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TEATRO APLICADO: UNA INTRODUCCIÓN (Abreviado)

Tim Prentki y Sheila Preston

Capítulo 1, Applied Theatre Reader, 2009


Citación:
Prentki, T., & Preston, S. (2009). Applied Theatre: An Introduction. In T. Prentki & S. Preston (Eds.),
Applied theatre reader (pp. 9-15). London & New York: Routledge.

Definiendo el teatro aplicado

‘Teatro aplicado’ ha emergido recientemente como un término que describe un conjunto amplio de
prácticas teatrales y procesos creativos que llevan a los participantes y públicos más allá que el ámbito
del teatro convencional hasta llegar al terreno de un teatro que responde a las personas comunes y
corrientes: sus historias, sus entornos y sus prioridades. El trabajo, a menudo pero no siempre, se
realiza en espacios informales, en lugares teatrales no convencionales, y en una variedad de entornos
geográficos y sociales: colegios, centros comunitarios, la calle, cárceles, juntos de vecinos, villas, o
cualquier otra locación que sea específica o relevante a los intereses de la comunidad. El teatro
aplicado generalmente funciona en contextos donde el trabajo creado y presentado tiene una resonancia
específica con sus participantes y sus públicos, y a menudo, en grados diversos, los involucra en
aquéllo. Frecuentemente, los que realizan el teatro aplicado son motivados por la creencia que el teatro,
cuando se experimenta como participante y público, podría efectuar un cambio en las interacciones
entre las personas en sí, como entre las personas y la sociedad en general. Para ambos los que practican
y los que participan, puede haber un deseo político abierto de utilizar el proceso teatral al servicio del
cambio social y comunitario. En otros casos, la intención puede ser menos obvia (pero potencialmente
no menos política en sus efectos), siendo enfocada en utilizar el teatro para revelar o llamar la atención
acerca de las historias ocultas de una comunidad.

Aquellas prácticas que existen (algunas a regañadientes) bajo el paraguas del teatro aplicado pueden
incluir: teatro comunitario, performance (representación) comunitario, teatro por el cambio social,
teatro popular, teatro de intervención, Teatro en la Educación 1, teatro para el desarrollo rural, prácticas
participativas performáticas, teatro/drama procesal, teatro carcelario, teatro en contextos
educacionales/sanitarios, Teatro para el Desarrollo (TfD), teatro para la reconciliación o resolución de
conflictos, teatro de la memoria, etc. Estas categorías han evolucionado como una respuesta a las
condiciones sociales, o como un intento por articular la esencia del trabajo creado. Además de proveer
una manera de ‘agrupar’ prácticas que son comunes entre muchos campos y contextos culturales, el
término de teatro aplicado es utilizado cada vez más, dentro de los últimos diez años, para describir lo
que se practica en contextos comunitarios y educacionales.

Puesto que el paraguas del teatro aplicado abarca una gama amplia de prácticas, puede ser visto como
un término inclusivo. Similar al entendimiento de la palabra ‘comunidad’ como inclusiva, el teatro
aplicado, como término colectivo, podría permitir la posibilidad de encontrar puntos de convergencia y
puntos en común entre diversas prácticas y contextos. Por otro lado, el teatro aplicado, igual a la
palabra comunidad, podría ser culpable de ocultar ‘diferencia’ y sin querer, revelar ideologías e
intenciones conflictivas detrás de su fachada de semejanza.

1 Equivalente al concepto de la pedagogía teatral como entendida en Chile (Trad.).


La suposición que a menudo merodea dentro del concepto de ‘aplicado’ en teatro aplicado, es que el
teatro (asumiendo que hay un acuerdo general sobre lo que ello significa) se está adjuntando a otra
actividad como si fuera un vendaje aplicado a una herida. Como comenta Helen Nicholson, la analogía
se refiere a conocimientos científicos que se presentan en dos manifestaciones: pura y aplicada. En el
ejemplo de las matemáticas, existe el estudio y la práctica de aquéllo por sí mismo -la forma pura- y su
utilización para resolver algún problema concreto -la forma aplicada- (Nicholson, 2005, pp. 5-8). Sin
embargo, ninguna terminología en el campo de los estudios culturales puede ser libre de juicio, y el
peligro de utilizar el término ‘teatro aplicado’ de esta forma, es que conlleva a la suposición implícita
de que el ‘teatro’ es una disciplina artística cosificada con una estética claramente definida que de
alguna manera se puede tomar y ‘aplicar’ a cualquier contexto. En realidad una división nunca va a
poder ser tan nítida, porque el significado del teatro cambia según la manera y contexto de su
aplicación. La forma misma del teatro responde a las circunstancias en las cuales se utiliza. Por
ejemplo, el material en que se basa una obra de teatro puede ser exclusivamente verídico (como en el
caso del ‘teatro verbatim’), o su forma puede ser enteramente una ficción, aunque esté basada en
hechos reales. En los dos casos, el objetivo de crear y presentar el teatro puede ser para efectuar
cambios en el mundo fuera del discurso teatral. Según la convención, el teatro requiere la presencia de
un público, pero en muchos ejemplos de teatro aplicado no hay público, sólo hay participantes. En
algunas prácticas del teatro aplicado, los involucrados viajan entre participación y observación;
mientras en otras, el público ‘objetivo’ no tiene rol activo en la construcción de la presentación.

Las prácticas del teatro aplicado podrían adoptar las siguientes transacciones teatrales, que involucran a
participantes en diversas relaciones participativas:

1. Teatro ‘para’ una comunidad: Un ejemplo podía ser una compañía de teatro que lleva una obra o
un taller en gira a públicos juveniles en colegios, o a grupos comunitarios locales.
2. Teatro ‘con’ una comunidad: Esto podía ser un taller o un proceso que involucra a los
participantes en una creación colectiva que conlleva, o no, a una presentación pública.
3. Teatro ‘por’ una comunidad: En este caso, la comunidad hace y presenta el teatro ella misma,
posiblemente para comunicarse con un público o contexto específico. Este podía involucrar un
alto nivel de facilitación por un artista de teatro aplicado, quien posibilita la toma de decisiones y
la representación por la comunidad, o en su defecto, podía ser generado por la comunidad en un
proceso donde la comunidad/participantes dirigen y planifican el evento en su totalidad, siendo al
mismo tiempo directores, artistas y actores con poca o nula intervención de afuera.

A menudo, dependiente del alcance o las intenciones del trabajo, dentro del curso de un proyecto los
participantes se podían verse involucrados en una serie de relaciones participativas y transacciones
teatrales diversas, según las necesidades del proyecto.

El teatro aplicado desafía una única definición e incluye una multitud de intenciones, procesos estéticos
y transacciones con sus participantes. (…) Las categorías que han emergido no son necesariamente
áreas separadas de trabajo con sus propias metodologías discretas, pero mas bien son un conjunto
interconectado de prácticas basadas en algunos principios en común, las cuales pueden, en cierta
medida, operar entre los contextos donde se aplican estos procesos; un proceso fundamentado en el
principio del aprendizaje centrado en las personas, puede ser igualmente aplicable en un colegio, en
una cárcel como en una zona de guerra.
La historia en breve del teatro aplicado

Mientras el teatro se ha utilizado para intervenir en los discursos sociales y políticos desde que haya
registros de la actividad teatral -como por ejemplo los esfuerzos de Eurípides para remover las
conciencias de los atenienses en Las Mujeres Troyanas- las prácticas que se reconocen hoy en día como
teatro aplicado han ganado espacio progresivamente durante la segunda mitad del siglo veinte. Puesto
que el término ‘teatro aplicado’ se alude a un conjunto de prácticas híbridas e interdisciplinarias, puede
ser posible rastrear su aparición dentro del desarrollo de las disciplinas en las cuales se basa más
abiertamente.

En el período después de la Segunda Guerra Mundial se vio un surgimiento de interés en las ciencias
sociales, en el nivel macro dentro de la organización política nacional, reflejado en el Reino Unido en
las provisiones del Estado de Bienestar Social, como también en el nivel micro con la realización
personal y el protagonismo comunitario. Al nivel internacional, el discurso inaugural del Presidente
Truman en el 1949 y el establecimiento de las instituciones Bretton Woods 2, pusieron en marcha el
desarrollo de las décadas posteriores cuando los Estados Unidos y Europa sentaron los planes de cómo
el resto del mundo debería organizar su vida económica, política y cultural. Este desarrollo se ha
reflejado, tarde o temprano, en las varias manifestaciones del teatro aplicado, aunque sería una
simplificación excesiva sugerir que haya una relación directa causal entre una ciencia social en
particular y una área de teatro aplicado. La dramaterapia, por ejemplo, surgió desde los campos
crecientes de la psicología y la psiquiatría en la década de los 1960, como una manera de utilizar los
procesos dramáticos para apoyar en la recuperación de pacientes con enfermedades mentales. Hoy en
día, muchos que practican el teatro aplicado rápidamente aseveran que no son terapeutas ni por
formación ni por interés, mas bien que se enfocan en la transformación social en vez de las patologías
individuales de rehabilitación. Sin embargo, aunque los objetivos y resultados se diferencian
marcadamente, los tipos de procesos por donde pasan los pacientes/participantes frecuentemente se
parecen. Últimamente, las fronteras se han borrado aún mas con el trabajo de organizaciones tales
como Kids Company quienes trabajan terapéuticamente en terreno en áreas de privación urbana en
Londres, donde intentan encarar las raíces de la alienación y violencia de la población juvenil que
emana, según ellos, de un multitud de factores que incluyen la pobreza y la carencia de guía parental.

Cuando el teatro aplicado deriva, aunque indirectamente, de la disciplina de la sociología, la meta


tiende a ser la transformación grupal (o social), en vez de la individual. Aspectos de la sociología se
expresan en nociones de comunidad, y estas también son prominentes en aquel rama del teatro aplicado
que se llama ‘teatro comunitario’ o ‘performance comunitario’. Los que lo practican constantemente
buscan trabajar con grupos comunitarios que comparten ciertos denominadores en común, sean
geográficos, raciales, experienciales, o circunstanciales. Igual que los sociólogos, los teatristas
aplicados son escépticos frente a cualquier concepto esencialista que busca homogeneizar a la
comunidad, y prefieren utilizar el proceso teatral mismo para construir comunidad, en vez de partir de
cualquier idea preconcebida que dice que un grupo dado de participantes comparten algo en común
aparte de presentarse como participantes en este proceso.

La idea de utilizar el teatro al servicio del cambio social es el eje de la práctica y teoría de Bertolt
Brecht. Él tomó la máxima que Marx articuló en su Tesis sobre Feuerbach, ‘los filósofos no han hecho
más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo’, y la
aplicó a la práctica teatral. En este sentido se podía ver a Brecht como el padre fundador del teatro
aplicado y hay evidencia de que su proyecto de la Pedagogía Mayor del Lehrstücke, que abolía la

2 Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).


distinción entre actores y público, hubiera acelerado el desarrollo de este campo si la victoria nazi del
1933 no había cortado abruptamente estas actividades. El trabajo de Brecht solo se conoció en el
mundo de habla inglesa en los años 1950. Aunque fue conocido en Occidente como dramaturgo, en el
sentido formal y convencional de la palabra, su influencia coincidió con un período de experimentación
social y teatral relacionado con el activismo popular de los años 1960.

En el campo de la educación se vivió una experimentación abundante, donde fructificaron las ideas del
aprendizaje centrado en los niños y el currículo problematizador. La relación de Brecht con Marx en el
área de la filosofía política, se asemeja a la relación entre Boal y Freire en el ámbito de la educación. El
pedagogo brasileño Paulo Freire, en su libro fundamental la Pedagogía del Oprimido, y en muchos de
sus trabajos posteriores, exploró las posibilidades del aprendizaje como una manera de transformar las
vidas de los estudiantes en un proceso que depende del establecimiento de un diálogo genuino entre
estudiante y profesor, dentro del cual ambas partes toman los roles de educado y educando. Tal noción
se refleja mucho en las ideas sobre la facilitación de los procesos del teatro aplicado que se han
desarrollado en los últimos años. El director teatral Augusto Boal tomó muchas de las teorías
pedagógicas de Freire y las transportó al ámbito de la práctica teatral, como se manifiesta en el título de
su primer libro, el Teatro del Oprimido. Debido en gran parte a sus publicaciones y su deseo inagotable
de dictar talleres internacionales, Boal se ha convertido en el gurú mundial del teatro aplicado. Sin
embargo, el vínculo entre la educación y el teatro se había establecido en muchas partes del mundo
antes que se conociera masivamente su labor. En Gran Bretaña, desde los 1960, el Teatro en Educación
desarrolló un conjunto de metodologías basadas en las teorías del aprendizaje activo, y
subsecuentemente se las exportó a América del Norte, Australia y Nueva Zelanda donde se han
florecido aunque hayan marchitado en su país natal, afligidas por la maldición del Acta de Reforma
Educacional y la sofocación de la creatividad en colegios, resultantes de los regímenes sucesivos de
Thatcher y New Labour. Aún así, todavía hay mucha actividad hoy en este campo, en contextos
educacionales formales como informales.

Aparte del teatro comunitario y el Teatro en Educación, el otro vertiente principal del teatro aplicado es
el Teatro para el Desarrollo (TfD). Esta terminología emergió a mediados de los 1990, como una frase
paraguas que describe las prácticas diversas que se realizan las Organizaciones No Gubernamentales
(ONGs). Cuando los programas de desarrollo se expandieron más allá que sus esferas tradicionales de
operación en ingeniería, economía y agricultura hacia los ámbitos culturales ‘más suaves’ de
gobernanza como género y, sobre todo, salud, entonces el rol de los procesos basados en el teatro
crecieron, en conjunto con las inquietudes de que los cambios sustentables solo podían lograrse por
medio de una transformación de actitudes. Además hubo un reconocimiento de que el teatro es un
medio poderoso para lograr la transformación. El fracaso percibido de muchas intervenciones clínicas
en la guerra contra la propagación del VIH/SIDA, ha causado que las agencias miren con buenos ojos
al Teatro para el Desarrollo, el cual se inició o como una manera de entregar mensajes a una comunidad
analfabeta, o como un evento que marcara el lanzamiento o clausura de un proyecto de desarrollo
cuyos objetivos reales estuvieran en otra parte.

La política del teatro aplicado

Como todo lo anterior sugiere, las raíces del teatro aplicado se alimentaban de los movimientos
populares radicales y progresistas en diversas partes del mundo. Parece ser que se puede asumir
entonces que el teatro aplicado, en sí, es una metodología izquierdista o socialista. Esta suposición sería
falsa; el teatro aplicado no está ni mas ni menos servicial a una cierta ideología que cualquier otro tipo
del teatro. Sus procesos son igualmente disponibles para los regímenes fascistas que buscan inculcar
mensajes de obediencia, que para los regímenes democráticos que buscan movilizar una ciudadanía
activa. A menudo es un asunto sutil y políticamente sofisticado, facilitar un proceso teatral sin sucumbir
a los propósitos de los patrocinadores; propósitos que pueden ser contradictorios a los de los
participantes. Es muy común hoy en día en el Reino Unido, que los proyectos de teatro aplicado sean
realizados directa o indirectamente a instancias de las políticas gubernamentales de inclusión social, sin
embargo una crítica de aquellas políticas o un análisis de las causas más profundas de la exclusión
típicamente caen fuera del alcance de estos proyectos. Philip Taylor articula una intención ideal para
muchos proyectos de teatro aplicado:

El teatro es aplicado porque se extrae de la sala de teatro convencional para entrar a diversos
contextos en comunidades donde muchas personas no tienen experiencia real de la forma teatral.
El teatro se convierte en un medio para la acción, para la reflexión pero, de mayor importancia,
para la transformación – un teatro en donde nuevos modos de ser se pueden encontrar y nuevas
posibilidades para la humanidad se pueden imaginar. (Taylor, 2003, p. xxx)

Sin embargo, una vez que el contexto de la aplicación se impone, luego la cuestión de la
transformación, suponiendo que tal cosa se puede medir o evaluar, suscita un sinfín de detalles
circunstanciales en relación a quién está siendo transformado y de qué? ¿Quién está realizando la
transformación? ¿Quién decide que se ha logrado la transformación? Las preguntas acerca de las
posibilidades transformativas del teatro aplicado son polémicas y claves para este rubro. En breve, no
hay misterio ni magia en los procesos del teatro aplicado, que son sujetos a los mismos discursos de
poder que todas las actividades culturales de la humanidad. Como dice David Kerr en relación al
crecimiento del Teatro para el Desarrollo en la África sureña, el control de los medios de producción
determina en gran medida qué se produce aunque los productores desearan que no fuera así:

Mi mayor preocupación es que en la África sureña hoy en día, Teatro para el Desarrollo
financiado por las ONGs se ha vuelto tan dominante como forma de patrocinar a las tropas
pequeñas y pobres de teatro, que se vuelve difícil para los artistas poder explorar la amplia gama
de temas que enfrenta la África, particularmente los que se enraízan en el pasado o los que
arrojan luz sobre temas globales. (Adams & Goldbard, 2002, p. 261)

Sin embargo, nosotros creemos que hay un campo de prácticas relacionadas que utilizan aspectos del
proceso teatral, y que compartan suficientes principios en común para poder agruparlas bajo el término
paraguas del teatro aplicado. Así, el teatro aplicado denota la intención de emplear los procesos
teatrales al servicio del auto-desarrollo, el bienestar y el cambio social. No obstante, esta intención es
sujeta al entendimiento e interpretación diversa de los que practican el teatro aplicado, como también
es influenciada por el contexto y los paisajes sociales, culturales o políticos que moldean las
intervenciones artísticas que se realizan.

Referencias
Adams, D., & Goldbard, A. (Eds.). (2002). Community, culture and globalization. New York:
Rockefeller Foundation.
Nicholson, H. (2005). Applied Drama: The Gift of Theatre. Hampshire: Palgrave Macmillan.
Taylor, P. (2003). Applied theatre: Creating transformative encounters in the community. Portsmouth,
New Hampshire: Heinemann.