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¡SENTIR!

LA VIDA DESDE EL CORAZÓN


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Primera Edición: Junio de 2014
© 2014 JORDI MORELLA
© Editorial Nous
Calle Minas, 13.
28.004. Madrid
nous@editorialnous.com
ISBN: 978-84-942170-4-3
Depósito Legal: M-16409-2014
Producción: Noumicon
Foto de portada: “NaturaHeart” (www.flickr.com/photos/55855622@N06/5596795790)
Impreso en España. Printed in Spain
www.editorialnous.com
JORDI MORELLA
¡SENTIR!
LA VIDA DESDE EL CORAZÓN
¿Qué diferencia hay entre dos gotas de un río?
Así somos Tú y Yo.
La Fuente es Una.
(Fragmento de una conversación con Dios en julio del 2007)
AGRADECIMIENTOS
He seguido un trayecto para poder llegar a dar luz a este libro. Yo solo no
hubiera podido hacer que llegara a vuestras manos. Desde la inspiración hasta
la confección para que pueda ser presentado a todos vosotros, no hubiera sido
posible sin la colaboración y aportación de todo un equipo, parte de él, no
siempre visible a nuestra condición humana. Gracias a los maestros que me
he ido encontrando a lo largo de mi caminar, empezando por mis padres, que
me enseñaron, quizás, más de lo que ellos pudieran llegar a pensar; así como
a todos los seres físicos que me he ido encontrando a lo largo de mi vida
hasta el presente. Gracias a todos. Gracias Enriqueta Branzuela, mi amada
amiga del alma, por tu propuesta de escribir este libro.
Quiero dar las gracias, también, a mi amada creatividad, que desde que
nací se albergó en mi potencial de creación.
Agradezco a mis hermanos de la Luz, por su presencia y presentación de
señales ante mi Ser para que pueda darme cuenta qué dirección seguir y cómo
transmitir lo que iba experimentando, así como mis comunicaciones con
ellos, los cuales me alentaron a seguir mi camino cuando éste parecía estar en
punto muerto. Ellos me hicieron ver que mi visión sólo eran los anhelos de la
plena realización de mi vida. Sin ellos, este libro no habría podido ver la Luz.
También quiero agradecer a mis guías espirituales, a mis instructores
procedentes más allá de nuestra dimensión que sin ellos, haber llegado donde
he llegado no habría sido posible. Gracias amado maestro y amigo Jesús,
Águila Blanca y demás influencias recibidas de las más altas esferas de la
Luz. A todos, gracias. Me honra haber sido vuestro discípulo y haberos
tenido como guías, donde vuestras presencias han sido conscientes a lo largo
de toda mi vida. Gracias.
Así mismo, también quiero agradecer a quienes hicieron posible la
impresión y la publicación de esta obra.
A todos, por vuestra presencia en mi vida, en algún momento de mi
proceso para la confección de este parto literario.
A todos, gracias.
PALABRAS INICIALES
Para poder entender “¡SENTIR! – La Vida desde el corazón”, tendré que
empezar a hablaros de mí.
Mi proceso me llevó a experimentar un proceso hasta el aprendizaje
obtenido que me permitió abrir las puertas que actualmente estoy cruzando y
el mensaje que transmito.
Para poder llegar a comprender la creación y realización del Seminario
¡SENTIR! tendréis que saber parte del camino y la vida que en su momento
pacté cuando me encontraba en el Hogar.
Expongo de todo corazón y humildad mis vivencias, sentimientos y
escritos, así como comunicaciones desde la Luz, procurando dar un amplio
entendimiento para la comprensión del contenido de las palabras que leeréis a
continuación.
Gracias por estar aquí, ahora, con este libro en vuestras manos.
Gracias.
DESDE EL CORAZÓN DE LA DIVINIDAD
Durante años hasta nuestro presente actual han ido apareciendo
comunicaciones de seres procedentes de la Luz, de las dimensiones
superiores, llenas de un mensaje concreto para los nuevos tiempos que
vendrían y nos encontraríamos.
Desde hace, sobre todo, 25 años atrás hasta nuestros días, las
intervenciones procedentes de nuestro Hogar se han ido prodigando a
lo largo de todas las redes sociales, así como en sesiones grupales.
Durante años, seres llenos de Luz, Maestros Ascendidos, Ángeles,
Arcángeles y seres iluminados encarnados nos han ido transmitiendo
mensajes llenos de sabiduría, esperanza, ánimos y amor, mucho amor.
El ser humano ha ido sintiendo cómo una serie de inquietudes
espirituales iban despertando en su interior y pidiendo paso para ser
resueltas y expresadas. Durante este período, junto a los movimientos
energéticos de nuestro planeta, las consciencias iban activándose para
ser despertadas y alimentadas con la sabiduría del Hogar y el recordar,
cada ser, quién era en verdad y el inmenso potencial espiritual que
había en él, que le permitiría abrirse paso entre la terrenalidad. Por
eso, durante, sobre todo, estos últimos 25 años han ido apareciendo
diferentes mensajes del Hogar para entender por qué estábamos
sintiendo todo lo que sentíamos y anunciándonos, a la vez, los nuevos
tiempos que se avecinaban.
Durante muchos años hemos estado recibiendo palabras llenas de
júbilo, alegría y tolerancia hacia todos aquellos que estábamos
encarnados en estos tiempos. Nos facilitaban una comprensión hacia
donde se dirigía la humanidad y el planeta Tierra. Nos han transmitido
detalladamente el proceso que estábamos viviendo y el actual, así como
el camino a seguir y lo que podría llegar a suceder según nuestras
decisiones y libre albedrío.
Constantemente hemos leído una y otra vez palabras similares, pero
con diferente lenguaje. Fuese quien fuese quien nos comunicaba, lo
hacía con un léxico concreto y unas expresiones más o menos
entendedoras según la cultura de cada uno. Así, todos coincidían en un
punto claro: Un gran cambio se produciría en nosotros y nuestra amada
Gaia. Nos encontraríamos en encrucijadas, pero sólo el Amor podría
conducirnos en la dirección correcta, produciendo sanaciones y
milagros en nuestras vidas. Sólo el Amor abriría las puertas para la
Unicidad hacia todos y todo. Otro de los puntos clave de estas
comunicaciones era que no deberíamos de temer dar los pasos según
nos dictase nuestro corazón, porque en todo momento estaríamos
protegidos. No estaríamos solos.
Con el cambio de milenio, estos mensajes fueron en aumento, y
fueron apareciendo (siendo conocidos), nuevos seres de Luz que nos
confirmaban y continuaban transmitiendo lo que ya empezó hace unos
25 años atrás, sobre todo.
El mensaje era siempre el mismo: “¡Conócete! ¡Ámate! ¡No temas!
Todo va bien. ¡Sé tú en todo momento! y piensa que nosotros, (los
hermanos de la Luz), estamos contigo.”
A medida que nos aproximábamos al cambio de milenio, las
canalizaciones de Jesús, -por ejemplo-, fueron en aumento. Había
llegado la hora de que Él volviera a nosotros. Ya lo dijo en su momento
cuando se apareció a sus apóstoles y discípulos después de su
resurrección: “Me iré, pero volveré, pero no me busquéis en la carne”.
Nos encontramos en tiempos donde la energía que nos rodea nos
permite conectar con nuestra esencia crística, y poder manifestar
plenamente nuestra Divinidad radiante y majestuosamente. Todo esto ya
nos fue anunciado hace tiempo y continuamos recibiendo mensajes en
este sentido.
Nuestro Hogar nos ha ido advirtiendo, aconsejando y velando todos
estos años porque iba viendo que nuestras almas iban evolucionando y
siguiendo su camino de Ascensión de una manera asombrosa partiendo
de nuestro libre albedrío.
Cada vez hay más grupos, webs y blogs que muestran canalizaciones
poniendo Luz en nuestros caminos humanos, una y otra vez, insistiendo
y reiterando el mensaje amoroso para nuestra verdadera esencia.
Muchos escucharon estas palabras y comunicaciones personales
mientras dormían, meditaban o paseaban en silencio, poniéndose manos
a la obra para llevar a término aquello que se nos transmitía.
Parte de la humanidad continúa queriendo escuchar una y otra vez
estas comunicaciones.
Hace poco, alguien me comentó que yendo a un canal humano, las
respuestas que daba en relación a las preguntas formuladas por los
asistentes, eran siempre las mismas. No podía ser de otra manera: las
preguntas siempre son las mismas, por lo tanto, nuestros amados
hermanos de la Luz continúan dándonos las mismas respuestas y
siempre las mismas, porque el ser humano pregunta lo mismo, en
diferentes idiomas o expresiones. No hay novedad en lo que se nos
transmite, porque todo lo que habíamos de saber, ya ha sido transmitido
a lo largo de estos años, que eran años de Anunciación. Ésta es
temporal, porque no se anuncia eternamente, y permitidme esta
expresión, porque las anunciaciones son temporales para que luego
nosotros actuemos y realicemos nuestra parte.
No hay comunicaciones nuevas desde el Hogar. Las almas necesitan
llevar a la práctica todo lo que se nos ha transmitido durante todos
estos años. No todos han entendido las palabras de Luz recibidas.
Muchos necesitan todavía oír una y otra vez, y si puede ser, de fuentes
diferentes para empezar a abrir este interruptor que les permita hacer
¡clic! y llegar a despertar su consciencia, dándose cuenta que las
palabras son la dirección a seguir, pero luego hemos de ser nosotros los
que nos adentremos en los caminos respectivos, según cada uno y
basados en el Amor y el Corazón. No basta escuchar.
No hay más novedades. Siempre es lo mismo. En un principio nos
parecía todo nuevo, pero el mensaje es sencillo: “¡Escucha a tu corazón
y sabrás de ti y el Hogar! ¡Ama! ¡Tú eres Dios aquí en la Tierra!” Si ya
os habéis dado cuenta que las comunicaciones siempre son las mismas,
es porque hasta ahora no habíamos despertado. Si todavía crees que
necesitas de estos mensajes, piensa que ha llegado la hora de entrar en
acción y materializar.
Los tiempos de Anunciación para la humanidad, han finalizado. Ha
llegado el tiempo que cada ser humano dé los pasos necesarios para
llegar a la esencia de estas comunicaciones, al Amor. No hay
novedades. Se os ha dicho una y otra vez, con diferentes fuentes, pero
aun así, todavía continuáis esperando y esperando escuchar algo que
hace mucho tiempo os venimos diciendo. No esperéis, ¡actuad! Ha
llegado la hora de que vosotros seáis vosotros. ¡Ahora vosotros podéis!
Nos encontramos en tiempos del Gran Despertar, de la aceleración
de llevar a término el Gran Plan Divino. Muchos de vosotros ya sois
conscientes de este hecho, y la gran mayoría, todavía, sólo habéis
recibido la forma sin la consciencia del fondo. Tu corazón ya sabe lo
que tienes que hacer a partir de ahora. Lo que nosotros, desde el Hogar
podamos llegar a decirte ya reside en tu corazón. Escúchalo.
Responsabilízate de tu caminar porque el Amor está en ti. La sabiduría
del Universo se encuentra en ti, en cada célula de tu biología, en tu
ADN. No temas, porque nosotros estamos contigo.
Los tiempos de las comunicaciones (nuevas) han finalizado.
¡Quedaos con sus esencias, no con las palabras, la forma!
El tiempo de la realización ha llegado. Ahora sois vosotros quienes
debéis de seguir aquello que os hemos estado diciendo desde que vimos
que la humanidad quería responsabilizarse de las energías de vuestro
mundo. Os hemos guiado, velado, protegido y amado. No necesitáis más
palabras, porque las anunciadas, aunque no las hayáis escuchado o
leído, se han albergado en vuestro corazón, por el solo hecho de haber
aceptado vuestro papel en la evolución del universo, y al encontraros
sumergidos en la consciencia colectiva.
Ha llegado la hora de que seáis vosotros quienes deis los pasos y
abráis el camino para que otros que os siguen puedan abrir más la
puerta de la plena divinidad manifestada, y así, el Cielo sea en la
Tierra.
Os amamos y en todo momento estaremos con vosotros. Sentid el
Amor en vuestro corazón. Sentid el Amor en todo vuestro cuerpo y dejad
que los sentimientos más elevados puedan ser manifestados libremente,
para que otros puedan también, perder los miedos, acallar sus mentes y
abrir sus corazones, y así, poder sentir al Padre en sus interiores. Esto
sólo será la resonancia del Dios que ya ellos son.
Cuando abrimos las puertas de nuestro interior y nuestra actitud
hacia nuestro entorno es de tolerancia, amor, comprensión, serenidad y
entrega, entonces Dios se manifiesta en vosotros. Tú ya no eres tú. Tú
eres la Luz y el Amor creadora de todo lo existente. ¡Tú eres Dios!
Que el Amor y la Paz sean en ti.
SENTIR
A medida que han ido pasando los años de mi existencia actual, me
he dado cuenta que no es el hecho de pensar lo que nos permitirá
conseguir aquello que queremos y ser felices. No es utilizar la mente
como elemento prioritario de las realizaciones, sino el hecho de abrir el
corazón y escuchar lo que te dice. Entonces,… lleva a la práctica
aquello que te ha dicho. Con el tiempo, me he dado cuenta también, que
no sólo escuchando a nuestro corazón podemos situarnos en el camino
adecuado a nuestra situación, sino que la verdadera felicidad y
bienestar consiste en sentir el amor, la paz y la armonía que somos.
Sentir la despreocupación, el dejarnos ir, la plena serenidad y calma en
nuestro interior. Después de años me di cuenta que SENTIR nos llevará
al verdadero ser que somos. Nuestro corazón nos dirá como, y nuestra
mente nos ayudará a llevar a término las directrices recibidas.
La gente se siente bien sintiendo amor.
El ser humano se siente realizado cuando siente la prosperidad y la
realización en él. No es necesario haberlo conseguido. Sólo se necesita
sentirlo, y este sentir nos llevará hacia la consecución de lo sentido.
La gente se siente bien cuando siente paz y armonía dentro de ella.
Sentir y tener las sensaciones más elevadas de nuestro espíritu nos
permitirá llegar allí donde siempre hemos deseado ser o encontrar: al
verdadero Ser que somos.
Tanto da lo que estés haciendo o donde te encuentres, así como el
ritmo o estilo de vida que lleves. Nada de esto cuenta cuando dentro de
ti sientes el mayor bienestar que creemos que puede existir.
No es la mente, es el corazón y el sentir, como llave para dar el
protagonismo que le corresponde.
Me he dado cuenta a lo largo de los años, de mi proceso hacia la
Ascensión, que cuanto más sentimos las sensaciones y sentimientos más
elevados, más puros en nuestro interior, a voluntad, entonces todo
nosotros nos transmutamos en seres más allá de esta terrenalidad,
entrando en contacto con el verdadero ser que somos y la comprensión
del sentido de la vida. Entonces… las puertas del Hogar se abren de par
en par para recibirnos. Aquí no hay preocupaciones, tensiones,
migrañas, malos entendidos, molestias, impotencia, rabia, dolores, ni
tan sólo una brizna de sensación de infravaloración e inseguridad.
Nada de todo esto hay cuando sentimos que somos parte de un Hogar
más allá de este plano dimensional que nos encontramos.
Sentir amor, ternura, acogimiento, éxito, prosperidad, realización,
tranquilidad, calma, reconocimiento, y todo aquello que uno quiera,
puede ser registrado en vuestras consciencias celulares para atraerlo a
vuestras vidas, por el solo hecho de SENTIRLO. Este es el gran poder
que tenemos los seres que nos encontramos en este proceso de elevación
del alma. Las separaciones y diferencias desaparecen, y aparecen el
acercamiento y la Unicidad.
Sentir es parte de nuestra naturaleza divina. Cuando en estado de
calma y relajación nos ponemos a sentir, activamos la maquinaria para
que la vida nos acerque aquello que le enviamos. Atraemos según
sentimos, y este sentir se encuentra almacenado en cada consciencia
celular. Nuestra cualidad de vida consiste en según lo que sentimos, no
en lo que expresamos únicamente.
Si en nuestra memoria celular hay odio y resentimiento, esto
atraemos. Si lo que hay es amor y pleno convencimiento de que uno
conseguirá aquello que quiere, esto es lo que conseguiremos en su
momento.
En cambio, si lo que queremos tiene que ver con la ambición, interés,
esfuerzo y sacrificio, esto se nos dará.
La vida es nuestra aliada, y siempre nos quiere dar la razón,
respetando el libre albedrío, sabiendo que sea lo que sea, llegará el día
en que nos daremos cuenta de lo que estamos proyectando y entonces,
haremos los cambios necesarios para colocarnos en el camino correcto
para nuestra alma y poder, así, deleitarnos de nuestra existencia y todo
lo que nos rodea. Entonces empezaremos a entender los porqué de la
vida y lo que se nos ha permitido vivir. Este proceso es el que se conoce
como el despertar de la consciencia, y a más despertar, más sentimos y
más atraemos, porque estaremos limpiando el camino de los obstáculos
de nuestro pasado (miedos, resistencias, envidias, rabia, resentimientos,
odios, infravaloración, bajo auto reconocimiento, etc…)
Tú eres AMOR, y éste, a la vez, es el sentimiento más elevado que
tenemos, ya desde nuestro nacimiento. Recuperémoslo y dejemos que
nos guíe. Sintámoslo y permitamos que nos llene de bienestar y salud.
Hay todo un trabajo a hacer cuando se empieza a ser consciente de
este hecho. Aún así, es como un juego, el hecho de practicar. Probadlo y
dejad que la capacidad de sentir que tenéis se convierta en una de las
herramientas más poderosas que tenéis para materializar la cualidad de
vida que queréis.
Cuando lo que sentís os hace estar bien, aceptáis más lo que os rodea
y os volvéis más amorosos.
Hemos venido aquí, entre otros aspectos, a ser felices. ¿Qué tal si
dejamos que la felicidad sea en nosotros? Si según tú no la tienes,
puedes crearla. ¡Sí! Tú tienes la capacidad de crear aquello que quieras
para tu mayor bien. Cuánto tiempo esperando el momento, y ahora que
ya lo sabes, todavía esperas que todo cambie para ser feliz. Deja de
esperar y ponte a crear. Recuerda: aquello que sientes, atraes.
Sé paciente y ve sintiendo aquello que quieres en la vida. No solo te
aportará bienestar, sino que a la vez, te irás convirtiendo en un imán
para atraer justo aquello que quieres.
Siente tu divinidad en ti y deja, entonces, que ella te lleve.
Durante años pensabas que tú no podías o que habías de esforzarte
mucho para conseguir lo que siempre te has propuesto. Ya no es
necesario. SIENTE y deja que todo sea. Ten claro lo que quieres y
siéntelo. Deja que los milagros sucedan en tu vida. Existen y no es
necesario esforzarse para ser feliz, sólo es necesario SER.
Empecé a trabajarme la mente, en mis inicios. Después me di cuenta
que faltaba algo, y me puse a abrir mi corazón y escucharlo como no lo
había hecho hasta entonces, todo y así, todavía me faltaba algo para
que todo fuese. Entonces me di cuenta que teníamos una capacidad
adormecida que nunca nos la habían enseñado a hacerla servir, y es el
hecho de sentir a voluntad. Cuando añadí esta nueva herramienta en mi
proceso, entonces todo se aceleró y recuperé más mis fuerzas para
continuar el camino. Cuando sentimos, sabemos que todo es posible, y
es así, como en mi vida hasta ahora, he ido consiguiendo todo lo que me
he propuesto, y siempre,… en el ahora adecuado.

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“El viajero se detuvo, escuchó a su corazón y supo del camino a


seguir.
La naturaleza del ser humano transciende su condición humana.
Dentro de su disfraz, desconcierta a su alma y su mente empieza a
tomar las riendas de su camino.
El viajero se detuvo. Miró el camino recorrido y reconoció la
potencialidad de aquél quien en verdad era.
Su corazón le guiaba. “
EL PRINCIPIO
En los tiempos que no me encontraba en esta dimensión, como si me
encontrara en una nube, vi a mis padres aquí en la Tierra en sus momentos
del pasado donde decidieron tener descendencia y fueron a buscar a su primer
hijo, es decir, yo. Estaba entusiasmado y quería lanzarme de cabeza hacia
donde ellos estaban, pero los que estaban conmigo me dijeron que tenía que
esperar a que “el recipiente” estuviera a punto. Tenía que ser paciente. ¡Tenía
tantas ganas de venir...! Así que empezaron a engendrar el cuerpo en el que
vivir mi vida actual.
Cuando llevaba cinco meses de gestación, tuve un estremecimiento. Mi
madre se asustó y yo percibí su inquietud. Bailaban sardanas (danza típica
catalana) en un grupo y mi madre, debido a su estado de gestación, decidió
no participar en aquel concurso. Las gradas donde se encontraba mirando la
competición se desplomaron. Todo quedó en un susto.
Llegó la hora de salir de aquel espacio acogedor donde me encontraba,
habiendo ya formado el vehículo en el que yo me movería y haría todo lo que
tenía previsto hacer. Sentía que había llegado mi hora, pero no me atrevía a
pasar por ese espacio tan pequeño donde había una luz que me esperaba.
Sabía que tenía que salir, pero no me atrevía. La apertura era muy pequeña.
Sentía una fuerza que me empujaba a hacerlo, pero había algo en mí que me
resistía a dar este paso tal y como estaba establecido. Yo nací, sí, pero no
como se ve que tenía que ser. En el momento de dirigirme hacia mi nueva
vida, salí del cuerpo donde me encontraba alojado y había probado durante
un tiempo, y justo recién salido aquel bebé, volví a ponerme dentro de él.
Había mucha gente y luz. Era bien aceptado por todos aquellos que se
encontraban allí. Mis padres me querían, me amaban. Era deseado. ¡Qué
bien!
Nací en el seno de una familia muy religiosa. Su guía se basaba en unas
creencias fuertemente enraizadas a una moral, donde la religión tenía un
papel importante en sus vidas.
Era una época donde los papeles de hombre y mujer estaban bien
diferenciados. La mujer estaba al servicio del hombre.
Mi madre velaba por mí, y representaba bien el papel que se le enseñó. No
era la primera vez que nos encontrábamos en esta dimensión. En otros
tiempos también tuvo un papel importante para decidir por qué esta vez venía
como madre y yo como hijo. Todo se conjuntó para que la sanación se
produjera entre nosotros.
Toda mi educación en la niñez fue de tipo religioso, desde la primera
escuela que fui, de monjas, hasta el resto de mis estudios primarios,
sacerdotes. Fueron años, donde yo no me sentía igual que los demás. No
hablaba normalmente como hablaban los demás. No recuerdo haberme
peleado nunca con nadie, y alguna vez que un compañero de la escuela, en
hora de patio, me amenazó, para no pelearme, dejé que me cogiera por el
cuello y me amenazara tal como quisiera. Yo pensaba que no llevaría a
ninguna parte esa situación, como así fue. No sentía ninguna necesidad de
encararme a los demás, sólo acercarme para jugar, lo que me gustaba, y sobre
todo, por el deporte. Tenía buenas capacidades para hacerlo. Hablaba poco, y
debido a la primera educación recibida, me sentía con complejo de
inferioridad, y a veces poca cosa, lo que hacía que mostrara una actitud de
timidez y discreción. No protestaba, no me hacía ver. Me sentía diferente a
los demás.
En mi familia el espacio que inicialmente tenía para mí se fue haciendo
limitado. No sólo yo llegué, sino dos chicas y tres chicos más. Con el tiempo,
un cuarto. Sí, llegamos a ser una familia numerosa. Yo era el mayor y fui
quien me responsabilizaba de mis hermanos. ¡Cómo no, era el mayor! Mis
padres no podían estar por todos. Organizaba juegos, y juntos, pasábamos
ratos con juegos infantiles de poco espacio.
Una vez dije a mi padre que no me importaría ser sacerdote, y él me
recomendó que me esperara, que de momento no, y ya veríamos más
adelante. Debería tener unos nueve o diez años, Respiraba profundamente el
ambiente religioso en el que crecía.
No tengo la sensación de haber tenido infancia. Tenía responsabilidades
que hacer. Me sentía responsable, en relación a mis hermanos. A mi padre lo
veía poco, y cuando estaba cerca de él, me daba respeto. Era el dominante
alfa de la familia. Le estuve diciendo de “usted”, hasta los dieciséis años. No
recuerdo haber jugado de pequeño con mis padres.
Este respeto y miedo por momentos, lo estuve teniendo hasta mi juventud.
Me orinaba por las noches mientras dormía. Esto fue hasta los catorce años,
cuando dejé de hacerlo. Por lo visto, empezaba a reafirmarme.
A los dieciséis años me sentía preparado para ser padre. Me sentía maduro
y capaz de tener un hijo y educarlo, mientras veía y escuchaba cómo mis
compañeros de clase decían que no. Pero no os preocupéis, que lo no fui.
Sólo era un ejemplo de mi responsabilidad ante los hechos.
A los dieciocho años, más o menos, quise acercarme más a Dios y llegar a
conocerlo, a estar con él. Debido que a mi formación religiosa se le asociaba
la espiritualidad, decidí que si fuera más a menudo a misa, llegaría a
encontrarlo. Quería saber de él y conocerlo personalmente. Quería estar con
él. Oírle y ser uno con Dios.
Decidí ir diariamente a misa para acercarme más al Ser creador y amoroso
de todo lo creado. Quería conocer personalmente a Dios. Mi afán y atracción
hacia la espiritualidad fue intensa en aquellos momentos, en aquel muchacho
de dieciocho años.
Las cosas no siempre parecen ser lo que son, y así fue. Llevaba dos días
yendo diariamente, cuando aquella noche en la cama, antes de dormirme tuve
una visión: cuanto más quería acercarme a Dios, más éste se alejaba. Cuanto
más quería ir a misa para estar con él, más lejos estaba. Tuve a la vez, un
fuerte e intenso sentimiento de que no era este el camino, alejándome de lo
que quería conseguir. Al darme cuenta de lo que sentía y representaba, me
puse a llorar. Sentía impotencia y pena, porque no era eso lo que quería. ¡Yo
quería conocer a Dios, no alejarme de Él! A partir de entonces, tomé una
decisión que cambiaría el curso de mi vida. Dejé la religión que seguía hasta
ese momento, porque veía que cuanto más la profesaba, más me alejaba de la
dirección que mi corazón me indicaba. Yo no quería eso, y por tanto, la
manera de encontrar y conocer a Dios, era dejar la religión católica que
durante años mis padres me inculcaron.
Aquel joven, buen chico, se convirtió en un anti-religioso. Empezó a ver
muchas contradicciones en ella, y con los años, ya de adulto, se dio cuenta de
que la religión le limitaba, mientras que la espiritualidad era algo muy
diferente. En ella no había dogmas ni limitaciones, mientras que la religión
estaba lleno de ellas, de rituales y no permitía desarrollar la conciencia
adecuada para poder abrir las puertas de la divinidad que cada uno es.
Cuando tenía unos diecinueve años, quise conocer a la gente, saber lo que
pensaba y cómo era. Tomé una nueva decisión: callar y escucharla. Quería
aprender de ella. Quería aprender de la vida y saber qué pensaban las
personas. Así estuve muy bien, unos seis años, entre ellos, el período de
servicio militar que hice. Hablaba poco y callaba mucho. Escuchaba y
observaba constantemente para aprender. Había hecho este propósito y lo
llevé a cabo, cuando hacia los veinticinco, veintiséis años, decidí que ya
conocía lo suficientemente a la gente y volví a abrirme y a hablar. No es que
hablara mucho, pero sí mi predisposición fue la de abrirme nuevamente a un
estado normal de relación con mi entorno. Mientras, procuraba no intervenir,
a no ser que fuera muy necesario, sólo en los momentos adecuados y con las
palabras justas, no más. Fueron años de un gran periodo de interiorización
para entender más mi relación con el mundo y mi entorno. Seguía pensando
que yo era diferente.
Aquél chico se convirtió durante bastantes años en un ser revolucionario,
no absteniéndose de desmitificar, -¿o quizás criticar?-, la función y existencia
de la Iglesia. Haciendo el servicio militar, intentó ir alguna vez a los rituales
litúrgicos, pero no entendía nada de lo que estaba sucediendo allí, porque
veía toda una serie de contradicciones en las mismas personas que oficiaban
el ritual, la misa. No entendía, por ejemplo, que militares, con todo lo que
ello conlleva realizaran ceremonias de este tipo. Era una absoluta
contradicción. No tenía sentido. Aquí es donde se dio cuenta, nuevamente,
que la iglesia no era el camino para alcanzar la paz y el amor, como su
corazón le dictaba.
Estando en este ambiente castrense hice desistir, en algún momento, que
alguien se suicidara y volviera a coger ánimos para vivir. Mi presencia les
influenció para hacerles ver que la vida valía la pena. Rodeados de
alcoholismo por una situación no querida en aquel tiempo, mi presencia hizo
más confortable y alentadora para muchos, el periodo no deseado de la
instrucción militar y la mentalidad bélica que nos querían hacer creer e
inculcar. Vi muchos lloros y estados etílicos, siendo uno de los peores
momentos de mi vida actual. Todo era una contradicción, pero tuve que
mantener la calma, aunque por momentos, mi estado de ánimo fue casi nulo.
Cuando lo finalicé y regresé al mundo civil, todo lo encontré cambiado.
Tardé bastante tiempo en adaptarme a mi nueva situación. No me
acostumbraba. Me casé, pero sin fundamento, por no escuchar a mi corazón,
(en aquel tiempo, no era el aliado consciente que es ahora), y al año y medio
volvía a estar solo, al separarme. Sin embargo, ahora me doy cuenta que sí lo
escuchaba, porque tuve que ser valiente para tomar las decisiones que tomé y
hacer lo que hice, teniendo a todos en contra, incluso a mi familia más
cercana. Durante meses no me hablaron por más que yo me acercaba, por el
hecho de separarme, y como siempre ha sido, los pasos que di fueron porque
mi corazón me hablaba y sentía que en nuestra relación “había que hacer las
paces”. Al final, la insistencia del amor, predominó y me empezaron a
aceptar, y a dirigirme la palabra. Fueron seis meses que no me hablaron. Mi
fortaleza de espíritu permitió que continuara mi camino tal como lo sentía
que debía hacerlo.
Llegas a un punto de tu proceso del Despertar la Consciencia que te
das cuenta quién eres realmente y lo que has venido a hacer. Te das
cuenta de la Unicidad con todo lo que te rodea, el universo y lo
existente. Hay un momento que tomas la consciencia necesaria que tú
eres una pieza de un gran puzzle, para manifestar un Gran Plan Divino,
donde toda alma encarnada en nuestro mundo tiene su papel concreto,
único e individual; que nadie más lo puede hacer en relación al entorno
donde se encuentra, teniendo una repercusión, a la vez, por todo el
planeta y toda la humanidad.
Llega a un punto el ser humano que ve la existencia de toda vida
desde la cima de la plena consciencia, Una con Dios.
Cuando más nos acercamos al darnos cuenta de quiénes somos
realmente y por qué estamos aquí, más nos entregamos a las manos de
la Fuente Creadora de toda Vida, más ponemos nuestra vida, nuestro
ser y nuestra alma a las manos de Dios.
Cuando sintonizamos nuestro interior con el flujo del universo, con
las energías amorosas de la creación, entonces, nosotros formamos
parte de ella y dejamos que este Plan Divino actúe en nosotros llevando
a término aquello que hemos venido a hacer en esta encarnación, y en
concreto, lo previsto según el momento que nosotros nos encontramos
dentro de nuestro proceso.
Llega un momento en el que nos entregamos del todo a la Fuente, y es
entonces cuando entramos a formar parte del servicio del Amor, la
Consciencia y la Verdad del funcionamiento de este Gran Plan Divino.
Llega un momento en el que dejamos de programar porque ya se nos
indicará a través del corazón qué hacer a cada instante y cómo hacerlo.
Llega un momento que estás de servicio a cada instante de tu vida, y
entonces, es cuando ésta toma el sentido que tiene, apareciendo tu
ilusión al llevar a término la Voluntad Divina aquí en nuestro planeta
Tierra (Gaia). Entonces, tu vida toma otro matiz porque estás de
servicio constantemente. Cuando así es, te dejas llevar y aceptas todo
aquello que se te presenta porque te está llevando hacia el lugar
adecuado y el momento oportuno para dar el siguiente paso, no sólo
para tu evolución, sino también, de cara a la realización de esta
Voluntad Superior para el mayor bien de todos y todo el universo y el
firmamento.
Aceptas y observas. Sientes y aprendes. Escuchas a tu corazón y lo
abres con todos aquellos que están contigo en aquél momento, tus
hermanos de la Luz, porque la Unicidad es plena, fuerte y firme.
Entonces, es cuando estás haciendo lo que has venido a hacer.
Entonces, te encuentras en el lugar adecuado y el momento oportuno
para traer el Cielo a la Tierra, acercando a Dios a cada ser necesitado
de su presencia.
Ahora me encuentro de servicio.
Hay veces que allí donde te encuentras necesita toda tu dedicación, y
cuando así es, la divinidad en ti te libera de todo aquello, -o parte-, de
lo que estabas haciendo hasta ahora para poder servir con toda tu
energía a aquellos que te has acercado. A veces no es necesario que se
paralice o se te quite lo que estás haciendo porque con tu presencia ya
es suficiente, sin ninguna interferencia en el lugar donde ahora estás, en
medio de unas almas para ayudarlas a encarar momentos
supuestamente adversos en sus vidas, ofreciendo un aprendizaje para
sus almas, y así, dar la oportunidad de que puedan elevarse un peldaño
más en su camino de Ascensión. Es necesario que pongas tu Luz y tu
Amor en un solo lugar (y todos nos beneficiamos).
Esto es lo que estoy viviendo en estos momentos.
Tuve que liberarme de la casa donde me encontraba, el pueblo donde
vivía y alejarme de seres que hasta el momento me estaba relacionando.
He llegado a entender el por qué. Todo tiene un fin superior.
Tuve que acercarme nuevamente a mi familia de sangre, años
después de un alejamiento. Mi manera de ser no era aceptada en su
seno de dualidad fortalecida.
Bien, llegó el día en que el Hogar me acompañó en el acercamiento
para poner la Luz, el Amor que todos tenemos, e integrarme en ellos,
enraizando la espiritualidad en su terrenalidad.
No hay ningún destino que uno pueda llegar a hacer que no se pueda
realizar. Vamos a allá donde se nos necesita según como somos y
siempre, absolutamente siempre, estamos preparados para finalizar con
éxito lo que se nos ha encomendado.
Actualmente percibo el sentido de mi presencia aquí donde estoy. La
relación con mis padres ha sanado, y los acontecimientos que han ido
apareciendo a lo largo de mi estancia con ellos, han servido para dar
los pasos idóneos con la actitud adecuada y creando unos fuertes y
seguros pilares hacia la resolución de todo lo que está sucediendo en
estos momentos, en relación a la desestructuración de antiguas
situaciones para que cada uno pueda ser él y permitir el acercamiento
entre miembros de la familia.
Cuando se está de servicio con plena consciencia de lo que estás
haciendo y sabiendo cuál es tu papel en toda la situación que estás
viviendo, sientes en todo momento la presencia de tus hermanos de la
Luz contigo y la presencia del Padre en ti, porque tú y Él sois uno. Es
Él, entonces, quien está actuando a través de ti. Es cuando te dejas ir
del todo para que Él lleve el timón de tu actuación, tus obras. Tú solo
debes de escuchar a tu corazón para saber cuál es el siguiente paso a
dar, y por cierto, es el que, sea cual sea, será el adecuado. Así lo he
podido comprobar, no siempre teniendo el soporte y el entendimiento de
aquellos que me rodean, pero con los días, se ha ido viendo que todo se
colocaba en su lugar, dando paso a una oportunidad para que todo
acabe bien.
Siento la fortaleza, la serenidad y la calma en mí, sabedor que todo
está siguiendo el perfecto curso para el mayor bien de todos. Voy viendo
los resultados desde la consciencia, viendo también, milagros
inexplicables a lo largo de mi estado en este servicio familiar, en el cual
me encuentro actualmente.
En un principio puede parecerte que no es aquí donde debes de estar,
pero después, te das cuenta que, además de servir al Padre dentro de mi
familia terrenal, también mi alma se beneficia, fortaleciendo mi espíritu
y permitiéndome mostrar mi esencia, mi espiritualidad en lugares donde
la dualidad está fuertemente enraizada. Estoy aprendiendo, a la vez, a
mostrarme como soy en lugares donde mi manera de ser es,
inicialmente ignorada, no aceptada y en alguna ocasión,
menospreciada.
Cada situación en esta dimensión tiene dos direcciones: una la de
servicio hacia los demás, y la otra, para ti, y poder así, subir nuevos
peldaños en tu proceso de Ascensión, mostrando con más fuerza tu
divinidad aquí en la Tierra.
Cuando uno se encuentra de servicio, está recibiendo toda la ayuda
que necesita para llevar a término aquello que debe de hacer, y
siempre, se consigue desde el amor, la consciencia. Nada le falta. Todo
lo tiene, a pesar de que la actividad que estaba haciendo hasta
entonces, hubiera sido otra o hubiera menguado.
Cuando te entregas al servicio de DIOS, ya no debes preocuparte
más, porque la alegría, el gozo y la plenitud son infinitas.
Sentir quién eres y de dónde vienes da consistencia a tus fundamentos
como ser que eres, como divinidad manifestada en esta encarnación.
Sentir el Hogar en ti y a Dios en cada célula de tu cuerpo, te permite
conectar con la omnipotente y amorosa naturaleza que cada uno es.
Entonces te das cuenta, a nivel práctico – como se diría –, que sólo
existe el Amor y que desde el Amor todo se puede sanar, equilibrar y
abrir las puertas de vuelta a Casa.
No puedo decir que “la vida es dura”. Como podéis leer, he vivido
situaciones aparentemente adversas, pero todas ellas me llevaron a la
conexión con quien en verdad era.
No puedo culpabilizar a la vida por los momentos vividos, porque nuestra
ignorancia nos lleva a tergiversar lo que nuestros ojos ven, nuestros oídos
oyen y lo que vivimos en circunstancias concretas en nuestra vida.
Culpabilizar es el atajo a todos nuestros “males”, haciendo responsables a los
demás de lo que nos sucede en nuestro día a día. Estas vivencias nos hacen
¡SENTIR!
Yo, como muchos de vosotros, también he conocido la parte no querida
por uno a lo largo de la vida. Llegué a adentrarme y a estar en lo que se
conoce como “la parte oscura del alma”. ¡Sentía! ¡Ya lo creo que sentía!, y
estos sentimientos y sensaciones procedían de lo más profundo de la
oscuridad del ser.
Aquí os dejo unas palabras al respecto de mi experiencia que escribí en su
momento:
Un día te levantas y ves cómo el cielo se vuelve negro como un túnel
sin luz. Miras arriba y ves unas nubes densas y oscuras invadiendo
hasta allí donde tu mirada puede abarcar. Una gran tempestad se
acerca. La Luz del día no se ve por ningún lado.
Te levantas una mañana y viendo la oscuridad de las nubes presentes
te das cuenta de que si ya no lo has hecho, como mínimo has abierto la
puerta para entrar en la más absoluta oscuridad del alma. De repente,
cuando parece que todo sigue su curso, un acontecimiento interrumpe tu
vida y aparece el duelo más violento nunca imaginado en tu interior.
Por instantes se apodera de ti la desolación y aparece el desenlace de
los truenos de la ira y la rabia. En estos momentos ya nada puedes
hacer. Te ha atrapado. Tienes ganas de insultar, de defenderte, de
criticar y tu mente se ve ofuscada enlazando tus pensamientos con el
lazo de la miseria humana. Entonces te das cuenta de que ya no puedes
hacer nada, sólo pasar por el dolor del pozo sin fondo donde has caído.
Sabes que solo puedes esperar, padecer y ser paciente porque esto
pasará, pero mientras, no sabes hacer nada más que dejarte ir y sentir
la insignificancia en ti y la más “poca cosa” de tu existencia. En estos
momentos de dolor, rabia y desolación toda ilusión desaparece, así
como las ganas de hablar y reír. La desmotivación hace presencia y
sólo quieres dejarte llevar por el curso de la noche oscura del alma.
No ves esperanzas y tu ego se arrastra por el suelo suplicando dónde
cogerse… pero nada. La lección ha empezado y tan sólo el tiempo
puede dar pie a un aprendizaje donde nada es lo que parece.
En el fondo de tu corazón sabes, -pero no cómo ni cuándo-, que esto
finalizará, aunque tu consciencia, -si es que puede decirse así en estos
momentos donde solo sientes rabia y muchas ganas de llorar-, a la vez
que incomprensión del por qué ha sucedido. Una gran desolación,
tristeza y pena abriga tu presencia. Querrías irte de aquí a un lugar
donde te comprendiesen y la gente fuera feliz.
Cuando entras en la parte oscura del alma ya no puedes hacer nada,
sólo esperar que todo pase y los amigos, si es que tienes, sean presentes
contigo. Tienes tantas cosas que explicar, y todas desde una visión
subjetiva e ilimitada, que piensas que tienes razón. Necesitas eclosionar
el tapón que se ha producido en tu corazón y dejar que las emociones
salgan.
Cuando la oscuridad está presente es necesario dejarte balancear por
el temporal sin poner resistencia, sólo así llegarás al final de todo, pero
mientras vas pasando, debes de ir tomando nota de todo lo que sientes,
actúas y dices. Solo así entenderás el por qué de todo, y en lo que ahora
es un cielo ennegrecido, las grietas empezarán a aparecer y el sol
volverá a lucir, y ahora tú, tendrás una visión mucho más clara de la
situación y tu comprensión puede ser más completa que antes del hecho,
de la negra noche del alma.
Cada situación que vivimos, ¡sentimos!
Este sentir será el indicativo que el verdadero ser que hay en cada uno de
nosotros nos estará avisando de lo alejado que estamos de él.
Nuestro adentrarnos en la vida, nos llevó a identificarnos con alguien que
no éramos. A raíz de aquí, la vida se encargó de mostrarme el camino hacia la
Luz y el encuentro de aquél quien en verdad yo era.
“La naturaleza del ser humano transciende su condición humana. Dentro
de su disfraz, desconcierta a su alma y su mente empieza a tomar las riendas
de su camino.”

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Toda evolución comporta un proceso, un aprendizaje. Así es en nuestra


dimensión. No es la única existente, pero sí la que ahora vivimos por propia
voluntad.
Hay creencias de todo tipo, pero el hecho de no creer en “algo” no implica
que este “algo, hecho o situación” no exista o sea cierta. La mente es capaz
de crear una vida de ilusión, irreal e identificarse con ella.
Nuestra existencia va más allá de lo aprendido en el camino mental.
Hemos sido capaces de creer en ella y cederle nuestra voluntad, pensando que
su directriz nos llevaría a la estabilidad y bienestar de nuestro ser. ¡Es curioso
cómo cuando nos apegamos a algo, dejamos de ser nosotros al poner nuestra
vida en manos del raciocinio! Con él, la vida no siempre nos ha dado la
comprensión de lo que nos pasaba, experimentábamos y sentíamos. Ha sido
como ceder nuestro empoderamiento a un caracol: cuando las cosas no
funcionan, me encierro en mí mismo y empiezo a culpabilizar lo que hay
fuera de mí. Nuestro disfraz nos ha hecho encerrar y crear a un ser que no es.
Tanto nos hemos identificado con él, que al final nos hemos creído el
personaje ficticio que nos hemos creado, y para argumentar nuestras
identificaciones nos alimentamos de más imágenes, sonidos y creencias
alejadas de aquél quien en verdad somos.
Nos hemos acostumbrados a padecer “porque la vida es así”, “porque la
vida es dura”. ¿Seguro?
Durante años, aunque sentía algo diferente a lo que veía y me decían, yo
también me dejé llevar por el disfraz, este cuerpo, esta imagen que se
relacionaba con la condición humana de los que me rodeaban y me cruzaba
por la calle. Me sentía diferente al entorno que vivía, e incluso con las
creencias familiares. Algo no estaba funcionando en mi vida. Había un
desajuste entre lo exterior y mi interior.
“MY WAY” (A MI MANERA)
Los días van pasando como el tren que sigue las vías para llegar a la
próxima estación. Cada día, cada fragmento del paisaje que contemplo
desde mi ventana pertenecen a mis recuerdos alejándose y a mis
anhelos acercándose para ser manifestados en un nuevo día.
A medida que he ido viviendo los “Ahora” de cada presente, me doy
cuenta que no hay dos iguales. Doy pasos, impensables tiempo atrás, en
cambio, me siento atraído hacia ellos para llevarlos a término. Siento
una fuerza surgida de mi corazón que me empuja hacia una dirección
concreta y a pasar a través de unas situaciones, que sé que tarde o
temprano, me abrirán otras puertas de mi proceso.
La visión de la vida no es como nos la han enseñado. Toda va más
allá de lo que sencillamente se ve. Cada día no pertenece a la realidad
terrenal. Cada instante y lo que hacemos en él, está al servicio de un
sentido, una intencionalidad más allá de nuestros sentidos físicos.
Nuestra mente no llega a comprender la materia que manifestamos.
Nuestra vida va más allá de todo razonamiento y de toda expectativa.
Me encuentro en el umbral de lo que va a ser y será. Veo, siento y
actúo desde más allá de nuestros tiempos, viéndome como si fuera
materia liberada y libre. Los ojos me ven como uno más de toda la
humanidad. Los corazones me ven y sienten como la divinidad que soy.
Vivo en un entorno donde las mentes, los egos y los miedos abrazan
cualquier argumento de limitación para justificar sus actuaciones y
presencias. Yo me quedo quieto, en la fuerza del silencio y el sentir
amoroso de quién soy.
Los sueños me hablan y me muestran la verdad de mi presente.
Nada pertenece a la materia. Todo procede de un Plan Superior
donde todos hemos accedido a venir para materializarlo.
Mi alma está sirviendo a esta Fuente Divina Creadora de toda Vida.
Hace tiempo dejé de identificarme con mi entorno y lo que se me quiso
inculcar de pequeño en esta dimensión. Con los años he ido viendo los
límites de cada transmisión familiar, social y religiosa. Pertenecemos a
un significado superior. Una motivación que nos libera de toda
animalidad para adentrarnos y poder conectar con la divinidad que
somos. Este proceso permite liberar a nuestra alma y abrir la puerta de
la Ascensión de nuestro ser.
Cuando te dejas llevar por el tren donde te encuentras, conducido por
nuestro corazón, entonces, nada debes de temer. Todo fluye. Todo llega.
Todo es,…y la satisfacción inmensa. Sentarse y confiar en que llegarás
al lugar previsto, es dejarse llevar por la Voluntad Divina. Aceptar cada
instante, es aceptar la vida y crearte una cualidad de vida que te
permitirá irradiar la Luz y el Amor que somos.
Si fuésemos árboles o vacas pastando que observasen pasar el tren,
veríamos en una de las ventanas, una intensa Luz radiando por todo el
tren.
Sentirían la alegría de todas las Luces que acompañan a aquel tren.
Se darían cuenta que el tren y quien va en él son parte de ellos o ellas.
Toda va bien.
El camino continúa, y cada tren ilumina diferente. Cada uno vibra
diferente ante las oportunidades que la vida le ofrece. El dejarse ir es
total en aquellos que saben quiénes son. Hay quien quiere pero sus
raíces terrenales son fuertes. Hay quien sueña en una etapa mejor en su
vida, aún así, las resistencias son grandes. Hay mucho despertar.
La Luz de quienes se han entregado plenamente, sin condiciones a la
Voluntad Divina permite que la esperanza y las fuerzas surjan de los
interiores de cada uno. Fortaleza, confianza y coraje hacen que el ser
en esta experimentación terrenal pueda liberarse de las densidades que
le han estado frenando en su proceso hacia la liberación de su alma y el
despertar de la consciencia.
Hoy, estando solo en casa y sintiendo el bienestar en mí, dejo que las
buenas nuevas de este día me lleguen de diferentes fuentes.
Con el aprendizaje he aprendido a no pedir, no obligar, no rechazar
aquello que no se corresponde tal como uno quiere. Aprendes a aceptar
que las propuestas y bendiciones de tu existencia te vengan de donde
tengan que venir para tu mayor bien y el de los que te rodean. Tu
corazón sabe de ellas y de la mejor manera de recibirlas. Tu corazón
sabe qué hacer a cada instante para que todo sea en ti, tu voluntad sea
Una con la Voluntad Divina y juntos, poder materializar lo que has
venido a hacer. Nada te falta ni te faltará. Sé tú y deja que lo bueno que
la vida te tiene preparado te venga. Tú eres el grifo de esta prosperidad
y tu actitud, la mano que lo abre. Cuando la actitud, tu voluntad y la
predisposición sean las adecuadas, entonces, el grifo se abrirá y lo que
ha de ser te vendrá con creces.
Mi servicio al Padre me hace sentir y ver los pasos dados hasta ahora
y la esperanza y el convencimiento de lo que mi corazón me dicta y las
percepciones recibidas, realizadas.
Cuando se sirve al Amor, prepárate, porque aquello que vivirás,
probablemente no siempre será como te hubiese gustado que fuese, pero
tu presencia en aquél lugar con aquellas almas necesitadas de Luz,
Amor y Comprensión, serán iluminadas por la intencionalidad divina a
través de ti.
La vida toma otro sentido y actúas desde una perspectiva paralela a
la convencional. No siempre eres comprendido ni aceptado, aún así, tu
paso por aquella situación deja huella y recuerdo en aquellos que la
han vivido.
Llevarás a término lo que se conoce como tus virtudes terrenales,
pero lo que manifestarás será mucho más que tu potencial aparente.
Como ser completo actuarás en diferentes ámbitos de tu entorno,
algunos de ellos, probablemente no conocidos por ti para hacer lo que
has venido a hacer. ¡No importa! Allí donde seas llevado sabrás qué
hacer y ayudarás a todos aquellos que estén implicados. No importa
tanto el lugar, el ambiente donde estarás, porque tu corazón te indicará
en todo momento lo que hacer. Estás siendo llevado, en este tren donde
te encuentras, por el mejor conductor que hayas podido elegir: tu
corazón.
Los tiempos que vive la humanidad, el planeta y nuestro sistema
solar, están produciendo unos cambios en el interior de cada uno. Están
despertando la divinidad que cada uno es. Gran parte de los seres
humanos sienten cómo llama a su puerta, y muchos otros tienen la
“televisión tan alta” (miedos, resistencias, falta de autoestima,…) que
no oyen las llamadas de sus corazones para dar un paso más hacia el
proceso evolutivo de sus almas.
Nace un nuevo día y la serenidad del reposo te hace abrir los ojos,
dándote ánimos para levantarte y sentir los nuevos aires que vienen a
recibirte y guiarte en este primer día del resto de tu vida. Sientes el
convencimiento de llegar allí donde quieres desde el lugar donde te
encuentras. ¡Tanto da el punto donde te encuentres de tu proceso! Estás
en el mejor lugar donde podías estar para continuar con paso firme tu
camino, a tu manera, según necesitas para llegar a ti, al Dios que eres,
a tu Divinidad manifestada.
Y todo,… a tu manera (“My way”), según necesites.
El camino ahora se ensancha y la luz se intensifica. Seres de Luz se te
acercan y te rodean.
El camino nunca ha estado vacío. Nunca has estado solo ni lo
estarás.
En tu camino cada vez estarás más acompañado y protegido.
Eres amado y siempre lo has estado y lo estarás.

INICIOS DEL DESPERTAR


Todo empezó como un proceso inconsciente que en sus inicios das pasos
sin saber dónde te llevará aquello que sientes en tu interior. Ves como te vas
alejando de los convencionalismos que hasta el presente te ha ido rodeando, y
tú, desde la ignorancia de tu ser, pero con el sentimiento que te abraza
conforme aquello que es lo que quieres, empiezas a dirigirte hacia una
dirección ignorada hasta ahora.
Mi consciencia fue despertando, sobre todo, a partir de 1991. Hasta
entonces iba haciendo sin saber exactamente por qué lo hacía, aquello que
hacía. Actualmente todavía tengo reacciones o tomo decisiones que
sencillamente siento que las debo de hacer, con la diferencia de que ahora ya
no me cuestiono el por qué las hago, sino que son fruto del ser que hay en mí
y dirige mi vida. Quizás te haya sorprendido el hecho de expresar que hay un
ser dentro de mí que dirige mi vida. Todo a su debido tiempo. A medida que
vayas adentrándote en la historia de este libro, irás entendiendo el contenido
de mis palabras.
Hay todo un mundo sutil que nos rodea en nuestro espacio planetario. En
nuestro amado planeta conviven diferentes seres de diferentes dimensiones.
Vemos los de más densidad, que somos nosotros, la humanidad, así como los
animales y el mundo vegetal. Todo es vida, a diferentes niveles. Pero también
hay vida en otros planos no visibles con los ojos físicos que cohabitan en la
Tierra.
Como ya he dicho anteriormente, fue a partir de 1991 cuando mi
consciencia empezó a ser “consciente” de la vida y lo que iba viendo. Para
llegar a esta fecha tuve que seguir un proceso, para mi alma, que me llevaría
a la preparación adecuada y poder aceptar un cambio que me llevaría al
despertar interior. Todo se aceleró, y sobre todo, con el cambio del milenio.
Hasta entonces, iba viviendo y tomando decisiones en la incertidumbre de
no saber qué me sucedería a cada paso dado. Sencillamente hacía aquello que
sentía que debía hacer, aceptando todas las consecuencias que se pudieran
derivar de mis actos. Las aceptaba y de esto sí que era consciente. Pasaría por
donde tuviera que pasar, pero mis decisiones eran las que percibía con
claridad en mi interior.
Viví momentos, considerados a nivel social, de pobreza: perdiendo todo lo
material que podía llegar a tener en aquellos momentos; cambios de
domicilio forzados por mi falta de liquidez; días de no poder comer, y todo lo
que pudiera derivarse de la escasez económica.
Aceptaba todo lo que se producía a raíz de mi situación. Era un proceso
donde se iba activando mi interior. No tenía nada, sólo a mí. Aprendí a
conectar con otro mundo que no fuera el exterior. Empecé a dirigirme a mi
interior y fue cuando encontré un camino que no finalizaba por más que te
adentraras en él. No sólo no veías el final, sino que una vez dabas unos pasos
más a tu interior, más querías profundizar en esa dirección. Podría parecer
una contradicción, pero cuanto menos tenía, mejor me encontraba.
Fue en la más profunda precariedad de mi vida, cuando más notaba la
sensibilidad en mi ser. Fue en este período de interiorización en mi vida que
me sentía más libre y en paz. Sí, fue cuando las puertas del verdadero ser que
era se abrieron de par en par y empezaron a presentarse ante mí, otros seres
de luz diciéndome por qué estaban allí conmigo y me acompañaban a lo largo
de mi vida. Eran mis guías espirituales, que ahora se hacían presentes de una
manera que yo los pudiera percibir. Todos se presentaron y me expresaron -
porque estaban conmigo-, qué papel desempeñaban en mi vida.
Así fue cómo mi consciencia iba activándose día a día.
Aquél que fui, fue desapareciendo para dar paso al verdadero ser que había
en mí.
“Quitármelo todo, para dármelo todo.
Nada que me distrajese se quedó.
Todo fue despojado para encontrar la esencia de mi ser.”

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Cuando uno, a lo largo de su vida empieza a vivir situaciones que le llevan,


incluso a sentirse marginado y no ser aceptado por lo que es su familia; puede
llegar a sentir rencor, resentimiento o tener una situación de desafío ante ella,
pero no fue este mi caso. En ningún momento, que recuerde, llegué a sentir
tales sensaciones; sencillamente aceptaba lo que se estaba viviendo y las
reacciones de aquellos que, aparentemente, debían darme apoyo. No tuve a la
familia a mi lado. Lo acepté sin pensar en su culpabilidad sobre mi situación
vivida en aquellos momentos. Aceptaba y aceptaba con todas las
consecuencias que podían conllevar cada decisión tomada por mi parte en la
vida.
Tengo que decir que he vivido situaciones extremas, y algunas de ellas de
una manera reiterada. Cada vez que me encontraba en ellas me dejaba llevar
por las circunstancias, sabiendo que la decisión tomada era la correcta según
mi parecer. Fui honesto en todo momento, y a lo largo de toda mi vida. Fui
una hoja de árbol que cae en un riachuelo de aguas bravas y se deja llevar por
ellas. Al final, llegará a la placidez de su destino.
Debido al entorno en el que fui criado, tuve que hacer, -ya de adulto-, todo
un trabajo de liberación de mi interior y de aprendizaje para alejar de mí, todo
lo aprendido y aceptado como normal en mi día a día. Todo procedía de unas
pautas externas a mi ser, a lo que yo sentía en mi interior. Ya de pequeño veía
a mi alrededor como un mundo ajeno al mío. No acababa de identificarme, y
cuanto más lo quería hacer, más malestar creaba en mi vida.
Separaciones afectivas, altibajos económicos, incomprensión, y otras
situaciones que reflejaban mi interior se presentaron ante mí para decirme:
¡Despierta ya! ¡Es la hora!
Recuerdo momentos en que veía que situaciones de aparente
estancamiento en mi vida se presentaban una y otra vez. Yo me decía:
“Confía, Jordi, confía. Todo acabará bien. Confía.” A través de los sueños,
aquellos que me acompañaban de la Luz también me decían:
- CONFÍA. CONFÍA. CONFÍA.
A partir del año anunciado, 1991, fue cuando empecé a trabajarme la
mente, este utensilio tan poderoso que dirige y crea nuestra vida. Aprendí a
controlarla y a hacer que respondiera a mi voluntad. Conseguí controlarla y
darme cuenta cómo funcionaba y cuándo intervenía en mi vida. Aprendí a ver
venir el momento en que quería intervenir para controlarme. Supe cómo
hacer que fuera mi fiel sirviente según sentía que debía hacer. Al final me
obedeció y pude sentir lo que es la tranquilidad mental y el sosiego interior.
Desde entonces, como mi gran aliada, me obedece, y juntos materializamos
aquello que siento.
Aprendí, también, a conocer las herramientas que habitan en nuestro
interior y todos llevamos dentro. Son mecanismos que ya traemos al nacer,
pero no nos lo comunican, leyéndonos el libro de instrucciones de nuestro
potencial.
Entré en contacto con cada uno de ellos, y cada uno de ellos tiene su
función y particularidad. A lo largo de este libro podréis encontrar cuáles son
estas herramientas que cada uno de nosotros posee desde su nacimiento.
Fueron unos años de gran intensidad espiritual, de limpieza interior. Tenía
que sacar de mí todo aquello que ya no me pertenecía como ser libre, y con
un potencial inmenso. Tuve que vaciar todo lo aprendido hasta entonces, para
dar espacio a los resultados que iba experimentando por mí mismo y mi
corazón me dictaba. Tenía que liberarme de todo aquello que no me permitía
ser yo para dar cabida al amor y a las instrucciones de mis maestros amados,
tanto físicos como espirituales.
La vida es un proceso de aprendizaje, que cuando empiezas a darte cuenta
de quién eres tú en verdad, ésta deja de tener el sentido que le dabas hasta
entonces. Tú ya no eres el mismo y tu actitud ante ella cambia. Cuando así es,
resulta que empiezas a ser tú y a manifestar al verdadero ser que eres.
EL CAMINO
“Mi corazón era un desierto, y ahora, la hierba crece por todos los
lugares”
Ya de pequeño había algo en mi interior que me hacía tomar unas
decisiones u otras. Éstas me llevaban a nuevos peldaños de mi camino, y a
cada uno de ellos que subía, me abría nuevas puertas de mi vida inconsciente,
todavía para mí. Hacía y hacía pensando en aquello que me atraía. Me dejaba
llevar por lo que sentía.
En mi época de juventud, debido a una sordera obtenida por medicación de
un hermano mío, hizo que me interesara por ellos, y el mundo de los sordos
me llevó a otros seres, dentro de las discapacidades físicas. Durante años me
dediqué a grupos de diferentes tipos de discapacidad, tanto física como
sensorial, y al mundo de los niños. Me sentía bien con ellos. Me encantaban.
Teniendo unos 18-19 años, estando en unas colonias de verano con un grupo
infantil, justo después de finalizar mis estudios secundarios, se abrieron las
matrículas de la universidad. Yo, inicialmente, no sabía qué hacer al finalizar
el instituto, pero estando en una de estas colonias infantiles, una de las
monitoras que había allí dijo de abandonar el grupo un día para bajar a la
capital y matricularse como maestra de escuela. Luego por la tarde ya estaría
de vuelta. Yo vi este momento como ideal para apuntarme también a la
universidad, igual que ella y hacer algo relacionado con los niños. Magisterio
fue una buena opción. Así que los dos bajamos para matricularnos. No sabía
qué hacer con mi vida, pero esta oportunidad de acompañar a esta monitora, y
los estudios que quería hacer, me pareció que yo también podría hacerlos. Me
gustaban los niños y me sentía bien con ellos. ¿Por qué no podía estudiar algo
relacionado con ellos? Fue la oportunidad perfecta, en esos instantes de no
saber qué hacer ante la vida. Lo relacionado con niños me pareció una
decisión adecuada. ¿Por qué no?
Sólo fue el inicio de mi camino. Mi tiempo de maestría, como docente
escolar infantil tuvo sus días contados, pocos años. Debía de ser maestro, sí,
pero no de niños ni en una escuela.
Mi siguiente paso me llevó a dedicarme a la enseñanza de lo que hasta
entonces, -mientras ejercía de maestro con niños-, era mi hobby: el mundo
del baile, de la expresión, del mimo y el teatro. Me dediqué, también, a ir por
las escuelas realizando talleres y cursos de este tipo, así como encuentros de
animación y cuentista, narrando cuentos, fábulas y leyendas. Sí, cuentista.
Era animador, cantando por las escuelas, y narrando cuentos por toda la tierra
en la que nací: Cataluña. Estuve muchos años yendo con mi coche de aquí
hacia allá. Eran tiempos en los que disfrutaba con lo que hacía y me permitía
tener una sensación de libertad y, en algunos momentos, de gran prosperidad.
Me echaron de diferentes escuelas con las que trabajé por mi manera de ser y
de tratar a los muchachos (de tú a tú, trabajos en grupo, respeto, etc...), y en
cambio, en este nuevo período, ahora me recibían con los brazos abiertos y
mis remuneraciones eran superiores. Estos hechos me mostraban que el
cambio había sido el adecuado. La decisión fue la correcta. La vida se
encargó de que cambiara de actividad. Ella parecía actuar por mí. Cuando se
veía que ya había aprendido o dado lo que tenía que haber dado y aprendido,
la tarea iba escaseando para que me espabilara y me dedicase a aquello que
mi corazón empezaba a hablarme.
Pasó el tiempo, y mi actividad en las escuelas fue decayendo, para dar paso
a las mismas actividades, pero esta vez en diferentes espacios como
asociaciones, centros cívicos y en alguna que otra escuela, pero esta vez para
los padres. Después de diez y siete años en el mundo del ritmo y la expresión
con los adultos, llegué, nuevamente, a un nuevo cambio importante en mi
vida, que al igual que cuando fui maestro de escuela, ahora, se abrió la puerta
para lo que durante años me dediqué como un nuevo hobby: el
autoconocimiento y mi función como terapeuta.
Sentí una llamada intensa de ayudar a los seres que me rodeaban, pero no a
desbloquear sus cuerpos con el ritmo y la expresión, como el baile o las
danzas, sino a unos niveles más internos y con consciencia por parte de cada
uno. Estas actividades fueron menguando en mi vida y empezaron a aparecer
unas nuevas oportunidades con la nueva dirección a seguir: terapeuta
holístico.
En la vida hay una sincronicidad plena. No hay nada al azar, y yo lo he
podido ver y aprender a lo largo de mi existencia. Cuando estás preparado
para dar un nuevo salto en tu vida, desaparece lo que estabas haciendo para
empezar a manifestarse la nueva oportunidad según la preparación y tu estado
interior. Así fue en todo momento, incluso en el presente. Una vez estás
preparado para dar el siguiente paso, todo el universo se confabula para
ofrecerte el nuevo regalo: tu nueva vida a partir de ahora.
“MORIR PARA RESUCITAR”
Todo aquello que vivís sólo es el aprendizaje para los nuevos pasos de lo que seréis. Todo
está unido. Todo está entrelazado para lanzaros a vuestro recordar quiénes sois y la plena
realización de vuestra misión en esta vida.
Las situaciones que vivía me hacían ir a mi interior, a estar conmigo, que
era el único ser con el cual me sentía bien y podía encontrar el bienestar.
Estar conmigo era como apartarme de la situación y verla desde una
perspectiva objetiva, sin los condicionamientos personales. Era como reposar
y ver claro lo inexplicable e irracional de los momentos experimentados.
Sería como aquellas bolas de vidrio que hay como nieve en su interior. La
coges, la giras y la vuelves a girar a su posición inicial y ves cómo la nieve va
cayendo, dando una belleza a lo que ves dentro del objeto. Era una cosa
parecida a lo que vivía. No entendía cómo los demás podían actuar de la
manera que lo hacían cuando todo era mucho más sencillo y actuando desde
la honestidad todo podría solucionarse. Las situaciones me empujaban a ir a
mi interior y poder sentir el sosiego dentro de mí, a solas. Cada uno de los
acontecimientos vividos me llevaron a estar solo conmigo mismo, que es
cuando podía ver claro. Un año tras otro, mi presencia en este mundo parecía
que sobraba. Ahora sé que así no era, pero en aquellos momentos, sólo me
quedaba pasar por ahí de la mejor manera posible.
Tuve una educación donde el hombre debía de ser hombre y cumplir con
todos los requisitos sociales y de género por el hecho de ser hombre: tener
una actitud firme, inflexible sin ninguna muestra de debilidad; ser quien
tomara las decisiones y quien se encargara de llevar una casa, siendo quien
había de mantener un hogar,… en fin, toda una serie de convencionalismos
sociales, religiosos y culturales que hicieron, todavía más, que me distanciara
del lugar y las personas que me rodeaban. “Debíamos de aguantar
estoicamente la dureza de la vida”. No me era fácil vivir en un mundo así.
Con esto no quiero decir que fuera una víctima ante mi exterior, sino que
mi alma no se encontraba adaptada, ni encontraba el lugar adecuado para
encajar con los hábitats donde había ido a parar. Me encontraba desfasado e
incomprendido. Sé que muchos de vosotros también sentís lo que yo sentí en
su momento. No critico ni justifico nada de lo vivido, porque con el tiempo
entendí que era lo mejor para mí y mi proceso álmico.
Todo tiene un sentido para nuestro mayor bien. El ambiente donde me
encontraba me llevó a reprimir mis emociones porque mi parte masculina
predominaba.
Ya de adulto, a los treinta y tantos, sentí que debía de romper con todos
estas creencias sociales y religiosas. Me propuse empezar a expresar lo que
había en mi interior, y una de las cosas primeras que hice fue, aprender a
llorar. Llevaba muchos años sin hacerlo, habiendo tenido motivos para tal fin.
Mis emociones estaban reprimidas, no mostrando del todo, aquello que
sentía. Parecía que siempre estaba “bien”, cuando no era así, pero mi “des-
educación” me indujo a no mostrar ningún indicio de supuesta debilidad. No
podíamos llorar – eso es lo que aprendí de mi entorno -, y por lo tanto, debía
ser fuerte. Esta aparente fortaleza me llevó al mayor desconcierto interior. Lo
que yo sentía dentro de mí no tenía nada que ver con lo que me decían que
debía de expresar o la manera de expresarlo. Aquello que sentía debía salir
fuera de mi interior. ¿Entendéis por qué me sentía bien cuando estaba
conmigo mismo, solo? Porque estando conmigo podía expresar libremente
aquello que sentía, todas les emociones y sentimientos del tipo de sean.
Recuerdo una vez, -ya habiendo despertado mi consciencia-, me compré un
trozo de manguera, de unos 50 cms. Fui a una ferretería. La adquirí, y cuando
llegué a casa, para amortiguar los golpes, puse unos cojines encima de mi
cama y los empecé a golpear con fuerza y más fuerza, sacando todo lo que
llevaba dentro, lanzando incluso, algún que otro improperio. No me
controlaba porque quería sacar todo lo que había en mí que no me hacía
sentir bien. No me importaba decir palabras groseras, porque estas eran todo
lo que yo había reprimido hasta entonces. Me propuse golpear y expresar
verbalmente durante tres minutos, alguna vez. Sin parar. Resulta que mi
actitud de “no-violencia”, a los 40 segundos me decía que parase, pero yo me
decía que ¡no!, que no debía de parar hasta llegar a los 3 minutos. No quería
dejar nada en mi interior.
Estuve un tiempo haciendo este ejercicio, y a aquellos que aparentáis ser
“personas dóciles y muy tranquilas”, pero que sintáis una inquietud en
vuestro interior, dejad de dar una “buena imagen”, y sed vosotros. Un buen
trozo de manguera puede ayudaros a exteriorizar toda represión en vuestro
comportamiento y actitud social. ¡Qué bien me sentí!
Aprendí, también, a llorar. Qué contento me puse, después de muchos años
de no hacerlo. Tengo que decir que me costó y tuve que poner de mi parte, y
mucha, para aprender nuevamente a dejar que las lágrimas apareciesen en mí.
Provocaba el lloro, pero nada. Lo intentaba una y otra vez, pero no siempre lo
conseguía, hasta que llegó el día que fue una gran alegría para mí: ¡Lloré!
¡Me alegré tanto por poder llorar y tocar lágrimas propias que recorrían mi
cara! ¡Fue un gran día! Sí, tuve que aprender a llorar para poder abrir mi
corazón y empezar a sentir aquel quien yo era. Mi corazón empezaba a
abrirse, pudiendo ver los primeros resultados de un trabajo consciente para
expresar libre y plenamente mi ser, exteriorizando todo aquello que ya no
tenía cabida en mi interior y necesitaba ser liberado. La alegría fue enorme.
¡Había aprendido nuevamente a llorar!
Desde entonces, el lloro es parte de mi sensibilidad actualmente. Es
síntoma, no de tristeza o pena, sino de alegría y emoción al sentir conmigo a
mis acompañantes del Hogar. También representa otros aspectos en mí que
dan conformidad a la veracidad de un hecho, situación o toma de consciencia.
Llorar es una forma de expresión que tenemos en nuestro ser, como
herramienta para expresar nuestras emociones, estados de ánimo, y para
confirmar la verdad, encontrar la aguja en el pajar de la condición humana.
Desde la perspectiva limitadora del ser, el lloro es tristeza y limitación, bajeza
y debilidad, impotencia y victimismo a la vez. Cuando abres tu corazón y
empiezas a despertar a la verdadera esencia de la vida, este acto lagrimal se
convierte en la felicidad de sentir tu fortaleza, tu divinidad y la presencia de
aquellos que te han estado acompañando desde tu nacimiento. Nada es lo que
parece. Una actitud mental puede darte una visión del síntoma muy diferente
al de una vida desde el corazón. Teniendo presente que el raciocinio por
antonomasia limita cualquier visión que pueda llegar a tenerse, y pone límites
a lo que sucede en nuestra vida, no es de extrañar que el hecho de abocar la
vida por el filtro de la mente, te falten argumentos o comprensión para
entender el verdadero significado de tu existencia.
Más allá de la mente, se encuentra el corazón, el cual pueda hacerte ver la
realidad de lo existente, incluida tu propia vida y todo lo que en ella
experimentas.
Llegué a darme cuenta de lo infinito del corazón y lo limitado de la mente
racional. Va más allá de cualquier visión existente en nuestra condición
humana. La verdadera libertad reside en el corazón, y el aprisionamiento
existencial se encuentra en la mente.
LA HORA CONSCIENTE
Dentro de los treinta y pocos años viví una situación, que podríamos
denominar traumática. Fue una separación afectiva que no finalizó
amigablemente. Tuve que irme del hogar donde me encontraba y a raíz de
aquel hecho oí hablar de un libro que me llamó la atención: “Las mujeres que
aman demasiado”. Pensé si yo no era una persona que amaba demasiado y
decidí leérmelo. Me fue bien. Me ayudó a entender a quien hasta entonces fue
mi pareja y a otras mujeres y personas que están dispuestas a amar
incondicionalmente y no se aman. No es que haya un tope para amar. Nunca
es demasiado. Lo que hay que esclarecer es que el “amar” humano no es el
“AMAR” espiritual que es nuestra verdadera naturaleza. En aquél tiempo no
discernía ni conocía el AMAR que ahora siento en mí.
Otra sincronicidad que se presentó ante mí, fue en un día que visité a mis
padres y la televisión estaba encendida. Estaban haciendo una serie de Shirley
McClaine “Lo que sé de mí”. Fueron unos segundos, no más, pero quedé
atraído por la experiencia de esta mujer, mostrando su despertar.
No tardé en tener sus libros en mi mesita de noche y estarme hasta las dos
de la madrugada, cada día, leyendo su experiencia del despertar espiritual.
Leí sus cuatro libros publicados hasta aquél momento. Se me acabó el
material y volví una y otra vez, a las librerías, pero esta vez al apartado de
autoayuda. Leí y leí muchos libros a lo largo de los años, hasta que llegó el
día en que sentí que ya no debía de leer más. De una manera continuada, y en
muy poco tiempo, leí los 11 libros de Kryon publicados hasta entonces, y
algún que otro relacionado con él. Fue la última secuencia lectora intensa de
mi ser para recibir una información inicial y conocer el camino. Una vez
sabido, me dediqué a aplicarlo en mi vida. No hubo ningún libro leído por mi
parte que no lo aplicase en mi día a día, dándome cuenta de la validez de
unos y lo obsoleto de otros. Mi vida empezó a cambiar de una manera
notable. Me sentía bien conmigo e iba adquiriendo confianza y fortaleza para
escuchar y hacer aquello que mi voz interior, mi corazón me iba diciendo.
Dentro de esta práctica, fue, con el cambio del milenio que mi vida ya se
encontraba en los márgenes de la espiritualidad y no en los cánones de la
terrenalidad. Había dado los primeros pasos para empezar a vivir
espiritualmente en el mundo terrenal. Estaba aprendiendo a manifestarme en
un entorno, un planeta que no acababa de hacerme mío, pero debía convivir
en él con seres que seguían también su camino.
Cuando la consciencia despierta, tu vida cambia. Empiezas a dejar de ser
aquél quien eras y nuevas inquietudes, actitudes y maneras de actuar aparecen
en tu vida. Una de ellas, en mí, fue el hecho de querer aceptar todo lo que la
vida me ofrecía. Escuchaba a mi corazón e intentaba poner paz en mi espíritu
para vivir y aprender de lo que experimentaba y sentía. Empecé a aceptar
todas las “supuestas adversidades de la vida”. Dejé de quejarme y de expresar
disconformidad. Aprendía a aceptar y a confiar hasta llegar a entender que
todo lo que vivimos somos nosotros que lo atraemos. Fue entonces, que no
tan solo no aceptaba lo nuevo, fuese lo que fuese, sino que además, mi
proceso de aprendizaje se aceleró porque me abrí de tal manera para entender
lo que vivía, que no había nada que fuera un cabo suelto. Cada paso dado
estaba relacionado con el siguiente, y el siguiente con el otro, de manera que
toda mi vida era un enlace de situaciones que me llevaban a la conexión con
mí mismo. Todo tenía un sentido.
No puse ninguna resistencia por mi parte, o al menos lo intentaba, para
aceptar todo, absolutamente todo lo que iba atrayendo. Me dejaba llevar sin
importarme a dónde me llevaba. Quería saber por qué había aparecido en mi
vida una persona, situación o ambiente. Para saberlo, siempre anteponía mi
responsabilidad ante la vida, conforme todos somos responsables de todo lo
que hacemos y atraemos, y ver el por qué de tal situación o persona. La
lección se encontraba en mí mismo, no al azar y en los demás, sino que yo
era el responsable de lo que estaba viviendo y sintiendo. Con esta apertura
del corazón, y con plena honestidad y, sobre todo, humildad para reconocer
partes de ti no sanadas, empecé a darme cuenta del por qué de todo y del
sentido de lo vivido. Yo era el responsable de mi vida. Cambias tu actitud o
tu manera de ver la vida, y tu exterior también cambia. Tú eres el único
responsable de lo que te sucede. No los demás.
Fue un período donde me sentía entusiasmado para saber dónde me
llevaría cada paso de mi vida y qué iría sintiendo en el proceso para llegar al
final de aquel objetivo. Quería superar y sanar cada situación que había en mí
“de mi pasado” y no me permitía avanzar en el presente.
Mi vida tomó otro aire. A medida que iba aprendiendo y dándome cuenta
de quién era yo, empecé a hacer desaparecer cualquier reminiscencia de
temor que pudiera haber todavía en mí. No tenía miedo ante nada, pero algo
en mi interior todavía me frenaba. Aprendí a dejarme ir y a no querer
controlar las situaciones. Me dediqué sólo a vivirlas y a sentir la paz y la
tranquilidad en mí, pasase lo que pasase en mi entorno. Mantener la
serenidad y la paz en medio de cualquier tempestad existencial en la cual
pudiera encontrarme en aquellos momentos. Me dejé ir, absolutamente a los
brazos del universo.
Aprendí a tener confianza, fe, esperanza y a darme cuenta que todo es
temporal. Aprendí a navegar en medio de aguas turbulentas, y a mantener la
armonía en mi interior. Una vez va pasando la situación te das cuenta que no
ha sido para tanto, y que son nuestros posibles temores los que dramatizan la
situación, negando el aprendizaje para nuestro ser en el proceso de evolución
en el cual nos encontramos.
Aprendí a estar centrado en momentos de aparente inestabilidad. Rebajaba
la intensidad del impacto. Tu interior puede removerse, pero si antepones tu
voluntad en querer conseguir sosiego y paz, ésta puede con cualquier
situación no deseada de tu exterior hacia ti. Tú eres quien dirige tu vida y
quien la crea. Tú eres mucho más de quien piensas que eres. Aprendí a darme
cuenta que “Yo sí que puedo” y cualquier ser, cualquier persona que quiera,
también puede. No hay nada ni nadie que pueda influenciarte si tú no le das
el consentimiento. Tú eres quien crea tu vida. Tú decides qué quieres vivir y
lo que no. Aprendí a no querer atraer sólo cosas que me gustasen, sino a SER
YO MISMO, y esta integridad es lo que te permitirá vivir justo aquello que
necesitas para tu proceso. Cuando llegas a este punto, nada debes de temer,
porque te sentirás preparado para lo que pueda venirte, dicho de otra manera,
para lo que tú hayas decidido qué atraer a tu vida como nuevo paso hacia tu
proceso de evolución. ¡Maravilloso!
De esto me di cuenta, y desde entonces, ya no pido, ya no deseo,
sencillamente SOY YO. A partir de aquí todo sucede según lo que ha venido
a hacer cada uno en esta vida. ¡Perfecto!.
Una vez, en una conversación con el Padre, en relación a cómo me
encontraba interiormente dentro de este proceso, me dijo:
- Lo que siento adentro es diferente. ¿Qué me pasa realmente? –
Pregunto.
- Mi hijo está creciendo y veo que él se da cuenta de todo el proceso.
Se siente extraño porque experimenta la serenidad y la paz que Yo le
doy. Percibe el amor que le ofrezco y esto le contrasta con lo que ha
sentido tantos años. Mi hijo se está acercando a las puertas de la Luz
del Padre y esto le hace tambalear. Sabe que camina, pero cada paso es
una novedad no experimentada hasta ahora, aunque sí deseada. Mi hijo
experimenta, juega, aprende y crece siguiendo el camino que se ha
marcado. No tengas miedo, amado. Sé valiente como ahora. Sabes lo
que quieres y eres decidido. Harás todo lo posible para llegar allá
donde tú quieres. Lo conseguirás. El proceso será rico. Tú quieres
pasar por aquí. Sabes lo que quieres, pero no las situaciones a vivir
para llegar al objetivo. Veo que llegarás. Veo fuerza y valentía en ti.
Llegarás a conseguir en tu vida actual todo lo que te propongas.
A veces necesitamos saber que estamos en el camino adecuado, y el Padre,
de cuando en cuando me lo confirmaba. Cualquier palabra era reconfortante.
Me sentía agradecido por sentir que mi trabajo durante estos años me estaba
llevando hacia aquél quien yo era en verdad. A lo largo de mi vida consciente
he ido recibiendo de cuando en cuando confirmaciones que te alientan a
continuar con lo que estás sintiendo.
IMPOTENCIA
Fui un niño que veía que los adultos que me rodeaban no eran felices.
Supongo que este vivir año tras año en un entorno donde la dualidad estaba
fuertemente enraizada hizo que me transformara en una persona tímida, con
un gran sentido de la vergüenza. Pasaba desapercibido dentro de un grupo.
No proponía, callaba y me dejaba llevar por las decisiones de los demás,
sintiendo una especie de resignación y aceptación a la vez, en mi interior.
¡Cuántas veces he recordado lo diferente que pensaban los demás en relación
en cómo veía yo la vida! No era consciente del todo de cómo veía mi
existencia, pero sí me daba cuenta de lo absurdo, muchas veces, de las
decisiones que tomaban. Era un “ahora y aquí porque yo lo digo”, o sentía
una rutina de victimismo en todo mi entorno familiar. Eran penas expresadas
a través de la palabra y unos hábitos y manifestaciones orales conforme “la
vida era muy dura y nosotros no podíamos hacer nada para cambiarlo”. Mis
alas, como a la mayoría de los que vivimos aquella época fueron “cortadas”,
creando un niño con un mundo interior muy diferente a como actuaba el resto
de la humanidad.
Esta sensación de que por el hecho de ser niño debías de hacer lo que te
decían, hizo que mi espontaneidad y naturalidad se convirtieran en quietud,
control y resignación. De ser un niño abierto, alegre y muy movido, pasé a
ser, hacia los tres, cuatro años, un niño “modélico” según mis padres.
Iba creciendo y sentía que conforme más me adaptaba a mi entorno, más
malestar sentía en mí, más la sensación de indefensión se agudizaba dentro de
mí. ¿Realmente estaba tan desamparado?
A lo largo de los años he llegado a sentir impotencia porque veía que las
cosas no salían como a mí me hubiera gustado que fuesen. Veía que la vida
que quería, en cuanto me acercaba a ella, algo me impedía llegar y disfrutarla.
Una y otra vez. Así durante muchos años. En un principio sentí una gran
impotencia al pensar: ¿por qué a los demás sí, y a mí no? ¿Por qué no puedo
vivir cómo yo quiero? Había algo que no estaba funcionando.
Nuestro estado natural es vivir en la abundancia y la prosperidad a todos
los niveles, en cambio, cuando se trataba de mí, parecía que los Reyes Magos
o Santa Claus habían pasado de largo, y ante mi puerta, no me habían dejado
nada, ni una pizca de esperanza por momentos. Cuando parecía que se abría
la puerta de la prosperidad y estaba a punto de poderla gozar, siempre
aparecía un motivo por el cual, todo lo obtenido desaparecía de mi vida. Otra
vez a empezar. Era para sentir impotencia, pero fue con el tiempo que llegué
a invertir esta situación.
Ya habiendo entrado en mi despertar, después de unos años trabajando mi
autoestima y mi capacidad para expresar y reclamar lo que me pertenecía por
naturaleza y sintiéndome merecedor de poder obtener aquello que sentía en
mí, llegué a un punto donde un pilar se personó ante mí: la Fe, la Confianza.
Años posteriores el Padre me dijo:
- Tu Fe te ha salvado.
Me había dejado ir, sabiendo que algún día todo cambiaría. No sabía
cuándo ni cómo, pero sí que mi situación cambiaría del todo. Empezaba a
sentir en mi interior conforme aquello que vivía y cómo lo vivía, cambiaría
para siempre. La impotencia desapareció de mí, dejando lugar al aprendizaje,
a la ilusión por vivir y sintiendo la fuerza en mi interior para llegar a la
materialización de mi voluntad, según mi corazón me dictaba.
Toda impotencia es fruto de una visión limitadora de la vida. No hay malas
situaciones, sino puntos de mira de la situación. La visión con la cual
observes un hecho, te va a llevar a una actitud u otra, o viceversa. Cambia tu
actitud ante la vida, o tu visión de ella, y el dramatismo y la sensación de no
poder desaparecerán de ti. Una vez te hayas liberado de tu visión de
incapacidad o escasez, entonces todo el universo se pone a trabajar a tu favor
para que puedas ver los primeros indicios de tu cambio ante la vida.
Empezarás a obtener bendiciones de todo tipo que te llevarán a darte cuenta
de que, en el fondo, la abundancia siempre ha existido en tu vida, pero tú no
la veías porque la ofuscabas con tus creencias, sentimientos y actitud ante la
vida.
Después de períodos de incapacidad para conseguir aquello que sentía y
quería, actualmente la vida me llena de materialización, de regocijo y alegría
para todo lo que pueda llegar a necesitar en mi camino. Nada pido. Nada
deseo para mí, porque siento la fuerte certeza y convencimiento que ya lo
tengo. De la impotencia a la fuerza creadora de tu vida. Fue el paso de la
condición humana a la divinidad que cada uno somos. Siempre hemos sido,
pero nuestro entorno terrenal, nos hizo olvidar quiénes somos en verdad.
Nuestro cuerpo, disfraz temporal para nuestra alma, nos confundió,
pensándonos que somos unos pobres seres humanos a merced del azar y la
vida, cuando en verdad, nosotros somos la Vida, la Verdad y el Camino. Ya
en su momento Jesús nos lo anunció respecto a su presencia en medio de la
humanidad. Cada uno de nosotros somos este Camino, la Verdad y la Vida,
desde el momento en que despertamos y tomamos consciencia de quiénes
somos y la capacidad, el potencial espiritual que hay en nosotros. Somos
divinidad en un cuerpo, y vuelvo a decir, que este cuerpo, a menudo, nos
distrae y confunde. La esencia no es el cuerpo, sino lo que hay en su interior,
….nuestro verdadero Yo. No es lo que sentimos en nuestro interior, sino
aquello que contiene nuestro ADN como pilares que deben activarse para
nuestra plena manifestación y realización. Cuando empezamos a recordar, y
cada vez más y más, vamos elevando nuestra consciencia espiritual.
En mi vida he experimentado vivencias que me han llevado a un
aprendizaje. Este aprendizaje ha permitido aumentar mi sabiduría. Esta
sabiduría, fruto del conocimiento aplicado te llevará a darte cuenta de quién
eres en verdad y el sentido de tu existencia y todo lo que percibes a tu
alrededor. Te permite conocerte y entenderte mejor, y cuando así es, más
entiendes a los que te rodean y el por qué actúan como actúan, porque la
comprensión de tu ser ahora es mayor. Te aceptas, respetas y eres más
paciente contigo mismo, hecho que hace que también lo seas con los demás.
A mayor recuerdo de tu ser, mayor comprensión de la vida en sí, de los
demás y sus actitudes y creencias.
La impotencia se aleja de ti, porque ahora empiezas a darte cuenta del
empoderamiento que hay en tu interior, de la divinidad que tú eres.
La impotencia pertenece a la condición humana, la fuerza de tu vida, a tu
divinidad.
En el mes de abril del 2008, sentí unas palabras en mi interior que me
decían:
“La Consciencia es lo que te permite poner remedio a los
desequilibrios”.
Fue otra revelación, pero ésta, siete meses más tarde, en el mes de
noviembre del mismo año, donde en una meditación oí que se me transmitía:
“Dios está en ti. Dios está aquí en la Tierra a través de ti”.
No es que yo fuera un “elegido”, sino que la divinidad que hay en cada
uno, puede llegar a manifestarse.
Reconozco que, ahora mirando con retrospectiva lo vivido en mi vida, me
he deleitado con cada situación, persona o acontecimiento que el proceso de
mi alma me ha permitido experimentar. Con los años y el tiempo, mi gozo
por vivir lo que vivo, aceptándolo y agradeciendo cada bendición que me
llega, disfruto enormemente, a pesar de los pesares que podáis decir, porque
ahora sé y comprendo el sentido de mi existencia y lo de todo lo que mis
sentidos pueden llegar a percibir, ver, oír o captar. Es tal el Amor en todo lo
que sucede que te das cuenta de que tú formas parte de él, y de la Voluntad
Divina Superior.

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Todos nuestros recuerdos, no son mentales, sino basados en el sentimiento.


Cuando vemos una imagen, se nos activa un sentimiento, sensación o
percepción más allá de lo que vemos.
Lo que hemos vivido a lo largo de nuestra vida son una serie de
sensaciones que nos han marcado o hecho recordar momentos concretos:
alegría, amor, rabia, impotencia, abandono, maltrato, dolor,…..todo,
absolutamente todo está basado en un estado interior. Nuestros recuerdos
están unidos a un sentimiento o sensación concreta. Aquello que no se
corresponde con nuestro proceso de evolución en aquel momento, no lo
recordamos. Son los impactos más notables en nuestra vida los que nos dejan
huella, pero esta huella, no es el hecho en sí, sino el sentimiento
experimentado en relación a aquel hecho. Son nuestros sentimientos los que
nos definen y esclarecen el momento en que nos encontramos en nuestras
vidas, el proceso de evolución en que estamos. A mayor intensidad
emocional, más alejados estaremos de nuestra alma. A mayor aceptación y
naturalidad, desde la consciencia, más indicará la unión que hay entre
nosotros y el verdadero ser que somos.
El ser equilibrado no se inmuta por lo que vive, pero no por su
insensibilidad, sino porque comprende que todo lo que está sucediendo es
para el mayor bien de la persona en concreto y de la humanidad. Cuando
aceptamos este hecho y lo sentimos en nosotros, dejamos que todo sea, como
se dice. Fluimos y permitimos que la Voluntad Superior a la cual todos
pertenecemos pueda materializarse en esta dimensión en la que nos
encontramos.
Cuando introduje la meditación en mi vida, a través de ella obtuve
revelaciones e información tanto de mi vida, como para la humanidad. Fue
también en este año 2008, durante el mes de julio, debido a un sueño que
había tenido, que durante estos instantes de interiorización recibí lo siguiente
como respuesta al por qué en mis sueños habían aparecido tres espadas:

1. Los apegos a la terrenalidad


2. Eres más que un humano. Eres divino.
3. Crear, materializar.
Cada uno de estos puntos se refería a una espada del sueño que había
tenido. Cada espada nos permitiría conseguir y llegar a la obtención de
estos aspectos:
1. Liberarte de tu condición humana (terrenalidad)
2. Conectar con tu divinidad (el verdadero ser que eres)
3. Poder materializar aquello que tu corazón te dicta y lo que has venido
a hacer.
Estos tres aspectos son los que todos, en su momento, deberemos de
conseguir superar, para llegar a manifestar aquel que somos.

1. Ascensión
2. Divinidad
3. Materialización de la Voluntad Divina
Todo proceso de Ascensión, de evolución de nuestra alma, nos irá
acercando cada vez más a nuestra divinidad. A medida que nos vayamos
acercando y sintiéndola en nosotros, permitiremos que aquello por lo
que hemos venido a este mundo, sea realizado.
Todos seguimos un proceso. Todo ser humano debe de seguir un
proceso dentro de este contexto de la materia para la evolución de
nuestra alma. Este proceso abarca tres fases:
1. Yo Soy
2. Dios se manifiesta a través de mí
3. Yo Soy Dios.
El primero consiste en llegar a recordar quién eres tú y empezar a dar
los pasos hacia esta dirección. Cuando en tu presencia al mundo
coincida tu manera de hacer, hablar, pensar y sentir, entonces todo será
Uno. Cuando todos nosotros seamos Uno con nuestra esencia, entonces,
…Yo Soy.
Este es el proceso al que mayor tiempo le dedicamos. Muchas vidas
necesitamos o hemos necesitado para llegar al Despertar adecuado para
sintonizar todo nuestro ser y todo aquello que albergamos en nuestro
interior. Yo Soy es Amor.
Cuando ya así es o llegas a un punto del camino, bien adentrado a lo
largo de él, es cuando te dejas ir; y aquel del cual todos procedemos
empieza a manifestarse a través nuestro. Este es el segundo paso de todo
proceso espiritual, el hecho de liberarte completamente a las manos de tu
divinidad, siendo ella quien va actuando, hablando, manifestándose a
través de ti.
Tras este paso, a medida que nos vayamos dejando llevar, llegaremos
al tercero, que es cuando tu grado de consciencia es superior y sientes,
vives completamente desde el corazón y el Amor. La Unicidad entre tú,
el Hogar y el Ser Superior que hay en ti es tan grande y firme, que no
hay diferencia entre tú y tu Divinidad. Ya eres Divinidad manifestada.
Ahora nos encontramos en un proceso de aceleración de la obtención
de estos pasos. Cuando el ser humano se predispone, su divinidad
empieza a activarse.
Llega un momento en tu vida que ya no programas, estructuras ni
organizas, porque todo se predispone para que sea tu Voluntad, Una con
la Voluntad Superior.
En este último paso, o cuando más te estás acercando entre el segundo
para llegar al tercero, la plena sintonía y unión entre tu ser, como
vehículo, y tu divinidad, como esencia propia, hace que sientas más allá
de lo terrenal. Sientes el sosiego, la paz, el amor, la armonía y la
expansión de todo tu ser. Hay una gran calma en ti que te lleva a vivir
desde la no identificación con todo lo que te rodea, pero a la vez, sientes
la firme unión, fraternidad con todos.
Nos daremos cuenta en qué nivel nos encontramos por lo que
sentimos en nuestro interior. A lo largo de los años me he dado cuenta
que no es importante lo que viva, sino lo que sienta en cada instante.
Esto es lo verdaderamente importante en nuestro camino.
Ahora, ya de adulto, he empezado a darme cuenta de todo mi proceso,
cómo ha estado cuidadosamente preparado para poder llegar a mi
presente actual. Sé que mi camino todavía es largo, pero, debido a lo
vivido y experimentado a lo largo de mis años anteriores, he llegado a
sentir a Dios en mí. He llegado a conocerle, e incluso, a verle. He sido
instruido por seres más allá de nuestra dimensión. Todos ellos han sido
lo que se conoce como guías espirituales. Mis experiencias con ellos me
han llevado a recopilar todo el material que me dictaban, escribía y
sentía, para poderlo transmitir a la humanidad. Había llegado la hora de
expresar y compartir con el mundo, toda la instrucción recibida, tanto
por seres físicos como por los hermanos de la Luz. El cambio de milenio
fue fundamental para dar este paso. Hasta entonces daba cursos sobre
aspectos de algunos de los mecanismos que tenemos a nuestro alcance y
hay en nuestro interior, pero fue a partir del 2004 cuando empecé a
profundizar en mi camino y transmitir la espiritualidad al mundo.
DEL CHAMÁN AL SER CRÍSTICO
Desde mis inicios en el viaje del autoconocimiento, los recuerdos de
mis otras vidas, eran muy vívidas e intensas en mi interior. Me atraía
todo lo relacionado con la ritualística, las hierbas y la naturaleza como
fuente de mensajes hacia nuestro corazón, nuestro ser. Las influencias
de mis épocas como indio norteamericano, o indígena sudamericano, me
hacían tener recuerdos, visiones y un entendimiento con la sabiduría de
los animales y la naturaleza.
Mi vida se manifestaba con unas obras abrazadas por el chamanismo.
Sí, era un chamán en pleno siglo XX.
La década de los noventa fue una eclosión de mi posición como ser
que vivía con una energía no identificada en la sociedad que nos
encontrábamos. Mi estilo de vida era diferente. (En el fondo, siempre lo
ha sido y continúa siéndolo).
Para mí, un chamán era aquél ser que llevaba armonía y equilibrio, no
tan solo a su vida, sino también a su entorno. Era un ser en perfecta
unión con la Naturaleza y el Universo. Sabía que todo lo que nos
rodeaba tenía Vida, y por lo tanto, todo merecía un respeto y devoción.
Las cuatro principales características de los chamanes eran:

1. La curación
2. El acceso a conocimientos nuevos u olvidados.
3. El desarrollo y aplicación de la energía.
4. El vaticinio o adivinación.
Siempre realizando su obra por medio de rituales y elementos que la
naturaleza nos daba, prefiriendo vivir en lugares donde había poca
concentración humana, donde había más posibilidades para seleccionar
un lugar equilibrado y armónico.
¡Sí, yo era un chamán en los tiempos actuales! Se me reveló, en
aquellos tiempos, a través de los sueños. Éstos fueron de mis primeras
herramientas activadas que me permitían una conexión con “algo
superior a mí, y no de esta dimensión”. Fue el 10 de agosto de 1998
cuando supe que tenía en mi interior todos los elementos, todo lo
necesario para mostrar al chamán que era. Hasta entonces los veía como
seres muy lejanos a mi ser, pero ahora los sentía muy cercanos, porque
yo era uno de ellos.
Cuando me di cuenta de lo que estaba sintiendo, me quedé callado,
sintiendo el hormigueo por todo mi cuerpo y viendo y sintiendo mi piel
de gallina, erizada. Sabía que lo que sentía era cierto por este síntoma
físico. Cuando siento algo parecido al escuchar o ver una imagen, sé que
así es, como una confirmación de lo que estoy percibiendo. Algo
importante estaba saliendo de mí. Conocía estos síntomas. Me eran
familiares. El silencio invadió mi entorno. Un respeto, alegría y quietud
a la vez aparecieron en mi interior. Yo era un chamán con todo lo que
esto representaba. Me puse a llorar. No podía controlarme. Algo
importante dentro de mí se acabó de “cocer”. Me dejé llevar por los
momentos que vivía. Había tomado consciencia “de quién era” en
aquellos momentos de mi proceso, y de lo que “llevaba dentro de mí”.
Inmediatamente, por mi mente pasaron unas imágenes de cuando, en
otra vida, era un curandero (así lo definí) por la zona de Perú. Me vi
recogiendo hierbas en una pequeña aldea en las altas montañas.
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Faltaba un año y medio para entrar al nuevo milenio. Debía de


prepararme porque podía ser importante y de gran ayuda para la
humanidad. Eso pensaba en su momento.
Durante esta década tuve una preparación que me llevó,
efectivamente, a un cambio en mí, pero no podía imaginarme cuál sería
el resultado del mismo. Pensaba en el chamán que era y enfocaba toda
mi obra en esta manera de actuar, basándome en un pasado y unos
rituales y visualizaciones acompañado de una parafernalia importante:
piedras, inciensos, velas, amuletos, aceites, y otros utensilios como
dagas o campanitas. ¡Todo era ritualístico! En mis sesiones trabajaba
con el pasado y algún que otro ejercicio basado en algún ritual. Era
como vivir en un mundo de poder. Mientras, yo iba trabajándome
personalmente para librarme de todo aquello que no me permitía ser yo:
frases de pensamiento positivo, visualizaciones, auto sesiones de Reiki,
piedras para equilibrar mi energía, viajes chamánicos, sueños, y otro tipo
de métodos según iba adquiriendo el conocimiento de aquél momento.
Durante esta época me abrí a nuevos aspectos que hasta entonces, sus
puertas estaban cerradas. Empecé por Control Mental, y a raíz de este
primer paso llegaron otro tipo de cursos, de formación, como técnicas
mentales, hipnosis, máquinas de la felicidad, Masaje Tibetano y Reiki.
Todo parecía ir sobre ruedas, cuando en diciembre del año 2000 pensé
en ir a Perú para iniciarme con un chamán. El día cinco de este mes se
me acercó Jesucristo – como le llamaba yo en aquellos tiempos – y me
preguntó:
- ¿Por qué quieres ir a los Andes a hacerte una Iniciación?
- Para aprender a utilizar la energía – le respondí.
- Esto te lo enseñaré yo – me dijo convencido y seguro.
Actualmente, ya pasados unos años, puedo decir que he aprendido
mucho más de lo que me hubiera podido enseñar el aprendizaje de Perú.
Me puse en sus manos y la vida tomó otro rumbo a como había sido
hasta entonces.
Hubo otro hecho importante, antes de finalizar el milenio, y en el
verano del 98 fue cuando pude “romper, deshacer” algo en mí que no
me permitía tener una relación afectiva con alguien.
Fui víctima de unos rituales de magia negra por parte de una persona
con la cual tuve una relación de pareja y las cosas no acabaron muy
bien. Se me hizo lo que se conoce como un “amarre”, siendo
fuertemente atado a la voluntad de la otra persona. Este verano fue
cuando, a través de una amistad que tenía en aquellos momentos, se
pudo deshacer el ritual.
El efecto dominó funcionaba sin parar. Ahora un hecho, ahora otro, y
todos encaminados a mi liberación interior y absoluta como ser.
Entonces me di cuenta del bloqueo afectivo que tenía. Desde mi relación
con aquella mujer, intenté con otras, pero nunca dieron los frutos que me
hubiesen gustado obtener. Entendí el por qué. ¡Ahora estaba limpio!
Hablar de este tipo de magia, es decir, de la intencionalidad dirigida
por intereses personales y encaminados a bloquear a alguien, y limitar su
vida, es hablar de las viejas energías en el planeta. Magia es la capacidad
que todos tenemos para materializar. Si es la mente o el corazón, el
dolor o el amor quien la dirige podemos ayudar a la humanidad y el
planeta o a ralentizar su proceso de evolución.
Me di cuenta de este hecho en mi vida cuando una vez fui, y por
última, a una Feria esotérica que se hacía en Barcelona. Era el año 1997.
Había ido otros años, pero por primera vez quise que me echaran las
cartas del tarot. Elegí muy a consciencia quien sería quien me las tirase.
Los observé a todos, y al final me decidí por un hombre. Yo tenía
conocimientos del tarot y de la representación de las cartas. Me senté
delante de él y dejé que me hablara.
Yo iba mirando todas las cartas que iban saliendo, y desde el primer
momento, el mensaje era claro. La primera pregunta que me hizo fue:
- ¿Tú crees en la magia?
- Sí – le respondí.
- Alguien de tu pasado te ha hecho magia negra. (Me describió a la
persona).
Inicialmente no percibí quien podía ser, pero a medida que iba
hablando, pensé en alguien. Le dije su nombre y él me lo confirmó.
También me dijo que llegaría el día que aquel “trabajo negativo” que
se me hizo, desparecería. Estaba relacionado con la parte afectiva, sobre
todo. La finalidad era que: “no llegaría a tener nunca una relación
afectiva estable con ninguna chica que no fuera ella.”
Al anularme este amarre que impedía amarme íntegramente, pude
empezar a conectar con mi parte femenina.
Cuando llegué a casa quise comprobar si eran ciertas las palabras de
aquel hombre, que representaba que era vidente. Aquella misma noche
quise incubar unos sueños que me dijesen si era cierta la afirmación de
que se había hecho este tipo de magia contra mi ser. Tuve tres sueños
que me verificaron la situación. Debido a esto, llamé a mi gran amistad
de aquellos tiempos para pedirle ayuda. Ella era vidente y médium. Me
era de confianza. Concertamos día y hora. Le expliqué y ella, a lo largo
de los minutos que estuvimos juntos vio que me habían hecho dos
trabajos de santería:
- El cuello de pollo enterrado cabeza abajo con mi nombre dentro de
su pico.
- Habían enterrado dos figuritas dentro de una piedra ligadas con dos
lazos. Uno de negro y otro de rojo y habían puesto a un vigilante del
bajo astral.
Para romper esta “atadura”, se hizo lo siguiente:
- Para el primero, mi amistad vio que ya estaba descomponiéndose.
Con ayuda de un guía indio, cogieron con mucho cuidado aquella parte
de la tierra y la pusieron en un parterre, bajo unas plantas, para que
crecieran por primavera, y florecieran, y así se convirtiera aquella
negatividad en positivismo y amor, y rompiera el encantamiento inicial.
- Con la ayuda de una entidad espiritual de gran Poder, que era un
indio, pudieron cortar los lazos y la piedra, liberando las dos figuras que
se encontraban en su interior. Al final, el indio luchó, junto a sus
guerreros, contra el vigilante del bajo astral.
Ahora entiendo porque de un tiempo hacia aquellos días, tuve
sueños, conforme hacía las paces con la chica que tuve la relación y
estábamos bien, no importándome volver con ella. (Era su
influencia de atracción).
En mi vida todo seguía su perfecto camino, aunque no supiera, en
aquellos momentos, hacia dónde me dirigiría, y lo mucho que cambiaría.

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Una de las grandes iniciaciones chamánicas consistía en hacer morir a


quien hemos sido hasta ahora, y resucitar al nuevo ser que hay en
nosotros.
Morir para resucitar.
MORIR PARA NACER
En los primeros días de 1998 tuve un sueño:
Yo me llamaba por teléfono a mí mismo para decirme algo. El
nombre era: “Sledes”. En aquel momento el sueño se acabó.
Yo me estuve preguntando qué me quería decir “Sledes”.
Sí, “Sledes era yo mismo, ¿qué me quería decir a mí mismo?
¿Por qué me llamé con el nombre de “Sledes?
Analizando estas cuestiones y otras, sentado y dispuesto a encontrar
respuestas en el despacho de mi casa en aquellos tiempos, pensé en el
tarot indio, y concretamente con una carta. Esta era: “Sled”. ¡Ya está! El
sueño me decía que trabajase con la carta del trineo (sled en inglés) y
viese lo que su presencia quiere decir.
Lo que yo me quería decir en el sueño, era que me había de poner a
prueba a mí mismo. Esta carta representa el escuchar la voz interior de
uno mismo, la intuición. Debía de estar atento y seguir mi voz interior,
sentir y exteriorizar mi interior en todo momento.
La llamada, la carta, me decía que debía trabajar aspectos en mí, que
me diese cuenta de estos y que me preparase para un viaje interior.
Esto ocurrió el día 6 de enero, y el día 15, tuve otro sueño donde hacía
presencia un concepto ya salido anteriormente.
El título del sueño era: “Vuelo hacia la muerte”.
La parte final del sueño era:
…entonces “el superior”, se pone delante del púlpito. Quien
tengo al lado le pregunta:
- ¿Por qué los que dirigís, siempre utilizáis la palabra para
mandar?
Él le sonrió y le respondió:
- Yo no os hablaré.
Yo, que estoy viendo y escuchándolo todo también sonrío porque
veo que quien hablará y nos querrá decir algo es “otro”.
Hay Paz y tranquilidad en aquel lugar. Todos estamos bien. Yo
estoy bien. Tengo ganas de oír a “quien” nos hablará.
Es alguien que veo que baja unas escaleras para comunicarnos
algo.
Tengo ganas de escucharlo. Estoy dispuesto. Me siento bien en
aquel lugar.
Aparece. Es alguien delgado, alto, con rasgos oscuros en la cara
(en el entorno de los ojos y la boca), pálido.
Me siento bien con él, muy bien. Me siento tranquilo y en paz,
con ganas de oírlo.
Este personaje era la Muerte. Tenía el mismo aspecto que la carta de
la Muerte en el tarot indio. La Muerte ha venido para comunicarme que
hará presencia en mi vida, no refiriéndose a una muerte física, sino que
finalizará algún aspecto en mí que me hará sentir bien. A más a más, yo
ya estaba preparado para recibirlo. Algún aspecto de mi interior acabará,
morirá, alguna cosa que me hará sentir bien. Empezaré una nueva etapa
interior.
¿Qué es si no la muerte? Pues finalizar algo a un nivel y empezar otro
a otro nivel mejor, superior. Es necesario morir a menudo en la vida para
continuar creciendo y avanzar por nuestro camino hacia la dirección que
acordamos.
El bautismo, según los cristianos, representa un nuevo renacimiento,
un inicio en una nueva etapa.
El sueño que tuve a finales de este mes de enero, concretamente el día
25 habla de este aspecto en mi vida, pero antes quiero hacer un inciso,
comentando que el bautismo no se refiere a por qué yo sea cristiano,
sino que se debe de entender en su concepto más simbólico:
Encontraba a faltar una chica que hacía tiempo no nos veíamos.
Deseaba tener relaciones con ella. Esta chica, resulta que estaba a
mi lado. Se iba de donde estábamos y se dirigia a una especie de
estanco donde había surtidores en los que brotaba agua clara,
limpia y fresca. La chica cogió un poco de ella y la derramó por
encima de mi cabeza como si me bautizase.
A continuación representaba que ya estaba bautizado y con
deseos de estar con la chica.
Esta chica representaba mi parte femenina, y es a través de ella, que
yo “me purificaría”. En mi vida había conectado demasiado con mi parte
masculina, y en cambio, olvidé mi feminidad. Había llegado la hora de
dirigirme hacia ella.

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Hay un proceso en cada alma procedente de la dualidad, y en algún
punto de ella, se presenta la ocasión para morir y dejar paso al nuevo ser
que realmente somos. No es otro diferente dentro de la densidad, sino
este ser que siente y vive diferente, más en acorde a la esencia que todos
somos, el verdadero ser que hay en nuestro interior.
Debemos quitarnos el disfraz que nos limita y dar paso a nuestra
naturaleza espiritual aquí en la materia. Así lo describí en uno de mis
artículos a lo largo de los años:
EL PROCESO DE MORIR PARA RESUCITAR
En los orígenes terrenales, desde la aparición de la consciencia,
empezó a resurgir aquel ser que conectaba con la naturaleza y
podía llegar a sentir la paz y la belleza de todo lo existente. Sabía
de la importancia del universo conforme tenía que ver con su
proceso, aunque quizás no era lo suficientemente consciente hasta
qué punto. Todo esto fue como los primeros pilares del ser humano
que hemos llegado hasta el día de hoy.
Posteriormente, debido a la conexión con la naturaleza, estas
almas se dieron cuenta que esta nos podía ayudar en nuestro
proceso diario. Podía crear estados de consciencia alterados, así
como curar todo nuestro cuerpo a través de las hierbas, o incluso,
equilibrarnos con la presencia de las piedras que les rodeaban. Así
fue subiendo peldaños en el proceso evolutivo de su alma, donde
con el tiempo, se conoció como el curandero, hasta dominar los
elementos de su entorno, dando vida al chamán.
La época chamánica duró muchos años, algún que otro siglo,
basándose en la naturaleza y todo aquello que ella le ofrecía. Para
llegar a chamán, uno debía de pasar, en según qué lugares, por
diferentes fases o pruebas para poder liberarse de los miedos y
poder purificarse, hasta el punto en que se crearon unas
iniciaciones para pertenecer a tal grupo u otro, como chamán. En
lo que todos coincidían era en que se había de hacer morir al ser
que se había manifestado hasta el presente hasta llegar al nuevo
ser que había en cada uno que permitía liberarse de todo lo
terrenal para entrar en las sendas de lo espiritual.
El tiempo fue pasando, dejando atrás los magos, wiccas y
brujos, curanderos, incluso, los chamanes.
Nos encontramos en un punto del proceso de la humanidad, del
ser que quiere transmutar la dimensión que nos encontramos para
conseguir vivir en la cuarta, e incluso en la quinta, en esta
biología. Necesita dar nuevos pasos para elevarnos según las
energías que vivimos actualmente y que se nos facilita más allá de
donde vivimos. Hemos llegado a una fase del desarrollo del ser en
su condición humana que se nos está invitando a dar nuevos pasos
para subir los peldaños superiores al chamanismo, como estos
fueron en su momento para los brujos, magos o curanderos de
antaño. Las energías así nos dicen.
¿Qué quiere decir esto? Pues que hemos de volver a morir para
resucitar, y esta vez a una vibración superior a como vibrábamos
hasta ahora. No podemos alimentarnos de lo que sobró ayer y
tiramos a la basura. Cada día hay un nuevo alimento que hemos de
aceptar y cocinarlo. La despensa interior siempre está llena, no
aprovechando las sobras del día anterior o los alimentos
caducados, o incluso, como en la edad media, con un aroma a
putrefacción, que con unas hierbas aromáticas lo solucionaban en
el momento de cocinar y presentarlo en la mesa de los comensales.
Ya no es necesario que nos alimentemos de lo que sobró antes de
ayer. Los tiempos actuales nos alimentan diariamente y en
abundancia, y aún así, parece que haya alguien que quiere contar,
exclusivamente, con lo que se alimentó tiempo atrás. Ahora hay
mucho más que yuca, arroz, patata o gallina. Nuestro alimento, a
nivel físico, es mucho más variado. Bien, exactamente igual a nivel
espiritual.
Hemos llegado a un punto en que hemos de volver a morir, para
renacer y resucitar al verdadero ser que somos. Aquel ser que
nuestra alma sabe, y en el fondo, nosotros también, pero debido a
los apegos, a lo que fuimos, no nos ha permitido actualizarnos
debido a los miedos de lo nuevo, -mucho mejor para nosotros-, que
la vida nos ofrece.
Las épocas del curandero, del brujo y el chamán, ya han
caducado. Han quedado obsoletas. Necesitamos una nueva
iniciación para poder morir del todo, y mostrar aquél quien somos,
saliendo de la crisálida de nuestra esencia. Creamos un ser que
estaba conectado con la tierra y el universo. Fue un paso
importante, pero sólo era parte de la casa, no de toda ella. Ahora
el hogar que necesitamos finalizar requiere que acabemos las
obras que iniciamos mucho tiempo atrás. Muchos pensaron que las
primeras obras ya eran la casa en sí, pero falta concluir la obra
que iniciamos. Bien, esta es la hora esperada. Ahora tenemos la
oportunidad de decir en voz alta: ¡Sí! ¡Éste soy yo! Mientras, todo
han sido peldaños del proceso de nuestra consciencia, de la
historia del ser humano. Agradecemos a aquellos que fueron los
seres que despertaron y dejamos que el verdadero nuevo ser,
completo, se manifieste con toda su plenitud. Ya no tiene cabida la
hora de los magos, brujas, ni chamanes. Todos han tenido su
tiempo glorioso y álgido, pero sólo sirvieron para poner nuevos
pilares en el proceso del avance de la humanidad y ayudar al
planeta Tierra.
Hemos de volver a morir para resucitar. Lo he dicho más de una
vez, y a consciencia, para que os quede bien grabado en vuestro
interior. Ya no es necesario ser una oruga o continuar encerrado
en la crisálida. Ahora toca mostrarnos tal como somos, según la
divinidad de cada uno. Ahora ha llegado el momento de mostrar la
divinidad que siempre ha estado en nosotros y ha esperado su
turno para cuando las energías fuesen las adecuadas para poder
manifestarse con el máximo resplandor, para todos aquellos que
así lo decidan. Ahora se te está diciendo que ya no es necesario
sentirte limitado, impotente y dolorido por la presencia de ciertos
sentimientos no comprendidos, o de un cuerpo que no responde tal
como tú quieres. ¡YA NO! Lo que se os está diciendo es que
vosotros, ya no debéis ser vosotros tal como érais. Vosotros tenéis
un tesoro en vuestro interior, que siempre ha estado y preparado
para cuando poseyéseis la llave y la abriéseis. Muchos os decís que
lo que habéis hecho hasta ahora ya está bien. ¡De acuerdo! Se os
respeta. Algunos decís que lo que habéis estado haciendo todavía
es válido. Una cosa es lo que habéis hecho, y la otra, el potencial
esperando a ser manifestado. Cuando decís que lo que estáis
haciendo es lo correcto, estáis diciendo: “viviendo así ya está
bien”. ¿Seguro que no quieres sentir la intensidad del amor, la paz
y la alegría de vivir en ti, sabiendo que todo te está siendo dado y
nada te falta? Bueno, si así es, se te respeta. Cuando la humanidad
se halla dividida en dos grupos: los que han decidido decir un ¡Sí!
rotundo a la llamada de la voluntad divina en cada uno y los que
se han apegado a un pasado obsoleto, sintiéndose empujados a dar
nuevos pasos, resistiéndose a hacerlos, las diferencias entre la Luz
y la oscuridad quedarán bien marcadas, creándose cada vez más,
un abismo entre las dos maneras de sentir y vivir. Cuando la Luz
del ser consciente y despierto a su divinidad, los que hasta ahora
se han negado empezarán a clamar una nueva oportunidad, porque
habrán necesitado ver para creer. Aún así, habrá quien se apegará
a su viejo ser. A estos no les tocará más remedio que despertar a
otro nivel diferente al de la Tierra. Cuando transciendan, volverán
en otro lugar a años luz de donde nos encontramos, donde las
energías serán las adecuadas a ellos, no en esta nueva tierra de
más alta vibración.
Nos encontramos en estos tiempos donde el ser necesita pasar
por un nuevo proceso de transmutación, digámosle iniciación.
Necesitamos volver a morir, para renacer. No tengáis miedo a dar
este paso, porque no estaremos solos, y nuestra alma nos está
llamando a la puerta constantemente, diciéndonos: ¿Todavía no te
has decidido? Cuanto más lo vayamos dejando, más sentiremos los
movimientos interiores. Deja que las obras de tu hogar interno
finalicen. Después notaremos el vacío de la huída de la densidad
contenida en nosotros y la sensación de expansión y liberación
absoluta de nuestro ser. La libertad que sentiremos en nuestro
interior nos permitirá sentir y experimentar sensaciones
preparadas exclusivamente para nosotros. Tus habilidades
cambiarán y algunas se potenciarán a niveles imaginarios. Los
sentimientos más sublimes se manifestarán sin provocarlos.
Sentirás diferente. Verás la vida diferente y sabrás lo que es
disfrutar y expresar la divinidad que hay en ti. Entonces, tú serás
tú, cuando así sea. Entonces, sentirás la divinidad que eres. La
intencionalidad por la cual fuiste creado, empezará a mostrarse
plenamente, escuchando a tu corazón y haciendo en todo momento
aquello que te dicte.
Ha llegado la hora de enterrar al viejo ser que hay en nosotros
de una vez por todas, para abrir la puerta a la Luz del nuevo ser
que hay en ti.
Los tiempos han cambiado y aquello que fue, ya no tiene cabida
hoy. Aquello que está siendo dentro de cada uno llevará a abrir los
canales de la humanidad para que trascienda y liberemos la
oscuridad, la densidad en la cual ha estado atrapada durante
siglos.
Y todo, porque así debía de ser. El alimento de ahora es otro.
La divinidad que hay en ti está llamando a tu puerta. ¿A qué
esperas abrirla?
Hagamos de este planeta, un lugar donde el Cielo se manifieste
en la Tierra.
Sólo existe el amor, y sólo desde el amor podemos crear vida
divina, donde todas las divinidades sean Una aquí en la Tierra.
Todos, absolutamente todos daremos el paso para ir de la humanidad
a la divinidad, dejando la vida chamánica para dar la bienvenida al Dios
que cada uno es.
En su momento, también abrí las puertas de aquél quien soy. Fui
guiado en todo momento por la voz de mi corazón. Mi interior, lo que
sentía dentro de mí, era la dirección a tomar en cada instante. Era como
si sintiera el camino a seguir, y a continuación “alguien” pusiera una
alfombra para confirmar la veracidad de lo que sentía. Veía esta
alfombra ante mí, y entonces, sabía cuál era el camino adecuado para mi
ser en aquél momento.
Cuando permites que todo sea sin querer controlar la situación,
organizarla o programarla, entonces es cuando se realiza el camino
adecuado para tu alma, sucediendo exactamente aquello que se tiene
pensado para ella, y así tu ser, poder transcender la condición humana
hacia el Cristo que hay en ti. Hay que entender como “Cristo”, todas
aquellas características asociadas a Dios: sabiduría, comprensión,
flexibilidad, compasión, ternura, firmeza, serenidad, armonía, orden,
calma, nutrición, equilibrio, calidez….y amor, mucho amor, recordando
que Dios es la energía de más alta vibración existente, es decir, el Amor.
Dios es el Amor puro e incondicional, el de más alta vibración, creador
de toda vida emergente.
Cuando se empieza a sentir esta energía en nuestro interior, todo
cambia. Nada ya es igual. Cuando estas sensaciones se producen
constantemente, diariamente, entonces será síntoma que tu ser ha
cambiado su vibración, y tu ADN se ha activado de tal manera, que vas
viendo como tu voluntad va materializándose cada vez más. Son
momentos en tu vida que dejas que aquél quien en verdad eres se
manifieste a través de ti, siendo tú, Él. Siendo Él, tú. No hay diferencia
entre tú y Él, porque hay una plena Unicidad, sin límites, no sabiendo
donde empieza uno y finaliza el otro. Sencillamente sois Uno, y tus
palabras, tus gestos, tus pensamientos y tu presencia, es Él en ti. Es su
manifestación en ti.
Hablas, actúas y sientes, sabiendo quién eres más allá de tu
terrenalidad. Entonces, tú ya no eres tú. Porque tú eres la esencia de la
cual procedes.
Cuando cruzas la pasarela de lo chamánico a lo crístico en ti, la vida
toma otro sentido, otro color, y sientes el universo, el amor en tu
interior, en cada célula de tu composición biológica. Sientes la
expansión, la inmensidad que eres, y la plena sensación de saber que
todo está en orden, en armonía y que lo que está sucediendo en tu
entorno es fruto del Amor. Los demás son parte de ti, y cada uno a la
vez, parte del otro. Sientes también la Unicidad en este plano
dimensional con aquellos seres que te rodean. Unos se complementan
con los otros, y todos nos beneficiamos. Somos vasos comunicantes que
todos nos ayudamos en nuestro proceso de evolución.
Te das cuenta de que lo que importa son las energías que vas
irradiando en tu día a día y el uso que hagas de ellas. Ves la vida como
la consecuencia de la utilización de la energía en ti. No importa lo que
hagas, sino el cómo lo hagas. No importa tu nivel social y las obras que
realices, sino la energía que desprendas en cada paso de tu cotidianidad.
¡Eso es lo importante: la Energía!
Dejas de apoyarte en lo que te rodea para utilizar tu ser.
Dejas de tener presente la parafernalia de tu entorno, para adentrarte
en el poder interior que hay en ti.
Cuando dejamos de poner nuestra energía en manos de ciertos
elementos y rituales, y empezamos a mostrarnos con todo nuestro
potencial interior sin interferencias externas, entonces, será indicio de
que estamos dejando el pasado, las energías chamánicas para dar paso a
las energías crísticas. Será el momento en que el ser limitado y
dependiente, pasará a la omnipotencia y la plena libertad de creación.
Hubo un momento que di este paso, y puedo asegurar que nuestro
potencial es ilimitado. Te conviertes en pleno co-creador de tu vida. Eres
tú y Dios. Eres Uno. El ser con un vehículo biológico y la esencia divina
manifestándose. Entonces te das cuenta de que la vida tiene un sentido
más allá de lo vivido y podemos ver. No hay dolor. Desaparece el
miedo, la tristeza y todos los sentimientos de baja vibración que nos
crean malestar, porque sólo amor hay en ti.
Cuando sientes la inmensidad de tu ser, estás manifestando el Amor
que eres. Todos somos Amor. Cada uno de vosotros es Amor, pero las
creencias de tu pasado te hacen creer que eres limitado y la vida es un
juego de azar.
Nada de eso es. He podido experimentar momentos muy humanos,
sintiéndome limitado por instantes, al no poder vivir como quería.
Influencias de baja vibración llegaron a limitar mi libre albedrío, mi
voluntad, pero todas ellas tenían una función, un mensaje que me
transmitían. Han pasado los años y he aprendido que aquello que
vivimos no es. Nada es lo que parece, y cuando das el salto de víctima a
responsable de tu vida, entonces, verás que es una cuestión de actitud
ante la vida. Mientras pensemos que formamos parte de un engranaje
dominante, inflexible y punitivo, nuestras capacidades internas se están
preparando para ser activadas y romper con la situación que se está
viviendo. Muchos se dejan llevar por lo que viven. Sus capacidades se
mantienen intactas. Adormecidas, pero intactas, dispuestas a
manifestarse para cuando el ser decida ser él. Otros sienten algo en su
interior que les hace reaccionar y no continuar como han vivido hasta
aquellos momentos. Ellos tienen también las capacidades innatas en el
ser que siempre han estado con nosotros desde nuestro nacimiento en la
materia.
No necesitas nada para avanzar por la vida, para crear tu vida y ser
feliz. Solo se necesita que ¡TÚ SEAS TÚ!, nada más. Tú eres divinidad,
no un ser limitado.
No hay puertas cerradas, sólo el no saber de su existencia.
No hay obstáculos en el camino, sólo el no saber de tu potencial.
No hay limitaciones en tu ser, sólo el no recordar quién eres.
No hay desamor en tu vida, sólo miedos que liberar.
No podemos avanzar según nuestros deseos, a menudo, pero no
es por la impotencia que el azar me ha señalado con el dedo, sino
por ignorar mi responsabilidad ante las oportunidades.
No existen las lamentaciones cuando dejamos que nuestro
corazón nos guíe.
Puras lamentaciones manifestadas debido a nuestro pasado han
permitido valorar aquello que no es. Desgracias, penas,
desigualdades, todo forma parte del desconocimiento de nuestra
existencia.
Cuando nos identificamos con nuestro entorno, nuestro pasado,
entonces todo se gira según lo establecido desde el amor:
Lamentaciones basadas en la creencia de nuestra incapacidad
para poder seguir el camino deseado. Lamentaciones, creadoras
de situaciones limitadoras que aumentan nuestras creencias de
escasez e impotencia. Todo procede de nuestra mente, de nuestra
identificación con lo establecido según nuestro entorno.
No hay nada establecido.
No hay nada previsto.
El camino está libre y dispuesto a ser amueblado según nuestra
voluntad. Cuando ésta es consciente en nuestro ser, entonces, nada
debemos de cuestionar, porque la dirección a seguir depende de
nosotros. Somos nosotros quienes andamos y damos los pasos
hacia la luz de nuestro sentir.
Cuando ahogamos el corazón, nos ahogamos a nosotros mismos
por inutilizar la brújula de nuestra alma y el empoderamiento
divino que hay en cada uno.
No hay tristezas ni lamentaciones mentales, por lo tanto, nada
puede interferir en aquello que nos propongamos. Ignorar este
potencial de proponer y materializar, nos lleva al acantilado del fin
de nuestro camino tal como lo estábamos haciendo hasta aquel
momento.
No hay vaso medio vacío, sólo la oportunidad de decidir. Una
intencionalidad adosada a nuestra capacidad de elegir el camino y
nuestra cualidad al pasar por él: Libre albedrío. Nos fue dado
para llegar a este punto de reflexión donde os encontráis y decidir
una nueva dirección a seguir.
No hay fracaso, sólo valor y éxito.
No es el resultado lo valioso de nuestra existencia, sino el
proceso para llegar a la realización. Ésta es el resultado de
nuestra actitud y aprendizaje durante el camino. El proceso es lo
importante en nuestras vidas. El resultado es una consecuencia de
él.
No esperéis ver resultados. ¡Sentid el resultado en vosotros!
No esperéis ser amados. ¡Sentid el Amor en vosotros!
Hay un camino que tu alma debe seguir. Tú diriges el timón. Pon
las dos manos en él y déjate llevar por el corazón. Él te guiará en
los momentos de niebla y poca visibilidad. Confía. El camino está
libre para ti. No pienses, ¡siente!
Navegar entre aguas no conocidas no es motivo para parar tu
barca y quedarte quieto, dejando de avanzar. Más allá de todo
dolor acumulado a lo largo de tu viaje, se halla la luz de tus
sueños.
Tu alma vibra cuando ve que empiezas a descartar la penumbra
en ti y tus dudas.
Tu alma se reconforta cuando sientes el amor en ti y te dejas
llevar por esa luz que solo tú ves en la dirección adecuada. Síguela
y no te cuestiones si es el camino de tu auto realización. ¡Sigue! La
voz de tu corazón te llevará.
No hay oscuridad, sólo el desconcierto de tu ser ante lo nuevo y
lo que no controlamos.
Déjate llevar por aquello que sientes y lo demás… ya vendrá.
Deja de querer seguir un camino adecuado sin margen de
flexibilidad. Deja que la vida te lleve por el sendero propicio para
tu ascensión.
No esperes dolor, sí los regalos, las oportunidades que te van a
ofrecer para llegar allí donde debes de llegar, según lo pactado
con anterioridad.
Deja tu mente a un lado para sentir quien eres tú en verdad y
poderte manifestar con toda tu magnificencia ante el mundo. No
para impresionar, sino para abrazar desde el amor a aquellos que
necesitan de tu existencia, empezando por ti primero.
No es importante proponerse metas, sí, en cambio, el sentir el
amor y la realización en tu interior. Cuando esto lo sientes,
entonces sentirás el bienestar en ti.
Nada más que amor hay en ti para liberar tu vida anterior.
¡Siente! ¡Vibra! ¡Emociónate! con aquél quien tú eres. Aquello
que vendrá a continuación de estos sentimientos hará que dejes de
pensar con la parte de vida que hasta ahora no ha ido como tú
querías.
Amor atrae amor.
Liberación abre las puertas de toda sanación.
Recordar nuestra esencia elevará nuestra alma hasta llegar a la
divinidad que cada uno de vosotros sois. No hay más. Tú eres el
principio y el fin de tu vida. Tú eres la Fuente de la cual emana
toda creación en ti. Deja que el agua de la vida, procedente de la
Fuente Universal, te lleve por el caudal que te encuentras. Coge tu
timón y sigue a tu corazón. Si miras a través de él, verás que no
estás solo en la barca. Rodeándote está la Luz de tus hermanos del
Hogar que siempre te han acompañado a cada paso de tu proceso,
incluso, junto a ti se han encontrado en los momentos de más
aparente soledad. Siempre han estado allí y acá, ahora contigo.
Mira bien la barca. Mírala desde el corazón y también verás a
otros seres de una Luz más intensa. Sí, son ellos, algunos de los
Maestros Ascendidos. Todos tenemos “más afínidad” con alguno
de ellos.
Tu vida es parte de los Designios Superiores del Universo. Eres
parte importante de la Gran Voluntad Divina. ¿Por qué crees que,
a pesar de todo, todavía estás aquí, habiendo llegado hasta el
presente? Porque todavía tienes la oportunidad de abrir tus
brazos, tus manos y aceptar el empoderamiento de tu ser.
No hay humanidad permanente. Llega el día en que dejamos
nuestra condición humana y la transmutamos por aquel quien
somos en verdad: divinidad manifestada.
Este es el camino de estos tiempos.
Las puertas del potencial divino se han abierto de par en par:
¡A D E L A N T E!, puedes pasar.
HACIA MI DIVINIDAD
Mi formación en Reiki empezó en 1995, y al año siguiente hice el
segundo curso según el método del Dr. Mikao Usui. Una vez finalicé
estos dos niveles, decidí no continuar porque con lo aprendido ya podía
practicar y ejercer sesiones terapéuticas, por lo tanto, decidí dar por
acabada mi formación en Reiki.
Aún así, las cosas no siempre son lo que parecen y la vida te da
sorpresas inesperadas, siendo una de estas sorpresas el cambio de
opinión, años más tarde, en relación a este sistema de sanación natural.
Intentaba practicar, pero no encontraba a nadie de mi entorno que se
dejara o accediese a que le hiciera una sesión. En aquel tiempo tenía
unas amistades que se encontraban a unos 150 kilómetros de donde yo
me encontraba. Eran los únicos que se predisponían a que yo practicase
con ellos. Alguna vez los visité para hacerles una sesión. Primero nos
alegrábamos de vernos. Hablábamos y nos poníamos al día, y ya bien
entrada la madrugada, empezaba la sesión con ellos. Eran dos. Alguna
vez acababa más allá de las cuatro de la madrugada. No me importaba,
porque había podido practicar. Aunque pocas veces tuve a alguien que
se dejase hacer una sesión, notaba cómo la energía fluía en mí, y sobre
todo en mis manos. En mis palmas, en el centro de ellas, la fuerza de la
energía era tal, que la piel se peló. Parecía que estuviera estigmatizando
las llagas de Jesús en mis palmas. Sentía mucha fuerza en ellas, a veces,
sintiendo que “me dolían” de tanto flujo energético.
Tiempo después, conocí a un grupo de personas que conectamos en el
momento, abiertas al mundo del Reiki y el despertar de la consciencia,
aunque en aquellos tiempos, no se definía así. Estuvimos unos dos, tres
años en contacto y encontrándonos asiduamente para practicar o asistir a
alguno de los cursos que hacía alguno del grupo.
Aquí empecé a notar algo diferente a como me enseñaron Reiki.
Empecé a darme cuenta de que, en los encuentros de práctica entre
nosotros, los denominados intercambios, a aquél que le hacía, notaba un
cambio notable en relación al principio de la sesión, y durante el
intercambio, sentía que no debía de seguir todos los patrones que se me
transmitieron en los dos niveles realizados. Veía unos resultados
diferentes si aplicaba lo que recibí, a lo que sentía. Estos últimos eran
mucho mejores. No sentía la necesidad de aplicar los símbolos y signos
transmitidos en los cursos.
Algo estaba pasando en mí debido al Reiki. Cada vez sentía más la
fuerza de esta energía sanadora, pero no aplicando lo que me
transmitieron, sino lo que sentía en mi interior.
Recuerdo una vez, que alguien me transmitía Reiki y yo estaba
tumbado en una camilla, que me dijo:
- ¡Es increíble! Estás para recibir y yo dar, y tú me estás dando a mí.
Estoy recibiendo constantemente de ti.
En estas sesiones recibí ciertos comentarios por parte de quien daba,
algunos de ellos relacionados con mi proceso espiritual.
Somos energía, y es esta energía la que contiene la información que
cada uno es, más allá de nuestra vida actual.
Fue a partir del Reiki que me adentré más en el aprendizaje y uso de
la energía que todos somos. Aprendí de ella, qué representa, la
información que lleva almacenada y el cómo utilizarla.
La instrucción de mis maestros, tanto físicos como espirituales estaba
dando sus resultados. Mis intereses iban en aumento en esta dirección.
Abrí nuevas puertas, las cuales me llevaron a mi presente y a la
conexión con mi Divinidad.
En el mes de enero del 2001, habiendo entrado en el nuevo milenio,
sentí el impulso de querer finalizar aquello que empecé en el Reiki.
Quise continuar con el tercer y cuarto nivel para poder impartirlo a los
demás. Con el primer y segundo nivel podía practicar, pero también
sentí que debía de instruir a otros hacia la energía. Así que en este mes
finalicé la formación según el método del Dr. Mikao Usui. Ya tenía los
diplomas adecuados para poder hacer cursos por mí mismo. Aún así,
todavía tardé algún tiempo, años, en hacer los encuentros en la
formación de Reiki.
Iba practicando, y a medida que lo hacía, sentía con más nitidez la
manera de hacerlo. Mientras, yo iba trabajándome personalmente. Fue
con el ya establecimiento de la nueva energía en el planeta, cuando se
me presentó la ocasión.
Las oportunidades se presentan cuando estás preparado.
Cuando el maestro está preparado, aparecen los alumnos.
Cuando el alumno está preparado, es entonces cuando aparece
el maestro.
Así fue, y esta vez, sabiendo cómo hacerlo. No era el Reiki que me
habían enseñado, un Reiki chamánico, sino un Reiki puro, crístico.
Dicho de otra manera: no era Reiki, sino Amor transmitido como canal
de la divinidad que uno es. Muchas diferencias había entre cómo me lo
enseñaron y cómo lo sentía yo, confirmado por mis acompañantes de la
Luz.
Reiki tuvo su función con la vieja energía. Los tiempos han cambiado.
Sé que con esta afirmación puedo llegar a tener en contra a todos
aquellos que están ejerciendo tal como nos lo transmitió el Dr. Mikao
Usui. Él recibió según sus conocimientos y la energía que había en su
momento. Eran momentos de una fuerte dualidad. Los tiempos han
cambiado. Actualmente, este Reiki es un Reiki chamánico. Nos
encontramos en los tiempos Crísticos. La información que ahora
recibiría sería otra. Son otros tiempos. Reiki, tal como se está
impartiendo en la mayoría de las veces, ya está obsoleto, ya no tiene
razón de ser. Ya no se necesitan los símbolos y otros efectos
ritualísticos,… pero no estoy aquí para dedicar demasiadas palabras a
este tema, sino al proceso de lo chamánico a lo Crístico.
Mi instrucción espiritual iba siguiendo su camino. Mis capacidades
iban activándose y en aumento. Todo seguía su curso. Veía los nuevos
resultados de mis reflexiones y conexiones con mis hermanos de la Luz.
Me daba cuenta de que aquello que sentía era lo adecuado según cada
momento y persona. Me dejaba llevar.
Mi divinidad pedía paso.
Fue en el 2003 cuando empecé a dar los primeros cursos sobre
energía, pero debido al trabajo que iba realizando con mi ser, éstos
dejaron de hacerse.
Durante unos años fui consciente de una nueva energía que era mucho
más potente y superior que la energía que estaba haciendo servir hasta
aquel momento. Las iniciaciones de Reiki no eran tales, porque dejé de
hacer la mayor parte de la ritualística existente y su simbología. El poder
de armonizar y equilibrar, no se encontraba en las ceremonias ni
utensilios que me enseñaron que debía hacer. Nada de eso me dictaba mi
corazón, en cambio, para los asistentes a los cursos programados como
Reiki, era una manera de introducir a la canalización de la energía a
través de las manos.
Llegó un día en que los cursos desaparecieron, porque había entrado
en contacto con otra energía muy superior y más amorosa que la
chamánica. Me refiero a la energía crística. Empecé a integrarla y
aplicarla en mi vida. Trabajándome la confianza, la fe y el escuchar a mi
corazón, me abrieron, cada vez más, las puertas de esta nueva energía
que empezó a aparecer en nuestro planeta con el cambio del milenio.
Como se diría a nivel comercial: “ahora ya se encuentra disponible para
todos aquellos que se predispongan a abrir su corazón y a conectar con
aquel quienes en verdad son”.
Me sentía más fuerte de espíritu a medida que pasaba el tiempo y
empezaba a ver la vida, con más notoriedad, desde la no preocupación y
entendimiento.
Los grandes cambios en mi vida, eran interiores. El entorno iba
reflejando lo que sentía. Estos cambios interiores se convirtieron en
cambios exteriores. Cuanto mayor era el cambio, más se activaba la
necesidad de vivir una nueva vida y subir nuevos peldaños en mi
proceso. La vida se encargó de quitármelo todo para empezar desde
cero.
Ahora estaba preparado.
Todo ha ido en aumento hasta llegar a mi presente.
Lo que antes era conocimiento, se convirtió en sabiduría.
Lo que era una actividad en cuentagotas, se convirtió en “más a
menudo”, y el bienestar interior se intensificó de tal manera que pude
llegar a tener una conexión con mis hermanos de la Luz mucho más
nítida e intensa, así como el sentir la presencia de Dios en mí.
La Divinidad es el estado natural del ser. Es el Amor manifestado
ahora y aquí, estés donde estés y hagas lo que hagas. Tú eres este Amor,
porque la Unicidad es plena, absoluta, total. El Padre y el Hijo son Uno.
No hay diferencia entre uno y el otro. Los dos se han unido para
materializar la Voluntad Superior.
Cuando uno siente la Divinidad en él, deja de vivir su vida, porque se
da cuenta que ésta no le pertenece. Habla, siente, obra y hace presencia
pero no eres tú como ser humano. Eres el vehículo para que Dios, esta
divinidad que hay en ti pueda manifestarse. Dejas de organizar tu vida,
de programarla y ejecutarla, porque eres guiado, fluyes y sabes qué
hacer en todo momento.
Sólo sentiréis Amor, alegría, paz, armonía y una sensación de
inmensa calma en vosotros, a la vez que una certeza de que en todo
momento recibiréis lo que necesitéis en esta vida. Dejáis de
preocuparos, sintiéndoos guiados, protegidos, alimentados y agradecidos
por todas las bendiciones y oportunidades que la vida os ofrece.
Sentiréis el Hogar en vosotros y las presencias de la Luz que os
acompañan. Sentiréis aquél quienes sois que os dará la fuerza, el coraje
y la serenidad cuando lo necesitéis en vuestro camino. Por cierto, ya no
habrá un camino preestablecido por vuestra voluntad, porque la vuestra
será la SUYA. Vuestra divinidad preponderá en vuestra vida.
Vosotros no seréis vosotros, aquél quien ahora sois.
Es un camino a recorrer para llegar a esta conexión divina que cada
uno es. Para seguir este sendero, hay que empezar a trabajar la parte de
densidad que pueda haber en nosotros. Para tal fin, debemos conocer y
saber utilizar las diferentes herramientas que todos poseemos en nuestro
interior y que ya tenemos desde nuestro nacimiento.
Para recordar hay que conocer nuestro interior. Para conocerlo y abrir
sus puertas para adentrarnos en él, aplicaremos unos utensilios que se
albergan dentro de nosotros. Todos los tenemos, y serán los que nos
permitirán manifestar el poder que poseemos. Ese poder interior estriba
en cómo hacer servir la energía, y para ello, debemos de contar con estas
herramientas donadas por nuestra divinidad para que podamos abatir el
muro que nos priva llegar a ella. Este proceso de trabajo personal y
autoconocimiento nos llevará a “nosotros mismos”. Conocerlos es
darnos cuenta de la grandiosidad de nuestra existencia. No hay nada que
no podamos superar. Para ello, será necesario saber qué tenemos, para
utilizar una herramienta u otra.
A continuación, en el siguiente capítulo os muestro las claves internas
que nos permitirán liberarnos de la densidad en la cual podemos vivir.
LAS HERRAMIENTAS DEL SER PARA
SU DESPERTAR Y LIBERACIÓN
Nacimos con todos los elementos necesarios para nuestra vida a
experimentar. Venimos con todos los ingredientes adecuados para poder
saborear nuestra existencia en esta encarnación. Cuando respiramos por
primera vez al nacer, éramos, como ahora, seres perfectos y completos.
Teníamos todas las herramientas que podíamos utilizar a lo largo de
nuestro andar. Estas, son como las llaves maestras para restablecer lo
desarmonizado. Somos seres superiores más allá de nuestra biología.
Nuestro interior no pertenece a esta dimensión, por lo tanto, nuestra
esencia tiene todo el potencial espiritual como divinidades que somos.
Al tomar forma, no siempre mantenemos la consciencia prístina, y es
nuestro trabajo ir a por ella, a tomar contacto con ella nuevamente.
Todos debemos o hemos debido seguir un proceso para llegar a la
plena consciencia de quiénes somos. Para ello, tenemos, como ya he
dicho, unas herramientas que nos facilitarán el ir a nuestro interior para
conocernos, conectar con aquél quien somos y permitir que la divinidad
que somos pueda ser manifestada.
Hay otros mecanismos para llegar a nosotros como los sueños, las
visiones y las intuiciones. Quizás en otro momento, otro libro, hable de
ellas, pero de momento os dejo con los pilares básicos que permiten
abrir las puertas de nuestra Luz, Consciencia y Amor. Estas
herramientas son:
1. La visualización
2. El pensamiento positivo
3. La palabra
4. El silencio
5. El Sentir
6. El libre albedrío
LA VISUALIZACIÓN
Aprender a controlar nuestra mente es clave para hacer que ésta esté a
nuestro servicio de cara a la creación de nuestra voluntad. Tenemos una
mente poderosa, y la visualización es un mecanismo para hacer que
empiece a obedecernos. Visualizar es hacer que nuestra voluntad impere
en momentos determinados de nuestra vida, sabiendo que, aquello que
visualizamos, podemos llegar a materializarlo.
Todos tenemos la capacidad de visualizar. He conocido personas que
parecía que no podían, pero todo es cuestión de práctica y saber la
manera de empezar a adentrarnos en esta técnica mental. Hay pasos
sencillos que nos permiten aprender. A través de la visualización
podemos crear nuevas imágenes que nos permitirán empezar a visualizar
aquello que queremos en la vida. Para esto primero deberíamos tener
claro qué queremos. Luego, podemos empezar a trabajar con las
imágenes. Cada vez que tenemos una visualización positiva, estamos
creando energía positiva. Esta energía nos ayudará en nuestro proceso.
Debemos pensar que somos fuente de creación. Nosotros somos la
Fuente Creadora de nuestra vida. A aquello que visualizamos le damos
poder y empezamos a predisponerlo para nosotros. Si nuestras
visualizaciones son de carácter positivo, nos dirigiremos hacia nuestro
mayor bien. Si nuestras visualizaciones son de desamor, sólo el dolor
(malestar a todos los niveles) podemos esperar en nosotros.
Las visualizaciones son parte importante en nosotros. Empecemos a
crear un clima y un ambiente sosegado, de calma, armonioso y lleno de
paz y amor. Las imágenes nos pueden ayudar en esta dirección.
EL PENSAMIENTO POSITIVO
Los pensamientos están asociados a nuestras creencias. El entorno
que hemos vivido y su influencia hace que hayamos adaptado una
manera concreta de ver la vida y de vivirla. Estas nos llevan a tener unos
pensamientos más positivos o negativos, entendiendo como positivo, de
alta vibración, y negativo como de baja vibración energética.
Cuantos más pensamientos tengamos emanados desde el corazón, más
amorosos serán, con el consecuente bienestar que nos proporcionarán.
Cuando los pensamientos son producidos por nuestra mente racional,
más inquietud y temores crearemos en nuestra vida.
Los pensamientos son emanaciones energéticas que nos ayudan a
crear nuestra vida. ¿Qué quieres en tu vida? ¿Qué tipo de vida quieres?
Tus pensamientos hacen que te dirijas hacia allí donde has puesto tu
atención. Si lo que piensas es amoroso, solo amor puedes esperar; si no,
tu vida puede bloquearse y ver como aquello que sientes en tu interior,
se va alejando más y más de ti.
Para que los pensamientos sean positivos y eficaces, debes de tenerlos
en un estado alfa, es decir, en un estado de relajación, tranquilo, y una
vez te sientes calmado y relajado, empezar a visualizar la vida que
quieres o tener las imágenes a voluntad según tu momento actual. Si
hacemos este uso en estado alterado, no funciona; sólo si todo tú estás
relajado. Tengo que decir, que en estado de calma y sosiego, no
podemos crear imágenes de desamor, porque este estado interior está
unido a nuestra parte más amorosa, de más equilibrio. Un ser
equilibrado sólo quiere lo mejor para él y los demás.
Nuestra mente es poderosa. He podido comprobar por mí mismo el
poder de nuestro ser, de nuestra mente completa. Recuerdo años atrás
cuando practicaba con mi mente, con mi capacidad mental, cuando
empezaba a profundizar en mi potencial mental, conseguí hacer que una
rama de un árbol concreta se desprendiese, se cayese. Mi práctica fue
durante años, llegando a crear milagros a lo largo de mi vida. Tener
distanciamiento con alguien de la familia en aquella época, y a través de
unos ejercicios mentales, la vez siguiente que nos vimos con aquella
persona, parecía la persona más contenta y abierta hacia mi ser. Todo
distanciamiento se difuminó. Vivir en la calma y el centramiento más
absoluto en un ambiente totalmente hostil e inestable, ha sido otras de
las pruebas, a lo largo de mi vida de aprendizaje que tuve que
experimentar comprobando la capacidad de mi mente. Los resultados
me llevaron a darme cuenta de que podemos conseguir lo que queramos
si nuestro anhelo sale del corazón.
El pensamiento positivo no es un pensamiento aparte de quienes
somos. Todo lo contrario, este pensamiento de alta vibración es el
pensamiento según nuestra naturaleza. Es innato en nosotros. Cuando no
es positivo, no nos pertenece de aquél quien en verdad somos. El
raciocinio nos ha llevado a distorsionar la vida, de ahí la aparición de
pensamientos que no sean del todo positivos: pensamientos de
desconfianza, infravaloración, escasez y limitación en general.
Recordad: aquello en que nos centramos, lo potenciamos y lo
atraemos a nuestra vida.
LA PALABRA
En el año 2001, el Padre me dijo a través de los sueños: “Tú serás mi
Palabra”. Han ido pasando los años, y he podido constatar esta
anunciación hacia mi ser. En su momento, la alegría fue enorme. Sentí
una gran ilusión, una gran emoción de poder servir a Dios a través de mi
palabra.
También en este mismo año, en otro sueño se me dijo: “Tu nombre ya
no es Jordi, sino Ángel”. Me dedicaría a servir y a ser un mensajero de
él. ¡Estaba tan contento y emocionado! Bien, esta emoción ha ido a más
con los años y la alegría e ilusión superan a la inicial. Ahora es intensa y
amorosa. Siento al Padre en mí. Siento nuestra unicidad. Siento el Amor
que soy.
La palabra puede ser oral o escrita. He llegado a tener oportunidades
para aplicarla, tanto de una manera como de otra. Actualmente son parte
de mi vida y del vehículo que soy de mi divinidad.
La palabra tiene una gran fuerza de materialización y creación.
Vuelvo a repetir que si ésta emana de nuestro corazón, nos ayudará a
crear bienestar y armonía en nuestra vida. Si la palabra sale de la mente
y el ego, puede llegar, incluso a matar.
Cuando no expresamos lo que hay en nuestro interior, nos
bloqueamos y nos vamos anulando paulatinamente. Cuando no decimos
lo que pensamos o sentimos, estamos bloqueando nuestra vida. Todo
aquello que nos duele u omitimos, según nosotros por no herir, o hacer
daño a alguien, esto queda en nuestro interior y es como un gusano que
nos va corroyendo por dentro hasta llegar al punto de debilitar nuestro
cuerpo y dañarlo. Entonces, somos nosotros los perjudicados.
La palabra puede consolar o aniquilar, dar coraje o debilitar, animar o
infravalorar y humillar. Nuestra palabra tiene poder, pero no el sonido
en sí, sino la energía que desprende este sonido. No importa en qué
idioma digamos algo. Lo que verdaderamente importa y es relevante, es
la energía de las palabras que emitimos y expresamos. Estas palabras
están relacionadas con cómo somos. Puedo decir, que oyendo a alguien
hablar, puedo saber cómo es y cómo se siente.
La palabra es la expresión de nuestro interior.
Todo aquello que oyen nuestros oídos va a nuestra mente, entonces,
¿qué es lo oímos? ¿Qué es lo que decimos y expresamos?
Debemos de tener presente que con todo lo que oyen nuestros niños,
les estamos influenciando. Nuestra mente no diferencia si lo decimos en
broma o en serio. Ella se lo toma siempre al pie de la letra. Si te dices a
menudo que “eres tonta” por hacer algo mal, tu mente se lo creerá y te
dará oportunidades en tu vida para que “seas tonta”, porque habrá sido
la orden que le habrás dado. Luego, tú no sabrás por qué te sientes así o
vives lo que vives. Habrás sido tú que te lo habrás creado al decirte, en
este caso, palabras de infravaloración y poca autoestima.
Podemos trabajar con las frases de pensamiento positivo, con mantras,
o expresiones que nos den empuje, coraje, nos hagan sentir bien y nos
ayuden en nuestra vida. La oración también nos puede ayudar, como
expresión de la palabra para conectar con nuestra espiritualidad o el
Hogar, el mundo de la Luz.
Hay momentos que no siento que deba hablar y expresar sobre lo que
veo o siento, porque llega un momento en que las palabras ya no tienen
ningún sentido de existir dentro del contexto de tu existencia. Te das
cuenta de quién eres, cuál es tu esencia y la realidad de tu ser en esta
dimensión en medio de un infinito firmamento.
Sobran las palabras.
Vives sintiendo.
Sabes sintiendo,… y aprendes sintiendo. Sólo el sentir tiene la
magnificencia de existir.
Siento como la relación entre todos los seres del universo se basa en
el sentir.
Sentir es información. Percibes aquél que se encuentra ante ti o te
rodea. No necesitas las palabras para saber del otro.
Por más que hables, no siempre son escuchadas, y cuando lo son, te
das cuenta de que se perciben a medias. No siempre aquél quien escucha
está preparado para recibir toda la esencia de lo que se transmite, todo y
así, a veces es el vehículo para hacer despertar.
Las palabras tienen poca razón de ser cuando vives plenamente desde
el corazón y sintiendo la perfección y belleza en todo aquello que te
rodea.
No sé si continuaré hablando mucho más, porque la gente, cuando me
escucha, más quiere. No son necesarias las palabras para ir al interior de
uno mismo y darse cuenta de quién es. La plenitud y el bienestar no se
encuentran en las palabras expresadas. Estas tienen un motivo de ser, y
cuando llegas a ti mismo, entonces, empiezan a menguar. El silencio es
el gran emergente en el ser cuando quiere saber de él mismo.
Hablar y hablar nos aleja de nosotros. Nos dispersa en querer
manifestar un ego que nos priva llegar a quienes somos.
Sentir te abre las puertas de la plena realización personal. Cuando
llegas a sentir aquél quien eres,... tu vida deja de tener el sentido que
tenía hasta entonces. Uno encuentra el filón que alimenta a su ser, el
verdadero ser que es. Sentir el Amor en uno mismo, es el mayor regalo
que uno puede llegar a hacerse. Cuando se siente, el ego desaparece
porque sólo quedas tú y todos aquellos que te acompañan desde otras
dimensiones para ayudarte a SER.
A veces me resguardo en mi interior y dejo de omitir cualquier
palabra, porque esta es insignificante a lo que se siente.
“Aquello que hace ruido, es una buena herramienta para
hacerse notar.
Aquello que se encuentra en el silencio te abre la puerta de la
realización y la comprensión de tu ser.
Aquél que se hace notar a voluntad, cierra las puertas de él
mismo.
El sabio calla porque sabe que sabe.
Quien no sabe habla constantemente para hacer saber y
convencer a los demás que sabe.”
Me siento bien conmigo, y por lo tanto no necesito alterar la relación
en el silencio que hay entre yo y mi divinidad. Sentir esta intensidad
inmensa dentro de mí es lo que da sentido a mi vida.
He vivido muchas situaciones para llegar hasta aquí, para haber
podido encontrar el camino de aquél quien yo soy. Ahora lo sé. Ahora
me deleito avanzando por él y sentir todo lo que se me ofrece. Solo soy.
Solo estoy, y así, la Fuente que Yo Soy, se regenera y llena para
continuar mi camino de servicio.
No necesito espacios concretos. Allí donde estoy, es el lugar
adecuado. Allí donde me encuentro es el lugar perfecto en estos
momentos. No podía haber uno de mejor.
La palabra tiene una función muy concreta. Debido a nuestra
condición humana, se malinterpreta su uso y se hace servir en sentido
contrario por la que fue creada y se nos dio.
Nuestra esencia divina tiene a su alcance una serie de herramientas
que le permiten expresarse, siendo la palabra una de ellas. Muchos
necesitan todavía de la expresión oral, reiterada, para identificarse con lo
que se transmite.
Conozco la palabra. En su momento se me concedió este vehículo
para llegar a muchos de vosotros, no sólo la palabra sonora, sino
también la escrita. La Palabra puede ser manifestada de diferentes
maneras. No dejéis que el sonido os llene la cabeza y la vida, creando un
muro de distracción. Muchos todavía buscáis explicaciones racionales,
palabras entendedoras para aquello que sólo tiene sentido si se recibe y
se hace desde el corazón.
La palabra, a veces, tiene más que ver con la mente; el silencio, con el
corazón. Este te llenará como nunca te lo has imaginado.
En el silencio puedes encontrar tus sombras, pero también la Luz y la
satisfacción de Ser. ¿Quieres conocerte? No hables. Estos momentos te
indicarán el camino a seguir. ¿Cómo te sientes? ¿Te sientes bien? ¿Te
sientes inquieta, amada alma? Lo que encontrarás dentro de ti requiere
no identificarte con lo que hasta ahora has estado viviendo.
¡Siente la plenitud en ti!
Siente el Amor y la Paz en tu interior, y te darás cuenta entonces, que
lo que puedas vivir, no es importante, porque estarás preparada para
hacerle frente desde la serenidad y la calma. Entonces te darás cuenta,
también, cómo aquello que nombras como supuestas adversidades, los
conocidos como problemas, no son tal cual, porque tu corazón te
permite entender el hecho desde la no limitación. Tu mente no lo
entiende y hace que te quejes porque las cosas no salen como tú quieres,
pero tu corazón se alegra porque estás viviendo una bendición para tu
alma (sea lo que sea).
Cuando aceptamos lo que la vida nos da y nos presenta, más nos
predisponemos a aprender de la situación. Cuando así es, liberamos la
energía bloqueada en aquel aspecto, porque nuestra actitud ante el hecho
será de fluidez, calma, dándonos cuenta entonces de que aquello que nos
pensábamos que era la “boca del lobo”, no era así.
La palabra nos puede ayudar si la sabemos utilizar adecuadamente, si
no, nos puede hacer caer, todavía más, en una actitud de victimismo y
dramatismo. Nada de eso es cuando se creó esta situación para nosotros.
El corazón lo sabe, no así la mente.
A veces tengo como sensaciones de que no debería hablar tanto. Veo
cómo aquél que quiere tiene a su disposición lo que necesita saber, no es
necesario que se le tenga que decir una y otra vez, de una manera
reiterativa, cuál es la dirección a seguir. Es como señalar la puerta de la
felicidad, y a continuación viene alguien preguntándote por ella. La
vuelvo a señalar, y alguien que ya me ha visto antes indicándola, me lo
vuelve a preguntar.
Por eso, a veces siento lo que siento sobre no hablar más. Todavía hay
quien no presta atención. Entonces pienso: aquél que esté preparado, con
una vez ya bastará. Los que no se han dado cuenta, es que todavía no
están predispuestos a ser ellos.
¿Por qué la gente no aprende con el ejemplo del otro?
Mi presencia es cada vez más requerida en nuevos lugares. Me alegro
por este hecho, pudiendo así, llegar a más almas que quieren encontrar
la Luz en ellas. Sé que se necesita recordar y escuchar una y otra vez un
mismo hecho hasta integrarlo en nosotros, por este motivo, continuaré
haciendo llegar la PALABRA a todos aquellos que lo necesiten para
continuar el camino. Aún así, no dejaré de escuchar a mi corazón, que
me indicará cuándo ir a la maestría del silencio y comprender mejor los
nuevos pasos dados o a dar para mi ser.
Entonces el Universo, el Hogar y Yo, seremos Uno desde el Amor.
Sentiré quién soy y me daré cuenta qué nueva palabra se requerirá
decir y manifestar.
Por esto, ahora os digo:
Que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.
EL SILENCIO
Ha sido en el silencio donde he podido encontrar las respuestas o
esclarecimientos sobre instantes concretos de mi proceso. El silencio,
siendo “la nada”, te abre las puertas “a todo”. Este “todo” eres tú, tu
verdadero ser, aquel quien en verdad eres sin influencias de tu pasado.
El Silencio puede darte más información que cualquier otro libro o
curso que hayas hecho o quieras hacer. Debemos pensar que todas las
respuestas a todas las preguntas que te hayas podido hacer, te estén
haciendo y que todavía no te has hecho, todas estas respuestas ya se
hallan en tu interior. ¡Todas, absolutamente todas!
El Silencio es ésta gran puerta que te adentra a este estado de sólo tú
contigo mismo. Cuando nos encontramos cara a cara, no siempre es
agradable lo que podemos ver, oír o percibir. Cuando nos encontramos
solos, tú ante tu verdadero ser, es cuando te das cuenta, a veces, de lo
alejados que estáis. No os habéis intercalado ninguna palabra. Sólo os ha
unido es silencio, y éste te ha hecho darte cuenta, quizás, que la
profundidad de este estado es grande, y que tú sólo te has quedado a las
puertas.
Hay quien tiene el coraje de adentrarse. Enhorabuena. Todos los que
he conocido que a voluntad propia se han adentrado a su verdadero ser
para conocer qué se esconde o qué hay en el fondo de uno mismo, no
han querido parar y hacer vuelta atrás.
Es un viaje donde puedes llegar a encontrar la placidez de la vida, la
serenidad deseada, la calma y relajación adecuada para que tu sabiduría
empiece a hablarte y hacerte saber el gran ser que eres.
La fuerza del silencio abre el camino hacia el recordar aquél quien
eres.
Has dejado a las puertas todo ruido mental, preocupación y te has
convertido en un observador donde ves pasar emociones, sensaciones e
incluso, pensamientos que no van a ningún lugar.
Cuando hacemos el silencio nuestro ser nos lo agradece. Sobran las
palabras, los pensamientos, las imágenes y todo aquello que pertenece al
mundo cotidiano que vivimos. La Meditación ayuda en estos casos, a
profundizar en este camino de autodescubrimiento. Para encontrar tu
integridad y llegar a conocer al Dios que eres, no se necesitan las
palabras, sólo la predisposición, la obertura de corazón y dejar que todo
sea. El silencio te abrazará y te llevará a un estado interior y a vivir una
situación inimaginable para ti,… y sólo haciendo silencio.
Una vez escribí:
LA SENDA DE LA PAZ
Una vez encontrada la puerta que me ha llevado al centro de mi
ser, resultaba sencillo ir allí donde mi verdadera esencia reposa y
eleva su existencia. Sólo la dicha hace presencia abrazada del
amor procedente de nuestro Hogar, hallándose éste no más allá de
nuestra forma, sino en cada rincón de nuestro cuerpo, espiritual
todo él, a pesar de la imagen que mostramos a nuestro entorno.
Es en la vacuidad del estado creado donde podemos sentir a
todos los Seres de Luz y Amor, siendo nosotros parte de ellos. No
hay diferencia entre cada energía existente de todos los presentes.
Hay una melodía celestial emanada del silencio de nuestra
condición humana que nos lleva más allá de la dimensión en la
cual nos encontramos. Es como abrir una puerta y ser
transportados a un planeta alejado al que nos encontramos
inicialmente. Por el camino sientes la inmensidad del firmamento.
Eres como parte de él y la tranquilidad y calma que vas sintiendo
van intensificándose a medida que vamos acercándonos al centro
de quienes somos. Una vez allí, nos sentimos amados y velados por
una inmensidad de almas luminosas que nos reciben y se alegran
de nuestra llegada. Tus energías se funden con las suyas y
entonces, es cuando sientes el Hogar en ti. La Unicidad es plena,
absoluta, total. Te das cuenta que nunca has estado solo ni lo
estarás y que en todo momento estás siendo velado, guiado y
protegido por el Amor.
Sientes el cariño y la pureza de quienes te rodean, pero a la vez,
como si estuvieran dentro de ti, como si tú fueras ellos y ellos tú.
Sois Uno. No hay diferencia entre ellos y tú. Éste es el Hogar de
donde procedéis.
El silencio es grande, pero en todo momento hay una emanación
de sentimientos amorosos y positivos entre todos los que nos
encontramos allí. Eres uno de ellos y ellos son parte de ti. Puedes
consultar, comunicarte con estas entidades que sólo desean lo
mejor para ti y los que se encuentran en el mismo planeta donde tu
condición humana habita y todo el universo. Entonces sientes el
verdadero Amor, el Amor puro e incondicional que a lo mejor, en
algún momento, hayáis podido hablar o comentar estando en la
forma. Todo va más allá y lo sabido se intensifica y magnifica.
Nada es como lo leído o aprendido desde la mente u os hayan
podido transmitir.
Con ellos te das cuenta del verdadero significado de la vida y
del papel que podemos llegar a representar en nuestra dimensión
experimentada. Más allá de la tercera, hay otras que te dan más
explicación y entendimiento, muy superiores a los expresados con
la palabra desde el raciocinio.
Siempre ha estado allí. Siempre ha estado en tu interior. Desde
que nacimos, en todo momento hemos estado ante esta puerta
hacia nuestra verdadera esencia. Muchas veces hemos pasado de
largo, pensando que cuántas puertas inútiles hay en nuestro
proceso, hasta que llega un día osas abrir una, y te das cuenta que
al otro lado se encuentra un espacio donde lo soñado puede
convertirse en realidad. Hay tantas puertas como inquietudes
puedas llegar a tener. Otro día abres otra y te das cuenta que la
esperanza no es ilusoria, sino real, y que tus anhelos son las
advertencias del camino a seguir y no una utopía.
Cuando abrimos la puerta del Amor, entonces...Todo cambia.
Todo se transforma y toma un nuevo giro hacia tu realización y
desbloqueo de aquellos aspectos de tu pasado.
A medida que vas entrando más en ella, vas encontrando otras
puertas que te permiten adentrarte justo allí donde quieres llegar:
a la plena Consciencia de quién eres y lo que has venido a hacer.
Bueno, si tú eres de los que ya has conectado con el Hogar y
sientes el Amor que eres y percibes tu Luz,…… ¡Bienvenido a
Casa! No hay mayor gozo y sensación de bienestar que sentir de
dónde procedes y tu verdadera esencia.
Entonces te das cuenta y sientes que todo es y todo tienes.
Entonces te das cuenta de que siempre lo has tenido y la vida te
sonríe, a pesar de los pesares.
Entonces ves lo afortunado que eres por sentir lo que sientes.
Entonces te das cuenta de las bendiciones que tu alma recibe
cada día.
Entonces sientes la libertad de Ser porque eres parte de la
Creación y tu capacidad de crear.
Entonces, gracias por haber llegado a este punto de tu proceso,
porque tú y yo somos Uno, y a la vez, Uno con todos.
No hay mayor alegría que recordar quiénes somos. Estando en
el Hogar, así es.
Encontrándote al otro lado de la puerta y habiendo atravesado
su umbral, ya nada es como lo experimentado hasta el presente
como humanos. La vida cambia y tu visión de la vida también
porque tus sentimientos ya no son los mismos. Estos han sentido la
exaltación de la plenitud, y cuando así es, ya nada será lo mismo.
Nunca más. Recordarás esta puerta y la tendrás presente, porque
en cualquier momento podrás, nuevamente, pasar al otro lado y ser
tú.
Lo más maravilloso, es que cuantas más veces seas tú, ya no
será necesario ir al otro lado, porque viviendo en estado de vigilia,
tu corazón, tus células, tus pensamientos y tus obras serán guiadas
por tu esencia amorosa,… tu DIVINIDAD.
La humanidad, cada uno de vosotros se está dirigiendo hacia
nuevas dimensiones en relación a la que nacimos. Estamos
alterando la vibración de nuestro entorno, de nuestro planeta y el
universo. Podemos sentir y vibrar a un nivel superior según
nuestra condición humana. Podemos vivir en quinta dimensión en
estos momentos del proceso evolutivo de nuestro amado planeta.
Sintiendo el Hogar en nosotros constantemente, te das cuenta de
la realidad de lo que sucede a nuestro alrededor. Nada es lo que
parece. Nos encontramos en una dimensión donde todo es metáfora
y señales para el aprendizaje de nuestra alma.
¿Sabes? Tu potencial es inmenso. Eres un ser perfecto, aunque
quizás todavía no seas del todo consciente. Saberlo ya es un primer
paso. Sentirlo, te ayudará a llegar a tu plena integridad y
manifestación.
Cuando me encuentro con mi verdadera Familia de la Luz, Yo
Soy Yo. Soy Uno con todo y con todos.
Yo Soy la Divinidad manifestada ahora y aquí.
No hay diferencia entre tú y yo. El Amor nos une. ¡Siente y deja
que este Amor, la Paz y el sosiego sean en ti! Después,… todo será.
Desde mi corazón, un abrazo para todos vosotros.
SENTIR
Lo importante no es ver y entender aquello que nos rodea en nuestra
vida. Lo importante es Sentir.
A lo largo de mi andar por el camino elegido por mi alma, he llegado
a darme cuenta de que en el fondo, lo realmente importante en la vida de
uno, no es lo que vive, la situación concreta para su proceso, sino lo que
siente a cada instante. No es importante el hecho, sino lo que se
experimenta y siente mientras se está experimentando el hecho.
En el fondo, lo que nos queda, es el recuerdo de lo sentido.
Asociamos el dolor vivido con el hecho, y entonces, cada situación
pareja o similar a aquel hecho que nos hizo pasarlo mal, intentamos
rechazarlo o evitarlo, a sabiendas, aunque sea inconscientemente la
mayoría de las veces, que si no ponemos atención y aprendemos de lo
que la vida nos da, volveremos a encararnos con él tarde o temprano
hasta que nos responsabilicemos de tal situación.
El recuerdo es lo sentido, no lo vivido. Cada hecho en nuestra vida,
cada peldaño presentado ante nosotros para continuar nuestro proceso
conlleva un sentimiento. Estos sentimientos nos llevan a darnos cuenta
de en qué momento nos encontrábamos. Los sentimientos están
relacionados con el grado de consciencia y apego a nuestro pasado. A
mayor necesidad de sanación de nuestro ser, los sentimientos serán más
intensos y, a menudo, no deseados. Cuando somos conscientes de
nuestro ser y el sentido de nuestra vida y de toda existencia en general,
entonces, los sentimientos son de más alta vibración. Entonces, todo
recuerdo será por igual, porque habremos permitido que el Amor sea en
él. Lo que fue un recuerdo doloroso lo transmutamos en Amor, y el
dolor y la ignorancia desaparecen.
Cuando sentimos dejamos que nuestro corazón se abra y poder sentir
nuestra verdadera esencia: el Amor en su estado más puro e
incondicional.
Aprendí a sentir y a darme cuenta de que todo consistía en lo que
sientes, no en lo que vives, y que el dolor emocional es un aprendizaje
para nosotros, como indicativo que hay algo en nuestro interior que
necesita ser revisado y sanado. La sanación se produce cuando aceptas
lo que vives y te sientes un afortunado, agradecido por todas las
bendiciones que tu ser atrae hacia ti, como responsable que eres de tu
vida.
Somos lo que sentimos. Este sentir desde nuestro pasado ha instalado
en nosotros los miedos, limitaciones, el bien y el mal, e incluso el coraje,
la fortaleza y la alegría en tu vida. Los sentimientos son nuestra brújula
en la encarnación. Según sientes, así actúas.
Cuando sentimos, las dudas desaparecen. No hay titubeos, ningún
estado de incerteza, porque lo sientes y sabes qué estás sintiendo. No
hay ninguna duda ni nada que pueda confundirte.
La sabiduría del sabio está asociada con el Sentir. Cuando sentimos
sabemos, y no necesitamos preguntar ni buscar en nuestro entorno la
respuesta a nuestra petición. ¡La hemos sentido!
Sintiendo abrimos la puerta de nuestro corazón, y siendo así,
permitimos que el Ser Superior que hay en nosotros, pueda transmitirnos
la verdad de nuestro camino. Sentir es un mensaje para discernir y saber
la verdadera respuesta para nosotros y darnos cuenta de aquél quien
somos en verdad.
Sentir abre las puertas al Amor.
EL LIBRE ALBEDRÍO
Bueno, así empezó la nueva civilización hasta llegar a nuestros días.
Después del deshielo de la Era Glaciar, se creó la nueva humanidad,
pero esta vez con una consciencia y el libre albedrío. Tenía su razón de
ser para materializar el Gran Plan Divino destinado para el planeta
Tierra (Gaia).
Somos libres y responsables de nuestra vida. Nosotros somos los
beneficiarios de lo mejor y lo peor que podamos imaginar. Será a través
de nuestras decisiones que nos llevará a un proceso de evolución para
cada uno.
Este libre albedrío nos permite decidir a cada paso dado en nuestra
vida. Las oportunidades se nos presentan y nosotros podemos decir sí o
no aceptarlas.
No siempre podemos elegir lo que la vida nos da, pero sí cómo
queremos pasar a través de ella. Esta actitud es la capacidad que
tenemos de elegir el camino para nuestra alma.
En nuestro universo somos el único planeta con libre albedrío. Es
parte del Plan Divino en que nos encontramos inmersos. Tú decides.
Todos decidimos. Nuestras decisiones hacen que la humanidad vaya
avanzando y despertando su consciencia, o se niegue a adaptarse a los
nuevos tiempos y no quiera saber nada de los cambios. Aquellos que así
lo decidan, se van quedando más al margen del gran resplandor amoroso
que van experimentando y sintiendo aquellos que decidan ir a su interior
y ser ellos.
El libre albedrío es una herramienta concedida para
responsabilizarnos de nuestra vida y la del planeta. Con él, no hay
quejas ni murmullos que valgan, porque tú, y sólo tú eres el responsable
de tu vida. Si algo no te gusta de lo que vives, no te hace sentir bien,
siempre podemos tomar otra decisión para cambiar nuestro presente y
decir: “Sí, ahora sí me encuentro a gusto conmigo mismo. Ahora Yo Soy
Yo”.
LA FUERZA DE LO INNATO
Las propuestas de nuestro alrededor, a menudo nos deslumbran.
Quedamos boquiabiertos por todos los ofrecimientos que podemos
llegar a ver a medida que vamos avanzando por nuestro camino.
Atendemos a uno, después a otro, hasta llegar a un punto donde
nuestro actuar queda ligado a lo que podamos encontrar en
nuestro entorno. Uno tras otro, los acontecimientos y situaciones
creadas por terceros se nos presentan ante nosotros, con la
intencionalidad de captar adeptos a sus proyectos. ¡Estamos tan
deslumbrados por la cantidad de direcciones que vemos a nuestro
alrededor que, con el tiempo, nuestro ser se convierte en alguien
pendiente de una nueva oferta! Perdemos la capacidad de sentir
nuestro interior y saber qué nos está diciendo. Todo es muy rápido.
Imaginaos a un niño de unos 7 u 8 años en una habitación donde
encuentra un baúl. Se dirige a él, antes que nada, y una vez delante
de su presencia, mira cómo abrirlo para satisfacer su curiosidad y
poder llenar su tiempo con algo que le satisfaga. Abre la tapa. Por
un momento se queda quieto por la cantidad de objetos, cosas y
vestimentas que encuentra allí. De repente se inclina ante él y
empieza a remover todo su interior. Hay prendas que las esparce
fuera del contenido en que se hallaban. Después de un buen rato y
no encontrar nada que le sea útil en aquellos momentos, se levanta,
y como pensando qué hacer ahora, mira en su bolsillo y encuentra
una canica de colores. Sonríe y empieza a jugar con ella. Así pasa
su momento más preciado en el presente.
De alguna manera, si alguien se encontrase en una situación
como la descrita o similar, vendría a ser una señal para que el ser
despierte y sepa qué hacer en aquellos momentos en su vida.
Así el ser humano busca donde no encontrar, aunque la variedad
inicial que le rodea sea una especie de tentación. Al final, se dará
cuenta que lo que realmente está buscando, él ya lo tiene y siempre
lo ha tenido.
Nuestro presente tiene que ver con lo que nosotros ya somos,
con el contenido de nuestra existencia y lo que se encuentra en
nuestro interior. Si miras bien, verás que en tu bolsillo interior
contendrá justo lo que necesitas en aquellos momentos para gozar
de la vida y sentir la ilusión de lo aparentemente nuevo. Todo es
muy sencillo: no necesitamos grandes baúles para descubrir
nuevos tesoros, porque en la sencillez se encuentra la capacidad de
los grandes logros, y éstos, se encuentran en ti. Cuando pongas tu
mano en el bolsillo adecuado de tu presencia, te darás cuenta de
que aquello que buscas ya lo tienes.
Tú, amado ser humano, que apartas la niebla de tu camino con
tu voluntad y predisposición, a ti te digo que no por más buscar
más allá de tu piel, vas a encontrar. La llave que buscas para tu
vida ya te fue dada. Aunque no la hayas encontrado todavía, no te
preocupes, busca en tus bolsillos interiores y, al final, vas a
encontrarte con ella. No desfallezcas. Continúa, porque lo que es
valioso e importante en tu vida se encuentra en ti.
Es tentador lo que se nos ofrece, pero la mayoría de propuestas
son parciales que harán que necesites cada vez más para
completar tu curiosidad e interés hacia quién eres.
¿Sabes?, en tu interior vas a encontrar la esencia absoluta para
ser tú mismo. Es cierto que hay quien puede mostrarte el camino
hacia ti, pero sólo lo vas a encontrar si escuchas tu corazón,
teniendo presente que la mayoría de las ofertas son parciales, o
complementos de lo esencial. ¿Seguro que quieres seguir este
camino de la no satisfacción plena?
He llegado a conocer almas que han hecho todo tipo de cursos, y
algunos de ellos parecían ser la panacea del ser. Actualmente
continúan buscando y hurgando en el baúl de su entorno. ¿Cuándo
vais a ir, sin miedos y abiertos de corazón, a mirar en la dirección
adecuada?
Aparentemente lo anunciado con letras de neón parece ser el
camino a seguir. Puede ser un inicio del despertar de muchos, todo
y así, cuando finalizamos la actividad elegida, vemos que todavía
nos falta algo, al cabo de unos días.
Nacemos con un gran potencial integrado en nuestro ADN.
Activarlo es parte de nuestro proceso. La dependencia lo bloquea
todavía más, mientras que el descubrimiento de uno mismo lo
activa.
Nacemos con unas herramientas ya adquiridas por el solo hecho
de dar el consentimiento de volver a nuestra encarnación.
Descubrirlas es el mayor tesoro que podremos llegar a descubrir.
Llegar a él, nos permitirá abrir las puertas del verdadero ser que
somos y elevar nuestra alma hasta peldaños inimaginables.
Nuestro entorno nos pueda ayudar, pero tened presente que en
nosotros se encuentra lo que necesitamos, buscamos y deseamos.
Cuando conectamos con el verdadero ser que somos, entonces nos
damos cuenta de que las puertas se abren y perdemos toda
motivación para buscar fuera de nosotros, y en cambio, nos motiva
el ir adentrándonos en este mundo interior de nuestro centro,
donde iremos encontrando por el camino, cada una de las
herramientas que podamos llegar a necesitar a lo largo de nuestra
existencia actual. Se nos irán abriendo unas puertas que hasta
entonces nos pensábamos que estaban cerradas a nuestro ser o que
no las vimos en su momento. Atravesarlas nos llevará a un estado
de mayor bienestar, manteniéndolo y sintiendo aquello que todos
somos: AMOR.
Otras puertas están dispuestas a presentarse ante nosotros y
abrirse. A través de ellas llegaremos a quienes nos rodean desde el
mundo sutil de la Luz y el Amor. Podremos llegar al Hogar del
cual todos procedemos.
Poner la mano en nuestro bolsillo y encontrar la canica, nos
puede llevar al umbral de nuestra divinidad. Así de sencillo.
Abrid vuestro corazón. Escuchad lo que os susurra y haced lo
posible para realizar su guía.
La vida es sencilla cuando la vivimos desde el corazón. La
grandeza del ser humano se encuentra en el grado de humildad y
sencillez de su presencia.
¡Es tanto lo que hay en nosotros! Lo que podáis llegar a sentir
es imaginable en estos momentos para la mayoría de los que leéis
estas palabras. Lo que está por venir, desde vuestro interior, en
nada se parece a lo ya vivido. El universo espera que os
predispongáis al camino de vuestro interior. Seréis guiados,
protegidos, y sobre todo, amados como nunca hasta ahora lo
habéis estado.
El camino está en vosotros, no en las proposiciones de vuestro
entorno.
Haz silencio. Escúchalo y pregúntate hacia dónde debes
dirigirte. Aquello que puedas llegar a sentir, puede ser el camino
indicado.
Aquello que buscas, ya lo tienes. Aquello que anhelas, siempre lo
has tenido.
No hay mayor satisfacción que sentir la esencia de uno mismo
con todo el potencial que os abraza.
La fuerza de tu vida se encuentra en ti.
Tú eres Amor, y es este Amor el que te abrirá las puertas de tu
realización.
Deseo, sinceramente, que el discernimiento, el Amor y la Paz
sean en ti.
LOS 12 PASOS HACIA LA DIVINIDAD
1. DEJAD DE CONTROLAR Y ORGANIZAR VUESTRA VIDA. FLUID
Hemos crecido con las creencias que si no te lo haces tú, lo que sea,
nadie te lo hará.
Hemos ido creciendo acompañados por querer tenerlo todo controlado
para no quedar mal y hacer las cosas bien. En todo momento nos
inculcaron una responsabilidad añadida, diferente a la de ser nosotros
mismos. Para no desagradar, quedar mal o no dar la talla ante una
situación, lo mejor era prepararnos para los acontecimientos a vivir.
Todo organizado por miedo a no defraudar. Todo organizado y
controlado. No había de aparecer ningún indicio de espontaneidad y
creación natural ante el hecho. Siempre oyendo la necesidad de tenerlo
todo preparado, controlado para que salga tal como queríamos. ¿Seguro?
Esta rigidez y preocupación se ha convertido en un estado interior con el
cual nos hemos ido acostumbrando a no ser nosotros y hacer que en
nuestra en vida no haya espacio para el deleite, la tranquilidad y la
diversión con lo que hacemos. Este insistir en tenerlo todo controlado
hace que no nos podamos relajar ante la vida y sus bendiciones. Lo
inesperado no tiene cabida en nuestro caminar. Todo lo nuevo y no
previsto no puede intervenir en nosotros porque nos puede alterar todo
lo programado. Tememos lo imprevisible porque no está a nuestro
alcance.
Esta negación hace que nos aferremos a un estatus de vida que nos
limita y nos hace perder nuestra capacidad de empoderamiento.
Controlar es inseguridad. Organizarlo todo en nuestra vida comporta
no vivirla. Ante esto, sólo nos queda abrir la puerta de la fluidez en
nuestra vida y nos lleve allí donde debemos de ir. A menos resistencias,
más bienestar en nuestro interior y calidad de vida.
2. ACEPTACIÓN
Cuando abrimos los brazos queremos que todo lo que ellos puedan
abarcar sea de nuestro agrado. Todos queremos lo mejor para nosotros.
Si todos queremos lo mejor, y así lo pensamos y queremos, ¿cómo es
que a veces, aquello que recogemos no es lo que deseamos?
Aprendí con los años, con la experiencia del aprendizaje en todo
aquello que entraba en mi vida, que siempre recibimos lo más adecuado
para nuestro ser, nuestra alma en proceso de evolución. En todo
momento se nos da lo que deseamos: “lo mejor para nosotros”. Aquello
que recibimos y/o atraemos es lo más adecuado para nosotros. No hay
nada que entre en nuestra vida que no nos sirva ni sea lo mejor para
nosotros. Cada elemento, situación o persona que entra en nuestra vida
tiene un sentido de ser. Hay una ley espiritual, que se aplica a lo largo de
todo el firmamento, que consiste en que las energías iguales se atraen.
Podemos pedir algo, desearlo y expresarlo con todas nuestras fuerzas,
pero si no sentimos y vibramos igual, el objetivo no será atraído hacia
nosotros. Para ello, tendremos que estar preparados para poder
conseguirlo y deleitarnos con él. Para llegar a este estado interior la vida
se encarga de prepararnos y estar receptivos a acoger lo que realmente
nuestra voluntad ha expresado.
Aceptad sin condiciones. La aceptación es dejarse a las manos del
flujo de la vida para que os lleve allí donde debéis llegar. Si así es, nada
debéis de temer porque se os irá dando en todo momento aquello que
necesitéis para vuestra alma.
Se nos da aquello que necesitamos, lo que pedimos. No siempre lo
expresado es lo que necesitamos en verdad. Muchas veces es fruto de
nuestra mente, nuestros miedos y apegos. Aceptad lo nuevo y lo no
deseado inicialmente.
Aceptar lo que la vida nos da es dar el visto bueno para disfrutar, en
su momento, de la vida que sentimos en nuestro interior. ¿Quién dice
que el que te hayan despedido de tu trabajo al que has estado yendo
durante los últimos años, no sea una liberación para encontrar otro en el
que realmente te sientas mejor y más valorado, e incluso que te aporten
más ingresos? Para obtener y recibir, hay que dejar ir.
Aceptad porque cada bendición de nuestro día a día nos llevará a la
plenitud de nuestro ser, a un mayor bienestar interior.
Abríos a lo nuevo y a lo inesperado, porque cada recibimiento es una
aportación hacia nuestra realización y plena manifestación como seres
divinos que somos.
3. APRENDER DE LO QUE VIVIMOS Y OBTENEMOS
Para comentar este paso, debería de especificar qué es el aprendizaje,
¿qué significa aprender?
Vivimos en un mundo ilusorio creado por nuestra mente. Esta está
ligada a nuestro pasado y todo aquello que hemos aceptado como
nuestro, y hemos dado el paso de actuar según los cánones aprendidos a
lo largo de nuestros años actuales.
Vivimos en un mundo de materia y raciocinio, donde la parte racional
todavía predomina en nuestros actos y decisiones. En este mundo irreal
que hemos aceptado como real para nosotros, la mente tiene el poder
sobre nuestro ser. Esto representa que todo lo aprendido ha estado
relacionado con nuestra parte racional y nuestras manifestaciones diarias
parten de lo aprendido desde el raciocinio: a partir de cierta edad ya eres
viejo/a, casarse antes de los treinta años, y tener un hijo, como mínimo
antes de los treinta y dos años, jubilarse a los sesenta y cinco o a la edad
que dicte el gobierno, el bien y el mal, lo correcto y lo no correcto, a
partir de cierta edad ya no puedo hacer según qué cosas, cuando se llega
a tal edad tu cuerpo se resiente,….etc. ¿Os suena todo esto? Sólo son
imposiciones externas con las que nosotros nos hemos identificado.
¿Aprender es saber que a los cincuenta años es mejor no tener hijos?
¿Aprender es aceptar tus supuestas limitaciones en comparación con
otro? Nada de esto es aprender. Estas pautas y actitudes están basadas en
nuestra mente racional. Aprender no es intelecto. Aprender no es tener
muchas carreras o másteres académicos. Nada de esto es aprender.
Cuando hablo del aprendizaje me refiero a aquél que tiene que ver
con vosotros mismos, no con los demás, y por lo tanto, tu situación en
relación a los demás, no importa. Estoy hablando de aquello que tiene
que ver con tu vida, tu naturaleza, tu esencia, y tu sentido de vivir. ¡Este
es el verdadero aprendizaje! Cuando alguien aprende de sí mismo, se va
convirtiendo en sabio por haber vivido y experimentado por sí mismo.
Los resultados obtenidos y aprendidos a través de tu corazón, te abren la
puerta de tu integridad, sabiduría, bienestar a todos los niveles y el dar
sentido a tu vida.
Aprender no tiene nada que ver con tu exterior, sino con tu interior.
He dicho antes que vivimos en un mundo creado en nuestra mente, y
por lo tanto, como nos hemos alejado de lo esencial en nuestra vida y de
nuestra verdadera esencia, la vida, el universo, o como lo queráis llamar,
nos ayuda de alguna manera y nos da el apoyo para volver a nuestros
orígenes prístinos antes de encarnar.
El verdadero aprendizaje es darte cuenta de la metáfora de tu vida y la
simbología de todo lo que vives y perciben tus sentidos físicos. ¿Qué
hay detrás de aquel hecho, de aquella situación? ¿Qué me ha querido
enseñar en verdad? ¿Por qué la he atraído a mi vida? ¿Quién soy en
verdad? ¿Por qué vivo lo que vivo, y a veces de una manera reiterada?
Estas son las preguntas que nos van a ayudar a conocernos y a saber de
nosotros mismos para darnos cuenta de nuestra capacidad de crear
nuestra vida.
Aprender tiene que ver contigo, con tu verdadero ser. Todo lo que
vives te lleva a dar respuesta a la pregunta: ¿Quién eres? Cuando
encuentras la respuesta adecuada, entonces sabrás que habrá sido una
bendición del Universo hacia tu alma.
No estás en una vida donde todo es al azar y a unos cuantos los han
elegido para poder disfrutar de la vida. ¡Nada de esto es! Tú eres el
responsable de tu vida y el darte cuenta del por qué de lo vivido y
experimentado te llevará al conocimiento pleno del sentido de tu vida.
¡Eso es aprender!
Aprender se hace desde el corazón. Adquirir el conocimiento, desde
la mente. Yo estoy hablando del aprendizaje en la vida, no de la
adquisición de conocimientos intelectuales y pautas mentales adquiridas
y limitadoras.
Tu vida es tuya, y algún día, ésta será realizada según tu voluntad.
Cuando uno despierte de su somnolencia espiritual podrá liberarse de
todas las influencias de su pasado y crear una nueva vida, basada desde
su corazón, llena de bienestar, paz, empoderamiento, calma, armonía y
amor.
Cuando despiertes, tu Luz te permitirá ver el camino a seguir y
entender las sendas seguidas hasta el presente, liberándote de todo lo
que no te pertenece por naturaleza, sintiendo la libertad en ti y la
sensación de expansión en tu interior.
Tu universo interior estará, entonces, en paz.
4. SER FLEXIBLES
Me gustaría hacer un inciso sobre la planta del bambú, sus
ramificaciones no son rígidas y en tiempos de grandes vientos, pueden
dejarse llevar, doblándose a veces, hasta extremos que parece que se
vayan a romper, pero no. No es así. Tienen el tronco o ramificación que
los aguanta flexibles, aunque fuertes, con buenas raíces, dejando que las
tempestades y las fuertes ráfagas de viento las llegue a inclinar hasta
extremos que parecen que vayan a romperse. Luego viene la calma y
recuperan su posición inicial. ¡Cuánta maestría en una caña de bambú!
Son fuertes pero flexibles. Parecen incluso como débiles, pero están bien
aposentadas en el suelo con sus raíces. Con esta metáfora, así el ser
humano debería ser y tener en cuenta que aunque viva los momentos
más supuestamente adversos, puede mantenerse bien enraizado en sus
raíces espirituales. Deberíamos ser como el bambú en nuestra vida.
Firmes, fuertes, pero flexibles. La flexibilidad es parte de nuestro
potencial para llegar a nosotros mismos, a la divinidad que somos.
Ser flexibles para poder dejar el camino recorrido y seguir otro si
nuestro corazón nos lo indica.
Ser flexibles para no apegarnos a lo pensado, y permitir que lo nuevo
entre en nuestras vidas. No podemos apegarnos a lo conocido. Nos
hemos aposentado en un nivel y sistema de vida, pero para progresar
debemos de dar paso a algo nuevo en nuestra vida. A menudo lo
recibimos pero nos negamos a aceptarlo porque no sabemos dónde nos
llevará. Debemos ser flexibles para avanzar en nuestro camino hacia la
Ascensión y la evolución de nuestra alma.
Debemos ser flexibles para poder tomar otras direcciones mejores
para nuestro proceso. Vamos hacia una dirección, pero si a medio
camino se nos cruza otra que creemos que es mejor, ¡aceptadla! La
rigidez es frágil. Cuando vengan tiempos aparentemente adversos, la
fuerza del cambio nos va a romper. Dejemos que ella nos lleve allí
donde debemos de ir para acercarnos a quien somos. Adaptémonos a lo
que sintamos que es lo mejor para nosotros.
Antes he hablado de la aceptación, la cual está muy relacionada con la
flexibilidad. Las dos nos ayudarán a no sufrir en la vida. El dolor viene a
consecuencia de no querer aceptar lo nuevo y apegarnos a nuestras
creencias anteriores y el no dejarnos ir, el no fluir.
Deja que si algún cambio tiene que realizarse en tu vida, se realice.
Solo puedes esperar lo mejor. No temas.
LAS ALAS
¿No te das cuenta que el tiempo te empuja?
¿No te das cuenta que te sientes impulsado a hacer cambios en
tu vida?
¿Seguro?
Siente tu corazón latir hacia el despertar y la manifestación de
su voz en tu camino.
Algo en vosotros resuena como no lo había hecho antes. Nuestro
interior pide paso para elevar nuestra alma y sentir la
magnificencia de quién somos en verdad, aguardando en el umbral
de nuestra voluntad para que le demos el asentimiento de entrar y
aposentarse en nuestra vida y así, poder volar hacia los confines
de nuestra alma.
¿Todavía no tienes las alas? ¿Qué no te acuerdas que un día en
el pasado las arrinconaste en el diván de la impotencia pensando
que nunca llegaría este día? Pues bien, aunque hemos tenido que
esperar “un tiempo”, ahora es el momento de ir a cogerlas y
ponérselas a nuestro ser para empezar a volar según lo que hemos
venido a hacer.
Ellas te van a llevar a la divinidad que hay en ti.
¿Qué no te acuerdas dónde las dejaste? No te preocupes, siente
la calma y la paz de tu interior y aparecerá la luz que te guiará
hacia tu volar.
Yo ya las tengo y veo como muchos de vosotros también, aunque
algunos tengan que sacarle el polvo cada vez que practican el
vuelo.
No os preocupéis. Es normal. La falta de uso hace que se
encallen por momentos, pero cuando escucháis vuestro corazón y
sentís la inmensidad de quiénes sois, ellas “se engrasan y
engrandecen”. Sólo es cuestión de probarlas, sin miedo, y lanzarse
al vacío de lo que sentís en vuestro interior.
Siempre habéis tenido las alas, vuestra voluntad y libre albedrío.
Ellas os llevarán allí donde vuestra alma pactó en sus inicios con
el Plan Divino Universal.
Ellas os llevarán al lugar adecuado según vuestro proceso, a la
vez que os permitirán ir más allá de toda terrenalidad para
convertiros en el ser divino que sois.
Cuanto más las utilicéis, más brillo e intensidad tendrán; más su
pureza se manifestará para dar a conocer a todos aquellos que te
rodearán el gran ser que eres.
Busca en el baúl de tu pasado dónde dejaste tus alas y seguro
que todavía estarán esperando tu presente para volverlas a
encontrar y adosarte a ti por lo que fueron creadas.
Cuando te las pongas siente la fuerza de tu interior para que
cuando te des el impulso puedas llegar más allá de tu presente. Te
darás cuenta, entonces, de la importancia de recordar quién eres,
porque este recordar dará “alas” a tus alas.
Llegará un momento en que ellas solas sabrán cuando alzar el
vuelo y dónde llevarte. Tú sólo necesitarás escuchar a tu corazón
en el silencio y tu voluntad será llevada a término.
Todos tenemos nuestras alas que nos permitirán transmutar al
ser que somos, pasando de la humanidad a la divinidad.
¡Juega con ellas! ¡Practica!, y déjate llevar allí donde ellas
están en contacto con quien te creó. Eres parte de él, y tus alas
saben del camino a seguir para llegar a él,… a ti.
¡Descuelga tus alas! ¡Cógelas y póntelas!, porque ha llegado la
hora de volar, de sentir al verdadero ser que eres y recordar el
potencial que hay en ti.
A lo mejor empezarás a moverlas, pareciendo torpe en tus
inicios, pero no te preocupes, porque al principio a todos nos
sorprende y nos puede costar, pero cuando ya las muevas con
cierta gracia y agilidad te darás cuenta lo fácil y placentero que es
llevarlas y utilizarlas.
Llegarás más lejos de lo que jamás hayas podido imaginarte.
Tus sueños se harán realidad, y tu voluntad será la máxima
expresión de Dios.
Cuando planees más allá de las nubes te darás cuenta de todo tu
proceso y del sentido de la vida. Entonces sentirás el Hogar en ti,
el Amor que siempre has sido. Sólo se necesita recordar, y cuando
lo hacemos, aparecen nuestras alas.
¿Tú ya las tienes?
Vamos a volar juntos. Te acompaño.
(¡Ah!, por cierto, no es necesario “tunearlas”, porque cuanto
más sencillas, más te elevarás.)
5. RESPETAR LAS DIFERENCIAS

En mis inicios veía mi entorno como algo muy diferente a mi ser, a


cómo sentía o yo actuaba. Me daba cuenta de lo diferente que eran todos
los que me rodeaban y estaban en contacto conmigo en relación a mí.
Con los años, me di cuenta de que todos ellos eran una pieza más del
puzle del cual yo formaba parte. ¿Cómo yo, siendo una pieza, con mi
mundo interior, veía a los demás y no me sentía identificado con ellos en
nada eran también una pieza clave en el puzle que yo me encontraba?
Fui aprendiendo que las diferencias son claves para nuestro proceso.
Todas las piezas del puzle son distintas, en cambio, todas se sincronizan
y se complementan perfectamente estando su lugar. Al final creamos la
belleza de la composición prevista por el Creador, por la Fuente de la
cual todos procedemos. En cada encarnación nos tocará una posición y
una forma concreta. A veces estaremos en un vértice, otras a un lado, y
en alguna, justo en medio de la gran obra.
Aprendí mucho con las diferencias de los demás. Todos,
absolutamente todos estaban relacionados conmigo, directa o
indirectamente, siendo de la manera que eran en aquellos momentos.
Las diferencias nos unen y nos hacen avanzar. Nos complementan los
unos a los otros.
A medida que vamos acercándonos más a la manifestación de la
divinidad que somos, debemos respetar toda forma de vida y su manera
de hacer y actuar, sea cual sea ella. No hay alma encarnada que no sirva
a un fin superior. Su manera de ser en aquellos momentos da sentido
para algunos que la rodeen. Somos espejos unos de los otros. Somos
reflejo de lo que el otro es o sentimos en nuestro interior lo que nos falta
retocar y sanar en nosotros mismos. ¿Os dais cuenta de lo que os quiero
decir? Cuando nos encontramos con alguien que, a nuestro parecer es
muy diferente a nosotros, sólo nos estará diciendo, quizás, que hay otras
maneras de vivir y todas son válidas según cada alma. Quizás nos dirá
que aquello que nos negamos a aceptar del otro, es lo que necesitamos
sanar en nosotros, o bien, que el ambiente hostil que nos podamos
encontrar sólo es el malestar interior que hay en nosotros. Todo encaja.
Todo se predispone para que nos demos cuenta y aprendamos de lo que
es diferente a nosotros.
Una de las grandes lecciones es el no identificarnos con la forma. El
dolor de uno puede ser la liberación de su alma. Puede ser el espejo que
necesitamos para vernos a nosotros mismos, bien ahora, bien en un
tiempo próximo si no hacemos cambios en nuestra vida. A veces nos
ayudan a saber qué es lo que queremos y qué dirección tomar.
Más allá de la forma existe el aprendizaje ¿os suena esto?
Las diferencias externas nos confunden y nos puede hacer
malinterpretar lo que nos rodea. Toda la vida y nuestras experiencias
están dirigidas a nuestra alma, a nuestro interior. Toda forma es perfecta
en el momento adecuado de encontrarnos con ella. Puede cambiar, pero
en aquel instante es la mejor manera de nosotros dar un paso hacia
nosotros mismos.
Aquello que ves diferente a ti, sirve para acercar, unir y encajar a
todas las almas que estamos encarnadas en esta vida actual. Dejad que
cada uno siga su camino. No queráis convencer y tener la razón. De
nada sirve si lo acordado por el alma es ser como eres ahora, tal como
eres. Tu estado actual te llevará a dar los nuevos pasos.

PARTE DEL TODO


Teniendo presentes las vicisitudes que el ser humano atraviesa
lo largo de su vida, llega a tener la sensación de que cada uno va
por su lado, haciendo frente a las situaciones, sintiéndose
desconectado con los que le rodean. Uno llega a pensar que: “lo
que me pasa a mi no tiene nada que ver con la vida de los demás”,
y que cada uno es un mundo ajeno al de los otros. Uno puede
llegar a pensar que la vida está mal distribuida y es injusta, donde
unos tienen tanto y otros tan poco. Cuando uno llega a estas
conclusiones parece encontrarse solo, disgregando la posible
unidad que pueda haber entre los hombres.
Podéis sentiros solos y en manos de un azar no siempre querido.
Parece darte la sensación de que eres una parte olvidada del
bienestar humano que hayas podido oír o sentir alguna vez. Parece
como si todo apoyo de tu entorno hubiera desaparecido,
encontrándote en medio de un proceso en el que no siempre ves la
luz que te indica la salida de tu dolor interior o preocupaciones.
Cuando llegas a este estado de disgregación con tu entorno, es
cuando te encuentras en medio del mayor desconcierto que uno
pueda llegar a tener. Parece que estés abandonado de las
bendiciones de la vida, cuando lo que sucede, es que te estás
olvidando de recordar quién eres y la relación con tus semejantes y
el Universo.
Eres parte de un Todo, tu concienciación sobre tu esencia te
permitirá sentir la proximidad de todos aquellos que te rodean y su
finalidad en relación a ti y a un Plan Superior.
Todos estamos unidos energéticamente. Nuestra espiritualidad
nos une, y atrae, a los demás. Cada uno de nosotros somos como
una pieza de un rompecabezas, donde todas las piezas encajan
perfectamente para confeccionar el Todo. Cada uno es importante
para la conciencia planetaria, la humanidad. El Todo, no está
completo sin tu ficha. Tú eres parte importante en el proceso de la
humanidad. ¿Crees que lo que a ti te pasa, sólo te influye a ti?
¡Nada más erróneo que pensar así! Lo que le sucede a uno,
repercute en el funcionamiento de los demás. Nuestra actitud ante
los hechos que vivimos nos hace desprender una energía que entra
a formar parte de la energía colectiva del planeta.
Tú eres parte del Todo. Sin ti, el Todo quedaría incompleto.
¿Cómo podemos finalizar un rompecabezas si no quieres colocar
tu pieza?
Eres alguien importante para un mayor bien de todos. Si cada
uno se responsabiliza de su vida y toma conciencia de que con su
actitud está influenciando a su entorno y al planeta, quizás,
entonces, el mundo pueda acelerar su sanación y reinar la paz, la
armonía y el amor.
No eres una pieza dejada, perdida, de la mano de Dios. Tú eres
una parte importante de Él.
Ve a tu interior y siéntelo. Deja que la unión con el Todo haga
presencia en ti. Entonces sentirás paz, calma y una gran sensación
de protección, porque el resto de la humanidad que también lo
siente, te enviará su energía para ya no alejarte más de tu
conciencia como ser espiritual, uno con todos.
6. CONFIAR
Lo nuevo nos puede frenar antes de dar un paso y cruzar su presencia.
Aquello que no vemos podemos sospechar y pensar que quizás no sea lo
adecuado para nosotros. Adentrarnos en lo no controlable, nos puede
llevar a una actitud de freno y desconfianza. ¿Irá bien? ¿Me saldrá bien?
¿Seré capaz de conseguirlo? Nuestro pasado nos puede hacer una mala
jugada.
Cuando sentimos la llamada de seguir el camino hacia nuestro
autoconocimiento e integridad, a veces puede suceder lo expuesto, las
dudas y desconfianzas, pero sólo son fruto de nuestra poca consciencia
sobre quiénes somos y el sentido de nuestra vida.
En la ignorancia espiritual, en el desconocimiento sobre quienes
somos nosotros y el por qué estamos aquí encarnados, nos lleva a
imaginarnos todo lo que no sea éxito, realización y amor.
Una de las claves para abrir la puerta de nuestra divinidad y ella poder
manifestarse en nosotros es confiar, confiar, confiar conforme nuestra
vida está en el lugar adecuado y en el momento justo para nuestra alma
y todo nuestro ser. Confiad y tened la sensación que estáis siendo
guiados y amados. Así ha sido hasta ahora, está siendo y continuaréis
siendo acompañados por vuestros hermanos de la Luz. No os encontráis
en un mundo donde pocos son los que consiguen y triunfan. Así nos
educaron, o mejor dicho, nos “des-educaron”. Crecimos creyéndonos
tanto lo que nos dijeron quienes se encontraban en nuestro entorno, que
ahora nosotros, hemos cedido todo poder a nuestro exterior,
olvidándonos que el potencial que hay en vosotros es inmenso.
Confiad. Tened Fe conforme vuestra vida va a ser tal como la sentís.
Tener Fe es un grado más de confianza. Ésta es una actitud ante la vida,
conforme facilitas el camino para que todo sea, pero que en el fondo, no
sabes cómo será. La Fe es la certeza plena, el total convencimiento de
que así será. Esta es la gran diferencia. Confiad y tened Fe, conforme
seréis llevados allí donde necesitéis estar en todo momento para vivir lo
adecuado para vuestro momento. Confiad que todo irá bien. Confiad y
tened Fe.
Cuando confiamos o tenemos Fe, vivimos relajados, tranquilos,
porque sabemos que en su momento, aunque no sepamos cuando,
llegaremos a allí o conseguiremos lo que nuestra voluntad emanada de
nuestro corazón, así siente.
Vivir en la calma del saber que así será en tu vida y vas a conseguir
aquello que sientes, hace que todo se acelere a tu favor. Confía. La
confianza es clave para llegar a sentir el Amor en nosotros. Es un estado
interior donde te dejas llevar, y cuando no hacemos intervenir nuestras
resistencias, entonces los milagros son posibles. Nuestro pasado no
puede hacer nada con el potencial de nuestro presente. Confía porque
hay una divinidad en ti que te está guiando y hablando a través de
nuestro corazón.
La Fe mueve montañas. Así es. No hay limitaciones cuando aparece
la Fe en nuestro interior. La confianza es el primer paso para la Fe.
Confiad y dejad que todo suceda en el momento adecuado.
He podido experimentar en mi vida, conforme este estado de
confianza y de tener la certeza que algún día lo voy a conseguir, hoy por
hoy puedo decir que todo lo que me he propuesto, confiando en el
resultado y sintiéndolo como ya obtenido, lo he conseguido, sea cual
haya sido: desde un viaje, a dar un tipo de cursos o seminario, hasta la
obtención de algo más cotidiano como puede ser un ordenador o un
coche.
No hay nada que vuestra divinidad interior no pueda conseguir. Para
esto, debéis empezar a confiar en la vida, en vosotros.
7. HUMILDAD
Reconocer la unicidad con todos los que te rodean y que tus
capacidades o dones son debido a una bendición hacia tu ser para servir
al Gran Plan Divino, es uno de los mejores remedios para la perfecta
salud y reconocimiento de los regalos que la vida y quien te creó te
ofrecen cada jornada, desde que te levantas hasta que te acuestas.
Vivir desde la humildad y la sencillez te permitirá ascender con más
celeridad hacia tu escalera de la Ascensión.
Sentir la humildad en uno mismo exalta su magnitud. Una de las
características que denotan la grandeza del ser, se encuentra en el grado
de humildad y sencillez que manifiesta.
En su momento escribí:
El proceso de Ascensión es el sendero que toda alma debe de
seguir para llegar, por un lado a la consecución de su parte dentro
del Plan Divino, y por otra, para la evolución de su alma. Esta
evolución comporta llegar a reconocer la verdadera esencia de su
ser, y para esto, cada ser humano debe liberarse de todo lo
adquirido a través de su aceptación basada a nivel racional y
cultural. Toda identificación con su entorno, socialmente
hablando, y que se ha hecho suyo por transmisión en su educación
a lo largo de su vida, queda impregnado como una limitación en su
caminar que debe ser liberado para que uno pueda ser uno mismo
según su verdadera naturaleza. Somos seres espirituales viviendo
una experiencia terrenal. Esto, a veces, nos confunde.
El proceso de la Ascensión consiste en ser uno mismo cada vez
más. Llegar a mostrar nuestra integridad y dejar que nuestro
potencial espiritual pueda ser manifestado para ofrecer nuestra
vida a un propósito de servicio a la Voluntad Divina. A mayor
conciencia espiritual, a mayor despertar, mayor es la satisfacción y
plenitud en el individuo que permite que su alma pueda llegar a la
conexión y manifestación unísona con Dios.
Uno de los pilares, de la fortaleza de este ser humano, es la
liberación del ego y la manifestación de la humildad. Humildad no
significa debilidad o poca personalidad. Muchas veces el ser
humano confunde la discreción y el ser amoroso, con alguien sin
principios, criterio o bobo.
La humildad es uno de los más fuertes valores que un ser
evolucionado puede llegar a mostrar. Humildad es dejar que cada
uno siga su ritmo, pero estar ahí para cuando se te necesite.
Humildad es reconocer los principios espirituales en cada corazón.
Humildad es no querer convencer a nadie conforme tu actitud y
visión de la vida es la mejor. Humildad es dejar que cada uno se
exprese y tú veas en ellos el camino que están siguiendo sabiendo
qué necesitan para cuando puedan llegar a venir ante ti. Es sentir
la compasión y el respeto por cada uno de los que te rodean,
sabiendo que su camino coincide con el tuyo y que en algún
momento os encontraréis sabedores que lo que ha hecho uno en
esta encarnación le ha ayudado al otro a seguir adelante, por eso,
sin ruido ni vanidad, cada uno ha hecho en silencio lo mejor para
él, sabiendo que también era lo mejor para uno mismo. Humildad
significa darte cuenta de que nada te pertenece y que a la vez, todo
te será dado, ya en estos momentos. ¿Entonces, por qué
preocuparnos?
Humildad es una actitud ante la vida para mostrar conforme
nosotros somos parte de la Creación amorosa y que nada debemos
temer porque todo está en el lugar adecuado y se está produciendo
en el momento perfecto. Sabiendo esto, ¿por qué preocuparnos?
Humildad es reconocer tu poder interior y aceptar la vida tal y
como se te presenta sabiendo que, cualquier supuesta adversidad
que en ésta pueda presentarse, es temporal y aleccionadora. Abrir
el corazón y ver la vida con sus ojos, nos permitirá darnos cuenta
de que nuestra existencia no es como nos han dicho que era, sino
que se encuentra en un Plan Superior, inmensamente amoroso
donde cada uno puede elevar su alma al despertar su conciencia,
sintiendo a Dios en él, porque cada uno de nosotros lleva semillas
de esta energía de alta vibración que nos hace omnipotentes.
Somos seres espirituales despertando de un letargo espiritual.
Todo reluce, ahora, y las inquietudes espirituales se manifiestan
para ser llenadas y poder encontrar las respuestas que, desde hace
tiempo, nuestro ser necesitaba ser sabedor de los “por qués” de
nuestra vida y los “misterios ocultos del universo”. Tú y el
universo sois uno. Conociéndote a ti, conocerás el universo y a
toda vida que en él habita.
Humildad es la predisposición adecuada para llegar a las
respuestas que tanto anhelamos. Dejando el ego a un lado nos
adentraremos más rápidamente en el sendero de la sabiduría, y
cuanto más nos adentremos, más nos daremos cuenta de la
importancia y el poder que tiene la presencia de la humildad.
Reconocer es el primer paso para la sanación. Sanando, nos
elevaremos y equilibraremos, no tan sólo nuestra vida, sino la de
todos aquellos que nos rodean, porque todos estamos unidos a
través de nuestras almas. Somos parte de un puzle donde cada uno
necesita al otro para que la grandeza de la creación sea completa.
Humildad representa reconocer tu aportación a la humanidad y
al planeta, sabiendo que los demás te ayudarán, a la vez, a seguir
con tu camino. Humildad es reconocer tu divinidad y aceptar a
cada uno tal como es, sin imponer. Esta es la grandeza de un ser
evolucionado.
Humildad es poder, no debilidad.
Humildad es reconocimiento, unidad, no separación.
Humildad es integridad, mostrándote tal como eres según tu
naturaleza, tu verdadera naturaleza.
La humildad es un don apreciado hoy en día por los seres
humanos. Valoramos cuando lo vemos, porque inconscientemente
nos recuerda que esta es nuestra naturaleza, y que a lo mejor, yo
no la estoy mostrando como quería. Humildad es una puerta de
esperanza para el nuevo ser que deslumbra en la discreción
haciéndonos ver la grandeza de nuestro ser y el reconocimiento de
nuestra divinidad, de nuestra naturaleza espiritual.
Con la humildad uno fluye mejor por la vida y aporta un grado
mayor de felicidad y deleite ante las cosas pequeñas de nuestro día
a día.
Humildad es la fuerza de tu sabiduría y tu ser.
La humildad te llevará a tu consagración debido que, teniéndolo
todo, a nada te aferras, porque, aunque no sea así y vivas en la
austeridad, sabes que todo lo tienes. Entonces, ¿Por qué querer
hacernos notar y preocuparnos?
Fluye y acepta. Todo va bien.
8. TIEMPO PARA TI MISMO
Es importante en el proceso de descubrir tu esencia y adentrarte en tu
interior para llegar a conectar con ella, el hecho de dedicarte un tiempo
para ti mismo. Es como la oruga que necesita ir a su interior, su
crisálida, para luego eclosionar y mostrar su belleza al mundo, a toda la
humanidad. Necesitamos estos momentos a lo largo del día para estar
con nosotros mismos, sin más, en el silencio, o la quietud de la cháchara
mental. Estos instantes nos ayudarán a mantener el estado de nuestro ser
dispuesto a recibir cualquier información y esclarecimiento de lo vivido
o del camino a seguir a partir de ahora. Son importantes estas
dedicaciones diarias para trabajar estos aspectos de nosotros que quizás
en momentos de nuestra actividad de la jornada no nos ha permitido
ponerle atención. Nuestras emociones, pensamientos y actitudes
manifestadas y procedentes de nuestro pasado necesitan una reflexión
por nuestra parte para transmutarlas y adaptarlas a aquello que sentimos
desde el corazón que deseamos vivir.
Este tiempo, es necesario para nuestra alma y nuestro servicio a los
demás. Vosotros ya estáis ayudando a quienes os rodean, por el solo
hecho de existir. Cuanto más seamos nosotros, sin interferencias de lo
que fuimos, de una mejor manera ayudaremos e irradiaremos el amor
que somos a nuestro entorno.
Todos tenemos un momento para sentir nuestro presente y darnos
cuenta de lo que nuestro corazón nos dicta, así como aplicar aquello que
sintamos o pensemos que debemos hacer para ser nosotros.
Puedes estar en pareja, tener hijos, trabajar 10 horas, pero siempre,
hay un momento para disfrutar de tu compañía, o empezar a
familiarizarte contigo mismo. Piensa que eres el ser más importante para
ti, porque vas a estar toda tu vida contigo, por lo tanto, cuanto antes te
familiarices y hagas las paces contigo mismo, antes podrás darte cuenta
del maravilloso ser que eres y del amor que hay en ti. Solo así podrás
disfrutar de tu dulce y amorosa compañía.
EL GRAN MISTERIO
Nos encontramos en tiempos donde se nos facilita que la
oscuridad desaparezca y nos muestre todo su contenido ante todo
aquel que se predisponga a saber de él mismo.
Grandes puertas, hasta ahora cerradas para la mayoría de los
seres humanos, se han entreabierto para cruzar su umbral y pasar
al espacio de la Luz, donde toda pregunta obtiene su respuesta, y
donde la existencia tiene un sentido bien definido según cada uno.
Puertas de un gran acontecimiento planetario y universal son
abiertas para que la ignorancia dé paso al conocimiento y éste
pueda llevar al individuo a la sabiduría.
Ahora son instantes únicos en la evolución del firmamento, con
nuestro despertar como vida elegida para un libre albedrío y una
consciencia bendecida por la Gran Voluntad Divina, nuestra
Fuente existencial.
Parte de la humanidad ha despertado, acudiendo a esta llamada
realizada desde las más altas esferas celestiales. Parte de los seres
con condición humana han decidido aceptar este reto y adentrarse
en el camino de la Luz para saber y recordar quién es. Esta
aceptación hace que cada uno de los predispuestos sienta un
impulso que le lleve a indagar sobre lo que hasta ahora ha sido un
misterio de nuestra existencia: nuestra procedencia y quiénes
somos.
Multitudes han despertado siendo atraídos por las buenas
nuevas que se le han presentado debido a los tiempos que vivimos,
mostrando el fruto de otros que, en un pasado, dieron los primeros
pasos hacia la liberación del alma y la comprensión de nuestra
existencia en este plano dimensional. Fueron los precursores de
este movimiento de despertar y luz que ahora vivimos.
El somnoliento ser que ha empezado a despertar y a dar los
primeros pasos, busca en su entorno donde ver más luz y dirigirse
a ella. Precursores de antaño, con energía chamánica, abren sus
puertas y su camino para todos aquellos que sientan también este
camino. Numerosas propuestas destinadas a este fin llaman a la
puerta de nuestro despertar.
El ser busca y busca para llenar esta inquietud de saber y
conocimiento. Da pasos hacia la materialización del bienestar
interior. Sin darnos cuenta nos abrimos a la búsqueda de aquello
que, de algún modo, resuena en nuestro interior. ¿Cómo podemos
encontrar algo fuera de nosotros si lo que sentimos se encuentra
dentro de cada uno? Buscamos en la dirección equivocada.
Queremos Luz y nos olvidamos que esta Luz está en nosotros.
Continuamos buscando más allá de nuestro interior, aquello que
ya se encuentra en nosotros. Podemos encontrar puertas dispuestas
a mostrarnos el camino en nuestro entorno, pero tengamos
presente que sólo son indicios para llegar a nosotros mismos.
Imaginaos alguien que quiere saber cómo se construye una casa.
Siente la necesidad de saber cómo hacerse él mismo un hogar
confortable, duradero y seguro. Imaginaos que para esto, empieza
a hacer cursos de cómo se hace un altillo, desván o tejado. Para él
esto es lo más importante en estos momentos. Es lo primero que ha
encontrado en su camino. Es un primer paso, cierto, pero para la
construcción de un hogar se necesitan unos buenos cimientos y un
buen material. En vez de empezar por aquí, se adentra en el tipo de
tejados y en cómo decorar su casa futura: muebles, cortinas, tipos
de cocinas,….
Este ser está perdiéndose en su camino de despertar. Está
valorando aspectos que son posteriores a la esencia de una buena
construcción e ingeniería.
De alguna manera, esto está sucediendo en los tiempos actuales.
Cierto es que son pasos que nos pueden llevar a la totalidad de la
comprensión de un cálido y reconfortante hogar, pero antes, uno
debe de aprender a cómo crear unos buenos pilares para que
sostenga todo lo demás.
El misterio continúa sin aclararse del todo. Nos centramos en
aspectos, a veces complementarios sin tener en cuenta lo que en
verdad es primordial, y éste, eres tú.
¿Por qué no empezamos por el qué sentimos cuando estamos en
silencio? ¿Por qué no nos quedamos unos instantes sintiendo
aquello que nos inquieta? ¿Por qué nos sentimos removidos ante
tal persona o situación? ¿Por qué me siento impotente en
momentos determinados? ¿Por qué nos alteramos cuando nos
encontramos ante alguien en concreto o una situación cotidiana?
¿Seguro que tenemos una buena base en nuestro ser? ¿Qué tal si
empezamos por aposentar estos pilares internos para no zozobrar
cuando aparezca la mínima brisa en nuestro entorno?
El misterio continúa sin ser revelado la esencia de quienes
somos. Buscamos de dónde venimos, técnicas con etiquetas
diferentes, siendo casi lo mismo que otras, potaje de actividades
clasificadas para el “buen desarrollo de la persona”, en cambio,
continuamos sin mantener del todo la estabilidad interior. Sentimos
el vacío, a menudo, al no llegar a percibir ni sentir la llave y la
fuerza que hay en mí, en cada uno, para transmutar toda situación
de malestar en nosotros.
Muchas veces empezamos por el tejado nuestro nuevo hogar.
Vemos que estamos dando pasos, pero no acabamos de sentirnos
realizados, ni amados ni comprendidos por los ambientes donde
habitamos. ¿Por qué?
Es bueno saber cómo realizar un tejado o un desván, pero de
nada sirve, a nivel de la practicidad de nuestro proceso si antes no
anclamos unos buenos cimientos para sostener todo lo que
queramos construir después. ¿Un tejado encima de unos pilares
desencajados y agrietados? Como en el cuento de los tres cerditos,
a la primera tempestad nos venimos abajo. ¿De qué ha servido
hacer esta construcción si no ha habido una solidez y firmeza en
nuestro espíritu?
Nadie nos dijo al venir, que sería todo fácil, porque el camino de
ir recordando y descubriendo el verdadero camino sería lo que nos
permitiría ir aposentando las bases seguras de nuestra dirección.
Vivimos tiempos donde la experiencia de algunos les ha llevado
a estar en un lugar visible para muchos y orientar a las almas en
proceso de descubrir el verdadero camino. Hay luz en ellos y una
sabiduría obtenida a través de su propio proceso para llegar a uno
mismo. Ahora es tiempo donde el corazón empieza a tomar el papel
que le corresponde. Empiezan a emerger voces de diferentes
corazones a lo largo de nuestro amado mundo indicando el camino
a seguir para la realización de sus respectivas almas, y así, el ser
de este corazón y alma, pueda discernir qué es lo que más le hace
vibrar para dar los nuevos pasos. Dejaos llevar por él. El proceso
es el mismo para todos, no así las experiencias vividas en él. Tu
corazón te hablará claro y alto.
Empezar por el tejado o por complementos de nuestro proceso
nos puede hacer distraer de lo verdaderamente importante para
nosotros. Para que la divinidad en cada uno pueda llegar a
manifestarse, se necesita Amor, y es desde el Amor, que llegaremos
a nosotros.
A veces sólo se necesita estar solo para abrir la puerta de
nuestro bienestar y aposentamiento en el camino adecuado para
nuestra alma. La fase de la crisálida espiritual es importante para
discernir, ver la luz del camino y sentir, que aquello que buscamos
ya se encuentra en nuestro interior. Podemos necesitar una guía,
pero no confundir la guía como la fuente de vuestro bienestar.
Conocer tu potencial, tus herramientas y tu capacidad de amar,
te permitirá ir más allá de tus limitaciones actuales. No hay tales
cuando sientes el verdadero ser que eres. No eres un complemento
de la casa, eres el propio hogar en la materia. Buscar en la azotea
sólo puede distraerte en tu camino. Reforzar tus pilares y
reconstruirlos te permitirá elevarte más allá de lo humano para
llegar a tu divinidad.
Cuando encontramos las respuestas de nuestro interior,
entendemos y comprendemos nuestro exterior; entonces el misterio
será desvelado.
Llegaremos a la plenitud cuando sintamos en nuestro interior la
fortaleza de quiénes somos y el amor de nuestra verdadera
esencia:
Dios en mí, Yo Soy.
9. SENTIR EL AMOR
Una vez, en relación a una situación de mi vida que parecía estar
estancada, mis hermanos de la Luz me dijeron:
¡Siéntate y siente!
En otra ocasión sobre la misma situación me dijeron:
¡Siéntate y estate quieto! ¡Déjanos hacer!
“¡Siéntate, quietud y siente!”. Así decidí hacer, es decir, nada en
relación al hecho. Puede parecer contradictorio, pero al querer
actuar, a veces vamos a contracorriente en relación al flujo de
nuestro proceso para elevar nuestra alma.
Nuestro pasado es fruto de unas creencias y pautas mentales
adquiridas que, la mayoría de las veces, no concuerda con nuestro
ser. Las aceptamos y nos alienamos con una manera de actuar
basada en las viejas energías que limitaban nuestro avance hacia
nuestra plena realización.
¿Qué debemos sentir? Cuando nuestra vida muestra mayor
ajetreo es cuando más quietud interior debemos de manifestar. Es
en estos momentos cuando debemos de sentir la calma y nuestra
verdadera naturaleza; es cuando nuestra armonía interior debe hacer
presencia, sintiéndola con toda su calidez, abrazados por el sosiego
de la “despreocupación” hacia la situación vivida.
El sentir es la fuente de nuestra materialización. Cuando
sentimos impregnamos cada una de nuestras células con la energía
de nuestra intencionalidad. Cuando sentimos revalorizamos el
poder de nuestra voluntad, abriendo las puertas de su realización.
El sentir riega cada parte de nuestra divinidad que se encuentra en
cada célula de nuestra biología, elevando su vibración, abriendo
paso a nuestra divinidad para ser expresada.
Podemos visualizar y emplear la palabra como soportes de
nuestro cambio interior, pero es a través del sentir como atraemos
hacia nosotros nuestra intencionalidad. Podemos visualizar, pero si
no sentimos, solo reforzamos nuestro seseo, pero no lo atraemos.
Podemos trabajar con las frases de pensamiento positivo, pero si no
se siente lo que expresamos, sí que podemos ver un cambio, pero
no atraemos con la fuerza deseada.
El trabajo personal nos abre las puertas para llegar a lo que
queremos ser y conseguir en la vida. Podemos hacer servir
cualquier mecanismo para encontrar un bienestar interior, pero
cuando añadimos “el sentir”, es como si las fuerzas del universo
acudieran a nuestra ayuda para “acelerar” el proceso y empezar a
atraer hacia nosotros aquello que deseamos en la vida.
Sin sentir todo parece ir “despacio”. Cuando sentimos es como si
sintonizásemos con las energías del firmamento para mostrar
nuestra divinidad.
Atraemos y materializamos más cuando sentimos en el silencio y
la quietud, que cuando nos movemos para “solucionar o
desbloquear una situación aparentemente estancada.”
Como seres espirituales que somos, crearemos y
evolucionaremos más, cuando más fuerte es el sentimiento amoroso
conforme todo ya es. El sentimiento de haber conseguido ya el
resultado deseado nos abrirá las puertas de su materialización.
Cuando sentimos conforme a “ya lo tenemos o somos como
queremos ser”, mostramos al universo nuestra predisposición y
preparación conforme somos merecedores de lo que sentimos y
queremos. Los antiguos esenios ya nos lo transmitieron en unos
pergaminos encontrados en el mar Muerto: El sentimiento atrae
hacia ti tu voluntad, dejando que tu divinidad pueda crear según tu
intencionalidad.
Cuando sentimos estamos dando la orden a nuestra conciencia
celular qué es lo que queremos atraer. Cuando nuestro cuerpo tiene
una vibración concreta, entonces atrae más vibración de este tipo.
Energías iguales se atraen. Según el tipo de energía que
albergamos, ésta será la que atraeremos. Somos energía y esta
energía se encuentra en cada unidad celular. Nuestro “cuerpo” es el
que manifiesta la vibración que tenemos. A más alta vibración, más
evolucionada nuestra alma será. Menor vibración, más
identificados con la dualidad representará que estamos.
Siente el amor en ti, la prosperidad, la despreocupación.la calma,
el sosiego y conforme todo lo tienes, porque esto es lo que atraerás.
Cuando sentimos, atraemos del universo hacia nosotros más
energía de la que creamos. Podemos sentir amor, odio, tristeza,
escasez, abundancia, felicidad, calma, resentimiento, y todo esto, es
la orden que mandaremos a nuestras células para atraer “más de lo
mismo” en nuestras vidas.
Sentir es la llave de la materialización en nuestra vida, y más en
esta nueva era donde el ser humano, ahora, puede mostrar su
divinidad con todo su resplandor.
Tú eres energía. Tú eres Amor. Tú eres Dios.
Siente el Amor en ti, aquel quien tú eres, porque abrirás las
puertas de la Divinidad y así manifestarte con todo tu resplandor.
En su momento, relacionado con la Fuerza del Sentir, escribí lo
siguiente:
LA FUERZA DE SENTIR
Por fin llego a la cima. La subida ya ha finalizado. El
bosque empieza a despertar. Ando entre senderos enmarcados
por árboles dispuestos aleatoriamente e indicando bien el
camino, la dirección a seguir.
Ahora llego a lo más alto, finalizando con una especie de
clariana con vegetación, rodeándola como si dibujase un
círculo y continuando el camino por el otro lado de este
espacio.
He llegado hasta aquí. La plenitud de esta primera hora del
día y alejado de toda humanidad, me hace sentir aquel quien
soy yo y la presencia y unicidad con la naturaleza y los seres
que la habitan. Es como si fuera Uno con ellos. Aquí me
siento en plenitud, como si me encontrase en el Hogar. En el
silencio de cualquier ruido civilizado, aquí, en plena
naturaleza siento mi esencia abrirse y dejándose ir sabiendo
que se encuentra en un lugar bien familiar: el Hogar. El
abandonamiento es absoluto. Reconozco el Hogar allí donde
estoy.
Bien resguardado de mi ser en este espacio de la naturaleza
hace que me dé cuenta, una vez más, aquél quien soy y lo que
es importante en la vida. Mi presencia no es en vano y la
sensación de una plenitud serena y amorosa invade cada
rincón de este lugar donde ahora me encuentro, donde
todavía el sol no ha acabado de bostezar y elevarse del todo.
El frío de primera hora de la mañana, hace todavía más, los
instantes como únicos, debido a que pocos son los que osan
venir a estas horas tan tempranas.
Siento paz y armonía en mí. Siento Yo Soy Yo, Uno con toda
vida que me rodea. Son momentos únicos, llenos de
familiaridad no terrenal y alejado de toda civilización. Yo,
solo y rodeado por mis hermanos y acompañantes de esta vida
encarnada que ahora me encuentro.
Continúo mis pasos y me doy cuenta de la altitud en la que
me encuentro. Estoy en la cima de aquel lugar de los mapas.
Solo y acompañado. Siento la pureza de estos instantes. La
vida que me rodea me saluda con su presencia, adornando mi
esencia y haciendo que los recuerdos de quién soy y de dónde
vengo se manifiesten ahora y aquí.
Me siento. Me quedo un rato sentado sintiendo mi
presencia en medio de aquel paisaje y contemplando y
sintiendo la gratitud del universo hacia nosotros. El silencio
abraza todo lo que puedo llegar a abrazar con mi mirada. El
tiempo se para y mi interior se expande. Soy Uno con allí
donde me encuentro.
Sentado veo que ellos, hermanos de la Luz, van llegando
poniéndose a mi lado, rodeándome. Son momentos donde la
Familia se reúne. De todas direcciones van llegando. Sus
luces y presencias parecen hacer un conjunto completo con el
lugar donde me encuentro. Todo es pureza, derramando un
gran amor por la cima donde nos encontramos. La Luz y el
Amor del Hogar están presentes cuando abres las puertas de
tu corazón.
Siento. Nada más que silencio lleno de sensaciones y
sentimientos sublimes más allá de toda terrenalidad ocupan
su lugar. Yo los acepto y dejo que me recuerden de dónde
vengo y el sentido de la existencia.
Como una multitud sentada en lo más alto de la montaña
observando más allá del valle, una luz ilumina aquel lugar,
irradiándose por todo el territorio que divisan mis ojos. Todo
se ilumina. Yo Soy, Yo Soy, Yo Soy.
Siento la presencia del Hogar manifestándose. No hay
mayor placer para nuestro espíritu que sentir el Hogar en
nosotros. Entonces, todo aquello que no resuene con la alta
vibración, desaparece, sabiendo el ser, sin duda alguna, que
tú no eres quien piensas que eres y que lo que estás sintiendo
en estos instantes aquí arriba no pertenece al mundo que
vivimos. Todo es puro y claro. Sólo sientes el presente, con
toda su plenitud, dándote cuenta de que en el fondo, siempre
hemos estado presentes y que la creación de un pasado o
futuro nos ha confundido y nos ha apartado de nuestra
esencia.
Aquí vuelves a conectar con quién eres. Más allá de tus
sentimientos actuales, nada existe, porque sabes entonces,
quién eres tú y qué representan aquellos que están contigo,
llenos de luz y un amor puro e incondicional. Tú te conviertes
en Uno con ellos y el tiempo desaparece, fundiéndote con la
intensidad de una experiencia más allá de lo mundano. Tú
eres mucho más quien pareces ser.
Estando aquí donde estamos, nos hace darnos cuenta de
que el baremo de nuestros patrones de vida son
circunstanciales, y que en verdad, aquello que es importante
se siente, no se ve y no se tiene,… sencillamente se siente. Este
ha sido uno de los grandes regalos que quien nos creó nos
concedió. Al sentir la intensidad del presente, sentimos la
divinidad que somos. Una vez así es, entonces las puertas de
la creación y el amor se abren de par en par, dejando paso a
quien hay en nosotros resguardado en el fondo de nuestro
interior. Como una mariposa luminosa y de colores brillantes,
emerge de nuestro corazón y nos muestra el verdadero ser que
somos. Cuando así es, ya no dudamos y nos damos cuenta de
la plenitud de nuestro potencial por el solo hecho de ser
creados desde la divinidad.
Las melodías del universo empiezan a sonar, y tu corazón
sabe que eres bienvenido y aceptado por todos aquellos que te
rodean. Eres honrado y valorado por tu sola presencia en tu
día a día. Como si te liberasen de tu mente racional y te
llevasen al umbral de una nueva dimensión, así te sientes
inicialmente cuando tú eres tú y sientes aquel quien tú eres.
La intensidad de los momentos es serena, amorosa e
indescriptible. Cuando alguien lo vive, entonces sabe lo que
quiero decir o siento en estos momentos. A veces se debe vivir
y sentir alguna situación o sensación para comprenderla,
porque cada uno, dentro de la amorosa intensidad, le
permitirá abrir una puerta u otra según el camino de su alma;
ahora bien, todos sabrán que el Hogar existe y son parte de
él, aunque estemos encarnados.
Siempre hemos estado acompañados desde el Amor. Nunca
hemos estado solos, ni lo estaremos. La soledad es un estado
de no conexión con uno mismo. Cuando dependemos de
nuestro entorno, nos alejamos de nosotros, y creamos lo que
conocemos como “soledad”. Es cierto que una buena amistad
te ayuda en momentos determinados, pero continúas
dependiendo de ella o ellas, para ser tú. Cuando sientes el
Hogar en tu interior, cuando sientes el Amor en ti, entonces es
cuando tu vida cambia y te das cuenta de que tú eres la fuente
de toda vida, eres la fuente de amor y creación. Tú, en el
fondo, eres la fuente que buscas en tu entorno. Cuando te
adentras en tu ser, tu corazón, entonces él te habla de esta
emanación de pureza, sabiduría y amor que hay en ti.
Por todo esto, os quiero decir que una de las llaves para
llegar a conocer quiénes somos realmente, es el hecho de
adentrarnos en nuestro interior, hacer grandes paseos por la
naturaleza y contemplar la belleza de nuestro entorno, sea
cual sea.
Cuando sentimos Amor, solo Amor podemos atraer y crear.
El silencio y la quietud interiores abren las puertas de la
verdad de nuestro ser.
Desde este estado que ahora me encuentro, os invito a
iniciar esta nueva etapa en vuestras vidas aprendiendo a
SENTIR aquello que queréis. El SENTIR nos abrirá las
puertas de par en par, para materializar lo sentido desde la
fuerza de nuestro corazón.
Desde el mío, deseo que el Amor y la Paz sean en todos
vosotros.
10. VIVIR DESDE EL CORAZÓN
Los tiempos que estamos viviendo nos están llevando a un
cambio de vida. Uno de los pilares de este cambio, es el cambio de
Consciencia en la humanidad, en el ser humano. Esta nueva
Consciencia nos lleva a dejar de sobrevalorar y hacer uso de la
mente como se ha estado haciendo hasta el cambio del milenio,
dando paso a una vida basada en la guía del corazón. Éste es el
motor del nuevo ser que está despertando y caminando hacia el
Despertar y su Divinidad.
Vivir desde el corazón nos plantea una vida basada en la
intuición y lo que sentimos en nuestro interior, no en lo que nuestra
sociedad impone o establece.
Vivir desde el corazón representa la plena Integridad del ser,
decidiendo según él, abriendo las puertas según su proceso y el
camino adecuado para su alma. Hasta entonces ha sido que todos
debían seguir la misma dirección y ritmo. ¡Ya no! Nuestro corazón
nos dirá qué hacer para nuestro mayor bien, y aunque parezca
paradójico, también para el mayor bien de todos. Cada uno sigue y
decide sobre su camino.
Vivir desde el corazón representa responsabilizarse de su
existencia. Esta voz irá percibiéndose cada vez, con más claridad y
nitidez, con más fuerza y firmeza. ¡Síguela! ¡No dudes!, porque ella
te va a llevar allí donde siente tu interior y todo tu ser.
Vivir desde el corazón es abrir la puerta de la plena libertad en
uno mismo. Es la liberación de su pasado y la plena capacidad de
ser uno mismo.
A veces no entendemos por qué vivimos lo que vivimos. La
respuesta es sencilla: era tu mente quien te dirigía y tu corazón
estaba abandonado por tu ser por no hacerle caso. Ahora los
papeles están cambiando. El corazón nos guía. Nos habla. Es la
brújula de nuestra nueva vida, y la mente debe estar al servicio del
corazón.
Cuando así actuamos, empezamos a sentirnos con mayor
bienestar a todos los niveles y nuestra vida va mejorando en
aquellos aspectos que veíamos que no avanzaban. Tú estarás
cambiando, por lo tanto, tu vida y tu entorno también cambiarán.
La felicidad se encuentra en el corazón.
La Sabiduría se encuentra en el corazón.
La Paz se consigue siguiendo las directrices del corazón.
Durante siglos la humanidad ha dado prioridad a la mente, pero
esta contiene nuestro pasado, por lo tanto, vivíamos constantemente
en el pasado. Cuando empezamos a activar nuestro corazón es
cuando vemos el verdadero camino de nuestra vida, y ésta, no
pertenece al pasado, sino a mi presente, a tomar las riendas de mi
vida ahora y aquí.
El corazón siempre está en el presente.
El corazón en todo momento te habla en el ahora.
Tú eres presente, no pasado. ¿No crees que ha llegado la hora de
dejar ir el pasado para deleitarte con el presente y de tu
responsabilidad a partir de ahora de tu vida, viviéndola tal como
quieres y sientes que ha de ser?
Ten presente:
1. Escucha a tu corazón
2. Haz aquello que te dicta, que sientes que debes de hacer
3. Vive intuitivamente, no desde el raciocinio. La mente está al
servicio del corazón, para materializar aquello que percibes.
En unas palabras que escribí en su momento expresé lo que se
siente cuando empezamos a escuchar esta voz interior:
OIGO UNA VOZ
Debo tener a alguien dentro de mí porque oigo una voz que
sale de mi interior. Es una voz silenciosa que me empuja a
tomar decisiones, seguir una dirección y encontrar respuestas
sin saber de dónde vienen.
Hay una voz que me habla en la serenidad y el amor. Es
una guía para mi andar. Cada vez me aconseja más llevar a
término lo que me dice sin temer lo que pueda ser. Me da
confianza, tranquilidad, coraje y mucha seguridad.
Cuando la noto en mí, todo mi cuerpo vibra a la vez como
si una especie de ola amorosa recorriera mi cuerpo. Siento la
veracidad de lo que transmite esta voz silenciosa, y a la vez,
tan clara para mi ser. Aunque mis oídos, no siempre son
partícipes de lo que recibo, mi consciencia es sensible a su
aparición.
Siempre lo hace cuando más lo necesito o me encuentro
ante una situación que requiere una intervención por mi
parte. Entonces,… es cuando se manifiesta majestuosamente
para mí, dándome a conocer qué hacer y cómo hacerlo. Es
una gran aliada para todo mi ser.
Cuanto más la escucho y la llevo a término, más la noto.
Nada debo de temer, porque aquello que necesito saber me es
revelado. Avanzo por la vida actual sabiendo que, pase lo que
me pase, ella me hará saber de su presencia, diciéndome lo
que hacer para el mayor bien de todos. Tiene esta
característica, y es que no sólo es para mí lo que recibo, sino
que todos salen beneficiados.
Esta es mi amiga más fiable e íntima cuando me encuentro
ante un nuevo paso en mi proceso. Nada debo preocuparme
porque sabré qué hacer cuando llegue el momento.
Hay alguien superior a mí que sabe justo aquello que
necesito en todo momento, aconsejándome, guiándome y
enviándome el amor más puro e incondicional que puede
llegar a existir, procedente de más allá de este plano terrenal.
Mi amada voz interior es Una conmigo.
¡Apreciada amiga y mimada por mi ser!
Tuve que sacarle el polvo en sus principios, y ahora, ya
adulto, somos Uno en esta dimensión. Allí donde yo no llego,
se presenta ella indicándome la dirección adecuada a cada
situación. Al igual que la noche no tendría sentido sin el día,
así, ella y yo somos uno en el pacto acordado entre lo
invisible y lo visible de mi proceso.
Me siento seguro, sabiendo que en todo momento sabré qué
hacer cuando este llegue.
Esta certeza me da la sensación de ser protegido por algo
superior a nuestros sentidos físicos.
Ando con firmeza ante lo que la vida me da a cada instante.
Avanzo entre los matorrales del sendero donde estoy,
viendo cómo a cada paso dado, los obstáculos van
desapareciendo de mi camino. Continúo avanzando porque mi
voz interior me empuja a que lo continúe haciendo.
Mi corazón me habla y me habla constantemente, y cuando
más materializo su voluntad, más paz, bienestar, armonía y
amor siento en mí. Es como abrir una puerta que nos traslada
a la obtención de nuestros sueños anhelados a lo largo de los
años. Ahora éstos, se están haciendo realidad, después de no
ver por momentos el camino, sólo sintiendo lo que se me decía
desde mi interior. Era la fuerza, la esperanza y el coraje para
continuar a pesar de que no siempre veía el final hacia donde
me dirigía. Confianza. Sólo confianza había en mí. La voz me
llevaba, y cuanto más me dejaba ir por ella, más pronto
llegaba y conseguía.
Con los años, esta voz interior me ha ido llevando a retos
más grandes, porque mi confianza en ella iba siendo mayor.
Ahora, pasado un tiempo, o quizás debería de decir, mucho
tiempo, me encuentro ante una nueva puerta que abrir. Aquí
estoy yo, ante este umbral para ser traspasado. Escucho mi
voz y siento con claridad, nitidez y fuerza, lo que hacer y
cuándo empezar a dar el paso para dejar una nueva puerta y
así continuar mi camino, dejando atrás mi pasado y poner los
decorados de mi presente y futuro, a pesar de que éste no
existe desde donde ahora me encuentro con mi amada voz,
surgida de mi amoroso corazón.
Vela por mí, y ¡no sabéis cuanto!
Cada uno de vosotros también tenéis esta voz, este ser
interior que sabe lo que más os conviene y quiere lo mejor
para vosotros. Vuestro verdadero ser está llamando a la
puerta desde hace tiempo porqué está reclamando su lugar en
vuestra nueva vida.
No temáis. No tengáis miedo, aunque sea nuevo aquello que
sentís que debéis hacer. Confiad plenamente con lo que sentís,
procedente de vuestro corazón. Él sabe qué es lo mejor para
vosotros y quienes os rodean.
Vivir desde el corazón me ha permitido llegar a perdonar a
personas próximas a mí, sentir el verdadero amor del
universo, del Hogar, del Padre, y ver cómo mi vida ha dejado
todo aquello que ya no le convenía para materializar el pacto
realizado antes de esta encarnación, y así llevar a término lo
que he venido a hacer para el mayor bien de mi alma.
Vivir desde el corazón permite abrir las puertas de nuestra
divinidad.
Vivir desde el corazón nos hace sentir nuestra verdadera
naturaleza, y entonces,… todos los miedos desaparecen. Sólo
queda el Amor.
Somos Luz y Amor.
Somos divinidad en esta dimensión.
Nuestra condición humana nos confunde, pero tenemos la
llave para recuperar lo olvidado: la voz de nuestro corazón.
El verdadero sentido de nuestra vida se encuentra en lo que
nos ha de transmitir nuestro corazón, esta nombrada “voz
interior”.
Todos la tenemos y todos la podemos sentir.
¿Tú ya la sientes?
Busca unos momentos para estar contigo. Rodéate del
silencio y la quietud, y entonces, cuando estos se encuentren
dentro de ti, deja que tu interior te hable. Podrá hacerlo a
través de sentir un impulso hacia algo, una imagen que te
dará la referencia de tu estado o próximo paso a dar, o
incluso, quizás podrás llegar a ver una o unas luces que, sin
hablar, te parecerá recibir una información que encontrarás
adecuada a tu momento actual.
Sea cual sea la manera que tu voz interior te hable, tenla
presente, porque el momento tan esperado en tu vida, ya ha
llegado.
Un fuerte abrazo y que el Amor y la Paz sean en ti, amada
alma.
Ha llegado la hora.
11. RECORDAR QUIÉNES SOIS:
Me gustaría explicaros una historia:
LA PREGUNTA ADECUADA
Una vez, un maestro se encontró con su discípulo y le dijo:
- Si tuvieras que hacer una pregunta que su respuesta te
diera a conocer el por qué de todo lo que pasa en el mundo,
en tu vida, que te diera entendimiento sobre el universo y te
permitiera conocer a Dios, ¿qué pregunta harías?
El discípulo quedó pensativo, y después de un rato,
contestó:
- Maestro, necesitaría más tiempo para encontrarla.
- Ves, y cuando la sepas, ven a verme – le respondió.
Pasaron los días, y con el tiempo, el discípulo fue al
encuentro de su maestro.
Se encontraron uno delante del otro. El discípulo vio la
expresión serena y sabia de su instructor, esperando la
pregunta elegida por su alumno.
- Maestro, ya sé que pregunta haría.
El maestro no dijo nada, sólo escuchaba. Entonces, el joven
continuó:
- La pregunta que haría es: ¿Quién soy yo?
El maestro, después de oírla, hizo un ligero movimiento de
asentimiento con la cabeza, a la vez que le ofreció una
sonrisa.
El discípulo supo que había hecho la pregunta adecuada.

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Para empezar a recordar desde la dualidad, debemos de vivir y


experimentar. Cada peldaño vivido nos permitirá continuar el
camino con una mayor firmeza habiendo hecho el aprendizaje
correspondiente. Para aprender debemos ir a nuestro interior,
empezando a familiarizarnos con nosotros mismos. Una vez nos
hemos aceptado, entonces, podemos profundizar en nuestro
interior, adentrándonos en él y hacer el mayor viaje que un ser
humano puede llegar a realizar.
Empezar a predisponernos para encontrar la respuesta de quién
soy yo, es paso fundamental en nuestro proceso. Quién soy yo no
tiene respuesta en nuestro exterior. Los demás no tienen nuestra
respuesta. Cada individuo tiene la suya. Para poner Luz en nuestra
vida y encontrarnos, no podemos ir a la casa del vecino y encender
la luz de su comedor, porque no es allí donde hemos perdido e
ignorado nuestra identidad y empoderamiento. Es en nuestro hogar
interior que debemos buscar y tocar el interruptor que nos
iluminará. Debemos ir a los rincones más abandonados de nosotros
mismos y, como en un diván, encontrar el baúl del pasado y ver
todo lo que en él hay, empezando a hacer una limpieza de todo lo
que ya no nos sirve en los momentos actuales. Liberarnos de la
mochila del pasado aligerará nuestro presente y nos permitirá ir
reluciendo aquél quien en verdad somos. Nos hemos puesto unas
ropas, unos disfraces, y estos nos han confundido. Nos hemos
identificado con ellos, sin saber que sólo eran esto, unos disfraces
de quita y pon. Todos se lo ponían, pues yo también.
Tengo que decir que hay que ser valiente para ser uno mismo.
Respeto y valoro a todo aquel que empieza a andar con su propio
calzado y su propia brújula.
A medida que vayas viajando por tu interior te irás encontrando
con unas herramientas que no pensabas que las tenías y hemos
hablado de ellas anteriormente. Cada una de ellas te permitirá
romper los lazos con aquel que te han hecho para dar paso a aquel
quien eres. A todos os llegará el día en que emprenderéis el viaje si
no lo habéis iniciado ya. Recuperaréis vuestro poder y ya no lo
cederéis. Sabréis hacer servir las herramientas mencionadas y
entonces, veréis como vosotros ya no sois vosotros. Seréis aquel
quien vuestro corazón os habló y sentíais anhelos de llegar, algún
día, a él.
Recordar quiénes sois es abrir la puerta del Hogar de donde
todos procedéis. Es vivir plenamente desde el corazón y vivir según
vuestra voluntad, Una con la Voluntad Superior, a la cual todos
pertenecemos y colaboramos en esta encarnación.
Recordar es encontrar y sentir la Divinidad en vosotros. Es
poneros a las manos del Dios que sois y que él pueda manifestarse
libre y absolutamente a través vuestro, pero no como algo ajeno a
vosotros, sino como parte de vosotros, porque os recuerdo que
vuestra esencia es divina. Sois Luz y Amor, y siempre lo habéis
sido, lo recordarais o no.
Recordar es tomar consciencia plena de quienes sois y vivir
plenamente desde vuestra verdadera naturaleza.
12. LIBERACIÓN DE LOS MIEDOS Y TEMORES.
Allí donde hay Amor no hay temor. Allí donde aparece el miedo,
no hay Amor. O sentimos Amor, o miedo, pero no podemos sentir
las dos cosas. Los miedos son productos de nuestra racionalidad, es
decir, nuestra mente; mientras que el Amor pertenece al Corazón.
Allí donde hay Amor, no hay Temor.
Cuando permitimos que los miedos aparezcan en nuestra vida, la
limitamos. Nos bloquean nuestro andar. Todas las resistencias
habidas en nuestro interior para cambiar y continuar subiendo los
escalones de nuestra evolución, son fruto del temor.
A lo largo de mi vida, he podido constatar que los miedos, todos,
absolutamente todos, son infundados. No hay ninguno que tenga el
sustento adecuado para decir: ¡Sí! Tienes razón. Ninguno. Los
miedos emanan de nuestra mente racional, de nuestro pasado,
teniendo presente lo que nos ha comportado a nivel de limitación.
No podremos ser libres y expresar nuestro empoderamiento si
dejamos que el miedo tome las riendas de nuestra vida. Cuando a
algo tememos, estamos cediendo nuestro poder a aquella situación,
persona o elemento. No debemos ceder nuestro poder a nada ni a
nadie. Lo he comentado en otros momentos anteriores.
Los miedos y temores son los que frenan vuestro proceso hacia
la felicidad, la libertad y el Amor. Sois Amor, por lo tanto, debéis
liberar los miedos de vosotros. A estas alturas del libro, ya sabéis
que poseéis unas herramientas que os permitirán liberaros de ellos.
Para ser uno mismo, debemos vaciar nuestro interior de todo
aquello que nos frena y limita.
En uno de mis artículos semanales que publiqué en su momento
muestra lo que verdaderamente representa el hecho de dejar que los
temores sean en nosotros:
No importa los miedos que puedas llegar a tener. No
importa qué miedos tienes y sus intensidades. Todo miedo es
fruto de la no comprensión y no conocimiento de lo
desconocido, o del resultado a obtener. El miedo sólo es fruto
de un pasado, perteneciente a nuestra mente, no al presente.
El corazón protege tu ser al escucharlo y sentirlo. Cuando
ponemos la atención en la voz de nuestro interior, corazón,
nada debemos temer, porque lo que puedas llegar a percibir,
“ver” o sentir, pertenece al presente, y éste no anticipa las
posibles “irregularidades o anomalías posibles” que pueden
llegar a acontecer. Tu mente sí.
Los miedos pertenecen a un pasado vivido desde la falta de
aplicación de tu empoderamiento. Cuando llegas al presente,
tienes contigo el lastre de tu pasado, y éste, te pronostica lo
que “seguramente” te sucederá, teniendo en cuenta lo vivido
en su tiempo. Tú eras de una manera y las circunstancias
otras. Tu mente quiere hacerte ver que siempre es lo mismo y
así será, sin tener en cuenta que el individuo va cambiando y
las circunstancias, como el planeta, también. Ahora no es el
ayer. El ayer no será el futuro. Tú eres presente, y lo que fue
en antaño ya no tiene cabida en el ahora.
Los miedos adquiridos fueron el fruto de un no
conocimiento como ser.
El miedo desaparece con la comprensión espiritual.
El no conocerse implica una actitud de víctima debido a
que el aprendizaje de generaciones sobre “las limitaciones”
del ser humano dejó huella en nuestro ADN. ¿Realmente
éramos seres limitados en el momento de adquirir el miedo?
¿Hubiese servido de algo tener el conocimiento sobre uno
mismo al encontrarnos con la situación?¿Hubiese servido de
algo?
El ser humano está cambiando debido a la toma de
consciencia espiritual que va adquiriendo parte de la
humanidad. Este cambio de consciencia hace cambiar
(elevar) las energías de cada uno y el planeta. Es como un
bálsamo de empoderamiento para todo aquél que se
predisponga a abrir su corazón y adentrarse en su interior
para conectar con su verdadera esencia y el verdadero mundo
al cual pertenece.
En el presente todos los miedos son ficticios, ilusorios,
debido a la aprehensión sobre un posible resultado a obtener.
¿Es ésta la mejor actitud a mostrar para nuestro ser? ¿Dónde
se encuentra el Amor ante una predisposición de esta índole?
Sencillamente, no existe. Cuando dejamos que el ficticio
miedo en nuestro presente se manifieste, estamos delegando
nuestra esencia amorosa al cubo del olvido. Cuando hay
temor en nuestra vida, no hay Amor, y si dejamos que el Amor
se manifieste, entonces no hay temor.
Los miedos son una falta de amor en nosotros. A más
miedos, más desconocimiento hay de nuestro ser. Nuestro
potencial espiritual está enterrado por decisión propia con los
cimiento de un pasado inexistente en el presente, insistiendo
que prevalezca. Es una actitud conocida, aunque dolorosa, y
por lo tanto, familiar. Lo familiar lo aceptamos aunque no
siempre sea lo correcto y amoroso.
¿Dónde se encuentra tu responsabilidad ante tu vida en
situaciones como estas? Sencillamente, escondidas en algún
armario del pasado.
El no saber nos confunde a veces.
El no saber nos limita.
Cuando sabemos, entonces viene la comprensión y el
empoderamiento.
Los miedos desaparecen con la comprensión espiritual.
Sabiendo quién eres tú, abrirás las puertas de tu
realización y la manifestación del Dios que hay en ti.
Tu divinidad llama a tu puerta para ser mostrada y
expresada en tu vida.
Ha llegado la hora en que los dioses humanos cumplan con
el Gran Plan Superior establecido para este rincón del
universo de nombre Tierra (Gaia).
La liberación de los miedos permitirá elevarse a las almas
de los seres humanos que están viviendo una experiencia en la
materia.
Despierta tu consciencia y deja que el Dios que eres se
manifieste majestuosamente al mundo.
Nada debemos temer, porque nada puede con nuestra
divinidad. Somos Dios en la forma.
A mayor comprensión espiritual mayor grado de evolución
de nuestra alma. Aquello que fue, ya no tiene por qué ser,
porque tu capacidad de decisión en el presente puede abrir tu
corazón, escucharlo y darse cuenta de que nada debes temer.
Sólo existe el Amor. Sólo existes tú con tu divinidad.
Deja que se manifieste y ábrete a la vida, a todo, a todos, al
Hogar al cual perteneces y siempre ha estado a tu lado,
aunque lo hayas olvidado y desoído su guía.
Tu verdadero ser espera el momento para volverse a
manifestar como cuando todavía no te encontrabas en la
forma.
El Amor permite que la Luz se imponga y la oscuridad
desaparezca para siempre del ser humano. El miedo es la
oscuridad de la ignorancia.
Tú eres Amor y Luz.
Deja que tu corazón te guíe.
Todo va bien. Todo está bien.
Te bendigo con mi Amor, amada divinidad.
LA HERMANDAD BLANCA
Vivimos en un espacio de nuestro universo en el cual convergen
y cohabitan niveles de vida en diferentes dimensiones. El planeta
Tierra es una de la existencia donde podemos encontrar seres de
diferentes dimensiones, desde la materia hasta la vibración amorosa
más sutil y de alta vibración.
Nosotros, los humanos, hasta ahora, pertenecemos a la
dimensión de la forma, la más densa, aunque debido al libre
albedrío, las consciencias han empezado a despertar, haciendo que
de la tercera dimensión que podríamos partir, nos dirijamos a la
cuarta, e incluso, ya para algunos, a la quinta.
Nuestros sentidos físicos sirven para lo físico, pero hay otros
sentidos que nos permiten percibir más allá de la forma, pudiendo
entrar en contacto, de una manera consciente, con seres de vida
diferente a la nuestra. Estos seres a los que me refiero, pertenecen a
la Hermandad Blanca.
¿Qué es la Hermandad Blanca? A ella pertenecen los ángeles,
arcángeles, toda la jerarquía angelical, que aunque nombre la
palabra jerarquía, ésta no es vertical, sino horizontal, dando soporte
los unos a los otros. También se encuentran en esta Gran Familia,
los nombrados Maestros Ascendidos, aunque particularmente, mi
relación con ellos y ya desde un principio que oí esta terminología,
no sentí que fueran más que nosotros, por el hecho de nombrarles
“Ascendidos”. No entendí el por qué así se les llamaba. Luego con
el tiempo, aunque mi relación con algunos de ellos es de tú a tú,
comprendí que el término “Ascendido” da el conocimiento de
haber superado el proceso de encarnación y “dar una mano” a los
que todavía nos encontramos en él. Su alma ya no encarnará.
Pueden hacerlo, pero no para ellos tener un aprendizaje y
evolucionar, sino para acercarse y transmitir el mensaje de la mejor
manera a los seres de nuestra dimensión.
La Hermandad Blanca es parte de la Gran Familia del Hogar, de
la cual todos procedemos. Podríamos decir que esta Familia
espiritual tiene diferentes miembros: los Intraterrenos, habitantes
del centro de la Tierra; los Extraterrestres, habitantes de más allá de
nuestro planeta, y la Hermandad Blanca, aquellos seres que nos
ayudan en nuestro proceso, siendo los más cercanos a nuestra
dimensión y vibración.
Quiero hablaros sobre éstos. Los ángeles, parte de nosotros que
respetan nuestro libre albedrío y colaboran con nuestro ser y en
nuestra vida cuando nos abrimos a ellos y damos el permiso para
que así sea.
Todos estamos acompañados. Todos estamos siendo amados y
protegidos desde nuestro nacimiento. La dualidad de nuestro
entorno en la cual nacimos, nos llevó a alejarnos de nuestra esencia
y de aquellos del Hogar que estaban con nosotros. Continúan
estando y queriendo que nos demos cuenta de sus presencias para
poder darnos una mano en los momentos de más necesidad para
nuestra alma. Su Amor es tan grande hacia nosotros que permiten
que las decisiones que tomamos nos hagan, a veces, distraernos y
padecer la ausencia del Hogar en nosotros. El dolor es parte de un
proceso de aceleración hacia nuestro despertar, por eso, nuestros
hermanos de la Luz dejan que vivamos estos momentos para poder
llegar un día y darnos cuenta de sus presencias. Entonces, nuestra
vida cambiará y ellos y nosotros nos uniremos para poder, cada uno
su parte, realizar lo que hemos venido a hacer en esta encarnación.
Todos tenemos un equipo de guías espirituales que velan por
nosotros. Todos pertenecemos a una Familia Superior, la cual,
nunca nos dejará de lado. Mi experiencia con ellos es intensa,
maravillosa y llena de situaciones amorosas, divertidas y de
sabiduría.
Hace años empecé a sentirme atraído por los que se conocen
como ángeles. Me adentré en ellos y quise conectar y sentirlos en
mí. Bueno, actualmente soy parte de esta Gran Familia y Uno con
ellos. En verdad tengo que decir que entre ellos y nosotros no hay
diferencia. Ellos son parte de nosotros y nosotros de ellos. Nuestra
esencia es la misma. Nuestros orígenes también, lo único que
podríamos decir que nos diferencia de ellos en comparación a
nosotros en estos momentos, teniendo presente que nos estamos
acercando más a la suya (vibración). La Tierra está elevando sus
vibraciones, por lo tanto, nosotros también. Ellos cada vez se
encuentran más a gusto con nosotros, aunque nuestra vibración
todavía es, en general, muy densa.
Llegó un momento de mi vida que conocí a quienes me
acompañaban. Conocí a mi equipo de guías.
Una vez se me dijo:
- Tienes siete guías, que en momentos determinados de tu vida
actúan unos u otros.
Mi abuelo materno, que durante años estuvo a mi lado como guía
después de transcender, me dijo:
- Yo estoy aquí temporalmente. Tienes al arcángel Rafael para la
sanación y al alma que conocéis, entre otros nombres, como Sta.
Teresa de Jesús para la sensibilidad. Hay otro que no puedo
decirte quién es. También tienes a Lila, para los momentos de
cambio, (siendo su nombre, debido al color de su energía).
Con el tiempo, y a través de la meditación se me aparecieron dos
más: el arcángel Gabriel y Águila Blanca.
Finalmente, en otra meditación apareció el de más poder de
todos, aquel que en su momento no pudieron decirme quién era:
Jesús. Su presencia irradiaba una energía muy poderosa en el lugar
donde me encontraba. Era fuerza y Amor puro. Tiempo más
adelante me di cuenta de la séptima entidad y guía espiritual:
Anael, ángel que nos da firmeza de carácter y fortaleza en los
momentos duros de pasar.
Por lo tanto, ya tenía en mi consciencia el equipo de guías
espirituales, y el que predominaba en ellos de más poder. Ahora ya
los conocía:
1. Rafael, para ayudarme a ser un sanador y darme salud. Nunca he
estado enfermo.
2. Teresa de Jesús, para darme sensibilidad.
3. Lila, para los momentos de cambio, que he necesitado muchos
en mi vida.
4. Gabriel, para guiarme por mi camino correcto y llevarme hacia
mi Plan Divino.
5. Águila Blanca, para darme coraje y capacidad de lucha en la
vida, entre otros aspectos.
6. Anael, para darme apoyo en “momentos difíciles”.
7. Jesús, para instruirme hacia la sabiduría y el Amor.

Con él, he aprendido y llegado a conectar con el Padre y los


poderes ocultos de la vida. Él ha sido y es quien me ha enseñado y
enseña a desarrollar mis dones, mis capacidades. Me ha instruido
en la sabiduría y en ser amoroso.
En su momento los conocí. Se presentaron ante mí y uno a uno
fueron presentándose y diciéndome el por qué estaban conmigo en
esta vida. Me sentí agradecido por esta revelación y no pude más
que decir:
Gracias a todos. Gracias por todo lo que habéis hecho,
estáis haciendo y haréis por mí. Gracias por vuestra
generosidad, vuestro servicio al Padre y el Amor que sentís
por todas las almas en aprendizaje en esta dimensión. Gracias
a todos. Os amo. Mi amor es uno con vosotros. Después de
tantos años, ahora así es. Que cada día pueda sentiros más y
comunicarme con vosotros con más nitidez y claridad. Así es y
será.
Bueno, ¡ya está! Ya sabía quiénes eran y su función en
relación conmigo. Entonces entendí algunos aspectos sobre mi
ser y mi vida. ¡Ahora lo entendía! En aquellos momentos
entendí el por qué de ciertas tendencias a seguir, el cómo era
en algunas actitudes en mi vida y el por qué de muchas de las
cosas que sentía en mi interior.
Cuando uno se predispone y desde la fuerza de su corazón
anhela abrir la puerta del Hogar en él, la Familia se presenta y
acude a su llamada.
Así fue conmigo y puede ser con cada uno de vosotros. No
hay mayor alegría para ellos que ver como les abrís la puerta
de vuestro corazón para que formen parte de vosotros. Todos
tenemos, no un guía o dos, sino un equipo concreto que en
momentos de nuestro proceso interviene uno u otro, hasta
llegar a un punto, donde tus guías se despiden de ti y,
entonces, aparece uno de mayor vibración a los tenidos hasta
el momento, llegando, con el tiempo de aprendizaje y
evolución, a no tener unos guías concretos, sino que tú formas
parte de ellos y ellos de ti, teniendo, no sólo a unos cuantos,
sino que toda la Familia es parte de ti.
El día que me comuniqué por primera vez con “seres del
más allá”, a consciencia, fue una experiencia que no olvidaré.
Estaba ilusionado, un poco a la expectativa para ver cómo iría,
y tengo que decir, que también un poco como nervioso. Fue a
través de mi amiga Francesca. Ella tenía la capacidad de poder
conectar con los seres “del más allá”. Se la podía conocer
como médium o vidente. Teníamos una gran relación de
amistad, y aunque el camino de cada uno ha hecho que
pusiéramos distancia entre medio, continuamos teniendo y
sintiendo esta amistad en nuestros corazones.
Llegué a su centro. Concertamos una hora y día para poder
hacer esta conexión con mi abuelo, porque es con quien quería
yo hablar inicialmente, sin saber que luego sabría todos los
demás acompañantes que estaban conmigo, estando yo bajo
“sus tutelas”.
Sería la primera vez que hablaría con entidades espirituales.
Traía seis cuestiones a hacerle a mi abuelo angelical,
recibiendo respuestas a cada una de mis preguntas. También
surgieron otras respuestas y comentarios a nuevas cuestiones
que iban saliendo sobre la marcha. Todo fue muy bien. En
algún momento me emocioné y lloré al oír a mi abuelo. A él,
que en vida no le gustaba que la gente llorara, al verme
hacerlo, me dijo:
- Si te pones así me voy.
- ¡No! ¡No! – le dije limpiándome las lágrimas porque
quería estar con él.
Al principio de la sesión, cuando se le llamó, apareció mi
abuelo diciéndome:
- ¡Hola muchacho!
Esta entrada me sorprendió por boca de mi amiga
Francesca. Me contestó a las preguntas que tenía previsto
hacerle. En aquellos momentos era mi guía espiritual, quien
intervenía conmigo, para con el tiempo dar paso a otros seres
que me ayudaron en mi camino. Él hizo un muy buen trabajo
conmigo. Me dijo:
- Pero no sé cuánto tiempo estaré. De momento, ahora,
estoy aquí para ayudarte.
- Tienes siete, nueve guías espirituales – me dijo. Depende
de la época de tu vida tienes unos u otros.
- En estos momentos tienes tres guías espirituales y yo (que
estaba temporal)
- ¿Me podrías decir quiénes son, si los conozco? – Le
pregunté
Uno, no puedo decirte el nombre. El otro es el Arcángel
Rafael (para la curación). Otra es una mujer, el espíritu de
una mujer. Tiene diferentes nombres pero te diré que es el
espíritu de Santa Teresa (ella me da la sensibilidad y la
emotividad). Ahora también estoy yo que no sé cuánto tiempo
estaré contigo.
Entonces le pregunté al respecto de un hecho que sucedió
cuando estaba en casa viendo un momento la televisión:
- ¿Fuiste tú quien movió las hojas de la planta cuando
estaba mirando la televisión el otro día, verdad? (se movieron
sin ningún motivo aparente).
- ¿Quién crees que fue, si no? – me respondió como
afirmándomelo. Luego continuó diciéndome: sobre la Rosita
(mi abuela) te diré que está bien, mejor que yo (como en
broma). Ella se ha reencarnado para hacer una “pequeña
cosa” que le falta.
- ¿Me podrías decir quién es ahora? – le pregunté.
- (Silencio). ¿Tú quieres saber muchas cosas, eh?
Aquí no recibí respuesta alguna.
Mi abuelo también me confirmó que se había aparecido en
mis sueños, y de los que yo me di cuenta, era cierto. Sobre mi
proceso espiritual y los mecanismos de canalización para la
clarividencia que estaba trabajándome, me dijo que yo he
elegido mi camino y que si ellos no lo han querido coger
(padres y familia más cercana), ¡allá ellos! (mi abuelo hablaba
así, tal cual, sin tapujos). Continuó diciendo:
- Ellos son responsables de sus vidas y si quieren quedarse
estancados y no “darse cuenta”, allá ellos. Nosotros elegimos
a nuestros padres para nacer y después hacemos nuestra vida.
Has cogido un buen camino. Estás en él – me dijo. Estás en él
y no debes preocuparte. Llegarás mucho más lejos.
Continuó diciéndome:
- Tus sueños son el medio de canalización (para conectar
con las entidades)…. ¿Tú crees que si te digo algo para que
les digas a tus padres se lo creerán?
- ¡No! – Le respondí.
Entonces es cuando me dijo que si ellos no han querido
“ver” y se han querido quedar estancados, allá ellos.
También me animó a continuar con mi proceso espiritual,
así como el hecho de orientarme para poder ayudar a un
paciente que tenía en aquellos momentos de 22 años. Me dijo:
- Haz crom…, cromo…
- ¡Cromoterapia! – dije. Él en vida desconocía estos
términos.
- ¡Sí!, eso, cromoterapia.
Me dijo que necesitaba el color:
1. Rojo para la depresión y ganas de vivir, de avanzar de salir
adelante.
2. Azul para tranquilizarla
3. Naranja para no tener infecciones ni nada
4. Lila para cambiar su manera de pensar.
Para su tratamiento me comunicó:
1. Que viva la positividad
2. Que ponga su foto bajo una pirámide y la envuelva de color
azul
3. Que durante 9 semanas, los lunes encienda una vela
amarilla y el martes rosa con su nombre.
Me dijo, también, que lo tenía que hacer durante 9 días.
De cuando en cuando me preguntaba:
- ¿Tienes alguna pregunta más?
Al final me dijo:
- Se acerca alguien más. Yo te dejo (y se fue).
De repente se oyó una dulce voz, de mujer que me dijo
después de yo preguntarle quién era:
- Soy Lila. El color de mi energía es Lila.
Esta nueva entidad energética me habló, aconsejó de
cromoterapia, gemoterapia y otros aspectos. Me dio varias
pautas para realizar en mi vida. También vio los colores que
tenía en mi cuerpo astral (aura):
- Amarillo, azul (de tranquilidad) y blanco, muy blanco –
diciéndome que era el color que me hacía conseguir las cosas.
Luego continuó:
- Vosotros no veis estos colores pero cuando estéis con
nosotros (los que están en su nivel vibracional) veréis los
colores tan bonitos que tenéis porque entonces seremos un
cuerpo astral, en cambio ahora, el cuerpo físico no permite
ver los colores tan bonitos de nuestros cuerpos astrales. Todo
y así – continuó diciendo -, todavía te quedan muchas cosas
por hacer (en esta encarnación), y uyyyyyy!!!! Todavía falta
(para que vaya con ellos).
Me dijo alguna que otra cosa más. Con esta entidad de voz
dulce, apacible, amable y tierna, fue con la que me sentí,
quizás, más tranquilo. ¿Por qué no era cercana (terrenalmente)
a mi? Probablemente. ¿Por qué era femenina? Lo más seguro.
Durante un par de veces nos reímos a gusto. Nos
encontrábamos bien juntos hablando. Me dijo que siempre que
había un cambio en mi vida era debido a su presencia.
Con mi abuelo me sentí emocionado. Era la primera vez que
estaba con una entidad espiritual hablando de una manera
consciente. Me dijo que volviera a leer cosas que ya había
escrito (hace tiempo). En los escritos encontraría la llave de mi
cambio.
Al final les di las gracias, cada uno en su momento e hice
que mi amiga Francesca volviera en sí.
Fue un encuentro inolvidable.
Sobre él, tengo que decir que cuando se realizó fue en 1997,
cuando las energías chamánicas todavía predominaban en el
ambiente, y mi trabajo todavía se basaba en las raíces del
chamán que se manifestaba en mí. En aquellos tiempos había
aprendido y adquirido unos conocimientos basados en la
ritualística y los elementos de la tierra, por eso la información
que recibí en relación a cómo ayudar a alguien se basaban en
la aplicación de elementos externos (velas, colores, gemas,…).
Me hicieron ver cómo ayudar a alguien en concreto con lo que
yo había aprendido y estaba familiarizado. Lo mismo sucedió,
por ejemplo, con el Dr. Mikao Usui, difusor del Reiki en
nuestros tiempos, en el retiro voluntario en la montaña que
tuvo durante 21 días. Se le reveló cómo utilizar todo lo que
había aprendido para sanar con las manos. Bien, en mi caso,
fue exactamente igual. Si mi conocimiento fuera el que ahora
tengo, la información que hubiera recibido de ellos hubiese
sido otra.
A veces me cuesta expresar mi relación con nuestros
acompañantes de la Luz, porque mis palabras, aunque puedan
manifestar la ilusión y la función de ellos hacia nosotros, dejan
de mostrar la intensidad y el amor que se crea y siente en estos
encuentros.
Encuentro limitadas las palabras, porque me he dado cuenta
de que lo importante es Sentir. Cuando sentimos, entonces nos
damos cuenta del alcance y el nivel vibratorio de sus
presencias en nosotros. Entonces ya no necesitamos preguntar,
porque lo sentimos, y cuando lo hacemos,……sabemos.
Tengo que deciros que alguna vez me cuesta expresar,
porque lo que siento con ellos no tiene traducción exacta a
través de la palabra. Si tuviera que elegir una como resumen
de todo lo experimentado, sería: AMOR, pero no el amor
terrenal, sino el amor puro e incondicional de nuestra
verdadera esencia. Puedo comentar los resultados del amor,
pero no el amor en sí. Puedo comentar los efectos de la
presencia del viento, pero no del viento en sí. El amor y el
viento existen, pero los conocemos por sus resultados, no por
lo que son.
El Amor es el sentimiento de más alta vibración. El viento
es fruto de diferentes causas meteorológicas, porque por sí
mismo, no existe. El Amor existe y es la energía de lo que
conocemos como Dios. No se ven, pero se notan.
Esto me recuerda a aquél maestro que preguntó a sus
alumnos:
- ¿Alguna vez alguien ha olido una rosa?
Todos levantaron la mano.
- ¿Habéis notado el olor que desprende?
Todos volvieron a levantar la mano.
- ¿Alguien podría explicarme cómo es el olor de la rosa?
Nadie la levantó.
¿Y sabéis por qué? Porque las cosas esenciales de la vida no
se pueden explicar al detalle, deben sentirse.
En mi vida aprendí a sentir a mi entorno. Cada experiencia
que viví me llevó a experimentar con mis sentimientos, mis
emociones y percepciones que iban en aumento. Ellos, mis
hermanos de la Luz, me ayudaron en este proceso.
¿Sabéis qué significa la palabra ÁNGEL? Mensajero de
Dios. Están con nosotros, con cada uno de vosotros para
ayudaros en vuestro camino del Despertar, del daros cuenta de
quiénes sois, y así, poder andar vosotros mismos sin ninguna
muleta. Estáis capacitados y preparados para vivir todo lo que
vivís, pero no desde el dolor y el sufrimiento, sino desde la
aceptación y superación.
Creáis o no creáis en ellos, no quiere decir que no existan.
Ellos están aquí, presentes con vosotros. Es sólo cuestión de
que os quitéis la venda para poder ver desde el corazón.
En su momento abrí mi corazón para darles cabida en mi
vida. Los acepté y les di y me di el permiso para que
interviniesen siempre que creyeran oportuno hacerlo, y a mí,
para aceptar su ayuda.
Tengo que decir que ahora son parte de mi vida, de mi ser.
Son nuestros mejores aliados a la vida, y juntos llevamos a
término la parte que nos corresponde del Gran Plan Divino.
Lo que siento con ellos es mi grandeza y majestuosidad.
Lo que siento estando con ellos es el Amor que soy.
Son parte de nuestra Verdadera Familia, esta Familia que,
aunque transcendamos el cuerpo, continuarán estando allí con
nosotros, y nosotros con ellos, pero esta vez, sin las
limitaciones iniciales de nuestra biología.
Todos, absolutamente todos pertenecemos a un mundo
lejano al que nos encontramos en esta vida. Todos somos seres
galácticos. Todos somos seres de las estrellas. No hay unos
que sí y otros que no. Todos, absolutamente todos
pertenecemos a una Familia Superior, donde sólo existe el
Amor.
No estamos solos, ni nunca lo hemos estado. Nuestra
familia estelar vela por nosotros, nos protege y nos ama.
Nosotros somos parte de ella. No temáis reconocer quiénes
sois, porque aquello que sentiréis os traerá el Hogar a
vosotros.
Vosotros sois este Hogar, quizás ignorándolo en estos
momentos, pero sois el Hogar, donde habita la divinidad en
cada uno.
La Hermandad Blanca, nuestros hermanos los ángeles,
maestros ascendidos y otros seres de Luz, velan por nosotros,
siendo respetados por el libre albedrío que se nos concedió.
Están aquí, a nuestro lado, con nosotros. Es sólo cuestión de
abrir el corazón y sentirlos. Entonces, nada temeremos y la
vida empezará a tomar sentido.
Aquí os dejo con unas palabras suyas hacia la humanidad:
DE LA FAMILIA ESTELAR
- A veces no comprendéis, sentís. Es entonces cuando nos
podemos comunicar. Es este estado de corazón abierto y
descuido de vuestra presencia racional, cuando el corazón se
abre y permite que nosotros, vuestra familia estelar, podamos
llegar a cada uno de nuestros hermanos.
De donde procedéis no hay raciocinio, solo emanación de
vuestra esencia, y es desde este no-ser, que podemos llegar
más allá de la materia.
-…
- Cuando abrís vuestro interior y vuestra esencia se
muestra sin vuestro condicionante humano, entonces es
cuando os unís a nosotros y abrís las puertas para que el
Hogar se reúna. Son tiempos de reunificación. Los universos
están en fase de transformación y, más allá de vuestra galaxia
existen otras hermandades sirviendo a la Voluntad Superior
de la energía de más alta vibración. Vosotros la denomináis
Amor o Dios, pero no es el nombre lo más importante, sino el
poder sentir esta energía en vosotros, en cada uno de
vosotros, porque entonces sabréis quienes sois.
-…
- Nosotros estamos cada vez más cerca de vosotros. Así lo
habéis decidido. Cuando el Cielo y la Tierra sean Uno,
entonces deberéis servir a otros lugares, la mayoría de
vosotros, para continuar engrandecimiento el espíritu de la
Hermandad a lo largo del no-tiempo y no-espacio.
-…
- Abrid vuestros corazones y preparaos para sentir, porque
aquel que se haya preparado podrá llegar a saber quiénes
somos y del resto de la Familia a la cual pertenecéis. Aquel
que se haya preparado para abrir su corazón y sentir quién es
y la Fuente de Vida en él, también sentirá nuestras presencias.
-…
- Sentir os acercará al verdadero ser que sois. En el
aprendizaje en el cual os encontráis en estos momentos, os
permitirá elevar vuestra alma para acceder allí a donde
pertenecéis. Allí nos encontraréis. Estamos aquí y ahora con
vosotros. Sabemos de cada uno de vosotros y estáis siendo
acompañados por vuestros hermanos de la Luz, como decís.
Nosotros, la Luz, queremos ayudarte a hacerte ver que tú
también eres parte de esta Luz y que tú también eres la luz que
tanto anheláis. Sois parte de nosotros y nosotros de vosotros.
No hay diferencia alguna entre vuestro ser y el nuestro.
Nosotros seguimos nuestro camino y vosotros el vuestro.
Decidisteis continuar en la materia y ahora os sentís
atrapados por momentos. Id a vuestro interior y veréis la
salida a vuestra situación. Allí también sabréis de nosotros y
sentiréis nuestra compañía. Nunca habéis estado solos,
incluso cuando decidisteis ignorar todo aquello que no
perteneciera a la terrenalidad. Vuestra condición humana os
ha permitido elevar vuestra alma y las energías de todo el
universo que habitáis. Sentimos vuestro afán en continuar este
camino, muchos todavía en la ignorancia, pero no sabéis lo
mucho que estáis haciendo para la Gran Voluntad que rige
todo el firmamento.
-…
- Hace poco habéis abierto una puerta de entrada para
transmitir la verdad de vuestro verdadero Hogar. Habrá
nuevos encuentros a este primero que habéis iniciado. Aunque
cambien los canales, vendrán otros que también están unidos
al Hogar y sienten el Hogar en ellos. Nuevas almas de los
nuevos tiempos, que vosotros denomináis niños, jóvenes,
también tendrán su palabra. Veréis que serán jóvenes pero
sus almas viejas. También ellos tendrán la oportunidad de
hablaros sobre nosotros, vuestra Familia Galáctica.
-…
- Cada vez nos vamos acercando más. Vuestras energías
van elevándose, permitiendo que vuestros hermanos de otras
dimensiones podamos interactuar con vosotros. Cada vez
seréis más conscientes de quiénes sois. Aquel que mantenga
su corazón cerrado, deberá de continuar su camino en otro
planeta de otro universo ya creado y a punto para empezar a
recibiros. Muchos serviréis desde nuestra dimensión a ellos.
Continuaréis vuestro proceso. Solo existe Uno, y es el del
Amor.
-…
- Todos los presentes que os rodeamos y acompañamos en
vuestro caminar, sentimos el Amor de quien nos creó, y vemos
como vuestra luz va aumentando en intensidad y brillo. El
Universo ahora brilla más que, como diríais, tiempo atrás.
Hay más luminosidad debido a los que habéis despertado y
habéis accedido a entregar vuestra vida actual y todo vuestro
ser a la Gran Voluntad Divina que a todos nos une y abraza.
-…
- Hay una gran alegría en todos nosotros cuando vemos
que las oportunidades de nuestra presencia en la Tierra van
produciéndose cada vez más, como fue el encuentro de hace
pocos días (en Barcelona). No será el último. Abristeis una
puerta para que la Hermandad se reúna.
-…
- Cuando vemos los pasos que dais a pesar de las
resistencias de vuestra condición, os admiramos, os
respetamos y valoramos por la fortaleza de querer ser
vosotros para anunciar la Verdad de vuestra existencia y el
recordar que aquello que vuestros sentidos físicos reciben no
es el camino a seguir, sino la herramienta para llegar a
vosotros, a nosotros.
-…
- Pronto muchos de vosotros daréis nuevos pasos para
dejar la manera de actuar como lo hacíais hasta el presente y
os entregaréis de tal manera a la causa de la HERMANDAD
que vuestras vidas cambiarán y dejaréis que la divinidad que
sois pueda llegar a manifestarse. Ha llegado la hora. Durante
vuestro año actual todo se acelerará y muchos sentiréis con
más intensidad vuestra naturaleza en vosotros.
-…
- Os amamos y estamos a vuestro lado. Nunca nos hemos
alejado. Cuando expreséis vuestra voluntad de ser Uno con
nosotros, vuestra vida dejará de ser lo que ha sido, porque el
Amor guiará vuestros pasos como no lo había hecho hasta
vuestro presente.
-…
- Tú eres Luz y Amor. Eres parte de las estrellas que
contempláis al anochecer. Si las estrellas mirasen hacia tu
ser, ellas también verían a una estrella brillar. No hay
diferencia entre vosotros y nosotros. Somos parte del mismo
proceso y Voluntad.
-…
- Aquello que deseáis ya lo tenéis y sois. Sois Fuente de Luz
y Amor, y la consciencia que viene adjunta a esta Luz y alto
nivel vibratorio (Amor), hará que vuestros pasos sean ligeros,
vuestro corazón la emanación de quien verdaderamente sois,
y vuestra presencia, la nuestra,… Dios manifestado.
-…
- Os amamos. En todo momento estamos a vuestro lado, y
empezad a sentid porque será a partir del sentir, que elevaréis
a vuestro ser. Que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.
Ellos, la Familia, a lo largo de mi camino me han estado
insistiendo una y otra vez, en nuestros encuentros, la
importancia de Sentir en nuestro interior sus energías y el
Amor.
A continuación os dejo con unas palabras que tuvieron lugar
en uno de estos encuentros donde vuelven a insistir en que si
queremos ser uno con ellos, debemos abrir nuestro corazón y
sentirlos:
- ¡Hola!
- Aquí estamos y siempre hemos estado – me responden.
- Ahora lo sé, no tiempo atrás. Pensaba que venir a
vosotros era una experiencia excepcional que sólo unos
cuantos podían hacer. Ahora sé que no es así y que en todo
momento habéis estado con nosotros para todo aquel que
quiera saber del Hogar, de vosotros.
- ...
- He tenido ganas de ponerme ante el ordenador y estar con
vosotros.
- Quieres sentirnos porque ya has hecho del Hogar una
parte de ti y necesitas sentir y saber de dónde eres y procedes.
- Sí, así es.
- Las puertas de tu corazón están abiertas de par en par y
esto hace que nuestra Unicidad sea cada vez más firme y
nítida a la vez. El aprendizaje obtenido a lo largo de tu
tiempo, ha hecho abrir lo que conocéis como tu corazón y el
amor que eres te abrirá las puertas de tu voluntad. Nosotros
estaremos contigo.
- ...
- Ahora sientes como no habías sentido hasta hace poco. Tu
universo interior es Uno con el nuestro. Tú eres el Hogar
como nosotros parte de ti.
- Cada vez la siento más intensamente dentro de mí. Lo que
siento es puro, amoroso y a voluntad, me permite veros y
sentiros. (Pausa). De un tiempo hasta aquí siento la sabiduría
de lo que es vivir la espiritualidad en la terrenalidad. Todo es
fruto de una intencionalidad espiritual al servicio de los
demás. Es la plena entrega de tu alma y tu ser a las manos de
la Energía Superior de la cual todos procedemos. Cada vez
me doy más cuenta de mi papel en esta existencia. Abrazo mi
alma y la acompaño hacia la finalidad por la cual he venido
dentro de esta biología en la cual me encuentro. El verdadero
ser que soy es Uno con mi alma. La divinidad en mí abraza y
guía el camino de su evolución, llevándola hacia el amor más
elevado de Todo lo Que Es.
- ...
- Tenía ganas de estar con vosotros y poder escribir ante el
ordenador aquello que siento a vuestro lado y lo que me
podáis llegar a comunicar, aunque esta palabra me suena
extraña con vosotros. Sencillamente somos y recibimos.
- Sí, así es la comunicación entre los hermanos despiertos
que sienten y saben del Hogar. Como bien dices, cuando
estamos aquí, todo es directo, fluido y no se necesitan vuestras
palabras, aunque vosotros las necesitéis para poder transmitir
nuestros encuentros. Para aquellos que estéis leyendo este
escrito, pensad que la información es dada como un pack
mental y quien escribe estas palabras lo descodifica en
vuestra lengua. A menudo se recibe más de lo que transcribís.
Cuando así es, quien lo recibe sabe de todo el conjunto,
aunque en este caso, os muestra aquello que se puede
transcribir, porque no todos los sentimientos e información se
pueden describir con palabras. Mucha de la información
transmitida es a través del SENTIR, y vuestras palabras
resultan limitadas para poder expresar el verdadero sentido y
fuerza de lo que se recibe. Aquel que haya recibido, recibirá
según su alma. Cuando se siente, se sabe aquellos que han
despertado su consciencia y la han elevado a un punto de
conexión constante con el Hogar, estos saben por qué sienten
y aquello que les ha rodeado o recibido, ha resonado en cada
una de sus células. Vuestro corazón tiene mucho que ver con
todo esto, para discernir cuál es el camino a seguir y cuál no,
y a más a más, cómo hacerlo. Muchas veces no es necesario
saber el cómo, porque cuando te adentras en el camino
adecuado, todo lo que se necesita se te presenta y sabes darte
cuenta de la oportunidad regalada para adentrarte más en el
camino de tu alma.
- Para aquellos que puedan estar leyendo estas palabras,
¿cómo llegar a este punto?
- Amad y sentid quiénes sois. Recordad lo que ya sabíais
cuando os encontrabais en el Hogar antes de esta
encarnación. Podéis hacerlo. Solo se necesita que lo expreséis
y lo deseéis desde vuestro corazón. La llave para abrir la
puerta de vuestra esencia no se encuentra fuera de vosotros,
sino en vuestro interior. Nosotros estamos con vosotros y
siempre hemos estado. Invocadnos y os haremos saber de
nuestra presencia. Estamos aquí en vuestros tiempos porque
así es según la Voluntad Divina. Os queremos ayudar a dar
nuevos pasos en vuestro proceso del Gran Despertar, del
Gran Cambio que se está produciendo en vuestro planeta.
Somos vuestros hermanos de otras dimensiones. Podemos
intervenir en la vuestra, pero para esto necesitamos vuestro
consentimiento. Todo aquél que así lo ha hecho, nosotros le
hemos dado la mano. Quien nos sienta, ya no se sentirá solo.
Nunca lo habéis estado ni lo estaréis. Cuanto más despertéis,
más os daréis cuenta de lo que ahora os decimos.
- Me gustaría confirmar lo que decís. Quise saber de
vosotros, os conocí y ahora somos Uno aquí en la Tierra.
- Y nos alegramos que así sea. Nuestro Amor está contigo.
- Lo siento y el mío está con el vuestro.
- Somos Uno y cuando la Familia se reencuentra ya no se
separa y el Padre está con ellos.
- ¡Aleluya!
- ...
- ¿Hay algo más que nos queráis decir?
- Sentidnos y entonces todo será.
- Que Dios os bendiga hermanos. Gracias.
- Recordad: hemos estado, estamos y siempre estaremos.
Nuestro Amor está con todos vosotros.
- Gracias. Así es y será.

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LOS INICIOS DEL SEMINARIO


He vivido toda mi vida actual desde mi interior. He
aprendido que lo que nos crea bienestar o malestar es la
manifestación de nuestros sentimientos y, a partir de ellos,
podemos tener unos recuerdos agradables o, un buen pasado, o
de no querer saber nada de lo que viví. No querer recordar
porque sólo nos trae dolor, es fruto de la presencia de
sentimientos de baja vibración, como muestra de nuestra
visión de la vida desde la terrenalidad. Esta visión parcial y las
creencias como consecuencia de ella, han hecho que los
sentimientos correspondientes a cómo veíamos y
distorsionábamos la vida, apareciesen en nuestro interior.
Fueron un indicativo, y continúan siéndolo, para hacernos
saber en qué punto del despertar nos encontramos.
Los sentimientos, todo lo sutil como percepciones, visiones,
sensaciones, emociones, no son más que parte de nuestra
naturaleza, de nuestro potencial, para, sabiendo hacer el uso
adecuado de ellos, poder darnos una cualidad de vida u otra, y
dejar que el amor nos abrace o el desamor como consecuencia
de nuestro alejamiento con nuestra alma, el verdadero ser que
somos.
A cada paso dado, fui aprendiendo de la aparición de lo que
conocemos SENTIR, y por lo tanto, empecé a prepararme y a
crear actividades que nos llevaran a nuestro interior hasta
llegar al Seminario que actualmente estoy realizando que lleva
el nombre de ¡SENTIR!
Fue un proceso, y como tal, todo tiene un principio, o un
período donde se empieza a gestar lo que ahora estoy
transmitiendo a la humanidad. Para darlo a conocer,
podríamos empezar diciendo:
En aquel tiempo, antes de finalizar el verano del 2004, me
propuse la finalidad de hablar de aspectos relacionados con la
esencia del ser. Me propuse mostrar los mecanismos de
nuestro poder interior y la visión espiritual de la vida.
Vivía en un pueblo de la costa mediterránea cuando sentí
esta llamada y la oportunidad que ya llevaba tiempo pensando
en ella, se presentó ante mí. Fue una formación de 12 meses, a
sesión semanal. Se llamaba “La Voz del Corazón”. Aquí
transmitía la necesidad de vivir desde el corazón, abrirlo y
escuchar su guía, así como de dar conocimiento de quiénes
éramos nosotros.
Durante unos años así fue, hasta que me di cuenta que algo
debía cambiar. Ahora me doy cuenta del por qué. A veces,
cuando no vemos claro el por qué de un cambio, hay que ser
paciente y dejar que el tiempo actúe a nuestro favor.
El cambio que realicé se basó en que no fuera todo seguido,
cada semana, porque vi que algunas personas se cansaban de
un curso tan largo. Más que un curso era como una instrucción
espiritual para auto conocernos y darnos cuenta de nuestro
potencial. Por eso, debido a la extensión de mi proyecto, lo
desfragmenté para poder llegar al máximo posible de
personas. Cada tema de “La Voz del Corazón” lo convertí en
talleres y cursos. Así uno podía elegir por cual empezar y
finalizar cuando lo creyera adecuado. Antes era una
progresión según mi parecer. Conocí a mucha gente, muchos
seres atrapados en su infancia y su pasado. Conocí, también a
mi mejor amistad actual y otras almas que me ayudaron con su
presencia en mi vida a dar nuevos pasos en mi proceso. Era
una Escuela de Espiritualidad y el Despertar de la
Consciencia.
Estos tiempos me ubicaron todavía más y reafirmaron lo
que sentía y el camino a seguir en mi vida. Empecé a tener
otros tipos de experiencias espirituales, de conexión con el
Hogar y a sentir la fortaleza y seguridad en mí para continuar
avanzando a través de las experiencias que la vida me iba
ofreciendo. Así estuve un tiempo hasta que el universo me dijo
que tenía algo preparado para mí. Fue entonces cuando mi
vida dio un cambio inesperado: dejé la población, la vivienda,
el programa de radio que hacía en aquellos momentos y la
gente con la que tenía contacto, llevándome la vida a vivir
temporalmente con mis padres, en una población de interior.
En los últimos años sentía que quería ir a vivir a un pueblo
más pequeño del que me encontraba. Lo deseé con tanta
fuerza, que ahora me encontraba en una población más
pequeña y tranquila que la que vivía hasta entonces. Tuve que
empezar de cero. Encontré nuevos espacios donde realizar mi
obra, aquello que sentía. A partir de entonces hubo una
remodelación de todo lo que hacía.
En mis inicios empecé dando cursos sobre control mental y
sueños; luego, La Voz del Corazón; a continuación la Escuela
de Espiritualidad y el Despertar de la Consciencia, pero había
llegado la hora de dar un salto definitivo en mi misión.
Sentí con gran intensidad que ya no debía de dar una
instrucción tan larga con tantos cursos y talleres. Había de
definir mi mensaje y la manera de transmitirlo, así que sentí
que debía extraer toda la esencia espiritual de la Escuela de
Espiritualidad y condensarla en un Seminario. Toda la
formación espiritual en un fin de semana. En un principio creé
“Conexión Divina”, con una duración, inicialmente, de tres
días. Una vez empecé a poderlo materializar, me di cuenta de
que debía incorporar algo más, primordial para transmitir el
mensaje que estaba irradiando: había de tener una segunda
parte, pero esta vez, sólo de un día y medio.
Fueron pasando los meses y algún año, cuando volví a
sentir que debía hacer una restructuración en el Seminario. Ya
cuando lo creé, había algo en mí que me decía que no estaba
completo y que no sería el resultado definitivo.
A principios del 2012, sentí un impulso de modificarlo,
teniendo la sensación de que esta vez, sí que sería el toque
final de lo que ya llevaba años transcurriendo. Sentí que no
debía dar tanto contenido, que lo que se debía transmitir en
estos encuentros era la esencia espiritual del ser, producirse la
conexión divina en uno mismo y abrir el corazón para sentir el
Hogar en cada uno, así como presentar el Gran Plan Divino,
para entendernos mejor y el por qué ha sucedido y sucede lo
vivido en nuestro amado planeta. Si alguien quisiera más
conocimiento, podría encontrarlo por sí mismo, si así ha de
ser. Por lo tanto, en el 2012 fue el gran cambio del Seminario,
un enfoque energético diferente a lo que fue. La 1ª parte del
Seminario ¡SENTIR! sería de dos días enteros y la 2ª parte, de
un día y medio.
Su puesta de largo me ha hecho ver en lo cierto que estaba
al realizar los retoques en relación a cómo era. Hay más
intensidad y conexión. Aunque para los asistentes el tiempo
les pasa como si no existiera, los resultados hasta el presente
han sido, en algún momento, llenos de emoción y amor.
Recuerdo la vez que alguien me dijo que “por primera vez, y
llevaba años buscando el cómo sentirlo, había sentido el amor
en él”. En otro encuentro en Mallorca, por ejemplo, cómo
alguien había estado con Dios. Los resultados son muy
personales porque ¡SENTIR! es un Seminario muy personal,
vivencial, y cada uno lo experimenta y siente según su
proceso, pero todos, llegan a sentir la energía que allí se crea y
se establece debido a la presencia de nuestros hermanos de la
Luz que acuden a cada evento programado.
Actualmente, el Seminario consta de dos partes:
- 1ª Parte: el Poder Divino
- 2ª Parte: el Hogar
Los contenidos de cada una de las partes son los resultados,
el aprendizaje de mis experiencias a lo largo de la vida,
comunicaciones recibidas de mis acompañantes de la Luz e
información de otras transmisiones procedentes de seres
espirituales al servicio del planeta Tierra.
Siento la satisfacción cada vez que realizo un encuentro de
estas características. Mi misión se está llevando a término.
Siento un gran bienestar y satisfacción después de cada
Seminario, bien sea la primera como la segunda parte.
Cuando realizo estos encuentros, mi cuerpo pierde la
necesidad de comer, debido que la vibración de mi presencia,
como vehículo del mundo de la Luz, de nuestro Hogar, debe
ser lo más puro y predispuesto a las energías que se irradiarán
durante el mismo. No hay dos encuentros iguales. Cada
acontecimiento es diferente. Los asistentes lo son, así como
sus energías, por lo tanto, el resultado de cada uno, será
diferente, aunque al finalizar, los resultados son notables, a
nivel de cambios internos producidos en los mismos.
¡SENTIR! es un encuentro del Cielo en la Tierra. Se
produce una gran limpieza en cada uno de los presentes,
llegando a cambiar su expresión, no solo facial, sino también
corporal y sus interiores parecen haberse expandido y liberado
de la densidad.
En un encuentro con Jesús, teniendo presente lo que vivía
en aquellos momentos en mi vida, le pregunté cómo llevaba
él, en su tiempo, el hecho de estar rodeado de una dualidad
fortalecida. Él me contestó:
- Jesús, ¿a ti también te pasaba lo mismo? Estoy seguro de
que lo que veías no era como lo sentías. Dime, amigo y
Maestro, ¿cómo lo llevaste? ¿Y qué hacías cuando sentías lo
que yo siento actualmente? Me entristece cuando siento y veo
lo que veo.
- Tenía fe en que el Padre me ayudaba. Necesitaba
alejarme de quienes me amaban para poder estar con el
Padre y Él me consolaba y me daba las fuerzas para
continuar llevando lo que había venido a hacer.
- ¿No sufrías?
- Mi corazón estaba triste porque veía que la gente no
entendía mis palabas o no las escuchaba. Había de sentir la
calma y el amor de lo que tú llamas el Hogar y del Padre-en-
mí. Era vivir entre la oscuridad donde la gente sentía la
oscuridad y la potenciaba, sabiendo que tú eres Luz. Esta era
temida por la mayoría. Por eso viví lo que viví. Miedos.
Demasiados miedos me rodeaban, pero no míos, sino de
quienes me rodeaban. Incluso mis amigos (apóstoles y
seguidores más cercanos), no todos me comprendieron. No
aceptaban mi divinidad algunos de ellos. A quien nombráis
como Pedro vivía en la dualidad, pero su corazón le hablaba,
y por eso me siguió.
- Tú todavía vivías en un tiempo de una dualidad más
fortalecida que ahora, en este tiempo que vivo. Debías pasarlo
mal.
- Mi Fe y firmeza de lo que sentía era fuerte. El Padre me
hablaba y me daba coraje. Sentía compasión por quienes me
rodeaban. Sabía que sus vidas no dependían de mí, sino del
Padre. Él les hablaba. Yo sólo hacía presencia. Sólo la
conexión con el Padre dentro de mí me hacía ver claro y
saber qué hacer en mi última vida encarnada.
- Te admiro y te amo por todo lo que hiciste. Gracias por
hacerme como soy.
- Hermano, es el Padre quien nos ha unido. Tú crees y
creíste en mí, con lo que decía y hacía. Me amabas de verdad.
Todavía ahora me amas y el Padre está en ti. Sufriste cuando
viví los tiempos finales de mi encarnación. Estabas allí
conmigo, y yo sabía de ti. Mi alma era una con la tuya. Ahora
todavía continúa siendo así. Nuestra unión es fuerte y no
habrá nada que nos pueda separar. Somos Uno con Dios.
- ¿Hemos de aceptar estos momentos y sentir el Amor de la
Creación en nosotros, verdad?
- El Amor regenera, perdona y transmuta. El Amor abre las
puertas de la transformación y el camino hacia la divinidad
que cada uno es. Lo que harás, la gente te escuchará y vendrá
a ti. Lo que harás será voluntad del Padre en ti. El camino de
la plena consciencia permitirá sentir y manifestar el
verdadero ser que cada uno es. Confía, hermano. Confía en
que el Padre sabe lo que se hace. Sigue su Voluntad y
entrégate a Él. Siente el gozo y la alegría de servirle. No
dudes. Confía y no temas, porque aquello que ha de ser, será y
va más allá de la forma.
- ¿Hay algo que tú hacías en concreto, para sentir la
estabilidad y la serenidad?
- La soledad. El silencio y el sentir como la Luz y el Amor
del Hogar me abrazaban y me transmitían la fortaleza de ser
quien era. (Pausa). Estas palabras te son familiares porque tú
también lo haces. El Padre te habla y tú escuchas su voz.
- Sí, a nivel intuitivo coincide en que yo también lo hago.
Con el tiempo me he dado cuenta de que hago cosas que tú
también hacías. ¿Es tu energía en mí, como Maestro, que yo
también lo hago?
- El Padre obró en mí, como también lo está haciendo
contigo. Necesitamos tener el contacto con Él a menudo. Para
lo que hemos venido a hacer se necesita mucho coraje,
fortaleza y firmeza ante el entorno que acordamos estar.
Escucha a tu corazón. Él te dirá qué hacer en todo momento.
El Padre te guía, te protege y te ama. Transmite su presencia
a todos aquellos que estén dispuestos a escuchar.
- Esto es justo lo que de un tiempo hacia aquí, unos meses
hacia aquí siento que debo de hacer.
- Tienes claro cuál es el camino que ha de seguir el hombre.
La Voluntad de Dios será llevada a término, y ya ahora ha
empezado el proceso. Tú eres parte de este proceso.
(…..)
Cada vez sentía con más fuerza la misión que había venido
a realizar.
SENTIR, LA PRECIADA BENDICIÓN
Todo lo que he vivido en mi vida, y lo que el ser humano
experimenta, comporta una activación que nos lleva a un
sentimiento, bien sea de satisfacción o de malestar. Cada uno
de los acontecimientos que vivimos en la vida, está asociado a
un sentimiento según nuestro estado interior.
El punto de proceso que se encuentre cada uno materializará
un sentimiento o una emoción que indicará la evolución del
ser.
Querer lo mejor para nosotros comporta experimentar
situaciones que nos aporten bienestar y sentimientos sutiles, de
alta vibración, como pueden ser la alegría, la paz, el amor o la
satisfacción de conseguir lo que se proponía uno mismo. El
Amor tiene esta capacidad de crear los estados interiores más
anhelados por el ser humano. Cuando la falta de autoestima, el
desamor prevalece en la vida de uno, los sentimientos
manifestados serán de baja vibración: odio, rencor,
impotencia, infravaloración, falta de confianza,….
Sentir es una de las mayores herramientas que poseemos
desde nuestro nacimiento. Sabiendo sus efectos y como
hacerla sentir nos puede llevar a la creación de nuestra
voluntad, emanada del corazón.
He sentido constantemente a lo largo de mi vida. Sabía lo
que sentía, y la mayor parte de las veces, este sentir me ha
llevado a un conocimiento de mí mismo que no hubiera
podido llegar por otros caminos.
Me he dado cuenta de cómo funciona y la importancia que
tiene para nuestra capacidad de creación, bienestar y sosiego.
Ha sido como si tuviéramos toda la instalación de Luz a punto
pero le faltaba algo en ella que permitiera darnos una cualidad
de vida e iluminar nuestro ser. La corriente vendría a ser el
elemento clave para finalizar lo deseado.
Se puede trabajar la mente, la palabra, la autoestima, y otros
aspectos, pero me he dado cuenta de que cuando añadimos el
Sentir, todo se potencia y empieza a dar forma al objetivo que
nos hemos propuesto. Hay una Ley Espiritual que nos dice que
lo que es afuera es adentro. Si vemos que nuestra vida no está
yendo por los cánones deseados, es que hay algo dentro de
nosotros que no nos permite crear y tener una visión de alegría
y bienestar. ¿Qué tal si empezamos a sentir aquello que
queremos en nuestro día a día? En un principio podemos
dedicarle un espacio, un tiempo para trabajar la creación con
el Sentir, pero llegará el día, en que todo el trabajo en
posición manual, pasará a posición automática, y sólo con
nuestra voluntad ya podremos sentir aquello que queramos.
Integraremos en nuestro ser, los sentimientos deseados, y sólo
se necesitará recordarlos. Al hacerlo, activaremos el proceso
de creación en nuestra vida, porque estaremos enviando un
mensaje al universo diciendo: “¡Esto es lo que quiero! ¡Es
como me quiero sentir!
Debemos pensar que atraemos aquello que sentimos, no que
deseamos.
Atraemos lo que somos.
Somos lo que sentimos.
Atraemos en nuestra vida lo que sentimos.
Por más que expresemos que queremos, por ejemplo, vivir
en la abundancia, no siempre conseguiremos lo expresado.
Tus pensamientos, tus creencias tienen que estar en
consonancia con lo que pides o deseas. No podemos pedir
valorarnos nosotros mismos, si continuamos haciendo lo que
digan los demás o piensas que es muy difícil cambiar, y más, a
la edad que uno pueda tener.
Aquí, tus pensamientos y creencias no concuerdan con tu
objetivo que es sentirte valioso ante los demás. No podemos
continuar estar callados o adaptarnos siempre a lo que digan.
De esta manera, nunca llegaremos al gran cambio esperado, y
por lo tanto, a conseguir lo que quiero: Ser una persona
valiosa y que me valoren.
Para conseguir nuestro objetivo debemos vibrar con la
misma vibración de lo deseado. Si quieres respeto, empieza a
respetarte a ti mismo; si quieres que los demás confíen en ti,
empieza a confiar en ti mismo y en la vida; si lo que quieres es
amor, empieza a amarte a ti mismo, a sentir el amor en ti.
Cuando vibremos al unísono con nuestra finalidad, entonces,
según una ley espiritual, “energías iguales se atraen”. ¿Esto
quiere decir que nosotros atraemos en nuestra vida según
vibramos? Exacto. ¿Esto quiere decir que somos responsables
de nuestras vidas y que todo lo que nos sucede lo atraemos
nosotros? Así es. Aquello con lo que vibras y tienes empatía,
lo atraes. Así de sencillo. Debemos reestructurar nuestro
interior para conectar con las energías de lo que queremos.
Una vez así sea, dejemos que el universo actúe a nuestro
favor. ¡No esperéis! ¡Sed vosotros! ¡No os creáis ninguna
expectativa! ¡Sed vosotros y olvidaos del resultado, teniendo
el convencimiento de que aquello que vuestro corazón siente
en relación a vosotros, así será! Así de sencillo.
Debido a los años vividos en esta encarnación me he dado
cuenta de que si no conectamos con nuestros sentimientos, los
aceptamos, conocemos y adentramos en ellos para saberlos
servir a voluntad, nuestro vivir puede decantarse hacia una
escasa calidad de vida.
Los sentimientos hay que aceptarlos y expresarlos. Hay que
dejar que las emociones salgan de nuestro interior y no se
queden aprisionadas para construir murallas de separación con
nuestro entorno. Estas murallas, estas emociones no
expresadas nos llevarán en su momento a una decadencia de
nuestro ser, empezando por nuestro cuerpo físico. Cuando no
expresamos lo que sentimos, nos encerramos en nosotros
mismos y nos aislamos de nuestro entorno. Todo lo que no
sale de nuestro interior y que nos ha producido malestar, es
como un gusano que nos va corroyendo hasta crear una herida
en nuestro corazón, floreciendo la desconfianza hacia nuestro
exterior para que no nos hagan más daño, y un resentimiento
hacia los demás, o alguien en concreto por el supuesto daño
que nos ha causado.
Este dolor no proviene de nuestro entorno, sino de nuestro
interior, de nosotros mismos. No proviene de nuestro exterior,
sino de la falta de amor, en algún nivel, que hay en nosotros.
Cuando no estamos siendo nosotros mismos, estamos
haciendo que lo exterior se apodere de nuestro interior.
Cuando permitimos que los demás hagan con nosotros aquello
que decidan, tu poder queda menguado debido a que lo cedes,
y al cederlo pierdes todo empoderamiento para manifestarte
plenamente.
He conocido a muchas personas que han dicho que son así
porque las han educado con estas creencias. El problema, si es
que puede denominarse así, no es lo que han recibido en su
infancia y pasado, sino en el negarse a querer cambiar lo que
fue por lo que sienten, quieren. No importa lo que fue en un
pasado, porque lo importante es lo que hagas ahora tú en estos
mismos instantes. Es en el presente donde puedes liberarte de
la mochila de tu pasado con todos tus miedos infundados y tu
infravaloración. El momento presente es el único instante para
transmutar una situación y siempre es posible. La cuestión
estriba en saber si el individuo realmente quiere.
Esto nos puede llevar a otro aspecto a tener presente en
nuestro andar por la vida, y es el hecho de si realmente este
cambio se encuentra en tu proceso álmico, en tu Plan Divino
particular.
Nos encontramos aquí, en esta vida, para evolucionar
nuestra alma. Todos venimos de un pasado, y según este, las
directrices de esta encarnación pueden ser unas u otras. Todo y
así, todo lo relacionado con el Amor y el bienestar puede ser
instalado en nosotros a través de nuestra predisposición y
trabajo particular.
Evolucionar es tarea de todos, de cada una de las almas que
nos encontramos en esta dimensión. Sentimiento y alma están
muy relacionados, porque según el momento de nuestra
esencia, provocaremos unos sentimientos u otros en contacto
con las vivencias que tengamos. A mayor estado vibracional
de evolución, los sentimientos serán más sutiles, más
amorosos.
Me pasé años sintiendo y sintiendo, y cada vez que lo sentía
debido a experiencias vividas, aceptaba lo sentido y procuraba
sentir la paz y la serenidad en mí. Era como un reto para llegar
a comprender el por qué tenemos los sentimientos. A lo largo
de los años llegué a no dejarme influenciar por lo que sentía
inicialmente, porque sobreponía el estado creado a voluntad al
aparecido en primer lugar. Por ejemplo: si veía rechazo de
alguien hacia mi persona, y yo quería acercarme a ella,
pudiera ser que apareciese la sensación de impotencia o no
valer. Luego, mi trabajo consistía en crear un sentimiento de
más alta vibración, por ejemplo, de aceptación y paz. Estando
en estos, me hacían ver la situación desde otro punto de vista,
llegando a comprender la objetividad de la negación de
alguien hacia mi ser, por ejemplo. Me quedaba en este estado
de paz y aceptación conforme todo estaba bien, y lo que hacía
esta experiencia, era que mi integridad fuera a más. Ser más
yo, no dejándome influenciar por mi entorno. Lo que me
permitía, era sentir paz, amor y, a menudo, una sensación de
gratitud por lo vivido; de manera que podía acercarme a la
persona que me rechazaba con una actitud de aceptación
produciendo entonces, que la otra persona no se sintiera
amenazada por mí, y nuestro acercamiento, hasta un punto,
fuese cordial, pudiendo convivir los dos dentro de esta
situación donde nos encontrábamos.
Ha sido un trabajo de años el hecho de profundizar con lo
que sentía y darme cuenta de cómo podía hacer servir a
voluntad, como herramienta primordial para mi bienestar
interior, este elemento que se alberga en nuestro interior, que
es el Sentir.
A raíz de experimentar, practicar y practicar a lo largo de
los años, llegué a mi presente actual con la creación del
Seminario ¡SENTIR!, en el cual muestro toda la esencia
espiritual del ser, recordando quiénes somos, conectando con
nuestra verdadera naturaleza y aplicarla de cara a la sanación,
materialización y realización en nuestra vida, así como para
conectar con el Hogar del cual todos procedemos. Es abrir el
corazón y adentrarnos en él, sintiendo nuestra divinidad en
nosotros y dar conocimiento del camino del Recordar, del por
qué vivimos lo que vivimos y conectar con las herramientas
que hay en nuestro interior, así el cómo hacerlas servir.
Este libro ha sido escrito con la finalidad de hablaros de la
importancia del SENTIR.
Hace tiempo empecé con él. Lo dejé unos años, hasta que
un día se me ocurrió volver a leer lo que escribí en un pasado.
Al cabo de poco tiempo, hubo una nueva sincronización a
través de mi amiga Enriqueta Branzuela, unidos por el corazón
y el alma, que me dijo:
- Jordi, ¿por qué no escribes un libro que hable de tu
Seminario ¡SENTIR!?
Su propuesta fue debido a lo mucho que había sentido ella
al asistir a las dos partes del Seminario.
Bueno, aquí tenéis el resultado.
A todos, gracias.
Que el Amor y la Paz sean en todos vosotros.
PAUTAS A TENER PRESENTE DURANTE EL
PROCESO DE NUESTRA ASCENSIÓN
1. Somos seres espirituales dentro de un cuerpo en período de
aprendizaje.
2. Nada es lo que parece.
3. La única salud a tener presente es la salud espiritual; de ella
depende nuestra calidad de vida.
4. Nuestros pensamientos y sentimientos crean nuestra vida.
5. Atraemos aquello que somos. Vivimos lo que somos.
6. Vivir el Presente es lo único que existe. Todo Poder se
encuentra en el “Ahora”. Haced Presencia y os liberaréis del
“dolor”.
7. La mente está al servicio del Corazón.
8. La Voz del Corazón es lo mejor para vosotros y el único
camino a seguir.
9. Lo importante en vuestra vida actual no es el hecho, sino
nuestra actitud ante el hecho. Esta nos hará crecer y avanzar.
No importa lo que vivamos, lo importante es encontrar la
calma dentro de nosotros, pase lo que pase.
10. En cada inestabilidad, supuesta adversidad, hay una lección
a aprender. El fracaso no existe, todo es éxito.
11. Tengamos confianza, todo va bien.
12. Cuando os encontréis estancados en una situación a
resolver, entregad este hecho al Padre y fluid, dejando que
todo lo que tenga que suceder suceda y aprended del proceso.
13. No es necesario vivir en el dolor, pero si lo consentimos en
nuestra vida, este nos permitirá crecer más rápidamente. A
más Consciencia y evolución espiritual, menos o ningún dolor.
14. Nuestro entorno más directo es un reflejo de nuestro
interior.
15. Vosotros sois los únicos responsables de vuestra vida.
16. No vivimos nada que no podamos superar.
17. Todas las respuestas de las preguntas que nos hemos hecho,
nos estamos haciendo y nos hagamos, ya se encuentran dentro
de nosotros.
18. Verbalizad vuestra Intencionalidad y daos permiso para
obtener aquello que pedís.
19. Somos Energía: somos Amor, Consciencia y Luz.
20. Hablamos con nuestros guías y los ángeles. Ellos están
“aquí” para ayudarnos a andar y poder llevar a término lo que
hemos venido a hacer.
21. En nuestro interior tenemos todo el poder, la fuerza y el
amor que necesitamos para seguir el camino de la ascensión:
nuestra Divinidad, Dios.
22. Solo es necesario pedir dos cosas al Padre:
Ser sanado
Llevar a término lo que habéis venido a hacer.
23. Los Sueños, la Oración, la Contemplación, la Meditación y
la Conversación os abrirán las puertas de vuestra Divinidad y
os deleitaréis de la sabiduría, la calma, la paz interior y el
Amor como hijos/as de Dios que sois.
24. Cristo, solo Cristo. Dios, solo Dios.
25. Hay tres aspectos a tener presente para conectar con vuestra
integridad y ser vosotros:
Conocéos y conoceréis el Universo y a Dios.
Liberaos de vuestra mente y seréis libres
Donde hay Amor no hay temor. No tengáis miedo porque
sois esencia de Dios.
12 APERITIVOS PARA EL ALMA
6.
7.

25. EL SENTIDO DE LA VIDA


¿Qué sentido tiene la vida? ¿Os habéis llegado a preguntar
alguna vez qué hacéis en medio de este mundo?¿Qué finalidad
tiene vuestra presencia en este planeta, en este pueblo o barrio
donde vivís?
Aparentemente, parece que aquello que sientes en tu interior
no siempre coincide con lo que sucede fuera de ti, en tu
entorno, en tu cotidianidad. Pensad en algún hecho de vuestra
vida donde las cosas no siempre hayan ido como vosotros
creíais y sentisteis un malestar en vuestro interior. En aquellos
momentos ¿tenía sentido lo que vivíais? ¿Tenía sentido
vuestra vida? Dejándoos llevar por el dolor del momento
perdisteis poder y decidisteis tomar el papel de víctima.
Dejasteis que el malestar apareciera. Sufristeis. Vuestra actitud
en aquellos instantes fue, probablemente, la de “no hay
derecho”. ¿Qué sentido tienen todas estas situaciones en
vuestra vida?
El ser humano vive con unas creencias y una visión de la
vida, hereditaria. Aquello que se os enseñó de pequeños sólo
fue una transmisión, generación tras generación, de unas
creencias donde sus raíces surgían del subjetivismo, y por lo
tanto, aquello que nos creímos sólo son limitaciones, y algunas
de las pautas transmitidas, obsoletas. Cuando de pequeño/a se
te hizo mirar desde un filtro de un color concreto, y durante
años has ido viendo el mundo y las circunstancias a través de
este color, piensas que el mundo es del color que tu ves.
¿Seguro? Vivir con unas creencias, y por lo tanto, con unos
pensamientos de siglos anteriores (recuerda: transmisión de
generaciones a generaciones hasta llegar a ti), cuando los
tiempos han cambiado, porque el ser humano también está
cambiando, es perderse la plenitud de nuestra existencia. Hay
mucho más de lo que nosotros vemos. Hay más colores que el
nuestro. Si dejásemos que todos ellos nos diesen las diferentes
tonalidades, nos daríamos cuenta de la belleza en la cual nos
encontramos, y entonces podríamos disfrutar de la vida,
teniendo una visión general de ella y no parcial.
Viviendo con un solo color, distorsionamos la realidad,
porque realmente no es como la vemos. La vida es mucho más
y tú no eres como piensas que eres. Tú eres mucho más que
quien piensas que eres. De acuerdo, ¿pero cuál es el sentido de
la vida? Bien, te lo diré: El sentido de la vida es darte cuenta
que tú eres todos los colores y todas las tonalidades, que tú
tienes el poder de pintar la vida como quieras y ser feliz. Tú
puedes liberarte de tu pasado, y complacerte con el presente,
dándote la importancia de éste. Tú puedes decidir qué cualidad
de vida quieres, y por lo tanto, dejar de pensar, actuar y
manifestarte como una víctima y responsabilizarte de tu
existencia. Este despertar de quien eres tú es parte
fundamental del sentido de la vida.
Tú eres mucho más que tus creencias y pensamientos. Hay
alguien que quiere hablarte y mostrarte el camino: tu corazón.
Escúchalo y no dudes de él.
Tú eres el sentido de la vida. Tu presencia honra la
Creación. ¡Sé tú!
6.
7.

25. DE SERVICIO
Llegas a un punto de tu proceso del Despertar la
Consciencia en que te das cuenta de quien eres realmente y lo
que has venido a hacer. Te das cuenta de la Unicidad con todo
lo que te rodea, el universo y lo existente. Hay un momento en
que tomas la consciencia necesaria de que tú eres una pieza de
un gran puzle, para manifestar un Gran Plan Divino, donde
toda alma encarnada en nuestro mundo tiene su papel
concreto, único e individual que nadie más lo puede hacer en
relación al entorno donde se encuentra, teniendo una
repercusión, a la vez, por todo el planeta y toda la humanidad.
Llega a un punto el ser humano que ve la existencia de toda
vida desde la cima de la plena consciencia, Una con Dios.
Cuanto más nos acercamos al darnos cuenta de quiénes
somos realmente y por qué estamos aquí, más nos entregamos
a las manos de la Fuente Creadora de toda Vida, más ponemos
nuestra vida, nuestro ser y nuestra alma a las manos de Dios.
Cuando sintonizamos nuestro interior con el flujo del
universo, con las energías amorosas de la creación, entonces,
nosotros formamos parte de ella y dejamos que este Plan
Divino actúe en nosotros llevando a término aquello que
hemos venido a hacer en esta encarnación, y en concreto, lo
previsto según el momento en que nosotros nos encontramos
dentro de nuestro proceso.
Llega un momento en que nos entregamos del todo a la
Fuente, y es entonces cuando entramos a formar parte del
servicio del Amor, la Consciencia y la Verdad del
funcionamiento de este Gran Plan Divino.
Llega un momento en que dejamos de programar porque ya
se nos indicará a través del corazón qué hacer a cada instante y
cómo hacerlo.
Llega un momento en que estás de servicio a cada instante
de tu vida, y entonces, es cuando ésta toma el sentido que
tiene, apareciendo tu ilusión al llevar a término la Voluntad
Divina aquí en nuestro planeta Tierra (Gaia). Entonces, tu vida
toma otro matiz porque estás de servicio constantemente.
Cuando así es, te dejas llevar y aceptas todo aquello que se te
presenta porque te está llevando hacia el lugar adecuado y el
momento oportuno para dar el siguiente paso, no sólo para tu
evolución, sino también, de cara a la realización de esta
Voluntad Superior para el mayor bien de todos y todo el
universo y el firmamento.
Aceptas y observas. Sientes y aprendes. Escuchas a tu
corazón y lo abres con todos aquellos que están contigo en
aquél momento, tus hermanos de la Luz, porque la Unicidad la
Unicidad es plena, fuerte y firme. Entonces, es cuando estás
haciendo lo que has venido a hacer. Entonces, te encuentras en
el lugar adecuado y el momento oportuno para traer el Cielo a
la Tierra, acercando a Dios a cada ser necesitado de su
presencia.
Ahora me encuentro de servicio.
Hay veces que allí donde te encuentras necesitas de toda tu
dedicación, y cuando así es, la divinidad en ti te libera de todo
aquello, o parte, de lo que estabas haciendo hasta ahora para
poder servir con toda tu energía a aquellos que te has
acercado. A veces no es necesario que se paralice o se te quite
lo que estás haciendo porque con tu presencia ya es suficiente,
sin ninguna interferencia en el lugar donde ahora estás, en
medio de unas almas para ayudarlas a encarar momentos
supuestamente adversos en sus vidas, ofreciendo un
aprendizaje para sus almas, y así, dar la oportunidad de que
puedan elevarse un peldaño más en su camino de Ascensión.
Es necesario que pongas tu Luz y tu Amor en un solo lugar (y
todos nos beneficiamos).
Esto es lo que estoy viviendo en estos momentos ahora.
Se me tuvo que liberar de la casa donde me encontraba, el
pueblo donde vivía y alejarme de seres con los que hasta el
momento me estaba relacionando. He llegado a entender el
por qué. Todo tiene un fin superior.
Tuve que acercarme nuevamente a mi familia de sangre,
años después de un alejamiento. Mi manera de ser no era
aceptada en su seno de dualidad fortalecida.
Bien, llegó el día en que el Hogar me acompañó en el
acercamiento para poner la Luz, el Amor que todos tenemos, e
integrarme en ellos, enraizando la espiritualidad en su
terrenalidad.
No hay ningún destino que uno pueda llegar a hacer que no
se pueda realizar. Vamos allá donde se nos necesita según
como somos y siempre, absolutamente siempre, estamos
preparados para finalizar con éxito lo que se nos ha
encomendado.
Actualmente percibo el sentido de mi presencia aquí donde
estoy. La relación con mis padres ha sanado, y los
acontecimientos que han ido apareciendo a lo largo de mi
estancia con ellos, ha servido para dar los pasos idóneos con la
actitud adecuada y creando unos fuertes y seguros pilares
hacia la resolución de todo lo que está sucediendo en estos
momentos, en relación a la desestructuración de antiguas
situaciones para que cada uno pueda ser él y permitir el
acercamiento entre miembros de la familia.
Cuando se está de servicio con plena consciencia de lo que
estás haciendo y sabiendo cuál es tu papel en toda la situación
que estás viviendo, sientes en todo momento la presencia de
tus hermanos de la Luz contigo y la presencia del Padre en ti,
porque tú y Él sois uno. Es Él, entonces, quien está actuando a
través de ti. Es cuando te dejas ir del todo para que Él lleve el
timón de tu actuación, tus obras. Tú solo debes escuchar a tu
corazón para saber cuál es el siguiente paso a dar, y por cierto,
es el que, sea cual sea, será el adecuado. Así lo he podido
comprobar, no siempre teniendo el soporte y el entendimiento
de aquellos que me rodean, pero con los días, se ha ido viendo
que todo se colocaba en su lugar, dando paso a una
oportunidad para que todo acabe bien.
Siento la fortaleza, la serenidad y la calma en mí, sabedor
de que todo está siguiendo el perfecto curso para el mayor
bien de todos. Voy viendo los resultados desde la consciencia,
viendo también, milagros inexplicables a lo largo de mi estado
en este servicio familiar, en el cual me encuentro actualmente.
En un principio puede parecerte que no es aquí donde debes
estar, pero después, te das cuenta de que, a más a más de
servir al Padre dentro de mi familia terrenal, también mi alma
se beneficia, fortaleciendo mi espíritu y permitiéndome
mostrar mi esencia, mi espiritualidad en lugares donde la
dualidad está fuertemente enraizada. Estoy aprendiendo, a la
vez, a mostrarme como soy en lugares donde mi manera de ser
es, inicialmente ignorada, no aceptada y en alguna vez,
menospreciada.
Cada situación en esta dimensión tiene dos direcciones: una
la de servicio hacia los demás, y la otra, para ti, y poder así,
subir nuevos peldaños en tu proceso de Ascensión, mostrando
con más fuerza tu divinidad aquí en la Tierra.
Cuando uno se encuentra de servicio, está recibiendo toda la
ayuda que necesita para llevar a término aquello que debe
hacer, y siempre, se consigue desde el amor, la consciencia.
Nada le falta. Todo lo tiene, a pesar de que la actividad que
estaba haciendo hasta entonces, hubiera sido otra o hubiera
mimbado.
Cuando te entregas al servicio de DIOS, ya no debes de
preocuparte más, porque la alegría, el gozo y la plenitud son
infinitos.
Sentir quién eres y de dónde vienes da consistencia a tus
fundamentos como ser que eres, como divinidad manifestada
en esta encarnación.
Sentir el Hogar en ti y a Dios en cada célula de tu cuerpo, te
permite conectar con la omnipotente y amorosa naturaleza que
cada uno es.
Entonces te das cuenta, a nivel práctico – como se diría –,
que sólo existe el Amor y que desde el Amor todo se puede
sanar, equilibrar y abrir las puertas de vuelta a Casa.
Que el Amor y la Paz sean en ti.
LOS NUEVOS MAESTROS DE LA
HUMANIDAD
¡Ellos ya están aquí! ¡Ya han llegado! Están llegando por
parejas, e incluso, por tríos. Llegan a todos los lugares. Sus
presencias están entrando en todas las casas,
independientemente de la cultura, raza, religión, país o
continente en el que os podáis encontrar. ¡Ellos ya están aquí!
Están naciendo en todos los lugares y sus presencias aportan
ilusión, esperanza y una nueva visión de la vida. Ellos han
estado esperando estos momentos para venir hasta nosotros y
sus esencias se alegran de estos instantes. Están por todos los
lugares y cada vez hay más. Los nuevos seres, los nuevos
niños de la humanidad ya se encuentran entre nosotros.
Un nuevo tipo de seres humanos están entrando en nuestras
casas y en nuestro entorno. Cada vez son más, y sus
nacimientos comportan un cambio drástico en nuestras vidas.
No son como nosotros. Sus actitudes, sus miradas y
expresiones son muy diferentes a las de nuestros tiempos. Son
una nueva semilla a la que le ha llegado la hora de intervenir
para acabar de enderezar el planeta Tierra. Ellos se encuentran
entre nosotros y se hacen notar. ¡Ya lo creo que se hacen
notar!
Los niños de la nueva era aparecen y nos indican el camino
a seguir, ¿o quizás no os habéis dado cuenta? Ellos hablan de
amor y desde el corazón, ¿o quizás no os habéis dado cuenta?
Sus palabras son de sabiduría y coherencia, ¿o quizás tampoco
os habéis dado cuenta? ¿De dónde ha salido esta nueva
generación? ¿Dónde estaban hasta hace poco? ¿Por qué son
tan diferentes a nosotros?
Ellos no son de este mundo, igual que vosotros, pero con la
diferencia de que ellos lo saben. Tienen una conciencia de
quiénes son y qué han venido a hacer, por lo tanto, tú, adulto,
no quieras ponerte entre ellos y su misión porque saldrás
rebotado.
Ante estos nuevos niños vale más que os adaptéis vosotros a
ellos que ellos a vosotros, porqué lo que os tienen que
transmitir es grande y amoroso. Ahora, más que nunca, debéis
flexibilizar vuestras creencias y escuchar y observar con todos
vuestros sentidos, todo aquello que ellos puedan hacer o decir.
El mundo está cambiando y ahora es la hora de los nuevos
arquitectos y trabajadores de la Nueva Era, Ellos son quienes
estabilizarán el planeta y a los seres humanos que lo habitan.
No los tratéis como inferiores a vosotros porque sean niños.
Ellos llegan con una maleta llena de sabiduría y conciencia.
Escuchadlos y adaptaos a ellos, porque cada vez más,
invadirán vuestras vidas y las llenarán de paz y amor si los
llegamos a ver tal como son, y no como nuestros hijos, nietos
o primos. Ellos son mucho más que todo esto. Más todavía,
ellos no tienen presente las relaciones familiares, sino los
corazones de aquellos que les rodean, si lo tienen abierto o no.
Estos niños captan vuestra verdadera esencia y saben si son
amados y aceptados. Si así no fuera, se encierran en sí mismos
y solo se abren a aquellos que son como ellos y los entienden.
Sí, éstos son los nuevos Niños de la Nueva Era.
Acéptalos tal como son y escúchalos, porque tienen mucho
que decirte. No pienses que porque hayas vivido más años en
esta vida terrenal sabes más que ellos. Su conciencia es mayor
que la tuya. Han venido a enseñar al mundo una nueva vida, y
a aprender a la vez, a amar y a aceptar.
No los consideréis inferiores porque tengan poca altura. No
los miréis desde la mente, sino que intentad conectar con ellos
desde del corazón, y entonces, os sonreirán porque se darán
cuenta de vuestro respeto hacia ellos y se sentirán valorados y
con coraje para llevar a término aquello que han venido a
hacer.
Aunque piensen diferente a vosotros, preguntaos: ¿es mejor
lo que ellos piensan? No rechacéis ninguna de sus propuestas
o respuestas sin antes haberlas filtrado por vuestro corazón.
Sin daros cuenta, os están enseñando a amar y a ser más
vosotros. Observadlos y no los critiquéis. No los queráis
adaptar a vuestra visión de la vida. Aceptadlos tal como son
porque un regalo del cielo os ha estado dado. Agradecedlo.
Los nuevos maestros del planeta están llegando en multitud.
Saben que necesitamos de ellos. Traen un mensaje para la
humanidad:
SE TÚ Y DÉJATE LLEVAR POR TU CORAZÓN.
ABRE TU MENTE Y NO TENGAS MIEDO
PARA HACER AQUELLO QUE TU CORAZÓN TE DICTA.
EL MUNDO ESPIRITUAL ESTÁ CONTIGO
Y ESTÁS SIENDO PROTEGIDO/A.
EL AMOR ES LA FUENTE DE TU EXISTENCIA.
BEBE DE ELLA Y NO HAGS CASO DE LO QUE TE DIGAN
SI TU CORAZÓN TE DICTA OTRA COSA.
ÁBRELO Y ACTÚ DESDE EL AMOR
LA VIDA NO ES COMO TE LA HAN ENSEÑADO.
HA LLEGADO LA HORA EN QUE LA PARTE DE DIOS EN TI SE MANIFIESTE.
LIBÉRALA Y DISFRUTA DE LA VIDA,
SIN ESFUERZOS NI SUFRIMIENTOS.
DEJA DE AGRADAR A LOS DEMÁS Y DE TENER PRESENTE LO QUE PIENSEN
DE TI.
NO HAY NADA MÁS IMPORTANTE QUE LLEVAR A TÉRMINO AQUELLO
QUE SIENTES
EN TU INTERIOR.
SÉ FIEL CONTIGO Y RECLAMA LO QUE TE PERTENECE POR NATURALIZA.
TÚ ERES PODEROSO/A Y UN SER CAPAZ DE TODO.
TÚ ERES UN SER ILIMITADO Y AMOROSO.
SÉ TÚ.
A todos los que estáis rodeados de niños, os digo:
Ellos tienen una manera de actuar y pensar. Abre tu mente y
mira de entender la suya. Ellos te marcarán el camino del
bienestar si dejas que tu corazón se una al de ellos. No eres
más que ellos. Debes ser uno con ellos y ver vuestras
diferencias como una lección de amor y aceptación. Dadles la
bienvenida y que sean uno más en vuestras casas.
Un nuevo humano está estableciéndose en nuestro planeta,
y serán con el tiempo, quienes gobernarán las naciones y
dirigirán este maravilloso mundo en el cual vivimos,
denominado Tierra. Ellos son la fuente de amor y conciencia
que regará los corazones de toda la humanidad. Ellos son los
grandes maestros del futuro. Ellos son la pieza básica de la
recuperación amorosa de nuestra existencia… de la
humanidad… de la madre tierra.
6.
7.

25. SOMOS PARTE DEL TODO


Cada situación es una mezcla de circunstancias, que todas
juntas, forman el presente. Lo que vivimos en el presente no es
el resultado de un solo hecho, sino una acumulación de hechos
anteriores que te permiten ser y estar en el ahora. Por lo tanto,
en el momento que ahora te encuentras es un cúmulo de
acontecimientos anteriores.
Cada situación es un conjunto de decisiones tomadas de una
manera continua, y que cada una de ellas te llevan a la
siguiente. Piensa en algún momento de tu vida, pudiendo ser
el presente u otro. Por un instante analiza cómo es que llegaste
a aquel hecho. ¿Lo ves? Todo es debido a una aceptación
anterior. Si fuésemos estirando el hilo… ¡podríamos aprender
tanto de nosotros!
Una situación no podemos tomarla como un hecho aislado.
No podemos tomarla como una situación que ha aparecido en
nuestra vida porque sí. La mayoría de hechos que vivimos son
debidos a momentos anteriores. Aquello que la vida
materializa es fruto de nuestras actitudes y decisiones tomadas
con anterioridad. Así funciona la vida. A veces un aspecto no
funciona como nosotros querríamos, pero éste sólo es la punta
de un cúmulo de situaciones personales que nos han llevado a
materializar lo que vivimos. A veces no tiene nada que ver con
lo que te hace sentir afortunado/a en algún ámbito de tu vida.
Lo que estás viviendo, a lo mejor, es debido a una falta de
confianza, de sentirte poco merecedor/a…. en cambio, el
hecho que vives es uno, pero las raíces de este hecho, son
varias y diversas.
No podemos separar una parte del todo, Si el todo flaquea,
las partes también, y si una parte de tu vida se tambalea, el
todo también. Todo tú te desequilibras. No podemos tratar una
parte de nuestra vida como un aspecto aislado de nosotros.
¡No! Cada parte de tu vida eres tú, y si hay alguna que se
encuentra desequilibrada, todo tú te desequilibras, apareciendo
el malestar.
¿Sabes aquellas montañas de los supermercados compuestas
por latas o alimento envasado, donde se acaba con una en la
cima del todo? Si sacas una, todas caen. Cada situación es
como una unidad de esta pila que sostiene a las que tiene
encima o al lado.
Cuando algo no va bien en nuestra vida, es fruto de un
cúmulo de circunstancias que deberías revisar. Tú eres fruto
de las decisiones tomadas en tu pasado. Ahora recoges los
frutos de lo que has sembrado. ¿Crees que no? Entonces tienes
más motivos para reflexionar sobre ti y empezar a conocerte.
¿Crees que la vida se ha portado mal contigo? Cuando el ser
humano representa el papel de víctima, es porque se ha alejado
de su alma. Vivir en la ignorancia espiritual solo crea
malestar, porque la incomprensión es tal que solo te hace ver
maldad en tu entorno.
Si la vida es amor, alguna cosa no concuerda con lo que
vivimos. ¿Seguro que la culpa es de los demás? Si así lo
piensas, solo hay un remedio: cálmate y ámate. ¿Que cómo?
Conociéndote.
6.
7.

25. EL ARCO IRIS


Nuestra vida es más extensa que los años que podamos
tener actualmente. Nuestra alma sigue un proceso evolutivo
que conlleva abrir muchas puertas, y experimentar una serie
de vivencias que le permitirán ir evolucionando. Cada una de
las puertas que abra le hará dar un nuevo paso hacia su
ascensión.
El hecho de haber pasado por diferentes situaciones, unas
en un plato de la balanza y otras en el otro plato, sabremos qué
hacer para mantener este equilibrio necesario, disfrutar de una
plena cualidad de vida interior y conseguir la felicidad.
Aprender de lo que vivimos, de nuestra actitud ante la vida,
nos permitirá manifestar la serenidad y la calma en los
momentos presentes. Cuanto más nos conozcamos, más nos
daremos cuenta de quienes somos. Este “despertar la
conciencia” se consigue a través de las experiencias vividas a
lo largo de nuestra existencia, no sólo la de estos momentos
terrenales.
Cada vida vivida obtenemos un color por el cual vemos
aquello que nos pasa. Necesitaremos varios filtros para darnos
cuenta de que aquello que vemos solo depende de nuestra
visión en aquellos momentos y no de la realidad absoluta del
hecho. Llegamos a un punto de nuestro camino que nos
cansamos siempre, de verlo todo con un solo color. Cuando
así sea, habremos abierto la puerta del aprendizaje y nos
predispondremos a dar el siguiente paso y abrirnos a verlo de
otro color, quizás no tan oscuro. Con el tiempo nos
volveremos a cansar de este nuevo color porque nos
volveremos a dar cuenta de que este color elegido no nos
permite ver las verdaderas tonalidades que la vida tiene. Y así
sucesivamente…
El volver a la vida (la reencarnación) es necesario para
nuestro aprendizaje y darnos cuenta que no siempre hemos de
verlo todo desde un filtro con un color concreto. A lo largo de
nuestra evolución (aprendizaje en las diferentes
encarnaciones) sabremos cuándo es necesario un color u otro,
no siempre será el mismo que habremos elegido al nacer, y
con nuestra evolución espiritual (la evolución de nuestra
alma), nos daremos cuenta de que no será necesario ponernos
ningún filtro para verlo de un color u otro.
Nosotros somos todos los colores, y automáticamente,
nuestro corazón nos mostrará lo que necesitemos a cada
momento. No será necesario aferrarnos a nuestras ideas
preestablecidas, abriéndonos a la vida sin temor, porque en
todo momento veremos la Verdad de la situación vivida.
¡Tú eres el Arco Iris! No te quedes con un solo color
cuando puedes mostrar tu belleza con toda tu plenitud.
6.
7.

25. LOS VERDADEROS


MAESTROS Y SANADORES
Una vez, ya hace años, leí unas palabras en relación a los
verdaderos sanadores que habitaban el planeta Tierra. Decían
así:
“…. han dedicado su vida a sanarse a sí mismos para
alcanzar estados de conciencia más elevados, y están
dispuestos a sanar el mundo compartiendo este
conocimiento con otros.”
Estas palabras deberían de servir de lección a todos aquellos
de vosotros que en algún momento habéis querido mostrar
vuestra “sabiduría” y habéis querido convencer a alguien de
que lo que estaba haciendo no estaba bien, porque vosotros
creíais tener la verdad, la razón.
También querría transmitiros unas palabras que las escuché
en su momento en relación ante la vida:
“La forma era correcta, pero no la actitud. Había de
cambiarla.”
A vosotros os digo, a vosotros que estáis leyendo estas
palabras:
Antes de querer ayudar a alguien, ayudaos primero a
vosotros mismos, y entonces, sabréis cómo hacerlo de la
manera más adecuada de cara a los demás para el
mayor bien de todos.
No debéis de querer ayudar a los demás imperiosamente.
Primero ayúdate a ti.
No debéis de querer dedicaros a hacer un mundo mejor.
Primero dedícate a ti.
No quieras convencer a nadie. Primero acéptate a ti.
No quieras tener razón. Primero escucha la sabiduría del
silencio en ti.
No debes pretender ante los demás que tú lo haces bien.
Primero reconoce tus miedos y limitaciones, y entonces,
trabájatelas.
No te fijes en las diferencias. Primero ÁMATE y verás las
semblanzas.
Cuando así sea, entonces dejarás de querer responsabilizarte
de los demás y tomarás la responsabilidad que te corresponde
en tu vida. Entonces sabrás que la verdadera sanación y
maestría proceden de tu discreción y tu interior.
Cuando así sea, entonces y sólo entonces, empezarás a
mostrar la verdadera sabiduría que hay en ti. Entonces, y sólo
entonces, empezarás a sanar.
El camino del Autoconocimiento y el Despertar de la
Conciencia te hace dar cuenta de que cada uno es responsable
de su vida y de que el amor se encuentra dentro de cada uno,
el verdadero motor de todo equilibrio y bienestar.
No te fijes en las diferencias.
Primero ÁMATE y verás las semblanzas.
6.
7.

25. TODO TIENE SENTIDO


El ser humano piensa que es una pieza aleatoria de un
rompecabezas que no comprende. Caminando entre las
tinieblas de la incomprensión de la verdadera existencia,
tropieza con las dudas y el dolor, avanzando sincopadamente
entre la ignorancia espiritual creándose una abertura por donde
observar, abrazado por sus resistencias.
Ve una forma según su visión terrenal y después saca
conclusiones según su experiencia en el mundo físico. No
siempre llega a una conclusión de bienestar porque sus
patrones internos están basados en sus generaciones
ancestrales.
¿Cuántas veces hemos interpretado, creando a continuación,
dolor en nuestra vida?¿Cuántas deducciones basadas en
nuestra limitada experiencia, generalizando a continuación, las
conclusiones particulares a las cuales hemos llegado?
Cuando alguien se encuentra en una tierra árida y no tiene
conocimiento de “más allá”, se piensa que todos viven en la
situación más tórrida que pueda existir. “Nos pensamos que la
vida es así y que todos debemos pasar por aquí”.
Cuando alguien llega de otros lugares, le vemos como un
extraño porque no actúa como nosotros y su visión de la vida
es diferente. La diferencia es juzgada como “no es real”. Nos
acomodamos en la limitación y, después con los años, nos
preguntamos por qué la vida nos ha tratado así, cuando lo que
ha sucedido es que hemos negado la posibilidad de cambiar e
ir aprendiendo.
Nuestra esencia, algún día, con el tiempo, se planteará si no
hay otra manera de vivir mejor que la que vivimos ahora.
Cuando así sea, llegarán las prisas para ser felices y poder
disfrutar de la vida. Cuando llegue este momento de
desesperación será señal que habremos dejado pasar
demasiado tiempo y nuestro espíritu se siente perturbado.
Vuestra vida tiene un sentido muy concreto y todos, incluso
tú, hemos nacido para llevar a término alguna función que sólo
tú, con tus características, puedes materializar.
Darnos cuenta del sentido de la vida nos permitirá llegar a
ser aquello que hemos venido a ser y colocar nuestra pieza
única en el rompecabezas de la existencia de la humanidad. Tu
pieza encaja perfectamente con la Creación. Todo tiene un
sentido, sólo es cuestión de saber quiénes somos para darnos
cuenta qué hemos venido a hacer y cuál es nuestro verdadero
potencial.
La vida sigue un único camino: el sendero de la Unidad y el
Amor, siendo este Amor lo que da sentido a vuestra vida. Es a
través del Amor que llegaréis a ser vosotros mismos. Sentidlo
en vuestro corazón, y abridlo, para escuchar su voz y saber
qué hacer a cada momento de vuestra vida.
Todo en nuestra vida tiene un sentido. Conócete y ve a tu
interior para conectar con tu sabiduría, tu Divinidad. Ella te
hablará de ti.
6.
7.

25. ENTREVISTA A LA
DIVINIDAD
Si tuvieras que definir la existencia del ser humano, ¿qué
dirías?
Colaboración.
¿De qué?
De la planificación del nuevo universo.
¿Estamos aquí para esto?
Sí, éste es el verdadero motivo de vuestra presencia aquí
en la Tierra.
¿Y del hecho de evolucionar espiritualmente, de hacer
evolucionar nuestra alma qué me dices?
Es la consecuencia para crear el tipo de vida para el
nuevo universo.
Pero, ¿qué tiene que ver nuestra evolución con el nuevo
universo?
Vuestras decisiones están influenciando a lugares muy
lejanos de la Tierra. Cada decisión puede ayudar a crear
las energías para una nueva vida que existe a 12 mil
millones de años luz de donde estáis. El universo está
pendiente de vuestra evolución y cada ser humano aporta
su semilla para que la nueva vida sea un hecho.
Si ya existe, ¿por qué nos necesita?
Les falta la conciencia y el grado energético para poder
seguir su curso. Les falta el grado de pureza que vosotros
estáis creando con vuestra participación en este Plan
Divino. Os habéis presentado como voluntarios para
materializar la Voluntad de Dios. Cada vez sois más los
que veis la luz en vuestra vida y las consecuencias de
vuestra presencia en este planeta Tierra. Vuestra
conciencia se va abriendo y ampliando con el
autoconocimiento y la visión espiritual de vuestra
existencia.
Vuelvo a preguntar: entonces, ¿nuestro crecimiento
espiritual no es la finalidad de nuestra existencia?
Es parte del proceso, lo más importante para magnificar
la Creación Divina.
Así, aquello de ser buenos para ir al cielo, ¿no es nuestra
verdadera finalidad?
Primeramente, el Cielo es un estado de conexión con tu
divinidad, vuestro estado amoroso más puro que cada uno
de vosotros es. No es un lugar físico, es un “estado
interior”. No está en ningún lugar físico definido. Es un
estado espiritual. (Pausa). En relación a ser buenos o no,
¿quién dice qué es bueno y quién no? La bondad es una
actitud y una manera de actuar dentro del amor y la
amabilidad, rigiéndose por la esencia divina que todos
llevamos dentro. Vuestro corazón os dictará las pautas
del amor. Cuando el amor aparece, el miedo desaparece.
Donde hay amor, no hay temor, por lo tanto, el querer ser
buenos para ir al cielo – como decís – es un actuar
basándose en el miedo. Lo que entendéis como infierno
sólo es una imagen creada por los seres humanos para
designar el vivir alejado del amor. Es la polaridad del
amor, pero esta polaridad sólo se manifiesta si hay miedo
en vosotros, en vuestras creencias. Igual como hay luz,
hay la esencia amorosa, divina, que cada uno tiene. Vivir
en la ignorancia espiritual es vivir en el miedo, y por lo
tanto, el ser humano se ve en la necesidad de “ser bueno”
para conseguir el estado de gracia que le permitirá
“sentirse bien” en el plano espiritual – según vosotros.
Vivís en el miedo y eso os distrae de vuestra verdadera
esencia y de quiénes sois realmente. No debéis ser
buenos por miedo a lo que “os pueda pasar”. Debéis de
conoceros para hacer de vuestro planeta un lugar donde
vivir en paz y armonía. Que el equilibrio sea en la Tierra
porque esta armonización ayudará a nuevas vidas
esperando vuestro relevo espiritual. Estáis aquí para una
gran obra divina, y no tan sólo para vosotros mismos.
Nada de esto es real. Todo tiene que ver con un Gran
Plan Divino que proviene de la Fuente Central del
Universo.
¿Lo que yo haga ayudará a alguien, que no se si tiene la
misma biología que yo y vive a millones de años luz de la
Tierra? ¿Es esto lo que me estás diciendo?
Veo que lo has entendido.
Cuesta de creer, ¿no crees?
Cuando eres niño y se te enseña la conducta de los
animales, o incluso, de donde viene el agua, pones
atención a lo que dice el maestro y te lo crees, ¿verdad?
En cambio, cuando oyes alguna novedad de adulto, lo
que haces es poner incredulidad porque lo estás oyendo
por primera vez y es muy “diferente” a las creencias
obtenidas hasta hoy. ¿Qué diferencia hay en aprender
cosas nuevas en la infancia y hoy? Ahora ponéis defensas
para no desestructurar aquello que habéis ido creando
dentro de vuestra mente, debido a las pautas mentales
adquiridas procedentes de vuestro entorno. Ahora que os
habíais ido integrando, más o menos, y sabéis como vivir
y actuar en vuestra sociedad, ahora os produce miedo
abrir vuestra mente para recibir la Verdad y daros cuenta
que el cómo habéis ido actuando hasta el presente, sólo
os ha ido trayendo y os llevará al dolor y a la limitación
espiritual. ¿No creéis que hay motivos para que
reflexionéis por el hecho de tener enfermedades, con todo
el dispositivo que vuestra ciencia tiene, y en cambio,
continúa habiendo enfermedades, y alguna de ellas cada
vez más? ¿No creéis que esto sí que cuesta de creer?
(Pausa) Lo que es importante a la vida no es visible a los
ojos físicos. El ser humano debería mirar con los ojos del
corazón y entonces se daría cuenta de la verdad de su
existencia. Cuesta más creer la facilidad que tenéis de
“querer” vivir en el dolor, la ignorancia, y en cambio, con
los deseos que tenéis de ser felices, no os encamináis
hacia esta dirección.
No es fácil.
Aprender a bailar cuando no se sabe, no siempre sale a la
primera. Aquellos que se adentran en su interior
encontrarán la llave del bienestar espiritual, que es el
único tipo de salud que hemos de tener en consideración.
Sólo es necesario empezar a andar, y cuando más lo
hagáis, más os daréis cuenta de la esencia amorosa que
todos tenéis y sois. Ella tiene la respuesta a vuestras vidas
actuales.
Te veo muy seguro de lo que dices.
Escucha a tu corazón y tu también te darás cuenta de las
palabras que acabas de escuchar.
Vaya, que nosotros pensábamos que la finalidad de
nuestra vida era simplemente evolucionar nuestra alma, y
ahora Tú nos dices que va más allá de lo que nos
pensábamos.
Conócete y tú mismo te responderás. Lo que quieres
saber ya se encuentra en tu interior.
¿Y qué hacer para ir a tu interior?
Expresa tu intencionalidad y abre tu corazón.
¿Cómo puedo abrirlo?
No tengas miedo y ámate. Conócete y sabrás quien eres.
¡Yo ya sé quien soy!
Sabéis cómo actuáis en estos momentos y lo que podéis
llegar a sentir en estos instantes, pero esto no es
conocerse, es darse cuenta de cómo estáis actuando en un
momento determinado de vuestra vida. Si os conocierais
no hubieseis llegado a producir el dolor en que vivís. Sois
mucho más que el sufrimiento en que vivís y las
preocupaciones que os rodean. Encontraos en el silencio
y la quietud. Gran parte de los seres humanos confunden
el cómo actúan en un momento determinado en cómo son
ellos realmente. Nada más lejos de la realidad. No os
conocéis. Os pensáis que sí, porque siempre habéis
vivido dentro de la limitación, pero vuestra verdadera
esencia es libre y amorosa. Donde hay amor, no hay
temor; y el miedo es consecuencia de vuestras
limitaciones.
Así, ¿nadie se conoce?
Tenéis tendencia a generalizar cuando uno mismo se
encuentra en una situación concreta. (Pausa) Cada vez
hay más conciencia en el planeta, y ésta, ayuda a
despertar las mentes y a abrir las almas aprisionadas en la
dualidad en que vive el ser humano. La vida os ofrece
una nueva oportunidad para verla según es, no según
vuestras limitaciones. Empezad manifestando vuestra
intencionalidad para lo que realmente queréis. El
autoconocimiento os llevará a la paz interior, la sabiduría
y la felicidad. (Pausa) La esencia de Dios se encuentra en
cada uno de vosotros, sólo hace falta que conectéis con
ella.
Gracias.
6.
7.

25. PUREZA DE CUERPO


Aliméntate de lo que crece de la tierra,
no de lo que corre por ella.
La fuerza de la Madre Tierra elevará tu alma con serenidad
y firmeza.
Así actuarás en tu camino.
Tu cuerpo se elevará y tu Luz iluminará el caminar de tu
presente.
Aliméntate de la generosidad de la Madre.
De sus frutos y su presencia.
Ella resaltará tu alma ante el Padre.
Él te recogerá en la pureza de tu corazón,
en la pureza de tu cuerpo alimentado por la tolerancia,
el respeto y la aceptación
hacia los seres vivos que la habitan.
Bienaventurado aquel que es consciente de la verdadera
energía divina
en los alimentos de la Tierra.
Tu cuerpo refleja el grado de conciencia de tu divinidad.
Aliméntalo con Amor y conciencia.
Deja que muestre su salud, su Luz,
su divinidad en cada una de sus células existentes.
Eres Uno con el Creador.
Muéstrate tal como eres en la pureza de corazón,
de mente, de cuerpo y espíritu.
Deja que tu alimento te acerque más a Dios.
Eres parte de Él. Eres Uno con Él.
Que aquello que ingieras, nutra tu Espíritu,
y abra la puerta hacia la conexión con tu verdadera esencia,
con Dios.
¡Oh, amada Tierra!
Agradezco tu generosidad al velar por mi ser con tu
Presencia.
Que los alimentos que me ofrezcas, sepa bendecirlos
y dejar que mi cuerpo se alimente y crezca en la Luz y el
Amor.
El Amor se engrandece contigo.
Al verte y sentirte en la plenitud de mi Divinidad.
¡Gracias!
6.
7.

25. SOLO SOMOS AQUELLO QUE


RECORDAMOS
El ser humano tiene la capacidad de identificarse con todo
aquello según le rodea y le llega. Actúa como un gran imán
que atrae una pequeña aguja de coser. Esta es la manera en
que vamos forjando nuestro estilo y manera de vivir.
Teniendo presente que atraemos según lo que somos,
nuestras creencias tienen un papel importante en nuestras
vidas, debido a que son fruto de un tipo de pensamientos, y
éstos nos permiten materializar la cualidad de vida que
tenemos en estos momentos. Somos un imán que atrae según
los pensamientos que albergamos en nuestra mente, pero,
¿quiénes somos realmente? ¿Somos nuestros pensamientos?
¿Somos algo más que nuestros pensamientos actuales? ¿Quién
soy en verdad, aquel que pensaba aquello hace años atrás, o la
persona que soy ahora, con toda la visión de la vida que tengo
en el presente? ¿Quién soy realmente?
El ser humano retiene todo aquello que vive en su entorno.
Su mente guarda todos los recuerdos vividos, y entonces actúa
en consecuencia de los recuerdos que tiene. Podríamos decir,
entonces, que el ser humano es aquello que recuerda. Si tú, en
estos momentos, tienes presente unos acontecimientos que te
han sucedido en tu vida, entonces, el impacto emocional de
estas situaciones te harán actuar de una manera u otra ante
circunstancias parecidas en el presente.
Sólo somos aquello que recordamos. Este venir a la
memoria, puede ser a nivel consciente o emocional. Cuando
nos encaramos con una situación del pasado y que ahora
vuelve a presentarse, te viene a la memoria (racional o
emocional), la experiencia vivida anteriormente y entonces
sacas unas conclusiones sobre lo que vives, definiéndote según
tu experiencia, tu memoria. Por lo tanto, aquello que tú
recuerdas es con lo que te sientes identificado. Si hay un
aspecto con el que ya no te sientes identificado de tu pasado y
lo has liberado de tu interior, entonces ya no tendrá ninguna
influencia sobre ti, y por lo tanto, ya no será parte de ti cuando
hayas de manifestarte en tu presente, tomando las decisiones
que debas de tomar.
Aquello que recuerdas de ti, es con lo que te identificas. Lo
que piensas de ti, solo son recuerdos de tu pasado. ¿Eres
entonces tú, el verdadero ser cuando te defines de la manera
que lo haces? Aquél quien dices que eres, ¿realmente eres tú, o
sencillamente una visión de tu pasado? Tú eres mucho más
que tus recuerdos y tus definiciones sobre tú mismo.
Estas definiciones sólo son fruto de unos recuerdos, de unas
experiencias vividas anteriormente, y debido a los resultados y
a tu actitud ante las situaciones, te has creado una imagen y
una manera de ser. ¿Podríamos decir que tú eres así
realmente?, o, ¿quizás esto que tú dices solo es fruto de unas
conclusiones extraídas según unas actitudes tenidas en unos
momentos concretos? Tú no eres según actúas en un
determinado instante, porque esta actuación es consecuencia
de una manera de ser según te han enseñado cómo debes de
ser y tú lo has aceptado como tuya.
Tú eres mucho más que tus recuerdos. Tú eres alguien más
que quien dices que eres. No te dejes limitar por una visión de
tu pasado.
Lo que piensas ahora de ti, sólo es fruto de unos recuerdos,
y tú eres PRESENTE, no pasado.
6.
7.

25. EL LUGAR QUE TE


CORRESPONDE
Amado ser humano que te desplazas entre la humanidad que
te rodea, cuando la vida va según crees que tiene que ir, y te
lamentas al darte cuenta que, conforme has podido
experimentar, no siempre los acontecimientos dependen de ti
mismo. A ti te dirijo estas palabras:
Ahora ya eres adulto, pero ¿realmente lo piensas, o sólo es
una manera de clasificar el estado avanzado de tu proceso
según el baremo de las edades terrenales para diferenciaros de
cuando erais niños?
Observa tu vida sin ninguna otra pretensión que el
visionarla ante ti, sin juzgarla ni criticarla, sencillamente
observándola. ¿Te sientes cómodo en ella? Si dependiera de ti,
¿cambiarías alguna cosa? Si así fuera, ¿por qué no lo has
hecho antes? ¿Disfrutas con tu trabajo? ¿Te entiendes con
quienes te rodeas? ¿Con tus amigos?¿con tu pareja?¿con tus
hijos? ¿Te va bien el trabajo? ¿Haces aquello que quieres, a
todos los niveles? En una palabra: ¿Estás en el lugar adecuado,
o te has dejado llevar hasta ahora por la inercia del día a día
según tus creencias? ¿Crees que estás ubicado en el lugar que
te pertenece?
¿Cuál es tu lugar? ¿Qué has venido a hacer en esta vida?
¿Crees que Dios querría que fueses de esta manera cuando te
envió a la Tierra? Busca tu lugar y aposéntate. Ve a tu interior
y consulta a tu corazón cuál es el lugar donde tienes que estar.
¿Qué he venido a hacer? ¿Te has llegado a plantear alguna vez
la respuesta de ésta pregunta?
Has estado viviendo unos años siguiendo las directrices de
lo que te enseñaron en tu infancia. Ahora, tus patrones están
enraizados a unas creencias basadas en la transmisión de unas
pautas mentales transmitidas de generación tras generación.
¿Seguro que estás de acuerdo con todo lo que te han llegado a
inculcar y tú te lo vas haciendo tuyo? Busca tu lugar y
aposéntate.
Ha llegado la hora de que encuentres tu lugar en esta vida
actual y no lo que tú te piensas que es según tu pasado.
Libérate de todo aquello que no te pertenece y busca tu
espacio dentro de este mundo lleno de vida y majestuosidad.
Tú tienes tu rincón, sólo es cuestión de que lo encuentres.
Llevas años viviendo como hasta ahora. Ha llegado la hora de
ser tú, de mostrar tu integridad. Tu corazón te dirá hacia dónde
deberás ir y qué hacer, pero deberás de irlo a buscar y
escuchar su voz. Él te hablará de quién eres tú y de lo que has
venido a hacer en este planeta.
Obsérvate sin querer dar un juicio de cómo te ves. ¿Seguro
que quieres continuar así? ¿Te ves de aquí a cinco años igual
que ahora? Deja que aquello que tenga que ser, sea, para que
todo se enderezca y puedas llegar a ser tú, llevando a
materializar aquello que en su momento decidiste. Deja que
todo se coloque en su lugar, y deja, también, de remar a
contracorriente, porque tus esfuerzos sólo te crearán más
malestar.
Hay un lugar para ti esperando ser llenado con tu esencia.
Cuando lo encuentres, te darás cuenta del resplandor que
irradiarás, y todo el planeta se iluminará un poco más. Tú eres
parte importante de la Creación. No malgastes tu precioso
presente llevando a término aquello que te empuja por inercia
hacia “el cumplir porque toca y todo el mundo lo hace”.
Busca tu lugar. Pregunta a tu corazón dónde se encuentra.
¿Dónde debes de ubicarte para que la brisa del bienestar pueda
entrar en tu vida y en la de los demás?
Quizás pienses que debes de responderte muchas preguntas
para poner “remedio” en tu vida, y una vez las tengas,
encontrar los utensilios necesarios para materializar lo que ha
de ser.
Amado ser humano, es verdad que necesitas tomar una
decisión en tu vida actual, pero siempre ha habido un primer
paso, y éste te llevará a la resolución del resto de los pasos: el
Amor. Empieza a amarte y a encontrar momentos de silencio.
En él podrás oír la voz de tu corazón y la del Padre. Abre tu
corazón dolorido y resentido por tu pasado y libera aquello
que hasta ahora has creído en relación a la vida. Vacía toda
creencia que proceda de la terrenalidad y deja que tu mente
sirva a aquello que tu corazón te dicte. Durante años te ha ido
hablando y tu ceguera no te ha permitido abrir el ventanal para
que tu conciencia espiritual empiece a despertar. Los rayos del
cambio están entrando en tu habitación interior. Siente su
calidez que anuncia una nueva vida más íntegra y consciente.
No es porque sí que sea ahora, aquí, que estés leyendo estas
palabras. Dentro de ti ya hace tiempo que tienes la sensación
de que debes hacer cambios en algún aspecto de tu vida, ¿no
crees? Bien, enhorabuena, porque esto quiere decir que tu
corazón te está hablando, y de alguna manera, estás teniendo
presente sus palabras. ¡Adelante! Continúa el camino desde
aquello que sientes en tu interior. No tengas miedo, porque no
estás solo, amado ser humano. Tu divinidad se encuentra
atrapada en un cuerpo, y esto te ha ido desconcertando, pero
ha llegado la hora de liberarte y dejar que tu espíritu se
manifieste y puedas ser tú, materializando aquello por lo cual
naciste.
Busca tu lugar y establécete. Reafírmate con humildad y
abre tu corazón. Él te dirá el camino a seguir. Aquel que
obedece la voz de su interior está siguiendo la voz del mundo
de la Luz. No estás solo. Si nos pudieras sentir te darías cuenta
de mis palabras. Busca el silencio y nos oirás. Estamos
contigo desde que naciste y estaremos contigo hasta que
vuelvas nuevamente a Casa.
Eres un ser amado y protegido por el Padre. Tu dualidad te
confunde y eso te hace tomar caminos dolorosos. Libérate de
tu mente y no temas ser tú. Cuando así sea, entonces
encontrarás tu verdadero espacio aquí donde te encuentras.
Amorosamente abre la puerta de la introspección y
obsérvate:
¿Estás en el lugar que te corresponde?
RING, RING, RING.....
Ring, ring, ring,…
Sí, ¿diga?
…..
¡Diga!
¿Es aquí el cielo?
Has llamado al lugar adecuado.
No estoy seguro.
Te estábamos esperando.
¿Quién eres?
Alguien que puede ayudarte.
Entonces ya debes saber por qué os he llamado.
Nos gusta que lo expreséis con vuestra propia palabra.
Me habían hablado de este teléfono pero hasta ahora no
me he decidido a hacerlo servir. Si es el cielo ya sabéis
por qué os he llamado.
Como ya te he dicho, nos gusta oírlo con vuestras propias
palabras. ¿Por qué te has decidido a llamar?
No sé qué hacer con mi vida.
Eso es bueno, porque quiere decir que no estás haciendo
nada debido a tu desconcierto.
¡Oh, sí, sí que estoy haciendo! Y ahora estoy en un punto
que por más que haga, nada me sale.
Pues no hagas.
Cuando más me pongo, menos obtengo.
Pues no te pongas.
¡Ya no sé qué hacer!
No hagas nada.
¡Pero bien debo de hacer alguna cosa!
¿Qué?
¡No sé, por eso os llamo!
No hagas nada.
No me entiendes. No entiendes lo que te estoy diciendo.
¡Oh, ya lo creo que te entiendo!
Pues si me entiendes dime qué puedo hacer, porque por
más que hago no hay manera de salirme de la situación
en que me encuentro.
¿De qué tienes miedo?
No sé si miedo es la palabra correcta.
Entonces, ¿qué es lo que te preocupa?
No poder hacer frente a mi vida.
¿Tan mal va?
¿Por qué lo banalizas todo?
Yo sólo quiero ayudarte.
Pues no lo estás haciendo.
¿Por qué has llamado?
Porque no sé qué hacer en mi vida para vivir como
quiero.
¿Qué dirías que no va en tu vida?
No me siento a gusto con ella.
¿Por qué?
Por más que lo intento no puedo solucionar un aspecto
que me ha ido acompañando a lo largo del tiempo.
¿Has hecho lo que debías hacer en todo momento?
¡Oh, sí! ¡Ya lo creo que sí!
Pues tranquilízate porque aquello que expresaste está
viniendo hacia ti.
Pero mi vida parece cada día ir a menos.
¿Quieres sentirte bien, verdad?
¡Sí! Estoy cansado de tanto esforzarme.
Pues bien, tómate un tiempo de descanso.
¡¡¡ Pero no puedo!!!
¿Seguro que tienes algo a perder?
(Después de una pequeña reflexión): No, bien pensado,
no. Nada me pertenece ni nada tengo. Todo lo que tengo
me ha venido, y al igual que me ha venido puede irse.
Aquel que se libera de todo, todo lo obtiene.
¿Tengo que perderlo todo?
Escucha a tu corazón y él sabrá de mis palabras.
Sí, pero no las entiendo.
¿De qué tienes miedo?
De perderlo todo.
¿Cómo quieres perder una cosa que no te pertenece?
¿Cómo quieres que tu vida sea como quieres si no te
desprendes de aquello que ya no te sirve?
Entonces se oye a alguien que llama por la otra línea.
Alguien está llamando por la otra línea. Tengo que
dejarte.
De acuerdo. ¿Podré volverte a llamar si no lo entiendo?
¡Claro que sí! Ahora te tengo que dejar.
Y cuelga.
6 TAPAS ANGELICALES
LOS ÁNGELES ESTÁN LLAMANDO A
TU PUERTA
Los ángeles están esperando a la puerta de tu casa para
poder entrar. ¿Ya la has abierto? ¿Ya les has dado permiso
para que puedan estar en tu vida?¿Ya sabes que están y que
hace tiempo que están esperando que les abras la puerta de tu
corazón a través de tu intencionalidad?
El mundo espiritual de la Luz está viniendo a ti. Ábrete para
recibirlo. ¿No crees en los ángeles? Cada vez que imploras a
Dios, ¿a quiénes crees que Él envía para ayudarte?¿Quiénes
crees que están contigo cuando sientes fuerzas para continuar
tu camino, cuando te desahogas llorando o cuando ves claro
que ya es suficiente y decides cambiar o tener una actitud más
amorosa contigo mismo? Ellos están contigo y siempre han
estado, aunque tú no los quieras sentir y darte cuenta de sus
presencias.
Deja que te abracen, que te ayuden en tu camino. Los
tiempos de hacerlo todo uno mismo ya han acabado. Ellos son
señales de la nueva energía, y todo aquél que quiera llegar a
ser él, a mostrar su plenitud espiritual, deberá contar con Ellos.
¿Todavía no has sentido su amor? Quédate un rato quieto.
Pide en voz alta ser abrazado, que te abracen, y quédate quieto
y siente. Sus presencias columpiarán tu espíritu y sentirás el
amor que transmiten sus energías. Con el tiempo podrás llegar
a diferenciar qué tipo de ángeles son, todo y así, deja que su
guía y protección sean en ti.
Habla con Ellos y expresa lo que sientes, desde el corazón y
en voz alta, como si hablases con tu mejor amigo o amiga. En
el fondo, Ellos así son para ti. Abre tu corazón y te darás
cuenta del por qué han venido a llamar a tu puerta.
Tu vida tiene que ser Una con Ellos. Deja que te ayuden,
que te faciliten el andar. Si te abres a Ellos y cuentas con
Ellos, verás cosas en tu vida que te parecerán extrañas y
maravillosas a la vez.
Los ángeles se encuentran aquí contigo mientras estás
leyendo este escrito. Se encuentran detrás de ti y a los lados.
Se alegran de que estés leyendo estas palabras. ¿Cuánto hace
que no les hablas? Antes, cuando estabas en “casa” jugabas
con Ellos y hablabais a menudo. Erais grandes amigos. Desde
que decidiste volver a una biología, quizás te has olvidado de
Ellos, ¿no crees? Bien, ahora puede ser el momento para
conectar con tus amigos de la Luz. Están contigo desde que
naciste, y... ¡tienen tantas ganes de ayudarte!
Dales el consentimiento para que puedan hacer lo que deban
hacer contigo. Por eso están a tu lado y te acompañan allá
donde vas. Ha llegado la hora de ser Uno con Ellos. Tú y Ellos
estáis hechos de la misma esencia y amor.
Tú eres un ángel, ¿que no te acuerdas? Conecta con el ángel
que eres y reconocerás a tus hermanos de la Luz.
Ábreles la puerta. Están llamando. Unos ángeles vienen a
ver a otro ángel, a un amigo.
INTERVENCIÓN ANGELICAL
Una vez, había un grupo de ángeles reunidos encima de una
nube observando a los humanos en el día a día. Llevaban un
buen rato observándolos cuando uno de ellos dijo:
¿Qué, qué pensáis?
Todavía es muy pronto – dijo uno.
Todo y así, ya han realizado un buen trecho del camino, y
solo por eso, creo que se les deberían dar una nueva
oportunidad - dijo un tercero.
Si os fijáis, hay pequeñas luces por todo el planeta. Sólo
por este hecho creo que lo están haciendo bastante bien.
Hemos de darles una nueva oportunidad como tú has
dicho (refiriéndose al último ángel que habló).
El primero de todos intervino:
Se han adaptado a un cuerpo; han aprendido a amar; cada
vez son más conscientes de lo que les pasa; su planeta
tiene cada vez más luz; algunas almas se han ofrecido
para guiar a otras, que por cierto, lo están haciendo
bastante bien; sus conciencias, aunque lentamente,
empiezan a despertar,… Creo sinceramente que están
preparados para dar un nuevo paso en su proceso de
evolución, ¿no creéis?
Cada vez piden más nuestra colaboración, y esto es señal
de que empiezan a despertar-respondió el tercer ángel.
¡Sí! – habló uno que todavía no había intervenido. Su
dualidad les priva saber de nosotros y de ellos mismos,
todo y así, se esfuerzan y ponen de su lado.
¿No notáis cómo han abierto sus corazones de un tiempo
hacia aquí? – dijo el segundo que intervino. Esto es señal
de que cada vez estamos más cerca.
Todo y así todavía confunden lo que ven con su realidad
– intervino el cuarto ángel.
¡Déjalos, todavía están despertando! Se encuentran
adormecidos de su amnesia espiritual. Su dualidad ha
estado muy enraizada durante mucho tiempo, y ahora que
tienen unas nuevas energías, algunos de ellos empiezan a
pensar si son alguna cosa más de lo que se piensan. Creo
que son inicios de la recuperación de su alma - dijo el
tercero.
No creo que tarden demasiado en llegar a la nueva fase –
comentó el segundo ángel.
Se está acabando el tiempo y veo que se dan prisa en
hacer bien el trabajo – intervino nuevamente el tercero.
Creo que llegarán a tiempo – añadió.
Yo también lo creo.
Y yo.
Sí, yo también.
A pesar del ritmo que llevan, confío en que estarán a
punto para cuando llegue el momento.
Nuestros ángeles estuvieron mucho tiempo observándonos
hasta que vieron la necesidad de darnos un nuevo empuje en el
proceso de la evolución humana.
En aquellos tiempos de esta observación, varios humanos ya
despertaron su conciencia, de manera que sus percepciones
llegaron a desarrollarse lo suficiente para notar cualquier
alteración energética o manifestación del universo. Vieron
cómo el sol enviaba energía espiritual al planeta (desprendía
explosiones) como no lo había hecho hasta aquellos
momentos. Vieron, también, cómo en el universo aparecían
unas explosiones aquí y allá. Estos seres sensitivos también se
dieron cuenta de que muchas más entidades del mundo de la
Luz se acercaban a la Tierra y se encontraban entre la
humanidad. Percibieron una mayor luminosidad en su planeta
y entendieron la recolocación que en su mundo se estaba
produciendo.
El grupo de ángeles decidieron, conjuntamente con sus
respectivos grupos, venir a la Tierra para ayudar a avanzar
más rápidamente y con más fluidez al ser humano que
empezaba a reflexionar sobre su naturaleza espiritual. Las
luces que se veían desde donde se encontraban se
intensificaron, abrazando a más gente y haciendo que los de su
entorno o de la zona donde se encontraban, pudieran abrir sus
corazones y calmar sus mentes.
Legiones de ángeles han llegado a nuestro amado planeta.
Se encuentran entre nosotros para facilitarnos nuestra vida;
todo y así, hay quien todavía no cree en ellos. Algún día se
darán cuenta de sus existencias, y entonces, sentirán la alegría
y el gozo para saber quiénes son.
Ya hay quien es consciente de este hecho. Mientras estás
leyendo estas palabras, estás siendo rodeado/a y abrazado/a
por ellos. ¿Que no los sientes? Quédate quieto/a y siente como
te abrazan por detrás. Puedes cerrar los ojos y quedarte
quieto/a un momento. ¿No los sientes? Cuando así sea, sabrás
que son ellos porque el amor y una calma inmensa invadirán
tu interior. Si no los has notado, no te preocupes, hay quien
necesita más tiempo para abrir su corazón. No esperes más.
Sólo siente, y experimentarás una de las mejores sensaciones
de ser protegido/a y amado/a.
Sí, ahora, ya legiones de entidades de la Luz han venido a
nuestro planeta Tierra para acabar de hacer un trabajo que
lleva cinco millones de años, todavía no, empezado.
Acéptalos, y deja de hacer las cosas tú solo/a. Son tiempos
de colaboración. Ellos están aquí para ayudarnos. Nos están
dando una mano. ¡Aprovéchala!
Dios les envía.
DOS ÁNGELES EN UN CEMENTERIO
Había una vez dos ángeles en un cementerio, subidos a un
árbol, observando las lápidas que tenían ante ellos y a los
humanos que asistían apegados al duelo que sentían en sus
corazones. Un ángel le dijo al otro:
Vienen a dedicarles un rato (refiriéndose a los familiares
de los difuntos), pero ellos ya no están.
Piensan que sus restos tienen vida y valoran lo que están
haciendo – le respondió el otro.
Pobres – dijo el primero.
Sí, pobres – dijo ahora el segundo.
Si supiesen que ahora se encuentran bien (los difuntos),
no sufrirían como lo están haciendo. Recordar el dolor les
hace alejarse de nosotros.
Sí – respondió el segundo.
Me sabe mal que no se den cuenta de que ya no están con
ellos y se encuentran bien.
Sí, pero ellos no lo saben porque no lo pueden ver.
¡Ya! – dijo el primer ángel.(Después de una pausa
continuó): ¿Y si pudiésemos hacer que se diesen cuenta
de que después del cuerpo hay una vida llena de amor,
donde continuarán creciendo y entonces lo verán todo
claro?
Pero no todos querrán.
¿Por qué?
No todos están preparados.
¡Pobres! – dijo el primer ángel. Luego continuó: ¡Sí, pero
y si hubiese la manera de hacerles ver que no todo acaba
con el cuerpo!
Entonces, y sólo entonces, unos cuantos deberían de
hacer ver a los demás que así es, y no siempre les será
fácil, porque todavía habrá muchos que no querrán
aceptar este hecho.
Nosotros somos muchos (refiriéndose a los ángeles).
Podríamos ayudarles.
Sí, pero no todos creen en nosotros y nos quieren sentir.
Muchos de los que ves (refiriéndose a los familiares que
estaban velando las tumbas de sus difuntos) todavía no
saben de nuestra existencia.
Pero, alguno habrá, ¿no?. ¡Vaya, supongo!
Alguno – respondió el segundo, mientras contemplaban
los asistentes al cementerio.
(Después de un largo silencio, el primer ángel, pensativo,
dijo): ¿Y si les ayudásemos a despertar al ángel que
llevan en su interior? Si así se produjese, se darían cuenta
de que esta vida no lo es todo, y entonces, al saber
quiénes son, aceptarán el hecho de su divinidad y ya no
sufrirán las ausencias de sus amados en este planeta
donde se encuentran, ¿no crees?
Quizás, pero tienen demasiados miedos y su corazón está
cerrado.
Bien, ¿Qué tal si empezamos a mostrarnos ante ellos? –
dijo el primer ángel.
De acuerdo, ¿pero cómo lo haremos?
Nos apareceremos en sus sueños, les abrazaremos cuando
se relajen, y en los momentos de encarar un reto en sus
vidas, estaremos junto a ellos transmitiéndoles amor y
luz. Seguro que alguien notará nuestras presencias. Con
el tiempo, cada vez habrá más humanos que nos sentirán,
e incluso, nos llegarán a ver, y así les ayudaremos a
entender y a facilitar el camino que están siguiendo aquí
en su mundo. Cuando vuelvan a Casa entonces lo
acabarán de entender mejor y podrán volver nuevamente
para continuar su camino de ascensión aquí en la Tierra.
¡De acuerdo! – Respondió el segundo.
Desde esta primera charla angelical, y de esto ya hace
tiempo, aunque no mucho, en el mundo hay cada vez más
humanos que saben de los ángeles, que los integran en sus
vidas, que se comunican con ellos, y que han empezado a
conocerse, dándose cuenta de su divinidad, aparte de su
cuerpo.
Desde entonces, los ángeles intervienen en nuestras vidas y
nos facilitan el camino a seguir.
¡Ábrete a ellos, confía en ellos, cree en ellos….! Ellos te
harán saber de sus presencias. Sólo sentirás amor, protección y
guía. Ya no te sentirás más solo y darás gracias a la Creación
de haber abierto tu corazón para poder sentirlos. ¡Y quién
sabe!, Quizás verlos.
Ellos están entre nosotros aunque tú no los puedas ver
inicialmente, pero están. Están contigo en estos momentos en
que estás leyendo estas palabras, y si no, concéntrate en tu
espalda, en tus hombros y probablemente los sentirás o tendrás
la sensación de que hay alguien detrás de ti. ¿Verdad?
Esta vida solo es un paso temporal para volver nuevamente
a Casa, tu verdadera Casa. Vienes a la escuela y vuelves a tu
hogar, y ellos te dan la mano para acompañarte en este
proceso denominado vida terrenal.
Abre tu corazón y te darás cuenta de quién eres realmente.
Conócete y sabrás de tu verdadera esencia. No eres quien te
piensas que eres. El dolor creado a lo largo de tu vida actual
sólo es fruto de la ignorancia de tu verdadera naturaleza. ¿Que
no te acuerdas cuando tú también te manifestabas como un
ángel?
Cuando vuelvas a Casa recordarás nuevamente quién eres.
A ti me dirijo, ángel dentro de un cuerpo: ábrete para
conectar con tu verdadera naturaleza divina, y sabrás de la
eternidad que hay en tu alma. Entonces, sólo entonces, dejarás
de sufrir.
Eres Amor y Uno con la Fuente Creadora de toda Vida.
Eres inmortal.
LOS TRES ÁNGELES
Había tres ángeles que estaban en la Tierra, y mientras
avanzaban por un camino, el primero le dijo al segundo:
A1-Míralo (refiriéndose al tercero), ¿crees que algún día
dejará de quejarse?
A2-Mira que siempre vamos juntos a los lugares, que
aceptamos sus propuestas, pero a veces parece como si no nos
viera.
A1- ¡Se le ve tan preocupado.....!
A2- ¿Crees que algún día nos hará caso?
A1-Seguro, pero mientras no llegue este día.....
A2- ¡.....que Dios nos guarde un lugar a su derecha!
Y los primeros ángeles se pusieron a reír mientras el tercero
continuaba andando.
Al tercer ángel se le veía preocupado por alguna cosa. Tanto
estaba que se puso a llorar. Entonces, los otros dos le
abrazaron y este sintió un alivio, notando el consuelo en él. Al
cabo de un rato, después de haberse desahogado y
tranquilizado, continuaron su camino. El tercer ángel
continuaba sin hablar con los dos primeros.
Cuando llegaron a la casa del tercero se pararon porque
parecía como si éste no quisiera entrar. Mirándola desde la
calle dijo:
A3- ¿Cómo me gustaría ir a vivir a otro lugar?
Los otros dos le miraron y vieron la tristeza que había en su
corazón.
A1-No te preocupes, hombre, Dios sabe lo que te pasa y lo
está preparando todo para que puedas tener una nueva casa.
A2-Tampoco está tan mal – mirando la casa que tenía
delante. Tienes un jardín y estás a las afueras del pueblo. ¡No
creo que haya para tanto!
Aquella casa traía recuerdos al tercer ángel y quería
olvidarlos. Deseaba empezar de nuevo, en otro lugar, donde
nadie le conociese. En aquella región, todos le conocían.
A3- ¡Si pudiera....! – dijo en voz baja.
Los otros dos lo oyeron y le dijeron:
A2- ¿Sabes que esto lo elegiste tu al venir aquí, verdad?
Recuerda los momentos de planificación para venir aquí.
Recuerda el motivo por el cual decidiste venir aquí.
A1-Es duro estar aquí, pero piensa que estos momentos son
temporales y que pronto te darás cuenta del por qué. No te
desanimes. Nosotros estamos contigo. Siempre hemos estado
y puedes contar con nosotros. Dinos qué quieres que hagamos
y te ayudaremos en todo aquello que necesites.
Entonces, los dos primeros ángeles volvieron a abrazar al
tercero y éste, sintió nuevamente un alivio y una esperanza de
que su situación cambiaría. Después de unos momentos de
consuelo y tranquilidad, los tres ángeles entraron en la casa.
Como hacía buen tiempo, el tercer ángel se cambió de ropa,
se puso una más cómoda y salió a pasear,.....mientras los otros
dos ángeles le acompañaron.
A1- ¿Crees que algún día se dará cuenta de nosotros?
A2-Algún día.
A1- ¡Si se diera cuenta de que no está solo, de que nos tiene
a nosotros....!
A2-Sabe que estamos, pero su dualidad no le permite ser
consciente.
A1- ¿Es valiente, eh?
A2-Sí, sí que lo es. Cuando empiece a escuchar a su
corazón, entonces sabrá que estamos con él.
A1-Debe ser duro querer pero no poder.
A2-Supongo que sí.
Después de unos momentos de silencio, el segundo ángel
continuó diciendo:
A2-Todo y así, su amor es grande y sabrá qué hacer con él.
Algún día recordará y entonces se dará cuenta de nosotros.
Los dos primeros ángeles se pusieron uno a cada lado del
tercer ángel y continuaron avanzando.
A1- ¿Por qué crees que no se da cuenta de su potencial de
poder cambiar su situación y que ésta no es lo que parece?
A2-Cuando uno de nosotros se pone dentro de un cuerpo se
piensa que es humano y se olvida de su divinidad. Es parte del
proceso.
A1- ¡Qué valiente es! ¿Verdad?
A2-Ya lo creo que sí.
Y los dos primeros ángeles acompañaron a aquél tercer
ángel que había decidido tener un cuerpo humano. Su biología
no le permitía, inicialmente, saber quién era realmente, y esto
le comportaba malestar. Por suerte, tenía dos muy buenos
amigos, sus amigos los ángeles que le acompañaban, le
consolaban, le amaban y estaban deseosos de poderle ayudar
con sólo una palabra suya, pidiéndolo.
Sí, amado/a lector/a, tú eres este tercer ángel que dentro de
tu cuerpo no siempre te das cuenta de la magnificencia que
eres. No estás solo/a. En estos instantes en que estás leyendo
ésta historia tus amigos y guías están contigo, velando por ti y
queriendo lo mejor para este ángel que se encuentra dentro de
una biología.
Habla con ellos y verbaliza que te abracen para que los
puedas Sentir. Relájate y en el silencio y la quietud nota cómo
Ellos te abrazan con sus brazos y el amor fluye en ti. Lo que
sentirás será un sentimiento reconfortante que te dará coraje,
serenidad, protección y amor, mucho amor.
¿Todavía no has hablado con tus amigos de la Luz? ¿A qué
esperas? Adelante, Ellos están esperando una solo palabra tuya
para intervenir y ayudarte. Ellos han venido para llevar a
término aquello que el Padre tiene pensado para ti.
Tú eres éste tercer ángel que camina por la Tierra pensando
que sólo es un ser humano. Este aprendizaje, este proceso de
darte cuenta quién eres tú realmente es el proceso de
liberación de tu alma, tu mente y tu corazón. Este es el camino
del Despertar de la conciencia, de recordar quién eres y cuál es
tu potencial.
A ti, ángel que andas; a ti, amigo/a de la Luz; a ti me dirijo
para decirte que entre el cielo y la tierra no hay diferencia. Tú
eres el cielo. Aquello de bueno que hay en ti es la
manifestación de la Verdad. Ves tu cuerpo y piensas que es lo
único que tienes. Yo te digo que cierres los ojos y escuches a
tu corazón porque él será tu guía y la llave de tu sabiduría
interior. Adéntrate en él y sabrás cuál es tu verdadera esencia.
Amado/a ángel de apariencia humana, abre tu corazón y
deja que el amor allane tus preocupaciones y angustias. No te
identifiques con lo que ves y ten presente lo que sientes dentro
de ti, porqué será el camino a seguir. La dirección que te
indique será la que deberás seguir para tu mayor bien. Cuando
así sea, entonces te darás cuenta de que Nosotros estamos
contigo, aunque tus ojos físicos no nos puedan ver. Háblanos y
dinos qué quieres que hagamos por ti. Expresa tu
intencionalidad. Nosotros estamos contigo, tal como
planificamos antes de que decidieras venir en este nuevo
cuerpo, ¿que no te acuerdas? Estamos esperando que nos digas
que te ayudemos, así es como funciona.
Cuando naciste llegamos a este acuerdo, y en cambio ahora,
no piensas en hacerlo servir. Te amamos amado/a ángel de dos
piernas. Siente nuestra presencia y abre tu corazón para poder
ser Uno y llevar a término la Voluntad del Padre.
Busca un momento de calma. Siéntate y respira
profundamente unas cinco veces. Después, en la calma,
verbaliza que te abracemos y... ¡Siente! Sólo es necesario
sentir. Nosotros te daremos el abrazo más tierno y amoroso
que podamos. Quédate quieto/a, y deja que todo suceda. Abre
tu corazón y nos sentirás.
No estás solo/a, y así ha de ser según la Voluntad.
Tú, amado/a lector/a, deja que el ángel que hay en ti pueda
manifestarse. Este es el camino de la Espiritualidad, el proceso
que uno sigue hasta llegar a despertar su conciencia espiritual
y poder mostrar su plenitud, colaborando en hacer un mundo
mejor a través de su participación terrenal, tal como se acordó
en el pacto inicial, antes de nacer.
Deja que tu ángel interior se manifieste.
El Amor es en ti.
6.
7.

25. NUESTROS AMIGOS


INVISIBLES
Desde las más altas esferas de la Luz, os saludamos.

Siempre hemos estado con vosotros, estamos y


estaremos.
¿Pero quiénes sois?
Ahora no nos reconocéis, pero hubo un tiempo en que
estábamos juntos y quedamos que cuando vivieseis en un
cuerpo estaríamos con vosotros sin materia. Así lo
acordamos. No nos veis pero estamos a vuestro lado y
continuaremos estándo.
¿Cómo es que el ser humano no os ve?
Hay quien sí, pero es parte de nuestro acuerdo, ¿Que no
te acuerdas? ¡No, claro! Así lo establecimos, a pesar de
todo, tu esencia sabe de nosotros y de quién eres tú
realmente. (Pausa) Llegará un día que nos veréis desde la
materia, y este día ya ha llegado para aquellos que estéis
preparados y abiertos a nosotros.
¿Qué nos queréis decir?
Ha llegado el momento del cambio. El ser humano está
pasando por un proceso de ascensión de su alma.
Vuestros momentos actuales permitirán que todo aquel
que quiera adentrarse en la sabiduría del viaje interior,
ahora lo podrá hacer, dándose cuenta de su verdadera
naturaleza. Sólo con la conciencia espiritual podréis saber
la Verdad. Vivís en un mundo creado por el propio
hombre, nacido en el más absoluto apego a la dualidad.
Durante mucho tiempo os habéis pensado que estábais
solos y que había cosas que no podíais llegar a conseguir,
…. como ser felices. Nosotros os decimos: Este tiempo
ya ha pasado, y las puertas de una nueva vida se
encuentran ante vosotros. La puerta, ahora, está abierta.
Durante muchos años os habéis presentado ante ella y
siempre la habéis encontrado cerrada, bien, ahora ha
llegado la hora de abrir sus puertas de par en par, para
que todo ser humano que quiera pueda conectar con su
verdadera esencia y mostrar al verdadero Ser que es. La
decisión de traspasarla es vuestra. Estáis tan
acostumbrados a vivir en el dolor, que ya os habéis
adaptado a él y creado “normalidad” desde el
sufrimiento. Os habéis creído que vuestra vida actual es
dura y dolorosa, pero ahora, la puerta de la Conciencia y
la Verdad se encuentra delante… abierta. Os invitamos
que la traspaséis y entréis dentro de vosotros para
conocer la maravillosa y perfecta esencia que sois.
Vosotros sois de la misma naturaleza que nosotros, pero
sólo unos cuantos lo saben y nos han integrado en sus
vidas. Vosotros y nosotros somos Uno. Vuestro disfraz
terrenal os distrae y os confunde. Este es el camino a
seguir por el ser humano, el darse cuenta de que sólo veis
una parte de vosotros, pero que sois mucho más. El
camino a seguir a partir de ahora consiste en liberaros de
vuestras limitaciones, de vuestra mente y daros cuenta del
verdadero ser que sois y el inmenso potencial que tenéis:
Todo. (Pausa). Os pensáis que sois limitados y que no
todos pueden conseguir aquello que quieren. Atribuís al
azar el tener éxito a la vida o no. Nosotros os decimos,
amados ángeles dentro de un cuerpo, que nada más lejano
de la Verdad. Sois seres como nosotros. Pertenecéis al
mundo de la Luz con una función concreta en este
planeta Tierra, y esto es lo que debéis llevar a término y
daros cuenta de lo que es. Este es el camino que debéis
seguir para materializar aquello que pactamos cuando
estábamos en casa antes de esta encarnación actual.
Debéis hacer un viaje, pero no será hacia vuestro entorno.
No deberéis coger ningún coche, tren o avión. Nada de
esto deberéis hacer servir. El viaje que deberéis de
recorrer será un viaje hacia vuestro interior. Será la
aventura más apasionante y maravillosa que jamás hayáis
podido hacer hasta el presente. Por esto deberéis traspasar
la puerta abierta que tenéis delante. No tengáis miedo,
porque en todo momento nosotros estaremos con
vosotros y os protegeremos. La Luz está y estará con
vosotros. Debéis adentraros a vuestro interior hasta
encontrar el espacio donde se halla vuestra verdadera
naturaleza, y estando en él podréis escuchar la más bella
melodía amorosa para un ser humano: la plenitud. Desde
el más profundo y placentero silencio de esta sensación
podréis conectar con vuestra verdadera esencia y abrir la
caja de la sabiduría que cada uno contiene. El viaje vale
la pena. Los resultados obtenidos son imaginables, en
estos momentos por vosotros. Algunos os podéis llegar a
hacer una idea, como decís, pero no el verdadero
resultado que llegará a producirse en vosotros. (Pausa).
Os invitamos a realizar este maravilloso viaje hacia
“vosotros mismos”. (Pausa). El proceso hasta que os
lleguéis a encontrar os permitirá evolucionar vuestra alma
y ayudará a más personas de las que os podáis llegar a
imaginar. ¡Adelante!, empieza a andar hacia tu integridad
y tu despertar de la conciencia, y no te pienses que ya lo
sabes todo. Ábrete y déjate sorprender por el bienestar
que la vida te tiene preparado. El gozo y la alegría de
vivir te están esperando al otro lado de la puerta que
tienes delante. ¿Quieres pasar? Nosotros, si así decides, te
esperamos al otro lado. Recuerda: Hemos estado, estamos
y siempre estaremos contigo,… amado ángel encarnado.
…….
Que la paz y el amor puedas sentirlas en tu corazón, y no
olvides que aquello que es importante para ti se encuentra
en tu interior. Escucha tu corazón que él te hablará de ti y
de nosotros. Ven, da el primer paso hacia ti. Como decís
vosotros: no os arrepentiréis.
Este es el camino, amado humano, desconcentrado por tu
biología. Llegará un día en que ésta la dejarás y nos
reencontraremos nuevamente en “Casa”. Entonces, juntos, lo
celebraremos.
Nosotros y el mundo de la Luz somos Uno contigo.
Nada debes temer.
6.
7.

25. NO ESTAMOS SOLOS


Había un ser humano sentado a la ribera de un camino, bajo
la sombra de un tupido roble. Se encontraba encima de unas
hojas, apoyado en el tronco de aquél árbol. Hacía un día
soleado y nuestro ser humano parecía estar reflexionando
sobre algún hecho que le preocupaba. Llevaba ya un buen rato
allí cuando alzó los ojos y vio, más allá del camino, parecía
acercarse alguien hacia la dirección donde él se encontraba.
La mirada perdida en el camino. Su mente parecía estar
muy lejos de allí.
Una ligera polvareda se creaba en el caminar de aquel que
se iba acercando. Llegó el momento en que empezó a oír el
sonido de sus pasos. Sus cavilaciones dieron lugar a prestar
más atención a este nuevo ser. Cuando el caminante llegó a la
altura de nuestro ser humano, se dirigió hacia él y le saludó:
Buenos días, buen hombre, ¿podría decirme si queda
mucho para llegar al siguiente pueblo?
Kilómetro y medio, más o menos – le respondió casi sin
mirarlo, indicándole la dirección con el brazo izquierdo.
Gracias. Por cierto, ¿le importaría que me sentara en esta
maravillosa sombra para descansar un poco antes de
continuar mi camino?
De no muy buena gana le indicó el otro lado del árbol.
El caminante dejó su zurrón al suelo, sacando de él una
pequeña botella de agua, de la cual dio un pequeño sorbo.
A continuación le ofreció a nuestro hombre inicial.
¡No gracias! – le respondió con una voz apagada.
Después de un silencio, oyó unas palabras procedentes
del otro lado del árbol:
No temas, aquello que te preocupa sólo es fruto de tu
creencia de incapacidad. No te identifiques con lo que te
estás centrando. Deja que todo fluya.
El ser humano giró la cabeza donde se encontraba el
nuevo caminante y lo vio estirado, con los ojos cerrados,
descansando de su viaje. Quería preguntarle si le había
dicho alguna cosa, pero le encontró medio adormecido,
deleitándose de aquellos momentos. Volvió a girar la
cabeza para continuar con sus reflexiones.
Deja que tu mente repose y confía. No temas. Todo irá
bien – volvió a oír.
¿Perdón? – Expresó en voz alta como queriendo buscar
confirmación de las palabras que había oído. Continuó
diciendo: ¿Has dicho algo? – Mirando al extraño ser.
Entonces oyó que decía:
Siente el silencio de este lugar y te darás cuenta de tus
capacidades. No estás solo.
¿Qué quieres decir?
¿Qué es lo que te preocupa?
Estoy meditando sobre mi vida.
¿Y?
No entiendo muchas de las cosas que me suceden y veo.
¿No crees que a lo mejor no estás mirando en la dirección
correcta?
¿Qué quieres decir?
¿Qué ves en estos momentos? – le preguntó el caminante.
Un camino donde hay un árbol lo suficientemente
generoso para que dos personas puedan descansar sin
tocarse ni molestarse.
¿Ves? Ya te decía que no mirabas en la dirección
correcta.
¿Qué ves tú?
Belleza y mucha armonía.
¿Seguro que nos encontramos en el mismo lugar tú y yo?
¿Dónde estás tú?- le preguntó el caminante.
Aquí, en un punto del camino que lleva hacia el pueblo,
sentado junto al camino buscando momentos de quietud y
calma. ¿Y tú, - le preguntó - dónde estás?
Aquí, en un punto del camino que me lleva hacia casa.
¿Eres del pueblo?
Quizás.
¿Naciste allí?
Donde nací no es de esta zona.
¿Y qué haces por aquí?
Paseaba cuando me he encontrado con este árbol,
parando un rato para descansar unos momentos. ¿Y tú,
qué haces exactamente aquí?
He venido a buscar esclarecimiento.
¿Lo has encontrado?
No del todo.
¿Qué sientes?
Silencio y mucha paz en este lugar.
¿Y en tu interior?
Inquietud.
¿Por qué?
No sé hacia donde voy.
¿Dónde quieres ir?
No lo sé. Hace tiempo que estoy buscando y no acabo de
encontrar mi camino.
Escucha tu corazón. Escucha su latido. (Pausa).
Concéntrate en él. Después pregúntale qué le pasa.
Nuestro ser humano así lo hizo. Cerró sus ojos y en pocos
momentos se puso a llorar. A continuación dijo:
Tengo miedo.
Abre tus ojos y mira a tu alrededor – le respondió el
nuevo acompañante.
Nuestro protagonista abrió los ojos y vio toda una legión
de seres de luz que le rodeaban, a la vez que sentía una
inmensa paz y amor hacia él, como hacía tiempo no
sentía. En estos momentos el lloro se hizo más intenso y
la emoción se intensificó. Se veía rodeado de toda una
serie de entidades luminosas, que el nombre que más
definía a estas presencias sería el de “ángeles”. Mientras
iba viendo y sintiendo dentro de él esta sensación oía, de
una manera reiterada:
No estás solo. No estás solo. No estás solo. Nosotros
estamos contigo.
Esta experiencia le liberó de la sensación de miedo que
había tenido anteriormente. Entonces volvió a oír una
nueva voz:
No temas. Deja que nosotros te ayudemos para que
puedas seguir tu camino. Escucha tu corazón, que él te
guiará hacia la dirección que debes de seguir en tu vida.
El ser humano cerró los ojos y se quedó sintiendo la plena
sensación tenida hasta ahora, consiguiendo una gran paz y
tranquilidad dentro de él. El amor invadió todo su interior.
Pasados unos momentos, volvió a abrir los ojos y no vio a
nadie. Giró la cabeza al otro lado del árbol, y... no había nadie.
Nuestro personaje se encontraba solo en aquél lugar como si
todo el rato así hubiera sido.
Nuestro protagonista se quedó, todavía, un poco más en
aquel lugar, y a continuación se levantó y reinició el camino
de vuelta al pueblo.
A medida que iba alejándose del árbol, tuvo el impulso de
mirar hacia atrás y vio una luz que se elevaba. Nuestro hombre
hizo una sonrisa y sintió como si alguien le pusiera la mano en
el hombro y le acompañase.
Aquel ser humano tuvo presente las palabras y la
experiencia vivida.
Con el tiempo dejó de tener miedo, porque se dio cuenta,
realmente, de que:

“No estamos solos”

ÚLTIMAS PALABRAS
Con los años hice las paces con todos aquellos que fueron
mi entorno familiar y afectivo. Fueron mis grandes maestros
prácticos.
En estos instantes siento el Amor y la Felicidad en mi
interior, sabedor de quién soy y del sentido de mi vida en estos
instantes del proceso planetario. He recordado y me dejo
llevar por la Voluntad Divina, Una con la mía.
Es la Fuente Creadora de Toda Vida quien dirige mi vida.
En su momento me puse en sus manos y me ofrecí para
servirla y manifestar su Intencionalidad aquí en este planeta.
Actualmente me dedico a ayudar al ser humano a recordar
quién es para empezar a abrir la puerta del corazón y
adentrarse hacia el verdadero ser que es. Me dedico a
armonizar a las almas y a transmitir la Luz y el Amor recibido
por parte de mis hermanos de la Luz y las experiencias a lo
largo de mi vida.
Transmito la presencia del Hogar aquí en la Tierra a través
de mis sesiones, artículos, cursos, ponencias, charlas y el
Seminario ¡SENTIR!, el cual ha motivado la creación de este
libro. Cada uno de estos aspectos y otros, son realizados
conjuntamente con mis acompañantes de Luz.
SENTIR es la apertura del ser al Hogar.
Ha llegado la hora de la vuelta a Casa.
Desde mi corazón, quiero daros las gracias nuevamente por
haber hecho posible estas páginas y que mi ser pueda
continuar llevando a término la misión acordada antes de mi
encarnación.
A todos, gracias.
EDITADO EN LA MONTAÑA DE LOS ÁNGELES
EQUINOCCIO DE PRIMAVERA DE 2014
Table of Contents
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SENTIR_VIVIR-DESDE-EL-CORAZON_CORREC_FINAL