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BAUTISTAS

Wenceslao Calvo (11-03-2011)

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Evangélica Pueblo Nuevo

BAUTISTAS

Bautistas es el nombre de un sector del protestantismo, quienes insisten que sólo los creyentes deberían ser
bautizados y que ese acto se ha de realizar por inmersión, no por aspersión o derramamiento de agua, aunque
esta idea también la comparten muchos que no son bautistas.

Origen del nombre


Precursores de los bautistas
Surgimiento de los bautistas generales
Organización de una nueva iglesia
Smyth excomulgado por su iglesia
Intentos de unirse a los menonitas
Declaración de fe de Smyth
Sus últimas proclamaciones
Helwys regresa a Londres
Sus doctrinas
Publicaciones bautistas
Otras huellas de los bautistas en Inglaterra
Surgimiento de los bautistas particulares (calvinistas)
La confesión de 1644
Los bautistas generales desde 1641 en adelante
Avivamiento en Barton
La nueva conexión
En el siglo XIX
Los bautistas particulares desde 1644 en adelante
Cooperación y unión
Hasta 1717
Hasta 1775
Andrew Fuller. La empresa misionera
La Unión Bautista
Charles Haddon Spurgeon
Los bautistas galeses
Alexander Carson y los bautistas irlandeses
Los bautistas escoceses. Los Haldane
Los bautistas de los Estados Unidos
La iglesia en Providence
La iglesia en Newport
Los bautistas de Massachusetts
En Carolina del Sur
En Virginia, Carolina del Norte y Connecticut
En Nueva York
En las colonias cuáqueras
El Gran Despertar
La Asociación Filadelfia
El colegio de Rhode Island
Asociaciones meridionales
Obra de evangelización de Stearns y Marshall
Bautistas separados en Virginia
Los bautistas y la libertad religiosa
Árbol de los bautistas en Estados Unidos

Árbol de la Reforma
Ceremonia bautismal de adultos
Origen del nombre.
El uso del término "bautista" como designación denominacional es de origen comparativamente reciente,
apareciendo primero hacia el año 1644. Su equivalente alemán (Täufer) lo aplicaron Zwinglio y otros a los anti-
paidobaptistas de su tiempo, manifestando así que éstos ponían un indebido énfasis en el bautismo de creyentes,
usando los términos "anabaptista" y "katabaptista" (Wiedertäufer y Widertäufer) que implicaban la repetición y
perversión o destrucción del bautismo de niños que por tantos siglos se había practicado. Esas designaciones
fueron, por supuesto, repudiadas por oprobiosas por los anti-paidobaptistas, quienes se contentaban con llamarse
a sí mismos "cristianos", "cristianos apostólicos", "hermanos", "discípulos de Cristo", "creyentes hijos de Dios
bautizados", etc. Los primeros anti-paidobaptistas ingleses fueron estigmatizados como "anabaptistas", con las
peores implicaciones continentales, por sus oponentes, viéndose obligados a repudiar esa designación. En la
primera confesión de fe (1644) bautista particular (calvinista) las iglesias se designaron a sí mismas como
"aquellas iglesias que son comúnmente (aunque falsamente) llamadas anabaptistas" y en el apéndice a la
confesión (1646) se llamaron "creyentes bautizados". En la confesión de 1688 las iglesias bautistas se designan
"congregaciones de cristianos bautizados bajo profesión de su fe" y "congregaciones de bautizados". Otras
designaciones comunes (1654, etc.) son "iglesias de bautizados", "cristianos bautizados" e "iglesias de Cristo en
Inglaterra, Escocia y Gales." "Iglesias de Cristo en Londres", "iglesias de Cristo en Irlanda", etc., son
expresiones que ocurren en documentos de 1553-57. Como una especie de compromiso entre "anabaptistas" y
"creyentes bautizados", "pueblo bautizado", etc., se adoptó gradualmente el término "bautistas" (1670 o antes).
En 1672 se usó en una licencia real.

Precursores de los bautistas.


Los bautistas han profesado siempre basar su doctrina y práctica exclusivamente sobre el precepto y ejemplo del
Nuevo Testamento. Si no han podido realizar su objetivo se debe al imperfecto entendimiento de las Escrituras
del Nuevo Testamento o a la imperfección inherente a la naturaleza humana. Los bautistas encontrarían su
antepasado espiritual en todos los individuos y facciones que durante los primeros siglos de la era cristiana, la
Edad Media y el tiempo de la Reforma, en el espíritu de obediencia y lealtad a Cristo, procuraron resistir la
marea del paganismo invasor y del error judaizante, o en tiempos de apostasía general se propusieron restaurar
el cristianismo a su pureza y sencillez primitiva. Encontraron el rechazo del bautismo de niños y la insistencia
en el bautismo de creyentes entre los paulicianos antiguos, medievales y modernos, con la práctica común (si no
exclusiva) de la inmersión y un denodado esfuerzo para conseguir la membresía regenerada, todo lo cual les
identifica con los bautistas, aunque los bautistas modernos tienen poca simpatía hacia su cristología adopcionista
y exclusivismo sectario. En los petrobrusianos del siglo XII los bautistas encuentran sus principios casi
completamente incorporados, aunque no hay indicación de que los aquéllos insistieran en la inmersión como
método exclusivamente válido del bautismo. Muchos de los valdenses y de los Hermanos Bohemios rechazaron
el bautismo de niños y practicaron el bautismo de creyentes, pero no parecen haber despreciado a sus hermanos
paidobaptistas y no pusieron énfasis sobre la inmersión; aunque en el rechazo de los juramentos judiciales, la
posiblidad de la magistratura para un cristiano, la pena capital y la guerra, establecieron una interpretación de
las Escrituras que los bautistas modernos no aprueban. Las relaciones históricas de los bautistas actuales con los
anabaptistas del siglo XVI son estrechas y directas. El puritanismo inglés y el brownismo, del que surgen los
bautistas ingleses, fueron productos, en parte al menos, del movimiento anabaptista. Una influencia aún más
directa la ejercieron los menonitas de los Países Bajos sobre los refugiados ingleses que habían llegado a ser
anti-paidobaptistas (1609 en adelante). Los anabaptistas fueron los precursores de los bautistas modernos en el
rechazo del bautismo de niños y en la insistencia del bautismo de creyentes, en el principio de la sola autoridad
de las Escrituras, en sus esfuerzos para procurar y mantener la membresía regenerada en la Iglesia, en promover
la libertad de conciencia y la separación de la Iglesia y el Estado; pero si casi todos los anabaptistas rechazaban
los juramentos, la magistratura, la guerra y la pena capital, todos eran anti-agustinianos en su antropología,
muchos eran milenaristas, muchos antitrinitarios, algunos panteístas y antinomianos, muchos practicaban la
comunidad de bienes y ninguno (hasta donde se sabe) insistía en la inmersión como método exclusivamente
válido del bautismo.
Solicitud a la iglesia Waterlander. Autógrafo de John Smyth
Surgimiento de los bautistas generales.
John Smyth se hizo puritano ya en 1590 pero continuó en la Iglesia anglicana hasta 1606, cuando participó en la
organización de una congregación separada en Gainsborough, cuyos miembros pactaron juntos "caminar en
todos sus caminos [de Dios], los conocidos o los que les llegaran a ser conocidos, según su mejor intención, sin
importar el costo, con la ayuda del Señor." En 1606 o 1607 huyeron de la persecución y se asentaron en
Ámsterdam. No se unieron con la antigua inglesa puritana en Ámsterdam, de la cual Francis Johnson y
Henry Ainsworth fueron pastores y maestros, aunque tuvieron relaciones con esta facción. En su réplica a
Separatists' Schism de Richard Bernard, publicado unos meses después de su llegada, Smyth expresó la más
profunda aversión a los "anabaptistas", a quienes clasificó con los papistas, arrianos y otros herejes y anti-
cristianos, cuyas "oraciones y ejercicios religiosos" no podían ser aceptables a Dios. Para este tiempo había
llegado a la convicción en favor del congregacionalismo puro, contrario a la práctica presbiteriana de Johnson.
Pronto se puso del lado de los "Hermanos Antiguos de la Separación" en cuanto al uso del libro [la Biblia] en la
lectura, predicación y canto en las reuniones de la Iglesia, declarándolo "no ser parte de la adoración espiritual"
y de ahí "ilegal"; objetó al "presbiterio triple" (pastores, maestros y gobernantes) por ser "no la ordenanza de
Dios sino el consejo del hombre"; e insistió que "al contribuir al tesoro de la Iglesia, debería haber una
separación de los que están fuera y una santificación de toda la acción por la oración y acción de gracias." Se
dice por algunos de sus contemporáneos que objetó al uso de las traducciones de la Biblia y de haber insistido
"que los maestros deberían traer los originales, en hebreo y griego, y a partir de ahí traducir oralmente."
Evidentemente se había hecho hipersensible sobre cualquier cosa que rememorara adiciones humanas a las
prescripciones divinas.

Organización de una nueva iglesia.


El prejuicio contra los anabaptistas parece que fue durante un tiempo el obstáculo que impidió la aplicación del
principio de Smyth sobre el bautismo de niños, pero a finales de 1608 o principios de 1609 surgió en él la idea
de que si la Iglesia anglicana era apóstata (como sus hermanos separatistas pensaban), entonces sus ordenanzas
eran inválidas y que el bautismo de niños estaba sin garantía en la Escritura y por lo tanto tenía que rechazarse.
De ahí que él y sus seguidores disolvieran su iglesia, renegaran de su bautismo (Smyth también repudió su
ordenación), resolvieran introducir el bautismo de creyentes y forjaran una organización eclesiástica
completamente nueva, teniendo el Nuevo Testamento como su única guía. Smyth se bautizó a sí mismo y luego
al resto. Entonces como creyentes bautizados se organizaron con Smyth como pastor. A partir de ahí
comenzaron a criticar la iglesia de Johnson y Ainsworth como 'una falsa iglesia, falsamente constituida sobre el
bautismo de niños, estando sin bautismo'. Cuando se le acusó de inconsistencia y cambio, Smyth contestó que
un cambio para mejor siempre está en orden y que no cambiar para conformarse a la Escritura 'es simplemente
mal y que por lo tanto proceder desde la profesión del puritanismo al brownismo y del brownismo al verdadero
bautismo cristiano, no es simplemente mal y reprobable en sí, salvo si se demuestra que hemos caído de la
verdadera religión.' En respuesta a la acusación de 'auto-bautismo' afirmó que hay tanta garantía para los
creyentes de bautizarse a sí mismos que para establecer una verdadera iglesia (lo que sus oponentes separatistas
profesaban haber hecho), ya que 'una verdadera iglesia no se puede edificar sin bautismo' y que 'cualquiera
criado según la apostasía del Anticristo' puede 'en la recuperación de la iglesia por el bautismo, administrarlo
sobre sí en comunión con otros'. Además justificó su auto-bautismo sobre la base de que en el 'Antiguo
Testamento cada hombre que era inmundo se lavaba a sí mismo; cada sacerdote que iba a sacrificar se lavaba a
sí mismo también... Cada cabeza de familia administraba la Pascua a sí mismo y al resto de la familia.' Y añade:
'Un hombre no puede bautizar a otros en la iglesia, estando él mismo fuera de la iglesia. Por lo tanto es legal que
un hombre se bautice a sí mismo junto con otros en comunión y esta garantía es plena para la práctica que
hemos hecho'.
Como los puritanos, separatistas y menonitas practicaban el bautismo por aspersión en ese tiempo y no había
polémica en la literatura de controversia de este nuevo movimiento con los separatistas ingleses ni en las
negociaciones posteriores entre esos ingleses anti-paidobaptistas y los menonitas respecto al bautismo, parece
probable que Smyth practicara la aspersión. El profundo prejuicio contra los anabaptistas, el desconocimiento
del holandés y la actitud de distanciamiento asumida por los menonitas, son la explicación para que esos
ingleses anti-paidobaptistas no quisieran recibir el bautismo de manos de ellos, con los que tenían tanto en
común.

Smyth excomulgado por su iglesia.


Poco antes o poco después de la introducción del bautismo de creyentes, en simpatía con el movimiento
arminiano entonces en boga y con el menonismo socinianizado, Smyth adoptó ideas socinianas (pelagianas),
negando el pecado original y la redención de los niños por Cristo. También adoptó la idea menonita de que
Cristo no tomó 'la materia prima de su carne' de María, que 'un anciano de una iglesia es un anciano de todas las
iglesias del mundo' y que los 'magistrados no pueden ser miembros de la Iglesia de Cristo y retener su cargo'. La
iglesia de Smyth, dirigida por Thomas Helwys y John Murton, le excomulgó a él y a sus seguidores por
apartarse de los principios en los que la iglesia estaba constituida. Los excomulgados (treinta y tres en número)
procuraron ser admitidos en la iglesia menonita de Ámsterdam, de la que Lubbert Gerrits era pastor. En su
solicitud 'confesaron su error y se arrepintieron del mismo, esto es, bautizarse a sí mismos contrariamente a la
orden establecida por Cristo', expresando el deseo 'de volver a la verdadera iglesia de Cristo tan rápidamente
como fuera posible'. Helwys y sus asociados rogaron a los menonitas tomar 'sabio consejo de la palabra de Dios'
sobre cómo deberían tratar 'en esa causa entre nosotros y aquellos que han sido, justamente, por sus pecados,
expulsados de entre nosotros. Y que al ser toda la causa en cuestión la progenie... considerad, os rogamos, cómo
es el principal sostén del Anticristo, siendo judía y ceremonial, una ordenanza del Antiguo Testamento, pero no
del Nuevo.' Citan el caso de Juan el Bautista para demostrar que una persona sin bautizar podía bautizar.
Afirman que 'cualquiera será ahora incitado por el mismo Espíritu a predicar la misma palabra y los hombres
que sean convertidos, pueden, según el ejemplo de Juan, lavarse con agua ¿y quién podrá prohibirlo? Y al orar
que podamos hablar libremente sobre esto, ¿cómo se atreve alguien a desafiar esta preeminencia, como si el
Espíritu de Dios estuviera solo en sus corazones, y la palabra de Dios estuviera limitada ahora solo a sus bocas y
la ordenanza de Dios estuviera solo en sus manos... Ha limitado el Señor su Espíritu, su palabra y ordenanzas,
como para que se enseñoreen o sean guardianes de otros? En ninguna manera. Eso es contrario a la libertad del
evangelio, que es libre para todos los hombres, en todos los tiempos y en todos los lugares... Y sobre la otra
cuestión de que los ancianos deben ordenar a los ancianos, si es una regla perpetua ¿de quién viene vuestro
presbiterado? Y si una iglesia puede ordenar, ¿por qué no todas las iglesias siempre?'

Intentos de unirse a los menonitas.


Podría haberse esperado que los menonitas de Ámsterdam recibieran con los brazos abiertos a estos hermanos
ingleses que parecían ser uno con ellos en doctrina y práctica. Pero varias consideraciones les llevaron a dudar.
El orden eclesiástico de los menonitas hacía necesario para la iglesia de Ámsterdam que tuvieran la aprobación
de otras iglesias en comunión. Un acto a la ligera podía fácilmente romper la fraternidad, como dolorosas
experiencias en el pasado habían demostrado abundantemente. La congregación menonita de Ámsterdam halló
que la facción de Smyth estaba tan completamente en acuerdo con ellos que se inclinaban a decir a sus
hermanos en Leeuwarden que 'estos ingleses, sin estar bautizados de nuevo, deben ser aceptados'. Pero si los
hermanos de Leeuwarden pensaban de otra manera, Smyth y su gente estaban dispuestos a aceptarlo y los
hermanos de Ámsterdam les administrarían un nuevo bautismo, si podían probar por las Escrituras y la razón
que era necesario. Los hermanos de Leeuwarden no pudieron ser inducidos a comprometerse con la validez del
bautismo de Smyth ni asumir responsabilidad alguna con lo que sus hermanos de Ámsterdam pudieran hacer en
los lugares de reunión. Uno de los hermanos menonitas ofreció a la facción de Smyth un lugar de reunión en
Great Cake House, pero no fueron recibidos a la comunión plena hasta 1615, tres años después de la muerte de
Smyth.
John Smyth
Declaración de fe de Smyth.
En 1611 Smyth y sus seguidores presentaron una declaración de su fe en cien artículos. La confesión solo
exponía ideas sobre la naturaleza del conocimiento salvador de Dios, que suponían conformidad en su carácter
con los atributos de Dios. Las ideas arminianas estaban clara y moderadamente expuestas sobre la relación de
Dios con la caída y el pecado humano. 'Adán habiendo caído no perdió ningún poder o facultad natural... y por
tanto... retuvo la libertad de la voluntad' (17). Al 'pecado original' se le declara 'un término ocioso' no habiendo
'cosa tal como los hombres pretenden por ese término... porque Dios amenazó con la muerte solo a Adán, no a
su posteridad y porque Dios creó el alma' (18). Por lo tanto se mantiene que 'los niños son concebidos y nacidos
en inocencia sin pecado' (20). Se afirma que 'Adán al caer no fue aborrecido por Dios, sino que le amó y buscó
su bien' (22). 'La nueva criatura que es engendrada de Dios no necesita de las Escrituras externas u ordenanzas
de la Iglesia... pues no puede hacer nada contra la Ley o las Escrituras, sino que todas sus obras servirán para
confirmar y establecer la Ley' (61-63). La Iglesia externa visible 'consiste solo de personas penitentes, siendo las
tales creyentes en Cristo que dan fruto digno de un cambio de vida' (65). 'Todos los cristianos penitentes y fieles
son hermanos en la comunión de la Iglesia externa... y nos saludamos con beso santo, estando profundamente
afligidos de que nosotros que seguimos una fe y un Espíritu, un Señor y un Dios, un cuerpo y un bautismo,
estemos divididos en tantos cismas y solo por asuntos de importancia menor' (69). Se enseña 'que el bautismo
exterior de agua se ha de administrar solo sobre tales personas penitentes y fieles, no sobre niños inocentes ni
personas malvadas' (70); que en la Cena externa de la que solo pueden participar personas bautizadas, se
presenta figuradamente ante los ojos del penitente y fiel esa cena espiritual que Cristo hizo de su carne y sangre,
crucificada y derramada para remisión de los pecados... comida y bebida... solo por aquellos que son carne de su
carne y hueso de sus huesos, siendo la comunión en el mismo Espíritu' (72); que 'no hay sucesión en la Iglesia
externa, sino que toda sucesión es del cielo y que solo la nueva criatura tiene la cosa significada y la sustancia,
por lo que la Iglesia externa y las ordenanzas son sombras y por lo tanto solo ella tiene el poder y conocimiento
adecuado de cómo ministrar en la Iglesia externa, para el beneficio de los otros, pues Dios no es autor de
confusión sino de orden... por lo que no es legítimo para cada hermano administrar la palabra y los sacramentos'
(81). La siguiente declaración sobre la libertad de conciencia es especialmente notoria: 'Que el magistrado en
virtud de su oficio no puede entremeterse en religión o asuntos de conciencia, para obligar a los hombres a esta
o aquella forma de religión o doctrina, sino dejar la religión cristiana libre para cada conciencia humana... Que
si el magistrado sigue a Cristo y es su discípulo debe negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Cristo; debe
amar a sus enemigos y no matarlos, debe orar por ellos y no castigarlos, debe alimentarlos y darles de beber, no
encarcelarlos, ni deportarlos, ni desmembrarlos ni expoliar sus bienes...' (84-85). Ir ante los magistrados civiles,
casarse con incrédulos y jurar está prohibido a los cristianos. Se recomienda la comunidad de bienes en tiempos
de necesidad.

Sus últimas proclamaciones.


Smyth murió en agosto de 1612, tras un largo periodo de declive durante el cual manifestó un excelente grado
de caridad hacia todos los creyentes verdaderos. Expresó el más profundo pesar por sus duros escritos contra la
Iglesia anglicana, los separatistas y Helwys, mostrando la más profunda aversión a toda controversia. En su
Retractation of his Errors and the Confirmation of the Truth, publicado un año o dos después de su muerte,
junto con la confesión de fe de la que se han dado extractos, y un breve relato de su vida y muerte, señala de
nuevo los puntos en discordia en las controversias en las que se vio envuelto y en un espíritu pacificador y
judicial señala lo que se siente constreñido a mantener sin controversia, así como aquello en lo que cree debe
ceder. Helwys había manifestado hsta tal punto su intemperancia que le acusó de pecar contra el Espíritu Santo
por dejar la posición que había alcanzado referente al comienzo independiente del bautismo y la organización de
la Iglesia. El punto en debate no era la necesidad de la sucesión en la administración del bautismo y la
organización de las iglesias, sino 'aunque haya iglesias ya establecidas, ministros ordenados y sacramentos
administrados ordenadamente, sin embargo no se ha de estar obligado a unirse a esas antiguas iglesias
establecidas, sino que se puede, aunque se esté sin bautizar, bautizarse uno mismo (como nosotros hicimos) y
comenzar a edificar iglesias desordenadamente (como yo lo hice).' Smyth señala que la controversia de Helwys
significaría un reconocimiento del derecho de dos o tres personas particulares (incluso mujeres) en una
comunidad donde abundan las iglesias rectamente constituidas, haciendo caso omiso de esa iglesias y
bautizando y organizándose a sí mismas. 'Sobre la sucesión: Niego toda sucesión salvo en la verdad; sostengo
que no violamos el orden de la Iglesia antigua, salvo que la necesidad recomiende una dispensa y por lo tanto no
es legítimo para cualquiera que busca la verdad bautizar, porque entonces habría tantas iglesias como
matrimonios en el mundo, no teniendo nada que ver la una con la otra, lo que quiebra el lazo del amor y la
fraternidad en la Iglesia; pero en esos asuntos externos no me atrevo a contender con nadie, sino que deseo que
podamos seguir la verdad del arrepentimiento, la fe y la regeneración, poniendo a un lado la disensión sobre la
menta, el comino y el anís.' Helwys comprendió que Smyth negó con los menonitas que Cristo recibió su carne
de María. Ahora señala que aunque una vez estuvo inclinado a distinguir entre la primera y la segunda carne del
infante en el vientre y sostuvo que la primera no procedió de María mientras que sí lo fue la segunda, resultado
de la nutrición, ahora ha llegado a la convicción de que es mejor atribuir su carne a María, sin ir más allá de las
Escrituras por curiosidad inquisitiva 'por quién fue hecha la carne natural de Cristo.' Piensa que es más
importante 'que investiguemos la carne espiritual de Cristo, para ser carne de su carne y huesos de sus huesos,
en la comunión del mismo espíritu.'

Helwys regresa a Londres.


Hacia 1611 Helwys y sus asociados llegaron a la convicción de que la huida en la persecución y el exilio
voluntario estaban absolutamente injustificados. A finales de 1611 o a principios de 1612 regresaron a Inglaterra
y se establecieron en Londres. Helwys no se contentó con llevar adelante, junto con sus colegas, sus propias
convicciones; publicó (1612) A Short Declaration of the Mystery of Iniquity, en el que "con gran confianza y
pasión" (Robinson) reprochó a todos los refugiados disidentes ingleses en los Países Bajos, acusándolos de que
al procurar evitar ser "ovejas en medio de lobos" los líderes de falso corazón habían huido a países extranjeros
para salvar sus vidas y habían arrastrado a otra gente tras ellos, dejando a los verdaderos creyentes que no
podían salvar sus vidas sin liderazgo y dejando su tierra nativa sin testimonio del evangelio.

Sus doctrinas.
En A Declaration of Faith of English People Remaining at Amsterdam in Holland (1611), expuesta por Helwys
y sus asociados, aunque se dice que la justicia de Cristo se imputa a todos (redención general), los hombres son
declarados "por naturaleza hijos de ira, nacidos en iniquidad y concebidos en pecado... hasta el punto de estar
caídos y teniendo toda disposición al mal y ninguna disposición o voluntad hacia lo bueno, aunque al dar Dios
la gracia al hombre éste puede recibirla o rechazarla..." Se enseñaba además "que Dios, antes de la fundación del
mundo, había predestinado a todos los que creyeran en él para ser salvos y todos los que creen no serán
condenados; esto es, todos los que él conoció de antemano. Y esa es la elección y reprobación de la que hablan
las Escrituras sobre la salvación y la condenación; y no que Dios hubo predestinado a los hombres a ser malos y
por lo tanto a ser condenados, sino que los hombres siendo malos serán condenados." Se enseña "que los
hombres pueden caer de la gracia de Dios y de la verdad... que un hombre justo puede dejar su justicia y
perecer." A la magistratura civil se la reconoce como "una santa ordenanza de Dios" y los magistrados "pueden
ser miembros de la Iglesia de Cristo, reteniendo su magistratura." De esta confesión, así como de Proof that
God's Decree is not the Cause of any Man's Sin or Condemnation de Helwys, publicada el mismo año, parece
que Helwys sostenía un tipo de arminianismo moderado, mientras que Smyth era casi sociniano en su doctrina.

Publicaciones bautistas.
Poco se sabe de las carreras de Helwys, Murton y sus asociados tras su repatriación. En 1614 un celoso anti-
paidobaptista, llamado Leonard Busher, dirigió al rey Jacobo y al alto tribunal del parlamento un tratado titulado
Religious Peace: or A Plea for Liberty of Conscience, la primera obra sobre el asunto publicada en inglés. Entre
las frases más destacadas están las siguientes: "No sólo inmisericorde, sino antinatural y abominable, sí,
monstruoso para un cristiano es vejar y destruir a otro por cuestiones de religión." "Yo afirmo que a causa de los
ilegales métodos de la persecución que vuestros predecesores han usado y que vuestra majestad y el parlamento
todavía continúan ejerciendo hay tal cantidad de trigo trillado y tal cantidad de paja dejada, de modo que el trigo
que permanece no puede estar en ninguna recta congregación visible." "Con... la Escritura, y no con fuego y
espada, deberían estar armados y equipados los obispos y ministros de vuestra majestad." Habiendo mostrado
que incluso en el Antiguo Testamento "el Señor no recibía sus ofrendas por compulsión" continúa: "Por lo tanto
ahora en el tiempo del evangelio no tiene un pueblo por compulsión, sino que al recibir muchos la palabra
alegremente, son añadidos a la Iglesia por el bautismo. Y por lo tanto Cristo mandó a sus discípulos enseñar a
todas las naciones y bautizarlas, esto es, predicar la palabra de salvación a toda criatura de toda clase de nación
que sean dignos y estén dispuestos a recibirla. Y al estar dispuestos y alegres a recibirla, manda que sean
bautizados en agua, esto es, sumergidos para muerte en el agua." La última frase claramente identificaría a
Busher con los bautistas en lo tocante a su concepción y modo del bautismo, pero no se sabe si era miembro del
pequeño grupo de Helwys o un anti-paidobaptista desconectado. Al año siguiente (1615) se publicó Objections
answered by way of Dialogue, wherein is proved... that no man ought to be persecuted for his religion, so he
testifie his allegiance by the Oath, appointed by Law, By Christ's unworthy Witnesses, His Majesty's faithful
Subjects: Commonly (but most falsely) called Anabaptists. Esta elaborada y plena petición de libertad de
conciencia procedió del grupo de Helwys y se ha atribuido a John Murton, como también A Most Humble
Supplication of many of the King's Majesty's Most Loyal Subjects... who are persecuted (only for differing in
religion), contrary to divine and human testimonies (1620). Según una antigua tradición recogida por Roger
Williams, este último tratado se escribió con leche traída diariamente en una botella con una hoja nueva de
papel cada día enrollada como tapón, regresando la hoja escrita como tapón de la botella vacía para ser
descifrada por un amigo.

Otras huellas de los bautistas en Inglaterra.


Helwys parece que murió unos pocos años tras su regreso a Inglaterra. A partir de entonces Murton fue el líder
de la facción. Hacia 1624 o 1626, como se sabe por la correspondencia de miembros de la conexión de Murton
con los menonitas de Ámsterdam preservada en los archivos de éste, hubo, además de la congregación en
Newgate, Londres, pequeñas congregaciones en Lincoln, Tiverton, Salisbury y Coventry, agregándose unos 150
miembros. Hacia ese tiempo habían surgido diferencias entre los hermanos y una minoría, dirigida por Elias
Tookey, que habían sido excomulgados. Ambas partes procuraron el apoyo moral y la comunión de la iglesia
menonita de Ámsterdam. Como era usual, los hermanos menonitas fueron extremadamente cautos y exigieron
estar informados con seguridad sobre muchos puntos antes de comprometerse con cualquier parte. Tookey no
pudo satisfacer a los menonitas en varios puntos y él y su facción pensaron que era correcto celebrar la Cena en
ausencia de un ministro ordenado; aunque no estaban dispuestos a rechazar los juramentos ni el servicio militar
y aunque ninguno de ellos negaba la Deidad de Cristo, hubo diferencias de opinión en lo que significaba esa
Deidad. Deseaban que los menonitas escribieran a Murton y sus amigos en su favor "para aumentar la paz y el
bienestar". En 1626 dos comisionados de cinco iglesias de la conexión de Murton visitaron a los menonitas de
Ámsterdam con la idea de tener comunión. Estos también estaban dispuestos a defender los juramentos casi
como necesarios en ese tiempo en Inglaterra y a insistir que Cristo recibió su carne de María. Contra la práctica
de los menonitas se sentían fuertemente inclinados a perpetuar la celebración semanal de la Cena. Reconocieron
que la administración de los sacramentos está inseparablemente unida con la administración de la palabra, pero
insistieron en que sin la ordenación los siervos de la Iglesia pueden "predicar, convertir, bautizar y realizar otras
acciones públicas con el consentimiento de la Iglesia, cuando los obispos no estén presentes." Ansiaban la
indulgencia de sus hermanos holandeses en una diferencia de opinión sobre el derecho cristiano a ejercer la
magistratura. Insistieron en el derecho de los cristianos a llevar armas para la defensa nacional y local. Los
menonitas trataron a ambas facciones bondadosamente, pero rechazaron entrar en unión orgánica con ninguna
de ellas. En dos cartas dirigidas a los menonitas en 1630-31, una de la iglesia en Lincoln, la otra en Tiverton, en
respuesta a sendas cartas de reprobación por su exagerada disposición a ejercer disciplina severa incluso a costa
de la pérdida y dispersión de su membresía, devolvieron el asunto de alguna manera a sus consejeros,
justificando sus esfuerzos para purificarse del mal mediante citas abundantes de las Escrituras, reprobando a los
menonitas por su laxismo, que si ellos hubieran conocido antes de su petición para la unión (1626) habrían
procurado primero reformarlo, acusándoles de rechazar la unión sobre bases que no pueden demostrarse
bíblicamente. Uno de los asuntos de queja fue que los anti-paidobaptistas ingleses disciplinaban a los miembros
por asistir a los servicios de la Iglesia establecida. No hay indicación de diferencia de opinión respecto al acto
del bautismo. John Murton parece haber muerto hacia 1630, regresando su viuda a Ámsterdam y uniéndose a la
Iglesia menonita.

Todavía existen ciertas vagas tradiciones sobre la existencia de iglesias bautistas hacia ese tiempo (en algunos
casos considerablemente antes) en Stony Stratford, Ashford, Biddenden, Eyethorne, Hill Cliffe, Booking,
Canterbury y Ámsterdam. Pero los intentos para confirmar esas tradiciones han fracasado. Algunas de las
iglesias bautistas que pretenden una fundación antigua pueden haber surgido de las congregaciones de los
anabaptistas, lolardos o separatistas de tiempos antiguos. Poco más se sabe de la vida inglesa anti-paidobaptista
hasta 1640-42, cuando juntamente con los anti-paidobaptistas calvinistas, quedaron convencidos de que el
bautismo es sólo por inmersión.

Surgimiento de los bautistas particulares (calvinistas).


En 1616 Henry Jacob, un entendido ministro puritano, quien durante años había sido pastor de una
congregación inglesa en Middelburg, Zelanda, y había publicado varias obras contra la Iglesia anglicana, tras
deliberar con sus hermanos separatistas en los Países Bajos y en Inglaterra y de mucho ayuno y oración con sus
asociados, llegó a la conclusión de que el deber le exigía regresar a Inglaterra y "arriesgarse por causa del reino
de Cristo." Con algunos de sus miembros que regresaron con él se organizó de nuevo en Southwark, Londres,
pactando juntos "caminar en todos los caminos de Dios según lo haya revelado o dado a conocer." La
congregación procedió a escoger y ordenar a Jacob como pastor y "muchos santos se les unieron." Tras ocho
años de heroico servicio y sufrimiento, Jacob regresó a América. Tras un intervalo, John Lathrop fue pastor,
pasando con muchos de los miembros bastante tiempo en prisión. Pero siendo imposible trabajar en Inglaterra,
Lathrop también zarpó para América (1634). En 1633 habían surgido diferencias de opinión sobre el
reconocimiento de las iglesias parroquiales, formando varios de los hermanos una congregación independiente,
"recibiendo el señor Eaton con algunos otros un bautismo posterior." El nombre de John Spilsbury no aparece
entre los secesionistas de 1633, pero en algún momento entre esa fecha y la segunda secesión de 1638 fue pastor
de una congregación anti-paidobaptista; no está claro si era distinta de la congregación de Eaton. En el registro
se lee: "Siendo también ese el mismo juicio de Sam Eaton y deseando apartarse y no ser censurado, nuestro
interés en ellos quedó saldado en oración por su causa, habiéndonos abandonado y uniéndose al señor
Spilsbury."

William Kiffin
Poco antes o poco después de esta secesión William Kiffin, entonces un joven de 22 años, y posteriormente
hasta 1701 uno de los más influyentes líderes de los bautistas particulares, se unió a Eaton. El entendido y
celoso Henry Jessey era pastor de la Iglesia de Jacob-Lathrop en 1637. En 1640 se impuso la convicción sobre
varios miembros de que "sumergir el cuerpo en el agua" es la única forma válida de bautismo, produciendo el
asunto agitación en círculos anti-paidobaptistas. Como resultado de las conferencias sobre este asunto Richard
Blount, que entendía holandés, fue enviado a Holanda donde los colegiantes de Rhynsburg estaban practicando
la inmersión, recibiendo el bautismo de manos de J. Batte, un maestro entre ellos. Esta facción había surgido
hacia 1619, pero su inmersión puede haberse derivado de los anti-paidobaptistas polacos (socinianos). A su
regreso Blount bautizó por inmersión a Blacklock y ambos bautizaron a grandes números (1621). Los anti-
paidobaptistas "inmersionistas" habían formado para ese tiempo dos grupos. Spilsbury insistió que "el hecho de
estar bautizado no es esencial para el administrador" del bautismo y, con un número de seguidores, repudió el
método de Blount de restaurar el bautismo. Al crecer la agitación durante algunos meses antes del viaje de
Blount a Holanda, no es improbable que Spilsbury y sus seguidores, incluyendo a Kiffin, hayan introducido un
tiempo antes la inmersión independientemente. El argumento de Spilsbury contra la necesidad de rango para
administrar el bautismo prevaleció. En 1643 se renovó la discusión amistosa sobre la cuestión del bautismo de
niños en la congregación de la que Jessey era pastor. Hanserd Knollys, un graduado universitario y predicador
puritano que había pasado algún tiempo en Nueva Inglaterra y no se había hallado cómodo con la teocracia, era
en ese tiempo miembro de la Iglesia de Jessey. Según registros antiguos "H. K., nuestro hermano, no estando
satisfecho con bautizar a su hijo, tras haber sido estimulado por el anciano o por uno o dos más, refirió él mismo
a la iglesia el caso para que pudieran satisfacerle o rectificarle, si les parecía, lo que fue bien aceptado. A partir
de entonces se organizaron reuniones para deliberar sobre ello... Y cada una se realizó con oración y mucho
amor." En el resgistro se proporciona un bosquejo interesante de los argumentos en pro y en contra por Jessey y
Knollys, al que se unieron otros hermanos (Kiffin entre ellos). Un número considerable quedó convencido con
Knollys contra el bautismo de niños y la iglesia tras tomar consejo de los ancianos y hermanos de otras iglesias
(incluyendo a Praisegod Barebone, el Dr. Parker, Thomas Goodwin, Philip Nye, Simpsony Burrows), varios de
los cuales habían vuelto recientemente del exilio en los Países Bajos y serían miembros prominentes de la
Asamblea de Westminster, decidió que en tanto los hermanos anti-paidobaptistas se hubieran ausentado, no por
obstinación, sino por sensibilidad de conciencia y santidad y para evitar perturbar los procedimientos de la
iglesia, que la iglesia no los "excomulgara ni amonestara, lo cual es sólo para los obstinados, y que los contara
todavía de nuestra iglesia y orara [por ellos] y les amara" y para "conversar juntos hasta donde sus principios les
permitieran." Hacia este tiempo Kiffin era pastor de la iglesia y algunos de los que dejaron la iglesia de Jessey
en esta ocasión se unieron con él, mientras que otros organizaron una nueva iglesia con Knollys como pastor
(1644).

Hanserd Knollys
La confesión de 1644.
Para octubre de 1644 los calvinistas anti-paidobaptistas de Londres que habían adoptado la inmersión como
método exclusivamente válido de bautismo "tenían siete iglesias." En ese tiempo, para defenderse de las
acusaciones de arminianismo, oposición al gobierno civil, etc., usualmente asociadas con el nombre
"anabaptista", se unieron representantes de sus iglesias en una confesión de fe en la que exponían los artículos,
junto a las enseñanzas calvinistas sobre teología, cristología y antropología, de las ideas bautistas del bautismo y
la Cena (la "inmersión del cuerpo" del creyente "en agua", tomándose la Cena tras el bautismo), la magistratura,
juramentos, etc., y una vigorosa declaración de la doctrina de la libertad de conciencia. "Pero si cualquier
hombre impusiera sobre nosotros algo que nosotros no vemos sea mandado por Jesucristo, deberíamos más bien
en el poder del Señor aceptar todos los reproches y torturas de los hombres, ser despojados de todos nuestros
beneficios externos y, si fuera posible, morir mil veces, antes que hacer algo contra el más pequeño detalle de la
verdad de Dios, o contra la luz de nuestras propias conciencias." Esta confesión fue firmada por 15 hermanos
que representaban a las siete iglesias. El nombre de Kiffin está el primero, luego los de Spilsbury, Skippard,
Gunne, Webb, Hobson y Phelps, son los primeros en los otros grupos. En la segunda edición (1646) se añade
una iglesia francesa representada por Le Barbier y Le Durst, apareciendo por vez primera los nombres de
Hanserd Knollys, Benjamin Cox y Thomas Holms.
Henry Jessey
El siguiente registro, escrito aparentemente por Jessey, se fecha a partir de 1644: "Después de que H. Jessey
quedó también convencido, la mañana siguiente temprano tras el que había sido un día de solemne búsqueda del
Señor en ayuno y oración... que si el bautismo de niños era ilegítimo y si deberíamos ser bautizados otra vez,
etc., lo que el Señor no escondió de nosotros, sino que nos lo dio a conocer). Primero H. Jessey fue convencido
contra el paidobaptismo y luego que él mismo debería bautizarse (a pesar de las muchas conferencias con sus
honrados y amados hermanos Mr. Nye, Mr. Th. Goodwin, Mr. Burroughs, Mr. Greenhill, Mr. Cradock, Mr.
Carter, etc., etc.), siendo bautizado por Mr. Knollys y luego gradulamente bautizó a muchos de la iglesia,
cuando quedaron convencidos de ello." Varios que habían dejado la iglesia para ser bautistas regresaron
entonces. Jessey continuó ministrando durante largo tiempo a una congregación mezclada, bautistas y
paidobaptistas, tolerándose mutuamente. En el fermento religioso general establecido con la apertura del
Parlamento Largo (3 de noviembre de 1640) y la mayor libertad que les había sido permitida, muchos que
habían dudado de lo apropiado del bautismo de niños se sintieron libres para confesar y propagar sus principios.

Los bautistas generales desde 1641 en adelante.


Es probable que la mayoría o todas las iglesias anti-paidobaptistas de la conexión Helwys-Murton sobrevivieran
a las persecuciones de Laud y otras que pudieron surgir tras 1632. Thomas Lamb fue arrestado en Colchester
por diseminar la herejía algún tiempo antes de 1640. Tras su liberación retomó su ministerio en Londres y se
dice que llegó a conocer casi cada prisión de Londres y sus inmediaciones. A principios de este período era
pastor de una congregación en Bell-alley, que fue madre fructífera de varias iglesias. En 1643 se vio fortalecido
por Henry Denne, quien había sido educado en Cambridge y fue decisivo, con Lamb y varios otros evangelistas
celosos, en la conversión de multitudes en Huntingtonshire, Cambridgeshire, Lincolnshire, Kent y otras partes.
La iglesia de Lamb se convirtió en una sociedad misionera que envió evangelistas a diversas partes de Inglaterra
y Gales. Entre 1641 y 1649 se supone que unas 10 asociaciones habían sido establecidas, con reuniones
trimestrales, semestrales o anuales para edificación, disciplina y propósitos misioneros. Posiblemente por
conexiones anteriores con los menonitas, los bautistas generales subrayaron el gobierno eclesiástico correctivo
más que el independiente. Varios años antes de 1641 se había formado una asamblea general de las iglesias de
toda la conexión, que usualmente se reunía en Londres. Las iglesias bautistas generales ejercieron una rigurosa
disciplina sobre su membresía en asuntos de doctrina y vida. La persistencia de la enseñanza calvinista (como la
negación de la universalidad de la expiación) fue base de excomunión. Controversias sobre cantar en la iglesia y
la imposición de manos ocuparon una gran parte de la atención. Los cuáqueros y los ranters invadieron las
congregaciones y en algunos casos fueron responsables de diezmar su membresía. Congregaciones divididas,
iglesias en discrepancias con iglesias vecinas e incluso quejas individuales podían se llevadas en apelación a las
asociaciones. La Asamblea General se convirtió virtualmente en un tribunal de apelación de las iglesias y las
asociaciones. Un miembro perjudicado de la iglesia podía apelar a dos o más iglesias vecinas, que estaban en la
obligación de escuchar y juzgar el caso. De tal juicio se podía apelar a la asociación y de ésta a la Asamblea
General. De ahí que cada dificultad local probablemente incidía en toda la conexión. Por tanto, equipados con
un sistema de tribunales graduados de apelación, la conexión se dio cuenta de la necesidad de oficiales
ejecutivos generales y halló el prototipo para lo que ellos querían en el apostolado del Nuevo Testamento. Esos
oficiales fueron llamados "mensajeros" u "obispos". Según el Orthodox Creed (1678), "los obispos tienen el
gobierno de las iglesias que les han sido adjudicadas en su elección, ordinariamente, al igual que también
predicar la palabra al mundo." Thomas Grantham (en Christianismus Primitivus, Londres, 1678), un importante
defensor del episcopado bautista definió así el oficio: "(1) Fundar iglesias donde no las haya; (2) poner orden en
las tales con oficiales que ordenen sus asuntos y (3) ayudar fielmente a los pastores e iglesias contra los
usurpadores y aquellos que perturben la paz de las iglesias particulares mediante falsas doctrinas." Grantham
expresó el deseo de que los representantes de todas las iglesias bautizadas en el mundo pudieran encontrarse
ocasionalmente en un gran consistorio para considerar asuntos de diferencias entre ellos. La asociación
Lincolnshire en 1775 dio todavía más amplios poderes al "mensajero", de quien se decía que tenía "plena
libertad y autoridad, según el evangelio, para investigar libremente el estado de las iglesias respetando tanto al
pastor como al pueblo, para ver que los pastores realizaran su deber en sus lugares y el pueblo en los suyos;
exhorta, amonesta y reprueba tanto a uno como a los otros, según la ocasión lo demande. En virtud de su oficio,
supervisa sobre varias congregaciones comprometido con su cargo y ocupación... para trabajar a fin de evitar
innovaciones en doctrina, adoración y disciplina y para permanecer en la defensa del evangelio."

Los bautistas generales prosperaron grandemente durante la Guerra Civil, en la que participaron plenamente, y
durante el periodo de Cromwell. Junto con otros disidentes sufrieron severamente bajo Carlos II. Después de la
Revolución (1688-89), debido en parte al sistema disciplinario ya descrito y todavía más a la influencia
penetrante del socinianismo, se produjo la desintegración. El proceso se aceleró por su resistencia al avivamiento
evangélico dirigido por los Wesleys y Whitefield. En 1770 se habían dividido en pequeñas porciones y la
mayoría de los que quedaron se hicieron unitarios.

Avivamiento en Barton.
En 1743 ocurrió un avivamiento religioso en las inmediaciones de Barton. Tras un tiempo los convertidos
quedaron impresionados con la importancia de la inmersión y trajeron una gran bañera al lugar de reuniones
para sumergir a los niños. Sin ningún conocimiento de los bautistas quedaron convencidos (1755) de que solo
los creyentes debían ser bautizados y procedieron a introducir el bautismo de nuevo, bautizando Donithrope a
Kendrick, quien a su vez bautizó a su bautizador y los dos bautizaron a otros 60 o 70. A los que no creyeron en
la necesidad de un bautismo añadido se les permitió quedarse en la comunión. Su cifra se multiplicó hasta
contar en 1770 con seis iglesias bautistas y cerca de un millar de miembros y 10 pastores ordenados.
Dan Taylor
La nueva conexión.
En 1762 Dan Taylor, un joven de 24 años, que había sido recientemente convertido en las reuniones wesleyanas
y se había involucrado fructíferamente en la obra evangelizadora en Yorkshire, llegó a convencerse de forma
independiente de lo antibíblico del bautismo de niños, dejando a los wesleyanos y asociándose con otros cuatro
que habían llegado a una convicción similar en Heptonstall. Habiendo llegado a las convicciones bautistas y
oyendo de algunos bautistas generales en Lincolnshire, a 120 millas de distancia, Taylor viajó en medio del
invierno y fue bautizado por Jeffries, pastor de la Iglesia en Gamston. Taylor demostró ser un consumado obrero
y para 1770 había fundado o rescatado de la decadencia 15 iglesias que se unieron formando una "nueva
conexión de los bautistas generales, con el propósito de reavivar la religión experimental o cristianismo
primitivo en la fe y la práctica." Los breves artículos de fe combinan el arminianismo evangélico con la
insistencia en el bautismo de creyentes (inmersión) como indispensables. Las ideas socinianas sobre la persona
de Cristo y el antinomianismo hiper-calvinista se condenan explícitamente. La nueva conexión excluyó
rigurosamente de la membresía a los bautistas generales de la antigua clase que no firmaran su confesión y
cuyos ministros no llegaran a su nivel de experiencia personal religiosa. Hacia finales del siglo XVIII la nueva
conexión tenía una academia para la preparación de ministros, se había embarcado en la obra de la escuela
dominical y había comenzado una publicación. Su membresía había crecido hasta tener 4.000 miembros. Es
probable que las iglesias bautistas generales de la antigua clase tuvieran el mismo número de miembros en ese
tiempo.

En el siglo XIX.
Durante el siglo XIX la denominación creció en número, tarea educativa y literaria y en actividad misionera. En
1816 formaron una sociedad misionera y comenzaron obra en el extranjero. Su líder más influyente en ese
tiempo fue J. G. Pike. Durante muchos años los bautistas generales se habían unido con los bautistas
particulares en la Unión Bautista, habiendo un intercambio libre de púlpitos y miembros. En 1891 se efectuó la
unión de los bautistas generales y particulares. Hasta tiempos recientes los bautistas generales habían practicado
la restricción uniforme en la comunión y excluían rigurosamente de la Cena a los bautistas calvinistas. Durante
el siglo XIX sus ideas sobre este asunto se asimilaron a las de la gran mayoría de los bautistas particulares.

Thomas Harrison
Los bautistas particulares desde 1644 en adelante.
Desde la fecha de la firma de la confesión de 1644-46, los bautistas de tipo calvinista fueron adelante a
trompicones. Por los esfuerzos evangelizadores de John Myles y Vavasour Powell ganaron terreno firme en
Gales. En 1651 cuatro iglesias se reunieron en Carmarthen para considerar las cuestiones de cantar salmos y la
imposición de manos y un año antes tres de las iglesias se habían reunido para consultar sobre asuntos
misioneros. La reunión de 1650 había votado que cada iglesia debería colectar 10 libras para la diseminación del
evangelio. Desde ese tiempo en adelante los bautistas de Gales crearon muchas asociaciones según el prototipo
de la asociación Filadelfia en América. Las iglesias de Londres fueron activas en evangelizar las provincias,
pasando mucho tiempo algunos ministros destacados en esta clase de obra. Los bautistas de ambas clases fueron
pronto numerosos en el ejército parlamentario, muchos de cuyos oficiales eran de esta persuasión (Fleetwood,
yerno de Cromwell y Lord Diputado de Irlanda, el mayor general Harrison, el coronel Hutchinson, el mayor
Paul Hobson y otros). Los oficiales bautistas fueron en varios casos predicadores efectivos y la mayoría de ellos
dieron mucho impulso a la predicación bautista y al establecimiento de iglesias bautistas en las inmediaciones
de los campamentos. Los esfuerzos de la Asamblea de Westminster y del parlamento presbiteriano para frenar la
difusión de los principios bautistas fueron ineficaces y los bautistas y los independientes llegaron a ser tan
poderosos en el ejército que fueron capaces de disolver la Asamblea y expulsar a los miembros presbiterianos
del parlamento. Los bautistas animaron a Cromwell a asumir la dirección del Estado, pero pronto se cansaron de
su gobierno militar. Parece bien demostrado que su oposición determinada impidió a Cromwell aceptar el título
real cuando fue presionado por otros. Harrison, que había sido activo en el juicio y ejecución de Carlos I, se
convirtió en el principal oponente de Cromwell. Abrazó ideas socialistas y milenaristas. John Milton defendió
los principios bautistas y fue un firme anti-paidobaptista, pero no hay evidencia de que fuera nunca miembro de
la Iglesia bautista. Entre los "examinadores" de Cromwell, designados para aprobar las cualificaciones de los
candidatos a los púlpitos de las iglesias dotadas, estaban Henry Jessey, Daniel Dyke y John Tombes, un
universitario altamente educado que escribió y disputó contra el bautismo de niños. Ellos y otros 22 ministros
bautistas estimaron correcto aceptar nombramientos para las iglesias dotadas, solicitando en cada caso una
mayoría de los parroquianos sus servicios. Hanserd Knollys y muchos otros ministros bautistas protestaron
contra el tribunal de los examinadores al parecerse demasiado al tribunal de la Alta Comisión del tiempo de
Laud. Además de ser uno de los más influyentes y devotos pastores de su tiempo, William Kiffin fue un hombre
de negocios de éxito y por el uso generoso de su riqueza promovió la causa bautista.

Se ha hecho notar que las primeras congregaciones bautistas particulares se formaron por una retirada pacífica
de una iglesia paidobaptista y que Jessey quedó como pastor de una iglesia mezclada. La comunión abierta se
practicó desde el principio por la mayoría de las iglesias. En la controversia entre Kiffin y Bunyan éste se negó a
permitir que las diferencias de opinión y de costumbre respecto a un rito externo impidieran la manifestación de
amor y fraternidad cristiana en la Santa Cena, lo que dejó la cuestión sin resolver.

Cooperación y unión.
En 1653 varias iglesias en Irlanda que se habían formado por los trabajos de ministros de Londres dirigieron una
carta a sus hermanos en Londres sugiriendo lo deseable de la "correspondencia fraternal" con ellos y mediante
ellos "con todo el resto de las iglesias de Cristo en Inglaterra, Escocia y Gales." Solicitaron que dos o más
hermanos idóneos "visitaran, consolaran y confirmaran a todo el rebaño de nuestro Señor Jesús que está, o han
dado sus nombres para estar, bajo su regla y gobierno, en Escocia, Inglaterra y Gales." Los hermanos de
Londres aceptaron la sugerencia y enviaron mensajeros para visitar las iglesias. Jessey "fue enviado por diversas
iglesias para visitar unas 36 congregaciones en Essex, Sussex, Norfolk y Middlesex." Ese mismo año la carta
circular fue dirigida por muchas iglesias en Londres, Gales, etc., a otras iglesias, sugiriendo el envío de
mensajeros para una reunión con la idea de armonizar doctrina y práctica entre las iglesias y arreglar la
aprobación y envío de maestros. La Asociación Occidental se formó el mismo año y la Asociación Midland en
1655. La Asociación Occidental nombró y ordenó en 1655 a Thomas Collier, su líder más influyente, "
superintendente general y mensajero a todas las iglesias asociadas." En 1656 esta asociación adoptó una
confesión de fe (la "Somerset") en la que se afirma el deber de las iglesias individual y colectivamente de
"predicar el evangelio del mundo", haciéndose un reconocimiento especial de la obligación de trabajar para la
conversión de los judíos. Es digno de mención que Henry Jessey, quien era un hebraísta entusiasta, estuvo
profundamente interesado en los judíos de su tiempo y recaudó una considerable cantidad de dinero para el
alivio de los perseguidos y afligidos.

Los bautistas particulares así como los generales, aunque probablemente no con tanta extensión, sufrieron
mucho de la intrusión de los familistas, seekers, ranters y hombres de la Quinta Monarquía.
Benjamin Keach
Hasta 1717.
Los bautistas promovieron la restauración de Carlos II y aceptaron de buena fe sus garantías de tolerancia. El
surgimiento de los hombres de la Quinta Monarquía, dirigidos por Henry Venner (1661), fue la ocasión del
estallido de la persecución. Veintiséis ministros bautistas que habían desempeñado beneficios bajo el régimen
de Cromwell fueron destituidos por la ejecución del Acta de Uniformidad (1662), el menos lamentable de los
resultados de la Restauración. Esos ministros, ha de recordarse, habían sido educados en la Iglesia establecida y
sin duda justificaron la unión de la Iglesia y el Estado por la consideración práctica de que los fondos estaban
disponibles para el apoyo del ministerio y que era mejor hacer el servicio al cual fueron invitados que dejar al
pueblo despojado o con pastores inferiores. El Acta de Indulgencia (1675) abrió el camino para hacer campaña
que fortaleciera al ministerio de las iglesias disidentes. En el mismo año los ministros bautistas particulares de
Londres solicitaron a las iglesias de Inglaterra y Gales enviar representantes para reunirse en Londres en mayo,
con la idea de tomar medidas para "proveer un ministerio establecido ordenadamente en la Iglesia, que pudiera
entregarse al estudio y a la lectura, siendo ministros capaces del Nuevo Testamento." Los encuentros parecen no
haber ocurrido hasta 1677, cuando una confesión de fe, la de la asamblea de Westminster con las
modificaciones necesarias, se adoptó y promulgó formalmente. En 1689 (poco después de la Revolución y la
promulgación del Acta de Tolerancia) se reunieron representantes de las iglesias para expresar la comunión y la
reafirmación de la confesión de 1677. La reunión fue armoniosa, no oyéndose apenas una nota discordante. Se
lamentó la escasez de pastores cualificados. Durante la Guerra civil y la República muchos ministros bien
educados de la Iglesia establecida se habían unido a las filas bautistas. Esta fuente de suplencia había fracasado.
El fracaso "para hacer provisión evangélica para su mantenimiento" es una de las razones por las que tan pocos
hombres competentes se dedicaron totalmente a la obra. Para remediar este defecto se decidió levantar "un
fondo público de dinero", "primero por una donación voluntaria al Señor y segundo mediante una suscripción,
declarando cada uno lo que estaba dispuesto a dar semanal, mensual o trimestralmente." Se consideró "un ayuno
general en todas las congregaciones", dándose una lista de "los males a ser lamentados y llorados", ofreciéndose
oración especial por la conversión de los "pobres judíos." La asamblea renunció a la superioridad y
superintendencia sobre las iglesias y determinó que en futuras asambleas no se debatirían las diferencias entre
iglesias y personas. Nueve hermanos de Londres fueron encargados de la colecta y la administración de fondos
para ayuda de las iglesias débiles, el envío de misioneros y la ayuda para hombres sólidos y capaces "para
obtener el conocimiento y entendimiento de las lenguas latina, griega y hebrea." La cuestión de la comunión
abierta o restringida se dejó a las iglesias, para que cada una actuara en el asunto "según recibiera del Señor." La
asamblea de 1691 estaba constituida por representantes de un centenar de iglesias pertenecientes a las 12
asociaciones. En 1692 se decidió dividir la asamblea, reuniéndose una parte en Londres y la otra en Bristol, en
diferentes estaciones del año, no siendo responsables las asambleas la una ante la otra y enviando cada una
mensajeros a la otra. En ese entonces surgió una gravosa controversia sobre la cuestión de "si las alabanzas a
Dios debían ser cantadas en asamblea pública", quedando Kiffin, Keach, Cox, Steed y otros hermanos
destacados envueltos en la misma. Se decidió referir el asunto a siete hermanos designados por la asamblea,
quienes dieron una dura reprimenda a los ofensores, que fue aceptada en buena parte. Los encuentros de Bristol
prosperaron, pero los de Londres declinaron. La Iglesia Broadmead, Bristol, fue una de las primeras y más
fuertes de las iglesias bautistas particulares fuera de Londres y la importancia de Bristol como centro bautista se
vio grandemente aumentada por el legado dejado por Edward Terrill († 1686) en la iglesia Broadmead para la
educación ministerial, que quedó disponible en 1717. De esta fundación nació el colegio teológico que desde su
comienzo fue de los principales factores en el progreso de la denominación.

Ceremonia bautismal de adultos


Hasta 1775.
En 1717 los ministros de Londres inauguraron otro fondo misionero. Los grandes líderes del siglo anterior
habían muerto y se había producido un destacado declive en la causa bautista. La antigua asamblea con sus
fondos parecía haber quedado extinguida. Benjamin Stinton, pastor de una de las iglesias más ricas y los
hermanos Hollis, acaudalados negociantes, quienes mientras contribuían generosamente para el apoyo de la obra
bautista asistían regularmente a los servicios presbiterianos, exhortaron a que los bautistas generales fueran
invitados a cooperar en la recaudación y administración del fondo y a participar en su uso. Esta cooperación fue
rechazada, pero hubo en Londres en ese tiempo un fuerte sentimiento en favor de la unión bautista. El fondo
había de ser administrado por representantes de las iglesias contribuyentes, designados en número proporcional
a sus contribuciones, participando en ese arreglo los contribuyentes individuales no miembros de iglesias
contribuyentes. John Hollis fue durante años tesorero del fondo y dejó un gran legado. Ha de observarse que la
universidad de Harvard tiene una deuda con la familia Hollis por su dotación y equipamiento. En oposición a
este movimiento unionista, una "sociedad de ministros de los bautistas de persuasión particular" se formó en
1723-24, ejerciendo durante muchos años una poderosa y amplia influencia. Por reacción contra las enseñanzas
socinianas que estaban penetrando en la Iglesia establecida y en todos los cuerpos disidentes, los teólogos
bautistas particulares como John Gill y John Brine promulgaron una enseñanza de tipo calvinista alta, que en las
mentes de los poco preparados fácilmente degeneraba en fatalismo y antinomianismo. Muchos ministros
bautistas particulares se fueron al extremo de considerar una impertinencia predicar a los no regenerados u orar
por ellos y muchas iglesias excluyeron de la comunión a cualquiera que se apartara de sus ideas fatalistas. En
1753 había habido tal declive que John Ryland, quien había hecho una cuidadosa investigación, pudo encontrar
solo 5.000 bautistas particulares en Inglaterra y Gales. Se oponían al avivamiento evangélico con celo casi
fanático. En los centros de Londres y Bristol quedó un número más moderado de pastores e iglesias. En general
se puede decir que los pastores educados en Bristol raramente llevaron su doctrina y práctica al extremo
antinomiano y fatalista.

Andrew Fuller
Andrew Fuller. La empresa misionera.
La conversión de Andrew Fuller a las ideas evangélicas, principalmente por la lectura de un escrito de Jonathan
Edwards sobre la importancia de una unión general de los cristianos en oración por un avivamiento de la
religión y por la influencia del avivamiento evangélico en Inglaterra, marca una época en la historia de los
bautistas particulares. Durante unos años antes de 1792 ministros de la Asociación Northamptonshire, bajo el
liderazgo de Fuller, celebraron reuniones de oración mensuales para la extensión del evangelio. En mayo de
1792 William Carey, habiendo quedado profundamente conmocionado por el estado de perdición de los
paganos y el deber de los cristianos para llevar a cabo la gran comisión, predicó un sermón sobre el tema:
"Esperad grandes cosas de Dios; emprended grandes cosas para Dios", que causó una profunda impresión y
llevó a la fundación, unos pocos meses más tarde (2 de octubre), en Kettering (la iglesia de Fuller), de la
Sociedad Misionera Bautista. Desde este tiempo en adelante Fuller dedicó mucho de su tiempo y esfuerzo para
la difusión del espíritu misionero en su denominación y entre los disidentes y eclesiásticos. Visitó de vez en
cuando todas las partes de Gran Bretaña en favor de la misión de Carey. Sus populares pero profundas
publicaciones diseminaron las ideas calvinistas moderadas, teñidas de entusiasmo misionero. Desde la época de
Cromwell los principios bautistas no habían atraído la atención del público en manera tan aceptable.
Estrechamente asociado con Fuller estaba John Ryland, quien en 1783 era pastor de la Iglesia Broadmead,
Bristol, y principal del colegio Bautista. Durante 30 años ejerció una amplia influencia como pastor y maestro.
Entre los estudiantes que salieron del colegio estuvieron John Foster y Robert Hall. Los principales oponentes
bautistas de Fuller fueron Abraham Booth, que de ser un bautista general se convirtió en bautista particular del
tipo más riguroso y escribió en defensa del bautismo de creyentes, la comunión restringida y el alto calvinismo
("reino de gracia") y Alexander Maclean, líder de los bautistas escoceses. La fructífera inauguración de la obra
misionera en la India y los logros de Carey en el aprendizaje de las lenguas orientales y la traducción de la
Biblia dio a la denominación un prestigio y una aceptación popular que nunca antes había disfrutado. En 1801
los bautistas particulares habían crecido hasta ser 29.000 miembros. La obra de la denominación en tierras
extranjeras fue grandemente prosperada y tuvo un entusiasta apoyo.

La Unión Bautista.
Hacia 1812 un escritor expresó su convicción en la revista bautista de que, aunque numéricamente fuertes, los
bautistas de Inglaterra y Gales ejercían poca influencia por su falta de unión. "Una unión de naturaleza más
extensa, firme y duradera" era la que sinceramente defendía él. Varios hermanos se reunieron en Londres el
mismo año para trabajar en ello. Los bautistas particulares contendieron mucho más firmemente que los
bautistas generales por la independencia de la Iglesia, siendo indispensable el reconocimiento de la plena
independencia de las iglesias locales. Entre los principales promotores de la empresa estaban Joseph Ivimey, el
historiador, los doctores Ryland y Rippon, de Londres, y James Hinton de Oxford. La Unión no tomó
unánimemente una posición firme sobre la vida denominacional ni logró un marcado éxito. Pero las
controversias religiosas y políticas de la tercera y cuarta década del siglo XIX (leyes de reforma, emancipación
católica, abolición de la Corporation y Test Act, controversia Hampden, controversia tractariana, etc.)
estimularon de nuevo a los bautistas en el hecho de hacer sentir su influencia y la Unión creció en importancia.
La determinada y fructífera propaganda de la escuela de Oxford y el trastorno (1843) de la Iglesia escocesa
animó a los disidentes ingleses a creer que la separación de la Iglesia y el Estado era posible en Inglaterra, lo
que les guió a esfuerzos concertados para la igualdad religiosa. En la formación de la asociación anti-Iglesia-
Estado (1844) los bautistas fueron el único cuerpo religioso representado. En la agitación contra el acta
educativa, el doctor John Clifford fue el líder reconocido y a él y a sus ayudantes se debió principalmente la
victoria del partido Liberal en 1906.

Por la entusiasta defensa de Robert Robinson y Robert Hall, y otras influencias favorecedoras, se hizo
ampliamente prevaleciente la comunión abierta en Inglaterra a principios del siglo XIX. Sin embargo, en Gales
la comunión restringida ha prevalecido siempre. En 1845 un número de iglesias "bautistas estrictas" formaron la
Sociedad Evangélica Bautista bajo el liderazgo del doctor John Stock. Esta sociedad emprendió obra misionera
en Alemania y fundó un colegio teológico en Manchester. Los más eminentes líderes bautistas ingleses llevaron
su generosidad hasta practicar una membresía abierta mezclada. Alexander Maclaren, el famoso predicador de
Manchester, fue durante muchos años pastor de una iglesia mezclada. Lo mismo se puede decir del Dr. Clifford.
F. B. Meyer, Presidente de la Unión Bautista, 1905-06, fue durante algunos años pastor de una congregación
paidobaptista en Londres.
Charles Haddon Spurgeon
Charles Haddon Spurgeon.
La llegada de Charles Haddon Spurgeon al púlpito de la iglesia en New Park Street, Londres, en 1854, marca
una época en la historia de los bautistas británicos. En el plazo de dos años fue reconocido como uno de los más
grandes predicadores. Que construyera una iglesia con capacidad para 6.000 miembros, predicara regularmente
en el Tabernáculo Metropolitano a 7.000 personas, que alcanzara por sus sermones publicados a millones de
personas en todo el mundo, representa sólo una pequeña parte de su actividad. De su colegio salieron cientos de
jóvenes como pastores a otras partes de su país y de todo el mundo y se estima que más de 100.000 personas se
añadieron a las iglesias pastoreadas por los estudiantes de Spurgeon. El orfanato de Stockwell fundado por
Spurgeon fue un ejemplo para los bautistas y para otros en filantropía práctica. Algunos de sus libros suplieron
necesidades de multitudes de pastores. Su revista y sus escritos populares multiplicaron su influencia. Los
últimos años de su vida (1884-92) quedaron de alguna manera amargados por una controversia en la que se
involucró contra la Unión Bautista por su tolerancia hacia las ideas liberales sobre las Escrituras, la persona de
Cristo, la expiación, el castigo futuro, etc. Sus propias convicciones puritanas le hicieron incapaz de ver otra
cosa que no fuera la abominación de la desolación en los modos menos rigurosos de pensamiento que eran
ampliamente prevalecientes. Cuando la Unión rechazó excluir de su comunión a aquellos cuyas enseñanzas él
estimaba dañinas rompió su relación con esa organización y fue seguido por muchos de sus antiguos estudiantes
y las iglesias en las que ministraban.
Christmas Evans
Los bautistas galeses.
Los bautistas de Gales sufrieron mucho durante la primera mitad del siglo XVIII del hiper-calvinismo, pero el
fervor religioso era demasiado grande para ser completamente apagado. Con más diligencia que los bautistas
ingleses respondieron a las influencias vivificadoras del avivamiento evangélico, especialmente de la tendencia
calvinista representada por Whitefield. Durante la parte final del siglo el socinianismo y el sandemanismo se
abrieron paso entre ellos. Finalmente prevalecieron las enseñanzas de Andrew Fuller y el espíritu de
evangelización obtuvo un fervor entre los predicadores bautistas galeses raramente sobrepasado. Christmas
Evans desde 1791 en adelante fue la más grande fuerza evangelizadora. Anglesea fue el principal escenario de
sus labores, pero se dice que recorrió Gales 40 veces predicando en giras y habiendo predicado 163 sermones
asociativos. Muchos otros hombres de poder llevaron adelante por toda Gales la obra en la que Evans fue el
principal profeta. Pontypool College (1836) surgió de los esfuerzos en el ministerio educativo. Haverfordwest
College se fundó en 1839 y Llabollen College en 1862. Igual que los colegios denominacionales ingleses eran
instituciones pequeñas, en las que dos o tres profesores instruían a 20 a 30 estudiantes por ministerio. Las
iglesias de Gales, aunque retuvieron la obra en el interior enviaron a Inglaterra y América muchos de sus
mejores y más brillantes ministros. La Asociación Filadelfia se benefició grandemente por el talento y la
consagración galesa.

Alexander Carson y los bautistas irlandeses.


Las bautistas fundaron iglesias en Irlanda en el tiempo de Cromwell por Thomas Patient y otros bautistas de
Londres, que se habían extinguido totalmente o sobrevivían en forma muy débil. Hacia 1803 Alexander Carson,
quien se había graduado unos años antes por la universidad de Glasgow y era pastor de la iglesia presbiteriana
en Tubbermore con amplio apoyo de ingresos, llegó tan fuertemente a convicciones en favor del gobierno
congregacional y el bautismo de creyentes que abandonó su iglesia y la perspectiva de un profesorado en
Glasgow. Con unos pocos creyentes de ideas parecidas organizó una iglesia bautista que durante sus 40 años de
servicio creció hasta tener 500 miembros. Su obra mejor conocida es su tratado sobre el bautismo, pero sus
escritos doctrinales y controversiales son numerosos. Se dice que contribuyó al erudito comentario de Haldane
sobre Romanos. Estuvo fuertemente vinculado con los Haldane. Como los bautistas escoceses, Carson practicó
la comunión semanal. También siguió el mandato bíblico "saludaos unos a otros con beso santo", besando a uno
de los diáconos y siguiendo otros el ejemplo. Fue frecuentemente invitado a Escocia e Inglaterra para predicar y
dar conferencias. Desde el tiempo de Carson los bautistas ingleses han dedicado mucho esfuerzo a la
propagación de los principios bautistas en Irlanda con resultados numéricamente pequeños.

James Alexander Haldane


Los bautistas escoceses. Los Haldane.
En Escocia el movimiento bautista que había florecido en el tiempo de Cromwell no pudo mantenerse. En el
siglo XVIII Sir William Sinclair de Keiss, Caithness, que había sido bautizado mientras visitaba Inglaterra,
obtuvo un número de seguidores en su propio vecindario, a quienes bautizó y organizó en una iglesia (hacia
1750). Esta es la iglesia bautista más antigua en Escocia. En 1765 Robert Carmichael, un ministro
sandemaniano de Glasgow, fue bautizado en Londres por John Gill. Él bautizó a varios miembros de su anterior
iglesia y los organizó en una iglesia bautista. Archibald McLean, quien había sido miembro de la iglesia de
Carmichael en Glasgow, se unió a su anterior pastor en Edimburgo, fue bautizado por él, se convirtió en su
colaborador y le sucedió (1769) con el doctor Robert Walker como co-anciano. McLean fue un vigoroso y
voluminoso escritor y sus obras (publicadas en siete volúmenes, 1805) han ejercido una profunda influencia en
la vida y pensamiento de los bautistas escoceses. El más importante factor en la historia de los bautistas
escoceses fue la conversión a los principios evangélicos, y luego a las ideas bautistas, de Robert y James
Alexander Haldane. El primero estuvo profundamente interesado en asuntos religiosos y filantrópicos desde
1793 en adelante y en 15 años gastó 350.000 dólares en educar y apoyar a evangelistas, construir capillas,
distribuir literatura religiosa, etc. En 1799 James fue pastor de una iglesia independiente en Edimburgo y en
1801 su hermano construyó para la iglesia un gran tabernáculo en el que ministró durante 50 años. En 1808
ambos se hicieron bautistas declarados, y desde entonces, aunque dirigieron su obra sobre líneas amplias, fueron
grandemente influyentes en la difusión de los principios bautistas. Christopher Anderson fue convertido bajo el
ministerio de James Haldane (1799). Por la influencia de estudiantes bautistas ingleses en la universidad de
Edimburgo se hizo bautista y fue excluido de la iglesia de Haldane. Fue persuadido por Andrew Fuller para que
entrara al ministerio y en 1806 dirigió la fundación de una iglesia bautista regular en Edimburgo, donde pronto
predicó a muchedumbres. Su ministerio de 30 años fortaleció grandemente la causa bautista en Escocia. La
iglesia de Anderson practicó la comunión restringida y no tenía, como la mayoría de las iglesias bautistas
escocesas, pluralidad de ancianos o comunión semanal. Entre los más notorios predicadores de las iglesias
bautistas escocesas, algunos de los cuales trabajaron exclusivamente en Escocia aunque otros lo hicieron en
Inglaterra, se puede citar a los doctores Patterson, Landels, Culross y Alexander Maclaren. Los bautistas
escoceses nunca han ganado gran fuerza numérica.

Roger Williams
Los bautistas de los Estados Unidos.
Hacia marzo de 1638, Roger Williams, habiendo sido expulsado de Massachusetts dos años antes por la
agitación contra los estatutos, la defensa de las ideas separatistas extremas y la insubordinación, por la
conciencia, hacia las autoridades teocráticas, etc., se había establecido en Narragansett Bay, sintiendo que era su
deber, con una docena de hombres y mujeres de semejante parecer que le habían seguido desde Massachusetts,
introducir el bautismo de creyentes de nuevo y organizar independientemente una nueva iglesia sobre el modelo
apostólico. Ezekiel Holliman bautizó primero a Williams, quien a su vez bautizó a Holliman y al resto del
grupo. Winthrop atribuye a Williams ideas anti-paidobaptistas por la influencia de la esposa de Richard Scott,
una hermana de Anne Hutchinson, la agitadora antinomiana. Ya estaba familiarizado con las opiniones de los
menonitas y probablemente también con las de los seguidores de Smyth y Helwys y los calvinistas
antipaidobaptistas contemporáneos de Londres. Había llegado a la convicción de que el orden y ordenanzas
eclesiásticas de los tiempos apostólicos se habían perdido por la apostasía, quedando persuadido de que un
grupo de verdaderos creyentes tenían el derecho de restaurarlas, pero no permaneció en esta convicción. Hacia
el final de su vida mantuvo que las verdaderas iglesias sólo pueden estar constituidas de miembros regenerados
bautizados sobre una profesión de su fe y en muchas ocasiones expresó la convicción de que en doctrina y
práctica los bautistas estaban más cerca que otros de la norma apostólica; sin embargo, tras unos pocos meses de
experiencia comenzó a dudar sobre lo que había hecho, por lo que se sintió obligado a retirarse de la comunión
de la iglesia que él había fundado, pasando el resto de su vida como un "seeker". Tras haber asumido esta
posición ganó fama imperecedera como abogado de la libertad de conciencia y como fundador, en cooperación
con John Clake, de un Estado en el que esta doctrina quedó incorporada en una medida nunca conocida antes.

La iglesia en Providence.
Durante algunos años poco se sabe de la carrera de la pequeña iglesia. El principio del individualismo fue tan
subrayado en la comunidad de Providence que difícilmente podía esperarse la armonía completa entre los
miembros de la iglesia. En el plazo de unos pocos años quienes habían sido miembros de iglesias
antipaidobaptistas en Inglaterra (probablemente de tipo arminiano) parecen haber sido la parte prominente de
los miembros constituyentes y de haber introducido elementos de discordia. Entre los miembros arminianos, de
los que algunos poco después serían prominentes, estaban William Wickenden, Gregory Dexter y Chad Brown,
quienes, como muchos de los bautistas generales ingleses insistieron en la imposición de manos tras el bautismo
como ordenanza cristiana y cualificación indispensable para la comunión eclesiástica. William mismo estimó la
imposición de manos como una ordenanza de Cristo. Thomas Olney, uno de los miembros constituyentes,
probablemente sucedió a William en el liderazgo y hacia 1652 fue anciano junto con los hermanos
mencionados. Para ese tiempo las diferencias de opinión en cuanto a la extensión de la obra redentora de Cristo
y la imposición de manos eran tan pronunciadas que provocaron un cisma. Olney dirigió la facción que se opuso
a la imposición de manos como ordenanza e insistió probablemente en la redención limitada, mientras que
Brown, Wickenden y Dexter, sobre la base de Hebreos 6:1-2, dirigió la facción, probablemente mayoritaria, que
insistía en la imposición de manos como uno de los "seis principios." El hecho de que la facción de Olney no
sobreviviera como iglesia, desembocó en la afirmación en favor de la iglesia de Newport, organizada unos
pocos años después que la iglesia original de Providence, sobre su prioridad entre las iglesias supervivientes.
Pero la facción dirigida por Brown y los otros parecía igualmente consistente para ser estimada como la iglesia
original. Wickenden extendió sus trabajos hasta el Estado de Nueva York, donde fue encarcelado (1656) por
bautizar y administrar la Cena. Hacia 1669 su arminianismo se había convertido en socinianismo, ante la alarma
de William. Murió en 1670. Gregory Dexter, quien había publicado la obra de William Key to the Indian
Language (1643) en Londres, se trasladó a Providence hacia 1644. Probablemente era bautista general antes de
su emigración. Se convirtió en uno de los hombres más prominentes en la colonia (presidente, 1653). Brown fue
durante 25 años un pilar entre los bautistas de Providence. Es de especial interés como antecesor de los Browns,
dando su nombre al primer colegio bautista en América y haciendo mucho por su dotación y equipamiento.
John Clarke
La iglesia en Newport.
La primera iglesia bautista de Newport debe su origen a John Clarke, un educado inglés que llegó a Boston en
noviembre de 1637 y se identificó con una compañía de antinomianos (Anne Hutchinson, Wheelwright,
Coddington y otros), que dejaron Massachusetts por causa de la conciencia y quien por los buenos oficios de
Williams obtuvo de los indios la isla de Aquidneck (Rhode Island), donde organizaron una colonia (marzo de
1638), reconociendo a Jesucristo como Rey de reyes y Señor de señores. El primer acuerdo fue teocrático, pero
en 1641 se adoptó una constitución distintivamente democrática con plena provisión para la libertad de
conciencia. Clarke fue igualmente prominente con Williams en la historia política posterior de las colonias
unidas que llegaron a ser Rhode Island, y, como Williams, pasó mucho tiempo en Inglaterra en los intereses
públicos. En 1638 el gobernador John Winthrop nombró a Clarke "médico y predicador para los de la isla."
Hacia 1640-41 surgió una disputa entre Clarke, Lenthall, Harding y otros, por un lado, y Easton, Coddington,
Coggeshall por otro, manteniendo estos últimos las ideas antinomianas de Anne Hutchinson, repudiándolas el
primero y probablemente objetando en este tiempo al bautismo de niños. Winthrop escribió sobre la presencia
de "anabaptistas profesos" en la isla en 1641. No hay prueba directa de la organización de los seguidores de
Clarke sobre una base bautista hasta 1644 o un poco después. Mark Lukar, quien estaba entre aquellos
bautizados por Blount y Blacklock en Londres en 1641-42, fue durante muchos años un miembro de los más
influyentes de la iglesia de Newport. La fecha de su llegada no está determinada. Si llegó en 1644, como parece
probable, pudo haber sido un miembro constituyente y haber dirigido la introducción del bautismo de creyentes.
Samuel Hubbard, amigo de Roger Williams y hombre de inteligencia y fuerza de carácter, se trasladó desde
Connecticut en 1648, donde adoptó ideas anti-paidobaptistas y fue bautizado en la comunión de la iglesia. En
1665 Stephen Mumford, un bautista inglés del Séptimo Día se hizo miembro de esta iglesia y ganó para sus
ideas a Hubbard, Hiscox y otros. Al fracasar en llevar a la mayoría de la iglesia a las ideas sabatistas se retiró en
1671 y formó una congregación separada. En 1649 Obadiah Holmes de Seekonk, Massachusetts, cerca de la
frontera de Rhode Island, fue bautizado en la comunión de la iglesia y con varias otras personas intentó llevar
una obra bautista en las inmediaciones de Seekonk. La interferencia civil en sus reuniones le llevó a trasladarse
a Newport. En 1651 Clarke, Holmes y Crandall visitaron Lynn, Massachusetts, para ministrar a algunos anti-
paidobaptistas allí. Fueron encarcelados, multados fuertemente y Holmes, por negarse por principio a pagar la
multa, fue cruelmente azotado. En 1652 Clarke publicó en Inglaterra Ill News from New England, un relato
completo de esta persecución con algún elaborado argumento en pro de la libertad de conciencia. La división de
sentimientos entre los bautistas de Providence sobre la imposición de manos se extendió a la iglesia de Newport,
que había sido estrictamente calvinista. William Vaughan, miembro de la iglesia, fue a Providence en 1652 y se
sometió al rito. Wickenden y Dexter le acompañaron a Newport y varios fueron convencidos en favor de los
"seis principios." En 1656 ocurrió una división. En ese tiempo hasta el Gran Despertar el progreso bautista en
Nueva Inglaterra estuvo casi confinado al tipo general (seis principios). Se formaron varias iglesias en Rhode
Island, Connecticut y el sur de Massachusetts, celebrándose reuniones asociativas entre ellos a principios del
siglo XVIII.
Mapa del cristianismo en Norteamérica en 1650
Los bautistas de Massachusetts.
En Massachusetts se promulgó una rigurosa ley (1644) contra los "anabaptistas", cuya presencia se suponía
hacía peligrar el orden civil y religioso, siendo el destierro el castigo por condenar abiertamente u oponerse al
bautismo de niños o propagar secretamente los principios anabaptistas. La ley fue puesta en ejecución en varios
casos antes de las persecuciones en Seekonk y Lynn mencionadas antes. En 1646 Winslow señaló que en una de
las iglesias del establecimiento de Plymouth (presumiblemente la de Chauncy en Scituate) el pastor "renunció a
la administración del bautismo de niños." La protesta por parte del sínodo parece haber desembocado en la
recuperación del bautismo de niños, aunque este futuro presidente del colegio en Cambridge continuó
insistiendo en la inmersión. Hacia 1652 o 1653 Henry Dunster, el muy eficiente primer presidente del colegio en
Cambridge (1640 en adelante), estaba tan profundamente convencido contra el bautismo de niños que no se
sintió más en libertad de guardar sus ideas para sí y tras muchas consultas con los supervisores y abundantes
avisos se vio obligado, con gran sacrificio de sentimiento y bienes materiales, a renunciar a su posición. La
paciencia de las autoridades y su disposición hacia él para que continuara en el oficio hizo que cesara de agitar
la cuestión del bautismo de niños, lo que habla bien de su espíritu tolerante. La influencia de Dunster es
manifiestamente clara en el movimiento por la fundación de la primera iglesia bautista de Boston bajo el
liderazgo de Thomas Gould (1655). En 1663 John Myles, un ministro bautista galés que había actuado como
uno de los "examinadores" de Cromwell para Gales, expulsado de su puesto por el Acta de Uniformidad (1662),
vino con su congregación a Massachusetts y logró una extensión de tierra en Rehoboth, cerca de la frontera con
Rhode Island. Parcialmente a causa de su lejanía de las iglesias del orden establecido y parcialmente tal vez
porque era menos agresivo que la mayoría de los bautistas en su condenación de la unión de la Iglesia y el
Estado, sufrieron pocas molestias hasta 1667 e incluso entonces se les permitió continuar su adoración, a
condición de celebrar sus reuniones a gran distancia del lugar congregacional en Rehoboth. Myles demostró ser
un hombre de poder y construyó en Swansea, en Rehoboth, una vigorosa iglesia de tipo calvinista. También dio
valiosa ayuda a los hermanos de Boston una vez que ellos habían logrado una medida de tolerancia. La
organización no fue efectuada por los anti-paidobaptistas de Boston hasta 1665, cuando Thomas Gould y otros
tres fueron bautizados y se unieron con Richard Goodall y otros cuatro que habían sido bautizados en Inglaterra.
A pesar de la persecución este grupo creció hasta tener considerable tamaño. Incluso después de que el Acta de
Tolerancia (1689) hubo sido puesta en vigor en Inglaterra, la intolerancia dominaba Boston. En 1680 John
Russel, un oficial de la iglesia, publicó en Londres, con "Advertencia al lector cristiano" de Kiffin, Dyke,
Collins, Knollys, Harris y Cox, A Brief Narrative of some considerable passages concerning the first gathering
and further progress of a Church of Christ, in Gospel Order, in Boston in New England, commonly (though
falsely) called by the name of Anabaptists, for clearing their innocency from the scandalous things laid to their
charge (reimpreso en History of the First Baptist Church in Boston de Wood). Los congregacionales ingleses y
los bautistas ingleses protestaron en vano contra la intolerancia de las autoridades de Massachusetts por su trato
hacia los bautistas de Boston, parcialmente por la justificación que parecía proporcionar al gobierno para la
persecución de los no conformistas. Una iglesia de los "seis principios" se formó en Swansea en 1693 y en 1732
una iglesia bautista se formó en Rehoboth por John Comer, el competente pastor de la original iglesia de
Newport, quien había dejado su puesto por su adopción de la doctrina y práctica de la imposición de manos,
aunque permaneció calvinista. Las iglesias bautistas indias se formaron en 1694 en Martha's Vineyard y en la
isla Nantucket por las labores de Peter Foulger, de la primera iglesia bautista de Newport, y otros. En 1735 por
influencia de Comer se organizó una iglesia en Sutton, Massachusetts, de la cual, por división amistosa, se
fundó la iglesia de Leicester en 1738. La iglesia de Brimfield, Massachusetts, se congregó y organizó mediante
Ebenezer Moulton en 1736.

En Carolina del Sur.


En 1682 algunos miembros de la iglesia de Boston que se habían establecido en Kittery, Maine, procuraron y
obtuvieron la cooperación de la iglesia en la organización de una nueva iglesia en ese lugar. Los líderes fueron
Humphrey Churchwood y William Screven. Este último fue aprobado como ministro por la iglesia madre,
siendo pastor del nuevo cuerpo. La persecución desmembró enseguida a la iglesia de Kittery. En 1683 o 1684
Screven hizo un viaje a Carolina del Sur, acompañado o seguido por varios de los miembros, y se estableció en
el río Ashley, a corta distancia del lugar donde Charleston sería fundada. Hacia 1683 una colonia de británicos,
entre los cuales había varios bautistas, se había establecido en la isla Port Royal. Hacia el mismo tiempo una
gran compañía vino de Somersetshire, Inglaterra, incluyendo a varios bautistas de rango social (Lady Blake y
Lady Axtell), afincándose en las inmediaciones de Charleston y siendo miembros de la iglesia en Somerton con
Screven como pastor. En 1693 la iglesia se trasladó a Charleston, que estaba asumiendo importancia comercial.
Screven murió en 1713 dejando la iglesia con una membresía de casi un centenar. Por su celo se habían
establecido puntos de predicación en diversos lugares y se había hecho algo práctico para la evangelización de
los esclavos negros. En 1733 ocurrió un cisma que resultó en la organización de una iglesia bautista general y en
1736 los miembros residentes en la comunidad del río Ashley se retiraron para formar una iglesia. Esto debilitó
enormemente a la iglesia de Charleston y hacia el final de ese período se había casi extinguido. En 1737 una
compañía de bautistas galeses de Welsh Tract, Pensilvania, (actual Delaware), se establecieron en el río Peedee,
Carolina del Sur, y formaron la iglesia galesa Neck.

En Virginia, Carolina del Norte y Connecticut.


En 1714, en respuesta a una petición de algunos bautistas en la isla del condado de Wight, Virginia, Robert
Nordin fue enviado por los bautistas generales de Londres. Logró organizar una iglesia en Burleigh y otra en el
condado de Surrey. En 1727 una iglesia bautista se formó en el norte de Carolina del Norte bajo el liderazgo de
Paul Palmer, quien había sido miembro de la iglesia galesa Tract y quien presumiblemente era calvinista. En
Connecticut, por las labores de Valentine Wightman, Stephen Gorton y otros, quedaron constituidas un poco
más tarde las iglesias bautistas generales (seis principios) en Groton (1705), New London (1726), Wallingford
(1735) y Farmington (actual Southington). Estuvieron fuertemente asociadas con las iglesias bautistas generales
de Providence, Newport, South Kingston y Dartmouth, Rhode Island.

En Nueva York.
En 1643 Lady Moody, quien había llegado a ser una celosa anti-paidobaptista, dejó Massachusetts y se
estableció en Gravesend, Nueva York. En su viaje pasó algo de tiempo en New Haven, donde ganó para sus
ideas a la esposa de Theophilus Eaton, primer gobernador de la colonia e hija de un obispo inglés. Durante
muchos años los servicios religiosos fueron celebrados por Lady Moody sin organización eclesiástica regular.
Francis Doughty, expulsado de Massachusetts a causa de sus ideas anti-paidobaptistas, trabajó durante un
tiempo en Flushing y salió para Virginia en 1656 sin efectuar una organización eclesiástica. En 1656 William
Wickenden, de Providence, predicó, bautizó y celebró la Cena en Flushing, pero fue expulsado tras ser
encarcelado y castigado con una fuerte multa. Desde 1711 en adelante Valentine Wightman, de Connecticut
(bautista general), visitó frecuentemente Nueva York a invitación de Nicholas Eyres, un próspero cervecero,
quien con otros fue bautizado por Wightman en 1714. Eyres llegó a ser pastor de la congregación. Fue ordenado
y la iglesia reconocida por los hermanos de Rhode Island y Connecticut en 1724. Esta iglesia quedó envuelta en
una deuda y una controversia (arminianismo versus calvinismo), desapareciendo antes del final de este período.
En Oyster Bay, Long Island, hubo bautistas desde 1700 en adelante. Una iglesia bautista (probablemente
general) se constituyó un poco después.

En las colonias cuáqueras.


Las colonias cuáqueras proporcionaron un campo atractivo para el esfuerzo bautista. La primera iglesia bautista
fundada en esta sección estuvo en Cold Spring (1684) por los trabajos de Thomas Dungan, un ministro irlandés
que había sido miembro de la primera iglesia en Newport. Esta iglesia se extinguió en 1702. La iglesia Lower
Dublin, o Pennepek, la siguió en 1688. Varias familias de los bautistas galeses, con un bautista irlandés y otro
inglés, se habían establecido en las inmediaciones dos años antes. Elias Keach, el hijo pródigo del famoso
Benjamin Keach, de Londres, fue convertido mientras practicaba la impostura con los hermanos y se convirtió
en un predicador de poder. Bajo su liderazgo se organizó la iglesia Pennepek en 1688 y en unos pocos años por
sus esfuerzos evangelizadores se encontraban creyentes bautizados en Falls, Cold Spring, Burlington, Cohansey,
Salem, Penn's Neck, Chester, Filadelfia y otros lugares, quienes continuaron siendo miembros de la iglesia
Pennepek disfrutando de los servicios ocasionales de predicación y reuniéndose trimestralmente en diferentes
lugares para cultos de evangelización y comunión. Keach regresó a Inglaterra en 1692. Aquí también surgió una
controversia sobre la imposición de manos que ocasionó la retirada de Keach en 1689 de la labor pastoral de la
iglesia. La imposición de manos se convirtió en la práctica común de las iglesias de la Asociación Filadelfia,
pero nunca fue un término de comunión. Se formaron iglesias en los siguientes lugares: Piscataqua, New Jersey
(1689), Middletown, New Jersey (1688), Cohansey, New Jersey (1691), Filadelfia (1698), Welsh Tract,
Delaware (1703), Great Valley, Pensilvania, (1711). El elemento galés prevaleció, pero muchos de los
miembros de las iglesias eran ingleses y no pocos habían tenido la experiencia en Nueva Inglaterra. Muchos
menonitas se establecieron en esa región y reforzaron la vida anti-paidobaptista; también lo hicieron los dunkers
. Los bautistas en Filadelfia se vieron considerablemente fortalecidos (1692-1700) por la conversión a sus ideas
de un número de cuáqueros. Algunos de ellos eran miembros constituyentes de la iglesia y en 1707 los
cuáqueros invitaron a los bautistas a compartir el uso de su lugar de reunión. Los bautistas del Séptimo Día
aparecieron en esta región, organizándose iglesias en Piscataqua (1705), Newtown (1700) y Shiloh (1737). En
1707 las iglesias que desde el principio habían tenido reuniones generales se unieron para organizar la
Asociación Filadelfia, no habiendo ninguna agencia tan potente en la unificación y extensión de la vida
denominacional. La adopción, con modificaciones, por la Asociación de la Confesión de Fe Bautista Inglesa
Particular de 1689 tendió a fijar el tipo doctrinal de lo que fue durante mucho tiempo el factor más agresivo de
los bautistas en América. Antes del Gran Despertar los bautistas de la Asociación Filadelfia estaban llevando a
cabo una obra misionera fructífera.

Isaac Backus
El Gran Despertar.
Un arminianismo socinianizado mucho antes del comienzo de este periodo había hecho naufragar a un número
de las antiguas iglesias bautistas calvinistas. Al igual que en Inglaterra, también en América, la fe evangélica
estaba en reflujo durante la primera mitad del siglo XVIII. El Gran Despertar halló a los bautistas
completamente desprevenidos para colaborar. Los bautistas arminianos fueron repelidos por las enseñanzas
calvinistas de los grandes evangelistas, mientras que los bautistas de todas las facciones habían sufrido tanto a
manos de los paidobaptistas que no estaban inclinados a unirse de corazón a ningún movimiento cristiano
general. No obstante, ninguna denominación se benefició más por la elevación de la religión. Un considerable
número de iglesias de la "Nueva Luz" que se habían formado por la separación de las iglesias del orden
establecido que se oponían al avivamiento, o en nuevas comunidades producto de la nueva evangelización,
llegaron a ver que la práctica del bautismo de niños era inconsistente con sus demandas de una membresía
regenerada. En muchos casos las iglesias de la "Nueva Gran Luz" se dividieron en cuanto al bautismo de niños,
acordándose la tolerancia mutua. Las condiciones demostraron ser demasiado enconadas para permitir iglesias
mezcladas durante mucho tiempo, por lo que la separación se hizo inevitable. Entre las obtenciones más
valiosas de los bautistas estuvo Isaac Backus († 1806), quien fue durante muchos años el campeón de la
denominación por la causa de la igualdad religiosa, escribiendo una meritoria historia de los bautistas de Nueva
Inglaterra. Hezekiah Smith († 1805) tras su graduación en Princeton (1762) trabajó como evangelista en
Carolina del Sur y más extensamente en Nueva Inglaterra. Mientras era pastor de la iglesia de Haverhill
(Massachusetts) se dedicó a compartir su tiempo en el esfuerzo evangelístico y en la colecta de fondos para el
apoyo el colegio de Rhode Island. La primera iglesia de Boston, bajo la influencia de Jeremy Condy (pastor
1739-65), se había hecho arminiana (sociniana) en sentimiento y se oponía fuertemente al avivamiento. Bajo el
bien educado y elocuente Samuel Stillman (pastor después de 1765) la iglesia obtuvo su celo evangélico y su
alta posición entre las iglesias. En 1769 la membresía de la iglesia era más del doble. Bajo la influencia del Gran
Despertar un número de hermanos dirigidos por Ephraim Bound formó una segunda iglesia bautista (1743).
Valentine Wightman, uno de los escasos bautistas de la vieja clase que se había identificado de corazón con el
avivamiento, asistió a la ordenación de Bound. Las iglesias de Swansea y Rehoboth se mantuvieron
resueltamente distantes del avivamiento y no tuvieron comunión con la "Nueva Luz" hasta 1771, cuando se
añadieron varios cientos a su membresía por el esfuerzo evangelístico. Algunos de los convertidos formaron una
nueva iglesia en Rehoboth, practicando la comunión abierta. Hacia el mismo tiempo la iglesia congregacional
"Nueva Luz" de Rehoboth sufrió un cisma, siendo Elhanan Winchester, un evangelista bautizado, pastor de la
facción anti-paidobaptista que se organizó sobre un fundamento de comunión abierta. Winchester rechazó
administrar la Cena a nadie sino solo a los creyentes bautizados, por lo que fue excomulgado. Poco después se
convirtió en líder universalista. Una tercera iglesia de comunión abierta se formó en esta región en 1777.

La Asociación Filadelfia.
Las iglesias de la Asociación Filadelfia habían alcanzado una posición de estabilidad estable que les permitía
afirmar sus principios con la más firme decisión, a la vez que mantenían las relaciones más amistosas con sus
hermanas de otras denominaciones. El crecimiento de las iglesias de Pensilvania y New Jersey durante este
período era sólo normal. La Asociación Filadelfia, siendo el único cuerpo de esa clase entre los bautistas
calvinistas, había extendido hacia 1762 su influencia hasta abarcar las iglesias en Nueva Inglaterra, Nueva York,
Virginia y Maryland. En ese tiempo la asociación comprendía sólo 29 iglesias con una membresía de 1.300
personas. El territorio de la asociación quedó cubierto por la actividad evangelizadora de los Tennents, siendo la
disciplina presbiteriana tan efectiva que pocos de los convertidos se hicieron bautistas. En 1756 la asociación
tomó medidas para el establecimiento de una escuela bajo el cuidado de Isaac Eaton, en Hopewell, New Jersey.
Ilustración de la universidad Brown, fundada como el colegio de Rhode Island, 1764.
Biblioteca del Congreso, Washington, D.C.
El colegio de Rhode Island.
Hacia 1762 los miembros de la asociación bajo el liderazgo de Morgan Edwards comenzaron a pensar y planear
el establecimiento de un colegio bautista. La graduación de James Manning y Hezekiah Smith en ese tiempo por
Princeton y la disponibilidad del primero para la obra educativa pudieron haber hecho surgir al asunto. Rhode
Island fue seleccionada como la localidad más prometedora para un colegio a causa de sus hombres de
eminencia, su posición central, su falta de colegio y su devoción a la libertad civil y religiosa. En 1663 Manning
fue enviado a Rhode Island para conferenciar con los principales hermanos de allí. En 1764 se elaboraron unos
estatutos que, aunque daban control a los bautistas, proporcionaban participación en el gobierno de la institución
a cuáqueros, congregacionales y episcopales. Los estatutos regulaban que: "En esta institución liberal y católica
no se admitirá ningún examen religioso. Al contrario, todos los miembros disfrutarán siempre de plena, libre,
absoluta e ininterrumpida libertad de conciencia y las plazas de profesores, tutores y todos los demás oficiales,
exceptuando la del presidente, serán libres y abiertas a todas las denominaciones protestantes... y que las
diferencias sectarias no tendrán ninguna parte en la instrucción pública y clásica." Entre los administradores y
miembros se incluían los nombres más prominentes de las diversas denominaciones. Morgan Edwards visitó
Inglaterra en pro del colegio y Hezekiah Smith hizo una campaña en el sur. Se estimó que dependiendo de la
recaudación de fondos Manning ministrara a unas pocas familias bautistas en Warren y dirigiera allí una escuela
(1764). En 1765 Manning fue designado presidente y en 1769 siete jóvenes recibieron el grado de bachiller, el
primer grado nunca otorgado por una institución bautista. En 1804 el colegio de Rhode Island se convirtió en la
universidad Brown y bajo este nombre fue creciendo sostenidamente en equipamiento e influencia. Entre sus
presidentes han estado Francis Wayland, Barnas Sears, Alexis Caswell, E. G. Robinson, E. B. Andrews y W. H.
P. Faunce.

Como resultado de la influencia de los bautistas en la Asociación Filadelfia, se formó la Asociación Warren en
1767. Las personas inspiradoras fueron James Manning y Hezekiah Smith. Sólo cuatro iglesias participaron en
su organización, manteniéndose distantes Isaac Backus y muchos de los hermanos de la "Nueva Luz" así como
todos los de las antiguas iglesias por el temor a que el cuerpo "asumiera cualquier jurisdicción sobre las
iglesias." La influencia de la Asociación Warren se hizo sentir pronto y fue prominente en favor de la
educación, la evangelización y la libertad religiosa.
Asociaciones meridionales.
En 1749 Oliver Hart de la Asociación Filadelfia fue a Charleston, Carolina del Sur, donde fue influyente para
reavivar la causa bautista y formar la asociación Charleston según el modelo de la de Filadelfia. Desde 1742 en
adelante los miembros de la Asociación Filadelfia visitaron a los bautistas dispersos y desorganizados de
Virginia y Carolina del Norte, ganando a algunos arminianos para el calvinismo, introduciendo una mejor
disciplina eclesiástica y logrando la organización (1765) de la Asociación Kehukee, compuesta de iglesias en
Virginia y Carolina del Norte. Por las labores de David Thomas, también un don de la Asociación Filadelfia, se
constituyeron varias iglesias en el cuello septentrional de Virginia, formando en 1766 la Asociación Ketokton
con la aprobación y cooperación de Filadelfia. Esta asociación adoptó la confesión de Filadelfia, con su
exigencia de la imposición de manos.

Primer culto en Sandy Creek


Obra de evangelización de Stearns y Marshall.
De gran importancia para la difusión de los principios bautistas por el sur fue la evangelización entusiasta de
Shubal Stearns y Daniel Marshall, bautistas de la "Nueva Luz" de Nueva Inglaterra (1754 en adelante). Stearns
se hizo bautista en Nueva Inglaterra (1751), sintiendo un impulso irresistible para dedicar su vida a la obra
misionera en el sur. Marshall fue dirigido a las ideas bautistas, tras su llegada a Virginia, por el contacto con los
bautistas del tipo de la Asociación Filadelfia. En los siguientes 30 años multitudes fueron convertidas y
aceptaron las ideas bautistas por su ministerio, creándose iglesias en Virginia, Carolina del Norte, Carolina del
Sur y Georgia. La iglesia Sandy Creek (Carolina del Norte) fue organizada por Stearns en 1755 y en unos años
tenía más de 600 miembros. En 1758 se formó la asociación Sandy Creek, que durante años abarcó a todas las
iglesias de tipo separado en el sur. En 17 años la conexión había crecido hasta 42 iglesias con 125 ministros. La
evangelización de Stearns y Marshall se caracterizaba por un entusiasmo que a veces desembocaba en el
fanatismo. Muchos nuevos convertidos, sin preparación educativa previa o posterior entrenamiento, entraban
celosamente en la obra de evangelización y la gente escuchaba con gozo su tosco pero sincero testimonio del
poder del evangelio.

Bautistas separados en Virginia.


A causa de su celoso entusiasmo y su indisposición a solicitar licencias y conformarse a las condiciones
coloniales de tolerancia, los bautistas separados de Virginia sufrieron mucha persecución, obteniendo de esa
manera gran aceptación popular y haciendo a la institución del episcopado particularmente odiosa. Los bautistas
de Virginia del antiguo tipo se conformaron a las leyes y sufrieron poca persecución, mirando con desagrado a
los bautistas separados como entusiastas excesivos que permitían a hombres (e incluso mujeres) no preparados y
no probados evangelizar libremente. Stearns estaba dispuesto a poner más énfasis en la interdependencia que en
la independencia de los números y ampliamente dispersó las iglesias de la Asociación Sandy Creek. Bajo su
influencia los intentos de acercamiento de los bautistas regulares para la unión de regulares y separados fueron
rechazados (1767) por una pequeña mayoría. Para 1770 muchas iglesias y ministros de la asociación estaban
insatisfechos con la rigurosa regla de Stearns e insistieron en la división del cuerpo en tres asociaciones. El
resultado fue la formación de la Asociación General de Bautistas Separados, para Virginia, y la Asociación
Rapid-Ann, para Carolina del Sur. Desde 1770 en adelante los bautistas separados aumentaron en Virginia
desde 1.335 en 1771 a 3.195 en 1773. En 1774 la Asamblea General determinó restaurar el oficio de apóstol y
Samuel Harris, el evangelista de más éxito de Virginia, fue designado apóstol para el distrito meridional y un
poco más tarde John Waller y Elijah Craig eran apóstoles del distrito septentrional. En 1775 la cuestión de la
redención general y particular se debatió en la Asociación General, prevaleciendo por una pequeña mayoría la
redención particular. Los tres apóstoles se retiraron protestando y la ruptura parecía inevitable, pero
prevalecieron mejores consejos y se llegó a la tolerancia mutua. Las tendencias arminianas gradualmente
desaparecieron y en 1783 se adoptó la confesión de Filadelfia con una provisión contra unu interpretación
demasiado estricta.

Los bautistas y la libertad religiosa.


Los bautistas de Virginia estuvieron entre los primeros y más firmes defensores de la Revolución y dirigieron la
batalla por la igualdad religiosa. La Asociación General en 1776 designó un comité de quejas, que celosamente
se entregó a la abolición de las incapacidades de los disidentes hasta que el establecimiento mismo fuera
abolido, las tierras de la gleba confiscadas y la separación absoluta de la Iglesia y Estado garantizada. No
contentos con ser un instrumento principal en lograr la igualdad religiosa en Virginia, los bautistas de Virginia
supervisaron cuidadosamente la elaboración de la Constitución federal y fueron decisivos en la inserción del
artículo primero, que prohíbe al Congreso tomar ningún partido por la religión. Desde 1783 en adelante los
bautistas regulares de Virginia se dieron la mano con los separados en la batalla por la igualdad religiosa y en la
separación de la Iglesia y el Estado, uniéndose en 1787 esas dos facciones y acordando enterrar en el olvido los
nombres regular y separado y adoptando el nombre "Iglesias bautistas unidas de Cristo en Virginia." En Nueva
Inglaterra la batalla por la libertad religiosa por parte de los bautistas no fue menos heroica, pero fue mucho
menos fructífera. En Virginia el clero episcopal era corrupto y opresor, hostilmente opuesto a la Revolución,
contanto los bautistas con la cooperación de destacados estadistas, de las masas patrióticas y (en la mayoría de
los casos) de los presbiterianos; mientras que en Nueva Inglaterra el clero y algunos miembros del orden
establecido eran prominentes en la causa de la independencia colonial, convirtiéndose los bautistas en
impopulares por sus quejas y por amenazar con la apelación a Inglaterra para defender su causa en el momento
en que la resistencia a la autoridad británica estaba siendo delineada. Esta diferencia de actitud de las iglesias
establecidas en las dos secciones explica que los bautistas de Virginia no sólo dirigieran la batalla por la libertad
religiosa sino que se multiplicaran en número durante la Revolución y posteriormente, mientras que los
bautistas de Massachusetts y Connecticut fracasaron en procurar la libertad religiosa e hicieron poco progreso
durante la Revolución. En 1812 había en Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Kentucky y
Tennessee 108.000 bautistas, mientras que los de Maine, New Hampshire, Massachusetts, Rhode Island y
Connecticut eran 32.000 y los de Nueva York, New Jersey, Pensilvania, Delaware y Maryland eran 26.000.
Sólo en Virginia había 35.000.

Árbol de los bautistas en Estados Unidos