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0 – El Loco - En una lectura

El Loco evoca un enorme impulso de ener- gía. Vaya donde vaya, lleva consigo
ese impulso vital. Si se dirige hacia una carta, la carga con su energía creadora.
Si se separa de la carta que lo precede, abandona una situación para aportar sus
fuerzas a un nuevo proyecto, un nuevo lugar, una nueva relación. Representa
entonces una liberación una huida (material, emocional, intelectual o sexual). En
otros térmi- nos, esta carta plantea la cuestión de cómo va la energía del
consultan- te, en qué emplea éste sus fuerzas.

El Loco representa a veces la locura o la inconsecuencia cuando se identifica con


un personaje. Y, naturalmente, un peregrinaje, un viaje, una fuerza que va. La
cuestión es saber hacia dónde: El Loco no tiene en sí mismo, ninguna
preferencia.

Esta carta inseminadora de energía exacerbará, nutrirá o despojará las cartas que
la rodean. Espejo del Arcano sin nombre, que podría ser su esqueleto, El Loco
nos revela que la capacidad de actuar se adquiere también mediante la travesía
iniciática de la locura y de la muerte.

21 – El Mundo - En una lectura

A condición de que se encuentre al final de una frase, en posición de compleción,


El Mundo indica una realización. Es una mujer realizada, un alma en pleno gozo,
un mundo perfecto, un matrimonio feliz, un éxito mun- dial. Esta carta también
puede incitar al viaje:

el descubrimiento del mundo en sentido lite- ral.

Al igual que el Arcano XVI, La Torre, podía evocar un sexo masculino en plena
eyacula- ción, el Arcano XXI evoca un sexo femenino habitado por una
exultación (el orgasmo) o por un ser (mujer encinta).

En cambio, si la carta se encuentra al prin- cipio de la serie, representará un


comienzo difícil: se exige la realización antes de la acción, no está en su sitio, se
convierte en un encierro.

Se podrá entonces buscar el rastro de la vida intrauterina o del naci- miento del
consultante, como primera experiencia traumática que induce un bloqueo en el
desarrollo futuro. Si no se desea entrar en este tipo de consideraciones, de todos
modos habrá que tomar en cuenta el encierro que sugiere el Arcano XXI situado
al principio de la serie y preguntarse en qué y por qué esa persona sigue
encerrada «en su cascarón».
1 – El Mago - En una lectura

El Mago indica un comienzo. El razona- miento es rápido, no falta talento y ni


astucia, sólo queda actuar. Esta carta indica también la dificultad en elegir, en
decidirse, en prescindir del «todo es posible» que caracteriza la juventud.
En la familia o el universo psicológico, es el muchacho: el que uno sigue siendo
con más de cuarenta años, el que una habría debido ser cuando es mujer, el
muchacho al que uno ha criado y al que cuesta quizá dejar volar con sus propias
alas, al que se encuentra y con el que se puede pensar en formar una pareja en la
cual todo esté por inventar...

El Mago muestra que algo es posible, que se puede empezar, que nada se opone a
iniciar una nueva acción. Su varita podría representar una petición de ayuda o de
inspiración, en espera de ser cargado una fuerza más madura, o quizá por el
propio recorrido de la madurez. ~

Como primer arcano mayor, y por muy iniciado que sea, El Mago tiene todavía
mucho camino por andar. Es la carta de la unidad que debe elegir una manera de
actuar.

11 – La Fuerza - En una lectura

La Fuerza remite al inicio de una actividad o de un período de la vida influido


por el instinto, la creatividad. También puede indicar una problemática de orden
sexual, o la emergencia de una instancia del ser hasta entonces oculta y que pide
expresarse por primera vez. Habrá que preguntarse si la joven de La Fuerza deja
que se exprese el animal o trata de refrenarlo. Después de una enfermedad o del
final de un ciclo, La Fuerza representa la vuelta de la energía vital.

De todos los animales presentes en el Tarot, el león, que se en- cuentra en la carta
de La Fuerza y en la de El Mundo (XXI), es el único capaz de devorar al ser
humano. La mujer que se armoniza con él representa la dimensión más sublime
del alma, por la cual pasan las fuerzas del milagro.

2 – La Papisa - En una lectura


La Papisa se refiere a menudo a un personaje femenino, la madre o la abuela, que
ha transmitido un ideal de pureza o una frialdad nor- mativa. Suele encarnar a la
madre fría, a la mujer sin sexualidad, que encuentra sujustificación en una moral
o un ideal religioso, que no sabe ser tierna. Pero su exigencia de pureza también
nos puede indi- car una mujer de elevada talla espiritual, una sacerdotisa, una
terapeuta, una guía, sea cual sea su edad. En amor, La papisa está dispuesta a
formar una pareja basa- da en la unión de las almas.

El libro que tiene entre las manos puede orientarnos asimismo hacia
preocupaciones del consultante relacionadas con el estudio o la escritura: la
Papisa se convierte entonces en un escritor, un proyecto de libro o de cual- quier
otra obra, la gestación necesaria de una acción, incluso una actriz que tiene que
estu- diar un papel, una contable, una lectora asi- dua... O incluso la Virgen
María en persona.

Enclaustrada, la Papisa sugiere aislamiento, espera, soledad elegida o padecida.


Su color blanco puede indicar un deseo de que le dé calor una pasión amorosa,
espiritual o creati- va. Sexualmente, en el mejor de los casos vive en la
sublimación; en el peor, en la frustración.
El misterio de La Papisa encuentra quizá su respuesta en su actitud frente al
huevo que la acompaña: si lo incuba con gran exigencia y en alta soledad, puede
salir de él un dios vivo. ¿No es el huevo de avestruz, en la religión católica, uno
de los símbolos del nacimiento de Cristo?

12 – El Colgado - En una lectura

Esta carta indica un momento de parada que se puede aprovechar para


profundizar en los proyectos, en el conocimiento de uno mismo, en el trabajo
interior. También puede referirse a un bloqueo, a una incapacidad de actuar. A
menudo, señalará que no es el momento de hacer una elección, que la situación o
nuestra propia mirada necesita madurar. El Colgado puede verse literalmente
como el reflejo o el espejo del Arcano XXI, El Mundo, en el que la posición de
las piernas es similar. Pero la mujer que se encuentra en el centro de la mandorla
de El Mundo está danzando, mientras que el Colgado está inmóvil:

representa la inmovilidad complementaria al movimiento, el feto en el vientre


materno, o el contacto profundo consigo mismo de donde nace toda realización
en el mundo.

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