceso el asedio. Para salvar
militar Pericles (495-429 a.C.) fue sin de los discursos más célebres de todos la vida, muchos pobladores del Ática aban-
duda el personaje más influyente e los tiempos, que conocemos por estar donaron sus granjas y se instalaron dentro
importante, para bien y para mal, en recogido en la Historia de la Guerra de los Muros Largos, entre Atenas y El Pireo,
la edad de oro de Atenas, que no en del Peloponeso: se trata del “Discurso desde donde vieron a los peloponesios des-
vano es denominada con frecuencia fúnebre” u “Oración fúnebre”, que truir sus viñedos, olivares y trigales. Además,
“el siglo de Pericles”. Promocionó Pericles pronuncia ante sus conciu- los espartanos sólo hacían incursiones du-
las artes, la literatura, la filosofía, el dadanos para, en medio del desastre rante lapsos intermitentes de tres semanas:
debate político, la arquitectura y, en de la guerra y la plaga, recordarles siguiendo la tradición hoplita, regresaban
definitiva, la democracia y el progreso el valor de la democracia ateniense periódicamente a sus casas para participar
de su polis como nadie antes ni y la libertad de la que gozan y la en la cosecha y controlar a los ilotas. Durante
después de él; a la vez, su ambición importancia del respeto al imperio de el sitio, Arquidamo trató de arrancar una ne-
desmedida fue quizás uno de los la ley. Sea literal o embellecido por el gociación a Pericles, pero este y la Asamblea
motores de la Guerra del Peloponeso, historiador, es sin duda un pasaje de ateniense se negaron a parlamentar.
que resultó en un desastre para la fuerza insuperable. En paralelo comenzaron las acciones béli-
cas, propiamente dichas, en la primavera de
431 a.C., con el ataque de Tebas contra Platea,
asimismo, a representantes de Atenas, y en- ciudad aliada de los atenienses y hostil a la
seguida la reunión se convirtió en escenario supremacía tebana en la Liga Beocia. El asalto
del acalorado debate entre atenienses y co- fracasó y 330 prisioneros tebanos fueron ma-
rintios. Estos reprocharon a los espartanos sacrados en su totalidad.
su pasividad advirtiéndoles que, si seguían En estos primeros años, Atenas, además de
inactivos, pronto se hallarían rodeados de defenderse, también desplegó una intensa
enemigos y sin ningún aliado. Por su parte, actividad militar: invadió la vecina región de
Atenas recordó a Esparta su historial de vic- Megáride, expulsó a los habitantes de Egina
torias militares contra Persia en las Guerras para establecer en la isla a sus clerucos y se
Médicas y la previno de los peligros de en- lanzó por tomar el control absoluto del Golfo
frentarse a un Estado tan poderoso. Imper- de Corinto y de la ruta hacia el Mediterráneo
turbable ante estas amenazas, la asamblea occidental.
espartana votó finalmente una resolución:
eran los atenienses quienes habían roto la paz Atenas contraataca
FOTO: ALAMY

y declarado, en esencia, la guerra. La con- Así, en el mismo 431 a.C., Pericles envió una
tienda estaba lista. escuadra de 100 trirremes a la conquista de la

50 MH
costa del Peloponeso. En Metone, defendida
por el brillante general espartano Brásidas, A juicio de Tucídides, la
fracasó el esfuerzo, pero la flota tuvo éxito
en Élide y en otros puntos, como la colonia desaparición de Pericles, muerto
corintia de Solio o la isla de Cefalonia, en la
boca del golfo. Más tarde, en la primavera de
en la Plaga de Atenas, fue un
430 a.C., 4,000 hoplitas atenienses y otros desastre para esta.
combatientes aliados, a bordo de 100 naves
propias y 50 de Quíos y Lesbos, arrasaron apiñada dentro de las murallas en precarias
la campiña de Epidauro, Trecén, Halias y condiciones higiénicas. La naturaleza de la
Hermíone, en la península peloponesia, lo enfermedad sigue siendo objeto de debate
que minó la moral espartana. entre los patólogos: peste bubónica, gripe,
Aunque no tanto como para rendirla: ese viruela o –lo más probable– fiebre tifoidea.
verano, justo cuando –como veremos a
continuación– más dispuesta estaba Ate- El fin de Pericles
nas a negociar la paz por las dificultades Como saldo de esta plaga, en tres años pere-
que atravesaba, Esparta envió una nutri- cerían al menos 4,300 personas. A eso había
da e ilustre embajada a Persia para tratar que sumarle el agotamiento del tesoro de
de conseguir apoyo financiero del gigante Atenea, desangrado por la escalada bélica,
asiático contra Atenas. La maniobra fue y la temporal caída en desgracia de Pericles,
desbaratada por los atenienses gracias a al que, pasada la euforia de su emocionante
una afortunada casualidad. De camino a “Discurso fúnebre”, el pueblo acusaba ahora
Persia, los embajadores pararon en la Corte de todos sus males, y que sería por ello degra-
del rey odrisio Sitalces para persuadirlo de dado y multado.
abandonar la Liga de Delos, lo que convenía No obstante, en 429 a.C. Pericles recobró su
a Esparta para el auxilio a la sitiada Potidea puesto al frente del ejército con los máximos
e incluso para sublevar a toda la Calcídica; honores. Empero, algo mucho peor lo aguar-
pero resulta que se hallaban de paso en la daba: primero, la muerte de sus hijos Jantipo
Corte de Sitalces, a su vez, dos embajado- y Páralos a causa de la plaga... y luego la suya
res atenienses, que convencieron al hijo del propia, por el mismo motivo, en el otoño de
soberano, Sádoco –que acababa de recibir ese año. A juicio de Tucídides, su desapari-
la ciudadanía ateniense–, para que les en- ción fue un desastre para Atenas. Lo cierto es
tregara a los enviados peloponesios. De este que el vacío de poder que dejó fue ocupado
modo, los integrantes de la expedición fue- en lo sucesivo por personajes contrapuestos,
ron apresados, conducidos a Atenas y eje- cuyas luchas internas afectaron a la larga al
cutados sin juicio previo. desempeño bélico: en lo po-
Como se ha dicho, en lítico, Éucrates y Lisi-
el verano de 430 a.C. cles, y en lo militar,
Atenas pasaba por un el demagogo Cleón,
momento muy difícil, proclive a la guerra a
no tanto por el pro- ultranza y sin conce-
longado sitio pelopo- siones, y el aristócra-
nesio como por una ta Nicias, partidario
epidemia que diez- del entendimiento
maba a sus habitan- con Esparta, cuya
tes. La llamada Plaga visión acabaría pre-
de Atenas, originada valeciendo a la larga.
al parecer en Etiopía, Pero aún faltaba mu-
se había introducido en cho para llegar a la Paz
Cosecha espartana.
la ciudad por el puerto de Nicias, que además,
FOTO: GETTY IMAGES

En esta ánfora de
de El Pireo y propagado como se verá a continua- figuras negras (siglo
VI a.C.) vemos a unos
a toda velocidad entre una ción, iba a ser todo menos hoplitas vareando
densa población que vivía definitiva. olivos (izquierda).

MH 51
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

La hora de
ESPARTA
FOTO: AGE

52 MH
Juventud masacrada.
El desastre de Sicilia su-
puso la extinción de casi
toda la generación joven
ateniense (xilografía
coloreada del siglo XIX).

Muerto Pericles, la Guerra Arquidámica siguió su curso durante casi una


década, hasta la firma de la Paz de Nicias en 421 a.C. Pero este tratado
fue roto al poco tiempo y los combates se reanudaron en el Peloponeso,
abriéndose una segunda fase en la pugna entre atenienses y espartanos
donde el desastre de la expedición a Sicilia y la posterior contienda de
Decelia inclinaron en definitiva la balanza a favor de los segundos.

MH 53
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

En 425 a.C., la guerra


dio un inesperado giro
a favor de Atenas con
las victorias de Pilos y
Esfacteria.
conservó Naupacto (Lepanto) y bloqueó el
vital suministro de trigo de la Magna Grecia
–las colonias en el sur de la península itálica
y Sicilia– a los espartanos y sus aliados de la
Liga del Peloponeso.
Cleón obtuvo luego otro triunfo, aunque
muy controvertido, al aplastar la revuelta
de Mitilene, pero la situación cambió en 427
a.C. cuando Tebas consiguió al fin arrancarse
la espina que tenía clavada desde el primer
asalto fallido a Platea, cuatro años antes. Esta
vez, con la ayuda de un gran ejército espar-
tano, los tebanos vencieron la resistencia de
la sitiada ciudad, aliada de Atenas, y a conti-
nuación se cobraron una brutal venganza por
la masacre de sus prisioneros: cinco jueces
de Esparta desplazados a tal efecto a Platea
complacieron a Tebas y refrendaron la ejecu-
ción de los 225 defensores capturados, tras la

T
Cleón. El demagogo ras la muerte del gran stra- cual la polis fue arrasada y sus mujeres y sus
y militar ateniense
sucedió al llorado
tegos ateniense, sus suce- tierras fueron tomadas como botín.
Pericles, del que sores iban a adoptar una
había sido feroz rival.
Cosechó éxitos bélicos
política más agresiva: ya no La stasis de Córcira
antes de morir en la se limitarían a parar el golpe Tampoco le fue del todo bien a Atenas en el
Batalla de Anfípolis
(422 a.C.). Arriba,
–contener los despliegues siguiente conflicto en el que se involucró,
durante el debate de espartanos sobre el Ática– la guerra civil (stasis) de Córcira de 427-426
Mitilene, según un
grabado.
sino que lo devolverían con creces, llevando a.C., secuela de una situación similar de
la guerra al terreno enemigo. Así, Atenas, la que se habló en la primera parte de este
ahora con el belicoso –y furibundo anties- Dossier (la stasis de Epidamno). De nuevo,
partano– Cleón a la cabeza, que había sido el antagonismo entre demócratas y oligar-
el principal opositor al régimen de Pericles y cas, ahora córciros, degeneró en una abier-
provocado su efímera retirada, y con el há- ta contienda cuando los segundos quisieron
bil general Demóstenes (no confundir con el hacerse con el poder por medios violentos y
orador del mismo nombre) como jefe militar, derrocar al gobierno democrático. La impor-
extendió sus ataques a regiones como Beocia tancia de Córcira para las dos potencias que
y Etolia y comenzó a erigir bases fortificadas se disputaban la hegemonía de la Hélade re-
alrededor de Esparta. sidía en que poseía la tercera mayor flota de la
Los primeros frutos de esa nueva estrate- época, que de caer en manos peloponesias le
gia llegaron en 429-428 a.C. con el éxito de daría a Esparta la anhelada superioridad na-
la campaña de Acarnania, en la que la flota val, así como en el gran valor estratégico de su
del ateniense Formión logró encerrar en el ubicación –en la ruta hacia la Magna Grecia–;
Golfo de Corinto a la mucho más numerosa por todo ello, atenienses y espartanos hicie-
FOTO: ALBUM

escuadra peloponesia comandada por Cne- ron suya la causa democrática (los primeros)
mo, con lo que Atenas afianzó su poder naval, y oligárquica (los segundos) y convirtieron

54 MH
La crueldad de Cleón en Mitilene

E
n 428 a.C., los gobernantes de esta ciudad de Lesbos, colonia
de Atenas, se pasaron al bando peloponesio y, con escasa
ayuda militar de Esparta y Beocia, disputaron a la metrópoli el
control de la isla. Tras meses de asedio, en el verano de 427 a.C. la
rebelión fue sofocada; surgió entonces un debate sobre el castigo a
aplicar a los insurrectos. Frente a la facción más compasiva liderada
por Diódoto, que proponía ejecutar sólo a los cabecillas, Cleón
se impuso en las votaciones con la más drástica y cruel sanción
posible: todos los hombres de Mitilene debían ser ejecutados y
las mujeres y los niños esclavizados. Al día siguiente, la asamblea
se arrepintió y revocó la sentencia, pero el desautorizado Cleón se Sobre estas líneas,
tomó la justicia por su mano: eligió a capricho a 1,000 ciudadanos los restos de la muralla
y el fuerte de Mitilene.
de Mitilene y los ejecutó sin juicio previo.

El conflicto se extiende. Tras la Guerra Arquidámica,


la contienda se expandió no sólo por la Hélade, sino
también por la Magna Grecia (Sicilia y el sur de Italia) y
Asia menor (Anatolia), regiones que recoge este mapa.

un asunto de política local en otro feroz en- oligarcas y los masacrarían de forma salvaje.
frentamiento a gran escala, con los corintios
como terceros en discordia. La batalla en el Dos inesperadas victorias atenienses
FOTOS: AGE; ALAMY

mar quedó más o menos en empate, aun- En medio de esta sucesión de éxitos y fraca-
que tiempo después (en 425 a.C.) los demó- sos de ambos contendientes, la guerra dio un
cratas córciros vencerían en definitiva a los inesperado giro favorable a Atenas en el año

MH 55
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

Batalla de Mantinea. Fue la de


mayor dimensión de la guerra,
por el número de polis que
intervinieron; tuvo lugar en 418 a.C.
En la imagen, recreación histórica
del choque de la infantería.

425 a.C. con las consecutivas batallas de Pilos En la primavera de ese año, una tempestad
y Esfacteria. Lo inusitado de dichos triunfos hizo refugiarse en el puerto de Pilos –en la
fue que se alcanzaron peleando en tierra, península peloponesia y a sólo 70 km de Es-
donde se suponía hasta entonces que Esparta parta– a la flota del general Demóstenes, que
seguía siendo prácticamente imbatible. desoyendo a quienes lo alentaban a conti-
nuar luego su ruta, decidió aprovechar la cir-
cunstancia de haber puesto casualmente pie
Hermocópidas en el Peloponeso para encarar al enemigo en
su propio terreno. Los atenienses se apropia-

E
l caso de los “mutiladores de Hermes” (eso
significa hermocópidas) tuvo un gran eco en ron del lugar y lo fortificaron en apenas seis
la sociedad ateniense: Tucídides y Plutarco lo días, lo que hizo sonar las alarmas espartanas;
refieren en extenso y comediógrafos como Frínico el ejército del rey Agis II, sucesor del fallecido
o Aristófanes –en su famosa Lisístrataa (411 a.C.)– Arquidamo, abandonó con celeridad el Áti-
aluden a él satíricamente. Los hechos: poco antes ca y marchó sobre Pilos, cuya bahía quedaba
de la partida de la flota a Sicilia, en una noche casi del todo bloqueada por la isla de Esfacte-
entre abril y junio de 415 a.C., los hermaii de la ria, con lo que Agis pensó que Atenas no po-
ciudad –bustos del dios Hermes sobre un plinto dría enviar ayuda eficaz por mar y sucumbiría
rectangular con un falo erecto, que marcan los fácilmente por tierra. Se equivocaba: por más
umbrales y encrucijadas– son mutilados (se cree que lo intentaron, los espartanos no pudie-
que aparecieron castrados y con la nariz rota). ron penetrar en la fortaleza erigida en la playa
Este acto vandálico desata el miedo político –se por Demóstenes, y la Batalla de Pilos fue ga-
teme que sea preludio de un golpe antide- nada por este.
mocrático– y religioso –es un sacrílego mal El 2 a 0 sería la inmediata Batalla de Esfac-
augurio para la expedición–, las acusaciones y teria. Contrario a lo previsto por el rey es-
delaciones. En ellas se involucra a Alcibíades, al partano, quienes habían quedado cercados
que se mezcla también con una parodia de los en el islote, tras el fracaso de Pilos, eran los
sagrados misterios de Eleusis. Es probable que los suyos: 420 hoplitas lacedemonios que lo
hermocópidas fuesen, en realidad, sus enemigos, habían ocupado y que se vieron atrapados
FOTOS: GETTY IMAGES

Copia romana (siglo I) de


un Hermes griego del siglo
y que buscasen parar así la aventura siciliana; de entre las tropas de Demóstenes y un contin-
V a.C. hallado en Pérgamo ser cierto, el tiro les salió por la culata. gente de peltastas y arqueros que se apro-
(en la actual Turquía).
ximaba por la bahía al mando de Cleón. La

56 MH
intransigencia de este frustró, una vez más, En los
l seisi años
ñ que duró,
d ó la
l Paz
todo intento de negociación y los atenien-
ses asaltaron Esfacteria, y no sólo arrasaron, de Nicias fue un mero trámite:
sino que obtuvieron una simbólica victoria
adicional: por primera vez, los espartanos
hubo
ubo muchas
uc as escaramuzas.
esca a u as.
–en concreto, 292– prefirieron rendirse y líderes de las respectivas facciones guerreras,
entregarse antes que morir. Estos “cobar- Cleón y Brásidas. Así las cosas, recogieron el
des” serían más tarde desterrados de Espar- testigo los más sensatos Nicias –ateniense–
ta y despojados de todos sus bienes. y Plistoanacte –espartano–, que sellaron al
fin la Guerra Arquidámica con la firma del
Hacia la Paz de Nicias tratado conocido como Paz de Nicias (421
La humillación infligida iba a jugar, para- a.C.), en virtud del cual las polis enemigas
dójicamente, un importante papel, si bien a se comprometían a devolver todo el botín
largo plazo, en la consecución de la paz –o, de guerra –Anfípolis a Atenas, Esfacteria a
mejor dicho, de una tregua– entre ambas po- Esparta– salvo Nisea y Platea, entre otras
tencias. Brásidas, uno de los más belicosos contraprestaciones.
generales del bando peloponesio, decidió en
primera instancia vengarse de Atenas arre- La Batalla de Mantinea
batándole una de sus principales fuentes de La calma, no obstante, duró poco. Aunque
prosperidad y poder: la colonia de Anfípolis, oficialmente la Paz de Nicias no se rompería
en Macedonia, rica en minas de plata. Cabe hasta 415 a.C. –con la expedición atenien-
señalar que Tucídides, entonces un general se a Sicilia–, en esos escasos seis años hubo
más, sufriría oprobio y exilio por no ser capaz pleitos entre las dos Ligas para dar y repar-
de impedir que Brásidas lograra su propósito. tir. Sobre todo, fueron los aliados de Esparta
La disputa en torno a Anfípolis duró tres y Atenas los intervinientes, mientras que Siracusa, 414 a.C.
Nicias perdió mucho
años (424-422 a.C.) e incluyó varios cambios las polis “titulares” del acuerdo –tal vez tiempo, tras su llegada
de mano de la colonia, hasta que la definiti- por ello mismo– se mostraron esta vez más a Sicilia, antes de
atacar el puerto de esta
va Batalla de Anfípolis resolvió el conflicto contenidas. gran ciudad, momento
a favor de Esparta, pero con gran costo para Así, Argos, poderoso Estado lacedemonio que representa el
FOTO: ALAMY

grabado. El retraso
todos; en ella se perdieron muchos recursos independiente, encabezó una coalición de- decidió la batalla a
y cayeron muertos nada menos que los dos mocrática y antiespartana en el Peloponeso favor de Esparta.

MH 57
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

La Batalla de Siracusa
fue una masacre
inimaginable que
marcó el curso de la
guerra sin remedio.
regresaron al manto protector de la Liga del
Peloponeso con la cabeza agachada.

Sicilia, la debacle
Esta buena racha –mala para Atenas– iba a
tener su episodio más trágico en 415 a.C. Ese
año llegó la noticia a Atenas de que uno de
sus aliados más lejanos en la llamada Magna
Grecia (Sicilia y el sur de Italia), Segesta, ha-
bía entrado en guerra con la vecina Selinunte
por disputas fronterizas. Los selinuntios pi-
dieron ayuda a Siracusa, que atacó Segesta
por tierra y mar, y los atenienses se vieron
ante la disyuntiva de intervenir: los siracusa-
nos eran de etnia doria, como los espartanos,
y aliados de estos. Segesta prometió cubrir
los gastos del viaje y la contienda.
Hay que decir que a Atenas no la movían
nada más la solidaridad y el altruismo, ni
mucho menos: exaltados por Alcibíades, que
Destrucción total. con intenciones revolucionarias, alianza a la enseguida se erigió en gran defensor de la ex-
La caballería
que se sumaron pronto Mantinea y Elis y a la pedición, los áticos se plantearon la conquis-
siracusana y los
hoplitas espartanos que acabó prestando su apoyo un pequeño ta de toda Sicilia, incluso de toda Italia. Ya
acabaron con el
ejército ateniense comandado por el famoso sólo Siracusa, la mayor ciudad siciliana, era
ejército ateniense,
cortándole la retirada Alcibíades (450-404 a.C.). casi del tamaño de Atenas, y doblegarla su-
(ilustración). Los 5,000
Este joven y prominente orador y mili- pondría disponer de una cantidad de recur-
hombres murieron o
fueron esclavizados en tar, que había contado entre sus tutores con sos significativa. No a todos les convencía la
aquel combate.
Pericles y Sócrates, y que sería más tarde idea, y tal vez para abortarla se acusó a Alci-
apartado del viaje a Sicilia con la excusa del bíades de sacrilegio, pero lo único que se lo-
escándalo de los hermocópidas –y con fu- gró con ello fue que el valeroso guerrero, para
nestas consecuencias, como se verá–, ayudó escapar a la acción de la justicia, desertara y
pues a los argivos en la pugna por Tegea, cuyo se pasara al bando espartano, lo cual contri-
principal choque fue la Batalla de Mantinea, buyó no poco a la debacle.
la mayor librada en territorio griego a lo largo Nicias quedó al mando de las fuerzas expe-
de toda la Guerra del Peloponeso. dicionarias, consistentes en más 100 trirre-
La batalla se dio en 418 a.C. en esta em- mes y 5,000 hombres –la crema y nata de la
blemática urbe de Arcadia y enfrentó a los juventud ateniense– entre infantería y tro-
tegeatas, apoyados por espartanos, contra pas ligeras (la caballería se limitó a unos 30
Argos, Mantinea y otros aliados menores, efectivos, otro fallo determinante en el re-
reforzados por el contingente ateniense. La sultado). Tras su llegada a Sicilia a finales de
victoria final fue para Esparta y resultó ab- verano, varias ciudades se unieron en el acto
soluta, pues además de recuperar Tegea para a la causa ateniense, pero Nicias pospuso el
FOTO: ALAMY

su área de influencia logró romper la coali- ataque contra Siracusa en lugar de efectuar-
ción democrática, varios de cuyos miembros lo de inmediato y, ante la aproximación del

58 MH
invierno, su ejército tuvo que retirarse a sus consejo del “traidor” Alcibíades, fortifica-
cuarteles, lo que supuso perder un tiempo ron Decelia, cerca de Atenas, y evitaron así
precioso: el retraso permitió a los siracusa- que los atenienses pudieran utilizar sus tie-
nos solicitar la ayuda directa de Esparta, que rras: fue el inicio de la última parte del con-
dando por rota la paz, envió al general Gilipo flicto del Peloponeso, la Guerra de Decelia,
a Sicilia con numerosos refuerzos. Atenas re- también llamada decélica o jónica (413-404
accionó mandando a su vez una nueva flota a.C.). El aislamiento de Decelia cortó el envío
dirigida por Demóstenes, pero ya era tarde. de suministros a Atenas por tierra, obligan-
Tras una serie de choques menores, la ba- do a que fueran transportados por mar con
talla en el puerto de Siracusa y la posterior un costo mayor, que siguió ahogando sus ya
retirada se convirtieron en una masacre de depauperadas reservas de emergencia. Por
proporciones inimaginables: la caballería si fuera poco, el trabajo en las minas de plata
siracusana y los hoplitas de Gilipo mataron cercanas quedó interrumpido por completo,
Muerte de
o esclavizaron a todos los atenienses sin ex- ya que unos 20,000 esclavos fueron liberados Alcibíades.
Se cuenta que el
cepción. Una generación entera pereció en por los hoplitas espartanos. controvertido estratega
aquel desastre, que marcó sin remedio posi- Todos, enemigos y aliados, veían acercar- –que cambió varias
veces de bando a lo
ble el curso de la guerra. se el fin del Imperio ateniense, con los 1,000 largo de la Guerra
talentos de su tesoro casi agotados, sus asti- del Peloponeso–,
tras haber huido a
Tercera parte: guerra en Decelia lleros vacíos y sus jóvenes muertos o prisio- Frigia por la derrota
Envalentonados por el triunfo en Sicilia, los neros en tierras lejanas. Sin embargo, aún le de Egospótamos,
falleció acribillado por
lacedemonios resolvieron llevar la guerra de quedaban algunos cartuchos y logró sobrevi-
FOTO: AGE

una lluvia de flechas


nuevo a territorio ateniense. Siguiendo el vir casi una década. En ello influyeron varios (grabado).

MH 59
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA DOCUMENTO: LA GUERRA DEL PELOPONESO

De Brásidas a Lisandro. El primero fue el rival espartano


de Cleón, y cayó igual que él en Anfípolis (abajo, en un
grabado defendiendo el puerto de Methoni); el segundo,
el gran estratega de Esparta que venció a Atenas.

factores; quizás el más determinante fue el De este modo, entre 410 y 406 a.C.,
regreso a su bando natal del muy brillante Al- Atenas obtuvo una serie de triunfos que
cibíades, que fue puesto al frente de la flota y empezaron con la Batalla de Cícico –en
cosechó importantes victorias navales. la cual la flota espartana quedó parcial-
Además, tras la revuelta oligárquica que, en mente destruida– y recobró buena parte
411 a.C., impuso como forma de gobierno en de su poderío y prosperidad. Sería, em-
Atenas el denominado Consejo de los Cua- pero, su canto del cisne. Lisandro, el nue-
trocientos, Alcibíades logró de igual manera vo navarco (almirante) espartano, un
restituir la democracia –aunque no sería por formidable estratega y diplomático, pronto
demasiado tiempo– dos años más tarde, ya revirtió la situación a favor, otra vez, de los
en 409 a.C. lacedemonios.

Tucídides, padre del rigor histórico

S
i Heródoto, el gran cronista de las orgullo en el prólogo de su obra. Pese a
Guerras Médicas, es considerado su gran importancia, sabemos muy poco
el primer historiador, su sucesor de su vida: la fuente más fiable sobre esta
Tucídides (460-396 a.C., retratado a la es el propio historiador, que nos refiere
izquierda) sería el primer “historiador en el mencionado libro su nacionalidad
científico” por los estrictos estándares –ateniense–, su pertenencia a la ilustre
que aplicó en Historia de la Guerra del familia de los Filaidas, su profesión militar
Peloponesoo en cuanto a recopilación de y algunos otros datos, como que contrajo
FOTOS: ALBUM; ALAMY

pruebas y análisis del conflicto en términos la Plaga de Atenas. También se le consi-


de causa-efecto, sin referencia alguna a la dera el padre del “realismo político”, que
intervención de los dioses, como él mismo analiza las relaciones entre las naciones en
se encargó de resaltar con indisimulado función de su poder y no de la justicia.

60 MH
Los Treinta tiranos.
Fue el gobierno
impuesto por Esparta a
Atenas tras la derrota
final de esta; Critias,
sofista y tío carnal de
Platón, formó parte
de él, como se aprecia
en esta ilustración de
Percy Hague Jowett.

Las condiciones
di i de
d la
l rendición
di ió ded Atenas fueron
f duras:
d
se lee pprivóó de sus muros,
u os, su flota
ota y sus colonias.
co o as.
Atenas se rinde rechazó este ensañamiento con quienes,
Lo primero que hizo fue amenazar con un a pesar de todo, habían prestado un gran
bloqueo de su flota el suministro de cerea- servicio a Grecia en los difíciles tiempos de
les que Atenas recibía del Helesponto, vital las Guerras Médicas.
para su mera supervivencia tras la pérdida La clemencia tuvo su contrapartida: a partir
de Decelia. Ante la perspectiva de una ham- de ese momento, Atenas pasaría a incorpo-
bruna fatal, la flota ateniense no tuvo otra rarse al sistema político de Esparta y a de-
opción que enfrentarse a la de sus enemigos pender subsidiariamente de esta. Así, se le
y, haciendo gala de una astuta estrategia, impuso en un principio el gobierno oligár-
Lisandro la derrotó completamente en 405 quico de los Treinta Tiranos, con Critias y Te-
a.C. en la Batalla de Egospótamos. Ciento rámenes a la cabeza, quedando suspendidas
sesenta y ocho navíos atenienses resultaron las libertades democráticas. No obstante, al
hundidos y casi 400 marineros fueron cap- año siguiente, en 403 a.C., un golpe del ge-
turados; sólo 12 barcos se salvaron, varios de neral Trasíbulo derrocó a los oligarcas y res-
los cuales huyeron a Chipre por temor a las tableció la democracia, aunque esta nunca
represalias de la Asamblea. volvería a ser lo que fue.
A continuación vino un prolongado ase-
dio de la debilitada polis, que al fin, vapu- Consecuencias de la contienda
leada por el hambre y las enfermedades, Porque, más allá de otras consecuencias a las
firmó su rendición en 404 a.C., seguida que se aludía al principio de este Documento
por la mayoría de sus aliados (salvo los de- –el ascenso de Esparta, el empobrecimien-
mócratas de Samos, que pelearon hasta el to general de la Hélade, la implantación de
último aliento). Las condiciones de esta las guerras civiles entre polis como forma
fueron duras: se privó a Atenas de sus Mu- brutal de dirimir disensiones...–, la más
ros Largos, su flota y todas sus posesiones trascendental para la historia sería esa de la
de ultramar. Podrían haber sido peores, ya que habla David Deutsch: que la quiebra del
que Corinto y Tebas reclamaban ni más ni sueño de Atenas interrumpió el progreso de
FOTO: ALBUM

menos que la destrucción de la ciudad y la la humanidad durante siglos... y por eso aún
esclavitud de sus habitantes, pero Esparta no somos inmortales.

MH 61
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

FOTO: AGE

62 MH
Grandiosa Susa. Friso de
la ciudadela de Darío I en
esta antiquísima ciudad,
una de las capitales del
Imperio aqueménida.

LA ANÁBASIS Y LA EXPEDICIÓN DE LOS 10,000

TIERRA
ADENTRO
La disputa por el trono de Persia llevó a una de las más
formidables gestas de la Antigüedad, que conocemos en detalle
gracias a Jenofonte, polígrafo griego y también mercenario en
aquel conflicto. Por Alberto Porlan

MH 63
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

E
n el siglo V a.C. los persas Tras las Guerras Médicas
habían construido un im-
perio formidable que llega- y del Peloponeso, miles
ba desde las costas de Libia
y Egipto hasta las orillas del
de soldados veteranos
Syr Darya, lindando con las quedaron en desempleo.
estepas asiáticas. Aquel do-
minio alcanzó su apogeo con Ciro II, quien Ciro, que controlaba la antigua Lidia vecina
tras terminar con sus enemigos medos, ocu- al territorio griego, se alzó en armas esgri-
pó las ricas y civilizadas tierras que compo- miendo una razón histórica: si bien Arsaces
nían la antigua Mesopotamia y las estepas era el hijo mayor, había nacido antes de que
iraníes. Ciro fundó una dinastía, la de los Darío II fuera proclamado rey, en tanto que
aqueménidas, que perduraría 200 años, a lo él, Ciro, llegó al mundo “sobre la púrpura”,
largo de los cuales el trono conoció no pocas es decir, cuando su padre ya era monarca. Esa
turbulencias dinásticas. diferencia de categoría se basaba a su vez en
La principal fue la rebelión de Ciro el Joven, una antigua tradición que primaba a los hijos
uno de los hijos de Darío II. A la muerte de paridos de rey y reina coronados, pues ga-
este último, que se produjo en 404 a.C., fue rantizaba con más seguridad que la criatura
coronado el mayor de sus cuatro hijos vivos, fuese descendiente efectivo de su padre.
Arsaces, con el nombre de Artajerjes II. Es po-
Muerte de Darío
II. Su sucesión
sible que tanto el rey Darío como su esposa, la Se buscan mercenarios
desencadenó el reina Parisátide, tuvieran algún secreto que Con esta excusa legitimista, el joven Ciro
conflicto en que se
no podían divulgar y que Arsaces conociera, reunió a sus 23 años un ejército formidable

FOTO: GETTY IMAGES


vieron envueltos los
mercenarios griegos. pero el hecho es que ambos hubieran prefe- y, como refuerzo, reclutó un contingente de
En el grabado, el rey
a la derecha de su
rido como sucesor a Ciro. Y él lo sabía muy mercenarios griegos que rondaba los 10,000
padre, Artajerjes I. bien. Apenas su hermano asumió el poder, hombres. Las negociaciones se llevaron en

64 MH
LA EXPANSIÓN DEL Mar
de Aral

IMPERIO PERSA MACEDONIA


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Tebas Bampur
Golfo Pérsico

Golfo de Omán

Mar
Rojo Mar de Arabia

Territorio persa antes de 550 a.C. Ciudad importante

Expansión persa 550 a.C. MEDIA (Satrapía)

Expansión persa 547 a.C. Batallas entre


persas y griegos
Expansión persa 539 a.C. Principales vías de
comercio persa
Expansión persa 525 a.C.
Camino Real
Persa
Expansión persa 512 a.C.

absoluto secreto, pues Ciro sabía que era es- griegos de Ciro constituían dentro su ejército Poderío formidable.
Sobre estas líneas, el
piado por su regio hermano. Para evitar que una entidad militar autónoma cuyos miem- mapa reproduce las
este se enterara de sus verdaderas intencio- bros sólo obedecían a sus propios mandos, los etapas de expansión
del Imperio persa, que
nes, engañó a los griegos sobre el enemigo cuales, a su vez, secundaban las órdenes del en el siglo V a.C. llegó
al que iban a enfrentarse: les dijo que mar- príncipe persa. a su cénit.
charían contra un pueblo rebelde, el de los
písidas, ocultándoles que iban a enfrentarse Hoplitas veteranos
con el inmenso poder del Imperio persa que Siguiendo la tradición militar de Oriente, los
controlaba su hermano Artajerjes. soldados nativos de Ciro eran sobre todo jine-
Hay que recordar que el siglo que terminaba tes y arqueros de a pie, por lo que necesitaba
había sido el de las llamadas Guerras Médi- con urgencia fuerzas de infantería pesada;
cas, una fase de los permanentes conflictos en esa tarea, los mejores eran los hoplitas
que los griegos mantenían contra medos y griegos. Los hoplitas eran ciudad danos que
persas, a las que siguieron los enfrentamien-
tos entre las ciudades griegas –la Guerra del
Peloponeso– que duraron casi 30 años y que,
al concluir, dejaron desocupados a miles de Testimonio único
soldados veteranos y de especialistas mili-

E
xiste división de opiniones sobre
tares. Fueron en esencia aquellos elementos la fecha en que Jenofonte (431-
los que integraron las filas del contingente 354 a.C.) recogió la experiencia
mercenario griego, inaugurando así una mo- que había vivido en este excepcional
dalidad de guerra en la que el más rico podía documento. Todo parece indicar,
hacerse con las mejores tropas siempre que por diversas alusiones, que escribió
pagara el mejor precio. No es que Ciro el Joven el libro en dos fases distintas: la
GRÁFICO: CARLOS AGUILERA

inventara la lucha mercenaria, pues siempre primera, en torno al año 385 a.C., y
hubo soldados de fortuna en las guerras, pero la segunda, después de 371 a.C.
sí fue el primero en contratar a una fuerza ex-
tranjera grande y organizada. De hecho, los

MH 65
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Hermano contra aportaban voluntariamente su propio arma- Entre la democracia y la codicia


hermano. En la
Batalla de Cunaxa se
mento y su esfuerzo a la defensa de la ciudad: Todos estos grupos de combatientes se reu-
enfrentaron por el hombres libres que defendían con las armas nieron a un centenar de kilómetros hacia el
trono persa Artajerjes
II y su hermano menor
su libertad y la de los suyos. Esa era la pode- interior de la costa de Jonia, en Sardes, de
Ciro el Joven (arriba, rosa fuente de la que manaba la energía de donde partía el camino real que llegaba has-
grabado coloreado).
su lucha. Claro está que los que acudieron a ta la antiquísima Susa, una de las capitales
la llamada del soberano aqueménida no pe- persas. Cada grupo formaba un ejército in-
leaban más que por el salario y el botín, pero dependiente de compatriotas (y a menudo
cuanto sabían sobre el arte de la guerra lo ha- también amigos) a las órdenes de sus respec-
bían aprendido luchando por su libertad. tivos generales. Estaban organizados en ba-
La oferta de Ciro logró reunir algo más de tallones de un centenar de hombres dirigidos
13,000 efectivos griegos, la mayoría de los por un capitán, y estos batallones a su vez lo
cuales se encontraban a la sazón en las cos- estaban en compañías subdivididas en varios
tas de Jonia y sus proximidades, donde Grecia pelotones. Aunque lo excepcional al hablar
había configurado su red de colonias de Asia de los ejércitos griegos es que eran los pro-
menor, que ahora estaban en territorio persa. pios soldados quienes tomaban decisiones
La mitad de aquellos hombres procedían ori- importantes que les afectaban. Entendían
ginalmente de Arcadia, en el centro del Pe- la milicia como una prolongación de su so-
loponeso, y marcharon al mando de Xenias ciedad democrática, de manera que también
y Soféneto. Había también 1,000 aguerridos los soldados se autogobernaban por medio de
espartanos dirigidos por Clearco a los que se asambleas. El conflicto entre la autoridad de
unió otro contingente de 700 hoplitas man- los jefes y la voluntad de los soldados solía re-
dados por Quirísofo, los cuales supusieron solverse a favor de estos últimos. Pocas veces
un considerable refuerzo que envió Esparta llegaba a persuadir el general a sus hombres
como contribución oficial, pues los esparta- sin argumentos sólidos: hay que tener en
nos tenían establecido un tratado de alianza cuenta que no luchaban por la defensa de su
militar con Ciro. patria, sino por el pago, y, en consecuencia,

Lo excepcional de los ejércitos griegos era que los soldados


tomaban las decisiones que les afectaban: la milicia era una
FOTO: ALAMY

prolongación de la sociedad democrática.


66 MH
aprovechaban las dificultades extras o los
peligros para exigir más dinero. Cuando sos- El príncipe que pudo reinar
pecharon que el enemigo a batir no eran los

A
demás de luchar a su lado, Jenofonte conoció bien al príncipe Ciro.
débiles písidas sino el emperador Artajerjes Lo admiraba y, tras su muerte en la Batalla de Cunaxa, escribió un
y el inmenso ejército persa, se reunieron en retrato del que hemos entresacado algunas líneas:
asamblea y decidieron volver a casa. Si no lo “Cuando recibía de alguno mal o bien, se afanaba por superar lo reci-
hicieron fue por codicia: el salario convenido bido: había hecho voto a los dioses de que le permitieran vivir el tiempo
inicialmente con Ciro era una moneda de oro suficiente para devolver aumentado el bien o el mal que los demás le
de 10 gramos (un dárico) al mes, pero ante la hicieran. Era riguroso con los criminales y los castigaba sin piedad. Por los
amenaza de retirarse el príncipe persa lo ele- caminos se veían expuestos hombres mutilados y cegados, de modo que
vó 50%, hasta el dárico y medio mensual, y en las tierras de Ciro viajaban seguros tanto los nativos como los griegos...
eso convenció a los descontentos. Todos concuerdan en que fue el mejor de todos en atención a sus ami-
gos... Si algo le gustaba deseaba compartirlo, de modo que a menudo
Jenofonte se enlista con los 10,000 enviaba a sus amigos media jarra de vino o medio ganso ordenando al
La expedición iba a caracterizarse por ser la portador que declarase al entregarlos: ‘Ciro te envía estos manjares que le
mejor descrita de toda la Edad Antigua. Y ello han gustado mucho para que tú también los pruebes’... Con todo esto, y
se lo debemos a la detallada crónica, casi pe- por lo que tengo oído, me parece que no ha habido nadie que haya sido
riodística, que redactó uno de sus protago- querido por más personas, ya hablemos de bárbaros o de griegos”.
nistas, Jenofonte de Atenas, considerado el
primer polígrafo griego, o sea, el primero que Estatua de Jenofonte (siglo
XIX) frente al Parlamento
se ocupó en prosa de temas diferentes, pues austríaco en Viena.
escribió sobre política, equitación, econo-
mía, liderazgo e historia hasta rebasar la cifra
de 40 títulos. De familia aristócrata, discípu-
lo de Sócrates en la juventud, fue requerido
por su amigo Próxeno de Beocia –que sería
general de aquella tropa e iba a ser asesina-
do tras la batalla– para participar en la mi-
sión mercenaria de Ciro. Antes de aceptar la
invitación pidió consejo a Sócrates, quien le
recomendó consultar al Oráculo de Delfos. Él
lo hizo, pero con trampa, ya que no preguntó
si debía o no aceptar la oferta, sino cuál era el
mejor modo de aceptarla. Y aunque Sócrates
le afeó la travesura, terminó por consentir
que se enrolara.
Próxeno le presentó al príncipe Ciro, y am-
bos quedaron encantados uno del otro. Am-
bos tenían aproximadamente la misma edad,
25 años, y eran instruidos y ambiciosos. La
semblanza de Ciro que Jenofonte incluye en
su crónica presenta al príncipe persa como
un individuo casi perfecto, de gran genero-
sidad, valor, decisión y sentido de la justicia.
Por su parte, Ciro debió estimar lo bastante
a Jenofonte como para pedirle que no toma-
ra parte en los combates, pues sabemos que,
cuando el ejército partió, él no estaba entre
los soldados, sino que los acompañaba como
elemento civil. Es posible que el propio Ciro
le encargara redactar una crónica de la ex-
FOTO: AGE

pedición, a la que Jenofonte llamó Anábasis,


traducible como “La marcha tierra adentro”:

MH 67
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

engañados y se negaron a continuar hasta


que el persa les subió el sueldo. Entraron en
Frigia para continuar por Licaonia y Cilicia
hacia Mesopotamia, donde siguieron el cur-
so del Éufrates hasta Cunaxa, a 100 km de
Babilonia. En total, esta primera etapa supu-
so una agotadora marcha terrestre de 1,300
km (como ir de la Ciudad de México a San
Antonio, Texas) antes de enfrentarse al pode-
roso y bien descansado ejército de Artajerjes,
que los superaba muchas veces en número.
El encuentro, conocido históricamente
como Batalla de Cunaxa (3 de septiembre de
401 a.C.), fue brutal. Los de Ciro esperaron
a pie firme a los de Artajerjes y se alarmaron
cuando vieron avanzar la masa bélica que se
les echaba encima, apoyada por carros fal-
cados persas cuyos ejes estaban provistos de
Éufrates. Siguiendo el prefijo griego ana- significa “subir” o “ha- largas láminas afiladas que cortaban como
el curso de este gran
río, que enmarca a
cia arriba”, pero se empleaba para designar la navajas. Los griegos, haciendo exhibición
Mesopotamia junto marcha desde la costa hacia el interior, que de valor, gritaron su voz de guerra, el peán, y
con el Tigris, los 10,000
llegaron a Cunaxa, el
resultó ser la primera etapa. echaron a correr hacia los enemigos, que re-
escenario de la gran trocedieron espantados. Cuando Ciro lo vio,
batalla.
Rumbo a la Batalla de Cunaxa lanzó su tropa personal de 600 jinetes contra
Desde Sardes, donde se reunieron 10,000 el centro del ejército rival, donde le espera-
de los 13,000 griegos, partieron hacia el su- ba su hermano Artajerjes rodeado a su vez
reste en dirección a los písidas, sus supues- por los jinetes de su guardia, que eran 6,000,
tos enemigos. Al cabo de algunas jornadas, pero que cedieron ante el ímpetu de los de
Ciro hizo cambiar de dirección a su ejército: Ciro. El propio Ciro fue en busca de Artajerjes
los griegos comprendieron que habían sido y consiguió herir a su hermano atravesándole

La panoplia del hoplita griego

A
mediados del siglo VII a.C. se definió el
equipo característico de la infantería pesada
griega formada por hoplitas. Su nombre de-
riva de la palabra hoplón, un término antiguo para
llamar al escudo, la pieza más conspicua de su equi-
po: a veces tuvo forma circular y otras cuadrangular u
oblonga, pues a lo largo de los 600 años que perduró
esta milicia los cambios en su armamento fueron sobre
todo formales, aunque los fundamentos permanecieron.
El equipo completo (panoplia) constaba del escudo,
hecho de madera pintada con símbolos y decorada con
GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO P EÑAS. FOTO: GETTY IMAGES

aplicaciones de bronce, que se guardaba bajo techo


siempre que era posible; la coraza (thórax),
x que protegía el
cuerpo del hoplita; el casco, rematado en penacho, y grebas de
bronce para guarecer las piernas. Sus armas eran una espada de
hierro de doble filo, muy manejable, corta y aguda; una lanza de dos
metros para luchar a más distancia y, en los primeros tiempos, también
una jabalina. El peso del equipo superaba en conjunto los 30 kilos,
Falange
Fala
de manera que en las marchas debía ser transportado en carro o, en su de hoplitas con su
defecto, por un esclavo que seguía al hoplita a todas partes. panoplíaa (ilustración).

68 MH
La muerte de Ciro en
la Batalla de Cunaxa
convirtió la victoria
de los griegos en una
derrota total: quedaron
sin botín en tierra
hostil.
ost .
la coraza, pero en ese acto recibió una herida
de jabalina por debajo del ojo que lo mató al
instante, mientras que su hermano fue aten-
dido por sus médicos y salvó la vida.
La muerte de Ciro convirtió la victoria que
hubieran propiciado los griegos con su va-
lor en una derrota total, pues el ejército del
príncipe se deshizo tras conocerse la noticia.
Y allí quedaron los griegos –que, según Je-
nofonte, no habían perdido un solo hombre
en la batalla– sin recompensa, sin apoyo y en
tierra hostil. Comenzaron a retirarse junto a
los restos del derrotado ejército de Ciro, pero
los que ahora tenían el mando, buscando
congraciarse con Artajerjes, los traicionaron
y asesinaron a todos los generales griegos,
entre ellos Próxeno, con el pretexto de unas
supuestas negociaciones.

El largo regreso a casa


Aquella fue la hora de Jenofonte, quien reor-
ganizó a la tropa, escogió a nuevos genera-
les y partió hacia el norte remontando el
curso del Tigris. Marchó agónicamente por
entre asirios, carducos, armenios y fasia-
nos hasta alcanzar la costa del Mar Negro en entrada y comenzaron el saqueo, pero Je- Al fin, el mar.
Tras una marcha
Trebisonda. Esta segunda etapa, de 1,000 nofonte los detuvo. A su mando, cruzaron el agónica, Jenofonte
km, resultó la más difícil, pues tenían al ejér- mar de Mármara y culminaron el último tre- y sus hombres
alcanzaron la costa
cito de Artajerjes persiguiéndolos mientras cho de la interminable marcha en la ciudad del Mar Negro
se defendían de un antiguo aliado de Ciro que griega de Pérgamo, donde Jenofonte pasó el en Trebisonda
(ilustración).
ahora buscaba congraciarse con su hermano mando de las tropas a otro general, Tibrón,
atacando a los griegos. quien las enroló de inmediato en su ejército
En Trebisonda se sintieron a salvo al ver el para volver a combatir contra los persas.
mar por el que era posible regresar a su país, De los 13,000 hombres que salieron de Sar-
pero sus calamidades continuaron. No había des 8,000 habían sobrevivido a aquella larga
barcos para todos, así que unos cuantos re- agonía de fatiga, hambre, frío y sangre que
corrieron por mar la costa sur del Mar Negro supuso la aventura. Y muy pocos consiguie-
mientras otros regresaron por tierra. En esta ron sacar de ella una parte de las riquezas con
tercera etapa tuvieron que cubrir otros 1,000 las que habían soñado al alistarse. Decidida-
FOTO: AGE

km antes de llegar a Bizancio, donde no los mente, los dioses nunca estuvieron a favor de
quisieron acoger. Indignados, forzaron la aquella misión.

MH 69
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Este conflicto entre Estados griegos –antiguos aliados pero viejos


enemigos– supuso el principio de la decadencia de Esparta, la
potencia tras la Guerra del Peloponeso, y el ascenso de Tebas.
Por Juan Antonio Guerrero

FOTO: GETTY IMAGES

70 MH
Corinto. Esta polis griega, aliada de
Esparta en la Liga del Peloponeso,
fue el epicentro de la guerra al
principio del siglo IV a.C. El grabado
recrea su posterior caída, dos siglos
más tarde, en manos de Roma.

MH 71
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

T
Fócida atacada. ras la Guerra del Pelopo- Los espartanos decidieron llevar a cabo una
La guerra tuvo uno de neso, Esparta inició una invasión de Beocia en pinza. La fuerza prin-
sus detonantes en el
ataque de los beocios política de expansión más cipal, mandada por el rey Pausanias, se con-
a esta región, una de allá de los límites de dicha centraría en la Tegeátida, en la Grecia central,
cuyas ciudades más
importantes era Delfos área. Además, se negó a y avanzaría a través del territorio corintio por
(arriba, ruinas compartir con sus aliados, el oeste mientras Lisandro, el comandante
de su teatro).
Corinto y Tebas, el botín de en jefe en la Guerra del Peloponeso, enca-
la victoria. Los tebanos se sintieron irrita- bezaría las fuerzas focias por el este. Ambas
dos también por la permanencia espartana pinzas convergerían en Haliarto, en la orilla
en Tesalia, hasta entonces bajo influencia sur del lago Copaide. Lisandro contaba con
de Tebas. En 401-400 a.C., tras la derrota unos 2,000 focios, algunos espartanos y otros
del rebelde persa Ciro el Joven en Cunaxa, aliados peloponésicos de las zonas al sur de la
las ciudades griegas de Asia menor queda- antigua Tesalia. Al avanzar llegó a Orcómeno,
ron expuestas al ataque persa y un ejército en la costa noroeste, y consiguió que sus ha-
espartano, encabezado por el rey Agesilao bitantes cambiaran de bando. Luego siguió
II, acudió en su apoyo, pero Tebas y Corin- descendiendo por las orillas del lago y captu-
to se negaron a participar en esta campaña. ró Lebadea, avanzando hacia Haliarto.
Persia, por su parte, comenzó a sobornar a
los griegos para que se rebelaran contra Es- Un asalto precipitado
parta. Los ánimos se fueron caldeando hasta Mientras, los beocios y tebanos solicitaron
que lograron convencer a los focios para que ayuda a Atenas, que de inmediato la concedió
invadieran Lócrida, aliada de Beocia. Cuan- enviando un contingente bajo el mando de
do los beocios respondieron planificando un Trasíbulo, que llegó velozmente a Tebas y se
ataque contra Fócida, esta solicitó ayuda a encargó de la defensa de la ciudad, relevando
Esparta. La guerra había estallado y no haría al grueso del ejército tebano. Mientras, este
más que propagarse. se puso en marcha a su vez para detener a

Esparta se negó a compartir con sus aliados, Tebas


FOTO: AGE

y Corinto, el botín de la Guerra del Peloponeso.


72 MH
Cnido, un encuentro naval desconocido

D
urante la campaña de Agesilao en Persia, los aqueménidas en especial las naves cercanas a la de Pisandro, que prefirió una
y espartanos habían conseguido reunir grandes flotas me- muerte honrosa antes que escapar ignominiosamente, hasta que
diante el reclutamiento de naves en las polis bajo su control, por fin se vieron superados. Fueron muchas las naves hundidas –el
formando así un contingente de algo más de un centenar de espolón era un arma temible– y las capturadas, sufriendo la flota
trirremes –120 según la mayoría de las fuentes–, que fue puesto espartana la mayoría de las pérdidas, una derrota aplastante que
bajo al mando de Pisandro, a pesar de carecer de experiencia supuso el fin de la hegemonía naval de Esparta.
naval. Los persas habían logrado poner las flotas fenicia, cilicia Tras la derrota, Conón y Farnabazo limpiaron metódicamente de
y chipriota bajo el mando del general ateniense Conón, quien guarniciones lacedemonias toda la costa de Asia menor y las islas
actuaba desde Rodas, de la que se apoderó en 396 a.C. Dos años del Egeo oriental.
después, en agosto de 394 a.C., las dos flotas se encontraron cerca
de Cnido, pero apenas existen datos que permitan reconstruir Naves de combate fenicias y asirias
en una ilustración del siglo XIX.
la decisiva batalla naval allí librada. De hecho, aunque la fecha
es segura al haber coincidido con un eclipse solar el día 14,
Diodoro la sitúa en un punto diferente, cerca de Fisco, a unos
120 kilómetros de Cnido, e indica que Conón disponía de “más
de noventa” trirremes frente a los 85 de Pisandro, a pesar de que
antes había afirmado que Conón entró en Rodas con algo más
de 80 naves, recibiendo allí otras tantas fenicias y 10 cilicias, lo
que daría 170 trirremes. Jenofonte –que se interesó poco por los
asuntos navales– se limita a afirmar que la flota lacedemonia era
claramente inferior a la fenicia del sátrapa persa Farnabazo y la
chipriota de Conón.
A pesar de esa inferioridad y de que toda el ala izquierda lacede-
monia huyó antes del choque y el resto de los buques aliados siguió
su ejemplo durante el combate, los espartanos lucharon con brío,

Lisandro. Según Jenofonte, Lisandro llegó a Pausanias, llegó ante Haliarto, los atenien-
Haliarto unos días antes que Pausanias con el ses también habían llegado desde Tebas.
grueso de las fuerzas espartanas. Impaciente, Aunque el rey espartano pensó plantear una
decidió no esperar y apoderarse de la urbe, nueva batalla, quiso recuperar el cuerpo de
pero los tebanos ya disponían de un contin- Lisandro que yacía cerca de las murallas, por
gente en el interior para defenderla. El asalto lo que solicitó una tregua. En Esparta, Pausa-
fracasó tan pronto como el grueso del ejér- nias fue acusado de haberse retrasado en su
cito tebano llegó. La versión del historiador encuentro con Lisandro y ni siquiera haber
beocio Plutarco, muy posterior, es algo di- sido capaz de recuperar el cadáver del gene-
ferente. Según él, las fuerzas tebanas habían ral. Por eso, Pausanias huyó a Tegea, donde
llegado a la ciudad antes que Lisandro y, tras
apostar el grueso de las mismas en las cerca-
nías, dejaron un contingente en el interior.
La guerra en el mar
Caen Lisandro y Pausanias

E
n este libro, Breve historia
Durante el ataque, las fuerzas tebanas del de las batallas navales de la
exterior se aproximaron sin ser vistas y em- Antigüedad, de Víctor San Juan
boscaron a Lisandro, que perdió la vida en el (Nowtilus, 2017), se repasan los
combate. Los derrotados se retiraron hacia enfrentamientos en el mar desde los
las montañas, donde se hicieron fuertes y sumerios y los babilonios. Una de
rechazaron a sus perseguidores. las batallas que se describen es la de
Las pérdidas de los espartanos fueron de Cnido, además, claro está, de la mítica
un millar de hombres, mientras que los te- y anterior Batalla de Salamina.
FOTO: ALBUM

banos sólo sufrieron unas 300 bajas. Cuando


la fuerza principal espartana, conducida por

MH 73
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

Durante la primavera de 394 a.C., tras el


éxito de Haliarto, los beocios trataron de re-
forzar su frontera norte, lo que detonó varios
enfrentamientos en la Grecia central. Pero al
acercarse el verano, la coalición antiesparta-
na accedió a la propuesta del corintio Timo-
lao para invadir con rapidez Lacedemonia,
impidiendo que los espartanos sumaran más
aliados. Sin embargo, para cuando los alia-
dos, enfrascados en rencillas por la jefatura o
por la disposición y profundidad de las falan-
ges, se decidieron y avanzaron hacia el sur a
través de la Argólide, los lacedemonios, que
intuyeron o supieron los preparativos ene-
migos, se habían preparado y los invasores
sólo pudieron llegar a Nemea, desde donde
avanzaron a lo largo de la ribera izquierda del
río mientras los lacedemonios y los suyos hi-
cieron lo propio desde Sición. El encuentro
Choque en Haliarto. moriría en el exilio. Esparta había perdido en tuvo lugar en terreno llano entre los lechos de
En esta ciudad de
Beocia (arriba, sus
Haliarto, además de la batalla, a dos de sus los ríos Langopótamos y Nemea, que servía
ruinas en un grabado líderes militares más expertos, y no le quedó de frontera entre los Estados de Sición y Co-
del siglo XIX) se
produjo la primera
otra salida que reclamar el regreso de Agesi- rinto. Lo que siguió sería una de las batallas
batalla relevante de la lao II de su campaña contra los persas. más célebres de la historia de Grecia.
Guerra de Corinto.
Las fuerzas presentadas por ambos bandos
Nemea, la cohesión espartana eran, según Jenofonte, muy similares y bas-
Conscientes de que lo ocurrido no era el final, tante importantes. Los lacedemonios junta-
ambos oponentes se prepararon para nuevos ron 6,000 hoplitas, la columna vertebral de
y más serios enfrentamientos. A finales de su ejército, a los que se incorporaron otros
ese año, Corinto y Argos entraron en la guerra 7,500 entre las tribus aliadas, hasta sumar
como aliados de Atenas y Tebas. 13,500 hoplitas. Junto a ellos se contaban
En Corinto se estableció un Consejo para 600 jinetes lacedemonios, alrededor de 300
dirigir los asuntos de esta alianza y, entre las arqueros cretenses y 400 honderos de otras
primeras decisiones, se enviaron emisarios a tribus más.
Cuna de los otras polis menores en busca de apoyo, reci- Frente a este imponente despliegue, los
espartanos.
Lacedemonia o Laconia biendo el de muchas de ellas. 6,000 hoplitas atenienses de Trasíbulo, más
fue la región de la
península
í l peloponesia
l i
Mientras tanto, Agesilao había recibido de los argivos, beocios, corintios y eubeos, su-
su
FOTO: ALAMY; AGE

cuyo centro político era mala gana la orden de volver a Grecia, pero maban 24,000 hombres, así como un núme-
la ciudad de Esparta
(aquí, vista del Cabo
la obedeció, cruzó el Helesponto y marchó al ro indeterminado de tropas ligeras y casi un
Ténaro). oeste a través de Tracia. millar de jinetes entre beocios, atenienses y

74 MH
Los nuevos guerreros

B
uscando un equilibrio entre los dos tipos de tropas, los
poderosos hoplitas –pesados y lentos– y los peltastas –que
carecían de potencia decisiva–, Ifícrates aligeró la panoplia
del hoplita cambiando el pesado hoplón por otro escudo más
liviano, de madera protegida con cuero, y las pesadas grebas
por unas botas de cuero llamadas ificrátidas; las corazas pesadas
fueron sustituidas por otras hechas de tela de lino, que serán
típicas de este periodo. Por último, adoptó el casco de tipo tracio,
más liviano y con mejor visibilidad. Aunque menos protegidos,
los hoplitas eran ahora capaces de desplazarse más rápido y se
dotaron de lanzas más largas, de hasta 3.6 m de largo en vez de
los 2-3 m anteriores, para compensar su armamento frente a los
hoplitas tradicionales e impedir el acercamiento. Este equipa- Hoplitas griegos con su
escudo y armamento en un
miento no logró, sin embargo, sustituir por completo al anterior. relieve del siglo V a.C.
Por el contrario, los peltastas reforzaron su armadura cam-
biando su escudo por otro más grande y oval, que siguió siendo los hoplitas y otros infantes, además de las tradicionales jabalinas
fabricado en mimbre (y más tarde recubierto de madera). Su y espadas cortas. Algunos, sobre todo los mercenarios, pudieron
panoplia incluyó ahora una lanza corta que les permitía atacar a adquirir un casco de bronce, de forma oval con carrilleras.

demás coaligados. Diodoro de Sicilia indica el flanco derecho enemigo confiando en que
un total de 23,000 hoplitas lacedemonios y sus aliados aguantarían el empuje contrario,
aliados y de 15,000 para la coalición anties- pues en este tipo de batallas el que rompe
partana, a los que se ha de sumar en ambos primero el frente adversario sin perder la
lados medio millar de jinetes. cohesión es el vencedor. Los lacedemonios,
En el despliegue, los lacedemonios ocu- que no podían ver al enemigo a causa de la
paron el ala derecha, frente a los atenienses, vegetación, oyeron el cántico de guerra de
mientras los aqueos del ala izquierda en- los atacantes y avanzaron, derivando tam-
caraban a los beocios. Según Jenofonte, los bién hacia la derecha y extendiéndose tanto
coaligados, para no verse rodeados, dieron a que rebasaron a los atenienses de enfrente,
la falange una profundidad de 16 filas, salvo al tiempo que sus extremos giraban en án-
los beocios, que la aumentaron probable- gulo para envolverlos. La falange ateniense,
mente a 25, mientras que los lacedemonios cercada, se deshizo enseguida, causándoles
y sus aliados debieron formar en menos lí- los lacedemonios, en perfecta formación,
neas, como solían, dando así un frente más numerosas bajas mientras trataban de es-
prolongado. En el ala izquierda los ate- capar. El ala izquierda espartana, formada
nienses, frente a los espartanos, enseguida por aliados, se dio a la desbandada, pero los
se envalentonaron y, tras anunciar que los espartanos acudieron y, cortando el paso a
sacrificios previos eran favorables, dieron sus perseguidores, les atacaron por el lado
la voz de ataque. Los beocios iniciaron la descubierto, destruyendo a unos tras otros
aproximación escorándose hacia la dere- hasta que todos emprendieron la huida a
cha, como era habitual en el avance hopli- Corinto. Ocho espartanos fueron las pérdi-
ta, en el que cada soldado, instintivamente, das de los lacedemonios, según Jenofonte,
se deriva hacia el escudo de su compañero. y bastantes más entre sus aliados, mientras
En su movimiento arrastraron con ellos a los que Diodoro asegura que quedaron en tierra
atenienses y demás aliados, tratando de no 1,100 hombres y unos 2,800 en las filas de
separarse. La intención beocia era desbordar sus enemigos.

En la Batalla de Nemea, la innovadora maniobra


FOTO: ALBUM

envolvente espartana fue la clave de su triunfo.


MH 75
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

En llos años
ñ siguientes,
i i
el poder de Atenas y
Tebas aumentó en sus
áreas tradicionales de
influencia.
ocuparían el ala derecha de la falange con-
federada. Ambos ejércitos avanzaron uno
hasta el otro en absoluto silencio hasta que,
a unos 180 metros de distancia, los tebanos
Ejércitos aliados. Nemea no fue una batalla campal al uso, lanzaron su grito de guerra. Luego, a unos 60
Junto a sus 13,500
soldados de infantería,
con dos masas de infantes pesados que cho- metros, los mercenarios de Herípidas, vete-
Esparta reunió en can sin estrategia previa. Hoy se resalta de ranos de Ciro, seguidos de los jonios, eolios y
Nemea a unos 600
jinetes lacedemonios,
ella lo innovador de la maniobra envolvente helespontios, se adelantaron, siguiendo las
300 arqueros cretenses espartana, ejecutada de forma disciplinada y tácticas habituales, y provocaron la retirada
y 400 honderos de
diversos pueblos y
precisa, aunque se reconoce que para lograrla de sus oponentes, que ni siquiera esperaron
tribus aliados. tuvieron que sacrificar el ala izquierda, con- la embestida de los espartanos, empren-
fiando en ser más rápidos en explotar el des- diendo la huida hacia el Helicón. Cuando
bordamiento de las filas enemigas. ya se creía victorioso, Agesilao supo que los
tebanos y los beocios habían atravesado las
Coronea: avance oblicuo filas de los orcomenios y alcanzado la reta-
Agesilao II no llegó a tiempo para comba- guardia, donde se guardaban provisiones,
tir en Nemea, pero en menos de un mes al- equipamiento y el valioso botín confiscado a
canzó la frontera beocia coincidiendo con los persas. Agesilao, de inmediato, hizo girar
la Batalla de Cnido [ver recuadro 1], un de- a su falange lacedemonia y la dirigió contra
sastre sin paliativos
tivos que comunicó los beocios de frente, provocando una espe-
a sus hombres co omo una victoria, cie de batalla dentro de la batalla. Esta ma-
mintiéndoles parra evitar desercio- niobra, ejecutada a laa perfección en medio
nes, sobre todo entre los del combate, se con noce como la “contra-
griegos de Asia. marcha laconia”. Allgunos beocios huye-
El siguiente en n frenta- ron hacia el Helicón mientras
m otros muchos
miento se produjo o en la lla- morían, y uno os 80 se refugiaban en
nura beocia de Co oronea, al el santuario o de Atenea Itonia. Je-
sur del lago Copaid
de y entre nofonte affirma que su venerado
los montes Cefiso y He- Agesilao o, cubierto de heridas,
licón, a finales de
e agosto permitiió salir a los asilados.
de 394 a.C. Según n Jeno- Plutaarco, el macedonio Po-
fonte, los continggentes lieno y el romano Frontino lo
eran de nuevo simmilares: contrradicen, sin embargo,
unos 20,000 hopllitas por aseguurando que los aliados
bando, pero el ejé ército es- esparttanos abrieron delibe-
partano era superiior en tro- radamente sus filas para que
pas ligeras. los beo ocios las pasaran y que
FOTO: AGE. GRÁFICO: JOSÉ ANTONIO PEÑAS

Reforma de Ifícrates. Agesilao y sus esspartanos el ataqu ue posterior no fue de


Este general de los
peltastas atenienses
ocuparon el ala derecha, flancoo, sino desde la reta-
venció en Lequeo encarados a los argivos, guardiia. El macedonio, ade-
a los espartanos
y fue artífice del
mientras los orc c omenios más, c cuenta que Agesilao, al
aligeramiento en del ala izquierda quedaban caer la a noche e interrumpir
el uniforme griego
(a la derecha, una
frente a los beoc cios, que la bataalla, ordenó cubrir con
ilustración). como líderes de la coalición tierra
a los cadáveres de los

76 MH
espartanos para que al amanecer los beocios lo mismo, atacándoles por la retaguardia y Monte Helicón.
Esta montaña, que
vieran sobre el terreno más caídos propios y, causándoles muchas bajas. Vuelta a empe- flanquea la llanura
desanimados, se negaran a combatir. zar y repetición de la jugada, varias veces, beocia de Coronea
–lugar de la última
con el mismo resultado. Sin poder recurrir victoria espartana en
La derrota de los hoplitas en Lequeo al clásico encuentro frontal, los espartanos el conflicto–, estaba
consagrada a Apolo y
La victoria espartana no resultó decisiva se refugiaron en una cima que dominaba la las Musas, como ilustra
como demuestra que, en vez de continuar la ciudad. Los atenienses, mientras, desple- este óleo de Claude
Lorrain (s. XVII).
invasión, Agesilao, dejando un contingente garon a sus hoplitas, y los espartanos, des-
en Fócida, licenciara al ejército y regresara moralizados por las muchas bajas, huyeron
a Esparta por vía marítima, impedido de ha- hacia los barcos perseguidos por los pel-
cerlo por tierra por estar ocupado todavía el tastas atenienses. En total, los espartanos
istmo por la Confederación. perdieron casi la mitad de sus hombres. Era
Esparta no había conseguido el control del la primera vez que los peltastas derrotaban
Golfo de Corinto ni arrebatar a Beocia la in- a los hoplitas y la noticia desanimó a Age-
fluencia en la Grecia central, de modo que se silao, mientras los atenienses recuperaban
produjo una especie de punto muerto en el las fortalezas que los espartanos les habían
que nada más se dieron escaramuzas. arrebatado antes. Aunque el puerto de Le-
En el antiguo puerto occidental de Corinto, queo siguió siendo espartano, estos se hu-
Lequeo, Ifícrates, jefe de los peltastas ate- bieron de limitar a operar en sus cercanías
nienses, y Calias, al mando de los hoplitas, durante el resto de la guerra y ya no hubo
se enfrentaron a unos 600 hoplitas que se más batallas campales.
acercaban a la metrópoli sin caballería, uti- A pesar de esta derrota la falange espartana
lizando una táctica conocida como la “huida seguía siendo invicta en el campo de batalla,
fingida”. Los hoplitas atenienses salieron de pero los enemigos de Esparta habían logra-
Corinto y se desplegaron, mientras los pel- do mantener su alianza e impedido la liber-
tastas hostigaban a los espartanos, como era tad de movimientos de sus contrarios en la
lo habitual, lanzándoles jabalinas. Grecia central. Durante los años siguientes,
El jefe espartano mandó un destacamen- Esparta persistió en derrotar a Corinto o a
to contra los peltastas, pero estos retro- Argos, mientras Atenas y Tebas aprovecha-
FOTO: AGE

cedieron. Cuando los hoplitas se dieron la ban para aumentar su poder en las zonas que
vuelta para regresar, los peltastas hicieron tradicionalmente habían dominado.

MH 77
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

FINAL DEL PODER


ESPARTANO

LA BATALLA DE
LEUCTRA
Esparta había sido la potencia
militar griega más eficaz y logró
que sus hoplitas fuesen
considerados invencibles. En 371
a.C., sin embargo, su auge se
desmoronó y quedó claro que era
un gigante con pies de barro.
Por Juan Carlos Losada
FOTO: ALBUM

78 MH
General audaz. En esta batalla,
el tebano Epaminondas –en la
imagen, en una ilustración de
Hermann Vogel– concentró con
éxito sus fuerzas en un único
punto, una estrategia que luego
sería imitada por Alejandro Magno.

MH 79
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

F
undada por los dorios hacia todavía más a su excepcionalidad. Desde el
900 a.C. en el sur de la pe- principio, Esparta tuvo que pelear para ase-
nínsula del Peloponeso, a los gurarse el control del territorio y frenar los
pocos años ya dominaba las intentos de rebelión de los habitantes au-
extensas regiones vecinas tóctonos, a los que redujo a la categoría de
de Laconia y Mesenia y ha- siervos sin derechos. Eran los llamados ilotas
bía sometido a sus habitan- (“los que nada tienen”), propiedad del Es-
tes. Ahí radica la gran diferencia de Esparta tado. Este clima de permanente belicosidad
respecto al resto de polis griegas: con ape- fue conformando un carácter, unos valores
nas 30,000 personas y un ejército de como y un funcionamiento político basado en la
mucho 9,000 hombres, debía controlar un fuerza. Y dada su gran desventaja demográ-
enorme espacio y a unos 200,000 nativos. fica, los espartanos recurrieron a hacer de
A diferencia de las otras polis, dominaba un cada varón un guerrero capaz de vencer en
amplio territorio, lo que también le confirió las más duras adversidades. Ello se plasmó
la originalidad de no necesitar tierras y colo- en la agogé, su particular sistema educativo,
nias de ultramar; tan sólo fundó una colonia, parte del conjunto de normas legales que la
la de Tarento, en el sur de Italia, en 704 a.C., y legendaria figura de Licurgo elaboró como
en un momento en que aún no estaba plena- reguladora de la vida espartana.
mente consolidada como potencia. De esta
Dominio temprano.
Poco después de su
manera se configuró con un gran aislamiento Esparta y sus peculiaridades
fundación, Esparta respecto al conjunto del mundo helenístico. Cada ciudadano debía ser un perfecto sol-
conquistó a sus
vecinos, lo que la
Su exclusivo sistema político, con dos reyes dado y aborrecer distracciones tales como el
obligó a controlar un a la cabeza del poder (diarquía), contribuyó arte (que era casi inexistente), el comercio,
amplio territorio con
muy pocos habitantes.
En la foto, el Fuerte
Veneciano de Mesenia,
En Esparta sólo se permitían la guerra y la política:
una de las regiones
bajo su dominio. el servicio militar iba de los 20 a los 60 años.

FOTO: ALAMY

80 MH
El Batallón Sagrado

E
sta fuerza de élite tebana tenía la característica de estar for-
mada por 150 parejas de amantes homosexuales varones (un
maestro y su aprendiz) que se habían jurado fidelidad ante
los dioses. Según Plutarco, esta relación íntima “aumentaba su
capacidad combativa”, al luchar con valor suicida para impresio-
nar y proteger a su compañero. Asimismo, en caso de muerte o
herida de uno de ellos, el otro respondería con ardor vengativo. El
Batallón Sagrado fue creado hacia 375 a.C. por el tebano Górgidas,
y sus miembros eran sometidos a un duro entrenamiento físico
e intelectual. Durante 33 años mantuvieron su invencibilidad.
Vivían mantenidos por la ciudad y se dedicaban en exclusiva al
entrenamiento militar. En tiempos de paz funcionaban como
guardia personal de los dirigentes tebanos. En 338 a.C. partici-
paron en la Batalla de Queronea (izq., grabado decimonónico),
en la que, junto a Atenas, Tebas trató de frenar infructuosamente
la invasión macedónica de Filipo II. Los miembros del Batallón se
negaron a rendirse y resistieron hasta el último hombre; según las
crónicas, murieron en el choque 254 de los 300 que lo formaban,
algo que despertó la admiración de los vencedores.

los vicios extranjeros, el trabajo manual, los político y militar, que jamás tuvo la necesi- Leyes muy duras.
El legislador Licurgo
metales preciosos (utilizaban barras de hierro dad de tener murallas. Sin embargo, tenía una fue autor del estricto
como moneda), los lujos y las joyas. Con el fin debilidad derivada de su elitismo: eran pocos código de conducta
y educativo por el
de mantener la igualdad entre los espartanos los ciudadanos-soldados. En los tiempos de que los espartanos se
y no dividirlos con envidias, también estaba máximo apogeo no sobrepasaron los 9,000 sometían al Estado.
prohibida la propiedad privada. Así, la tie- hombres, y en las posteriores épocas de crisis
rra y los ilotas eran del Estado, que los cedía ni siquiera alcanzaron los 1,000.
equitativamente para su explotación a cada
ciudadano varón mayor de 30 años, los ho- La relajación llegó de Oriente
moioi (“los iguales”). Las únicas actividades Eso los obligaba a reclutar a mercenarios y
permitidas eran la guerra y la política y, por auxiliares ilotas pobremente armados (que
supuesto, los espartanos debían tener gran podían multiplicar por siete a los espartanos),
número de hijos, que serían futuros guerre- que en caso de buen comportamiento en
ros. El servicio militar se extendía de los 20 a el campo de batalla podían ser recom-
los 60 años. Estaba igualmente prohibido que pensados incluso con la libertad.
los ciudadanos vivieran en el campo, pues El cénit del poder de Esparta llegó
debían residir donde pudieran oír las trom- con su victoria sobre Atenas en la
petas de llamada en caso de guerra. Guerra del Peloponeso, iniciada a
Por supuesto, el trabajo de la tierra recaía finales del siglo V a.C. A partir de
en los ilotas y los periecos (“aquellos que entonces inició una política
viven alrededor”). Estos sí eran libres, te- imperialista que le permitió
nían algunos derechos y eran, sobre todo, controlar la mayor parte de po-
artesanos y comerciantes. Tanto ilotas como lis griegas, aunque en un clima constante
periecos también estaban obligados a sumi- de guerras e insurrecciones contra quienes
nistrar tropas en tiempo de guerra. se negaban a aceptar su dominio, en el que
El resultado fue una sociedad con el mejor los persas también jugaron sus cartas. Pero
ejército de Grecia, cerrada en sí misma, aisla- en los éxitos militares residió el germen de
FOTO: AGE; GETTY IMAGES

da y centrada en la represión de los ilotas para su decadencia. El dinero persa corrompió a


disuadirlos de cualquier rebelión, una socie- Esparta. Sus soldados, que habían tenido que
dad que casi siempre se negó a combatir fuera combatir lejos de sus fronteras y de las normas
de su territorio. Tal fue su éxito en el control estrictas de Licurgo, saborearon las mieles de

MH 81
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

que romper su aislamiento, pero eso repre-


sentó el hundimiento de su estructura social.

La batalla de Leuctra
Ante el desafío de Tebas a la hegemonía de
Esparta, esta decidió atacar en Leuctra, re-
gión de Beocia al sur de la capital tebana, en
371 a.C. Los espartanos, comandados por el
rey Cleómbroto I, creían que bastaba su ex-
periencia y el pánico que despertaban des-
de hacía siglos entre sus enemigos. Tal era
su confianza que, según cuenta Jenofonte,
antes de la batalla estuvieron bebiendo
abundante vino, lo que al final les cobraría
factura. El ejército espartano ya no era el de
antaño. Contra lo que muchos sostienen,
sus verdaderos hoplitas, las fuerzas de éli-
Diferencias sociales. otras sociedades más abiertas y lujosas. No te, sólo eran casi 1,000 hombres, a pesar
En este grabado se
aprecia la diversidad
fueron pocos los espartanos que se negaron de haber ordenado la movilización general
de armamento entre a volver a su país tras disfrutar del antes pro- de todos los varones de entre 20 y 60 años.
un hoplita (a la
izquierda, con casco y
hibido mundo extranjero, y los que lo hicie- El grueso de sus fuerzas eran mercenarios,
escudo) y un ilota (a la ron llevaron consigo las modas y costumbres aliados beocios e ilotas forzados a la guerra
derecha, sólo con una
jabalina).
extrañas que tanto asustaban. Por otra par- y, por tanto, de poco espíritu combativo. Se
te, su economía siguió basándose nada más ha estimado que, en total, alcanzaban los
en la agricultura y la ganadería, siempre con 10,000 hombres, pero posiblemente fueran
los ilotas como esclavos, por lo que no pudo menos. Enfrente se encontraban los tebanos
generar una base financiera sólida con la que y sus aliados, que eran unos 7,000 hombres.
pagar sus expediciones militares. Las bajas Al mando estaba el general Epaminondas,
sufridas en los combates y algunas catástrofes que ideó una táctica revolucionaria.
naturales acentuaron la crisis demográfica e Los espartanos desplegaban sus fuerzas
hicieron nacer en su seno las diferencias so- en los tres bloques tradicionales (derecha,
ciales tan temidas, que les hacían más vulne- centro e izquierda), en falanges de ocho fi-
rables tanto ante el extranjero como ante sus las de fondo pues, al tener pocos efectivos,
ilotas. Esparta, para vencer en la guerra, tuvo no podían disponerlos en 12, como en otros

Los espartanos se
sentían tan seguros que
se dedicaron a beber
a tes de laa batalla.
antes bata a.
Celebración de la cosecha

L
a economía espartana era agrícola y ganadera
en exclusiva, ya que en Esparta se rechazaba
el comercio. La prosperidad se basaba en el
trabajo esclavo de los ilotas, que permitía a los
demás ciudadanos dedicarse a la vida militar. En la
imagen, un ánfora pintada a finales del siglo VI a.C.
FOTOS: GETTY IMAGES

con la representación de un hombre bebiendo


entre unos viñedos.

82 MH
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GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

El entrenamiento militar espartano

C
uando en Esparta nacía un varón, era presentado a los
éforos (magistrados), que decidían si era robusto para vivir y
si merecía ser educado; en caso contrario era abandonado.
Al alcanzar los siete años, al niño se le apartaba de la familia y
pasaba a ser educado por el Estado, que hacía de él un perfecto
hoplita. La gimnasia (derecha), los combates, las pruebas de
resistencia, las flagelaciones y la abstinencia de agua y comida
eran parte de actividad diaria. Al mismo tiempo, se les educaba
en la sobriedad en el vestir, en las costumbres y en el lenguaje
(laconismo). Las niñas eran también entrenadas físicamente con
el fin de que pudieran soportar bien los rigores del parto.
Para mantener el clima de represión hacia los ilotas, cada
año se les declaraba la guerra de forma simbólica. Los jóvenes
espartanos tenían que demostrar su mayoría de edad saliendo de
noche, pobremente armados, y volver con la cabeza de un ilota
(prueba conocida como cripteia). Entre los 20 y los 30 años, los
hombres vivían y dormían con sus compañeros de tienda en gru-
pos de 15, comían un rancho austero en la misma mesa (sisitía) y
se entrenaban juntos.

para la batalla, sus aliados de las otras alas em- los vencidos. Ante todo, porque se rompió
prendieron la huida y les dejaron solos. el mito de la invencibilidad espartana, cosa
Al final, cerca de la mitad de sus hoplitas, que animó a sus rivales y enemigos a la re-
unos 500, perecieron, incluyendo a su rey, belión; aunque los efectos prácticos tam-
Cleómbroto I. Los sobrevivientes también bién fueron inmediatos: Esparta perdió el
se retiraron con premura. Era la primera vez control de la mayor parte de la península
que Esparta era derrotada en campo abierto. del Peloponeso, como Mesenia y Arcadia,
Las consecuencias fueron demoledoras para ante las insurrecciones desatadas por ilotas

Muerte del amigo.


El general
Epaminondas,
vencedor de la Batalla
de Leuctra, lamenta el
deceso de su amigo y
compañero Pelópidas.
FOTOS: ALBUM; ALAMY

84 MH
En Leuctra murióió el mito
i
de la invencibilidad
espartana, lo que animó
a ot
otras
as polis
po s a rebelarse.
ebe a se.
apoyados por Tebas, lo que inevitablemente
provocó escasez. La crisis moral y cultural
también se extendió y el rey superviviente,
Agesilao II, tuvo que suprimir los castigos
que por tradición se imponían a los esparta-
nos que volvían vivos de la derrota (debían
regresar con el escudo o sobre el escudo,
pero jamás sin él), por no poder reemplazar
las bajas. Este mismo rey no pudo impe-
dir, en una defensa desesperada, que poco
después la capital cayera en manos de Epa-
minondas. Sin recursos para tratar de reha-
cerse como potencia, tuvo que alquilar a su
ejército como mercenarios en guerras civiles
en Persia y Egipto.

Efímera gloria de Tebas ello volvieron las guerras civiles y las crisis Decadencia
espartana. Tras
La victoria de Tebas supuso el inicio de su he- económicas y sociales. Este ambiente favo- esta batalla, Esparta
gemonía sobre el resto de Grecia. De hecho, reció que la pujante Macedonia de Filipo II se perdió el control de
los territorios que
se convirtió en su centro político y cultu- hiciera del control político, en parte por deseo dominaba y se vio
ral, un lugar al que acudían las élites, fuese de los propios helenos, cansados del cons- obligada a alquilar a
sus hombres como
como visitantes o rehenes. En Tebas estu- tante clima de inestabilidad, y en menos de mercenarios. En la
vo el joven Filipo, futuro rey de Macedonia, 10 años consiguió el dominio efectivo de toda imagen, el rey Agesilao
II acude en ayuda de
quien aprendió las tácticas militares tebanas. Grecia. Nectanebo I de Egipto.
En 362 a.C., el rey espartano, apoyado por Desde el punto de vista bélico, la nove-
Atenas y otras ciudades, trató de sacudirse el dad táctica de Epaminondas, basada en la
dominio tebano en la Batalla de Mantinea, a formación oblicua, absolutamente audaz e
la que Esparta sólo pudo aportar unos 2,500 imaginativa, marcó un punto de inflexión
hombres. Pero una vez más, la sorpresa con en la historia militar. Fue el primero en atre-
que actuó Epaminondas, que volvió a em- verse, asumiendo riesgos evidentes, a con-
plear la táctica de Leuctra, desbarató a los centrar fuerzas en un solo punto para
enemigos. Esparta ya nunca levan- romper la formación enemiga,
taría cabeza y se convertiría en aunque debilitara el resto de
una urbe de segundo orden, su despliegue. Su ejemplo
aunque independien- fue luego seguido por los
te, hasta que Roma la más destacados mili-
conquistó definitiva- tares. Aunque, quizá,
mente 200 años des- los más célebres en la
pués. Sin embargo, imitación del méto-
el jefe tebano murió do fueron Alejandro
en la batalla, junto con Magno, que estudió de
FOTOS: GETTY IMAGES; ALAMY

sus principales genera- primera mano la ma-


les. Faltos de liderazgo, niobra y la aplicó contra
Ilustre visitante. Filipo II
el poder tebano se deshizo de Macedonia estuvo de
los persas, y mucho después,
y, debilitada, Tebas perdió el joven en Tebas aprendiendo Federico II el Grande de Prusia,
las tácticas militares.
control sobre el resto de polis. Con bien entrado el siglo XVIII.

MH 85
MUY HISTORIA GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

FOTO: ALBUM

86 MH
EL IMPERIO
MACEDÓNICO
Hijo de otro gran estratega, el famoso rey siempre
creyó haber nacido para conquistar el mundo y, con
el mítico Aquiles como modelo, eso se propuso.
Por Beatriz González

Un héroe casi divino.


Fue considerado un semidiós
por sus proezas y su apostura.
Aquí, una escena de Alejandro
Magno (2004, Oliver Stone).

MH 87
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

S
e preparó para la guerra de la gó a obsesionarlo de tal forma que memorizó
forma más completa posible. gran parte de las hazañas de su héroe, Aqui-
Entre sus excepcionales maes- les. Emularlo fue siempre un objetivo para él y
tros se encontraba Aristóteles, puso todo su esfuerzo en estar a la altura.
de quien se dice que fue el en- Las victorias del macedonio, que co-
cargado de enseñarle a pensar menzaron siendo apenas un adolescente,
como un griego y a luchar como llevarían al planeta a admirarlo por su in-
un bárbaro. Durante los tres años en que se teligencia, valor y confianza en sí mismo; e
ocupó de su educación lo formó en retórica, incluso otros grandes líderes que llegaron

FOTO: GETTY IMAGES


geometría, literatura y geografía, pero sobre al poder siglos después, como Julio César o
todo lo instruyó en el conocimiento de la epo- Napoleón Bonaparte, confesarían querer
peya homérica de la Ilíada, un texto que lle- parecerse al temido y respetado Alejandro.

88 MH
Envidiaban de él su sangre fría, sus creati- Final de Tebas, auge de Macedonia Maestro de
excepción. Alejandro
vas estrategias y su intuición para la batalla, La primera muestra de que la guerra era un Magno contó entre sus
pero encima de todo, admiraban su deter- arte en el que Alejandro se movía como pez en maestros nada menos
que con Aristóteles,
minación, gracias a la que desafió al Imperio el agua tuvo lugar en la Batalla de Queronea, quien le instruyó
más extenso y poderoso de la Antigüedad, donde luchó por primera vez junto a su pa- durante tres años y,
según se cuenta, le
Persia, cuyo territorio era 100 veces mayor dre. Durante las últimas décadas, el Batallón enseñó a “pensar
que el de su propio reino. Cuando terminó su Sagrado de Tebas se había alzado como la in- como un griego y
a luchar como un
excepcional campaña, sus soldados habían fantería más victoriosa, y prueba de eso es bárbaro”. Abajo a la
recorrido más de 25,000 kilómetros y habían que los tebanos desplazaron a los espartanos izquierda, Aristóteles
y Platón en el famoso
luchado desde Grecia hasta el río Indo, una como los guerreros más fieros. fresco de Rafael.
gesta que llevó la civilización europea a tie- Sin embargo, cuando Filipo II decidió
rras en las que nunca antes había estado. combatir contra el ejército de Atenas y Te-
bas, estos acabaron sufriendo una verdadera
masacre. Se sabe que el joven Alejandro, que
entonces contaba sólo 18 años, ya obtuvo la
admiración de todos los soldados por su la-
bor en esta lucha, donde se situó al frente de
los hetairoi, su famosa compañía de caballe-
ría, desde donde luchó contra la unidad de
élite de la infantería tebana, desplegada en el
extremo derecho de la línea de batalla aliada,
y en poco tiempo el combate se decidió con
claridad a favor del joven Alejandro.
Como resultado se creó la Liga de Corinto,
en la que Filipo II sería garante de la paz. Sus
planes, ahora que contaba con la adhesión de
los griegos, incluían un objetivo común: una
campaña de venganza contra los persas.
El asesinato de Filipo II, sin embargo, tras-
tocó estos planes y a la misma historia. Con
apenas 20 años, su hijo Alejandro se convertía
en rey y también en jefe de la Liga de Corin-
to, un papel con el que no todos estuvieron de
acuerdo. Fue entonces cuando Tebas, Atenas,
Tesalia y las tribus tracias situadas al norte de
Macedonia aprovecharon para rebelarse.
En esas primeras semanas como rey, Ale-
jandro empezó a forjar ya su propio mito a
base de mostrar una inquebrantable determi-
nación: tras enfrentarse contra los rebeldes
tracios cerca del río Danubio, reprimió en una
sola semana a los hostiles ilirios y dardane-
los, y luego se dirigió a Tebas para silenciar la
sublevación. Una vez allí, tomó la ciudad y la
arrasó por completo. Sólo respetó los templos
y la casa del poeta Píndaro.
La rapidez de Alejandro en reprimir la re-
belión de Tebas favoreció la automática su-
misión de las demás polis griegas. Entre otras
razones, porque temían las consecuencias de
un desafío similar. Y es que la actuación del
ejército del macedonio había sido extrema-
damente dura. Cuentan que sus soldados, que

MH 89
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

La Batalla del Gránico


En la primavera del año 334 a.C. Asia vería
la primera gran batalla de Alejandro Magno,
y con ella comenzaría el mito del semidiós.
Los persas, a las órdenes de un mercenario
precisamente griego, Memnón, lo espera-
ban a orillas del río Gránico, convencidos de
que este sería un obstáculo difícil de salvar
para las fuerzas macedonias. El experimen-
tado general macedonio Parmenión sugirió
entonces a su líder que esperasen para ini-
ciar el ataque, pero Alejandro lo tenía claro
y dio la orden para que 3,000 de sus hom-
bres se lanzaran al río y arremetieran contra
el centro izquierda persa, que se vio sor-
prendido. Mientras, él mismo avanzaba en
oblicuo hacia su derecha, de forma que toda
el ala derecha macedonia se asentó al otro
lado del río y la caballería persa empezó a ser
masacrada, una situación que se intensificó
cuando la falange macedonia avanzó sobre
el centro persa. A la caballería persa no le
quedó más remedio que retirarse. Alejandro
había logrado su primera victoria.
Aunque en esta primera batalla todo pudo
Oportuno recordaban cómo en otro tiempo los tebanos haber acabado de otra forma. Los enemi-
magnicidio. El
asesinato de Filipo II habían arrasado sus ciudades, no midieron el gos de Alejandro lo reconocían por las dos
de Macedonia –busto castigo. El resultado fue una auténtica ma- largas plumas blancas que adornaban su
arriba– hizo rey a su
hijo a los 20 años. Se tanza que se prolongó durante todo un día, casco, y a él dirigían muchas de sus lanzas.
cree que este pudo tras el cual se esclavizó a los miles de habitan- Una de ellas acabó en la coraza del macedo-
estar detrás de la
muerte de su padre. tes capturados. nio sin que sufriera ninguna consecuencia.
La destrucción de Tebas, y el apoyo del resto Sin embargo, al ver la lanza en su coraza,
de Estados griegos tras la victoria de Alejan- el líder tuvo un momento de confusión que
dro dejaba el camino libre para poner en mar- aprovecharon los jinetes persas para aba-
cha un plan que consistía nada menos que en lanzarse sobre él. Uno de ellos llegó a hun-
superar a sus admirados héroes de la mitolo- dir su hacha sobre el casco de Alejandro.
gía griega y forjar un nuevo imperio con el que Así lo recordaría Plutarco: “Le rompió el
sus ansias de gloria e inmortalidad podrían penacho y la pluma de ambos lados y, aun-
quedar saciadas por fin. que el casco aguantó bien y austeramente
Su gran enemigo a partir de entonces, el rey el golpe, el filo del alfanje tocó los prime-
persa Darío III, ni siquiera lo tomaba en se- ros cabellos”. Alejandro había superado
rio. Pero las sucesivas batallas del gran genio el incidente, pero entonces el jinete persa
militar y su peligroso y temerario arrojo lo se dispuso a asestar un segundo golpe. No
harían cambiar de opinión. pudo llegar a hacerlo porque Clito el Negro,
lugarteniente de Alejandro, lo atravesó
En sus primeras semanas como con una lanza, lo que salvó la vida del rey.
El monarca macedonio pudo así continuar
rey, el Magno se enfrentó a los con sus planes, para los cuales se encon-
traba cada vez más seguro de sí mismo: el
rebeldes tracios en el Danubio y a triunfo en el río Gránico marcó un antes
los hostiles ilirios y dardanelos, y un después en esta campaña militar que
FOTOS: ALBUM

duraría más de una década.


y también arrasó Tebas.
90 MH
Issos: crece el mito según las fuentes– para enfrentarse al
Corría el mes de noviembre del año 333 a.C., ejército de Alejandro, compuesto por unos
y en este tiempo Alejandro Magno no había 32,000 soldados de infantería y otros 5,000
hecho más que perfeccionar sus estrate- de caballería. El encuentro tendría lugar en
gias aconsejado por su libro de cabecera, Issos y resultaría otra batalla decisiva.
la Ilíada , de donde entresacaba consejos de A pesar de la superioridad numérica de
táctica militar. Las batallas previas consi- las filas de Darío III, lo cierto es que el lugar Sin temor a la
muerte. Alejandro
guieron que Darío III empezara a compren- del enfrentamiento benefició a los macedo- carga al frente de su
der la verdadera talla de su adversario, por nios, ya que el ejército persa se encontraba caballería –los famosos
hetairoi– en la Batalla
lo que reunió a decenas de miles de hom- en un estrecho llano entre las montañas y del Gránico, su primera
bres –la cifra varía entre 60,000 y 100,000, el Mediterráneo, por lo que la infantería no victoria.

MH 91
GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

pudo desplegarse. Los persas intentaron En la Batalla del Gránico


á i
ejercer presión sobre la temida falange ma-
cedonia, que ocupó el centro, y al hacerlo Alejandro estuvo a
abrieron un hueco que Alejandro aprove-
chó para penetrar rápidamente a lomos de
punto de perder la
Bucéfalo, el caballo indomable al que sien- vida a manos de los
do sólo un niño había conseguido montar.
Aquel episodio había provocado tal asom- persas: le salvó de la
bro en su padre que diría: “Hijo mío, búscate
un reino que se iguale a tu grandeza, porque
muerte Clito el Negro, su
Macedonia es pequeña para ti”. Alejandro lugarteniente.
uga te e te.
tomó sus palabras al pie de la letra y ahora
se encontraba tan cerca del carro de Da- la moral de su ejército, que comenzó a ver la

FOTOS: GETTY IMAGES; ALBUM


río III, al que rodeaba su guardia personal, debilidad de su rey. Por primera vez, Darío
que el monarca persa emprendió la huida y III sufría una derrota en combate.
abandonó el campo de batalla. Ese giro del Por el contrario, el mito de Alejandro se
carro del rey de reyes, dándose la vuelta en engrandeció. Sobre todo, después de que el
retirada, tendría efectos muy negativos en monarca persa le propusiera cederle todas sus

Comienza la leyenda. En la Batalla del


río Gránico, en el noroeste de Turquía, se
enfrentó por primera vez a los persas y los
derrotó. Así se iniciaba el mito del macedonio.

92 MH
tierras hasta el río Halis cambio de recuperar
a su familia, a la que Alejandro había captu-
rado. Este rechazó su propuesta y fundó la
primera ciudad con su nombre, Alejandreta.
A partir de ese momento, la mayoría de las
urbes por las que avanzaba el ejército mace-
donio acabarían rindiéndose sin presentar
batalla: la fama que le precedía fue suficien-
te para ni siquiera intentar detener lo que ya
todos veían como un hecho. Sin embargo,
Tiro decidió plantar cara. Unos siglos antes, la
principal ciudad-Estado fenicia ya había re-
sistido 13 años de asedio con Nabucodonosor,
y por eso la llamaban “la inexpugnable”. Sin
embargo, acabaría cayendo ante los macedo-
nios tras apenas siete meses.

El sitio de Tiro
Lo cierto es que Alejandro Magno sufrió hasta
conseguir rendir Tiro, un islote situado a 800
metros de la costa y rodeado por completo
por altísimas murallas de hasta 45 metros.
Además, la flota tiria era muy superior a la que
Alejandro tenía a su disposición en aquel mo-
mento. Esa fue la razón por la que ordenó a sus
ingenieros construir un espigón, con los es-
combros de la ciudad vieja, que uniera la isla
a tierra. En la parte delantera de ese espigón
se levantarían dos grandes torres donde colo-
carían catapultas con las cuales atacar, y para
que esas torres resistieran el fuego de la bata-
lla las protegerían con pieles mojadas.
Sin embargo, los tirios consiguieron ha- En la Batalla de Issos (recreada en este óleo de Albrecht Altdorfer),
cerlas arder tras mandar un navío que usa- el rey persa, Darío III, huyó al ver que su rival enfilaba directamente
hacia él, una actitud que desmoralizó a sus tropas.
ron como bomba incendiaria. Fue entonces
cuando Alejandro se dio cuenta de que, sin
una buena flota, jamás conseguiría la derrota El arte y las batallas del joven monarca
de Tiro. Así que se dirigió a Sidón a buscarla,

L
as batallas libradas por el excepcional rey de los macedonios mientras
no sin antes ordenar que volvieran a cons- perseguía su sueño de un nuevo imperio impresionaron tanto a quienes
truir el espigón. escucharon o leyeron siglos después sus proezas, que algunas de ellas
A su regreso se encontró con que este ya quedaron inmortalizadas para siempre sobre lienzos o mosaicos como el de
había sido levantado y Tiro no podía recibir Issos, una copia romana de una pintura helenística que hoy en día forma
más suministros, por estar absolutamen- parte de la colección del Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.
te sitiada frente a las dos nuevas torres. La No es la única obra de arte que retrata una victoria de Alejandro: la Batalla
victoria de Alejandro no tardaría en llegar, de Issos fue también recogida en el cuadro que entre 1528 y 1529 pintó
y con ella una completa masacre. Dicen Albrecht Altdorfer, y que acabó convirtiéndose en su obra más famosa. Y de
que, furioso por el retraso que este fren- nuevo, esta misma batalla es la que recreó Jan Brueghel el Viejo en uno de
te había supuesto en sus planes, decidió sus lienzos, ahora expuesto en el Museo del Louvre, el mismo sitio donde se
arrasar Tiro una vez que pudo entrar en encuentra la Batalla del Gránico pintada por Charles Le Brun en 1665. Este
la isla. Se calcula que a lo largo del asedio artista, que ya había pintado Alejandro y la familia de Daríoo para el rey Luis
FOTO: GETTY IMAGES

murieron unos 8,000 tirios, mientras que XIV, es también el autor del famoso cuadro Alejandro y Poros, que muestra la
los últimos 2,000 supervivientes fueron Batalla del Hidaspes.
crucificados a lo largo de toda la costa, una

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GRANDES BATALLAS DE LA ANTIGUA GRECIA

La luna negra de Gaugamela

E
n tiempos de Alejandro Magno, un eclipse era un acontecimiento
de gran importancia que lanzaba un mensaje claro al pueblo:
anunciaba una catástrofe y auguraba un futuro negro a quienes de-
safiaran el estado natural de las cosas. Por eso, cuando 11 días antes de
la gran Batalla de Gaugamela el Sol se escondió, los valientes guerreros
de Alejandro temieron lo peor. Su interpretación fue que les esperaba
una inminente derrota. También el ejército persa lo interpretó como un
mal augurio. Sin embargo, entre los macedonios el temor fue mayor, ya
que eran conscientes de la desventaja que suponía su clara inferioridad
numérica ante los adversarios.
Fue entonces cuando Alejandro intervino para levantar la moral de
sus tropas. Consiguió convencerlas de que habían entendido el mensaje
divino al revés, ya que este se debía traducir como que el Sol, símbolo
macedónico, iba a eclipsar a la Luna, símbolo de los persas, por lo que
quien debía temer la derrota era el enemigo. Después, convocó en su
tienda a Aristandro para pedirle que hiciera un sacrificio al dios Fobos, y
este aseguró que la fortuna estaba de su lado, por lo que la victoria sería
suya. Al día siguiente el ejército del macedonio enseñaba los dientes,
confiado en ganar la batalla. Y así fue: el triunfo llegó incluso antes de lo
imaginado. La profecía de Fobos debió tranquilizar al grueso del ejército,
que se puso en marcha y se alejó de la orilla del río Tigris buscando con forma de ejecución particularmente cruel.
decisión el enfrentamiento con las huestes aqueménidas. Por su parte, las mujeres y los niños termi-
naron siendo vendidos como esclavos.

Alejandro hizo crucificar a los La Batalla de Gaugamela


Primero de octubre de 331 a.C. Los 200,000
2,000 supervivientes del sitio hombres de Darío –y sus carros de guerra,
además de elefantes– se enfrentan a los
de Tiro, una forma de ejecución 50,000 de Alejandro en una de las batallas
muy cruel que debía servir como históricas más admiradas por su estra-
FOTO: ALBUM

tegia. Ambos ejércitos se encontraron en


escarmiento y advertencia. Gaugamela, y quienes apostaban a que la

94 MH
gran superioridad numérica de los persas caballería en el ala derecha, Alejandro lan- Proeza táctica.
La Batalla de
podría con la habilidad y los recursos del zó el ejército al ataque en diagonal, avan- Gaugamela fue uno de
gran estratega macedonio volvieron a equi- zando él mismo al paso de sus unidades de los mayores éxitos del
emperador macedonio
vocarse. La táctica empleada por Alejandro apoyo. El ala izquierda persa se defendió y aún se estudia como
Magno sigue estudiándose hoy en día como como pudo, pero los macedonios consi- una obra maestra de
la táctica militar. Así la
ejemplo de que el genio militar puede plan- guieron abrir una brecha por la que Alejan- imaginó Jan Brueghel
tear estrategias para alzarse con la victoria a dro se coló para enfrentarse directamente a el Viejo en 1602.
pesar de tener menos medios. Darío III. Y la historia se repitió: el rey per-
Una de sus claves más importantes, como sa se vio sin margen de maniobra y, ante el
FOTO: GETTY IMAGES

en el resto de batallas, fue no dejarse in- desconcierto de sus soldados, decidió huir.
timidar: separadas sus tropas en distin- El gran Alejandro sería coronado rey de
tas facciones, y estando él al mando de la Asia en el propio campo de batalla.

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