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ESOPO

Pocos datos existen sobre la vida de Esopo. Se dice que provenía de Tracia; ya en la época
clásica su figura real se vio rodeada de elementos legendarios e incluso se ha puesto en duda su
existencia por algunos historiadores. Sus fábulas se utilizaban como libro de texto en las escuelas
y Platón dice que Sócrates se sabía de memoria los apólogos de Esopo.
Algunos de los datos que se conservan son que Esopo fue un esclavo de la ciudad de Frigia,
padeció una larga servidumbre en la isla de Samos y que viajó mucho con su amo, el filósofo
Janto. Fue asesinado tras una acusación falsa de robo en Delfos.
FEDRO
Gayo Julio Fedro (15 a.C. – 55 d.C.) fue un escritor de fábulas romano. Fedro fue un esclavo
originario de ​Macedonia​. Recibió la libertad de manos de ​Augusto y desarrolló su actividad
literaria durante los reinados de ​Tiberio​, ​Calígula​ y ​Claudio​.
Publicó en cinco libros su colección de fábulas latinas en verso. Muchos de los temas de estas
composiciones están tomados de Esopo; otros, sin embargo, proceden de su experiencia personal
o se inspiran en la sociedad de la época romana.
Características Como él mismo declara en el prólogo de su obra, la fábula fue inventada porque
los esclavos, temerosos del castigo si osaban decir lo que sentían, enmascararon sus ideas
expresándolas en forma de fábulas para evitar con bromas fingidas las reacciones violentas de
sus señores.
Sea o no real esta afirmación, lo cierto es que en las 101 fábulas de Fedro que se han conservado
se aprecia con claridad la intención didáctica y moralizante que introduce el breve relato,
protagonizado preferentemente por animales. En ellas se desarrolla el concepto de protesta
social, adaptándolo al contenido y a las costumbres de su época. Altivo y ambicioso, quiso
conferir al apólogo moralista popular la elegancia y el garbo de la poesía.
Sin embargo, aunque Fedro confiesa que sólo se limita a representar de forma genérica la vida y
las costumbres de los hombres de su tiempo (ipsam vitam et mores hominum ostendere), lo
cierto es que las veladas alusiones críticas a personajes contemporáneos le valieron un proceso
por parte de Sejano, el poderoso prefecto del pretorio y favorito del emperador Tiberio.
FABULAS DE FEDRO
EL PERRO Y EL HUESO
Un perro que llevaba un hueso en la boca se asomó a una laguna y vio su propia imagen reflejada
en el agua, pero no se dio cuenta de que se estaba mirando a sí mismo.
"Ese perro", pensó, "lleva un hueso más grande que el mío. Y con más carne. ¡Ojalá se lo
puediese quitar! Voy a ladrarle, y se le caerá de la boca". Pero cuando el estúpido perro abrió la
boca para ladrar, el hueso se le cayó al fondo de la laguna, así que aquel día se quedó sin comer.
No arriesgues lo que tienes / por conseguir lo que quieres.
LOS NIÑOS Y LAS RANAS
Unos niños se fueron a jugar a un estanque y empezaron a lanzar piedras al agua. Cada vez que
el tiro les salía bien, se reían a carcajadas al ver que los guijarros levantaban penachos de espuma
por el aire. En cambio, las ranas que vivían en el estanque no se lo estaban pasando nada bien. La
lluvia de piedras las tenía aterrorizadas, y se escondían tras los nenúfares para protegerse de los
impactos. Al fin, una rana se atrevió a sacar la cabeza fuera del agua y les suplicó a los niños:
-¡Parad ya de una vez! ¡Lanzar piedras es para vosotros un juego, pero para nosotras es un asunto
de vida o muerte! A veces olvidamos que nuestra diversión / a otros infelices puede causar dolor.
EL CERDO CHILLÓN
Un pastor que contaba sus ovejas se quedó pasmado al descubrir un cerdo entre el rebaño.
"¡Vaya suerte he tenido!", se dijo. "Se lo llevaré al carnicero y seguro que me lo pagará muy
bien. Pero tendré que sacarlo a escondidas de casa, no sea que el dueño del cerdo lo vea y me lo
reclame."
De modo que el pastor se encaminó a la carnicería con el cerdo oculto bajo la capa. Sin embargo,
el animal debió de olerse el triste final que le esperaba y comenzó a chillar y a patalear como un
desesperado. Cuando las ovejas lo oyeron desde el corral, una de ellas le dijo:
- ¡No armes tanto jaleo, miedoso! A nosotras también nos coge el pastor de vez en cuando, y no
nos ponemos a gritar como locas.
-¡No es lo mismo! -replicó el cerdo sin dejar de chillar-. A vosotras, el pastor os coge para
quitaros la lana, pero a mí quiere quitarme la vida para llenar su mesa de morcillas y jamones.
Cuando la vida propia no corre riesgo, / es muy fácil decir: "No tengas miedo."
La Fábula del Idiota
Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el idiota del
pueblo, un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y
limosnas.
Diariamente algunos hombres llamaban al idiota al bar donde se reunían y le ofrecían escoger
entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000
reales. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le
preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le
respondió: Lo sé, no soy tan idiota. Ella vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el
jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda. Esta historia podría concluir aquí, como un
simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
La primera: Quien parece idiota, no siempre lo es.
La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos idiotas de la historia?
La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una
buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de
nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
“El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser idiota delante de un idiota que aparenta
ser inteligente”

LA FABULA
El género Las fábulas pueden estar escritas en verso o en prosa. La brevedad Suelen ser historias
breves. La presencia de los elementos esenciales de la narración Acostumbra a haber un narrador
que cuenta lo que les sucede (acción) a unos personajes en un lugar y en un tiempo
indeterminados. Las fábulas, como los cuentos populares, no se sitúan en una época concreta.
Son intemporales.
Una estructura sencilla El esquema de muchas fábulas empieza con la presentación de una
situación inicial, tras la cual se plantea un problema, que unas veces tiene solución y otras no. La
historia finaliza con una moraleja. Los personajes son, en su mayoría, animales u objetos
humanizados. Los temas Los vicios son los temas tratados en las fábulas (la envidia, la avaricia,
la arrogancia, la mentira…). La intención Detrás de cada fábula hay una crítica hacia ciertos
comportamientos y actitudes, que se disimula con el uso de personajes humanizados. La
moraleja La moraleja es una enseñanza moral, es decir, un consejo o pauta de conducta. La
moraleja puede ser una frase o una estrofa. La más corriente es el pareado, una estrofa de dos
versos que riman entre sí.
LA FÁBULA. FEDRO
La Fábula como género literario: Esopo. La fábula es una narración breve, de carácter alegórico
y con una clara intención moral. Los protagonistas son, generalmente, animales que se
comportan como humanos y reflejan así los vicios y defectos de los hombres. Trata de corregir y
por eso suele ir acompañada de la correspondiente moraleja. Este género literario es de origen
popular. Nació quizás entre los pueblos de Asia Menor, pero fue en Grecia donde adquirió el
rango de género literario por obra de Esopo.
Esopo es un personaje a caballo entre la leyenda y la realidad. Se supone que fue un esclavo que
vivió en el siglo VI a.C. y se le describe como un ser deforme y grotesco, pero de gran
inteligencia y habilidad narrativa.
A él le fueron atribuidas todas las narraciones de este tipo, de forma que se le consideró el
“inventor” del género de la fábula, hasta el punto de que cualquier fábula en la que intervengan
animales recibe el nombre de esópica. Las escribió en prosa. En la literatura latina el introductor
del género es Fedro, aunque también, de modo esporádico, encontramos fábulas en autores como
Horacio.
La fábula esópica (en adelante sólo fábuh) son textos situados en una categoría marginal en
comparación con otros géneros literarios como la novela y la poesía, pero que han permanecido
con enorme vigencia desde su nacimiento hace más de 4.500 años hasta el presente, tanto en la
cultura judeo-cristiana como en la musulmana y oriental. Su origen se encuentra en Mesopotamia
aproximadamente en el siglo xxv a.c. La vertiente que ha evolucionado en el mundo occidental
nació en Grecia entre los siglos VII y IV a.c. Es conocida principalmente por las colecciones de
fábulas adscritas a Esopo, y las de Babrio y Fedro que datan de la época imperial. En la Edad
Media, el fabulista se ocupaba principalmente de reproducir temas y situaciones de épocas
anteriores. Con La Fontaine y sus seguidores de los siglos xvn y xvii~l,o s escritores comenzaron
a apropiarse del género, al escribir fábulas con un toque personal, aunque predominaban los
temas de la fábula tradicional. En esta época se estrechó el concepto del género en diferentes
aspectos; mientras que en la tradicional existían diferentes tipos de temática y personajes, ahora
se escriben y reproducen casi exclusivamente textos protagonizados por animales. Además, se
traduce Ho logos deloi, frase que concluye una mayoría de las fábulas esópicas, como «la fábula
enseña», una interpretación demasiado limitada de la frase griega. Como consecuencia, la
finalidad de las fábulas pasa a ser la de transmitir una moraleja.
La fábula debe ser contada con una finalidad, pero no necesariamente para ofrecer una moralejas.
Perry retoma la definición de los retóricos del siglo I. Éstos decían que la intención de la fábula
era mostrar una verdad a través de una historia. Definen la fábula como «a fictuous story
picturing a truth» (Perry, 1988: 74). El académico considera ésta la mejor definición posible
tanto para las fábulas griegas como para la antigua oriental. Subraya que «truth» debe entenderse
como «a general proposition relating to the nature of things or to types of human character or
behavior, with or without an implied moral exhortation» (Perry, 1988: 74). Hace hincapié en la
observación del teórico alemán Walter Wienert de que la mayor parte de las fábulas más que
predicar una moral quieren mostrar Lebensklugheiten o lo que es lo mismo, sabiduría de la vida,
o sea: la historia de una acción concreta de la cual debe extraerse una moraleja o sabiduría de la
vida universal a través de la reflexión activa del oyente (Wienert, 1988:49). Esta definición y la
de los retóricos griegos, apoyada por Perry, concuerdan en que se debe explicar/mostrar aspectos
de la actuación del hombre en sociedad, sin transmitir necesariamente una moral.
Todas las definiciones que he presentado (salvo la de Babrio) han acentuado la intención
retórica. Los teóricos concuerdan en que una fábula tiene un fin superior a su historia; mostrar,
enseñar, avisar o persuadir al lector/oyente. La historia en sí no tiene valor, sino por la doble
interpretación que logra transmitir. Es en este punto donde la fábula se separa definitivamente
del bestiario y el cuento fantástico, entre otros, explicados por la historia en sí misma, y es aquí
que los fabulistas actuales ven su posibilidad de atacar esta antigua categoría.

La antigua Grecia, raíz de la civilización occidental, no fue una unidad política, sino cultural,
vinculada por la lengua, la religión, el arte y la filosofía. En el siglo V a. C. dos ciudades, Atenas
y Esparta, conformaron dos modelos políticos diferentes.
Las polis y su expansión
A partir del año 1200 a. C. las comunidades de pastores y agricultores que poblaban el conjunto
de territorios conocidos como Grecia o la Hélade (Sur de la península de los Balcanes, islas del
Egeo y costa de Asia Menor) se fueron organizando en pequeños Estados monárquicos
denominados polis ociudades-estado. Eran pequeños territorios independientes que englobaban
una ciudad y los campos de los alrededores.
Las polis no siempre mantenían relaciones amistosas entre sí. A veces establecían alianzas frente
a un enemigo exterior común, pero otras veces luchaban entre ellas.
Entre los siglos IX y VI a.C. se desarollaron las colonizaciones griegas en el Mediterráneo,
debidas a:
El aumento de la población. La concentración de la propiedad en pocas manos. El
endeudamiento de muchos campesinos. La necesidad de extender el comercio. Pequeños grupos
de colonos navegaron por las costas mediterráneas y fundaron asentamientos permanentes
principalmente en el Sur de la península Itálica y Sicilia (Magna Grecia), en el Sureste de
Francia, en el Este y Sur de España y en el Ponto Euxino (mar Negro).
Las guerras médicas
En el siglo VI a. C. algunas polis adoptaron un sistema político sin precedentes al que llamaron
democracia (del griego demos = pueblo, y cracia = poder). El poder pasó a manos de algunos
ciudadanos libres, reunidos en asambleas y consejos.
La prosperidad económica acompañó al desarrollo político de las polis, que a finales del siglo VI
se vieron amenazadas por el Imperio persa. Todas las polis griegas, dirigidas por Atenas,
acudieron al auxilio de las ciudades de la costa de Asia Menor, con lo que se iniciaron las
guerras médicas.
Los griegos vencieron por primera vez en la llanura de Maratón (490 a. C.), pero posteriormente
fueron derrotados en las Termópilas (480 a. C.). La escuadra ateniense tuvo tiempo para retirarse
y reagruparse y, gracias a la hábil estrategia de Temístocles, consiguió poco después la victoria
naval de Salamina.
En el verano siguiente, los persas fueron vencidos de nuevo en Platea (479 a. C.) frente al
ejército dirigido por Pausanias, y a continuación la flota confederada griega destruyó en Micala,
en la costa jónica, al grueso de la escuadra enemiga.
La guerra concluyó definitivamente en el año 448 a. C., con la paz de Calias, por la que Persia
reconocía la hegemonía de Atenas en el Egeo.
CONSECUENCIA DE LAS GUERRAS MÉDICAS:
PRELIMINARES:
Ante el interrogante de hasta qué punto las Guerras Médicas y sus consecuencias transformaron
el proceso de desarrollo de las ciudades griegas conviene que tengamos en cuenta que:
A) Nos enfrentamos al peligro de llegar a generalizaciones excesivas partiendo del caso concreto
de Atenas, por ejemplo: se habla de la libertad de los combatientes griegos frente al
sometimiento de los persas, sin embargo B) Muchos historiadores hablan de las Guerras Médicas
como la transición a una nueva etapa de gran esplendor, la clásica. Sin embargo, como señala
Snodgrass, las características principales de la Grecia clásica en Platea había 35.000 hilotas
espartanos (Hdt. IX, 28), es decir, la misma cantidad que de hoplitas libres.
representan la continuidad de procesos anteriores que se habían iniciado a finales de la Edad
Oscura o durante la Epoca Arcaica, así: la pólis, como forma de organización política y social del
mundo griego, alcanzó su madirez en el período clásico, pero su aparición se inició en la última
fase de la Edad Oscura y los elementos estructurales que la caracterizan: libertad, autonomía,
autarquía, etc., son fruto de una larga evolución.
C) No sólo las fuentes antiguas, sino que también muchos estudiosos modernos hablan del
panhelenismo como consecuencia directa de las Guerras Médicas, es decir, la valoración del
Hellenikón frente a lo extranjero (Hdt. VIII, 144). Pero pese a que, sin duda, la literatura y el arte
del siglo V enfatizaron frecuentemente la diferencia entre la civilización griega y la barbarie del
exterior, muchos griegos desde el comienzo del arcaísmo entraron en contacto con el mundo
exterior y muy posiblemente las ideas panhelénicas más antiguas se originaron en las áreas
coloniales, donde los griegos entraron en contacto directo y continuo con otros pueblos frente al
poco tiempo que, debido a la escasa duración de las campañas, los griegos (excepto los
orientales) estuvieron en contacto con los persas.

Esclavitud en la Antigua Grecia


La esclavitud fue un componente esencial del desarrollo del mundo griego antiguo durante toda
su historia. Fue considerada por los griegos no solamente como indispensable, sino también
como natural: incluso los estoicos o los primeros cristianos no lo pusieron en entredicho.
No existen actividades para esclavos propiamente dichas: cualquier actividad puede ser llevada a
cabo por un esclavo, si excluimos la política. Esta era la única actividad en la que el ciudadano
tenía el monopolio. En realidad, para los griegos era la única actividad digna de un ciudadano,
las demás debían delegarse en la medida de lo posible a los no-ciudadanos.
La principal actividad en la que se los utilizaba era la agricultura, fundamental en la economía
griega; En las minas y canteras, el trabajo de los esclavos no es el más importante. Aunque se
encuentra en ellas una importante población de estos, con frecuencia eran alquilados por
particulares ricos. También eran utilizados en la ​artesanía​. Por último, también se utilizaban en
las casas. El criado tenía como labor sustituir al dueño de la casa en su trabajo y acompañarlo en
los trayectos y viajes. En tiempos de guerra, servía de escudero para el hoplita. La mujer esclava,
por su parte, se ocupaba de las tareas domésticas, en especial de la elaboración del pan y de la
fabricación de tejidos. Sólo las familias más pobres carecían de esclavo doméstico.
Muchos esclavos con un perfil cultural alto llegaron a un estatus bastante importante pues les
fueron encomendadas tareas de gran responsabilidad como la gestión económica o administrativa
de los bienes del patrón o de las organizaciones estatales, todo ello permitió que muchos de ellos
cuando alcanzaron la condición de libertos crearan una nueva y emergente clase media dedicada
principalmente al comercio: artesanos, comerciantes, tenderos, etc... con un poder adquisitivo a
veces mucho mayor del que poseía cualquier ciudadano aristócrata, pues es importante señalar
que el esclavo percibía por sus servicios una compensación económica a parte de la manutención
por parte del señor.
El tratamiento al esclavo dependía de la buena disposición del patrón, pues aunque fuera hombre
o mujer, era únicamente un bien material que carecía de valor humano y por lo tanto el amo se
reservaba el derecho a utilizarlos como creyera oportuno. Las mujeres esclavas pasaron a ser
concubinas por obligación, teniendo en cuenta que el castigo físico estaba permitido, muchas y
muchos asumieron su papel sin posibilidad de queja, incluso en los casos más extremos la
legislación amparaba el derecho al castigo mediante azotes o incluso la muerte del esclavo,
aunque a nivel social no era bien visto el maltrato atroz o desproporcionado pues dejaba entrever
según los contemporáneos, una personalidad poco apropiada para un ciudadano libre y
civilizado. Fue a posteriori cuando las leyes griegas ejercieron un cierto amparo creando
legislaciones que protegían en cierto grado sus derechos, pero en cualquier caso el esclavo estaba
expuesto a cualquier situación de riesgo según la personalidad de su propietario.

Escuela Parroquial Nuestra Señora de La Merced


1º de Polimodal

SELECCIÓN DE FABULAS

DOS AMIGOS
En el mundo en que vivimos la verdadera amistad no es frecuente. Muchas personas egoístas
olvidan que la felicidad está en el amor desinteresado que brindamos a los demás. Esta historia
se refiere a dos amigos verdaderos. Todo lo que era de uno era también del otro; se apreciaban,
se respetaban y vivían en perfecta armonía.
Una noche, uno de los amigos despertó sobresaltado. Saltó de la cama, se vistió apresuradamente
y se dirigió a la casa del otro. Al llegar, golpeó ruidosamente y todos se despertaron. Los criados
le abrieron la puerta, asustados, y él entró en la residencia.
El dueño de la casa, que lo esperaba con una bolsa de dinero en una mano y su espada en la otra,
le dijo:
-Amigo mío: sé que no eres hombre de salir corriendo en plena noche sin ningún motivo. Si
viniste a mi casa es porque algo grave te sucede. Si perdiste dinero en el juego, aquí tienes,
tómalo......Y si tuviste un altercado y necesitas ayuda para enfrentar a los que te persiguen, juntos
pelearemos. Ya sabes que puedes contar conmigo para todo.
El visitante respondió:
-Mucho agradezco tus generosos ofrecimientos, pero no estoy aquí por ninguno de esos
motivos....Estaba durmiendo tranquilamente cuando soñé que estabas intranquilo y triste, que la
angustia te dominaba y que me necesitabas a tu lado, la pesadilla me preocupó y por eso vine a tu
casa a estas horas. No podía estar seguro de que te encontrabas bien y tuve que comprobarlo por
mí mismo.

Así actúa un verdadero amigo. No espera que su compañero acuda a él sino que, cuando
supone que algo le sucede, corre a ofrecerle su ayuda. La amistad es eso: estar atento a las
necesidades del otro y tratar de ayudar a solucionarlas, ser leal y generoso y compartir no
sólo las alegrías sino también los pesares.
Jean de la Fontaine (1621-1695).

LAS MOSCAS
A un panal de rica miel
Dos mil moscas acudieron,
Que por golosas murieron,
Presas de patas en él.
Otra dentro de un pastel
Enterró su golosina.
Así, si bien se examina,
Los humanos corazones
Perecen en las prisiones
Del vicio que los domina

Félix Maria Samaniego (1745- 1801)

LA SERPIENTE Y LA LIMA
En casa de un cerrajero entró la Serpiente un día, y la insensata mordía en una Lima de acero.
Díjole la Lima: - El mal, necia, será para ti: ¿Cómo has de hacer mella en mí, que hago polvos el
metal?
Quien pretende sin razón
al más fuerte derribar,
no consigue sino dar
coces contra el aguijón​.

LA TELA DE PENELOPE
Hace muchos años vivía en Grecia un hombre llamado Ulises (quien a pesar de ser bastante sabio
era muy astuto), casado con Penélope, mujer bella y singularmente dotada cuyo único defecto era
su desmedida afición a tejer, costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas temporadas.
Dice la leyenda que en cada ocasión en que Ulises con su astucia observaba que a pesar de sus
prohibiciones ella se disponía una vez más a iniciar uno de sus interminables tejidos, se le podía
ver por las noches preparando a hurtadillas sus botas y una buena barca, hasta que sin decirle
nada se iba a recorrer el mundo y a buscarse a sí mismo.
De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba con sus pretendientes,
haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba y no que Ulises viajaba mientras ella tejía,
como pudo haber imaginado Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de
nada.
Augusto Monterroso (1921-2003)

LA JIRAFA QUE COMPRENDIO QUE TODO ES RELATIVO


Hace mucho tiempo, en un país lejano, vivía una Jirafa, de estatura regular pero tan descuidada
que una vez se salió de la Selva y se perdió. Desorientada como siempre, se puso a caminar a
tontas y a locas de aquí para allá, y por más que se agachaba para encontrar el camino no lo
encontraba. Así, deambulando, llegó a un desfiladero donde en ese momento tenía lugar una gran
batalla.
A pesar de que las bajas eran cuantiosas por ambos bandos, ninguno estaba dispuesto a ceder ni
un milímetro de terreno. Los generales arengaban a sus tropas con las espadas en alto, al mismo
tiempo que la nieve se teñía de púrpura con la sangre de los heridos.
Entre el humo y el estrépito de los cañones se veía desplomarse a los muertos de uno y otro
ejército, con tiempo apenas para encomendar su alma al diablo; pero los sobrevivientes
continuaban disparando con entusiasmo hasta que a ellos también les tocaba y caían con un gesto
estúpido pero que en su caída consideraban que la Historia iba a recoger como heroico, pues
morían por defender su bandera; y efectivamente, la Historia recogía esos gestos como heroicos,
tanto la Historia que recogía los gestos del uno, como la que recogía los gestos del otro, ya que
cada lado escribía su propia historia; así, Wellington era un héroe para los ingleses y Napoleón
era un héroe para los franceses.
A todo esto, la Jirafa siguió caminando, hasta que llegó a una parte del desfiladero en que estaba
montado un enorme Cañón, que en ese preciso instante hizo un disparo exactamente unos veinte
centímetros arriba de su cabeza, más o menos.
Al ver pasar la bala tan cerca, y mientras seguía con la vista su trayectoria, la Jirafa pensó:
"Qué bueno que no soy tan alta, pues si mi cuello midiera treinta centímetros más esa bala me
habría volado la cabeza; o bien, qué bueno que esta parte del desfiladero en que está el Cañón no
es tan baja, pues si midiera treinta centímetros menos la bala también me habría volado la
cabeza. Ahora comprendo que todo es relativo".
Augusto Monterroso (1921-2003)
El género fabulístico fue trasplantado a Roma por Gayo Julio Fedro (15 a.C.-55 d.C.), un liberto
de origen tracio que había llegado en su juventud a Roma como esclavo de Augusto, quien
finalmente le dio la libertad en consideración a su elevada cultura.
Fedro utilizó para sus fábulas el senario yámbico, el tipo de verso que se utilizaba en las partes
dialogadas de las comedias. Ennio, Lucilio y Horacio ya habían recurrido a la fábula de manera
ocasional, pero fue Fedro quien introdujo la novedad de escribir libros, de los que llegó a
publicar hasta cinco bajo el título de Fabulae Aesopiae. Fedro contribuyó a fijar el género y a
darle la caracterización formal, que seguirían fabulistas de todos los tiempos.
En general, las fábulas esópicas que sirvieron de modelo a Fedro constituían una reivindicación
burlona del pueblo llano frente a los privilegiados, que aparecían en ellas vistos desde la
perspectiva más grotesca. Fedro, de origen servil, vio en este género la posibilidad de expresar
sus convicciones en una época en que era peligroso hablar libremente. Tal vez algunas de sus
fábulas fueron consideradas como sátiras políticas porque llegó a ser acusado y condenado a
muerte en época de Tiberio. Pero también hay una evidente intención en Fedro de instruir
deleitando.
La mayoría de las fábulas están protagonizadas por animales, aunque en algunas intervienen
personas, e incluso puede aparecer el propio Fedro poniendo la moraleja al final.
En las 143 composiciones conservadas se aprecia que Fedro añadió a sus modelos esópicos otros
elementos tomados también de fuentes griegas, e incluso algunas fábulas son de su propia
invención. Su espíritu satírico lo aproxima a Persio, Juvenal u Horacio, pero su estilo es un tanto
seco, razón por la que fue poco apreciado en su tiempo. No obstante, sus versos están
cuidadosamente elaborados y son un modelo de sencillez y concisión.
Otros autores escribieron fábulas con posterioridad. Así Babrio, quien en el siglo II adaptó cien
fábulas esópicas. En el siglo IV Aviano reelaboró cuarenta y dos fábulas de Babrio poniéndolas
en dísticos. Y en el siglo V Rómulo redactó en prosa noventa y ocho fábulas de Esopo, la
mayoría de las cuales se corresponden con las de Fedro.

(Cayo Julio Fedro; Macedonia, hacia 20-15 a.C. - hacia 50 d.C.) Fabulista latino de la época
imperial, autor de cinco libros de fábulas en verso. Los pocos datos que se conocen de su
biografía nos han llegado a través de su propia obra. Nació durante el principado de Augusto
(entre los años 20 y 15 a.C.), en la provincia romana de Macedonia, posiblemente en Pieria,
según se lee en el prólogo al libro III, vv. 17-20, donde el poeta se muestra orgulloso de haber
nacido en la tierra patria de las Musas (en el monte Pierio).
Aunque era esclavo, recibió una esmerada educación desde joven (sobre todo en latín, puesto que
su lengua natal era el griego). Esto hace suponer a los críticos que fue llevado a Roma siendo
todavía niño y que allí entró a formar parte del grupo de esclavos de Augusto, del que luego fue
liberto. Este dato se encuentra en el título del principal manuscrito de Fedro (Codex Pithoeanus,
del siglo IX), que lo presenta como "liberto de Augusto".
Bajo el gobierno de Tiberio se ganó la enemistad del poderoso ministro Sejano, quien le acusó de
haber hecho maliciosas alusiones personales tras la máscara anónima de los animales de sus dos
primeros libros de fábulas. Fue condenado por ese supuesto delito y cayó en desgracia. Su estado
de absoluta precariedad económica lo llevó a pedir el apoyo de libertos ricos e influyentes como
Eutico y Particulón, a quienes dedicó dos de sus libros. Escribió sus tres últimas obras ya mayor
y vivió hasta la época del emperador Claudio (41- 54 a.C.) o, en todo caso, del emperador Nerón
(54- 58 a. C), si bien se ignora el año exacto.
Las fábulas
De Fedro se conserva más de un centenar de fábulas en verso (122 aproximadamente), agrupadas
en cinco libros. Estas breves historias de animales se expresan en senarios yámbicos (el verso
usado en la comedia palliata de época republicana). Algunos de los libros son especialmente
breves; así, el libro II consta sólo de ocho fábulas; y el libro V, de diez. A estos cinco libros hay
que añadir 30 nuevas fábulas, conocidas como Appendix Perottina en las ediciones modernas,
que fueron publicadas por el humanista italiano Niccolò Perotti en su edición de la obra de Fedro
(hacia 1465).
Aunque con anterioridad, autores como Hesíodo, Herodoto, Platón, Calímaco o Lucilio, habían
insertado fábulas en sus obras, el autor prefirió seguir la tradición griega atribuida a Esopo. Fue
así el primero de los poetas antiguos en escribir fábulas en verso con la intención de que fueran
leídas en forma autónoma. En el prólogo de su primer libro justificó la elección del género con
su intención de reflejar la situación social de los más desprotegidos. Alabó la astucia del débil
como el único recurso frente al poderoso, y la conveniencia de adaptarse a las circunstancias para
sortear los peligros. En el prólogo de su tercer libro confesó que su objetivo no era "censurar
individuos, sino describir la vida misma y las costumbres de los hombres".
El contenido de las fábulas de Fedro obedece, en efecto, a una doble intención: instruir a su
público y deleitarle a un tiempo. El carácter moralizante se manifiesta expresamente en una
sentencia ético-filosófica, o moraleja, emplazada bien al principio de la historia (promithyon),
bien al final de la misma (epimithyon). Por otra parte, a esta intención explícita de divertir y
enseñar se une la crítica sociopolítica. En efecto, Fedro imprime a sus obras un carácter satírico
que pone en evidencia los vicios y defectos de la sociedad de su tiempo, aunque siempre de
manera general y sin citar casos específicos ni personas concretas. Por ello su obra a menudo se
convirtió en blanco para los reproches de sus detractores.
El estilo de Fedro es simple y claro. Se caracteriza por la brevedad, la variedad y el cuidado de la
expresión. A pesar de las expresiones cultas, también refleja Fedro intencionadamente en sus
composiciones elementos del lenguaje hablado. Así simpatiza con las clases populares y el
mundo marginal en el que creció. Todos estos elementos explican la popularidad de su obra. Aún
en nuestros días, es difícil no conocer las fábulas de El lobo y el cordero, La zorra y las uvas o
La zorra y el cuervo.
Jean de la Fontaine (1621-1695).

Se cree que nació el 8 de julio de 1621, en Château-Thierry, y estudió en la Universidad de


Reims. Este un escritor francés produjo las fábulas más famosas de los tiempos modernos. Era
un literato que frecuentaba los salones de las cortes entre nobles, y de allí que siempre tenía
algún mecenas que permitía su dedicación a la literatura. Fue abogado y ejerció su profesión, al
tiempo que componía su obra poética.
Su principal obra publicada fue una adaptación (1654) de Eunuco, del dramaturgo romano
Terencio, pero su verdadera fama literaria la obtuvo especialmente con sus Cuentos y relatos en
verso (1644). Perteneció a destacado grupo literario-filosófico francés en el que figuraban los
dramaturgos Molière y Racine, y el crítico y poeta Nicolas Boileau-Despréaux. posteriormente
publicó nuevos volúmenes de Cuentos y relatos en verso (1667-1674) y tres colecciones de sus
Fábulas (1668-1694), las que lo convirtieron en uno de los hombres de letras franceses más
eminentes de la época. En 1683 fue elegido miembro de la Academia Francesa.
Sus fábulas resaltan por su agilidad e ingenio narrativo, así como por el amplio y sutil
conocimiento que el autor tenía de la vida. Sus Cuentos y relatos están inspirados en el
Decamerón de Giovanni Boccaccio, y otras obras anteriores, pero La Fontaine introdujo muchos
cambios propios en estas historias, con una prosa y un ingenio únicos. Asimismo escribió
poemas, libretos de ópera y obras de teatro como el relato romántico en verso y prosa Los
amores de Psique y Cupido (1669).
La Fontaine murió el 13 de abril de 1695 en París.

ALUMNA​: ​López,
Alejandra
D.N.I​: ​26.094.177
L.U​: ​708.227
INSTITUCION:
Universidad Nacional
de Salta

INSTITUCIÓN​:
Escuela Parroquial
Nuestra Señora de La
Merced
CURSO​: ​1º de
Polimodal
DOCENTE​: ​Natalia
Ruiz de los Llanos

OBSERVACIONES FIRMA Y SELLO


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